El Zorro: La Espada y La Rosa RESÚMENES DE MABOUCHITA 5-30 mar. 2007
Producción de Sony Pcitures, Television Internation, RTI Colombia para Telemundo
Telemundo Feb. 12, 2007 -
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EL ZORRO– lunes 5 de marzo de 2007
Serie basada en la historia de Jonhston McCully, by Zorro
Ing.
Libreto de Humberto (Kiko) Olivieri
*
En la plaza Esmeralda se horroriza al ver
como preparan la soga- ¡Qué está pasando aquí Ricardo! –grita con las manos en
la cintura- ¿Por qué vienen los gitanos, por qué todos están aquí?
Montero tontamente le detiene la sombrilla.
Y a lo lejos se ven a Jonás y Azucena.
Esmeralda con rabia le quita la sombrilla- ¡Me
engañó! usted me engañó, comandante.
-¡Déjame explicarte, Esmeralda!
-¡Es a Renzo que van a ejecutar!
-¡Cálmate, Esmeralda!
-¡No me pida que me calme, comandante! usted
fue a mi casa para burlarse de mí… para que presenciara la muerte de un hombre que
es inocente –le grita histérica.
-¡Ten mucho cuidado, Esmeralda! –le amenaza
Montero- ¡no te imagines tonterías! ¡tu gitano no va a morir! sólo es un truco
para atrapar al verdadero asesino del Inspector del Virrey… ¿está claro?
Esmeralda se queda callada y lo mira
intrigada.
-¡Mira hacia arriba! –le ordena Montero y
Esmeralda mira y ve a soldados apostados- ¿ves a esos hombres? están tan
ansiosos como yo que aparezca para atraparlo.
-¿De qué está hablando comandante, a quien
espera?
-¡Esmeralda, tú me demostraste que tu gitano
era inocente! bien… hice las averiguaciones previas y gracias a ti… ¡sabemos
quien es el verdadero asesino del Inspector!
Esmeralda lo mira sin comprender.
-¡Era tan lógico, tan obvio que no nos
habíamos dado cuenta!
-¿De quien se trata? –se asusta Esmeralda.
-¡Se trata… de Zorro!
Esmeralda desesperada mira la trampa que le
tienden al Zorro y mira con desesperación a Montero.
Bajan a Renzo y la gente grita molestam, a
punto de levantarse.
(Y por qué no lo hacen??)
-¡Quiere capturar a ese bandido que llaman
el Zorro! –le grita Esmeralda a Montero- ¡Me trajo aquí para asistir a una
emboscada! Para presenciar el asesinato de un hombre.
-¡Un momento Esmeralda! –le corrige Montero-
¡sería un asesinato si se tratara de un hombre inocente! Pero en este caso es
un bandolero, así que estamos hablando de una captura que resulta buena para
todos.
-¡Pero aún así no estoy de acuerdo
comandante! En esta trampa alguien puede resultar herido, mire a Renzo y a su
madre, ¡están sufriendo innecesariamente sólo porque usted lo quiere utilizar
como carnada!
-¡Esmeralda, resultas muy difícil de
complacer! –la desprecia Montero- ¡ya olvídalo, en cuanto capture al Zorro, tu
jardinero se podrá ir!
-¡Se lo agradezco! –con burla- ¡pero no me
pida que me quede aquí a presenciar un acto tan cobarde!
Pero Montero la detiene del brazo- ¡Esta
plaza es muy peligrosa y lamentaría mucho que resultaras herida! No voy a
permitir que te vayas hasta que no atrape al Zorro.
Y ambos se miden con la mirada... pero
Montero tiene el poder.
*
Cueva.
En ese momento Zorro se prepara en su cueva
y habla con Bernardo.
- El Zorro ya no iba a aparecer pero...
¡Sucedieron dos cosas! Primera que subestimé el amor de Esmeralda… es un error
que no volveré a cometer –le dice a Bernardo- ¡ella está dispuesta a jugarse la
vida por mí, y eso es algo con la que muy pocos hombres pueden contar! –dice
orgulloso- y la segunda es que el comandante Montero ejecutará a un hombre
inocente en la plaza… ¡es hora de actuar!
Bernardo le hace señas.
-¡Yo pienso lo mismo! Demasiado raro
ejecutar a un hombre en la plaza de Los Ángeles a plena luz del día… ¡algo no
me cuadra! Yo sé que Dios está de mi parte.
Y parte.
*
Plaza.
Las cosas se ponen peor y Esmeralda ruega que
Diego no aparezca.
-¡Ese maldito tiene que aparecer! –dice el
comandante a Pizarro- ¡que preparen al gitano para su ejecución! Y manda a unos
soldados para calmar a estos gitanos, parecen animales y si hacen algo que no
haya contemplaciones.
Pizarro obedece. Montero se pelea con
Esmeralda que se quiere ir.
-¡La esposa del comandante general es la
primera dama de esta ciudad! –le recuerda Montero-¡Es símbolo de orgullo y
jerarquía y conlleva grandes responsabilidades Esmeralda!
-¡Todavía no soy su esposa, comandante!
-¡Pero lo serás! He sido muy complaciente
contigo, Esmeralda, y podrás recibir de mí lo que quieras, siempre y cuando, me
demuestres un poco de respeto y consideración.
-¡Pues no quiero estar aquí! –le grita
Esmeralda- ¡me quiero ir!
-¡Está bien, si es así! Ese gesto hará que
la ciudad crea que no apruebas lo que yo hago, y provocará desconfianza en mí…
¡no lo voy a permitir!
-¡Ah, no! ¿y qué va a hacer?
-¡Te llevaré a tu casa con dos soldados y no
saldrás de ahí hasta que termine mi operativo militar!
-¡Yo me voy sola, no necesito que nadie me
acompañe!
-¡No lo voy a permitir, te irás con dos
soldados! –y se apresta a dar la orden.
-¡Comandante, cambié de opinión! –le grita
Esmeralda que se da cuenta que no tendría libertad para avisarle a Diego-¡me
voy a quedar aquí, quiero saber quien es ese tal Zorro!
Montero sonríe complacido.
*
Casa Gobernador.
-¡El comandante Montero se va a casar con
Esmeralda dentro de poco! –Fernando- ¿crees que es buen momento para hablar de
tu matrimonio Mariángel? Cuando te cases quiero que seas la protagonista en tu
boda… ¡no una boda detrás de otra!
-¡Papá, Diego es el mejor partido de esta
ciudad, tengo que aprovechar mientras todavía es un hombre soltero! –terca-
¡sino me apuro cualquier mujer se me va a adelantar!
-¡Pues Esmeralda ya se te adelantó!
–Fernando mete el dedo en la llaga- ¡qué no recuerdas que Diego retó a duelo al
comandante Montero por ella!
-¡No fue por ella, fue por orgullo, porque
el comandante Montero lo humilló delante de todos nosotros y Diego no tenía
otro camino más que aceptar ese duelo!
Fernando sonríe cansada- ¡No tengo ánimos de
discutir este tema ahorita! –le ruega- ¡no me siento bien!
-¡Papá, te lo ruego, habla con don Alejandro
y convéncelo de mi compromiso con Diego!
-Mi vida, desconozco a los De La Vega ahora…
-le confiesa y agrega con desprecio- ¡parece que quieren más a esos salvajes
que a sus propios amigos españoles! Los vi bautizando a una india con ropas
finas… -y se queda pensativo- ¡a una india!
Y recuerda al bautismo de Yumalai.
-¿No me vas a decir que no te gusta Diego
porque es hijo de una mestiza? –Mariángel lo interrumpe en sus pensamientos-
¡papá!
-¡Esa india! –se despierta- ¡se parece muchísimo
a Regina! Es igualita –de pronto se da cuenta y respira nervioso.
*
Una carreta.
-¡Sé que no hablarás de las razones que
tienes en contra de Fernando, Yumalai! No las necesito –Alejandro- ¡me ha
tocado vivir entre dos mundos los blancos y los indios! Me toca a mí mediar.
-¡Cada quien hace lo que le corresponde…
padrino!
-¡Tú no vas a tocar a Fernando, Yumalai!
-Usted es mi dueño, y usted manda –mira a
otro lado- ¿de qué se ríe?
Dolores se da cuenta que algo pasa y les
cuentan que van a colgar al asesino del Inspector del Virrey. Alejandro decide
ir a ver que está sucediendo.
*
Casa Gobernador.
-¡Alejandro De La Vega, como su hermana
María Pía exageran! Se puede ser compasivo con esos salvajes, pero hasta cierto
punto! –habla Fernando como para él- ¡cuando nuestros abuelos llegaron a estas
tierras fueron recibidos con lanzas, flechas y los De La Vega desconocen esa
parte de la historia!
Mariángel lo escucha aburrida- ¡Papá,
hablábamos de mi boda!
-Mariángel, por favor –la toma de los hombros-
no quiero tocar ese tema… tengo otras cosas en mi cabeza, quiero salir a la
calle a tomar aire fresco –y la besa en la frente y se marcha.
Pero Mariángel sospecha que algo anda mal y
lo sigue.
*
Misión.
En la capilla rezan las hermanas, María Pía sufre
y recuerda.
(Confused como puede RECORDAR si ella NO
ESTABA presente!!)
Ve a Fernando que entra a la tienda dónde
duermen Regina y Diego tranquilamente y se lleva a Regina, que la toma del pelo
y que mata a varios indios. A Diego que asiste cuando su madre le clava un
cuchillo en el ojo a Fernando. Y Regina que muere llamando “Tisha”. Y luego se
ve a ella misma con Diego, pequeño, endormido. “Te prometo que nunca más nadie
volverá a hacer daño, te protegeré con mi vida si es que hace falta. Voy a ser
como un ángel de la guarda para ti, siempre voy a estar contigo… mi querido
Tisha… te bautizaremos y desde aquí en adelante serás mi pequeño Diego.”
Vuelve a la realidad y llora… y vuelve a
recordad a Fernando que le ruega detrás de unas rejas- “María Pía, merezco una
explicación, ¿Por qué me dejaste esperando en la iglesia María Pía, por que no
te casas conmigo?
-¡No puedo casarme contigo! –llora.
-¿Por qué? –llora Fernando.
-¡No te puedo decir por que, no me pidas que
te diga nada más! Sólo te pido que te olvides de mí para siempre y que no
insistas más… por favor.
-María Pía… -ruega Fernando.
María Pía lo mira a los ojos- ¡Lo nuestro se
acabó para siempre, perdóname! -y huye.
-¡María Pía, no voy a renunciar a ti, nunca
voy a renunciar a ti! –grita desesperado y toma una silla y la tira contra el
suelo!”
María Pía vuelve al presente otra vez y
recuerda a Esmeralda, y lo que hizo en el nacimiento de la niña… y la terquedad
de Diego y su amor.
-¡Vamos a ver Fernando, hasta que punto
estás arrepentido! –dice en voz alta.
*
Casa Gobernador.
Fernando sale corriendo a pesar de los
gritos de Mariángel.
-¡No hay nada que hacer señorita! –aparece
Olmos- ¡a su padre no le gusta esa porción de sangre india que hay en don Diego
De La Vega! Quiere lo mejor para su hija predilecta –con una sonrisa malvada.
-¡Olmos, se equivoca! –dice fría Mariángel-
¡es esa mujer, María Pía De La Vega! Y usted lo sabe como yo, ella es su divino
tormento… ¡guardia, ensille un caballo! Al fin me dejó ver la razón de la
ruptura con María Pía pocos días antes de su boda.
-¿Indios?
-¡Algo relacionado con los indios! Y sabemos
cómo los odia papá, quiero comprobarlo, quiero saber si se va a encontrar con
ella… ¡no me gusta el poder que ejerce sobre papá! –y se marcha.
*
Plaza.
Alejandro llega con Dolores y Yumalai y se
encuentra con el desastre- ¡No me gusta lo que estoy viendo! Espérenme aquí las
dos… todo el mundo conoce mi coche, nadie se les acercará aunque yo no esté
presente.
En otra esquina Esmeralda desesperada detrás
Montero de pronto lo ve- ¡Don Alejandro!
-Vaya, por lo visto está llegando a este
evento la gente más importante de la ciudad- Montero satisfecho- al que no veo
es a Diego De La Vega.
Esmeralda se quiere morir por escapar.
-¡Me imagino que no vendrá! –ríe Montero-
este tipo de escena deben de ser bastante fuertes para él como para ti…
Esmeralda.
-La madre y los amigos de Renzo deben estar
pasando el peor día de su vida- le reprocha Esmeralda- ¡no es justo comandante
que los torture de esta forma para ponerle una trampa a un bandido! Si quiere
atrapar al Zorro haga lo que sea pero a Renzo déjelo libre por las lágrimas de
esa pobre mujer.
-Ya cálmate Esmeralda -se impacienta- esa
mujer reirá en un rato cuando le entregue a su hijo vivo, además dejamos a
estos gitanos acampar a orillas del pueblo y que hagan uno y otro escándalo…
así que me parece justo que colaboren para una buena causa… ¿no te parece?
-¡Pizarro!
Esmeralda no lo escucha- ¡Tengo que avisar a
Diego, tengo que prevenirlo! –y Esmeralda se escapa.
Renzo se niega a que le tapen los ojos y
trata de escapar, la muchedumbre se enardece. La madre de Renzo corre y un
soldado le va a pegar con su bayoneta cuando Alejandro se enoja y la defiende.
Se acerca y Azucena le dice que su hijo es inocente.
Montero lo mira enojado.
*
El Zorro se acerca cabalgando sobre Tornado.
*
Plaza.
Alejandro se acerca a pedirle explicaciones
a Montero- ¡Una dama es una dama, más aún si se trata de la madre de alguien
que van a ejecutar!
-Don Alejandro, a veces mis hombres se
exceden –Montero.
Azucena le ruega a Alejandro que la ayude.
-¡Tengo entendido que ese hombre está
acusado de asesinar al Inspector del Virrey, comandante Montero! Supongo que lo
habrán capturado mientras lo mataban… de otra manera… ¿Cómo es posible que
pudiera ser sentenciado a muerte tan rápido?
-Don Alejandro, con todo el respeto me
gustaría llevar esta conversación a otro lugar… en privado –y mira a Azucena
con desprecio- ¡sáquenla de aquí!
Jonás interviene y le ruega- ¡Permítale
estar con su hijo!
-Por favor comandante, no se haga de rogar
–Alejandro.
-¡Les voy a dar una sola oportunidad y
espero que la aprovechen porque tengo mis problemas completos hoy! –y los deja
quedarse.
En ese momento Montero se da cuenta que
Esmeralda ha huido- ¿qué se hizo de esa loca?
Esmeralda le pide a un cochero que la saque
de la ciudad cuando llega Fernando- ¡Esmeralda, qué estás haciendo!
Esmeralda se pone pálida- ¡Yo me tengo que
ir!
-¡No comprendo qué haces aquí!
-¡El comandante Montero me obligó a venir
para que viera la ejecución de un hombre! –se insurge.
-¿Una ejecución? –se sorprende.
-Y le dije que me quería ir pero no me
permitió… ¡pero yo me voy!
-¡Bájate de allí ahora mismo! –le exige
Fernando.
Aparece Montero y Esmeralda se encuentra
entre Fernando y Montero.
*
Mariángel que seguía a Fernando se pierde y
se encuentra con unos hombres que la ven muy bonita y que no le creen que sea
la hija del Gobernador porque está sola y sin guardaespaldas.
-No me vayan a hacer daño.
-¡Al contrario! –se burlan.
-Si me tocan se van a arrepentir el resto de
sus miserables días.
Pero los hombres la bajan del caballo a la
fuerza.
*
Casa Gobernador.
María Pía va a ver a Almudena- ¡Eres la única
amiga que he tenido en toda mi vida!
-¡Que tienes y tendrás porque esto es para
toda la vida!
-Tenemos mucho de qué hablar, estás al tanto
de lo que sucede porque fue en tu casa… ¡Montero retó a duelo a Diego!
-Estoy muy preocupada por eso, pero peor
está Esmeralda.
-¿Qué van a hacer?
-Fernando no quiere ni que le toquen el tema
porque sencillamente decidió conceder la mano de Esmeralda a Montero y ya está…
pero además Alejandro dijo delante de mí que Diego respondería con dignidad.
María Pía se indigna- Los hombres son como
animales a veces, Almudena tenemos que hacer algo, impedir que suceda una
tragedia… ¡vine porque quiero hablar con Fernando!
-¡Claro, él te va a escuchar a ti! Eres la
única persona que puede impedir este duelo.
-¡No le voy a hablar del duelo, sino de
Diego y Esmeralda!
*
Plaza.
-¡Esto es ridículo! –grita Esmeralda
mientras sigue a Fernando- ¡pareciera que todos se empenan en que yo presencie
un asesinato! Es como si llevaran a una niña al parque a pasear.
-Tú eres la prometida del comandante Montero
y la hija del Gobernador –Fernando- no andas sola por el mundo, tienes
responsabilidades… ¡el día que comprendas eso vas a ser tratada como adulto!
-¡No quiero estar aquí!
-¡Tú dijiste que te querías quedar! –le
grita Montero- ¡quien te entiende!
-Pues sí… porque pensé que El Zorro vendría
rápido… ¡pero ha pasado suficiente tiempo como para ahorcar a toda la ciudad!
Él no vendrá… El Zorro no vendrá.
-¡Lo hará, que no te quede la menor duda,
Esmeralda! Solo hay que darle un poco de tiempo, la noticia de la ejecución se
dio a ultima hora y debe estar en camino… ¡El Zorro y su cabeza la tendrá el
Virrey, nada salvará al Zorro esta vez!
*
Una callejuela.
Los hombres se disponen a violar a Mariángel
cuando aparece El Zorro y con dos latigazos los espanta. Mariángel lo m ira
alelada.
-¿Se encuentra bien?
-¡Sí! ¿usted quien es? –lo mira de pies a
cabeza.
-¡La sombra del mal, cuidese! –se burla y se
marcha.
Mariángel lo sigue pero Zorro sube a Tornado
y se marcha.
-¡Te volveré a ver, seas quien seas ahora sí
has despertado mi curiosidad! –suspira Mariángel.
*
Casa Gobernador.
Almudena no cree que María Pía pueda
convencer a Fernando.
-Diego ama profundamente a tu sobrina
Esmeralda.
-Bueno, pues, mal rato que le espera a
Fernando, pues si hay alguien a quien él pueda escuchar atentamente es a ti.
María Pía dice que lo va a intentar, y
Almudena le dice que va a lograr.
-¿Por qué estas tan segura, Almudena?
-¡Jamás, jamás mi hermano te ha dejado de
amar! No existe nada en este mundo que él no te conceda, por encima de sus
hijas, por encima de mí estás tú… ¡tú eres sagrada para él!
-Prefiero que no hablemos de eso –se pone
triste.
Almudena le ruega que lo intente y la abraza
riendo con esperanzas.
*
Cueva del Zorro.
Una reunión de hombres con capuchas que no
se ven uno al otro. Solo el padre está al descubierto.
-Estimados frateres, ya tenemos noticias del
misterioso prisionero que cuida con tanto celo el comandante Montero, en la
prisión del Callao –anuncia- ¡se trata de una mujer!
(qué buen trabajo señores... tardaron nada
más 20 años en descubrirlo... Very Happy )
-¡Una mujer en esa prisión! De quien se
trata frater Tomas.
-Nuestro contacto en la corte no ha podido enviarnos
todos los detalles, pero si hay algo cierto, esa mujer le importa mucho a la
Corona… ¡el rey de España sufrió chantajes por eso!
-¿El rey con todo su poder victima de un
chantaje?
-Hay alguien que se hace llamar el Topo,
detrás de ese chantaje.
-Frater Tomas… ¿el Zorro no ha intentado
sacarla de ahí?
-No podemos contar con el Zorro en este
momento.
-¿Por qué?
-¡Lo único que les puedo decir, para
mantener el secreto de su identidad, es que el Zorro está cumpliendo una misión
de orden personal!
-Es la primera vez.
-¡Permitanme decirle que detrás de esa
máscara hay un ser humano, un mortal, un hombre igual que nosotros! Un hombre
que tiene desdichas, sentimientos.
-Dicen que El Zorro no ha vuelto a aparecer
y que Montero está cometiendo injusticias en toda la región… ¿está pensando en
abandonar la misión?
-¡No lo creo! Si el Zorro es el hombre que
conozco y admiro pondrá por encima de todos sus ideales -les promete- Y muy
pronto reaparecerá El Zorro.
*
Y justamente aparece en la plaza, y observa
sin que lo vean.
Todos los esperan. Montero y Fernando uno al
lado del otro.
Cerca de ellos Esmeralda reza- Padre nuestro
que estás en los cielos, no permitas que venga, aléjalo de aquí –y reza y reza.
En ese momento llega Mariángel toda
despeinada.
-¿Qué haces aquí, Mariángel?
-¡Papá, quedé muy preocupada por la forma
que te fuiste de la casa! Así que decidí seguirte… en el camino me encontré con
unos bandidos que querían violarme –dice frescamente.
A pesar del momento Montero y Fernando la
miran como si estuviera loca.
-¡Pero en ese momento apareció, ese hombre,
el enmascarado que viste de negro y me salvó la vida!
Esmeralda la escucha y se acerca- ¿El Zorro?
Viste al Zorro.
-¡Eso significa que ya está aquí! –festeja
Montero- y que muy pronto lo veremos… ¡Pizarro!
Esmeralda no sabe qué hacer.
-¿Qué se supone que está pasando? –intrigada
Mariángel.
-Aquí van a ocurrir cosas muy desagradable
–dice Fernando, están en medio de la plaza- ¡así es que será mejor que las dos
se vayan a la casa!
Pero ninguna se mueve.
-¿No se trata de la ejecución de ese gitano?
¡aquí hay algo más! ¿Esmeralda, qué hace acá?
-¡Esto es una trampa para atrapar al Zorro!
–Fernando.
-¡Atraparlo!
-¡Van a matarlo! –le anuncia.
-¡Con más razón me voy a quedar papá, ese
hombre salvó mi vida! Es imponente, dudo mucho que lo puedan atrapar.
-¡Haz lo que quieras! –se exaspera Fernando-
nada más resguárdate porque va a haber balazos por todos lados.
Mariángel lo mira asustada y corre a
cubrirse.
Montero le dice a Pizarro que El Zorro está
observando y analizando la situación- ¡Comienza con la maldita ejecución,
Pizarro!
-¿Y si no aparece, mi comandante?... –duda-
¿quiere que ahorque al gitano de todos modos?
-¡Maldita sea! –le grita Montero-¡aparecerá!
¿Cuántas veces te lo tengo que decir, Pizarro?
Esmeralda, sin miedo espera nerviosa.
Alejandro se acerca y la saluda y luego se
acerca a Fernando- ¡Fernando, con todo el respeto que te mereces y que eres el
Gobernador, y que esto ha sido una decisión tuya! Pero… ¿no crees que debieron
hacerle un juicio a este gitano antes de ejecutarlo?
Fernando mira nervioso para todos lados-
¡Alejandro, te daré todas las explicaciones que te mereces, más adelante, este
no es el momento para hablar!
A pesar del miedo Mariángel se acerca
curiosa a escuchar la conversación.
-¡Perdóname, que insista Fernando!
-¡Esto no es real, Alejandro! –lo calma- ¡el
gitano no va a morir! Aquí va a morir otro… ¡El Zorro!
Alejandro lo mira preocupado.
*
En la horca Pizarro le ordena al Sargento
García que ahorque al reo.
-¡Lamento mucho tener que ser yo quien
proclame esta ejecución! -se disculpa el sargento.
-¡Haga lo que corresponda, sargento y
terminemos con esto de una buena vez!
El Sargento García lee: “La Gobernación de
Santa María de Los Ángeles ordena por el presente edicto la ejecución en la
horca del prisionero, el gitano Renzo, culpable del asesinato del Inspector del
Virrey. Se procede a cumplir la sentencia. Prisionero, según la ley tiene derecho
a sus ultimas palabras”
-¡Soy inocente!
Azucena llora y grita.
Esmeralda viene al ataque contra Montero-
¡Comandante, usted me aseguró que la muerte del gitano era una farsa! ¡le exijo
que termine con esto!
-¡Esmeralda, no intervengas! –Fernando.
Montero le va a responder cuando de pronto
ve al Zorro parado en el techo de una casa- ¡Maldición! –y grita - ¡El Zorro
está aquí!
Y todos gritan y le hacen hurras.
Esmeralda toma la pistola de Montero y le
dispara muy torpemente.
-¡Qué haces! –grita Montero- ¡disparen a
matar! –ordena.
Y todos los soldados disparan pero a Zorro
no le llega una.
-¡Lo pusiste sobre aviso! –le grita Montero
a Esmeralda.
-¡Le disparé porque estaba aterrada!
-¡Recarguen y disparen!
Pero Zorro envía una bomba de humo y los gitanos
aprovechan para liberar a Renzo. El Sargento García cae al suelo.
Pizarro sube a pelar con Zorro.
Zorro lo desarma y rápidamente lo estrella
contra el madero y le hace la marca de Zorro en la espalda.
Mariángel sonríe- ¿De dónde salió este hombre?
Zorro hace retroceder a Pizarro.
-¡Eres único mi amor! Dales duro –suspira
Esmeralda.
Zorro le entrega su espada a Pizarro y le da
un puñetazo.
-¡Comandante!
-¡Disparen! –ordena.
Pero las balas no le tocan a Zorro que hace
piruetas y saca armas ultimo modelo y baja a los soldados.
Alejandro abraza a Dolores y a Yumalai.
Montero se enoja- ¡Me encargaré yo mismo de
ti! Que nadie dispare… -ordena- ¡sabremos quien eres en realidad Zorro! –y con
un brazo en cabestrillo lo enfrenta.
Pero Zorro lo desarma rápidamente.
Tobías en medio de la multitud abre la boca
sorprendido- ¡Así que El Zorro, huy, buena técnica, muy bien mi Zorro! –admira-
¡multo bella!
Esmeralda sonríe orgullosa. El Sargento
García mira a Zorro con admiración.
Zorro se detiene- ¡Montero, no me parece un
combate justo si solo usa un brazo! –dice con voz grave.
-¡Maldito Zorro! –sigue Montero.
Zorro lo echa por tierra.
Alejandro mira a Fernando.
-¡Ahora! –grita Montero.
Y los soldados le echan una red a Zorro.
Esmeralda se desespera al verlo atrapado-
¡No puede ser!
Montero ríe feliz- ¡Te tengo!
El Sargento García pone cara triste.
-No lo toquen ¡Lo quiero vivo! –ordena
Montero.
-Virgencita… ¿qué hago? –y Esmeralda corre.
Mariángel pone cara de desagrado porque capturaron
a su Zorro-¿Por qué justo ahora?
Fernando se acerca para mirarlo con
curiosidad.
-¡Acerquense, no tengan miedo! –grita
Montero-¡hoy vamos a desenmascar al Zorro, hoy el pueblo de Nuestra Señora de
Los Ángeles conocerá la identidad del Zorro!
Alejandro se acerca y Zorro lo mira
preocupado.
-¡Eso nunca! –sonríe Esmeralda dispuesta a
cualquier cosa para evitarlo.
(que hara!! Surprised)
*
Capilla.
Bernardo le avisa al padre que El Zorro ha
regresado- ¡Está salvando a ese pobre gitano! –festeja feliz- ¡hay que brindar,
el comandante Montero tendrá que enterarse que no le va a ser nada fácil
librarse de su peor enemigo! Brindemos… yo sabía que Diego no nos iba a fallar…
¿ha mas?
Y Bernardo le muestra el corazón.
-¿Fue Esmeralda? Vaya –se sorprende-
¡solamente una muchacha tan valiente y tan noble podría inspirar al Zorro a
seguir combatiendo! Va siendo hora de conocer a esa muchacha… ¡quiero conocer a
la mujer que le robó el corazón al Zorro!
*
Plaza.
-¿Qué les pasa cobardes? ¡quitenle la red!
Los soldados con miedo se la quitan y
Esmeralda sube a una carreta y lo hace encabritar.
-¡Pizarro, levántese! –grita Fernando- y
vigile al enmascarado- y lo levanta del suelo todo grogui.
Montero sale corriendo detrás de Esmeralda.
Alejandro sale corriendo y detiene al
caballo de Esmeralda- Tranquila… ¿se encuentra bien, señorita Esmeralda?
-¡Casi me mato!
-¡Estás bien! –llegan corriendo Fernando y
Montero.
-¡Qué demonios pasó!
-¡Una avispa picó al caballo! Comandante… se
asustó muchísimo, casi me mata.
-¡Una avispa! Ya dejela comandante, mejor
hagase cargo de ese… -y Fernando se queda sin habla.
Porque El Zorro simplemente ha desaparecido
y Pizarro está en el suelo- ¡Levántate! ¿qué pasó?
-¡Todo fue muy rápido mi comandante!
-¡Cierren todas las salidas de la plaza!
-¡Ya para qué comandante! –Fernando
decepcionado- ¡ya es tarde, mire!
Y a lo lejos aparece Zorro sobre su caballo.
Y Montero y Fernando miran con rabia a
Esmeralda que está muy orgullosa al lado de Alejandro.
Tobías todo afectado se seca el sudor con un
pañuelo.
Yumalai y Dolores sonríen.
*
Los gitanos bien lejos ven pasar a Zorro,
perseguido por los soldados y deciden impedir el paso de los soldados con
barriles. El Zorro escapa.
-¡Bendito seas hijo de la luna y la
justicia!
*
Plaza.
Esmeralda llega del brazo de Alejandro.
Montero está furioso.
-¡Señorita Esmeralda, comandante Montero!
Permiso –se marcha Alejandro.
-¿Te das cuenta que acabas de estropearlo
todo? –furioso Montero- ¡Teníamos a ese criminal en nuestras manos y por tu
torpeza se escapó!
-¡Ah! –finge Esmeralda- esto es el colmo
comandante, ¿es mi culpa que el caballo se haya asustado? Ha puesto en riesgo
mi vida- le reclama- ¿le importa más atrapar a ese bandido que la vida de su
futura esposa!
-¡Ya Esmeralda! Es suficiente –le corta
Fernando-tú y tu hermana se van a la casa inmediatamente… ¡y usted comandante,
a mi despacho!
-Señor Gobernador.
-¡A mi despacho! –le grita Fernando fuera de
sí.
Esmeralda feliz. Montero la mira con rabia.
-¿Mariángel, te vas o te quedas? –pregunta
Esmeralda.
-¡Tú como siempre quieres ser el centro de
atención! Y lo logras hermanita.
-¡El caballo se desbocó!
-¡Se desbocó! –le burla- ¡pues esta vez te
lo agradezco… porque salvaste al Zorro!
Esmeralda la mira con curiosidad, alerta.
-Un hombre así sí que me desvelaría… ¡ese
hombre me encantó! –y se aleja.
Esmeralda hace caras imitándola y la sigue.
Tobías se encuentra con Catalina que llega
corriendo -¡Pensé que me iba a desmayar, nunca antes había visto tan cerca al
Zorro!
-Yo tampoco.
-¡Es más fuerte de lo que imaginé, se
enfrentó a todos y los venció! Es como uno de esos héroes de novelas
románticas.
-¡Catalina! ¿qué es esa manera de hablar de
un bandido? –se enoja Tobías- ¡si tu padre el honorable juez te escuchara
hablar se avergonzaría de ti! Cualquiera diría que admiras a ese truhán.
-¡No me malinterpretes! El Zorro es un
forajido… ojala que lo atrapen.
-¡No lo creo! Para atrapar al Zorro hay que
ser más astutos que él… ¡además ese hombre no es un salvaje de estas tierras!
–dice inteligentemente Tobías.
-¿Tú cómo lo sabes?
-¡Acabo de estudiar su esgrima! –y lo imita-
¡su ataque! ¡sus estocadas! La forma cómo empuñaba la espalda… ¡El Zorro se
educó en España! –juzga.
-¡Por favor, Tobías! –ríe burlona- ¿en
España?
-¿No me crees, por qué crees que vence tan
fácilmente a cualquiera que se le enfrenta? ¡por su técnica querida! ¡Tenich!
Cada espadachín muestra en su manera de pelear el sello característico de su
maestro.
-¿Y… El Zorro?
-¡El Zorro acaba de mostrarme el suyo! Sólo
hay una persona en toda Europa que pudo enseñarle a pelear.
-¿Qué piensas hacer?
-¡Tal vez envíe un par de cartas a España!
No me será difícil averiguar cual de los discípulos de ese maestro… ¡vive aquí
en América!
-¡Ten mucho cuidado, Tobías! No pensarás
descubrir al Zorro.
-¿Yo, Catalina? ¿acaso tengo cara de
delator?
Catalina lo mira con sospecha.
*
Capilla.
Zorro aparece en la puerta todo de negro y
admira el trabajo del padre Tomas.
-¡Bernardo me informó de tu regreso! Parece
que esa muchacha… Esmeralda… tomó parte en tu determinación.
-¡Así es padre, le hablé sobre mí, le conté
todo! Y está dispuesta a luchar a mi lado y lo demostró hace un momento en la
plaza.
-¿Salvaste al gitano?
-El gitano está a salvo… el miserable de
Montero lo utilizó como carnada para tenderme una trampa y casi me atrapa…
¡estuve cerca padre! Felizmente… Esmeralda pudo manejar la situación y me ayudó
a escapar.
-Parece ser que esa muchacha es bien
especial.
-Después de lo que hizo hoy, me siento
tranquilo, es una mujer muy valiente… ¡una digna mujer para el Zorro!
El padre festeja y luego -Tenemos muchas
cosas que hacer Diego, la cofradía está muy inquieta por conocer quien es esa
mujer que tienen encerrada en la prisión del Callao.
-Por eso vine padre, porque yo sé de quien
se trata.
*
Una calle.
Esmeralda y Mariángel caminan escoltadas.
-¡Me lo has dicho miles de veces! Fue el
Zorro quien te rescató de los bandidos- Esmeralda- ¿y no has pensado que posiblemente
lo único que quería era robarte tus joyas?
-¡No, querida! –ríe Mariángel- ¡lo vi en sus
ojos, ese hombre me conoce, sabe muy bien quien soy! A lo mejor… me persiguió
porque se enamoró de mí –dice llena de sí misma- ¡No lo culpo!
Esmeralda ríe forzada- ¡Qué tonterías dices
Mariángel, ese hombre es un delincuente, un asaltante de caminos!
-¡Un hombre ante todo, valiente, arrojado,
sin miedo… y si se oculta tras una máscara es porque lleva una doble vida!
–calcula- ¡podría ser cualquiera de este pueblo!
Esmeralda se preocupa.
-¡Eso lo hace mucho más interesante!
-¿Te atrae? Pero yo pensé que tu sueño era
casarte con un hombre… noble… de la mejor cuna… ¡el hombre más apuesto y rico
del mundo! No con un infeliz ladrón.
-¡Tu de verdad crees que yo me quiero casar
con el Zorro! –se burla Mariángel- ¡Esmeralda, yo no sé si tu te haces o eres
ingenua!
-¿A qué te refieres?
-¡Tú crees que todos los hombres son para
casarse! –ríe- ¡en qué mundo vives, Esmeralda, yo jamás me uniría a un
bandolero como ese! –con desprecio- un hombre así, sólo es para vivir una
fantasía.
Esmeralda pierde la calma- ¡Te aconsejo que
no lo intentes! –y se da cuenta y disimula- ¡te podrías meter en un grave
problema Mariángel!
-¡Y me lo dices tú! –ríe Mariángel- ¡que te
la pasas metida en problemas, y dándole dolores de cabeza a mi papá! Además de
qué sirve la vida si uno no se arriesga y no tiene emociones… ¡yo tengo que
saber todo acerca del Zorro, tengo que saber quien es! Y lo voy a saber todo –se
marcha.
Esmeralda la mira marcharse preocupada.
*
Capilla.
-¡La madre de Esmeralda, es la prisionera!
¿Quién es esa mujer?
-¡Fue la propia Esmeralda quien me lo dijo!
Padre… ella entró en la prisión y la vio y tal como dijo el informante de la
Corte… ¡la mantienen encerrada en una celda cubierta por una máscara de hierro!
-¡Pobre mujer! Para Esmeralda debió ser
terrible encontrarla en esa situación.
-¡Así es pero peor ha sido enterarse que
quien la mandó encerrar ha sido su propio padre! ¡él la engañó durante todos
estos años diciéndole que su madre murió al nacer ella!
-Nosotros tenemos información que existe un
personaje llamado El Topo, ese personaje es que el que chantajea a la Corona
Española porque sabe quien es esa mujer… ¡con lo que me has dicho!
-¡El Topo es el mismo Gobernador Fernando
Sánchez de Moncada!
-¡Dios mío! ¿Quién es esa mujer, por qué la
tienen detrás de una máscara de hierro?
-¡No lo sé, padre! Pero le prometo que lo
averiguaré… ahora tengo que irme…
-¡Diego! ¿qué vas a hacer con el duelo que
tienes con Montero? ¡tan pronto que uses la espada, te descubre!
-¡No se preocupe! –sonríe- ¡mi papá me está
enseñando a usarla!
-¿Tu papá? –ríe Tomas y lo bendice. Al
quedar solo -¿Quién es esa mujer? –piensa- ¿Por qué la mujer de Fernando
Sánchez de Moncada pone en peligro la Corona?
*
Es la noche.
-¡Maldita sea, Montero! Usted me dijo que
este plan no podía fallar –se pasea histérico Fernando- ¡y el Zorro, no
solamente liberó al prisionero sino que escapó con él! ¡más bien desapareció
frente a nuestras narices!
-¡Nos tomó por sorpresa señor Gobernador!
–grita Montero- ¡utilizó armas que nadie tiene en la ciudad, ni siquiera yo!
-¡Aún así, era un solo delincuente y pudo
contra todo un batallón!
-¡Su hija Esmeralda también tuvo que ver!
–acusa Pizarro- ¡sino se hubiera desbocado en ese caballo!
-¡No se justifique con mi hija!
-¡Pizarro, cállese! –Montero- ¡El señor
Gobernador tiene razón! –echa todo sobre su mesa- ¡maldita sea, el día que
atrape a ese malnacido del Zorro lo mataré con mis propias manos y me beberé su
sangre!
-¡Eso de atraparlo está por verse!
-Señor Gobernador, yo le prometo que voy a
juntar un batallón con mis mejores hombres –Pizarro- ¡tarde o temprano caerá!
-Ese no es mi problema… ¡el Zorro es problema
de ustedes! –les grita Fernando- ¡mi problema es si el Virrey va a creer que El
Zorro mató a su inpector!
-¡Al menos no lo negará, señor Gobernador!
-¡Eso no es suficiente, Montero! Este circo
en el cual ustedes hicieron el ridículo –y toma a Pizarro y muestra la Z en su
espalda- ¡no me va a manchar, no me va a salpicar! ¡no va a manchar mi carrera!
–los amenaza- ¡primero los hundo a ustedes dos! –y se marcha furioso.
Montero se muerde de rabia.
*
Casa Gobernador.
Olmos escucha a Mariángel admirar al Zorro-
¡El Zorro posee una energía y una deztreza que va más allá de lo que nunca
había visto! Jamás un hombre me había hecho temblar y frente a él me sentí
débil… sin aliento para hablar.
-En otras palabras palabras, ese bandido
encarna para usted un ideal del verdadero hombre… ¿Cómo se concilia esto con su
interés por el joven Diego De La Vega?
Mariángel lo mira furiosa- ¡Esa pregunta tan
absurda! –se acuesta en su cama- ¿qué tiene que ver una cosa con la otra?
-Por la manera como habla de ese…
impresionante Zorro… ¡percibo en sus palabras las entonaciones del amor!
Mariángel lo mira con burla y ríe a
carcajadas apuntandolo con un dedo- ¡Amor, Olmos! Usted me parece tan gracioso…
¿Quién habla de amor? –y mira a lo lejos- Esmeralda me dijo lo mismo… que
curioso… ¡pero yo no estoy hablando de amor! Estoy hablando de algo que
solamente una mujer podría entender.
-¡Sentí en sus palabras un cierto…!
-¡El Zorro es un hombre de este pueblo! Un
hombre enfrentado al poder del comandante Montero –ríe- ¡pobre Montero! Un
hombre muy especial… ¡Diego De La Vega es el hombre que cualquier mujer
desearía como marido… ¡pero el Zorro es el amante perfecto, un hombre para
sentir y soñar! –cierra los ojos.
Olmos se siente mal- ¿Por qué me habla usted
de estas cosas? ¿Por qué me cuenta sus intimidades de mujer?
-¿Lo aburro Olmos?
-¡Me humilla!
-Le cuento mis intimidades porque es como
hablar con otra mujer –y se empieza a sacar las botas y las medias mostrándole
las piernas- ¡Claro que sin los problemas de la envidia que tendría otra mujer!
–y de reojo vigila la reacción de Olmos que la mira con deseos.
-¡Yo soy un hombre, señorita! –le ruega
Olmos.
Mariángel ríe a carcajadas - ¿Usted es un
hombre? ¡Gracias Olmos, por la información! Si usted es un hombre como dice…
¡demuéstremelo! –y se recuesta en la cama luego de tirar sus medias al suelo y
le levanta un pie- ¿quiere besar?
Olmos la mira sin atreverse.
-¿Cree que no sé cómo me mira, Olmos? –se
burla- ¡béselo! Si es hombre como usted dice, bésame el pie.
Olmos se acerca.
-¡De rodillas, Olmos! –le ordena- de
rodillas.
Olmos se arrodilla
y está a punto de besarle los pies cuando
Mariángel le retira el pie - ¡Se lo daré a besar! –le promete- ¡tal vez los
dos, quizás hasta le permita lamerlos!.... sólo si usted me averigua qué hombre
en esta ciudad es el Zorro.
Mariángel sonríe con lascivia pensando en el
Zorro.
Olmos se queda temblando, arrodillado al pie
de la cama, y respirando agitadamente.
(disculpen... Vomito no lo pude evitar... asqueroso
lo que hace Mariangel Mad )
(EXCELENTES LOS DOS Very Happy Very Happy
ANDREA LOPEZ como Mariangel y RAUL GUTIERREZ como Olmos!!)
*
FIN DEL CAPITULO
*
Advertencia: este página puede contener
links a sitios ajenos a mi responsabilidad)
@2005 Narración by Mabouchita! Z;D
www.mabouchita.com
Este resumen es
MUCHO trabajo, tiene miles de palabras y conlleva varias horas. Lo pueden
compartir con sus familias y con los amigos, pero les ruego no lo copien a otro
sitio Web (excepción hecha a Telenovela World).
*
Las imágenes o links pueden estar
protegidos por Copyright, cualquier problema enviarme un email a
mabouchita@gmail.com[/url]
www.mabouchita.com: Z017 – CHANTAJE – martes 6 de marzo de
2007
Serie basada en la historia de Jonhston McCully,
by Zorro Ing.
Libreto de Humberto (Kiko) Olivieri
*
Casa Gobernador.
Esmeralda ríe a carcajadas.
-¿Te da risa, por qué estás tan feliz
Esmeralda? Yo pensé que ibas a llegar totalmente desilusionada de tu paseo con
Montero.
-¡Ese imbécil es estúpido! Me llevó a la
ciudad para ver la ejecución de Renzo el gitano.
Almudena se espanta- ¡Qué!
-¡Sí, al principio pensé que se estaba
burlando de mí! Pero después… ¡no sabes el día tan maravilloso que pasé!
-No entiendo nada… ¿qué tiene de maravilloso?
-¡Tenías que haber estado allí! Bueno… lo de
la supuesta ejecución del gitano era una trampa para atrapar al Zorro.
-¡Dios, ese villano de los carteles que se
viste de negro con un antifaz!
-¡Sí, y no sabes lo atractivo que es!
–suspira Esmeralda- ¡te lo puedo asegurar!
-Hum… igual me explicas… ¡todavía no
entiendo qué tiene de gracioso todo esto!
-Bueno, la historia es así… ¡el comandante
Montero estaba seguro que El Zorro iba a rescatar a Renzo el gitano y armó una
operación militar digna de un general! –ríe- ¡pero todo le salió mal! El Zorro
lo dejó en ridículo delante de todos y yo tía… ¡ay, yo soy tan feliza! –ríe-
¡estoy enamorada, tía!
-¿Diego estuvo ahí? –se ilusiona Almudena.
-¡Eh… ay no! Gracias a Dios no… pero siempre
está en mi corazón… ¡tengo ganas de abrazarlo, de besarlo con todo mi amor!
–sueña.
Almudena se tapa la boca- ¡Grosera! Esas
cosas no las dice una dama! -y de pronto ríe a carcajadas- ¡Ay! Mi amor, es una
locura… -y de pronto se enoja- ¿Cómo te llevó Montero a ese evento tan
peligroso, cómo se le ocurre? Te pudo pasar algo malo.
(Y tiene razón! Cool )
-¡Pues ahora que lo pienso bien, tía! No fue
Montero quien me llevó ahí… ¡fue la mano de Dios, Montero sólo fue un
instrumento! Porque yo tenía que estar en ese momento ahí… ¡yo tenía que estar
cuando apareciera el Zorro, ese era mi lugar! –sonríe feliz.
Almudena sonríe desconcertada.
*
Campamento gitano.
Todos reciben a Renzo y Jonás dice que Zorro
arriesgó su vida. Renzo se queja que le hicieron pasar muy mal. Todos beben
para festejar por Renzo y por El Zorro y bailar hasta el amanecer.
*
Casa Diego.
Diego sale de la cueva por la puerta
secreta… y se saca la camisa.
(Vamos amig@s!!! Very Happy aprovechen!!
Dieguito sin camisa)
Se tira en la cama y sueña.
?
Corazón, solitario soy
Y vengo a desatar tu amor
Corazón, tu cuerpo escapó sin perdón.
?
-Me salvaste la vida bonita… ¡me salvaste la
vida! –y ríe divertido y enamorado- ¡no lo puedo creer!
*
Casa Gobernador.
-¡Está bien! Entiendo que estés muy
impresionado por ese Zorro –Almudena se sienta- tal vez no es tan malo como
dicen- ¿y es apuesto? –dice cómplice.
-¡Es muy… atractivo! –repite- ¡muy
atractivo!
-Esmeralda… ¿eso no significa que Diego no
es tan importante para ti!
-¡Ay tía! No… claro que no… ¡eso jamás!
-¡Qué bueno! –suspira Almudena y se
recuesta- ¡porque he estado aguantándome para decirte… algo! Pero ya no puedo
mas… -y corre a cerrar la puerta- ¡hoy estuvo aquí, María Pía De La Vega, la
tía de Diego! La religiosa.
-¿María Pía?
-¡Déjame contarte la historia! Claro que… es
que ella me dijo… ¡me rogó que no te dijera nada!
-¡Ay tía! –se espanta Esmeralda- ¡pero tú no
tienes secretos para mí!
-¡Yo sé, tonta! –ríe Almudena- bueno… ¡el asunto
que ella ama Diego sobre toda las cosas, y quiere impedir como de lugar ese
duelo! Así que piensa que la mejor manera de solucionar el impase es hablar con
Fernando.
Esmeralda pone cara incrédula- ¡No entiendo!
¿hablar con mi padre? Tú y yo sabemos que nada va a cambiar.
-¡Yo no estaría tan segura!
-¡Tú crees que mi padre va a escuchar a otra
mujer que no sea su adorada Mariángel!
-¡En su juventud, Fernando estuvo muy, pero
muy enamorado de María Pía! –le cuenta- y aunque ella rompió ese compromiso sin
ninguna razón aparente… ¡él la ha seguido adorando toda su vida! ¡es su
tormento! Así que yo sé que va a hacer cualquier cosa para complacerla.
-Bueno… supongamos que logre convencer a mi
padre que Montero cancele el duelo… eso estaría muy bien… ¡pero yo seguiría
comprometida con Montero y eso no va a cambiar!
-¡Te tengo una sorpresa! Aún hay más…
¡además de pedirle a mi hermano que cancele el duelo también le va a pedir que
rompa tu compromiso con Montero y que le conceda tu mano a Diego!
-¡Qué! –exclama incrédula- ¡de verdad!
-Estuvo hoy aquí para hablar con Fernando y
no estaba.
-¿Crees que lo logre?
-¡Mi amor, estoy casi segura! Voy a rezar
toda la noche para que Dios nos conceda este milagro… ¡pero sí te digo algo! Si
hay una mujer en este mundo que puede doblegar la voluntad de mi hermano esa es
María Pía De La Vega.
-¡Eso sería un sueño! –suspira Esmeralda-
¡el sueño de mi vida! ¿te imaginas, tía? ¡tú y yo casadas con los De La Vega!
Almudena ríe.
-¡Tú con el padre y yo con el hijo! –festejan.
*
Hacienda De La Vega.
Dolores le dice a Alejandro que le van a
preparar una cama mejor en las barracas a Guadalupe, pero Alejandro decide que
va a dormir en la casa.
-¿Como va a hacer eso?
-¡Guadalupe no será una empleada más! Ella
se está quedando en esta Hacienda por mi voluntad, así que lo menos que puedo
hacer es tratarla con respeto.
-¡No es necesario, don Alejandro! Yo puedo
dormir en cualquier lugar –Yumalai- antes lo hacía bajo la luz de la luna,
ahora lo puedo hacer en los potreros con los caballos.
-¡No, tú vas a dormir en la habitación de
huéspedes!
Dolores, sin entender se marcha.
-Ya hizo suficiente por mí, más que
cualquier hombre blanco haría… ¿Por qué se arriega tanto?
-¡Soy tu padrino, acabo de bautizarte, y en
mi religión eso me hace responsable por tu seguridad! Tengo el deber de
protegerte Guadalupe.
-¡Mi gente dice que se protege lo que se
quiere! Lo que se ama… ¿usted por qué lo hace, porque debe o porque quiere?
Alejandro se niega a responder y se
marcha-¡Buenas noches, Guadalupe!
-¡Guadalupe, no! Yumalai –rebelde.
Fernando regresa- ¡Entre tú y yo Yumalai!
Para los demás… Guadalupe.
*
Al día siguiente.
-¡Buenos días, hijo! –Alejandro.
-¡Buenos días, papá! –Diego (sin camisa!!! Very
Happy ) ayuda a bajar una mercadería de una carreta.
-Ayer te perdiste de algo increíble que
sucedió en la plaza.
(wow! Amigas!! Aprovechen! Very Happy )
-¡Sí, Juan me contó! Vaya tipo ese Zorro…
¿verdad?
Alejandro lo mira extrañamente.
-A mí lo que más me gustó del cuento fue eso
que Montero pensó que lo había atrapado… ¡y se le desapareció!
-¡Sí! –ríe Alejandro- ¡es un sujeto muy
extraño, el Zorro! Además pelea de una manera increíble… es un espadachín
formidable… ¡nunca había visto a nadie pelear así de esa manera! –admira.
Diego sigue trabajando.
-¡Además debe ser el único hombre en América
que posee pistolas de repetición –dice pensativo- ¡ciertamente es un hombre de
mucho cuidado, hijo, créeme!
-¡Bueno, papá! Tampoco tienes que ser tan elocuente
–llega sin aire- ¡yo sé que en el fondo te hubiera gustado que yo sea así!
-¡Ser así… un tipo así! Como dices tú es
mucho decir hijo… ¡nada más que El Zorro es un tipo… así! Nunca lo había visto
en persona, y te confieso que me gustó muchísimo como puso en ridículo al
mediocre de Montero –ríe.
-¿Verdad? Papá cómo me habría encantado
verlo.
-¡Sí, claro! Hubiera sido de mucha utilidad
que estuvieras allí presente, hijo, de esa manera hubieras visto las
habilidades de Montero con la espada –le advierte- ¡en todo caso, tenemos que
seguir practicando Diego!
-¡Sí! –con la mente en otro lado- ¡en otro
momento, ahora lo único que quiero es bañarme e ir a visitar a Esmeralda!
-¡Diego, Diego! Montero debe estar molesto
por lo que le pasó anoche con el Zorro –suspira Alejandro- ¡y si vas a ver a
Esmeralda y te ve hablando con ella! Puedes estar en serios aprietos, hijo.
-¡Sí! Pero es que yo tengo que ver a
Esmeralda –se marcha- ¡necesito verla! Pero no te preocupes voy a tener cuidado
–y corre.
Alejandro se queda soprendido.
*
Campamento gitano.
Renzo, bañado y peinado recibe a Esmeralda
que le dice que está muy contenta y les dice que Montero ya culpó a Zorro y les
cuenta de la trampa. Y les dice que deben proteger al Zorro. Renzo la admira
por su valentía y le entrega una rosa amarilla- ¡Nunca más bella que tú!
-Quiero pedirte un favor, por tu bien…
¡tienes que ir a mi casa a trabajar como mi jardinero, como dije! Eso
ahuyentará todas las sospechas sobre ti y sobre los tuyos.
Renzo la mira maravillado, Azucena no está
muy contenta.
*
Casa Gobernador.
Esmeralda regresa y baja del carruaje-
¡Gracias Isidoro!
-¡Señorita Esmeralda! –aparece Diego muy
elegante.
-¡Don Diego! ¿qué hace aquí?
Diego le besa la mano y la mira enamorada- ¡Perdona
que me aparezca de improviso! Pero es que después de lo que hiciste ayer,
necesitaba verte.
Esmeralda se asusta- ¡Me dio mucho miedo!
–le susurra- cuando supe que la ejecución de Renzo sólo era una trampa para
capturar al Zorro… ¡no supe qué hacer, traté de escapar, para avisarte y no
pude! Y cuando te vi lo único que se me ocurrió fue disparar.
-¡Gracias! –suspira- ¡si no hubiera sido por
esa señal, yo creo que estaría muerto!
-¿Lo ves? –ríe seductora- ¡soy una buena
pareja para el Zorro!
-¡Así es! Esmeralda tenías razón… ¡no puedo
abandonar mis ideales! Y con lo que hiciste ayer me demostraste tu valor…
¡además… me siento tranquilo pro haber compartido mi secreto contigo!
-¡Te amo! –le susurra Esmeralda.
-¡Y yo a ti! –suspira y luego le susurra
desesperado- ¡necesito estar contigo! Necesito verte y abrazarte.
-¡Ven! –y Esmeralda mira para todos lados-
¡vamos atrás, dónde no haya testigos! –lo lleva de la mano.
*
Hacienda De La Vega.
Alejandro admira a Yumalai que cepilla a
Quijote con hierbas- ¡Que le dices a mi caballo Quijote, Yumalai! Tú puedes
hablar con los animales por eso puedes curarlos.
-¡Son ellos los que me saben escuchar, don
Alejandro! Los animales son mucho más inteligentes que lo que los hombres
blancos piensan, ustedes no los doman… ¡son ellos los que se dejan domesticar
por amor a su amo!
-¿Qué tienes en la mano?
-Plantas para refrescarle la piel, necesita
saber la libertad, sentir lo que es cabalgar sin ataduras ni sillas.
-Bueno… -le da la mano y Yumalai le pasa las
hierbas que se caen.
Ambos se agachan a recogerlas y se golpean.
-¡Mis disculpas! Por favor.
-¡No es nada! Tranquilo.
Alejandro le acaricia el rostro – Permíteme
ver si no te hice daño.
Yumalai lo mira a los ojos. Alejandro se
queda extasiado.
En ese momento entra Almudena de improviso y
al verlos se queda asustada y fuera de lugar.
*
Casa Gobernador.
María Pía espera a Fernando que la recibe
con calma- María Pía… ¡pero qué sorpresa!
-¿Cómo estás Fernando?
-Después de tenerte frente a mí y tan cerca,
mejor que nunca –le sonríe.
María Pía sonríe tímida- Yo sé que solamente
hemos tenido desencuentros desde que llegaste y créeme que lo lamento mucho…
pero he venido hasta aquí porque necesito pedirte ayuda.
-No pasa nada… ¡lo que haya pasado entre nosotros…
no tiene importancia! Sabes que en mí te puedes apoyar… ¿necesitas ayuda para
tu Congregación?
-¡No, no se trata de la Congregación! Se
trata de mi sobrino… de Diego.
-¡Ah, te refieres a lo del duelo!
-¡Sí! –admite María Pía- me enteré que se propició
porque le negaste la mano de tu hija Esmeralda a Diego, y en su lugar se la
concediste al comandante Montero.
-¡Sí!
-¡Fernando, por favor! –le ruega- para mí
también fue difícil hacer a un lado nuestro amor… ¡créeme que yo también tuve
que sacrificarme!
-¿Para qué María Pía, tanto sufrimiento?
Dímelo de una vez.
-¡No puedo, Fernando! Hoy he venido a
suplicarte por la vida de mi sobrino… ¡por la vida de Diego!
Fernando traga saliva lleno de rabia.
-¡A Diego lo crié como si fuera mi propio
hijo, Fernando! Créeme que es el amor más grande y más puro que he tenido en
toda mi vida… ¡y no lo quiero perder!
-¡No me gusta verte así, María Pía! Pero no
puedo hacer nada para ayudarte.
-¡Tú eres el único que puede evitar ese daño
de sangre!
-¿Y qué quieres que haga María Pía, qué
hable con Montero? ¿qué lo obligue a que renuncie al duelo? ¡eso no le va a
gustar a tu sobrino y mucho menos a Alejandro De La Vega puesto está su honor
en juego!
-¡No tiene por qué haber duelo, Fernando! Si
pones las cosas en orden.
-¿A qué te refieres?
María Pía suspira- ¡Vengo a pedirte… en
nombre del amor que aún dices tenerme… que me demuestres que has cambiado! Que
le retires tu palabra de matrimonio al comandante Montero… ¡y que le concedas
la mano de tu hija Esmeralda a mi sobrino Diego! Por favor.
Fernando la mira sin poder creer.
*
En el jardín atrás.
-¿Qué dices?
-¡Como lo oyes, tu tía María Pía va a hablar
con mi papá para que evite ese duelo! Anoche estuvo aquí, se lo dijo a mi tía
Almudena… y no sólo eso… también va a pedirle que rompa su palabra de
compromiso ante Montero… ¡ella va a pedir mi mano en tu nombre!
Diego frunce el entrecejo.
-¿Qué pasa, por qué esa cara?
-¡No sé… yo sé que tu padre y mi tía se
amaban mucho antes que ella entrara al internado… pero… ¡haber dado su palabra
es una cuestión de honor, Esmeralda! Y por otro lado no sé cómo lo tomará
Montero… ¡sería como una humillación para él!
-¡Pues yo creo que es lo que precisamente lo
que se merece, una humillación! ¿no cres?
Diego ríe.
-¡Todo va a salir bien, pronto vamos a
casarnos! –dice feliz- ¡y tendremos una hermosa casa, hijos, y yo velaré el
sueño de héroe después de cada jornada!
Y se besan con pasión.
Y en ese momento aparece Montero con cara de
odio- ¿Interrumpo?
Esmeralda y Diego simplemente se miran.
-¡Esto es demasiado! –grita Montero- ¡eres
mi prometida y te estás comportando como una…!
Diego se enoja- ¡Cuidado con lo que va a
decir! –le amenaza con afectación- ¡lo que ocurrió aquí… es mi culpa… señor… ¡y
como le dije antes voy a luchar por el amor de Esmeralda!
Esmeralda lo mira altiva- ¡Diego, es mejor
que el comandante Montero comprenda! Que sólo te puedo amar a ti.
-¡Entonces lo que dijiste, que necesitabas
un poco de tiempo, fue una vulgar mentira!
-¡Lo lamento, Montero!
-¡Lo vas a lamentar, ven acá! –la toma del
brazo con violencia- ¡Aquí nadie se va a burlar de mí!
-Un momento, señor –interviene Diego- ¡yo no
voy a permitir que usted toque a la señorita Esmeralda! –y se saca el saco y se
prepara para luchar- yo le dije que odio la violencia… ¡pero por Esmeralda…
estoy dispuesto a hacer una excepción! –y de manera cómica le presenta los
puños.
Esmeralda ríe detrás de Montero.
Montero lo mira con desprecio- ¡Siempre lo
he despreciado niño rico! Siempre con ínfulas… de educado y culto… ¡y lo único
que es usted… es un vago, un cobarde que se esconde detrás de un apellido!
-¡Menos palabras y más acción, comandante!
–lo reta y juega al boxeador.
De pronto Montero le lanza un derechazo.
-¡Diego! –se asusta Esmeralda.
*
Dentro de la casa.
-¡Por favor, Fernando! –ruega María Pía-
Diego no es un hombre de armas, él no sabe defenderse.
Fernando niega con la cabeza- ¡Lo que me
pides es imposible!
-Por favor, te estoy pidiendo que
rectifiques un error… tal vez creíste que entregando la mano de tu hija al
comandante Montero consolidabas su futuro… ¡pero no es así! Le estás entregando
la mano de tu hija a un hombre que ella no ama…. ¡y estás lanzando a la muerte
a su verdadero amor!
-¿Y desde cuando te preocupa que triunfe el
amor, si tú destruiste el nuestro?
-¡Nunca te ofendí entregándome a otro
hombre! –le dice con ardor- ¡me entregué a Dios!
-¡No María Pía, no! Mi palabra a Montero no
nada más es la palabra de un padre que entrega la mano de su hija… ¡también es
la palabra del señor Gobernador!
-¿Eso es lo único que te importa? –sufre-
¡cómo te vean después! No te interesa para nada que mi sobrino Diego… pierda la
vida enfrentándose por defender el amor por tu hija –se emociona- ¡por tu hija,
que vas a entregar al comandante Montero, sabiendo que la harás desgraciada
para toda su vida! ¿eso no te importa?
-¡Y tú como sabes eso! –Fernando se acerca.
-¡Porque la conozco! Conocí a tu hija
Fernando, y sé que así como Diego dará su vida por ella… ¡ella haría lo mismo
por el!
*
En el jardín Diego rueda por los suelos y
Montero lo patea con sus botas- ¡Te voy a enseñar a respetarme! En esta ciudad
el que manda soy yo desgraciado-y le toma por los pelos.
Diego no se defiende pero Esmeralda toma una
maceta y la estrella contra la cabeza de Montero.
Montero se da la vuelta y la enfrenta-
¡Contigo ajustaré cuentas después, pequeña bruja! Ya veras… te entregaré el
cadáver de este infeliz –y lo vuelve a patear.
Esmeralda se le sube encima como una gata-
¡Suéltalo, no ves que está indefenso!
Montero se debate y en ese momento llega
Mariángel -¡Qué pasa acá!
*
Hacienda De La Vega.
-¡Alejandro! –llama Almudena e interrumpe la
escena entre Alejandro y Yumalai- ¡discúlpame… por haber venido sin avisarte… pero
estaba muy cerca y no resistí la tentación de venir a visitarte! –los mira con
sospecha- claro que si estás ocupado yo te puedo esperar en la sala.
-¡No! Para nada Almudena… al contrario –le
sonríe y se acerca- ¡tú muy pronto vas a ser mi mujer! Y la dueña y señora de
todas esta Hacienda –le besa la mano- ¡así que tú puedes venir a visitarme
cuando tú quieras!
Almudena sonríe más tranquila.
-¡Ella es mi ahijada! –presenta a Yumalai-
¡Guadalupe!
-¿La hermana del Gobernador? –se acerca
Yumalai en pie de guerra.
-¡Sí, mucho gusto, Almudena Sánchez de
Moncada! –le pasa la mano.
Pero Yumalai la mira con odio. Almudena se
queda con la mano en el aire.
Alejandro no sabe cómo arreglar la
situación- ¡Guadalupe, la señorita te está ofreciendo la mano, así que por
favor salúdala! –y la obliga a darle la mano.
Pero Yumalai apenas la roza- ¡Tengo que
volver a mis quehaceres! –sale huyendo.
-¡Caramba! Que temperamento el de esa
muchacha –sonríe Almudena- ¡veo que a pesar del tiempo, los indios siguen sin
simpatizar mucho con los españoles!
-¡Discúlpala por favor! Recién la acabo de
bautizar y todavía no está muy familiarizada con las costumbres de los blancos…
-ríe.
Almudena sonríe.
-¡Guadalupe tiene muchos prodigios que
sorprenderían a cualquiera! Ella es experta en el arte de hablar, conversar y
curar a los animales.
-¡Ah, ya veo! Eso quiere decir que ella dio
con… ¡tu punto débil! Tu amor por los caballos.
Alejandro se acerca seductor y feliz- ¡Así
que sabes cuales son mis puntos… debiles!
-Una mujer enamorada tiene que saber todo lo
que le gusta al hombre que ama –le sonríe Almudena.
Alejandro la toma de la cara y la besa
apasionadamente.
Yumalai los ve con odio.
Almudena ríe y suspira-¿Y ese beso? ¡Ni
siquiera estamos casados! –se espanta tímida Almudena.
-¡Lo sé! –y la vuelve a tomar y a besar con
pasión.
Yumalai se pone nerviosa y Quijote se
molesta.
Almudena se separa- ¿Qué le pasa a tu
caballo?
-No lo sé… tal vez se puso celoso –ríe
Alejandro.
Almudena ríe.
-¡Acompáñame a la casa por favor! –Alejandro
le ofrece el brazo.
*
Casa Gobernador.
Mariángel trata de llevarse a Esmeralda-
¡Suéltame Mariángel! –se niega Esmeralda- ¡no voy a permitir que este imbécil
le siga haciendo daño a Diego!
Montero con rabia le da otra patada a Diego que
sigue en el suelo.
-¡Comandante, ya! –grita Mariángel- ¡es
suficiente! ¿me quiere explicar qué está pasando aquí?
-¡Este imbécil estaba besando a mi
prometida! ¿satisfecha? –con rabia.
-¡Eso es cierto, Esmeralda!
-¡No te metas en esto, Mariángel! –la corta
Esmeralda- ¡entiéndalo de una vez, Montero! –lo enfrenta- ¡no hay forma que
usted me separe de Diego! ¿no se da cuenta que es a él al único hombre que amo?
-¡Me importa un bledo lo que sientas por él!
–explota Montero- ¡a ti te corresponde obedecer la voluntad de tu padre, y ni
tú ni nadie me va a poner en ridículo ante la ciudad de Los Ángeles! Por las
buenas o por las malas serás mi esposa… señorita Sánchez –le grita.
*
Dentro de la casa.
-¡Lo que tú me estás pidiendo, no puedo
ayudarte! Lo siento.
-¡Por favor no seas tan duro! ¿qué tengo que
hacer? ¿quieres que te suplique? ¿quieres que me arrodille?
Fernando la mira triste- No.
-¡Si es necesario, lo hago… me arrodillo –y
se arrodilla.
Fernando se arrodilla con ella- ¡No, María
Pía, por favor!
-¡Por favor tú! –se acerca- ¡por lo más
sagrado! Por favor –se acerca- ¡deshaz tu palabra de entregar tu hija a
Montero! Y deja que Diego y Esmeralda se casen… ¡por favor! –y llora en su
pecho.
Fernando apoya su cabeza en la suya pero
luego la levanta suspirando- ¡Ojala estas suplicas fueran por mi amor! María
Pía… nadie me ha hecho sufrir más que tú… ¡he hecho todo lo que un hombre pueda
hacer por el hombre de una mujer! Pero no tienes derecho a rogarme… ¡tú no! –se
toca el parche nervioso- ¡sin embargo… en lo que tú me pides… te lo voy a
conceder!
María Pía la mira con esperanzas.
-¡Si la vida no me ha dejado otro camino más
que este lo voy a tomar! –decide.
-¿A qué te refieres?
Fernando se acerca- ¡A que he llorado… he
rogado… me he humillado! He hecho todo lo que un hombre pueda hacer por el amor
de una mujer… ¡y no he logrado nada de ti!
-¿A dónde quieres llegar? –María Pía se seca
las lágrimas.
-¡A que te voy a complacer! Le voy a
conceder la mano de mi hija a tu sobrino Diego De La Vega –acepta- pero no lo
voy a hacer por ellos… ¡lo voy a hacer por ti! Pero a cambio voy a pedir algo
María Pía… -se acerca y le toma el rostro - ¡voy a pedirte que seas mía,
solamente mi!
María Pía lo mira espantada.
*
Jardín.
-¡Estas bien! –se preocupa Esmeralda por
Diego.
-¡Vamos! –Montero la toma del brazo.
-¡Suélteme, tengo que ayudar a Diego!
-¡Tú vienes conmigo, vamos a hablar con tu
padre ahora mismo para poner fecha a la boda! –le grita.
-¡No si yo puedo evitarlo! –Diego se levanta
y le da una trompada que lo tira al suelo.
Mariángel se sorprende.
Montero toma un tronco y lo empieza a pegar
hasta que su brazo herido lo hace gemir de dolor.
Esmeralda trata de ayudar a Diego pero
Mariángel se lo impide.
Montero lo sigue pegando hasta que se lástima-
¡Escuche señor, mañana al amanecer nos batiremos en duelo y lo voy a matar! Y
tú Esmeralda… esta tarde voy a hablar con tu padre para poner fecha a la boda….
¡vamos a ver si sigues haciendo lo que se te da la gana! –se marcha.
Mariángel se acerca a Esmeralda enojada- ¡Tú
perdiste la cabeza! No sabes lo que estás haciendo –le grita- ¡vete a tu
cuarto, yo me encargo de Diego!
Pero Esmeralda le grita más fuerte- ¡Vete
tú, yo me encargo de Diego y de mi vida, ya déjame en paz!
Mariángel lo mira con una sonrisa burlona-
¡Ofendiste a Montero, al comandante general del ejércitos de Los Ángeles! Estás
desobedeciendo a mi padre… ¡creo que no te esperan cosas muy buenas, desataste
una tempestad! –y luego se marcha enojada.
Diego que seguía en el suelo abre un ojo-
¿Ya se fueron? –pregunta.
-¡Entiendo que tengas que fingir! –se
desespera Esmeralda- ¡pero ese miserable casi pudo matarte, debiste haberle
dado su merecido!
-¡Y lo hice Esmeralda, no te diste cuenta
como Montero terminó de dañarse ese brazo… ¿no crees que hasta un tonto como
Diego De La Vega lo puede vencer en ese duelo? –ríe.
Esmeralda lo mira enojada y poco a poco va
sonriendo- ¡Yo no sé como le haces para fingir tan bien!
-¡No te preocupes estoy bien! Además hay que
darle oportunidad a Montero a que se desquite un poco… a mí lo único que me
preocupa es que mañana sí voy a tener que pelear muy bien –le toma el rostro-
porque Montero está sumamente furioso.
Y ambos se abrazan desesperados.
*
Dentro de la casa.
María Pía le da un bofetada a Fernando-
¡Cómo te atreves a insultarme de esa manera! –y trata de marcharse.
Fernando la agarra del brazo- ¡No que lo que
importa es el amor! ¿no que sería un pecado prohibirles la felicidad a esos
muchachos?
-¡Suéltame, eres un miserable!
Fernando la abraza a la fuerza- ¡Sí, soy el
miserable que tú has creado! Porque te amo… ¡porque te deseo! Porque no sé
diferenciar entre espíritu y tu cuerpo –y la besa.
-¡Suéltame, nunca me vas a tener a la
fuerza! ¡nunca!
-María Pía… ¡serás mía a como de lugar… porque
te amo! Porque deseo tu piel… deseo tu cuerpo… ¡porque te quiero!
-¡No voy a ser tuya! ¡no! –María Pía se
separa.
-¡Esa es mi condición ! –se calma Fernando y
le dice con rabia- ¡vas a ser mía a cómo de lugar, dónde y cómo yo diga!
*
Hacienda De La Vega.
-¿Mi hermana María Pía fue a hablar con
Fernando? –se sorprende Alejandro- ¿y para qué?
-¡Fue a interceder a favor de Diego y
Esmeralda! –suspira Almudena.
-¿No te parece que es un poco tarde para
eso? Fernando le otorgó la mano de su hija al comandante Montero –la sienta en
una silla y se sienta enfrente de ella.
-¡Precisamente, le fue a pedir que retire su
palabra al comandante Montero!
Alejandro ríe con su candidez- ¡No creo que eso
sirva de mucho, Almudena! Conozco muy bien a Fernando, y sé que no lo hará.
-¡A pesar de todo este tiempo que ha pasado,
yo sé que mi hermano sigue amando a María Pía!
-Vaya… no lo sabía… ¿así que Fernando sigue
amando a mi hermana?
-¡Ese día, que ella decidió suspender la
boda! Y nosotros regresamos a España, Fernando se convirtió en un hombre hosco,
amargado, lleno de odio.
-La vida de mi hermana también cambió,
Almudena… ¡terminó convirtiéndose en casi una religiosa porque ni siquiera
monja es!
-Pero si hay alguien que pueda hacer cambiar
de opinión a mi hermano es María Pía.
-¡Si Fernando se retracta de su palabra eso
podría traer consecuencias muy graves! –le advierte Alejandro.
-¿Por que?
-¡Si Montero pierde la mano de Esmeralda,
quedará en una posición muy mala! Va a pensar que Fernando lo cree indigno de
ella… y eso lo ofendería.
-¡Pero igual tiene que obedecer! –se asusta-
mi hermano es su superior… ¿o no?
-¡Superior en cuanto a cargo político… pero
no superior en cuanto a poder militar! No olvides que Montero es comandante de
los ejércitos y los soldados solamente lo obedecen a él.
-¿Tú temes por la seguridad de mi hermano?
Alejandro se levanta nervioso- ¡Temo por la
seguridad de todos, Almudena! Montero es un hombre muy peligros.
*
Casa Gobernador.
Fernando sigue la discusión afuera en la
calle, cuando María Pía se marcha.
A lo lejos Suplicios y otra hermana los ven.
-¡En su juventud fueron novios! –le comenta
una a Suplicios.
-¿Sabe por qué no se casaron?
-¡No me contaron, solamente lo deben saber
el señor Gobernador y la hermana María Pía, por eso debe ser tanto reproche!
–ríe.
María Pía se marcha y Fernando la llama-
¡María Pía! María Pía.
Suplicios se da cuenta que es la misma voz-
¡Esto no puede será, es la misma voz que escuché la otra Almudena! Es la voz
del Gobernador.
*
Gobernador.
Pizarro cura a Montero porque la herida se
le volvió a abrir- ¡No para de sangrar!
-¡Maldita Esmeralda! Todo es culpa de esta
loca… con razón su padre me la dio en matrimonio –con furia- ¡ya va a llegar su
turno, eso te lo aseguro!
Pizarro lo escucha preocupado.
-¡Cuando ella sea mi mujer! La voy a hacer
entender y respetar a punta de golpes –y sufre.
-¿De modo que se estaba besando con Diego De
La Vega?
-¡Y se estaba burlando de mí! Pero la fiesta
les duró muy poco –ríe con maldad, seguro- ¡hace tiempo que quería vengarme de
Diego De La Vega! Le di una muy buena paliza.
-Bueno, pero de todos modos es una situación
muy humillante para usted, no necesita pasar por eso mi comandante, podría
tener a la mujer que quiera… por ejemplo la otra hija del señor Gobernador –le
sugiere.
Pero Montero pone cara de desprecio
-¿Mariángel?
-¡Esa!
-¡No! Ella y yo nos entendemos de manera
diferente, casados no funcionaríamos… ¡además no se trata ni del dinero ni del
apellido de esa loca! Es que a Diego De La Vega no le voy a dar esa
satisfacción –dice con odio- ¡Pizarro, prepara mi duelo con Diego De La Vega!
-Con todo respeto mi comandante, usted no
está en condiciones de pelear.
-¡Sí lo estoy! Yo sería capaz de matar a
Diego De La Vega aunque no tuviera mis brazos –con desprecio y mira su espada-
y con mi sable, te lo aseguro, atravesaré el pecho de Diego De La Vega… ¡lo
juro!
Pizarro sonríe divertido.
*
Jardín.
Esmeralda cura a Diego- Me acerqué a Montero
para encontrar la forma de sacar a mi madre de esa prisión… pero después de
esto.
-¡Escúchame, Esmeralda! Quiero que me digas
todo lo que sepas acerca de tu madre y por qué está en esa prisión… tal vez el
Zorro pueda hacer algo.
-El Zorro tiene un duelo mañana, y su
secreto está en peligro –suspira Esmeralda- ¡Montero te quiere muerto! Y aunque
tenga el brazo lastimado, de todas maneras tendrás que hacer algo para
defenderte… ¡no servirá de nada lo que hiciste hoy! –preocupada.
-No te preocupes, sólo quiero que pienses
que te amo y que lo ultimo que voy a dejar es que Montero ponga una fecha para
la boda… ¡si yo te llegara a perder, Esmeralda! –se asusta.
-¡Yo soy tuya desde la primera vez que te
vi! –lo calma- ¡siempre tuya! –le sonríe- ¡no concibo mi vida sin ti! Tengamos
fe en que tu tía María Pía arreglará las cosas con mi papá y así podremos
casarnos.
Y se besan con ternura.
*
Capilla.
María Pía llora desconsolada- ¿Cómo pudiste
hacerme esto? Nunca nadie me había humillado de esta manera… ¡nadie! Yo quería
que por lo menos quedara un bonito recuerdo del amor que teníamos tú y yo… pero
no es así… ¡tú solo estás obsesionado conmigo, lo único que sientes por mí! ¡es
locura y deseos, nada más! Esto no es amor, esto no es amor.
Suplicios la espía y luego huye a su cuarto-
¡Está llorando después del encuentro con el Gobernador! Es la misma voz… ¡es
Satanas con sus malos pensamientos! La hermana María Pía es una santa y tú no
debes pensar mal de ella… ¡no debes! –está histérica.
*
Pueblo.
Tobías persigue a Montero que se niega a
atenderlo porque tiene cosas importantes que hacer.
-¿Más importantes que atrapar al Zorro?
Montero se detiene- ¡Retírense!
-¡Quedé un poco agitado, pero bueno, ayer
estuve en la plaza! Para presenciar la ejecución del gitano y vi todo… ¡tutto!
Lo que hizo el Zorro.
-¿Y?
-¡Estudié su táctica de esgrima! –y lo
imita- y con todo respeto que usted se merece mi comandante… -afectado- ¡sé por
qué lo venció tan fácilmente! El Zorro… no se educó aquí en América… ¡El Zorro
estudió esgrima en Europa!
-¿Por qué está tan seguro de eso?
-¡La técnica de espadachín utilizada por ese
bandido! Sólo pudo haberle enseñado un maestro en toda Europa… ¡uno de los
mejores!
-¿Sospecha de alguien en particular?
-Todavía no… pero podría saber de quien se
trata… si recibo… ¡alguna ayuda económica para las diligencias… y para unas
comisiones que tendré que pagar!
-¡Claro! –reflexiona- Sobre el dinero no hay
problema siempre y cuando usted tenga un plan eficaz… ¡sé que es comerciante,
un hombre de negocios y que no le ha ido nada bien aquí!
-Llevo poco tiempo acá y aún no he podido
encontrar un… gran socio… con fondos… ¿o si?
-¡Puede ser! muy bien señor Tobías… ¡no me
haga perder tiempo! ¿qué planes tiene?
-¡Mi plan es! –sonríe - ¡yo envío unas
cartas a Europa porque tengo excelente amigos en Paris, Madrid, Londone,
Europa! Ellos me informaran sobre qué discípulo de ese maestro vive aquí en
América… ¡estoy seguro que un hombre como El Zorro, no pasó desapercibido en
Europa!
-Muy bien… ¡arreglaré que le adelanten algo
de dinero! Pero le advierto señor Tobías, esto quedará entre usted y yo.
-No esperaba menos… hombres como usted
siempre consiguen lo que quieren… ¡always! A sus ordenes… mi comandante
Montero.
Pero muy cerca Olmos escucha todo- ¡Vaya, ya
somos varios detrás de ese secreto! Zorro, mi querido amigo, me temo que tus
días están contados.
*
Casa Esmeralda.
-¡Es mejor que me vaya! Tengo que
tranquilizar a mi padre ahora que se va adelantar el duelo… ¡seguro que me pone
a practicar más!
-Yo voy a estar pendiente de la conversación
entre mi padre y tu tía…
-¡Ojala así sea! Porque yo no soportaría la
idea de verte casada con Montero –suspira- ¡Esmeralda, temo tanto que por ti
sería capaz de cometer cualquier locura!
Se besan.
-Y yo nunca antes me había enamorado… cuando
lo pienso… siento miedo… ¡todas las cosas me han salido mal en mi vida! –se
pone triste- ¡y tengo mucho miedo que esto también tenga un final infeliz!
-¡No, escúchame! No voy a permitir que nos
separen, tienes que confiar en mí.
Esmeralda sonríe- ¡He soñado tantas cosas en
mi vida! Que temo que esto también sea un sueño y que voy a despertar en mi
cama… ¡con una vida llena de soledad!
-¿Esto es un sueño para ti? –y la besa-
¿puedes despertar de eso? Tú no vas a despertar en un mundo lleno de soledad…
Esmeralda, te prometo, que vas a despertar feliz en mis brazos, colmada de
besos y caricias… ¡yo te voy a amar toda mi vida!
Y se besan con amor.
*
Comandancia.
Montero le cuenta Pizarro el ofrecimiento de
Tobías.
-¿Tobías del Campo? –Pizarro pone mala cara-
¿no me diga que piensa enlistarse, comandante?
-¡No! Trabajará para nosotros como espía…
¡ese imbécil cree haber descubierto ayer, por la forma de pelear del Zorro, un
sello característico de un maestro español de esgrima! Me informó que le va a
escribir a varios esgrimistas en Europa para ver quien de sus discipulos está
viviendo en América, y si es así… ¡sabremos el nombre del Zorro!
Pero Pizarro lo mira con una mirada oscura.
-¿Por qué no sonríe Pizarro, no te da gusto?
Pizarro le da una media sonrisa- Me parece
una idea bastante rebuscada comandante, yo no confío en ese tipo.
-No tenemos nada que perder, sólo unas
cuantas monedas porque sí hay que pagarle sus servicios… ¡yo atraparé al Zorro!
No se te olvide Pizarro… ¡El Zorro se ha convertido en asesinos de funcionarios
reales! –se ríe con burla.
Pero Pizarro no sonríe.
-¡El que cace al Zorro ganará toda la
confianza de la Corona, y eso sí lo necesitamos! Por si algún día don Fernando
Sánchez de Moncada decide traicionarnos.
Pizarro aprueba.
*
Hacienda De La Vega.
Alejandro besa a Almudena que se separa con
timidez- ¡Ya, me tengo que ir, Alejandro! –ríe.
-¿De veras tienes que irte ahora mismo? ¿Por
qué no te quedas y de paso cenas con nosotros? ¿ya has olvidado los ricos
pastelitos azucarados que prepara Dolores?
-¡No! Claro que no… -ríe- ¡y créeme me
encantaría quedarme a pasar la tarde contigo, pero tengo curiosidad por saber
cual fue la respuesta de Fernando a la visita de María Pía.
-Tienes razón… si Fernando le otorgó a Diego
la mano de Esmeralda tenemos que estar preparados para la reacción de Montero.
-Voy a tener en cuenta tus consejos –se pone
seria - ¡a mí tampoco me cae muy bien ese comandante! Pero me encanta que te
preocupes por nosotras y que cuides de mí –le dice con cariño.
-¡Siempre lo he hecho! ¿o acaso se te olvidó
cuando venías a esta Hacienda y me metías en problemas?
-¡En ese entonces me mirabas como una
muchachita loca, como a tu hermana menor!
-¡Eso no es cierto Almudena, tú nunca fuiste
indiferente para mí! Lo que pasa es que en esa época fue cuando…
-¡Apareció Regina en tu vida! –sigue
Almudena con una sonrisa.
Alejandro le besa la mano- ¡Sí! Pero
prometimos no volver a hablar del pasado y Regina es sólo un recuerdo hermoso
para mí… ¡y yo voy a compensarte a besos por tantos años de espera! –y la besa
una y otra vez.
Yumalai los espía.
-¡Y yo voy a compensar tus caricias con
cuidados! Amaré lo que tú amas… ¡tu mundo será el mío! Hasta puedo adoptar tus
indios –sonríe.
Y ambos ríen a carcajadas. Yumalai los mira
enojada.
-¡Tal vez esta muchacha Guadalupe lo que
necesita es una amiga para aprender y cambiar! Yo puedo ser esa amiga… ¿qué te
parece?
-¡Me parece bien! Y me encantaría casarme
contigo… mañana mismo.
Y se miran enamorados y se besan.
Yumalai los mira con odio.
*
Casa Gobernador.
Fernando mira por la ventana ido.
-¡Se besaban! –grita Montero- ¡Diego y
Esmeralda se besaban ante mis narices en su casa señor Gobernador! Y esa
humillación no la voy a tolerar.
-¡No, claro que no! Le voy a exigir a mi
hija Esmeralda que me rinda cuentas… ¡en cuanto a Diego De La Vega…!
-¡De él me encargué yo, señor Gobernador! Le
di una buena lección… tanto así que adelanté el día de mañana el duelo… ¡pero
ese no es el problema, el problema es su hija! Ella cumplirá su compromiso.
Fernando suspira cansado y sin ganas.
Montero se da cuenta- ¡Le recuerdo que usted
y yo somos testigos del asesinato del inspector del Virrey y que esa boda… nos
dará seguridad a los dos.
Fernando lo mira sintiendo la amenaza
directa y se acerca frío y seguro –Comandante Montero… ¿esto lo tengo que tomar
como un chantaje?
-¡No! Jamás…
Fernando se aleja.
-¡Yo no apelaría a algo tan bajo y ruin con
mi futuro suegro! Tan solo le estoy recordando nuestro compromiso y que
resolvamos de una vez por todas esta situación.
-¡De acuerdo!
-Que le quede claro que ni su hija ni usted
se van a burlar de mi.
-Fijemos la fecha de la boda y terminemos
con esto de una buena vez- decide Fernando.
*
Plaza.
Catalina está feliz porque Mariángel la
invita a merendar. Mariángel le dice que invitó también a Diego De La Vega.
Olmos la llama- ¡Señorita!
-Discúlpame, es mi contador –se acerca- ¿Qué
quiere Olmos, no ve que estoy ocupada? No me gusta que me vean hablando con
usted.
-No la avergonzaré por mucho tiempo… solo
pensé que le interesaría saber sobre el Zorro.. parece que el marido de su
amiga se nos adelantó… acaba de pactar con el comandante Montero una
investigación… ¡Don Tobías asegura que El Zorro es discipulo de un conocido
maestro de espada Español, por eso de las tacticas!
-¡No lo podemos permitir! Nosotros tenemos
que encontrar al Zorro, ese secreto es un arma que sólo yo lo quiero tener.
-¿y para que lo piensa usar ese secreto? Si
se puede saber –se agacha.
Mariángel lo mira con desprecio- ¡Solo haga
lo que le digo Olmos, y el premio que le ofrecí será todo suyo! –y lo deja y
vuelve con Catalina.
-¡Mi vida daría por besar sus pies! –suspira
Olmos.
*
Hacienda De La Vega.
Diego le cuenta que Montero los encontró a
Esmeralda y a él besándose.
-Pones tu vida en peligro.
-¡Pero yo no voy a ceder! Aquí el que sobra
es él, papá.
-En todo caso deberíamos ponernos a
entrenar.
-De nada va a servir, a pesar de su brazo
herido, Montero decidió adelantar la fecha del duelo –le da la noticia.
-¿Qué dices? –se asusta Alejandro- ¿Cuándo
será?
-Mañana.
*
Misión.
María Pía le cuenta al padre que habló con
Fernando-Quise impedir ese duelo entre Diego y el comandante Montero… ¡pero me
fue mucho peor!
-¿Cómo peor? Que quieres decir.
-Nada padre, simplemente siento que fui una
tonta, creyendo en ese amor que supuestamente Fernando dice sentir por mi…
¡creí que podía concederme algo, pero no fue así! Lo único que siento en este
momento es rabia… siento que tengo los motivos suficientes no solamente para
sacarlo de mi vida definitivamente sino también de mi corazón.
-¿Qué te dijo, por qué estás así?
María Pía llora.
-No me digas nada, sólo espero que no tenga
nada que ver con lo que yo acabo de escuchar.
-¿Con qué?
-En el pueblo se cuenta, se dice… que el
duelo entre Diego y Montero será mañana al amanecer.
*
Hacienda De La Vega.
Alejandro entrena a Diego que se hace el
payaso y va a tomar un poco de jugo… y vuelve.
Yumalai los espía escondida, Diego la ve-
¿papa, quien es la india esa que nos está mirando?
-¡Es Guadalupe, mi nueva ahijada, te la
presento! –la llama- ella es Guadalupe y estará aquí viviendo con nosotros.
Yumalai lo mira profundamente.
Diego la mira intrigado- ¡Mucho gusto,
Guadalupe!
-¡Yumalai! –le corrige- ¡usted me dijo que
me iba a llamar por mi nombre!
-Estás en lo correcto, su verdadero nombre
es Yumalai, pero solamente la llamaremos así cuando esté entre nosotros…. ¡ya
puedes retirarte, no sigas espiándonos! Eso es de mal gusto.
Yumalai se marcha, pero los sigue mirando.
-¡No sé por qué me causó impresión verla,
papá, es como si yo… la conociera desde hace mucho tiempo!
-¡Es por tu madre, hijo! Yumalai se parece
mucho a Regina que en paz descanse.
-¿Mi madre?
-¡Si! -sonríe - ¿todavía sigue allí?
-Sí… ¡que pocos recuerdos tengo de mi
infancia!
-Es comprensible Diego… ¡fuiste testigo de
la muerte de tu madre, siendo un niño!
-¡Sí, a veces trato de hacer un esfuerzo,
pero es mi mente la que no quiere recordar nada! Dime… ¿y de dónde la sacaste?
-¡Pues… realmente fue ella la que me
encontré a mi! Igual que pasó con tu madre, yo la rescaté de las manos de
Fernando Sánchez de Moncada.
-¡No me digas que ésta fue la india que
trató de matar a…!
-¡Sí!
-¡A veces, me desconciertas, papá!
-No espero que entiendas mi decisión, hijo,
pero tengo mis razones.
-¿Pero Fernando Sánchez es tu amigo?
-¡Sí, y los indios también lo son! Esa mujer
me recuerda mucho a tu madre, Diego, y hasta cierto punto pienso que pertenece
a la misma tribu que Regina.
-Pensé que los habían exterminados a todos.
-¡Quizás no! No lo sé… sigamos entrenando…
¡por la defensa! La mejor manera de defenderse es atacar… ¡se trata de tu vida,
de vivir!
Pero Diego pide un momento y vuelve con
Bernardo a tomar otro trago de jugo.
*
Casa Montero.
Montero festeja con Pizarro- ¡Diego De La
Vega ya perdió!
-¿Qué fue lo que le dijo el señor
Gobernador?
-¡Lo noté un poco extraño! Algo debió
haberlo pasado porque no estaba en total dominio de su estado de animo… y me
aproveché de eso para presionarlo un poco… ¡le recordé que éramos testigos del
asesinato y por eso va a adelantar la boda!
-Lo felicito ¿Cuándo será?
Montero ríe triunfante- ¡El día de mañana al
amanecer, Diego De La Vega se irá al infierno y en la noche… me acostaré y
gozaré del cuerpo de la mujer por la que ese infeliz! –ríe- ¡dio su vida!
Pizarro no sonríe.
*
Casa Gobernador.
Almudena tiene esperanzas y feliz le dice a
Esmeralda que Fernando les va a dar una noticia en la noche y que seguro María
Pía triunfó.
-Yo te dije que María Pía lo podía
convencer.
-¡Qué felicidad!
*
Hacienda De La Vega.
Diego sigue entrenando y Dolores llora.
María Pía la consuela y ve como Diego entrena desastrosamente.
-¡Esto no puede estar pasando! No puedo más…
Diego no va a morir en ese duelo –decide- tendré que hacer lo que me pides
Fernando.
*
Casa Gobernador.
Esa noche Fernando empieza a beber.
Montero llega a la reunión-¡Buenas noches,
doña Almudena, Mariángel!
Esmeralda se aleja.
-¡Novia mía!
-¡Papá! ¿qué hace él aquí? Pensé que ibas a
tratar un asunto estrictamente familiar.
-Y así es hija mía, Esmeralda… tú y el
comandante Montero se supone que tendrían un noviazgo relativamente largo y
después se casarían… bien… ¡debido a los últimos acontecimientos he cambiado de
parecer! –sonríe- ¡hay cambio de planes! Tú y el comandante Montero se casaran
mañana mismo, mañana en la tarde.
Esmeralda lo mira temblando.
Almudena se queda pálida.
Mariángel sonríe triunfante.
Olmos se acaricia el bigote pensativo.
Montero sonríe feliz.
Fernando sonríe con algo parecido a una
sonrisa de venganza.
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FIN DEL CAPITULO
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@2005 Narración by Mabouchita! Z;D
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www.mabouchita.com: Z018 – EL
DUELO – miércoles 7 de marzo de 2007
Serie basada en la historia de Jonhston
McCully, by Zorro Ing.
Libreto de Humberto (Kiko) Olivieri
*
Casa Gobernador.
Esa noche Fernando empieza a beber.
Montero llega a la reunión-¡Buenas noches,
doña Almudena, Mariángel!
Esmeralda se aleja.
-¡Novia mía!
-¡Papá! ¿qué hace él aquí? Pensé que ibas a
tratar un asunto estrictamente familiar.
-Y así es hija mía, Esmeralda… tú y el comandante
Montero se supone que tendrían un noviazgo relativamente largo y después se
casarían… bien… ¡debido a los últimos acontecimientos he cambiado de parecer!
–sonríe- ¡hay cambio de planes! Tú y el comandante Montero se casaran mañana
mismo, mañana en la tarde.
Esmeralda lo mira temblando.
Almudena se queda pálida.
Mariángel sonríe triunfante.
Olmos se acaricia el bigote pensativo.
Montero sonríe feliz.
Fernando sonríe con algo parecido a una
sonrisa de venganza.
-¿Quedó claro? Mañana Esmeralda y el
comandante Montero se casarán en la tarde –y mira a Esmeralda que sigue sin
decir palabra temblando- y no quiero un solo reproche, una sola palabra, una
sola queja… ¿entendido de una buena vez?
Montero sonríe con triunfo.
-¡No habrá nada ni nadie que me haga cambiar
mi decisión!
Almudena se acerca a Esmeralda.
Esmeralda tiembla y de pronto respira
agitadamente y se desmaya.
-¡Esmeralda! –grita Montero y se abalanza
sobre ella.
Almudena mira a Fernando con rabia
contenida.
*
Hacienda De La Vega.
-¡Papá, estoy exhausto, ya no quiero
entrenar más! –se queja Diego.
-¡Tienes que seguir haciéndolo, hijo!
todavía no estás preparado para ese duelo.
-¡Ya no habrá duelo, Alejandro! –interviene
María Pía.
-¿Cómo? –se sorprende Alejandro y Diego la
mira sorprendido.
-¡Hablé con Fernando, y él lo impedirá! Así
que tu vida está a salvo, Diego.
Dolores agradece el milagros.
-Esmeralda me dijo que ibas a hablar con el
Gobernador, pero yo no pensé que lo ibas a convencer, tía.
-Almudena también me habló de esa
posibilidad –Alejandro la mira preocupado- hermana… ¿estás segura de lo que
dices?
-¡Sí! –baja la mirada- ¡solamente falta
ultimar algunos detalles! Además retirará su palabra de compromiso dada a
Montero… sobre el matrimonio con su hija… ¡así Esmeralda y tú podrán casarse!
Diego sonríe alelado- ¿Y cómo hiciste, tía?
¡me parece increíble!
Pero Alejandro le corta- ¡Diego, ya cállate
por favor! Ese hombre debe quererte mucho todavía para hacer algo así… -se
preocupa- ¡seguro que eso le traerá problemas con Montero! –la mira tratando de
leer sus pensamientos.
-Mira… morir en ese duelo no me importaba
–Diego sonríe feliz- ¡pero casarme con Esmeralda, tía! Es un favor que no te
voy a poder pagar jamás –y la levanta en andas y ríe a carcajadas.
-¡Ya Diego! Cuando tu madre se murió y
Alejandro estaba en España, yo juré que te protegería con mi vida, que te
cuidaría y daría todo mi amor, y por ti sería capaz de cualquier cosa.
-Pero te veo un poco triste, tía… ¿ por qué?
-¡No! Simplemente me emociona saber que
puedo hacerte feliz.
-¡Claro que estoy feliz, soy muy feliz! –y
ríe a carcajadas.
-Dolores, traiga unas copas y el mejor vino
–Alejandro- ¡esto merece un brindis!
(Bueno... un poco demasiada segura María Pía
Confused )
*
Casa Gobernador.
Esmeralda está en su cama y sigue desmayada
y Montero trata de despertarla- ¡Esmeralda!
-Ya déjala, seguramente esta es otra de sus
artimañas –dice con veneno Mariángel- ella es muy capaz…
-¡Por favor, Mariángel, no digas tonterías!
–entra Almudena- se retiran los dos por favor, yo puedo encargarme de ella –los
echa y le hace oler unas sales a Esmeralda que despierta agitada.
-¿Qué me pasó, tía?
-¡Ay, mi amor! Cuando tu padre dio la
noticia que ibas a adelantar tu matrimonio con Montero, te desmayaste.
-¡Pero es que yo creí que María Pía había
hablado con él! ¿qué pudo haber pasado?
-¡No sé, Esmeralda! Hoy cuando hablé con
ella parecía convencida de lograrlo.
-¿Por qué me tiene que estar pasando esto a
mí, tía? ¡por qué mi padre se empeña en hacerme infeliz! ¿tanto me odio? No es
justo.
(que ya te olvidaste que tiene a tu madre en
una mazmorra?? Confused )
-¡Yo no voy a renunciar al amor de Diego!
–le avisa Esmeralda- no sé cómo le voy a hacer pero nada ni nadie me va a
separar de él… ¿me oíste, nadie?
*
Sala.
Fernando bebe piensa- “¡Voy a separar a mi
hija de tu sobrino, María Pía! Si no te quieres entregar a mí… ¡nadie,
absolutamente nadie será feliz!” –y mira a la noche oscura por la ventana.
-¡Señor Gobernador, con su permiso! –lo
interrumpe Montero- Esmeralda ya recobró el conocimiento, doña Almudena la está
cuidando…
-Vaya acostumbrándose a eso Montero, las
mujeres son así –dice amargado y bebe- y espero que ya esté más tranquilo con
la decisión de adelantar la fecha de la boda tal como me lo pidió.
-¡Si insistí, señor Gobernador, fue por el
comportamiento de Esmeralda!
-Es la última vez que intervengo en la
relación con mi hija, Montero –le advierte- cuando el cura los case… ¡Esmeralda
pasará a ser problema de usted!
-No se preocupe, señor Gobernador! Yo sabré
convertir a Esmeralda en una esposa paciente que obedezca las ordenes de su
marido.
-¡Ya no tenemos nada que hablar! –le corta
aburrido Fernando- ¡retírese, quiero descansara!
Pero Montero no se marcha y se acerca- Con
todo respeto, señor Gobernador, antes de irme quiero informarle que ya envié la
comunicación pactada en la que informamos que el Zorro es el asesino del
Virrey.
-¿Y eso de qué nos sirve, Montero? Lo que
necesitamos es la cabeza de ese bandido.
-¡Mis hombres están tras su pista, además
tengo un espía que cree poderlo descubrir! En cuanto tenga algo completo le
rendiré un informe, señor Gobernador! Le aseguro que muy pronto sabremos quien
está detrás de ese antifaz –y de pronto se da cuenta que Fernando está muy pero
muy lejos- ¿me está escuchando, señor Gobernador?
Pero Fernando tarda en responder, lejano,
triste, vencido- ¡Cierre la puerta detrás de usted, Montero! –le ordena.
Montero recibe la humillación y se la traga-
¡Con su permiso!
Al quedar solo Fernando empieza a llorar-
¡María Pía, no sabes cuanto te deseo! –suspira- ¿Por qué no quieres ser mía,
por qué?
(un villano que sufre por amor... Surprised
yo creo que está genial!! hasta me rompe el corazón Sad )
*
Capilla.
-¡Señor! –reza arrodillada María Pía- te
pido por favor que me perdones por lo que voy a hacer –llora- ¡pero tengo que
acceder a lo que me pide Fernando! Es la única manera de salvar a Diego de ese
horrible duelo –y se levanta decidida- ¡mi cuerpo será mi sacrificio! Mi cuerpo…
que te he entregado a ti por amor durante todo este tiempo… ¡ahora le
pertenecerá a Fernando… para saciar sus bajos instintos! Pero te prometo una
sola cosa señor… ¡mi alma permanecerá intacta para servirte! Y respetarte para
toda mi vida.
*
Misión.
Fernando sonríe feliz a María Pía que es
suya,
la desnuda
la abraza, la besa
María Pía sonríe feliz y ambos terminan en
la cama, enamorados, apasionados
Pero… es un sueño… de Suplicios.
(arrgghh qué monja de espanto!! Surprised )
Suplicios se despierta en su cama con horror
y pide perdón por soñar con María Pía y corre a verla.
-Tuve un sueño tan pecaminoso que quisiera
borrarlo para siempre.
-Suplicios –dice cansada María Pía- trata de
tranquilizarte.
-Me siento muy avergonzada… me siento sucia.
-Suplicios, nosotros no podemos controlar
nuestros sueños… no te culpes tanto –trata de ignorarla.
-¡Usted y el Gobernador se besaban! –le
cuenta Suplicios- ¡lujuriosos, desnudos, gimiendo de placer!
María Pía mira a lo lejos disgustada.
*
Casa Gobernador.
Fernando toma una pistola y se la lleva a la
sien pero no se atreve y termina llorando y gritando- ¡Maldita se mi suerte!
Estoy perdido… ¡me tienes perdido, María Pía! Yo que soy dueño de propiedades
–ríe triste y borracho- ¡millonario, dueño de vidas! Sin ti… soy un miserable
dueño de nada… ¡María Pía, María Pía! –repite una y otra vez y llora
desconsolado.
*
Misión.
-¡Yo está tarde vi que el Gobernador estaba
discutiendo con usted, y él la llamó y esa voz hermana! –sigue Suplicios cada
vez más loca- ¡era la misma voz que escuché la otra vez en el internado!
-¡Ya basta! –le corta María Pía.
-¡Ay, perdóneme hermana! –Suplicios se
arrodilla a sus pies- pero es que no sé que hacer con todas esas cosas que me están
diciendo hermana de usted y del Gobernador.
María Pía la mira- ¿Qué es lo que dicen?
-¡Dicen que usted se iba a casar con él!
¿eso es cierto? ¿es cierto que usted era la prometida del Gobernador!
-¡Sí, es cierto! Pero no sé por qué eso te
agobia tanto, por qué te intraquiliza tanto eso Suplicios, lo único que me
queda de todo eso son solamente recuerdos.
Suplicios suspira aliviada- ¡Eso es
innegable, por eso tenia que venir a pedirle perdón, hermana! Yo sé que usted,
jamás, se va a dejar tentar por el demonio de la carne.
-¡Me tengo que ir!
-¿Ahora? Es muy tarde, si quiere yo lo
acompaño.
-¡No! Lo que sucede es que tengo que atender
un asunto de mi familia –le miente- es mi hermano Alejandro que necesita hablar
conmigo… y me pidió que fuera a su casa.
-Entiendo… que le vaya bien –pero Suplicios
la mira con sospechas horribles en los ojos.
*
Casa Alejandro.
-Mi comandante Montero me ordenó que le
diera esa comunicación… ¡el duelo será mañana a la madrugada en las afueras de
la ciudad! Él ya tiene su padrino… espero que usted tenga el suyo.
Alejandro lee el comunicado- ¡Por supuesto
que Diego tiene su padrino, capitán! –se señala -¡Seré yo! –y luego con dudas-
¿acaso no se suponía que ese duelo estaba suspendido? El comandante Montero
desea continuar con ese proyecto.
-¡Papá! –interviene Diego- ¡tal vez el
comandante Montero no tiene la información que nos ha dado la tía María Pía!
Alejandro baja la voz- ¡O tal vez la
información se incorrecta, Diego!
-Bueno… ¿Qué le digo a mi comandante? –sonríe
con sarcasmo Pizarro- ¿va usted a cumplir con su cita de honor? Don Diego.
-¡Jamás he faltado a mi palabra, señor!
–sonríe seguro- ¡Así que dígale a… su comandante… que habrá duelo! Y que lo
espero en el lugar indicado.
-¡Muy bien! –se cuadra y se marcha- ¡con
permiso!
Al quedar solos Diego sonríe seguro de sí
mismo.
*
Un bar.
Olmos se acerca a Tobías que toma un trago-
Si me permite, me gustaría invitarle el siguiente trago, señor Tobías.
Tobías se pone nervioso ante su aspecto- ¿Es
usted… el contador del señor Gobernador?
Olmos sonríe- ¡Exactamente, contador,
secretario, letrado y… filosofo… a su servicio!
-Siéntese.
Olmos ordena- Un trago siempre hace mucho
bien, aclara la mente… sobre todo cuando se tiene que realizar tareas
importantes para el señor Gobernador –suspira.
Tobías se interesa- ¡Cuénteme una cosa!
Señor… Olmos… ¿usted vino con él desde España?
-¡Sí, soy su mano derecha! Su secretario… no
hay nada que haga don Fernando Sánchez de Moncada sin que lo sepa yo primero.
Tobías abre los ojos con muuucccho interés.
Olmos se acerca como para decirle un
secreto- ¿Es usted una persona discreta don Tobías? ¿Es capaz de guardar un
secreto?
-¡Mais… oui… oui…! ¡por supuesto! –lo mira
indignado- admito que desconfíe de mí porque no me conoce… todavía.
-No se ofenda, debo ser cuidadoso –paga la
bebida.
Tobías se seca el sudor afectadamente con un
pañuelo.
-¡Necesito que un consejo! –le pide Olmos- y
que guarde el secreto… ¡don Fernando me ha encargado una labor muy difícil!...
–mira para todos lados- ¡que quiere que yo descubra la verdadera identidad de
un forajido llamado el Zorro!
-¡El Zorro! –grita Tobías y luego baja la
voz- ¿El Zorro, usted? Es un asaltante de caminos, un asesino sin piedad… ¡y si
descubre que usted está tras su pista podría asesinarlo como hizo con el
Inspector del Virrey!
-¡Sí, lo sé! –finge miedo Olmos- por eso
quiero… encontrar a alguien que me ayude… ¿usted puede decirme quien en esta
ciudad es lo suficientemente valiente cómo para investigar conmigo la
identificación de ese bandido? –y bebe y lo mira con ojos bien inteligentes-
¡el señor Gobernador sospecha que ese hombre es alguien importante de esta
región! Un traidor de alto nivel… y está dispuesto a ser generoso con aquella
persona que nos ayude a identificarlo.
Tobías sonríe viendo negocio- Creo que yo
también debo confiarme a usted… aquí dónde me ve… ¡soy un investigador privado!
-¡Ah! –finge sorpresa Olmos.
-Un investigador encubierto por supuesto,
que está detrás la pista de ese bandido.
-¡Usted! –admira Olmos- ¡Vaya, suerte la
mía! Dar con la persona indicada.
-¡Si hay alguien en esta ciudad que puede
ayudarlo a identificar plenamente a ese forajido! Ese soy yo –se infla.
Olmos lo mira fingiendo mucho respeto.
-Disculpe que también sea un hombre de
empresa –le advierte Tobías- ¡pero… podría decirme de qué suma estamos hablando
exactamente!
-La cifra que ponga en este papel será su
pago –le pasa un papel y lápiz- ¿Cuánto cree que vale dar por la verdadera
identidad de Zorro!
Tobías escribe un monto y Olmos lo lee-
¡Trato hecho!
-Veo que nos estamos entendiendo bastante
bien… ¡seremos grandes amigos, cheers my friend! –festeja Tobías.
-¡Salud! –sonríe Olmos.
(Excelente mi querido Olmos, excelente!!
Sherlock! )
*
Casa Gobernador.
-¡Esmeralda, espera! –Almudena se desespera.
-¡No intentes detenerme tía, necesito hablar
con mi padre! Lo voy a enfrentar… ¡él no me puede obligarme a casarme con
Montero!
-¡Mi amor, déjame hablar con él primero! No
quiero que esto termine mal.
Pasa una criada-¡Hortensia! ¿Dónde está mi
padre?
-¡En el estudio! Está hablando con esa
señora que reparte comida a los pobres, la hermana… no recuerdo su nombre.
-¿María Pía, está con él María Pía? –se
sorprende Esmeralda.
Almudena sonríe.
-¡Sí señorita, desde hace un rato están
conversando a puerta cerrada!
-¡Lo ves, a lo mejor María Pía no había
tenido tiempo de hablar con Fernando!
-Pero de todos modos tía, si él adelantó la
boda, va a ser todavía más difícil que María Pía lo convenza –se desespera
Esmeralda.
-¡Corazón, ten fe! Para María Pía no hay
nada imposible con respecto a Fernando –segura Almudena.
*
Despacho Fernando.
-¡Lo haré! –le anuncia María Pía- ¡acepto tu
condición!
Pero Fernando sigue bebiendo y sonríe
triste- ¡No! No te veo muy segura.
-¿Qué quieres que haga? ¡que lo grite a los
cuatro vientos! ¿quieres que me sienta orgullosa de tu chantaje?
Pero Fernando está completamente borracho
-¡No, nada más quiero saber, me despierta la curiosidad, qué fue lo que te hizo
cambiar de opinión!
-¡El mismo motivo de siempre, salvar a
Diego!
-¡Dime! –se termina un trago- ¿y no me
pensaste en mí, no estuve dentro de cambio de opinión?
María Pía lo mira enojada y triste.
-¡María Pía! ¿no te detuviste a pensar un
poquito… qué es lo que ibas a sentir cuando estuvieras entre mis brazos?
–completamente borracho.
María Pía baja la cabeza.
-¿No era algo que deseábamos los dos desde
hace mucho tiempo?
-¡Ya no es así! Desde ese día ya no es así…
y en este momento no estoy pensando en ti… ¡ni me interesa pensar en ti otra
vez! No pensaré en ti jamás… ¡sólo estoy pensando en el bienestar de mi sobrino
Diego y de tu hija Esmeralda! ¡es lo único que me importa!
-¡Ah! –cruza los brazos y se tambalea.
-¡Que te quede claro que sólo tendrás mi
cuerpo Fernando, lo único que tendrás será mi cuerpo! –le advierte- ¡y ya que
estamos hablando de esto como si fuera un negocio, quiero tener claro que
cumplirás con tu parte! –le subraya- ¡no habrá duelo y mi sobrino tendrá la
mano de tu hija!
Pero Fernando se niega y toma otro trago-
¡No! Eso ahora va a ser mucho más complicado María Pía… -se sienta en su
escritorio- ¡ya que tu indecisión me hizo reafirmarle mi palabra a Montero! –y
se sirve más- ¡adelanté la fecha de la boda, será mañana!
-¡No puede ser!
-¡Ahora que si me retracto de mi palabra,
quedaré como un imbécil ante Montero y… Montero es el comandante militar de
toda esta región! ¡se convertiría para mí en un enemigo muy peligroso y eso no
me conviene!
-¡Fernando, por favor! –le ruega.
-¡Ahora, María Pía… me dejaría matar… si tan
solo recibiera un beso de amor… de esos labios María Pía! –la mira con amor
desesperado.
-¡Muy bien! Entonces es un trato –dice María
Pía y baja la mirada- ¡te espero mañana en el mismo lugar dónde solíamos encontrarnos
cuando éramos novios! –y se dispone a marcharse.
-¿Todavía existe la cabaña? –se asombra
Fernando.
-¡Sí! Te espero allí por la noche –se
marcha.
Fernando se queda llorando borracho.
*
María Pía sale del despacho y se encuentra a
Almudena y Esmeralda desesperadas que la llaman- ¡María Pía!
-¿Pasó algo? –Almudena se asusta- ¿Por qué
tienes esa cara, Fernando te hizo algo?
María Pía las mira y disimula- ¡No, al
contrario, arreglé todo con Fernando! –les anuncia- ¡va a deshacer el compromiso
y va a evitar el duelo!
-¿De verdad? –abre los ojos feliz Esmeralda-
es que hace rato dijo que… -no le puede creer.
-¡No te preocupes, lo que sucede es que
Fernando está considerando… la manera más correcta de hacer esto! Por lo pronto
les pido un favor… no quiero que le pregunten nada… ¡y por favor no lo hagan
enojar!
-Está bien… si eso va a servir para que la
pesadilla termine… no diremos una sola palabra.
-¡Gracias María Pía! –Esmeralda la abraza-
¡hace rato me hacía a la idea de que iba a ser la esposa de Montero y ahora…
voy a estar al lado del hombre que amo! ¡gracias a usted! No sé como pagarle
todo esto María Pía.
-¡Hay una forma! Ama y cuida a Diego con
todo tu corazón, él se lo merece –y María Pía mira a Almudena y se marcha.
Esmeralda se queda suspirando.
*
María Pía sube a la carreta que la trajo y
no se da cuenta que Suplicios la estaba espiando y se da cuenta que le ha
mentido- ¡Tengo que saberlo!
*
Hacienda De La Vega.
Fernando está ante el fuego, sentado y
afilando una espada.
-¡Usted no está bien don Alejandro! Una pena
muy grande lo está preocupando, puedo sentirlo –aparece Yumalai.
-Tienes los instintos muy desarrollado
Yumalai, no solamente puedes ver el corazón de los animales sino también el de
los hombres.
-No tenga miedo… -se acerca- ¡usted no nació
para temerle a nada, ni siquiera a la misma muerte!
-¿Ni siquiera a la muerte de los seres
querido? –se pregunta Alejandro y llora- ¡aquí estoy Yumalai, afilando…
puliendo la espada que utilizará mi hijo Diego en ese lugar! ¡y tal vez sea la
última vez que empuñe un arma –se le rompe el corazón- ¡Diego tiene pocas
posibilidades de ganar ese duelo!
-Confíe en su destino… los espíritus de mis
ancestros lo están protegiendo… ¡yo les he rezado mucho por usted!
Alejandro la mira con lágrimas- ¡Tú, oraste
por mí!
-¡Sí, estoy en deuda! Usted salvó la vida,
curó mis heridas y ahora me protege de mis enemigos! Si el hombre de un solo
ojo se da cuenta que estoy en su casa estoy segura que lo mataría.
-Solamente hice lo que debía hacer.
-¡Y ahora mi deber es protegerlo y curarle
ese dolor que siente!
-¡No es un dolor físico, Yumalai, es un
dolor del alma! Y no hay nada que puedas hacer.
Yumalai se arrodilla a su lado- ¡Sí, hay
algo que puedo y debo hacer!
-¡Que!
Yumalai se acerca más- Cuando un hombre se
encuentra perdido y su espíritu vuela demasiado lejos la mujer tiene el poder
para entrar en él… y buscarlo –y lo va a besar.
Pero Alejandro la detiene.
-Yo puedo traer aquí de nuevo a ese hombre
valiente que me salvó de los soldados, a ese padre que rescatará mañana a su
hijo… ¡a ese hombre que me atraviesa con ojos profundos como el águila! –y
trata de besarlo.
Pero Alejandro la detiene firme- ¡No
Yumalai! –la rechaza- ¡no! Esto no está bien –y se levanta y se aleja.
Yumalai no entiende.
*
Casa Tobías.
Tobías escribe muchas cartas y Catalina
quiere seducirlo- ¡Tengo tantos deseos!
-¡Y yo! –se entusiasma Catalina y se
desviste.
-¡Tantos deseos de descubrir la identidad
del Zorro!
Catalina se preocupa y se acerca- ¿Con esa
idea loca, Tobías? Deja en paz a ese bandido… ¿qué ganas con eso?
-¡Prestigio, relaciones importantes y una
muy buena suma de dinero!
*
Hacienda De La Vega.
Una figura negra encapuchada se escabulle
sin que Dolores, todavía levantada la vea.
Y sube a la habitación de Diego, que duerme
profundamente.
Una espada entreabre las cortinas y el
personaje se acerca en silencio y amenaza a Diego en la cabeza.
Diego despierta y no se mueve ante la
amenaza, abre los ojos y dice tranquilo- ¿Sabe una cosa? ¡me pone de muy
malhumor que me despierten por la noche!
y de un movimiento rápido toma la espada y
echa al invasor sobre la cama y con las dos manos le pone la hoja sobre el
pecho.
*
Casa Tobías.
-¿Tú tienes a alguien más Tobías? –se
desespera Catalina- ¡tu comportamiento no es normal! –y le hace una escena de
celos- ¿a quien escribes?
-¡Es un maestro espadachín! Esa es la
persona que me va a ayudar a descubrir al Zorro… ¡le estoy invitando a América
con todos lo pagos! Le voy a decir que un discípulo suyo quiere rendirle
honores y así descubriré… quien es el Zorro.
-No necesito que seas un héroe, necesito que
seas mi esposo y cumplas con tus obligaciones –se desviste.
Pero Tobías no la mira- ¡Las voy a cumplir!
Vas a tener todo lo que una mujer pueda desear… ¡vas a quedar satisfecha con
todo lo que vas a tener!
-¿Tener?
-¡Yes darling! Vas a tener muchas cosas
–brinda mientras Catalina no puede creer que ni siquiera la mire- ¡con el
dinero que me pagaran el comandante Montero y el Gobernador Sánchez de Moncada
tendré lo suficiente para comenzar la vida que me merezco! Merci beaucoup mi
Zorro –brinda.
*
Hacienda De La Vega.
Dolores encuentra a Guadalupe haciendo
guardia enfrente del cuarto de Alejandro, y la manda a su cuarto.
-Mañana habrá un duelo con su hijo y otro
hombre, él está muy preocupado por perder a su hijo.
-¡No! –ríe Dolores- ¡no mi hijita! Estás
equivocada.
-¡Claro que sí, yo lo encontré limpiando la
espada que su hijo utilizará en el duelo!
Dolores se asusta- ¿Estás segura de lo que
estás diciendo? Me hablan engañado entonces… -con horror.
*
Cuarto de Diego.
Diego horrorizado retira la espada y da un
paso atrás.
Esmeralda ríe a carcajadas.
-¡Esmeralda, por favor! ¿qué haces aquí?
-¿Crees que eres el único que tiene derecho
a entrar por las ventanas ajenas? –se levanta de la cama.
-¿Cómo hiciste para subir? ¡esto está
demasiado alto para ti!
-¡En España aprendí algunos trucos cuando me
le escapaba a mi padre! Mira… te traje un presente –le entrega una rosa blanca-
¡y una noticia! –le sonríe.
-¡Pero antes que me la des déjame
agradecerte por el presente! –y la besa.
(wow! Que lindo! Cool Very Happy )
*
Casa Gobernador.
Olmos llega y encuentra a Fernando
completamente borracho- ¿Señor Gobernador… no le parece que ya ha bebido lo
suficiente?
-¡No, Olmos, hoy no! Hoy voy a dejar que mi
alma vuelve porque es el día más grande mi vida –se le dobla la lengua.
-¡Sí, ya sé que adelantó la boda de la
señorita Esmeralda y el comandante Montero!
-¡No es eso Olmos! Lo que pasa es que hay
razones más importantes, las cuales me obligan a tomar una decisión… ¡y mañana
voy a hablar con Montero!
Olmos duda- Perdone… ¿Cómo va a ser posible?
Tengo entendido que el duelo será al amanecer.
-¡Ya no es así! No habrá duelo.
-¿Debo suponer entonces que todo lo que me
he enterado es… incierto?
-¡Lo era hasta hace poco, pero todo cambió!
¡Todo!
-¡Señor!
-¡Usted… ha sido un hombre de mi entera
confianza durante todos estos años! –bien borracho- ¿verdad?
-¡Sí señor! –sonríe complacido y orgullos
Olmos- muy amable.
-Por lo cual me voy a tomar una libertad…
-¡Diga nomás!
Fernando se tambalea- ¿Qué opina usted del
amor?
Olmos tartamudea –Del… amor.
-¡Vamos! No se intimide, somos hombres, estamos
solos… venga.
-¡Bueno, señor… el amor… no sabría que
decirle! Yo no lo he experimentado… pero sí lo he sentido –y el dolor de su
corazón se le refleja en los ojos- ¡el amor es… como un rayo de luz que nos
llena de ardor… pero por más que nos esforcemos en alcanzarlo… siempre será
imposible de obtener!
-¡Es usted un hombre bastante inteligente y
sensible! –admira Fernando.
-Favor que me hace señor.
-¡Nada más que falla en algo, señor Olmos!
-¡Dígame señor!
-¡Cuando el amor es inalcanzable! No vale…
¡y para mí nada es inalcanzable! –le grita apenas puede tenerse en pie- ¡nada!
Y así tenga que recurrir a lo más bajo y sucio que haya en este mundo… ¡lo voy
a alcanzar!
Olmos se queda intrigado.
*
Casa Gobernador.
Almudena descubre a Mariángel que sale en
medio de la noche- ¡Adonde vas a estas horas!
-¡Tengo un poco de calor! –finge- quiero
salir a caminar, nada más.
-¡Estás loca! Es muy peligroso… ¿Cómo se te
ocurre salir sola a esta hora? ¡te pueden hacer algo, niña!
Pero Mariángel se detiene y la enfrenta con
desprecio- ¡Ahora yo soy la loca, tía! Perdóname pero Esmeralda hace cosas
peores y a ti no te parecen tan mal.
-¡No me hables así, Mariángel! Sino quieres
que le diga a tu padre…
-¡Dile a mi padre lo que quieras! Tiita… a
quien quieres engañar… ¡para mi padre tu opinión vale más que un cacahuate! Así
que deja de tratar de querer controlarme, pronto tú te casaras con Alejandro De
La Vega, Esmeralda se casará con el comandante Montero… ¡se irán de aquí! –ríe-
¡y todos seremos felices! –se marcha.
-¡Mariángel! –suspira Almudena- ¡ese
carácter te va a hacer sufrir tanto! Tú quisieras que Esmeralda fuera infeliz
al lado del comandante Montero –sonríe- ¡pero no va a poder ser! claro que sí
tienes razón en algo… -y mira alrededor- ¡y es que no veamos la hora de
largarnos de esta casa, Esmeralda con Diego… y yo con Alejandro! –suspira.
*
Hacienda De La Vega.
Alejandro duerme cuando Yumalai le acaricia
el rostro, cuando Alejandro despierta y se sienta- ¡Yumalai! –la detiene.
-No lo pude resistir don Alejandro, estaba
vigilando su sueño.
Alejandro la mira y la empieza a besar y a
desvestir.
*
En otro cuarto.
Esmeralda feliz.
-¿Pero, estás segura de lo que me cuentas?
–duda Diego.
-¡María Pía estuvo esta noche en casa
hablando con papá, y antes de irse me aseguró que era verdad! –suspira y abre
los ojos con impresión- ¡va a arder Troya con la noticia porque precisamente
esta mañana le confirmó a Montero que mañana me casaba con él!
Diego pierde la sonrisa.
-¡Me sentí horrible, desprotegida!
-¡No, mi amor, ven siéntate! –la sienta en
la cama- ¡pues estoy sorprendido de la forma como tu padre todavía quiere a mi
tía María Pía! Porque con Montero se ha ganado un enemigo terrible.
Esmeralda sonríe feliz- ¡Me muero de ganas de
ver la cara de Montero! Todo le salió mal… ¡el matrimonio, el duelo, todo!
-Pero ya no hay que hablar de ellos… -sonríe
feliz- ¿te das cuentas… te das cuenta que muy pronto vamos a ser marido y
mujer?
-¡Es verdad, te amo! Y ahora nada ni nadie
podrá separarnos –y se besan.
Diego la tira en la cama, cuando se escuchan
unos pasos y se asustan.
...entra Dolores- ¡Qué está pasando aquí
Diego travieso! –le reclama.
-¡Dolores! –Diego se queda verde- ¡ella es…
mi nana! –se excusa con Esmeralda que no sabe dónde meterse- ¡ella me crió
desde que nací!
-¡La negla Dolores no entiende nada de lo
que está pasando! –le reclama- primero no hay duelo… después… que sí… ¡y cuando
a que me aclares todo este revuelto… te encuentro retozando aquí… tan tranquilo
con esta senolita!
-Bueno Dolores, esto yo te lo puedo
explicar.
-¡Claro que me vas a tener que explicar!
Porque la negla Dolores no entiende nada de lo que está pasando… ¡pero primero
vas a tener que explicarme quien es esta jovencita!
-Diego… déjame que yo le aclare… todas sus
dudas.
*
Habitación de Alejandro.
Alejandro sigue besando a Yumalai- ¡Regina!
–dice entre suspiros y besos- ¡Regina!
-¡Soy Yumalai! –le aclara.
Alejandro se detiene y la toma del rostro-
¡Yumalai! ¡no! –sufre- ¡esto no puede ser!
-Déjeme quitarle sus penas, usted me
necesita… ¡nos deseamos!
-¡No Yumalai! –la detiene- ¡esto no está
bien, yo soy tu padrino!
-¡Y mi dueño! Usted me salvó la vida.
-¡Esta no es la forma en que yo quiero que
permanezcas a mi lado, Yumalai! ¡no, así no! Tu no estás aquí para convertirte
en mi…
-¿Su mujer? Será un gran honor para mí don
Alejandro… compartir su cama siempre que lo desee… ¡ser la fuente dónde venga a
beber siempre que tenga sed!
Alejandro la va a besar, cuando se levanta
enojado- ¡No, Yumalai! Tú no puedes ser mi mujer – le grita furioso- ¡yo voy a
casarme con Almudena, es a ella a quien amo!
-¿La ama? ¡esa mujer tiene la sangre
envenenada, igual que su hermano! – rabia Yumalai- ¡ella no es digna de usted!
-¡No voy a permitir que hables así de ella!
¿entiendes? No voy a permitir que hables de ella de esa manera –y le abre la
puerta- ¡vete a tu cuarto, Yumalai!
Al pasar a su lado Yumalai se detiene-
¡Usted no sabe mentir, don Alejandro! Su boca me dice que no quiere que sea su
mujer, pero su cuerpo, su piel… ¡me llaman a gritos!
Pero Alejandro resiste y Yumalai se marcha.
Alejandro cierra la puerta con rabia y confundido-¡Ella no es Regina, es un
espejismo del pasado!
*
Yumalai en el pasillo- ¡Don Alejandro! -Y
vuelve a la puerta- ¡esa mujer no se va a casar con usted nunca, nunca! –llora
y promete.
*
Casa Gobernador.
Montero le hace el amor a Mariángel cuando
de pronto se detiene- ¿Qué te pasa? ¿Por qué te detienes?
-¡Antes de continuar, quiero que desistas del
duelo de mañana! –le exige Mariángel- ¡dime que tú no vas a matar a Diego!
-¡Que! –se enoja- ¿Por qué me tienes que
hablar de ese imbécil cuando te estoy haciendo el amor? –y quiere besarla de
vuelta.
Mariángel se niega- ¡Porque ese es el trato,
yo te dejo el camino libre con Esmeralda! Y tú me ayudas a casarme con Diego.
Montero se separa- ¡Te recuerdo Mariángel
que tu Dieguito cuestionó mi honor, mi reputación! Y yo soy un caballero… me
tengo que defender… ¡es la vida de esta imbécil o es la mía!
-¡Desiste y muestra algo de nobleza! –le
exige- ¡es evidente que Diego no está en condiciones de defenderse! Lo comprobé
cuando le pegaste en la casa.
-¡Por Dios! Tanta suplica por un imbécil que
no te quiere.
-¿Y a ti Esmeralda te quiere mucho? –ríe burlona.
Montero ríe y la sigue besando- ¡Me encanta
cuando tratas de tomar el control! Regresa al mundo real Mariángel… tú ni nadie
va a impedir esa boda.
-¡Ya terminé y de ti depende que no sea para
siempre! –lo deja con las ganas- Ricardo… ¡tú matas a Diego, y posiblemente
Esmeralda corra con la misma suerte?
-¿Me estás amenazando con matar a tu propia
hermana? –se sorprende diabólicamente Montero.
-¡Por ahora simplemente es una advertencia!
–sonríe diabólica Mariángel- no me obligues a hacer una locura- ¡Deja vivo a
Diego!
Montero ríe con maldad.
*
Hacienda De La Vega.
-Entonces… ¿usted es la hija de Fernando
Gobernador?
-¡Así es Dolores, ella es Esmeralda!
–orgulloso Diego.
-¡Yo vine a decirle a Diego que mañana no
habrá duelo y que nos vamos a poder casar! Le sonríe Esmeralda.
-¡Que no va a haber duelo! –y Dolores
festeja feliz- ¡esto hay que celebrarlo! –decide- ¡vamos a celebrarlo con un
buen te y galletitas! Y tú –le ordena a Diego- ¡vístete como persona decente!
¡el amol vuelve loco a cualquiera! –se marcha.
-Tienes que darle tiempo… ella me conciente
demasiado.
-¡Claro que sí! –Esmeralda le toma el rostro
con amor- ¡y ahora entiendo por qué no quiere que esté aquí sola con un hombre
que tiene el torso desnudo! –y lo besa.
*
Casa Gobernador.
Almudena le saca las botas a Fernando que
está tirado en la cama borracho- ¡Fue la visita de María Pía que te dejó en
este estado! Aún la amas con todo tu corazón, Fernando… por eso bebiste hasta
quedar así inconciente… -se sienta a su lado- ¡a veces quisiera meterme en tu
cabeza para saber cuales son tus verdaderos sentimientos! ¿qué piensas? Tu vida
es así Fernando… en otro tiempo eras un tipo feliz… amable… ¡pero el tormento
por ese amor es lo que tiene así… hecho un tirano! ¿Por qué cuantas atrocidades
has cometido por culpa de ese orgullo? –le reclama y lo mira con pena-
¡quisiera odiarte por todo el daño que has hecho! Es que yo te quiero… ¡yo te
quiero y soy tu hermana! –llora- ¡tu única hermana! He querido cuidarte
Fernando, desde niños… ¿te acuerdas cuando jugábamos? ¿te acuerdas? –llora sin
consuelo- pero tu crueldad ya no tiene limites…
¡así que me voy a llevar a Esmeralda lo más
lejos posible! –decide- ¡dónde tu crueldad no la alcance ni la destruya, cómo
lo hiciste con su madre! –y le besa la mano llorando.
*
Misión.
María Pía esconde ropa normal bajo el
colchón cuando vienen a avisarle que la madre superiora está muy grave.
*
Hacienda De La Vega.
En vez de estar en la cama, Diego y Esmeralda
están forzados a tomar te y comer galletitas.
-¡Fernando Gobernador se volvió loco!
–reflexiona Dolores- primero le ofrece la mano de su hija a Montero… y después
a mi Dieguito pa-mi… ¡no entiendo!
-Todo tiene una explicación, recuerda que la
tía María Pía dijo que iba a hablar con el Gobernador para pedirle que
impidiera el duelo y parece que lo convenció.
-¡Montero no debe saber nada! Porque ya
viste cómo envió a su perro guardián a preguntar sobre lo del duelo –Dolores.
(y como sabe esto Dolores!!! si no estaba
presente y fue Yumalai quien le contó lo del duelo??? Confused )
-Seguramente mañana mi padre hablará con el
comandante Montero.
-¿Por qué le hizo caso a la niña María Pía?
–se intriga- ¿acaso Fernando Gobernador tiene palabra de juego porque yo no veo
que una persona cambie de la noche a la mañana así porque sí?
-¡No te olvides que mi tía María Pía y el
Gobernador fueron novios y estuvieron a punto de casarse cuando eran jóvenes…
quizás por lo que hubo entre ellos!
-¡El pasado es como el polvo Dieguito, no
hay que revolverlo para no respirarlo y tener que enfermarlo!
-¡Jamás imaginé que mi padre guardara un
sentimiento de amor por alguien! –suspira Esmeralda- ¡Sin duda debe haberla
querido mucho! –mira a Dolores- ¡debe quererla!
-¡Eso precisamente es lo que me preocupa!
Usted va a perdonar señorita, pero yo no confío en su padre… ¡la niña Pía le
pertenece a Dios y ella debe estar bien lejos de ese demonio!
-¡Dolores, entendemos tu punto! Pero no te
preocupes que nada va a pasar –Diego.
-Dios los oiga ¡Me voy a dormir! Ustedes
terminen el te –ordena- ¡y cada uno tome su camino! Con permiso.
(jajaja Very Happy les arruinó la noche!!)
-¡Dolores! ¡eres la nana de Diego de toda la
vida y aún no me has felicitado! ¿no te da gusto que nos vayamos a casar? –le
toma la mano.
Diego le sonríe enamorado.
-¡Yo visto cómo le brillan los ojitos a mi
Dieguito pa-mi cuando se refiere a usted y todo lo que le haga feliz a él, me
hace feliz a mí también! Con pelmiso.
*
Lugar del duelo.
Montero se pasea nervioso- ¡Qué pasa que el
desgraciado de Diego De La Vega no llega! Llevo más de una hora esperando.
-Tal vez se acobardó –Pizarro.
-¡No, no lo creo! Al menos debió mandar un
padrino a pedir una disculpa… ¡pero yo no voy a aceptar esa burla, eso te lo
aseguro! –y se marcha.
-¡Comandante, mire! –llama Pizarro al ver
llegar a Fernando y su escolta.
-¡Señor Gobernador! –Montero- ¿qué hace
aquí?
-¡Mandé una comisión a casa de Diego De La
Vega para que no se presente a este duelo! –le anuncia frío al bajar del
caballo- ¡Será arrestado igual que usted!
Montero es queda verde- ¿Cómo? No entiendo.
-¡Usted sabe que los duelos están prohibidos
por la ley! –suspira y le pone una mano sobre el hombre- ¡venga!
-¿De qué habla? –se enoja Montero- ¡usted
sabe que nadie respeta esa ley! Y menos cuando se trata de asuntos de honor…
además… ¿Por qué interviene? ¡esto es entre Diego De La Vega y yo!
-¡Intervengo porque está de por medio mi
hija! Y porque el duelo se pactó en mi casa… -y luego le da la estocada
fríamente- ¡Además el que se casará con Esmeralda será Diego De La Vega!
Montero lo mira sin entender del todo.
*
Casa Gobernador.
-¡Estoy muy preocupada Esmeralda! –suspira
Almudena abriendo la ventana- esta mañana vi a tu padre enviar una comisión a
casa de los De La Vega para ordenar la cancelación del duelo.
Esmeralda se despierta sonriendo feliz- ¡Qué
felicidad, tía! Diego… por fin algo me sale bien en la vida… ¡por fin!
-Pero recuerda que no puedes decir nada,
menos a tu padre, hasta que no te de la noticia oficialmente.
-¡Sí, sí! Se lo prometimos a María Pía…
¡tranquilízate!
-Estoy muy nerviosa, yo sé que todo se está
arreglando pero temo mucho la reacción de Montero.
-¡No te preocupes! Que el Gobernador sabe
muy bien cómo tratar a ese patán.
-¡Dios te oiga, mi amor, porque Fernando
acaba de salir para el sitio dónde supuestamente se va a llevar a cabo el
duelo! Y sabe Dios cómo va a responder el hombre.
-¡No sabes cómo me hubiera encantado estar
en ese lugar! Hubiera disfrutado tanto cuando le digan que no me voy a casar
con él –sonríe- ¡sino con Diego!
*
Lugar del duelo.
Montero es una furia- ¡De qué está hablando
señor Gobernador! ¿qué no me voy a casar con su hija? –se quita la capa.
-¡Créame que le estoy haciendo un favor!
Esmeralda es una calamidad, además no es una mujer digna de un hombre de su
nivel.
-¡Eso lo decidiré yo! –Montero se saca el
saco y viene amenazador - ¡se lo advierto señor Gobernador, me está humillando
al faltar a su palabra!
Fernando se quita el sombrero- ¡Créame que
esa no es mi intención Montero!
-¡Lo discutimos, el día de hoy se iba a
realizar esa boda! Usted no me puede hacer eso… no es va a burlar de mí.
-¡Entiendo cómo se siente, pero lo voy a
compensar de alguna forma!
-¡No! –grita Montero- ¡no lo aceptaré!
–fuera de sí- ¡usted me faltó al respeto y va a tener que pagar por esto señor
Gobernador! –y le tira una espada.
-¡Créame, Montero, será mejor que guarde las
espadas! –y la clava en el suelo- ¡o se las voy a hacer tragar!
Pizarro no se pierde el espectáculo por
nada.
-¡Asumiré las consecuencias señor
Gobernador! Pero usted no se va a burlar de mí.
Fernando se saca el saco.
-¡Prepárese a morir, señor! –y lo ataca.
Fernando se defiende muy bien.
Los soldados desvainan y no saben qué hacer,
pero Pizarro los detiene- ¡Guarden esas espadas, es un asunto personal que
deben resolver entre ellso!
Y Montero y Fernando siguen luchando cara a
cara.
*
Hacienda De La Vega.
Alejandro está parado en medio de su
Hacienda que está llena de soldados.
Diego aparece tranquilo.
-¡Fernando envió a sus soldados con ordenes
de no dejarte salir al duelo Diego, o ellos te arrestarán! Dice que los duelos
están prohibidos por la ley… ¡y que él no lo va a permitir!
-¡Increíble! –ríe Diego- ¡ahora Fernando
utiliza la ley para protegerme de Montero!
-¡Así es, hijo! y todo gracias a María Pía,
logró convencer a Fernando de cancelar ese duelo y por lo visto también logró
obtener la mano de Esmeralda para ti.
-Pues si… jamás me imaginé que mi tía
tendría tanta… influencia aún sobre don Fernando.
-¡Yo tampoco! Con esto compruebo que
Fernando todavía la sigue amando, a pesar de tantos años de separación… ¡solo
el amor pudo lograr que él cambiara de opinión, Diego!
-Hay algo que me preocupa papá… ¿tu viste
como mi tía se puso cuando se enteró que don Fernando llegaba a Los Ángeles? Es
obvio que no quiere verlo y que lo que quiere es olvidarlo pero sin embargo ha
tenido que verlo para… ¡para hablarle sobre mí! Me imagino lo incomoda que
tiene que haber sido toda esa situación.
-¡Claro, no te recrimines, Diego! María Pía
es una mujer fuerte y lo hizo por amor a ti, no quería que corrieras peligro y
además… desea verte feliz.
-¡Estoy sumamente feliz con Esmeralda!
-¡Ahora tu deber será dejar de lado los
libros, Diego! Y practicar diariamente con la espada.
-¡No! –suspira Diego- ¿ya para que, papá? Ya
no hay peligro.
-¡Diego, vas a formar una familia, vas a
tener esposa, hijos y es tu deber defenderlos ante cualquier adversidad! Por
favor Diego, conviértete en todo un hombre… no siempre tu familia estará aquí
para salvarte de situaciones como ésta.
-¡Está bien! –acepta- ¡voy a seguir con la
esgrima hasta que te sientas orgulloso de mí, papá!
-Ya lo estoy, hijo… créeme que ya lo estoy…
¿sabes una cosa? ¡no quisiera estar en los zapatos de Montero cuando le
informen!
*
El duelo sigue.
-¡No tiene honor! –le grita Montero- ¡es
sólo un cobarde!
-¡Tiene que aceptar mi decisión, Montero!
-¡Eso jamás, señor! –le grita- ¡no voy a
aceptar esa humillación!
Fernando avanza y le da un golpe en el brazo
herido y Montero cae al suelo gimiendo.
Fernando ríe- ¡Créame Montero! El que va a
morir es usted, no tiene caso arriesgar la vida por una mujer que no vale nada
–le aconseja- ¡créame que le estoy haciendo un favor!
-¡No me importa! Usted no tiene palabra y la
va a tener que hacer valer con la espada, señor.
-¡Le aseguro que haré valer mi palabra! No
cambiaré mi decisión… Diego De La Vega se casará con mi hija Esmeralda.
Montero vuelve a tomar su espada- ¡Eso jamás
señor Gobernador! –y lo ataca.
*
Casa Gobernador.
-¡Olmos! –aparece Mariángel toda apurada-
¡ordene que me preparen un carruaje ahora mismo!
-¡Señorita Mariángel! –se levanta Olmos
detrás del escritorio- ¿qué hace usted despierta a esta hora? ¿tuvo una mala noche?
–se sorprende.
-No se haga el imbécil conmigo, usted sabe
perfectamente que hoy es el duelo entre Diego De La Vega y el comandante
Montero –se apresta a salir- ¡apúrese Olmos, quiero los caballos más rápidos!
Pero Olmos se sienta de vuelta tranquilamente
y lee.
Mariángel vuelve furiosa-¿Y a usted qué le
está pasando hoy, Olmos?
Olmos se achica.
-¿Aparte de jorobado, amaneció sordo?
-Olmos se levanta- ¡Creo que no hace falta
que vaya a ninguna parte, señorita! El duelo fue suspendido.
Mariángel sonríe- ¡Ah, sí! Lo sabía… ¡sabía
que Montero iba a desistir de su enfrentamiento!
-¡No fue él! –le corrige Olmos- ¡fue su
padre! Pensé que ya lo sabía –se divierte.
-¡Como así que mi padre!
-¡Sí, envió a algunos soldados a la Hacienda
De La Vega para impedir que don Diego se presentara al duelo y él mismo iba a
hablar con el comandante Montero… ¡los duelos están prohibidos por la ley y su
padre como representante de la Corona debe velar para que no se cometa ninguna
infracción!
-¡Pero eso es perfecto! –festeja Mariángel-
¡Como no se me ocurrió a mi! Yo sabía que mi padre iba a entrar en razón…
¡ahora podré hablar con él acerca de mi boda con Diego! –ríe- ¡así que Olmos,
prepárese porque mi boda va a ser un gran acontecimiento en esta ciudad! –y va
para la puerta.
-¡Sería grandioso, definitivamente! –la
detiene Olmos- ¡es una lástima que no sea posible! –finge pena.
Mariángel vuelve furiosa- ¡De qué está
hablando adefesio del demonio! ¿qué me quiere decir?
-¡Yo quería decirle sobre la decisión de su
padre, en cuanto me enteré! Pero no quise perturbar sus dulces sueños… ¡usted
se enoja cuando se despierta antes de las diez! –se disculpa.
-¡No me haga perder la poca paciencia que
tengo, Olmos, o lo va a pagar muy caro!
-¡Su padre… sí está arreglando el casamiento
de don Diego… pero no con usted… sino con su hermana la señorita Esmeralda! –y
diciendo esto la deja plantada y vuelve a su trabajo.
Mariángel pone cara de furia.
(GENIAL!! Very Happy Very Happy esta escena
hizo mi día!!)
*
FIN DEL CAPITULO
*
Advertencia: este página puede contener
links a sitios ajenos a mi responsabilidad)
@2005 Narración by Mabouchita! Z;D
www.mabouchita.com
Este resumen es
MUCHO trabajo, tiene miles de palabras y conlleva varias horas. Lo pueden
compartir con sus familias y con los amigos, pero les ruego no lo copien a otro
sitio Web (excepción hecha a Telenovela World).
*
Las imágenes o links pueden estar
protegidos por Copyright, cualquier problema enviarme un email a
mabouchita@gmail.com[/url]
www.mabouchita.com:
Z019 – EL COMPROMISO DIEGO*ESMERALDA – jueves 8 de marzo de 2007
Serie basada en la historia de Jonhston
McCully, by Zorro Ing.
Libreto de Humberto (Kiko) Olivieri
*
Casa Gobernador.
-¡Yo quería decirle sobre la decisión de su
padre, en cuanto me enteré! Pero no quise perturbar sus dulces sueños… ¡usted
se enoja cuando se despierta antes de las diez! –se disculpa.
-¡No me haga perder la poca paciencia que
tengo, Olmos, o lo va a pagar muy caro!
-¡Su padre… sí está arreglando el casamiento
de don Diego… pero no con usted… sino con su hermana la señorita Esmeralda! –y
diciendo esto la deja plantada y vuelve a su trabajo.
Mariángel pone cara de furia.
(GENIAL!! Very Happy Very Happy esta escena
hizo mi día!!)
*
Lugar del duelo.
Fernando y Montero luchan hasta que Fernando
vuelve a herirlo en el mismo brazo.
Montero queda en el suelo.
Pizarro se queda sorprendido y decepcionado
al verlo vencido.
Montero ve la sangre- ¡Adelante, señor
Gobernador! –lo reta- seguramente lo que estaba esperando cuando decidió darle
su hija al cobarde de Diego De La Vega… ¡y así eliminar a su testigo de la
muerte del inspector!
Fernando respira con dificultad- ¡Vamos,
Montero, no necesito llegar a eso para sacarlo del camino! Tengo pruebas
suficientes en la Gobernación que lo comprometen en muchos delitos –lo amenaza
con la espada.
-¿De qué habla? –se sorprende Montero- ¿a
qué quiere llegar con eso?
-¡A que a usted lo necesito vivo! ¡vivo! –le
grita- ¡usted y yo juntos haciendo cosas grandiosas! ¡no una estúpida boda con
una loca! –está fuera de sí.
Montero lo mira pero no se convence- ¡Igual,
ya no tengo dignidad! –baja la mirada- así que… ¡termine conmigo! –dice dolido-
¡máteme!
Fernando lo mira con desprecio y clava la
espada en el suelo- ¡No sea patético! Usted infunde respeto con todo el miedo
que provoca en la ciudad… ¡confórmese con eso!
Montero se acerca con rabia- ¡Dígame una
cosa, señor Gobernador! ¿Por qué faltó a su palabra?
Fernando dice con voz ronca- ¡Porque tengo
negocios y usted tiene los suyos! Y uno de esos compromisos es mantener el
orden en toda la ciudad… ¡vamos! –le golpea el hombro- ¡cuenta usted con todo
mi apoyo! –lo mira convincente- ¡déme la mano! –se la ofrece.
(error de edición… Cool los personajes están
Fernando a la derecha y la mano aparece a la izquierda)
Pero Montero lo mira con odio contenido… y
luego… decide aceptar.
-¡Esto es sangre y una cosa más! No quiero
una sola venganza contra Diego De La Vega y mucho menos… ¡contra mi hija! ¿de
acuerdo?
Montero retira su mano como si quemara- ¡Eso
no se lo puedo asegurar! –se marcha enojado.
(mismo error de manos Confused )
Fernando respira nervioso pero luego se
calma- ¡Ahora sí María Pía, ya cumplí con mi parte! Tú vas a tener que cumplir
con la tuya.
*
Misión.
La madre superiora ha muerto y la llevan a
enterrar.
-Usted quería mucho a la hermana superiora
–se acerca Suplicios a María Pía.
-La amaba… era como una madre para mí… para
todas nosotras.
-Ella también la quería mucho a usted, tanto
así que su última voluntad fue que usted la reemplazara frente al internado.
-¡Lo sé! Y créeme que lo haría pero no me
siento digna de llevar una responsabilidad tan grande…. Siento que hay personas
que tienen más virtudes que yo.
-Usted dice eso porque en este momento siente
mucho dolor… pero en este internado no hay nadie como usted… ¡ninguna de
nosotras tiene tanta autoridad moral, honestidad, virtud como usted!
-No vuelvas a repetir eso.
-¿Por qué no?
Pero María Pía se marcha. Suplicios huye.
*
Hacienda De La Vega.
Están reunidos, Fernando, Alejandro,
Almudena, Diego y Esmeralda. Todos tienen una copa en la mano.
-¡Es una lástima que mi otra hija no se
encuentre presente pero espero que ustedes sepan comprenderla! –anuncia
Fernando.
-¡Yo igualmente lamento muchísimo que mi
hermana María Pía, no esté presente, para ella es muy importante todo lo que
tenga que ver con mi hijo Diego! –Alejandro sonríe.
-¡Sí, es una lástima! –mira a lo lejos-
Quiero que sepan que gracias a ella…comprendí el error tan grave que estaba
cometiendo al entregar a mi hija Esmeralda en manos de Montero.
Esmeralda lo mira con sospecha.
-¡Diego! Quiero pedirte disculpas por no
haberme dado cuenta del amor que ustedes dos se profesan.
Almudena y Alejandro lo miran agradecidos.
-¡Y además por haber generado una enemistad
con Montero!
-¡No se preocupe señor Gobernador! –sonríe
Diego- ¡lo importante ahora es que Esmeralda y yo estamos juntos para poder
casarnos!
-¡Bueno, entonces, salud por la felicidad de
ustedes dos! –Fernando- ¡festejémoslo, eso es una alegría!
Y todos chocan sus copas.
Almudena se emociona- ¡Nada me hace más
feliz que el saber que mi sobrina Esmeralda por fin encontró el verdadero amor,
la felicidad, en un hombre tan maravilloso como tú, Diego!
En ese momento baja las escaleras Yumalai
que los mira con odio.
-¡Y bueno, aprovechando este momento… me
gustaría Alejandro…!
-¿Qué? –solicito.
-¡Que nos casáramos el mismo día de la boda
de ellos!
-Almudena… pero por favor… creo que ellos
tendrían que decidirlo… ¿no?
Diego sonríe feliz y mira enamorado a
Esmeralda que lo mira con adoración.
-¡Por mí no hay ningún problema!
-¡Por mí tampoco, tía! –feliz- me encantaría
compartir ese momento juntas.
Almudena está en la gloria.
-¡Pues entonces que no se hable más! –Alejandro-
¡celebraremos la boda el mismo día!
Yumalai escucha todo enojada.
-¡Pues entonces, salud! –Diego- ¡por la
plenitud del amor que hay en nuestros matrimonios!
Y todos brindan. Pero Yumalai los mira como
ave de mal agüero.
*
Casa Montero.
Montero bebe groseramente de la botella-
¡Tú, tú fuiste la culpable que tu padre cambiara de decisión! –acusa a
Mariángel que lo mira con rabia- ¡tú me amenazaste con detener mi boda!
-¿Eres imbécil, Ricardo? –se burla- Yo no
tengo ese poder sobre mi padre.
Montero la toma del brazo violentamente -¡No
me hables así, que yo no soy Diego De La Vega!
-¡Yo quiero a Diego para mí, no para mi
hermana! –le grita- ¡yo no hice nada, y conmigo no te desquites que el que te
ofendió fue mi padre, no yo!
-¡El me traicionó! –grita dolido - ¡teníamos
un acuerdo!
-¡A mí también mi traicionó, él sabía
perfectamente de mi interés por Diego! Y aún así… se lo dio a mi hermana… ¡y
todo por culpa de la maldita mujer esa, la religiosa!
Montero se interesa- ¿De qué hablas, qué
religiosa?
-¡De María Pía, la hermana de Alejandro,
ella se entrevistó con papá anoche y estoy segura que intercedió por su
sobrino!
Montero mira con odio a lo lejos- ¡Ahora
entiendo, es probable que don Fernando haya caído en un vulgar chantaje de
amor, con la tal… hermana esa!
-¿De qué hablas?
-¡Vamos, Mariángel! Todo el mundo aquí sabía
de su romance desde muy jóvenes… ¡ella lo abandonó en la boda! Posiblemente…
sólo posiblemente… algo de lo que le negó –ríe bajamente- ¡seguramente se lo
dará ahora!
-¡Así que la maldita mujerzuela piensa
meterse en nuestras vidas! –con rabia- ¡por mí que María Pía se vaya al
infierno! Te lo juro Montero… así mi padre le haya la dado la mano de Esmeralda
a Diego… ¡ellos nunca, nunca… se van a casar! –le promete.
Montero sonríe con esta aliada.
*
Misión.
María Pía vestida como mujer normal sale de
la misión a escondidas para encontrarse con Fernando.
*
Hacienda De La Vega.
Alejandro y Almudena se besan.
Almudena se separa feliz- ¡Todavía no puedo creer
que estemos celebrando el compromiso de Esmeralda con tu hijo! pero además que
nos vayamos a casar el mismo día… ¡y con los hombres que amamos! –suspira
enamorada.
Alejandro la mira con amor- ¡Así es, y todo
eso se lo debemos a mi hermana María Pía! Gracias a ella estamos todos aquí
esta noche.
-¡Lo sé, me hubiera encantado verla para
agradecerle todo lo que ha hecho por nosotros!
-¡Lo sé, créeme que lo sé, mi hermana está
pasando por un mal momento! Precisamente hoy enterraron a la hermana superiora
en el internado, por eso no pudo asistir… ¡debe estar rezando con sus
compañeras!
-¡Yo la admiro mucho, Alejandro!
–sinceramente- ¡para mí, María Pía es casi una santa! Imagínate logró
conmoverle el corazón a Fernando… ¡eso es un milagro, pero además… escuchar a
Fernando hablar de la felicidad de Esmeralda en la reunión era como un sueño!
-Sin embargo, no sé… pienso que algo le
incomodaba a tu hermano… ¡has visto lo rápido que se marchó!
-¡Sí, Fernando es así, no le gustan los
eventos sociales!
-De todas maneras Fernando hoy me demostró
que es todo un hombre de honor… ¡un hombre noble! Cambió de opinión, aceptando
los deseos de María Pía, y sin exigirle absolutamente nada a cambio de ella
–sonríe.
Y ambos se besan y se abrazan con cariño….
Felices.
*
Iglesia.
El padre recibe una visita de un hombre
vestido de rojo… y negro… y se queda pasmado- ¡Cardenal… Olivieri! No esperaba
una visita tan eminente… me toma usted de sopresa… ¡discúlpeme!
(jajaja buen punto… así se llama el escritor
de esta novela Very Happy Very Happy es autoderisorio porque el cardenal es
insoportable )
El cardenal le ofrece la mano y el padre se
la besa.
-La carta que anunciaba mi visita debió
perderse en el corre, pero lo prefiero así… es mejor llegar sorpresivamente
sobre todo por la noticia tan importante que traigo para su parroquia.
-Por favor siéntese usted, aquí –le limpia
una silla.
-¿Y esta ratonera, es su capilla, padre
Tomas? La tiene bastante descuidada.
-Su eminencia nosotros no poseemos los
mismos recursos que poseen ustedes… en Roma… pero siéntese… ¿a qué debo su
visita? Debe ser algo muy importante para que usted haya hecho un viaje a este
punto tan lejano del mundo.
-Traigo muy buenas noticias para sus
comunidades… ¡el santo padre ha autorizado al Internado de Nuestra Señora como
una comunidad avalada por la Iglesia!
-¡Alabado sea el Señor, una noticia tan
hermosa, en un momento tan difícil! Que extraños son los caminos de nuestro
Señor.
-¿Sucede algo, padre Tomas?
-¡Así es su Eminencia, la Hermana Superiora
fue sepultada esta mañana en nuestro cementerio! Murió sin saber que todos sus
sueños se hacían realidad.
-¡Qué contrariedad, sobre todo porque fue
por ella que el Santo Padre accedió a dar su autorización! Y ya eligieron una
sucesora.
-¡Si señor!
-¡Me imagino que debe ser una mujer de
avanzada edad, como era la madre superiora… ¡una hermana dedicada a la
contemplación, desde hace mucho tiempo!
-¡No! No su excelencia, es una hermana mucho
más joven, pero de un gran corazón… ¡cuando usted la conozca va a reconocer su
vocación! –sonríe- Se llama María Pía De La Vega.
*
En ese momento.
María Pía entra a la vieja cabaña y la
encuentra toda iluminada de velas.
-¡Fernando!
-Me adelanté a arreglar un poco la cabaña… porque
pensé que estaba abandonada… ¿Quién le ha dado mantenimiento en todo este
tiempo?
-¡Yo! –le dice María Pía que está muy
hermosa.
-¡María Pía! Desde que te internaste pensé
que habías borrado toda huella de nuestro pasado… este era nuestro refugio… ¿te
acuerdas?
-¡No pienses lo que no es! –le dice fría-
suelo venir aquí para… orar… ¡es un lugar apartado y me permite la calma que
necesito! Además sigo siendo la propietaria de esta cabaña… entonces…
-¡No te sientas cuestionada! Al contrario,
quiero que te sientas a gusto –y le muestra vino y dos copas- ¿apeteces una
copa de vino?
-¡Sabes que no bebo!
-Perdón… -Fernando se saca el sombrero-
María Pía… me imagino que ya te enteraste… ¡que cumplí lo que me pediste! No
hubo duelo… me tuve que batir a espada con… Montero… ¡hasta que aceptó al fin
la idea!
María Pía lo mira.
-¡Diego ya tiene la mano de mi hija,
Esmeralda! –y baja la voz- ¡he cumplido con mi palabra!
María Pía no responde y se miran.
María Pía sonríe- ¡Claro! –dice triste- ¡has
cumplido con tu palabra, ahora solamente… falta que yo cumpla con la mía! –y
ella se quita su capa triste.
Pero Fernando la mira triste.
*
Campamento gitano.
Azucena se asusta cuando una cae un rayo
seco- Mal presagia una nube que se detiene y queda fija –tiembla- ¡alguien, sin
saberlo, cavó su propia tumba… dijo el judío… lo hizo con la lengua dijo el
árabe…!
*
Prisión.
La mujer enmascarada y su compañero se
asustan porque hay mucho ruido y olor a aceite y pólvora- ¡Hace quince años
habían quemado vivo a un preso!
-¿Quién fue el animal capaz de ordenar algo
tan horrible? –Sara.
-¡El padre del comandante Montero!
*
Hacienda De La Vega/
Diego y Esmeralda sonríen felices- ¡Hoy todo
es posible! –Diego- ¡todo es perfecto!
-Sí mi amor, pero te confieso que tengo
miedo… ¡todo me ha salido mal en mi vida! Y te pareceré una tonta… ¡pero tengo
tan mala suerte! Casémonos cuando antes –le ruega.
-¿Por que? Y los preparativos de la boda y
todas esas cosas.
-¡Quiero hacerte un regalo! Algo muy
especial, que nuestra boda sea algo que nunca soñaste… llena de flores, de
cantos… ¡de la alegría más pura de este mundo! ¡con mi gente! ¡con los gitanos!
-¡Pues sí, claro, será como tú quieras! Y a mí
también me gustaría darte un regalo… y …. ¡nos casaremos después de que lo
recibas!
-No entiendo… ¿de qué se trata?
-¡Del Zorro! Pronto va a liberar a tu madre
de la cárcel… ¡muy pronto, Esmeralda!
Esmeralda se queda de una pieza y se separa.
-¿Esmeralda, no me escuchaste? El Zorro va a
liberar a tu madre y te la va devolver sana y salva.
-¡No lo hagas!
-¿Por qué, acaso no confías en mí?
-¡Claro que confío en ti! Pero… Diego… ¡tú
eres lo mejor que me ha pasado en la vida, lo único bueno! Lo único hermoso y
noble… el único sueño que se me ha hecho realidad… ¡me moriría si algo te
pasara, ese lugar está muy custodiada! Además el comandante Montero está
decidido a capturarte, y ahora que te acusan del asesinato del Inspector del
Virrey… tiene la excusa perfecta para matar al Zorro.
-¡Esmeralda, nada me va a pasar! La prisión
del Callao no es un impedimento para mí… mucho menos Montero.
-Mira… los gitanos se están armando…
¡piensan asaltar la prisión, con ayuda de ellos, todo será mejor! Van a rescatar
a mi madre.
-¡No voy a exponer la vida de nadie más, lo
haré solo! Así como tú pudiste entrar y salir de allí… ¡El Zorro lo hará!
-Precisamente por eso te lo digo, porque
entré… ¡y desde que conocí ese lugar le tengo miedo! Diego… ¡tengo un mal
presentimiento, no vayas!
-Esmeralda, Yo tengo recursos, contra los
que nadie puede –la tranquiliza- ¡ni siquiera Montero! Así que quédate
tranquila, confía en mí y déjame rescatar a tu madre, para demostrarte mi amor,
para que tenga sentido el regalo que nos ha dado mi tía María Pía.
Y se besan.
*
Cabaña.
-¡Estás más hermosa que nunca! –se acerca
Fernando- ¡tal y cómo te recordaba, María Pía!
María Pía cierra los ojos y luego lo mira.
-¡Tus ojos, tu cabello, tu piel! –y apoya su
frente- ¡tus labios!
Y la besa, en la boca, en el cuello. María
Pía se deja.
Pero en ese momento vemos a Suplicios que
los espía.
*
Iglesia.
El cardenal pide conocer a la nueva
Superiora.
-¿Esta noche? –se sorprende.
-¡Sí, claro! Dígale que el cardenal desea
verla… me va a agradecer que quiera conocerla cuanto antes.
El padre se bebe de un trago su vino y sale-
¡Permiso!
*
Cabaña.
Fernando la sigue besando- ¡He esperado
tantos años este momento, María Pía, que bien podría morir aquí!
María Pía empieza a llorar.
-¡Con gusto daría mi vida, aceptaría mi fin
si estoy en tus brazos!
Fernando le besa los hombros y se arrodilla.
María Pía lo mira llorando.
-María Pía… ¡ninguna mujer en la vida ha
despertado mis sentidos como lo despiertas tú!
Suplicios sigue espiando y empieza a llorar.
-¡Sólo tú, María Pía!
Fernando la besa apasionadamente- ¡Tu rostro
de mujer! Tu timidez de niña… ¿eres virgen, María Pía? ¿te has guardado? –de
pronto le ruega y le toma el rostro entre las manos- ¿soy el único hombre que
te ha dado placer, que te ha dado caricias?
María Pía baja la mirada.
-¡María Pía! ¿soy el único hombre que has
querido, que te va a enseñar a amar? ¡te voy a enseñar a tener placer! –y la
desnuda y retrocede y la mira.
Y Suplicios espía.
#
Ahora que el tiempo no vuelve a mirar
No te alejes ahora
#
-¡María Pía! –se queda fascinado- ¡estás
hermosa! –y la besa otra vez.
Suplicios llora mientras los espía.
Y María Pía no reacciona.
*
Suplicios huye y empieza a corre y llega
hasta un árbol gritando- ¡Eso no es posible! ¡no! –grita- ¡fue tu culpa! ¡fue
tu culpa Satanás! –llueve y está toda mojada- ¡tú te metiste en su cuerpo
Satanás, maldita! ¡maldito! –llora desesperada- ¿no te bastó hacerlo conmigo?
¡no te bastó hacerlo conmigo, lo hiciste con ella para castigarme a mí! Para
regocijarte de tu victoria… ¡ay por qué! –se echa al suelo- ¡todo lo que tocas
lo manchas con tu lujuria! ¡no! Convertiste su pureza, su santidad, en basura…
¡ahora María Pía solo es… una concubina del demonio!
*
Hacienda De La Vega.
Alejandro besa a Almudena cuando ésta se da
cuenta que Yumalai los espía- ¡Alejandro! –lo detiene- ¡esa que nos está
mirando detrás de la columna! ¿no es tu ahijada?
-¡Sí, es ella! –mira Alejandro- Guadalupe…
¿qué haces ahí?
Guadalupe trata de huir.
-¡No te vayas por favor! –la llama Almudena-
¡Ven! Por favor… quiero hablar contigo – le sonríe.
-¡Ella es así! No le gusta hablar con la
gente –se inquieta Alejandro- ¡déjala tranquila!
Pero Yumalai se acerca.
Almudena le sonríe- ¡Alejandro me ha hablado
mucho de ti! Me ha dicho que puedes hacer cosas maravillosas con los animales,
que tienes un don y los puedes sanar –y se acerca.
Pero Yumalai retrocede.
-¡Eres muy bonita, Guadalupe! Y de mí no
tienes que temer.
-¡Yumalai no le tiene miedo a nada ni a nadie!
-¿Yumalai? –se sorprende Almudena- ¡Yumalai!
-¡Es su nombre indígena, el nombre que le
dieron en su tribu! –explica nervioso Alejandro.
-¡Ah, pues, Yumalai, me gustaría ser tu
amiga! –le sonríe Almudena.
-¡No creo que eso sea muy… buena idea Almudena!
-¡Pero Alejandro! –exclama Almudena- ¡ni
siquiera lleva zapatos puestos! –susurra Almudena llena de pena- ¿Cómo la
tienes? –le reclama.
-¡No lleva zapatos, porque no quiere! –le
susurra Alejandro- ¡porque no le gusta usarlos!
-¡Ah! Bueno… -y luego a Yumalai- ¿me
dejarías ayudarte a convertirte en una señorita española? Porque mira… igual
vamos a vivir bajo el mismo techo… ¡cuando yo me case con Alejandro, pues voy a
ser tu madrina, también! Así…
-¡Mi madrina! –se espanta Yumalai y sale
corriendo.
Almudena se queda sorprendida y triste.
-¡No te preocupes, ella reacciona así, con
toda la gente, es su naturaleza!
-No… Alejandro… ¡hay algo más, lo vi en sus
ojos! Soy mujer.
Alejandro se pone nervioso.
-¡Y voy a descubrirlo! –Almudena lo mira a
los ojos con sospecha.
*
Cocina.
Yumalai va a visitar Dolores- ¿Qué tanto me
parezco a la esposa muerta de don Alejandro? Todos ustedes dice que soy como su
fantasma… ¿tanto me parezco a ella?
-¡Como dos gotas de agua! Don Alejandro
debió tener una fuerte impresión cuando te vio sin esa pintura en la cara…
-¡Entonces es por eso que me protege, porque
me parezco a su esposa!
-¡No! Don Alejandro te protege porque te
tiene aprecio, y tú has hecho muchas cosas por él.
-¡Pero él también la bautizó, igual que a
mí! La convirtió en una señora española con estos trapos y vestida diferente.
*
Luego Yumalai se mira en un espejo- ¡Don
Alejandro ama a su esposa todavía! Siempre que me ve se acuerda de ella… hoy lo
sentí cuando me tocó –y recuerda- pero yo no soy Regina… ¡soy Yumalai! Y soy su
india –y recuerda a Almudena y su ofrecimiento- ¡una señorita española!
–sonríe- eso quiere don Alejandro de mí… ¡de acuerdo, esta india va a obedecer
a su amo!
*
Casa Gobernador.
Olmos duerme tranquilamente cuando Mariángel
entra de improviso gritando- ¡Olmos!
Olmos se levanta en ropa de cama- ¡Señorita
Mariángel!
-¿Dónde está mi padre? –grita.
-¡Se fue con la señorita Esmeralda y la
señora Almudena a la Hacienda De La Vega, creo que iban a celebrar el compromiso
de los novios!
Mariángel parece borracha y se toma la
cabeza- ¡Maldita sea! Necesito que me ayude Olmos.
-Señorita, parece que bebió demasiado –y le prepara algo- tómese este vasito de agua con bicabornato y ya verá que se pondrá