El Cuerpo del Deseo                                 Resúmenes de España: Capítulo 1-25 (Del 31 Oct. 2005 al 24 Abr. de 2006)  FIN

 

 

España   31 oct.  2005 -  24 abr. 2006

 

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SINOPSIS

 

 

ESPAÑA

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     Pedro José Donoso creía tenerlo todo en la vida, pero la muerte lo sorprende a los 67 años. Deseoso de seguir disfrutando de este mundo, se reencarna en un campesino que acaba de morir. Convertido ahora en un apuesto joven, descubre que no todo aquello que lo rodeaba era como aparentaba ser.

     La primera sorpresa llega de la mano de su atractiva esposa, Isabel, quien lo engañaba con uno de sus empleados. También su suegra y la hermana de ésta lo han estado manipulando, al igual que su servicial mayordomo…

     Gracias a su nueva condición, Pedro José irá recolocando las piezas de su vida y descubrirá a aquéllos que lo amaron de verdad. Sin embargo, antes tiene que resolver la situación del dueño del cuerpo que habita, Salvador, que está casado con Cantalicia.

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RESÚMENES DE ESPAÑA

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Capítulo 1 (Del 24 Octubre al  31 Octubre de 2005)  [ 31 Oct. - 6 Nov. 2005]

El Cuerpo del Deseo

     A sus 67 años, Pedro José Donoso ha logrado todo lo que quería en la vida: riqueza, poder y el amor de Isabel Arroyo, la jefa de diseño de una de sus empresas textiles. Aunque el empresario está muy delicado de salud, pues desde hace años padece una grave dolencia cardíaca, contrae matrimonio con su amada. Y es que para él no sólo es la mujer ideal y la esposa ejemplar, sino que también se ha convertido en su mayor motivo de vivir. Tanto se aferra a ella, que el hombre no duda en enfrentarse a su hija, Ángela. Los constantes enfrentamientos con la muchacha, que no soporta a su madrastra, pronto hacen mella en la salud de Donoso hasta el punto de poner en peligro su vida. Obsesionado con la idea de la muerte, el empresario acaba refugiándose en el mundo de las ciencias ocultas y depositando su confianza en Gaetana, una vidente que, a su manera, le ayudará a resolver sus dudas. Poco puede imaginar el padre de Ángela que su flamante esposa aprovecha esas reuniones con la pitonisa para verse a escondidas con Andrés Corona, su amante y el hombre del que está verdaderamente enamorada.

     Pedro José y Salvador fallecen el mismo dÍa     El corazón de Pedro José se debilita cada vez más y una noche de luna llena, el hombre muere víctima de un infarto. Ángela e Isabel, que son las primeras en llegar al salón donde Donoso se ha desplomado, hacen todo lo posible por reanimarlo, pero no puede evitar el trágico desenlace. Lejos de allí, Salvador Cerinza, un humilde campesino, corre la misma suerte que el exitoso empresario y pierde la vida mientras trabaja en sus tierras. Al día siguiente, la esposa del agricultor, su hijo, el cura de la aldea en la que viven y algunos amigos del fallecido, se encuentran velando el cadáver y preparando el entierro. Sin embargo, cuando están a punto de darle sepultura, Salvador cobra vida y abre bruscamente el ataúd...

 

Capítulo 2 (Del 24 Octubre al  31 Octubre de 2005)  [7 Nov. – 13 Nov. 2005]

 Salvador, ingresado en un psiquiátrico

¿Qué ha pasado?

• Pedro José Donoso se casa con Isabel Arroyo, la jefa de diseño de una de sus compañías textiles.

• Ángela, la hija del empresario, llega de Europa e intenta impedir la boda.

• Abigail, la ama de llaves de los Donoso, sorprende a su hijo Simón besando a una de las empleadas del hogar.

¿Qué va a pasar?

• Antonio investiga la relación que Ángela mantiene con Andrés.

• Salvador no reconoce a Cantalicia como su esposa y la rechaza.

• Abigail extraña a su patrón.

     La salud de Pedro José empeora con el paso de los días, por lo que Duarte, el cardiólogo que le trata, pone sobre aviso a Isabel, su esposa: “Su corazón está muy debilitado y sería conveniente internarle”. Sin embargo, la diseñadora se niega, pues cree que ella tiene la solución perfecta para la recuperación: conseguir que Ángela, que es la que hace sufrir a su marido, se marche de la mansión.  Por ello, tras la visita del especialista, Isabel se reúne con su hijastra. “Estás perdiendo el tiempo en esta casa y creo que deberías regresar a Europa. Sería lo mejor para todos”, sentencia. La muchacha, consciente del delicado estado de salud de su padre, le contesta: “Quizás tengas razón. Él ya no me necesita, para eso ya te tiene a ti”.

     Ángela decide quedarse con su padre

     Abigail, alertada por los incesantes ladridos del perro de Pedro José, sale al jardín para saber qué ocurre. La lluvia y una intensa luz blanca le impide ver con claridad, pero es capaz de vislumbrar la silueta de Salvador Cerinza. A la mañana siguiente, mientras  que Valeria, la prima de Isabel, se preocupa por Pedro José, Andrés estrecha su amistad con Ángela. Y es que al final la chica ha decidido quedarse junto a su padre. Pese a que Donoso se sigue resistiendo a morir, esa misma noche, mientras toca el piano en su casa, el destino le juega una mala pasada y su corazón sufre otra crisis. Ajena a todo esto, Ángela descubre a Isabel y Andrés haciendo el amor en uno de los cuartos de la mansión y corre a buscar a su padre para contárselo. Pero Pedro José no llegará a conocer la infidelidad de su esposa, ya que cuando la chica llega al salón, el empresario ya ha fallecido. A su vez, una luz procedente del cielo ilumina la espalda de Salvador. El humilde agricultor está trabajando en sus tierras, cuando sin saber cómo ni por qué se desploma en el suelo, muriendo en el acto. Un día más tarde, los amigos del fallecido, su esposa, su hijo, y Jacobo, el cura de la aldea, velan el cadáver de Salvador y preparan el entierro. Sin embargo, cuando están a punto de darle sepultura, el campesino resucita. “¿Pero dónde estoy?, ¿acaso estoy soñando?, ¿por qué demonios Walter no me despierta? ¡Ya es hora de tomar mis medicinas!”, se pregunta Salvador, moviéndose e intentando salir del ataúd. Sus movimientos hacen que el cajón de madera caiga al suelo y Cerinza salga, provocando el desconcierto de todos los presentes. Cantalicia se acerca a su marido y trata de tocarle, pero éste sale corriendo. “¡No dejen que el muerto se escape, o mejor dicho, el vivo o lo que sea!”, grita Jacobo a los campesinos. Todos siguen a Salvador hasta que le atrapan. Creyendo que está loco, sus familiares le ingresan en un centro psiquiátrico. 

     La reencarnación

     Tras morir en extrañas circunstancias, resucitar y lograr salir de su ataúd, Salvador sufre una transformación física y mental: cambia de aspecto, convirtiéndose en un hombre aseado y elegante, y habla y se comporta como si fuera otra persona. No sabe que se ha reencarnado en Pedro José Donoso...

 

 

Capítulo 3 (Del 14 Noviembre al  20 Noviembre de 2005)

 Valeria muestra su rostro

¿Qué ha pasado?

• Andrés hace ver a Pedro José que está enamorado de su hija.

• Isabel echa a Nina de casa.

• Rebeca se traslada a vivir con la familia Donoso.

• Ángela ve a su madrastra haciendo el amor con Andrés.

• Pedro José y Salvador fallecen el mismo día de un infarto.

• El joven Cerinza resucita y lo encierran en un manicomio.

¿Qué va a pasar?

• Isabel le confiesa a Valeria que fue víctima de abusos sexuales en su infancia.

• Antonio y Simón deciden ayudar a Ángela a investigar la muerte de su padre.

• Cantalicia cree enloquecer.

     El triste fallecimiento de Pedro José desencadena el caos en la mansión de los Donoso. Por una parte, Rebeca, que ha descubierto el romance que Isabel mantiene con Andrés, se ofrece a ayudarles para que sigan ocultando su relación. Mientras, Ángela trata de buscar consuelo en Antonio. “Sorprendí a mi madrastra con su amante y ahora creo que mi papá no ha muerto de manera natural, sino que le han asesinado”, asegura entre sollozos la chica. Ángela e Isabel llegan a un acuerdo

     En el psiquiátrico, el doctor Valencia somete a Salvador a un exhaustivo chequeo y llega a la conclusión de que el agricultor ha sufrido un ataque cataléptico y que por esa razón le dieron por muerto. Sin embargo, las nuevas declaraciones del joven confunden y alertan al medico. “Tengo muchísimo miedo. Trato de entender lo que me está pasando, pero nada tiene sentido. Me llamo Pedro José Donoso y esa señora que dice ser mi esposa, en realidad no lo es. No la he visto en mi vida y tampoco al niño que va con ella”, asegura Cerinza ante la mirada atónita de Cantalicia y su hijo. Isabel, harta del comportamiento de Valeria, se enfrenta a su prima y, con furia, le arranca el ‘burka’ con el que oculta su rostro hace años. “Ya basta de ridiculeces. No te pasa absolutamente nada, así que deja de comportarte como una vieja amargada. Tengo bastante con el fallecimiento de mi marido, como para aguantar más tus babosadas”, le grita la viuda de Pedro José. Seguidamente, Ángela, en compañía de Antonio, busca la valiosa joya que su padre le había mostrado días antes y que perteneció a su madre. Sin embargo, Isabel llega en ese momento y la pareja se ve obligada a interrumpir el registro. Aún así, Ángela le deja claro a su madrastra el puesto que ocupa en de la mansión. “Como hija tengo más derechos sobre los bienes y posesiones de mi padre que tú”. Tras mantener una tensa discusión, las dos mujeres se ponen de acuerdo y optan por no tocar nada de la casa hasta que un abogado establezca lo que corresponde legalmente a cada una. En el psiquiátrico, Salvador emite sonidos muy extraños y no deja de mirarse en el espejo. Además, el campesino sigue afirmando que se llama Pedro José, además de confirmar que está casado con Isabel Arroyo y que tiene una hija. Entretanto, la viuda de Donoso nombra a su prima administradora de la mansión, desplazando del cargo a Abigail. Pero Valeria se resiste a aceptar ese cargo y llega a un acuerdo con la madre de Simón y Antonio: “Sin que se entere Isabel, usted seguirá al cargo de la casa, pues no puedo hacer un trabajo que desconozco”. Luego, Salvador traduce un artículo en francés y demuestra que no es tan ignorante como ha dicho Cantalicia. Por ello, el padre Jacobo empieza a pensar que la mujer está mintiendo. “Ahora resulta que un analfabeto sabe idiomas. Este muerto está más vivo que nosotros y lo que quiere es burlarse de todo el mundo”, afirma el sacerdote. No obstante, los vecinos de Cantalicia confirman su versión. Ángela descubre la dirección de la casa de Gaetana y va a verla. Una vez allí, la vidente recomienda a la chica un abogado para que la ayude a descubrir la verdad. Algunas horas después, Isabel se cita con Andrés en un restaurante. “Estoy segura de que Ángela está enamorada de ti, así que te puedes imaginar el odio que sintió al ver que éramos amantes. Hará lo que sea por separarnos”, afirma. Al día siguiente, la noticia de la reencarnación de Salvador llega a oídos de los medios de comunicación y los periodistas se presentan en el pueblo con el fin de investigar el extraño caso. “Un muerto ha resucitado convertido en sabio”, son los titulares de los diarios. Mientras, Valeria, que ha observado que Isabel no pasa las noches en la mansión, no deja de preguntarse con quién estará su prima.

 

Capítulo 4 (Del 21 Noviembre al  27 Noviembre de 2005)

 Nina pierde la vida en un accidente

¿Qué ha pasado?

• Rebeca descubre la relación entre Isabel y Andrés.

• Obligada por su prima, Valeria se quita el ‘burka’ y deja que todos vean su rostro.

• Ángela y su madrastra optan por no tocar nada de la mansión Donoso hasta que se lea el testamento.

• El caso de Salvador llega a oídos de los periodistas, que empiezan a investigar.

¿Qué va a pasar?

• Valeria aconseja a Abigail que busque a su marido.

• Isabel celebra su cumpleaños con una fiesta.

• Simón critica a Antonio por estar todo el tiempo pensando en Ángela.

     EL interés de los periodistas por indagar en el caso Cerinza, obliga al Doctor Duarte y al padre Jacobo a esconder al agricultor en casa de Lilia. No obstante, los medios no van a parar hasta localizar al campesino y se presentan en la humilde choza de Cantalicia, para recoger su testimonio.  En la lujosa mansión de los Donoso, Isabel, afligida por lo que está ocurriendo, llora amargamente y termina confesando a su prima el secreto mejor guardado de su vida: "De pequeña fui víctima de una violación y por ello siempre he odiado a los hombres mayores. Sin embargo con Pedro José me ocurrió algo extraño... Me enamoré de él". Lilia se enamora de Salvador Cerinza

     Valeria se entrevista con Liborio Sierra, un alto ejecutivo de la fábrica Donoso para hablar de la labor de Andrés y organizar una junta general con los accionistas.  Salvador, por su parte, sigue sin entender qué le ocurrió confiesa a Lilia que cree estar volviéndose loco. A su vez, Antonio simón escuchan la noticia del agricultor en un informativo. "¿Pudo ocurrir eso realmente?", se preguntan una y otra vez los hijos de Abigail.  Walter, aprovechando que ha terminado sus quehacerees diarios, vuelve a entrar en el despacho de Pedro José en busca de la caja fuerte del empresario. Valeria, sin embargo, llega en ese preciso instante y el mayordomo se ve obligado a interrumpir el registro.  El abogado Ronderos, amigo de Gaetana, al ver que no puede obtener ganancias con Ángela, ofrece sus servicios y los de la pitonisa a Isabel y a Andrés, que aceptan si pensárselo dos veces.  Lejos de allí, Lilia le confiesa al padre Jacobo que está enamorada de Cerinza. Pero el cura no será el único en enterarse: Fátima, la enfermera del doctor Duarte, descubre los sentimientos de la muchacha pocas horas después.  En su casa, Ángela mantiene un fuerte enfrentamiento con Isabel y Andrés. La joven acusa a su madrastra de engañar a Pedro José y le jura que hará publica su acusación, si comprueba que fueron ellos quienes causaron su muerte. "Éramos amantes antes de conocer a tu padre, pero él se obsesionó con Isabel y preferimos callar y sacrificar nuestro amor", afirma Andrés para defenderse.  Paralelamente, Rebeca descubre a Walter husmeando en el sótano de la mansión. "Estoy buscando la caja fuerte de mi patrón. Guardaba joyas, dinero y documentos que deseo recuperar", se justifica el mayordomo ante la insistencia de la tía de Valeria. Luego Walter, seguro de que la mujer puede causarle problemas, decide aliarse con ella para continuar con la búsqueda.

 

Capítulo 5 (Del 25 Noviembre al  1 Diciembre de 2005)

 Salvador, en busca de su pasado

¿Qué ha pasado?

• Lilia se enamora de Cerinza.

• Isabel y Andrés aceptan los servicios de Ronderos.

• Rebeca y Walter se alían

para buscar la caja fuerte

de Pedro José Donoso.

• Nina pierde la vida en un accidente aéreo, en Europa.

• Andrés le pide matrimonio a una indecisa Isabel.

• Los médicos creen que Salvador es un enfermo mental.

¿Qué va a pasar?

• Simón es despedido de la fábrica de Pedro José.

• Azur desaparece y Ángela ruega a todos sus empleados que le busquen.

• Salvador pide trabajo en la mansión de los Donoso.

     A  medida que pasan los días, Valeria estrecha su amistad con Abigail, por lo que no duda en aconsejarla que trate de ayudar a su marido. Entonces, el ama de llaves, arrepentida, le pide a Antonio que vaya en busca de su padre, pues desea hablar con él. Pero ya es demasiado tarde, Rodrigo se ha marchado de la ciudad. “No me queda más remedio que irme. Si alguna vez regreso, lo haré como una persona digna. De todas maneras, quiero que sepas que te sigo queriendo, al igual que a mis hijos. Siempre te amaré”, puede leer Abigail en la carta que ha dejado el hombre.

     Ángela hace el amor con Antonio

     Mientras, Salvador cambia drásticamente de actitud con el fin de impedir que le vuelvan a ingresar en la clínica de salud mental. “Deseo regresar a mi rancho. Además, acepto que Cantalicia es mi mujer y que tengo un hijo. Lo que afirmé anteriormente son bobadas mías y no hay razón para que me internen. Usted mismo pude constatar que estoy restablecido mentalmente, asegura el campesino a Ocampo, interpretando un gran papel. De esta manera y aunque no entienden los repentinos cambios de Cerinza, el comisario y el doctor Valencia aceptan que el agricultor pueda volver a su casa. Una vez allí, Cantalicia no puede evitar emocionarse, pero las cosas no serán como esperaba. La mujer intenta acercarse a su marido, pero Salvador rechaza su cariño y también el de Monchito. Simón, que está locamente enamorado de Consuelo, una de sus compañeras de trabajo, le desvela sus sentimientos a su madre. Al día siguiente, Cantalicia le pide a su esposo que arregle la cerca que estaba haciendo el día que sufrió el infarto, sin sospechar que a raíz de esto el agricultor mantendrá una discusión con un vecino. Seguidamente, la joven busca al padre Jacobo y se confiesa. “Estoy segura de que algo malo le pasó a Salvador, porque no actúa, ni piensa igual. Ayúdeme para que le encierren en la clínica”, le suplica repetidas veces al sacerdote. En casa de los Donoso, los acontecimientos van a tomar otro rumbo. Por un lado, Ángela se entrega a Antonio y le confiesa su amor; por otra parte, la relación de Isabel con su amante hace aguas. “Estoy realmente cansada de que Andrés me domine”, le explica a Valeria. Más tarde, la viuda de Pedro José celebra su cumpleaños y Ángela acepta asistir a la fiesta. Paralelamente, Salvador, que pasa gran parte del tiempo debajo de un árbol, recordando los bonitos momentos que vivió junto a Isabel, pide ayuda a Lilia para viajar a Río Claro, localidad donde está la mansión Donoso.      Esa misma noche, Simón mantiene su primer encuentro amoroso con Consuelo y se muestra muy feliz. Lo que el hermano de Antonio no alcanza a sospechar es que su novia le está ocultando que tiene dos hijas con otro hombre. Poco después, Salvador huye a Río Claro llevándose parte de los ahorros de Lilia y la joven, furiosa, decide denunciarle en la comisaría. “Me asaltó e intento violarme”, le dice al comisario Ocampo. En ese momento, Salvador llega al hogar de Gaetana Cherry, que en un primer instante se niega a atenderle. “He poseído un cuerpo extraño, ya que estoy viviendo la vida de Pedro José Donoso”, asegura el agricultor, que enseguida despierta la curiosidad de la vidente. Isabel, en busca de un poco de paz y para alejarse de los recuerdos de su difunto marido, decide irse de viaje con Andrés. Lejos de allí, Cerinza le ofrece una gran suma de dinero a Gaetana para que invoque el espíritu de Pedro José Donoso. A la pitonisa, que está pasando por serios problemas económicos, no le queda más remedio que aceptar. Ante las revelaciones que escucha durante la sesión de espiritismo, Gaetana sufre un ataque de pánico y le pide a Salvador que se marche. Pero él la necesita: “A pesar de que eres una embaucadora, me tienes que ayudar”.

 

Capítulo 6 (Del 5 Diciembre al  11 Diciembre de 2005)

 Antonio, entre la espada y la pared

¿Qué ha pasado?

• Rodrigo se marcha de la ciudad y deja una carta para Abigail.

• Consuelo empieza una relación con Simón, pero le oculta que tiene dos hijas.

• Salvador viaja a Río Claro y allí va a ver a Gaetana.

• Isabel le quita a Valeria el cargo de administradora.

• Andrés despide a Simón de la fábrica Donoso.

¿Qué va a pasar?

• Salvador descubre que Isabel prohíbe a Antonio usar los libros del estudio.

• Consuelo sufre los malos tratos de su ex marido.

• Rebeca se empieza a enamorar de Salvador.

     Los problemas en la mansión Donoso no cesan. Cada día, las disputas son más frecuentes y Ángela siente que la situación se le está escapando de las manos. Por una parte, Walter intenta matar a Azur, la mascota de la familia. Aunque el perro queda malherido, se defiende mordiendo al mayordomo en el brazo y escapa. A su vez, Isabel ofrece dinero a Antonio para que se vaya de la casa con su madre y su hermano. “El amor que siento por Ángela no tiene precio”, le contesta el hijo de Abigail.

     Simón se niega a irse a vivir con Consuelo

     Por su parte, Gaetana organiza una sesión de espiritismo en su apartamento, que termina en una monumental pelea. Los clientes, que se sienten engañados, agreden a la vidente. Por fortuna, Salvador llega en ese preciso momento y evita que hagan daño a su amiga.   En el hogar de Isabel, Ángela se enfrenta a Andrés y consigue que éste readmita a Simón. Mientra, en la planta de arriba, Valeria, que permanece encerrada en su habitación por orden de su prima, recuerda ensimismada lo bien que la trataba Pedro José.   Pocas horas más tarde, siguiendo los consejos de Gaetana, Salvador se presenta en casa de los Donoso y es Walter quien le abre la puerta. El joven le pide trabajo al mayordomo. “Aquí no se te puede ofrecer nada. Todos lo puestos están ocupados”, le contesta y cierra la puerta. No obstante, Rebeca, que ha escuchado la conversación, corre tras Cerinza y le ofrece un puesto temporal como chófer.  Salvador miente a la mujer y le dice que conoció a su sobrina Isabel en una fábrica hace un tiempo y ella, creyendo que dice la verdad, responde:“Tu voz y tu mirada me son familiares”.   Seguidamente, el agricultor regresa a casa de Gaetana y le cuenta sus impresiones: “El encuentro con Walter y Rebeca me ha dejado mal sabor de boca, pero estoy seguro de que Isabel no me decepcionará”. Mientras, Simón, que ha encontrado a Azur malherido en el bosque, asegura a Antonio que mientras pueda, le llevará comida.   A la mañana siguiente, Salvador llega puntual en su primer día de  trabajo. Rebeca le presenta ante los demás empleados, que no entienden su presencia en la casa.    Por su parte, la tía de Isabel no pierde la oportunidad de desprestigiar a la familia Donoso frente al atractivo agricultor: “Ángela no es santo de mi devoción y Pedro José estuvo enamorado de mí, pero no le acepté porque era un viejo”.   Por la noche, Consuelo le pide a Simón que se vayan a vivir juntos, pero él se niega. Y es que el joven tiene miedo a las relaciones serias. Entretanto, Abigail, discute con Antonio debido a su interés obsesivo por Ángela.   Un día después, Isabel regresa de su viaje con Andrés y se queda perpleja al ver a Salvador. “No necesitamos a nadie más trabajando en la casa. Además, yo no conozco a ese hombre”, le explica a su tía. Pero éste no será el único problema de la viuda de Pedro José. Tras enfrentarse a Rebeca, se pelea con Valeria, que le responde: “Estoy dispuesta a irme de la mansión, si insistes en dominarme y obligarme a hacer todo lo que quieres”.   Más tarde, Isabel y Ángela le piden a Salvador que les cuente por qué ha llegado hasta ellas. Con el carisma que ya le caracteriza, Cerinza consigue hacerles creer que trabajó con Pedro José Donoso algunos años atrás, por lo que ambas terminan aceptando que se quede en la casa definitivamente.   Hastiada de problemas, Ángela se plantea regresar a Europa y le ruega a Antonio que la acompañe. “No me hagas esto. Te amo, pero no puedo dejar solos a mi madre y a Simón”, le repite él con desesperación y sin saber qué hacer.

 

Capítulo 7 (Del 12 Diciembre al  18 Diciembre de 2005)

 Valeria, a punto de morir

¿Qué ha pasado?

• El malvado Walter intenta deshacerse de Azur.

• Simón se niega a irse a vivir con su novia, Consuelo.

• Salvador llega a la mansión de los Donoso y Ángela e Isabel deciden contratarle como chófer de la familia.

• Ángela le pide a Antonio que se vaya con ella a

Europa, pero él no puede abandonar a su familia.

¿Qué va a pasar?

• Salvador aconseja a Ángela que no firme nada sin consultar a un abogado.

• Los empleados de la fábrica se ponen de huelga.

• Isabel y Cerinza tienen un accidente de coche.

     Gracias a la última sesión de espiritismo, Gaetana consigue algo de dinero y puede pagar los meses de alquiler que le debe a su casero. Aún así, éste sigue con la idea de echar a la vidente. “Desocupa mi casa y vete. No estoy dispuesto a que aquí se continúe practicando la brujería”, exige. Sin embargo, la pitonisa no está por la labor de acatar sus órdenes.   En la fábrica de cítricos Donoso, Andrés le encarga a Evelio, el jefe de personal, que investigue si Cerinza trabajó hace años en la empresa como ha dicho a todos.   Por su parte, Simón le pide dinero prestado a Antonio, porque ha tenido que dar sus ahorros a Consuelo, que está atravesando por un mal momento. “Deja a esa mujer ya. De lo contrario, vas a meterte en más problemas.”, aconseja el joven a su hermano pequeño. 

     Rebeca coquetea con Salvador

     Y, lamentablemente, el vaticinio  se cumple esa misma tarde. Simón llega a casa de Consuelo y descubre que ésta ha sido maltratada por su ex marido. “¡Vamos a denunciarle ahora mismo!”, le sugiere el muchacho, pero ella se niega rotundamente. Furioso, él decide romper la relación, pues no entiende la actitud de su amada. Pero una nueva noticia complicará todavía más las cosas. “Ahora no me puedes hacerme esto, estoy embarazada”, le contesta Consuelo llorando. Entretanto, Salvador sigue desconcertando a los habitantes de la mansión Donoso, recordándoles algunas frases que en su momento pronunció Pedro José.   Evelio no tarda en confirmar las sospechas de Andrés y éste se lo hace saber a Isabel y Ángela. Pese a todo, Cerinza, que se crece ante la adversidad, consigue convencer a todos de que estuvo trabajando como mensajero.   Cerca de allí, Rebeca y Walter, conscientes de que Simón y Antonio están dando de comer y beber a Azur, envenenan el agua que los dos hermanos tienen pensado llevar al perro algo más tarde. Ignorando esto, Abigail toma equivocadamente la jarra y se la lleva al cuarto de Valeria. Ésta se bebe el agua, aunque nota un sabor raro.    Rebeca, que se está enamorando de Salvador, no pierde tiempo para coquetear con el chófer. “¿Qué opina usted de las mujeres algo otoñales como yo? ¿Qué sentimientos despierto en usted?, pregunta con insistencia la tía de Isabel. “Usted es una señora y merece todo mi respeto”, contesta Salvador sorprendido. “Qué pena... No quiero quedarme solterona y me gustaría que sintiera por mí algo diferente”, asegura descaradamente.   Valeria consigue salir de su habitación para pedir ayuda. El veneno está empezando a hacer efecto y la joven sufre fuertes dolores de estómago. Salvador y Rebeca son los primeros en prestarle ayuda y tras ellos llegan Isabel y Walter. El estado de la enferma se agrava por momentos y Cerinza decide llevarla rápidamente al hospital. Una vez allí, el médico le elogia por su rápida intervención. “Le felicitó por lo bien que manejó la situación. Si hubiera llegado más tarde, le aseguro que ahora mismo estaríamos lamentando una tragedia”.   Simón, que duda de su paternidad, sigue los consejos de Antonio y trata de llevar a Consuelo a una clínica para que le confirmen que el bebé que espera es suyo. Pero la chica no está por la labor. Hastiada de la presión a la que la está sometiendo su casero, Gaetana se plantea abrir un bar y abandonar su negocio de pitonisa. Por la noche, el guardia de seguridad de la finca de los Donoso da con el paradero de Azur y se lo entrega a Andrés, que ordena sacrificar al perro. Por fortuna, Cerinza encuentra el modo de evitarlo. A la mañana siguiente, Salvador sorprende a Andrés e Isabel besándose, por lo que llega a la conclusión de que ambos son amantes desde hace tiempo.   Consuelo le comunica a Abigail que está embarazada. Sorprendida, la empleada del hogar deja las cosas claras a su hijo. “Desde ahora, tus obligaciones son Consuelo y tu hijo y si te niegas, tendrás que irte de aquí para siempre. No voy a permitir que actúes cobardemente con alguien a quien perjudicaste”.

 

Capítulo 8 (Del 19 Diciembre al  25 Diciembre de 2005)

 ¡Descubiertos!

¿Qué ha pasado?

• Andrés descubre que Salvador nunca trabajó para Pedro José.

• Consuelo le dice a Simón que está embarazada, pero él duda que el niño que espera sea suyo.

• Valeria bebe por equivocación de una jarra de agua que Walter ha envenenado para matar a Azur y se intoxica gravemente.

• Gaetana planea abrir un bar y abandonar la videncia.

¿Qué va a pasar?

A partir del número que estará en el kiosko el 26 de diciembre, ‘El Cuerpo del Deseo’ ocupará nuestra portada. No te lo pierdas, te esperan muchas sorpresas, porque Salvador va a tender una trampa a Consuelo para así descubrirla ante Simón; y Vicky sufrirá las vejaciones de Walter.

     La presencia de Ángela en casa de los Donoso tiene los días contados. La chica piensa regresar a Europa en cuanto se lea el testamento de su padre y le ha pedido a Antonio que se marche con ella. Pero el hijo de Abigail todavía no sabe qué hacer. “Sería la solución a nuestros problemas. Pasaríamos a ser parientes de la dueña de esta casa y ya no seríamos unos simples arrimados”, le dice Simón a su hermano cuando éste le cuenta que su novia le ha propuesto matrimonio.  Sin embargo, Antonio piensa lo contrario: “Adoro a Ángela más que a nada en el mundo y sería capaz de cualquier cosa por ella, pero no quiero que la gente empiece a hablar mal y piense que me estoy aprovechando de la situación”.     

     Walter descubre a Valeria en el pasadizo

     Mientras tanto, Isabel y Andrés organizan una reunión en la mansión con los inversionistas de ‘Cítricos Donoso’ y le piden a Ángela que les acompañe. Durante el encuentro, Arroyo y su amante intentan que la hija de Pedro José firme, sin nisiquiera leerlo antes, un documento en el que les cede toda su herencia. Pero la muchacha, siguiendo los consejos de Salvador, se niega a estampar su rúbrica sin que su abogado lo vea.   Al mismo tiempo, Cerinza entra en el cuarto secreto de la mansión para recoger de la caja fuerte las joyas y el dinero de Pedro José, ya que no desea que Rebeca y Walter se hagan con el botín. Pero no se percata de que Valeria le ve entrar en el escondite...   En la habitación de al lado, Isabel, furiosa por no haber conseguido lo que quería, discute acaloradamente con Andrés. “¿Por qué no aceptas que Ángela no es ninguna idiota? En cualquier momento va a descubrir nuestro juego. ¿No te das cuenta de que está a la defensiva y no confía en nosotros?”.   Poco a poco, Isabel sube su tono de voz y esto provoca que Salvador no solamente se entere de lo que están maquinando, sino también de que eran amantes antes de que Pedro José muriera.   Con todo el dolor de su corazón, Cerinza decide abrir la puerta secreta y observa por una rendija cómo la pareja se besa. “¡Tendremos todo lo que siempre hemos ambicionado! Nos quedaremos con la fortuna del viejo”, dice Andrés mientras acaricia a su amada.   Abatido, Salvador tira el dinero y las joyas al suelo y lo destruye con rabia. “¡Malditos!”, se repite una y otra vez mientras las lágrimas corren por su rostro. A continuación, abandona el lugar sin que nadie le vea y le cuenta lo que ha descubierto a Gaetana, su fiel amiga. Un día después, el chófer regresa cabizbajo a la mansión Donoso y se tiene que enfrentar a otro problema: Rebeca le declara su amor y le pide que formalicen una relación, pero él se niega.   Después, Walter descubre a Valeria en el pasadizo y se lo cuenta a su tía, que la interroga para que le diga de una vez por todas qué es lo que está buscando.   Entretanto, Antonio le cuenta a Abigail la proposición que le ha hecho Ángela de casarse e irse a vivir a Europa con ella.   Tras haber recapacitado muchas horas y haciendo caso a su madre, Simón decide regresar al lado de Consuelo, asumir su paternidad, y ayudarla en el embarazo.   Por otra parte, Velaunde, el abogado de Ángela, confirma a la chica que Isabel y Andrés intentaron engañarla y quitarle la herencia. Matilda, una vieja amiga de Gaetana, llega enfurecida a casa de la pitonisa para intentar cobrarle una cantidad de dinero que le prestó hace tiempo. Alertado por el griterío, Salvador sale de su cuarto y se compromete a asumir esa deuda. Tras esto, el joven comunica a Gaetana que va a ayudarla a montar el bar con el que tanto sueña.   Días después, Isabel le pide a Salvador que la lleve al cementerio. Frente a la tumba de su marido, la mujer susurra: “Era un gran hombre. No va a ser fácil olvidarle. ¡Yo no sé por qué, pero todavía siento su presencia en todas parte!”, lo que no deja de sorprender al chófer.   Algo más tarde, Salvador recoge el dinero del escondite y le da una parte a Gaetana para su negocio. Horas después, Antonio celebra su cumpleaños y se queda paralizado cuando Cerinza le da un regalo con la misma dedicatoria que le ponía Pedro José todos los años.

 

Capítulo 9 (Del 26 Diciembre al  1 Enero de 2006)

 Salvador inicia su venganza

¿Qué ha pasado?

• Isabel y Andrés se besan apasionadamente, sin imaginar que

Salvador les observa.

• Rebeca quiere formalizar su relación con Cerinza, pero él se niega.

• Walter descubre a Valeria en el pasadizo secreto de la mansión.

• Simón decide volver con Consuelo y asumir su paternidad.

• Salvador le da dinero a Gaetana para que pueda montar el bar.

¿Qué va a pasar?

• Antonio le pide a Simón que le ayude a averiguar

el pasado de Salvador.

• Rebeca recrimina a Valeria su amistad con Simón.

• Walter consigue una llave del pasadizo secreto.

     El misterio que rodea a Salvador tiene inquietos a todos los empleados de la mansión Donoso, por lo que Walter decide presentarse en la dirección que el chófer le ha dado a Ángela. Una vez allí, el mayordomo confirma sus sospechas: en ese domicilio no vive Salvador Cerinza.   o, el apuesto joven asiste a una exposición de pinturas con Rebeca, que aprovechará el momento para intentar seducirle de nuevo. “Usted me dijo que es un hombre de mente abierta y quiero que me lo demuestre, Salvador. ¿Qué exige para aceptarme como la compañera de su vida”, pregunta con todo el descaro. Cerinza sale airoso de la situación: “Ya tengo compañera y ésa es la soledad. Siempre he estado solo, aun cuando creía que estaba rodeado de gente que me amaba”. Tras esto, el chófer regresa a casa de Gaetana, donde asiste a un desfile de modelos muy especial. Y es que la vidente y Lupe han salido de compras juntas y ahora quieren mostrarle sus nuevos modelitos.   Un día después, Isabel organiza una fiesta en su casa para volver a reunir a los accionistas de ‘Cítricos Donoso’ y asegurarles que la fábrica no cerrará sus puertas, pese a las huelgas que han protagonizado los empleados durante las últimas semanas.

     Velaunde es asesinado

     Simón, cabizbajo, aprovecha la reunión para admirar a las atractivas jóvenes que han asistido al evento. “Estoy amargado, pero mi vida ya no tiene solución”, le dice el hijo de Abigail a Vicky, cuando la chica le pregunta si es feliz junto a Consuelo.   Mientras, Isabel logra dar esquinazo a Andrés y va a buscar a Salvador, pues sabe que se encuentra en el bosque que hay cerca de la casa. “Usted no debería estar aquí, sino cumpliendo con sus obligaciones, así que haga el favor de regresar a la mansión”, grita furiosa al verle. Sin darle opción a réplica, la viuda de Pedro José se marcha airosa. Pero el destino le va a jugar una mala pasada: se tropieza con una piedra y se tuerce un tobillo. Haciendo gala de su caballerosidad, Cerinza ayuda a levantarse a Isabel y ésta aprovecha para besarle apasionadamente. “¿Le gusto, verdad?, pues desde ahora en adelante le suplico que tome distancia y no se me vuelva a acercar en la vida”, contesta con ironía la mujer cuando termina de acariciarle. Tras el fogoso encuentro, la mujer se reúne en el despacho con Velaunde y trata de sobornarle. “No sé cuánto dinero le paga Ángela por sus servicios, pero estoy dispuesta a darle el doble, si trabaja para mí”. Pese a lo tentador de la oferta, el hombre la rechaza.   A continuación, Isabel, que está furiosa por no haber conseguido su objetivo, anuncia ante todos los presentes que va a casarse con Andrés. La gente se queda boquiabierta. “Algún día va a saber que Pedro José no está muerto”, le dice Salvador a Gaetana, lleno de rabia. Por su parte, Ángela también deja las cosas claras: “Por nada del mundo voy a permitir que Andrés imponga sus normas”.   Al día siguiente, Isabel empieza a recibir felicitaciones y una de ellas consigue desconcertarla. Sin que nadie se dé cuenta, Salvador le deja en el coche una rosa con un mensaje. La mujer no tarda en reconocer la letra de Pedro José y no puede evitar temblar de miedo.   Consciente de que Velaunde les va a poner las cosas muy difíciles, Andrés ordena a un sicario que asesine al abogado, que en ese instante se dirige a casa de los Donoso para hablar con Ángela.

     Valeria tiene una fuerte recaÍda

     Entretanto, Valeria, que ha vuelto a recaer, empieza a delirar y cree que el difunto Donoso está tocando el piano en el salón. Alertada por los gritos de su prima, Isabel busca a Salvador para que la lleve al médico, pero nadie encuentra al chófer. En ese momento, Cerinza, siguiendo las órdenes de Ángela, ha ido a llevar a Antonio a la Universidad.   Horas después, el joven llega a la mansión y mantiene un fuerte enfrentamiento con la viuda. Isabel, desquiciada, despide a Cerinza por no estar cuando ella le ha necesitado. No obstante, pocos minutos después, la joven cambia de padecer. Y es que, al ver que Salvador se marcha, le persigue y se adentra con él en el bosque. Una vez allí y bajo una lluvia torrencial, Isabel se dejar llevar por sus sentimientos y se abalanza sobre su empleado besándole y acariciándole. Al final, la pareja termina haciendo el amor.   Más tarde, Salvador le cuenta lo sucedido a Gaetana. “No descansaré hasta ver a Isabel postrada a mis pies”, afirma con frialdad. Y es que el joven pretende seducir a la viuda para hacerle pagar su traición. Por su parte, Simón va a visitar a Consuelo y se encuentra con Ramón, el ex marido de la chica, que no duda en enzarzarse en una acalorada pelea con su rival.   Ángela lamenta la trágica muerte de Velaunde y nombra a Salvador como su nuevo asesor.   Después de darle muchas vueltas a la cabeza, Vicky empieza a pensar que Salvador es hijo de Pedro José y le confía sus sospechas a Antonio. “¡Olvida eso, no puede ser posible!”, dice él escandalizado. Cerinza contrata al novio de Lupe para que seduzca a Consuelo y así demostrarle a Simón la clase de mujer que es y conseguir que se aleja de ella. Todo sale como estaba previsto, el hijo de Abigail descubre a su amada en la cama con Camilo y rompe la relación.   Mientras que Ángela y Antonio se profesan amor eterno, Isabel decide cancelar su boda. Al enterarse, Andrés, incapaz de soportar ese desprecio, intenta asesinarla ahogándola en la bañera.

 

Capítulo 10 (Del 2 Enero al  8 Enero de 2006)

 Isabel, obligada a casarse

¿Qué ha pasado?

• Walter descubre que la dirección que les ha dado el chófer es falsa.

• Andrés ordena asesinar a Velaunde.

• Cerinza hace el amor con Isabel y luego se jura así mismo que no descansará hasta ver a la viuda postrada a sus pies.

• Vicky cree que Salvador es hijo de Pedro José Donoso.

¿Qué va a pasar?

• Antonio y Simón encuentran el botón que abre el pasadizo secreto.

• Andrés está a punto de ahogarse en el mar.

• Abigail discute con Walter por defender a Azur.

     Gracias a la oportuna llegada de Abigail, Andrés no consigue asesinar a Isabel. Aún así, el atractivo gerente deja claro a su amante que estará a su lado, le guste o no. “Si quieres hacer de nuestras vidas un infierno, hazlo, pero nos casaremos. ¡No te escaparás de mí nunca! De lo contrario, saldré y le diré a todo el mundo que tú y yo matamos a Pedro José”. Al final, la viuda de Donoso no tiene más remedio que aceptar.

     Ajena a los problemas de su prima, Valeria llega a la mansión con Rebeca, mientras le dice: “Tía, te advertí que no te excedieras. Mira cómo te pusiste”. Y es que la mujer ha hecho demasiado ejercicio en el gimnasio y está mareada.

     En su nuevo bar, Gaetana recibe la visita de Antonio, que intenta aclarar sus sospechas. “Pienso que Pedro José podría haber regresado bajo la apariencia de otra persona. Un hombre llegó a la casa y tiene mucha relación con el señor Donoso. Se parecen en la mirada, en la voz y especialmente en la manera de escribir. ¡Demasiadas semejanzas para ser coincidencia!”, exclama mirando fijamente a la vidente. Ésta, preocupada, trata de hacerle cambiar de idea. Sin embargo, el hijo de Abigail se muestra tan interesado en el tema de la reencarnación, que comienza a leer todos los libros que encuentra en el estudio. Luego, le dice a Salvador que su letra se parece mucho a la del difunto Donoso.

     Isabel, atormentada por todo lo que ha hecho en el pasado, se echa en los brazos de Valeria y rompe a llorar sin consuelo. “¿No sé por qué me siento como si estuviera atrapada entre el amor y el odio?. Debí escucharte cuando me dijiste que no me comprometiera con Andrés. ¡He sido una estúpida!”, se lamenta resignada. Es tal su amargura que, horas más tarde, la joven decide suicidarse cortándose las venas. Pero, por fortuna, se recompone y cambia de opinión en el último instante.

      A la mañana siguiente, los nervios se vuelven a apoderar de Isabel, que destroza su vestido de novia. “¿Pero cómo pudo hacer esto?”, se pregunta Rebeca al encontrar los jirones de tela esparcidos por toda la habitación.

     Después, mucho más tranquila, la viuda de Pedro José Donoso habla con Andrés y le pone una serie de condiciones de cara a su luna de miel. “No iremos a Europa como tú quieres. Solamente viajaremos unos días a la casa de la playa, nos llevaremos a dos empleados de la mansión y no tendremos relaciones de ningún tipo”. Aunque no es lo que desea, él acepta.

     Tras esto, Isabel se reúne con la servidumbre y anuncia que Salvador y Vicky serán los que irán con ellos. Como era de esperar, Walter y Andrés se enfadan.

     Esa noche, en el bar de Gaetana, la vidente intenta convencer a Cerinza de que no vaya a ese viaje. Y es que la mujer intuye que va a pasar algo malo.

     Entretanto, Simón despierta los celos de Antonio. “¿Te has puesto a pensar alguna vez en lo que hacen cuando salen?”, pregunta a su hermano mayor al ver hablar a Ángela y a Salvador en el jardín.

Dispuesta a acabar con el sufrimiento de su prima, Valeria se cita con Andrés en un restaurante y le pide que deje en paz a Isabel de una vez por todas. “No te confundas, además de fea, eres una mujer realmente patética. ¿Crees que voy a renunciar a ella simplemente porque tú me lo pides? ¡No seas infantil!”, contesta humillándola. De esa manera, la joven empieza a descubrir la clase de hombre que es Andrés y, decepcionada, le cuenta a Salvador que, en cuanto Isabel se case, ella dejará la mansión.

     Mientras los empleados ultiman los detalles de la ceremonia, Rebeca intenta levantar de la cama a su sobrina que, lejos de estar nerviosa, se halla sumida en un mutismo inexplicable.

     Ajeno a esto, Walter limpia el coche con el que Salvador llevará a la novia hasta la iglesia.

     Minutos más tarde y viendo que Isabel no sale de su cuarto, Rebeca va a llamarla una vez más. Pero cuando está a punto de subir, la joven baja por las escaleras vestida de negro riguroso y con un ramo de flores rojas en la mano. Ante la mirada atónita de todos los empleados, su tía le grita: “¡No te puedes casar con un vestido así!”. No sirve de nada, Isabel ignora el comentario y ordena a Salvador que la lleve hasta la iglesia. Una vez allí, Andrés y los invitados se quedan desconcertados al ver su imagen, pero esto no impide que el cura los declare marido y mujer.

     Tras celebrar un suculento banquete con los invitados, el matrimonio comienza su luna de miel, en compañía de Vicky y Salvador.

Desolada por la partida de Isabel, Valeria se desahoga con Simón y ambos van estrechando poco a poco una íntima amistad.

     Por su parte, Gaetana vuelve a tener problemas con el casero, que se ha enterado de que ella ha montado un bar sin su permiso y piensa exigirle que lo cierre.

     Ángela no entiende la actitud de su rival

     Un día después, un periódico publican el enlace de la pareja con el titular: ‘Celebración nupcial impacta a Río Claro’, y mostrando una foto de la salida de la iglesia en la que se ve a Salvador junto a la pareja. Al leer la nota, Ángela se pregunta por qué Isabel ha decidido llevarse a Cerinza.   En la casa de la playa, la recién casada cumple su promesa y se niega a acostarse con Andrés. “Te recuerdo que eres mi mujer. Quiero que te comportes como tal delante de todos, sobre todo del chófer”, grita él. Sin embargo, Isabel hace caso omiso a sus palabras y se marcha. Lejos de allí, Antonio descubre dentro de un libro del despacho de Pedro José un artículo que relata: “Después de varios días de rastreo, la Policía ha conseguido capturar a Walter Franco Rugeles, el delincuente que robó hace unos días en la famosa joyería Vernes”.

 

Capítulo 11 (Del 9 Enero al  15 Enero de 2006)

 Antonio, loco de celos

¿Qué ha pasado?

• Isabel es víctima del chantaje de Andrés, que la amenaza con contar que mató a Pedro José, si no se casan.

• Simón se convierte en el paño de lágrimas y mejor amigo de Valeria.

• Antonio descubre que hace años Walter robó en una joyería.

• Andrés, rechazado por su esposa, bebe sin parar y está a punto de ahogarse en el mar, pero Salvador le salva la vida.

¿Qué va a pasar?

• Atracan a Cantalicia.

• Salvador le pide a Rebeca que deje de acosarle.

• Gaetana vuelve a dirigir una sesión de espiritismo.

• Isabel hace creer a Valeria que Cerinza no es bueno.

     Tras vivir una corta pero accidentada luna de miel, Isabel y Andrés regresan a la mansión Donoso, donde Rebeca los recibe desconcertada.“¡Qué sorpresa! ¿Ocurrió algo? ¿Por qué no avisasteis de la llegada?”, pregunta con insistencia. La recién casada no tiene ganas de hablar y se va a su habitación sin contestar a su tía. Una vez allí, se atormenta pensando en el inmenso amor que siente por Salvador y sueña que Andrés tortura sádicamente al chófer hasta matarlo. Cerinza, mientras, le cuenta a su amiga Gaetana todo lo que ha ocurrido durante el viaje.   Al día siguiente, Isabel sorprende a Salvador al decirle que está despedido. Y es que la atractiva mujer se siente incapaz de seguir teniéndole a su lado. “Le juro que lo que estoy sintiendo por usted se está convirtiendo en una obsesión y una locura con la que no puedo continuar, y creo que lo mejor es que se marche de aquí. Además, no quiero tener problemas con Andrés”, le dice con lágrimas en los ojos. No obstante, el destino está de parte del chófer. Ángela, al enterarse de lo que ha hecho su madrastra, le contrata como su asistente personal.   Por otro lado, el casero de Gaetana vuelve a molestar a la vidente. Pero esta vez Cerinza, que llega en ese instante, le pone en su lugar e incluso consigue que la mujer tenga un año de alquiler gratis.   Al saber que Salvador trabajará a partir de ahora para su amada, Antonio discute con ella. “No sabría decirte lo que siento por ese hombre, pero de lo que sí estoy segura es de que estás celoso. ¿Desconfías de él?”, le pregunta Ángela. El hijo de Abigail contesta: “Simplemente me desconcierta. Se ha ganado la desconfianza de todos y es un enigma”.   Muy lejos de allí, en el poblado de Las Cruces, el padre Jacobo enseña a Cantalicia un recorte de periódico en el que aparece su esposo en la boda de Andrés e Isabel. Entusiasmada, la campesina revive las esperanzas de encontrar a su marido y le pide ayuda al párroco para dar con su paradero. Aunque en un primer momento trata de quitarle la idea de la cabeza, el hombre termina llamando a su tío Felipe, que vive en Río Claro, para que ayude a Cantalicia a encontrar a Salvador. “Yo sé que vives solo y que necesitas a alguien que te ayude con las cosas de la casa. Cantalicia es muy buena trabajadora y te puede echar una manita mientras busca a su esposo”, le dice tratando de convencerle.    Mientras tanto, Vicky le cuenta a Cerinza que ha visto a Rebeca y a Walter registrando en el despacho del difunto Pedro José. Sospechando que la pareja pretende robar las joyas, el chófer decide vaciar la caja fuerte.   

     Más tarde, el mayordomo y la tía de Isabel salen del sótano decepcionados, pues no han encontrado lo que buscaban. “La caja no tenía signos de violencia. El miserable que la abrió conocía perfectamente la clave. ¿Pero quién podía saberla?”, se pregunta intrigada Rebeca.    Sin imaginar que Salvador está detrás de todo, Walter llega a la conclusión de que Antonio y Simón tienen las alhajas, así que entra en el cuarto de los hermanos en busca del preciado botín. Sin embargo, Abigail le sorprende con las manos en la masa y tiene que marcharse a toda prisa.   Rebeca, que no piensa darse por vencida fácilmente, idea un nuevo plan para poder colarse en la habitación de los muchachos. Sin que Isabel se entere, le roba del joyero un brazalete que le regaló en su día Pedro José. Cuando la joven se da cuenta de que la joya ha desaparecido, su maquiavélica tía le hace creer que ha sido Antonio quien se la ha robado.   Al enterarse, Andrés le ordena a Walter que revise el cuarto del hijo de Abigail. Así, el mayordomo, que se ha puesto de acuerdo con Rebeca previamente, finge haber encontrado allí el brazalete.   Isabel despide al mayordomo  Salvador, que en ese preciso momento está leyendo el artículo en el que se cuenta que Walter es un delincuente, se entera de lo que ha ocurrido y enseguida sospecha que él está detrás de tan extraña historia. Furioso, Cerinza obliga al mayordomo a que confiese que puso el brazalete en el cuarto de Antonio; de lo contrario, mostrará a todos las pruebas que tiene en su contra y le destruirá.   Atrapado entre la espada y la pared, Walter no tiene más remedio que decir la verdad e Isabel decide despedirle. “No necesitamos gente de su calaña en esta mansión”, grita la dueña de la casa. Sin embargo, su marido piensa justamente lo contrario y convierte al mayordomo en su ayudante personal.   Un día después, Andrés, cansado de dormir separado de su mujer, encarga a Walter que traslade los objetos personales de Isabel a su cuarto y que destruya todos los recuerdos de Pedro José.   Seguidamente, el joven tira los libros del estudio y se prepara para destruir con un hacha el piano de su difunto jefe y el retrato de Catalina, la madre de Ángela. Alertado por el estruendo, Antonio se presenta en el lugar y ve la fechoría que Andrés está a punto de hacer. Asustado, va en busca de Valeria para avisarla. “¿Con qué derecho te atreves a hacer esto? ¿Quién te has creído que eres? ¡Maldito desgraciado!”, recrimina la chica al marido de Isabel. Al final, el asunto no pasa a mayores y Antonio y Salvador se encargan de organizar el despacho.   Mientras colocan los libros, Cerinza empieza a pensar que el chico ya ha descubierto su gran secreto, porque le pregunta con insistencia:“¿Usted piensa que hay vida después de la muerte? ¿Cree que Pedro José creía en esas cosas?”.   Poco tiempo después, Isabel llega a su casa y Ángela y Valeria le comentan el escándalo que se ha producido en su ausencia. “Si tu esposo vuelve a atentar contra la memoria de mi papá, haré lo que sea necesario para sacarlo de aquí, aunque para ello tenga que llamar a la Policía”, amenaza la joven con firmeza. Furiosa, la viuda de Donoso se enfrenta a su marido y le recrimina su comportamiento.  Lejos de allí, Matilda, una de las empleadas de Gaetana, insiste en leer las cartas en el bar, a pesar de que Salvador lo ha prohibido.   Por su parte, Valeria se inscribe en una academia de música apoyada por Ángela, pero sin que Isabel se entere. Aunque está ilusionada con el paso que ha dado, hay algo que le preocupa: no tiene un piano donde poder practicar.

     Cerinza, a punto de ser descubierto

     En un gran almacén de Río Claro, Salvador acompaña a Ángela y Antonio a buscar el regalo de cumpleaños de Abigail. La pareja no sabe qué elegir, así que el chófer les aconseja comprarle un traje verde, asegurando que éste es el color favorito de la sirvienta. Ésta confirma que eso es verdad cuando se lo entregan.   Isabel, que no soporta la relación que su hijastra tiene con Salvador, se cita con él en el bosque: “¿Pretendes enamorar a Ángela como has hecho conmigo? Estoy enloquecida y no soporto más esto”, le grita histérica. Sin embargo, Cerinza se muestra impasible ante la escena. Rebeca y Pilar, su amiga íntima, llegan al bar de Gaetana en busca de Matilda. La vidente hace todo lo posible para que no la descubran y les pide a Lupe y Camilo que no permitan que la tía Isabel vea a Salvador cuando llegue.   Haciendo caso omiso a la prohibición de Cerinza, Matilda atiende a Rebeca y le promete que el hombre del que está enamorada le corresponderá, si le consigue traer las siguientes cosas para hacer el conjuro: “Un mechón de su pelo, el resto de una copa en la que haya bebido y una fotografía”.   Salvador llega al bar mientras se está realizando la sesión y Camilo impide que le vean. Algo más tarde, Gaetana advierte al chófer del peligro que ha estado a punto de correr. “¡Esto era lo único que me faltaba! Como si yo no tuviera suficiente con las sospechas de Antonio”, exclama el joven.   En la mansión Donoso, Andrés habla con Walter de lo misterioso que es Salvador y buscan la manera de deshacerse de él. Mientras, Cantalicia y su hijo inician su viaje a Río Claro. “Si la virgencita de Guadalupe lo permite, vamos a encontrar a papá pronto”, le susurra a Monchito.   Abigail celebra su cumpleaños y Salvador vuelve a sorprender a la empleada. En esta ocasión, le regala un libro de poesías del padre de sus hijos que había perdido y un broche de Catalina.   A la mañana siguiente, Ángela asiste con Cerinza a una reunión en ‘Cítricos Donoso’, lo que vuelve a despertar los celos de Antonio, que sospecha que hay algo entre ellos. “Ahora hasta madrugan para salir juntos. Confía más en Salvador que en mí”, se queja ante Simón.

 

Capítulo 12 (Del 15 Enero al  22 Enero de 2006)

 Andrés dispara contra Salvador

¿Qué ha pasado?

• Isabel despide a Salvador y Ángela le contrata como su ayudante personal.

• Con la ayuda del padre Jacobo, Cantalicia parte a Río Claro para buscar a su marido.

• Antonio cree que su novia le engaña con Cerinza.

• Andrés ordena a Walter tirar todos los objetos personales del difunto Pedro José.

¿Qué va a pasar?

• Walter piensa que Antonio padece esquizofrenia.

• Rebeca se entera de que Felipe ha ido a la empresa Donoso y va a verle.

• Un borracho destroza el local de Gaetana.

     Siguiendo los sabios consejos de Salvador, Ángela se niega a aceptar el reparto que Isabel, Andrés e Ibáñez, el director financiero de Cítricos Donoso, han hecho de los bienes de Pedro José. “¡Aceptaría si dentro de la relación que me habéis entregado estuvieran los inmuebles que mi papá tenía fuera del país!”, exclama la chica dejando boquiabierto a Corona. Y es que éste no entiende cómo se ha enterado de la existencia de esas propiedades. “El viejo sólo me lo había mencionado a mí; yo era su hombre de confianza. Ángela debe estar asesorada por alguien más peligroso que el abogado Velaunde”, le dice a Isabel intrigado.   Mientras, en un bar de la ciudad, Ángela le suplica a Salvador que le explique de dónde está sacando los papeles que demuestran que Isabel intenta apropiarse de su herencia. “Cuando acabe, usted lo sabrá todo. Antes no puedo decirle una sola palabra. ¡Por el amor de Dios, sólo quiero ayudarla!”, contesta Cerinza con resignación.   Por su parte, Antonio sigue celoso por la relación de su novia con su ayudante. “¿Cómo puede confiar en alguien que guarda tantos secretos como él?”, se pregunta inconsolable el hijo de Abigail.   Isabel, que ya sabe que Valeria está dando clases de música y quiere reconciliarse con ella, le regala un piano para que pueda practicar en casa. “Muchas gracias, es precioso”, le dice emocionada a su prima. Walter, que obedeciendo órdenes de Andrés lleva días siguiendo a Ángela, comenta a su patrón que cree que Salvador está intentando conquistar a la hija de Pedro José. Mientras, en el jardín, Rebeca se altera mucho al ver a Ángela conversando con Cerinza.   Seguidamente, Isabel, que mantiene la misma teoría que Walter, se enfrenta al chófer: “No me puede negar que está intentando seducir a Ángela, igual que a mí”. Ante estas palabras, él contesta con frialdad: “Te estás equivocando. De todas formas, si fuera cierto, no tienes ningún derecho a reclamarme. ¿O es que pretendes valerte de una simple aventura amorosa?”.   Sin darle tiempo para responder, Salvador se marcha de la mansión  y se dirige a su casa. Una vez allí y pese a que se lo había prohibido, descubre a Gaetana llevando a cabo una sesión de espiritismo. “Prefiero renunciar a las comodidades que me has dado, que a mi pasado” , le aclara la vidente, muy digna.   

Cantalicia y Monchito llegan a Río Claro

     A la mañana siguiente, Cantalicia y Monchito llegan a la estación de Río Claro. Tras protagonizar un pequeño incidente con unos delincuentes, la campesina y su hijo se instalan en casa de Felipe. Allí, el tío del sacerdote se queda de piedra al conocer con detalle el extraño caso de Salvador.   Antonio confirma con la ayuda de un grafólogo que el chófer tiene la misma letra que el difunto Pedro José Donoso.   En la mansión, Simón le confiesa a Valeria que está muy enamorado de una mujer, pero no se atreve a decirle que es ella. Sin imaginar el secreto que guarda el chico, la prima de Isabel también le habla de amor y él se ilusiona pensando que es correspondido. Sin embargo, el corazón de Valeria late con fuerza por su nuevo ayudante.   Cansada de los celos de su novio, Ángela rompe a llorar delante de Salvador y le habla de sus problemas sentimentales. El joven la consuela abrazándola como lo hacía su padre, justo en el momento en que Antonio entra por la puerta. Haciendo caso omiso a las palabras de Ángela, el muchacho se marcha sin aceptar una explicación. No obstante, antes de irse, grita: “No me tomes por tonto. Todos tenían razón al afirmarme que me engañabas”. Horas después, la chica da por terminado su noviazgo.    La noticia corre como la espuma y Salvador quiere aclararle la situación a Valeria, pero ella, dolida, no quiere escuchar su versión: “Prefiero estar al margen de todo este tema”.   Antonio, que ahora tiene más ganas que nunca de investigar el pasado de Cerinza, va a la casa de Gaetana para hablar con ella de  las coincidencias que hay entre Pedro José y su rival. Una vez allí, el destino hace que el joven se encuentre con Salvador, el hombre que supuestamente le ha arrebatado a su novia. Tras mantener una fuerte discusión, Antonio se marcha del bar y sufre un aparatoso accidente con la moto. Testigo de lo ocurrido, Salvador auxilia al muchacho y le traslada a la mansión, donde nadie se explican qué hacían los dos juntos.   Un día después, el doctor Duarte visita al hijo de Abigail y da su diagnóstico: “Le he examinado cuidadosamente y no encontré ninguna anomalía, sólo está conmocionado”. Pero su madre está segura de que algo no va bien: “Casi no habla, solamente balbucea cosas inteligibles y confunde a Pedro José con Salvador. ¿No cree que tomó drogas y por eso tuvo el accidente?”.   Lejos de allí, Cantalicia ha conseguido que Felipe la ayude a dar con el paradero de su marido. El tío del cura, que ha averiguado la dirección de Cítricos Donoso, se dirige a la empresa para intentar hablar con Andrés. Por desgracia, el vigilante no le permite a entrar.   En la mansión, Walter, que también se encarga de seguir los pasos a Isabel, le dice a Corona que sospecha que su mujer se ha enamorado de Salvador. Andrés, loco de ira, busca en el cajón de su mesilla una pistola y prepara el cargador. “¿Qué disparate va a hacer?”, pregunta el mayordomo.   Pero ya no hay marcha atrás: el joven va a acabar con la vida de su enemigo. Con la ayuda de Walter, Corona hace creer a todos los inquilinos de la casa que ha visto ladrones en el jardín. Su intención es provocar la confusión para llevar a cabo su macabro plan.   Alertado por el escándalo que se origina, Salvador se interna en el bosque en busca de los delincuentes y Andrés va tras él sin que nadie le vea. El perro de Ángela aparece de pronto y empieza a ladrar misteriosamente. “Qué te pasa Azur”, le pregunta Cerinza. En ese instante, Corona sale de su escondite y le dispara a bocajarro en el estómago. El chófer, lleno de sangre, cae al suelo. Andrés, fascinado, se le acerca sonriendo, comprueba que no respira, ni su mueve y se marcha, feliz de haberlo matado...

 

Capítulo 13 (Del 23 Enero al  29 Enero de 2006)

 Ángela, sola y embarazada

¿Qué ha pasado?

• Isabel no soporta la relación que su hijastra tiene con Salvador.

• Gaetana dirige una sesión de espiritismo y Cerinza la descubre.

• Cantalicia llega con Monchito a Río Claro y Felipe decide ayudarla a encontrar a su esposo.

• Cansada de los celos de Antonio, Ángela rompe con él.

• Simón no se atreve a decirle a Valeria que la ama.

• Andrés, loco de celos, dispara a bocajarro a Salvador.

¿Qué va a pasar?

• Andrés e Isabel reciben la visita de una vieja amiga.

• Monchito sufre un accidente en el bar de Gaetana.

• Salvador es víctima del acoso de Rebeca.

• Valeria apoya a Simón.

     Tras haber atentado contra su rival, Andrés huye de la escena del crimen rápidamente y entra en la mansión por la puerta de servicio, sin que nadie le vea. Una vez allí, el esposo de Isabel sube a su habitación y esconde la pistola en un cofre y éste en el armario. Después, satisfecho por haber acabado con Salvador para siempre, se acuesta en la cama y se ríe a carcajadas.   Entretanto, Walter y el vigilante de la finca, que han encontrado al joven en el bosque, arrastran su cuerpo hasta la puerta de la casa. “¡Los ladrones dispararon a Cerinza. Les vi cuando huían, le dieron!”, comunica el mayordomo a los miembros de la casa que, alertados por el escándalo, han bajado para ver qué ocurre.   Rebeca, visiblemente afectada, va a buscar a Andrés para que se haga cargo de la situación: “Unos ladrones han disparado a Salvador. ¡Por lo que más quieras, haz algo!”. Fingiendo desesperación, el empresario se pone la mano en el corazón y baja inmediatamente. Ignorando lo que acaba de suceder, Gaetana ordena a Camilo ir a recoger a Salvador.   Enseguida dos patrullas de la Policía y una ambulancia llegan al hogar de los Donoso. Los agentes someten a todos los presentes a un breve interrogatorio, mientras que los médicos intenta reanimar a la víctima, que aún respira.   Algunos minutos después, Camilo llega a la vivienda en el mismo momento en que Salvador está siendo trasladado al hospital. Dentro de la ambulancia, Ángela llora sin consuelo mirando el rostro de su ayudante. Éste, entre sueños, recuerda unas palabras de Gaetana: “No me pida que le hable de la muerte de Pedro José Donoso, ni de lo que uno siente después de abandonar este mundo. Usted mejor que nadie sabe lo que es eso”.   Ya en la clínica, mientras que está siendo intervenido, Cerinza se promete a sí mismo: “No puedo desaparecer ahora, no puedo abandonarlo todo definitivamente. Ésta es la última oportunidad que tengo para cumplir mi misión”.   En el bar de Gaetana, un borracho se sobrepasa pidiendo a gritos más alcohol. Por suerte, la pitonisa consigue controlar la situación gracias a la inestimable ayuda de Matilde y Lupe. Tras esto, Camilo entra bruscamente en el local e informa sobre el estado de Salvador. Su fiel amiga no puede evitar perder los nervios. “¿Será que alguien descubrió la verdad y trataron matarle? Tengo que saber qué pasó”, grita fuera de sí.   En su cuarto, Andrés, muy nervioso, le confiesa a Walter: “Espero que todo haya quedado claro ante las autoridades. Si ese miserable no se muere y la Policía duda de algo, será por culpa tuya”.   Al día siguiente, Isabel se interna en el bosque junto al vigilante de seguridad, en busca de alguna prueba. Y es que ha empezado a sospechar que su marido está detrás del macabro atentado.   En ese preciso instante, Ángela y Simón, que ha ido a buscar a la chica al hospital, llegan a la mansión con malas noticias. “Salvador no se ha muerto, pero los médicos no dan muchas esperanzas. Me han asegurado que no se puede hacer nada por él y que en cualquier momento fallecerá”, asegura la hija de Pedro José. Inevitablemente, Rebeca y los empleados se entristecen al escucharla, sin embargo, Andrés celebra su triunfo: “Sólo deseo que esta incertidumbre termine pronto para ese hombrecillo y para nosotros”, asegura.   Lejos de allí, Matilda les cuenta a Gaetana y Camilo que ha aceptado casarse con su novio. “Te deseamos toda la felicidad, pero nosotros tenemos prisa y nos vamos”, contesta la pitonisa. Seguidamente, ambos se marchan al hospital en busca de alguna noticia.  

     Cantalicia se presenta en casa de los Donoso 

     Por su parte, Cantalicia espera impaciente la llamada de Rebeca, a la que hace unos días localizó Felipe y quedó en hablar con ella. Como si le estuviera leyendo la mente, la tía de Isabel se presenta en ese momento en la vivienda. En esta visita, Rebeca descubre el secreto mejor guardado de Salvador. “Ella es Cantalicia Muñetón, la mujer de Salvador, y él es Monchito, su hijo. Hace meses que los abandonó y hasta el día de hoy no han tenido noticia de él”, le dice el hombre, dejándola  tan asombrada, que se marcha sin decirles dónde está Cerinza.   Días después, un extraño hecho vuelve a intranquilizar a Andrés: Salvador se ha ido del hospital sin que nadie se dé cuenta. “Estamos investigando lo que ha sucedido, señorita Donoso”, asegura el director del centro a Ángela. Mientras, el chófer entra en la mansión sin ser visto y se encierra en el despacho de Pedro José a tocar el piano. La música inquieta a todos en la casa. Sin embargo, cuando logran entrar, el joven ya se ha ido por el pasadizo secreto. “¿Dónde está la grabadora?”, se pregunta un nervioso Andrés Corona.   Un día después, Cerinza aparece en casa de Isabel como si nada hubiera pasado. Todos se emocionan con su regreso, a excepción, cómo no, del malvado marido de Isabel, que no duda en preguntarle a Walter: “¿Tú crees que se va a poner en contacto con las autoridades?”.   Luego, Ángela, que no se explica lo sucedido, pide al doctor Duarte que examine a su empleado. “Es para volverse loco, pero no cabe la menor duda, Salvador está perfectamente”, asegura el médico.   A la mañana siguiente, Cantalicia, deseosa de encontrar a su marido, se presenta en la mansión de los Donoso y espera a que llegue.  Cerinza no tarda en aparecer y al ver a su esposa, la anima a subir en el coche de Ángela, va a recoger a Monchito y los lleva al bar de Gaetana para evitar ser descubierto. “Manténgalos aquí y procure que nadie se entere de quién son en realidad”, ordena a la vidente.   Felipe, al darse cuenta de Cantalicia y Monchito han desaparecido de su casa, los busca sin éxito.   Cansada de la forma de actuar de  su marido, Isabel le pide el divorcio a Andrés, pero éste se niega.    Horas después, Salvador acude a un misterioso apartamento de la ciudad. Allí, se encuentra la joven Arroyo, que le ha citado para confesarle una vez más sus sentimientos y lo que tiene pensado hacer: “Usted es el hombre que yo amo. Le pedí el divorcio a Andrés y estoy dispuesta a todo con tal de recuperar mi libertad y casarme con usted. Si me lo pide, incluso sería capaz de matar a mi marido”.  Cerinza, sin dar crédito a estas palabras, afirma: “Se lo exijo”. El asistente personal de Ángela lo hace con el fin de probar la perversidad de Isabel, ella, por el contrario, para demostrarle hasta dónde es capaz de llegar por la desenfrenada pasión que siente por él.   A continuación, Salvador se tiene que enfrentar a un nuevo problema: el chantaje de Rebeca. “Es un hombre casado, tiene un hijo y lo contaré si no me hace caso”, le dice. Obligado por las circunstancias, el muchacho le ofrece un bonito ramo de rosas rojas y le promete que pronto le dará lo que desea.   Andrés, en grave estado de embriaguez y pistola en mano, discute con Abigail e intenta agredirla. Antonio y Simón evitan que el incidente pase a mayores, pero esto hace que la sirvienta tome una determinación. “Nos iremos de aquí porque no quiero seguir escuchando que somos un estorbo en esta casa”, comenta con sus hijos.   Al enterarse, Ángela intenta hablar con Antonio, pero éste, dolido por su supuesta traición, se niega de nuevo. Salvador, testigo del rechazo, calma a la muchacha y escucha el problema al que se enfrenta sola. “No puedo perder a Antonio en este momento y menos ahora que estoy embarazada de dos meses”, le confiesa entre sollozos.   A la mañana siguiente, Ángela, más calmada y viendo que Antonio no le hace caso, le comunica a Cerinza: “Volveré a Europa antes de que se me note el  embarazo”.

 

Capítulo 14 (Del 30 Enero al  5 Febrero de 2006)

 Ángela y Antonio, boda sorpresa

¿Qué ha pasado?

• Andrés y Walter ven peligrar su macabro plan al saber que Salvador no ha muerto.

• Rebeca chantajea a Cerinza cuando descubre que está casado y tiene un hijo.

• Matilda acepta la proposición de matrimonio de su novio.

• Tras ser rechazada por Antonio, Ángela decide irse a Europa a tener sola a su bebé.

¿Qué va a pasar?

• Cantalicia se niega a regresar a Las Cruces.

• Salvador ocupará un cargo de responsabilidad en Cítricos Donoso.

• Isabel piensa que Valeria está enamorada de Simón.

     El embarazo de Ángela preocupa mucho a Salvador, que comenta el tema con Gaetana. “Usted regresó para ayudarla y protegerla, no para juzgarla”, le advierte la pitonisa.  No obstante, esto no será lo único que atormente al sufrido Cerinza. Y es que un día después, Rebeca e Isabel, por separado, le citan para un encuentro esa misma noche.  Mientras, Matilda y Camilo están bastante ocupados organizando los preparativos de la fiesta que la mujer va a realizar por la noche para celebrar su compromiso matrimonial con sus allegados.  Por su parte, Salvador, que no deja de darle vueltas al tema de  Ángela, le pide a Antonio que vaya al bar de Gaetana por la noche para hablar con él.   Cerinza mantendrá sus tres citas en pie, pero sólo cumplirá esta última. Finalmente, el chófer ha decidido revelarle al hijo de Abigail el secreto que esconde su ex novia: “No puedes abandonar a Ángela, está esperando un hijo tuyo. Si de veras la quieres y deseas honrar la memoria de ese viejo que siempre te consideró como un hijo, estás en la obligación de responder”.  Antonio, sorprendido y visiblemente emocionado, permanece callado unos segundos, pero después responde: “Por nada del mundo la dejaré. Así se opusieran a nuestra relación todos los muertos del mundo”.  Rebeca, harta de esperar a Cerinza en el restaurante en el que han quedado, vuelve a la mansión hecha un mar de lágrimas.  Isabel corre la misma suerte. Sin embargo, la muchacha, que le ha pedido a su amiga Inárida su casa para verse con Salvador, no pasará la noche sola; Andrés irá a visitarla. El empresario, pensando que su esposa está con otro hombre, se presenta en la vivienda y, enfermo de celos, intenta violarla. Ella se resiste y consigue quitarle la pistola que lleva. Luego, le apunta a la cabeza y le exige que le quite las manos de encima.   Como era de esperar, a la mañana siguiente, Rebeca le echa en cara a Salvador su plantón y le amenaza con contar la verdad. Pero él se la vuelve a ganar regalándole un precioso ramo de flores.  

     Por la noche, en el bar de Gaetana, Matilda y su novio festejan su compromiso con sus amigos. Todos disfrutan de la fiesta, hasta que Monchito les da un susto: el pequeño recibe una fuerte descarga eléctrica al manipular el cajetín de la luz. Aunque su estado es grave, Salvador le lleva al hospital y los médicos le salvan la vida.  En la mansión Donoso, mientras Rebeca, Ángela, Valeria, Isabel y su marido cenan, Salvador entra en el despacho de Pedro José y toca el piano, sobrecogiendo a todos los que están en la casa. Andrés, que no soporta los misteriosos conciertos, ni la indiferencia de su esposa, se va a casa de Inárida y se refugia en sus brazos. “Las mujeres siempre tenemos las mismas faltas, terminamos convertidas en las amantes de los esposos de nuestras mejores amigas”, le dice ella tras hacer el amor. Inárida le revela a Isabel la relación que mantuvo con Andrés hace unos años. “Pensábamos casarnos, pero tú estabas de por medio y, como soy una buena perdedora, supe retirarme a tiempo”. 

     Un día después, el padre Jacobo llega inesperadamente a la casa de su tío Felipe, que no le recibe muy bien. El cura se entera en ese momento de la desaparición de Cantalicia y Monchito.   Abigail y Simón ultiman los preparativos para la mudanza. Mientras, Antonio, sin que nadie le vea, se viste con un traje de color negro y se dirige a una pequeña ermita. Una vez allí, el joven mira el reloj insistentemente y espera la llegada de Salvador con Ángela. Y es que el hijo de Abigail, con la ayuda de su amigo, ha decidido sorprender a la chica con una boda secreta.  Pasados unos minutos aparecen el chófer y la joven Donoso, que se enfurece al darse cuenta de la encerrona que le ha preparado su empleado. “¿Cómo pudo ser capaz de hacer esto? ¿Cree que voy a casarme así de buenas a primeras y más sabiendo que Antonio está presionado por la situación?”, le dice. “No tendrá una gran fiesta y tampoco un vestido de novia maravilloso, pero en su lugar tendrá dos cosas que valen mil veces más.  Por fin va a tener la aprobación de su papá y también lo que le prometió antes de morir”, le contesta entregándole una sortija de diamantes que perteneció a Catalina, su madre. Ángela se pone a llorar de la emoción y acepta casarse con su amado Antonio.  Salvador entra con la novia del brazo y se la entrega al hijo de Abigail. Tras una breve ceremonia, el cura les declara marido y mujer.

     Rebeca y Salvador van juntos a un concierto

      Ajenos a esto, Abigail y Simón tiene un fuerte altercado con Walter y Andrés. La situación es tan tirante, que Isabel exige a la familia Domínguez que se marche inmediatamente de la mansión. Pero en ese preciso instante, Salvador, Ángela y Antonio llegan para comunicarles que se acaban de casar.  Ahora, el muchacho ha dejado de ser un ‘don nadie’ para convertirse en el marido de una Donoso y ya nadie podrá echarle de la casa. Lógicamente, el malvado mayordomo y su patrón hacen la vida imposible a los recién casados, pero el resto de las empleadas de la mansión apoyan a la pareja.  Esa noche, Rebeca consigue que Salvador la acompañe a un concierto, segura de que vivirá una noche de amor inolvidable, pero nada será como ella espera.  Walter intenta robar a Ángela la sortija de su madre, pero Abigail le pilla con las manos en la masa.  Por otra parte, Andrés empieza a sufrir los efectos del veneno que Isabel le está suministrando poco a poco. “¿Pero qué me está pasando?”, se pregunta asustado.

 

Capítulo 15 (Del 6 Febrero al  12 Febrero de 2006)

 Andrés muere asesinado

¿Qué ha pasado?

• A través de Salvador, Antonio se entera de que Ángela está embarazada y decide casarse con ella.

• Inárida se sincera con su amiga Isabel y le confiesa que algunos años atrás mantuvo una relación amorosa con Andrés Corona.

• Monchito sufre una descarga eléctrica en el bar de Gaetana.

• Walter intenta robar a Ángela una joya que perteneció a Catalina.

¿Qué va a pasar?

• Simón sufre una triste decepción amorosa.

• Isabel se enfrenta a Walter y decide despedirle.

• Felipe ayuda a Cantalicia a descubrir el pasado de Pedro José Donoso.

     Gracias a Antonio, Cerinza descubre que el padre Jacobo está buscándole y no vacila un segundo en acudir al local de Gaetana, para reunirse con el sacerdote y el tío de éste, Felipe Madero.  Allí, el asistente de Ángela, con ayuda de la vidente, explica a ambos las razones por las que no acepta a su familia. “Él es Pedro José Donoso, pero su cuerpo es el de Salvador”, afirma Gaetana para corroborar sus palabras.   Sorprendido al escuchar la historia de la reencarnación, el padre Jacobo obliga a Cantalicia y al pequeño Monchito a volver al pueblo. Sin embargo, la campesina se niega y Felipe, que está interesado en el tema de Cerinza, acepta que madre e hijo se queden en su casa. La situación de Andrés, tanto en Cítricos Donoso como en su casa, se hace cada día más insostenible.   Ángela le está quitando toda autoridad y ha ofrecido a Salvador y a Simón los dos puestos de más responsabilidad de la compañía. A partir de ahora, serán el subgerente y el jefe de mantenimiento y repuestos, respectivamente.   Cerinza mantendrá sus tres citas en pie, pero sólo cumplirá esta última. Finalmente, el chófer ha decidido revelarle al hijo de Abigail el secreto que esconde su ex novia: “No puedes abandonar a Ángela, está esperando un hijo tuyo. Si de veras la quieres y deseas honrar la memoria de ese viejo que siempre te consideró como un hijo, estás en la obligación de responder”.  Antonio, sorprendido y visiblemente emocionado, permanece callado unos segundos, pero después responde: “Por nada del mundo la dejaré. Así se opusieran a nuestra relación todos los muertos del mundo”.  Rebeca, harta de esperar a Cerinza en el restaurante en el que han quedado, vuelve a la mansión hecha un mar de lágrimas.  Isabel corre la misma suerte. Sin embargo, la muchacha, que le ha pedido a su amiga Inárida su casa para verse con Salvador, no pasará la noche sola; Andrés irá a visitarla. El empresario, pensando que su esposa está con otro hombre, se presenta en la vivienda y, enfermo de celos, intenta violarla. Ella se resiste y consigue quitarle la pistola que lleva. Luego, le apunta a la cabeza y le exige que le quite las manos de encima.   Entre tanto, Isabel no pude evitar alterarse al pensar que Valeria se encuentra a escondidas con Simón, cuando en realidad a quien está viendo es a Cerinza. “No dejaré que mi prima se relacione con el hijo de una empleada del hogar”, le asegura a Rebeca.   Los recientes nombramientos en la empresa enfurecen a Corona y el joven convoca una asamblea para tratar de desprestigiar al asistente de Ángela. Pero la situación acaba volviéndose en su contra al salir a la luz algunas irregularidades fiscales.   Harta de los desplantes de Salvador, Rebeca decide ir a buscarle a Cítricos Donoso, pero allí sólo encuentra a Isabel. “Sé que aquí las cosas no marchan bien, mi amor, y vine para comprobarlo”, asegura la mujer a su sobrina, para que ésta no sospeche de su visita.   Tras la inesperada visita de su tía, Isabel se reúne con su amante y ambos se entregan a la pasión, sin imaginar que Inárida llegará en ese preciso momento. “Por mí, puedes verle todas las veces que quieras. No diré nada”, promete la chica a su amiga. Sin embargo, lejos de cumplir con su palabra, un día después, Inárida le cuenta todo a Andrés.   Cegado por la ira, Corona decide  acabar con la vida de su esposa y su amante y ordena a una banda de delincuentes que maten a Salvador; mientras, él hará lo mismo con la joven Arroyo. Por fortuna, tanto la empresaria como Cerinza, logran salir indemnes.   Paralelamente, en la mansión de la familia Donoso, Vicky y Abigail descubren el pasadizo secreto que hay en el despacho de Pedro José. Tras el fracaso de los matones, Andrés opta por acabar personalmente con su rival, por lo que esa noche se cita con él en una oscura bodega de la fábrica, donde los dos hombres miden sus fuerzas.   Corona, pistola en mano, intenta asustar a su enemigo, pero al final el que resulta peor parado es él. “Puede que veas a Salvador, pero te estás enfrentando a Pedro José. Aunque te parezca increíble, soy el hombre al que Isabel y tu asesinasteis. Sé que mi mujer y tú erais amantes desde mucho tiempo atrás. La convenciste para que se casara conmigo y así disfrutar ambos de mi fortuna y, como el viejo no murió tan pronto como esperabais, decidisteis envenenarlo”, dice el asistente de Ángela para enloquecer a su enemigo.     Walter intenta ayudar a su patrón

     se escuchan en los sótanos, los vigilantes de la empresa llaman a la Policía. Minutos después llegan varios agentes, que se hacen cargo de la situación y llevan a Andrés a casa.   Las palabras de Salvador han desequilibrado hasta tal punto al marido de Isabel, que se ve obligado a permanecer encerrado en su dormitorio. Walter le ofrece su ayuda, pero no obtiene respuesta.   Algunos días más tarde, viendo que su marido sufre un grave trastorno mental, Isabel decide llevarle a la cabaña que un accionista de la empresa tiene a las afueras de la ciudad. Valeria, presionada por su prima, se ve obligada a acompañar a la pareja en su corto viaje.   Alertados por los ruídos que se escuchan en los sótanos, los vigilantes de la empresa llaman a la Policía. Minutos después llegan varios agentes, que se hacen cargo de la situación y llevan a Andrés a casa.   Las palabras de Salvador han desequilibrado hasta tal punto al marido de Isabel, que se ve obligado a permanecer encerrado en su dormitorio. Walter le ofrece su ayuda, pero no obtiene respuesta.   Algunos días más tarde, viendo que su marido sufre un grave trastorno mental, Isabel decide llevarle a la cabaña que un accionista de la empresa tiene a las afueras de la ciudad. Valeria, presionada por su prima, se ve obligada a acompañar a la pareja en su corto viaje.   Rebeca, por su parte, aprovechará la ausencia de sus sobrinas para convencer a Salvador de que cene con ella en un restaurante.   Al ver que la confusión mental de Andrés no desaparece, Isabel aprovecha la noche para llevarle a dar una vuelta en la barca que hay en una laguna cercana a la casa. Una vez más, la codicia y el ansia de poder llevan a Corona a empuñar su pistola para terminar con la vida de la joven.  Ésta, sin embargo, consigue desarmarle y lo golpea repetidamente con el remo de la embarcación. Tras un violento forcejeo, el empresario cae al agua y su cuerpo desaparece rápidamente bajo la superficie.   Atormentada por lo que acaba de hacer, Isabel regresa enseguida a la cabaña y le narra los hechos a Valeria. Luego, la mujer obliga a su prima a ocultar la verdad a la Policía. A la mañana siguiente, Gonzalo, el guarda de la casa, encuentra el cuerpo sin vida de Andrés.

 

Capítulo 16 (Del 13 Febrero al  19 Febrero de 2006)

 Walter amenaza a Isabel

¿Qué ha pasado?

• Salvador y Simón empiezan a ejercer como subgerente

y jefe de mantenimiento

en Cítricos Donoso.

• Abigail y Vicky descubren el pasadizo secreto del despacho de Pedro José.

• Andrés fallece a manos de Isabel, que le golpea brutalmente con un remo.

• Valeria se ve obligada a ocultar el crimen de su prima.

¿Qué va a pasar?

• Rebeca maltrata sin piedad a Ángela Donoso.

• Valeria sufre una crisis y se ve obligada a estar encerrada en su cuarto.

• Felipe empieza a investigar la muerte de Andrés.

     Tras descubrir el cuerpo sin vida de Andrés Corona, Gonzalo vuelve a la casa y comunica la noticia a Isabel y Valeria. “Lo encontré en la orilla de la laguna. Si quieren, pueden venir conmigo y les muestro dónde está”, les dice tartamudeando. Presa de los nervios, la esposa del fallecido se niega a reconocer el cadáver y es su prima quien tiene que hacerlo.   Entretanto, Salvador y Simón, que temen por la vida de Valeria, han conseguido descubrir su paradero y están a punto de llegar a la casa de campo.     

     Valeria miente a los agentes de policía

     La joven, que aún no da crédito a lo que ha ocurrido, llama a la Policía, pero cuenta una versión diferente a la realidad, obligada por su prima. “Solamente puedes decir que anoche Andrés estaba alterado y que se marchó sin que le viéramos. De no hacerlo, me perjudicarás y no quiero ir a la cárcel por culpa de ese desgraciado”, le dice con firmeza.   Lejos de allí, Rebeca se presenta en casa de Felipe. Aprovechando que el pintor ha salido con Chelito, la perversa mujer convence a Cantalicia de que la ayudará a recuperar a su marido: “Le aconsejo que no vuelva a su pueblo y que no renuncie a Salvador; le aseguro que volverá con usted. Eso sí, no le diga a Felipe que vine a visitarla”.  Ella, sin sospechar que la tía de Valeria la va a utilizar para desenmascarar a Cerinza, recupera sus esperanzas y lo celebra con Monchito.   Ajeno a esto, Salvador, acompañado de Simón, llega a la casa de campo, en el preciso momento en que la Policía está realizando el levantamiento del cadáver de Corona. “Muerto en extrañas circunstancias”, concluyen los agentes tras tomar nota de las declaraciones de Gonzalo, Valeria e Isabel.   Pocas horas después, regresan a la mansión Donoso para comunicar el triste desenlace. Todos, excepto Antonio y Walter, creen las palabras de Salvador: “Al parecer, Andrés se ha suicidado”.   Más tarde, Cerinza regresa al bar de Gaetana y le da su versión de lo ocurrido. “Antonio lo sospecha, pero yo estoy completamente convencido de que Isabel asesinó Andrés para estar conmigo. Lamento no haber llegado a tiempo para poder impedirlo”, asegura con tristeza.  Entonces, la vidente le aconseja que se olvide de todo y se marche para siempre, pero él persigue un objetivo: “Voy a recuperar la alegría y la felicidad que me negó mi otra vida”.   Mientras tanto, Camilo y Lupe tratan de que un borracho se vaya del local y deje de molestar al resto de la clientela.  Al anochecer, Salvador se vuelve a reunir con Isabel y termina confirmando su teoría. “Lo hice porque la sangre se me subió a la cabeza y porque tenía que defender mi propia vida. Por lo menos, ya tengo la libertad que tanto deseé para estar con usted, Salvador”, dice la joven llorando desconsoladamente. 

Inírida se presenta en el entierro de Andrés

     En la mansión, Walter sigue poniendo en entredicho la inocencia de Isabel. Pero la situación se va a complicar todavía más durante el entierro de Andrés.  Y es que Inírida hará acto de presencia y, furiosa, acusará a su rival de asesinato. “¡Por fin conseguiste tu propósito!  Como no pudiste divorciarte de Andrés, acabaste con él de la manera más miserable. Si es mentira, niégalo frente a su tumba. Pero esto no se va a quedar aquí, te juro que tú y el hombre que te ayudó a asesinarle recibiréis un castigo”, grita la chica ante la mirada atónita de los presentes.  Antes de que pueda desvelar que él es el amante de Isabel, Salvador la coge del brazo y se la lleva del cementerio.   Seguidamente, Cerinza se reúne con Valeria en el bosque para hablar sobre su futuro. “No me interesa que me digas lo que sucedió en la casa de campo. ¿Ahora entiendes por qué no puedes vivir al lado de Isabel? Sólo quiero que entiendas que tú eres lo más importante para mí y que voy a comenzar una nueva vida y me gustaría que tú también lo hicieras”, afirma el chófer mientras la abraza paternalmente.   Lo que ninguno puede intuir es que Simón va a llegar en ese instante. Seguro de que la mujer a la que ama tiene una relación sentimental con Salvador, se va sin escuchar explicaciones.   Poco después, Antonio se entera de lo que ha pasado e intenta consolar a su hermano, que está hundido. “Sólo estás confundido, como me pasó a mí con Ángela”. Pero Simón ya ha hablado con Valeria y sabe que ella no le ama.   Una vez más, Walter se enfrenta a Isabel, que no tolera más sus insolencias y decide despedirle de la mansión. Sin embargo, el mayordomo no se amilana: “Voy a gritar a los cuatro vientos que su matrimonio era un fracaso, que usted estaba loca por divorciarse y que le llevó allí para eliminarlo. Iré a la Policía y contaré la verdad. La voy a hundir en el infierno”.

 

Capítulo 17 (Del 20 Febrero al  26 Febrero de 2006)

 Valeria escapa con Salvador

¿Qué ha pasado?

• Rebeca le promete a Cantalicia que la ayudará a recuperar el amor de su esposo.

• Gaetana intenta convencer a Salvador de que se marche lejos.

• Isabel confiesa a Cerinza que ella fue quien mató a Andrés.

• Antonio consuela a Simón, que ha sido rechazado por Valeria.

• La viuda de Corona despide a Walter y éste, furioso, jura que la denunciará a la Policía y la acusará de asesinato.

¿Qué va a pasar?

• Camilo y Lupe intentan consolar a Gaetana.

• Rebeca, cansada de los chantajes de Walter,

se enfrenta a él.

• Cantalicia tiene extrañas pesadillas con Salvador.

     Después de haber escuchado las amenazas de Walter, Isabel se da cuenta de que ha perdido la batalla y se marcha para reflexionar a solas. El mayordomo, disfrutando de su victoria y orgulloso de su hazaña, susurra aliviado: “Señora, usted no puede conmigo. Tiene que aprender que no es tan fuerte como cree”.    

     Garcés ocupa el puesto de Andrés

     De camino a su dormitorio, Isabel escucha a Valeria tocar el piano en su habitación y decide entrar a hablar con ella. Y es que está muy nerviosa, porque la Policía la ha llamado para que vuelva a declarar sobre el caso de su marido. “Sólo cuento con tu apoyo, y tú lo sabes. Así que si te llaman para ir a la comisaría, ya sabes... Tienes que contestar segura, no puedes titubear, ni dudar. Debes decirles que Andrés esa noche estaba alterado y que trató de suicidarse”, le exige.  Valeria, pese a que está asustada y teme que las autoridades la descubran, promete ayudarla. “Tranquila, no te voy a dejar sola”, le dice con mucha ternura.   Poco después y sin darse cuenta de que Rebeca la está escuchando, la chica llama a Salvador y se cita con él en un restaurante. Entonces, su tía, presa de un ataque de celos, decide seguirle los pasos. Paralelamente, en Cítricos Donoso se prepara una fiesta para celebrar que Garcés ocupará el puesto del difunto Andrés Corona.  Minutos después, Valeria se reúne con Salvador y, cogiéndole de la mano, le cuenta lo sucedido: “Me siento muy presionada. Aunque Isabel me quiere y sé que me necesita, ya no puedo estar a su lado y seguir por más tiempo en esa casa. He decidido irme”. 

     Emocionado, el joven Cerinza recupera la ilusión y empieza a planear la huida: “Me parece perfecto. Entonces, mañana nos vamos a un lugar maravilloso donde nadie podrá encontrarte, un sitio ideal para comenzar una nueva vida. Mañana a las seis de la mañana te voy a estar esperando a la entrada de la casa. Voy hacer lo imposible para que seas feliz, Valeria”.  Rebeca, escondida, escucha la conversación y rompe a llorar desconsoladamente al descubrir los planes de su sobrina. Salvador regresa al bar de Gaetana y le da la noticia de su próxima marcha. La vidente no puede ocultar su decepción. “Usted no pensó en cómo me iba a sentir yo, sobre todo después de que trastornó mi vida por completo”, le reclama.   A su vez, Valeria prepara la maleta y va al despacho de Pedro José Donoso. “Adonde quiera que vaya, usted va estar conmigo, se lo juro”, afirma emocionada ante el retrato del difunto empresario.  Por su parte, Vicky trata de consolar a su amiga Abigail, que sufre mucho por el estado anímico de Simón. “Le noto muy decaído y lo mismo le pasa a la señorita Valeria. Hasta siento pena por ella, porque estoy segura de que jamás quiso lastimar a mi hijo”, asegura la mujer.  Horas más tarde, Salvador acude a la fiesta de Garcés y aprovecha la ocasión para hablar con Simón e intentar arreglar las cosas. De nada sirve, porque el chico se niega rotundamente a escuchar sus explicaciones: “No es el lugar más indicado para hablar del asunto. Además, ya le dije que no voy a volver a confiar en usted”.  Tras esto Cerinza deja una carta de dimisión en la oficina de su jefe y vuelve a casa de Gaetana para preparar su maleta. Las horas pasan en el hogar de la familia Donoso. Valeria, equipaje en mano, se prepara para irse muy lejos con el hombre que ama.  

 

Capítulo 18 (Del 27 Febrero al  5 Marzo de 2006)

 El espíritu de Salvador regresa

¿Qué ha pasado?

• Isabel obliga a su prima a declarar en falso ante la Policía.

• Agobiada por la tensión que vive en su casa, Valeria decide escaparse con Salvador.

• Garcés sustituye a Andrés.

• Rebeca se enfurece al descubrir el plan de su sobrina.

• Vicky trata de consolar a Abigail, que sufre por el estado anímico de su hijo Simón.

¿Qué va a pasar?

• Felipe comenta con su amiga Chula lo rara que fue la muerte de Andrés.

• Inírida habla a la Policía de Isabel y los agentes empiezan a sospechar que la joven les oculta algo.

     Apenas quedan dos horas para que los primeros rayos de luz entren por las ventanas de la mansión Donoso. Valeria espera intranquila la llegada de Salvador y aprovecha este momento para tocar por última vez su piano. Muy emocionada, recuerda el día en que su prima se lo regaló, pero la inesperada llegada de Rebeca le hace volver a la realidad.  Con la voz entrecortada y desesperada por la traición de Salvador y Valeria, la mujer se enfrenta a la muchacha. “¿Te despides de los objetos, pero no de las personas con las que has vivido toda la vida? Porque sé que piensas largarte con Salvador. Eres una mujerzuela y puedes hacer ver a los demás que estás triste por la muerte de Andrés, pero yo sé que no es verdad. No te irás a ningún lado, se lo contaré a tu prima”, le grita al mismo tiempo que la empuja contra la pared y la zarandea repetidamente. 

     Alertados por el escándalo, Abigail, Vicky, Walter e Isabel se despiertan y se presenta en el lugar para ver qué está pasando. La viuda de Andrés ordena a sus empleados que regresen a sus dependencias e intenta tranquilizar a Valeria, presa de un ataque de histeria. Pero las duras declaraciones de Rebeca hacen cambiar de postura a Isabel.

     “Esta mosquita muerta planeaba irse con Cerinza, porque está enredada con él. Si yo no hubiera intervenido, quizás ahora estarían lejos de aquí. Estoy segura de lo que digo, pues los vi besuqueándose esta misma tarde en un restaurante mientras planeaban su huida”, le comunica la mujer mientras abre la maleta de su sobrina y esparce todos sus objetos personales por el suelo.  Impactada por la noticia, Isabel se queda sin habla durante unos segundos. Seguidamente, echa a Rebeca del cuarto para conversar sobre el tema con su prima y confesarle que ella también mantiene un idilio con Cerinza. Sin embargo, Valeria se resiste a creerlo. “Me lo estás diciendo para que me quede a tu lado, porque nada de lo que me explicas tiene sentido. Él me quiere y se quiere casar conmigo”, afirma la chica entre sollozos.  Una enorme luna llena da paso a un sol resplandeciente y Salvador llega en ese preciso instante a casa de la familia Donoso. Para su sorpresa, Rebeca es quien está en la puerta y le obliga a subir al ático. Allí le espera una encolerizada Isabel, quien le comunica que está al tanto de sus planes. Ignorando que Valeria se esconde tras un biombo y lo está escuchando todo, Cerinza cae en la trampa y termina besando a la joven Arroyo. Decepcionada, Valeria sale de su escondite y corre escaleras abajo, sin escuchar las explicaciones de su amado.  Desolado, Salvador abandona la mansión y decide regresar a casa de Gaetana Charry. Sin dar crédito a lo que acaba de ocurrir, conduce su coche cuando de pronto sufre un fuerte dolor en el hombro y varios espasmos, que le hacen perder el conocimiento. Su vehículo está a punto de colisionar con la furgoneta de un joven, aunque finalmente ninguno resulta herido.        

Valeria, sumida en una grave depresión

     Entretanto, la vidente recibe a una desconsolada Matilde. Y es que la chica ha pillado a su esposo en la cama con otra mujer durante su viaje de novios.“Voy a pedirle el divorcio inmediatamente. Haré todo lo que sea posible para no volver al lado de ese gorila de los infiernos”, le asegura dolida a Lupe.  En la mansión de los Donoso, el ambiente es muy tenso. Sin que nadie pueda evitarlo, Valeria sufre una crisis nerviosa y pierde el conocimiento. Pronto llega el doctor que, tras examinarla, da su diagnóstico: “Ha recaído en su depresión y su recuperación dependerá de la atención que ustedes le brinden”. Abigail será la que se encargará del cuidado de la muchacha.  Por otro lado, Walter al fin confirma sus sospechas. “La idiota de Valeria y el chófer mantenían una relación. Planearon fugarse esta madrugada, pero me di el gusto de impedírselo”, le cuenta Rebeca. En ese instante, Salvador llega a casa de Gaetana y le cuenta lo sucedido. Seguidamente, el joven se retira a su cuarto para reflexionar a solas, pero el sueño acaba venciéndole.  Pronto una espantosa pesadilla le atormenta; ve a Pedro José en una ambulancia y a otro hombre igual que él llamando a Cantalicia. De pronto se despierta sobresaltado y empapado en sudor. 

     En otro lado de la ciudad y como si le leyera el pensamiento, Cantalicia se despierta gritando el nombre de su marido. “No fue una pesadilla, se lo juro. Salvador estaba cerca de mí pidiéndome ayuda y yo no podía levantarme de la cama”, le cuenta a Felipe Madero, que piensa que la mujer está empezando a perder la cordura poco a poco.  Por otra parte, Ángela se entera de la relación que Valeria mantenía con Cerinza y discute con Antonio por no habérselo contando antes. “Mi amor, yo no quería preocuparte. No son nuestros problemas y tenemos que mantenernos al margen de estos asuntos”, afirma el hijo de Abigail tratando de disculparse.  A la mañana siguiente, Salvador regresa a la mansión Donoso con la intención de recuperar a Valeria, pero debe enfrentarse a Isabel, que le presiona para que prosigan su relación. “¡De acuerdo, soy tuyo! Pero así como tú cumpliste tu palabra, yo también cumpliré la mía”, le contesta resignado.  Esa noche, Cerinza vuelve a tener otra pesadilla. En ésta ve al humilde campesino cayendo fulminado bajo la luz de la luna. El joven se despierta asustado, mirando para todos lados, desorientado y gritando: “¡Cantalicia, dónde estoy, ayúdame!”. El espíritu de Salvador ha vuelto a ocupar su cuerpo...

 

 

Capítulo 19 (Del 6 Marzo al  12 Marzo de 2006)

 Simón, siempre al lado de Valeria

¿Qué ha pasado?

• Rebeca impide que su sobrina huya con Salvador.

• En su luna de miel, Matilda pilla a su esposo con otra mujer y le abandona.

• Valeria se hunde en una depresión al descubrir el romance entre Isabel y Cerinza.

• Una mañana, Salvador despierta convertido en el humilde campesino que siempre fue, sin recordar nada

de los últimos meses.

¿Qué va a pasar?

• Matilda ahoga sus penas bebiendo tequila.

• Antonio se gradúa en la Universidad y lo celebra con una gran fiesta.

• Inírida se enfrenta en una violenta pelea con Isabel.

     Pese a que Salvador está muy lejos, Cantalicia siente cómo su esposo la está llamando con desesperación. “¡Salvador volvió!”, se despierta gritando y bañada en sudor. Alertado por el escándalo que ha montado su madre, Monchito abre los ojos e intenta tranquilizarla: “Papacito no está por aquí. Por favor, duérmase”.  Algunas horas después, un nuevo día amanece en casa de Gaetana. La vidente se asusta al ver el estado de Salvador, que al adoptar su antigua personalidad reacciona con violencia y huye del lugar. Sin embargo, no logra llegar lejos, porque al salir sufre un pequeño accidente con el coche. Gracias a la ayuda de Lupe, Camilo y Matilda, Gaetana consigue meterle en la casa, donde le dan unos sedantes para calmarle. “Tengo que encontrar la manera de recuperarlo, porque si no vamos a tener problemas”, le dice la pitonisa a sus empleados. Tras esto, Camilo llama a Cítricos Donoso para disculparse por la ausencia de Salvador.  

     Mientras Cantalicia sigue dándole vueltas a su extraño sueño, Felipe aprovecha el momento del desayuno para enseñarle a Monchito algunas normas de educación: “Cuando se come, no se ponen los codos en la mesa y el cuchillo se coge con la mano derecha”.  Poco después, Salvador despierta horrorizado y vuelve a huir de la casa. Desesperado, el humilde agricultor cruza una calle y no ve que un coche se le viene encima. Debido al fuerte impacto, pierde el conocimiento y Gaetana, que ha llega en ese preciso instante, decide llevarle al hospital. Sin embargo, todo cambia otra vez como por arte de magia. El alma de Pedro José vuelve a ocupar el cuerpo de Cerinza. “Gaetana, claro que la reconozco, y no me lleve al médico que no me duele nada”, le dice él con firmeza.   Unos minutos después, Evaristo se presenta en el bar de Gaetana con la intención de proponerle un nuevo acuerdo, que él espera que acepte. “No quiero tener problemas y he decidido que les voy a dar el plazo de tres meses que me pidieron para desocupar el lugar”. Salvador llega a la empresa y se tiene que enfrentar a Ángela, que le pide una explicación por lo que ha pasado con Valeria. “Deberían comprender que para mí también es doloroso y quiero que sepan que en este momento lo único que me importa es mi trabajo en Cítricos Donoso”, contesta muy serio.

     Inírida se venga de su eterna rival

      En otro lado de la ciudad, Felipe confiesa a La Chula que Andrés Corona no murió de forma natural, alguien lo mató. Tras su conversación con Ángela, Salvador habla con Simón para zanjar el conflicto que se ha desatado entre ellos por el amor de  Valeria. “Prometo no defraudarle y trataré de llevar una mejor relación laboral con usted. Pero en el plano personal, no puedo prometerle nada. Aunque no creo que le importe...”, le dice el chico.  Por su parte, Inírida informa a la Policía sobre el romance entre Isabel y Cerinza. La declaración pone en peligro la seguridad de la mujer y la del propio Salvador, quien se ve involucrado en el caso de Andrés  Corona y tiene que ir a hablar con las autoridades.   Llega la noche y Simón, preocupado por el estado de salud de Valeria, va a verla a su cuarto. “Vete, no tengo ánimos de nada. No me mires con lástima, tengo claro que me equivoqué y que me merezco todo lo que me ha pasado”, afirma con desgana la joven. Pese a que el hijo de Abigail ya se ha resignado a vivir sin su amor, le deja claro su postura. “Fallaste por confiar en gente que no se lo merece. Sabes que cuentas conmigo incondicionalmente y que no voy a dejarte sola en esto”. Valeria se emociona mucho al escucharle.

     Después, Isabel, presionada por el chantaje de Walter, se ve obligada a subirle el sueldo y devolverle el puesto al mayordomo.

 

Capítulo 20 (Del 13 Marzo al  19 Marzo de 2006)

 Isabel anuncia su compromiso con Salvador

¿Qué ha pasado?

• Gaetana se asusta al ver a Salvador con su antigua personalidad, ya que se muestra muy violento.

• Felipe enseña a Monchito normas de comportamiento en la mesa.

• Inírida declara a la Policía que Isabel y Cerinza son amantes, con la intención de involucrarlos en la muerte de Andrés.

• Simón se convierte en el único apoyo de la deprimida Valeria.

¿Qué va a pasar?

•Rebeca acaba confesando a Isabel que ella también estuvo enamorada de Salvador Cerinza.

• Abigail prepara la fiesta de compromiso de su patrona en la mansión Donoso.

     Tras declarar en la comisaría, Salvador se cita con Inírida y le aconseja que se retracte de sus acusaciones porque, si no lo hace, él mismo dirá a la Policía que ha mentido por venganza. Y, para demostrar que habla en serio, le enseña unas cartas escritas que lo demuestran. Viéndose derrotada, la mujer obedece sin rechistar. Mientras tanto, Walter, de vuelta en la mansión, se hace fuerte entre los empleados, que no entienden el cambio de opinión de su ama.  Al día siguiente, Salvador le dice a Isabel que habló con Inírida, pero no llega a desvelarle los detalles de la conversación. La mujer, angustiada, le responde que esa mujer es peligrosa y puede perjudicarles, pero Cerinza la tranquiliza y le pide que confíe en él.   Aunque la sobrina de Rebeca no duda del muchacho, es el licenciado García quien logra que se sienta realmente a salvo. El abogado le comunica el nuevo rumbo que ha tomado la investigación sobre la muerte de Andrés Corona y ella, dichosa, se lo cuenta a su amado. Incapaz de olvidar la traición de su marido, Matilde se emborracha con tequila en el local de Gaetana. Salvador, que llega en ese momento, trata de consolarla haciéndole ver que “la vida continúa y el amor llega cuando uno menos lo espera”. Acto seguido, el destino, dándole la razón, hace que Evaristo aparezca en el bar disfrazado de mariachi y le dedique a la pitonisa una romántica canción.  Vencida, Inírida se dispone a dejar la ciudad, pero antes de hacerlo tiene un desafortunado encuentro con Isabel. Las dos se enzarzan en una violenta discusión e, incluso, llegan a amenazarse de muerte.        Ángela se siente mal y pierde el conocimiento

     Antonio obtiene el título de Ingeniero Industrial y Ángela, además de organizar una fiesta para celebrarlo, le regala un precioso coche. Justo en el instante en que el chico recuerda que Pedro José fue la persona que le ayudó a hacer realidad  su sueño, llega Salvador para abrazarle y darle la enhorabuena.  Al día siguiente, Isabel sugiere a Valeria que abandone la mansión, asegurándole que continuará pagando todos sus gastos y suplicándole que no le guarde rencor.   Esa misma noche Ángela empieza a sentirse mal y se desmaya en brazos de Antonio. Salvador, inquieto, va a visitarla y le exige que siga al pie de la letra las indicaciones del doctor. También le recuerda, apenado, que su madre murió un día después de traerla al mundo y todo porque no quiso admitir que se encontraba mal.  Después, enterado de que Isabel pretende echar a Valeria, Cerinza pide a la viuda de Corona que no tome represalias contra su prima. Ella le asegura que no ha tomado la decisión por rencor, sino porque siente que debe dejarle la casa a Ángela. Además, le confiesa que ella también desea marcharse de allí, ahora que va a empezar una nueva vida junto a él. El chófer, sin embargo, logra que la mujer cambie de opinión otra vez: “Vamos a casarnos porque el peligro ya ha pasado y no hay nada que temer, pero no quiero que te alejes de esta casa, ni que lo haga Valeria”, le dice.   Rebeca, que está escuchando detrás de la puerta, entra y les mira desencajada. Mientras Salvador sale del cuarto, Isabel intenta calmar a su tía sin entender tan exagerada reacción. Los alaridos de la mujer son tan estremecedores que todos los habitantes de la casa se alteran.  Decidida a no demorar por más tiempo la noticia, la viuda de Andrés pide a Abigail que reúna a la familia y les anuncia su boda con Cerinza para dentro de un mes. Todos desaprueban el compromiso, incluso Antonio, que, aunque defiende al chófer, no entiende la decisión. Por eso, un día después habla con él y éste le asegura que algún día lo comprenderá.  Rebeca, que ha desarrollado un profundo odio por Isabel, intenta convencer a Valeria para que impida la boda. Pero la joven, dolida, se desentiende. La señora, entonces, visita a Cantalicia y le insta a que vaya a buscar a su marido. Y a punto está de hacerlo cuando llega Felipe y se lo prohíbe.   Pasan los días y Salvador sufre por unas horas el regreso del espíritu del labrador. Angustiado, se lo dice a Gaetana, que no sabe cómo ayudarle. El chófer no tarda en experimentar otra ‘invasión’, pero esta vez el joven desaparece.  Y mientras la preocupada pitonisa busca a Cerinza, éste, totalmente desorientado, logra detener un automóvil ocupado por una pareja de ancianos. Éstos acceden a llevar al desconocido a casa de su hija, sin esperar lo que allí encontrarán.  Al llegar, el matrimonio sorprende a su yerno apuntando a su hija y a su nieto con un rifle para recuperar un dinero que, supuestamente, ha desaparecido. Al final, el agresor y sus compinches se llevan al niño y al chófer como rehénes, creyendo que éste les será de ayuda.

 

Capítulo 21 (Del 20 Marzo al  26 Marzo de 2006)

 Rebeca dispara contra Salvador

¿Qué ha pasado?

• Inírida, acorralada, decide abandonar la ciudad definitivamente.

• Ángela pierde el conocimiento.

• Isabel comunica su próximo compromiso con Cerinza.

• Rebeca convence a Cantalicia para que vaya en busca de su marido, pero Felipe vuelve a hablar con ella y lo impide.

• Salvador es secuestrado por unos delincuentes.

¿Qué va a pasar?

• Felipe, inquieto por Cantalicia, le pide al padre Jacobo que la lleve al pueblo.

• Salvador le dice a Ángela que pronto sabrá el por qué de su matrimonio.

• Walter está muy nervioso.

     Los trabajadores de ‘Cítricos Donoso’ están muy enfadados: Salvador no se ha presentado en la fábrica y ellos lo necesitan. Isabel, que desconoce lo que le ha sucedido a su novio, se desespera cuando le informan de que el señor no ha ido a trabajar.  Gaetana encuentra en su casa la cartera de Salvador, entonces se da cuenta de que su amigo se ha ido sin saber lo que hacía y pone en marcha el plan que había acordado con él en caso de que eso volviera a ocurrir. Es Camilo quien llama a Garcés y le dice que Salvador ha tenido que salir de viaje.   Ronnie no piensa darse por vencido y golpea a Salvador sin piedad con la intención de no parar hasta que le muestre el escondite del dinero. Sin embargo, pronto tendrá que desistir, pues una banda rival llega reclamándole la deuda.  Como Ronnie no puede pagarla, les propone saldarla con un duelo en el que se enfrentará un hombre de cada grupo. Él obliga a Salvador a que los defienda y le promete liberarlo si resulta vencedor. Aprovechando el caos y sin que nadie llegue a percatarse, Tommy llama por teléfono a su madre, le dice dónde está y le confiesa que él ha escondido el dinero.  Fingiendo honradez, Ronnie cumple su promesa y deja que Salvador se vaya. Pero, seguidamente, ordena a uno de sus hombres que le siga y lo mate a traición. Después de quitárselo de encima, Cerinza vuelve a la guarida a por el niño, temiendo que esté en peligro. Y no se equivoca, pues llega en el preciso instante en que su padre va a propinarle una paliza.  Minutos después de que el novio de Isabel huya con el crío, llega la Policía, avisada por Clarita, y arresta a los delincuentes.  

     Fiesta de compromiso por todo lo alto

     Valeria no es capaz de conciliar el sueño. A su cabeza llegan los maravillosos momentos que compartió junto a su amado Salvador. “Ni te odio ni te guardo rencor, pero deseo olvidarte”, piensa la chica. Entretanto, Cerinza comienza a sentirse mal y se desmaya. Asustado, el niño desobedece sus órdenes y sale del escondite en busca de la Policía. Sin embargo, cuando los agentes llegan, no encuentran a nadie.  Al día siguiente Gaetana recoge a Salvador, quien, recuperado, le ha dicho dónde está. Al encontrarse, él le dice que lo último que recuerda es que estaba en casa. Luego, preocupado al poder controlar sus cambios de personalidad, confiesa: “Espero tener tiempo de cumplir mi misión”, sin aclarar de qué se trata. Ella se queda intrigada. Otra llamada de teléfono libera de su angustia a Isabel. Su novio le comunica que está bien y la cita para cenar esa noche. En el restaurante, Cerinza le miente sobre los motivos que le llevaron a ausentarse y le pide celebrar una multitudinaria fiesta de compromiso. Sorprendida, pero incapaz de negarle nada, Isabel acepta.   Llega el día y Abigail se desvive porque todo esté en orden mientras Rebeca intenta convencer a Valeria para que boicotee la reunión, pero la muchacha no le hace caso y todo sale a la perfección. Cuando Isabel y Salvador han despedido al último invitado, se funden en un apasionado beso.  Walter, que ha visto a Rebeca pasearse nerviosa por la mansión, le pregunta qué se trae entre manos, pero ella sólo le pide que la deje en paz. Minutos más tarde, Salvador sale al jardín y se encuentra, frente a frente, con la mujer. “Usted piensa que es invencible, pero yo voy a detenerlo”, le asegura la tía de Isabel, apúntandole con un arma a la cabeza. Y acto seguido le dispara.  Afortunadamente, la mujer falla y Cerinza, fuera de sí, la coge por los brazos y la lleva al interior de la casa, donde cuenta lo sucedido. Después, Rebeca confiesa a su sobrina Isabel que ella también estuvo enamorada de su futuro marido y que ahora lo odia tanto que sólo desea acabar con él.

 

Capítulo 22 (Del 27 Marzo al  2 Abril de 2006)

 Una boda por todo lo alto

¿Qué ha pasado?

• Salvador se ve obligado a luchar contra un matón a cambio de su libertad.

• La Policía encuentra a Tommy y a sus captores.

• Aunque ya no lo ama, Valeria sufre porque Cerinza sigue en sus pensamientos.

• En la casa de los Donoso se celebra una fiesta de compromiso multitudinaria.

• Rebeca falla en su intento de matar al novio de Isabel.

¿Qué va a pasar?

• Walter y Rebeca traman un nuevo plan para desenmascarar a Salvador.

• Antonio dice a Ángela que quiere formar su hogar lejos de la mansión Donoso.

     Leyendo el periódico, Felipe se entera de que la boda de Isabel y Salvador se celebrará dos días después. El pintor piensa que, tras el enlace, Cerinza puede querer borrar su pasado y eliminar a la pobre Cantalicia. Por eso, decide hablar con su sobrino Jacobo y pedirle que se la lleve al pueblo.  Mientras, Gaetana se escandaliza al ver publicado el compromiso de Salvador en más de un diario. La pitonisa está segura de que Isabel sólo quiere llamar la atención.

     Valeria presiente que la situación en casa va a empeorar y visita a Rebeca para preguntarle por qué intentó matar al prometido de su prima. Lejos de responder, la mujer se burla de ella y la echa.  En el salón, Ángela, Antonio, Simón y Abigail esperan ansiosos la llegada de Isabel. Cuando aparece, le preguntan si tras su boda cambiará de residencia o se quedará allí a vivir, pues no se sienten tranquilos bajo el mismo techo que Salvador. La joven Arroyo les confirma sus temores: su futuro marido se instalará en la mansión.  Felipe necesita salir a comprar y pide a su vecina que cuide de Cantalicia. La señora va a ver a la madre de Monchito y ésta, intrigada por una artículo del periódico en el que aparece Salvador, le pide que se lo lea. De este modo, se entera de que su esposo va a casarse.   Rebeca, por su parte, intenta hacer las paces con Isabel, pero ésta le asegura que no la soporta y que no la echa de la mansión porque su novio se lo ha pedido. Después, la señora se cita con Pilar y le pide que le deje esconderse en su casa después de que se celebre la boda. La mujer se niega, pues cree que su amiga ha perdido el juicio. Cuando Felipe regresa a casa descubre que Cantalicia ya conoce la noticia del próximo enlace de Salvador y, preocupado, le aconseja que se olvide de él.  Un problema muy distinto acucia a Cerinza. Isabel le pone al corriente del descontento de la familia y los criados y el joven habla con Ángela, Abigail y sus hijos: “No voy a renunciar al amor que les tengo. Sé que piensan que soy un oportunista, pero déjenme vivir aquí sólo un mes y les diré por qué vine a esta casa”. Aunque Simón no está dispuesto a ceder, finalmente los cuatro ceden a sus súplicas.

     Walter sufre pensando que Cerinza será su jefe

     Matilda vive emocionada desde que Cerinza la invitó a la boda; no así Gaetana, que sabe que la novia no la recibirá de buen grado. Salvador, por su parte, pide a Camilo que le acerque a la mansión, donde piensa celebrar su particular despedida de soltero. Y mientras Isabel acaricia ilusionada su vestido de novia, el joven se las ingenia para tocar el piano sin ser visto.  Todos en la casa se alteran al oír la melodía. Walter habla con Rebeca y le dice que eso es obra del fantasma de Pedro José. Ángela, enojada, trata de entrar en el estudio para ver quién utiliza el piano, pero Antonio lo impide: “No interrumpas, por favor. Aunque te cueste creerlo yo sé que es tu padre y que trata de enviarnos un mensaje con su música”. En su cuarto, Valeria se entristece, pues siente que esa noche Pedro José no toca para ella.  Al día siguiente, Walter se pone muy nervioso porque apenas quedan unas horas para verse obligado a ponerse al servicio de Cerinza. Nerviosa por el paso que va a dar su amigo, Gaetana despierta a Salvador y le pide que no se case. Él la tranquiliza: “Esta vez no voy a ser yo quien cometa el error, sino Isabel”.  En la mansión Donoso, la novia despide a su maquillador y a la peluquera porque no le gusta cómo la están arreglando. Después, llora desesperada. Por fortuna, en ese momento llega Valeria, quien la consuela y la deja tan bella como en sus dos bodas anteriores. Rebeca, ofendida por la ayuda que su sobrina ha prestado a la novia, va en busca de Cantalicia dispuesta a echar a perder la boda. 

     Ángela siente que su padre está muy cerca

     Gaetana ha despejado todos sus miedos y acompaña a Salvador en su gran día. Mientras, Ángela, Antonio, Abigail y Simón deciden irse para no presenciar la fiesta. Además, convencen a Valeria para que se vaya con ellos. Más tarde, tras confesarles que no soporta estar en la mansión, la muchacha acepta feliz la propuesta de los criados de quedarse a vivir con ellos.  Y mientras el novio se arrodilla ante el altar y le asegura a Dios que ni él podrá hacer fracasar su plan, Rebeca conduce a toda velocidad hacia la iglesia, con la mujer y el hijo de Cerinza.  Isabel llega al templo y es recibida por su enamorado. El cura da inicio a la ceremonia cuando aparece Cantalicia con Monchito. “¡Salvador”!, grita la campesina. Pero antes de que la mujer hable de más, Gaetana la saca de allí. Camilo, entonces, pide al párroco que termine y que no haga caso de una loca.

     Convertidos en marido y mujer, Salvador e Isabel se dirigen a la mansión para celebrar por todo lo alto el enlace, al que también ha acudido la prensa. Una vez allí, la música comienza a sonar y la pareja abre el baile sin dejar de mirarse. Pero Isabel ve en el rostro de su marido el de Pedro José y pierde el compás por unos instantes.  Felipe, que está firmemente decidido a proteger a Cantalicia y a su hijo, los lleva al pueblo, pues Jacobo no puede ir a por ellos. Ángela le comenta a Antonio que siente a su padre muy cerca. Aun así, su marido no se atreve a decirle la verdad sobre Cerinza.  En la fiesta, Isabel descubre para su sorpresa a Gaetana, la misteriosa mujer que se reunía con Pedro José y a la que echó de casa. Cuando se enfrenta a ella, Salvador la defiende, diciéndole que él la ha invitado porque es su mejor amiga. Luego, la pitonisa le dice al recién casado que Rebeca fue la que llevó a Cantalicia a la iglesia.  Días después, Isabel sugiere a su marido hacer un largo viaje, pero él se niega. También intenta convencerlo para irse a vivir a otro lugar, pues allí no se siente querida. Tampoco a esto accede. “Es mejor que estés acompañada para resistir la vida que te espera a mi lado”, le responde a modo de advertencia...

 

Capítulo 23 (Del 3 Abril al  9 Abril de 2006)

 Cantalicia e Isabel, cara a cara

¿Qué ha pasado?

• Pilar cree que su amiga Rebeca ha perdido la razón y decide alejarse de ella.

• Valeria no quiere vivir en

la mansión familiar y se instala con los criados.

• Isabel y Salvador se casan y lo celebran con una

multitudinaria fiesta.

• Felipe se lleva a Cantalicia y a Monchito de la ciudad.

• Walter cree ver al fantasma de Donoso y se desmaya.

¿Qué va a pasar?

• Isabel intenta acabar con la vida de Gaetana.

• Robledo aconseja a Salvador ingresar a su mujer en un centro psiquiátrico.

• Evaristo recibe una paliza.

     Salvador se comporta de una forma muy rara y tiene inquietos a todos, en especial a Isabel. La mujer no sabe dónde va, ni qué hace su marido cada vez que deja la casa y, aunque le pregunta, él contesta con evasivas.  Rebeca aprovecha la incertidumbre en la que vive su sobrina para intentar hundir definitivamente a Cerinza. Así, le asegura que es su marido el que toca el piano y que tiene otra familia, una mujer llamada Cantalicia y un hijo, Monchito. Para que lo compruebe con sus propios ojos, le da la dirección de Felipe Madero.    Ansiosa por saber la verdad sobre el pasado de su marido, Isabel se presenta en la casa del pintor. Una vez allí, él le comunica que las personas que busca ya no viven con él. Tras la insistencia de la joven, Felipe acaba confesándole que se encuentran en Las Cruces. Acto seguido, la sobrina de Rebeca le dice a su marido que debe ausentarse unos días. Y mientras ella se dirige en su coche al pueblo, Ángela se desespera en la mansión.  La chica no soporta más las continuas quejas de su familia y los criados sobre el piano, que suena a horas imprevisibles y sin que supuestamente nadie lo toque.

     Cansada de tanto enigma, decide deshacerse de él, pero Salvador le hace cambiar de opinión. Le recuerda que fue con ese piano y en ese cuarto donde su padre compuso ‘No me olvides’, una canción dedicada a ella, donde le pide que le tenga siempre en su recuerdo.  Ángela no puede evitar emocionarse y llora como la niña que era cuando su padre le hizo aquel ruego. Después, molesta con Salvador porque no se fía en absoluto de él y conoce demasiados detalles sobre su infancia, se va de allí. Cuando llega a su habitación, Antonio le pregunta qué le ocurre, pero ella no quiere hablar. 

     Abigail, triste por la muerte de su marido

     Isabel llega a Las Cruces y se pone en contacto con el padre Jacobo. Éste le dice que Cantalicia perdió a su marido hace un año y que tiene un hijo. Además, le suplica que no le haga recordar esos momentos, porque sufrió mucho. Sin embargo, ella sospecha que el sacerdote no le ha dicho toda la verdad y miente a un sargento de Policía para que la ayude. Gracias a él, encuentra la casa de su rival.  Mientras tanto, Abigail le ruega a Salvador que cambie su comportamiento, porque está haciendo demasiado daño. De nuevo, él le pide tiempo y calma. Por otra parte, a Antonio le angustia cada vez más la situación que se vive en la casa y le propone a su esposa formar su hogar lejos de allí.  

     Por fin Isabel se encuentra cara a cara con Cantalicia, quien le dice que Salvador todavía es su marido, que lo ama y que piensa luchar por él. Además le habla de Moncho, el hijo que tienen en común. La sobrina de Rebeca no puede creer lo que está oyendo y menos cuando la campesina le cuenta que su pesadilla empezó hace un año, cuando Cerinza sufrió un ataque que aparentemente había acabado con su vida, pero del que consiguió recuperarse. Al hacerlo, cambió radicalmente y desapareció.  Mientras, Gaetana no deja de tener sueños extraños en los que Salvador no sale bien parado y se lo cuenta. Él le resta importancia. El padre Jacobo llega a casa de Cantalicia y se lleva las manos a la cabeza cuando ve a las dos mujeres completamente trastornadas, sobre todo Isabel, que no es capaz de asimilar todo lo que ha descubierto. El sacerdote intenta ofrecerle consuelo, pero es imposible.  

     De camino a la mansión, la joven Arroyo no para de pensar en todo lo que ha pasado. Tan abstraída se halla en sus pensamientos, que a punto está de chocar frontalmente con otro vehículo.  Ángela no está tranquila desde que Cerinza le pidió que dejara el piano en su sitio, y se lo comenta a su familia. Todos ellos se ponen de acuerdo en que el hombre debe darles una explicación. Pero no hará falta, porque Antonio sabe la verdad: “Pedro José no ha muerto, vive en el cuerpo de Salvador”.  Al llegar a su casa, Isabel invita a cenar a Robledo, un especialista en ciencias ocultas, para que estudie y analice a Salvador. Gaetana, que conoce al hombre, advierte a su amigo de las intenciones de su esposa. Y ésta se queda aterrorizada al darse cuenta de que la han descubierto.  Antonio empieza a recibir instrucciones precisas por parte de Cerinza. Y es que éste quiere darle la dirección de ‘Cítricos Donoso’, como deseaba Pedro José.  Mientras, Abigail sufre un fuerte mazazo. Rodrigo, su marido, ha muerto, pero muy lejos de la ciudad. La criada no se siente con fuerzas para visitar sola la tumba y le pide a Simón que la acompañe en el viaje. El joven acepta.

 

Capítulo 24 (Del 10 Abril al  17 Abril de 2006)

 Isabel intenta suicidarse

¿Qué ha pasado?

• Ángela llora desconsolada al recordar la canción que su padre compuso para ella.

• Isabel viaja hasta Las Cruces, donde se encuentra cara a cara con Cantalicia.

• Gaetana ve en sueños que Cerinza sufrirá mucho.

• Antonio desvela el misterio que rodea a Salvador.

• Abigail recibe la triste noticia de la muerte de su marido y va a visitar su tumba.

¿Qué va a pasar?

• Valeria confiesa a Simón que siempre estuvo enamorada de Pedro José.

• Isabel y Salvador deciden ayudar económicamente a Cantalicia y Monchito.

     La convivencia en la mansión Donoso se hace cada día más insoportable. Rebeca aprovecha cualquier momento para provocar un encuentro con Isabel y hacerle comentarios despectivos  y malintencionados a cerca de Salvador. Además, le insiste en que no debe fiarse de él, pues está convencida de que maquina algo. También Ángela, Antonio y los criados viven con incertidumbre y nerviosismo cada movimiento del señor de la casa, pues no saben qué nueva sorpresa va a darles.  Desesperada por desentrañar el enigma de su marido y hacer que vuelva a ser el mismo de antes, Isabel visita a Gaetana. Sin embargo, la pitonisa no está dispuesta a ayudarla y se niega a desvelarle cómo es posible que Pedro José y su esposo sean la misma persona.  Al no conseguir su propósito, la sobrina de Rebeca pierde los nervios e intenta matar a Gaetana, pero ésta reacciona con rapidez, se la quita de encima y le deja muy claro que jamás hará nada a espaldas de su querido amigo.

     Valeria se niega a hablar con Salvador

     Abigail regresa a la mansión tras visitar la tumba de su marido. El viaje de tres días que ha hecho con su hijo Simón ha servido para que el chico descubra algunos detalles sobre la relación de sus padres. Isabel se presenta en la consulta del doctor Robledo y le comenta sus miedos y preocupaciones: “No puedo vivir tranquila porque siento que el espíritu de mi primer esposo habita en el cuerpo de la persona con la que me casé hace unos días”. Además, le pregunta si existe un tratamiento para Salvador.  Tras analizar el comportamiento de la joven, el médico le asegura que quien debe tratarse es ella y le aconseja que lo haga cuanto antes. Mientras, Salvador trata de hablar con Valeria y llama a la puerta de su cuarto, pero la joven no se digna a abrir. “Sólo quiero que sepas que deseo que luches por tu felicidad y no sufras por mi culpa, no lo mereces”, le dice él con tristeza.   Rebeca no soporta estar por más tiempo en la casa y reclama a Isabel dinero para poder irse. Pero antes de hacerlo, acuerda con Walter hablarle a su sobrina sobre el cuarto secreto del sótano.  El descubrimiento del lugar deja totalmente perpleja a la joven, que insiste en trasladar todos los objetos al ático. Después habla seriamente con Salvador y le exige que le dé una explicación sobre lo que ha visto. Pero pretende hacerlo en el salón y con todos los habitantes de la mansión presentes.

     Antes de producirse la reunión, Cerinza debe ir a la oficina a solucionar unos asuntos. Hasta allí se acerca el doctor Robledo para recomendarle que ingrese a Isabel en un centro psiquiátrico. Y es que el médico está seguro de que la mujer ha perdido el juicio.  Hasta el local de Gaetana llegan unos tipos disfrazados. Lupe no les reconoce, así que les impide la entrada. Sin embargo, Matilda insiste en que les permita pasar, porque parecen unos clientes muy divertidos. Cuando la pitonisa los ve, hace todo lo posible por echarlos, pero no sólo no lo consigue, sino que sufre un intento de robo.  En el salón están todos esperando la llegada de Isabel Arroyo, ansiosos por saber qué tiene contarles. Cuando la mujer por fin aparece y empieza a hablar sobre sus sospechas de que Pedro José Donoso ha invadido el cuerpo de Salvador, éste reacciona poniéndola entre la espada y la pared y le obliga a confesar todas las maldades que ha cometido en los últimos años.  Mientras tanto, Gaetana se enfrenta con uñas y dientes a los maleantes que pretenden desvalijar su local. Por fortuna, aparece Evaristo como un príncipe azul, dispuesto a liberar a su amada de las garras de los delincuentes.  Sin embargo, la pitonisa, en un descuido de sus atacantes, descubre que todo ha sido una farsa de su enamorado y, fuera de sí, la emprende a golpes contra él.    Ángela sufre un ataque de nervios

     A esas horas, en la mansión Donoso se está produciendo la terrible confesión de Isabel:“Me casé con Pedro José Donoso por dinero. Andrés, que era mi amante, me lo propuso y yo le seguí el juego”. Abigail, Antonio, Simón, Vicky... nadie en la casa es capaz de asimilar semejante afirmación, y menos la que le sigue. Y es que la joven, entre lágrimas, reconoce que es una asesina, pues fue ella quien acabó con la vida de Andrés Corona.  Rebeca, asustada ante las revelaciones de su sobrina, trata de calmarla para que no siga hablando, pero ya es demasiado tarde. A continuación, Salvador, que ha decidido dejar definitivamente la mansión, ruega a todo el mundo que le permita despedirse como lo haría el difunto Donoso. Cabizbajo se retira al estudio y, delante del piano, empieza a acariciar las teclas. En el salón, los habitantes de la casa se quedan desconcertados y asustados al oír las primeras notas. Ángela es incapaz de controlar sus emociones y sufre un terrible ataque de nervios.  Más tarde, Isabel medita sobre lo que ha pasado, piensa en sus maridos, en todo el mal que ha hecho a la gente que la rodea, en lo infeliz que ha sido... Y, sintiendo que no tiene escapatoria y que nada bueno puede depararle el destino ya, pierde las ganas de vivir e intenta suicidarse. Por fortuna, sus actos no tienen las consecuencias esperadas.   Poco después, Salvador le propone irse de viaje juntos y en secreto. Walter y Rebeca se preocupan al ver partir al matrimonio y enseguida reúnen a la familia para insistirles sobre la necesidad de avisar a la Policía. Y es que los dos temen que Isabel esté en peligro.  Vicky, por su parte, pone al tanto de todo al resto de los empleados, que se plantean dejar la casa.

 

Capítulo 25 (Del 17 Abril al  24 Abril de 2006)

 Salvador vuelve con Cantalicia

¿Qué ha pasado?

• Gaetana es agredida por la joven Arroyo.

• Tras visitar la tumba de su marido, Abigail regresa a casa muy triste, pues cree que él sufrió mucho antes de morir.

• Tras confesar que fue ella quien asesinó a Andrés, Isabel intenta suicidarse.

• Ángela sufre un terrible ataque de nervios.

• Los criados quieren abandonar la mansión Donoso

     Salvador e Isabel se dirigen a Santa María, uno de los lugares preferidos de Donoso. De camino, la joven le confiesa a su marido que siempre amó a Pedro José y que ahora no está dispuesta a perderle de nuevo.  En la mansión, Valeria también abre su corazón a Simón. La chica le confiesa que ella nunca se sintió atraída por Salvador, sino por Pedro José, y que espera que regrese a por ella. El hijo de Abigail intenta persuadirla diciéndole que eso es una auténtica locura y que puede hacerle mucho daño, pero ella desoye sus advertencias.  Isabel y Salvador hacen una parada en un club campestre. Allí se topan por casualidad con Pilar, la amiga de Rebeca, quien les saluda y se va intrigada ante el misterioso comportamiento de la pareja. Y es que en varias ocasiones escucha a la joven Arroyo llamar Pedro José a su esposo.

     Pilar descubre a los fugitivos y los detala

     Mientras, un inspector interroga a los miembros de la mansión para que le proporcionen información sobre el viaje de los señores de la casa. Será Vicky quien le cuente que Isabel reconoció haber asesinado a sus dos primeros maridos antes de irse precipitadamente. Durante la comida, Cerinza sufre un cambio de personalidad y reacciona de forma violenta. Una vez recuperado el espíritu de Pedro José, Salvador no recuerda nada de lo ocurrido en el restaurante. Aun así, Isabel le insiste para que dejen el lugar, pues el director les ha remitido las quejas de los clientes.  Su decisión es de lo más acertada, ya que Pilar ha informado a Rebeca de dónde se encuentra su sobrina. La astuta mujer enseguida se lo notifica a la Policía, que se dirige en inmediatamente hacia allí. Pero cuando el inspector llega, la pareja ya se ha ido.

       En el transcurso de su viaje, Salvador e Isabel deciden entregar una importante cantidad de dinero a Cantalicia, a través del padre Jacobo, para compensar de algún modo el daño que le han hecho.  Cuando el cura recibe la fortuna, visita a su amiga para darle la gran noticia. Cantalicia, lejos de alegrarse, se enfada, pues sólo desea recuperar a su marido. Monchito, en cambio, se muestra entusiasmado, pues con ese dinero podrá pagar sus estudios.  Continuando con su plan, Cerinza envía una carta a Ángela en la que se despide de ella. La joven no puede evitar emocionarse al reconocer la letra de su padre.

     Pedro José Donoso cumple su venganza

     Escondidos en una casa en Santa María, Isabel y Salvador disfrutan de unos tranquilos días de playa, hasta que la Policía llama a su puerta. Alertado a tiempo por una criada, el matrimonio se escapa en su coche. Pero en la huida sufre un grave accidente.   Isabel muere en brazos de Salvador, quien en ese mismo instante se libera para siempre del espíritu de Pedro José. De ese modo, el señor Donoso pone fin a su venganza. Poco después llega la Policía y se lleva al hombre, gravemente herido, al hospital.  Mientras tanto, en la mansión se vive con preocupación el parto de Ángela, que está siendo muy complicado. Por fortuna, la chica consigue dar a luz a un precioso niño, Pedro Antonio.

       Apenado, el inspector de policía notifica a Rebeca la muerte de su sobrina y el estado de coma en el que ha entrado Salvador. Abigail y sus hijos se quedan destrozados cuando se enteran de la terrible tragedia y prefieren ocultárselo a Ángela, que todavía se encuentra muy débil a causa del alumbramiento.  Por su parte, Rebeca no levanta cabeza desde la muerte de su sobrina. Walter, que lo sabe, le sugiere irse de la mansión, pero con las manos llenas. Sus planes dan al traste cuando Valeria y Antonio los sorprenden, dispuestos a huir con las maletas repletas de joyas y objetos de valor.   Abigail cree que lo correcto es denunciarlos a la Policía, pero al final la familia decide despedir a Walter, dándole incluso una indemnización, y echar a Rebeca. 

     El mayordomo, que siempre ha tenido aires de grandeza, no está dispuesto a irse de allí sin dejar su huella. Así pues, planea matar a Salvador Cerinza.  Ángela se queda muy preocupada cuando Antonio le cuenta los últimos acontecimientos ocurridos en la mansión. Entre tanto, Gaetana visita a su fiel amigo y se derrumba al verle en coma.  Walter, dispuesto a llevar a cabo su venganza, se cuela en el hospital para acabar con Salvador, pero se equivoca de víctima y asesina a un desconocido. Casi al mismo tiempo que el sirviente es detenido y enviado a prisión, la Policía encuentra el cuerpo sin vida de Rebeca, que se ha suicidado.  Antonio, Ángela y Simón visitan a Gaetana y le dicen que Salvador se ha recuperado, pero que es el campesino de siempre y que van a llevarlo a su pueblo. Feliz, la pitonisa se dispone a cerrar el local e irse de la ciudad. Sin embargo, Evaristo la convence para que se quede a su lado y promete que la tratará como una reina.

FIN

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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