El Cuerpo del Deseo Summaries/Resúmenes Oct. 31, 2005 – Dec. 2, 2005
Remake of colombian novela En Cuerpo Ajeno
USA (Telemundo/RTI Production) July 18, 2005 -
You may share this information,
but you may not sell it or include it in anything you sell. In addition, you
must give credit to all the sources and to Telenovela-World (for the
collection).
Puede compartir esta información, pero no puede venderla o
incluirla en cualquier cosa que vende. Tambien, tenga que dar crédito a todas
las fuentes y a Telenovela-World (por la colección).
Sources/Fuentes: Telemundo (http://www.telemundo.com/elcuerpo/index.html),
Telenovela-World
(www.telenovela-world.com), otros publicaciónes citados con las noticias.
Sitio de Mabouchita (www.mabouchita.com)
Order of the summaries: For each week, brief previews in Spanish from
Telemundo come first. Then, if they
exist, there are summaries in English from Telenovela-World. Finally, if they exist, there are summaries
in Spanish from Telemundo’s forum followed by summaries in Spanish written by
MABOUCHITA..
El orden de los resúmenes: Por
cada semana, primero son los avances breves de Telemundo. Segundo, si existen, hay resúmenes en inglés
de Telenovela-World. Finalmente, si
existen, hay resúmenes en español del foro de Telemundo y, despues, de
MABOUCHITA.
AN ENORMOUS
“THANK YOU” TO MABOUCHITA FOR HER INCREDIBLE SUMMARIES AND PERMISSION TO
COLLECT THEM HERE.
MIL GRACIAS
A MABOUCHITA POR SUS RESÚMENES INCREIBLES Y SU PERMISO POR INCLUIRLOS AQUI.
Please send additions, changes,
corrections to diane@telenovela-world.com/ Por favor, envie adiciónes, cambios
o correcciónes a diane@telenovela-world.com.
.
.
31 OCT. 2005 – 4
NOV. 2005
http://www.telemundo.com/elcuerpo/index.html
: 10/31/05 - No hay
nuevo avance 11/1-2/05 - Doña Gaetana se siente apesadumbrada por la
suerte de Salvador. Teme por su vida.
Andrés quiere deshacerse de Antonio a toda costa. Propone internarlo en
un hospital apartado. El ambiente en la
casa es de incertidumbre. Isabel no sabe qué decisión tomar, mientras que
Ángela está decidida a consultar un especialista primero antes de tomar
cualquier determinación. 11/3/05 - La cosa se está poniendo más
interesante… Rebeca está aterrada con
que haya un fantasma en la mansión.
Ellas no creen en cosas naturales, pero por ahí dicen que los muertos
regresan cuando tienen algo para reclamar.
Isabel insiste en que hay que tenerle más miedo a los vivos, que a los
muertos. 11/4/05 - El hijo de
Cantalicia debe tener ciertos dotes que Felipe está empeñado en encontrar. Su madre se gana un regaño por
ignorante. Antonio conoce bien el
secreto de Salvador. A él le preocupa
que se difunda su secreto, pero el joven le promete discreción.
Telenovela-World: Tues. Spoiler [USA, 11/1/05] Rebeca/Cantaleta Author: Olga (---) Date: 11-01-05 17:27 PST
It finallly happened..Rebeca met
Cantaleta..her reaction was what we all expected..the look of sheer horror as she
looked at filthy Cantaleta was priceless..Rebeca kept telling her "you
can't be Salvador's wife." Poor Salvador..Rebeca will make sure Andres
finds out asap..We cannot miss an episode..
PS: I am enjoying Tio Felipe more and more
each day.
Telenovela-World: Re: WC spoiler
preview [USA, 11/1/05] Author: Ellen (---) Date: 11-01-05 19:36 PST
Here's a summary of the preview. Not
that I am half as good as Mabouchita. And I'm sorry if I don't get the
subjunctives right or I miss an accent mark!:
Narrator: "Mientras todos esperan un
milagro..."
Angela on the telephone with everyone
gathered: "Cómo?! Cuándo occurió?" (Isabel looks scared to death)
Narrator: "...Ya no hay nada que se
pueda hacer..."
Rebeca: "Salvador murio!"
Isabel breaks down in front of everyone.
Narrator: "Mañana..."
Walter (to Andres): "Está tocando la
melodia que tocaba el Senor Donoso" (quien la está tocando?!!)
Narrator: "...Verás un capitulo
sobrenatural..."
Antonio (to Angela, in front of everyone
gathered outside the study): "Es tu papa que ha regresado"
PJ is shown playing the piano.
Narrator: "...Y este regreso les
dejará desconcertado! En El Cuerpo del Deseo!"
So great!
Telenovela-World: Re: help pleaaaaase!!! [USA, 11/2-3/05] Author: timoteo at school (---)
Date: 11-04-05 07:23 PST
Last two episodes!?!?
Salvaped sneaked out of the hospital in
some intern's duds. He went back to the mansion and got into the house thru the
basement and entered the secret room.
Everyone was home, except for Angela, who
was at the hospital harping on the bungling doctors for having lost the
patient.
Meanwhile, Gaetana and Matilde had it out
again as Matilde was planning to leave, but Gaetana started to break down and
unfortunately didn't send that harpy on her way, so Matilde is still wiggling
for the crowd at the cantina. Gaetana wanted to go to the hospital again, but
Camilo and Lupe stopped her. Gaetana was all broken up.
Salvaped starts playing the piano in the
den. Everyone in the house is upset and they all hear it. They rush up to the
den but the door is locked. Angela arrives at home (the piano is still playing)
while Antonio is hollering at the den door for Don Pedro Jose to open it up.
Angela arrives and Andres tells her to open the door. She does, but Andres
tells Walter to go in. He won't, either, so Isabel and Valeria go in and no one
is there.
Andres got very weird and wanted to tear
the place up.
Can't recall, but you know that everyone
thinks that Salvaped is dead -- you knew that, right?
Last nite, Salvaped comes into Gaetana's
Cantina and there's a reunion. Then he comes home. Walter is petrified and
Andres is coming unhinged. They all come out the front door to meet him as he
hugs Abigail, greets Simon, etc. He gives dirty looks to Andres, Walter, and
Isabel, who he thinks is behind the plot to kill him. Isabel goes off in a huff
to her room, and flops on the bed, giggling and smiling like a little girl.
Salvaped goes to the cafe with Angela and then
to Dr. Duarte for a checkup. Duarte wants him to check in with the docs so they
can investigate his amazing recovery. Salvaped declines, recalling his
experience with being Dr. Valencia's guinea pig. He tells Dr. Duarte that he
was Don Pedro Jose's friend, and he shouldn't have let him be buried without an
autopsy. Duarte gawks at him like a gomer as Salvaped heads out the door.
Andres and Walter talk, and Andres tells
Walter that instead of trying to throw Antonio into the Manicomio, he should be
figuring out who played the piano. He tells Walter that they will see if
Salvaped will be so luck to survive a second time.
http://m571.com/cybernovela/
SITIO WEB DE MABOUCHITA
www.mabouchita.com:
CAP# 74: lunes 31 de octubre 2005 – ¡AGONIA!
Mansión.
Isabel regresa del bosque, vestida con un
vestido verde, bastante transparente, que muestras sus formas perfectas. El celador la acompaña. Ante la mirada intrigada del vigilante,
Isabel se detiene y mira nerviosamente hacia la casa y luego se decide a entrar.
*
Dentro de la casa Andrés desayuna
tranquilamente con Rebeca y Valeria. La
mesa está muy bien puesta, hay jugo de naranjas, un riquísimo pan, frutas. Andrés desayuna frutas y apenas Isabel entra
le reclama- ¿Por qué saliste tan temprano? ¿fuiste a averiguar algo de Cerinza?
Isabel se sienta en la cabecera- ¡Vi llegar
a Ángela y a Simón con una cara que... no creo que traigan buenas noticias que
digamos! -dice preocupada.
-¡Pues no! –le tranquiliza Rebeca- ¡no son
tan malas Isabel! Hablé con ellos y me dijeron que Salvador vive y que hay
muchas esperanzas de que se salve.
-¡Ay! –suspira Valeria- ¡y ojalá Dios
quiera que así sea! Yo anoche estuve rezando mucho para...!
-¡Hum! –le corta burló Andrés- y cierra los
ojos y abre los brazos- ¡Si! Recemos... –y junta las manos- ¡recemos para que
Dios se apiade de su condenada alma! -¡Recé para que se salvara! –y Valeria se
levanta de un salto- ¿o acaso quieres que se muera Andrés? –y antes de
marcharse enojada le grita- ¡eso es lo que quieres! ¿verdad? ¡que Salvador se
muera!
-¡Ah! –suspira Andrés- ¡la trastornada de
tu prima no entiende que estoy preocupado por Cerinza! - le dice a Isabel.
Isabel lo mira con desprecio ante tanta
hipocresía.
-¡De verdad! –sigue Andrés- ¡quiero que
esta incertidumbre termine pronto para ese pobre hombre y para nosotros!
Isabel con una demisonrisa irónica tira su
servilleta y se levanta de la mesa.
Rebeca los mira con un gesto de fastidio en la cara.
*
Momentos más tarde Andrés se dirige al piso
superior. Simón que entra del jardín lo
llama- ¡Don Andrés!
Andrés se para en el segundo escalón y lo
mira sorprendido.
-Quisiera... –duda Simón y lo mira con
desconfianza- ¡pedirle un favor! Andrés abre los ojos y baja las escaleras- ¡Te
escucho! -¡Lo que pasa es que... mi hermano tiene una cita con el especialista!
-Hum... –murmura Andrés.
-Y... ¡yo tengo que acompañarlo! –termina
Simón.
-¡Aha! –y es evidente que Andrés disfruta
con la situación- ¿te importa mucho la salud de tu hermano? –pregunta lo obvio.
-¡Si! –responde Simón.
-¿Cuánto? –le hace sufrir Andrés.
-Mucho –afirma Simón.
Andrés sonríe irónico.
-¡Y bueno! –sigue Simón- ¡quería pedirle de
favor que me de permiso para faltar a la fábrica! -¡Ah! -Andrés mira al techo- ¡ayayayay!
–dice como si sufriera y luego decide- ¡bueno, no creo que importe mucho que
faltes a la fábrica!
Simón respira aliviado.
-¡Pst! –Andrés decide ser generoso- ¡tómate
el día libre! –y se dirige de vuelta a las escaleras.
-¡Gracias! –Simón no puede creerlo.
-¡Ah! –de pronto se detiene Andrés- ¡la
próxima vez habla con el jefe del personal! –y con toda la intención de
ofenderlo- ¡yo no me mezclo con obreritos! –y diciendo esto se marcha.
Simón se queda sin palabras y resopla.
*
En el piso superior Isabel golpea la puerta
de Ángela, quien le abre en bata.
Hablan en el pasillo.
-¡Ángela! Necesito hablar contigo.
-Necesito dormir un rato Isabel –le
contesta Ángela de malhumor.
-¡Yo entiendo que estás muy cansada porque
pasaste toda la noche en el hospital! –se excusa Isabel- ¡lo entiendo! –y luego
baja la mirada- ¡pero para mí es muy importante saber el estado de salud de
Salvador!
Ángela desvía la mirada que se le llena de
lágrimas- ¡No se sabe nada! –le afirma- ¡absolutamente nada!
link foto
Isabel se desespera- ¡Noté que estuviste
muy mal y...! –y suspira- ¡Ángela! ¡algo debió haber pasado! –le ruega- ¿qué
sucedió? ¡tú debes de saberlo!
Ángela la mira estudiándola con
desconfianza y luego decide decirle la verdad- ¡Salvador se está muriendo
Isabel! –y sigue con rabia- ¿eso es lo que querías escuchar?
Es evidente que eso no es lo que quería
escuchar Isabel pero no dice nada.
-¡Pero una cosa sí te digo! –le amenaza
Ángela- si algo le pasa –y la voz se le quiebra- ¡yo voy a hacer que se investigue
a fondo!
(bueno... ¡si algo le pasa! Como que si le pasó algo ¿no? Porque una
bala en el estómago, no es cualquier cosa... claro que mis informantes secretos
por el mundo me contaron que Mario se anda paseando por el aeropuerto de
Barajas... o sea que todo este lío de la bala y el coma... ¿no será que Mario
está por España? Lol!!!)
-¡Pero si! –se queda sin habla Isabel- ¡la
policía vino ayer y.. la policía recibió toda la información que solicitó y...!
–se queda asustada.
-¡Una información muy dudosante parece! –le
dice Ángela con rabia.
(dudosante??? Espero haber escuchado mal,
porque esta palabra no la conozco para nada... supongo que quiso decir dudosa)
-¡Unos ladrones que dispararon a Salvador!
–Angela la mira con sospecha mientras Isabel desvía la mirada- ¡y solamente lo
vio Walter! ¿no?
Isabel suspira con cansancio.
-¡Falta comprobar si eso es cierto! –sigue
Ángela temblando- ¡o fue una trampa para atentar contra su vida! -¡Ángela!
–exclama Isabel.
-¡Ninguno de ustedes lo quería en esta
casa! –grita Ángela.
-¡Y qué es lo que estás insinuando! –le
grita Isabel con la voz que le tiembla- ¿qué nosotros lo matamos? ¡respóndeme!
Ángela la mira con rabia y trata de entrar
a su cuarto.
-¡Ángela por favor respóndeme! –Isabel la
toma del brazo- ¡respóndeme!
link foto
-¡Isabel! –llega gritando Andrés-
¡Suéltala! –Isabel la suelta y Andrés enfrenta a Ángela- ¿estás tan resentida
por lo que le pasó a ese culpable que ves culpables en todas partes?
link foto
Andrés la ataca- ¡cuando los únicos
culpables son tú y él! Nadie más.
link foto
-¿Qué estupideces estás diciendo? –le grita
Ángela con rabia.
-¡Tú por mantenerlo trabajando en esta
casa! –sigue Andrés- ¡y él por quedarse! para desafiarnos nada más.
Isabel tiembla sin decir palabra.
-¿Quién le pidió que persiguiera a los
ladrones? –le reclama Andrés a Ángela- ¿eh? ¡él se metió en el bosque por su
propia cuenta! –le subraya- ¿así que por qué nos culpas?
-¡No importa lo que digan! –Ángela los mira
con odio- ¡yo voy a hacer que esto se investigue a fondo!
-¡Haz lo que se te dé la gana! –la reta
Isabel- ¡si esa va a ser la única manera que vas a desquitar tu coraje contra
nosotros! ¡haz lo que se te pegue la gana!
-¡No puedes ocultar tu interés por ese
tipo! –le susurra Andrés al oído pero Isabel escucha- ¡sólo deberías sentir
desprecio!
Ángela los mira a los dos con desprecio y
entra a su cuarto.
Isabel se queda descompuesta y Andrés se
limpia la boca, con ese gesto que tiene tan desagradable y la mira con
desconfianza. Isabel sostiene la mirada
pero tiembla.
*
Ángela entra a su habitación y se sienta en
la cama llorando desconsolada. Toma la foto de su papá en las manos como
pidiéndole ayuda y luego se tira en la cama desesperada.
*
Bar.
Camilo llega del exterior- ¡Buenas días
doña Gaetana!
Gaetana que pasó una mala noche- ¡Ay! Menos
mal que llegaste –suspira- ¡llegué a pensar que no ibas a volver! –y le levanta
el dedo índice.
-¡Usted sabe que yo no sería capaz de
semejante trastada! –le reclama Camilo y luego la mira y le ve las ojeras-¿pasó
mala noche, no es cierto?
-¡Si! –y Gaetana levanta otra vez el
índice- ¡no pude pegar el ojo en toda la noche! Me parecía estar escuchando la
voz de Salvador... ¡y sus pasos! Como si hubiera regresado de un momento a otro
– y se levanta- ¡Vente! Vamos al hospital porque tengo que averiguar.
-¡Prométame que usted no va a cometer
ninguna imprudencia! Y que solamente yo voy a entrar al hospital. A usted no
deben verla por ahí... ¡sería muy comprometedor! -¡Camilo! –le corta Gaetana-
¡si tengo la oportunidad de entrar! –y lo mira firme- ¡entro! ¿quedó claro?
¡vamos! Y ambos salen. Al salir se
encuentran con Matilda muy fresa- ¡Pero qué casualidad mis amores! –les saluda-
¡los tres muy madrugadores! ¿y se puede
saber adonde van?
Matilda está vestida muy colorida y muy simpática, con una flor en
el pelo.
-¡Nosotros tenemos muchas diligencias que
hacer Matilda! –Gaetana le contesta de malhumor- ¿pero tú qué diablos haces
aquí a esta hora también?
-¡Ay! –suspira soñadora- ¡es que no me
aguantaba las ganas de contarles la gran noticia! –y agranda los ojos- ¡mi
hombre me propuso matrimonio! ¡Ah! –suspira- ¡y si hubieran visto con que
estilazo lo hizo!
Gaetana abre los ojos como platos y mira a
Camilo que le devuelve la mirada.
-¡El que es tan machote y tan rudo!
–suspira mientras Gaetana busca paciencia- ¡me invitó a caminar por su jardín
floreado, poquita luz, música romántica! Nos tomamos unas buenas copas...
¡bailamos muy apretaditos, mejilla con mejilla! Camilo la mira con ganas de
reír pero se aguanta- ¡Besitos en la oreja, palabras bonitas de parte y parte!
Y ¡zaz!... –hace una pausa para aumentar la tensión- ¡cuando menos lo esperaba
lo sentí en el dedo! –y les muestra el anillo- ¡me propuso matrimonio! ¿qué
tal?
Gaetana impaciente le dice a Camilo- ¡Vamos
Camilo!
-¡Hey! ¿tanta frialdad con lo que les estoy
diciendo? –se enoja Matilda- ¿se quedan impávidos?
Gaetana se detiene- No, para nada –le dice
mustia y luego le dice a toda velocidad sin pausas- ¡Felicitaciones Matilda, te
deseamos toda la felicidad en tu nuevo matrimonio, pero nosotros estamos
apurados y nos vamos! –y tomando a Camilo del brazo trata de marcharse.
-¿Y Salvador se fue? –pregunta Matilda
inocentemente.
Los dos se quedan de una pieza.
-¡Salió muy temprano Matilda! –miente
Camilo.
-¿Y tú no le llevaste al trabajo como todos
los días? –se sorprende Matilda.
-Es que... ¡Se le presentó un viaje de
negocios a último momento! –improvisa Camilo- ¡y tardará varios días en
regresar! –y mira a Gaetana buscando ayuda.
Gaetana asiente- ¡hum! Y Camilo sigue-
¡Bueno! Si es que regresa... ¡Ay! –grita de dolor cuando Gaetana le da tremendo
golpe.
-¡Vamonos hombre! –ordena Gaetana.
-¡Ay! –suspira Matilda- ¡yo sabía que tarde
o temprano mi sueño se haría realidad! –suspira Matilda y se mete al bar- ¡por
algo soy bruja!
*
Una carretera.
Simón conduce, atrás van su madre y su
hermano- ¡Si ya decía yo que algo malo iba a pasar! Los cuentos que le
inventaron a mi Salvador y a Ángela, el problema de mi hermano... ¡y para rematar
el chasco de anoche!
Antonio completamente ido mira por la
ventanilla sin escucharlo.
-¡Si aquí hay algo muy extraño mamá! –sigue
Simón.
-¿En qué estás pensando Simón? –Abigail.
(Abigail tiene unos súper elegantes lentes
de sol... si, rectangulares, con nácar incrustado, deben ser de la actriz,
porque a la humilde Abigail no le van para nada)
-¡Es que yo no me trago el cuento ese de
los ladrones! –le habla y la mira a través del espejo retrovisor- ¡y mucho
menos si el único que los vio fue el desgraciado de Walter! -¡La señorita
Ángela también tiene sus serias dudas! –le cuenta Abigail- ¡y fíjate que
discutió fuertemente con el señor Andrés y con la señora Isabel!
(wow! Y esto? Ahora Abigial es medium,
porque no hubo manera que se enterara de este detallito)
-¡Esos dos se traen algo entre manos! –dice
Simón- ¡y mucho más don Andrés que ahora anda de compinche con el vampiro ese
de Walter! Si esos son capaces de cualquier cosa... ¡andan para arriba y para
abajo juntos! La cámara enfoca a Antonio que sigue ido y mirando por la
ventanilla, pero sus ojos están alertas y parpadea varias veces, dando a
entender que no se pierde detalle de la conversación.
-¡Mira hijo! –le corta Abigail- ¡yo lamento
profundamente lo ocurrido! Pero en este momento debemos ocuparnos de Antonio –y
lo mira.
-¡Ya veremos que dice el especialista! ¿no?
-¡Yo a veces no sé que pensar! –sigue
Abigail- ¡me parece que no tiene nada pero creo que está como abstraído
mentalmente! Como si quisiera protegerse de algo.
-¡Si!-admite Simón mientras se concentra en
el camino- ¡yo también pienso lo mismo! Pero bueno.. ¡quién quita que tenga
algo malo en la cabeza! ¿no?
-¡Dios quiera que el especialista pueda
ayudar!
-¡A quien yo creo que no se va a poder
ayudar es a Salvador! –suspira Simón.
-¡Yo me resisto a pensar que esté al borde
de la muerte! –suspira Abigail- ¡daría lo que sea por verlo por última vez!
Antonio sigue mirando a la distancia.
*
Mansión.
En su habitación Ángela habla con Valeria- ¡me
gustaría verlo y hablar con él! Aunque fuera la última vez.
link foto
-¿Tan mal está? –suspira Valeria y se
sienta en la cama.
-¡Los médicos no dan ninguna esperanza!
-¡Ah! –suspira triste Valeria- ¡Salvador no se merece eso! Él es un buen
hombre, aunque Isabel y Andrés piensen lo contrario.
Ángela llora- ¡Es que... si él se muere
para mi va a ser terrible! –le confiesa- ¡él ha estado de mi parte todo el
tiempo! Protegiéndome, aconsejándome... ¡ayudándome como lo haría un hermano o
un padre! Y sin embargo parece que su muerte es inevitable.
-¡Pero es que tienes que descansar Ángela!
–suspira Valeria- ¡no has dormido nada!
-¡Es que es inútil Valeria! Ni siquiera sé
que hago aquí ahorita... –llora- ¡te juro que no puedo con esto!
-Bueno, Simón iba a venir para llevar
Antonio al doctor –dice Valeria.
-¡Antonio! –grita Ángela- ¡con tanto
problema se me olvidó! –y se levanta para salir del cuarto.
-¡No te preocupes! –la detiene Valeria-
Simón y Abigail lo están cuidando.
Ángela suspira- ¡Está bien! Tienes razón...
entonces... ¡voy a llamar al hospital! No creo que me den ninguna información,
pero tal vez Dios se apiade de Salvador y nos conceda un milagro –y toma el
teléfono y llama.
-¡Yo también espero que ocurra! –suspira
Valeria.
*
Hospital.
Música de ultratumba... el sonido del
viento... y el bip-bip de los aparatos.
Enfoque primer plano a Salvador... vemos sus pensamientos.
“¡Tómelo como quiera! ¡cómo se le pegue la
gana pero prepárese porque va a conocer quien es Isabel Arroyo! – le decía Isabel
temblando de rabia y respirando entrecortadamente- ¡si usted no se va por su
propia voluntad entonces yo voy a encontrar la manera de librarme de usted! –y
tragando aire desesperada- ¡le juro que voy a encontrar la manera de librarme
de usted así tenga que llegar a cualquier extremo!”
La cámara vuelve al cuerpo inerte de
Salvador... y por unos segundos Salvador entreabre los párpados... y luego
vuelve a recordar.
“a Azur que ladra nerviosamente- ¿Qué pasa
Azur? –Salvador le pregunta inquieto.
En ese momento Andrés dispara y la bala le entra a Salvador en el
estómago... ¡Salvador abre los ojos sorprendido!”
(hum.... aquí hay una duda... resulta que por la manera en que la
cámara enfoca... ¡y más todavía si Salvador RECUERDA esto! Entonces Salvador sabe
quien le disparó... pero como yo ya he visto los próximos cinco capítulos, sé
perfectamente que Salvador no sabe que fue Andrés quien le disparó... ¿error de
la novela?)
La cámara enfoca el rostro de Salvador...
¡y este abre los ojos alerta y vívidamente! Y luego de unos segundos... los
vuelve a cerrar.
*
Supercarretera.
Pilar conduce raudamente junto a su amiga
Rebeca- ¡ay que impaciencia la tuya! –dice mientras controla el tráfico- ¡hoy
estas más acelerada que nunca! Prácticamente me sacaste de la cama... ¡en
pijamas! -¡Es que tengo que consultar urgentemente a Matilda! Sino no te
hubiera molestado Pilar.
-¡Ay si supieras la trasnochada que tengo!
–suspira Pilar- ¡anoche me pegué una escapadita! –y sonríe con picardía- ¡y
regresé de madrugada! –y se queda un rato en la luna disfrutando todavía de su
‘escapadita’. Vuelve a la realidad-
¡Bueno, pero cuéntame! ¡ cuéntame! ¿conseguiste TODO lo que te pidió Matilda?
-¡Por fin tengo lo más importante! –le
cuenta Rebeca.
-¡Ay! –ríe Pilar- ¿cómo te las ingeniaste
amiga? –le mira pícara- ¿por fin tu Sansón se dejó cortar mansamente un mechón
de cabello?
-¡No fue así! Fue accidental.
-Entonces me tienes que contar con pelos y
señales... ¡estoy que me muero de la curiosidad!
-No –le corta Rebeca- ¡ahora no hay tiempo!
–la mira- ¡ahora no hay tiempo para dar explicaciones! Apura este bendito auto
–sonríe ganadora- ¡estoy loca por reunirme con esa dichosa mujer! -¡No! No, no
¡no me aceleres a mi también! –dice preocupada con el tráfico- Y relájate mujer
que te vas a morir de los nervios... ¡tanto estrés arruga la piel! –le
advierte.
Rebeca preocupada con los dedos se estira
la piel de la sien.
*
Hospital.
En el auto Gaetana espera muy nerviosa y
cuando Camilo sube lo interroga- ¿Qué pasó? ¿pudiste averiguar algo?
-¡Ah! –suspira Camilo- tuvieron que
operarlo de emergencia, ahora lo tienen en un cuarto bajo observación y tiene
prohibidas las visitas.
-Pero... ¿está fuera de peligro o está
grave?
-¡Doña Gaetana! –Camilo se pone serio- será
mejor que nos hagamos a la idea de que nunca más veremos a Salvador.
-¿Por qué dices eso? –pregunta Gaetana con
cara compungida.
Camilo mueve la cabeza negativamente-
Parece que Salvador no va a sobrevivir... ¡una enfermera me aseguró de que
agotaron todos los recursos! –le anuncia- ¡solamente esperan su muerte de un
momento a otro! Gaetana se tapa la boca y luego desesperada trata de bajar pero
Camilo la detiene del brazo- ¡Doña Gaetana! Por favor ¿qué va a hacer?
¡tranquilícese! ¡todo será inútil!
-¡No! –Gaetana mueve la cabeza desesperada-
¡es horrible! Yo no... –la voz le tiembla- ¡yo no me puedo acostumbrar a la
idea! –y levanta el índice llorando- ¡no me puedo hacer a la idea de que
Salvador se va a morir! -y luego lo
mira horrorizada- ¡que no lo voy a ver nunca más Camilo! ¡noo!! –grita- ¡esto
es horrible! -y los sollozos la
sacuden.
Camilo la abraza- ¡Hay que ser fuertes!
*
Apartamento Felipe.
-¡Ay don Felipe! –gime Cantaleta... perdón,
Cantalicia mientras pasa un estropajo por el suelo cansinamente- ¡cuando pienso
que nunca más voy a ver al Salvador! Siento como que se me encoge el alma... ¡y
que se me van agarrotando las tripas! Felipe dibuja y no le hace caso. El niño Moncho mira muy concentrado los
trazos de Felipe mientras se come un chocolate.
-¡Ay es que sería tan triste que Diosito no
me hiciera el milagro de devolvérmelo! –sigue Cantalicia mientras mueve sin ton
ni son la balleta.
-Tenga paciencia Cantalicia –le dice Felipe
distraídamente y sigue pintando- ¡tenga paciencia! -¡No! Pues si paciencia
tengo... ¡lo que pasa es que a veces se me acaba! –y de pronto ve la
fascinación del niño- ¡Moncho! –lo llama- ¡deje de ver esas cochinadas mijo que
se va a ir directo para el infierno! -¡Qué infierno ni que ocho cuartos! –se enoja
Felipe y pierde su concentración- ¡no regañe a ese muchachito por tonterías!
Déjelo que vea el cuerpo humano desnudo, pero con naturalidad y sin malicia.
Cantalicia le soba la cabeza a Moncho y le
dice- ¡Mijo, no moleste a don Felipe mientras pinta a esos mamarrachos! ¿si?
-¡Mamarrachos! –gruñe Felipe- ¡Mamarrachos!
¡no! –y se levanta furioso de su banco- ¡mire yo a usted no le respondo en este
momento porque me va a terminar por amargar el día! ¡Mamarracho no faltaba más!
–y ya sin poder seguir cubre la pintura.
-¡Don Felipe! –gime Cantalicia- ¡Don
Felipito! ¿y no será que llamamos a la casa grande? –le ruega- ¡a ver si nos
dan razón del Salvador! -¿Y para que? –le gruñe Felipe- ¡Para que! ¡esa señora
dijo que se iba a comunicar conmigo! ¿verdad? –y limpia los pinceles- ¡bueno!
Vamos a darle tiempo... ¡no la atosiguemos porque de repente se molesta, se
enoja y nos manda a freír espárragos!
Moncho aprovecha que discuten y levanta la
sábana que cubre la nueva pintura para admirarla.
-Bueno ¿pero que tal si se le olvida? –y
Cantalicia se abraza toda compungida a su balleta.
-¡Si se le olvida! Yo le refrescaré la
memoria –y luego sigue fastidiado- ¡y ya deje de molestarme! ¡de perseguirme
con el asunto ese de buscar a su marido! Aunque sea por un momento –y de pronto
ve al niño- ¡y en vez de estar berreando por ahí a cada rato por su marido
ocúpese de bañar a ese niño que ya parece un monigote de sucio! -le reclama.
-¡Oígame! –se yergue Cantalicia- ¡pero es
que yo no lo quiero bañar don Felipe! -¿Ah no? –abre los ojos espantado.
-¡No, no, no! ¿no ve que eso es muy
perjudicial para la salud?
Felipe se toma la cabeza- ¿quién le dijo a
usted semejante burrada?
-¡Mire no es una burrada! –se enoja
Cantalicia- ¡y nadie me lo dijo! ¡yo lo sé! ¿por qué no ve que mientras
Salvador estaba en el rancho y no le gustaba bañarse estaba bonito y sano?
¡fuerte como un toro! –lo mira altiva- ¡pero luego, luego que los señores del
hospital lo empezar a bañar todos los días...! –y baja la voz con miedo- ¡se descompuso! Felipe la mira un
rato y luego le susurra- ¡Escúchame bien! –le dice amenazador- ¡el agua ni mata
ni descompone! –y luego levanta la voz- ¡así que vaya a bañar a ese muchachito
enseguida o de lo contrario le voy a mandar de regreso a su pueblo! –y furioso
deja los pinceles y se marcha... pero se detiene- ¡Ah! y si... suena el
teléfono... ¡usted responda que puede tratarse de la señora esa que puede
darnos un recado acerca de su bendito marido! -¿Ay y como hago yo para saber
que es ella?
-¡Muy fácil Cantalicia! -junta paciencia-
Usted le pregunta como se llama... ¿verdad? ¡ella se llama Rebeca Macedo! –y
sale del cuarto.
Cantalicia se queda rascándose los brazos y
luego mira al niño- ¡Moncho! Deje eso –y le señala la salida. Moncho a regañadientes abandona la nueva
pintura y sale. *
Bar.
Matilda se desespera- ¡Ay por Dios señoras!
¿en qué idioma les tengo que decir que esta no es mi casa? ¡no las puedo
atender aquí!
Lupe las escucha. -¡Pero siempre hemos venido
aquí Matilda! –dice Rebeca con su voz aguda.
-¡Me encontraron de pura Casualidad porque
ya me voy para mi casa! –las rechaza- ¡las espero ahí! ¿tienen mi dirección?
-¿Si vamos a su casa nos atenderá? –duda
Pilar.
-¡Por supuesto mis amores! –les sonríe
Matilda- ¡pero hoy es imposible! ¿eh? ¡ya me comprometí con otros clientes!
¡Ustedes tienen que pedir turno! –les advierte- ¡no me las puedo atender tan
pronto aparecen! -¡Ay por favor Matilda! –le ruega Rebeca- por favor no se
niegue... ¡ya estamos aquí! Es que vivimos en el otro lado de la ciudad y
cuesta mucho trabajo llegar.
-¡Además le vamos a pagar el doble por la
consulta! ¿de acuerdo? –ofrece Pilar de manera muy inteligente.
Esta oferta interesa enormemente a Matilda
que responde- ¡Esperen un momento! –y luego toma a Lupe del brazo y la lleva a
un rincón- ¡Ay Lupita! Estas me va a chiflar si no las atiendo... ¿habrá algún
problema si pasamos a la sala?
Lupe se pone como un perro guardián- ¡Sabe
que si! –le responde de mala gana- ¡recuerde que mi jefecita no puede ver ni en
pintura a esa vieja! Lo siento... ¡pero ni amarrada las voy a dejar entrar!
-¿Por qué no? –le suplica Matilda- ¡si Gaetana no está!
-¡Lo más probable es que no se demore! –le
advierte Lupe- ¡puede llegar en cualquier momento! Nunca se sabe.
-¡Te prometo que las despacho a mil! –le
promete- ¡sólo necesito diez minutitos Lupita! –le ruega- ¡no sea mala gente!
Mire que...
-¡Ay ya! –se desarma Lupe- está bien...
¡pero solo diez minutos! Sino me meto en problemas con doña Gaetana.
-¡Ay Lupita eres un encanto! –y trata de
abrazarla.
-¡No me toque! –grita Lupe.
Matilda la ignora- ¡Está bien! –se dirige a
Rebeca y a Pilar- ¡señoras! Vamos rapidito que no tengo mucho tiempo... ¡vamos!
Pilar se disculpa- ¡Entra Rebequita! Yo te espero en el auto y aprovecho para
pestañear un poquito.
-¡Si! Si, si –dice Rebeca toda alocada-
¡va! –y corre detrás de Matilda.
*
Cuando llegan a la sala de Gaetana-
¡Adelante! Adelante mi reina –la hace entrar Matilda- vamos a sentarnos en
aquella mesa.
-¡Matilda, no se demore! –le advierte Lupe-
¡no se demore! -¡Tranquila mi amor! y corra a hacer sus oficios que yo me
encargo de mi amiga Rebeca... ¡venga pase por favor! –y toma asiento- ¡siéntese
por aquí! –y suspira- ¡me imagino que no habrá venido con las manos vacías!
¿verdad?
-¡No! –Rebeca sonríe complacida.
-¿Me trajo todo lo que le pedí?
-Bueno... claro... ¡todo, todo!
-A ver...
Rebeca busca en su bolso y le pasa un
pañuelo - ¡Aquí tiene las uñas y el mechón de cabello! –y de pronto se angustia-
¡me faltó la sobra de la copa!
-¡Ah! eso no es importante –la consuela
Matilda- ¡esto es lo más importante! Bueno.. y naturalmente la fotografía –la
mira dudando.
Pero Rebeca sonríe triunfante- ¡Si claro!
–y le pasa el recorte de periódico doblado en cuatro.
Matilda lo recibe y empieza a desdoblarlo
cuando se queda pálida.
link foto
En la pieza acaban de entrar Gaetana y
Camilo.
link foto
Gaetana las mira como para
asesinarlas.
link foto
Rebeca la mira sorprendida y frunce el
entrecejo.
link foto
*
Mansión.
En su habitación Isabel no tiene paz. Se pasea nerviosa de un lado a otro sin
detenerse.
link foto
Se apoya en la cama.
link foto
y luego vuelve a caminar aquí y allá. Se detiene y toma una decisión y sale de su
cuarto.
Al salir al pasillo se encuentra a Walter
que simula arreglar cuadros. Isabel se detiene y lo fusila con la mirada hasta
que Walter nervioso decide marcharse.
Una vez a solas Isabel se dirige a la puerta de Ángela...
link foto
levanta la mano para golpear... pero cambia
de opinión y abre la puerta sin golpear.
Ángela la recibe de mala manera- ¿Que se te ofrece Isabel?
link foto
Isabel cierra la puerta detrás.
link foto
Se muerde los labios y se acerca-¡Perdón
Ángela! –y suspira tomando fuerzas- ¿podrías olvidar todo lo que te dije de
Salvador? Y... –y duda- ¿y llevarme al hospital? Porque tengo verlo –le ruega-
¡necesito verlo!
link foto
Ángela la mira sorprendida.
*
Bar.
Rebeca mira a Gaetana- ¿no nos hemos visto
antes señora?
-¡Apuesto a que usted lo recuerda! –se
burla Gaetana mientras tira su bolso en una silla y se acerca a ellas- ¡señora!
–dice con desprecio.
-¿Qué hace usted aquí? –le reclama Rebeca.
Gaetana sonríe burlona- ¡digamos que soy...
colega de la Matilda!
Matilda que está blanca como un papel, deja
el recorte y se acerca a Gaetana- ¡Te juro que no fue mi intención abusar! ¿eh?
Sé que tengo prohibido atender a mi clientela en tu casa... ¡pero la señora
tenía una urgencia y prácticamente me obligó!
Rebeca la mira con disgusto arrugando la
cara.
-¿Así que usted es clienta de la Matilda?
–y Gaetana toma el lugar de Matilda y mira el recorte. Enseguida reconoce a Salvador y toma el
recorte entre sus manos- ¿Qué busca señora?
-¡Suelte eso! –le grita Rebeca.
-¡Déjeme decirle una cosa! –le grita
Gaetana- si usted quiere un buen trabajo de brujería va a tener que conseguir
otra foto –y le muestra el recorte doblado- ¡porque esta es horrenda! –y la
hace pedacitos ante los gritos de Rebeca y Matilda.
-¡Gaetana! ¿qué haces? –Matilda.
-¡Qué lástima señora! –sigue Gaetana con
sorna- ¡siendo tan distinguida! ¡la gran dama! ¡tía de Isabel Arroyo!
Consultando a una bruja de pacotilla.
-¡Cállese! –se asusta Rebeca- ¡no mencione
nombres! -¡Estoy en mi casa y puedo mencionar lo que a mi me da la gana! –le
grita Gaetana- ¡Ay! Me encantaría ver la cara de su sobrina... ¡y la de su
esposo! –y levanta las mano- ¡Andrés Corona! Rebeca se pone muy nerviosa.
-¡Dígame una cosa señora! –sigue al ataque
Gaetana- ¿de quien está enamorada? ¿a quien pretende atrapar?
-¡Usted es una arpía! –grita Rebeca
descontrolada.
-¿Y usted quien es? –le grita Gaetana- ¡una
santa! –se burla- ¡es que le debería dar vergüenza! Pero claro... ¡pero a usted
no le corre sangre por las venas! -¡Atrevida! –grita Rebeca desaforada- ¡mil
veces atrevida! ¡no diga ni una tontería más! –y gruñendo furiosa se marcha
gritando- ¡atrevida mil veces!
Matilda al quedar a solas con Gaetana le
reclama- ¡Esto no lo soporto! Está bien que sea tu casa pero eso no te autoriza
a atacar a mi clientela a las patadas... ¿qué clase de amiga eres?
-¡Te advertí mil veces que no quería ver a
esa bruja en mi casa! ¡más de mil veces! –le grita.
link foto
-¡El hecho que no te guste no te autoriza a
espantarla con tus insultos!
Camilo que se da cuenta que la situación
está fuera de control llama a Lupe.
Matilda toma a Gaetana de los hombros y la
sacude con rabia-¡Eso te pasa por bruja!
Y Gaetana la agarra de los pelos y le da un
golpe. Matilda no se queda atrás y se
le cuelga de los pelos mientras todos gritan.
Camilo trata de separarlas y recibe tremendo puñetazo de Gaetana que
estaba destinado a Matilda. Terminan
rodando por el suelo con Lupe y Camilo tratando de separarlas. Lupe aprovecha para darle un golpe a Matilda.
*
Un café desconocido.
Rebeca muy nerviosa entra seguida de una
Pilar asombrada.
-¡No debí visitarla! –se queja Rebeca
mientras toma asiento- ¡no tenía que creer en esa bruja habladora! –y golpea la
mesa con los puños.
-¡Por favor trata de calmarte! –Pilar.
-¡No me calmo! ¡No me calmo! ¡No me
calmo! –repite Rebeca- ¡quiero morirme de una buena vez! -Por favor no digas
eso... ¡trata de tranquilizarte! -¡Prefiero la muerte! -¡Ya! –le corta Pilar y
ordena- ¡por favor tráiganos un café y un vaso de agua! –y cuando el mozo se
aleja- ¿Qué demonios te pasó en esa casa? Saliste de ahí pálida y
desencajada... ¡con un ataque de histeria! Me tienes alarmada amiga.
-¡Soy una estúpida! La más ilusa y la más
estúpida de todas las mujeres –se autocompadece Rebeca- ¡eso soy!
-¡No, no, no! ¡no es para tanto!
-¡Si ni en
mi juventud cometí tantas locuras juntas como ahora Pilar! –gime Rebeca
dolido- ¿qué diablos me está pasando? ¡no me conozco! –dice con la voz
quebrada- ¡conozco a un hombre mucho más joven que yo! Me enamoro... ¡y el
mundo se me viene patas arriba!
-¡Amiga! No lo puedo creer... ¡tómalo por
el lado positivo! Piensa que todo esto es parte de la vida.
-¡Pilar por favor! –le corta Rebeca- ¡nunca
me imaginé cortando uñitas y mechones de cabello para llevárselos a una bruja!
–y de pronto reconoce amargamente- ¡qué razón tenía esa mujer cuando me dijo
que era una vieja ridícula!
-¡Ah! –Pilar se queda espantada- ¿Matilda
se atrevió a insultarte?
-¡No! No, no... ¡la otra mujer! –le cuenta Rebeca-
¡la que estaba allí, que apareció de momento! No me acuerdo su nombre... ¡pero
a esta mujer yo la conozco! –y hace un esfuerzo- ¡claro! ¡ella iba a visitar la
casa y era muy amiga del viejo Donoso!
-¡Ay ya entiendo! –suspira Pilar- ¡es que
ofuscaste porque fuiste descubierta por alguien conocido! ¡eso fue lo que pasó!
-¡No sólo eso! –admite Rebeca con
sinceridad- ¡la verdad es que yo comprendo que estoy detrás de un imposible! Tú
no sabes Pilar –y dice con dolor- ¡pero el hombre que amo se está muriendo
Pilar! Pilar abre los ojos con cara de espanto- ¡Tú no me habías contado algo
tan terrible Rebequita!
-¡Agonizando en el hospital! –suspira
Rebeca con amargura- ¡y yo, pobre estúpida! Haciendo cosas para conquistarlo.
Pilar la mira con los ojos abierto como
platos y se calla.
-¡No se salvará! –de pronto dice Rebeca con
certitud- ¡y no será mío! –y luego agrega con maldad- ¡pero tampoco será de
ninguna otra mujer Pilar! ¡tampoco! Pilar la mira sin decir palabra.
*
Hospital.
Salvador yace sin recobrar el conocimiento.
link foto
La
puerta se abre y aparece Isabel
link foto
Isabel entra seguida de Ángela.
link foto
Isabel se acerca a la cama lentamente.
link foto
y lo mira con dolor.
link foto
Ángela se queda alejada.
Isabel le habla- ¡Salvador! –le susurra
link foto
-¡Soy Isabel! –suspira para juntar fuerzas-
¿me escucha? –y los ojos se le llenan de lágrimas.
*
Casa de Gaetana.
Lupe y Camilo arreglan los estragos de la
pelea.
-¡Esto nos pasa por meternos en peleas de
viejas furiosas! –se queja Camilo mientras recoge cosas tiradas por todos
lados- ¡recibí dos bofetadas y no sé cuantas patadas!
-¡A mí no me fue mejor! –le dice Lupe-
¡pero si no las separamos se matan a golpes Camilo! –y luego se preocupa- ¡Ay
Dios mío! Mi jefecita no me va a perdonar que yo haya dejado entrar a esa
mujer.
Camilo se acerca rápidamente a consolarla-
¡Pero tú no tienes la culpa! –le consuela- ¡la responsable es la abusiva de
Matilda! –y la abraza con amor- ¡ven acá mi amor! ¡ven acá! Ve a ver como sigue
doña Gaetana ¿si? Que yo me encargo de arreglar todo este despelote –y la manda
con un besito.
(¡Este Camilo es divino! ¡Está como para comérselo!)
Lupe se marcha y Camilo sigue arreglando el
lugar. De pronto encuentra en le suelo el
mechón de cabellos de Salvador- ¿y esto? –se pregunta y lo recoge. Lo observa y luego se mata de la risa-
¡Estas se arrancaron hasta las mechas! ¡estas bárbaras! –y ríe a carcajadas-
¡la pelea fue a muerte! ¡o sí! ¡si señor! –y luego tira el mechón a la basura.
*
Lupe entra a la habitación de Gaetana y la
encuentra en un estado calamitoso. Todavía llorando y con todo el maquillaje
corrido.
-¡Ay mi jefecita! –la abraza- ¡cálmese! Mire que no me gusta verla
sufrir.
-¡Ay Lupe! –sufre Gaetana- ¡no quise pelear
de esa manera con la Matilda! Bueno.. Yo sé que la pasamos noche y día como
perro y gato... pero... ¡llegar a los puños! –se escandaliza.
-¡Bueno! Es que usted estaba muy nerviosa.
-¡No! Yo más que nerviosa lo que estoy es
desesperada... ¡si yo ataqué a Matilda fue para evitar que descubriera la
verdad! ¡ojalá que no haya visto la foto que trajo la Rebeca! –dice furiosa.
-¡Con el zafarrancho que hubo no creo que
tuvo tiempo! –dice Lupe.
Gaetana
de pronto cambia completamente y se pone muy triste- ¿Qué importa? ¿ya
para qué? –y empieza a llorar- ¡si Salvador se está muriendo! –y mira a Lupe
desesperada- ¡Ay Lupe! Lo voy a perder... ¡lo voy a perder! Y no puedo hacer
nada por él... ¡él confió en mi! ¡él confió completamente en mi! Y yo precisamente
ahora no puedo hacer nada para ayudarlo... ¡nada! –y apoya la cabeza sobre el
pecho de Lupe que la abraza muy fuerte y llora desconsoladamente.
*
Hospital.
Isabel temblando y llorando le habla a
Salvador- ¡No sabe cómo...!
link foto
–y se le quiebra la voz- ¡cómo deseo que
pudiera hablar o al menos...! –y las lágrimas le corren por las mejillas
link foto
- ¡o al menos pudiera escuchar! –y le
susurra- ¡hay muchas cosas que yo quisiera hablar con usted! La verdad es que
no me resigno a aceptar su muerte... sin... ¡sin platicar con usted aunque sea
una sola vez!
link foto
Y mira el cuerpo inerte de Salvador.
link foto
-¡Es inútil Isabel! –le dice Ángela- ¡él no
puede escucharte! Mejor vámonos de aquí.
-¡No quiero! –se niega rotundamente Isabel.
link foto
-¡Es que la enfermera solamente nos dio
cinco minutos! –le recuerda- ¡las visitas están prohibidas!
Isabel sigue llorando y le toma la mano a
Salvador, se la acaricia y luego suavemente la vuelve a posar sobre la cama.
link foto
Luego de un gesto brusco da la vuelta y sale de la
habitación. Ángela al quedar a solas
con Salvador se acerca y lo mira con el rostro bañado en llanto.
link foto
Momentos después también sale.
link foto
*
Mansión.
Valeria está sentada en el jardín.
-¿Cómo te sientes Valeria? –se acerca
Simón- ¡no me gusta verte triste! –se sienta a su lado- ¿qué pasó con el piano?
Ya no volviste a practicar.
-¡Es que con todo lo que ha pasado he
estado muy nerviosa Simón! Y con nada de ánimo.
-La situación está muy difícil –reconoce
Simón.
-¡Y tú aunque simules estar de buen humor!
Tampoco puedes ocultar la tristeza.
-¡Si! Es cierto –reconoce- cuando las cosas
se ponen difíciles prefiero hacerme el loco... ¡tantos problemas juntos
terminan por deprimir a cualquiera! Yo también sufro mucho por mi mamá, por mi
hermano y también por Salvador.
-¿Sabes? Isabel fue a verlo esta tarde y le
dijeron que no hay nada que hacer... –dice Valeria muy triste- ¡que tenemos que
prepararnos para lo peor! -¡Si Salvador muere se va a llevar muchos secretos!
–reflexiona Simón- ¡porque nunca terminamos de conocerlo como él nos conocía a
nosotros! -¿Tu que piensas de él Simón? –le interroga Valeria.
-¡No sé! Era muy misterioso... ¡en este
momento no sé si fue bueno o si fue malo! ¿qué intenciones lo trajeron a esta
casa? ¿qué quería con nosotros? No sé.... ¡eso sólo lo puede responder él!
-¡Yo pienso que era un hombre muy especial!
–dice Valeria y se corrige- ¡digo, que es, porque todavía está vivo! –y luego
agrega- ¡tan especial como don Pedro!
-Valeria –se inquieta Simón- ¿tú que
sientes por Salvador?
Valeria suspira- ¡es que no sé! Podría
decirte lo que siento por ti o por los demás, pero por él... ¡no sé! No podría
explicarte lo que siento.
-¡Valeria! –se le acerca Simón con esperanzas-
Y yo... ¿qué? –se corta- ¿qué te hago sentir?
Valeria le mira inocentemente - ¡Cariño
Simón! –le responde sin dudar y le acaricia el rostro- ¡un cariño muy bonito!
Simón sonríe complacido-¡Eres bien correspondida! Porque yo siento eso y
muchísimo más por ti.
Valeria le sonríe.
-¡Señorita Valeria! –les grita Vicky-
¿quiere pasar al comedor? En un rato vamos a servir la cena.
-¡Si Vicky! Voy enseguida –y se despide.
-Bueno, pues... –se resigna Simón- ¡me dio
mucho gusto platicar contigo! Ya me siento mucho mejor.
-Y a mí me gustó mucho verte sonreír –y
Valeria se aleja.
Simón se queda sonriendo feliz-
¡Afortunadamente todavía hay motivos! –se dice a sí mismo soñador.
*
Cae la noche. Azur se pasea nervioso por el jardín.
En la habitación de Antonio y Simón, el
doctor chequea a Antonio.
-¿Qué ha dicho el especialista? –interroga
a Abigail.
-¡Pues nada doctor! Que tenía que hacerle
un seguimiento para poder dar el diagnóstico. ¡La verdad yo lo veo muy
confundido! -¡Muchas cosas malas e inexplicables han sucedido en esta casa
desde la muerte de Pedro José! –dice el doctor Duarte.
-¡Si! Así es... ¡la tranquilidad
desapareció por completo doctor! A veces pienso que fue un error quedarme aquí
–le confiesa- ¡yo sabia que después de la muerte del señor Donoso las cosas no
iban a ser como antes! Intenté marcharme pero mis hijos me lo impidieron... ¿y
para qué? –dice con amargura- ¡para esperar a que ocurrieran más desgracias
como esta? –y mira a Antonio.
-¡No pierda las esperanzas Abigail! –la
consuela- ¡no todo está perdido!
-¡Es que ya no sé ni qué pensar doctor
Duarte! Siento que una maldición pesa sobre esta casa y que ninguno de los que
vivimos aquí vamos a poder escapar de ella.
Antonio mira a lo lejos sin reaccionar a
nada de lo que dicen.
*
En la habitación de Isabel.
Isabel está en su cama cuando irrumpe
Andrés sin llamar- ¡Lo viste! –le reclama con rabia apenas entra- ¡fuiste a l
hospital a visitarlo! ¡y con Ángela! –la mira furioso- ¡después de todo lo que
le dijiste! –y se apoya sobre el pie de la cama- ¡la verdad es que no te
entiendo Isabel! ¡no te entiendo! Isabel sonríe con ironía- ¡La verdad es que
me tiene sin cuidado si me entiendes o no me entiendes! –le aclara- ¡me importa
un comino lo que pienses de mí!
-¿Te gustaría que ese tipo se salve?
¿verdad? –le pregunta Andrés muerto de celos.
Isabel levanta el mentón altiva sin
responder.
-¡Te encantaría verlo otra vez en la casa!
–sigue Andrés.
-¿Por qué tantas preguntas? –ataca Isabel.
-¡Porque quiero saber que piensas! –grita
Andrés y golpea la cama con furia- ¿cómo quieres que esté tranquilo con todo
esto?
Isabel sonríe con amargura- ¡Tú estarías
tranquilo si Salvador se muriera! ¿no es cierto?
Andrés camina hasta un precioso ramo de
alcatraces (flores blancas, en algunos países destinadas a los muertos) y toma una flor
link foto
- ¡Su muerte es inevitable! –anuncia y posa
la flor sobre la cama de Isabel.
link foto
Isabel pierde la sonrisa y luego de mirarlo
intensamente le susurra lúgubremente- ¡lo sentí cuando estuve cerca y me
transmitió ese frío intenso! –y sigue con voz ronca - ¡es el mismo frío que yo
sentí cuando me acerqué a los cadáveres de mis padres... ¡o al de Pedro cuando
murió en este cuarto!
Andrés la mira serio.
-¡Así frío e insoportable y penetrante!
–sigue Isabel y luego le sonríe- ¡es el frío de la muerte Andrés! –le mira a
los ojos.
Andrés traga saliva asustado.
*
Hospital.
Un médico chequea el estado de Salvador,
mira a una enfermera y mueve negativamente la cabeza. Salvador yace siempre inconsciente sobre la cama.
*
Mansión.
La familia feliz cena, Isabel y Andrés en
la cabecera y Valeria y Rebeca a la derecha de Isabel. El lugar de Ángela vacío como siempre. Abigail sirve el vino.
Andrés decide divertirse y pregunta-
Abigail... ¿el especialista vio a Antonio?
-¡Si señor! –responde ésta sin sospechas-
¡pero no ha dicho nada! ¡todavía no tiene el diagnóstico!
Isabel que ve las intenciones de Andrés
deja de comer y lo mira de mala cara.
-¡A lo mejor si lo tiene y no se lo quiere
decir! –le dice fríamente Andrés mientras Abigail lo mira espantada- ¡yo que
usted me prepararía para una mala noticia! –y al ver la cara- ¡Ahora no me mire
así! Hay que aceptar que Antonio tuvo un ataque y que quedó como un vegetal.
Abigail suspira horrorizada.
-¡A mucha gente le ha pasado! –sigue
Andrés- de un momento a otro quedan como muertos en vida –y sigue comiendo
tranquilamente.
Abigail sale corriendo.
-¡Andrés! ¿por qué dices cosas tan
horribles? –se enoja Valeria- ¡eres una porquería!
-¡Valeria! –grita Rebeca con su voz aguda-
¡mide tus palabras!
-¡Pues entonces que sea más cuidadoso con
lo que dice tía! –y se levanta enojada y mira a Isabel- ¡y preferiría no
sentarme a comer con ustedes cuando Andrés esté presente! –y se marcha.
Andrés abre los ojos fingiendo sorpresa-
¿No me vas a defender de los ataques de tu prima? –le reclama a Isabel.
-¿Por qué quiere que te defienda? –se
enfurece Isabel- ¿tú por qué crees que lo dice? –le grita- ¿no tiene toda la
razón?
*
En la habitación de Simón y Antonio.
Antonio lee su libro “Vida después de la
muerte”
“El moribundo tiene la impresión de chocar
con una especia de barrera o de frontera, pero una fuerza indescriptible no lo
deja volver atrás, se fascina por lo que descubre en el más allá”
Antonio levanta los ojos.
*
Hospital. Vemos a Salvador y escuchamos la
voz de Antonio.
“Se deja dominar por los sentimientos de
intensa paz, de alegría y de amor.
Todos los que se han librado de la muerte afirman haber sentido la
inmensa y plena alegría. ¡La muerte es la verdadera liberación!”
*
En la habitación de Simón y Antonio.
Antonio sigue leyendo “Y es el premio por
el valor de haber vivido un plano terrenal”. Antonio cierra el libro y se saca
los lentes.
link foto
Ángela entra lentamente- ¡Antonio! –le llama-
¡Antonio respóndeme! –pero Antonio sigue lejos y no la mira.
link foto
Ángela toma el libro entre sus manos
link foto
y se pone a leerlo.
*
FIN DEL CAPITULO
(Advertencia: este página contiene links a otros sitios ajenos a mi
resposabilidad)
@2005 Narración by Mabouchita! Z;D
www.mabouchita.com
Por favor no ponga esta narración en otro sitio sin avisarme
www.mabouchita.com: CAP# 75: martes 1 de noviembre de 2005 – ¡REBECA Y
CANTALICIA!
*
Mansión.
En la habitación de Simón y Antonio.
Antonio sigue leyendo “Y es el premio por
el valor de haber vivido un plano terrenal”. Antonio cierra el libro y se saca
los lentes.
Ángela entra lentamente- ¡Antonio! –le
llama- ¡Antonio respóndeme! –pero Antonio sigue lejos y no la mira.
Ángela toma el libro entre sus manos y se
pone a leerlo.
*
Andrés, Rebeca e Isabel siguen en la mesa.
-¡Yo creo que Ángela tiene que encargarse
de todo lo relacionado con el funeral! –comenta Andrés mientras come- Al fin de
cuentas es su empleado personal y nosotros no tenemos ninguna obligación con
él.
-¡No! No, no ¡espérame tantito! –le corta
Isabel molesta- ¡nadie se ha muerto! –y toma su copa de agua y la posa con
rabia en la mesa- ¡Salvador no se ha muerto como para que estemos hablando de
funerales! -¡Isabelita tiene razón! –se espanta Rebeca- ¡cambiemos de tema por
favor! -¡Ah! –suspira con aire de fastidio Andrés- ¿y de qué hablamos entonces?
¡hablo de Antonio y Abigail se ofende! ¡hablo de Salvador y ustedes protestan!
–se queja- ¿por qué no encaramos esto con cabeza fría?
-¡Con cabeza fría! –repite Isabel con
sorna- ¿y no será que tú tienes la mente más acalorada que cualquiera de
nosotros? –le acusa directamente.
Andrés mira nervioso a Rebeca.
-¡Ángela debería investigar donde vive
Salvador! –e Isabel juega con su copa- ¡para que hable con las personas que le
conocen y les platique lo que sucedió!
-¿Acaso sabemos donde vive? –Andrés suspira
con fastidio- ¡no tenemos idea de donde vino! E Isabel lo mira entrecerrando los
ojos.
(hum... aquí Isabel debería recordar
que Andrés una vez le dijo que lo había llevado a su casa, bastantes capítulos
atrás)
-¡Les recuerdo que ustedes lo han
contratado sin preguntarle nada! –les acusa Andrés - ¡ustedes confiaron
ciegamente en él!
-¡Posiblemente tenga familiares que lo
conozcan! –interviene Rebeca- ¡alguien debería averiguarlo! –dice
misteriosamente con una sonrisa pícara.
Isabel suspira con cansancio.
*
Más tarde, a solas, Rebeca abre el papel
donde había anotado la dirección y lee: “Felipe Madero, 7355 N.W. 41, Río
Claro, teléfono: 38 76 024” y se dice a si misma- ¡Tengo que averiguarlo!
Veremos que es lo que tiene que decir el señor Felipe Madero acerca de
Salvador.
*
Una carretera.
Rebeca conduce muy decidida y mientras
maneja vuelve a controlar que va por buen camino. Al llegar frente al apartamento de Felipe, sonríe triunfalmente y
baja del auto con aire altivo.
*
Apartamento Felipe.
-¡No, no me diga nada! –Felipe está tirado en
el sofá con cara de desconcierto total- ¡porque mire! ¡no hay derecho a ser tan
bruto Cantalicia! –le regaña- ¡yo he conocido bestias en mi vida pero usted se
lleva el premio mayor!
-¡Pero don Felipe! –gime Cantalicia a punto
de llorar- ¿por qué me habla tan feo?
-¡Yo le indiqué a usted que bañara al
mocoso! Pero con jabón –le grita exasperado- ¡con jabón! ¿y que fue lo que
hizo? ¡le echó toda mi crema de afeitar! (Y la verdad es que Monchito se ve
bien blanquito luego del baño)
-¡Pero como usted todo lo tiene en esas
cajitas! –se defiende Cantalicia-¿cómo iba a saber yo que eso era una crema?
-¡Y lo peor fue lo que hizo con el jabón!
–y Felipe se levanta y levanta los brazos al cielo- ¿cómo se le ocurre
echárselo a la sopa Cantalicia!
-¡Es que yo creí que era harina de maíz!
–gime Cantalicia- ¡es tan blanquita, blanquita!
Felipe se toma la cabeza y da vueltas en
redondo.
-¡Claro que se me hizo medio raro cuando
empezó a echar tanta espuma y se regó por el piso! -¡Usted me va a envenenar
Cantalicia! –grita Felipe- ¡usted me va a envenenar y la verdad que si la dejo
un minuto usted va a terminar destruyéndolo todo!
-¡Yo no tengo la culpa don Felipe! –se
ofende Cantalicia- ¡lo que pasa es que yo no sé leer bien y como usted todo lo
tiene en esas cajitas!
-¿Y no tiene lenguita? –le pregunta Felipe
con fastidio- ¿no tiene una lenguita para probar la diferencia que hay entre el
jabón y la harina y la crema de afeitar?
(bueno... esto es un poco
sobreactuado... ya sabemos que Cantalicia es bruta, pero ¿tanto? Además probar
el gusto de la crema de afeitar... ¡no manches!)
Cantalicia se rasca el cuello y no
contesta.
-¡Ay! –gruñe Felipe- ¡Cantalicia! Yo le voy
a pedir que aunque yo tenga más trabajo, no me toque nada, no haga nada, hasta
que yo personalmente no le entregue cada una de las cosas –y luego se aleja y
mira al cielo- ¡Jacobo! –gruñe- ¡Jacobo! Pedazo de cretino... ¿pero como se te
ocurre complicarme la existencia mandándome este animal del bosque a mi casa?
Cantalicia lo escucha y se ofende- ¡Ya no
se enoje don Felipe! Y si de plano le parezco tan bruta... ¡pues mándeme de una
vez de regreso para mi pueblo! ¿eh? ¡total! –llora- ¡a este paso nunca voy a
encontrar aquí al Salvador!
-¡A propósito! –recuerda Felipe- ¿llamó la
señora Macedo o no?
-¡Pos ahí estuvo su aparato ese sonando
varias veces! Y yo lo contesté, pero nadie dijo nada.
Felipe la mira y luego toma el teléfono
inalámbrico- ¿Ah si? y por casualidad... ¿no se le ocurrió oprimir este
botoncito que dice hablar?
-¡Pues no! –baja la cabeza Cantalicia- ¡y
como tiene tantos botones! Yo que voy a saber.
(bueno... esto si lo creo posible...
además que a veces el botón no dice hablar sino que tiene un telefonito verde o
está en inglés)
-¡Cantalicia no sigamos conversando! –decide Felipe y busca paciencia
cerrando los ojos- ¡por favor retírese a su habitación! Porque mire yo...
¡estoy a punto de cometer un disparate Cantalicia! –y abre los ojos y la mira-
¡del cual me voy a tener que arrepentir el resto de mi vida! ¡por favor
retírese con el niño a la habitación! –y la conduce- ¡retírese! -Una vez solo, Felipe vuelve a mirar la
famosa foto del periódico- ¡Y todo por culpa tuya hombrecito! –le habla con
fastidio- ¡esposito! ¡ojalá no aparezcas porque debes ser tan bruto y tan
animal como esta mujer! –y deja caer el periódico sobre la mesa.
Toc-toc-toc.
En ese momento golpean a la puerta. Felipe
mira extrañado su reloj porque no espera a nadie y abre. Aparece Rebeca que mete un pie adentro.
-¡Buenas noches! –la recibe Felipe.
-¡Buenas noches señor! –responde Rebeca
altiva- ¡vengo buscando al señor Felipe Madero!
-¡Ah, yo soy Felipe Madero! Mucho gusto –y
se dan la mano.
-¡Encantada de conocerlo! –dice Rebeca
mientras estudia el lugar- ¡soy Rebeca Macedo, la tía de Isabel Arroyo! -¡Qué
bien! Qué bien –murmura Felipe- ¡Qué sorpresa tan agradable! Estaba deseando
conocerla... ¿usted sabe? –y le sonríe contento.
Rebeca lo mira y pone cara de fuchi.
*
Mansión.
Es noche cerrada y el celador vigila
atentamente. Dentro de la casa Andrés está
sentado al fuego, hay una alfombra de tigre en el suelo. Walter le sirve un trago. link foto
(jejeje, esto está buenisimo, por la forma como está vestido el
vigilante y los miembros de la casa, incluyendo a Isabel, debe hacer un calor
del diablo... ¿qué hace Andrés frente a una chimenea? esto de querer importar
costumbres ajenas a veces...)
-¡Así que la policía estuvo dando vueltas
por aquí otra vez! –se inquieta Andrés mientras el fuego se refleja en sus
bellos ojos verdes.
-¡Dijeron que era una inspección de rutina
señor! –le responde Walter y le pasa su copa de cogñac- ¡claro que registraron
largamente el bosque! –no puede evitar añadir- ¡después interrogaron a los
empleados! –se arregla el moñito- bueno.. ¡usted sabe cómo se ponen estas cosas
cuando hay una denuncia de por medio!
-¡Hum! –murmura Andrés- ¿Hablaste con el
vigilante?
-¡Si, por supuesto señor! –se cuadra- ¡y le
dije todo lo que tenía que decir para que no metiera la pata!
-¡Aseguro que él también había visto a los
ladrones! –se asegura Andrés.
-¡Si señor! Y lo va a seguir sosteniendo
señor... ¡pierda cuidado! –le promete Walter.
-¡Entonces no me tengo que preocupar de
nada cuando llamen para decir que Cerinza murió!
-¡No señor! De nada –se asegura Walter.
-¡Bien! -aprueba Andrés.
-¡Y será un gran alivio deshacernos de ese
desgraciado señor! –afirma Walter con un gesto malévolo- ¡claro que otros lo
lamentaran! Como la señorita Ángela, los Dominguez... ¡también doña Rebeca por
supuesto! -¡Rebeca! –se sorprende Andrés.
Walter se arrodilla a su lado-Aunque usted
no lo crea señor –le dice Walter con una sonrisa burlona- ¡pero ella se siente
muy atraída por ese tipejo! Y por culpa de él está actuando muy extrañamente...
–y baja la voz- porque por ejemplo esta noche salió sola y sin decir ni una
sola palabra.
-¡Ah! –Andrés no le da ninguna importancia-
¡tendrá una cita con su grupo de ancianas desocupadas nada más! –y se toma un
trago.
-¿Quién sabe señor? –Walter se yergue y lo
mira- juraría que la salida de esta noche tiene que ver con... –y no puede
evitar un gesto de disgusto que le tuerce la cara- ¡Cerinza!
*
Apartamento de Felipe.
Rebeca deja el periódico sobre la mesa-
¡Entonces fue por esta foto que usted me llamó!
-¡Si, naturalmente! Es la única pista que
tengo para tratar de localizarlo... ¿usted lo conoce verdad? –le pregunta
esperanzado.
-¡Si, si, claro! –admite Rebeca- ¡claro que
lo conozco!
-¿Y me va a ayudar a encontrarlo? –sonríe
Felipe.
-¡Claro! Pero primero, por favor dígame
para qué lo busca.
-¡Se lo dije la otra noche! En verdad yo no
soy más que un intermediario para encontrarlo... ¡la que realmente está muy
interesada en dar con él es su esposa! La cara de Rebeca se descompone, se
vuelve pálida como una hoja en blanco. Se levanta como un resorte- ¿Su esposa?
¡su esposa dijo!
-¡Si! –sigue Felipe sin darse cuenta- ¡su
mujer! –aclara- ¡su mujer! Tiene un hijo con ella, y la pobrecita está
desesperada porque hace meses que la abandonó... y bueno, hasta el día de hoy
no ha tenido noticias de él.
-¿Y donde está esa mujer? –pregunta Rebeca
con horror mientras camina para darle la espalda a Felipe y disimular.
-¡Aquí mismo! Alojada en mi casa.
Rebeca tiembla y se apoya en una silla.
-¡Voy a llamársela para que la conozca!
–decide Felipe y va a buscarla- ¡Cantalicia! ¡Cantalicia, venga un momento! –y
luego mira a Rebeca que le da la espalda- ¿usted parece muy sorprendida? –dice
él mismo sorprendido.
-¡No! –balbuce Rebeca- ¿sabe lo que pasa?
Lo que pasa es que no sabía que este señor tuviera una esposa... ¡y mucho menos
un hijo! Nunca me lo imaginé.
Detrás de Rebeca aparecen Cantalicia y
Moncho.
-¡Venga, venga Cantalicia! –la llama
Felipe.
Y mientras Rebeca toma fuerzas para mirar a
‘su rival’ y lentamente se da la vuelta.
-¡Ella es Cantalicia Muñetón la mujer de
Salvador Cerinza! –la presenta Felipe.
Rebeca dirige lentamente los ojos hacia
Felipe y se queda horrorizada ante la apariencia de Cantalicia y el niño,
evidentemente no se lo esperaba y se le cae la boca. Rebeca los mira de pies a cabeza espantada. link foto
*
Bar.
Entran Gaetana y Camilo con varias cajas.
-¡Ay! ¿por qué se demoraron tanto? –les
recibe Lupe- ¡ya me tenían preocupada! -¡Vamos a tener que abrir un poco más
tarde! –decide Gaetana- ¡porque estamos retrasados! Muchachas –ordena- ¡vayan a
buscar las cajas que dejé en el carro! Yo me voy a cambiar –y se dirige a la
entrada a su casa.
-¡No, no,
no! –la detiene Lupe- ¡jefecita no! Aguarde un momentito, venga aquí
conmigo... ¡venga acá! Le tengo que advertir que Matilda llegó sin decirme nada
y entró a esa casa como una tromba ¡y yo no sé lo que está haciendo allá
adentro! -¡Ay no! –se toma la cabeza Gaetana- ¡yo no quiero tener otro lío con
esa bruja! –y se dirige a la casa- ¡Vamos a ver que ocurre! ¡paciencia! –se
dice a si misma.
*
Casa Gaetana.
Matilda está recogiendo sus vestidos de
cantante.
-¡Qué haces Matilda! –la enfrenta Gaetana.
-¿No lo ves? ¡me llevo mis vestidos de
cantante! No los pienso perder... ¡aunque me repugne volver a este lugar!
-¡Menos mal! –Gaetana finge indiferencia- ¡te llevas esos horribles vestidos!
Porque realmente no sé de que serviría tener esos trapos por ahí regados.
-¡Ay no! –se burla Matilda- ¡miren quien
habla! La reina de las extravagancias... ¿es que tú no te has visto en un
espejo mi querida espiritista? ¡Ay bendito que me largo de aquí así no me
contagias con tanta vulgaridad! -¡Fíjate tú que suerte! –le contesta Gaetana
con los ojos rojos- ¡ni siquiera tuve que pedirte que te largaras Matilda!
-¡Señora
Matilda! –le corrige Matilda- aunque te demores un poquito... ¡se
acabaron las confiancitas! –le grita- ¿está claro? ¡y a partir de hoy nuestra
sociedad queda disuelta! -¡Qué sociedad ni qué ocho cuartos mujer! –le grita
Gaetana fuera de sí- ¡a ti nadie te invitó a cantar en mi bar y mucho menos a
atender a esas mugrosas clientas que tienes! ¡señora bruja! Matilda furiosa
pone sus vestidos en una silla-¡debería demandarte por atreverte a ponerme las
manos encima! Eso no se lo permito a nadie y mucho menos a una vieja traidora
que decías ser mi amiga... ¡Valiente amiga resultaste! -¡Y qué puedo decir yo!
–le grita Gaetana- ¡si al menor tropiezo vienes y me atacas! Yo merezco
respeto.
-¡Más respeto merezco yo! –grita Matilda-
¡y ya cállese! No quiero volver a dirigirle la palabra a una tramposa como
usted!
-¡Vieja tramposa! –grita Gaetana y toma la
ropa de Matilda de la silla y la tira al suelo- ¡vieja tramposa serás tú!
¡fuera! ¡te largas inmediatamente de mi casa! ¡fuera de mi vista! Y Matilda
enojada se dispone a marcharse y recoge su ropa del suelo.
Gaetana se sienta a la mesa - ¡no quiero
volver a ver tu horrible cara... ! –y empieza a sollozar- ¡en lo que me resta
de vida!
Matilda se queda inmóvil al verla llorar
desconsoladamente... y se acerca- ¿Estás llorando en serio? –le pregunta con
duda- ¿o son puras lágrimas de cocodrilo?
Pero Gaetana sigue llorando con espasmos
incontrolables-¡Yo no estoy llorando! –le dice llorando- ¡y lárgate! Yo te dije
que te fueras y vete –pero no puede hablar del llanto- ¡vete de aquí!
Matilda viene corriendo a consolarla- ¡A ti
te pasa algo en serio! –se asusta y le pone las manos sobre el hombro- ¿qué
tienes mi linda? –le dice con cariño.
Y ante este cariño sincero Gaetana llora
más fuertemente y con más espasmos.
-¡No me gusta verte así! –y Matilda le
acaricia el pelo.
Gaetana no aguanta más y se tira en sus
brazos- ¡Ay perdóname Matilda! –le llora- ¡perdóname!
Matilda la abraza.
-¡Yo no quise agredirte! –le dice en medio
de sollozos Gaetana- ¡pero lo que pasa es que estoy muy nerviosa y angustiada!
-¡Eso no tienes que decírmelo! –y le acaricia el pelo- ¡salta a la vista mujer!
–y le soba la espalda para consolarla.
-¡Yo...! –balbucea Gaetana entrecortada por
el llanto- ¡no me abandones Matilda! –le ruega- ¡yo no... yo no voy a poder
soportarlo ahora que Salvador no está conmigo!
Matilda la mira sorprendida- ¡Es por
Salvador que estás así!
Gaetana la mira y no le responde y se tira
sobre la mesa y sigue llorando a moco tendido.
Matilda apenada simplemente le acaricia el pelo y le frota la espalda.
*
Apartamento Felipe.
-¿La mujer de Salvador Cerinza? –dice
Rebeca con disgusto mientras mira a Cantalicia y al niño.
Cantalicia está con chancletas, un vestido
rosado viejo con una soga a la cintura, el pelo todo despeinado.
Cantalicia la mira abriendo los ojos muy
grandes. link foto
-¿Qué usted es la mujer de Salvador? –vuelve a repetir Rebeca mirándola
de pies a cabeza.
-¡Si! –sonríe Cantalicia tontamente sin
darse cuenta de la expresión de Rebeca- ¡Cantalicia Muñetón para servirla! –y
la mira- ¿y usted quien es?
-¡Ella es la señora con la cual estuve
hablando por teléfono! –le aclara Felipe serio y mirando intrigado la reacción
de Rebeca- ¡la que va a ayudar a localizar a su esposo!
Rebeca mira a otro lado espantada.
-¡Ay bendito sea Dios! –gime Cantalicia y
quiere tomarle las manos a Rebeca- ¡yo sabía que nos iba a hacer el milagrito!
Rebeca se deshace de ella con un gesto brusco-
¡no! No, no... ¡lo siento pero aquí tiene que haber una equivocación! –y
la mira con desprecio- ¡usted no puede ser la esposa de Salvador!
Cantalicia no entiende. link foto
*
Mansión.
Simón sueña... en sus sueños está mirando
hacia el jardín con expresión serena, cuando alguien le pone una mano en la
espalda, se da la vuelta y ve a Valeria que le sonríe y le dice “Simón, eres el
mejor hombre del mundo... ¡no podría vivir sin ti!” y Valeria le da un beso en
la mejilla “te amo, te amo desde el primer día que te vi”, Simón la abraza
feliz... hasta que ve que por el jardín viene tambaleándose Salvador con una
mano sobre una herida de bala en el corazón. link foto
Al ver a Simón, Salvador lo le saluda con
la misma mano llena de sangre... lentamente Salvador cae al suelo muerto. Simón se separa de Valeria y se da cuenta
que Valeria es una muñeca de cera gris... ¡grita horrorizado!.
Simón despierta sobresaltado y prende la luz. Se da cuenta que la cama de su hermano está
vacía y se levanta a buscarlo.
*
Antonio camina en el piso superior y se
acerca a la puerta del escritorio de don Pedro José. Isabel lo ve y se le acerca y le pone una mano en el hombro-
Antonio –le dice suavemente- ¿no se siente bien?
Antonio no responde y mira para otro lado.
Isabel lo mira intrigada. link foto
*
Apartamento Felipe.
Rebeca sentada a la mesa toma una taza de
té. Cantalicia y Moncho sentados muy
juntos en el sofá.
-¡Eso le va a caer bien! –le dice Felipe-
¡la veo muy preocupada!
Rebeca hace un gesto al probar el té y lo
deja- ¡gracias! Pero es muy fuerte para mi –y sigue mirando con horror a
Cantalicia.
-¿Quiere que le dé otra cosa? Un rosito o
un tequilita.
-¡No! No, no, gracias... ¡estoy bien! –sin
despegar los ojos de Cantlicia.
-¿Qué mira usted tanto a Cantalicia!
-¡Discúlpeme! Pero no puedo creer que esta
sea la mujer de Salvador... ¡tiene que haber alguna equivocación! No está
hablando de la misma persona.
Felipe le muestra la foto- Este persona que
aparece en esta fotografía! ¿es el mismo Salvador que usted conoce?
-¡Si, claro que si! -¡Entonces no hay
ninguna equivocación! –concluye Felipe- ¡estamos hablando de la misma persona!
-¡Pero usted me aseguró que no lo conocía! –le reclama Rebeca.
-¡Pero yo sí lo conozco! –se levanta
Cantalicia y se acerca arrugando su falda en sus manos- ¡lo conozco como la
mismita palma de mi mano! Porque estamos casados desde hace muchos... bueno...
¡no casados, casados! Pero nos arrejuntamos desde que éramos casi, casi dos
niños.
-¿Usted está segura de lo que está diciendo
señora Canta... Cantalicia? –le pregunta Rebeca incrédula- ¿no son inventos
suyos?.
-¡Cómo cree que me voy a inventar una cosa
así! –y abraza al niño- ¿a poco cree que al Monchito me lo inventé? Este es el
hijo de Salvador.
-¡Hijo de Salvador!
-¡Si! –le sonríe Cantalicia- ¡y él siempre
nos quiso un montón! Él vivía nomás para nosotros... ¡trabajaba de día y de
noche como una mula en el ranchito! Hasta que... ¡hasta que pasó lo que pasó!
-¿Pero qué pasó? –pregunta Rebeca.
-Al parecer el Salvador sufrió un ataque
muy extraño que por poco lo entierran vivo –le cuenta Felipe- cuando pasó esto
y reaccionó se comportó de una forma muy extraña... no reconoció ni a
Cantalicia ni a su hijo... ¡ni a las personas que lo rodeaban!
-¡Si! –afirma Cantalicia- ¡el pobrecito se
enfermó de la entendedera!
Felipe la mira preocupado.
-¡Y casi, casi se lo iban a llevar al
manicomio! –sigue Cantalicia- ¡y pos... tal vez por eso nos abandonó!
-¿Así que los dejó y no quería verlos?
–dice con aire de alegría Rebeca.
-¡Pero no vaya usted a creer que por gusto!
Sino porque se puso malito... ¡y yo estoy aquí para buscarlo y llevármelo de
regreso al rancho con su familia!
Pero esto es demasiado para Rebeca que se
levanta furiosa- ¡Discúlpeme! Pero cada vez estoy más confundida... ¡yo no
puedo creer esto! Esto tiene que ser una... por ejemplo... ¡una casualidad! Una
persona parecida y un nombre parecido.
-¡Es que tantas coincidencias juntas no
pueden ser! –le recuerda Felipe- ¡en definitiva! ¿puede ayudarnos? ¿puede
decirnos dónde podemos localirzarlo?
-Bueno –miente Rebeca- él trabajó con mi
sobrina como chofer... ¡eso es todo! Cantalicia abre la boca sorprendida.
-¡Ah claro! –reflexiona Felipe- ¡eso
explica lo del uniforme! Pero dígame
una cosa... entonces... ¿por qué sale en esa fotografía en ese periódico? ¿es
que lo fotografiaron confidencialmente?
Súbitamente Cantalicia se pone a llorar a
moco tendido- ¡Entonces no puede ser el Salvador! Porque Salvador no sabe
manejar.
-¡No sabe manejar! –grita Rebeca y la mira
como si estuviera loca.
-¡No! Él nunca antes se había subido a un
coche... ¡él lo único que sabe manejar es el pico y la pala! -¡Está claro!
–grita Rebeca y toma su bolso- ¡no se trata del mismo hombre! Usted se
equivoca.
-¡Espere un momento señora! –la detiene
Felipe- ¡déjeme explicarle algo! -¿Explicarme? ¡todo está muy claro! -Usted
necesita y debe saber que este Salvador... pues era también un campesino
completamente ignorante y después de que pasó lo que ocurrió... él regresó a la
vida, a la normalidad... ¡con conocimientos muy extraños! Sabía leer, sabía
escribir... ¡y no es de extrañar que hoy en día sepa conducir un auto! -¡Por
favor! –le grita Rebeca fuera de sí- ¿qué cuentos tan absurdos me está
diciendo?
-¡Es verdad! –reconoce Felipe- ¡la historia
es muy extraña! Pero si no hubiera sido por una carta de mi sobrino yo tampoco
hubiera creído que esta señora me estaba diciendo la verdad... ¡y algo de
cierto hay en todo esto! -¡Por favor qué pretenden! –les grita Rebeca-
¿burlarse de mí? ¿o están completamente locos todos? –y mira riendo a
Cantalicia- ¡yo no creo en esas patrañas!
-¡Yo le juro por la virgencita de Guadalupe
que le estamos diciendo la puritita verdad!
-¡Mire! –le corta Rebeca- ¡Salvador es un
hombre muy sencillo! Si... está bien... ¡pero no es ningún ignorante y no creo
que sea el marido de esta...! –y la mira con desprecio- ¡mujercita!
-¡Díganos dónde podemos encontrarlo y así
salimos de las dudas! –le pide Felipe.
-¡No tengo la menor idea! –le miente
Rebeca.
-¡Pero usted aseguró que lo sabía!
-¡Trabajó en la casa hasta unas semanas! Desapareció y se marchó sin darnos
explicaciones.
-¿Adonde fue? –Felipe.
-¡No lo sé! –le grita Rebeca- ¡no tengo la
menor idea! Lo siento, no puedo ayudarlos.
-¡Déjeme decirle que no le creo ni una sola
palabra señora! Lo que pasa es que usted no quiere decirnos la verdad...
¡confiese! -¡Por favor! No sé absolutamente nada... ¡y estoy loca por largarme
de aquí! ¡no me gusta este lugar! –y trata de salir.
Cantalicia la ataja llorando- ¡No! No, no
señito –la toma del brazo- ¡por favor no se vaya señito sin decirnos como voy a
encontrar a Salvador! -¡Ay por favor, yo no creo que usted sea la mujer de
Salvador ni mucho menos! –Rebeca le libra el brazo de un gesto brusco- ¡y
suélteme! ¡no la resisto! ¡no la soporto! –y sale del apartamento- ¡Adios!
Felipe detiene a Cantalicia que llora desesperada- ¡déjela Cantalicia! ¿usted
no ve que ella piensa que estamos completamente locos? –y la lleva para adentro
y pone las manos sobre los hombros del niño que sigue mudo- y la verdad que esto es para dementes –y de
pronto ve a Cantalicia- ¡y ya deje la lloradera! –le regaña- ¡ya basta! ¿no ve
que ya tengo suficiente hoy con la histeria de esta señora?
Cantalicia se seca las lágrimas. Afuera, Rebeca sube al auto y mueve la
cabeza incrédula y negativamente.
*
Mansión.
Simón busca a su hermano y encuentra a su
madre que hace lo mismo.
-¡Simón hijo! Nada... ¿no lo encontraste?
-¡Ni rastro mamá! -¡Dios mío! Ojalá no haya
salido de la casa... eso sería terrible.
-¡El velador se hubiera dado cuenta! –la
tranquiliza- debe estar en la sala o en el segundo piso.
*
En el segundo piso Isabel le pregunta a
Antonio- ¿ya no quiere hablar?
Antonio la mira a los ojos.
-¡La última vez que le pregunté algo al
menos intentó contestarme! –le reclama Isabel. link foto
Antonio desvía la mirada.
Isabel se acerca a la puerta del
escritorio- ¿qué es lo que está buscando Antonio? ¿por qué quiere entrar al
estudio? Por favor confía en mi -le
ruega y Antonio la mira- ¡yo no quiero hacerle daño! Al contrario –sigue
Isabel- ¡deseo ayudarlo!
Antonio trata de irse.
-¡Antonio por favor escúchame! –lo detiene
Isabel. link foto
-Solamente necesito saber si Salvador tiene
algo que ver con lo que le pasa... ¡es lo único que quiero saber! Quiero
escuchar la verdad... ¡se lo suplico Antonio! Por favor.
link foto
Antonio la enfrenta y la mira a los ojos-
¡Salvador no es Salvador! –le dice.
Isabel mira al cielo- ¡Ah! ¿y qué es lo que
me quiere decir con eso? –le suplica.
Antonio está a punto de decir algo cuando
lo interrumpe Simón- ¡Ay Antonio por Dios! Que bueno que estás aquí... ¡nos
llevamos tremendo susto cuando vimos que no estabas en el cuarto! Creímos que
te habías escapado.
-¡Hijo! Vamos a tu cuarto –le dice Abigail
con cariño.
-¡Vamos hermanito! –se lo lleva Simón.
-¡Buenas noches señora Isabel! –saluda
Abigail.
-¡Abigail! –la detiene Isabel- ¡no se
preocupe por Antonio! No está tan mal como parece... ¡yo sé que las cosas se
van a arreglar! –la consuela y se mete a su cuarto.
Abigail se queda intrigada.
*
Isabel en su cuarto se dispone a dormir
cuando escucha el motor de un auto, mira por la ventana y ve que Rebeca
llega. Rebeca apaga las luces del
Mercedes, baja y entra a la casa. Isabel
mueve la cabeza intrigada. Luego se dirige a su cama, saca la colcha y dispone
los almohadones de manera a estar más cómoda, se saca el salto de cama de seda
rosa y se mete a la cama y apoya la cabeza sobre las almohadas y viaja lejos
con el pensamiento.
(Bueno, duerme maquillada, lo cual es muy inconfortable y al día
siguiente pareces una paleta de colores!)
*
Bar.
Camilo baila a todo dar y disfruta con un
ritmo caliente. Matilda baila con un
guapo rubio pero se preocupa por Gaetana que está sentada a una mesa con aire
de cementerio. Matilda abandona a su
guapo, que rápidamente invita a otra bella mujer a bailar con él, y se acerca a
Gaetana.
-¡Esa cara tan larga que tienes! –se sienta
a su lado- ¡ven a distraerte un poco! parece que fueras a un funeral.
-¡Quien sabe si dentro de poco tenga que
asistir a uno Matilda!
-¡Ay por Dios niña! Dejas esos pensamientos
macabros… Parece que tuvieras a un familiar agonizando… ¡tú lo que necesitas es
bailar y mover las caderas! –trata de animarla- ¡enrumbarte mujer!
Gaetana se toma un trago de riquísima
margaritas.
-¿No me vas a contar que es lo que pasó con
Salvador que te tiene tan mal?
-¡Ay mujer! No te preocupes por mí –le dice
Gaetana y mira al rubio de Matilda- ¡Más bien ve a bailar que parece que te
quieren quitar al novio! –y es verdad, la guapa morena se le cuelga al rubio.
-¡No ha nacido la primera vieja que me
desbanque del tren donde me monto! –ríe Matilda- ¡qué baile con quien quiera!
No tengo un pelo de celosa… ¡además una hembra como ésta! –y se muestra a sí
misma- ¡no se encuentra en cualquier esquina mi amor! A pesar de su tristeza
Gaetana sonríe.
Matilda la mira con pena-¡Tuviste una pelea
bien fuerte con Salvador! ¿verdad?
-¡Ojala se tratara de eso Matilda! Pero
este no es el momento ni el lugar para estar explicando nada.
Después hablamos… ¡Anda! ¡ve!
-¡Como quieras! –se resigna Matilda y se
levanta y recupera a su novio.
*
Mansión.
Valeria camina por el jardín cantando. Simón sale de la casa y viene feliz a verla-
¡Valeria!.
-¿Ya te vas Simón?
-Si –y saca las manos que tenía escondidas
detrás con una flor- ¡es para ti!
Valeria toma la flor y la huele y
sonríe. Simón feliz sale corriendo para
el trabajo.
*
Dentro de la casa Isabel desayuna con
Rebeca que tiene mala cara.
-¿Estás bien tía? –se preocupa Isabel- ¡te
veo muy preocupada! -¡Ay Isabel! –refunfuña Rebeca- ¡todos estamos preocupados!
¿no?
-¿Y como marchan las cosas con Luisito
Crespo? link foto
-¡Con quién! –exclama Rebeca amargada- ¿con
Luisito Crespo? ¡Ay Isabel! Hace siglos que no veo a ese hombre.
-¿Y entonces con quien sales tía? –Isabel
la mira intrigada- ¡porque anoche te vi llegar bastante tarde!
-¡Con Pilar! –le miente Rebeca- es una
buena amiga, últimamente estamos compartiendo mucho.
-¡Si! –suspira Isabel- Supongo que estarás
confiando más en ella que en mí.
-Posiblemente.
-Pues no pienso reclamarte tía –y la mira a
los ojos- A veces las amistades son más sinceras que la propia familia –y sigue
comiendo frutas- pero si algo necesitas ¡sabes perfectamente que puedes contar
conmigo!
-¡Gracias! –responde indiferente Rebeca y
de pronto decide investigar la opinión de Isabel- ¡Isabelita! ¿Qué pensarías
por ejemplo si te dijeran que Salvador es un hombre casado? ¿no? ¿y que tiene
hijos?
A Isabel se le atraganta la fruta y hace un
esfuerzo para disimular desinterés- ¿Qué pensaría? Pues… ¡nada! –se pone
nerviosa- ¡no sé! Como lo platicamos ayer no sabemos absolutamente nada de la
vida de Salvador –y bebe su jugo de naranja como para ahogarse.
-¡Claro, claro! –sigue Rebeca- pero por
ejemplo… si alguien dijera… bueno… que Salvador ha sido un campesino rústico y
siempre ha vivido alejado de la ciudad… ¡además pues tiene una mujercita de
esas ignorantes e insignificantes! ¡y siempre fue un peón! Isabel la mira como
si fuera de otro planeta y sonríe incrédula- ¡no sé que decirte! –no le da
importancia- ¡no sé por qué estás pensando esas tonterías, en cosas tan
extrañas!
-¡Tienes razón! –admite Rebeca- ni yo misma
lo sé ¡Pensamientos absurdos que se le meten a una en la cabeza! -¡Muy absurdos
diría yo! –afirma Isabel y sigue comiendo.
Andrés baja las escaleras y las interrumpe
de mal humor- ¡Isabel! La reunión es a las diez y vamos a llegar tarde
Isabel deja los cubiertos -¡Tenemos un
compromiso tía! –se disculpa Isabel y se levanta.
Isabel tiene puesto un vestido negro al
cuerpo precioso. Isabel y Andrés van de
salida cuando suena el teléfono. Vicky
corre a atender. Isabel no aguanta y se queda a escuchar.
-Si, un momento por favor –responde Vicky
al teléfono.
-¿Es del hospital? –se inquieta Isabel.
-No, es para Abigail, de la tintorería – le
responde Vicky y va a buscarla.
Isabel suspira. link foto
Andrés vuelve sobre sus pasos link foto
- ¡Ay te pasa lo mismo que a mí! ¿verdad?
link foto
-¿Qué? –Isabel lo mira con desconfianza.
-¡Cada vez que suena el teléfono pienso que
es para informarnos la muerte de Cerinza!
-¡Ay Andrés pero por favor! –le responde
fastidiada y mira al cielo.
-¿Cuánto tiempo más va a agonizar? ¡Debería
morir de una vez el pobre hombre! –desea.
Isabel lo mira furiosa y sale de la
casa. Andrés se queda sonriendo
triunfante.
*
Apartamento Felipe.
Al otro día Cantalicia sigue y sigue
llorando, estrujando su ropa que usa como pañuelo- ¡Es cómo si se hubiera muerto
otra vez!
Felipe mira al cielo buscando paciencia.
-¡Porque nadie me da razón de él! –gime y
estruja su falda- ¿Por qué nadie me cree que yo soy la mujer de Salvador? Tiene
razón… ¡ahí tiene a esa señora toda estirada que vino! –se queja- me miraba como
si yo fuera una basurita… ¡como si no tuviera derecho a ser la mujer de mi
marido! –y se sienta en el sofá y llora.
-¡Es que resulta irónico Cantalicia! –le
dice la verdad Felipe mientras la mira con pena- ¡es irónico pensar que usted
pueda ser la esposa del hombre de la fotografía!
-¡Pues así feita como me ve! Así de sin
gracia… ¡él nunca tuvo ojos para otra mujer!
Felipe asiente con la cabeza.
-¡El estaba contento conmigo! –le afirma
Cantalicia.
-Si, pues usted me va a disculpar… yo no quiero
ofenderla pero es que… ¡De verdad créame es difícil creer que ese hombre sea su
esposo! -¡Ah! –suspira Cantalicia- ¡es que antes él era diferente! Él era un
hombre sin elegancias… ¡igualito que yo!
Felipe la mira con compasión-¡Ya! Ya, ya
¡ya se acabó y no hablemos más de este asunto! –le corta mientras guarda sus
trabajos- ¡ya usted vio a esa señora
que vino! Nos trató como locos y no nos quiso decir nada –y toma sus trabajos y
se marcha.
Pero la pena por Cantalicia que sigue
llorando lo detiene en la puerta y regresa sobre sus pasos. Suspira profundamente y se acerca a
consolarla- Bueno… para serle sincero Cantalicia… ¡yo no quedé muy convencido
con la tal Rebeca esa! –se arrodilla enfrente de ella- Yo estoy seguro que sabe
mucho más acerca de Salvador ¡por eso cuando tenga tiempo vamos a ir a la casa
de los Donoso! Yo estoy seguro de que allí debe haber alguien que pueda
decirnos la verdad.
Cantalicia sonríe bajo su baño de lágrimas
y con un gesto le acaricia el rostro a Felipe, éste le toma la mano y se la
palmea.
*
Hospital.
-¡Se resiste a morir! –dice le doctor
Duarte mientras mira el cuerpo inmóvil de Salvador- pero eso no significa que
sobreviva indefinidamente. link foto
-¡Pero es que lleva muchos días en ese estado! –sufre Ángela.
-¡Los médicos que lo atienden están muy
desconcertados y no se lo explican! –sigue el doctor Duarte- ¡no dan ninguna
esperanza! No puede sobrevivir… ¡dijeron que fallecerá en cualquier momento y
es mejor hacernos a la idea! –y la mira con pena- ¡no espere milagros señorita
porque lo extraño es que continúe vivo! –y toma a Ángela del brazo y salen del
cuarto.
Pero en cuanto queda solo, la mano derecha
de Salvador se cierra bruscamente y Salvador abre los ojos… ¡vivos y alertas!
link foto
*
En un cóctel.
Isabel está apartada en una esquina está
sola, lejana y distante. link foto
Andrés habla con la gente vívidamente pero no puede evitar buscar a
Isabel con los ojos. link foto
Andrés no le saca los ojos de encima. link
foto
Más tarde Andrés le habla a Walter, su confidente, en la sala de la
casa, frente al fuego.
-La conozco mejor que nadie… sé que
disimula la desesperación que siente…va obligada a los compromisos sociales
pero no se integra con los demás invitados porque no tiene cabeza sino para pensar
en él –dice con rabia- ¡en ese maldito intruso!
Walter le sirve un vaso de güisqui.
Andrés sigue- ¡No sé que pasó entre ellos!
O hasta qué punto llega su interés por él.. ¡Pero debe ser algo muy fuerte!
Últimamente la veo muy ansiosa –y se toma un trago- ¡de sólo pensar que siente
algo hacia él me lleno de celos y de rabia!
-le confía y recuerda a Isabel.
Isabel en el cóctel está sola en medio de
tanta gente y mirando a lo lejos… de pronto cierra los ojos y viaja muy lejos.
-¡Sería capaz de atentar otra vez contra
ese maldito desgraciado! –dice furioso Andrés y aprieta su vaso de güisqui- ¡lo
haría mil veces si fuera necesario! –se promete y cierra los ojos- ¡y no me
arrepentiría porque lo único que deseo es verlo muerto de una vez por todas! –hace
una pausa mientras la locura navega en sus bellos ojos verdes- ¡la mala hierba
debe ser cortada de raíz! –y se toma un trago- ¡y eso es Cerinza! ¡una plaga!
-¡Se nota que lo está atormentando señor!
–Walter lo mira asustado.
-¡No voy a permitir que nada ni nadie se
interponga entre Isabel y yo! –jura Andrés- ¡nadie! Walter asiente sin decir
palabra.
-¡Yo sé que cometí un error en no
rematarlo! –se levanta furioso al recordarlo- ¡pero cuando lo vi en el suelo
pensé que estaba muerto!
-¡Es un hombre bastante fuerte! –admite
Walter- ¡Lleva más de una semana agonizando! Y no sabemos cuánto más resista…
pero toda resistencia tiene un límite… ¡y la Cerinza se está agotando!
–predice- ¡al infierno se irá!
-¡Qué lástima! –de pronto suspira Andrés-
¡nunca sabremos quien fue en realidad o qué vínculos tenía con ese viejo para
saber tanto de su vida! ¡una lástima!
De repente Antonio pasa al lado de ellos
como un zombi y sube al piso superior
-¿Qué hace Antonio? –se sorprende Andrés.
-¡De un tiempo para acá! –responde Walter
con voz lúgubre- se levanta de noche y se pasea por la casa como un zombi.
-¡No me guste que ande por la casa y mucho
menos a esta hora! –le ordena- ¡que baje!
En el piso superior Antonio llega al estudio
de don Pedro José y trata de abrir la puerta inútilmente. Walter aparece y lo toma bruscamente del
brazo- ¡Qué hace usted en las habitaciones superiores! –le grita- ¿usted cree
que puede andar por toda la casa? ¡Simplemente como le dé la gana! ¡Fuera de
acá! –lo echa- ¡Fuera de aquí entrometido!
Pero Antonio no reacciona y entonces Walter
decide burlarse de él- ¿usted está loquito? –y le pasa la mano frente a los
ojos para ver si reacciona- ¿Loquito mucho loquito o poquito? –se ríe- ¡yo sé a
tratar a los dementes como usted! bububu –y le hace caras burlonas- ¡lo voy a
arrastrar por toda la casa! –le amenaza- ¡desgraciado! Blblblbl –le mueve la
cara haciendo ruidos.
Sin aviso Antonio reacciona y empieza a
ahorcarlo- ¡Suélteme! –logra gritar Walter mientras Antonio lo aplasta contra
la pared con gran ruido.
Valeria sale de su habitación y al darse
cuenta de lo que pasa empieza a gritar- ¡Antonio por favor suéltalo! –y trata
de separarlos pero Antonio es muy fuerte y Walter empieza a ponerse rojo como
un tomate- ¡Antonio por favor lo vas a ahorcar! ¡suéltalo!
*
Bar.
Matilda canta feliz y alegra a los
clientes.
[
?
Nunca me imaginé que a mí pasaría, Creí que
tú me pertenecías pero tu amor se fue, No tenias idea de cuanto porque yo
sentía Ahora decides marcharte, me muero de sed Cariño mío, ¿qué voy a hacer?
Con tanto amor, tanta pasión
] ?
Lupe al pasar al lado de ella aprovecha y le da un empujón. Matilda la mira con furia. Lupe llega con Camilo y hablan. Camilo se marcha a ver a Gaetana.
[ ?
¿Qué voy a hacer con el dolor que está
matando mi corazón? Qué voy a hacer por favor Y bésame y abrázame Yo necesito
sentir tu piel. ¡Perdóname! Si acaso en algo yo te fallé Ahora decides
marcharte, me muero de sed Cariño mío, ¿qué voy a hacer? Con tanto amor, tanta
pasión,
] ? *
Gaetana está en su casa, sin maquillaje y
en bata con cara de muerta en vida.
Camilo entra- ¡doña Gaetana tiene que reponerse! No se me ponga triste
ni se me eche a morir… ¡mire nomás como está!
Gaetana empieza a sollozar.
-¡Doña Gaetana por favor haga un esfuerzo!
–le ruega Camilo. -¡Yo no aguanto la incertidumbre Camilo! yo tengo que ir a
ese hospital.
-No conviene –le habla Camilo con
paciencia- confórmese con la información que yo le traigo.
-¡Es que yo no te creo hombre! Te la pasas
diciéndome lo mismo… ¡que sigue igual! ¡que sigue igual! ¡eso no es normal! La
gente empeora o mejora pero no puede
quedarse en el mismo estado para siempre hombre.
-¡Yo no le voy a mentir doña Gaetana! Por
mala que sea la verdad se lo juro que siempre se la voy a decir.
-¡Ay! –suspira Gaetana- ¡es que me siento
tan impotente! Además tengo que estar disimulando frente a Matilda –le cuenta-
¡porque empieza con sus preguntas indiscretas y me vuelve loca!
De pronto se queda de una pieza- ¿Quién lo
hizo Camilo? ¿Quién le disparó?
-¡Ya se lo dije! Unos ladrones que entraron
a la propiedad.
-¡Ay Camilo! ¿y tú crees en eso hombre?
-¡No sabría qué decirle! –Camilo baja la
cabeza.
-¡Yo no! –dice con rabia- ¡yo no creo en
eso! ¿sabe? ¡Salvador tiene muchos enemigos en esa casa y uno de ellos le
disparó! –y luego dice con voz furiosa- ¡el asesino se esconde en esa casa!
*
Mansión. Piso superior.
El asesino justamente grita- ¡No podemos seguir
arriesgándonos! – a su lado Isabel y Walter que se frota el cuello
adolorido. link foto
Enfrente lo escuchan Abigail, Simón, Ángela y Valeria. link foto
-¡Acepten que Antonio está desequilibrado! –sigue Andrés- ¡tiene
que ser internado en un sanatorio! link foto
-¡Los médicos no lo consideran necesario!
Aseguran que se puede quedar en esta casa- Abigail se apoya en Simón.
-¿Para qué? –grita Andrés- ¿para que nos
ataque como a Walter?
-¡Señor si la señorita Valeria no lo
detiene! –Walter con voz quejumbrosa- ¡me estrangula señor! link foto
Isabel pone cara de impaciencia y mira al
techo.
-¡Dígale señorita! –gime Walter y mira a
Valeria- ¡usted es testigo!
-¡Pues si! Porque usted debió decirle o
hacerle algo y lo obligó a defenderse –le grita Simón- ¡usted es muy ofensivo
Walter! No se haga.
-¿Yo que hice? Le rogué… don Andrés… ¡que
no siguiera rondando por el pasillo y que regresara a su cuarto!
-¡La señora Isabel la otra noche lo
encontró aquí y estaba muy tranquilito! –lo defiende Abigail.
-¡Si es verdad! –admite Isabel- pero lo que
acaba de hacer es verdaderamente alarmante, Abigail… ¡lo tienen que internar en
algún lugar! -¡No! Eso no –se niega Abigail.
-¡Aunque sea por unos días para que lo
examinen! ¡para que determinen qué es lo que está mal con él! -¡Ustedes tienen
la obligación de internarlo cuanto antes! –interviene Walter con voz pomposa-
Porque nosotros no podemos exponer nuestras vidas aquí en el pasillo…
¡esperando que un demente que sube y que baje nos estrangule en cualquier
rincón!
-¡Walter! Mi hermano no es ningún criminal
de película de terror –le corta Simón- ¡no sea imbécil! Si usted es el que
espanta si se la pasa rondando en la oscuridad de día y de noche.
-¡Nadie está diciendo que Antonio está
loco! –interviene Isabel- pero puede terminar muy mal si ustedes no lo ayudan y
lo dejan encerrado.
-¡Lo está atendiendo un siquiatra!
–interviene Ángela enojada.
-¡Si Ángela! Pero esporádicamente… ¡no está
haciendo nada bueno por él!
-¡Abigail! –interviene Valeria- ¡yo creo
que mi prima Isabel tiene razón! Y con lo que pasó tenemos que ayudar a Antonio
-¡Pues mañana voy a hablar con el especialista y le contaré lo que está
pasando! Él tendrá que decidirnos qué hacer –decide Angela.
*
FIN DEL CAPITULO
(Advertencia: este página contiene links a otros sitios ajenos a mi
resposabilidad)
@2005 Narración by Mabouchita! Z;D
www.mabouchita.com
Por favor no ponga esta narración en otro
sitio sin avisarme
----------------------------------------------
www.mabouchita.com: CAP# 76: miércoles 2 de noviembre de 2005 - ¡EL
PIANO!
*
Mansión
-¡Pues mañana voy a hablar con el
especialista y le contaré lo que está pasando! Él tendrá que decidirnos qué
hacer -decide Ángela
Abigail se marcha desesperada y Simón sale corriendo
detrás de ella. Abigail entra al cuarto
de su hijo y lo mira con dolor y enorme pena.
Se sienta a su lado- Antonio, hijo -le suplica- ¿por qué lo hiciste? -y
luego ya no puede más- ¡por qué lo hiciste!
Antonio traga saliva, pero no la mira ni le
responde.
-¡Antonio por Dios! ¿qué te está pasando
hijo mío? -llora Abigail- ¡dime qué te está pasando! -pero al no obtener
respuesta, Abigail mira a Vicky.
*
Al día siguiente, Valeria y Simón caminan y
conversan en el jardín.
-¡Ahora resulta que después de todo lo que
ha pasado tenemos que aguantarnos esto! -sufre Simón- ¡tenemos que llevar a mi
hermano a un manicomio como si estuviera chiflado!
-¡Simón, no te preocupes! -le consuela
Valeria- ¡yo no creo que Antonio haya perdido la razón! Además vamos a buscar
la posibilidad de ayudarlo.
-¡Valeria! No trates de convencerme...
¡además puede que todos tengan razón! -suspira resignado- ¡ya cuánto tiempo
lleva así!
-¡Bueno! Casi el mismo tiempo que Salvador
lleva herido.
-¡Qué destino tan duro el de los dos! Uno
en el cementerio y el otro en el manicomio.
-¡Por Dios Simón! -se enoja Valeria- ¡no
digas esas cosas!
-Valeria, pues es la verdad... ¡así van a
acabar! Con lo inteligente que es mi hermano, en la universidad siempre ha sido
uno de los mejores alumnos, mi mamá tenía todas las esperanzas puestas en él.
*
Habitación de Simón y Antonio.
Ángela entra y se sienta a su lado. Abigail arregla la habitación.
-¡Viéndolo en ese estado! -se queja Abigail
mientras hace la cama- ¡me pregunto de qué sirvieron todos los esfuerzos del
señor Donoso y de todos nosotros!
Ángela la mira dolida.
link foto
-¡Se entregó en cuerpo y alma a su carrera!
-sigue Abigail- ¡seguro de poder responder! -hace una pausa- ¡y si no hubiera
sido por...! -y mira a Ángela con rencor,
-¡Ya basta! ¿no Abigail? -le corta Ángela
muy dolida- ¿qué no te das cuenta que yo también sufro? -y se le llenan los
ojos de lágrimas- ¡te juro que daría cualquier cosa por verlo recuperado!
-¿También daría cualquier cosa por ver
fuera de peligro a Salvador señorita? -pregunta Abigail con insidia y llena de
dolor.
-¡Por supuesto que sí Abigail! -Ángela se
levanta enojada y la enfrenta- ¡porque lo aprecio sinceramente! Me resisto a
aceptar su muerte... ¡quiero a Salvador, no con la misma intensidad que amo a
Antonio, es un amor distinto! ¡pero lo quiero! -le afirma.
Abigail.
Abigail baja la cabeza y Ángela vuelve a su
lugar.
(Bueno, Ángela otra vez está vestida de una
manera... pintoresca... una hiperminifalda y una blusa superescotada y botas
violetas)
Abigail se acerca a la cama donde Antonio
duerme como un angelito- ¿Cuándo se van a llevar a Antonio? -pregunta Abigail.
-¡Mañana! -le contesta Ángela- estuve
hablando con los médicos y eso acordamos.
Abigail asiente- ¡y entonces hoy puede ser
su último día con nosotros! -dice con un profundo dolor.
(¿y esto qué es? ¿qué pasa? ¡Abigail es la
madre de Antonio y no es ninguna ignorante! Es la que tiene que decidir!!! Algo
no funciona en esto, no tiene ni pies ni cabeza )
*
En el jardín.
Rebeca sentada en un banco. Walter se le acerca mirando con maldad y
disgusto a Simón y a Valeria a lo lejos.
-¡Con ese hay que tener mucho cuidado! Que
no está loco como el hermanito sino que es un pícaro redomado - y se sienta al
lado de Rebeca- ¡si nos descuidamos va a terminar enredando a la señorita
Valeria como Antonio lo hizo con la señorita Ángela!
Rebeca suspira, pero Valeria le es
indiferente- ¿no han llamado del hospital Walter?
-¡Para que! -salta Walter- ¿qué importa que
no llamen? ¡si ese tipejo tiene una pata al otro lado ya! -y luego sonríe
feliz- ¡las cosas se están recomponiendo! Porque ya están cayendo las alimañas.
Rebeca que hacía amago de marcharse se
detiene- ¡Como odia tanto a Salvador me imagino que estará feliz con su agonía!
¿no es cierto? -le dice con rabia.
-¡No! -finge espanto Walter y se pone
tieso- ¡no soy un inhumano! Soy sensible doña Rebeca... ¡si!... -y luego
sonríe- ¡pero me entra un fresquito y un alivio al ver que la gente dañina cae
tarde o temprano! -y la mira- ¡y usted consuélese también porque ya no va a
sufrir más por él! No será suyo, ni de la señorita Ángela... ¡pero tampoco lo
será de ninguna otra mujer!
(bueno, es evidente que Walter conoce a
Rebeca como a sus bolsillos)
-¿Sabe Walter? -de pronto le confía Rebeca-
¡a lo mejor estaba comprometido! Tal vez era casado... tenía un hijo.
Walter inmediatamente se pone alerta- ¿Por
qué lo dice?
-¡Por nada Walter! -se corta Rebeca- ¡no me
haga caso!
Pero ya Walter está intrigado y va a seguir
interrogándola cuando aparece el vigilante- ¿Sucede algo?
-¡Buscan a la señora Isabel!
-¿Quién! -se levanta Walter.
-¡Una gente muy rara! ¿quiere llamar a la
señora?
-¡No! Un momento, déjeme a averiguar -dice
Walter y se dirige al gran portón de entrada.
Rebeca queda sola y pensativa.
Al llegar a la reja Walter escudriña con
disgusto a los dos personajes que esperan detrás de las rejas... ¡Felipe y
Cantalicia!
*
Dentro de la casa. Vicky y Abigail ponen la
mesa.
-¡Ay Abigail no se angustie! -le consuela
Vicky- ¡piense que si se lo llevan es por su bien!
-¡Hasta Simón está de acuerdo Vicky!
-reconoce Abigail- ¡pero mira! si por mí fuera yo no permitiría que se lo
llevaran de esta casa.
-¡Pos a lo mejor es lo mejor para el
muchacho! Uno no puede ser tan terco y sobretodo jugar con la salud de los
muchachos.
-¡Depende de lo que pase con Antonio! -le
cuenta Abigail- ¡yo me voy de esta casa!
Vicky pone cara de espanto- ¡No me diga eso
Abigail!
-¡Ya está decidido Vicky! -afirma Abigail-
¡basta de soberbia! Si tengo que regresar con mis hermanas pues regreso con
ellas... ¡total prefiero las humillaciones de la familia que la de la gente
extraña!
-¿Ya habló de eso con Simón?
-¡No me importa lo que diga Vicky! Yo ya no
quiero estar aquí... ¡ya! -y luego mira para todos lados- ¡hay como... no sé...
como una mala vibración en el aire! Están pasando cosas muy raras desde que
murió don Pedro José.
Vicky la mira con aprensión.
*
En el jardín.
Walter mira a Cantalicia y a Felipe con
desdén y los deja al otro lado de las rejas del gran portón- ¿Cómo dijo que se
llamaba? -pregunta.
-¡Felipe Madero! Necesitamos hablar con la
señora Isabel Arroyo o con el señor Corona.
-El señor Corona se fue muy temprano a su
oficina.
-¿Y la señora Arroyo si está? -gime
Cantalicia.
-¡Si está! -y Walter la mira de pies a
cabeza- pero no sé si pueda recibirlos... ¿A qué se debe el motivo de esta
visita?
-¡Lo que pasa es que yo tengo una urgencia
muy grande! -empieza a llorar Cantalicia.
Pero Felipe la corta- ¡Es un asunto
estrictamente privado! Nosotros lo vamos a discutir con la señora Isabel Arroyo
o su esposo.
-¿Y esta señorita? -y mira a Cantalicia con
desprecio- ¿también tiene que conversar con ella?
-¡También! -le afirma Felipe- así que le
agradezco infinitamente que me anuncie con ella.
Walter se arregla el uniforme y toma una
decisión- ¡Iré a avisarle! -y va para la casa seguido del celador.
Cantalicia sonríe con esperanzas pero
Felipe no.
-¿Con quien hablaba Walter? -lo detiene Rebeca.
-Con una gente muy rara que busca a la señora Isabel, francamente su
aspecto no me gusta para nada.
Rebeca curiosa, va para el portón de
entrada que está lejos mientras Walter entra a la casa. El celador quiere seguirlo pero Walter de un
gesto lo detiene y va solo.
Rebeca llega hasta reja y se encuentra con
Felipe y Cantalicia esperando- ¿Pero qué diablos hacen aquí? -les grita- ¿Cómo
se atreven a venir? ¡Esto es el colmo!
*
Walter entra a la casa distraído y tropieza
con la aspiradora con la cual Norita está limpiando y cae al suelo
aparatosamente.
-¡Usted lo hizo a propósito! -le grita
desde el suelo.
-¿Se golpeó muy fuerte? -se preocupa
Norita.
-¡Por poco me rompo un hueso! -exagera
Walter- ¡cretina! -la insulta.
-¡Entonces fíjese por donde camina! -le
contesta Norita- ¡yo no tuve la culpa!
Isabel baja las escaleras y al ver a Walter
tirado en el suelo les pregunta- ¿Qué pasó? ¡Walter!
Walter se levanta rápidamente- ¡Nada! Nada
señora... vine a informarle que la están buscando -e Isabel lo mira intrigada.
*
En el enome portón de entrada detrás de las
rejas.
-¡Tranquila señora! Que no venimos a
molestarla a usted -le contesta Felipe molesto- ¡sólo queremos hablar con su
sobrina la señora Isabel Arroyo!
-¡Como se les ocurre! -les grita Rebeca con
su voz aguda- ¡ella es una mujer muy ocupada y no está dispuesta a escuchar
esta sarta de embustes! -y luego los amenaza- ¡o se largan o llamo a la
policía!
-¡No creo que sea un delito averiguar sobre
una persona! -Felipe cada vez más molesto.
-¡Ay por favor! -se burla Rebeca- ¡ella no
les va a decir más de lo que yo les dije! Salvador Cerinza ya no trabaja en
esta casa -les miente- ¡se fue y no sabemos donde localizarlo!
-Bueno, pero es que a lo mejor la señora
sabe alguna cosita que usted no sabe -llora Cantalicia- ¡déjenos hablar con
ella aunque sea un ratito! -le ruega.
-¡Pero por favor! -les grita Rebeca- ¡yo no
voy a dejarle pasar ese mal rato! -y los echa- ¡he dicho! O se largan o los
hago retirar ahora mismo -y se pone a gritar a pleno pulmón al celador- ¡Pablo
Emilio!
-¡No se moleste en echarnos señora! -le
grita Felipe- ¡que nosotros nos vamos voluntariamente!
-¡Ay no! -llora Cantalicia- ¡no don Felipe!
-¡Vámonos Cantalicia! -le habla Felipe-
¡que con esta señora de por medio no vamos a poder averiguar nada!
-¡Eso es bueno que lo vaya entendiendo!
-les dice Rebeca con una mirada malvada
-¡Y entiendo también que usted nos está
ocultando el paradero de Salvador Cerinza! -le contesta seguro de si mismo
Felipe- ¡pero lo vamos a encontrar! De eso puede estar segura -y diciendo esto
toma a Cantalicia del brazo y se la lleva.
Rebeca los mira partir con aire de fastidio
y disgusto.
*
Dentro de la casa- ¡Por favor explíquese
Walter! Que no le entiendo nada -Isabel impaciente va hacia la sala.
-¡Ya se lo dije señora Isabel! -dice Walter
mientras se soba el codo que le duele- Es gente muy extraña... un señor de
apellido Madero acompañado de una señorita insignificante.
-¿Y qué es lo que buscan aquí? -se intriga
Isabel.
-¡Me dijeron que se trata de un asunto
absolutamente personal!
-Bueno... -acepta Isabel- ¡que pasen!
Rebeca entra en ese momento y la escucha-
¡Ya se marcharon! -les anuncia.
Tanto Walter como Isabel se quedan
sorprendidos.
-¿Cómo que ya se marcharon? -se sorprende
Isabel- ¿los que vinieron a buscarme a mí?
-¡Si! -finge tranquilidad Rebeca- ¡pero no
era nada importante! Solamente venían a pedir ayuda para un fondo de madres
solteras o algo así.
-¿Y como es que sabían mi nombre y la dirección
de esta casa?
-¡Ay mi amor! -suspira Rebeca- cuando de
pedir dinero se trata ¡todo se averigua! Ya no te preocupes Isabelita...
¡imagino que ya no van a regresar más!
Ring.... en ese momento suena el teléfono y
todos saltan.
Rebeca aparta a Walter de un golpe- ¡No se
preocupe Walter! Yo contesto -y atiende- ¡Si! si... Ángela Donoso... ¡si
claro!... ¿quién le llama? -pausa- ¿del hospital? -Rebeca pone cara de
angustia.
Isabel tiembla de miedo.
-¡Si! claro que la voy a llamar enseguida
-sigue Rebeca- ¡pero perdóneme! ¿usted no me puede decir si se trata de algo
relacionado con el señor Salvador Cerinza?
Isabel sufre de la angustia y se tuerce las
manos.
-¡Claro! Si ya entiendo -dice Rebeca con voz
frustrada- ¡un momento por favor! -y ordena- ¡Walter llame a Ángela
inmediatamente! -y le grita histérica- ¡ahora mismo!
Walter sube corriendo.
-¿Qué pasa tía? -Isabel no puede de la
angustia- ¡qué te dicen!
-¡No! Quieren a Ángela... -y la mira casi
llorando- ¡evidentemente tienen una noticia que no es muy buena Isabel!
Ángela llega corriendo y toma el teléfono-
¡Bueno! Si señorita, soy Ángela Donoso -pausa- ¿Cómo? -y abre los ojos con
horror- ¿cuándo ocurrió? -hace una pausa- ¡Voy para allá! -y sin mirar a nadie
tira el teléfono y sale corriendo a tomar su autro.
-¡Ángela! -Rebeca la sigue gritando-
¡Ángela! Por favor... ¡que pasa!
Isabel con cara de funeral se queda quieta
sentada en el sofá, temblando.
Rebeca vuelve- ¡Isabel! Es evidente... -dice
acongojada- ¡Salvador murió!
Isabel simplemente la mira temblando sin
decir palabra y Walter suspira aliviado.
*
Llega la noche. Azur ladra en el jardín solo y nervioso. En el comedor están Rebeca y Valeria mirando
los platos que no tocan. Rebeca empieza
a llorar- ¡Retire eso no quiero comer! -le ordena a Norita.
-¿Y usted tampoco señorita? -Norita le
pregunta a Valeira.
-¡Tampoco Norita!
Y Norita recoge los platos y se los lleva-
Con permiso.
(Gente de producción, si ponen a una actriz
a servir en una casa elegante, hay que enseñarle un poco de hotelería, la pobre
se hizo un lío que casi los echa, "la comida se sirve por la izquierda y
los platos se retiran por la derecha"... aquí les dejo dos sitios muy
interesantes... ¡siempre da gusto aprender un poco!
Sitio etiqueta de bodas y eventos
Sitio México-Cocina-Etiqueta
)
-¿No ha llamado? -pregunta Valeria.
-¡No! No se ha sabido absolutamente nada
Valeria -dice Rebeca con voz quejumbrosa- ¡desde que Ángela salió como una loca
ese teléfono no ha timbrado para nada!
-¿Y si hablamos nosotras? -sugiere Valeria.
-¡Ya lo hice! Pero no me quieren dar
ninguna información mi amor -y empieza a llorar- ¿pero total para que? Si ya
sabemos que Salvador murió,
Valeria traga saliva a punto de llorar y se
levanta de la mesa y se marcha.
-¡Ay Salvador! -Rebeca se tira sobre la
mesa a llorar- ¡no voy a volver a verte nunca más! ¡nunca más!
Hospital.
Ángela llora desconsoladamente mirando un
lecho vacío.
link foto
Entra el doctor Duarte con aire de total incredulidad-
¿Cómo es posible que haya sucedido? -se escandaliza- ¡no puedo explicarlo
señorita Donoso!
-¡Yo tampoco! -dice Ángela entre sollozos-
¡y nadie viene que me explique nada doctor!
link foto
-¡Imposible! ¡Salvador Cerinza desaparecido!
-grita el doctor- ¿pero como puede desaparecer un paciente que estaba
agonizando? ¡no pudo haber salido de aquí! -y luego se dice a si mismo- ¿o
quien pudo llevárselo?
-¡Usted cree que alguien se lo llevó! -se
asusta Ángela.
-¡Bueno! No pudo haber salido de aquí por
sus propios medios... ¡estaba muriéndose! -y repite- ¡muriéndose!
*
Mansión.
Andrés sube al piso superior y golpea a la
puerta de la habitación de Isabel- ¡Isabel! -la llama.
Dentro de la habitación, en la oscuridad
Isabel está sentada en un sillón y llora.
Andrés sigue golpeando la puerta. Isabel hace un esfuerzo para calmarse y
disimular.
-¡Isabel sé que estás ahí! -grita Andrés-
¡abre! -y al no tener respuesta, impaciente entra, se sorprende al encontrar
todo oscuro- ¿qué haces en la oscuridad? -le reclama y prende la luz.
-¡No! -le ruega Isabel- ¡no prendas la luz!
¡no! -y tiene espasmos- ¡no hace falta! -se molesta- ¡con la luz que había era
suficiente!
Andrés se acerca y la estudia- ¿Qué te
pasa? -le dice al verla toda descompuesta. Se arrodilla al lado del sillón-
¡Estás así por el imbécil que murió esta tarde!
-¡Déjame sola Andrés! -le ruega Isabel-
¡déjame sola por favor! -y en susurro del alma- ¡déjame sola!
Pero Andrés no se mueve- ¡Soy tu esposo!
-se impone- ¡debo estar a tu lado!
Isabel empieza a llorar con espasmos y se
le va la respiración- ¡déjame sola! -y traga aire con desesperación- ¡déjame
sola! -le grita- ¡Qué no entiendes! -desaforada e histérica- ¡déjame! -y le
muestra la puerta- ¡lárgate! -a todo pulmón.
Andrés furioso golpea el brazo del sillón y
se levanta- ¡Como quieras! -y se marcha ofendido.
Al quedar sola Isabel suspira y llora
desesperadamente - ¡Quizás fue lo mejor! -se susurra a si misma- ¡si! -y mira
al cielo- ¡tal vez fue lo mejor! ¡lo que tenía que pasar! ¡lo mejor! -y toma
aire para calmarse.
*
Habitación Antonio y Simón.
-¡Pues quizás fue lo mejor! -Simón dice
exactamente lo mismo- ¡ya llevaba mucho tiempo agonizando!
Abigail vela a Antonio que duerme en su
cama y Vicky está parada en el medio de la habitación.
-¡Es justo que descansara! -sigue Simón.
-¡No será fácil aceptar su muerte! -dice
Abigail- a pesar de todo era un hombre
de buenos sentimientos, y quería ayudarnos - y luego dice sin esperanzas- ¡pero
todo lo bueno se acaba!
-¿Por qué la señorita Ángela no llama? -se
queja Vicky- y nos cuenta que pasa -y empieza a llorar.
-¿Y acaso no lo sabemos ya? -exclama Simón.
-¡No estamos seguros de nada Simón! Es
cierto que la señorita Ángela estaba muy angustiada después de hablar por
teléfono... ¿pero por qué? -les pregunta- ¿por qué Salvador murió o por otra
cosa? -y llora.
*
Hospital.
Varios doctores hablan preocupados con
varios guardias de seguridad. El
director del hospital se acerca a Ángela- ¡Estamos investigando lo sucedido
señorita Donoso! Pero entienda que debemos ser muy cuidadoso con eso, no
podemos dejar que hayan alarmas que puedan dañarnos a todos.
-¡Precisamente por eso alguien tiene que responder!
-exige Ángela- ¡como dijo el doctor Duarte! ¿cómo es posible que un paciente
desaparezca y menos en el estado en que estaba Salvador?
-¡Quizás lo llevaron a una sala de cirugía
confundiéndolo con otro paciente! -sugiere el doctor Duarte.
(ehuue... bueno... bueno.. si por ahí
vamos... a lo mejor ya tiene una pierna
de menos... o algo así... Comentario de mi marido: a lo mejor lo llevaron a la
sala de ginecología confundiéndolo con una pacienta!! Jejeje...)
-¡Claro! Entendemos eso y lo estamos buscando
-contesta el director- ¡lo que pasa es que no podemos imaginar que él se haya
ido de este hospital! Ahora señorita.... ¿por qué mejor usted no se va para su
casa? Si cualquier cosa sucede nosotros le informamos -le promete.
-¡Lo siento doctor! -Ángela se pone en sus
trece- ¡pero yo no pienso moverme de aquí! Hasta que no me digan que pasó con
Salvador... ¡si está vivo o muerto! -y le repite- ¡no pienso salir de aquí! ¿me
oye?
El director mueve la cabeza resignado.
*
Mansión.
Nuestro moribundo aparece en muy buen
estado de salud. Atléticamente se mete
al jardín de la mansión y se agazapa vigilando que el celador no lo vea en su
ronda nocturna.
(Se acuclilló sin ningún problema, ni
dolor... lol!)
Está vestido con un uniforme azul de
enfermero, sobre un suéter blanco y tiene puestos unos blanquísimos súper
tenis.
(Qué suerte tuvo de encontrar su número,
porque con lo alto que es Mario Cimarro, seguro que usa unas canoas como
zapatos.... jejeje... ¡sin ofensas Mario! )
*
Apartamento Felipe.
Muy guapo todo vestido de negro, Felipe se
baña y rebaña con colonia. Evidentemente está de noche de juerga. Cantalicia aparece con su misma ropa
desteñida y le pregunta- ¿Va a salir esta noche don Felipe?
-¡Si! voy a encontrarme con unos amigos
allá en la cantina -y sigue bañándose con colonia- ¡usted debería descansar y
dejar la lloradera!
Y Cantalicia vuelta a llorar.
-¡Porque se le van a gastar los ojos! -se
impacienta Felipe- ¡usted no se cansa de hacer eso!
-¡Don Felipe! -Cantalicia entre sollozos-
¿cómo quiere que esté después de lo que pasó hoy?
Felipe la mira con aire de pedirle
paciencia al cielo.
-¡Siento que nadie va a decirnos nunca como
encontrar a mi marido!
-¡Yo estoy seguro de que algún miembro de
esa familia puede darnos información! -le consuela Felipe y luego se enoja-
¡menos la tal Rebeca esa! Esa vieja maldita no dice nada y no sé por qué nos
está ocultando la verdad.
-¿Entonces que vamos a hacer? -pregunta
desesperada Cantalicia- ¡si esa doña no quiere que nos arrimemos a la casa?
Hasta dijo que nos iba a mentar a la policía.
-¡Ya encontraré a alguien! -le promete-
¡sin que ella se de cuenta para que no pueda impedirlo! -y Felipe busca su
billetera.
-¿Usted cree que se pueda don Felipe?
-sonríe Cantalicia a través de su llanto.
Felipe cuenta su dinero- ¡A mi mientras más
me retan menos me echo para atrás! -le sonríe- ¡me las juego todas! ¡hasta el
final! -exclama- ¡hasta que me salga con la mía!
Cantalicia vuelve a sonreír con esperanzas.
-¡Bien! -se despide Felipe.
Cantalicia toma el cordón de su ropa vieja
y sucia y se seca las lágrimas.
Felipe vuelve- ¡Ya! No, no, no ¡no se
deprima! -y le pone una mano sobre la espalda- ¡yo no sé por qué... tenemos que
pensar que hemos ganado mucho terreno hasta ahora! Y usted tranquilícese porque
yo sospecho que su esposo no debe estar muy lejos y no sé por qué creo que
todavía está trabajando en esa casa -y le palmea la espalda y se marcha.
Cantalicia se queda sonriendo y se rasca
los brazos con las manos.
*
Mansión.
Salvador sigue agazapado en una posición
muy difícil para un recién operado.
link foto
Una vez el peligro alejado, corre y se
acerca a la casa. En el camino se
encuentra con Azur y se arrodilla para acariciarlo. El celador vuelve a pasar cerca y Salvador corre... Azur feliz de
jugar va corriendo detrás de él.
Salvador se acerca a la puerta del pasillo
secreto que da al jardín.
*
Bar.
Gaetana sale corriendo y dispuesta a todo.
Camilo corre detrás de ella y la detiene- ¡donde va doña Gaetana! -la toma de
los brazos- ¡no cometa una locura!
-¡Déjame Camilo por Dios! -grita Gaetana
llorando- ¡suéltame! -se debate- ¡suéltame!
-¡No señora! -le regaña Camilo- ¡no señora!
¿no ve que puede cometer una imprudencia?
-¡Crees que después de lo que me contaste
puedo quedarme con los brazos cruzados! -le grita Gaetana- ¡no señor! Yo tengo
que averiguar qué fue lo que pasó... ¡tengo que hacerlo! -y muy decidida trata
de irse.
-¡No sea terca por Dios! -la detiene Camilo
a la fuerza- ¡por favor no sea terca! ¿no ve que puede despertar sospechas y la
pueden detener? ¡hay una alarma en el hospital por la desaparición de Salvador!
Gaetana se detiene y lo amenaza con el dedo
índice- ¡si es otra de tus mentiras Camilo! -y de pronto se descompone- ¡tú lo
que quieres es ocultarme que Salvador murió! -se desespera- ¡eso es lo que tú
quieres!
-¡Yo le prometí decirle la verdad! Y eso es
lo que estoy haciendo.
Gaetana no tiene consuelo- ¡No me mientas
Camilo! ¡no me mientas! -y se apoya en él llorando- ¡por favor!
-¡Doña Gaetana! -y Camila la abraza- ¡no le
estoy mintiendo! ¡que le estoy diciendo la verdad! Pero hágame caso por favor
-le ruega- ¡hágame caso! Está muy mal... ¿vamos a la casa? ¿si?
-¡No! No, no -se niega.
-¡Si por favor! Vamos -y la conduce
adentro.
Gaetana sigue llorando- ¡Pobre Salvador!
*
Dentro de la casa.
-¡Dios mío! -Gaetana- ¡me siento tan
impotente! Salvador confió en mí... ¡por eso fue que me buscó! Y al final... ¡y
al final lo abandoné Camilo!
Camilo la obliga a sentarse en una silla-
¡no diga eso! Usted no tiene la culpa de nada.
-¡Ay! Tuve que morir lejos de mí... ¡sin
siquiera verlo una última vez!
-¡Nadie ha dicho que Salvador está muerto!
-protesta Camilo.
-¡Nadie me asegura lo contrario Camilo!
¡nadie! -llora Gaetana- ¡Ay Dios mío! No voy a poder vivir con esta
incertidumbre - y sigue llorando.
Camilo la abraza y trata de consolarla.
*
Mansión.
Valeria muy triste va a entrar a su cuarto,
cuando decide ir a ver a Isabel. Duda un
momento, pero luego entra a la habitación.
Encuentra a Isabel tirada en el gran sofá de cuero negro.
-¡Isabel! Ángela no llega y no tenemos
noticias -le dice Valeria- ¡yo creo que deberíamos ir al hospital a averiguar!
link foto
-¡Averiguar qué! -le responde fría Isabel-
¿qué Salvador está muerto?
link foto
-¡Pues no sé! ¿no podríamos ayudar en algo?
Debe estar muy angustiada.
-¡Yo no pienso moverme de aquí! -responde
Isabel terca- ¡no me interesa ve a Salvador muerto! -y tiembla- ¡no me interesa
saber nada de él! -le afirma con rabia.
-¿Tanto lo odias? -se sorprende Valeria.
Isabel sonríe con amargura -¡Hay personas
en esta vida que te causan tanta amargura Valeria! -y mira lo lejos- ¡tal vez
es mejor imaginar que nunca existieron o que simplemente fueron una pesadilla!
-¡Hablas con mucho resentimiento! -Valeria
cada vez más sorprendida- ¡Como si te hubiera hecho mucho daño!
Isabel se levanta del sofá como una fiera-
¡Traicionó mi confianza! ¿eso es poco? -grita con histeria
-¡Pues no estoy de acuerdo contigo! -la
enfrenta Valeria- ¡a mi nadie me va a convence de que Salvador es un mal
hombre!
-¡Era un maldito demonio que nos vino a
destruir el mundo a todos! -Isabel completamente fuera de sí.
-¡Pues a mí me parece que era un hombre
sencillo! Honrado y quería protegernos a todos.
Isabel la mira espantada- ¡Si claro! Claro,
claro, claro -se convence y hay miedo en su mirada- ¡tú también caíste en su
trampa Valeria! -y suspira profundo- ¡le doy gracias a Dios de que Salvador
haya desaparecido de nuestras vidas! -le dice mirándola con amor.
-¡Qué demonios dices! -se enoja Valeria-
¿acaso te alegra lo que pasó?
-¡No! No... -e Isabel pierde control y se
apoya en la cama y empieza a llorar a mares- ¡no! -susurra- ¡te juro que no! -y
se le anuda la garganta- ¡me siento terriblemente mal! -y las lágrimas le
corren por las mejillas- ¡muy mal!
Valeria la mira con los ojos muy abiertos.
-¡Pero a veces pienso! -con la cara bañada
en llanto- que la muerte de Salvador fue lo mejor Valeria... ¡porque Salvador
lo trastornaba todo! -y llora abiertamente- ¡porque ese Salvador era como una
maldición!
Valeria la mira cada vez más intrigada.
Muy cerca de ellas.
Salvador abre la puerta del jardín y se
mete al pasillo secreto. Azur
desesperado quiere seguirlo pero no puede.
Habitación Antonio y Simón.
Antonio lee muy concentrado su libro
"La Reencarnación". Simón
sale del baño y se sorprende- ¡Antonio! -lo llama- ¡Antonio!
Pero Antonio no le responde y sigue
leyendo. Simón cansado y frustrado sale
del cuarto y en el pasillo se encuentra con su madre que lleva la ropa
planchada- ¡Mamá! ¿si será necesario internar a Antonio en un sanatorio?
-¡Ya está decidido hijo! Mañana van a venir
a buscarlo.
-¡Es que cada vez estoy más confundido! Acabo
de verlo leyendo un libro.
-¡Pues no le hagas caso! Con tu hermano ya
todo resulta extraño.
-¿Ángela no se ha comunicado?
-¡No! -y Abigail mira su reloj- ¡pero no
creo que tarde en llegar! Ya es bastante tarde.
-¡Hasta me dan ganas de ir a buscarla al
hospital! -dice Simón.
-¡Simón no empieces por favor! -le regaña
Abigail.
-¡Mamá! Si es cierto que Salvador murió no
podemos dejarla sola... ¡alguien tiene que acompañarla!
-¡Si nos necesita ya nos llamará! -le corta
Abigail- ¡Tú espera tranquilo! -le ordena y se aleja.
*
Hospital.
-¡Escúcheme por lo que más quiera! -ruega
el doctor Duarte- ¡nada gana quedándose aquí! ¡váyase para su casa!
-¡No me iré sin saber que pasó con
Salvador! -se niega Ángela.
-¡Están buscando por todo el hospital! Lo que
sucedió aquí es sumamente delicado señorita.
-¡Justamente por eso no pienso moverme de
aquí! Hasta que no sepa que pasó con él alguien tiene que responder.
-¡Y responderán! ¿acaso no escuchó al
director y a la policía? Ello la mantendrán informada de cualquier
eventualidad. ¡Pero es inútil quedarse aquí por más tiempo! Por favor -le
ruega- ¡váyase a la casa! -y se preocupa- ¡se está haciendo muy tarde y no debe
andar sola por la calle!
-¡No! Lo siento doctor, muchas gracias,
pero ya se ha tomado muchas molestias por mí.
¡El que debería ir a descansar es usted!
-¡Mire que estoy tan preocupado por usted
como por su empleado!
-¿En donde estará en este momento? -sufre
Ángela.
-Le juro que no puedo explicármelo ¡Pronto
lo sabremos! Es imposible que un paciente moribundo se haya ido así... ¡de
buenas a primeras! Y las probabilidades de que lo hayan sacado del hospital son
mínimas.
*
Mansión.
Salvador abre la puerta que comunica el
cuarto secreto con el estudio y entra a su escritorio.
link foto
Prende el velador del escritorio.
link foto
Muy triste mira alrededor. Lentamente estudia todos los objetos y luego
mira el retrato de la madre de Ángela.
Luego desvía la mirada, se va muy lejos y recuerda a Isabel histérica y
gritando llena de dolor y celos:
"¡Tómelo como quiera! ¡como se le
pegue la gana pero prepárese porque va a conocer quien es!... -y empieza a
llorar- ¡Isabel Arroyo! -y respirando entrecortadamente- ¡si usted no se va por
su propia voluntad entonces yo voy a encontrar la manera de librarme de usted!
-y traga aire desesperada- ¡le juro que voy a encontrar la manera de librarme
de usted! -y se le nubla la mirada de rabia y dolor- ¡así tenga que llegar a
cualquier extremo!"
Salvador vuelve a la realidad y su mirada
negra es de acero y está llena de un terrible sufrimiento y determinación - ¡Yo
también juro que llegaré a extremos para responder a tu desafío Isabel! -le
promete.
*
En el comedor Andrés sentado a la mesa
tiene una botella de coñac y se sirve un trago él mismo. Walter lo vigila- ¿no piensa dormir esta
noche don Andrés?
-¡Nadie duerme! -dice Andrés mientras mira
su botella como si tuviera las respuestas- ¡estamos todos esperando la noticia!
-y agrega amargado- ¡sobre todo Isabel! Ahí anda desesperada.
-¿Desesperada por comprobar que ha muerto?
-Walter.
-¡A lo mejor por eso sufre tanto! -se burla
Andrés- ¡yo también estoy esperando que Ángela regrese y nos confirme que
Cerinza murió -y sonríe con esperanzas.
-¡No hay necesidad de que nadie se lo
confirme señor! -dice Walter triunfalmente- ¡es un hecho don Andrés! ¡es un
hecho! -y se dirige al bar- ¡y vamos a celebrar por eso! -y saca otra copa.
-¿A celebrar? -y los bellos ojos de Andrés
llenos de locura.
-¡Si! nadie en esta casa le ha dado las
gracias por el favor que nos ha hecho usted a todos nosotros y a mí en especial
-le dice Walter y se sirve- ¡le estoy sumamente agradecido don Andrés! -y mira
su vaso- ¡porque yo recibí maltratos de parte de esa bestia! -le confía.
-¡Ya nadie dirá que eres un ladrón de joyas!
-se burla Andrés con una demisonrisa.
Walter se queda de una pieza, disgustado
con el comentario y decide contraatacar.
Le sonríe hipócritamente- ¡Y nadie se acercará nunca más... -hace una
pausa- a la señorita Ángela! -y lo mira irónico- ¡y mucho menos a la señora
Isabel!
Andrés se queda inmóvil y recibe el
golpe. Walter le pone su vaso para
brindar pero Andrés con rabia lo desdeña. Walter se pone pálido.
*
En el estudio.
Salvador lleno de dolor se sienta a su
piano y suavemente... empieza a tocar las teclas... y las bellas notas de una
música eterna traspasan los muros, invaden la casa y descienden al comedor.
?
Noche de Ronda de Agustín Lara - arreglo
para piano
?
(Nota: el arreglo abajo no es el que toca
Salvador, pero es muy parecido)
Noche de Ronda - Arreglo para piano de René
Ramos
?
(¡Noche de ronda! Que bella música... una
pausa por favor... recordemos a este gran hombre... ¡Agustín Lara! )
*
En el comedor Walter está sentado a la mesa
con Andrés mientras ambos festejan con sus vasos de coñac la muerte de Cerinza
cuando las notas bajan.
Andrés se sorprende y levanta la oreja- ¿Es
Valeria?
Walter también se sorprende y saca su reloj
'Dad'- ¡Pero esta no es una hora apropiada para ensayar señor!
Andrés escucha atentamente- ¡no puede ser
ella! Suena demasiado bien.
Walter se empieza a poner pálido- ¡qué
extraño señor! -murmura- ¡está tocando la melodía que tocaba el señor Donoso!
Andrés se pone tieso y le dice- ¡Y suena en
el estudio!
Walter asiente empezando a tener miedo.
Andrés abre la boca sorprendido.
*
En el estudio. Salvador completamente embrujado por su música y su piano pone el
alma en tocarla.
link foto
Y una lágrima... empieza a hacer un surco
sobre su mejilla.
*
Rebeca baja pálida del piso superior asustada
y corriendo por las escaleras hacia la sala.
Se detiene fascinada en el rellano de la escalera y se queda inmóvil
escuchando.
*
En la habitación de Isabel, Valeria lee
mientras vela el sueño de Isabel. De
pronto escucha las notas... sorprendida deja de leer.
link foto
Se acerca a la puerta y la entreabre. Las notas entran libre y puramente al cuarto
de Isabel. Valeria va corriendo y
sacude a Isabel- ¡Isabel! -la despierta- ¡Isabel escucha!
Isabel entreabre los ojos somnolienta.
link foto
-¡Escucha Isabel! -le exige Valeria.
Isabel se despierta completamente y escucha
la música que viene del estudio.
link foto
Valeria abre los ojos asustadas. Isabel se levanta- ¿Qué demonios está
pasando? -pregunta.
*
Habitación Antonio y Simón.
Antonio escucha las notas y se despierta
sorprendido.
link foto
En su cama, Simón deja de leer y se pone a
escuchar atentamente.
link foto
Abigail entra asustada- ¡Muchachos!
¿escuchan lo mismo que yo?
-¿No es Valeria? -pregunta Simón.
-¡No! No ¡ella no puede ser! -tiembla
Abigail- ¡es la música que tocaba el señor Donoso!
Antonio, como un sonámbulo se levanta y
sale del cuarto.
-¡Antonio! ¿dónde vas? -Abigail y Simón
corren detrás.
*
En la sala Andrés y Walter que vienen del
comedor encuentran a Rebeca inmóvil y asustada.
-¿Es su sobrina? -pregunta Walter.
-¡No lo sé! -dice Rebeca abrazándose a sí
misma asustada- ¡pero además está prohibido entrar al estudio y ella no toca de
esa manera Walter!
Andrés la mira inquieto y se pone más nervioso
cuando ve que detrás de Rebeca, en las escaleras aparecen Isabel y Valeria
intrigadas.
*
La bella música sigue sonando e invadiendo
cada rincón de la casa y conquistando a sus habitantes o llenándolos de terror.
*
Al pie de la escalera Walter y Andrés, en
el primer escalón Rebeca, más arriba Valeria e Isabel. Los cinco se miran. La música sigue sonando... e Isabel sonríe.
*
En el estudio Salvador toca con dolor,
fuego y pasión y las lágrimas ya libres de su prisión corren libres por su mejilla.
*
En la sala.
-¿Quién está tocando el piano? -exige
Andrés.
Nadie responde. Isabel baja lentamente unos
escalones. En ese momento Antonio llega como una tromba y pasa en medio de
ellos y sube al piso superior.
-¡Antonio! No te muevas de aquí -trata de
detenerlo Abigail.
-¡Mamá déjalo! -la detiene Simón.
Antonio ya está en el piso superior.
-¡No vamos a dejarlo solo! -decide Andrés-
¡subamos!
link foto
Y todos suben... Andrés, Abigail, Valeira,
Simón, Vicky...
link foto
Isabel y Walter.... ¡la última y reluctante
Rebeca! Que no tiene muchas ganas de ir a ver a un fantasma.
*
Piso superior.
Antonio trata de abrir la puerta del
estudio que está cerrada con llave- ¡Señor Donoso! -llama- ¡señor Donoso yo sé
que se encuentra ahí! -toca la puerta- ¡déjeme entrar!
Todos llegan al piso superior y miran a
Antonio como si estuviera loco mientras la música sigue sonando.
link foto
*
Afuera Ángela estaciona su auto, baja y se
mete a la casa.
*
En el estudio Salvador sigue tocando concentrado
y sin escuchar a nada ni a nadie. Tocando... y llorando... ¡y completamente
ido!
*
Afuera Antonio sigue golpeando- ¡señor
Donoso! -lo llama desesperado- ¡señor Donoso abra la puerta por favor! Quiero
hablar con usted.
link foto
Andrés pierde el control de sus nervios y
lo ataca- ¡A quien llamas imbécil! -y de un golpe lo empuja de la puerta- ¡el
viejo está muerto!
-¡No me toque Andrés! -le contesta Antonio
y lo reta- ¡Ahora siente miedo! ¿no es cierto?
Y la increíblemente bella música sigue
sonando.
-¡Todos ustedes sienten miedo! -sigue
Antonio- ¡señor Donoso está muerto y sin embargo se encuentra allí adentro
tocando el piano como acostumbraba!
-¡Usted está completamente loco! -le grita
Walter.
Y las notas siguen viajando.
-¡Puede que no esté más loco que los que no
aceptan ciertas realidades! Porque yo ya las estoy aceptando.
*
La música llega a su apoteosis a su climax.
*
-¡Tenemos que abrir esa puerta a como dé
lugar! -decide Isabel.
-¡No hay las llaves y Ángela todavía no
regresa! -le recuerda Rebeca muy alejada.
*
Suenan las últimas notas de Noche de
Ronda y todos quedan en silencio.
*
En ese momento llega Ángela -¿Qué está
pasando?
-¡Ángela tienes que abrir la puerta del
estudio! -le ruega Simón.
-¿Pero por qué? -se sorprende- ¿qué pasa?
-¡Alguien estaba tocando el piano!
-¡Ángela! -le exige Andrés- ¡abre la puerta
por favor!
-¡Es tu papá que ha regresado! -le anuncia
Antonio.
Ángela lo mira espantada.
*
Afuera en el jardín, Azur espera a Salvador
muy nervioso e intranquilo.
*
En el estudio, Salvador toma aire y regresa
a la realidad. Se da cuenta de que van
a entrar. Con gran pena y dolor del
alma, junta fuerzas.. cierra el piano y se marcha.
*
En el pasillo.
-¡Qué esperas Ángela! -le grita Andrés- ¡abre
la puerta!
link foto
Ángela busca la llave en un bolsillo y abre
la puerta, la deja abierta y enfrenta a Andrés.
Antonio se ubica al lado de Ángela -¡Ahora
si puede pasar señor Corona! -le desafía.
link foto
Súbitamente Andrés siente un pánico total y
se queda inmóvil.
link foto
Andrés se da la vuelta y llama- ¡Walter!
-¡Si señor! -se cuadra Walter.
-¡Tú primero! -le ordena.
-¡Bien señor! - Y Walter se hace paso y se
apresta a entrar, pero en el umbral de la puerta se queda inmóvil y lívido.
link foto
Lentamente se vuelve hacia Andrés y
susurra- ¡no me atrevo señor!
Andrés quiere matarlo con la mirada.
link foto
-¡Pues yo si quiero entrar! -decide
Valeria.
-¡Yo también! -exclama Isabel y de un paso
decidido entra al estudio, detrás de ella entra Valeria.
Isabel entra y mira el gran estudio vacío-
¡Aquí no hay nadie! aquí no hay absolutamente nada - y se acerca al piano y se
apoya sobre él.
link foto
Todos entran y estudian el lugar.
-¡Efectivamente aquí no hay nadie! -dice
Walter.
link foto
-¿Quién estaba tocando el piano entonces?
-grita Andrés histérico- ¿El fantasma de don Pedro? -se burla- ¡yo no creo en
fantasmas!
-¡Es que todos lo escuchamos! -dice Abigail
asustada- ¡era la misma música que tocaba don Pedro José! ¡la misma música!
-¡Don Pedro José regresó! -anuncia Antonio-
¡eso es indudable!
-¡Por favor Antonio no diga tonterías!
-suspira Isabel- ¡usted no está bien de la cabeza ahorita!
-¡Estoy mucho mejor que cualquiera de ustedes!
-le afirma Antonio- ¡cuando vengan a llevarme al sanatorio donde pretenden
meterme van a tener que llevarse a uno de ustedes también! -les advierte-
¡porque a mí ni a rastras me sacan de esta casa! -les anuncia.
-¡Alguien quiere jugarnos una mala pasada!
-dice Andrés que sigue estudiando cada
rincón del estudio- ¡no lo van a lograr! ¿dónde está el imbécil que
tocaba el piano? -grita- ¿dónde está?
Todos se miran y nadie contesta.
Afuera.
Salvador sale al jardín y encuentra a Azur que lo espera.
link foto
Mira a todos lados para comprobar que el
celador no está cerca.
link foto
Y se arrodilla y acaricia a Azur con mucho
cariño.
link foto
*
FIN DEL CAPITULO
(Advertencia: este página contiene links a otros sitios ajenos a mi
resposabilidad)
@2005 Narración by Mabouchita! Z;D
www.mabouchita.com
Por favor no ponga esta narración en otro
sitio sin avisarme
----------------------------------------------
www.mabouchita.com:
CAP# 77: jueves 3 de noviembre de 2005 - ¡EL REGRESO!
*
Mansión.
Andrés busca la trampa con desesperación
mientras todos lo miran- ¿Dónde está esa grabadora? -grita y abre el piano.
Isabel trata de hablar pero Andrés sigue gritando- ¡De algún lado salió esa
música!
-¡No hay absolutamente nada! -le grita
Isabel fuera de sí- ¿quieres dejar de revolverlo todo?
Pero Andrés corre de un lado a otro
histérico-¡Nadie va a burlarse de mi! ¡nadie! -y se sienta en el escritorio y
abre el cajón principal- ¡si creen que me voy a asustar tan fácilmente no lo
van a lograr!
Walter también busca. Andrés hurga en todos los cajones.
-¡Le cuesta trabajo aceptar que era don
Pedro José Donoso! -dice Antonio lúgubre.
-¡Ah! -suspira Andrés fastidiado- ¡no digas
estupideces! ¡los muertos no regresan de la tumba y mucho menos para dar conciertos!
-se burla.
-Sin embargo era su música -dice Valeria-
¡interpretaba como solamente él sabia hacerlo!
-¡Valeria por favor! -interviene Rebeca con
su voz aguda- ¡ya tenemos a Antonio para atemorizarnos!
-¡Ese piano! -de pronto Andrés enfoca su atención-
¡Ahora voy a destruir el piano! -y se abalanza sobre el piano.
Ángela se le interpone abriendo los brazos-
¡Yo no te lo voy a permitir! -y le muestra la puerta- ¡salte inmediatamente de
aquí! ¡fuera!
-¡Pues no me vas a detener! -le grita
Andrés.
-¿Te das cuenta de lo que está sucediendo
contigo Andrés? -le reclama Isabel con furia contenida- ¡Al parecer tu eres el
más nervioso de todos en este lugar!
Andrés desvía la mirada.
-¡Te controlas! -le exige Isabel- ¡y no vas
a tocar absolutamente nada! ¡no tienes ningún derecho!
-¡No te pongas del lado de ella! -le grita
Andrés furioso.
-¡Ni usa sola palabra más! -grita Isabel-
¡Todos vamos a salir inmediatamente del estudio y va a continuar cerrado como
hasta ahora! -y mira a todos- ¡mucho más ahora después de lo que pasó!
Andrés rechina los dientes y llama a
Walter- ¡Walter! Llama al celador, que vigile los alrededores, si algún extraño
entró no va a poder salir tan fácilmente -y lanzando una mirada de furia a
Isabel sale del estudio atropellando a Valeria de paso.
Antonio sonríe como si solamente él supiera
la verdad y Simón lo mira preocupado.
Valeria se acerca a consolar a Ángela.
*
Más tarde están todos en el jardín. Andrés se separa de ellos.
-¿Vieron algo? -Andrés.
-No, no encontramos a nadie señor -Walter.
-¡Se tuvo que escapar por algún lado! -dice
con rabia Andrés.
-¿Pero quien señor? -dice Walter mirando a
todos lados con miedo- ¿quién? Porque usted vio con sus propios ojos que en el
estudio no había nadie.
-¡Si! si -gruñe Andrés- ¡pero tiene que
haber una puerta secreta Walter! Un lugar por el que entra y sale.
Walter con aire culpable, puesto que él
sabe la existencia de la puerta secreta mira para otro lado.
-¡Y la voy a encontrar! -sigue Andrés- ¡la
voy a encontrar! No me como el cuento que ese piano suena solo.
-¡Era la música de don Pedro José! -exclama
Walter con miedo- discúlpeme... ¡pero tenemos que aceptarlo don Andrés! Era su
música.
Andrés lo mira dudando.
*
Habitación Antonio y Simón.
-¡Anda hijo! -Abigail conduce a Antonio a
su cama y luego le pasa unas pastillas-
¡toma! Esto te va a hacer sentir mejor.
-¡No quiero más pastillas mamá! -de pronto
le dice Antonio con otro estado de espíritu.
-¡Hijo por favor!
-No necesita tranquilizantes ni nada...
¡estoy bien! ¿no me ves? -se molesta- ¡estoy perfectamente!
Abigail mueve la cabeza apesadumbrada.
-¡No me mires así! Todo lo que dije es
verdad -le afirma- ¡aunque ni tú ni nadie me crea desde hace tiempo don Pedro
José vive entre nosotros!
Abigail la mira con ojos espantados.
*
Sala.
Todos se reúnen.
-¡Ángela dame la llave! -exige Andrés y
Walter se para detrás - quiero revisar el estudio.
Isabel está sentada en el sofá y a su
derecha parada Rebeca. A su izquierda
parada Ángela con Simón y Vicky. Todos
enfrentan a Andrés, excepto Walter.
-¡Estoy seguro de que por alguna parte
entró y salió el que tocó el piano.
-¿Y por donde iba a entrar señor? -le
pregunta Vicky- ¡si solamente hay un puerta! Disculpe que se lo diga pero usted
alucina cosas muy extrañas señor.
link foto
-¡Tú eres la menos indicada para
contradecirme! -le dice Andrés y la mira como para ponerla en sulugar.
-¡Ah! -se burla Vicky- ¡pos fíjese que yo
soy la más indicada señor porque yo conozco esta casa como la palma de mi mano!
Y que yo sepa no hay ninguna puerta secreta ni nada por el estilo.
link foto
Walter mira para otro lado, con aire de
culpable.
-¡Eso lo veremos! -grita Andrés- ¡la llave!
-le exige a Ángela.
-¡Si piensas que voy a dejarte entrar a
destruir todo buscando algo que no existe! -le dice Ángela segura de sí misma-
¡te equivocas Andrés! Tú no vuelves a
poner un pie en el estudio de mi papá.
Isabel se toma la cabeza entre las manos.
-¿Qué quieres entonces? -se burla Andrés-
que creamos que el que toca el piano es un fantasma.
link foto
-¡Es su música! -exclama Valeria- ¡es su
música! Podría reconocerla con los ojos cerrado... ¡nadie podría interpretarla
como don Pedro!
-¡Yo estoy de acuerdo contigo Valeria!
-Simón la apoya- ¡tan pronto lo escuché se me erizó todo el cuerpo!
link foto
Pero Walter lo mira con sospecha- ¡usted
Simón debe saber toda la verdad! -le acusa.
link foto
-¿Cuál verdad? -se asombra Simón.
-¡Le encantan las bromas pesadas!
Seguramente se valió de algo para hacer sonar esa asquerosa música... -Walter-
un grabador tal vez... ¡como dice el señor Andrés!
Isabel mira al techo buscando ayuda.
-¡Walter no era ninguna grabadora! -sigue
Valeria.
Isabel cierra los ojos y se abraza a sí
misma.
-¡Era su música! -Valeria- ¡Era bastante
real!
Rebeca la mira con aire temeroso.
-¡Fue una broma! -afirma Andrés- ¡una broma
de mal gusto nada más! -grita.
-¡Por favor Simón! -le ruega Isabel- si
usted tuvo algo que ver con este asunto... no se calle ¡diga la verdad!
-¡Pero si yo ni siquiera he entrado al
estudio! -se defiende Simón- ¡cuando la música empezó a sonar yo estaba en mi
cuarto acostado!
-¿Y a quien le consta eso? -dice Walter con
veneno-¡Seguramente se aprovechó que estábamos todos muy nerviosos esperando la
noticia de la muerte de Cerinza!
-¡Qué! -se enoja Ángela- ¡ustedes esperaban
esa noticia! -y enfrenta a Isabel que no la mira y a Rebeca.
-Bueno -dice Rebeca- ¡todos sabemos que
Salvador murió!
-¡Quien dijo semejante idiotez! -le
responde Ángela.
Isabel la mira con esperanza y se levanta
dudando- Qué... -balbucea- ¿qué pasó... entonces con Salvador?
- ¡Nada! Desapareció del hospital y en toda
la tarde no ha aparecido -explica- ¡fue por eso que me llamaron urgentemente!
Rebeca pone cara de alivio y éxtasis. Isabel se queda sin decir palabra y se
muerde los labios.
-Cerinza... -empieza Andrés con voz ronca-
ah... ¡no murió!
-¡No señor! -le dije Ángela- ¡para
conocimiento de todos ustedes Salvador no ha muerto!
Valeria sonríe con alivio e Isabel sin
saber como simular se sienta lentamente en el sofá. Andrés no le quita la mirada de encima. Valeria y Ángela parten para arriba. Vicky y Simón se marchan a la cocina. Andrés y Walter se quedan boquiabiertos. Isabel estudia la reacción de Andrés quien
desesperado mira a Walter.
*
Jardín.
Andrés, sofocado por la noticia de la no
muerte de Salvador, sale al jardín a tomar aire. Se apoya sobre uno de los autos y lo golpea con el puño -¿Cómo es
posible que ese tipo siga vivo? ¡no puede ser!
*
Habitación de Isabel.
Isabel entra y cierra la puerta detrás, en
estado de éxtasis...
link foto
se apoya en el borde la cama y espera un
largo rato.
link foto
- ¿así que estás vivo Salvador? -habla
sola. Y luego riendo feliz se tira a la
cama de espaldas y se abraza a sí misma.
link foto
Y ríe con una absoluta expresión de alivio
y felicidad.
link foto
Y se queda tendida y relajada.
link foto
Bar.
Gaetana llora la muerte de Salvador. Camilo deja de barrer y se acerca- ¡doña Gaetana
no se perturbe más y vaya por favor a descansar! Yo le prometo que mañana a
primera hora voy al hospital a averiguar que ha pasado con Salvador.
Gaetana con el maquillaje todo corrido
llora con fuertes sollozos y se sacude con espasmos. Camilo le pone la mano en el hombro y luego resignado se aleja y
le habla a Lupe- ¡Trata de consolarla de alguna manera! Si sigue así se nos va
a enfermar.
-¡Veré lo que puedo hacer mi amor! -le
promete Lupe y ambos se besan con cariño.
Camilo se marcha.
Lupe se acerca a Gaetana que sigue llorando
sin consuelo- ¡Jefecita! ¡mi jefecita! Trate de calmarse, vaya a acostarse que
mire que el desvelo le puede hacer daño.
-¡Déjame tranquila Lupe! -le dice Gaetana
entrecortadamente- ¡yo no quiero entrar a la casa! No me quiero encerrar... ¡ve
tú! Gracias.
-¡Cálmese! -le desea Lupe y la deja sola.
Gaetana se tira sobre la mesa y sigue
llorando.
La puerta exterior se abre y Salvador entra
tranquilamente y la ve llorando.
link foto
Se acerca y le pone una mano sobre el
hombro.
link foto
-¡Ay déjame Lupe! -Gaetana cree que es
Lupe- ¡déjame! -y le dice con voz cuajada de llanto- ¡ya te dijo que yo no quiero entrar a la casa! ¡yo no quiero
encerrarme! ¡no quiero dormir! ¡yo lo único que quiero es morirme con Salvador!
link foto
Salvador la mira. Lupe que había regresado, ve a Salvador y grita- ¡Jefecita!
link foto
Gaetana levanta la cabeza y la ve en la
puerta y luego mira a Salvador.
link foto
y
se pega un susto y se aleja- ¡Salvador! -gime.
link foto
Y sonríe por fin- ¡Salvador! -y se acerca y
lo toca para saber que es real.
link foto
Y luego le toma la cara entre las manos
link foto
-¡Ay Salvador! -y lo abraza fuertemente.
Salvador sonríe y la abraza también. Lupe también sonríe. Y de pronto Gaetana empieza a reír a
carcajadas. Lupe se contagia y llorando
ríe también.
link foto
*
Mansión.
Al día siguiente, una ambulancia
"American Medical Response" espera en el estacionamiento para
llevarse a Antonio. Las empleadas miran
tristes.
Adentro en el pasillo de servicio.
Ángela está con dos enfermero y Walter de
un lado y del otro Simón, Abigail, Vicky, Valeria y las empleadas defienden a
Antonio.
-¡Ustedes no pueden oponerse! -grita
Walter- ¡los señores están aquí para llevarlo!
-¡No, de ninguna manera! -Simón- ¡No vamos
a permitir que se lo lleven! ¿oyeron?
-¡Mi hijo no se va a ningún lado! -grita
Abigail.
-Si Simón ni Abigail lo autorizan no se lo
van a llevar - Y Vicky se cruza de brazos enfrente de los enfermeros.
-¡Llévenselo inmediatamente! -ordena
Walter.
-¡No se acerquen! -amenaza Abigail como una
leona- ¡no se acerquen porque no saben ustedes de lo que soy capaz! A mi hijo
no le van a llevar a ningún sanatorio.
-¡Yo tampoco permito que se lo lleven! Y si
es necesario llegar a los golpes para defender a mi hermano... ¡orale! Aquí los
estoy esperando.
Valeria trata de calmarlo- ¡Simón! No te
pongas así... ¡yo estoy de su lado y no voy a permitir que nada malo les pase!
(bueno... ¿y que puede hacer Valeria? )
Ángela sufre.
-¡Por favor entiendan a la señorita Ángela!
Está preocupada por la salud de este muchacho y por la seguridad de todos
nosotros -dice Walter odioso- ¡así que dejen que se lo lleven por favor! Vamos.
-¿Por qué no se lo llevan a usted chango de
los demonios? -le grita Simón.
-¡Antonio! -de pronto suplica Ángela- ¡eso
fue lo que dijeron los doctores! Por favor... que te internen.
-¡Así me demuestras que me quieres Ángela!
-le reclama Antonio- ¿te crees con suficiente derecho para disponer de mí?
(hum... este Antonio está perdiendo
puntitos a una velocidad mayúscula, se comporta como un loco, cuando no lo está
y luego le reclama a Ángela... ¡se pasa!)
-¡Yo sólo quiero tu bien Antonio! -Ángela a
punto de las lágrimas.
-¡Entonces que se larguen todos! Yo lo único
que necesito es regresar a la universidad -le afirma- ¡ya perdí mucho tiempo!
(menos mal que se da cuenta )
-¡Ángela! -interviene Valeria- ¡Antonio
está más cuerdo que todos nosotros! Me parece muy absurdo que se lo lleven.
Ángela asiente- ¡Tienes razón! -y ordena a
los enfermeros- ¡ retírense por favor!
-¡Señorita Ángela! -se espanta Walter-
¡estos señores no se van a ir de la casa sin llevarse a ese muchacho! -le
exige- ¡así que no les haga perder su tiempo! ¡no se deje convencer!
-¡Walter por favor! -le corta Ángela.
-Entienda, este desquiciado no puede
permanecer en esta casa después de haberme atacado como una fiera señorita.
-¡Pues entonces también me van a tener que
llevar a mí! ¡porque lo voy a...! -grita Simón y a pesar de los esfuerzos de
Valeria que lo quiere contener se lanza sobre Walter.
Todos gritan y pelean cuando entra en
escena Andrés gritando- ¡Walteeeeeerrrr! -Walter se queda de una pieza- ¡Ven
conmigo!
Y Walter lo sigue sumiso. Al llegar a la sala Andrés vigila que están
solos y luego lo agarra del cuello- ¡Imbécil! Tenemos problemas serios y tú te
metes en lo que no te importa.
Walter lo mira con ojos como platos-
¡Señor! ¿qué pasa?
-¡Si sigues en esta casa es gracias a mí! -le
recuerda Andrés sin soltarlo- ¡ocúpate de mis asuntos! -le grita- ¡que me
importa Antonio!
-¡Si me atacó señor es porque está
completamente chiflado! -se indigna Walter.
-¡Olvídate de él! -le regaña Andrés-
¡ocúpate de Cerinza! ese tipo está vivo y estamos en problemas... ¡y averigua
quien estaba tocando ese piano anoche! -y luego lo agarra del mentón- ¡ocúpate
de lo que realmente furioso! -le dice furioso y se aleja.
Walter se queda solo rabioso.
*
Bar.
-¡Es que es muy terco! -le cuenta Lupe a Camilo.
Salvador sale vestido de negro y detrás
corre Gaetana- ¡Salvador hombre! No sea terco... ¡usted no puede salir!
-¡No se preocupe Gaetana! -dice Salvador
con paciencia- ¡ya estoy bien!
-¡Como va a estar bien! -dice Camilo- ¡si
en el hospital me aseguraron que usted estaba agonizando!
-¡No ve que estoy bien! La herida está
cicatrizando perfectamente.
-¡Ahora si debe guardar reposo! -Lupe-
¡hágale caso a mi jefecita! Regrese a su cuarto por favor.
-¡Escúchenme bien! Yo no voy a permanecer
un día más inactivo... ¿me dejan salir por favor?
Camilo le corta el paso- ¡yo no le voy a
seguir la corriente! Porque esto me parece una imprudencia.
-Bueno, si usted no me lleva... ¡me iré yo
solo Camilo!
-¡Salvador por el amor de Dios! Después de
lo que pasó usted no puede ni asomar las narices por esa casa -Gaetana.
-¡No se da cuenta que ellos no saben si
estoy vivo o muerto! Tengo que despejarles las dudas Gaetana.
-¡Salvador no se exponga enredándose más
con esa gente! Ya demostraron que son peligrosos - Lupe.
-¡Pero yo tengo que demostrarles a unos
cuantos que no se van a librar tan fácilmente de Salvador Cerinza! -con ojos
llenos de venganza- ¿me dejan pasar por favor? -y sin esperar respuesta sale.
Todos salen corriendo detrás.
-¡Qué hace Salvador! -Camilo- ¡no sea
terco! Espere un momentito... ¡espere!
-¡Se me hace tarde Camilo! No me haga
perder más el tiempo.
-¡Está bien como usted quiera! -suspira
Camilo- ¡yo lo llevo!
-¡No! -se niega Gaetana- ¡usted no puede ir
a esa casa Salvador! Allí intentaron matarlo... ¡hombre no se exponga más!
-¡Los enemigos lo acechan Salvador! -Lupe.
-¡Yo los conozco a todos perfectamente!
-les corta Salvador- ¡sobre todo a Isabel que es la peor! -dice con rabia.
-¡Ay hombre no! -Gaetana.
-¡No se preocupen! Esa mujer ordenó que me
dispararan y yo sólo quiero comprobar si tiene el valor de hacerlo por segunda
vez.
Y sube al auto y Camilo lo lleva. Gaetana se abraza a Lupe- ¡Está loco!
-suspira Lupe.
*
Mansión.
La ambulancia se marcha sin Antonio.
-¡Gracias a la virgencita de Guadalupe!
-Vicky- ¡Abigail esto es un milagro que esa gente se haya ido sin Antonio!
-¡Yo espero que su recuperación sea
completa!- suspira Abigail.
-¡Claro que sí! si él está más cuerdo que
cualquiera de nosotros.
-¡Pero es que a veces dice unas cosas Vicky
que...!
-¡Qué tiene de malo! ¿creer que el alma de
don Pedrito nos protege?
-¡Tú también Vicky!
-¡Pues si Antonio dice que él está con
nosotros yo le creo! El alma de don Pedrito está en esta casa y anoche lo
demostró haciendo tocar el piano.
-¡Vicky por Dios no digas esas cosas! Mira,
lo del piano es algo inexplicable pero ni tú ni nadie pueden aceptar que él
haya regresado.
-¡Pues aunque me traten de ignorante!
-patea el suelo Vicky- ¡yo sí estoy convencida! El alma de don Pedrito está en
esta casa yo sí creo en el poder de los difuntos... ¡y él fue el que tocó el
piano!
Abigail mueve la cabeza negativamente.
*
En el comedor principal Andrés rechaza
groseramente el desayuno- ¡No! No quiero comer nada - le grita a Norita que
retira el plato- ¿Ángela no piensa bajar? -pregunta a Rebeca e Isabel.
-¡Ay no sé ni siquiera por qué lo
preguntas! -se burla Isabel- ¡si sabes perfectamente que nos evita a toda
costa.
-¡Debería aclararnos que fue lo que pasó
con Cerinza! -Andrés furioso- ¡como es posible que ande a punto de morir se
escape así como así. ¡Yo creo que está inventando una historia con ese infeliz.
-¡Bueno, si es un infeliz! -interviene
Valeria- ¿por qué te preocupas tanto? No debe importarte si está vivo, muerto o
desaparecido ¿no crees?
Andrés la mira con una sonrisa irónica-
¿Debes estar contenta? ¿no? Tanto tú como la plaga de los Dominguez están de su
parte -y nervioso se toca los labios.
-¡No! -le grita Isabel- ¡Valeria no está de
parte de nadie! por favor... ¡dejemos de discutir a esta hora de la mañana!
¿quieres?
-¡Si, si, si! también me olvidaba de ti...
-y Andrés se inclina sobre la mesa- ¡Te gustaría que ese infeliz sobreviva!
¿verdad?
-¡No le deseo la muerte a nadie! -Isabel
cortante- ¡ni a mi peor enemigo! ¿te quedó claro? -le dice con fastidio y sigue
desayunando frutas.
-¡Ay por favor calmémonos! -dice Rebeca-
amanecimos todos con los nervios de punta y eso que nadie pudo dormir tranquilo
por la música del piano y la suerte de Salvador.
-¡Ah! -suspira Andrés- ¡si! para colmo me
despiertan con el escándalo ese que armaron cuando vinieron a buscar a Antonio.
-¡A propósito! -Rebeca- ¿por qué impidieron
que se lo llevaran al sanatorio!
-Bueno tía, porque Antonio no está loco ni
mucho menos- Valeria- ¡y si lo estuvo ya se recuperó!
-¡Tal vez no está loco! -Andrés- ¡tal vez
se está burlando de nosotros como los que quieren que creamos en fantasmas! -y
añade con burla- ¡O en la recuperación de ese pobre chofer!
-¡Disculpe! ¿la señorita Ángela? -les
interrumpe Vicky feliz.
-¡No está! Se salvó de compartir de esta
mesa con nosotros -contesta Rebeca agria.
-¡Pues voy a buscarle para avisarle que
llegó! -feliz Vicky.
-¿Quién llegó? -pregunta Isabel
sorprendida.
-¡Salvador! -dice Vicky y Andrés deja caer
su taza de café estrepitosamente- ¡llegó Salvador! -grita Vicky y sale
corriendo.
Isabel y Valeria sonríen. Rebeca sonríe transportada. Isabel mira a Andrés con ojos fríos y toma
su vaso de jugo nerviosa.
*
En el jardín, Salvador mira para la
casa. Walter lo espía detrás de una
columna del porche. Salvador lo ve
y mete las manos en los bolsillos y lo
mira con una mirada terrible.
link foto
Andrés sale corriendo de la casa y se
detiene al ver a Salvador como si hubiera visto un fantasma. Salvador lo fusila con la mirada.
Isabel sale corriendo y se queda parada en
el porche mirándolo.
link foto
Salvador al verla, le clava la mirada con
profundo dolor lleno de frialdad y rencor.
?
Regresas al final
sin importar el tiempo que pasó
Y estás en otra piel
más fiel que la anterior
?
Detrás salen Valeria y Rebeca. Rebeca sonríe extasiada para sí misma. De pronto llega Abigail y lo abraza,
Salvador cambia de cara y se relaja y le sonríe. Valeria se seca una lágrima.
Pero Salvador en cuanto puede vuelve a
mirar a Isabel. Y los dos se comen con
los ojos y el tiempo se detiene para los dos.
?
Regresas al final
sin importar el tiempo que pasó
Y estás en otra piel
más fiel que la anterior
?
Isabel suspira con alivio y con una sonrisa
disimulada, da media vuelta y entra a la casa.
?
Y vuelves otra vez
como si comenzaras a vivir
¿quien te embrujó?
¿quien te adivinó?
¿por qué te alejó de mí?
?
Andrés lo mira con odio.
*
En el piso superior.
-¡No puedo lo que me estás diciendo Vicky!
No puede ser verdad... ¡no sabes lo que dices! -Ángela.
-¡Claro que si señorita! No estoy tan loca
como la gente piensa -ríe Vicky- ¡Salvador está allá afuera! -y salta de
alegría.
-¡Es imposible!
-¡No! Pero si quiere vaya y compruebe con
sus propios ojos... ¡está a todo dar y no le pasó absolutamente nada!
Ángela sale corriendo.
*
Estacionamiento.
Abigail toma del brazo a Salvador y lo
lleva a la entrada de servicio. Simón
llega corriendo y se le lanza- ¡Es increíble! ¡que bonita sorpresa! -y lo
abraza- ¿qué no estaba agonizando!
-¿Ya ve señorita Ángela que no le estaba
diciendo mentiras? -llega Vicky y lo abraza.
-¡Salvador! -llega Ángela y lo besa y
abraza. Salvador la mira y le acaricia
el pelo con amor.
link foto
En ese momento aparece Antonio con los
brazos cruzados y lo mira. Salvador
abraza a Ángela y lo reta con la mirada.
link foto
Antonio se marcha sin saludar.
-¿Cómo está? -Salvador a Ángela.
-¡Feliz de tenerlo aquí! -y Ángela lo
abraza feliz.
*
Habitación de Andrés.
Andrés entra y se dirige a su bar
privado. Se sirve una copa de coñac y
se pasea nervioso. Súbitamente mira su
copa y si beberla la estrella con rabia contra la puerta. Walter entra corriendo- ¿Se siente mal
señor? -y mira al suelo a los vidrios rotos.
-¡Como quieras que me sienta con el regreso
de ese fantasma! -grita Andrés- ¡no entiendo! -repite- ¡no entiendo! Estaba a
punto de morirse... ¿cómo pudo regresar así? Como si anda le hubiera pasado.
-¡Bueno! -razona Walter- a lo mejor no
estaba agonizando como nos hicieron creer señor.
-¿Tú viste como nos miró? -se inquieta
Andrés- ¡es obvio que sabe todo!
Walter se asusta.
-¿Tú crees que no va a hablar con las autoridades?
-Andrés se pasea nervioso- ¿qué se va a quedar así cruzado de brazos?
-¡Si tuviera esas intenciones ya nos
hubiera denunciado señor! Pero no nos puede acusar porque no sabe exactamente
quien le pegó el tiro... a menos... -y lo mira con duda- ¡que usted crea que él
lo descubrió!
Andrés se toca los labios nervioso y se
pasea de un lado a otro- ¡No! ¡no, no! No alcanzó a verme -le asegura- ¡pero
Cerinza no es ningún bruto y va a sospechar que todo se trata de una trampa!
-¡Si! -Walter se inquieta- ¡en ese caso yo
sería el más perjudicado señor!
-¡Por qué no lo maté! -repite Andrés
mientras camina nervioso de un lado a otro de la habitación- ¡por qué no lo
maté! ¿cómo pude dejar vivo a ese miserable?
-¡No hay que lamentarlo señor! -dice Walter
con cabeza fría- ¡piense que no le convenía cometer ese crimen!
-¡Acaso es un crimen matar a un gusano como
ese! -grita Andrés- ¡debe tener un pacto con el diablo! -y mira con locura- ¡o
con el viejo Donoso que al parecer regresó al mismo tiempo a esta casa! -y
respira entrecortadamente.
Walter respira con miedo.
Andrés se va lejos con el pensamiento y
recuerda la noche del crimen, cuando él le dispara a Salvador.
*
Café de siempre.
-¿No recuerda quien le disparó? -pregunta
Ángela.
-¡No! No recuerdo... ¡pero eso ya no
importa! -sonríe Salvador- ¡estoy vivo y eso es lo que cuenta!
Ángela suspira y le pone una mano sobre la
suya- ¡no sabe la angustia que sentí cuando pensé que lo había perdido! Estaba
desesperada Salvador.
-¡Y le creo señorita! Por eso está tan
feliz -y luego agrega con amargura- ¡sin embargo otros deben estar maldiciendo
mi regreso!
Ángela lo mira extrañada- ¿Otros?
-¡Andrés Corona! ¡Walter! ¡Isabel!
-contesta Salvador y luego la mira- ¡desafortunadamente debo incluir a Antonio!
Ángela se desespera- ¡No! No piense mal de
él, ahora que se está recuperando empieza a comportarse normalmente.
-¡El me sigue mirando con prevención y
rencor! Exactamente igual que como estaba antes que le sucediera esa extraña
crisis.
Ángela mira a otro lado y luego cambia de
tema- ¡me parece un sueño tenerlo junto a mi! -sonríe- ¡es increíble pero no
debe abusar! tiene que cuidarse hasta que se recupere por completo.
-¡Yo me siento completamente bien señorita!
-le afirma- ¡me siento bien! Y no pienso quedarme quieto... ¡no puedo perder el
tiempo! -dice misteriosamente- ¡no puedo darme ese lujo!
-¿Pero cual es la prisa Salvador? Usted es
un hombre muy joven y tiene toda una vida por delante.
-¡Los jóvenes también mueren! Y la vida siempre resulta más corta de lo
que pensábamos... ¡yo no puedo perder el tiempo! Debo luchar... ¡no puedo dar
la menor tregua! -le afirma con determinación- ¡y no la daré! ¡la daré!
(bueno, aquí pasa algo... creo que le hacen
una broma a Mario porque de pronto salta en su silla y tiene que evitar
reírse... y luego al terminar, como que se muerde los labios para no reír...
¡fíjense cuando vean la novela!)
*
Hospital.
Salvador se pone la camisa y observa sus radiografía y el doctor Duarte
le dice a Ángela- ¡es para volverse loco! Pero no cabe la menor duda...
¡Salvador se ha recuperado inexplicablemente! Yo no me imaginaría que hace sólo
unos días estaba agonizando.
-¿Entonces todo marcha bien doctor?
-Ángela.
-¡Mucho mejor de lo que esperábamos! El resultado
de los exámenes que le practicamos no pueden ser más satisfactorios.
-¿Ya puedo marcharme de aquí?
-¡Tenga paciencia Salvador! -Ángela lo toma
del brazo.
-¡Señorita! Permití que me examinaran
porque usted me lo pidió, pero yo no soy amigo de hospitales ni de consultorio.
-¿Podría dejarnos solos señorita Donoso?
-dr. Duarte.
-¡Claro que sí doctor! Con permiso- sale.
El doctor Duarte toma aire -¡Salvador! Los
médicos que le atendieron no pueden creer que usted esté vivo, quieren verlo
nuevamente. ¡Lo consideran un caso especial!
-¡No voy a permitir que me conviertan en
una rata de laboratorio!
-¿No es demasiado soberbio? ¡debe estar
agradecido con las personas que le salvaron la vida!
-¿Dónde está la vida doctor Duarte?
-pregunta con ironía Salvador.
El doctor Duarte lo mira extrañado.
-¡No siempre se encuentra dentro del
cuerpo! -sigue Salvador.
-¡Usted habla de una manera muy extraña!
-doctor Duarte
-¡Como lo haría don Pedro José Donoso si
hubiera sobrevivido como yo! -le afirma Salvador- ¡su corazón había aumentado
de tamaño! ¡Presentaba calcificaciones en la aorta! Y todo su organismo se
deterioraba cada día más... ¡el pobre no tenía salvación!
El doctor Duarte se levanta lentamente-
¿cómo sabe usted esas cosas Salvador?
-¡Sabría mucho más si usted como médico
hubiera autorizado la autopsia de su cadáver? ¡nunca pensó que su amigo, su
paciente preferido! ¿pudo morir envenenado?
El doctor Duarte lo mira espantado y
Salvador sale.
*
Mansión.
-¿Nos sentamos aquí un momento? -propone Isabel
en el jardín. Está vestida con jeans y una camisa bonita y alegre anudada a la
cintura, mostrando ombligo.
-¡Quieres volver a la casa! -Andrés.
-¡No! Siento que me asfixio.
-¡Si! -dice Andrés con sorna- ¡sobre todo
ahora que volvió Cerinza! ¿podrías cruzarte con él? ¿no? -y la mira con
sospecha- ¡aunque a veces creo que te alegra su regreso!
Isabel no responde y mira a lo lejos.
-¡Admítelo! -exige Andrés- ¡tanto tú como
Valeria y las criadas están felices que haya vuelto! -y ríe con ironía- ¡Cerinza
es mucho más importante que yo!
-¡Andrés por favor! -se fastidia Isabel.
-¡Si yo hubiera estado en su lugar a nadie
le hubiera importado mi muerte! -se queja con amargura.
-¿No te cansas de repetir lo mismo? -Isabel
cansada.
-¡No! No me canso... ¡cada día me convenzo
más que soy un estorbo para ti! ¡que te quieres deshacer de mí! -suspira.
-¡Andrés no digas estupideces!
-¡Ya no me quieres! ¿verdad? Me rompo el
alma para conseguir tu amor y no consigo nada.
Isabel hastiada se levanta para marcharse. Andrés la detiene del brazo- ¡Isabel! -y la
obliga a sentarse.