El Cuerpo del Deseo                              Summaries/Resúmenes Oct. 3-28, 2005

Remake of colombian novela En Cuerpo Ajeno

 

USA (Telemundo/RTI Production) July 18, 2005 -

 

 

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Sources/Fuentes:     Telemundo (http://www.telemundo.com/elcuerpo/index.html),

Telenovela-World (www.telenovela-world.com), otros publicaciónes citados con las noticias.

Sitio de Mabouchita (www.mabouchita.com)

 

Order of the summaries: For each week, brief previews in Spanish from Telemundo come first.  Then, if they exist, there are summaries in Spanish and English from the forums of Telemundo and Telenovela-World.

 

El orden de los resúmenes:  Por cada semana, primero son los avances breves de Telemundo.  Segundo, si existen, hay resúmenes de los foros de Telenovela-World y Telemundo.   

 

AN ENORMOUS “THANK YOU” TO MABOUCHITA FOR HER INCREDIBLE SUMMARIES AND PERMISSION TO COLLECT THEM HERE. 

MIL GRACIAS A MABOUCHITA POR SUS RESÚMENES INCREIBLES Y SU PERMISO POR INCLUIRLOS AQUI.

 

Please send additions, changes, corrections to diane@telenovela-world.com/ Por favor, envie adiciónes, cambios o correcciónes a diane@telenovela-world.com.

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3 – 7 OCTUBRE 2005

 

     http://www.telemundo.com/elcuerpo/index.html :   10/3/05 - Salvador sufre profundas quemaduras al ser abandonado en el mar.  Vicky e Isabel se ocupan de brindarle los primeros cuidados.  Isabel se marcha sola hasta la playa, atraída por el misterioso influjo de una danza sobre la arena.  Andrés la sigue y estalla una nueva intriga entre los dos. 10/4/05 - Dos seres alejados por la muerte…  ..se vuelven a encontrar debajo del agua.  Empero, la pasión tiene un enemigo muy peligroso que se llama ambición.  Los busca desde lejos con los pies secos sobre la arena. 10/5/05 - Dos seres alejados por la muerte…  ..se vuelven a encontrar debajo del agua.  Empero, la pasión tiene un enemigo muy peligroso que se llama ambición.  Los busca desde lejos con los pies secos sobre la arena. 10/6/05 - Doña Rebeca se acerca a Salvador para expresar la felicidad de tenerlo en la casa.  El acercamiento es más que sugestivo…  Pero Salvador mantiene la distancia y, sobre todo, la corrección.  Ángela y Antonio piden a Salvador que los lleve a la Universidad.  Salvador está encantado, mientras Isabel los ve marcharse. 10/7/05 - Las paredes tienen oídos en la mansión Donoso. Walter y Rebeca llegan a una conclusión…  Ambos quedaron con las manos vacías.  Isabel considera que Salvador es un descarado. Hace días le pidió que los dejara en paz.  “Estoy dispuesta a darle mucho dinero para que se vaya”.

 

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Foros de Telemundo > Novelas > El Cuerpo del Deseo > Resúmenes de El Cuerpo del Deseo > CAP# 56: lunes 3 de octubre 2005 – ¡INSOLACION! transcrito por mabouchita

Telenovela-World:  CAP# 56: lunes 3 de octubre 2005 – ¡INSOLACION!  Author: Mabouchita (---)  Date:   10-08-05 15:17 PDT 

     CAP# 56: lunes 3 de octubre 2005 – ¡INSOLACION!

     El Cuerpo del Deseo

     Una historia Original de JULIO JIMENEZ

     Libretos: IVAN MARTINEZ LOZANO

     Isabel sonríe y admira su cuerpo. Salvador nada vigorosa y perfectamente como un animal acuático. Vemos su cuerpo perfecto bajo el agua.

     [?

     Me engañaste

     Y hoy regreso a tu vida,

     Para alguna vez vengarme

     Voy a tomar de nuevo mi lugar

     A ser de nuevo tu dueño

     Y a mostrarte que mi amor

     lo tomaste como un juego

     Y hoy te vuelvo a enamorar

     Para enseñarte qué es bueno

     Y hoy te vuelvo a enamorar

     Y que me devuelvas mis besos,

     Y hoy te vuelvo a enamorar

     Aunque creerlo me cueste,

     Si fuiste mía una vez,

     Lo serás para siempre,

     ¡Y hoy te vuelvo a enamorar para siempre!

     ]?

     Mansión. Simón tira piedras a la laguna. Walter se acerca- ¡Usted no tiene otra cosa que hacer que perder el tiempo!

     -¿Y a usted que le importa? Si quiere problemas vaya a otro lado... ¡conmigo no se meta!

     -Es lamentable ver a un joven como usted perder el tiempo tan miserablemente. ¡En vez de hacer el vago! Colabore con los quehaceres de esta casa.

     (bueno, a pesar de que no lo quiero algo de razón tiene )

     -Mire, ¡yo veré lo que hago con mi tiempo libre! ¿de acuerdo? –se enfada Simón- corra a darle órdenes a los que está bajo su dominio pero ¡A mí déjeme en paz viejo baboso!

     (bueno... también tiene razón!! )

     -¿A quien está llamando usted viejo baboso? –se ofende Walter.

     En ese momento aparece Valeria de jeans y top crema y lo llama. Feliz Simón deja plantado a Walter- ¡Valeria! –corre detrás de ella.

     Walter los mira furioso.

     -¡Walter! Vamos a algún lado por favor –aparece Rebeca muy guapa peluca rubia- ¡no soporto este encierro!

     -¿Dónde quiere ir doña Rebeca?

     -¡No sé! A dar una vuelta... así aprovechamos y hablamos de nuestros asuntos Walter.

     Pero Walter está espiando a Simón y a Valeria que hablan felices

     -¿Pero que le pasa Walter?

     -Me estoy preguntando.. desde cuando acá... su sobrina Valeria.. ¡trata a este sinvergüenza de Simón! ¿no le parece extraño doña Rebeca?

     Rebeca lo mira con la cara fruncida.

     En la sala Ángela mira las noticias... “Celebración nupcial impacta a Rio Claro” y mira la foto donde aparece de izquierda a derecha... Salvador, Isabel y Andrés.

     ( perdí la apuesta amig@s... Salvador sale como Salvador!!

     Error de la novela: en la foto Salvador aparece muy junto, casi abrazado a Isabel... y que yo recuerde nunca los vimos así! )

     -¡Ay! Salió preciosa –admira- no cabe duda de que Isabel es una mujer muy linda.

     Abigail se acerca curiosa- ¡Ah! a ver... ¿done está?

     -¡Aquí! En la página sociales- Ángela se la muestra

     -¡De veras que salió rechula junto a don Andrés y a Salvador!

     -¡Si es cierto!... también salió Salvador.

     -Es curioso ¿verdad señorita? Porque es difícil distinguir cual es el novio... ¡porque Salvador también está muy elegante?

     De pronto Ángela reflexiona- ¿qué motivos tendría Isabel para llevar a Salvador a ese viaje? –y la mira pensativa- ¿no te parece extraño su comportamiento Abigail?

     Abigail pone ojos de asombro.

     En la casa de la playa, Andrés espera bajo la sombra del corredor de la casa. Aparece Salvador e Isabel. Andrés los mira con cara de odio. Isabel se acerca indiferente. Salvador lo reta con la mirada y los observa.

     Andrés disimula- ¿disfrutaste el paseo mi amor?

     Isabel no lo mira- ¡Más o menos! –fría y distante.

     -¡Tú y yo tenemos que hablar! –le amenaza Andrés torciendo la boca.

     -Ahora no... ¡estoy muy cansada!

     -¡Ahora! –le muerde las palabras de rabia y la arrastra del brazo al interior de la casa-

     Entran al cuarto y Andrés le grita- ¡Anoche no quisiste dormir conmigo! Hoy me levanto y tampoco te encuentro- Isabel se sienta tranquila en la cama.

     -¡Me contaron que pasaste la tarde con el chofer! –Andrés se acerca amenazador- ¿crees que merezco una explicación?

     -No –Isabel mira al techo- ¡no tengo por qué darte ninguna explicación! No me interesa dormir contigo ni aquí ni en ninguna parte.

     -¡Ah! –se burla Andrés- ¡pero si puedes dejarme aquí encerrado!

     -¿Qué querías que hiciera? –le sube la voz Isabel- ¿espera a que el príncipe se despertara? ¡fíjate que no! Vine a disfrutar del mar, a descansar... ¡no a quedarme encerrada en este cuarto!

     -¡Los dos vinimos a descansar! –y la levanta violentamente del brazo- ¡te recuerdo que eres mi mujer! No puedes hacer lo que te plazca.

     -¡Yo te recuerdo que llegamos a un acuerdo! –Isabel no baja la cabeza.

     -¡No me recuerdes lo que hablamos! –le grita histérico Andrés- ¡lo sé muy bien! La que no lo sabe pareces tú... ¡si no quieres estar conmigo! No lo hagas... puedes dormir sola si quieres... ¡pero fuera de aquí! Quiero que te comportes como mi mujer –le dice con rabia- sobre todo con el chofer... –le tiembla la voz- ¡no puede enterarse de nuestro secreto!

     (¡Aha! Este Andrés se muere de envidia de Salvador!)

     Isabel lo mira sorprendida y con desprecio- ¡Así se hará Andrés! –lo mira de arriba abajo- no te preocupes... –se aleja y lo enfrenta sonriendo cínicamente- delante de los demás seré la más amorosa de las esposas... ¡nadie dudará de nuestra felicidad! Te lo prometo.

     Andrés sonríe con sorna y se le acerca y le acaricia el pelo- ¡Ah! –suspira- y no voy a dejarte sola un segundo... ¿sabes? –a Isabel se le endurece la expresión- A partir de hoy... ¡si quieres salir lo harás con el hombre que elegiste como tu marido! –y trata de besarla en la mejilla pero Isabel lo rechaza y sale del cuarto. Andrés se queda furioso.

     Mansión. Valeria le muestra fotos a Simón. Están en la habitación de Valeria, sentados en la cama.

     -¿De veras era usted hace unos años? –se ríe al ver una foto.

     -¡Si! ¿no me parezco? –se preocupa Valeria.

     -¡Era muy linda! –le dice Simón y se da cuenta de la metida de pata y corrige- Bueno... ¡ahora está muchísimo mejor! Pero antes también lo era.

     -Bueno, antes tenía más condición. Hacía mucho ejercicio, muchos deportes ¡Fui campeona de las olimpiadas de la universidad!

     -¿En serio? ¡Nunca me lo hubiera imaginado!

     -Bueno, cuando estaban mis papás me daban todo hasta que murieron.

     -¡No me gusta verla triste! Olvide el pasado.

     -Lo intento, pero es muy difícil Simón –se pone triste.

     -¡Hahah! –de pronto ríe Simón- ¿y quien es esta señora tan graciosa? –al ver una foto.

     -No es ninguna señora... ¡es el rector de la universidad!

     Y rien con ganas y muy fuerte que Rebeca que pasaba por el pasillo se queda a escuchar detrás de la puerta.

     -Siempre usaba ropas muy anchas –ríe Valeria- y mira sus bigotes...

     -¡No le ponían tachuelas debajo del asiento! –ríe Simón.

     Y los dos muy inocentes riendo como locos cuando Rebeca entra furiosa. Le grita a Simón- ¿Puede dejarnos a solas joven?

     A Simón se le congela la sonrisa- ¡Nos vemos mas tarde! –se despide de Valeria y sale.

     -¡Se puede saber que hacías encerrada en tu cuarto con ese loco Valeria!

     -Tía... ¡no veo que tiene de malo! Solo estábamos viendo las fotos de mi álbum.

     -¡Pues no me gustan esas confiancitas! –le recrimina- ¡Tú no puedes revolverte con los sirvientes! –dice Rebeca arrogante.

     -¿De que sirvientes hablas? –se enoja Valeria- Simón es un muchacho decente igual que Abigail y Antonio.

     -Si Ángela está enredada con Antonio –la amenaza- ¡tú no vas a seguir sus pasos! Esa es una desvergonzada y tú eres una niña decente.

     -Y no voy a dejar de serlo por ser su amigo.

     -¡Por favor! –se burla Rebeca- ¡tú no eres amiga de ese patán!

     -¡Claro que lo soy! Además me encanta su forma de ser... es un muchacho muy divertido y muy alegre.

     -¡No digas burradas! Me ofendes.. ¡te recuerdo que ese! Es el hijo de una sirvienta –y se envuelve en su chal- ¡y tu eres la prima de la dueña!

     -¡Pues aunque fuera la dueña soy igual que Abigail, que Simón y todos en esta casa! –se pone firme- Y no voy a dejar de tratarlos tía aunque te cueste.

     -¡Si Isabel estuviera aquí! Tú no me desobedecerías.

     -¿Puedo preguntarte algo tía? –de pronto le corta Valeria- el hombre del que estas enamorada... ¿es más respetable que Simón? Porque digo... ¡quiero saber por qué es que criticas tanto a los demás!

     Rebeca no puede responder y se marcha ofendida.

     (haahhah!!! Bien dicho )

     En la casa de la playa hay una fiesta popular donde participan los empleados en honor a los nuevos patrones. Salvador los observa a distancia.

     La gente baila y sentados en un canapé están sentados como los señores Andrés e Isabel.

     Andrés pasa el tiempo tomando y besando a Isabel en el hombro ante el disgusto de esta que se pone tiesa como una estatua pero fiel al pacto disimula su desdén.

     Isabel mira lejos y triste. Y aguanta los besos de Andrés.

     Salvador la está mirando.

     Andrés simula estar muy complacido y divertido. Vicky le sirve y luego se acerca a Salvador y le ofrece una cerveza- ¡Gracias Vicky!

     -¡No me diga que está aburrido! –le dice contenta- si los empleados de esta casa están bien animados... ¿no ve el pachangón que le hicieron a la señora Isabel para recibirla?

     -No fueron ellos Vicky –le cuenta Salvador- fue idea de Andrés Corona.. ¡ya se cree el dueño de esta casa y de todo lo que le perteneció a Pedro José!

     (Incluyendo a Isabel!!)

     Vicky se marcha y Salvador se queda mirando como Andrés sigue besando a Isabel que apenas disimula su aburrimiento y disgusto.

     -¿Quieres dar un paseo por la playa? –le pregunta Andrés a Isabel al verla tan desanimada.

     -No –dice con voz neutra y mirando lejos- a esta hora hay muchos mosquitos.

     -¡Ha! –se ríe Andrés- ¡no te preocupes! La brisa los espanta.

     Isabel no sonríe y le contesta con muy mala intención- ¡Hay algunos que son bastantes resistentes! –y lo mira para subrayarle el doble sentido- ¡y son los que más pican!.

     (hahahah lo llamó MOSQUITO!! CHUPASANGRE!! Genial!)

     Andrés comprende y con rabia mira para otro lado.

     Isabel aprovecha para levantarse y llama a Salvador- ¡Salvador! –éste lo mira intrigado.

     -¡Venga! –le ruega Isabel. Salvador se acerca- Se ve cansado Salvador, si quiere puede irse a descansar –le dice con amabilidad y luego se despide de Andrés- ¡Buenas noches! –y se aleja.

     Salvador la sigue con la mirada y luego da media vuelta. Pero Andrés tiene otros planes- ¡No! Espera –le ordena de mala manera.

     Salvador se da la vuelta lentamente.

     (Ayayay a veces pienso que es una pantera negra a punto de saltar! )

     -Doña Isabel ordenó que me retirara.

     Andrés se levanta y lo mira con desprecio-¡Pero yo no! –le dice altanero- aunque no lo aceptes también eres mi empleado... ¡así que! –y le pone la copa vacía y se vuelve a sentar- ¡sírveme un trago! –Salvador lo estudia detenidamente mientras Andrés se burla y se tiende en el canapé- ¡Ay! ¿no te parece un lugar perfecto para una pareja de recién casados? Con mucho gusto viviría aquí con ella... –y lo mira- aunque tenga que soportar tu presencia... ¡al fin de cuentas nunca había sido tan feliz en mi vida! –y lo mira para rebajarlo- y no me molesta tenerte como testigo… ¡es más creo que me gusta!

     Salvador sigue sin moverse y sin reaccionar, luego toma una decisión, toma la botella de vino (que parece muy barata) se la sirve. Andrés bebe, Salvador lo mira una vez más sin decir palabrea y luego se aleja. Andrés se queda comiendo su rabia.

     Mansión. Azur corre como loco. Dentro de la casa Rebeca está deprimida tirada en la cama. Golpean a la puerta.

     -¿Quién es? –suspira Rebeca.

     -Soy yo doña Rebeca –anuncia Walter- ¿puedo pasar?

     -¡Adelante!

     Walter entra con el desayuno y le dice casi con cariño - ¡Buenos días! –y le sonríe- señora.. ¡le traje el desayuno ya que usted no bajó al comedor!

     (hum… ¡esta pareja me gusta! Son tal para cual!!)

     -Muy amable –dice con un suspiro Rebeca.

     -¡No quiero que se enferme! –la mira Walter- últimamente no se ha alimentado bien.

     -Walter... –deprimida- ¿cuántos días llevan en la playa?

     -¡Cuatro días! –anuncia circunspecto- y usted casi no ha salido – se preocupa.

     -Apenas cuatro días y a mi me parece una eternidad Walter... ¡ojalá pueda resistir la ausencia! –y pone cara mustia.

     Walter la mira con impaciencia. Mira al techo y suspira.

     En la casa de la playa Salvador pinta sillas con un empleado. Vicky se acerca.

     -La casa está muy deteriorada Fermin, se han echado a perder muchas cosas.

     -¿Y usted como lo sabe Salvador? –Vicky.

     -Porque el señor Donoso me mantenía informado del estado de sus propiedades.

     Una mujer y dos niños llegan corriendo y se abrazan a Fermin- ¿son sus hijos Fermin? –pregunta Salvador.

     -Si señor.

     -¡Pues crecieron mucho en un año! –les sonríe- Johnny está inmenso y Lividina preciosa... ¡mira que ojazos! –la niña ríe feliz.

     -A poco se llaman así –se sorprende Vicky.

     Fermin le dice que si y se los presenta- El señor Donoso era padrino de los dos.

     Andrés se acerca sin que lo vean y los espía.

     -¡Déjeme felicitarlo porque Johnny es todo un hombrecito y Lividina una muñeca! ¿cómo sigue el brazo? –le pregunta a Johnny.

     -¡Está perfecto!

     -¿Qué le sucedió? –Vicky.

     -Se lo fracturó a causa de una caída- anuncia la madre.

     -Eso fue hace más de un año –dice Salvador.

     -¿Y usted como lo sabe Salvador?

     -El señor Donoso me lo contó Vicky... –dice tranquilamente y Andrés se sorprende- ¡Oiga Fermin! ¿qué tal si me llevo a los niños a dar una vuelta en canoa por las cuevas del mar?

     -¡Si pero usted sabe que el Manga hay que conocerlo muy bien! –se preocupa la madre.

     -No se preocupe –Salvador le tranquiliza- yo lo conozco muy bien... ¡conozco todo lo que hay en este lugar como la palma de mi mano! –y se aleja con los niños.

     Vicky, Fermin y su mujer Lividina, se quedan intrigados. Andrés se aleja inquieto por lo que acaba de escuchar.

     Mansión. Antonio guarda el libro que había sacado de la biblioteca. Sigue revisando los libros, saca uno... saca otro, cuando por azar se le caen unas hojas escondidas en un libro. Las recoge y se da cuenta que son publicaciones.

     (uff!! Por un momento pensé que iba a encontrar el pasadizo secreto )

     Lee los recortes de periódico: “después de varios días de seguimiento la policía logró capturar a Walter Franco Rugeles, quien fue sorprendido con varias joyas en su poder, que fueran sustraídas de la famosa joyería Vernes. Se logró establecer que este delincuente se desempeña como mayordomo en la casa de un importante industrial”

     Y hay una foto de Walter frente-perfil con el número 915-475174

     Antonio se queda muy sorprendido, cuando entra de improviso Rebeca gritando -¿se puede saber que hace aquí adentro?

     Antonio logra esconder los recortes y ubica el libro en su lugar- Nada, solamente estaba buscando unos libros que necesito para un trabajo de la universidad.

     -¡Pues usted no está autorizado a entrar aquí! –le grita- así que vaya a estudiar a otra parte.

     -Si señora –admite Antonio y se apresta a marcharse.

     Pero Rebeca sigue- ¡le voy a contar a Isabelita de todos esos abusos! Ni usted ni nadie tiene derecho a disponer de esta casa como les de la gana.

     -¡Estamos de acuerdo! –se enoja Antonio- nadie tiene derecho a estar aquí, empezando por usted, que no es la dueña de la casa y que anda siempre chusmeando lo que no le importa.

     -¡Cuide sus palabras jovencito!

     -¿Quiere quejarse? Yo le hago la lista –y toma una agenda- vieja chismosa.

     -¡No sea grosero! –le grita mas fuerte Rebeca.

     -¿Con que autoridad viene a ofenderme así? Si yo desde niño tenía autorización de don Pedro José para entrar a este lugar.

     -¡Ay! –se burla Rebeca- ¿pero es que usted no se ha enterado que el señor Donoso está muerto y sepultado? ¡convertido en polvito! Y que el dueño y señor de esta casa es otro.

     -¿Ah si? ¡No me diga! ¿Y quien eh?

     -¡Don Andrés Corona! –anuncia Rebeca con pompa y circunstancia.

     -¡Don Andrés Corona! Por favor... ¡ese señor no es jefe de nadie! Es simplemente el segundo matrimonio de la señora Isabel... ¡eso es todo!

     -¿Qué está pasando? –entra Ángela traída por los gritos.

     -¡Pues nada! Que este insolente me está ultrajando, ¡no quiere reconocer los abusos que ha comete Ángela!

     -¡Yo simplemente vine a buscar unos libros es todo!

     -Y puedes hacerlo cuantas veces quieras mi amor –concede Ángela.

     -¡Ay Ángela! Grrr...-gruñe Rebeca.

     -¡A nadie le perjudica que Antonio entre aquí señora y usted no es nadie para prohibírselo.

     Y Rebeca se marcha enojadísima. Antonio mira a Ángela y esta última ríe contenta de la rabieta de Rebeca.

     Casa de la playa. Andrés, como ya es costumbre, con un vaso de vino en la mano habla con Isabel en su habitación. Isabel está envuelta en un toallón de playa.

     -Creo que Cerinza conocía este lugar.

     -¡Eso es imposible! –le dice fría Isabel.

     -El viejo pudo traerlo.

     -¿Por qué lo dices Andrés? –le pregunta indiferente Isabel mientras busca una ropa que ponerse.

     -¡Trata a los empleados como si los conociera! Sabe sus nombres y cosas que pasaron con ellos.

     -Yo creo que son suposiciones tuyas.

     -¡No! No lo son.

     -Lo que no entiendo es en qué momento pudo traerlo –calcula Andrés y se bebe un trago.

     -Bueno, yo te dije que Pedro lo conocía desde hace mucho tiempo... ¡no sé! Si no me equivoco lo habrá traído cuando era joven.

     -Si, es lo más seguro... –y bebe más- me gustaría averiguarlo –y luego la mira- ¿quieres dar un paseo en yate?

     -¡No! –se apresura a responder- no estoy de animo.

     Andrés bebe un trago y luego se acerca- ¡Humm! –respira fastidiado y la toma del mentón furioso- ¡nunca estás de ánimo! –y deja la copa y se marcha airado mientras Isabel lo fusila con la mirada.

     Al salir Andrés ve a Salvador que vuelve con los niños, la niña sobre sus hombres.

     Los tres riendo.

     -¡Cerinza! –lo llama- deja el trabajo de nana para más tarde... ¡quiero dar una vuelta en el yate y necesito que me acompañes! –le ordena.

     El yate parte.

     Salvador va parado en la proa desafiando al viento.

     Y Andrés va sentado bebiendo en la popa.

     El capitán conduce el barco. El barco arrastra la lancha neumática.

     Salvador mira al horizonte.

     (Excelentes tomas! )

     Salvador camina por babor, se mete al barco y saca una botella de vino para servirle a Andrés, quien ya tiene la copa vacía, que tiene lentes negros y sigue bebiendo.

     Salvador le sirve la bebida.

     -¿Habías venido aquí antes?

     -¡Es la primera vez!

     Andrés se saca los anteojos- ¿Cómo sabes tanto de los empleados entonces? Y no me digas que Donoso te lo contó porque no te voy a creer –se burla.

     -¡Soy buen observador! –le contesta tranquilo- aprendo de todo lo que escucho y veo fácilmente.

     -¿Cómo conoces lugares como ... la cueva del Manga?

     -¡Se la oí mencionar a los niños!

     -¿Tú crees que soy un imbeci,l para tragarme ese cuento?

     -¿Si no me crees para qué preguntas? –lo mira desafiante.

     -No sé... ¡tal vez quiero encontrar algo de verdad en tanta mentira! Ni siquiera yo que había venido antes conozco tan bien este lugar como tú.

     -¡Porque la única vez que viniste hace cinco años no fue suficiente! ¿ya se te olvidó? –y lo mira con rabia contenida- ¿recuerdas cuando el señor Donoso te trajo a conocer las instalaciones que pensaba montar en la costa?

     Andrés se sale de sus casillas- ¡Como demonios sabes eso!

     -El señor Donoso me lo dijo –se ríe Salvador.

     -El señor Donoso me lo dijo –repite imitándolo Andrés y luego toma una decisión y le grita al capitán -¡detén el yate!

     El yate se detiene.

     -¡Bajaremos la lancha! –le ordena a Salvador- quiero visitar esta isla.

     -Está muy retirada. No creo que alcance el combustible para ir y regresar.

     -¡No importa! Igual llegaremos –y luego ordena- Tú primero.

     Salvador lo mira con duda.

     En la casa de la playa Isabel se dispone a comer. Vicky le sirve un plato de frutas.

     -¿Y Salvador lo ha visto? –le pregunta.

     -¡Salió con don Andrés señora!

     Isabel se pone alerta- ¿adonde?

     -¡Quien sabe! Hace rato los vi alejándose hacia el mar.

     Isabel deja de comer y mira preocupada hacia la inmensidad del mar.

     En el medio del mar, Salvador sin camisa, desciende a la lancha neumática ante la mirada de Andrés y el capitán. Trata de hacer arrancar el motor, pero no funciona.

     -Suelta las amarras –Andrés le ordena al capitán que lo mira extrañado- tranquilo, no pienso bajar todavía.

     El capitán suelta las amarras. Salvador sigue tratando de hacer marchar el motor de la lancha y no funciona. La lancha se aleja del barco imperceptiblemente.

     -Ahora prenda el motor –ordena Andrés al capitán que mira las maniobras de Salvador.

     -¡Pero señor! –protesta el capitán.

     -¡Qué lo prenda! –le grita Andrés.

     El capitán arranca el motor y el barco se aleja. Salvador se da cuenta- ¡Hey! ¿Qué hacen? –les grita mientras su figura se va achicando en la distancia- ¡Andrés!

     Andrés le hace un saludo militar burlón y se toma otro trago.

     -¡Capitán! –grita Salvador- ¡no me pueden dejar aquí!

     Pero el barco se aleja. Salvador desesperado trata de hacer funcionar el motor, pero éste no funciona.

     (QUE MALA MADRE ES ESTE ANDRES!!! QUIEN SALVA A SALVADOR!!! )

     SIGUE...

     @2005 Transcripción copyright by Mabouchita! Z;D

     (hoy ya no puedo seguir, y mañana tengo ópera... así que se arman de paciencia cuatoches! )

     Mansión.

     -¡Ay Abigail! –le cuenta Valeria mientras se arregla. Está vestida con jeans y un top rosa que le queda muy bien- ¡no sé que va a pasar ahora que regresen!

     -¡Yo voy a estar prevenida! Porque no voy a permitir que Andrés me humille.

     -¿Usted también desconfía de ese hombre? –Abigail arregla la habitación- ¿verdad señorita?

     -¡Es que quien puede confiar en ese hombre que es tan calculado! ¿sabes? ¡disfruta haciéndole daño a los demás! –y suspira- si yo te contara... ¡he pasado algunas con él! Que la verdad ¡no lo aguanto! Si aquí estoy es nada más por mi prima Isabel!

     -¡Usted la quiere mucho! ¿verdad señorita? ¡se le nota!

     -Si, ¡y ella también me quiere! –sonríe Valeria- aunque tengamos nuestras diferencias... ¡yo sé que va a sufrir mucho con este matrimonio! Y tengo que estar aquí para ayudarla.

     -¿Usted cree que la señora Isabel no ama sinceramente a don Andrés? –se asombra Abigail.

     -¡No solo no lo creo! Estoy segura.

     -¿Entonces por qué se habrá casado con él?

     -¡Eso me pregunto yo también! Algo... ¡debe haberla obligado! De lo contrario no creo que se hubiera casado con un hombre tan cruel como Andrés Corona!

     Y justamente en ese momento, Andrés aplica toda la crueldad que le es posible sobre Salvador. El yate se alejó lo suficiente de Salvador como para poder vigilarlos con los binóculos. Cómodamente sentado y cobardemente a distancia y a la sombra en el yate, Andrés con el largavistas vigila los movimientos de Salvador abandonado en el medio del océano bajo un sol implacable.

     También el capitán del barco empieza a preocuparse seriamente.

     A través de los binóculos Andrés ve que Salvador empieza a sufrir la insolación y la falta de agua. El tiempo pasa y tanto la lancha abandonada con Salvador adentro, como a la distancia el yate... siguen en el mismo lugar... las horas pasan.

     Isabel, mientras tanto, camina preocupada por la playa y mira hacia la inmensidad del mar... sube a unas rocas esperando angustiada.

     Sigue caminando y encuentra a los niños de Fermín que juegan felices a la pelota. Isabel los mira y luego vuelve a mirar el mar... esperando.

     Mientras tanto el sol empieza a llegar a su punto culminante, el cenit. Salvador cada vez más insolado se moja la espalda con agua de mar.

     Momentos más tarde, ya sin poder resistir más tiempo se tira al agua para refrescarse, pero sabiendo que su salvación depende de la lancha, con un esfuerzo vuelve a subirse y se acuesta sobre el borde de la lancha.

     El sol sigue implacable su camino por el cielo.

     Andrés sigue vigilando a su victima... cobardemente a la distancia necesaria... y sonríe diabólicamente disfrutando de la escena.

     El capitán se atreve a venir a hablarle- ¡No me parece correcto lo que está haciendo! –le reclama.

     -¡No le va a pasar nada! –le corta seco Andrés.

     -¿Pero por qué hace esto señor? –le pregunta el otro espantado.

     Andrés suspira- ¡Porque no lo aguanto! –y luego le ordena- no me hagas más preguntas... ¡qué importa si se tuesta un par de horas! A lo mejor hasta le conviene - Andrés ríe divertido de su ignominia ante la mirada indignada del capitán (que sin embargo no se atreve a ir a rescatar a Salvador) - ¡Yo lo veo un poco pálido!

     El capitán lo mira con asco y miedo y se aleja.

     (Pero qué clase de capitán de barco es este que deja un hombre al agua)

     Andrés con sus largavistas disfruta del espectáculo de Salvador asándose al sol. El sol empieza a volverse insoportable.

     Salvador se vuelve a mojar el cuerpo con agua de mar.

     En la playa Isabel sigue caminando de un lado al otro observando al mar, mientras los niños de Fermín juegan felices.

     Vicky trata de tranquilizar a Isabel- ¿Por qué no vamos a la casa señora? ¡La veo muy nerviosa! Usted tiene que calmarse.

     -¡No Vicky! ¿Cómo quieres que me calme sabiendo que puede estar pasando algo grave? ¡si salieron desde mediodía! Mire la hora que es… ¡ya va empezar a anochecer y no regresan!

     -¡No piense nada malo! A lo mejor se entretuvieron… ya sabe que el mar es muy tentador.

     -Tentador y peligroso Vicky… ¡pero más peligroso que el mar! Muchas veces es la misma gente –Isabel presiente algo malo.

     En el mar Salvador se sienta y se moja la cabeza con agua de mar.

     Ya no puede más y se tiende sobre el fondo de la lancha… buscando un poco de sombra… pero no es posible… empieza a delirar.

     Aparece Gaetana: “¡Usted tiene que cuidarse mucho! recuerde que yo lo necesito y que le vamos a estar esperando con ansias… ¡Salvador! ¡Tiene que regresar!... recuérdelo… ¡tiene que regresar!”

     Aparece Ángela: “No sé por qué pero… siento miedo, ¡tengo mucho miedo de no volver a verlo! Es como si presintiera que no va a regresar”

     Salvador boquea por falta de agua y sigue delirando sin poder cubrirse del sol que asesino se impone en el cenit. La lancha flota al azar en la inmensidad del océano.

     En la mansión, y muy ajenos a la tragedia en otro lado del mundo, Valeria monta a caballo y Simón le sirve como caballero al pie del caballo. Están felices. Sonríen felices uno con el otro.

     -¡Angelita está mas detestable que nunca Walter! –dice Rebeca voz de cacatúa- Con tal de defender al atrevido de Antonio está que pisotea a todo el mundo.

     -¡Por esa gentuza no respeta! –Asiente agrio Walter- ¡sacaron las uñas Abigail y sus hijos! No son más que uno abusadores que hacen lo que les place en esta casa.

     -Esta situación… ¡me produce asco! –dice con aire de gran señora.

     -¡Yo nunca imaginé a la señorita Ángela con… -le susurra con desdán- con Antonio! –y mira a Valeria y Simón- y cuidado con éste que parece que quiere enredar a su sobrina Valeria.

     -¡De solo pensar que anda con ese descarado se me enfría la sangre Walter!

     -Un muchacho tan degeneradito como Simón, no solamente busca la amistad sino mucho más. Me consta que se ha rebuscado con varias empleadas… y no olvide lo que hizo con esa pobre mujer que embarazó.

     -¡Ojala Isabelita y Andrés vuelvan rápido para que impongan el orden en esta casa!

     -Walter… ¿Sabe una cosa? No entiendo por qué Isabelita no me llama.

     -¿Cree que se va a acordar de nosotros en estos momentos que debe estar disfrutando de su luna de miel? –sonríe Walter satisfecho de si mismo- ¡Dichosa con su esposo!

     En la casa de la playa Isabel está terriblemente nerviosa. Vicky trata de tranquilizarla.

     -¡Tómese este tecito!

     -¡No Vicky! –dice Isabel dando vueltas como una tigresa enjaulada- ¡no me insista! Yo lo único que quiero es verlos llegar!

     -Fermin dijo que iba a averiguar –le cuenta Vicky- ¡porque a él se le hace muy extraño que se hayan demorado!

     -¡Pero qué es lo que puede hacer Fermin en estos casos Vicky! –le dice Isabel sin esperanzas.

     -¡Pues irlos a buscar con otros empleados! –le dice lógicamente Vicky.

     A Isabel se le ilumina el rostro.

     En el puerto, Fermin y otra persona preparan otra lancha para salir a buscarlos, cuando de pronto Fermin ve llegar el yate a lo lejos. El yate entra al puerto- ¡Ahí vienen! Ya no es necesario buscarlos muchachos!

     Dentro de la casa Isabel despotrica contra Andrés- ¡Y para qué se tuvo que llevar a Salvador! ¡a ver! –habla con Vicky- ¡para nadie es un secreto que no se llevan nada bien!

     Vicky suspira y no puede aguantar hablar con la verdad- ¡El señor Corona no se lleva bien con nadie! Perdóneme que se lo diga pero es la verdad -Isabel no protesta, porque también sabe que es verdad- ¡y ahora menos que se la pasa chupando todo el día! –sigue Vicky- ¿cómo puede alguien beber tanto y resistir?

     Isabel la mira sin contestar y en ese momento escuchan el grito de Fermi- ¡Señora Isabel!

     Vicky e Isabel salen corriendo y van al puerto donde está maniobrando el yate.

     -¡Ya llegaron! Su esposo y Salvador ya aparecieron –le avisa Fermín.

     Vicky sonríe y agradece silenciosamente al cielo. Isabel sin sonreír corre a verlos. Fermín va detrás de ella.

     Andrés viene caminando tranquilamente por la arena... Isabel llega sin aire- ¿qué pasó? –le pregunta desesperada- ¿qué pasó? –repite- ¡yo pensé que habían tenido un accidente! ¿por qué se tardaron tanto?

     En ese momento llaman a Fermín desde el yate y Fermín sale corriendo. Andrés con aire culpable mira para el yate y luego a Isabel y le sonríe- ¡tranquila! Tranquila –ríe falsamente- las horas pasan volando en el mar –y toma aire- ¡pero como ves tu querido esposo está sano y salvo!

     De pronto Isabel ve asustada que entre varios hombres llevan a Salvador a rastras- ¿qué le pasó a Salvador? –le pregunta con un hilo de voz.

     -Nada grave –y Andrés mira contento como llevan inconsciente a Salvador- ¡el muy imprudente se expuso al sol!... por falta de costumbre.

     -¡Pero...! Salvador –dice Isabel.

     Y sin prestarle la más mínima importancia a Andrés sale corriendo a ver a Salvador, que inconsciente es acarreado en vilo por tres hombres.

     Andrés los mira y sonríe con maldad.

     Mansión. Es la noche.

     Antonio le cuenta a Simón que descubrió un recorte de diario que estaba en uno de los libros del estudio y lo que decía- ¡Además estaba la foto de Walter! Al muy sinvergüenza lo metieron preso por robar joyerías... ¡no alcancé a leer todo porque en ese momento entró doña Rebeca y me sorprendió!

     -¿Ella también lo leyó?

     -¡No! Lo volví a poner en su lugar.

     -¿Quién lo habrá puesto ahí?

     -¡El señor Donoso claro está! El debía estar enterado de todas las andanzas de ese mañoso.

     -¡Y como lo estimaba tanto lo ayudó a salir de tremendo lío! Si ya decía yo que ese pajarraco tenía sus mañas... ¡ese vampiro puede ser muy peligroso y no vaya a ser que nos salga con alguna sorpresita!

     Y mientras hablan, Walter se mete a la habitación de Isabel con un candelabro de una vela... la pone sobre la mesita y prende la luz... luego se pone a revisar los cajones.

     -¿Quién anda ahí? –se escucha la voz de Ángela- ¡Responda!

     Walter se pega el susto de su vida. En el pasillo Ángela se pasea en bata, prende la luz y se queda sin aire al ver a Walter parado como un fantasma.

     -No se asuste... ¡solo soy yo! –Walter.

     -¡Ay! ¿qué hace aquí Walter?

     -Vigilo –le dice con voz misteriosa- que todo marche en orden mientras los demás duermen... todos los días hago el mismo recorrido.

     -¡Pues si ya terminó retírese por favor! Con esos ruidos extraños no me puedo dormir.

     -¡No se moleste! Lo hago por el bienestar de todos... –y luego le susurra- ¡nadie está libre de los ladrones! Hay mucho pícaro suelto por ahí.

     (hehehehe cómo él mismo!! )

     -Buenas noches Walter –se despide Ángela y se mete a su cuarto.

     -Buenas noches –contesta Walter y apenas Ángela desaparece a puntillas se vuelve a meter al cuarto de Isabel.

     Se acerca otra vez a la mesita de noche y saca un alhajero... y empieza a mirar las joyas de Isabel... cuando Rebeca le pone la mano en el hombro- ¡Doña Rebequito! –se queda pálido del susto- no me haga eso que se me enfrió todo... ¡todo! ¡todo!

     Pero Rebeca mira sus manos-¿Qué demonios pretende hacer con esas joyas Walter?

     -¡No!... solamente yo las miro por curiosidad –y toma las joyas y las examina con brillo en la mirada- ¡al igual que usted! –le recuerda.

     -¡Pues no debe mirarlas, ni tocarlas, ni entrar a este cuarto! –le alza la voz Rebeca.

     -Shhhh... ¡no me mire así como si fuera un ladrón que me ofende! No cree que me voy a ensuciar las manos con estas baratijas –y deja las joyas como si fueran basura.

     Pero Rebeca lo sigue mirando enojada- ¡si son de mi sobrina Isabel no son baratijas! –le aclara muy segura.

     -¡Son basuritas en comparación con las joyas que se encuentran en el cuarto secreto! –le dice Walter abriendo los ojos- ¡las joyas de doña Catalina si valen una fortuna! –y luego toma el retrato de don Pedro José Donoso- ¡fíjese que el señor Dono no quiso consignarlas en un banco y yo sé que está ocultas en algún rincón de esta casa!

     Rebeca se le acerca y se susurra como una víbora- ¿de veras? Pues nunca me había comentado eso Walter.

     -¡Pues mire no le hablado de eso! Pero he buscado esas joyas por todos lados y como no aparecen... ¡ahora si estoy convencido de que están ahí!

     -¡Claro! –se burla Rebeca- ¿y que pretendías? –le reclama- ¡esconderlas de mi! ¿Verdad?

     -¡Yo le prometí compartir todo a medias! –contesta cabizbajo- y voy a cumplir mi palabra ¡si es que logramos romper esa maldita puerta –y luego se murmura- mañana que es mi día libre voy a consultar con un cerrajero experto.

     -¡No mezcle a nadie extraño en este asunto! –le amenaza Rebeca- ¿entendido?

     Walter la mira sorprendido y le responde calmo- ¡yo sé lo que hago! Él no va a tener que venir aquí- y diciendo esto se apresura a poner las joyas de Isabel en su joyero- ¡Está bien! No vamos a tocar absolutamente nada de las joyas de doña Isabel –Rebeca le arranca el joyero de las manos.

     Walter sale del cuarto y Rebeca se queda mirando el joyero.

     Casa de la playa. Isabel completamente fuera de si se le abalanza a Andrés y trata de pegarle-¡Eres un maldito Andrés! –Andrés le ataja los brazos- ¡Eres un maldito! No me digas que no lo hiciste a propósito –le grita sollozando.

     Andrés la empuja violentamente para atrás- ¡Cálmate! –le grita.

     -¡No me calmo! –Isabel es una furia y lo mira con ojos llenos de ira- ¡Sé que lo hiciste con toda la intención! –y le apunta con un dedo- ¡tú lo que quería era ponerle una trampa a Salvador! –le acusa- ¡te conozco muy bien!

     -¡No tenía necesidad de tenderle una trampa a ese tipo! –trata de mentirle- ¡fue un accidente nada más!

     -¡Un accidente que tú provocaste! –Isabel no cae en su mentira.

     -¡Qué culpa tengo yo que ese tipo se suba a la lancha y se exponga al sol!

     -¿Pero de qué estás hablando? –Isabel no puede creer tanta hipocresía- ¡tú lo dejaste expuesto al sol durante horas! –y luego mueve la cabeza- ¿no te das cuenta de que pudo haber muerto?

     -¿Y para qué le trajiste si tienes miedo que le pase algo malo? –le dice de mala manera- ¿qué quieres? ¿qué me convierta en su niñera también? –y luego dice con sorna- ¿de qué forma tengo que tratar a tu empleado especial?

     -¡Tenemos que llevarlo al hospital porque está muy mal! –le exige Isabel.

     -¡Ah! –suspira Andrés- ¿qué hospital? Y a esta hora... ¿y quien lo llevaría?

     -¡Andrés! –trata de hacerlo razonar- ¡está muy grave!

     -¡Que se muera! –le responde fríamente Andrés y se sienta en su cama- ¡yo no vine a ocuparme de los sirvientes! –y se recuesta.

     -¡Tú tienes...! –le exige pero luego cambia de voz- tienes que ayudarme –le ruega- ¡tenemos que ayudarlo!

     -No te angusties por él –dice sin darle importancia- es una insolación nada más... ¡pronto se le pasará!

     Isabel lo mira con ojos atónitos- pero... –y luego mientras levanta una mano como dando todo por una pérdida tiempo se dirige a la puerta.

     -¡Si yo estuviera en su lugar! –le grita Andrés- ¿te preocuparías de la mira forma?

     Isabel lo mira con la boca abierta y los ojos llenos de hastío y sin decir palabra cierra la puerta. Andrés se queda rumiando su rabia.

     Isabel entra al cuarto de Salvador, que está tirado sobre la cama... la espalda una pura llaga roja...

     Vicky y otra empleada lo cuidan y le ponen paños fríos en la cabeza.

     Isabel mira a Vicky interrogadoramente.

     Vicky le responde- ¡tiene quemaduras terribles! Parece que lo hubieran puesto la espalda en una parrilla.

     -¡Pues ahí tiene esa crema Vicky! –Isabel impaciente- ¡úntesela en la espalda!

     -Es que no se le puede rozar porque brinca del dolor... ¡y eso que está ardiendo en fiebre!

     -Pues entonces dele dos analgésicos.

     -¿Pues cómo se los va a tragar si no ha hecho más que vomitar!

     -¡Ah! –Isabel se desespera y luego la mira buscando ayuda- ¿y ahora que vamos a hacer con é?

     -¿No hay manera de llevarlo al hospital? Con tanta calentura se le va a quemar la chucha.

     -¡Y cómo lo vamos a llevar a un hospital! –Isabel pierde control de si misma- ¿qué no se da cuenta Vicky de que estamos muy lejos de la ciudad? ¡no hay nada por aquí! –y luego le ordena a la empleada- ¡vaya por más agua por favor! ¡fría! –le recuerda- ¡pero muy fría! –y mira con pena la espalda de Salvador.

     La empleada se aleja.

     -Esa niña –Vicky le habla con susurros- dice que hay una mujer que es muy buena para curar las insolaciones.... ¡dizque es muy acertada!

     -¿Cómo se llama esa mujer? –pregunta con esperanza Isabel.

     Vicky duda y luego responde- ¡Adelaída! Se llama Adelaída.

     Más tarde, en la playa... un grupo de bellos jóvenes baila al ritmo de una zamba, moviendo las caderas sensuales y rítmicos... ¡un ritmo de infierno! Una bella muchacha ríe feliz y baila con un mulato. Una fogata los ilumina... las llamas danzan su danza de fuego... Isabel se acerca buscando y los ve... se detiene y los observa.

     El grupo de hombres y mujeres baila en círculos alrededor del fuego... Isabel sonríe. Muy cerca Andrés se acerca caminando cuando ve a Isabel iluminada por el rojo de las flamas... ¡se detiene embrujado por su belleza!

     Isabel sin ver a Andrés sigue sonriendo embelesada por los tambores, la danza los cuerpos que se mueven en la luz rojiza, cuando la bella muchacha se da cuenta de su presencia... y la mira atraída por su sonrisa... ¡y le contesta con otra sonrisa!

     FIN DEL CAPITULO

     @2005 Transcripción copyright by Mabouchita! Z;D

 

 

Foros de Telemundo > Novelas > El Cuerpo del Deseo > Resúmenes de El Cuerpo del Deseo > RESUMEN OCT 04 2005.KARY  fijado por xKARY

     ISABEL SE DIO GUSTO EN PONERLE POMADA A SALVADOR EN LA ESPALDA,MIENTRAS ANDRES ESTABA QUE ARDIA Y LE PIDIO A ISABLE QUE PARARA DE TOQUETIAR A ESE HOMBRE.ANDRES AL VER QUE ISABEL NO LE HACE CASO LE DICE,TE GUSTA MANOSIAR A ESE TIPO QUE AMI ME DA ASCO.ANDRES ENTONCES SALE DEL CUARTO ISABEL MEDIO TRATA DE "PROVOCAR A SALVADOR" Y EL SE LE QUEDA MIRANDO Y LE DICE QUE HACE? LE GUSTA PROVOCAR .VAYASE CON SU MARIDO.MIENTRAS EN LA MANSION DE DON PEDRO JOSE DONOSO ANTONIO Y SIMON ENTRAN AL ESTUDIO DE DE DON PEDRO JOSE PARA BUSCAR ENTRE LOS LIBROS,EL LIBRO QUE TIENE ADENTRO UNOS CORTES DE PERIODICO DONDE SALE LA FOTO DE WALTER Y LA INFORMACION DE QUE ESTUVO PRESO POR HABER ROBADO EN LA JOYERIA HERMES PERO, ENTRA AVIGAIL Y VE EL REGUERO DE LIBROS Y LES ORDENA PONERLOS EN SU LUGAR Y LE PIDE A SIMON QUE VAYA CON ELLA YA QUE ELLA TIENE QUE HABLAR CON EL,SIMON SE VA CON SU MADRE ELLA LE HABLA DE CONSUELO Y DE VALERIA,LE PIDE QUE RECUERDE QUE VALERIA ES LA PRIMA DE ISABEL A LO QUE SIMON LE CONTESTA Y QUE? ELLA NO ES MEJOR QUE YO O SI?.AVIGAIL LE RESPONDE ESO NO,PERO NO BUSQUES MAS PROBLEMAS YA QUE PERSONAS EN ESTA CASA SE SIENTEN INCOMODA CON LA AMISTAD QUE ELLOS DOS TIENEN,SIMON LE DICE QUE EL NO VA A RENUNCIAR A SU AMISTAD YA QUE VALERIA ES UNA CHICA MUY BUENA Y MUY LINDA Y QUE AUNQUE ELLA SE LO PIDA NO LA HACER .AVIGAIL MENEA LA CABEZA Y LE DA UN BESO EN LA FRENTE SIMON SE MARCHA DEL CUARTO. WALTER Y LA TIA REBECA AL FIN ENCUENTRAN LA CAJA FUERTE,SOLO HAY UN PROBLEMA NO TIENEN LA CLAVE A LO QUE WALTER LE JURA Y PROMETE A LA SRA QUE EL VA CONSEGUIR ABRIRLA. EN EL CUARTO DE ANGELA ESTAN ANGELA Y ANTONIO CUANDO MEJOR ESTAN EN SUS BESOS Y ABRAZOS ENTRA VALERIA Y LE AGUAO LA NOCHE. AL DIA SIGUIENTE VALERIA LE PIDE DISCULPAS A ANGELA Y ELLA LE DICE QUE NO TIENE UN PORQUE PEDIRLE LAS DISCULPAS. EN LA CASA DE LA PLAYA ANDRES METIO EN LA CAMA A LA CHICA QUE ESTUBO BAILANDO EN EL CAPITULO DE AYER A ADELA Y COMIENSA A TRATAR DE HACERLE EL AMOR PERO NO PUEDE Y LE DICE TU NO ERES ISABEL,NO TIENES SU PASION,ASI QUE VETE ,ELLA SE VA.ANDRES LE DICE A ISABEL QUE VAYAN A UN PASEO EN EL YATE A LO CUAL ISABEL LE DICE QUE SI,ANDRES LE DICE A SALVADOR QUE VAN A DAR UN PASEO EN EL YATE Y QUE VAYA CON ELLOS "SI EL NO LE TIENE MIEDO" SALVADOR VA CON ELLOS.CUANDO ISABEL ESTABA EN EL YATE ACOSTADA TOMANDO EL SOL,ANDRES MIRA A SALVADOR Y DECIDE PONERLE CREMA PROTECTORA A ISABEL PERO ISABEL SOLO SE LO PERMITIO HACER POR UN MOMENTO Y LE DICE QUE YA ES SUFICIENTE A TODAS ESTA SALVADOR SE LES QUEDA MIRANDO.

     VAJAN A LA PLAYA ENTONCES ANDRES LE EMPIESA A HACER PREGUNTAS A SALVADOR SOBRE LA CONEXION QUE EL TUBO CON DON PEDRO JOSE Y LE PREGUNTA USTED Y DON PEDRO JOSE TUVIERON UNA AMISTAD MUY PROFUNDA YA QUE LE CONTABA TODO A LO QUE SALVADOR LE DICE QUE ,YO SOLO FUI UN SIMPLE EMPLEADO ADEMAS PARA QUE USTED PREGUNTA SI NO ME CRE?ANDRES LE DICE AMI PEDRO JOSE JAMAS ME HABLO DE USTED Y SALVADOR LE CONTESTA PUES AMI SI,SI USTED SUPIERA TODAS LAS COSAS QUE YO SE DE USTED ANDRES CORONA????? A LO QUE ANDRES LE DICE HAY ALGO EN USTED QUE ME CAE MUY MAL,VAYASE DE MI LADO.ANDRES SE QUEDA TOMANDO BEBIDAS ALCHOLICAS,ISABEL ESTA TOMANDO EL SOL EN LA ARENA ,SALVADOR LA VE . DESPUES SALVADOR SE METE EN EL AGUA CUANDO VE QUE ISABEL ESTA ALLLI Y EL NADA HASTA DONDE ESTA ISABEL ELLA SE LE ACERCA TAMBIEN A EL Y COMENSARON A BESARSE Y HACER EL AMOR.ANDRES SE DESPIERTA Y SE PONE A BUSCAR A ISABEL PERO DE ESO NADA,POR LO CUAL TOMA UNA DECISION Y ES LA MATARSE YA QUE EL SE SIENTE MAL Y DESCONFIA DE ISABEL,SE SIENTE BURLADO Y LA DECISION ES LA MATARSE,HAY SE ACABO.PERDONEN SI SE ME OLVIDO ALGO.KARY

 

Foros de Telemundo > Novelas > El Cuerpo del Deseo > Resúmenes de El Cuerpo del Deseo > CAP# 57: martes 4 de octubre 2005 – ¡EL ENCUENTRO! transcrito por mabouchita

Telenovela-World:  CAP# 57: martes 4 de octubre 2005 – ¡EL ENCUENTRO!  Author: Mabouchita (---)  Date:   10-05-05 19:51 PDT 

     CAP# 57: martes 4 de octubre 2005 – ¡EL ENCUENTRO!

     El Cuerpo del Deseo

     Una historia Original de JULIO JIMENEZ

     Libretos: IVAN MARTINEZ LOZANO

     Isabel busca y encuentra en la playa a un grupo de gente bailando al ritmo de una zamba alrededor de un fuego en la playa. Isabel se queda fascinada mirándoles bailar, tan bellos, tan jóvenes, terriblemente sensuales. Una joven mujer muy bella baila con un mulato muy sensual y guapo.

     Bailan muy bien a un ritmo candente moviendo las caderas.

     Pero Isabel no está sola, Andrés la persigue y la espía, y al ver el cuerpo de Isabel a contraluz de la fogata, no puede aguantar su libido por Isabel, y se le acerca y le acaricia el hombro con deseo sexual- ¡Ay me fascina como eres! –y le pasa la mano por el brazo. Isabel lo rechaza mirando para otro lado fastidiada. Andrés suspira -¿Quieres escapar de mí? –con la voz ronca- ¿quieres que deje de besarte o acariciarte? ¡estás loca! –y le toma el rostro y lo vuelve hacia él con brusquedad- ¡cada día te deseo más! –le susurra- ¡me enloqueces! –y trata de besarla.

     Pero Isabel lo rechaza violentamente y se separa. Mientras tanto los bailares terminan su baile sensual y se abrazan arrodillados en la playa. Luego como caminando en sueños Isabel se acerca- ¿Tu? –llama a la joven - ¿Tú eres Adelaida? –le pregunta.

     Adelaida misteriosa… no contesta, solamente le sonríe con cariño.

     Más tarde en la casa de la playa Adelaida echa unos polvos en la espalda de Salvador ante la atenta mirada de Vicky parada al lado de Adelaida… y de Isabel y Andrés que están parados en el dintel de la cama.

     Isabel se preocupa.

     Salvador yace inconciente boca abajo.

     Andrés no puede evitar una sonrisa de felicidad morbosa cuando Adelaida le aplica unas hojas verdes sobre la piel al rojo vivo.

     Isabel se vuelta bruscamente y Andrés disimula su sonrisa. Isabel se marcha enojada. Andrés la sigue. Vicky los mira extrañamente. Adelaida sigue curando a Salvador.

     (¿Vicky está adivinando lo que pasa? Porque es muy difícil no darse cuenta)

     Isabel entra en su cuarto y detrás entra Andrés con aire de dueño.

     -¡Esta noche dormirás en mi cuarto! –anuncia.

     Isabel da media vuelta como si le hubiera picado una víbora. Lo mira con rabia y desprecio y le dice con firmeza- ¡Ni loca!

     -Bien, ¡entonces dormiré aquí! –y empieza a sacarse la camisa- ¿o pretendes hacerle compañía al moreno Cerinza! –se burla.

     Isabel reacciona violentamente y lo empuja con las dos manos -¡Ya cállate! –con furia en la mirada- ¡Ya me tienes harta! ¡Ya déjame en paz! –y luego le dice con voz ronca- Te juro que si te me vuelves a acercar no sé de lo que soy capaz… -y lo echa a grito pelado mientras Andrés la mira asombrado- ¡lárgate!

     Andrés pone una sonrisa cínica pero se abotona la camisa y se marcha.

     Mansión. Antonio se acerca a la piscina.

     Y sonríe al ver Valeria que se prepara a entrar al agua.

     -Hola Antonio –lo saluda.

     -Hola señorita Valeria –le contesta.

     Valeria se tira a la piscina

     (bueno... cuatoches... perdonen... pero no había dicho Valeria que era campeona de natación... ¿o yo me equivoco? Pero si lo es, debe ser de su casa!... productores... ¡no expongan a las actrices en cosas que no saben hacer!)

     Antonio la deja y se marcha. Se cruza con Simón que llega temprano porque quiere ver a Valeria.

     -¡Valeria está guapísima! –la admira Antonio- cambió de la noche a la mañana.

     Y le cuenta que está en la alberca. Simón corre a verla.

     Valeria (hace como que) nada.

     -¿Practicando la natación? –le pregunta Simón.

     -¡Hace mucho tiempo que no practico y he perdido un poco de condición!

     (un poco? Yo creo que se le olvidó completamente... disculpen cuatochas... lo que pasa es que somos una familia de nadadores!)

     -¡De cualquier manera se ve muy linda! –le dice Simón y le pasa una toalla- ¡como siempre!.

     (esto es cierto, es muy guapa! )

     -Si la viera haciendo deportes y animada la señora Isabel estaría muy contenta–sigue Simón mientras Valeria sale del agua y se envuelve con la toalla.

     -Hace dos semanas que se fue.

     -¡Si! El tiempo se pasa volando.. ¡quizas sea porque hemos estado en paz! –se ríe y luego busca en su mochila- Valeria, le traje algo.

     -¿Algo para mí? –se emociona Valeria.

     -¡Si! –y le entrega un regalo.

     -¡Qué lindo! No te hubieras molestado ¿por qué lo hiciste?

     -Simplemente lo vi en un almacén y se me ocurrió comprarlo. Yo sé que es una tontería pero lo hago con mucho cariño.

     Valeria abre su regalo y es un peluche.

     -Simón. ¡Está precioso! Además me encantan los peluches –sonríe feliz y le da un beso en la mejilla.

     Simón se emociona.

     -¿Qué hace ladra? –ríe Valeria.

     -Si eso creo –y están riendo y conversando cuando llega Abigail y los mira preocupada.

     -¡Señorita Valeria! Le traje un refresco.

     -¡Gracias Abigail me leíste el pensamiento!

     -Nos vemos al rato Valeria –se despide Simón ante la mirada escrutiñadora de su mamá.

     -¡Ay Abigail! –suspira Valeria- Simón es muy lindo... ¡mira lo que me regaló!

     Abigail suspira como si ella ya vino y se fue, cuando estos chicos todavía gatean.. y responde un lacónico –Humhumm – y luego la mira- ¿disfrutando de la alberca señorita?

     -¡Si! –sigue inocente Valeria- así como Isabel debe estar disfrutando del mar –suspira- al menos eso espero... ¡qué esté disfrutando de algo!

     Abigail asiente pero tiene otras preocupaciones que Isabel en la playa.

     Justamente en ese momento en la casa de la playa.

     Isabel sale del mar

     Camina hacia la playa

     Sonríe a Vicky

     Vicky la recibe y la arropa con un toallón

     -¡Cuando guste nos vamos a la casa! Imagino que ya debe tener hambre ¿no?

     -No Vicky... ¡yo preferiría esperar a que se despertara Andrés! –le dice- ¡estos días ha estado tomando mucho y se ha dormido en la madrugada!

     -¡Yo nunca me imaginé que le gustara tanto el alcohol! –se espanta Vicky.

     -¡Hay muchas cosas que no sabemos de Andrés Vicky –le cuenta Isabel sin sonreír y mirando a lo lejos- muchas –repite. Y luego la mira- ¿cómo siguió Salvador?

     -Mucho mejor –sonríe Vicky- anoche pudo dormir... ¡ya llevaba tres días delirando! –y luego le comenta- y decía unas cosas más raras.

     -¡Si! Ya lleva una semana enfermo -inquieta.

     -¡Si! Pos es que la cosa estuvo bien fea... ¡pero gracias a Dios ya se libró!

     De pronto Isabel se decide- ¡Voy a verlo Vicky! –Vicky asiente- si Andrés pregunta por mi... –duda Isabel- ¡usted diga que no sabe nada! -Isabel se pone un pareo y se marcha...

     Vicky se queda preocupada y se rasca la cabeza inquieta.

     Cuando Isabel se acerca podemos ver que Andrés si está despierto y cerca de la casa. Se esconde detrás de un cocotero cuando ve a Isabel acercarse. Muy cerca los niños juegan, Isabel los ve… ¡y los saluda cariñosamente con la mano! La niña responde saltando de felicidad. Isabel duda un momento y controla que nadie la mira.

     Y luego se mete a la cabaña de Salvador. Andrés se muerde los labios de rabia.

     Mansión. Antonio y Simón buscan en el escritorio de don Pedro José. Sacan todos los libros.

     -¿Antonio, estás seguro de que lo dejaste aquí en un libro?

     -Si, nada más no me acuerdo en qué libro dejé ese bendito recorte –y sigue sacando libros y buscando.

     -¡A lo mejor te confundiste con lo que leíste!

     -¡No! estoy seguro… ¡ahí estaba la foto de Walter con todo lo que te conté!

     Y siguen esculcando todos los libros. Simón busca al lado del cuadro de la mamá de Ángela- ¡sería buenisimo encontrar esa noticia! –suspira- sería el arma perfecta contra el vampiro de Walter- y de pronto se queda sin aire… ¡cuando detrás de unos libros descubre el panel secreto!

     -¡Antonio! –lo llama sorprendido- ¡Encontré algo!

     -¿Qué?

     -¡Un botón! –y lo mira intrigado- ¿lo aprieto para ver que pasa?

     -¡No! –Antonio es más consciente- a lo mejor es una alarma ¡no lo toques!

     Entra Abigail y los sorprende- ¿Qué hacen aquí?

     -Nada malo mamá, estábamos buscando un libro que necesitábamos… eso es todo- Antonio.

     -¡Ay Dios mío! Y para buscar un libro tienen que revolver toda la biblioteca… ¡voy a acabar dándole la razón a doña Rebeca cuando dice que ustedes abusan! ¿eh?

     -¡Solo eso faltaba mamá! –protesta Simón- que ahora te pongas de parte de esa vieja.

     -¡No señor! No me voy a poner de su parte… ¡pero tampoco voy a permitir que lo revuelvan todo! Así que Antonio, vuelve a acomodar esos libros ahí.. ¡pero ya! Y tú –le ordena a Simon- ven conmigo que necesito hablarte.

     Simón sale con Abigail y Antonio se queda mirando intrigado el botón.

     Casa de la playa. Isabel entra silenciosamente. Salvador sigue acostado boca abajo mirando a la pared opuesta a la puerta. Adelaida le pone un ungüento en la espalda. Mientras Adelaida lo cura.

     Isabel le pide silenciosamente que salga y toma su lugar.

     Adelaida se marcha sin que Salvador se de cuenta. Isabel se acerca.

     Y se sienta en la cama.

     Durante largos minutos le pone ungüento la espalda a Salvador…

     se la acaricia con cariño.

     Mansión. Abigail y Simón entran a la lavandería y Abigail hace un esfuerzo- ¡Ay Simón! Tú sabes que yo me mantuve al margen de tus asuntos con Consuelo, pero me di cuenta de lo mucho que sufriste hijo… ¡y la verdad lo lamento!

     -Si sufrí mucho, pero no te preocupes ma ¡ya pasó! Y la verdad es que ni siquiera me interesa hablar de eso.

     -Simón, es que a veces no se como decirte las cosas hijo, porque eres muy rebelde, tan extremista… además cuando algo se te mete en esa cabezota no hay Dios que te haga cambiar de opinión… pero esta vez yo te pediría que me escucharas hijo… para evitarte decepciones futuras.

     -¿Qué me quieres decir ma? ¡porque no entiendo de que hablas!

     -De… ¡de tu amistad con la señorita Valeria.

     Simón se levanta enojado.

     -Simón, yo no es que me oponga a esa amistad… ¡todo lo contrario! Pero hay personas que ya están mortificándose por eso… ¡y tú y yo sabemos de quienes hablamos!.

     -Mamá, pero ella es libre de tratar a quien quiera y si se siente bien conmigo que importa lo que digan los demás ¿O me vas a salir con el cuento de que yo soy inferior a ella?

     -¡No mi hijo, de ninguna manera! Un poco atarantado si eres, pero inferior nunca –y le acaricia el rostro- ¡eso nunca!

     -Bueno mamacita… entonces deja el miedo, yo me siento muy bien con Valeria y la verdad es que si me vas a pedir que me aleje de ella… ¡lo siento en el alma pero no te voy a complacer mamacita! –y le da un beso y se marcha dejando a Abigail preocupada.

     En la casa de la playa Isabel sigue acariciando la espalda a Salvador que de pronto se molesta- ¡Ya llevas muchas horas echándome esa crema muchacha! –le dice seco- ¡Vete a descansar! –le ordena.

     Pero Isabel decide jugar y le acaricia suavemente el rostro con un dedo. A Salvador no le gusta y pensando que es Adelaida la rechaza con un gesto sin mirarla. Isabel juguetona le vuelve a acaricia el rostro y Salvador se da media vuelta molesto para darle una reprimenda y echarla cuando se queda de una pieza al encontrarse con Isabel.

     -Tranquilo- le ruega Isabel- tranquilo –repite- ¡déjeme cuidarlo! –y le sonríe.

     -¡No tiene por qué molestarse doña Isabel! –baja los ojos triste Salvador.

     -¡Por favor! –le dice suave Isabel- ¿se siente mejor? –se preocupa.

     Salvador suspira y se resigna y se deja acariciar… se vuelve acostar en la cama- ¡Tanto que ya me quiero ir de aquí!

     -Me imagino que ya debe estar cansado de esta cama –le dice con tristeza- ¡seguramente estos días han sido una verdadera pesadilla para usted! –y le acaricia la espalda lentamente y luego hace una pausa- Le voy a preguntar algo Salvador… ¡necesito que me conteste con la verdad! –Salvador se queda callado -¿Fue Andrés el culpable de todo esto? ¡él fue quien lo dejó en esa lancha abandonado! ¿Verdad?

     -¡No vale la pena hablar de eso! –trata de no darle importancia.

     -¡Necesito saberlo! –se lo exige.

     Salvador reflexiona- Quizás fue culpa mía por confiar…. ¡no debí quedarme ahí! Sino nadar hasta la costa.

     -¡Pero si estaba demasiado lejos Salvador! –Isabel le dice con verdad -¡jamás habría llegado! Le juro que lamento todo lo que pasó… -le pide disculpas y en sus ojos y en su voz hay rabia contenida- Y yo le prometo… ¡de verdad le prometo que nunca va a volver a suceder! –y mira lejos con determinación.

     Salvador le dice sombrío y seguro-¡Yo estoy seguro que nunca volverá a suceder!

     Isabel suspira preocupada por la situación y mira al techo.

     Cuando de pronto se da cuenta de que Andrés está en la pieza mirándolos fríamente.

     Isabel no puede evitar mirar a Andrés con hastío.

     Y mueve la cabeza cansada.

     Salvador se da cuenta que pasa algo y se da vuelta repentinamente y también lo mira.

     Hora del almuerzo. Los niños de Fermín corren felices por la playa. Isabel y Andrés sentados a una mesa al exterior comen.

     -¿Así que el accidente lo favoreció? –dice amargado Andrés.

     A Isabel se le quitan las ganas de comer y deja los cubierto con hartazgo- ¿De que hablas?

     -¡De Cerinza! –se burla Andrés –seguramente estaba muy feliz atendido por una patrona como tu.

     Isabel lo mira con ganas de estrangularlo.

     -¡Me pregunto quien de los dos la pasaría mejor! –sigue Andrés sin impresionarse- ¿te gustó acariciarlo? –se burla- ¡te veías muy complacida manoseándole la espalda a ese asqueroso!

     Isabel pone cara de hartazgo total, pero no le contesta. Toma su copa y bebe un trago.

     -¡No me gustó lo que hiciste Isabel! –le grita.

     -¡A mí tampoco me gustó lo que le hiciste a Salvador! –le contesta con rabia- ¡no entiendo como caíste tan bajo!

     -Cuando tú estás de por medio... –le amenaza Andrés- ¡soy capaz de lo peor! –hace una pausa- ¡incluso de matar!

     Isabel no puede más y le tira el contenido de su copa sobre el rostro. Se levanta furiosa y se marcha. Andrés se levanta furioso y se mira la ropa mojada. Vicky que llegaba para levantar la mesa los mira con asombro y miedo, simula recoger los platos como si no de diera cuenta de nada.

     Andrés va a su cuarto a cambiarse- ¡Ya veremos hasta cuando aguanto sus ofensas! –se dice a si mismo con rabia - ¡ya veremos!

     Más tarde, Salvador decide salir a caminar. De pronto se queda parado observando a Isabel. Isabel está sentada en la arena haciéndole trenzas a la niña de Fermin que se sienta muy tiesa y orgullosa en su regazo. Un gran perro Pastor Alemán acostado muy tranquilo a sus pies moviendo la cola. De pronto Isabel se da cuenta que la miran y levanta la cabeza y lo mira. Salvador le sonríe con los ojos.

     [?

     regresas al final, sin importar el tiempo que pasó,

     y estás en otra piel, mas fiel que la anterior

     y vuelves otra vez como si comenzaras a vivir

     quien te embrujó, quien te adivinó

     ¿por qué te alejó de mí?

     ]?

     Isabel acaricia el pelo a la niña y también le sonríe con los ojos. Luego Salvador sigue camino.

     Mansión.

     -¡Ay mi querido Walter! –Rebeca- ¿piensa que esas llaves nos van a servir?

     -¡Aha! Y pienso probarlas esta noche.

     Rebeca se las arranca de las manos- ¡Las probaremos los dos! Ni crea que voy a dejarlo solito mi querido amigo- y se emociona- ¡De sólo pensar que al fin entraremos a ese cuarto condenado me tiemblan las piernas! ¿sabe? –y acaricia las llaves con codicia- ¡Estoy ansiosa! Terriblemente ansiosa Walter.

     Pero Walter la mira con desconfianza.

     (Estos dos son tal para cual!)

     Más tarde se meten por la puerta del jardín, van hacia el ático.

     Dentro de la casa, Ángela frente al hogar, bebe una copa de vino y llega Antonio que la besa. Se abrazan y se recuestan sobre los almohadones.

     [?

     Fue junto a ti,

     Que descubrí Lo puro de del amor

     En el rincón del corazón,

     En donde nacen todos los sentimientos

     Tu fuiste el primer beso,

     La primera ilusión,

     Fue junto a ti,

     Que conocí...

     ]?

     Mientras tanto nuestros ladrones, Rebeca y Walter llegan a la puerta secreta del lado del jardín. Se miran uno al otro. Rebeca ilumina la cara de Walter con la linterna. Walter intenta la primera llave del juego.

     Ángela y Antonio en la casa, cada vez más apasionados se siguen besando frente al fuego.

     [?

     Que vueltas da la vida

     Mira nada mas

     Que voces te recuerdo

     Hoy nuestro amor es realidad

     Después de tanto tiempo

     de estar tan lejos

     Toda la magia

     ]?

     En el ático otro tipo de amor, al dinero está brillando.

     -Esta no funciona.

     -No me digo que venimos a perder el tiempo Walter ¡porque le voy a hacer tragar esas malditas llaves! –se impacienta Rebeca.

     -Probamos otra –dice calmo- no sea impaciente... doña Rebeca.

     Y trata otra... ¡pero tampoco abre!

     En la sala... Antonio está sobre Ángela que le dice- Te amo mi amor y no veo la hora de vivir contigo y estar siempre así.

     -¡Así será mi amor! –le promete Antonio- ya lo veras- y la sigue besando.

     -¡Tia Rebeca! –de pronto los sorprende Valeria- ¡Ay! Perdón –se disculpa al encontrarlos en semejante posición- discúlpenme ¡no quise interrumpirlos!

     -No te preocupes –Ángela y Antonio sonrien.

     -Por aquí tampoco –Antonio.

     -Perdón, con permiso –se retira- Buenas noches.

     -Bueno mi amor, ya nos vamos.

     -¡No! –y la besa.

     -Si, porque no quiero encontrar a Walter que siempre anda haciendo sus rondas nocturnas.

     Antonio la besa otra vez.

     Pero Walter está muy ocupado con Rebeca. Prueba otra llave y de pronto... ¡FUNCIONA!

     -¡Funcionó! –le dice con un susurro y se aclara la garganta temblando- ¡la llave funcionó!

     Y tanto él como Rebeca se ponen a saltar de la felicidad y a gritar- ¡funcionó! ¡funcionó!

     Walter empuja suavemente la puerta... ¡y los dos entran al cuarto secreto don Pedro José Donoso!

     En la casa de servicio Simón no duerme y cuando entra Antonio le pregunta si estaba con Ángela.

     -Si.

     -¡En el desván seguro!

     -No, en la sala.

     -¡Descarado! –se ríe- ya no les importa exhibirse por toda la casa... y aunque quisiera no podríamos con tanto brujo rondando por ahí.

     -¡Si me imagino! Walter y doña Rebeca.

     -¡No! Valeria.

     -¡Óyeme! –se ofende Simón- mi Valeria no es ninguna bruja.

     -Me refiero a que ella fue la que nos sorprendió, accidentalmente.

     -Valeria es una niña lindísima –suspira Simón- ¿viste como estaba linda en la piscina? Me trae vuelvo loco... ¡hasta parece que acaba de llegar a esta casa y nunca la hubiera visto!

     En el ático, Rebeca y Walter entran como a la cueva de Alí Babá... cuadros, objetos de arte.

     -¡Qué emocion! No lo puedo creer –llora Rebeca de la felicidad- ¡por fin entramos al cuarto secreto del viejo Donoso!

     Pero Walter no le responde... mira por todos lados buscando.

     Casa de la playa. En la playa Isabel mira triste la fogata de los jóvenes bailarines. Está triste y deprimida. Vicky se acerca sonriente.

     -¡Qué ironía Vicky! –le comenta- cuando Pedro me trajo a este lugar –sonríe lejana- yo sentí que era el paraíso... ¡siempre soñé con regresar!

     Vicky sonríe triste.

     -¡Y ahora! –Isabel suspira como si se ahogara- y no sé por qué siento... ¡que perdió toda su magia y su encanto!

     -Posiblemente la que cambió fue usted señora–le habla acertadamente Vicky y la mira directamente a los ojos- y no el lugar... ¡y no la disfruta como antes porque ahora no es feliz!

     Isabel se queda callada y luego reconoce- ¡No! –le sonríe triste y mira al cielo- ¡no soy feliz! –y luego reflexiona en voz alta- ¡tampoco puedo comparar a un hombre como Pedro... con Andrés!

     -¡Es que son dos polos opuestos! –exclama Vicky y luego le confía- es otro... ¡el que se parece a don Pedro José Donoso!

     -¿A quien se refiere Vicky?

     Vicky la mira y luego simplemente le dice- A Salvador... ¿no se ha dado cuenta lo mucho que se parecen? Yo me atrevería a decir que son igualitos.

     Isabel la mira y mueve la cabeza negativamente y le sonríe y en un susurro dice –No – pero luego se queda pensando y repite- ¡igualitos!

     En su habitación Andrés tiene a una mujer en su cama.

     La que besa lascivamente... le lame el cuerpo... ella trata de responderle.

     Andrés la trata con brusquedad, le chupa los labios con fuerza. De pronto la da la vuelta con violencia.

     Ella se asusta. Le aplasta la cabeza y le lame y le besa el cuello y la oreja. Ella cierra los ojos disgustada.

     Andrés se detiene y la mira- ¡Tú no eres Isabel!

     Ella lo mira sin comprender nada.

     Andrés de manera extraña le acaricia la cabeza

     -¡Lárgate!

     La mujer feliz de sacárselo de encima sale huyendo

     Andrés se que rumiando su rabia.

     En la mansión. Cuarto secreto. Rebeca y Walter buscan desesperados las joyas y el dinero.

     -¡No hay nada que valga la pena! –grita Rebeca y con la rabia tira cosas de aquí para allá- ¡solo cuadros y trastos viejos! –su voz de cacatúa hiperaguda.

     (jejeje ¿y no se les ocurrió que estos cuadros y trastos viejos pueden valer mucho dinero?)

     -¡No doña Rebeca! –se preocupa Walter y viene a controlarla- ¡no haga ruido que nos pueden oír!

     -¿Dónde están las joyas? –grita Rebeca histérica- ¡Donde!

     Y de pronto Walter se queda mirando este bello cuadro... (tiene un aire de Vermer... a ver si alguien lo reconoce por favor) y se acerca lentamente. Primero recorre el marco con los dedos y de pronto lo separa de la pared y expone la caja fuerte- ¡Está aquí! –y ríe feliz- ¡Ahí estás maldita caja fuerte!

     Rebeca está excitadísima- Walter ¡Ay que emoción!... no lo puedo creer –tiembla y ríe- ¡al fin estamos con esta condenada caja! Abrala por favor Walter ¡que se me sale el corazón del pecho!

     Walter respirando entrecortadamente le dice- Inmediatamente – y se sopla los dedos y los acerca a la combinación.

     -¡Apúrese Walter por favor!

     Walter tiembla de la emoción y estira la mano temblorosa hacia la caja fuerte. Detrás de él Rebeca sonríe feliz ya imaginando poder tocar todo ese dinero y esas joyas que toman cuerpo en su imaginación- ¡Walter por favor! –le ruega.

     Walter toca la caja fuerte como si fuera la lámpara de Aladino y adentro el genio… cuando cae en la cuenta de algo… se da la vuelta... se achica y mira a Rebeca- No tengo idea de la combinación –le confiesa.

     -¡Pero no puede ser Walter! –gime Rebeca- ¿Qué podemos hacer? Ya estamos aquí enfrente de esta caja y no podemos tener las joyas Walter ¡No me diga que no sabe la clave por favor!

     -El viejo Donoso la sabia.

     (qué descubrimiento)

     -¡Que estupidez! –grita y hace gestos desesperados- Tanto trabajo para llegar aquí ¡y nos vamos a ir con las manos vacías Walter!

     -No se altere doña Rebequita, lo más importante y más difícil ya lo hemos conseguido… ¡qué es entrar aquí! Ahora lo otro es una cuestión de paciencia.

     -¡Cómo vamos a tener paciencia! ¿Usted no se da cuenta que estamos peor que al principio? Va a ser más complicado abrir esa caja que abrir la puerta ¿eh?.

     -Si se que va a ser difícil pero no imposible… -dice calmo- voy a volver a consultar con el cerrajero.

     -¡No! –le grita desaforada- ¡no va a consultar con él! Sobre todo no ¡no! ¿no se da cuenta de que no nos conviene? ¡va a creer que estamos planeando un robo!

     -¡Sólo le voy a hacer unas preguntas señora! –se impacienta Walter- está bien… ¡tranquilícese! Lo importante es que aunque esté encerrada nos pertenece con todo lo que tiene adentro… -y suspira con codicia- ¡y le juro que la vamos a abrir como sea! –y vuelve a poner el cuadro en su lugar cubriendo la caja- ¡Me dejo de llamar Walter Franco si no abro esta maldita caja!

     (Bueno, Waltercito, ¿Cómo quieres que te llamemos?)

     En su habitación Valeria juega con el peluche que le regaló Simón, cuando escucha pasos y se levanta a ver. Abre la puerta y descubre a Rebeca que vuelve de puntillas de su excursión nocturna con Walter- ¿En donde demonios estabas metida tía?.

     -Estaba en la sala escuchando música –miente Rebeca.

     -¡Eso no es verdad! Tú no estabas en la sala.

     Pero Rebeca está de muy pocas pulgas luego de infructuosa búsqueda y la toma de un brazo sin mucha consideración y la mete al cuarto -¿Me estás vigilando o qué?

     -¡No es para tanto! –se sorprende Valeria- simplemente tenía curiosidad.

     En la casa de la playa, Salvador está completamente recuperado, y mira la playa pensativo. Vicky le trae un jugo- Tome Salvador- le dice con aprecio- ¿Sabe que todos andan intrigadísimos con usted? Fermín y los demás empleados dicen que usted conoce esta casa como que si fuera el mismito señor Donoso.

     -Lo dicen porque les caigo bien. Ellos también a mí.

     -¡Pues en Rio Claro es lo mismo! –intrigada- Usted parece conocer todo desde tiempo atrás… -duda Vicky- Oiga Salvador, yo quisiera hacerle muchas preguntas… ¡pero no me atrevo!

     Salvador niega con la cabeza- ¡Mejor déjelo así! –y le repite- ¡déjelo así!

     Aparece Andrés que los mira cínicamente- Salvador, mi esposa y yo vamos a dar una vuelta en yate… ¡queremos que nos acompañes! ¿Quieres venir o tienes miedo que te ocurra otro… lamentable accidente? –le dice sonriendo triunfante.

     Salvador se da la vuelta y lo enfrenta con desafío y burla en la mirada.

     Mansión. Valeria entra a disculparse al cuarto de Ángela para disculparse por haberla interrumpido la noche anterior - ¡Quiero disculparme contigo por lo que pasó anoche!

     -No pasa nada... No estábamos haciendo nada malo.

     -Ya lo sé... ¡claro que no! ¿se quieren mucho verdad?

     -¡Más de lo que imaginas!

     -¡Hacen muy bonita pareja!

     -Gracias Valeria, eres muy bonita ¿Y tú no has tenido novio? Nunca hemos platicado de eso.

     -Bueno, en la universidad he salido con algunos muchachos, pero ninguna relación fue en verdad transcendente, y bueno... ojala encuentre a alguien.

     -¡Claro que lo vas a encontrar! Además de que eres una niña muy linda... ahora estás más bonita... ¡diste un cambio sensacional! Estás mucho más guapa que antes.

     -Gracias, quiero cambiar de actitud. ¡Estaba muy descuidada!

     -¿No será que estás interesada en alguien?

     -Por el momento no –y de pronto mira la foto de don Pedro José sobre la mesita de Ángela- tal vez miento... –reconoce- si hubo alguien muy especial... ¡una persona muy distante! -sueña- ¡un imposible!

     Y nuestro imposible está muy guapo en el mar. Si... otra vez estamos en el yate. Vemos a Salvador en proa.

     Y luego en la cabina del capitán. Salvador no puede resistir mirar a Isabel que toma sol, como una diosa.

     Tendida de costado, en pose de reina, dándole la espalda.

     Salvador admira su cuerpo.

     También Andrés la mira.

     Pero Isabel es indiferente a las miradas.

     Andrés se acerca a Isabel con aire propietario.

     Toma el aceite bronceador que utiliza Isabel y empieza a ponérselo en los hombros. Al ver que Salvador los observa baja la mano hacia la cintura.

     Pero esto provoca que Isabel le toma la mano y se la detenga- ¡Es suficiente!

     Andrés saca la mano frustrado y mira de reojo a ver si Salvador los vio. Evidentemente Salvador no pierde detalle y luego se aleja. Andrés se pone pálido de humillación.

     Llegan a una playa solitaria. Isabel se aleja de los dos hombres y camina lejos.

     Se pone a mirar el mar.

     Abre los brazos y la brisa del mar la peina. Aspira profundamente.

     Y se queda mirando la inmensidad del mar.

     Salvador prepara el picnic para los patrones. Trae la comida y la bebida. Andrés lo persigue- ¿Cuándo me vas a decir por qué sabías tanto de la vida íntima de Donoso?

     -¿Para que sino me crees? –se rie Salvador- ¡Te molesta tanto mi presencia que eres capaz de dejarme arder al sol! –y abre una botella de agua.

     -¡Don Pedro nunca te mencionó! Y yo tampoco sabía que existías… ¡pero parece que para él eras muy importante!

     -No te creas… ¡yo solamente era un empleado sin importancia!

     -¡Un empleado sin importancia no sabe tanto de la vida privada de su jefe! –se burla Andrés- Es más –se saca los lentes- no me extrañaría que sepas cosas de la mía.

     -¡Posiblemente se muchas más de su vida de lo que se imagina Andrés Corona! –no puede resistir Salvador.

     Andrés suspira con rabia-Hay algo en ti que me molesta tanto… ¡tanto! –y ya no puede verlo- ¡déjame solo! -y como Salvador no se mueve le grita- ¡que me dejes solo!

     Y luego de mirarlo con sorna Salvador se marcha… Andrés se queda solo y se pone a beber.

     Pero Salvador no pierde el tiempo… se pone a caminar por la playa.

     [?

     Te busqué por la ciudad,

     Caminé por otras calles,

     ]?

     Busca a Isabel con los ojos… la necesita.

     [?

     Sin saber que una vez,

     Sin dudar me traicionaste,

     Otros brazos y otros besos,

     Con los que tú me engañaste

     ]?

     Sin saberlo Isabel camina lejos...

     Triste y melancólica…

     [?

     Y hoy regreso a tu vida,

     Para alguna vez vengarme

     Voy a tomar de nuevo mi lugar

     A ser de nuevo tu dueño

     Y a mostrarte que mi amor

     lo tomaste como un juego

     ]?

     Se arrodilla sobre la arena… las olas la mojan

     Se sienta sobre la arena

     Y aspira el aire de mar.

     [?

     Y hoy te vuelvo a enamorar

     Para enseñarte qué es bueno

     Y hoy te vuelvo a enamorar

     Y que me devuelvas mis besos,

     Y hoy te vuelvo a enamorar

     ]?

     Está bella.

     Muy bella.

     [?

     Aunque creerlo me cueste,

     Si fuiste mía una vez,

     Lo serás para siempre,

     ¡Y hoy te vuelvo a enamorar para siempre!

     ]?

     En otro lugar de la playa Andrés rumia su rabia y la ahoga con un vaso de alcohol.

     [?

     regresas al final, sin importar el tiempo que pasó,

     y estás en otra piel, mas fiel que la anterior

     y vuelves otra vez como si comenzaras a vivir

     quien te embrujó, quien te adivinó

     ¿por qué te alejó de mí?

     ] ? click

     Isabel decide de pronto meterse al mar... camina lentamente y luego se sumerge perfectamente y bucea hacia el mar.

     Salvador la ve y se saca la bandana. Y decide seguirla.

     Como un perfecto animal anfibio se zambulle detrás.... nada perfectamente.

     (Y cuatoches... es verdad.. Isabel nada bien, pero Salvador sí que sabe nadar... ¡MUY BIEN! Bravo Mario! )

     Como un delfin... Salvador acorta rápidamente la distancia que los separa... y sale a la superficie para tomar aire y ubicarla con la mirada... y al mismo tiempo Isabel sale a tomar aire...

     ¡Isabel se queda sin aire al verlo!

     Los dos se miran un momento eterno... y luego de manera sincronizada... ambos se sumergen bajo el agua... y se buscan... y se encuentran...

     [?

     Te busqué por la ciudad,

     Caminé por otras calles,

     Y hoy te vuelvo a enamorar

     Para enseñarte qué es bueno

     Y hoy te vuelvo a enamorar

     Y que me devuelvas mis besos,

     ]?

     Salvador la encuentra bajo el agua como a una sirena...

     y con amor la abraza bajo el agua y la lleva para arriba... sus cuerpos se abrazan y entrelazan bajo el agua... Salvador empieza a comérsela a besos... Isabel lo abraza y no son más que uno. Cuando llegan a la superficie besándose...

     Cada uno toma el aire de la boca del otro... ¡el aire para vivir!

     [?

     Y hoy te vuelvo a enamorar

     Aunque creerlo me cueste,

     Si fuiste mía una vez,

     Lo serás para siempre,

     ¡Y hoy te vuelvo a enamorar para siempre!

     ]?

     Muy lejos de ellos, y en medio del sopor de su borrachera... Andrés se da cuenta de que está solo... y se levanta trastabillando... y grita en la soledad del mar inmenso frente a él – Isabel... ¡Isaaaabeeeeelllll! –pero nadie le contesta.

     FIN DEL CAPITULO

     @2005 Transcripción copyright by Mabouchita! Z;D

 

Foros de Telemundo > Novelas > El Cuerpo del Deseo > Resúmenes de El Cuerpo del Deseo > CAP# 58: miércoles 5 de octubre 2005 – ¡LUNA DE MIEL!  transcrito por mabouchita

Telenovela-World:  CAP# 58: miércoles 5 de octubre 2005 – ¡LUNA DE MIEL!      Author: Mabouchita (---)  Date:   10-07-05 12:55 PDT

     CAP# 58: miércoles 5 de octubre 2005 – ¡LUNA DE MIEL!

     El Cuerpo del Deseo

     Una historia Original de JULIO JIMENEZ

     Libretos: IVAN MARTINEZ LOZANO

     Bar de Gaetana.

     Gaetana canta y baila COMO UNA DIOSA!!! MUY BIEN! ¡BRAVA GAETANA!

     [?

     ¡Quiero enseñarte un nuevo baile!

     Este es el baile ¡el baile del burrito!,

     Pa’ que lo goces bien sabrosito

     Pa’ que lo bailes conmigo pegadito,

     Poniendo una patita pa’ delante

     Poniendo una patita para atrás,

     moviendo la colita bien sabroso,

     agarra tu cadera que te pongo pa’gozar

     ¡Quiero enseñarte un nuevo baile!

     Este es el baile ¡el baile del burrito!,

     Pa’ que lo goces bien sabrosito

     ¡Pa’ que lo bailes conmigo pegadito!

     ] ? El Burrito click

     -Ehhhhh –grita Gaetana, y da unos pasos (superbe!)

     [?

     ¡Quiero enseñarte un nuevo baile!

     Este es el baile ¡el baile del burrito!,

     Pa’ que lo goces bien sabrosito

     Pa’ que lo bailes conmigo pegadito,

     Tomando a tu pareja de las manos,

     Bailando apretaditos sin parar,

     Juntando las mejillas bien sabroso,

     Movemos la cadera y empezamos a gozar,

     ¡Quiero enseñarte un nuevo baile!

     Este es el baile ¡el baile del burrito!,

     Pa’ que lo goces bien sabrosito

     ¡Pa’ que lo bailes conmigo pegadito!

     ]?

     Y Gaetana y sus dos guapos bailan terriblemente bien.

     [?

     ¡Ahí viene Gaetana a ponerte a’gozar! Con el burrito pegadito

     ¡Ahí viene Gaetana a ponerte a gozar! Duro

     ella sabe que tiene pa’ vacilar

     con el burrito baila pa’matar

     mueve tu cuerpo pa’que goce sin parar

     a todo hora todo el día bailará

     sin darse cuenta ella te poseerá

     con el burrito pegadito bailará,

     sabrosito, bien burrito, nunca más podrá parar

     ¡Ahí viene Gaetana a ponerte a gozar!

     El burrito, el burrito... ¡a gozar con el baile el burrito!

     ]?

     (BRAVO Jeannette Lehr!!! CHAPEAU!!!! BRAVA!)

     Casa de la playa. En este lugar del mundo, otros ritmos más calientes y seductores se escuchan. Al ritmo de los tambores, nuestra bella Adelaida mueve su cuerpo sensualmente alrededor de una fogata.

     (Otra excelente bailarina!)

     Salvador que camina por la playa… se acerca curioso y la mira admirativo. Adelaida se da cuenta y se le acerca y le baila y lo mira… de manera muy provocativa.

     El ritmo es muy caliente y todos bailan. Salvador parado y sin moverse, ni mostrar emoción alguna, simplemente admira el cuerpo sensual Adelaida.

     Bar de Gaetana. Matilde habla con el novio de Lupe, Camilo que sirve en el bar.

     -¿Entonces Gaetana se decidió a contratarlo?

     -¡Mas que nada para la seguridad del negocio! –y baila mientras habla- para espantar a los borrachos y a la gente que viene a traer broncas.

     -¿Y Salvador está de acuerdo que trabaje aquí?

     -¡Todavia no lo sabe! Pero él es un buen tipo.

     -¡Aha! Yo estoy esperando a que llegue de su viaje de negocio... ¡tengo que hablar urgentemente con él!

     -No sabía que estaba en un viaje de negocio.

     -¡Así es! –le dice orgullosa Matilda de saber más que Camilo- de viaje nomás... –pero de pronto pone cara de asombro- ¡hummm! Me late que le llegó trabajito Camilo.

     Camilo mira a la entrada y ve llegar al dueño de la casa con el vecino y otros hombres. Todos con cara de buscar pelea.

     -¿Qué quiere usted aquí señor? –lo para Camilo.

     -¡Quien es usted! Yo soy el dueño de este lugar y quiero saber con que autorización montaron este bar en mi patio.

     -¡Qué dueño ni que dueño! A todos ustedes los quiero fuera de aquí.

     Y Camilo empieza a echarlos y los otros responde.... ¡se arma tremendo lío!

     Casa de la playa.

     Isabel con cara deprimida está tirada sobre la cama, en su cuarto. Entra Andrés con una copa de vino en la mano (esto ya es costumbre) y la mira- ¿quieres dar un paseo por la playa conmigo? –le dice tratando de ser amable.

     -No –responde suavemente Isabel- estoy cansada.

     -¡Ah! –suspira frustrado Andrés- me imagino... ¡nadaste tanto que debes estarlo! –y se acerca a la cama- ¡es más! En un momento pensé que te habías ahogado y todo – y diciendo esto se sienta en la cama con su copa de vino en la mano.

     Y no puede aguantarse y empieza a acariciarle la pierna... ¡su mano sube al muslo! Y dice en un susurro sensual- ¡me encanta el color de tu piel!

     Isabel sin responderle, le ataja la mano y se cubre la pierna con la falda.

     -¡Hasta cuando te vas a comportar de esa forma tan ridícula! –le reclama Andrés y luego le dice convencido- ¡yo sé que me amas! –Isabel baja los párpados con aire cansado- ¡aunque me rechaces!

     Isabel suspira y le responde- ¡Déjame en paz por favor! ¿si?

     -¡Esta noche no voy a moverme de aquí! –le asegura Andrés y se toma otro trago.

     Isabel reacciona fastidiada- ¡Está bien! –le grita- si no te vas tú.... ¡me voy yo! –y furiosa se levanta para marcharse pero antes de salir se detiene altiva y soberbia… y lo mira con desdén.

     Y luego le dice subrayando cada palabra-¿Sabes que prefiero dormir en el suelo, en la hamaca... en la misma playa? ¡pero no contigo! –y sale del cuarto.

     Andrés se queda rumiando la rabia que se refleja en sus bellos ojos verdes.... ¡tan cerca de la locura!

     En la playa. Adelaida le baila y sonríe a Salvador. Le envía un claro mensaje provocativo con la mirada y cada vez se le acerca más… insinuante.

     Salvador la mira y sonríe. Adelaida evidentemente se hace ilusiones y le acaricia el rostro... Salvador solamente vuelve a hacer una mueca divertido... Adelaida trata de acariciarlo otra vez pero esta vez Salvador reacciona… y le detiene la mano firme.... ¡y luego la ayuda a dar una vuelta!

     Adelaida comprende y luego de lanzarle una mirada resignada…

     Se marcha hacia el fuego con sus otros compañeros de baile.

     Salvador la mira alejarse sonriendo tranquilamente y se dispone a marcharse, cuando de pronto... ¡ve a Isabel que felina y silenciosamente, y sin quitarle los ojos de encima, se acerca del otro lado de la fogata! Su cara se vuelve alerta... todos los músculos tensos... es un felino alerta que acaba de ver a su pareja… y los ojos le brillan con el resplandor de las llamas que danzan su eterno baile mortal.

     Isabel se detiene al otro lado del fuego. Salvador como atraído por el juego mortal que emana de ella… camina como en sueños y se acerca al círculo de fuego. Isabel y Salvador se quedan quietos… sin moverse… solamente separados por la fogata y las llamas terriblemente peligrosas… y se miran... y el tiempo se detiene para ellos dos solos.

     Y mientras los demás danzan en círculo alrededor de ellos y el fuego… Isabel sensualmente baja los ojos para Salvador.

     y los vuelve a levantar para mirar las flamas… el mensaje es claro… ¡es una invitación al fuego de la pasión!

     Salvador le envía la respuesta con los ojos y mientras la fogata los ilumina... y los bailarines siguen incansablemente dando vueltas en círculo a la fogata al ritmo de los tambores... ¡ Isabel y Salvador cumplen con un rito ancestral!… una extraña danza de amor y pasión reprimida a punto de desbordar! Dan vueltas caminando entre los bailarines... ¡y sin siquiera volver a lanzarse una mirada cada quien simula irse por su lado!.

     [?

     regresas al final, sin importar el tiempo que pasó,

     y estás en otra piel, más fiel que la anterior

     y vuelves otra vez como si comenzaras a vivir

     quien te embrujó, quien te adivinó

     ¿por qué te alejó de mí?

     ] ? ECDD click

     Más tarde... la luna llena ilumina... dos cuerpos desnudos... sedientos de pasión...

     ¡y de luna de miel!

     Son dos felinos.

     Se miran y se desean

     Y se besan con desesperación

     [?

     Te busqué por la ciudad,

     Caminé por otras calles,

     ]?

     En la habitación de Salvador... en la cama con dinteles... una cortina blanca transparente oculta sus formas desnudas.

     Más tarde, Isabel está arrodillada detrás de Salvador y le acaricia la espalda. Salvador se deja llevar por el placer y con una mano la acaricia respirando entrecortadamente.

     Y luego sin poder aguantar más, la atrae hacia si mismo

     y la besa.

     e Isabel le responde con ardor

     Salvador con mucho cariño se da vuelta lentamente y la pone delante suyo.

     La come a besos.

     E Isabel lo devora a besos.

     Isabel le toma el rostro entre las manos...

     los diamantes de su anillo de casamiento fulgurantes.

     [?

     Sin saber que una vez,

     Sin dudar me traicionaste,

     Otros brazos y otros besos,

     Con los que tú me engañaste

     ]?

     Salvador con mucha suavidad echa dulcemente a Isabel sobre la cama, quien cierra los ojos con abandono. Luego Salvador con amor... pasa sus dedos para delinear el rostro de Isabel... y se detiene en sus labios. Y mientras la mira, Isabel busca su mano... y con las manos entrelazadas...

     se miran a los ojos una eternidad.

     [?

     Y hoy regreso a tu vida,

     Para alguna vez vengarme

     Voy a tomar de nuevo mi lugar

     A ser de nuevo tu dueño

     Y a mostrarte que mi amor

     lo tomaste como un juego

     ]?

     Y Salvador la levanta en vilo y la besa sediento de amor y pasión. La vuelve a echar a la cama y le lame el ombligo.... y luego se le sube encima...

     y le lame el cuello.

     Y hunde su rostro en su pelo.

     Mientras su mano acaricia la suave piel de sus piernas perfectas.

     [?

     Y hoy te vuelvo a enamorar

     Para enseñarte qué es bueno

     Y hoy te vuelvo a enamorar

     Y que me devuelvas mis besos,

     Y hoy te vuelvo a enamorar

     ]?

     Salvador se tiende en la cama e Isabel le acaricia el cuerpo gatuno.

     le acaricia el pecho.

     Salvador toma la mano de Isabel y se la baja... a otros lugares indiscretos de su cuerpo (mejor no digo). La cámara se aleja para darles intimidad... y solamente vemos los pies entrelazados.

     Una última toma... Isabel sonríe de placer.

     [?

     Aunque creerlo me cueste,

     Si fuiste mía una vez,

     Lo serás para siempre,

     ¡Y hoy te vuelvo a enamorar para siempre!

     ]?

     En la playa al ritmo caliente y sensual de los tambores... como en los tiempos ancestrales... ¡siguen danzando los cuerpos perfectos y sensuales de los bailarines! Como idolatrando al fuego... como festejando... ¡una boda!

     Al día siguiente... Andrés está arrodillado en la playa... y se toma las últimas gotas de un vino muy barato.

     (Vamos... ¡ya sabemos que le da a la bebida! ¿pero no se supone que es riquillo? ¿entonces... por qué un vino barato?)

     Al ver la botella vacía la tira con rabia lejos de él... las gaviotas cantan a lo lejos... Andrés mira triste y deprimido hacia la inmensidad del mar.

     Vicky que lo vigila se acerca preocupada- ¿Por qué no entra a la casa señor Andrés? Pasó toda la noche afuera y eso puede hacerle daño.

     Andrés lanza una carcajada amarga- ¡Hay cosas que me hacen mucho más daño! –y luego le dice con desprecio- ¡déjame en paz!

     -Pero es que debe descansar –Vicky es dura de roer- dormir un poco... ¡se lo digo por su bien señor!

     Andrés la mira con rabia desmedida y le gruñe- ¡lárgate! –Vicky se echa para atrás... Andrés la mira y luego suaviza su tono- te lo digo por tu bien –le dice con una nota de advertencia y sinceridad.

     Vicky no se mueve.

     De pronto Andrés mira al mar y toma una decisión... se levanta y camina... mejor dicho arrastra los pies... y se dirige al mar. Vicky pone cara de miedo.

     Andrés, de la borrachera, cae sobre la arena y ante la mirada espantada de Vicky hace un esfuerzo y se vuelve a levantar. Se dirige decidido al mar... llega al agua.

     Vicky desesperada decide no esperar más y sale corriendo a pedir ayuda.

     El agua le llega a Andrés a la cintura.... luego a los hombros.

     Salvador y Fermin trabajan. La niña juega con el perro. Vicky llega desesperada gritando- ¡Salvador! El señor Andrés se metió al mar... hay que ayudarlo... ¡está muy borracho y se puede ahogar!

     Salvador no duda un instante y se lanza a la playa. Fermin corre detrás.

     Andrés se ahoga... trata de nadar a la costa pero no tiene rumbo... se hunde... se ahoga... hace un esfuerzo por volver a la superficie... pero no puede... ¡está perdido!

     Pero Fermín y Salvador lo sacan del mar.

     Andres está inconciente.

     En la playa están Isabel abrazada a la niña... y Vicky a su lado.

     Fermin lo echa al suelo mientras Salvador lo mira con hartazgo.

     Salvador y Fermín arrastran a Andrés fuera del mar... y lo tiran al suelo... Fermín le masajea el pecho.

     Y Andrés tose y saca el agua. Esta vivo. Salvador mira a Isabel que a pesar de mostrar preocupación no muestra ningún interés en acercarse a Andrés. Salvador la mira suspirando con fastidio.

     (Error de la novela... aunque no pude ver bien... porque mi DVR tuvo una parte negra... pero si Salvador se metió al mar con Fermín para salvar a Andrés... ¿cómo es posible que tenga EL PELO SECO? HEHEHE)

     Esa noche... en la casa de la playa... una típica casa colonial con un corredor de columnas, con el hermoso patio cuadrado con una fuente. Isabel escucha las notas que Fermín hace llorar a la guitarra y muy bella y tierna disfruta de la compañía de la hija de Fermín a la que abraza con mucho cariño y le cuenta historias que la hacen reír a carcajadas.

     Y de vez en cuando Isabel no puede evitar mirar a Salvador.

     Sentado en el borde la fuente que adorna el centro del patio, Salvador mira a Isabel.

     Isabel se despide de la niña y se marcha. Salvador la sigue con la mirada.

     Isabel entra en el cuarto de Andrés que está siendo cuidado por una muchacha- ¡Qué bien! Que bien –se burla- al fin mi amante esposa se digna entrar a mi cuarto... ¡casi al final de nuestra luna de miel!

     Isabel mira a otro lado con hastío y mira a la muchacha y le pide amablemente -¿Nos podría dejar a solas por favor? – la muchacha se retira.

     Andrés suspira- ¿Estarías feliz si me hubiera ahogado? –juega a la víctima- lo hice por complacerte... ¡puesto que no puedo hacerlo de otra forma!

     Isabel sonríe irónica- ¡No digas tonterías! –y luego se pone seria- ¡lo que hiciste fue una verdadera estupidez Andrés!

     -¡Ah! –suspira Andrés- unos segundos más... ¡y habrías sido libre nuevamente!

     -¡Ya cállate! –Isabel fastidiada.

     -¡No! No me voy a callar –y la mira con rabia- y te voy a decir todo lo que siento ¿tu crees que todo es un juego verdad? –y se levanta de la cama- ¡en el que tú impones las reglas! –y se le acerca amenazador- pero puede haber cambios.

     -¡No sabes lo que estás diciendo! –lo enfrenta Isabel.

     -¡Si! Claro que lo sé –la mira con ojos donde la locura... hace mucho tiempo hizo nido- no voy a renunciar a ti tan fácilmente.

     Isabel lo mira con miedo en los ojos.

     -¡Si quieres deshacerte de mí tendrás que hacerlo igual que hicimos con el viejo! –y con los ojos verdes que fulguran continúa- ¡tendrás que matarme!

     Isabel desvía la mirada y calla. Luego suspira y trata de marcharse.

     Andrés la detiene del brazo con violencia- ¿Y si lo haces? –le pregunta con rabia- ¿con quien te casarías por tercera vez? –y le aprieta el brazo- ¿con quien? ¡con quien me pregunto yo!

     Isabel se deshace de él con un gesto brusco- ¡Ya no digas estupideces! –le dice lentamente y subrayando cada palabra!

     -¡Este viaje es una estupidez! –decide Andrés- ¡y no pienso prolongarlo un minuto más! –se toma la cabeza- mañana mismo nos volvemos –ordena.

     -¡Está bien! –acepta Isabel fría- como tu quieras.

     Andrés suspira se toma la cabeza como si le doliera y se echa en la cama... y luego dice con amargura- ¡El viaje de bodas! –y mueve la cabeza con desazón- ¿para quién? ¡o para qué fue este viaje! –Y Andrés sufre.

     (¡NADIE SABE PARA QUIEN TRABAJA!)

     Bar de Gaetana. Todo está roto y por el suelo. Gaetana llora y Lupe trata de consolarla.

     -¡No se trata de lo que se rompió Lupe! Ahora los clientes no van a querer venir por miedo a las broncas- llora Gaetana.

     -¡Eso es lo que quiere Evaristo y el dueño de la casa- Camilo- ¡crearle mala fama doña Gaetana! Pero no se preocupe que vamos a recoger todo y a limpiar.

     -Y gracias a Dios que no apareció la policía, porque sino a estas horas estaríamos todos presos.

     Camilo sale a buscar bolsas de basura. Lupe la sigue consolando. Pero Gaetana está inconsolable.

     -¡A mí sinceramente el que me preocupa es Salvador! Yo sinceramente no quiero causarle más disgustos y.. no quiero que se moleste y me abandone!

     -¡El no va a hacer eso doña Gaetana! Él es un hombre de palabra y pase lo que pase no creo que él la dejaría tan fácilmente! A propósito ¿lo ha llamado?

     -¡No! No me ha llamado... y eso me angustia ¿sabes? ¡Ay Lupe! Tiene tantos días fuera de aquí... ¡yo quisiera que nada malo le pase! –Y Gaetana abraza a Lupe- yo quisiera... –y se preocupan las dos.

     En la ciudad Walter conduce a Rebeca en el Mercedes que habla con su voz de cacatúa- ¡Se lo dije Walter! Ahora estamos peor que antes... ¡ya no se trata de una simple puerta! ¡no! ¡no! Ahora es la asquerosa puerta que nadie podrá abrirla.

     -¡Tranquilícese doña Rebeca!

     -¡Pero como me voy a tranquilizar después de lo que dijo el cerrajero! Hace falta un experto para abrirla... mire –decide- ¡tenemos que violentarla!

     -¡No es conveniente! –Walter le dice con paciencia- corremos el riesgo de trabarla.

     -¿Eso dijo?

     -¡Si señor! Es una caja que tiene muchos seguros y es muy riesgoso forzarla porque se traba... ¡y aún en el caso que consiguiéramos un experto ese trabajito le tomaría varios días!

     -¡Pues no! –nerviosa- eso no podemos hacerlo porque sería involucrar a una tercera persona y eso nos puede traer problemas Walter... –y de pronto se le ocurre la brillante idea- ¡si solo pudiéramos sacarla de donde está!

     -¡Tendríamos que romper todo! –se escandaliza Walter- esa caja está empotrada en la pared.

     -Lo único que hace falta averiguar es esa dichosa clave –grita Rebeca.

     -¡Como diablos! –le responde Walter- ¡el único que la sabía era el viejo y está muerto!

     -¡Usted es un incapaz! –de pronto se pone histérica Rebeca- ¡un estúpid.o! ¡un imbec.il Walter! –y le recrimina- ¡Como si usted era el empleado de confianza de ese viejo no pudo averiguarla sabiendo que él iba a estirar la pata! –le grita.

     -¡Pues si eso hubiera sido así doña Rebequita! –le recuerda Walter- yo no estaría aquí manejando a su lado... ¡estaría muy lejos disfrutando de esa fortuna! –y la mira a través del espejo- ¡nunca nos habríamos aliado usted y yo! –y luego le dice lentamente- ¿me entendió?

     Rebeca cae en la cuenta y se pone toda dulce- ¡Ay si! Es muy cierto Walter... ¿sabe? Eso no yo no lo había pensado.

     -¡Escúcheme! –la calma- tenemos que calmarnos... ¡tranquilizarnos! Y que nadie se entere de la existencia de esa caja fuerte ¿entendió?

     -¡Si! –asiente Rebeca- ¡claro que si! Porque si Isabelita o cualquier otra persona se enterara... ¡entonces si lo perderíamos todo! No tendríamos oportunidad de nada Walter – y traga saliva nerviosa. Ante esta posibilidad también Walter traga saliva.

     Llegan a la casa y Walter le abre la puerta del auto para que baje. De pronto Walter ve a Valeria que habla con Simón. Valeria está preciosa y Simón la mira embobado.

     -¡Hum! –se enoja Rebeca- como si no tuviera lo suficiente... –dice rabiosa- ¡la necia de Valeria se empeña en desafiarme! Le he dicho mil veces a esa idiot.a que no me gusta que ande con ese.

     -¡Se la pasan de arriba para abajo todo el día! Apenas Simón sale de la fábrica viene corriendo a buscarla –y luego la mira como para asustarla y dice con voz sombría- ¡se ve que Simón está muy interesado... en la señorita!

     -¡Pues ese interés le va a durar muy poquito Walter! –decide Rebeca- porque no voy a esperar que llegue Isabel... –y dice con ojos malvados- Ahora mismo le voy a poner fin a esta situación –y se marcha decidida.

     Walter sonríe satisfecho.

     Abigail plancha en la lavandería cuando irrumpe Rebeca- ¡Abigail! ¿está muy ocupada?

     -No señora Rebeca- dice con voz sumisa- ¿qué se le ofrece?

     -¡Hablarle del atrevido de su hijo Simón! Eso se me ofrece.

     Mientras en el jardín, ajenos a todo Simón le cuenta a Valeria sobre don Pedro José Donoso.

     -¡Era muy inteligente! –y luego piensa- yo creo que le faltó tener más hijos... a lo mejor Ángela no fue suficiente.

     -Bueno, tal vez por eso los quería tanto... ¿no crees?

     -Antonio y yo nos encariñamos mucho con el porque nuestro papá no nos supo corresponder.

     -¿Tuvieron problemas con él?

     -¡Y lo seguimos teniendo! Ni siquiera sabemos dónde está ni que hace... ¡se marchó hace tiempo y ni siquiera le importó abandonarnos!

     -Bueno, pero mejor sigamos hablando de don Pedro.

     -¿Por qué te gusta hablar de él? –se intriga Simón.

     -Bueno, porque me parece que era un hombre muy amable y yo... ¡yo lo admiraba mucho Simón!

     Simón le sonríe.

     -¡Me molesta terriblemente esta situación Abigail! –grita Rebeca voz de cacatúa- y no la voy a soportar ni un minuto más... ¡Simón no puede gastarse esas confiancitas con mi sobrina Valeria!

     -¡No lo hace señora! –le responde seca- pero si eso cree usted... ¿por qué no va a reclamarle a Valeria en vez de reclamarme a mí?

     -¡Esa Valeria es más terca que una mula y no escucha! –grita furiosa- por eso tiene que ir a decirle al loco de su hijo Simón para que frene sus abusos.

     -Discúlpeme señora Rebeca... ¡pero no sé a qué abusos se refiere!

     -¡Por favor! Claro que lo sabe Abigail... ¡y le advierto que si Ángela terminó enredada con Antonio yo no voy a permitir que Valeria se enrede con Simón!

     Abigail suspira cansada y Antonio entra atraído por los gritos- ¿Qué pasa mamá?

     -Nada de importancia, retírate por favor –y se pone a planchar de vuelta.

     -¡Escuché que esta señora estaba mencionando a Simón y a mí!

     -¡Esta señora tiene su nombre! –le grita Rebeca- y sí ¡estaba hablando de ustedes!

     -¡Seguramente nada bueno!

     -A doña Rebeca no le parece que Valeria trate a Simón. Ella no está de acuerdo que entre ellos exista una amistad.

     -¡Ah! ¿no le parece? –se burla Antonio- ¿y por qué no corre a separarlos? –y le muestra la puerta- ¡Vaya señora! ¡vaya! Y agarre a su sobrina de las greñas hasta su cuarto para que no hable con nadie- y con rabia la toma del brazo y la empuja a la puerta.

     -¡Suélteme!-grita Rebeca.

     Pero Antonio la pone patitas para afuera y se queda con su mamá que no puede aguantar la risa- ¡Hijo la sacaste! –se muere de risa.

     -¡Y lo haré todas las veces que venga a molestarte mamá! Nadie tiene derecho a reclamarte sin sentido –y luego la mira serio- espero que esta vez no hagas caso a todas las estupideces que dice esa señora.

     Abigail lo abraza riendo- ¡No! Esta vez no lo voy a hacer.

     Llega la noche y está reunidos en el escritorio de don Pedro José escuchando tocar a Valeria.

     (otras manos, uñas pintadas de rosa... Valeria las tiene pintadas a ‘la francesa’)

     La escuchan Abigail que la mira con cariño, Simón que la mira orgulloso, Ángela y Antonio.

     Abajo Rebeca está furiosa-Que promiscuidad tan horrenda –se escandaliza- ¡No la soporto! No la soporto Walter... ¡es increíble! Dos niñas respetables que se juntan con esa plebe.

     -¿Y por qué no hace algo? –la incita Walter.

     -¿Y que puedo hacer Walter? Si hago algo todos se me vienen encima... ¡Walter! –de pronto se pone nerviosa- ¡nada nos ha salido bien! –y suspira- si yo supiera que Isabel y Andrés... ¡y Salvador! No regresan... ¡te juro que me largaría porque no aguanto esta situación Walter!

     -¡Sobre todo sin él! ¿verdad? –Walter la mira resignado- ¡sin Salvador!

     Pero Rebeca no lo ve- ¡tenemos que llegar a esa caja fuerte lo antes posible! –de pronto decide.

     -¿Tan ansiosa está de entregarle su... –y hace una pausa sugestiva- su parte a ese hombre?

     -¡Y que le importa a usted mi parte! –le grita Rebeca sin contemplaciones- ¡preocúpese por la suya hombre!

     Walter la mira frío.

     Valeria termina su concierto.

     (hahahah... disculpen amig@s... Esta parte estuvo muy simpática porque movió los brazos como haciendo aires de izquierda a derecha para simular que terminaba su pieza)

     -¡Bravo! –grita Simón feliz y su público de fans aplauden

     -Muy bien Valeria- Antonio.

     -¡Fabuloso! –Simón.

     -Tocaste muy bonito- Ángela.

     -¡Si! –Abigail- yo no sabía que podía usted tocar tan bien señorita.

     -Gracias –agradece- me tomé el atrevimiento porque ustedes me animaron, pero jamás me atrevería a tocar el piano de don Pedro.

     -¿Por qué no? –Simón- ¡él estaría feliz! Estoy seguro.

     -¡Si! –la alienta Ángela- Además aquí podrías tomar clases.

     -A lo mejor nos estamos perdiendo de una gran concertista- Antonio.

     -¡No se burlen! –ríe Valeria.

     -¡No! Te estamos animando- Ángela- recuerda que yo ya te dije que te apoyaba y mi propuesta sigue en pie.

     -¡Hágale caso señorita! –Abigail- no se pierda la oportunidad.

     Walter hace su entrada todo hinchado y pavoneándose. Abigail lo ve y anuncia- Creo que es hora de preparar la cena. Walter, por favor, dígale a las empleadas que preparen la mesa –le pide.

     Pero Walter está que no puede en sí de la felicidad- ¡Tendremos que esperar un momento! Primero debemos atender a Isabelita y a don Andrés –todos pierden la sonrisa- ¡Acaban de llegar de su luna de miel y están afuera!

     Todos se miran circunspectos.

     Abajo, Isabel y Andrés bajan de un taxi.

     Rebeca los recibe haciendo aspavientos de amabilidad- ¡Ay Isabelita mi amor! qué sorpresa, ¡llegan tan pronto! –y le da un beso.

     -Hola tía –Isabel responde cansada.

     -¡Mi amor! ¿ocurrió algo? ¿por qué no avisaron?

     -¡No! –le corta Isabel- ¡no ocurrió nada! Y las preguntas las dejas para después porque vengo muy cansada... ¿si?

     Andrés la mira con cara de ogro.

     -¡Está bien mi amor! –acepta Rebeca- Andresito... ¿cómo estás?

     -Hola Rebeca –le contesta de mala gana- bien... bien... ¡lleve las maletas a la habitación de Isabel!

     Rebeca lo mira sorprendida de su mala educación. Andrés con todo los aires de dueño y señor, toma bruscamente del brazo a Isabel para conducirla a la casa… pero Azur se lo impide porque al verlo le ladra desesperado y lo amenaza con los dientes. Se quedan quietos como estatuas.

     -¡No hay quien agarre a ese maldito perro! –grita Andrés con ira rechinando los dientes.

     Nadie se mueve y Azur le muestra los dientes a Andrés. ¡Se lo quiere comer vivo!

     Isabel mira al perro con respeto y se aleja de Andrés. Y Andrés tiene un ataque de locura y mientras se le descompone la cara de la rabia, grita desaforado- ¡Qué alguien agarre a ese maldito perro! ¡o lo mato!–y de pronto completamente fuera de sí saca de atrás una pistola y lo apunta para matarlo.

     Tanto Isabel como Rebeca retroceden asustadas y horrorizadas ante el comportamiento inexplicable de Andres. Las empleadas se pegan grititos horrorizadas.

     Simón sale corriendo de la casa y protege a Azur con su cuerpo.

     Y a pesar de que Andrés lo apunta con la pistola a él y ya no al perro le grita- ¡Primero me mata! –le grita.

     Abigail también llega y empieza a gritar a ver a Andrés apuntando a Simón- ¡Simón por favor déjalo!

     Abigail se pone enfrente de Simón y le ruega- ¡llévatelo! –Simón se lleva a Azur.

     Antonio llega junto a su mamá que está temblando frente a Andrés que los sigue amenazando con el arma.

     Andrés los mira con ojos llenos de crueldad al verlos indefensos- ¡Esta es la bienvenida que nos dan! –les grita histérico- ¡Ah! –y rechina los diente y grita aún más histérico, toda compostura olvidada- ¡Así nos reciben!

     (Andrés es un miserable que se siente fuerte con la debilidad de los demás)

     Antonio abraza a su mamá que mira a Andrés con ojos espantados. Isabel mira a Andrés sin poder creer lo que ve y mira preocupada a Abigail y a Antonio. Vicky y las empleadas miran con miedo.

     Andrés respira entrecortadamente, baja la pistola y la acaricia lentamente.

     Bar.

     -¡No se me acobarde con el incidente de anoche doña Gaetana! –Camilo- si usted no abre hoy les va a dar gusto a esos miserables.

     Gaetana está muy deprimida sentada en una mesa- ¡Yo estoy segura de que va a haber otro ataque y no me quiero arriesgar hombre! Si hay otro ataque el negocio se viene al piso.

     -¿Dónde dejó su valentía jefecita? –Lupe- yo no sabía que les tenía miedo a ese par de brujos.

     -¡Para esos nos tiene aquí! Para protegerla –Camilo- anoche nos agarraron desprevenidos pero hoy no.

     -¡No sé que decirles! Ustedes tienen muy buena intención... ¡pero fíjense! Matilda... ni los músicos han aparecido todavía... ¡eso quiere decir que se acobardaron y no van a aparecer nunca mas!

     -¡No! –la consuela Lupe- es que todavía es muy temprano...!ya va a ver que aparecen! Jefecita no se me deje vencer por ese par de condenados... ¡Camilo vamos a arreglar este lugar! –y van a otro cuarto.

     Gaetana se queda sola y triste... de pronto la puerta se abre.

     -¡Salvador! –grita Gaetana feliz al verlo entrar y se le abalanza y lo abraza- ¡Ay! Que bueno verlo.

     -¡Ay! –se queja Salvador como si le doliera la espalda.

     (Humm... pero esto no puede ser... si ya estaba completamente curado)

     -¡Qué lindo! –ríe feliz Gaetana y salta de felicidad.

     Mansión.

     Ángela, Rebeca, Valeria, Isabel y Andrés sentados a la mesa. Tratan de cenar pero Andrés sigue gritando histérico- ¡Acabamos de llegar y ya tenemos problema! –y gesticula haciendo aspavientos- ¡no habíamos quedado que ese maldito perro iba a quedar encadenado! –y golpea la mesa furioso.

     Abigail con aire cansado se acerca y le sirve vino- Solo se lo amarra cuando tenemos invitados don Andrés –y le sirve vino sin ganas- de lo contrario permanece suelto para que cuide la casa.

     Hasta Rebeca pone cara de cansancio de escuchar la misma cantaleta. Solamente Isabel sigue comiendo con calma.

     -¡Nos atacó como si fuéramos desconocidos! –sigue Andrés.

     Pero Ángela ya está cansada- ¡Simplemente te atacó a ti! –le corta seca- porque a Isabel no creo – y luego le sonríe irónica- ¡Tú nunca le has caído bien Andrés! –y trata de seguir comiendo.

     -¡Bien! –grita Andrés- en ese caso debemos hacer algo ¿no? Porque no voy a soportar que...

     -¡Bueno ya por favor! –de pronto Isabel pierde toda compostura y le grita furiosa.

     Andrés se queda sorprendido.

     -¡Estás dando demasiada importancia a ese animal! –sigue Isabel tratando de calmarse y toma agua- ¿podríamos cenar en paz algún día de nuestra vida?

     Se hace un silencio.

     -¡Debieron pasarlo maravilloso en el viaje! –dice Rebeca tratando de cambiar la conversación- ¡que envidia! Estoy loca por conocer la casa de la playa. ¡Debe ser preciosa!

     Valeria la mira con fastidio.

     -¡Si ya la conocerás! –dice Andrés con aire de dueño- pensamos visitarla con frecuencia.

     -Eso será si Ángela lo permite –le corrige Isabel- porque no te olvides la casa también le pertenece a ella.

     -¡Si! Si –contesta con fastidio Andrés- al menos por ahora... ¡hasta que se resuelva el proceso de sucesión!

     -¡Se resolverá muy pronto! –le corta Ángela que ya no puede más- ahora que están aquí nos ocuparemos de eso... Isabel –le pregunta- ¿cómo están las cosas en la casa de la playa?

     -En términos generales bien... los empleados se han encargado de mantenerla al día... ¡eso sí! Nada mas que no deja de haber problemas con el agua potable y con la electricidad – y de pronto sin hacer ninguna pausa- ¿y aquí familia? –dice con ironía en la voz y mira a Valeria y a Rebeca- ¿alguna buena noticia?

     -No, todo igual... ¡o casi igual! –sonríe Rebeca y luego mira cómplice a Andrés- Andresito... ¿piensas quedarte esta noche verdad?

     -Tengo que organizar algunas cosas en mi departamento –se toma un trago- pero la próxima semana vengo a instalarme. Ahora que nos casamos no voy a dejar a mi esposa sola.

     Isabel mira para otro lado molesta.

     -¡Pues yo quería discutir contigo eso Andrés! –le dice con rabia Ángela- Yo no he dado mi aprobación para que vivas en esta casa.

     -¿Y que piensas hacer? –se burla Andrés- ¿impedirlo?

     -¡No se te olvide que esta también es mi casa!

     -¡Por favor Ángela! –interrumpe Rebeca- ¡no seas absurda! Se acaban de casar ¿cómo van a vivir separados?

     -¡Esa no es mi intención señora! Por mí pueden vivir juntos donde quieran ¡pero no voy a aceptar que venga a vivir a esta casa! –y se levanta enojada- ¡lo considero un insulto a la memoria de mi padres! –y se marcha.

     Todos se quedan de una pieza. Isabel sigue comiendo tranquila.

     Bar Gaetana. Salvador tiene una cena más tranquila.

     -La noto preocupada Gaetana –mientras come.

     -¡Le parece poco todo lo que le conté!

     -¿Tan grave fue la cosa?

     -¡Hubiera visto Salvador! –Lupe- esto en un momentito se convirtió en un verdadero campo de batalla... ¡volaban sillas! ¡volaban mesas! De puro milagro no salió nada herido.

     -¿Por eso no quiere abrir esta noche? Para evitar otro incidente.

     -Salvador, usted me prestó mucho dinero para abrir este negocio... ¡yo no quiero que tenga otro problema más por mi culpa!

     -Pero no le vamos a dar gusto a esos aprovechados... Lupe... ¡usted vaya y abra el bar! Y si se presenta algún problema me avisa y yo lo resuelvo personalmente.

     Lupe grita de felicidad y lo besa y lo abraza.

     -¡Salvador hombre! –Gaetana le acaricia el brazo- gracias por lo que está haciendo... sobre todo por qué ya está aquí – y lo mira con cariño.

     -¿Pensó que no me volvería a ver? Cierto –le pregunta Salvador mirándole a los ojos.

     A Gaetana se le congela la sonrisa- ¡Si! –admite- le confieso que si.

     -¿Le dio miedo?

     -¿Qué pasó en ese viaje? –le interroga Gaetana.

     Salvador se queda pensativo y mira lejos... y luego de una larga pausa contesta- Fue una experiencia... ¡muy interesante! –y la mira con ojos negros muy negros y comenta con sorna- ¡comencé a ocupar el puesto de Andrés Corona!

     -¡No! No entiendo.

     -¡Le estoy pagando con la misma moneda que él utilizó contra don Pedro José Donoso! –dice con rabia contenida- cuando se casó con Isabel –y respira fuerte- ¡le estoy robando a su mujer! –y sigue cínico- ¡como él me la robó!

     (hum... erreur mon ami... erreur... él no te la robó... porque Isabel no te pertenecía)

     Gaetana se queda con la boca abierta. Salvador sigue comiendo tranquilamente.

     Es noche cerrada e Isabel duerme en su cama.... sueña con los bailarines sensuales... los tambores... su noche de amor con Salvador... la pasión... y luego el sueño se convierte en pesadilla… aparece Andrés que tortura sádicamente a Salvador... lo hace sufrir, ¡le abre la espalda a latigazos!)

     -¡No! –grita desesperada y despierta.

     Valeria entra atraída por sus gritos- ¡Isabel! ¿qué te pasa? –le pregunta asustada.

     Isabel sigue temblando y repite sin sentido- ¡Lo va a matar! Lo va a matar –y llora- va a terminar matándolo... ¡yo losé! –se desespera.

     Valeria trata de consolarla- ¡No! Tienes una pesadilla... ¡eso es todo!

     -¡Lo que tengo es un maldito miedo que no me deja en paz! –dice con rabia Isabel- ¡Ay Valeria! –le confiesa con el dolor en el alma- es que le estoy haciendo daño a una persona... ¡muchísimo daño! Y no se lo merece.

     -¿Pero de quien hablas? ¿De que estás hablando?

     -¡De que estoy haciendo mal las cosas! –le dice Isabel y Valeria no comprende. Isabel le ruega- ¡y necesito que me ayudes! Por favor ayúdame Valeria –le suplica, Valeria la abraza muy fuerte.

     Al día siguiente Isabel observa melancólica el jardín desde la ventana de su cuarto. Azur toma sol muy tranquilo. Valeria entra.

     -¡Creí que estabas durmiendo! –se le acerca- ¿te desvelaste mucho anoche? –y trata de acariciarla.

     Pero Isabel ya no es la misma persona indefensa de la noche y está de nuevo encerrada en sí misma se aleja -¡Si! –le contesta inquieta y distante.

     -¡Isabel! Regresaste muy nerviosa de ese viaje... ¡me imagino que la compañía de Andrés fue un pleno desastre! ¿No?

     Isabel mira a lo lejos y contesta reflexionando con amargura- ¡Y lo que viene!... Viene lo peor –le anuncia- ¡ya escuchaste a Ángela que no va a dejar que Andrés se quede en esta casa!

     -Bueno, probablemente lo haga porque quiere evitar más enfrentamientos! –Valeria reflexiona- Isabel… yo creo que tú vivirías más tranquila con ese hombre en otro lugar.

     Isabel le sonríe triste- ¡Ni en el mismísimo paraíso Andrés y yo podríamos ser felices! –y luego agrega- Además no le voy a dar el gusto a Ángela.

     -¡Isabel! –de pronto recuerda Valeria- ¿por qué dijiste que tenias miedo? ¡Porque le estabas haciendo daño a alguien! ¿A quien te referías?

     -¡No te puedo decir! –le susurra Isabel como si le contara un secreto- pero es la verdad Valeria... ¡y yo no voy a permitir que nadie más en esta casa se exponga al peligro! –con determinación y rabia en la mirada- ¡nadie más! Aunque me duela en el alma... ¡voy a tener que alejarme de esa persona para siempre! Hoy mismo si es posible.

     Esa persona, Salvador llega a la casa- ¡Buenos días! –saluda y las empleadas le contestan amables. Walter lo ignora.

     Isabel desayuna, o mejor dicho trata de desayunar con Rebeca que se queja con su impertinente voz de cacatúa.

     -¡Ángela no es más que una muchachita malcriada! Y me asombró mucho que no la pusieras en su lugar.. a ver ¿qué derechos tiene ella para impedir que Andresito viva en esta casa!

     Isabel deja de comer y la pone en su lugar- ¡tiene todos los derechos en esta casa! –y luego se calma- y lo tenemos que reconocer te guste o no.

     -¡Pero tú también los tienes y no vas a dejar que no te pisotee!

     Isabel mira para otro lado fastidiada.

     -¿Tu sabes lo que quiere esa mosquita muerta? –Despotrica Rebeca- ¡claro! Quedarse a vivir sola en esta casa a sus anchas con Antonio y su manada de sirvientes... ¡eso!

     -¡Ya deja de hablar mal de la gente! –le dice molesta Isabel y trata de seguir desayunando.

     -¡Es que Ángela se las trae Isabelita! –le dice víbora- mira, puede ser muy peligrosa Isabelita... ¡ya se apoderó de la voluntad de Valeria y ya le enseñó sus malas costumbres!

     Isabel reacciona y la mira alerta y preocupada- ¿De que malas costumbres te refieres tía? –le reclama.

     Pero antes que Rebeca responda Walter las interrumpe- Disculpe, pero el chofer Cerinza acaba de llegar... ¿tiene una orden para él?

     -¡Yo sí! –salta Rebeca- dígale que me espere para que me lleve al gimnasio.

     -¡No le diga eso Walter! –corta Isabel.

     -¿Por qué no mi amor? –gime Rebeca.

     -Porque necesito hablar con él y tengo que decirle algo de suma importancia.

     Rebeca la mira con disgusto, le frustraron la diversión. Walter parte a buscar a Salvador.

     Salvador se cambia.

     -Me da gusto verlo Salvador –Antonio lo saluda.

     -Gracias.

     -¿Disfrutó mucho del viaje?

     -No me puedo quejar –y se arregla el uniforme.

     -¿Qué le pareció la casa de la playa?

     -¡Muy agradable! Aunque pudiera estar mejor si alguien se ocupara de mantenerla... ¡sobre todo la parte de los empleados está muy abandonada!

     -Habla como si la conociera de antes.

     -Los encargados me contaron Antonio.

     -El señor Donoso era el único que se encargaba de esa casa. Y ahora con nuevo jefe todo se va a ir para abajo.

     -¡Eso no sucederá si la señorita Ángela interviene!

     -¿Ángela le ha contado algo? ¿le ha dicho algo de sus planes?

     -¡Usted debería estar enterado de sus planes y no yo que soy un simple empleado!

     -Es que ella... a veces confía más en usted que en mi... ¡vi que salían frecuentemente y me imagino que ahora que usted regresó seguirán haciéndolo.

     Salvador se detiene en lo que está haciendo y lo mira escrutiñadoramente - ¡es mi obligación como chofer de esta casa! –le aclara- Eso no significa que esté enterado de todos sus pasos.

     -¿Le molesta lo que le digo?

     -para nada, pero me da a entender que está celoso –Salvador le dice sin pelos en la lengua.

     -¿Podría sentir celos de usted Salvador?

     Salvador lo mira sin responder, un poco fastidiado. Cuando los interrumpe altanero Walter -Cerinza, la señora Isabel lo está esperando en la sala... ¡muévase!

     Salvador vuelve a mirar a Antonio y luego decide marcharse sin responder.

     Antonio se queda con la duda.

     En la sala, Isabel, sola, lo espera nerviosa. Al verlo entrar... se sobresalta.

     Y lo mira con una especia de cariño y amor en la mirada… con pena traga saliva.

     -¿Qué se le ofrece? –le pregunta serio Salvador.

     -Hablar con usted de algo bastante delicado por cierto – Isabel desvía la mirada.

     -La escucho... –dice tranquilo y seguro de sí mismo Salvador.

     -Bueno –duda y lo mira con como tratando de decirle mil cosas con la mirada.

     -En realidad debí hablar con usted de esto muchísimo tiempo antes, pero... –continúa… y cierra los ojos y no puede seguir- Salvador –de pronto se le quiebra la voz- ¡le juro que lo que estoy sintiendo por usted se está convirtiendo en una obsesión!

     Salvador no comprende a lo que quiere llegar y achica los ojos.

     Isabel mira al techo y suspira para toma tomar fuerzas y luego sigue firme- Una obsesión y una locura con la que ya no puedo continuar.

     Salvador la mira con ojos muy tristes, muy tristes.

     Y... bueno... yo creo... que lo mejor es que usted se marche –termina Isabel. Salvador es tomado desprevenido y desolado baja los brazos.

     -Espero que usted entienda mi situación porque... –sigue Isabel con un susurro de voz- muy pronto Andrés vendrá a vivir a esta casa –le explica- ¡y no es prudente que usted siga trabajando aquí! –e Isabel no puede evitar que se le llenen los ojos de lágrimas.

     Salvador la mira con una tristeza infinita, sus ojos ruegan lo imposible ¡El no quiere irse de su propia casa ni alejarse de su hija! Y mucho menos… ¡no quiere alejarse de su propia mujer!

     FIN DEL CAPITULO

     @2005 Transcripción copyright by Mabouchita! Z;D

 

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Telenovela-World:     CAP# 59: jueves 6 de octubre 2005 – ¡ESTA DESPEDIDO!       Author: Mabouchita (---)    Date:   10-09-05 08:05 PDT

     CAP# 59: jueves 6 de octubre 2005 – ¡ESTA DESPEDIDO!

     El Cuerpo del Deseo

     Una historia Original de JULIO JIMENEZ

     Libretos: IVAN MARTINEZ LOZANO

     Mansión.

     -¡Le juro que lo que estoy sintiendo por usted se está convirtiendo en una obsesión! –le confiesa Isabel con la voz temblorosa.

     Salvador traga aire y mete las manos en los bolsillos. Isabel mira al techo y suspira para toma tomar fuerzas.

     - Una obsesión y una locura con la que ya no puedo continuar –hace una pausa-Y... bueno... pues yo creo... que lo mejor es que usted se marche –termina Isabel.

     Salvador es tomado desprevenido y desconcertado la mira con ojos muy tristes, muy tristes.

     -Espero que usted entienda mi situación porque... –sigue Isabel con un susurro de voz- muy pronto Andrés vendrá a vivir a esta casa –le explica- ¡y no es prudente que usted siga trabajando aquí! –e Isabel no puede evitar que se le llenen los ojos de lágrimas.

     Salvador la mira con una tristeza infinita, sus ojos gritan lo imposible ¡El no quiere irse de su propia casa! ¡no quiere!

     (en los ojos de Salvador... se lee odio? rencor? Amor?... qué difícil! )

     Salvador traga saliva, achica los ojos y luego la mira como tratando de adivinarla - ¿Está segura doña Isabel? –le pregunta- ¿Está segura? –le repite- ¿quiere renunciar a lo nuestro?

     -¡Ah! –Isabel suspira frustrada- ¡no me queda de otra! –y se le quiebra la voz- ¡lo tengo que hacer!

     Salvador la estudia.

     -¡Yo sé como es Andrés! –le explica Isabel- es un tipo muy peligros y muy agresivo- y de pronto se detiene como si hubiera hablado de más y mira para otro lado... hace una pausa... pero luego sigue- ¡y si llegara a descubrirnos a usted y a mí juntos! –y lo mira a los ojos- ¡sé que sería capaz de lo peor! -y lo mira con miedo.

     Salvador le pregunta directo - ¿Tiene miedo por usted...? –y duda... pero luego sigue- ¿o tiene miedo por mí?

     Isabel lo mira con los ojos rojos de lágrimas- ¡Usted que cree! –lo reta y sonríe triste.

     Salvador se sorprende y la sigue mirando de una manera muy extraña.

     Isabel llora pero se contiene- ¡autorizaré a Walter para que... se encargue de cancelar sus servicios Salvador! Y... –y no puede mirarlo a los ojos- ¡y yo me encargaré personalmente de darle una buena indemnización!

     Salvador la sigue mirando con tristeza.

     -Por lo pronto... –sigue Isabel y la cara de le descompone por la rabia y el llanto contenidos- ¡no quiero volver a verlo en mi vida!

     Y para no llorar frente a él se dirige furiosa escaleras arriba. Salvador se queda parado en su sitio y calcula su próximo movimiento.

     Cítricos Donoso.

     Simón le cuenta a don Evelio que Andrés e Isabel regresaron la noche anterior y que a todos los tomó por sorpresa- ¡No le duró mucho la luna de miel!.

     -Eso quiere decir que pronto estará deshaciendo todo lo bueno que hizo el dr. Gazes.

     -¿No le complace el regreso del señor Corona?

     -Francamente no mucho – le confiesa- El dr. Gaces es más competente y más justo... ¿ya viste todo lo que arregló en el tiempo que estuvo de encargado?

     Simón le da la razón.

     -El trabajo se normalizó –sigue don Evelio – el ajuste con el personal tuvo excelente resultado, las secciones están trabajando... ¿ya viste como lo dejó el señor Corona?

     -¡Patas pa’arriba! El hombre andaba cometiendo errores por todos lados.

     -¡Espero que ese matrimonio le haya tranquilizado los nervios! –suspira don Evelio- y no tengamos que sufrir más sus malos manejos.

     -¡No se haga ilusiones don Evelio! –ríe Simón- ese tipo no cambia con nada ni con nadie.

     -¡Al que veo muy cambiado es a ti! –ríe don Evelio- ya dejaste de amargarte la vida por esa tal Consuelo.

     -¡Ni me la mencione don Evelio! Ya... ¡ese asunto ya quedó liquidado! Yo por nada del mundo regreso con esa vieja.

     -¡Hoho! Eso me dijiste la última vez y mira... volviste a caer.

     -¡Se lo juro! Yo ni muerto me enredaría con ella ¡se lo aseguro! Además ni falta me hace... ¡es como si no existiera!

     -¡Me alegra que lo hayas entendido muchacho! –le dice con voz de viejo sabio- hay muchachas que no causan problemas y si merecen que uno las quiera.

     -¡De eso si estoy convencido don Evelio! –suspira Simón- siempre habrá una mujer dispuesta a entregarnos su amor... ¡a veces la tenemos cerca de nosotros y ni cuenta nos damos!

     Mansión.

     En ese mismo instante Valeria conversa con los cuidadores de caballos que le hacen muchas fiestas. Abigail pasa cerca, la mira y luego baja la cabeza preocupada.

     Un auto se acerca raudamente, es Andrés. Estaciona y baja del auto en el momento que Salvador sale de la casa. Los dos se miran con desafío y se cruzan sin hablar. Andrés entra como dueño a la casa. Salvador sale porque lo acaban de despedir. Uno triunfante, el otro despedido. Al quedar solo Salvador frunce el ceño con rabia.

     En el piso superior Walter no puede en sí de la alegría- ¿Está segura de lo que me está diciendo doña Isabelita? ¡Usted! –y toma aire feliz- ¿ha despedido a Salvador Cerinza?

     -¡Pero cuantas veces se lo tengo que repetir! –le dice fastidiada Isabel mientras sigue trabajando en su computadora portable- ¡si! ¡ya despedí a Salvador Cerinza!

     Walter se arregla el moñito y no cabe en sí de emoción- ¡es que... me cuesta creerlo! –y se le corta la voz.

     Isabel lo mira extrañada y le explica-¡Si no lo hice por mí! Lo hice por Andrés que no lo soporta... ¡lo único que no quiero es tener problemas con él! –dice para sí misma.

     -¡Yo la comprendo perfectamente doña Isabelita! –la halaga- es una decisión acertadísima, ¡es lo mejor que pudo haber hecho!

     Pero Isabel lo mira con ojos helados- No estoy pidiendo su opinión –le recuerda- le suplico que se encargue de realizar los trámites correspondientes a la liquidación de Salvador –y sigue trabajando.

     Walter suspira con miedo- ¡Por supuesto que sí doña Isabelita! –y retrocede para salir- no dejaré para mañana lo que puedo hacer hoy –le promete- ¡solamente me va a tomar cinco minutos! –y sale corriendo.

     Al quedar sola Isabel mira con rabia.

     Walter baja las escaleras saltando de alegría y ve a Andrés- ¡don Andresito! –le grita eufórico- ¡don Andresito! –Andrés lo mira frío- hoy día salto de la alegría... 1es que hoy es un día memorable!

     -¿Ah si? ¿por qué?

     -¡Porque ya se nota que usted es el nuevo patrón de esta casa! –celebra Walter- ¡la señora Isabel acaba de despedir a Cerinza!

     Andrés es tomado por sorpresa y se pone feliz- ¿De veras? –y mira para arriba.

     -¡Me acaba de ordenar que prepare la liquidación y....! –y baja la voz- ¡eso lo hace porque lo ama señor! Lo corre de esta casa porque sabe que usted no lo soporta señor –y de pronto se emociona- ¡esto es maravilloso señor! ¡maravilloso! –y trata de abrazarlo.

     Pero Andrés lo detiene con un gesto seco y altanero de la mano- ¡Haz la liquidación y págale lo que sea! –le ordena y sonríe- ¡Si! Antes que Isabel se arrepienta.

     -¡Muy bien señor! –se inclina servil Walter- inmediatamente... ¡enseguida! –y corre a hacerlo.

     Al quedar solo Andrés sonríe triunfante y feliz y luego sube las escaleras seguro de si mismo.

     En su cuarto Isabel sentada en un sofá llora amargamente lágrimas de rabia y frustración.

     Se ve mil veces avejentada por el llanto. Al escuchar la puerta que se abre trata de disimular pero no puede.

     Andrés se le acerca lentamente.

     y se le arrodilla al lado mientras la mira.

     -¿Por qué lloras? –y le toca la mejilla.

     Pero al ver el rechazo de Isabel Andrés se enfurece- ¡no será por el imbec.il de Salvador! ¿verdad? –le reclama.

     -¡Ah! –suspira con rabia Isabel- ¡simplemente lloro de puro coraje! –le responde sin mirarlo y las lágrimas le corren libremente por las mejillas- ¡porque estoy harta de ceder a tus imposiciones!

     Y luego sigue con rabia- y te aseguro que si esta vez te complací Andrés...

     -¡Será la última! –Isabel afirma y le repite-¡la última vez!

     Andrés la mira con la mandíbula apretada e Isabel se levanta furiosa y se mete al baño. Andrés suspira... ¡esos bellos ojos verdes! Tan lejos de la realidad... ¡tan cerca de la locura!

     Afuera Salvador contempla triste el jardín, se le acerca Ángela- ¡Salvador! Que alegría verlo, me hizo muchísima falta.

     -¡Yo también la extrañé mucho señorita Ángela! –le sonríe triste.

     -Necesito que me ayude a resolver unos asuntos ahora que ya regresaron Isabel y Andrés. ¿Podemos salir?

     Salvador suspira- No creo que sea posible señorita... ¡ocurrió algo inesperado!

     Y antes que le pueda explicar llega Walter altanero- ¡Cerinza! Quítese el uniforme y espéreme junto a la cocina –le ordena- ¡voy a prepararle su liquidación! –le anuncia feliz.

     -¡Liquidación! –se sorprende Ángela- ¿a qué liquidación se refiere Walter?

     -¡La señora Isabel por fin decidió prescindir de los servicios de este... caballero! Así que ya no trabaja aquí –y sobándose las manos y silbando de alegría se marcha.

     Salvador mira a Ángela y luego mira al suelo. Ángela está sorprendida.

     Momentos después Salvador se saca el uniforme. Entran Vicky y Abigail preocupadas- ¡Salvador! –Abigail- ¿es cierto lo que está diciendo Walter? ¿qué lo despidieron?

     -Doña Isabel me despidió y no me queda más remedio que aceptarlo –les anuncia.

     -¿Pero por qué? –se pone a llorar Vicky- ¡no se me hace justo que le hagan semejante marranada!

     Salvador la mira inquieto- Bueno Vicky, pero tampoco es para que se ponga a llorar –le pone una mano en el hombro.

     -¡Pero es que esto es un atropello Salvador! –se insurge Abigail- vaya a hablar con la señorita Ángela.

     -Ella no puede hacer nada.

     -Tenemos que hacer algo –suplica Vicky.

     -¡Señoras por favor! –sonríe Salvador y sigue guardando su uniforme- ¿qué pueden hacer ustedes?

     -¡Bueno no sé! Pero... ¡algo se nos puede ocurrir! Pero es que esto es arbitrario Salvador... –Abigail- mire yo... ¡yo siento como si me estuvieran corriendo a mí! De verdad.

     -Lo mismo pienso yo –sigue llorando Vicky- ¡ya le hemos tomado demasiado cariño como para perderlo así de un momento a otro!

     Salvador se les acerca- ¡Qué importa que me corran! –las consuela- que importa... ¡esta demostración de cariño vale mil veces más!

     En el pasillo, Rebeca ya enterada de lo que pasa persigue a Walter- ¡Walter usted no puede hacer eso! –le grita con su voz de cacatúa- ¡entrégueme eso Walter! –le exige.

     -¡Lo siento mucho! –le dice Walter feliz- pero se trata de la liquidación de Cerinza.

     Pero Rebeca es una fiera cacatúa.

     (Rebeca con diferentes pelucas:

     Rebeca peluca 1

     Rebeca peluca 2

     Rebeca peluca 3)

          -¡No se atreva a hacerle firmar!

     -¡Ah! ¿por qué? ¿porqué cree que no se le vamos a pagar lo correcto? –se burla Walter.

     -¡Me importa un pepino lo que le van a pagar! –grita histérica- pero yo tengo que impedir que Salvador se vaya... ¡el no puede irse! –llora histérica mientras Walter la mira con rabia y celos.

     -Ya está decidido –le dice en la oreja- don Andrés es el nuevo jefe de esta casa y no lo quiere para el servicio.

     Rebeca se da la vuelta furiosa- ¡Pues voy a hablar con Andrés porque el no va a cometer esa canallada! –y mira los papeles- ¡entrégueme esos papeles! –y de un gesto se los arranca de las manos y los rompe en pedacitos mientras Walter se toma la cabeza en las manos- ¡Ahora mismo voy a hablar con mi sobrina! Primero me echa a mí que sacar a Salvador de esta casa.

     Walter furioso recoge los pedazos de papel- ¡Vieja ridícula! –despotrica- ¿cree que va a lograr algo con hacer esto?

     En la sala Andrés malhumorado está sentado esperando en el sofá. Isabel baja las escaleras y se acerca. Ángela entra golpeando la puerta furiosa y los enfrenta.

     (ayayayay amig@s... Pero qué es esto? Ángela está vestida con una superminifalda jeans que cuando la cámara enfoca desde atrás... no les digo, un gran cinturón de cuero marrón, un debardeur rosa con encajes con escote a la cintura... botas y sombrero)

     -¡Isabel! ¿me puedes explicar que está pasando con Salvador? –le reclama.

     Isabel se sienta y se toma la cabeza en las manos- No tengo por qué explicarte absolutamente nada Ángela.

     -¿Por qué lo despediste sin contar con mi opinión?

     -¡Isabel no necesita tu opinión! –le corta Andrés altanero- para despedir a un simple chofer... ¡si ella cree que no debe seguir trabajando en esta casa lo echa y se acabó el problema!

     Isabel se muerde los labios.

     -¡Solo porque a ti te cae mal! –se burla Ángela.

     -Bueno –admite Andrés frío- me parece una razón bastante fuerte.

     -Ángela –interviene Isabel- no pienso discutir contigo este tipo de cosas... ¡deberías aceptarlo y no oponerte a esta situación!

     -Tienes toda la razón –sonríe Ángela- no me voy a oponer a que lo eches porque a partir de este momento yo lo contrato como mi chofer... ¡y será mi empleado!

     -¡Ángela por Dios! –se burla Andrés- no digas estupideces.

     -No, no estoy diciendo estupideces... ¡ya no va a trabajar para ustedes! Sino única y exclusivamente para mí ¿entendido?

     En ese momento entra Rebeca y sonríe aliviada.

     -Lo que dices no tiene sentido –la contradice Andrés mientras Isabel simplemente calla.

     -¡Lo que no tiene sentido es que vengas a mandar a una casa que no te pertenece Andrés! –le grita Ángela- ¡si quieres mandar a tu mujer hazlo! Pero a mis empleados los respetas –Andrés la mira con odio disimulado- ¿te queda claro? –termina Ángela.

     Walter se acerca con los pedazos de papel en la mano.

     -¡Walter! –Ángela le pregunta- ¿dónde está Salvador?

     -Quitándose la ropa para marcharse lógicamente.

     -Pues lógicamente no se irá porque ahora es mi chofer y está bajo mi responsabilidad... ¡así que aquí se queda les guste o no les guste! –y los mira soberbia- ¿les queda claro señores? –y se marcha.

     Isabel traga saliva. Rebeca sonríe feliz. Walter se queda de una pieza. Andrés es pura ira contenida.

     Afuera Salvador espera.

     -¡Tenemos que hacer algo Salvador! –Abigal sigue- no podemos resignarnos así de fácil.

     -¡Si! –la apoya Vicky- tenemos que protestar... ¡yo estoy dispuesta a cantarle sus cuatro verdades a la señora Isabel! Aunque su marido se me ponga al brinco.

     Salvador suspira resignado- Pierden su tiempo señoras... ¡les digo que no hay nada que hacer! No entiendo cómo Walter se demora tanto con la dichosa liquidación –dice impaciente.

     Ángela, con su extraña vestimenta, sale de la casa decidida- ¡Salvador! Los dos nos vamos a dar una vuelta, usted sigue trabajando en esta casa –le sonríe- eso de que le van a correr... ¡no va a suceder!

     -¡Ay bendito sea Dios! –se alegra Vicky.

     -¡Yo sabia que la señora Isabel iba a cambiar de parecer! –dice Abigail.

     -¡Ni Isabel cambió de opinión ni usted trabaja más para ella! –corrige Ángela- a partir de este momento solamente es mi empleado y estará a mi servicio solamente... ¡así que vámonos por favor!

     Y Salvador solícito y presto le abre la puerta del auto, mientras Vicky y Abigail se abrazan felices. El auto se aleja.

     En la sala Andrés está haciendo un escándalo y gritando- ¡A Ángela no le importa que echemos a ese imbéc.il! ¡no le importa! Lo hace para molestarme, nada más. ¡La muy estúpida quiere impedir que me mude a esta casa! –y se pasea de un lado a otro.

     -Yo estoy de acuerdo con usted señor Andrés –se apura a apoyarlo Walter- pero que pena... ¡una jovencita como ella no puede hacer lo que le venga en gana e imponernos a ese indeseable!

     Andrés lo mira orgulloso de su sirviente.

     Pero Rebeca no está de acuerdo- ¿Cuál indeseable Walter? ¡por favor no exagere! ¿qué ha hecho Salvador para que lo despidan? ¡A ver!

     Isabel que sigue sentada en el sofá respira entrecortada y preocupadamente.

     -¡Yo en cierta manera estoy de acuerdo con Angelita! –sigue Rebeca con una sonrisa falsa para Andrés- mira disculpa Andresito, pero esta vez no te puedo respaldar... ¡Salvador es un empleado ejemplar y lamentaría muchísimo perderlo!

     Isabel suspira cansada.

     -¡A ver dime! ¿dónde vamos a conseguir un chofer con su clase y su figura?

     Isabel se toma la cabeza en las manos como rogando que Rebeca se calle.

     -¡Hum! –se burla Andrés- quiero hablar con Isabel... ¡a solas! –los echa.

     Walter y Rebeca se marchan. Andrés se sienta en el sofá al lado de Isabel.

     -¡Vas a permitir que Ángela pase por encima de ti! –ataca a Isabel.

     -¿Y que es lo que quieres que haga? –se rebela Isabel harta- ¿qué me agarre a golpes con Ángela para demostrarle que yo soy mucho más fuerte? –se burla.

     -No me refiero a eso.

     -¿Y entonces qué? –le dice hastiada- ¡es lo único que me falta! Yo ya despedí a Salvador y no me puedes exigir más Andrés por favor –le ruega desesperada.

     -¡Está bien! –acepta Andrés- al menos demostraste que te importo más que el chofer... gracias –le dice de manera burlona y trata de acariciarla.

     Pero Isabel se levanta furiosa del sofá pero Andrés la detiene del brazo con violencia- ¡pero si sigues hablando con él a mi no me sirve!.

     Andrés la mira con esos bellos ojos verdes donde la locura... hace mucho... mucho tiempo hizo nido- ¡si Ángela lo quiere a su servicio que le sirva únicamente a ella! No quiero a ese tipo cerca de ti... ¡nunca más!

     Isabel de un gesto brusco libra su brazo y le sonríe con sorna- ¿y qué es lo que quieres que haga? Que juguemos a las escondidillas para que no me encuentre cada vez que lo vea.

     -¡Ignóralo! –le grita- tarde o temprano tendrá que renunciar a su trabajo... ¡de eso me encargo yo! –y dice con una sonrisa que da miedo- no te preocupes.

     Isabel inquieta mira para otro lado.

     En otro lugar Ángela y Salvador almuerzan. Salvador la mira con orgullo.

     -¿Por qué me mira tan extraño Salvador? –se inquieta Ángela- ¿cree que hice mal al enfrentar a Isabel y a Andrés?

     -¡No! Claro que no, ¡me complace ver que tiene el mismo carácter de su papá! –y le sonríe- si el estuviera aquí se sentiría muy orgulloso.

     -¿Sabe algo Salvador? –Ángela deja de comer- Cuando lo miro, siento que él está conmigo... ¡usted me anima a defenderme y a seguir luchando! Yo siempre fui muy débil –reconoce.

     -No es conveniente que sus enemigos conozcan sus debilidades –le aconseja Salvador- ¡así que tiene que hacer lo imposible por ocultarlas! Aun en el peor de los casos tiene que mantenerse firme y segura.

     -Eso intento –suspira angustiada- no puedo perderlo.

     -¡No! Claro que no... ¡ya perdió al dr. Belaúnde! No puede quedarse sola –Salvador mira a lo lejos.

     -¡Imagínese! No sabría que hacer... ¡Salvador! Usted me inspira mucha confianza se que debo escucharlo y usted es un buen hombre que quiere ayudarme.

     -En memoria de don Pedro José Donoso yo le juro que no voy a defraudarla y en el peor de los casos... ¡siempre permaneceré a su lado! –y le sonríe- ¡siempre! –le promete.

     Esa noche, en la cocina de la mansión, mientras cenan Abigail le cuenta orgullosa a sus hijos.

     -¡Nunca había visto tan decidida a la señorita Ángela! Se enfrentó como una fiera a doña Isabel y don Andrés... ¡evitó que sacaran a Salvador!

     -Pues a mí me parece bien que pusiera en su lugar a ese par de sabandijas –Simón- porque si llega a ceder terreno se la tragan enterita.

     -Lo que me parece muy extraño es la actitud de doña Isabel –Antonio- ¿por qué corrió a Salvador si se veía tan satisfecha con su trabajo?

     -¡Ay hermano! ¿pues tu por qué crees? Andrés Corona no puedo verlo ni en pintura... ¡seguramente se lo exigió! Si me late que Salvador va a tener un mar de problemas con el nuevo patrón de la casa... ¡con lo mala gente que es Corona no me gustaría estar en su lugar!

     -Pobre... con todos los problemas que tenía antes... ¿cómo le va a ir ahora? Solo cuenta con el apoyo de Ángela.

     -Y con el mío –agrega Abigail- porque yo le he tomado mucho aprecio, puede que no sirva de gran cosa pero estoy dispuesta a meter las manos al fuego por ese muchacho.

     -Al parecer todo este problemita te aumentó la simpatía que le tienes –se sorprende Antonio.

     -¡Fijate que si hijo! –admite Abigail- cuando me enteré que lo habían despedido me rebelé y sentí una rabia horrible –y reflexiona- ese vacío que se siente cuando... perdemos a una persona que necesitamos... ¡hoy me di cuenta de lo mucho que Salvador significa en nuestras vidas!

     Los tres se miran

     Bar. Gaetana vestida con un vestido de noche negro y plateado que le queda superbe!!! Muy bien le da al baile!.

     [?

     ¡Quiero enseñarte un nuevo baile!

     Este es el baile ¡el baile del burrito!,

     Pa’ que lo goces bien sabrosito

     Pa’ que lo bailes conmigo pegadito,

     Poniendo una patita pa’ delante

     Poniendo una patita para atrás,

     moviendo la colita bien sabroso,

     agarra tu cadera que te pongo pa’gozar

     ¡Quiero enseñarte un nuevo baile!

     Este es el baile ¡el baile del burrito!,

     Pa’ que lo goces bien sabrosito

     ¡Pa’ que lo bailes conmigo pegadito!

     ] ? El Burrito click

     En ese momento entran al bar los mismos personajes de ayer... el dueño de la casa, el vecino y sus secuaces. Gaetana los ve pero disimula y los ignora.

     [?

     ¡Quiero enseñarte un nuevo baile!

     Este es el baile ¡el baile del burrito!,

     Pa’ que lo goces bien sabrosito

     Pa’ que lo bailes conmigo pegadito,

     Tomando a tu pareja de las manos,

     Bailando apretaditos sin parar,

     Juntando las mejillas bien sabroso,

     Movemos la cadera y empezamos a gozar,

     ¡Quiero enseñarte un nuevo baile!

     Este es el baile ¡el baile del burrito!,

     Pa’ que lo goces bien sabrosito

     ¡Pa’ que lo bailes conmigo pegadito!

     ]?

     Salvador al ver la cara preocupada de Lupe, se levanta de su silla.

     Y se acerca a los matones- ¿se les ofrece algo señores?

     -¡Qué le parece! –se burla el vecino- pusieron de seguridad a este gorila para meternos miedo.

     -¿Cree que puede impedirnos el paso? –el dueño- para que sepa señor esta es mi casa.

     -Y yo soy el que paga la renta y el que protege a Gaetana.

     -¡Mejor lárguese amigo! –le advierte el dueño- por su bien no se meta en problemas.

     -Mire caballero... ¡sólo podrá pasar si viene con buenas intenciones!

     El dueño mira a sus secuaces- O sea que usted quiere que mis amigos lo vuelvan polvo... ¡un solo golpe y lo tienen que juntar con cucharita.

     (ehehehe qué acento bonaerense... linda Argentina!!! Saludos Buenos Aires!!)

     -No creo que sea tan fácil –Salvador les dice tranquilo.

     -¿Quiere probarlo?

     -¿Y por qué no? –no se amilana Salvador- pero les propongo algo... ¡no hay necesidad de molestar a los clientes! Mejor vamos a un lugar más retirado.

     El dueño lo considera y contesta- Ok, como quiera.

     Y él y sus hombres salen afuera... Salvador los acompaña tranquilamente.

     Y mientras el ritmo de El Burrito suena alegre. Camilo los ve y va detrás de Salvador para ayudarlo, pero Lupe, cuidando a su novio se abalanza cual Walkiria y le impide salir afuera. Camila baja la cabeza y resignado vuelve a su lugar detrás del bar.

     Afuera del bar, es noche negra. Salvador, el dueño, el vecino y dos matones salen al exterior.

     -Bueno, escoja con cual del los dos quiere morir aplastado.

     Salvador los mira indiferente- ¡Me da igual cualquiera de los dos! –anuncia- pero dejemos claras primero las condiciones.

     -Si usted gana –se hincha el dueño- cosa que dudo- le aclara- nos alejamos de aquí, no los molestamos más... –y luego agrega seguro- y no pagaran la renta... ¡durante un año!

     -¡Durante un año! –repite Salvador sorprendido- me parece justo.

     -¡Y si pierden! –sigue el dueño- se largan de este barrio y desocupan mañana mismo mi propiedad.

     -¡La desocupamos esta misma noche! –y luego saca un fajo de billetes- además este dinero será para usted.

     -¡Adelante! –ordena el dueño mientras Salvador los espera con las manos en los bolsillos- es todo tuyo.

     Salvador se pone en guardia.

     Y uno de los matones se adelanta y empieza a hacer gestos ¡zaz! ¡zaz!!ziz! con las manos... ¡gestos marciales!

     Salvador mueve la cabeza de izquierda a derecha, como haciendo sonar el cuello.

     Luego esquiva un golpe, dos, y luego... de pronto ¡pam! Salvador le lanza un izquierdazo que lo deja tirado en el suelo.

     -¡Qué te pasó! –se espanta el dueño- ¡no puedo creer lo que estoy viendo!

     Salvador se arregla el pelo.

     -¡Demuéstrale que eres más fuerte! –ordena el dueño al segundo matón.

     El segundo matón trata de revivir a su amigo.

     -¡Déjenme arrancarle la cabeza! –fanfarronea el matón y se saca la chaqueta.

     Y mientras hace aspavientos con los brazos, enorme reloj amarillo en el brazo izquierdo, murmura- ¡bump! ¡bamp! ¡ughg!.. levanta la pierna y dice ¡yaaahhhh! Como un karateka.

     (hahahaha.... recuerdan las viejas, pero viejas películas de karate??? Hejejejeje igualito)

     Y Salvador lo mira tranquilamente, casi con tedio.

     Y luego le da un golpe aquí, un golpe allá y al ritmo de una música de tensión extrema se da la vuelta sobre si mismo y le envía una patada que lo hace aterrizar a varios metros.

     (wow!!! Esto ya parece KARATE MARIO-KID!!!)

     -¡Pero fíjate nomás! Que bárbaro –se exclama el dueño.

     -¡Prometió que nos dejaría en paz! –le recuerda Salvador.

     -¡Así va a ser!

     -Y recuerde que la renta es gratis por un año.

     -Un año –repite el dueño.

     -¡Un año! –le repite Salvador sin poder creerlo él mismo.

     -¡Un año! ¡soy hombre de palabra! –el dueño- ¡un año!

     Y los cuatro miran a Salvador con los ojos cuadrados mientras éste se aleja tranquilamente.

     -¡Pero que clase de tipo es éste! –se pregunta el dueño- ¿quién puede ser?

     Y se retiran cojeando y golpeados.

     Dentro del bar.

     [?

     ¡Quiero enseñarte un nuevo baile!

     Este es el baile ¡el baile del burrito!,

     Pa’ que lo goces bien sabrosito

     Pa’ que lo bailes conmigo pegadito,

     Tomando a tu pareja de las manos,

     Bailando apretaditos sin parar,

     Juntando las mejillas bien sabroso,

     Movemos la cadera y empezamos a gozar,

     ]?

     Y Gaetana ve a Salvador que entra y se le ilumina el cielo.

     Y corre a besarlo y a abrazarlo.

     ¡Lo recibe como a un héroe!

     Salvador ríe feliz... Gaetana sigue bailando MUY SENSUAL.

     [?

     ¡Quiero enseñarte un nuevo baile!

     Este es el baile ¡el baile del burrito!,

     Pa’ que lo goces bien sabrosito

     ¡Pa’ que lo bailes conmigo pegadito!

     ]?

     Salvador saluda Camilo y luego sube las escaleras para su cuarto. Gaetana feliz, pero muy feliz no puede consigo de la felicidad y se sienta y agradece al cielo su buena fortuna. Mira a Camilo y Lupe que bailan como locos.... y luego Gaetana se sopla muerta de calor y sigue bailando.

     [?

     ¡Ahí viene Gaetana a ponerte a’gozar! Con el burrito pegadito

     ¡Ahí viene Gaetana a ponerte a gozar! Duro

     ella sabe que tiene pa’ vacilar

     con el burrito baila pa’matar

     mueve tu cuerpo pa’que goce sin parar

     a todo hora todo el día bailará

     sin darse cuenta ella te poseerá

     con el burrito pegadito bailará,

     sabrosito, bien burrito, nunca más podrá parar

     ]?

     Mansión. Valeria está en la recámara de Isabel y mira por la ventana preocupada. Isabel sale del baño sacándose las joyas. Valeria se acerca decidida.

     -¡Te referías a Salvador! ¿verdad? –la interroga.

     Isabel se queda de una pieza- ¿Perdón? –trata de salirse del paso.

     -¡Si! –afirma Valeria- cuando dijiste que querías alejar a alguien para no hacerle daño –Isabel la estudia con la mirada- ¡hablabas de él! –sigue Valeria.

     -¿Y que te hace suponer eso? –trata de confundirla.

     -Bueno... ¡porque es la verdad! –dice segura- ¡le tomaste aprecio a Salvador! Y decidiste despedirlo para evitar problemas con Andrés ¿es cierto o me equivoco?

     Isabel mira a lo lejos y luego decide confiarle- No, no te equivocas.

     -¡Eres muy noble Isabel! –Valeria le toma las manos y la mira con amor.

     -¡No es cierto! –le dice Isabel muy triste y la mira a los ojos.

     -¡Si lo eres! –dice Valeria orgullosa- ¡eres incapaz de atropellar a una persona humilde! Yo lo sé.

     Isabel le sonríe con ironía- ¡Lo que pasa es que Salvador! –y mira distante- a diferencia de lo que todos ustedes piensan... ¡no es una persona humilde! –y lo dice con certeza- ¡Salvador es un tipo soberbio! –y suspira sonriendo- ¡bastante soberbio diría yo!

     Y mientras Valeria lo mira asombrada e incrédula, Isabel sonríe para ella sola.

     (Eh oui!!! C’est vrai!!! Ella lo conoce mejor que nadie!)

     Bar. Gaetana feliz.

     -¡Ay Salvador! Usted es un fenómeno... ¡pero dígame! ¿qué fue lo que les dijo o hizo a esos imbeciles para que nos dejen en paz?

     -¡No fue gran cosa Gaetana! –dice modesto- solo utilicé los medios a mi alcance para convencerlos de que deberían dejarnos tranquilos.

     -¡Hum! Está bien... no me lo diga –admite Gaetana- ¡pero déjeme decirle que es una delicia trabajar sin miedo! –y ríe a carcajadas- ¡mire que delicioso está el ambiente esta noche!

     -¡Está muy bonito! –sonríe Salvador.

     -¡Ay Salvador! Usted no sabe lo bueno que es tener el apoyo de un machote como usted.

     Salvador lo mira escéptico- Bueno, los enemigos pueden resultar más peligrosos Gaetana –dice filosófico- Hoy por ejemplo estuve a punto de ser despedido.

     (Error mon petit Salvador... hoy fuiste despedido por cierto)

     Gaetana se pone seria- ¡Isabel Arroyo y Andrés comenzaron a hacerle problemas!

     -¡De nada les valdrá! –le afirma Salvador con ojos bien negros de odio- ¡no se van a librar de mí tan fácilmente! Mucho menos ahora que la rata de Andrés Corona piensa ocupar mi casa... ¡y le juro por lo más sagrado! Que no les voy a dejar el campo libre.. ¡de ninguna manera! –rechina los dientes de rabia.

     En la mansión, Antonio y Ángela.

     -¿Me vas a decir por qué lo hiciste? Lo hiciste para ayudar a Salvador o simplemente para demostrarle a la señora Isabel que eras más fuerte –interroga Antonio.

     -¡Si lo hubiera hecho por Salvador! –avanza Ángela- ¿te disgustaría?

     -¡Ángela! ¿qué sientes por ese hombre?

     -¡No sabría decirte! –admite Ángela- de lo que si estoy segura es de que estás celoso.

     -No, te equivocas –le dice Antonio- simplemente no me gusta que confíes tanto en él... ¡eso es todo!

     (hum... pero yo creo que si... que está muy celoso)

     -¿Estas seguro Antonio? –duda Ángela.

     -¡Te lo juro! –afirma- además no quiero que se aleje de la casa... ¡todavía tengo que investigar muchas cosas que me inquietan!

     Ángela lo mira extrañada- ¿Desconfías de Salvador?

     -No, simplemente me desconcierta... ¡se ha ganado la desconfianza de todos y es un enigma!

     -Bueno mi amor –se despide Ángela- ya me voy a dormir... ¡nos vemos mañana!

     Y se dan un largo y apasionado beso- ¡Ya déjame! –ríe Ángela- porque mañana tengo muchas cosas que hacer con Salvador! Aunque te incomode – y lo vuelve a besar y se aleja.

     Antonio se queda flotando en las nubes del amor... ¡cuando de pronto se da cuenta que alguien los espía y furioso va a sacarlos de su escondite! Lo atrapa del brazo y lo obliga a salir.

     Es Walter oculta detrás de un arbusto- ¡Oiga suélteme!

     -¡Esa maldita costumbre de andar espiando desde los rincones! –le grita furioso Antonio- ¿por qué diablos nos vigila?

     -¡Yo no estoy vigilando a nadie simplemente cumplo con mis rondas nocturnas!

     -¡Que rondas nocturnas ni que nada! Acepte que a usted le gusta andar chismoseando para andar yendo y trayendo cuentos.

     -¡No me levante calumnias jovencito!

     -¿Calumnias? Walter... ¡si usted supiera lo que acabo de descubrir de usted! –lo amenaza- lo pondría a temblar... ¡manos larga!

     -¿Qué es lo que sabe? –se indigna Walter- ¡digame! ¿qué es lo que sabe?

     Pero Antonio calla- ¡mejor déjemos las cosas así! No quiero amargarle la noche.

     -¡Escúcheme jovencito! No venga a presumir conmigo porque es noviecito de la señorita Ángela... ¡a mi me respeta!

     -¡Respeto es lo que le estoy exigiendo a usted! ¿por qué diablos viene a meter las narices en lo que no le importa!

     -¡Antonio! –los interrumpe Abigail saliendo de la casa- ¡no discutas con Walter! Ya sabes que no me gusta... ¡y usted Walter! ¿hasta cuando piensa molestar a mis muchachos?

     -¡Vamos a ver en que queda todo esto! –les amenaza Walter- cuando el señor Corona tome las riendas de esta casa... ¡porque él no se parece en nada al vejete ese ridículo y estúpi.do de don Pedro José Donoso!

     -¡Maldito! –se le tira encima Antonio y lo agarra del cuello- ¡Como se atreve a hablar mal del hombre que confió en usted durante tantos años! Es un hipócrita y un traidor.. –y lo zarandea- ¡es un hipócrita y un traidor!

     -¡Antonio! –lo detiene Abigail- ¡vámonos ya hijo! - y lo arrastra- ¡vámonos! –y se lo lleva.

     Walter los mira altanero y seguro de triunfar.

     Bar. El Burrito sigue con su ritmo candente. Gaetana baila como una DIOSA!! DIOSA! DIOSA!! ¡Grande Jeannette Lehr!

     [?

     ¡Ahí viene Gaetana a ponerte a’gozar! Con el burrito pegadito

     ¡Ahí viene Gaetana a ponerte a gozar! Duro

     ella sabe que tiene pa’ vacilar

     con el burrito baila pa’matar

     mueve tu cuerpo pa’que goce sin parar

     a todo hora todo el día bailará

     sin darse cuenta ella te poseerá

     con el burrito pegadito bailará,

     sabrosito, bien burrito, nunca más podrá parar

     ]?

     En su habitación Salvador trata de dormir pero no puede del ruido del bar... somnoliento abre los ojos y no puede evitar recordar a Isabel.

     “¡Le juro que lo que estoy sintiendo por usted se está convirtiendo en una obsesión! Una obsesión y una locura con la que ya no puedo continuar... Y... bueno... pues yo creo... que lo mejor es que usted se marche.”

     Salvador suspira triste e intrigado.

     En la mansión y en medio de la noche... Walter sigue su ronda ‘para vigilar’ y pasa al lado de la puerta del jardín que conduce al ático.... ¡y sorpresa! La ve entreabierta... ¡su corazón (o lo que tiene en vez de corazón) da un vuelco!

     Y presuroso se mete a investigar... baja al sótano... luego sube las escaleras... sigilosamente... luego saltando y temblando... llega hasta la puerta del cuarto secreto... ¡y la encuentra abierta! Da un paso para atrás y se queda con los ojos cuadrados.

     Temblando y con un miedo ancestral decide entrar... ¡y lo que ve lo deja espantado! Detrás del cuadro... tratando frenéticamente de abrir la caja fuerte... ¡ESTA REBECA!

     Furioso le pone la mano en el hombro.

     -¡Aayyyyyyyyyyyyyyayydyyyyy! –grita horrorizada Rebeca.

     -¡Ahhhhhh! –grita horrorizado Walter.

     Y los dos se miran con los ojos abiertos como platos y se quedan callados.

     -¿Qué está haciendo usted aquí? –le pregunta Walter rechinando los dientes- ¿qué intenta? ¡traicionarme!

     Rebeca lo mira con rabia.

     Afuera Azur ladra como loco. Simón se acerca y para calmarlo decide soltarlo- ¡el bruto de Walter volvió a amarrarte! A ese desgraciado no le gusta verte libre... a ver... ¡corre por toda la casa como te venga en gana!

     Dentro del ático Rebeca mira furiosa a Walter - ¡Ay! No me mire así Walter que me hace sentir como un piojo... ¡no lo voy a traicionar Walter! ¡no diga idioteces!

     -¿Qué hace aquí en esta habitación sin avisarme?

     -¡Nada! Se me ocurrió venir a ver si lograba la combinación... ¡la clave! –gime Rebeca- ¡de esa maldita casa!

     -¡No sea bruta! –le dice cansado Walter.

     -¡Walter! –se ofende Rebeca.

     -¡Discúlpeme doña Rebeca! Pero esto no es un juego de adivinanzas... ¡esa máquina se puede trabar! –y fastidiado va y pone el cuadro en su lugar- ¡ya le dije que esto no es un juego de niños! Y todo esto está producido por la maldita locura que usted siente por el Cerinza.

     -¡No se meta con él Walter! –le amenaza Rebeca.

     -¡Es la verdad! –trata de hacerla razonar- usted pierde la cabeza, pierde el control y comete bestialidades... ¡y lo peor del cuento es que ese cretino ni siquiera se acuerda de que usted existe!

     -¡Cállese! –le grita Rebeca- ¡mejor no diga estupidec.es! –y le tira las llaves- ¡Tome! Mejor cierre la puerta –y se marcha.

     -¡Doña Rebeca! Venga para acá –trata de atraparla Walter del brazo.

     -¡Suélteme! –se libra Rebeca- ¡yo no quiero escucharlo más!

     Walter retrocede con miedo pero luego le habla-Yo no me puedo quedar callado doña Rebeca –le dice con cariño- viéndola... ¡con toda la imprudencia que comete usted! ¿sabe que va a pasar? Que la señora Isabel y la señorita Ángela van a terminar apoderándose de las joyas y nosotros nos vamos a quedar en el aire.

     -¡Ni lo diga! –Rebeca histérica- ¡porque esas dos ya tienen suficiente con la fortuna que les dejó el viejo Donoso! Todo lo que hay en ese cuarto será nuestro Walter ¡nuestro y de nadie más!

     -¡Claro! –le dice Walter- métase en la cabeza una cosa... ¡que rica o pobre usted va a perder a Salvador! Porque ese gorila jamás se va a fijar en usted –trata de hacerle entender.

     (hum... yo creo que Walter la quiere)

     -¿Por qué? –llora Rebeca- ¿por qué insiste en mortificarme Walter? –y le dice con odio- ¡déjeme en paz! ¡no se meta más en mi vida privada! –grita- ¿quiere?

     -¡Me da mucha tristeza ver como se fija en alguien que no lo merece! –dice con rabia- ¡que lástima que la señora Isabel no lo echó en la calle porque le hubiera echo un gran favor a usted librándola de ese indeseable!

     -¡Usted! –le dice malvada Rebeca- está amargado... –y se ríe burlona- porque ya estaba juntando todo Walter... ¡pensando que lo iba... a botar como un indeseable!

     -Si, confieso que estoy... decepcionado... ¡y la señorita Ángela metiéndose en lo que no la llaman!

     -¡Apareció como caída del cielo! –grita Rebeca- le besaría los pies por el desastre que evitó.

     -¡Desastre! –se escandaliza Walter- ¡es lo que va a aparecer en esta casa si ese desgraciado no se larga inmediatamente!

     -¡Ay Walter! –se enoja Rebeca y se larga furiosa.

     -¡Doña Rebeca! –la sigue Walter.

     Pero al salir los dos, se encuentran con Azur suelto que les ladra furioso.

     -¡Lo que faltaba! –se queja Rebeca- que esta bestia horrorosa apareciera Walter –grita Rebeca.

     -¡Lo acabo de amarrar! –se enoja Walter- ¿Quien diablos lo soltó?

     Y mientras Rebeca corre a la casa Walter se lleva al perro- ¡Ya! ¡vamonos para allá!

     Y dócil y juguetón Azur corre feliz.

     Al día siguiente Salvador corre muy atlético. Detrás y sin aire lo sigue Camilo. Salvador mira para atrás y le grita- ¿qué pasa Camilo?

     Camilo hace un esfuerzo- ¡Estoy muerto! No puedo seguir Salvador.

     -¿Te sientes mal? –Salvador aminora el paso.

     -¡No es eso! –dice sofocado y lo alcanza a duras penas- Lo que pasa es que seguir su paso es muy difícil... ¡es un bárbara Salvador corriendo! –y jadea- no me imaginaba que fuera tan veloz y que tuviera tanta resistencia.

     -¡Estarás en mejor estado físico cuando duermas el tiempo suficiente! Lo que pasa es que trasnochas mucho en el bar.

     -¡Si pero! –y jadea muerto de cansancio mientras Salvador sigue corriendo más fresco que una lechuga- de todas maneras lo envidio muchísimo... ¡usted le ganaría a cualquier jovencito!

     -Yo creo que fue suficiente –decide Salvador –podemos regresar.

     -¡Si! Ya vámonos... ¡tengo que llevarlo a su trabajo Salvador!

     -Toma aliento... ¿crees que puedas?

     -Vamos... voy a tratar...

     -¡Vamos! –dice Salvador y se echa a correr.

     Camilo se queda rápidamente atrás gritando- ¡no corra tan rápido Salvador! –pero Salvador no le hace caso y le deja a gran distancia.

     Mansión. Desayunan Isabel, Rebeca y Valeria.

     -Isabelita –Rebeca toda melosa- ¡guardé el diario que publicó la foto de tu boda mi amor! ¡Estás divina! ¿quieres verlo? –y se lo pasa.

     Pero Isabel no lo toma- ¡No gracias! –responde seca y sigue untando su pan con mantequilla- por mí lo puedes tirar a la basura.

     -¡Ay mi amor! ¿cómo puedes decir eso? Las fotos se ven bellísimas ¡mira esto! –se las muestra a Valeria.

     -Si –admite Valeria- está muy bien... –y se sorprende- ¡y ahí está Salvador! ¿no? Mira.

     -¡A ver! –se interesa Isabel y toma el periódico.

     Y ve la foto bajo el título “Celebración nupcial impacta Rio Claro” ... Salvador, Isabel y Andrés.

     -¡El que se va a poner furioso es Andrés al verse fotografiado junto a Salvador! –concluye y deja el periódico.

     -¡Yo la verdad no entiendo por qué le cae tan mal hija! –se queja Rebeca- ¿qué le ha hecho? Salvador es inofensivo Isabel... ¡solo le interesa trabajar bien y hacer sus cosas! Eso es todo.

     Isabel la ignora y pregunta a la empleada- ¿ya terminaron de arregla el cuarto que ocupará Andrés?

     -No señora, todavía no.

     -¡Pues apúrense por favor porque ya no debe tardar!

     -¡Si señora! Como no –dice la muchacha y se marcha.

     -¡Isabelita! Realmente no entiendo hija –Rebeca la mira patidifusa- ¿no vas a compartir tu cuarto con Andresito?

     -No, si Andrés quiere venir a vivir a esta casa... tendrá que dormir en otro cuarto pero conmigo no –y sigue comiendo tranquila.

     Valeria la mira con tristeza y apoyo.

     -¡Pero cómo vas a hacer eso Isabel! –sigue Rebeca cacatúa- ¡por Dios! ¿cuándo se ha visto que una pareja de recién casados no duerman en el mismo cuarto? ¡eso no es normal Isabel!

     -Bueno tía –la defiende Valeria- no veo por qué no... ¡muchas parejas lo hacen!

     -Pues no veo que clase de parejas Valeria –se impacienta Rebeca- ¡uno no se casa para dormir solito mi amor!

     -Tía... ¡esa es decision de Isabel y nosotros no tenemos por qué cuestionarla!

     Isabel mira su tía con fastidio.

     -¡Perdón! –admite Rebeca- tienes razón... ¡cada quien hace lo que hace y sabe por qué lo hace!

     (si Rebeca... tienes razón... ¡por una vez! Te doy la razón!)

     De pronto Rebeca escucha ruidos de auto- ¡Ya llegó Salvador! –dice feliz- necesito que me lleve al gimansio.

     -¡No puedes disponer de él cuando tu quieras! –la detiene firme Isabel.

     -¡Pero Isabelita! –se queja.

     -¡Tía! Entiende una cosa... ¡Salvador ya trabaja exclusivamente para Ángela! Ya no con nosotros... ¡ya no más! Así que si necesitas ir a una parte le dices a Valeria que te haga el favor... sino ¿por qué no manejas tú?

     Rebeca enojada y frustrada no contesta.

     Mas tarde Rebeca va al ataque- ¡Salvador! –lo atrapa en el pasillo de la lavandería- ¡Salvador!

     -¿Cómo le va doña Rebeca? –le responde amable.

     -Dichosa de ver que sigue con nosotros a pesar de los altercados... ¡lástima que ya no pueda usar sus servicios porque sé que es el chofer exclusivo de Angelita!

     -Si, ahora trabajaré exclusivamente para la señorita Ángela.

     -Bueno, pero no pienso dejar de tratarlo a pesar de los problemas de Isabel y todo –y suspira- ¡no quiero perder nuestra bonita amistad!

     -Muchas gracias señora –le dice seco.

     -¡Salvador! –suspira (y Rebeca se vuelve a lanzar sin paracaídas)- ¿cuándo podremos vernos a solas sin que nadie nos moleste?

     -¡Doña Rebeca! Ya le dije que dispongo de muy poco tiempo – la mira con fastidio.

     -¡Es que hemos olvidado nuestros asuntos personales! –Salvador pone cara de tedio- ¡y créame que eso me hace sufrir! Salvador... usted no lo sabe... ¡pero yo lo pienso día y noche! No logro sacarlo de mi mente.

     Salvador pone cara de dar una tediosa noticia- ¡lo siento mucho! –le dice sin pena y mueve la cabeza negativamente.

     -¿Usted no me extraña Salvador? –se ilusiona- ¿no le hago falta?

     -¡Usted es una señora...! –y hace una larga pausa- agradable –Rebeca pone cara de desilusión -¡pero tiene que aprender a dominar sus impulsos! –le corta seco Salvador.

     -¡Ay Salvador! ¿y me dice eso a mi? Yo he pasado toda mi vida reprimida, guardando las apariencias y sin poder vivir plenamente –dice triste- ¡por favor Salvador! ¡digame que vamos a vernos! –le ruega- ¿si?

     Salvador mueve negativamente la cabeza- ¡No le garantizo nada doña Rebeca!

     Y en ese momento llegan Ángela y Antonio tomados de la mano- ¡estamos listos Salvador!

     -¡La estaba esperando señorita Ángela! –responde feliz Salvador de librarse de Rebeca- ¿Antonio viene con nosotros?

     -¿Pueden llevarme a la universidad? –pregunta Antoni