El Cuerpo del Deseo                              Summaries/Resúmenes Oct. 31, 2005 – Dec. 2, 2005

Remake of colombian novela En Cuerpo Ajeno

 

USA (Telemundo/RTI Production) July 18, 2005 -

 

 

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     Puede compartir esta información, pero no puede venderla o incluirla en cualquier cosa que vende. Tambien, tenga que dar crédito a todas las fuentes y a Telenovela-World (por la colección).

 

Sources/Fuentes:     Telemundo (http://www.telemundo.com/elcuerpo/index.html),

Telenovela-World (www.telenovela-world.com), otros publicaciónes citados con las noticias.

Sitio de Mabouchita (www.mabouchita.com)

 

Order of the summaries: For each week, brief previews in Spanish from Telemundo come first.  Then, if they exist, there are summaries in English from Telenovela-World.  Finally, if they exist, there are summaries in Spanish from Telemundo’s forum followed by summaries in Spanish written by MABOUCHITA..

 

El orden de los resúmenes:  Por cada semana, primero son los avances breves de Telemundo.  Segundo, si existen, hay resúmenes en inglés de Telenovela-World.  Finalmente, si existen, hay resúmenes en español del foro de Telemundo y, despues, de MABOUCHITA.

 

AN ENORMOUS “THANK YOU” TO MABOUCHITA FOR HER INCREDIBLE SUMMARIES AND PERMISSION TO COLLECT THEM HERE. 

MIL GRACIAS A MABOUCHITA POR SUS RESÚMENES INCREIBLES Y SU PERMISO POR INCLUIRLOS AQUI.

 

Please send additions, changes, corrections to diane@telenovela-world.com/ Por favor, envie adiciónes, cambios o correcciónes a diane@telenovela-world.com.

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31 OCT. 2005 – 4 NOV. 2005

 

     http://www.telemundo.com/elcuerpo/index.html : 10/31/05 -  No hay nuevo avance 11/1-2/05 - Doña Gaetana se siente apesadumbrada por la suerte de Salvador. Teme por su vida.  Andrés quiere deshacerse de Antonio a toda costa. Propone internarlo en un hospital apartado.  El ambiente en la casa es de incertidumbre. Isabel no sabe qué decisión tomar, mientras que Ángela está decidida a consultar un especialista primero antes de tomar cualquier determinación. 11/3/05 - La cosa se está poniendo más interesante…  Rebeca está aterrada con que haya un fantasma en la mansión.  Ellas no creen en cosas naturales, pero por ahí dicen que los muertos regresan cuando tienen algo para reclamar.  Isabel insiste en que hay que tenerle más miedo a los vivos, que a los muertos. 11/4/05 -   El hijo de Cantalicia debe tener ciertos dotes que Felipe está empeñado en encontrar.  Su madre se gana un regaño por ignorante.  Antonio conoce bien el secreto de Salvador.  A él le preocupa que se difunda su secreto, pero el joven le promete discreción.

 

 

Telenovela-World:  Tues. Spoiler [USA, 11/1/05]  Rebeca/Cantaleta Author: Olga (---) Date:   11-01-05 17:27 PST

     It finallly happened..Rebeca met Cantaleta..her reaction was what we all expected..the look of sheer horror as she looked at filthy Cantaleta was priceless..Rebeca kept telling her "you can't be Salvador's wife." Poor Salvador..Rebeca will make sure Andres finds out asap..We cannot miss an episode..

     PS: I am enjoying Tio Felipe more and more each day.

     Telenovela-World: Re: WC spoiler preview [USA, 11/1/05] Author: Ellen (---) Date:   11-01-05 19:36 PST

     Here's a summary of the preview. Not that I am half as good as Mabouchita. And I'm sorry if I don't get the subjunctives right or I miss an accent mark!:

     Narrator: "Mientras todos esperan un milagro..."

     Angela on the telephone with everyone gathered: "Cómo?! Cuándo occurió?" (Isabel looks scared to death)

     Narrator: "...Ya no hay nada que se pueda hacer..."

     Rebeca: "Salvador murio!"

     Isabel breaks down in front of everyone.

     Narrator: "Mañana..."

     Walter (to Andres): "Está tocando la melodia que tocaba el Senor Donoso" (quien la está tocando?!!)

     Narrator: "...Verás un capitulo sobrenatural..."

     Antonio (to Angela, in front of everyone gathered outside the study): "Es tu papa que ha regresado"

     PJ is shown playing the piano.

     Narrator: "...Y este regreso les dejará desconcertado! En El Cuerpo del Deseo!"

     So great!

 

 

Telenovela-World:  Re: help pleaaaaase!!!  [USA, 11/2-3/05] Author: timoteo at school (---)  Date:   11-04-05 07:23 PST

     Last two episodes!?!?

     Salvaped sneaked out of the hospital in some intern's duds. He went back to the mansion and got into the house thru the basement and entered the secret room.

     Everyone was home, except for Angela, who was at the hospital harping on the bungling doctors for having lost the patient.

     Meanwhile, Gaetana and Matilde had it out again as Matilde was planning to leave, but Gaetana started to break down and unfortunately didn't send that harpy on her way, so Matilde is still wiggling for the crowd at the cantina. Gaetana wanted to go to the hospital again, but Camilo and Lupe stopped her. Gaetana was all broken up.

     Salvaped starts playing the piano in the den. Everyone in the house is upset and they all hear it. They rush up to the den but the door is locked. Angela arrives at home (the piano is still playing) while Antonio is hollering at the den door for Don Pedro Jose to open it up. Angela arrives and Andres tells her to open the door. She does, but Andres tells Walter to go in. He won't, either, so Isabel and Valeria go in and no one is there.

     Andres got very weird and wanted to tear the place up.

     Can't recall, but you know that everyone thinks that Salvaped is dead -- you knew that, right?

     Last nite, Salvaped comes into Gaetana's Cantina and there's a reunion. Then he comes home. Walter is petrified and Andres is coming unhinged. They all come out the front door to meet him as he hugs Abigail, greets Simon, etc. He gives dirty looks to Andres, Walter, and Isabel, who he thinks is behind the plot to kill him. Isabel goes off in a huff to her room, and flops on the bed, giggling and smiling like a little girl.

     Salvaped goes to the cafe with Angela and then to Dr. Duarte for a checkup. Duarte wants him to check in with the docs so they can investigate his amazing recovery. Salvaped declines, recalling his experience with being Dr. Valencia's guinea pig. He tells Dr. Duarte that he was Don Pedro Jose's friend, and he shouldn't have let him be buried without an autopsy. Duarte gawks at him like a gomer as Salvaped heads out the door.

     Andres and Walter talk, and Andres tells Walter that instead of trying to throw Antonio into the Manicomio, he should be figuring out who played the piano. He tells Walter that they will see if Salvaped will be so luck to survive a second time.

     http://m571.com/cybernovela/

 

 

SITIO WEB DE MABOUCHITA

www.mabouchita.com:  CAP# 74: lunes 31 de octubre 2005 – ¡AGONIA!

     Mansión.

     Isabel regresa del bosque, vestida con un vestido verde, bastante transparente, que muestras sus formas perfectas.  El celador la acompaña.  Ante la mirada intrigada del vigilante, Isabel se detiene y mira nerviosamente hacia la casa y luego se decide a entrar.

     *

     Dentro de la casa Andrés desayuna tranquilamente con Rebeca y Valeria.  La mesa está muy bien puesta, hay jugo de naranjas, un riquísimo pan, frutas.  Andrés desayuna frutas y apenas Isabel entra le reclama- ¿Por qué saliste tan temprano? ¿fuiste a averiguar algo de Cerinza?

     Isabel se sienta en la cabecera- ¡Vi llegar a Ángela y a Simón con una cara que... no creo que traigan buenas noticias que digamos! -dice preocupada.

     -¡Pues no! –le tranquiliza Rebeca- ¡no son tan malas Isabel! Hablé con ellos y me dijeron que Salvador vive y que hay muchas esperanzas de que se salve.

     -¡Ay! –suspira Valeria- ¡y ojalá Dios quiera que así sea! Yo anoche estuve rezando mucho para...!

     -¡Hum! –le corta burló Andrés- y cierra los ojos y abre los brazos- ¡Si! Recemos... –y junta las manos- ¡recemos para que Dios se apiade de su condenada alma! -¡Recé para que se salvara! –y Valeria se levanta de un salto- ¿o acaso quieres que se muera Andrés? –y antes de marcharse enojada le grita- ¡eso es lo que quieres! ¿verdad? ¡que Salvador se muera!

     -¡Ah! –suspira Andrés- ¡la trastornada de tu prima no entiende que estoy preocupado por Cerinza! - le dice a Isabel.

     Isabel lo mira con desprecio ante tanta hipocresía.

     -¡De verdad! –sigue Andrés- ¡quiero que esta incertidumbre termine pronto para ese pobre hombre y para nosotros!

     Isabel con una demisonrisa irónica tira su servilleta y se levanta de la mesa.  Rebeca los mira con un gesto de fastidio en la cara.

     *

     Momentos más tarde Andrés se dirige al piso superior.  Simón que entra del jardín lo llama- ¡Don Andrés!

     Andrés se para en el segundo escalón y lo mira sorprendido.

     -Quisiera... –duda Simón y lo mira con desconfianza- ¡pedirle un favor! Andrés abre los ojos y baja las escaleras- ¡Te escucho! -¡Lo que pasa es que... mi hermano tiene una cita con el especialista!

     -Hum... –murmura Andrés.

     -Y... ¡yo tengo que acompañarlo! –termina Simón.

     -¡Aha! –y es evidente que Andrés disfruta con la situación- ¿te importa mucho la salud de tu hermano? –pregunta lo obvio.

     -¡Si! –responde Simón.

     -¿Cuánto? –le hace sufrir Andrés.

     -Mucho –afirma Simón.

     Andrés sonríe irónico.

     -¡Y bueno! –sigue Simón- ¡quería pedirle de favor que me de permiso para faltar a la fábrica! -¡Ah! -Andrés mira al techo- ¡ayayayay! –dice como si sufriera y luego decide- ¡bueno, no creo que importe mucho que faltes a la fábrica!

     Simón respira aliviado.

     -¡Pst! –Andrés decide ser generoso- ¡tómate el día libre! –y se dirige de vuelta a las escaleras.

     -¡Gracias! –Simón no puede creerlo.

     -¡Ah! –de pronto se detiene Andrés- ¡la próxima vez habla con el jefe del personal! –y con toda la intención de ofenderlo- ¡yo no me mezclo con obreritos! –y diciendo esto se marcha.

     Simón se queda sin palabras y resopla.

     *

     En el piso superior Isabel golpea la puerta de Ángela, quien le abre en bata.  Hablan en el pasillo.

     -¡Ángela! Necesito hablar contigo.

     -Necesito dormir un rato Isabel –le contesta Ángela de malhumor.

     -¡Yo entiendo que estás muy cansada porque pasaste toda la noche en el hospital! –se excusa Isabel- ¡lo entiendo! –y luego baja la mirada- ¡pero para mí es muy importante saber el estado de salud de Salvador!

     Ángela desvía la mirada que se le llena de lágrimas- ¡No se sabe nada! –le afirma- ¡absolutamente nada!

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     Isabel se desespera- ¡Noté que estuviste muy mal y...! –y suspira- ¡Ángela! ¡algo debió haber pasado! –le ruega- ¿qué sucedió? ¡tú debes de saberlo!

     Ángela la mira estudiándola con desconfianza y luego decide decirle la verdad- ¡Salvador se está muriendo Isabel! –y sigue con rabia- ¿eso es lo que querías escuchar?

     Es evidente que eso no es lo que quería escuchar Isabel pero no dice nada.

     -¡Pero una cosa sí te digo! –le amenaza Ángela- si algo le pasa –y la voz se le quiebra- ¡yo voy a hacer que se investigue a fondo!

     (bueno... ¡si algo le pasa!  Como que si le pasó algo ¿no? Porque una bala en el estómago, no es cualquier cosa... claro que mis informantes secretos por el mundo me contaron que Mario se anda paseando por el aeropuerto de Barajas... o sea que todo este lío de la bala y el coma... ¿no será que Mario está por España? Lol!!!)

     -¡Pero si! –se queda sin habla Isabel- ¡la policía vino ayer y.. la policía recibió toda la información que solicitó y...! –se queda asustada.

     -¡Una información muy dudosante parece! –le dice Ángela con rabia.

     (dudosante??? Espero haber escuchado mal, porque esta palabra no la conozco para nada... supongo que quiso decir dudosa)

     -¡Unos ladrones que dispararon a Salvador! –Angela la mira con sospecha mientras Isabel desvía la mirada- ¡y solamente lo vio Walter! ¿no?

     Isabel suspira con cansancio.

     -¡Falta comprobar si eso es cierto! –sigue Ángela temblando- ¡o fue una trampa para atentar contra su vida! -¡Ángela! –exclama Isabel.

     -¡Ninguno de ustedes lo quería en esta casa! –grita Ángela.

     -¡Y qué es lo que estás insinuando! –le grita Isabel con la voz que le tiembla- ¿qué nosotros lo matamos? ¡respóndeme!

     Ángela la mira con rabia y trata de entrar a su cuarto.

     -¡Ángela por favor respóndeme! –Isabel la toma del brazo- ¡respóndeme!

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     -¡Isabel! –llega gritando Andrés- ¡Suéltala! –Isabel la suelta y Andrés enfrenta a Ángela- ¿estás tan resentida por lo que le pasó a ese culpable que ves culpables en todas partes?

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     Andrés la ataca- ¡cuando los únicos culpables son tú y él! Nadie más.

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     -¿Qué estupideces estás diciendo? –le grita Ángela con rabia.

     -¡Tú por mantenerlo trabajando en esta casa! –sigue Andrés- ¡y él por quedarse! para desafiarnos nada más.

     Isabel tiembla sin decir palabra.

     -¿Quién le pidió que persiguiera a los ladrones? –le reclama Andrés a Ángela- ¿eh? ¡él se metió en el bosque por su propia cuenta! –le subraya- ¿así que por qué nos culpas?

     -¡No importa lo que digan! –Ángela los mira con odio- ¡yo voy a hacer que esto se investigue a fondo!

     -¡Haz lo que se te dé la gana! –la reta Isabel- ¡si esa va a ser la única manera que vas a desquitar tu coraje contra nosotros! ¡haz lo que se te pegue la gana!

     -¡No puedes ocultar tu interés por ese tipo! –le susurra Andrés al oído pero Isabel escucha- ¡sólo deberías sentir desprecio!

     Ángela los mira a los dos con desprecio y entra a su cuarto.

     Isabel se queda descompuesta y Andrés se limpia la boca, con ese gesto que tiene tan desagradable y la mira con desconfianza.  Isabel sostiene la mirada pero tiembla.

     *

     Ángela entra a su habitación y se sienta en la cama llorando desconsolada. Toma la foto de su papá en las manos como pidiéndole ayuda y luego se tira en la cama desesperada.

     *

     Bar.

     Camilo llega del exterior- ¡Buenas días doña Gaetana!

     Gaetana que pasó una mala noche- ¡Ay! Menos mal que llegaste –suspira- ¡llegué a pensar que no ibas a volver! –y le levanta el dedo índice.

     -¡Usted sabe que yo no sería capaz de semejante trastada! –le reclama Camilo y luego la mira y le ve las ojeras-¿pasó mala noche, no es cierto?

     -¡Si! –y Gaetana levanta otra vez el índice- ¡no pude pegar el ojo en toda la noche! Me parecía estar escuchando la voz de Salvador... ¡y sus pasos! Como si hubiera regresado de un momento a otro – y se levanta- ¡Vente! Vamos al hospital porque tengo que averiguar.

     -¡Prométame que usted no va a cometer ninguna imprudencia! Y que solamente yo voy a entrar al hospital. A usted no deben verla por ahí... ¡sería muy comprometedor! -¡Camilo! –le corta Gaetana- ¡si tengo la oportunidad de entrar! –y lo mira firme- ¡entro! ¿quedó claro? ¡vamos! Y ambos salen.  Al salir se encuentran con Matilda muy fresa- ¡Pero qué casualidad mis amores! –les saluda- ¡los tres muy madrugadores!  ¿y se puede saber adonde van?

      Matilda está vestida muy colorida y muy simpática, con una flor en el pelo.

     -¡Nosotros tenemos muchas diligencias que hacer Matilda! –Gaetana le contesta de malhumor- ¿pero tú qué diablos haces aquí a esta hora también?

     -¡Ay! –suspira soñadora- ¡es que no me aguantaba las ganas de contarles la gran noticia! –y agranda los ojos- ¡mi hombre me propuso matrimonio! ¡Ah! –suspira- ¡y si hubieran visto con que estilazo lo hizo!

     Gaetana abre los ojos como platos y mira a Camilo que le devuelve la mirada.

     -¡El que es tan machote y tan rudo! –suspira mientras Gaetana busca paciencia- ¡me invitó a caminar por su jardín floreado, poquita luz, música romántica! Nos tomamos unas buenas copas... ¡bailamos muy apretaditos, mejilla con mejilla! Camilo la mira con ganas de reír pero se aguanta- ¡Besitos en la oreja, palabras bonitas de parte y parte! Y ¡zaz!... –hace una pausa para aumentar la tensión- ¡cuando menos lo esperaba lo sentí en el dedo! –y les muestra el anillo- ¡me propuso matrimonio! ¿qué tal?

     Gaetana impaciente le dice a Camilo- ¡Vamos Camilo!

     -¡Hey! ¿tanta frialdad con lo que les estoy diciendo? –se enoja Matilda- ¿se quedan impávidos?

     Gaetana se detiene- No, para nada –le dice mustia y luego le dice a toda velocidad sin pausas- ¡Felicitaciones Matilda, te deseamos toda la felicidad en tu nuevo matrimonio, pero nosotros estamos apurados y nos vamos! –y tomando a Camilo del brazo trata de marcharse.

     -¿Y Salvador se fue? –pregunta Matilda inocentemente.

     Los dos se quedan de una pieza.

     -¡Salió muy temprano Matilda! –miente Camilo.

     -¿Y tú no le llevaste al trabajo como todos los días? –se sorprende Matilda.

     -Es que... ¡Se le presentó un viaje de negocios a último momento! –improvisa Camilo- ¡y tardará varios días en regresar! –y mira a Gaetana buscando ayuda.

     Gaetana asiente- ¡hum! Y Camilo sigue- ¡Bueno! Si es que regresa... ¡Ay! –grita de dolor cuando Gaetana le da tremendo golpe.

     -¡Vamonos hombre! –ordena Gaetana.

     -¡Ay! –suspira Matilda- ¡yo sabía que tarde o temprano mi sueño se haría realidad! –suspira Matilda y se mete al bar- ¡por algo soy bruja!

     *

     Una carretera.

     Simón conduce, atrás van su madre y su hermano- ¡Si ya decía yo que algo malo iba a pasar! Los cuentos que le inventaron a mi Salvador y a Ángela, el problema de mi hermano... ¡y para rematar el chasco de anoche!

     Antonio completamente ido mira por la ventanilla sin escucharlo.

     -¡Si aquí hay algo muy extraño mamá! –sigue Simón.

     -¿En qué estás pensando Simón? –Abigail.

     (Abigail tiene unos súper elegantes lentes de sol... si, rectangulares, con nácar incrustado, deben ser de la actriz, porque a la humilde Abigail no le van para nada)

     -¡Es que yo no me trago el cuento ese de los ladrones! –le habla y la mira a través del espejo retrovisor- ¡y mucho menos si el único que los vio fue el desgraciado de Walter! -¡La señorita Ángela también tiene sus serias dudas! –le cuenta Abigail- ¡y fíjate que discutió fuertemente con el señor Andrés y con la señora Isabel!

     (wow! Y esto? Ahora Abigial es medium, porque no hubo manera que se enterara de este detallito)

     -¡Esos dos se traen algo entre manos! –dice Simón- ¡y mucho más don Andrés que ahora anda de compinche con el vampiro ese de Walter! Si esos son capaces de cualquier cosa... ¡andan para arriba y para abajo juntos! La cámara enfoca a Antonio que sigue ido y mirando por la ventanilla, pero sus ojos están alertas y parpadea varias veces, dando a entender que no se pierde detalle de la conversación.

     -¡Mira hijo! –le corta Abigail- ¡yo lamento profundamente lo ocurrido! Pero en este momento debemos ocuparnos de Antonio –y lo mira.

     -¡Ya veremos que dice el especialista! ¿no?

     -¡Yo a veces no sé que pensar! –sigue Abigail- ¡me parece que no tiene nada pero creo que está como abstraído mentalmente! Como si quisiera protegerse de algo.

     -¡Si!-admite Simón mientras se concentra en el camino- ¡yo también pienso lo mismo! Pero bueno.. ¡quién quita que tenga algo malo en la cabeza! ¿no?

     -¡Dios quiera que el especialista pueda ayudar!

     -¡A quien yo creo que no se va a poder ayudar es a Salvador! –suspira Simón.

     -¡Yo me resisto a pensar que esté al borde de la muerte! –suspira Abigail- ¡daría lo que sea por verlo por última vez!

     Antonio sigue mirando a la distancia.

     *

     Mansión.

     En su habitación Ángela habla con Valeria- ¡me gustaría verlo y hablar con él! Aunque fuera la última vez.

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     -¿Tan mal está? –suspira Valeria y se sienta en la cama.

     -¡Los médicos no dan ninguna esperanza! -¡Ah! –suspira triste Valeria- ¡Salvador no se merece eso! Él es un buen hombre, aunque Isabel y Andrés piensen lo contrario.

     Ángela llora- ¡Es que... si él se muere para mi va a ser terrible! –le confiesa- ¡él ha estado de mi parte todo el tiempo! Protegiéndome, aconsejándome... ¡ayudándome como lo haría un hermano o un padre! Y sin embargo parece que su muerte es inevitable.

     -¡Pero es que tienes que descansar Ángela! –suspira Valeria- ¡no has dormido nada!

     -¡Es que es inútil Valeria! Ni siquiera sé que hago aquí ahorita... –llora- ¡te juro que no puedo con esto!

     -Bueno, Simón iba a venir para llevar Antonio al doctor –dice Valeria.

     -¡Antonio! –grita Ángela- ¡con tanto problema se me olvidó! –y se levanta para salir del cuarto.

     -¡No te preocupes! –la detiene Valeria- Simón y Abigail lo están cuidando.

     Ángela suspira- ¡Está bien! Tienes razón... entonces... ¡voy a llamar al hospital! No creo que me den ninguna información, pero tal vez Dios se apiade de Salvador y nos conceda un milagro –y toma el teléfono y llama.

     -¡Yo también espero que ocurra! –suspira Valeria.

     *

     Hospital.

     Música de ultratumba... el sonido del viento... y el bip-bip de los aparatos.  Enfoque primer plano a Salvador... vemos sus pensamientos.

     “¡Tómelo como quiera! ¡cómo se le pegue la gana pero prepárese porque va a conocer quien es Isabel Arroyo! – le decía Isabel temblando de rabia y respirando entrecortadamente- ¡si usted no se va por su propia voluntad entonces yo voy a encontrar la manera de librarme de usted! –y tragando aire desesperada- ¡le juro que voy a encontrar la manera de librarme de usted así tenga que llegar a cualquier extremo!”

     La cámara vuelve al cuerpo inerte de Salvador... y por unos segundos Salvador entreabre los párpados... y luego vuelve a recordar.

     “a Azur que ladra nerviosamente- ¿Qué pasa Azur? –Salvador le pregunta inquieto.  En ese momento Andrés dispara y la bala le entra a Salvador en el estómago... ¡Salvador abre los ojos sorprendido!”

      (hum.... aquí hay una duda... resulta que por la manera en que la cámara enfoca... ¡y más todavía si Salvador RECUERDA esto! Entonces Salvador sabe quien le disparó... pero como yo ya he visto los próximos cinco capítulos, sé perfectamente que Salvador no sabe que fue Andrés quien le disparó... ¿error de la novela?)

     La cámara enfoca el rostro de Salvador... ¡y este abre los ojos alerta y vívidamente! Y luego de unos segundos... los vuelve a cerrar.

     *

     Supercarretera.

     Pilar conduce raudamente junto a su amiga Rebeca- ¡ay que impaciencia la tuya! –dice mientras controla el tráfico- ¡hoy estas más acelerada que nunca! Prácticamente me sacaste de la cama... ¡en pijamas! -¡Es que tengo que consultar urgentemente a Matilda! Sino no te hubiera molestado Pilar.

     -¡Ay si supieras la trasnochada que tengo! –suspira Pilar- ¡anoche me pegué una escapadita! –y sonríe con picardía- ¡y regresé de madrugada! –y se queda un rato en la luna disfrutando todavía de su ‘escapadita’.  Vuelve a la realidad- ¡Bueno, pero cuéntame! ¡ cuéntame! ¿conseguiste TODO lo que te pidió Matilda?

     -¡Por fin tengo lo más importante! –le cuenta Rebeca.

     -¡Ay! –ríe Pilar- ¿cómo te las ingeniaste amiga? –le mira pícara- ¿por fin tu Sansón se dejó cortar mansamente un mechón de cabello?

     -¡No fue así! Fue accidental.

     -Entonces me tienes que contar con pelos y señales... ¡estoy que me muero de la curiosidad!

 -No –le corta Rebeca- ¡ahora no hay tiempo! –la mira- ¡ahora no hay tiempo para dar explicaciones! Apura este bendito auto –sonríe ganadora- ¡estoy loca por reunirme con esa dichosa mujer! -¡No! No, no ¡no me aceleres a mi también! –dice preocupada con el tráfico- Y relájate mujer que te vas a morir de los nervios... ¡tanto estrés arruga la piel! –le advierte.

     Rebeca preocupada con los dedos se estira la piel de la sien.

     *

     Hospital.

     En el auto Gaetana espera muy nerviosa y cuando Camilo sube lo interroga- ¿Qué pasó? ¿pudiste averiguar algo?

     -¡Ah! –suspira Camilo- tuvieron que operarlo de emergencia, ahora lo tienen en un cuarto bajo observación y tiene prohibidas las visitas.

     -Pero... ¿está fuera de peligro o está grave?

     -¡Doña Gaetana! –Camilo se pone serio- será mejor que nos hagamos a la idea de que nunca más veremos a Salvador.

     -¿Por qué dices eso? –pregunta Gaetana con cara compungida.

     Camilo mueve la cabeza negativamente- Parece que Salvador no va a sobrevivir... ¡una enfermera me aseguró de que agotaron todos los recursos! –le anuncia- ¡solamente esperan su muerte de un momento a otro! Gaetana se tapa la boca y luego desesperada trata de bajar pero Camilo la detiene del brazo- ¡Doña Gaetana! Por favor ¿qué va a hacer? ¡tranquilícese! ¡todo será inútil!

     -¡No! –Gaetana mueve la cabeza desesperada- ¡es horrible! Yo no... –la voz le tiembla- ¡yo no me puedo acostumbrar a la idea! –y levanta el índice llorando- ¡no me puedo hacer a la idea de que Salvador se va a morir!  -y luego lo mira horrorizada- ¡que no lo voy a ver nunca más Camilo! ¡noo!! –grita- ¡esto es horrible!  -y los sollozos la sacuden.

     Camilo la abraza- ¡Hay que ser fuertes!

     *

     Apartamento Felipe.

     -¡Ay don Felipe! –gime Cantaleta... perdón, Cantalicia mientras pasa un estropajo por el suelo cansinamente- ¡cuando pienso que nunca más voy a ver al Salvador! Siento como que se me encoge el alma... ¡y que se me van agarrotando las tripas! Felipe dibuja y no le hace caso.  El niño Moncho mira muy concentrado los trazos de Felipe mientras se come un chocolate.

     -¡Ay es que sería tan triste que Diosito no me hiciera el milagro de devolvérmelo! –sigue Cantalicia mientras mueve sin ton ni son la balleta.

     -Tenga paciencia Cantalicia –le dice Felipe distraídamente y sigue pintando- ¡tenga paciencia! -¡No! Pues si paciencia tengo... ¡lo que pasa es que a veces se me acaba! –y de pronto ve la fascinación del niño- ¡Moncho! –lo llama- ¡deje de ver esas cochinadas mijo que se va a ir directo para el infierno! -¡Qué infierno ni que ocho cuartos! –se enoja Felipe y pierde su concentración- ¡no regañe a ese muchachito por tonterías! Déjelo que vea el cuerpo humano desnudo, pero con naturalidad y sin malicia.

     Cantalicia le soba la cabeza a Moncho y le dice- ¡Mijo, no moleste a don Felipe mientras pinta a esos mamarrachos! ¿si?

     -¡Mamarrachos! –gruñe Felipe- ¡Mamarrachos! ¡no! –y se levanta furioso de su banco- ¡mire yo a usted no le respondo en este momento porque me va a terminar por amargar el día! ¡Mamarracho no faltaba más! –y ya sin poder seguir cubre la pintura.

     -¡Don Felipe! –gime Cantalicia- ¡Don Felipito! ¿y no será que llamamos a la casa grande? –le ruega- ¡a ver si nos dan razón del Salvador! -¿Y para que? –le gruñe Felipe- ¡Para que! ¡esa señora dijo que se iba a comunicar conmigo! ¿verdad? –y limpia los pinceles- ¡bueno! Vamos a darle tiempo... ¡no la atosiguemos porque de repente se molesta, se enoja y nos manda a freír espárragos!

     Moncho aprovecha que discuten y levanta la sábana que cubre la nueva pintura para admirarla.

     -Bueno ¿pero que tal si se le olvida? –y Cantalicia se abraza toda compungida a su balleta.

     -¡Si se le olvida! Yo le refrescaré la memoria –y luego sigue fastidiado- ¡y ya deje de molestarme! ¡de perseguirme con el asunto ese de buscar a su marido! Aunque sea por un momento –y de pronto ve al niño- ¡y en vez de estar berreando por ahí a cada rato por su marido ocúpese de bañar a ese niño que ya parece un monigote de sucio!  -le reclama.

     -¡Oígame! –se yergue Cantalicia- ¡pero es que yo no lo quiero bañar don Felipe! -¿Ah no? –abre los ojos espantado.

     -¡No, no, no! ¿no ve que eso es muy perjudicial para la salud?

     Felipe se toma la cabeza- ¿quién le dijo a usted semejante burrada?

     -¡Mire no es una burrada! –se enoja Cantalicia- ¡y nadie me lo dijo! ¡yo lo sé! ¿por qué no ve que mientras Salvador estaba en el rancho y no le gustaba bañarse estaba bonito y sano? ¡fuerte como un toro! –lo mira altiva- ¡pero luego, luego que los señores del hospital lo empezar a bañar todos los días...! –y baja la voz con  miedo- ¡se descompuso! Felipe la mira un rato y luego le susurra- ¡Escúchame bien! –le dice amenazador- ¡el agua ni mata ni descompone! –y luego levanta la voz- ¡así que vaya a bañar a ese muchachito enseguida o de lo contrario le voy a mandar de regreso a su pueblo! –y furioso deja los pinceles y se marcha... pero se detiene- ¡Ah! y si... suena el teléfono... ¡usted responda que puede tratarse de la señora esa que puede darnos un recado acerca de su bendito marido! -¿Ay y como hago yo para saber que es ella?

     -¡Muy fácil Cantalicia! -junta paciencia- Usted le pregunta como se llama... ¿verdad? ¡ella se llama Rebeca Macedo! –y sale del cuarto.

     Cantalicia se queda rascándose los brazos y luego mira al niño- ¡Moncho! Deje eso –y le señala la salida.  Moncho a regañadientes abandona la nueva pintura y sale. *

     Bar.

     Matilda se desespera- ¡Ay por Dios señoras! ¿en qué idioma les tengo que decir que esta no es mi casa? ¡no las puedo atender aquí!

     Lupe las escucha. -¡Pero siempre hemos venido aquí Matilda! –dice Rebeca con su voz aguda.

     -¡Me encontraron de pura Casualidad porque ya me voy para mi casa! –las rechaza- ¡las espero ahí! ¿tienen mi dirección?

     -¿Si vamos a su casa nos atenderá? –duda Pilar.

     -¡Por supuesto mis amores! –les sonríe Matilda- ¡pero hoy es imposible! ¿eh? ¡ya me comprometí con otros clientes! ¡Ustedes tienen que pedir turno! –les advierte- ¡no me las puedo atender tan pronto aparecen! -¡Ay por favor Matilda! –le ruega Rebeca- por favor no se niegue... ¡ya estamos aquí! Es que vivimos en el otro lado de la ciudad y cuesta mucho trabajo llegar.

     -¡Además le vamos a pagar el doble por la consulta! ¿de acuerdo? –ofrece Pilar de manera muy inteligente.

     Esta oferta interesa enormemente a Matilda que responde- ¡Esperen un momento! –y luego toma a Lupe del brazo y la lleva a un rincón- ¡Ay Lupita! Estas me va a chiflar si no las atiendo... ¿habrá algún problema si pasamos a la sala?

     Lupe se pone como un perro guardián- ¡Sabe que si! –le responde de mala gana- ¡recuerde que mi jefecita no puede ver ni en pintura a esa vieja! Lo siento... ¡pero ni amarrada las voy a dejar entrar! -¿Por qué no? –le suplica Matilda- ¡si Gaetana no está!

     -¡Lo más probable es que no se demore! –le advierte Lupe- ¡puede llegar en cualquier momento! Nunca se sabe.

     -¡Te prometo que las despacho a mil! –le promete- ¡sólo necesito diez minutitos Lupita! –le ruega- ¡no sea mala gente! Mire que...

     -¡Ay ya! –se desarma Lupe- está bien... ¡pero solo diez minutos! Sino me meto en problemas con doña Gaetana.

     -¡Ay Lupita eres un encanto! –y trata de abrazarla.

     -¡No me toque! –grita Lupe.

     Matilda la ignora- ¡Está bien! –se dirige a Rebeca y a Pilar- ¡señoras! Vamos rapidito que no tengo mucho tiempo... ¡vamos! Pilar se disculpa- ¡Entra Rebequita! Yo te espero en el auto y aprovecho para pestañear un poquito.

     -¡Si! Si, si –dice Rebeca toda alocada- ¡va! –y corre detrás de Matilda.

     *

     Cuando llegan a la sala de Gaetana- ¡Adelante! Adelante mi reina –la hace entrar Matilda- vamos a sentarnos en aquella mesa.

     -¡Matilda, no se demore! –le advierte Lupe- ¡no se demore! -¡Tranquila mi amor! y corra a hacer sus oficios que yo me encargo de mi amiga Rebeca... ¡venga pase por favor! –y toma asiento- ¡siéntese por aquí! –y suspira- ¡me imagino que no habrá venido con las manos vacías! ¿verdad?

     -¡No! –Rebeca sonríe complacida.

     -¿Me trajo todo lo que le pedí?

     -Bueno... claro... ¡todo, todo!

     -A ver...

     Rebeca busca en su bolso y le pasa un pañuelo - ¡Aquí tiene las uñas y el mechón de cabello! –y de pronto se angustia- ¡me faltó la sobra de la copa!

     -¡Ah! eso no es importante –la consuela Matilda- ¡esto es lo más importante! Bueno.. y naturalmente la fotografía –la mira dudando.

     Pero Rebeca sonríe triunfante- ¡Si claro! –y le pasa el recorte de periódico doblado en cuatro.

     Matilda lo recibe y empieza a desdoblarlo cuando se queda pálida.

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     En la pieza acaban de entrar Gaetana y Camilo.

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     Gaetana las mira como para asesinarlas. 

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     Rebeca la mira sorprendida y frunce el entrecejo.

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     *

     Mansión.

     En su habitación Isabel no tiene paz.  Se pasea nerviosa de un lado a otro sin detenerse. 

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     Se apoya en la cama.

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     y luego vuelve a caminar aquí y allá.   Se detiene y toma una decisión y sale de su cuarto.

     Al salir al pasillo se encuentra a Walter que simula arreglar cuadros. Isabel se detiene y lo fusila con la mirada hasta que Walter nervioso decide marcharse.  Una vez a solas Isabel se dirige a la puerta de Ángela...

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     levanta la mano para golpear... pero cambia de opinión y abre la puerta sin golpear.

      Ángela la recibe de mala manera- ¿Que se te ofrece Isabel?

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     Isabel cierra la puerta detrás.

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     Se muerde los labios y se acerca-¡Perdón Ángela! –y suspira tomando fuerzas- ¿podrías olvidar todo lo que te dije de Salvador? Y... –y duda- ¿y llevarme al hospital? Porque tengo verlo –le ruega- ¡necesito verlo!

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     Ángela la mira sorprendida.

     *

     Bar.

     Rebeca mira a Gaetana- ¿no nos hemos visto antes señora?

     -¡Apuesto a que usted lo recuerda! –se burla Gaetana mientras tira su bolso en una silla y se acerca a ellas- ¡señora! –dice con desprecio.

     -¿Qué hace usted aquí? –le reclama Rebeca.

     Gaetana sonríe burlona- ¡digamos que soy... colega de la Matilda!

     Matilda que está blanca como un papel, deja el recorte y se acerca a Gaetana- ¡Te juro que no fue mi intención abusar! ¿eh? Sé que tengo prohibido atender a mi clientela en tu casa... ¡pero la señora tenía una urgencia y prácticamente me obligó!

     Rebeca la mira con disgusto arrugando la cara.

     -¿Así que usted es clienta de la Matilda? –y Gaetana toma el lugar de Matilda y mira el recorte.  Enseguida reconoce a Salvador y toma el recorte entre sus manos- ¿Qué busca señora?

     -¡Suelte eso! –le grita Rebeca.

     -¡Déjeme decirle una cosa! –le grita Gaetana- si usted quiere un buen trabajo de brujería va a tener que conseguir otra foto –y le muestra el recorte doblado- ¡porque esta es horrenda! –y la hace pedacitos ante los gritos de Rebeca y Matilda.

     -¡Gaetana! ¿qué haces? –Matilda.

     -¡Qué lástima señora! –sigue Gaetana con sorna- ¡siendo tan distinguida! ¡la gran dama! ¡tía de Isabel Arroyo! Consultando a una bruja de pacotilla.

     -¡Cállese! –se asusta Rebeca- ¡no mencione nombres! -¡Estoy en mi casa y puedo mencionar lo que a mi me da la gana! –le grita Gaetana- ¡Ay! Me encantaría ver la cara de su sobrina... ¡y la de su esposo! –y levanta las mano- ¡Andrés Corona! Rebeca se pone muy nerviosa.

     -¡Dígame una cosa señora! –sigue al ataque Gaetana- ¿de quien está enamorada? ¿a quien pretende atrapar?

     -¡Usted es una arpía! –grita Rebeca descontrolada.

     -¿Y usted quien es? –le grita Gaetana- ¡una santa! –se burla- ¡es que le debería dar vergüenza! Pero claro... ¡pero a usted no le corre sangre por las venas! -¡Atrevida! –grita Rebeca desaforada- ¡mil veces atrevida! ¡no diga ni una tontería más! –y gruñendo furiosa se marcha gritando- ¡atrevida mil veces!

     Matilda al quedar a solas con Gaetana le reclama- ¡Esto no lo soporto! Está bien que sea tu casa pero eso no te autoriza a atacar a mi clientela a las patadas... ¿qué clase de amiga eres?

     -¡Te advertí mil veces que no quería ver a esa bruja en mi casa! ¡más de mil veces! –le grita.

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     -¡El hecho que no te guste no te autoriza a espantarla con tus insultos!

     Camilo que se da cuenta que la situación está fuera de control llama a Lupe.

     Matilda toma a Gaetana de los hombros y la sacude con rabia-¡Eso te pasa por bruja!

     Y Gaetana la agarra de los pelos y le da un golpe.  Matilda no se queda atrás y se le cuelga de los pelos mientras todos gritan.  Camilo trata de separarlas y recibe tremendo puñetazo de Gaetana que estaba destinado a Matilda.  Terminan rodando por el suelo con Lupe y Camilo tratando de separarlas.  Lupe aprovecha para darle un golpe a Matilda.

     *

     Un café desconocido.

     Rebeca muy nerviosa entra seguida de una Pilar asombrada.

     -¡No debí visitarla! –se queja Rebeca mientras toma asiento- ¡no tenía que creer en esa bruja habladora! –y golpea la mesa con los puños.

     -¡Por favor trata de calmarte! –Pilar.

     -¡No me calmo!  ¡No me calmo!  ¡No me calmo! –repite Rebeca- ¡quiero morirme de una buena vez! -Por favor no digas eso... ¡trata de tranquilizarte! -¡Prefiero la muerte! -¡Ya! –le corta Pilar y ordena- ¡por favor tráiganos un café y un vaso de agua! –y cuando el mozo se aleja- ¿Qué demonios te pasó en esa casa? Saliste de ahí pálida y desencajada... ¡con un ataque de histeria! Me tienes alarmada amiga.

     -¡Soy una estúpida! La más ilusa y la más estúpida de todas las mujeres –se autocompadece Rebeca- ¡eso soy!

     -¡No, no, no! ¡no es para tanto!

     -¡Si ni en  mi juventud cometí tantas locuras juntas como ahora Pilar! –gime Rebeca dolido- ¿qué diablos me está pasando? ¡no me conozco! –dice con la voz quebrada- ¡conozco a un hombre mucho más joven que yo! Me enamoro... ¡y el mundo se me viene patas arriba!

     -¡Amiga! No lo puedo creer... ¡tómalo por el lado positivo! Piensa que todo esto es parte de la vida.

     -¡Pilar por favor! –le corta Rebeca- ¡nunca me imaginé cortando uñitas y mechones de cabello para llevárselos a una bruja! –y de pronto reconoce amargamente- ¡qué razón tenía esa mujer cuando me dijo que era una vieja ridícula!

     -¡Ah! –Pilar se queda espantada- ¿Matilda se atrevió a insultarte?

     -¡No! No, no... ¡la otra mujer! –le cuenta Rebeca- ¡la que estaba allí, que apareció de momento! No me acuerdo su nombre... ¡pero a esta mujer yo la conozco! –y hace un esfuerzo- ¡claro! ¡ella iba a visitar la casa y era muy amiga del viejo Donoso!

     -¡Ay ya entiendo! –suspira Pilar- ¡es que ofuscaste porque fuiste descubierta por alguien conocido! ¡eso fue lo que pasó!

     -¡No sólo eso! –admite Rebeca con sinceridad- ¡la verdad es que yo comprendo que estoy detrás de un imposible! Tú no sabes Pilar –y dice con dolor- ¡pero el hombre que amo se está muriendo Pilar! Pilar abre los ojos con cara de espanto- ¡Tú no me habías contado algo tan terrible Rebequita!

     -¡Agonizando en el hospital! –suspira Rebeca con amargura- ¡y yo, pobre estúpida! Haciendo cosas para conquistarlo.

     Pilar la mira con los ojos abierto como platos y se calla.

     -¡No se salvará! –de pronto dice Rebeca con certitud- ¡y no será mío! –y luego agrega con maldad- ¡pero tampoco será de ninguna otra mujer Pilar! ¡tampoco! Pilar la mira sin decir palabra.

     *

     Hospital.

     Salvador yace sin recobrar el conocimiento.

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      La puerta se abre y aparece Isabel

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     Isabel entra seguida de Ángela.

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       Isabel se acerca a la cama lentamente.

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     y lo mira con dolor.

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     Ángela se queda alejada.

     Isabel le habla- ¡Salvador! –le susurra

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     -¡Soy Isabel! –suspira para juntar fuerzas- ¿me escucha? –y los ojos se le llenan de lágrimas.

 *

     Casa de Gaetana.

     Lupe y Camilo arreglan los estragos de la pelea.

     -¡Esto nos pasa por meternos en peleas de viejas furiosas! –se queja Camilo mientras recoge cosas tiradas por todos lados- ¡recibí dos bofetadas y no sé cuantas patadas!

     -¡A mí no me fue mejor! –le dice Lupe- ¡pero si no las separamos se matan a golpes Camilo! –y luego se preocupa- ¡Ay Dios mío! Mi jefecita no me va a perdonar que yo haya dejado entrar a esa mujer.

     Camilo se acerca rápidamente a consolarla- ¡Pero tú no tienes la culpa! –le consuela- ¡la responsable es la abusiva de Matilda! –y la abraza con amor- ¡ven acá mi amor! ¡ven acá! Ve a ver como sigue doña Gaetana ¿si? Que yo me encargo de arreglar todo este despelote –y la manda con un besito.

      (¡Este Camilo es divino! ¡Está como para comérselo!)

     Lupe se marcha y Camilo sigue arreglando el lugar.  De pronto encuentra en le suelo el mechón de cabellos de Salvador- ¿y esto? –se pregunta y lo recoge.  Lo observa y luego se mata de la risa- ¡Estas se arrancaron hasta las mechas! ¡estas bárbaras! –y ríe a carcajadas- ¡la pelea fue a muerte! ¡o sí! ¡si señor! –y luego tira el mechón a la basura.

     *

     Lupe entra a la habitación de Gaetana y la encuentra en un estado calamitoso. Todavía llorando y con todo el maquillaje corrido.

     -¡Ay mi jefecita! –la  abraza- ¡cálmese! Mire que no me gusta verla sufrir.

     -¡Ay Lupe! –sufre Gaetana- ¡no quise pelear de esa manera con la Matilda! Bueno.. Yo sé que la pasamos noche y día como perro y gato... pero... ¡llegar a los puños! –se escandaliza.

     -¡Bueno! Es que usted estaba muy nerviosa.

     -¡No! Yo más que nerviosa lo que estoy es desesperada... ¡si yo ataqué a Matilda fue para evitar que descubriera la verdad! ¡ojalá que no haya visto la foto que trajo la Rebeca! –dice furiosa.

     -¡Con el zafarrancho que hubo no creo que tuvo tiempo! –dice Lupe.

     Gaetana  de pronto cambia completamente y se pone muy triste- ¿Qué importa? ¿ya para qué? –y empieza a llorar- ¡si Salvador se está muriendo! –y mira a Lupe desesperada- ¡Ay Lupe! Lo voy a perder... ¡lo voy a perder! Y no puedo hacer nada por él... ¡él confió en mi! ¡él confió completamente en mi! Y yo precisamente ahora no puedo hacer nada para ayudarlo... ¡nada! –y apoya la cabeza sobre el pecho de Lupe que la abraza muy fuerte y llora desconsoladamente.

     *

     Hospital.

     Isabel temblando y llorando le habla a Salvador- ¡No sabe cómo...!

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     –y se le quiebra la voz- ¡cómo deseo que pudiera hablar o al menos...! –y las lágrimas le corren por las mejillas

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     - ¡o al menos pudiera escuchar! –y le susurra- ¡hay muchas cosas que yo quisiera hablar con usted! La verdad es que no me resigno a aceptar su muerte... sin... ¡sin platicar con usted aunque sea una sola vez!

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     Y mira el cuerpo inerte de Salvador.

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     -¡Es inútil Isabel! –le dice Ángela- ¡él no puede escucharte! Mejor vámonos de aquí.

     -¡No quiero! –se niega rotundamente Isabel.

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     -¡Es que la enfermera solamente nos dio cinco minutos! –le recuerda- ¡las visitas están prohibidas!

     Isabel sigue llorando y le toma la mano a Salvador, se la acaricia y luego suavemente la vuelve a posar sobre la cama.

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      Luego de un gesto brusco da la vuelta y sale de la habitación.  Ángela al quedar a solas con Salvador se acerca y lo mira con el rostro bañado en llanto.

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     Momentos después también sale.

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     *

     Mansión.

     Valeria está sentada en el jardín.

     -¿Cómo te sientes Valeria? –se acerca Simón- ¡no me gusta verte triste! –se sienta a su lado- ¿qué pasó con el piano? Ya no volviste a practicar.

     -¡Es que con todo lo que ha pasado he estado muy nerviosa Simón! Y con nada de ánimo.

     -La situación está muy difícil –reconoce Simón.

     -¡Y tú aunque simules estar de buen humor! Tampoco puedes ocultar la tristeza.

     -¡Si! Es cierto –reconoce- cuando las cosas se ponen difíciles prefiero hacerme el loco... ¡tantos problemas juntos terminan por deprimir a cualquiera! Yo también sufro mucho por mi mamá, por mi hermano y también por Salvador.

     -¿Sabes? Isabel fue a verlo esta tarde y le dijeron que no hay nada que hacer... –dice Valeria muy triste- ¡que tenemos que prepararnos para lo peor! -¡Si Salvador muere se va a llevar muchos secretos! –reflexiona Simón- ¡porque nunca terminamos de conocerlo como él nos conocía a nosotros! -¿Tu que piensas de él Simón? –le interroga Valeria.

     -¡No sé! Era muy misterioso... ¡en este momento no sé si fue bueno o si fue malo! ¿qué intenciones lo trajeron a esta casa? ¿qué quería con nosotros? No sé.... ¡eso sólo lo puede responder él!

     -¡Yo pienso que era un hombre muy especial! –dice Valeria y se corrige- ¡digo, que es, porque todavía está vivo! –y luego agrega- ¡tan especial como don Pedro!

     -Valeria –se inquieta Simón- ¿tú que sientes por Salvador?

     Valeria suspira- ¡es que no sé! Podría decirte lo que siento por ti o por los demás, pero por él... ¡no sé! No podría explicarte lo que siento.

     -¡Valeria! –se le acerca Simón con esperanzas- Y yo... ¿qué? –se corta- ¿qué te hago sentir?

     Valeria le mira inocentemente - ¡Cariño Simón! –le responde sin dudar y le acaricia el rostro- ¡un cariño muy bonito! Simón sonríe complacido-¡Eres bien correspondida! Porque yo siento eso y muchísimo más por ti.

     Valeria le sonríe.

     -¡Señorita Valeria! –les grita Vicky- ¿quiere pasar al comedor? En un rato vamos a servir la cena.

     -¡Si Vicky! Voy enseguida –y se despide.

     -Bueno, pues... –se resigna Simón- ¡me dio mucho gusto platicar contigo! Ya me siento mucho mejor.

     -Y a mí me gustó mucho verte sonreír –y Valeria se aleja.

     Simón se queda sonriendo feliz- ¡Afortunadamente todavía hay motivos! –se dice a sí mismo soñador.

     *

     Cae la noche.  Azur se pasea nervioso por el jardín.

     En la habitación de Antonio y Simón, el doctor chequea a Antonio.

     -¿Qué ha dicho el especialista? –interroga a Abigail.

     -¡Pues nada doctor! Que tenía que hacerle un seguimiento para poder dar el diagnóstico. ¡La verdad yo lo veo muy confundido! -¡Muchas cosas malas e inexplicables han sucedido en esta casa desde la muerte de Pedro José! –dice el doctor Duarte.

     -¡Si! Así es... ¡la tranquilidad desapareció por completo doctor! A veces pienso que fue un error quedarme aquí –le confiesa- ¡yo sabia que después de la muerte del señor Donoso las cosas no iban a ser como antes! Intenté marcharme pero mis hijos me lo impidieron... ¿y para qué? –dice con amargura- ¡para esperar a que ocurrieran más desgracias como esta? –y mira a Antonio.

     -¡No pierda las esperanzas Abigail! –la consuela- ¡no todo está perdido!

     -¡Es que ya no sé ni qué pensar doctor Duarte! Siento que una maldición pesa sobre esta casa y que ninguno de los que vivimos aquí vamos a poder escapar de ella.

     Antonio mira a lo lejos sin reaccionar a nada de lo que dicen.

     *

     En la habitación de Isabel.

     Isabel está en su cama cuando irrumpe Andrés sin llamar- ¡Lo viste! –le reclama con rabia apenas entra- ¡fuiste a l hospital a visitarlo! ¡y con Ángela! –la mira furioso- ¡después de todo lo que le dijiste! –y se apoya sobre el pie de la cama- ¡la verdad es que no te entiendo Isabel! ¡no te entiendo! Isabel sonríe con ironía- ¡La verdad es que me tiene sin cuidado si me entiendes o no me entiendes! –le aclara- ¡me importa un comino lo que pienses de mí!

     -¿Te gustaría que ese tipo se salve? ¿verdad? –le pregunta Andrés muerto de celos.

     Isabel levanta el mentón altiva sin responder.

     -¡Te encantaría verlo otra vez en la casa! –sigue Andrés.

     -¿Por qué tantas preguntas? –ataca Isabel.

     -¡Porque quiero saber que piensas! –grita Andrés y golpea la cama con furia- ¿cómo quieres que esté tranquilo con todo esto?

     Isabel sonríe con amargura- ¡Tú estarías tranquilo si Salvador se muriera! ¿no es cierto?

     Andrés camina hasta un precioso ramo de alcatraces (flores blancas, en algunos países destinadas a los muertos)  y toma una flor

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     - ¡Su muerte es inevitable! –anuncia y posa la flor sobre la cama de Isabel.

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     Isabel pierde la sonrisa y luego de mirarlo intensamente le susurra lúgubremente- ¡lo sentí cuando estuve cerca y me transmitió ese frío intenso! –y sigue con voz ronca - ¡es el mismo frío que yo sentí cuando me acerqué a los cadáveres de mis padres... ¡o al de Pedro cuando murió en este cuarto!

     Andrés la mira serio.

     -¡Así frío e insoportable y penetrante! –sigue Isabel y luego le sonríe- ¡es el frío de la muerte Andrés! –le mira a los ojos.

     Andrés traga saliva asustado.

     *

     Hospital.

     Un médico chequea el estado de Salvador, mira a una enfermera y mueve negativamente la cabeza.  Salvador yace siempre inconsciente sobre la cama.

     *

     Mansión.

     La familia feliz cena, Isabel y Andrés en la cabecera y Valeria y Rebeca a la derecha de Isabel.  El lugar de Ángela vacío como siempre.  Abigail sirve el vino.

     Andrés decide divertirse y pregunta- Abigail... ¿el especialista vio a Antonio?

     -¡Si señor! –responde ésta sin sospechas- ¡pero no ha dicho nada! ¡todavía no tiene el diagnóstico!

     Isabel que ve las intenciones de Andrés deja de comer y lo mira de mala cara.

     -¡A lo mejor si lo tiene y no se lo quiere decir! –le dice fríamente Andrés mientras Abigail lo mira espantada- ¡yo que usted me prepararía para una mala noticia! –y al ver la cara- ¡Ahora no me mire así! Hay que aceptar que Antonio tuvo un ataque y que quedó como un vegetal.

     Abigail suspira horrorizada.

     -¡A mucha gente le ha pasado! –sigue Andrés- de un momento a otro quedan como muertos en vida –y sigue comiendo tranquilamente.

     Abigail sale corriendo.

     -¡Andrés! ¿por qué dices cosas tan horribles? –se enoja Valeria- ¡eres una porquería!

     -¡Valeria! –grita Rebeca con su voz aguda- ¡mide tus palabras!

     -¡Pues entonces que sea más cuidadoso con lo que dice tía! –y se levanta enojada y mira a Isabel- ¡y preferiría no sentarme a comer con ustedes cuando Andrés esté presente! –y se marcha.

     Andrés abre los ojos fingiendo sorpresa- ¿No me vas a defender de los ataques de tu prima? –le reclama a Isabel.

     -¿Por qué quiere que te defienda? –se enfurece Isabel- ¿tú por qué crees que lo dice? –le grita- ¿no tiene toda la razón?

     *

     En la habitación de Simón y Antonio.

     Antonio lee su libro “Vida después de la muerte”

     “El moribundo tiene la impresión de chocar con una especia de barrera o de frontera, pero una fuerza indescriptible no lo deja volver atrás, se fascina por lo que descubre en el más allá”

     Antonio levanta los ojos.

     *

     Hospital. Vemos a Salvador y escuchamos la voz de Antonio.

     “Se deja dominar por los sentimientos de intensa paz, de alegría y de amor.  Todos los que se han librado de la muerte afirman haber sentido la inmensa y plena alegría. ¡La muerte es la verdadera liberación!”

     *

     En la habitación de Simón y Antonio.

     Antonio sigue leyendo “Y es el premio por el valor de haber vivido un plano terrenal”. Antonio cierra el libro y se saca los lentes.

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     Ángela entra lentamente- ¡Antonio! –le llama- ¡Antonio respóndeme! –pero Antonio sigue lejos y no la mira.

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     Ángela toma el libro entre sus manos

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     y se pone a leerlo.

     *

     FIN DEL CAPITULO

          (Advertencia: este página contiene links a otros sitios ajenos a mi resposabilidad)

     @2005 Narración by Mabouchita! Z;D

     www.mabouchita.com

     Por favor no ponga esta narración en otro sitio sin avisarme

 

 

www.mabouchita.com:  CAP# 75: martes 1 de noviembre de 2005 – ¡REBECA Y CANTALICIA!

     *

      Mansión.

     En la habitación de Simón y Antonio.

     Antonio sigue leyendo “Y es el premio por el valor de haber vivido un plano terrenal”. Antonio cierra el libro y se saca los lentes.

     Ángela entra lentamente- ¡Antonio! –le llama- ¡Antonio respóndeme! –pero Antonio sigue lejos y no la mira.

     Ángela toma el libro entre sus manos y se pone a leerlo.

      *

     Andrés, Rebeca e Isabel siguen en la mesa.

     -¡Yo creo que Ángela tiene que encargarse de todo lo relacionado con el funeral! –comenta Andrés mientras come- Al fin de cuentas es su empleado personal y nosotros no tenemos ninguna obligación con él.

     -¡No! No, no ¡espérame tantito! –le corta Isabel molesta- ¡nadie se ha muerto! –y toma su copa de agua y la posa con rabia en la mesa- ¡Salvador no se ha muerto como para que estemos hablando de funerales! -¡Isabelita tiene razón! –se espanta Rebeca- ¡cambiemos de tema por favor! -¡Ah! –suspira con aire de fastidio Andrés- ¿y de qué hablamos entonces? ¡hablo de Antonio y Abigail se ofende! ¡hablo de Salvador y ustedes protestan! –se queja- ¿por qué no encaramos esto con cabeza fría?

     -¡Con cabeza fría! –repite Isabel con sorna- ¿y no será que tú tienes la mente más acalorada que cualquiera de nosotros? –le acusa directamente.

     Andrés mira nervioso a Rebeca.

     -¡Ángela debería investigar donde vive Salvador! –e Isabel juega con su copa- ¡para que hable con las personas que le conocen y les platique lo que sucedió!

     -¿Acaso sabemos donde vive? –Andrés suspira con fastidio- ¡no tenemos idea de donde vino! E Isabel lo mira entrecerrando los ojos.

          (hum... aquí Isabel debería recordar que Andrés una vez le dijo que lo había llevado a su casa, bastantes capítulos atrás)

          -¡Les recuerdo que ustedes lo han contratado sin preguntarle nada! –les acusa Andrés - ¡ustedes confiaron ciegamente en él!

     -¡Posiblemente tenga familiares que lo conozcan! –interviene Rebeca- ¡alguien debería averiguarlo! –dice misteriosamente con una sonrisa pícara.

     Isabel suspira con cansancio.

     *

     Más tarde, a solas, Rebeca abre el papel donde había anotado la dirección y lee: “Felipe Madero, 7355 N.W. 41, Río Claro, teléfono: 38 76 024” y se dice a si misma- ¡Tengo que averiguarlo! Veremos que es lo que tiene que decir el señor Felipe Madero acerca de Salvador.

      *

     Una carretera.

     Rebeca conduce muy decidida y mientras maneja vuelve a controlar que va por buen camino.  Al llegar frente al apartamento de Felipe, sonríe triunfalmente y baja del auto con aire altivo.

      *

     Apartamento Felipe.

     -¡No, no me diga nada! –Felipe está tirado en el sofá con cara de desconcierto total- ¡porque mire! ¡no hay derecho a ser tan bruto Cantalicia! –le regaña- ¡yo he conocido bestias en mi vida pero usted se lleva el premio mayor!

     -¡Pero don Felipe! –gime Cantalicia a punto de llorar- ¿por qué me habla tan feo?

     -¡Yo le indiqué a usted que bañara al mocoso! Pero con jabón –le grita exasperado- ¡con jabón! ¿y que fue lo que hizo? ¡le echó toda mi crema de afeitar! (Y la verdad es que Monchito se ve bien blanquito luego del baño)

     -¡Pero como usted todo lo tiene en esas cajitas! –se defiende Cantalicia-¿cómo iba a saber yo que eso era una crema?

     -¡Y lo peor fue lo que hizo con el jabón! –y Felipe se levanta y levanta los brazos al cielo- ¿cómo se le ocurre echárselo a la sopa Cantalicia!

     -¡Es que yo creí que era harina de maíz! –gime Cantalicia- ¡es tan blanquita, blanquita!

     Felipe se toma la cabeza y da vueltas en redondo.

     -¡Claro que se me hizo medio raro cuando empezó a echar tanta espuma y se regó por el piso! -¡Usted me va a envenenar Cantalicia! –grita Felipe- ¡usted me va a envenenar y la verdad que si la dejo un minuto usted va a terminar destruyéndolo todo!

     -¡Yo no tengo la culpa don Felipe! –se ofende Cantalicia- ¡lo que pasa es que yo no sé leer bien y como usted todo lo tiene en esas cajitas!

     -¿Y no tiene lenguita? –le pregunta Felipe con fastidio- ¿no tiene una lenguita para probar la diferencia que hay entre el jabón y la harina y la crema de afeitar?

          (bueno... esto es un poco sobreactuado... ya sabemos que Cantalicia es bruta, pero ¿tanto? Además probar el gusto de la crema de afeitar... ¡no manches!)

          Cantalicia se rasca el cuello y no contesta.

     -¡Ay! –gruñe Felipe- ¡Cantalicia! Yo le voy a pedir que aunque yo tenga más trabajo, no me toque nada, no haga nada, hasta que yo personalmente no le entregue cada una de las cosas –y luego se aleja y mira al cielo- ¡Jacobo! –gruñe- ¡Jacobo! Pedazo de cretino... ¿pero como se te ocurre complicarme la existencia mandándome este animal del bosque a mi casa?

     Cantalicia lo escucha y se ofende- ¡Ya no se enoje don Felipe! Y si de plano le parezco tan bruta... ¡pues mándeme de una vez de regreso para mi pueblo! ¿eh? ¡total! –llora- ¡a este paso nunca voy a encontrar aquí al Salvador!

     -¡A propósito! –recuerda Felipe- ¿llamó la señora Macedo o no?

     -¡Pos ahí estuvo su aparato ese sonando varias veces! Y yo lo contesté, pero nadie dijo nada.

     Felipe la mira y luego toma el teléfono inalámbrico- ¿Ah si? y por casualidad... ¿no se le ocurrió oprimir este botoncito que dice hablar?

     -¡Pues no! –baja la cabeza Cantalicia- ¡y como tiene tantos botones! Yo que voy a saber.

          (bueno... esto si lo creo posible... además que a veces el botón no dice hablar sino que tiene un telefonito verde o está en inglés)

       -¡Cantalicia no sigamos conversando! –decide Felipe y busca paciencia cerrando los ojos- ¡por favor retírese a su habitación! Porque mire yo... ¡estoy a punto de cometer un disparate Cantalicia! –y abre los ojos y la mira- ¡del cual me voy a tener que arrepentir el resto de mi vida! ¡por favor retírese con el niño a la habitación! –y la conduce- ¡retírese!  -Una vez solo, Felipe vuelve a mirar la famosa foto del periódico- ¡Y todo por culpa tuya hombrecito! –le habla con fastidio- ¡esposito! ¡ojalá no aparezcas porque debes ser tan bruto y tan animal como esta mujer! –y deja caer el periódico sobre la mesa.

     Toc-toc-toc.

     En ese momento golpean a la puerta. Felipe mira extrañado su reloj porque no espera a nadie y abre.  Aparece Rebeca que mete un pie adentro.

     -¡Buenas noches! –la recibe Felipe.

     -¡Buenas noches señor! –responde Rebeca altiva- ¡vengo buscando al señor Felipe Madero!

     -¡Ah, yo soy Felipe Madero! Mucho gusto –y se dan la mano.

     -¡Encantada de conocerlo! –dice Rebeca mientras estudia el lugar- ¡soy Rebeca Macedo, la tía de Isabel Arroyo! -¡Qué bien! Qué bien –murmura Felipe- ¡Qué sorpresa tan agradable! Estaba deseando conocerla... ¿usted sabe? –y le sonríe contento.

     Rebeca lo mira y pone cara de fuchi.

      *

     Mansión.

     Es noche cerrada y el celador vigila atentamente.  Dentro de la casa Andrés está sentado al fuego, hay una alfombra de tigre en el suelo.  Walter le sirve un trago. link foto

       (jejeje, esto está buenisimo, por la forma como está vestido el vigilante y los miembros de la casa, incluyendo a Isabel, debe hacer un calor del diablo... ¿qué hace Andrés frente a una chimenea? esto de querer importar costumbres ajenas a veces...)

     -¡Así que la policía estuvo dando vueltas por aquí otra vez! –se inquieta Andrés mientras el fuego se refleja en sus bellos ojos verdes.

     -¡Dijeron que era una inspección de rutina señor! –le responde Walter y le pasa su copa de cogñac- ¡claro que registraron largamente el bosque! –no puede evitar añadir- ¡después interrogaron a los empleados! –se arregla el moñito- bueno.. ¡usted sabe cómo se ponen estas cosas cuando hay una denuncia de por medio!

     -¡Hum! –murmura Andrés- ¿Hablaste con el vigilante?

     -¡Si, por supuesto señor! –se cuadra- ¡y le dije todo lo que tenía que decir para que no metiera la pata!

     -¡Aseguro que él también había visto a los ladrones! –se asegura Andrés.

     -¡Si señor! Y lo va a seguir sosteniendo señor... ¡pierda cuidado! –le promete Walter.

     -¡Entonces no me tengo que preocupar de nada cuando llamen para decir que Cerinza murió!

     -¡No señor! De nada –se asegura Walter.

     -¡Bien! -aprueba Andrés.

     -¡Y será un gran alivio deshacernos de ese desgraciado señor! –afirma Walter con un gesto malévolo- ¡claro que otros lo lamentaran! Como la señorita Ángela, los Dominguez... ¡también doña Rebeca por supuesto! -¡Rebeca! –se sorprende Andrés.

     Walter se arrodilla a su lado-Aunque usted no lo crea señor –le dice Walter con una sonrisa burlona- ¡pero ella se siente muy atraída por ese tipejo! Y por culpa de él está actuando muy extrañamente... –y baja la voz- porque por ejemplo esta noche salió sola y sin decir ni una sola palabra.

     -¡Ah! –Andrés no le da ninguna importancia- ¡tendrá una cita con su grupo de ancianas desocupadas nada más! –y se toma un trago.

     -¿Quién sabe señor? –Walter se yergue y lo mira- juraría que la salida de esta noche tiene que ver con... –y no puede evitar un gesto de disgusto que le tuerce la cara- ¡Cerinza!

      *

     Apartamento de Felipe.

     Rebeca deja el periódico sobre la mesa- ¡Entonces fue por esta foto que usted me llamó!

     -¡Si, naturalmente! Es la única pista que tengo para tratar de localizarlo... ¿usted lo conoce verdad? –le pregunta esperanzado.

     -¡Si, si, claro! –admite Rebeca- ¡claro que lo conozco!

     -¿Y me va a ayudar a encontrarlo? –sonríe Felipe.

     -¡Claro! Pero primero, por favor dígame para qué lo busca.

     -¡Se lo dije la otra noche! En verdad yo no soy más que un intermediario para encontrarlo... ¡la que realmente está muy interesada en dar con él es su esposa! La cara de Rebeca se descompone, se vuelve pálida como una hoja en blanco. Se levanta como un resorte- ¿Su esposa? ¡su esposa dijo!

     -¡Si! –sigue Felipe sin darse cuenta- ¡su mujer! –aclara- ¡su mujer! Tiene un hijo con ella, y la pobrecita está desesperada porque hace meses que la abandonó... y bueno, hasta el día de hoy no ha tenido noticias de él.

     -¿Y donde está esa mujer? –pregunta Rebeca con horror mientras camina para darle la espalda a Felipe y disimular.

     -¡Aquí mismo! Alojada en mi casa.

     Rebeca tiembla y se apoya en una silla.

     -¡Voy a llamársela para que la conozca! –decide Felipe y va a buscarla- ¡Cantalicia! ¡Cantalicia, venga un momento! –y luego mira a Rebeca que le da la espalda- ¿usted parece muy sorprendida? –dice él mismo sorprendido.

     -¡No! –balbuce Rebeca- ¿sabe lo que pasa? Lo que pasa es que no sabía que este señor tuviera una esposa... ¡y mucho menos un hijo! Nunca me lo imaginé.

     Detrás de Rebeca aparecen Cantalicia y Moncho.

     -¡Venga, venga Cantalicia! –la llama Felipe.

     Y mientras Rebeca toma fuerzas para mirar a ‘su rival’ y lentamente se da la vuelta.

     -¡Ella es Cantalicia Muñetón la mujer de Salvador Cerinza! –la presenta Felipe.

     Rebeca dirige lentamente los ojos hacia Felipe y se queda horrorizada ante la apariencia de Cantalicia y el niño, evidentemente no se lo esperaba y se le cae la boca.  Rebeca los mira de pies a cabeza espantada. link foto

     *

     Bar.

     Entran Gaetana y Camilo con varias cajas.

     -¡Ay! ¿por qué se demoraron tanto? –les recibe Lupe- ¡ya me tenían preocupada! -¡Vamos a tener que abrir un poco más tarde! –decide Gaetana- ¡porque estamos retrasados! Muchachas –ordena- ¡vayan a buscar las cajas que dejé en el carro! Yo me voy a cambiar –y se dirige a la entrada a su casa.

     -¡No, no,  no! –la detiene Lupe- ¡jefecita no! Aguarde un momentito, venga aquí conmigo... ¡venga acá! Le tengo que advertir que Matilda llegó sin decirme nada y entró a esa casa como una tromba ¡y yo no sé lo que está haciendo allá adentro! -¡Ay no! –se toma la cabeza Gaetana- ¡yo no quiero tener otro lío con esa bruja! –y se dirige a la casa- ¡Vamos a ver que ocurre! ¡paciencia! –se dice a si misma.

      *

     Casa Gaetana.

     Matilda está recogiendo sus vestidos de cantante.

     -¡Qué haces Matilda! –la enfrenta Gaetana.

     -¿No lo ves? ¡me llevo mis vestidos de cantante! No los pienso perder... ¡aunque me repugne volver a este lugar! -¡Menos mal! –Gaetana finge indiferencia- ¡te llevas esos horribles vestidos! Porque realmente no sé de que serviría tener esos trapos por ahí regados.

     -¡Ay no! –se burla Matilda- ¡miren quien habla! La reina de las extravagancias... ¿es que tú no te has visto en un espejo mi querida espiritista? ¡Ay bendito que me largo de aquí así no me contagias con tanta vulgaridad! -¡Fíjate tú que suerte! –le contesta Gaetana con los ojos rojos- ¡ni siquiera tuve que pedirte que te largaras Matilda!

     -¡Señora  Matilda! –le corrige Matilda- aunque te demores un poquito... ¡se acabaron las confiancitas! –le grita- ¿está claro? ¡y a partir de hoy nuestra sociedad queda disuelta! -¡Qué sociedad ni qué ocho cuartos mujer! –le grita Gaetana fuera de sí- ¡a ti nadie te invitó a cantar en mi bar y mucho menos a atender a esas mugrosas clientas que tienes! ¡señora bruja! Matilda furiosa pone sus vestidos en una silla-¡debería demandarte por atreverte a ponerme las manos encima! Eso no se lo permito a nadie y mucho menos a una vieja traidora que decías ser mi amiga... ¡Valiente amiga resultaste! -¡Y qué puedo decir yo! –le grita Gaetana- ¡si al menor tropiezo vienes y me atacas! Yo merezco respeto.

     -¡Más respeto merezco yo! –grita Matilda- ¡y ya cállese! No quiero volver a dirigirle la palabra a una tramposa como usted!

     -¡Vieja tramposa! –grita Gaetana y toma la ropa de Matilda de la silla y la tira al suelo- ¡vieja tramposa serás tú! ¡fuera! ¡te largas inmediatamente de mi casa! ¡fuera de mi vista! Y Matilda enojada se dispone a marcharse y recoge su ropa del suelo.

     Gaetana se sienta a la mesa - ¡no quiero volver a ver tu horrible cara... ! –y empieza a sollozar- ¡en lo que me resta de vida!

     Matilda se queda inmóvil al verla llorar desconsoladamente... y se acerca- ¿Estás llorando en serio? –le pregunta con duda- ¿o son puras lágrimas de cocodrilo?

     Pero Gaetana sigue llorando con espasmos incontrolables-¡Yo no estoy llorando! –le dice llorando- ¡y lárgate! Yo te dije que te fueras y vete –pero no puede hablar del llanto- ¡vete de aquí!

     Matilda viene corriendo a consolarla- ¡A ti te pasa algo en serio! –se asusta y le pone las manos sobre el hombro- ¿qué tienes mi linda? –le dice con cariño.

     Y ante este cariño sincero Gaetana llora más fuertemente y con más espasmos.

     -¡No me gusta verte así! –y Matilda le acaricia el pelo.

     Gaetana no aguanta más y se tira en sus brazos- ¡Ay perdóname Matilda! –le llora- ¡perdóname!

     Matilda la abraza.

     -¡Yo no quise agredirte! –le dice en medio de sollozos Gaetana- ¡pero lo que pasa es que estoy muy nerviosa y angustiada! -¡Eso no tienes que decírmelo! –y le acaricia el pelo- ¡salta a la vista mujer! –y le soba la espalda para consolarla.

     -¡Yo...! –balbucea Gaetana entrecortada por el llanto- ¡no me abandones Matilda! –le ruega- ¡yo no... yo no voy a poder soportarlo ahora que Salvador no está conmigo!

     Matilda la mira sorprendida- ¡Es por Salvador que estás así!

     Gaetana la mira y no le responde y se tira sobre la mesa y sigue llorando a moco tendido.  Matilda apenada simplemente le acaricia el pelo y le frota la espalda.

      *

     Apartamento Felipe.

     -¿La mujer de Salvador Cerinza? –dice Rebeca con disgusto mientras mira a Cantalicia y al niño.

     Cantalicia está con chancletas, un vestido rosado viejo con una soga a la cintura, el pelo todo despeinado.

     Cantalicia la mira abriendo los ojos muy grandes. link foto

       -¿Qué usted es la mujer de Salvador? –vuelve a repetir Rebeca mirándola de pies a cabeza.

     -¡Si! –sonríe Cantalicia tontamente sin darse cuenta de la expresión de Rebeca- ¡Cantalicia Muñetón para servirla! –y la mira- ¿y usted quien es?

     -¡Ella es la señora con la cual estuve hablando por teléfono! –le aclara Felipe serio y mirando intrigado la reacción de Rebeca- ¡la que va a ayudar a localizar a su esposo!

 Rebeca mira a otro lado espantada.

     -¡Ay bendito sea Dios! –gime Cantalicia y quiere tomarle las manos a Rebeca- ¡yo sabía que nos iba a hacer el milagrito! Rebeca se deshace de ella con un gesto brusco-  ¡no! No, no... ¡lo siento pero aquí tiene que haber una equivocación! –y la mira con desprecio- ¡usted no puede ser la esposa de Salvador!

     Cantalicia no entiende. link foto

          *

     Mansión.

     Simón sueña... en sus sueños está mirando hacia el jardín con expresión serena, cuando alguien le pone una mano en la espalda, se da la vuelta y ve a Valeria que le sonríe y le dice “Simón, eres el mejor hombre del mundo... ¡no podría vivir sin ti!” y Valeria le da un beso en la mejilla “te amo, te amo desde el primer día que te vi”, Simón la abraza feliz... hasta que ve que por el jardín viene tambaleándose Salvador con una mano sobre una herida de bala en el corazón. link foto

     Al ver a Simón, Salvador lo le saluda con la misma mano llena de sangre... lentamente Salvador cae al suelo muerto.  Simón se separa de Valeria y se da cuenta que Valeria es una muñeca de cera gris... ¡grita horrorizado!.

      Simón despierta sobresaltado y prende la luz.  Se da cuenta que la cama de su hermano está vacía y se levanta a buscarlo.

      *

     Antonio camina en el piso superior y se acerca a la puerta del escritorio de don Pedro José.  Isabel lo ve y se le acerca y le pone una mano en el hombro- Antonio –le dice suavemente- ¿no se siente bien?

     Antonio no responde y mira para otro lado. Isabel lo mira intrigada. link foto

     *

     Apartamento Felipe.

     Rebeca sentada a la mesa toma una taza de té.  Cantalicia y Moncho sentados muy juntos en el sofá.

     -¡Eso le va a caer bien! –le dice Felipe- ¡la veo muy preocupada!

     Rebeca hace un gesto al probar el té y lo deja- ¡gracias! Pero es muy fuerte para mi –y sigue mirando con horror a Cantalicia.

     -¿Quiere que le dé otra cosa? Un rosito o un tequilita.

     -¡No! No, no, gracias... ¡estoy bien! –sin despegar los ojos de Cantlicia.

     -¿Qué mira usted tanto a Cantalicia!

     -¡Discúlpeme! Pero no puedo creer que esta sea la mujer de Salvador... ¡tiene que haber alguna equivocación! No está hablando de la misma persona.

     Felipe le muestra la foto- Este persona que aparece en esta fotografía! ¿es el mismo Salvador que usted conoce?

     -¡Si, claro que si! -¡Entonces no hay ninguna equivocación! –concluye Felipe- ¡estamos hablando de la misma persona! -¡Pero usted me aseguró que no lo conocía! –le reclama Rebeca.

     -¡Pero yo sí lo conozco! –se levanta Cantalicia y se acerca arrugando su falda en sus manos- ¡lo conozco como la mismita palma de mi mano! Porque estamos casados desde hace muchos... bueno... ¡no casados, casados! Pero nos arrejuntamos desde que éramos casi, casi dos niños.

     -¿Usted está segura de lo que está diciendo señora Canta... Cantalicia? –le pregunta Rebeca incrédula- ¿no son inventos suyos?.

     -¡Cómo cree que me voy a inventar una cosa así! –y abraza al niño- ¿a poco cree que al Monchito me lo inventé? Este es el hijo de Salvador.

     -¡Hijo de Salvador!

     -¡Si! –le sonríe Cantalicia- ¡y él siempre nos quiso un montón! Él vivía nomás para nosotros... ¡trabajaba de día y de noche como una mula en el ranchito! Hasta que... ¡hasta que pasó lo que pasó! -¿Pero qué pasó? –pregunta Rebeca.

     -Al parecer el Salvador sufrió un ataque muy extraño que por poco lo entierran vivo –le cuenta Felipe- cuando pasó esto y reaccionó se comportó de una forma muy extraña... no reconoció ni a Cantalicia ni a su hijo... ¡ni a las personas que lo rodeaban!

     -¡Si! –afirma Cantalicia- ¡el pobrecito se enfermó de la entendedera!

     Felipe la mira preocupado.

     -¡Y casi, casi se lo iban a llevar al manicomio! –sigue Cantalicia- ¡y pos... tal vez por eso nos abandonó!

     -¿Así que los dejó y no quería verlos? –dice con aire de alegría Rebeca.

     -¡Pero no vaya usted a creer que por gusto! Sino porque se puso malito... ¡y yo estoy aquí para buscarlo y llevármelo de regreso al rancho con su familia!

     Pero esto es demasiado para Rebeca que se levanta furiosa- ¡Discúlpeme! Pero cada vez estoy más confundida... ¡yo no puedo creer esto! Esto tiene que ser una... por ejemplo... ¡una casualidad! Una persona parecida y un nombre parecido.

     -¡Es que tantas coincidencias juntas no pueden ser! –le recuerda Felipe- ¡en definitiva! ¿puede ayudarnos? ¿puede decirnos dónde podemos localirzarlo?

     -Bueno –miente Rebeca- él trabajó con mi sobrina como chofer... ¡eso es todo! Cantalicia abre la boca sorprendida.

     -¡Ah claro! –reflexiona Felipe- ¡eso explica lo del uniforme!  Pero dígame una cosa... entonces... ¿por qué sale en esa fotografía en ese periódico? ¿es que lo fotografiaron confidencialmente?

     Súbitamente Cantalicia se pone a llorar a moco tendido- ¡Entonces no puede ser el Salvador! Porque Salvador no sabe manejar.

     -¡No sabe manejar! –grita Rebeca y la mira como si estuviera loca.

     -¡No! Él nunca antes se había subido a un coche... ¡él lo único que sabe manejar es el pico y la pala! -¡Está claro! –grita Rebeca y toma su bolso- ¡no se trata del mismo hombre! Usted se equivoca.

     -¡Espere un momento señora! –la detiene Felipe- ¡déjeme explicarle algo! -¿Explicarme? ¡todo está muy claro! -Usted necesita y debe saber que este Salvador... pues era también un campesino completamente ignorante y después de que pasó lo que ocurrió... él regresó a la vida, a la normalidad... ¡con conocimientos muy extraños! Sabía leer, sabía escribir... ¡y no es de extrañar que hoy en día sepa conducir un auto! -¡Por favor! –le grita Rebeca fuera de sí- ¿qué cuentos tan absurdos me está diciendo?

     -¡Es verdad! –reconoce Felipe- ¡la historia es muy extraña! Pero si no hubiera sido por una carta de mi sobrino yo tampoco hubiera creído que esta señora me estaba diciendo la verdad... ¡y algo de cierto hay en todo esto! -¡Por favor qué pretenden! –les grita Rebeca- ¿burlarse de mí? ¿o están completamente locos todos? –y mira riendo a Cantalicia- ¡yo no creo en esas patrañas!

     -¡Yo le juro por la virgencita de Guadalupe que le estamos diciendo la puritita verdad!

     -¡Mire! –le corta Rebeca- ¡Salvador es un hombre muy sencillo! Si... está bien... ¡pero no es ningún ignorante y no creo que sea el marido de esta...! –y la mira con desprecio- ¡mujercita!

     -¡Díganos dónde podemos encontrarlo y así salimos de las dudas! –le pide Felipe.

     -¡No tengo la menor idea! –le miente Rebeca.

     -¡Pero usted aseguró que lo sabía! -¡Trabajó en la casa hasta unas semanas! Desapareció y se marchó sin darnos explicaciones.

     -¿Adonde fue? –Felipe.

     -¡No lo sé! –le grita Rebeca- ¡no tengo la menor idea! Lo siento, no puedo ayudarlos.

     -¡Déjeme decirle que no le creo ni una sola palabra señora! Lo que pasa es que usted no quiere decirnos la verdad... ¡confiese! -¡Por favor! No sé absolutamente nada... ¡y estoy loca por largarme de aquí! ¡no me gusta este lugar! –y trata de salir.

     Cantalicia la ataja llorando- ¡No! No, no señito –la toma del brazo- ¡por favor no se vaya señito sin decirnos como voy a encontrar a Salvador! -¡Ay por favor, yo no creo que usted sea la mujer de Salvador ni mucho menos! –Rebeca le libra el brazo de un gesto brusco- ¡y suélteme! ¡no la resisto! ¡no la soporto! –y sale del apartamento- ¡Adios! Felipe detiene a Cantalicia que llora desesperada- ¡déjela Cantalicia! ¿usted no ve que ella piensa que estamos completamente locos? –y la lleva para adentro y pone las manos sobre los hombros del niño que sigue mudo-  y la verdad que esto es para dementes –y de pronto ve a Cantalicia- ¡y ya deje la lloradera! –le regaña- ¡ya basta! ¿no ve que ya tengo suficiente hoy con la histeria de esta señora?

     Cantalicia se seca las lágrimas.  Afuera, Rebeca sube al auto y mueve la cabeza incrédula y negativamente.

     *

     Mansión.

     Simón busca a su hermano y encuentra a su madre que hace lo mismo.

     -¡Simón hijo! Nada... ¿no lo encontraste?

     -¡Ni rastro mamá! -¡Dios mío! Ojalá no haya salido de la casa... eso sería terrible.

     -¡El velador se hubiera dado cuenta! –la tranquiliza- debe estar en la sala o en el segundo piso.

      *

     En el segundo piso Isabel le pregunta a Antonio- ¿ya no quiere hablar?

     Antonio la mira a los ojos.

     -¡La última vez que le pregunté algo al menos intentó contestarme! –le reclama Isabel. link foto

     Antonio desvía la mirada.

     Isabel se acerca a la puerta del escritorio- ¿qué es lo que está buscando Antonio? ¿por qué quiere entrar al estudio? Por favor confía en mi  -le ruega y Antonio la mira- ¡yo no quiero hacerle daño! Al contrario –sigue Isabel- ¡deseo ayudarlo!

     Antonio trata de irse.

     -¡Antonio por favor escúchame! –lo detiene Isabel. link foto

     -Solamente necesito saber si Salvador tiene algo que ver con lo que le pasa... ¡es lo único que quiero saber! Quiero escuchar la verdad... ¡se lo suplico Antonio! Por favor.

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     Antonio la enfrenta y la mira a los ojos- ¡Salvador no es Salvador! –le dice.

     Isabel mira al cielo- ¡Ah! ¿y qué es lo que me quiere decir con eso? –le suplica.

     Antonio está a punto de decir algo cuando lo interrumpe Simón- ¡Ay Antonio por Dios! Que bueno que estás aquí... ¡nos llevamos tremendo susto cuando vimos que no estabas en el cuarto! Creímos que te habías escapado.

     -¡Hijo! Vamos a tu cuarto –le dice Abigail con cariño.

     -¡Vamos hermanito! –se lo lleva Simón.

     -¡Buenas noches señora Isabel! –saluda Abigail.

     -¡Abigail! –la detiene Isabel- ¡no se preocupe por Antonio! No está tan mal como parece... ¡yo sé que las cosas se van a arreglar! –la consuela y se mete a su cuarto.

     Abigail se queda intrigada.

      *

     Isabel en su cuarto se dispone a dormir cuando escucha el motor de un auto, mira por la ventana y ve que Rebeca llega.  Rebeca apaga las luces del Mercedes, baja y entra a la casa.  Isabel mueve la cabeza intrigada. Luego se dirige a su cama, saca la colcha y dispone los almohadones de manera a estar más cómoda, se saca el salto de cama de seda rosa y se mete a la cama y apoya la cabeza sobre las almohadas y viaja lejos con el pensamiento.

      (Bueno, duerme maquillada, lo cual es muy inconfortable y al día siguiente pareces una paleta de colores!)

      *

     Bar.

     Camilo baila a todo dar y disfruta con un ritmo caliente.  Matilda baila con un guapo rubio pero se preocupa por Gaetana que está sentada a una mesa con aire de cementerio.  Matilda abandona a su guapo, que rápidamente invita a otra bella mujer a bailar con él, y se acerca a Gaetana.

     -¡Esa cara tan larga que tienes! –se sienta a su lado- ¡ven a distraerte un poco! parece que fueras a un funeral.

     -¡Quien sabe si dentro de poco tenga que asistir a uno Matilda!

     -¡Ay por Dios niña! Dejas esos pensamientos macabros… Parece que tuvieras a un familiar agonizando… ¡tú lo que necesitas es bailar y mover las caderas! –trata de animarla- ¡enrumbarte mujer!

     Gaetana se toma un trago de riquísima margaritas.

     -¿No me vas a contar que es lo que pasó con Salvador que te tiene tan mal?

     -¡Ay mujer! No te preocupes por mí –le dice Gaetana y mira al rubio de Matilda- ¡Más bien ve a bailar que parece que te quieren quitar al novio! –y es verdad, la guapa morena se le cuelga al rubio.

     -¡No ha nacido la primera vieja que me desbanque del tren donde me monto! –ríe Matilda- ¡qué baile con quien quiera! No tengo un pelo de celosa… ¡además una hembra como ésta! –y se muestra a sí misma- ¡no se encuentra en cualquier esquina mi amor! A pesar de su tristeza Gaetana sonríe.

     Matilda la mira con pena-¡Tuviste una pelea bien fuerte con Salvador! ¿verdad?

     -¡Ojala se tratara de eso Matilda! Pero este no es el momento ni el lugar para estar explicando nada.

     Después hablamos… ¡Anda! ¡ve!

     -¡Como quieras! –se resigna Matilda y se levanta y recupera a su novio.

     *

     Mansión.

     Valeria camina por el jardín cantando.  Simón sale de la casa y viene feliz a verla- ¡Valeria!.

     -¿Ya te vas Simón?

     -Si –y saca las manos que tenía escondidas detrás con una flor- ¡es para ti!

     Valeria toma la flor y la huele y sonríe.  Simón feliz sale corriendo para el trabajo.

     *

     Dentro de la casa Isabel desayuna con Rebeca que tiene mala cara.

     -¿Estás bien tía? –se preocupa Isabel- ¡te veo muy preocupada! -¡Ay Isabel! –refunfuña Rebeca- ¡todos estamos preocupados! ¿no?

     -¿Y como marchan las cosas con Luisito Crespo? link foto

     -¡Con quién! –exclama Rebeca amargada- ¿con Luisito Crespo? ¡Ay Isabel! Hace siglos que no veo a ese hombre.

     -¿Y entonces con quien sales tía? –Isabel la mira intrigada- ¡porque anoche te vi llegar bastante tarde!

     -¡Con Pilar! –le miente Rebeca- es una buena amiga, últimamente estamos compartiendo mucho.

     -¡Si! –suspira Isabel- Supongo que estarás confiando más en ella que en mí.

     -Posiblemente.

     -Pues no pienso reclamarte tía –y la mira a los ojos- A veces las amistades son más sinceras que la propia familia –y sigue comiendo frutas- pero si algo necesitas ¡sabes perfectamente que puedes contar conmigo!

     -¡Gracias! –responde indiferente Rebeca y de pronto decide investigar la opinión de Isabel- ¡Isabelita! ¿Qué pensarías por ejemplo si te dijeran que Salvador es un hombre casado? ¿no? ¿y que tiene hijos?

     A Isabel se le atraganta la fruta y hace un esfuerzo para disimular desinterés- ¿Qué pensaría? Pues… ¡nada! –se pone nerviosa- ¡no sé! Como lo platicamos ayer no sabemos absolutamente nada de la vida de Salvador –y bebe su jugo de naranja como para ahogarse.

     -¡Claro, claro! –sigue Rebeca- pero por ejemplo… si alguien dijera… bueno… que Salvador ha sido un campesino rústico y siempre ha vivido alejado de la ciudad… ¡además pues tiene una mujercita de esas ignorantes e insignificantes! ¡y siempre fue un peón! Isabel la mira como si fuera de otro planeta y sonríe incrédula- ¡no sé que decirte! –no le da importancia- ¡no sé por qué estás pensando esas tonterías, en cosas tan extrañas!

     -¡Tienes razón! –admite Rebeca- ni yo misma lo sé ¡Pensamientos absurdos que se le meten a una en la cabeza! -¡Muy absurdos diría yo! –afirma Isabel y sigue comiendo.

     Andrés baja las escaleras y las interrumpe de mal humor- ¡Isabel! La reunión es a las diez y vamos a llegar tarde

     Isabel deja los cubiertos -¡Tenemos un compromiso tía! –se disculpa Isabel y se levanta.

     Isabel tiene puesto un vestido negro al cuerpo precioso.  Isabel y Andrés van de salida cuando suena el teléfono.  Vicky corre a atender. Isabel no aguanta y se queda a escuchar.

     -Si, un momento por favor –responde Vicky al teléfono.

     -¿Es del hospital? –se inquieta Isabel.

     -No, es para Abigail, de la tintorería – le responde Vicky y va a buscarla.

     Isabel suspira. link foto

     Andrés vuelve sobre sus pasos link foto

     - ¡Ay te pasa lo mismo que a mí! ¿verdad? link foto

       -¿Qué? –Isabel lo mira con desconfianza.

     -¡Cada vez que suena el teléfono pienso que es para informarnos la muerte de Cerinza!

     -¡Ay Andrés pero por favor! –le responde fastidiada y mira al cielo.

     -¿Cuánto tiempo más va a agonizar? ¡Debería morir de una vez el pobre hombre! –desea.

     Isabel lo mira furiosa y sale de la casa.  Andrés se queda sonriendo triunfante.

      *

     Apartamento Felipe.

     Al otro día Cantalicia sigue y sigue llorando, estrujando su ropa que usa como pañuelo- ¡Es cómo si se hubiera muerto otra vez!

     Felipe mira al cielo buscando paciencia.

     -¡Porque nadie me da razón de él! –gime y estruja su falda- ¿Por qué nadie me cree que yo soy la mujer de Salvador? Tiene razón… ¡ahí tiene a esa señora toda estirada que vino! –se queja- me miraba como si yo fuera una basurita… ¡como si no tuviera derecho a ser la mujer de mi marido! –y se sienta en el sofá y llora.

     -¡Es que resulta irónico Cantalicia! –le dice la verdad Felipe mientras la mira con pena- ¡es irónico pensar que usted pueda ser la esposa del hombre de la fotografía!

     -¡Pues así feita como me ve! Así de sin gracia… ¡él nunca tuvo ojos para otra mujer!

     Felipe asiente con la cabeza.

     -¡El estaba contento conmigo! –le afirma Cantalicia.

     -Si, pues usted me va a disculpar… yo no quiero ofenderla pero es que… ¡De verdad créame es difícil creer que ese hombre sea su esposo! -¡Ah! –suspira Cantalicia- ¡es que antes él era diferente! Él era un hombre sin elegancias… ¡igualito que yo!

     Felipe la mira con compasión-¡Ya! Ya, ya ¡ya se acabó y no hablemos más de este asunto! –le corta mientras guarda sus trabajos-  ¡ya usted vio a esa señora que vino! Nos trató como locos y no nos quiso decir nada –y toma sus trabajos y se marcha.

     Pero la pena por Cantalicia que sigue llorando lo detiene en la puerta y regresa sobre sus pasos.  Suspira profundamente y se acerca a consolarla- Bueno… para serle sincero Cantalicia… ¡yo no quedé muy convencido con la tal Rebeca esa! –se arrodilla enfrente de ella- Yo estoy seguro que sabe mucho más acerca de Salvador ¡por eso cuando tenga tiempo vamos a ir a la casa de los Donoso! Yo estoy seguro de que allí debe haber alguien que pueda decirnos la verdad.

     Cantalicia sonríe bajo su baño de lágrimas y con un gesto le acaricia el rostro a Felipe, éste le toma la mano y se la palmea.

     *

     Hospital.

     -¡Se resiste a morir! –dice le doctor Duarte mientras mira el cuerpo inmóvil de Salvador- pero eso no significa que sobreviva indefinidamente. link foto

      -¡Pero es que lleva muchos días en ese estado! –sufre Ángela.

     -¡Los médicos que lo atienden están muy desconcertados y no se lo explican! –sigue el doctor Duarte- ¡no dan ninguna esperanza! No puede sobrevivir… ¡dijeron que fallecerá en cualquier momento y es mejor hacernos a la idea! –y la mira con pena- ¡no espere milagros señorita porque lo extraño es que continúe vivo! –y toma a Ángela del brazo y salen del cuarto.

     Pero en cuanto queda solo, la mano derecha de Salvador se cierra bruscamente y Salvador abre los ojos… ¡vivos y alertas! link foto

      * En un cóctel.

     Isabel está apartada en una esquina está sola, lejana y distante. link foto

       Andrés habla con la gente vívidamente pero no puede evitar buscar a Isabel con los ojos. link foto

     Andrés no le saca los ojos de encima. link foto

       Más tarde Andrés le habla a Walter, su confidente, en la sala de la casa, frente al fuego.

     -La conozco mejor que nadie… sé que disimula la desesperación que siente…va obligada a los compromisos sociales pero no se integra con los demás invitados porque no tiene cabeza sino para pensar en él –dice con rabia- ¡en ese maldito intruso!

      Walter le sirve un vaso de güisqui.

     Andrés sigue- ¡No sé que pasó entre ellos! O hasta qué punto llega su interés por él.. ¡Pero debe ser algo muy fuerte! Últimamente la veo muy ansiosa –y se toma un trago- ¡de sólo pensar que siente algo hacia él me lleno de celos y de rabia!  -le confía y recuerda a Isabel.

     Isabel en el cóctel está sola en medio de tanta gente y mirando a lo lejos… de pronto cierra los ojos y viaja muy lejos.

     -¡Sería capaz de atentar otra vez contra ese maldito desgraciado! –dice furioso Andrés y aprieta su vaso de güisqui- ¡lo haría mil veces si fuera necesario! –se promete y cierra los ojos- ¡y no me arrepentiría porque lo único que deseo es verlo muerto de una vez por todas! –hace una pausa mientras la locura navega en sus bellos ojos verdes- ¡la mala hierba debe ser cortada de raíz! –y se toma un trago- ¡y eso es Cerinza! ¡una plaga!

     -¡Se nota que lo está atormentando señor! –Walter lo mira asustado.

     -¡No voy a permitir que nada ni nadie se interponga entre Isabel y yo! –jura Andrés- ¡nadie! Walter asiente sin decir palabra.

     -¡Yo sé que cometí un error en no rematarlo! –se levanta furioso al recordarlo- ¡pero cuando lo vi en el suelo pensé que estaba muerto!

     -¡Es un hombre bastante fuerte! –admite Walter- ¡Lleva más de una semana agonizando! Y no sabemos cuánto más resista… pero toda resistencia tiene un límite… ¡y la Cerinza se está agotando! –predice- ¡al infierno se irá!

     -¡Qué lástima! –de pronto suspira Andrés- ¡nunca sabremos quien fue en realidad o qué vínculos tenía con ese viejo para saber tanto de su vida! ¡una lástima!

     De repente Antonio pasa al lado de ellos como un zombi y sube al piso superior

     -¿Qué hace Antonio? –se sorprende Andrés.

     -¡De un tiempo para acá! –responde Walter con voz lúgubre- se levanta de noche y se pasea por la casa como un zombi.

     -¡No me guste que ande por la casa y mucho menos a esta hora! –le ordena- ¡que baje!

     En el piso superior Antonio llega al estudio de don Pedro José y trata de abrir la puerta inútilmente.  Walter aparece y lo toma bruscamente del brazo- ¡Qué hace usted en las habitaciones superiores! –le grita- ¿usted cree que puede andar por toda la casa? ¡Simplemente como le dé la gana! ¡Fuera de acá! –lo echa- ¡Fuera de aquí entrometido!

     Pero Antonio no reacciona y entonces Walter decide burlarse de él- ¿usted está loquito? –y le pasa la mano frente a los ojos para ver si reacciona- ¿Loquito mucho loquito o poquito? –se ríe- ¡yo sé a tratar a los dementes como usted! bububu –y le hace caras burlonas- ¡lo voy a arrastrar por toda la casa! –le amenaza- ¡desgraciado! Blblblbl –le mueve la cara haciendo ruidos.

     Sin aviso Antonio reacciona y empieza a ahorcarlo- ¡Suélteme! –logra gritar Walter mientras Antonio lo aplasta contra la pared con gran ruido.

     Valeria sale de su habitación y al darse cuenta de lo que pasa empieza a gritar- ¡Antonio por favor suéltalo! –y trata de separarlos pero Antonio es muy fuerte y Walter empieza a ponerse rojo como un tomate- ¡Antonio por favor lo vas a ahorcar! ¡suéltalo!

     *

     Bar.

     Matilda canta feliz y alegra a los clientes.

       [ ?

     Nunca me imaginé que a mí pasaría, Creí que tú me pertenecías pero tu amor se fue, No tenias idea de cuanto porque yo sentía Ahora decides marcharte, me muero de sed Cariño mío, ¿qué voy a hacer? Con tanto amor, tanta pasión

     ] ?

       Lupe al pasar al lado de ella aprovecha y le da un empujón.  Matilda la mira con furia.  Lupe llega con Camilo y hablan.  Camilo se marcha a ver a Gaetana.

      [ ?

     ¿Qué voy a hacer con el dolor que está matando mi corazón? Qué voy a hacer por favor Y bésame y abrázame Yo necesito sentir tu piel. ¡Perdóname! Si acaso en algo yo te fallé Ahora decides marcharte, me muero de sed Cariño mío, ¿qué voy a hacer? Con tanto amor, tanta pasión,

     ] ? *

     Gaetana está en su casa, sin maquillaje y en bata con cara de muerta en vida.  Camilo entra- ¡doña Gaetana tiene que reponerse! No se me ponga triste ni se me eche a morir… ¡mire nomás como está!

     Gaetana empieza a sollozar.

     -¡Doña Gaetana por favor haga un esfuerzo! –le ruega Camilo. -¡Yo no aguanto la incertidumbre Camilo! yo tengo que ir a ese hospital.

     -No conviene –le habla Camilo con paciencia- confórmese con la información que yo le traigo.

     -¡Es que yo no te creo hombre! Te la pasas diciéndome lo mismo… ¡que sigue igual! ¡que sigue igual! ¡eso no es normal! La gente empeora o mejora  pero no puede quedarse en el mismo estado para siempre hombre.

     -¡Yo no le voy a mentir doña Gaetana! Por mala que sea la verdad se lo juro que siempre se la voy a decir.

     -¡Ay! –suspira Gaetana- ¡es que me siento tan impotente! Además tengo que estar disimulando frente a Matilda –le cuenta- ¡porque empieza con sus preguntas indiscretas y me vuelve loca!

     De pronto se queda de una pieza- ¿Quién lo hizo Camilo? ¿Quién le disparó?

     -¡Ya se lo dije! Unos ladrones que entraron a la propiedad.

     -¡Ay Camilo! ¿y tú crees en eso hombre?

     -¡No sabría qué decirle! –Camilo baja la cabeza.

     -¡Yo no! –dice con rabia- ¡yo no creo en eso! ¿sabe? ¡Salvador tiene muchos enemigos en esa casa y uno de ellos le disparó! –y luego dice con voz furiosa- ¡el asesino se esconde en esa casa!

     *

     Mansión. Piso superior.

     El asesino justamente grita- ¡No podemos seguir arriesgándonos! – a su lado Isabel y Walter que se frota el cuello adolorido.  link foto

      Enfrente lo escuchan Abigail, Simón, Ángela y Valeria. link foto

      -¡Acepten que Antonio está desequilibrado! –sigue Andrés- ¡tiene que ser internado en un sanatorio! link foto

     -¡Los médicos no lo consideran necesario! Aseguran que se puede quedar en esta casa- Abigail se apoya en Simón.

     -¿Para qué? –grita Andrés- ¿para que nos ataque como a Walter?

     -¡Señor si la señorita Valeria no lo detiene! –Walter con voz quejumbrosa- ¡me estrangula señor! link foto

     Isabel pone cara de impaciencia y mira al techo.

     -¡Dígale señorita! –gime Walter y mira a Valeria- ¡usted es testigo!

     -¡Pues si! Porque usted debió decirle o hacerle algo y lo obligó a defenderse –le grita Simón- ¡usted es muy ofensivo Walter! No se haga.

     -¿Yo que hice? Le rogué… don Andrés… ¡que no siguiera rondando por el pasillo y que regresara a su cuarto!

     -¡La señora Isabel la otra noche lo encontró aquí y estaba muy tranquilito! –lo defiende Abigail.

     -¡Si es verdad! –admite Isabel- pero lo que acaba de hacer es verdaderamente alarmante, Abigail… ¡lo tienen que internar en algún lugar! -¡No! Eso no –se niega Abigail.

     -¡Aunque sea por unos días para que lo examinen! ¡para que determinen qué es lo que está mal con él! -¡Ustedes tienen la obligación de internarlo cuanto antes! –interviene Walter con voz pomposa- Porque nosotros no podemos exponer nuestras vidas aquí en el pasillo… ¡esperando que un demente que sube y que baje nos estrangule en cualquier rincón!

     -¡Walter! Mi hermano no es ningún criminal de película de terror –le corta Simón- ¡no sea imbécil! Si usted es el que espanta si se la pasa rondando en la oscuridad de día y de noche.

     -¡Nadie está diciendo que Antonio está loco! –interviene Isabel- pero puede terminar muy mal si ustedes no lo ayudan y lo dejan encerrado.

     -¡Lo está atendiendo un siquiatra! –interviene Ángela enojada.

     -¡Si Ángela! Pero esporádicamente… ¡no está haciendo nada bueno por él!

     -¡Abigail! –interviene Valeria- ¡yo creo que mi prima Isabel tiene razón! Y con lo que pasó tenemos que ayudar a Antonio -¡Pues mañana voy a hablar con el especialista y le contaré lo que está pasando! Él tendrá que decidirnos qué hacer –decide Angela.

     *

     FIN DEL CAPITULO

       (Advertencia: este página contiene links a otros sitios ajenos a mi resposabilidad)

     @2005 Narración by Mabouchita! Z;D

     www.mabouchita.com

     Por favor no ponga esta narración en otro sitio sin avisarme

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www.mabouchita.com:  CAP# 76: miércoles 2 de noviembre de 2005 - ¡EL PIANO!

     *

     Mansión

     -¡Pues mañana voy a hablar con el especialista y le contaré lo que está pasando! Él tendrá que decidirnos qué hacer -decide Ángela

     Abigail se marcha desesperada y Simón sale corriendo detrás de ella.  Abigail entra al cuarto de su hijo y lo mira con dolor y enorme pena.  Se sienta a su lado- Antonio, hijo -le suplica- ¿por qué lo hiciste? -y luego ya no puede más- ¡por qué lo hiciste!

     Antonio traga saliva, pero no la mira ni le responde.

     -¡Antonio por Dios! ¿qué te está pasando hijo mío? -llora Abigail- ¡dime qué te está pasando! -pero al no obtener respuesta, Abigail mira a Vicky.

     *

     Al día siguiente, Valeria y Simón caminan y conversan en el jardín.

     -¡Ahora resulta que después de todo lo que ha pasado tenemos que aguantarnos esto! -sufre Simón- ¡tenemos que llevar a mi hermano a un manicomio como si estuviera chiflado!

     -¡Simón, no te preocupes! -le consuela Valeria- ¡yo no creo que Antonio haya perdido la razón! Además vamos a buscar la posibilidad de ayudarlo.

     -¡Valeria! No trates de convencerme... ¡además puede que todos tengan razón! -suspira resignado- ¡ya cuánto tiempo lleva así!

     -¡Bueno! Casi el mismo tiempo que Salvador lleva herido.

     -¡Qué destino tan duro el de los dos! Uno en el cementerio y el otro en el manicomio.

     -¡Por Dios Simón! -se enoja Valeria- ¡no digas esas cosas!

     -Valeria, pues es la verdad... ¡así van a acabar! Con lo inteligente que es mi hermano, en la universidad siempre ha sido uno de los mejores alumnos, mi mamá tenía todas las esperanzas puestas en él.

     *

     Habitación de Simón y Antonio.

     Ángela entra y se sienta a su lado.  Abigail arregla la habitación.

     -¡Viéndolo en ese estado! -se queja Abigail mientras hace la cama- ¡me pregunto de qué sirvieron todos los esfuerzos del señor Donoso y de todos nosotros!

     Ángela la mira dolida.

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     -¡Se entregó en cuerpo y alma a su carrera! -sigue Abigail- ¡seguro de poder responder! -hace una pausa- ¡y si no hubiera sido por...! -y mira a Ángela con rencor,

     -¡Ya basta! ¿no Abigail? -le corta Ángela muy dolida- ¿qué no te das cuenta que yo también sufro? -y se le llenan los ojos de lágrimas- ¡te juro que daría cualquier cosa por verlo recuperado!

     -¿También daría cualquier cosa por ver fuera de peligro a Salvador señorita? -pregunta Abigail con insidia y llena de dolor.

     -¡Por supuesto que sí Abigail! -Ángela se levanta enojada y la enfrenta- ¡porque lo aprecio sinceramente! Me resisto a aceptar su muerte... ¡quiero a Salvador, no con la misma intensidad que amo a Antonio, es un amor distinto! ¡pero lo quiero! -le afirma.

     Abigail.

     Abigail baja la cabeza y Ángela vuelve a su lugar.

     (Bueno, Ángela otra vez está vestida de una manera... pintoresca... una hiperminifalda y una blusa superescotada y botas violetas)

     Abigail se acerca a la cama donde Antonio duerme como un angelito- ¿Cuándo se van a llevar a Antonio? -pregunta Abigail.

     -¡Mañana! -le contesta Ángela- estuve hablando con los médicos y eso acordamos.

     Abigail asiente- ¡y entonces hoy puede ser su último día con nosotros! -dice con un profundo dolor.

     (¿y esto qué es? ¿qué pasa? ¡Abigail es la madre de Antonio y no es ninguna ignorante! Es la que tiene que decidir!!! Algo no funciona en esto, no tiene ni pies ni cabeza )

     *

     En el jardín.

     Rebeca sentada en un banco.  Walter se le acerca mirando con maldad y disgusto a Simón y a Valeria a lo lejos.

     -¡Con ese hay que tener mucho cuidado! Que no está loco como el hermanito sino que es un pícaro redomado - y se sienta al lado de Rebeca- ¡si nos descuidamos va a terminar enredando a la señorita Valeria como Antonio lo hizo con la señorita Ángela!

     Rebeca suspira, pero Valeria le es indiferente- ¿no han llamado del hospital Walter?

     -¡Para que! -salta Walter- ¿qué importa que no llamen? ¡si ese tipejo tiene una pata al otro lado ya! -y luego sonríe feliz- ¡las cosas se están recomponiendo! Porque ya están cayendo las alimañas.

     Rebeca que hacía amago de marcharse se detiene- ¡Como odia tanto a Salvador me imagino que estará feliz con su agonía! ¿no es cierto? -le dice con rabia.

     -¡No! -finge espanto Walter y se pone tieso- ¡no soy un inhumano! Soy sensible doña Rebeca... ¡si!... -y luego sonríe- ¡pero me entra un fresquito y un alivio al ver que la gente dañina cae tarde o temprano! -y la mira- ¡y usted consuélese también porque ya no va a sufrir más por él! No será suyo, ni de la señorita Ángela... ¡pero tampoco lo será de ninguna otra mujer!

     (bueno, es evidente que Walter conoce a Rebeca como a sus bolsillos)

     -¿Sabe Walter? -de pronto le confía Rebeca- ¡a lo mejor estaba comprometido! Tal vez era casado... tenía un hijo.

     Walter inmediatamente se pone alerta- ¿Por qué lo dice?

     -¡Por nada Walter! -se corta Rebeca- ¡no me haga caso!

     Pero ya Walter está intrigado y va a seguir interrogándola cuando aparece el vigilante- ¿Sucede algo?

     -¡Buscan a la señora Isabel!

     -¿Quién! -se levanta Walter.

     -¡Una gente muy rara! ¿quiere llamar a la señora?

     -¡No! Un momento, déjeme a averiguar -dice Walter y se dirige al gran portón de entrada.

     Rebeca queda sola y pensativa.

     Al llegar a la reja Walter escudriña con disgusto a los dos personajes que esperan detrás de las rejas... ¡Felipe y Cantalicia!

     *

     Dentro de la casa. Vicky y Abigail ponen la mesa.

     -¡Ay Abigail no se angustie! -le consuela Vicky- ¡piense que si se lo llevan es por su bien!

     -¡Hasta Simón está de acuerdo Vicky! -reconoce Abigail- ¡pero mira! si por mí fuera yo no permitiría que se lo llevaran de esta casa.

     -¡Pos a lo mejor es lo mejor para el muchacho! Uno no puede ser tan terco y sobretodo jugar con la salud de los muchachos.

     -¡Depende de lo que pase con Antonio! -le cuenta Abigail- ¡yo me voy de esta casa!

     Vicky pone cara de espanto- ¡No me diga eso Abigail!

     -¡Ya está decidido Vicky! -afirma Abigail- ¡basta de soberbia! Si tengo que regresar con mis hermanas pues regreso con ellas... ¡total prefiero las humillaciones de la familia que la de la gente extraña!

     -¿Ya habló de eso con Simón?

     -¡No me importa lo que diga Vicky! Yo ya no quiero estar aquí... ¡ya! -y luego mira para todos lados- ¡hay como... no sé... como una mala vibración en el aire! Están pasando cosas muy raras desde que murió don Pedro José.

     Vicky la mira con aprensión.

     *

     En el jardín.

     Walter mira a Cantalicia y a Felipe con desdén y los deja al otro lado de las rejas del gran portón- ¿Cómo dijo que se llamaba? -pregunta.

     -¡Felipe Madero! Necesitamos hablar con la señora Isabel Arroyo o con el señor Corona.

     -El señor Corona se fue muy temprano a su oficina.

     -¿Y la señora Arroyo si está? -gime Cantalicia.

     -¡Si está! -y Walter la mira de pies a cabeza- pero no sé si pueda recibirlos... ¿A qué se debe el motivo de esta visita?

     -¡Lo que pasa es que yo tengo una urgencia muy grande! -empieza a llorar Cantalicia.

     Pero Felipe la corta- ¡Es un asunto estrictamente privado! Nosotros lo vamos a discutir con la señora Isabel Arroyo o su esposo.

     -¿Y esta señorita? -y mira a Cantalicia con desprecio- ¿también tiene que conversar con ella?

     -¡También! -le afirma Felipe- así que le agradezco infinitamente que me anuncie con ella.

     Walter se arregla el uniforme y toma una decisión- ¡Iré a avisarle! -y va para la casa seguido del celador.

     Cantalicia sonríe con esperanzas pero Felipe no.

     -¿Con quien hablaba Walter? -lo detiene Rebeca.

     -Con una gente muy rara  que busca a la señora Isabel, francamente su aspecto no me gusta para nada.

     Rebeca curiosa, va para el portón de entrada que está lejos mientras Walter entra a la casa.  El celador quiere seguirlo pero Walter de un gesto lo detiene y va solo.

     Rebeca llega hasta reja y se encuentra con Felipe y Cantalicia esperando- ¿Pero qué diablos hacen aquí? -les grita- ¿Cómo se atreven a venir? ¡Esto es el colmo!

     *

     Walter entra a la casa distraído y tropieza con la aspiradora con la cual Norita está limpiando y cae al suelo aparatosamente.

     -¡Usted lo hizo a propósito! -le grita desde el suelo.

     -¿Se golpeó muy fuerte? -se preocupa Norita.

     -¡Por poco me rompo un hueso! -exagera Walter- ¡cretina! -la insulta.

     -¡Entonces fíjese por donde camina! -le contesta Norita- ¡yo no tuve la culpa!

     Isabel baja las escaleras y al ver a Walter tirado en el suelo les pregunta- ¿Qué pasó? ¡Walter!

     Walter se levanta rápidamente- ¡Nada! Nada señora... vine a informarle que la están buscando -e Isabel lo mira intrigada.

     *

     En el enome portón de entrada detrás de las rejas.

     -¡Tranquila señora! Que no venimos a molestarla a usted -le contesta Felipe molesto- ¡sólo queremos hablar con su sobrina la señora Isabel Arroyo!

     -¡Como se les ocurre! -les grita Rebeca con su voz aguda- ¡ella es una mujer muy ocupada y no está dispuesta a escuchar esta sarta de embustes! -y luego los amenaza- ¡o se largan o llamo a la policía!

     -¡No creo que sea un delito averiguar sobre una persona! -Felipe cada vez más molesto.

     -¡Ay por favor! -se burla Rebeca- ¡ella no les va a decir más de lo que yo les dije! Salvador Cerinza ya no trabaja en esta casa -les miente- ¡se fue y no sabemos donde localizarlo!

     -Bueno, pero es que a lo mejor la señora sabe alguna cosita que usted no sabe -llora Cantalicia- ¡déjenos hablar con ella aunque sea un ratito! -le ruega.

     -¡Pero por favor! -les grita Rebeca- ¡yo no voy a dejarle pasar ese mal rato! -y los echa- ¡he dicho! O se largan o los hago retirar ahora mismo -y se pone a gritar a pleno pulmón al celador- ¡Pablo Emilio!

     -¡No se moleste en echarnos señora! -le grita Felipe- ¡que nosotros nos vamos voluntariamente!

     -¡Ay no! -llora Cantalicia- ¡no don Felipe!

     -¡Vámonos Cantalicia! -le habla Felipe- ¡que con esta señora de por medio no vamos a poder averiguar nada!

     -¡Eso es bueno que lo vaya entendiendo! -les dice Rebeca con una mirada malvada

     -¡Y entiendo también que usted nos está ocultando el paradero de Salvador Cerinza! -le contesta seguro de si mismo Felipe- ¡pero lo vamos a encontrar! De eso puede estar segura -y diciendo esto toma a Cantalicia del brazo y se la lleva.

     Rebeca los mira partir con aire de fastidio y disgusto.

     *

     Dentro de la casa- ¡Por favor explíquese Walter! Que no le entiendo nada -Isabel impaciente va hacia la sala.

     -¡Ya se lo dije señora Isabel! -dice Walter mientras se soba el codo que le duele- Es gente muy extraña... un señor de apellido Madero acompañado de una señorita insignificante.

     -¿Y qué es lo que buscan aquí? -se intriga Isabel.

     -¡Me dijeron que se trata de un asunto absolutamente personal!

     -Bueno... -acepta Isabel- ¡que pasen!

     Rebeca entra en ese momento y la escucha- ¡Ya se marcharon! -les anuncia.

     Tanto Walter como Isabel se quedan sorprendidos.

     -¿Cómo que ya se marcharon? -se sorprende Isabel- ¿los que vinieron a buscarme a mí?

     -¡Si! -finge tranquilidad Rebeca- ¡pero no era nada importante! Solamente venían a pedir ayuda para un fondo de madres solteras o algo así.

     -¿Y como es que sabían mi nombre y la dirección de esta casa?

     -¡Ay mi amor! -suspira Rebeca- cuando de pedir dinero se trata ¡todo se averigua! Ya no te preocupes Isabelita... ¡imagino que ya no van a regresar más!

     Ring.... en ese momento suena el teléfono y todos saltan.

     Rebeca aparta a Walter de un golpe- ¡No se preocupe Walter! Yo contesto -y atiende- ¡Si! si... Ángela Donoso... ¡si claro!... ¿quién le llama? -pausa- ¿del hospital? -Rebeca pone cara de angustia.

     Isabel tiembla de miedo.

     -¡Si! claro que la voy a llamar enseguida -sigue Rebeca- ¡pero perdóneme! ¿usted no me puede decir si se trata de algo relacionado con el señor Salvador Cerinza?

     Isabel sufre de la angustia y se tuerce las manos.

     -¡Claro! Si ya entiendo -dice Rebeca con voz frustrada- ¡un momento por favor! -y ordena- ¡Walter llame a Ángela inmediatamente! -y le grita histérica- ¡ahora mismo!

     Walter sube corriendo.

     -¿Qué pasa tía? -Isabel no puede de la angustia- ¡qué te dicen!

     -¡No! Quieren a Ángela... -y la mira casi llorando- ¡evidentemente tienen una noticia que no es muy buena Isabel!

     Ángela llega corriendo y toma el teléfono- ¡Bueno! Si señorita, soy Ángela Donoso -pausa- ¿Cómo? -y abre los ojos con horror- ¿cuándo ocurrió? -hace una pausa- ¡Voy para allá! -y sin mirar a nadie tira el teléfono y sale corriendo a tomar su autro.

     -¡Ángela! -Rebeca la sigue gritando- ¡Ángela! Por favor... ¡que pasa!

     Isabel con cara de funeral se queda quieta sentada en el sofá, temblando.

     Rebeca vuelve- ¡Isabel! Es evidente... -dice acongojada- ¡Salvador murió!

     Isabel simplemente la mira temblando sin decir palabra y Walter suspira aliviado.

     *

     Llega la noche.  Azur ladra en el jardín solo y nervioso.  En el comedor están Rebeca y Valeria mirando los platos que no tocan.  Rebeca empieza a llorar- ¡Retire eso no quiero comer! -le ordena a Norita.

     -¿Y usted tampoco señorita? -Norita le pregunta a Valeira.

     -¡Tampoco Norita!

     Y Norita recoge los platos y se los lleva- Con permiso.

     (Gente de producción, si ponen a una actriz a servir en una casa elegante, hay que enseñarle un poco de hotelería, la pobre se hizo un lío que casi los echa, "la comida se sirve por la izquierda y los platos se retiran por la derecha"... aquí les dejo dos sitios muy interesantes... ¡siempre da gusto aprender un poco!

     Sitio etiqueta de bodas y eventos

     Sitio México-Cocina-Etiqueta

     )

     -¿No ha llamado? -pregunta Valeria.

     -¡No! No se ha sabido absolutamente nada Valeria -dice Rebeca con voz quejumbrosa- ¡desde que Ángela salió como una loca ese teléfono no ha timbrado para nada!

     -¿Y si hablamos nosotras? -sugiere Valeria.

     -¡Ya lo hice! Pero no me quieren dar ninguna información mi amor -y empieza a llorar- ¿pero total para que? Si ya sabemos que Salvador murió,

     Valeria traga saliva a punto de llorar y se levanta de la mesa y se marcha.

     -¡Ay Salvador! -Rebeca se tira sobre la mesa a llorar- ¡no voy a volver a verte nunca más! ¡nunca más!

     Hospital.

     Ángela llora desconsoladamente mirando un lecho vacío.

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     Entra el doctor Duarte con aire de total incredulidad- ¿Cómo es posible que haya sucedido? -se escandaliza- ¡no puedo explicarlo señorita Donoso!

     -¡Yo tampoco! -dice Ángela entre sollozos- ¡y nadie viene que me explique nada doctor!

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     -¡Imposible! ¡Salvador Cerinza desaparecido! -grita el doctor- ¿pero como puede desaparecer un paciente que estaba agonizando? ¡no pudo haber salido de aquí! -y luego se dice a si mismo- ¿o quien pudo llevárselo?

     -¡Usted cree que alguien se lo llevó! -se asusta Ángela.

     -¡Bueno! No pudo haber salido de aquí por sus propios medios... ¡estaba muriéndose! -y repite- ¡muriéndose!

     *

     Mansión.

     Andrés sube al piso superior y golpea a la puerta de la habitación de Isabel- ¡Isabel! -la llama.

     Dentro de la habitación, en la oscuridad Isabel está sentada en un sillón y llora.

     Andrés sigue golpeando la puerta.  Isabel hace un esfuerzo para calmarse y disimular.

     -¡Isabel sé que estás ahí! -grita Andrés- ¡abre! -y al no tener respuesta, impaciente entra, se sorprende al encontrar todo oscuro- ¿qué haces en la oscuridad? -le reclama y prende la luz.

     -¡No! -le ruega Isabel- ¡no prendas la luz! ¡no! -y tiene espasmos- ¡no hace falta! -se molesta- ¡con la luz que había era suficiente!

     Andrés se acerca y la estudia- ¿Qué te pasa? -le dice al verla toda descompuesta. Se arrodilla al lado del sillón- ¡Estás así por el imbécil que murió esta tarde!

     -¡Déjame sola Andrés! -le ruega Isabel- ¡déjame sola por favor! -y en susurro del alma- ¡déjame sola!

     Pero Andrés no se mueve- ¡Soy tu esposo! -se impone- ¡debo estar a tu lado!

     Isabel empieza a llorar con espasmos y se le va la respiración- ¡déjame sola! -y traga aire con desesperación- ¡déjame sola! -le grita- ¡Qué no entiendes! -desaforada e histérica- ¡déjame! -y le muestra la puerta- ¡lárgate! -a todo pulmón.

     Andrés furioso golpea el brazo del sillón y se levanta- ¡Como quieras! -y se marcha ofendido.

     Al quedar sola Isabel suspira y llora desesperadamente - ¡Quizás fue lo mejor! -se susurra a si misma- ¡si! -y mira al cielo- ¡tal vez fue lo mejor! ¡lo que tenía que pasar! ¡lo mejor! -y toma aire para calmarse.

     *

     Habitación Antonio y Simón.

     -¡Pues quizás fue lo mejor! -Simón dice exactamente lo mismo- ¡ya llevaba mucho tiempo agonizando!

     Abigail vela a Antonio que duerme en su cama y Vicky está parada en el medio de la habitación.

     -¡Es justo que descansara! -sigue Simón.

     -¡No será fácil aceptar su muerte! -dice Abigail-  a pesar de todo era un hombre de buenos sentimientos, y quería ayudarnos - y luego dice sin esperanzas- ¡pero todo lo bueno se acaba!

     -¿Por qué la señorita Ángela no llama? -se queja Vicky- y nos cuenta que pasa -y empieza a llorar.

     -¿Y acaso no lo sabemos ya? -exclama Simón.

     -¡No estamos seguros de nada Simón! Es cierto que la señorita Ángela estaba muy angustiada después de hablar por teléfono... ¿pero por qué? -les pregunta- ¿por qué Salvador murió o por otra cosa? -y llora.

     *

     Hospital.

     Varios doctores hablan preocupados con varios guardias de seguridad.  El director del hospital se acerca a Ángela- ¡Estamos investigando lo sucedido señorita Donoso! Pero entienda que debemos ser muy cuidadoso con eso, no podemos dejar que hayan alarmas que puedan dañarnos a todos.

     -¡Precisamente por eso alguien tiene que responder! -exige Ángela- ¡como dijo el doctor Duarte! ¿cómo es posible que un paciente desaparezca y menos en el estado en que estaba Salvador?

     -¡Quizás lo llevaron a una sala de cirugía confundiéndolo con otro paciente! -sugiere el doctor Duarte.

     (ehuue... bueno... bueno.. si por ahí vamos...  a lo mejor ya tiene una pierna de menos... o algo así... Comentario de mi marido: a lo mejor lo llevaron a la sala de ginecología confundiéndolo con una pacienta!! Jejeje...)

     -¡Claro! Entendemos eso y lo estamos buscando -contesta el director- ¡lo que pasa es que no podemos imaginar que él se haya ido de este hospital! Ahora señorita.... ¿por qué mejor usted no se va para su casa? Si cualquier cosa sucede nosotros le informamos -le promete.

     -¡Lo siento doctor! -Ángela se pone en sus trece- ¡pero yo no pienso moverme de aquí! Hasta que no me digan que pasó con Salvador... ¡si está vivo o muerto! -y le repite- ¡no pienso salir de aquí! ¿me oye?

     El director mueve la cabeza resignado.

     *

     Mansión.

     Nuestro moribundo aparece en muy buen estado de salud.  Atléticamente se mete al jardín de la mansión y se agazapa vigilando que el celador no lo vea en su ronda nocturna.

     (Se acuclilló sin ningún problema, ni dolor... lol!)

     Está vestido con un uniforme azul de enfermero, sobre un suéter blanco y tiene puestos unos blanquísimos súper tenis.

     (Qué suerte tuvo de encontrar su número, porque con lo alto que es Mario Cimarro, seguro que usa unas canoas como zapatos.... jejeje... ¡sin ofensas Mario! )

     *

     Apartamento Felipe.

     Muy guapo todo vestido de negro, Felipe se baña y rebaña con colonia. Evidentemente está de noche de juerga.  Cantalicia aparece con su misma ropa desteñida y le pregunta- ¿Va a salir esta noche don Felipe?

     -¡Si! voy a encontrarme con unos amigos allá en la cantina -y sigue bañándose con colonia- ¡usted debería descansar y dejar la lloradera!

     Y Cantalicia vuelta a llorar.

     -¡Porque se le van a gastar los ojos! -se impacienta Felipe- ¡usted no se cansa de hacer eso!

     -¡Don Felipe! -Cantalicia entre sollozos- ¿cómo quiere que esté después de lo que pasó hoy?

     Felipe la mira con aire de pedirle paciencia al cielo.

     -¡Siento que nadie va a decirnos nunca como encontrar a mi marido!

     -¡Yo estoy seguro de que algún miembro de esa familia puede darnos información! -le consuela Felipe y luego se enoja- ¡menos la tal Rebeca esa! Esa vieja maldita no dice nada y no sé por qué nos está ocultando la verdad.

     -¿Entonces que vamos a hacer? -pregunta desesperada Cantalicia- ¡si esa doña no quiere que nos arrimemos a la casa? Hasta dijo que nos iba a mentar a la policía.

     -¡Ya encontraré a alguien! -le promete- ¡sin que ella se de cuenta para que no pueda impedirlo! -y Felipe busca su billetera.

     -¿Usted cree que se pueda don Felipe? -sonríe Cantalicia a través de su llanto.

     Felipe cuenta su dinero- ¡A mi mientras más me retan menos me echo para atrás! -le sonríe- ¡me las juego todas! ¡hasta el final! -exclama- ¡hasta que me salga con la mía!

     Cantalicia vuelve a sonreír con esperanzas.

     -¡Bien! -se despide Felipe.

     Cantalicia toma el cordón de su ropa vieja y sucia y se seca las lágrimas.

     Felipe vuelve- ¡Ya! No, no, no ¡no se deprima! -y le pone una mano sobre la espalda- ¡yo no sé por qué... tenemos que pensar que hemos ganado mucho terreno hasta ahora! Y usted tranquilícese porque yo sospecho que su esposo no debe estar muy lejos y no sé por qué creo que todavía está trabajando en esa casa -y le palmea la espalda y se marcha.

     Cantalicia se queda sonriendo y se rasca los brazos con las  manos.

     *

     Mansión.

     Salvador sigue agazapado en una posición muy difícil para un recién operado.

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     Una vez el peligro alejado, corre y se acerca a la casa.  En el camino se encuentra con Azur y se arrodilla para acariciarlo.  El celador vuelve a pasar cerca y Salvador corre... Azur feliz de jugar va corriendo detrás de él.

     Salvador se acerca a la puerta del pasillo secreto que da al jardín.

     *

     Bar.

     Gaetana sale corriendo y dispuesta a todo. Camilo corre detrás de ella y la detiene- ¡donde va doña Gaetana! -la toma de los brazos- ¡no cometa una locura!

     -¡Déjame Camilo por Dios! -grita Gaetana llorando- ¡suéltame! -se debate- ¡suéltame!

     -¡No señora! -le regaña Camilo- ¡no señora! ¿no ve que puede cometer una imprudencia?

     -¡Crees que después de lo que me contaste puedo quedarme con los brazos cruzados! -le grita Gaetana- ¡no señor! Yo tengo que averiguar qué fue lo que pasó... ¡tengo que hacerlo! -y muy decidida trata de irse.

     -¡No sea terca por Dios! -la detiene Camilo a la fuerza- ¡por favor no sea terca! ¿no ve que puede despertar sospechas y la pueden detener? ¡hay una alarma en el hospital por la desaparición de Salvador!

     Gaetana se detiene y lo amenaza con el dedo índice- ¡si es otra de tus mentiras Camilo! -y de pronto se descompone- ¡tú lo que quieres es ocultarme que Salvador murió! -se desespera- ¡eso es lo que tú quieres!

     -¡Yo le prometí decirle la verdad! Y eso es lo que estoy haciendo.

     Gaetana no tiene consuelo- ¡No me mientas Camilo! ¡no me mientas! -y se apoya en él llorando- ¡por favor!

     -¡Doña Gaetana! -y Camila la abraza- ¡no le estoy mintiendo! ¡que le estoy diciendo la verdad! Pero hágame caso por favor -le ruega- ¡hágame caso! Está muy mal... ¿vamos a la casa? ¿si?

     -¡No! No, no -se niega.

     -¡Si por favor! Vamos -y la conduce adentro.

     Gaetana sigue llorando- ¡Pobre Salvador!

     *

     Dentro de la casa.

     -¡Dios mío! -Gaetana- ¡me siento tan impotente! Salvador confió en mí... ¡por eso fue que me buscó! Y al final... ¡y al final lo abandoné Camilo!

     Camilo la obliga a sentarse en una silla- ¡no diga eso! Usted no tiene la culpa de nada.

     -¡Ay! Tuve que morir lejos de mí... ¡sin siquiera verlo una última vez!

     -¡Nadie ha dicho que Salvador está muerto! -protesta Camilo.

     -¡Nadie me asegura lo contrario Camilo! ¡nadie! -llora Gaetana- ¡Ay Dios mío! No voy a poder vivir con esta incertidumbre - y sigue llorando.

     Camilo la abraza y trata de consolarla.

     *

     Mansión.

     Valeria muy triste va a entrar a su cuarto, cuando decide ir a ver a Isabel.  Duda un momento, pero luego entra a la habitación.  Encuentra a Isabel tirada en el gran sofá de cuero negro.

     -¡Isabel! Ángela no llega y no tenemos noticias -le dice Valeria- ¡yo creo que deberíamos ir al hospital a averiguar!

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     -¡Averiguar qué! -le responde fría Isabel- ¿qué Salvador está muerto?

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     -¡Pues no sé! ¿no podríamos ayudar en algo? Debe estar muy angustiada.

     -¡Yo no pienso moverme de aquí! -responde Isabel terca- ¡no me interesa ve a Salvador muerto! -y tiembla- ¡no me interesa saber nada de él! -le afirma con rabia.

     -¿Tanto lo odias? -se sorprende Valeria.

     Isabel sonríe con amargura -¡Hay personas en esta vida que te causan tanta amargura Valeria! -y mira lo lejos- ¡tal vez es mejor imaginar que nunca existieron o que simplemente fueron una pesadilla!

     -¡Hablas con mucho resentimiento! -Valeria cada vez más sorprendida- ¡Como si te hubiera hecho mucho daño!

     Isabel se levanta del sofá como una fiera- ¡Traicionó mi confianza! ¿eso es poco? -grita con histeria

     -¡Pues no estoy de acuerdo contigo! -la enfrenta Valeria- ¡a mi nadie me va a convence de que Salvador es un mal hombre!

     -¡Era un maldito demonio que nos vino a destruir el mundo a todos! -Isabel completamente fuera de sí.

     -¡Pues a mí me parece que era un hombre sencillo! Honrado y quería protegernos a todos.

     Isabel la mira espantada- ¡Si claro! Claro, claro, claro -se convence y hay miedo en su mirada- ¡tú también caíste en su trampa Valeria! -y suspira profundo- ¡le doy gracias a Dios de que Salvador haya desaparecido de nuestras vidas! -le dice mirándola con amor.

     -¡Qué demonios dices! -se enoja Valeria- ¿acaso te alegra lo que pasó?

     -¡No! No... -e Isabel pierde control y se apoya en la cama y empieza a llorar a mares- ¡no! -susurra- ¡te juro que no! -y se le anuda la garganta- ¡me siento terriblemente mal! -y las lágrimas le corren por las mejillas- ¡muy mal!

     Valeria la mira con los ojos muy abiertos.

     -¡Pero a veces pienso! -con la cara bañada en llanto- que la muerte de Salvador fue lo mejor Valeria... ¡porque Salvador lo trastornaba todo! -y llora abiertamente- ¡porque ese Salvador era como una maldición!

     Valeria la mira cada vez más intrigada.

     Muy cerca de ellas.

     Salvador abre la puerta del jardín y se mete al pasillo secreto.   Azur desesperado quiere seguirlo pero no puede.

     Habitación Antonio y Simón.

     Antonio lee muy concentrado su libro "La Reencarnación".  Simón sale del baño y se sorprende- ¡Antonio! -lo llama- ¡Antonio!

     Pero Antonio no le responde y sigue leyendo.  Simón cansado y frustrado sale del cuarto y en el pasillo se encuentra con su madre que lleva la ropa planchada- ¡Mamá! ¿si será necesario internar a Antonio en un sanatorio?

     -¡Ya está decidido hijo! Mañana van a venir a buscarlo.

     -¡Es que cada vez estoy más confundido! Acabo de verlo leyendo un libro.

     -¡Pues no le hagas caso! Con tu hermano ya todo resulta extraño.

     -¿Ángela no se ha comunicado?

     -¡No! -y Abigail mira su reloj- ¡pero no creo que tarde en llegar! Ya es bastante tarde.

     -¡Hasta me dan ganas de ir a buscarla al hospital! -dice Simón.

     -¡Simón no empieces por favor! -le regaña Abigail.

     -¡Mamá! Si es cierto que Salvador murió no podemos dejarla sola... ¡alguien tiene que acompañarla!

     -¡Si nos necesita ya nos llamará! -le corta Abigail- ¡Tú espera tranquilo! -le ordena y se aleja.

     *

     Hospital.

     -¡Escúcheme por lo que más quiera! -ruega el doctor Duarte- ¡nada gana quedándose aquí! ¡váyase para su casa!

     -¡No me iré sin saber que pasó con Salvador! -se niega Ángela.

     -¡Están buscando por todo el hospital! Lo que sucedió aquí es sumamente delicado señorita.

     -¡Justamente por eso no pienso moverme de aquí! Hasta que no sepa que pasó con él alguien tiene que responder.

     -¡Y responderán! ¿acaso no escuchó al director y a la policía? Ello la mantendrán informada de cualquier eventualidad. ¡Pero es inútil quedarse aquí por más tiempo! Por favor -le ruega- ¡váyase a la casa! -y se preocupa- ¡se está haciendo muy tarde y no debe andar sola por la calle!

     -¡No! Lo siento doctor, muchas gracias, pero ya se ha tomado muchas molestias por mí.  ¡El que debería ir a descansar es usted!

     -¡Mire que estoy tan preocupado por usted como por su empleado!

     -¿En donde estará en este momento? -sufre Ángela.

     -Le juro que no puedo explicármelo ¡Pronto lo sabremos! Es imposible que un paciente moribundo se haya ido así... ¡de buenas a primeras! Y las probabilidades de que lo hayan sacado del hospital son mínimas.

     *

     Mansión.

     Salvador abre la puerta que comunica el cuarto secreto con el estudio y entra a su escritorio.

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     Prende el velador del escritorio.

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     Muy triste mira alrededor.  Lentamente estudia todos los objetos y luego mira el retrato de la madre de Ángela.  Luego desvía la mirada, se va muy lejos y recuerda a Isabel histérica y gritando llena de dolor y celos:

     "¡Tómelo como quiera! ¡como se le pegue la gana pero prepárese porque va a conocer quien es!... -y empieza a llorar- ¡Isabel Arroyo! -y respirando entrecortadamente- ¡si usted no se va por su propia voluntad entonces yo voy a encontrar la manera de librarme de usted! -y traga aire desesperada- ¡le juro que voy a encontrar la manera de librarme de usted! -y se le nubla la mirada de rabia y dolor- ¡así tenga que llegar a cualquier extremo!"

     Salvador vuelve a la realidad y su mirada negra es de acero y está llena de un terrible sufrimiento y determinación - ¡Yo también juro que llegaré a extremos para responder a tu desafío Isabel! -le promete.

     *

     En el comedor Andrés sentado a la mesa tiene una botella de coñac y se sirve un trago él mismo.  Walter lo vigila- ¿no piensa dormir esta noche don Andrés?

     -¡Nadie duerme! -dice Andrés mientras mira su botella como si tuviera las respuestas- ¡estamos todos esperando la noticia! -y agrega amargado- ¡sobre todo Isabel! Ahí anda desesperada.

     -¿Desesperada por comprobar que ha muerto? -Walter.

     -¡A lo mejor por eso sufre tanto! -se burla Andrés- ¡yo también estoy esperando que Ángela regrese y nos confirme que Cerinza murió -y sonríe con esperanzas.

     -¡No hay necesidad de que nadie se lo confirme señor! -dice Walter triunfalmente- ¡es un hecho don Andrés! ¡es un hecho! -y se dirige al bar- ¡y vamos a celebrar por eso! -y saca otra copa.

     -¿A celebrar? -y los bellos ojos de Andrés llenos de locura.

     -¡Si! nadie en esta casa le ha dado las gracias por el favor que nos ha hecho usted a todos nosotros y a mí en especial -le dice Walter y se sirve- ¡le estoy sumamente agradecido don Andrés! -y mira su vaso- ¡porque yo recibí maltratos de parte de esa bestia! -le confía.

     -¡Ya nadie dirá que eres un ladrón de joyas! -se burla Andrés con una demisonrisa.

     Walter se queda de una pieza, disgustado con el comentario y decide contraatacar.  Le sonríe hipócritamente- ¡Y nadie se acercará nunca más... -hace una pausa- a la señorita Ángela! -y lo mira irónico- ¡y mucho menos a la señora Isabel!

     Andrés se queda inmóvil y recibe el golpe.  Walter le pone su vaso para brindar pero Andrés con rabia lo desdeña. Walter se pone pálido.

     *

     En el estudio.

     Salvador lleno de dolor se sienta a su piano y suavemente... empieza a tocar las teclas... y las bellas notas de una música eterna traspasan los muros, invaden la casa y descienden al comedor.

     ?

     Noche de Ronda de Agustín Lara - arreglo para piano

     ?

     (Nota: el arreglo abajo no es el que toca Salvador, pero es muy parecido)

     Noche de Ronda - Arreglo para piano de René Ramos

     ?

     (¡Noche de ronda! Que bella música... una pausa por favor... recordemos a este gran hombre...  ¡Agustín Lara! )

     *

     En el comedor Walter está sentado a la mesa con Andrés mientras ambos festejan con sus vasos de coñac la muerte de Cerinza cuando las notas bajan.

     Andrés se sorprende y levanta la oreja- ¿Es Valeria?

     Walter también se sorprende y saca su reloj 'Dad'- ¡Pero esta no es una hora apropiada para ensayar señor!

     Andrés escucha atentamente- ¡no puede ser ella! Suena demasiado bien.

     Walter se empieza a poner pálido- ¡qué extraño señor! -murmura- ¡está tocando la melodía que tocaba el señor Donoso!

     Andrés se pone tieso y le dice- ¡Y suena en el estudio!

     Walter asiente empezando a tener miedo.

     Andrés abre la boca sorprendido.

     *

     En el estudio.  Salvador completamente embrujado por su música y su piano pone el alma en tocarla.

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     Y una lágrima... empieza a hacer un surco sobre su mejilla.

     *

     Rebeca baja pálida del piso superior asustada y corriendo por las escaleras hacia la sala.  Se detiene fascinada en el rellano de la escalera y se queda inmóvil escuchando.

     *

     En la habitación de Isabel, Valeria lee mientras vela el sueño de Isabel.  De pronto escucha las notas... sorprendida deja de leer.

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     Se acerca a la puerta y la entreabre.  Las notas entran libre y puramente al cuarto de Isabel.  Valeria va corriendo y sacude a Isabel- ¡Isabel! -la despierta- ¡Isabel escucha!

     Isabel entreabre los ojos somnolienta.

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     -¡Escucha Isabel! -le exige Valeria.

     Isabel se despierta completamente y escucha la música que viene del estudio.

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     Valeria abre los ojos asustadas.  Isabel se levanta- ¿Qué demonios está pasando? -pregunta.

     *

     Habitación Antonio y Simón.

     Antonio escucha las notas y se despierta sorprendido.

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     En su cama, Simón deja de leer y se pone a escuchar atentamente.

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     Abigail entra asustada- ¡Muchachos! ¿escuchan lo mismo que yo?

     -¿No es Valeria? -pregunta Simón.

     -¡No! No ¡ella no puede ser! -tiembla Abigail- ¡es la música que tocaba el señor Donoso!

     Antonio, como un sonámbulo se levanta y sale del cuarto.

     -¡Antonio! ¿dónde vas? -Abigail y Simón corren detrás.

     *

     En la sala Andrés y Walter que vienen del comedor encuentran a Rebeca inmóvil y asustada.

     -¿Es su sobrina? -pregunta Walter.

     -¡No lo sé! -dice Rebeca abrazándose a sí misma asustada- ¡pero además está prohibido entrar al estudio y ella no toca de esa manera Walter!

     Andrés la mira inquieto y se pone más nervioso cuando ve que detrás de Rebeca, en las escaleras aparecen Isabel y Valeria intrigadas.

     *

     La bella música sigue sonando e invadiendo cada rincón de la casa y conquistando a sus habitantes o llenándolos de terror.

     *

     Al pie de la escalera Walter y Andrés, en el primer escalón Rebeca, más arriba Valeria e Isabel.  Los cinco se miran.  La música sigue sonando... e Isabel sonríe.

     *

     En el estudio Salvador toca con dolor, fuego y pasión y las lágrimas ya libres de su prisión corren libres por su mejilla.

     *

     En la sala.

     -¿Quién está tocando el piano? -exige Andrés.

     Nadie responde. Isabel baja lentamente unos escalones. En ese momento Antonio llega como una tromba y pasa en medio de ellos y sube al piso superior.

     -¡Antonio! No te muevas de aquí -trata de detenerlo Abigail.

     -¡Mamá déjalo! -la detiene Simón.

     Antonio ya está en el piso superior.

     -¡No vamos a dejarlo solo! -decide Andrés- ¡subamos!

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     Y todos suben... Andrés, Abigail, Valeira, Simón, Vicky...

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     Isabel y Walter.... ¡la última y reluctante Rebeca! Que no tiene muchas ganas de ir a ver a un fantasma.

     *

     Piso superior.

     Antonio trata de abrir la puerta del estudio que está cerrada con llave- ¡Señor Donoso! -llama- ¡señor Donoso yo sé que se encuentra ahí! -toca la puerta- ¡déjeme entrar!

     Todos llegan al piso superior y miran a Antonio como si estuviera loco mientras la música sigue sonando.

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     *

     Afuera Ángela estaciona su auto, baja y se mete a la casa.

     *

     En el estudio Salvador sigue tocando concentrado y sin escuchar a nada ni a nadie. Tocando... y llorando... ¡y completamente ido!

     *

     Afuera Antonio sigue golpeando- ¡señor Donoso! -lo llama desesperado- ¡señor Donoso abra la puerta por favor! Quiero hablar con usted.

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     Andrés pierde el control de sus nervios y lo ataca- ¡A quien llamas imbécil! -y de un golpe lo empuja de la puerta- ¡el viejo está muerto!

     -¡No me toque Andrés! -le contesta Antonio y lo reta- ¡Ahora siente miedo! ¿no es cierto?

     Y la increíblemente bella música sigue sonando.

     -¡Todos ustedes sienten miedo! -sigue Antonio- ¡señor Donoso está muerto y sin embargo se encuentra allí adentro tocando el piano como acostumbraba!

     -¡Usted está completamente loco! -le grita Walter.

     Y las notas siguen viajando.

     -¡Puede que no esté más loco que los que no aceptan ciertas realidades! Porque yo ya las estoy aceptando.

     *

     La música llega a su apoteosis a su climax.

     *

     -¡Tenemos que abrir esa puerta a como dé lugar! -decide Isabel.

     -¡No hay las llaves y Ángela todavía no regresa! -le recuerda Rebeca muy alejada.

     *

     Suenan las últimas notas de Noche de Ronda  y todos quedan en silencio.

     *

     En ese momento llega Ángela -¿Qué está pasando?

     -¡Ángela tienes que abrir la puerta del estudio! -le ruega Simón.

     -¿Pero por qué? -se sorprende- ¿qué pasa?

     -¡Alguien estaba tocando el piano!

     -¡Ángela! -le exige Andrés- ¡abre la puerta por favor!

     -¡Es tu papá que ha regresado! -le anuncia Antonio.

     Ángela lo mira espantada.

     *

     Afuera en el jardín, Azur espera a Salvador muy nervioso e intranquilo.

     *

     En el estudio, Salvador toma aire y regresa a la realidad.  Se da cuenta de que van a entrar.  Con gran pena y dolor del alma, junta fuerzas.. cierra el piano y se marcha.

     *

     En el pasillo.

     -¡Qué esperas Ángela! -le grita Andrés- ¡abre la puerta!

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     Ángela busca la llave en un bolsillo y abre la puerta, la deja abierta y enfrenta a Andrés.

     Antonio se ubica al lado de Ángela -¡Ahora si puede pasar señor Corona! -le desafía.

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     Súbitamente Andrés siente un pánico total y se queda inmóvil.

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     Andrés se da la vuelta y llama- ¡Walter!

     -¡Si señor! -se cuadra Walter.

     -¡Tú primero! -le ordena.

     -¡Bien señor! - Y Walter se hace paso y se apresta a entrar, pero en el umbral de la puerta se queda inmóvil y lívido.

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     Lentamente se vuelve hacia Andrés y susurra- ¡no me atrevo señor!

     Andrés quiere matarlo con la mirada.

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     -¡Pues yo si quiero entrar! -decide Valeria.

     -¡Yo también! -exclama Isabel y de un paso decidido entra al estudio, detrás de ella entra Valeria.

     Isabel entra y mira el gran estudio vacío- ¡Aquí no hay nadie! aquí no hay absolutamente nada - y se acerca al piano y se apoya sobre él.

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     Todos entran y estudian el lugar.

     -¡Efectivamente aquí no hay nadie! -dice Walter.

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     -¿Quién estaba tocando el piano entonces? -grita Andrés histérico- ¿El fantasma de don Pedro? -se burla- ¡yo no creo en fantasmas!

     -¡Es que todos lo escuchamos! -dice Abigail asustada- ¡era la misma música que tocaba don Pedro José! ¡la misma música!

     -¡Don Pedro José regresó! -anuncia Antonio- ¡eso es indudable!

     -¡Por favor Antonio no diga tonterías! -suspira Isabel- ¡usted no está bien de la cabeza ahorita!

     -¡Estoy mucho mejor que cualquiera de ustedes! -le afirma Antonio- ¡cuando vengan a llevarme al sanatorio donde pretenden meterme van a tener que llevarse a uno de ustedes también! -les advierte- ¡porque a mí ni a rastras me sacan de esta casa! -les anuncia.

     -¡Alguien quiere jugarnos una mala pasada! -dice Andrés que sigue estudiando cada  rincón del estudio- ¡no lo van a lograr! ¿dónde está el imbécil que tocaba el piano? -grita- ¿dónde está?

     Todos se miran y nadie contesta.

     Afuera.  Salvador sale al jardín y encuentra a Azur que lo espera.

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     Mira a todos lados para comprobar que el celador no está cerca.

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     Y se arrodilla y acaricia a Azur con mucho cariño.

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     *

     FIN DEL CAPITULO

       (Advertencia: este página contiene links a otros sitios ajenos a mi resposabilidad)

     @2005 Narración by Mabouchita! Z;D

     www.mabouchita.com

     Por favor no ponga esta narración en otro sitio sin avisarme

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www.mabouchita.com:  CAP# 77: jueves 3 de noviembre de 2005 - ¡EL REGRESO!

     *

     Mansión.

     Andrés busca la trampa con desesperación mientras todos lo miran- ¿Dónde está esa grabadora? -grita y abre el piano. Isabel trata de hablar pero Andrés sigue gritando- ¡De algún lado salió esa música!

     -¡No hay absolutamente nada! -le grita Isabel fuera de sí- ¿quieres dejar de revolverlo todo?

     Pero Andrés corre de un lado a otro histérico-¡Nadie va a burlarse de mi! ¡nadie! -y se sienta en el escritorio y abre el cajón principal- ¡si creen que me voy a asustar tan fácilmente no lo van a lograr!

     Walter también busca.  Andrés hurga en todos los cajones.

     -¡Le cuesta trabajo aceptar que era don Pedro José Donoso! -dice Antonio lúgubre.

     -¡Ah! -suspira Andrés fastidiado- ¡no digas estupideces! ¡los muertos no regresan de la tumba y mucho menos para dar conciertos! -se burla.

     -Sin embargo era su música -dice Valeria- ¡interpretaba como solamente él sabia hacerlo!

     -¡Valeria por favor! -interviene Rebeca con su voz aguda- ¡ya tenemos a Antonio para atemorizarnos!

     -¡Ese piano! -de pronto Andrés enfoca su atención- ¡Ahora voy a destruir el piano! -y se abalanza sobre el piano.

     Ángela se le interpone abriendo los brazos- ¡Yo no te lo voy a permitir! -y le muestra la puerta- ¡salte inmediatamente de aquí! ¡fuera!

     -¡Pues no me vas a detener! -le grita Andrés.

     -¿Te das cuenta de lo que está sucediendo contigo Andrés? -le reclama Isabel con furia contenida- ¡Al parecer tu eres el más nervioso de todos en este lugar!

     Andrés desvía la mirada.

     -¡Te controlas! -le exige Isabel- ¡y no vas a tocar absolutamente nada! ¡no tienes ningún derecho!

     -¡No te pongas del lado de ella! -le grita Andrés furioso.

     -¡Ni usa sola palabra más! -grita Isabel- ¡Todos vamos a salir inmediatamente del estudio y va a continuar cerrado como hasta ahora! -y mira a todos- ¡mucho más ahora después de lo que pasó!

     Andrés rechina los dientes y llama a Walter- ¡Walter! Llama al celador, que vigile los alrededores, si algún extraño entró no va a poder salir tan fácilmente -y lanzando una mirada de furia a Isabel sale del estudio atropellando a Valeria de paso.

     Antonio sonríe como si solamente él supiera la verdad y Simón lo mira preocupado.  Valeria se acerca a consolar a Ángela.

     *

     Más tarde están todos en el jardín.  Andrés se separa de ellos.

     -¿Vieron algo? -Andrés.

     -No, no encontramos a nadie señor -Walter.

     -¡Se tuvo que escapar por algún lado! -dice con rabia Andrés.

     -¿Pero quien señor? -dice Walter mirando a todos lados con miedo- ¿quién? Porque usted vio con sus propios ojos que en el estudio no había nadie.

     -¡Si! si -gruñe Andrés- ¡pero tiene que haber una puerta secreta Walter! Un lugar por el que entra y sale.

     Walter con aire culpable, puesto que él sabe la existencia de la puerta secreta mira para otro lado.

     -¡Y la voy a encontrar! -sigue Andrés- ¡la voy a encontrar! No me como el cuento que ese piano suena solo.

     -¡Era la música de don Pedro José! -exclama Walter con miedo- discúlpeme... ¡pero tenemos que aceptarlo don Andrés! Era su música.

     Andrés lo mira dudando.

     *

     Habitación Antonio y Simón.

     -¡Anda hijo! -Abigail conduce a Antonio a su cama  y luego le pasa unas pastillas- ¡toma! Esto te va a hacer sentir mejor.

     -¡No quiero más pastillas mamá! -de pronto le dice Antonio con otro estado de espíritu.

     -¡Hijo por favor!

     -No necesita tranquilizantes ni nada... ¡estoy bien! ¿no me ves? -se molesta- ¡estoy perfectamente!

     Abigail mueve la cabeza apesadumbrada.

     -¡No me mires así! Todo lo que dije es verdad -le afirma- ¡aunque ni tú ni nadie me crea desde hace tiempo don Pedro José vive entre nosotros!

     Abigail la mira con ojos espantados.

     *

     Sala.  Todos se reúnen.

     -¡Ángela dame la llave! -exige Andrés y Walter se para detrás - quiero revisar el estudio.

     Isabel está sentada en el sofá y a su derecha parada Rebeca.  A su izquierda parada Ángela con Simón y Vicky.  Todos enfrentan a Andrés, excepto Walter.

     -¡Estoy seguro de que por alguna parte entró y salió el que tocó el piano.

     -¿Y por donde iba a entrar señor? -le pregunta Vicky- ¡si solamente hay un puerta! Disculpe que se lo diga pero usted alucina cosas muy extrañas señor.

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     -¡Tú eres la menos indicada para contradecirme! -le dice Andrés y la mira como para ponerla en sulugar.

     -¡Ah! -se burla Vicky- ¡pos fíjese que yo soy la más indicada señor porque yo conozco esta casa como la palma de mi mano! Y que yo sepa no hay ninguna puerta secreta ni nada por el estilo.

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     Walter mira para otro lado, con aire de culpable.

     -¡Eso lo veremos! -grita Andrés- ¡la llave! -le exige a Ángela.

     -¡Si piensas que voy a dejarte entrar a destruir todo buscando algo que no existe! -le dice Ángela segura de sí misma- ¡te equivocas Andrés! Tú no vuelves a  poner un pie en el estudio de mi papá.

     Isabel se toma la cabeza entre las manos.

     -¿Qué quieres entonces? -se burla Andrés- que creamos que el que toca el piano es un fantasma.

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     -¡Es su música! -exclama Valeria- ¡es su música! Podría reconocerla con los ojos cerrado... ¡nadie podría interpretarla como don Pedro!

     -¡Yo estoy de acuerdo contigo Valeria! -Simón la apoya- ¡tan pronto lo escuché se me erizó todo el cuerpo!

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     Pero Walter lo mira con sospecha- ¡usted Simón debe saber toda la verdad! -le acusa.

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     -¿Cuál verdad? -se asombra Simón.

     -¡Le encantan las bromas pesadas! Seguramente se valió de algo para hacer sonar esa asquerosa música... -Walter- un grabador tal vez... ¡como dice el señor Andrés!

     Isabel mira al techo buscando ayuda.

     -¡Walter no era ninguna grabadora! -sigue Valeria.

     Isabel cierra los ojos y se abraza a sí misma.

     -¡Era su música! -Valeria- ¡Era bastante real!

     Rebeca la mira con aire temeroso.

     -¡Fue una broma! -afirma Andrés- ¡una broma de mal gusto nada más! -grita.

     -¡Por favor Simón! -le ruega Isabel- si usted tuvo algo que ver con este asunto... no se calle ¡diga la verdad!

     -¡Pero si yo ni siquiera he entrado al estudio! -se defiende Simón- ¡cuando la música empezó a sonar yo estaba en mi cuarto acostado!

     -¿Y a quien le consta eso? -dice Walter con veneno-¡Seguramente se aprovechó que estábamos todos muy nerviosos esperando la noticia de la muerte de Cerinza!

     -¡Qué! -se enoja Ángela- ¡ustedes esperaban esa noticia! -y enfrenta a Isabel que no la mira y a Rebeca.

     -Bueno -dice Rebeca- ¡todos sabemos que Salvador murió!

     -¡Quien dijo semejante idiotez! -le responde Ángela.

     Isabel la mira con esperanza y se levanta dudando- Qué... -balbucea- ¿qué pasó... entonces con Salvador?

     - ¡Nada! Desapareció del hospital y en toda la tarde no ha aparecido -explica- ¡fue por eso que me llamaron urgentemente!

     Rebeca pone cara de alivio y éxtasis.  Isabel se queda sin decir palabra y se muerde los labios.

     -Cerinza... -empieza Andrés con voz ronca- ah... ¡no murió!

     -¡No señor! -le dije Ángela- ¡para conocimiento de todos ustedes Salvador no ha muerto!

     Valeria sonríe con alivio e Isabel sin saber como simular se sienta lentamente en el sofá.  Andrés no le quita la mirada de encima.   Valeria y Ángela parten para arriba.  Vicky y Simón se marchan a la cocina.  Andrés y Walter se quedan boquiabiertos.  Isabel estudia la reacción de Andrés quien desesperado mira a Walter.

     *

     Jardín.

     Andrés, sofocado por la noticia de la no muerte de Salvador, sale al jardín a tomar aire.  Se apoya sobre uno de los autos y lo golpea con el puño -¿Cómo es posible que ese tipo siga vivo? ¡no puede ser!

     *

     Habitación de Isabel.

     Isabel entra y cierra la puerta detrás, en estado de éxtasis...

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     se apoya en el borde la cama y espera un largo rato.

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     - ¿así que estás vivo Salvador? -habla sola.  Y luego riendo feliz se tira a la cama de espaldas y se abraza a sí misma.

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     Y ríe con una absoluta expresión de alivio y felicidad.

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     Y se queda tendida y relajada.

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     Bar.

     Gaetana llora la muerte de Salvador.  Camilo deja de barrer y se acerca- ¡doña Gaetana no se perturbe más y vaya por favor a descansar! Yo le prometo que mañana a primera hora voy al hospital a averiguar que ha pasado con Salvador.

     Gaetana con el maquillaje todo corrido llora con fuertes sollozos y se sacude con espasmos.  Camilo le pone la mano en el hombro y luego resignado se aleja y le habla a Lupe- ¡Trata de consolarla de alguna manera! Si sigue así se nos va a enfermar.

     -¡Veré lo que puedo hacer mi amor! -le promete Lupe y ambos se besan con cariño.  Camilo se marcha.

     Lupe se acerca a Gaetana que sigue llorando sin consuelo- ¡Jefecita! ¡mi jefecita! Trate de calmarse, vaya a acostarse que mire que el desvelo le puede hacer daño.

     -¡Déjame tranquila Lupe! -le dice Gaetana entrecortadamente- ¡yo no quiero entrar a la casa! No me quiero encerrar... ¡ve tú! Gracias.

     -¡Cálmese! -le desea Lupe y la deja sola.

     Gaetana se tira sobre la mesa y sigue llorando.

     La puerta exterior se abre y Salvador entra tranquilamente y la ve llorando.

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     Se acerca y le pone una mano sobre el hombro.

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     -¡Ay déjame Lupe! -Gaetana cree que es Lupe- ¡déjame! -y le dice con voz cuajada de llanto-  ¡ya te dijo que yo no quiero entrar a la casa! ¡yo no quiero encerrarme! ¡no quiero dormir! ¡yo lo único que quiero es morirme con Salvador!

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     Salvador la mira.  Lupe que había regresado, ve a Salvador y grita- ¡Jefecita!

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     Gaetana levanta la cabeza y la ve en la puerta y luego mira a Salvador.

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      y se pega un susto y se aleja- ¡Salvador! -gime.

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     Y sonríe por fin- ¡Salvador! -y se acerca y lo toca para saber que es real.

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     Y luego le toma la cara entre las manos

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     -¡Ay Salvador! -y lo abraza fuertemente.

     Salvador sonríe y la abraza también.  Lupe también sonríe.  Y de pronto Gaetana empieza a reír a carcajadas.  Lupe se contagia y llorando ríe también.

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     *

     Mansión.

     Al día siguiente, una ambulancia "American Medical Response" espera en el estacionamiento para llevarse a Antonio.  Las empleadas miran tristes.

     Adentro en el pasillo de servicio.

     Ángela está con dos enfermero y Walter de un lado y del otro Simón, Abigail, Vicky, Valeria y las empleadas defienden a Antonio.

     -¡Ustedes no pueden oponerse! -grita Walter- ¡los señores están aquí para llevarlo!

     -¡No, de ninguna manera! -Simón- ¡No vamos a permitir que se lo lleven! ¿oyeron?

     -¡Mi hijo no se va a ningún lado! -grita Abigail.

     -Si Simón ni Abigail lo autorizan no se lo van a llevar - Y Vicky se cruza de brazos enfrente de los enfermeros.

     -¡Llévenselo inmediatamente! -ordena Walter.

     -¡No se acerquen! -amenaza Abigail como una leona- ¡no se acerquen porque no saben ustedes de lo que soy capaz! A mi hijo no le van a llevar a ningún sanatorio.

     -¡Yo tampoco permito que se lo lleven! Y si es necesario llegar a los golpes para defender a mi hermano... ¡orale! Aquí los estoy esperando.

     Valeria trata de calmarlo- ¡Simón! No te pongas así... ¡yo estoy de su lado y no voy a permitir que nada malo les pase!

     (bueno... ¿y que puede hacer Valeria? )

     Ángela sufre.

     -¡Por favor entiendan a la señorita Ángela! Está preocupada por la salud de este muchacho y por la seguridad de todos nosotros -dice Walter odioso- ¡así que dejen que se lo lleven por favor! Vamos.

     -¿Por qué no se lo llevan a usted chango de los demonios? -le grita Simón.

     -¡Antonio! -de pronto suplica Ángela- ¡eso fue lo que dijeron los doctores! Por favor... que te internen.

     -¡Así me demuestras que me quieres Ángela! -le reclama Antonio- ¿te crees con suficiente derecho para disponer de mí?

     (hum... este Antonio está perdiendo puntitos a una velocidad mayúscula, se comporta como un loco, cuando no lo está y luego le reclama a Ángela... ¡se pasa!)

     -¡Yo sólo quiero tu bien Antonio! -Ángela a punto de las lágrimas.

     -¡Entonces que se larguen todos! Yo lo único que necesito es regresar a la universidad -le afirma- ¡ya perdí mucho tiempo!

     (menos mal que se da cuenta )

     -¡Ángela! -interviene Valeria- ¡Antonio está más cuerdo que todos nosotros! Me parece muy absurdo que se lo lleven.

     Ángela asiente- ¡Tienes razón! -y ordena a los enfermeros- ¡ retírense por favor!

     -¡Señorita Ángela! -se espanta Walter- ¡estos señores no se van a ir de la casa sin llevarse a ese muchacho! -le exige- ¡así que no les haga perder su tiempo! ¡no se deje convencer!

     -¡Walter por favor! -le corta Ángela.

     -Entienda, este desquiciado no puede permanecer en esta casa después de haberme atacado como una fiera señorita.

     -¡Pues entonces también me van a tener que llevar a mí! ¡porque lo voy a...! -grita Simón y a pesar de los esfuerzos de Valeria que lo quiere contener se lanza sobre Walter.

     Todos gritan y pelean cuando entra en escena Andrés gritando- ¡Walteeeeeerrrr! -Walter se queda de una pieza- ¡Ven conmigo!

     Y Walter lo sigue sumiso.  Al llegar a la sala Andrés vigila que están solos y luego lo agarra del cuello- ¡Imbécil! Tenemos problemas serios y tú te metes en lo que no te importa.

     Walter lo mira con ojos como platos- ¡Señor! ¿qué pasa?

     -¡Si sigues en esta casa es gracias a mí! -le recuerda Andrés sin soltarlo- ¡ocúpate de mis asuntos! -le grita- ¡que me importa Antonio!

     -¡Si me atacó señor es porque está completamente chiflado! -se indigna Walter.

     -¡Olvídate de él! -le regaña Andrés- ¡ocúpate de Cerinza! ese tipo está vivo y estamos en problemas... ¡y averigua quien estaba tocando ese piano anoche! -y luego lo agarra del mentón- ¡ocúpate de lo que realmente furioso! -le dice furioso y se aleja.

     Walter se queda solo rabioso.

     *

     Bar.

     -¡Es que es muy terco! -le cuenta Lupe a Camilo.

     Salvador sale vestido de negro y detrás corre Gaetana- ¡Salvador hombre! No sea terco... ¡usted no puede salir!

     -¡No se preocupe Gaetana! -dice Salvador con paciencia- ¡ya estoy bien!

     -¡Como va a estar bien! -dice Camilo- ¡si en el hospital me aseguraron que usted estaba agonizando!

     -¡No ve que estoy bien! La herida está cicatrizando perfectamente.

     -¡Ahora si debe guardar reposo! -Lupe- ¡hágale caso a mi jefecita! Regrese a su cuarto por favor.

     -¡Escúchenme bien! Yo no voy a permanecer un día más inactivo... ¿me dejan salir por favor?

     Camilo le corta el paso- ¡yo no le voy a seguir la corriente! Porque esto me parece una imprudencia.

     -Bueno, si usted no me lleva... ¡me iré yo solo Camilo!

     -¡Salvador por el amor de Dios! Después de lo que pasó usted no puede ni asomar las narices por esa casa -Gaetana.

     -¡No se da cuenta que ellos no saben si estoy vivo o muerto! Tengo que despejarles las dudas Gaetana.

     -¡Salvador no se exponga enredándose más con esa gente! Ya demostraron que son peligrosos - Lupe.

     -¡Pero yo tengo que demostrarles a unos cuantos que no se van a librar tan fácilmente de Salvador Cerinza! -con ojos llenos de venganza- ¿me dejan pasar por favor? -y sin esperar respuesta sale.

     Todos salen corriendo detrás.

     -¡Qué hace Salvador! -Camilo- ¡no sea terco! Espere un momentito... ¡espere!

     -¡Se me hace tarde Camilo! No me haga perder más el tiempo.

     -¡Está bien como usted quiera! -suspira Camilo- ¡yo lo llevo!

     -¡No! -se niega Gaetana- ¡usted no puede ir a esa casa Salvador! Allí intentaron matarlo... ¡hombre no se exponga más!

     -¡Los enemigos lo acechan Salvador! -Lupe.

     -¡Yo los conozco a todos perfectamente! -les corta Salvador- ¡sobre todo a Isabel que es la peor! -dice con rabia.

     -¡Ay hombre no! -Gaetana.

     -¡No se preocupen! Esa mujer ordenó que me dispararan y yo sólo quiero comprobar si tiene el valor de hacerlo por segunda vez.

     Y sube al auto y Camilo lo lleva.  Gaetana se abraza a Lupe- ¡Está loco! -suspira Lupe.

     *

     Mansión.

     La ambulancia se marcha sin Antonio.

     -¡Gracias a la virgencita de Guadalupe! -Vicky- ¡Abigail esto es un milagro que esa gente se haya ido sin Antonio!

     -¡Yo espero que su recuperación sea completa!- suspira Abigail.

     -¡Claro que sí! si él está más cuerdo que cualquiera de nosotros.

     -¡Pero es que a veces dice unas cosas Vicky que...!

     -¡Qué tiene de malo! ¿creer que el alma de don Pedrito nos protege?

     -¡Tú también Vicky!

     -¡Pues si Antonio dice que él está con nosotros yo le creo! El alma de don Pedrito está en esta casa y anoche lo demostró haciendo tocar el piano.

     -¡Vicky por Dios no digas esas cosas! Mira, lo del piano es algo inexplicable pero ni tú ni nadie pueden aceptar que él haya regresado.

     -¡Pues aunque me traten de ignorante! -patea el suelo Vicky- ¡yo sí estoy convencida! El alma de don Pedrito está en esta casa yo sí creo en el poder de los difuntos... ¡y él fue el que tocó el piano!

     Abigail mueve la cabeza negativamente.

     *

     En el comedor principal Andrés rechaza groseramente el desayuno- ¡No! No quiero comer nada - le grita a Norita que retira el plato- ¿Ángela no piensa bajar? -pregunta a Rebeca e Isabel.

     -¡Ay no sé ni siquiera por qué lo preguntas! -se burla Isabel- ¡si sabes perfectamente que nos evita a toda costa.

     -¡Debería aclararnos que fue lo que pasó con Cerinza! -Andrés furioso- ¡como es posible que ande a punto de morir se escape así como así. ¡Yo creo que está inventando una historia con ese infeliz.

     -¡Bueno, si es un infeliz! -interviene Valeria- ¿por qué te preocupas tanto? No debe importarte si está vivo, muerto o desaparecido ¿no crees?

     Andrés la mira con una sonrisa irónica- ¿Debes estar contenta? ¿no? Tanto tú como la plaga de los Dominguez están de su parte -y nervioso se toca los labios.

     -¡No! -le grita Isabel- ¡Valeria no está de parte de nadie! por favor... ¡dejemos de discutir a esta hora de la mañana! ¿quieres?

     -¡Si, si, si! también me olvidaba de ti... -y Andrés se inclina sobre la mesa- ¡Te gustaría que ese infeliz sobreviva! ¿verdad?

     -¡No le deseo la muerte a nadie! -Isabel cortante- ¡ni a mi peor enemigo! ¿te quedó claro? -le dice con fastidio y sigue desayunando frutas.

     -¡Ay por favor calmémonos! -dice Rebeca- amanecimos todos con los nervios de punta y eso que nadie pudo dormir tranquilo por la música del piano y la suerte de Salvador.

     -¡Ah! -suspira Andrés- ¡si! para colmo me despiertan con el escándalo ese que armaron cuando vinieron a buscar a Antonio.

     -¡A propósito! -Rebeca- ¿por qué impidieron que se lo llevaran al sanatorio!

     -Bueno tía, porque Antonio no está loco ni mucho menos- Valeria- ¡y si lo estuvo ya se recuperó!

     -¡Tal vez no está loco! -Andrés- ¡tal vez se está burlando de nosotros como los que quieren que creamos en fantasmas! -y añade con burla- ¡O en la recuperación de ese pobre chofer!

     -¡Disculpe! ¿la señorita Ángela? -les interrumpe Vicky feliz.

     -¡No está! Se salvó de compartir de esta mesa con nosotros -contesta Rebeca agria.

     -¡Pues voy a buscarle para avisarle que llegó! -feliz Vicky.

     -¿Quién llegó? -pregunta Isabel sorprendida.

     -¡Salvador! -dice Vicky y Andrés deja caer su taza de café estrepitosamente- ¡llegó Salvador! -grita Vicky y sale corriendo.

     Isabel y Valeria sonríen.  Rebeca sonríe transportada.  Isabel mira a Andrés con ojos fríos y toma su vaso de jugo nerviosa.

     *

     En el jardín, Salvador mira para la casa.  Walter lo espía detrás de una columna del porche.  Salvador lo ve y  mete las manos en los bolsillos y lo mira con una mirada terrible.

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     Andrés sale corriendo de la casa y se detiene al ver a Salvador como si hubiera visto un fantasma.  Salvador lo fusila con la mirada.

     Isabel sale corriendo y se queda parada en el porche mirándolo.

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     Salvador al verla, le clava la mirada con profundo dolor lleno de frialdad y rencor.

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     Regresas al final

     sin importar el tiempo que pasó

     Y estás en otra piel

     más fiel que la anterior

     ?

     Detrás salen Valeria y Rebeca.  Rebeca sonríe extasiada para sí misma.  De pronto llega Abigail y lo abraza, Salvador cambia de cara y se relaja y le sonríe.  Valeria se seca una lágrima.

     Pero Salvador en cuanto puede vuelve a mirar a Isabel.  Y los dos se comen con los ojos y el tiempo se detiene para los dos.

     ?

     Regresas al final

     sin importar el tiempo que pasó

     Y estás en otra piel

     más fiel que la anterior

     ?

     Isabel suspira con alivio y con una sonrisa disimulada, da media vuelta y entra a la casa.

     ?

     Y vuelves otra vez

     como si comenzaras a vivir

     ¿quien te embrujó?

     ¿quien te adivinó?

     ¿por qué te alejó de mí?

     ?

     Andrés lo mira con odio.

     *

     En el piso superior.

     -¡No puedo lo que me estás diciendo Vicky! No puede ser verdad... ¡no sabes lo que dices! -Ángela.

     -¡Claro que si señorita! No estoy tan loca como la gente piensa -ríe Vicky- ¡Salvador está allá afuera! -y salta de alegría.

     -¡Es imposible!

     -¡No! Pero si quiere vaya y compruebe con sus propios ojos... ¡está a todo dar y no le pasó absolutamente nada!

     Ángela sale corriendo.

     *

     Estacionamiento.

     Abigail toma del brazo a Salvador y lo lleva a la entrada de servicio.  Simón llega corriendo y se le lanza- ¡Es increíble! ¡que bonita sorpresa! -y lo abraza- ¿qué no estaba agonizando!

     -¿Ya ve señorita Ángela que no le estaba diciendo mentiras? -llega Vicky y lo abraza.

     -¡Salvador! -llega Ángela y lo besa y abraza.  Salvador la mira y le acaricia el pelo con amor.

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     En ese momento aparece Antonio con los brazos cruzados y lo mira.  Salvador abraza a Ángela y lo reta con la mirada.

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     Antonio se marcha sin saludar.

     -¿Cómo está? -Salvador a Ángela.

     -¡Feliz de tenerlo aquí! -y Ángela lo abraza feliz.

     *

     Habitación de Andrés.

     Andrés entra y se dirige a su bar privado.  Se sirve una copa de coñac y se pasea nervioso.  Súbitamente mira su copa y si beberla la estrella con rabia contra la puerta.  Walter entra corriendo- ¿Se siente mal señor? -y mira al suelo a los vidrios rotos.

     -¡Como quieras que me sienta con el regreso de ese fantasma! -grita Andrés- ¡no entiendo! -repite- ¡no entiendo! Estaba a punto de morirse... ¿cómo pudo regresar así? Como si anda le hubiera pasado.

     -¡Bueno! -razona Walter- a lo mejor no estaba agonizando como nos hicieron creer señor.

     -¿Tú viste como nos miró? -se inquieta Andrés- ¡es obvio que sabe todo!

     Walter se asusta.

     -¿Tú crees que no va a hablar con las autoridades? -Andrés se pasea nervioso- ¿qué se va a quedar así cruzado de brazos?

     -¡Si tuviera esas intenciones ya nos hubiera denunciado señor! Pero no nos puede acusar porque no sabe exactamente quien le pegó el tiro... a menos... -y lo mira con duda- ¡que usted crea que él lo descubrió!

     Andrés se toca los labios nervioso y se pasea de un lado a otro- ¡No! ¡no, no! No alcanzó a verme -le asegura- ¡pero Cerinza no es ningún bruto y va a sospechar que todo se trata de una trampa!

     -¡Si! -Walter se inquieta- ¡en ese caso yo sería el más perjudicado señor!

     -¡Por qué no lo maté! -repite Andrés mientras camina nervioso de un lado a otro de la habitación- ¡por qué no lo maté! ¿cómo pude dejar vivo a ese miserable?

     -¡No hay que lamentarlo señor! -dice Walter con cabeza fría- ¡piense que no le convenía cometer ese crimen!

     -¡Acaso es un crimen matar a un gusano como ese! -grita Andrés- ¡debe tener un pacto con el diablo! -y mira con locura- ¡o con el viejo Donoso que al parecer regresó al mismo tiempo a esta casa! -y respira entrecortadamente.

     Walter respira con miedo.

     Andrés se va lejos con el pensamiento y recuerda la noche del crimen, cuando él le dispara a Salvador.

     *

     Café de siempre.

     -¿No recuerda quien le disparó? -pregunta Ángela.

     -¡No! No recuerdo... ¡pero eso ya no importa! -sonríe Salvador- ¡estoy vivo y eso es lo que cuenta!

     Ángela suspira y le pone una mano sobre la suya- ¡no sabe la angustia que sentí cuando pensé que lo había perdido! Estaba desesperada Salvador.

     -¡Y le creo señorita! Por eso está tan feliz -y luego agrega con amargura- ¡sin embargo otros deben estar maldiciendo mi regreso!

     Ángela lo mira extrañada- ¿Otros?

     -¡Andrés Corona! ¡Walter! ¡Isabel! -contesta Salvador y luego la mira- ¡desafortunadamente debo incluir a Antonio!

     Ángela se desespera- ¡No! No piense mal de él, ahora que se está recuperando empieza a comportarse normalmente.

     -¡El me sigue mirando con prevención y rencor! Exactamente igual que como estaba antes que le sucediera esa extraña crisis.

     Ángela mira a otro lado y luego cambia de tema- ¡me parece un sueño tenerlo junto a mi! -sonríe- ¡es increíble pero no debe abusar! tiene que cuidarse hasta que se recupere por completo.

     -¡Yo me siento completamente bien señorita! -le afirma- ¡me siento bien! Y no pienso quedarme quieto... ¡no puedo perder el tiempo! -dice misteriosamente- ¡no puedo darme ese lujo!

     -¿Pero cual es la prisa Salvador? Usted es un hombre muy joven y tiene toda una vida por delante.

     -¡Los jóvenes también mueren!  Y la vida siempre resulta más corta de lo que pensábamos... ¡yo no puedo perder el tiempo! Debo luchar... ¡no puedo dar la menor tregua! -le afirma con determinación- ¡y no la daré! ¡la daré!

     (bueno, aquí pasa algo... creo que le hacen una broma a Mario porque de pronto salta en su silla y tiene que evitar reírse... y luego al terminar, como que se muerde los labios para no reír... ¡fíjense cuando vean la novela!)

     *

     Hospital.

     Salvador se pone la camisa y  observa sus radiografía y el doctor Duarte le dice a Ángela- ¡es para volverse loco! Pero no cabe la menor duda... ¡Salvador se ha recuperado inexplicablemente! Yo no me imaginaría que hace sólo unos días estaba agonizando.

     -¿Entonces todo marcha bien doctor? -Ángela.

     -¡Mucho mejor de lo que esperábamos! El resultado de los exámenes que le practicamos no pueden ser más satisfactorios.

     -¿Ya puedo marcharme de aquí?

     -¡Tenga paciencia Salvador! -Ángela lo toma del brazo.

     -¡Señorita! Permití que me examinaran porque usted me lo pidió, pero yo no soy amigo de hospitales ni de consultorio.

     -¿Podría dejarnos solos señorita Donoso? -dr. Duarte.

     -¡Claro que sí doctor! Con permiso- sale.

     El doctor Duarte toma aire -¡Salvador! Los médicos que le atendieron no pueden creer que usted esté vivo, quieren verlo nuevamente. ¡Lo consideran un caso especial!

     -¡No voy a permitir que me conviertan en una rata de laboratorio!

     -¿No es demasiado soberbio? ¡debe estar agradecido con las personas que le salvaron la vida!

     -¿Dónde está la vida doctor Duarte? -pregunta con ironía Salvador.

     El doctor Duarte lo mira extrañado.

     -¡No siempre se encuentra dentro del cuerpo! -sigue Salvador.

     -¡Usted habla de una manera muy extraña! -doctor Duarte

     -¡Como lo haría don Pedro José Donoso si hubiera sobrevivido como yo! -le afirma Salvador- ¡su corazón había aumentado de tamaño! ¡Presentaba calcificaciones en la aorta! Y todo su organismo se deterioraba cada día más... ¡el pobre no tenía salvación!

     El doctor Duarte se levanta lentamente- ¿cómo sabe usted esas cosas Salvador?

     -¡Sabría mucho más si usted como médico hubiera autorizado la autopsia de su cadáver? ¡nunca pensó que su amigo, su paciente preferido! ¿pudo morir envenenado?

     El doctor Duarte lo mira espantado y Salvador sale.

     *

     Mansión.

     -¿Nos sentamos aquí un momento? -propone Isabel en el jardín. Está vestida con jeans y una camisa bonita y alegre anudada a la cintura, mostrando ombligo.

     -¡Quieres volver a la casa! -Andrés.

     -¡No! Siento que me asfixio.

     -¡Si! -dice Andrés con sorna- ¡sobre todo ahora que volvió Cerinza! ¿podrías cruzarte con él? ¿no? -y la mira con sospecha- ¡aunque a veces creo que te alegra su regreso!

     Isabel no responde y mira a lo lejos.

     -¡Admítelo! -exige Andrés- ¡tanto tú como Valeria y las criadas están felices que haya vuelto! -y ríe con ironía- ¡Cerinza es mucho más importante que yo!

     -¡Andrés por favor! -se fastidia Isabel.

     -¡Si yo hubiera estado en su lugar a nadie le hubiera importado mi muerte! -se queja con amargura.

     -¿No te cansas de repetir lo mismo? -Isabel cansada.

     -¡No! No me canso... ¡cada día me convenzo más que soy un estorbo para ti! ¡que te quieres deshacer de mí! -suspira.

     -¡Andrés no digas estupideces!

     -¡Ya no me quieres! ¿verdad? Me rompo el alma para conseguir tu amor y no consigo nada.

     Isabel hastiada se levanta para marcharse.  Andrés la detiene del brazo- ¡Isabel! -y la obliga a sentarse.</