Demasiado Corazón

TV Azteca.

El Universal - Mexico: 5/17/98 - Esta semana llega a su fin Demasiado corazón, una historia que pese a los pronósticos del productor Epigmenio Ibarra no llegó a tener el éxito que se esperaba. Quizá, porque nació bajo la sombra de Nada personal, con la que Argos debutó dentro de los melodramas policiacos. Por si fuera poco, muchos de los televidentes se quejaron por la violencia que aparecía cada noche en las pantallas, que el productor, el director y los actores justificaban diciendo que era parte de la realidad que vivimos a diario. Cabe recordar, que a unos meses de que salió al aire, Ibarra declaró a los medios de comunicación que había una especie de "boicot" a la telenovela, pues corrió el rumor de que estaba por terminar, de que la cambiaban de horario. Lo único cierto, es que los mal intencionados lograron su objetivo: que Demasiado corazón no causará el mismo impacto de Nada personal.

Aunado a que se repitieron muchos de los personajes de la historia protagonizada por Ana Colchero, Demián Bichir y José Angel Llamas. Por si fuera poco, la retransmisión de esta telenovela no le ayudó, ya que muchos prefirieron sintonizar ésta y no la estelarizada por Claudia Ramírez y Demián Bichir. La actitud de los actores también dejó mucho que desear, sobre todo en lo que se refiere a Gabriela Roel, Daniel Giménez Cacho y Claudia Ramírez, quienes pocas veces accedían de buena gana a una entrevista, tal y como ocurrió en la presentación de la telenovela. Buena o mala, este viernes llega a su fin Demasiado corazón donde se despejarán muchas incógnitas y se sabrá por fin, si los protagonistas alcanzarán la felicidad anhelada, así que no se pierda el último capítulo que seguramente lo sorprenderá.

Periodico Publico -5/30/98: FIN DE TELENOVELA - Con dos balazos acabaron historia y protagonistas

Con Demasiado corazón se despidió, también, uno de los elencos más relevantes que han logrado conjuntarse en telenovela, para una historia que tocó temas de la candente actualidad mexicana. Octavio está aquí para casarse conmigo, pero también está Alfonso Carbajal, el hombre al que amo", recitó Natalia como preludio a la conclusión de la telenovela Demasiado corazón que, en su capítulo final, dio cuenta de protagonista y antagonista, muertos ambos por diferentes motivos. Octavio Montiel, el contacto con el cártel de Juárez, enamorado asesino del padre de Natalia, enemigo jurado del policía Alfonso Carbajal es descubierto, por ella misma, con la carta escrita por su padre como evidencia condenatoria, frente a la concurrencia convocada para atestiguar su matrimonio. Funcionarios, políticos, prensa y "gente muy importante para el país" se dan cita en la fallida boda, que termina en sainete, persecución y un balazo en la boca, que se propina el villano cuando se ve acorralado por Memo, Sandra y Alfonso Carbajal. El momento recientemente pasado no es el mejor para que Natalia y Alfonso se reencuentren y reconozcan. No pueden convenir su alianza al paso del cadáver de Montiel, así que dejan pasar el tiempo que, sin especificar cuánto, transcurre, pero no se lleva consigo el amor que se profesan los accidentados amantes ("Pasa el tiempo, pero tú no pasas", se recitan mutuamente).

Así que en una abrupta serranía, que Carbajal ha escogido como lugar de residencia, aparece de nuevo Natalia con sus afectos intactos y listos para prodigar a quien tampoco la ha olvidado. Se intercambian recuerdos, afectos y caricias, hasta que la bala de un rifle, apuntado con mira telescópica por un francotirador, interrumpe el coloquio. Alfonso lo alcanza a ver, pero no hace nada por esquivarlo, en tanto verbalmente asume que debe morir por lo que siempre ha vivido. Como en un acto de inmolación, Alfonso Carbajal cae fulminado por el certero disparo y Natalia no llora, si acaso, resuelve pasar lo que resta a la escena con el cuerpo inerme de su amado en los brazos. En el penúltimo capítulo, Alma, la valiente policía interpretada por Claudia Lobo, muere al atravesar su cuerpo entre las balas y la esposa embarazada de Memo, un oficial. Armando Castillo, el narcotraficante resucitado de su primera defunción por la magia de la cirugía plástica, vuela en mil pedazos, junto con tres de sus guaruras y el auto en el que pretendían huir. El general Jiménez Arroyo, descubiertas sus componendas criminales, es refundido en Almoloya, pero conserva el privilegio de usar su traje militar en el interior de la celda. Natalia y Alfonso tienen un encuentro amoroso que los lleva a la interacción física.

Un flojo principio: Precedida del impacto que causó Nada personal, Demasiado corazón hilvanó un nuevo anecdotario, con el agente Alfonso Carbajal como figura protagónica de una historia cargada de eventos, buenas actuaciones y conjeturas que, aunque ficticias, muy poco se distanciaron de algunos de los hechos que recientemente han sacudido a México. Los primeros capítulos de la telenovela no marcaron el hito con que abrió su antecesora. Un afán deliberado por politizar cada diálogo pareció apagar el entusiasmo del espectador que, apenas en unas semanas, se tomó unas vacaciones por otras sintonías, para retomar la historia un poco más adelante, cuando la trama empezó a calentar. El final, según se vio ayer, guardaba todavía sorpresas. •POLICÍAS Y LADRONES: Octavio Montiel. Encontró la muerte por propia mano, al saberse acorralado. Prepotencia y deshonestidad se volvieron en su contra; Tres caídos. El bueno, el malo y el policía; Armando Castillo. Muerto otra vez; Carbajal. Terminó su segunda aventura. Demasiado corazón pasará a la historia como la segunda telenovela del proyecto de Argos, que se propuso hacer referencia directa a la política nacional. Al igual que en Nada personal, su antecesora, la historia de amor, recurso esencial del melodrama, no se ubicó en el consabido contexto familiar: los sentimientos se encarnaron nada más y nada menos que en un espacio público propio de los políticos y los responsables de aplicar la justicia. Su referente más cercano, quizá, sean las telenovelas denominadas "históricas", donde los protagonistas son personajes políticos del pasado. Y ése fue uno de los elementos que llamó la atención en Demasiado corazón: los asuntos de la trama se ubican en el presente. De ahí también algunas de las críticas iniciales: ¿no había ya demasiada nota roja y violencia en los noticiarios diarios de la pantalla local? ¿Por qué una telenovela nos robaba el derecho a olvidarnos de las principales preocupaciones nacionales? Al mismo tiempo, se generó una expectativa muy grande: Demasiado corazón nos informaría de las cosas que callan los noticiarios y la prensa en general. En este sentido muchos se sentirían defraudados, porque la telenovela no reveló nada nuevo. Y no pudo hacerlo simplemente porque no es un documental; ni tampoco un noticiario novelado. Un melodrama es, ante todo, ficción. Demasiado corazón se nutrió del rumor, de lo que se especula sobre la corrupción, el narcotráfico y los actos violentos cotidianos. Ése fue su gran aporte. Dijo en voz alta lo que todo mundo sabe. Por eso su desenlace no deja de ser amargo, pues ha manifestado con claridad que la ambición de un narco se parece mucho a la del político, ¿o al revés?

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