El Zorro: La Espada y La Rosa                   RESÚMENES DE MABOUCHITA 5-30 mar.  2007

 

 

Producción de Sony Pcitures, Television Internation, RTI Colombia para Telemundo

 

Telemundo Feb. 12, 2007 -

 

 

 

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RESÚMENES

 

www.mabouchita.com:  Z016 – VUELVE EL ZORRO– lunes 5 de marzo de 2007

     Serie basada en la historia de Jonhston McCully, by Zorro Ing.

    Libreto de Humberto (Kiko) Olivieri

    *

    En la plaza Esmeralda se horroriza al ver como preparan la soga- ¡Qué está pasando aquí Ricardo! –grita con las manos en la cintura- ¿Por qué vienen los gitanos, por qué todos están aquí?

    Montero tontamente le detiene la sombrilla.

    Y a lo lejos se ven a Jonás y Azucena.

    Esmeralda con rabia le quita la sombrilla- ¡Me engañó! usted me engañó, comandante.

    -¡Déjame explicarte, Esmeralda!

    -¡Es a Renzo que van a ejecutar!

    -¡Cálmate, Esmeralda!

    -¡No me pida que me calme, comandante! usted fue a mi casa para burlarse de mí… para que presenciara la muerte de un hombre que es inocente –le grita histérica.

    -¡Ten mucho cuidado, Esmeralda! –le amenaza Montero- ¡no te imagines tonterías! ¡tu gitano no va a morir! sólo es un truco para atrapar al verdadero asesino del Inspector del Virrey… ¿está claro?

    Esmeralda se queda callada y lo mira intrigada.

    -¡Mira hacia arriba! –le ordena Montero y Esmeralda mira y ve a soldados apostados- ¿ves a esos hombres? están tan ansiosos como yo que aparezca para atraparlo.

    -¿De qué está hablando comandante, a quien espera?

    -¡Esmeralda, tú me demostraste que tu gitano era inocente! bien… hice las averiguaciones previas y gracias a ti… ¡sabemos quien es el verdadero asesino del Inspector!

    Esmeralda lo mira sin comprender.

    -¡Era tan lógico, tan obvio que no nos habíamos dado cuenta!

    -¿De quien se trata? –se asusta Esmeralda.

    -¡Se trata… de Zorro!

    Esmeralda desesperada mira la trampa que le tienden al Zorro y mira con desesperación a Montero.

    Bajan a Renzo y la gente grita molestam, a punto de levantarse.

    (Y por qué no lo hacen??)

    -¡Quiere capturar a ese bandido que llaman el Zorro! –le grita Esmeralda a Montero- ¡Me trajo aquí para asistir a una emboscada! Para presenciar el asesinato de un hombre.

    -¡Un momento Esmeralda! –le corrige Montero- ¡sería un asesinato si se tratara de un hombre inocente! Pero en este caso es un bandolero, así que estamos hablando de una captura que resulta buena para todos.

    -¡Pero aún así no estoy de acuerdo comandante! En esta trampa alguien puede resultar herido, mire a Renzo y a su madre, ¡están sufriendo innecesariamente sólo porque usted lo quiere utilizar como carnada!

    -¡Esmeralda, resultas muy difícil de complacer! –la desprecia Montero- ¡ya olvídalo, en cuanto capture al Zorro, tu jardinero se podrá ir!

    -¡Se lo agradezco! –con burla- ¡pero no me pida que me quede aquí a presenciar un acto tan cobarde!

    Pero Montero la detiene del brazo- ¡Esta plaza es muy peligrosa y lamentaría mucho que resultaras herida! No voy a permitir que te vayas hasta que no atrape al Zorro.

    Y ambos se miden con la mirada... pero Montero tiene el poder.

    *

    Cueva.

    En ese momento Zorro se prepara en su cueva y habla con Bernardo.

    - El Zorro ya no iba a aparecer pero... ¡Sucedieron dos cosas! Primera que subestimé el amor de Esmeralda… es un error que no volveré a cometer –le dice a Bernardo- ¡ella está dispuesta a jugarse la vida por mí, y eso es algo con la que muy pocos hombres pueden contar! –dice orgulloso- y la segunda es que el comandante Montero ejecutará a un hombre inocente en la plaza… ¡es hora de actuar!

    Bernardo le hace señas.

    -¡Yo pienso lo mismo! Demasiado raro ejecutar a un hombre en la plaza de Los Ángeles a plena luz del día… ¡algo no me cuadra! Yo sé que Dios está de mi parte.

    Y parte.

    *

    Plaza.

    Las cosas se ponen peor y Esmeralda ruega que Diego no aparezca.

    -¡Ese maldito tiene que aparecer! –dice el comandante a Pizarro- ¡que preparen al gitano para su ejecución! Y manda a unos soldados para calmar a estos gitanos, parecen animales y si hacen algo que no haya contemplaciones.

    Pizarro obedece. Montero se pelea con Esmeralda que se quiere ir.

    -¡La esposa del comandante general es la primera dama de esta ciudad! –le recuerda Montero-¡Es símbolo de orgullo y jerarquía y conlleva grandes responsabilidades Esmeralda!

    -¡Todavía no soy su esposa, comandante!

    -¡Pero lo serás! He sido muy complaciente contigo, Esmeralda, y podrás recibir de mí lo que quieras, siempre y cuando, me demuestres un poco de respeto y consideración.

    -¡Pues no quiero estar aquí! –le grita Esmeralda- ¡me quiero ir!

    -¡Está bien, si es así! Ese gesto hará que la ciudad crea que no apruebas lo que yo hago, y provocará desconfianza en mí… ¡no lo voy a permitir!

    -¡Ah, no! ¿y qué va a hacer?

    -¡Te llevaré a tu casa con dos soldados y no saldrás de ahí hasta que termine mi operativo militar!

    -¡Yo me voy sola, no necesito que nadie me acompañe!

    -¡No lo voy a permitir, te irás con dos soldados! –y se apresta a dar la orden.

    -¡Comandante, cambié de opinión! –le grita Esmeralda que se da cuenta que no tendría libertad para avisarle a Diego-¡me voy a quedar aquí, quiero saber quien es ese tal Zorro!

    Montero sonríe complacido.

    *

    Casa Gobernador.

    -¡El comandante Montero se va a casar con Esmeralda dentro de poco! –Fernando- ¿crees que es buen momento para hablar de tu matrimonio Mariángel? Cuando te cases quiero que seas la protagonista en tu boda… ¡no una boda detrás de otra!

    -¡Papá, Diego es el mejor partido de esta ciudad, tengo que aprovechar mientras todavía es un hombre soltero! –terca- ¡sino me apuro cualquier mujer se me va a adelantar!

    -¡Pues Esmeralda ya se te adelantó! –Fernando mete el dedo en la llaga- ¡qué no recuerdas que Diego retó a duelo al comandante Montero por ella!

    -¡No fue por ella, fue por orgullo, porque el comandante Montero lo humilló delante de todos nosotros y Diego no tenía otro camino más que aceptar ese duelo!

    Fernando sonríe cansada- ¡No tengo ánimos de discutir este tema ahorita! –le ruega- ¡no me siento bien!

    -¡Papá, te lo ruego, habla con don Alejandro y convéncelo de mi compromiso con Diego!

    -Mi vida, desconozco a los De La Vega ahora… -le confiesa y agrega con desprecio- ¡parece que quieren más a esos salvajes que a sus propios amigos españoles! Los vi bautizando a una india con ropas finas… -y se queda pensativo- ¡a una india!

    Y recuerda al bautismo de Yumalai.

    -¿No me vas a decir que no te gusta Diego porque es hijo de una mestiza? –Mariángel lo interrumpe en sus pensamientos- ¡papá!

    -¡Esa india! –se despierta- ¡se parece muchísimo a Regina! Es igualita –de pronto se da cuenta y respira nervioso.

    *

    Una carreta.

    -¡Sé que no hablarás de las razones que tienes en contra de Fernando, Yumalai! No las necesito –Alejandro- ¡me ha tocado vivir entre dos mundos los blancos y los indios! Me toca a mí mediar.

    -¡Cada quien hace lo que le corresponde… padrino!

    -¡Tú no vas a tocar a Fernando, Yumalai!

    -Usted es mi dueño, y usted manda –mira a otro lado- ¿de qué se ríe?

    Dolores se da cuenta que algo pasa y les cuentan que van a colgar al asesino del Inspector del Virrey. Alejandro decide ir a ver que está sucediendo.

    *

    Casa Gobernador.

    -¡Alejandro De La Vega, como su hermana María Pía exageran! Se puede ser compasivo con esos salvajes, pero hasta cierto punto! –habla Fernando como para él- ¡cuando nuestros abuelos llegaron a estas tierras fueron recibidos con lanzas, flechas y los De La Vega desconocen esa parte de la historia!

    Mariángel lo escucha aburrida- ¡Papá, hablábamos de mi boda!

    -Mariángel, por favor –la toma de los hombros- no quiero tocar ese tema… tengo otras cosas en mi cabeza, quiero salir a la calle a tomar aire fresco –y la besa en la frente y se marcha.

    Pero Mariángel sospecha que algo anda mal y lo sigue.

    *

    Misión.

    En la capilla rezan las hermanas, María Pía sufre y recuerda.

    (Confused como puede RECORDAR si ella NO ESTABA presente!!)

    Ve a Fernando que entra a la tienda dónde duermen Regina y Diego tranquilamente y se lleva a Regina, que la toma del pelo y que mata a varios indios. A Diego que asiste cuando su madre le clava un cuchillo en el ojo a Fernando. Y Regina que muere llamando “Tisha”. Y luego se ve a ella misma con Diego, pequeño, endormido. “Te prometo que nunca más nadie volverá a hacer daño, te protegeré con mi vida si es que hace falta. Voy a ser como un ángel de la guarda para ti, siempre voy a estar contigo… mi querido Tisha… te bautizaremos y desde aquí en adelante serás mi pequeño Diego.”

    Vuelve a la realidad y llora… y vuelve a recordad a Fernando que le ruega detrás de unas rejas- “María Pía, merezco una explicación, ¿Por qué me dejaste esperando en la iglesia María Pía, por que no te casas conmigo?

    -¡No puedo casarme contigo! –llora.

    -¿Por qué? –llora Fernando.

    -¡No te puedo decir por que, no me pidas que te diga nada más! Sólo te pido que te olvides de mí para siempre y que no insistas más… por favor.

    -María Pía… -ruega Fernando.

    María Pía lo mira a los ojos- ¡Lo nuestro se acabó para siempre, perdóname! -y huye.

    -¡María Pía, no voy a renunciar a ti, nunca voy a renunciar a ti! –grita desesperado y toma una silla y la tira contra el suelo!”

    María Pía vuelve al presente otra vez y recuerda a Esmeralda, y lo que hizo en el nacimiento de la niña… y la terquedad de Diego y su amor.

    -¡Vamos a ver Fernando, hasta que punto estás arrepentido! –dice en voz alta.

    *

    Casa Gobernador.

    Fernando sale corriendo a pesar de los gritos de Mariángel.

    -¡No hay nada que hacer señorita! –aparece Olmos- ¡a su padre no le gusta esa porción de sangre india que hay en don Diego De La Vega! Quiere lo mejor para su hija predilecta –con una sonrisa malvada.

    -¡Olmos, se equivoca! –dice fría Mariángel- ¡es esa mujer, María Pía De La Vega! Y usted lo sabe como yo, ella es su divino tormento… ¡guardia, ensille un caballo! Al fin me dejó ver la razón de la ruptura con María Pía pocos días antes de su boda.

    -¿Indios?

    -¡Algo relacionado con los indios! Y sabemos cómo los odia papá, quiero comprobarlo, quiero saber si se va a encontrar con ella… ¡no me gusta el poder que ejerce sobre papá! –y se marcha.

    *

    Plaza.

    Alejandro llega con Dolores y Yumalai y se encuentra con el desastre- ¡No me gusta lo que estoy viendo! Espérenme aquí las dos… todo el mundo conoce mi coche, nadie se les acercará aunque yo no esté presente.

    En otra esquina Esmeralda desesperada detrás Montero de pronto lo ve- ¡Don Alejandro!

    -Vaya, por lo visto está llegando a este evento la gente más importante de la ciudad- Montero satisfecho- al que no veo es a Diego De La Vega.

    Esmeralda se quiere morir por escapar.

    -¡Me imagino que no vendrá! –ríe Montero- este tipo de escena deben de ser bastante fuertes para él como para ti… Esmeralda.

    -La madre y los amigos de Renzo deben estar pasando el peor día de su vida- le reprocha Esmeralda- ¡no es justo comandante que los torture de esta forma para ponerle una trampa a un bandido! Si quiere atrapar al Zorro haga lo que sea pero a Renzo déjelo libre por las lágrimas de esa pobre mujer.

    -Ya cálmate Esmeralda -se impacienta- esa mujer reirá en un rato cuando le entregue a su hijo vivo, además dejamos a estos gitanos acampar a orillas del pueblo y que hagan uno y otro escándalo… así que me parece justo que colaboren para una buena causa… ¿no te parece? -¡Pizarro!

    Esmeralda no lo escucha- ¡Tengo que avisar a Diego, tengo que prevenirlo! –y Esmeralda se escapa.

    Renzo se niega a que le tapen los ojos y trata de escapar, la muchedumbre se enardece. La madre de Renzo corre y un soldado le va a pegar con su bayoneta cuando Alejandro se enoja y la defiende. Se acerca y Azucena le dice que su hijo es inocente.

    Montero lo mira enojado.

    *

    El Zorro se acerca cabalgando sobre Tornado.

    *

    Plaza.

    Alejandro se acerca a pedirle explicaciones a Montero- ¡Una dama es una dama, más aún si se trata de la madre de alguien que van a ejecutar!

    -Don Alejandro, a veces mis hombres se exceden –Montero.

    Azucena le ruega a Alejandro que la ayude.

    -¡Tengo entendido que ese hombre está acusado de asesinar al Inspector del Virrey, comandante Montero! Supongo que lo habrán capturado mientras lo mataban… de otra manera… ¿Cómo es posible que pudiera ser sentenciado a muerte tan rápido?

    -Don Alejandro, con todo el respeto me gustaría llevar esta conversación a otro lugar… en privado –y mira a Azucena con desprecio- ¡sáquenla de aquí!

    Jonás interviene y le ruega- ¡Permítale estar con su hijo!

    -Por favor comandante, no se haga de rogar –Alejandro.

    -¡Les voy a dar una sola oportunidad y espero que la aprovechen porque tengo mis problemas completos hoy! –y los deja quedarse.

    En ese momento Montero se da cuenta que Esmeralda ha huido- ¿qué se hizo de esa loca?

    Esmeralda le pide a un cochero que la saque de la ciudad cuando llega Fernando- ¡Esmeralda, qué estás haciendo!

    Esmeralda se pone pálida- ¡Yo me tengo que ir!

    -¡No comprendo qué haces aquí!

    -¡El comandante Montero me obligó a venir para que viera la ejecución de un hombre! –se insurge.

    -¿Una ejecución? –se sorprende.

    -Y le dije que me quería ir pero no me permitió… ¡pero yo me voy!

    -¡Bájate de allí ahora mismo! –le exige Fernando.

    Aparece Montero y Esmeralda se encuentra entre Fernando y Montero.

    *

    Mariángel que seguía a Fernando se pierde y se encuentra con unos hombres que la ven muy bonita y que no le creen que sea la hija del Gobernador porque está sola y sin guardaespaldas.

    -No me vayan a hacer daño.

    -¡Al contrario! –se burlan.

    -Si me tocan se van a arrepentir el resto de sus miserables días.

    Pero los hombres la bajan del caballo a la fuerza.

    *

    Casa Gobernador.

    María Pía va a ver a Almudena- ¡Eres la única amiga que he tenido en toda mi vida!

    -¡Que tienes y tendrás porque esto es para toda la vida!

    -Tenemos mucho de qué hablar, estás al tanto de lo que sucede porque fue en tu casa… ¡Montero retó a duelo a Diego!

    -Estoy muy preocupada por eso, pero peor está Esmeralda.

    -¿Qué van a hacer?

    -Fernando no quiere ni que le toquen el tema porque sencillamente decidió conceder la mano de Esmeralda a Montero y ya está… pero además Alejandro dijo delante de mí que Diego respondería con dignidad.

    María Pía se indigna- Los hombres son como animales a veces, Almudena tenemos que hacer algo, impedir que suceda una tragedia… ¡vine porque quiero hablar con Fernando!

    -¡Claro, él te va a escuchar a ti! Eres la única persona que puede impedir este duelo.

    -¡No le voy a hablar del duelo, sino de Diego y Esmeralda!

    *

    Plaza.

    -¡Esto es ridículo! –grita Esmeralda mientras sigue a Fernando- ¡pareciera que todos se empenan en que yo presencie un asesinato! Es como si llevaran a una niña al parque a pasear.

    -Tú eres la prometida del comandante Montero y la hija del Gobernador –Fernando- no andas sola por el mundo, tienes responsabilidades… ¡el día que comprendas eso vas a ser tratada como adulto!

    -¡No quiero estar aquí!

    -¡Tú dijiste que te querías quedar! –le grita Montero- ¡quien te entiende!

    -Pues sí… porque pensé que El Zorro vendría rápido… ¡pero ha pasado suficiente tiempo como para ahorcar a toda la ciudad! Él no vendrá… El Zorro no vendrá.

    -¡Lo hará, que no te quede la menor duda, Esmeralda! Solo hay que darle un poco de tiempo, la noticia de la ejecución se dio a ultima hora y debe estar en camino… ¡El Zorro y su cabeza la tendrá el Virrey, nada salvará al Zorro esta vez!

    *

    Una callejuela.

    Los hombres se disponen a violar a Mariángel cuando aparece El Zorro y con dos latigazos los espanta. Mariángel lo m ira alelada.

    -¿Se encuentra bien?

    -¡Sí! ¿usted quien es? –lo mira de pies a cabeza.

    -¡La sombra del mal, cuidese! –se burla y se marcha.

    Mariángel lo sigue pero Zorro sube a Tornado y se marcha.

    -¡Te volveré a ver, seas quien seas ahora sí has despertado mi curiosidad! –suspira Mariángel.

    *

    Casa Gobernador.

    Almudena no cree que María Pía pueda convencer a Fernando.

    -Diego ama profundamente a tu sobrina Esmeralda.

    -Bueno, pues, mal rato que le espera a Fernando, pues si hay alguien a quien él pueda escuchar atentamente es a ti.

    María Pía dice que lo va a intentar, y Almudena le dice que va a lograr.

    -¿Por qué estas tan segura, Almudena?

    -¡Jamás, jamás mi hermano te ha dejado de amar! No existe nada en este mundo que él no te conceda, por encima de sus hijas, por encima de mí estás tú… ¡tú eres sagrada para él!

    -Prefiero que no hablemos de eso –se pone triste.

    Almudena le ruega que lo intente y la abraza riendo con esperanzas.

    *

    Cueva del Zorro.

    Una reunión de hombres con capuchas que no se ven uno al otro. Solo el padre está al descubierto.

    -Estimados frateres, ya tenemos noticias del misterioso prisionero que cuida con tanto celo el comandante Montero, en la prisión del Callao –anuncia- ¡se trata de una mujer!

    (qué buen trabajo señores... tardaron nada más 20 años en descubrirlo... Very Happy )

    -¡Una mujer en esa prisión! De quien se trata frater Tomas.

    -Nuestro contacto en la corte no ha podido enviarnos todos los detalles, pero si hay algo cierto, esa mujer le importa mucho a la Corona… ¡el rey de España sufrió chantajes por eso!

    -¿El rey con todo su poder victima de un chantaje?

    -Hay alguien que se hace llamar el Topo, detrás de ese chantaje.

    -Frater Tomas… ¿el Zorro no ha intentado sacarla de ahí?

    -No podemos contar con el Zorro en este momento.

    -¿Por qué?

    -¡Lo único que les puedo decir, para mantener el secreto de su identidad, es que el Zorro está cumpliendo una misión de orden personal!

    -Es la primera vez.

    -¡Permitanme decirle que detrás de esa máscara hay un ser humano, un mortal, un hombre igual que nosotros! Un hombre que tiene desdichas, sentimientos.

    -Dicen que El Zorro no ha vuelto a aparecer y que Montero está cometiendo injusticias en toda la región… ¿está pensando en abandonar la misión?

    -¡No lo creo! Si el Zorro es el hombre que conozco y admiro pondrá por encima de todos sus ideales -les promete- Y muy pronto reaparecerá El Zorro.

    *

    Y justamente aparece en la plaza, y observa sin que lo vean.

    Todos los esperan. Montero y Fernando uno al lado del otro.

    Cerca de ellos Esmeralda reza- Padre nuestro que estás en los cielos, no permitas que venga, aléjalo de aquí –y reza y reza.

    En ese momento llega Mariángel toda despeinada.

    -¿Qué haces aquí, Mariángel?

    -¡Papá, quedé muy preocupada por la forma que te fuiste de la casa! Así que decidí seguirte… en el camino me encontré con unos bandidos que querían violarme –dice frescamente.

    A pesar del momento Montero y Fernando la miran como si estuviera loca.

    -¡Pero en ese momento apareció, ese hombre, el enmascarado que viste de negro y me salvó la vida!

    Esmeralda la escucha y se acerca- ¿El Zorro? Viste al Zorro.

    -¡Eso significa que ya está aquí! –festeja Montero- y que muy pronto lo veremos… ¡Pizarro!

    Esmeralda no sabe qué hacer.

    -¿Qué se supone que está pasando? –intrigada Mariángel.

    -Aquí van a ocurrir cosas muy desagradable –dice Fernando, están en medio de la plaza- ¡así es que será mejor que las dos se vayan a la casa!

    Pero ninguna se mueve.

    -¿No se trata de la ejecución de ese gitano? ¡aquí hay algo más! ¿Esmeralda, qué hace acá?

    -¡Esto es una trampa para atrapar al Zorro! –Fernando.

    -¡Atraparlo!

    -¡Van a matarlo! –le anuncia.

    -¡Con más razón me voy a quedar papá, ese hombre salvó mi vida! Es imponente, dudo mucho que lo puedan atrapar.

    -¡Haz lo que quieras! –se exaspera Fernando- nada más resguárdate porque va a haber balazos por todos lados.

    Mariángel lo mira asustada y corre a cubrirse.

    Montero le dice a Pizarro que El Zorro está observando y analizando la situación- ¡Comienza con la maldita ejecución, Pizarro!

    -¿Y si no aparece, mi comandante?... –duda- ¿quiere que ahorque al gitano de todos modos?

    -¡Maldita sea! –le grita Montero-¡aparecerá! ¿Cuántas veces te lo tengo que decir, Pizarro?

    Esmeralda, sin miedo espera nerviosa.

    Alejandro se acerca y la saluda y luego se acerca a Fernando- ¡Fernando, con todo el respeto que te mereces y que eres el Gobernador, y que esto ha sido una decisión tuya! Pero… ¿no crees que debieron hacerle un juicio a este gitano antes de ejecutarlo?

    Fernando mira nervioso para todos lados- ¡Alejandro, te daré todas las explicaciones que te mereces, más adelante, este no es el momento para hablar!

    A pesar del miedo Mariángel se acerca curiosa a escuchar la conversación.

    -¡Perdóname, que insista Fernando!

    -¡Esto no es real, Alejandro! –lo calma- ¡el gitano no va a morir! Aquí va a morir otro… ¡El Zorro!

    Alejandro lo mira preocupado.

    *

    En la horca Pizarro le ordena al Sargento García que ahorque al reo.

    -¡Lamento mucho tener que ser yo quien proclame esta ejecución! -se disculpa el sargento.

    -¡Haga lo que corresponda, sargento y terminemos con esto de una buena vez!

    El Sargento García lee: “La Gobernación de Santa María de Los Ángeles ordena por el presente edicto la ejecución en la horca del prisionero, el gitano Renzo, culpable del asesinato del Inspector del Virrey. Se procede a cumplir la sentencia. Prisionero, según la ley tiene derecho a sus ultimas palabras”

    -¡Soy inocente!

    Azucena llora y grita.

    Esmeralda viene al ataque contra Montero- ¡Comandante, usted me aseguró que la muerte del gitano era una farsa! ¡le exijo que termine con esto!

    -¡Esmeralda, no intervengas! –Fernando.

    Montero le va a responder cuando de pronto ve al Zorro parado en el techo de una casa- ¡Maldición! –y grita - ¡El Zorro está aquí!

    Y todos gritan y le hacen hurras.

    Esmeralda toma la pistola de Montero y le dispara muy torpemente.

    -¡Qué haces! –grita Montero- ¡disparen a matar! –ordena.

    Y todos los soldados disparan pero a Zorro no le llega una.

    -¡Lo pusiste sobre aviso! –le grita Montero a Esmeralda.

    -¡Le disparé porque estaba aterrada!

    -¡Recarguen y disparen!

    Pero Zorro envía una bomba de humo y los gitanos aprovechan para liberar a Renzo. El Sargento García cae al suelo.

    Pizarro sube a pelar con Zorro.

    Zorro lo desarma y rápidamente lo estrella contra el madero y le hace la marca de Zorro en la espalda.

    Mariángel sonríe- ¿De dónde salió este hombre?

    Zorro hace retroceder a Pizarro.

    -¡Eres único mi amor! Dales duro –suspira Esmeralda.

    Zorro le entrega su espada a Pizarro y le da un puñetazo.

    -¡Comandante!

    -¡Disparen! –ordena.

    Pero las balas no le tocan a Zorro que hace piruetas y saca armas ultimo modelo y baja a los soldados.

    Alejandro abraza a Dolores y a Yumalai.

    Montero se enoja- ¡Me encargaré yo mismo de ti! Que nadie dispare… -ordena- ¡sabremos quien eres en realidad Zorro! –y con un brazo en cabestrillo lo enfrenta.

    Pero Zorro lo desarma rápidamente.

    Tobías en medio de la multitud abre la boca sorprendido- ¡Así que El Zorro, huy, buena técnica, muy bien mi Zorro! –admira- ¡multo bella!

    Esmeralda sonríe orgullosa. El Sargento García mira a Zorro con admiración.

    Zorro se detiene- ¡Montero, no me parece un combate justo si solo usa un brazo! –dice con voz grave.

    -¡Maldito Zorro! –sigue Montero.

    Zorro lo echa por tierra.

    Alejandro mira a Fernando.

    -¡Ahora! –grita Montero.

    Y los soldados le echan una red a Zorro.

    Esmeralda se desespera al verlo atrapado- ¡No puede ser!

    Montero ríe feliz- ¡Te tengo!

    El Sargento García pone cara triste.

    -No lo toquen ¡Lo quiero vivo! –ordena Montero.

    -Virgencita… ¿qué hago? –y Esmeralda corre.

    Mariángel pone cara de desagrado porque capturaron a su Zorro-¿Por qué justo ahora?

    Fernando se acerca para mirarlo con curiosidad.

    -¡Acerquense, no tengan miedo! –grita Montero-¡hoy vamos a desenmascar al Zorro, hoy el pueblo de Nuestra Señora de Los Ángeles conocerá la identidad del Zorro!

    Alejandro se acerca y Zorro lo mira preocupado.

    -¡Eso nunca! –sonríe Esmeralda dispuesta a cualquier cosa para evitarlo.

    (que hara!! Surprised)

    *

    Capilla.

    Bernardo le avisa al padre que El Zorro ha regresado- ¡Está salvando a ese pobre gitano! –festeja feliz- ¡hay que brindar, el comandante Montero tendrá que enterarse que no le va a ser nada fácil librarse de su peor enemigo! Brindemos… yo sabía que Diego no nos iba a fallar… ¿ha mas?

    Y Bernardo le muestra el corazón.

    -¿Fue Esmeralda? Vaya –se sorprende- ¡solamente una muchacha tan valiente y tan noble podría inspirar al Zorro a seguir combatiendo! Va siendo hora de conocer a esa muchacha… ¡quiero conocer a la mujer que le robó el corazón al Zorro!

    *

    Plaza.

    -¿Qué les pasa cobardes? ¡quitenle la red!

    Los soldados con miedo se la quitan y Esmeralda sube a una carreta y lo hace encabritar.

    -¡Pizarro, levántese! –grita Fernando- y vigile al enmascarado- y lo levanta del suelo todo grogui.

    Montero sale corriendo detrás de Esmeralda.

    Alejandro sale corriendo y detiene al caballo de Esmeralda- Tranquila… ¿se encuentra bien, señorita Esmeralda?

    -¡Casi me mato!

    -¡Estás bien! –llegan corriendo Fernando y Montero.

    -¡Qué demonios pasó!

    -¡Una avispa picó al caballo! Comandante… se asustó muchísimo, casi me mata.

    -¡Una avispa! Ya dejela comandante, mejor hagase cargo de ese… -y Fernando se queda sin habla.

    Porque El Zorro simplemente ha desaparecido y Pizarro está en el suelo- ¡Levántate! ¿qué pasó?

    -¡Todo fue muy rápido mi comandante!

    -¡Cierren todas las salidas de la plaza!

    -¡Ya para qué comandante! –Fernando decepcionado- ¡ya es tarde, mire!

    Y a lo lejos aparece Zorro sobre su caballo.

    Y Montero y Fernando miran con rabia a Esmeralda que está muy orgullosa al lado de Alejandro.

    Tobías todo afectado se seca el sudor con un pañuelo.

    Yumalai y Dolores sonríen.

    *

    Los gitanos bien lejos ven pasar a Zorro, perseguido por los soldados y deciden impedir el paso de los soldados con barriles. El Zorro escapa.

    -¡Bendito seas hijo de la luna y la justicia!

    *

    Plaza.

    Esmeralda llega del brazo de Alejandro. Montero está furioso.

    -¡Señorita Esmeralda, comandante Montero! Permiso –se marcha Alejandro.

    -¿Te das cuenta que acabas de estropearlo todo? –furioso Montero- ¡Teníamos a ese criminal en nuestras manos y por tu torpeza se escapó!

    -¡Ah! –finge Esmeralda- esto es el colmo comandante, ¿es mi culpa que el caballo se haya asustado? Ha puesto en riesgo mi vida- le reclama- ¿le importa más atrapar a ese bandido que la vida de su futura esposa!

    -¡Ya Esmeralda! Es suficiente –le corta Fernando-tú y tu hermana se van a la casa inmediatamente… ¡y usted comandante, a mi despacho!

    -Señor Gobernador.

    -¡A mi despacho! –le grita Fernando fuera de sí.

    Esmeralda feliz. Montero la mira con rabia.

    -¿Mariángel, te vas o te quedas? –pregunta Esmeralda.

    -¡Tú como siempre quieres ser el centro de atención! Y lo logras hermanita.

    -¡El caballo se desbocó!

    -¡Se desbocó! –le burla- ¡pues esta vez te lo agradezco… porque salvaste al Zorro!

    Esmeralda la mira con curiosidad, alerta.

    -Un hombre así sí que me desvelaría… ¡ese hombre me encantó! –y se aleja.

    Esmeralda hace caras imitándola y la sigue.

    Tobías se encuentra con Catalina que llega corriendo -¡Pensé que me iba a desmayar, nunca antes había visto tan cerca al Zorro!

    -Yo tampoco.

    -¡Es más fuerte de lo que imaginé, se enfrentó a todos y los venció! Es como uno de esos héroes de novelas románticas.

    -¡Catalina! ¿qué es esa manera de hablar de un bandido? –se enoja Tobías- ¡si tu padre el honorable juez te escuchara hablar se avergonzaría de ti! Cualquiera diría que admiras a ese truhán.

    -¡No me malinterpretes! El Zorro es un forajido… ojala que lo atrapen.

    -¡No lo creo! Para atrapar al Zorro hay que ser más astutos que él… ¡además ese hombre no es un salvaje de estas tierras! –dice inteligentemente Tobías.

    -¿Tú cómo lo sabes?

    -¡Acabo de estudiar su esgrima! –y lo imita- ¡su ataque! ¡sus estocadas! La forma cómo empuñaba la espalda… ¡El Zorro se educó en España! –juzga.

    -¡Por favor, Tobías! –ríe burlona- ¿en España?

    -¿No me crees, por qué crees que vence tan fácilmente a cualquiera que se le enfrenta? ¡por su técnica querida! ¡Tenich! Cada espadachín muestra en su manera de pelear el sello característico de su maestro.

    -¿Y… El Zorro?

    -¡El Zorro acaba de mostrarme el suyo! Sólo hay una persona en toda Europa que pudo enseñarle a pelear.

    -¿Qué piensas hacer?

    -¡Tal vez envíe un par de cartas a España! No me será difícil averiguar cual de los discípulos de ese maestro… ¡vive aquí en América!

    -¡Ten mucho cuidado, Tobías! No pensarás descubrir al Zorro.

    -¿Yo, Catalina? ¿acaso tengo cara de delator?

    Catalina lo mira con sospecha.

    *

    Capilla.

    Zorro aparece en la puerta todo de negro y admira el trabajo del padre Tomas.

    -¡Bernardo me informó de tu regreso! Parece que esa muchacha… Esmeralda… tomó parte en tu determinación.

    -¡Así es padre, le hablé sobre mí, le conté todo! Y está dispuesta a luchar a mi lado y lo demostró hace un momento en la plaza.

    -¿Salvaste al gitano?

    -El gitano está a salvo… el miserable de Montero lo utilizó como carnada para tenderme una trampa y casi me atrapa… ¡estuve cerca padre! Felizmente… Esmeralda pudo manejar la situación y me ayudó a escapar.

    -Parece ser que esa muchacha es bien especial.

    -Después de lo que hizo hoy, me siento tranquilo, es una mujer muy valiente… ¡una digna mujer para el Zorro!

    El padre festeja y luego -Tenemos muchas cosas que hacer Diego, la cofradía está muy inquieta por conocer quien es esa mujer que tienen encerrada en la prisión del Callao.

    -Por eso vine padre, porque yo sé de quien se trata.

    *

    Una calle.

    Esmeralda y Mariángel caminan escoltadas.

    -¡Me lo has dicho miles de veces! Fue el Zorro quien te rescató de los bandidos- Esmeralda- ¿y no has pensado que posiblemente lo único que quería era robarte tus joyas?

    -¡No, querida! –ríe Mariángel- ¡lo vi en sus ojos, ese hombre me conoce, sabe muy bien quien soy! A lo mejor… me persiguió porque se enamoró de mí –dice llena de sí misma- ¡No lo culpo!

    Esmeralda ríe forzada- ¡Qué tonterías dices Mariángel, ese hombre es un delincuente, un asaltante de caminos!

    -¡Un hombre ante todo, valiente, arrojado, sin miedo… y si se oculta tras una máscara es porque lleva una doble vida! –calcula- ¡podría ser cualquiera de este pueblo!

    Esmeralda se preocupa.

    -¡Eso lo hace mucho más interesante!

    -¿Te atrae? Pero yo pensé que tu sueño era casarte con un hombre… noble… de la mejor cuna… ¡el hombre más apuesto y rico del mundo! No con un infeliz ladrón.

    -¡Tu de verdad crees que yo me quiero casar con el Zorro! –se burla Mariángel- ¡Esmeralda, yo no sé si tu te haces o eres ingenua!

    -¿A qué te refieres?

    -¡Tú crees que todos los hombres son para casarse! –ríe- ¡en qué mundo vives, Esmeralda, yo jamás me uniría a un bandolero como ese! –con desprecio- un hombre así, sólo es para vivir una fantasía.

    Esmeralda pierde la calma- ¡Te aconsejo que no lo intentes! –y se da cuenta y disimula- ¡te podrías meter en un grave problema Mariángel!

    -¡Y me lo dices tú! –ríe Mariángel- ¡que te la pasas metida en problemas, y dándole dolores de cabeza a mi papá! Además de qué sirve la vida si uno no se arriesga y no tiene emociones… ¡yo tengo que saber todo acerca del Zorro, tengo que saber quien es! Y lo voy a saber todo –se marcha.

    Esmeralda la mira marcharse preocupada.

    *

    Capilla.

    -¡La madre de Esmeralda, es la prisionera! ¿Quién es esa mujer?

    -¡Fue la propia Esmeralda quien me lo dijo! Padre… ella entró en la prisión y la vio y tal como dijo el informante de la Corte… ¡la mantienen encerrada en una celda cubierta por una máscara de hierro!

    -¡Pobre mujer! Para Esmeralda debió ser terrible encontrarla en esa situación.

    -¡Así es pero peor ha sido enterarse que quien la mandó encerrar ha sido su propio padre! ¡él la engañó durante todos estos años diciéndole que su madre murió al nacer ella!

    -Nosotros tenemos información que existe un personaje llamado El Topo, ese personaje es que el que chantajea a la Corona Española porque sabe quien es esa mujer… ¡con lo que me has dicho!

    -¡El Topo es el mismo Gobernador Fernando Sánchez de Moncada!

    -¡Dios mío! ¿Quién es esa mujer, por qué la tienen detrás de una máscara de hierro?

    -¡No lo sé, padre! Pero le prometo que lo averiguaré… ahora tengo que irme…

    -¡Diego! ¿qué vas a hacer con el duelo que tienes con Montero? ¡tan pronto que uses la espada, te descubre!

    -¡No se preocupe! –sonríe- ¡mi papá me está enseñando a usarla!

    -¿Tu papá? –ríe Tomas y lo bendice. Al quedar solo -¿Quién es esa mujer? –piensa- ¿Por qué la mujer de Fernando Sánchez de Moncada pone en peligro la Corona?

    *

    Es la noche.

    -¡Maldita sea, Montero! Usted me dijo que este plan no podía fallar –se pasea histérico Fernando- ¡y el Zorro, no solamente liberó al prisionero sino que escapó con él! ¡más bien desapareció frente a nuestras narices!

    -¡Nos tomó por sorpresa señor Gobernador! –grita Montero- ¡utilizó armas que nadie tiene en la ciudad, ni siquiera yo!

    -¡Aún así, era un solo delincuente y pudo contra todo un batallón!

    -¡Su hija Esmeralda también tuvo que ver! –acusa Pizarro- ¡sino se hubiera desbocado en ese caballo!

    -¡No se justifique con mi hija!

    -¡Pizarro, cállese! –Montero- ¡El señor Gobernador tiene razón! –echa todo sobre su mesa- ¡maldita sea, el día que atrape a ese malnacido del Zorro lo mataré con mis propias manos y me beberé su sangre!

    -¡Eso de atraparlo está por verse!

    -Señor Gobernador, yo le prometo que voy a juntar un batallón con mis mejores hombres –Pizarro- ¡tarde o temprano caerá!

    -Ese no es mi problema… ¡el Zorro es problema de ustedes! –les grita Fernando- ¡mi problema es si el Virrey va a creer que El Zorro mató a su inpector!

    -¡Al menos no lo negará, señor Gobernador!

    -¡Eso no es suficiente, Montero! Este circo en el cual ustedes hicieron el ridículo –y toma a Pizarro y muestra la Z en su espalda- ¡no me va a manchar, no me va a salpicar! ¡no va a manchar mi carrera! –los amenaza- ¡primero los hundo a ustedes dos! –y se marcha furioso.

    Montero se muerde de rabia.

    *

    Casa Gobernador.

    Olmos escucha a Mariángel admirar al Zorro- ¡El Zorro posee una energía y una deztreza que va más allá de lo que nunca había visto! Jamás un hombre me había hecho temblar y frente a él me sentí débil… sin aliento para hablar.

    -En otras palabras palabras, ese bandido encarna para usted un ideal del verdadero hombre… ¿Cómo se concilia esto con su interés por el joven Diego De La Vega?

    Mariángel lo mira furiosa- ¡Esa pregunta tan absurda! –se acuesta en su cama- ¿qué tiene que ver una cosa con la otra?

    -Por la manera como habla de ese… impresionante Zorro… ¡percibo en sus palabras las entonaciones del amor!

    Mariángel lo mira con burla y ríe a carcajadas apuntandolo con un dedo- ¡Amor, Olmos! Usted me parece tan gracioso… ¿Quién habla de amor? –y mira a lo lejos- Esmeralda me dijo lo mismo… que curioso… ¡pero yo no estoy hablando de amor! Estoy hablando de algo que solamente una mujer podría entender.

    -¡Sentí en sus palabras un cierto…!

    -¡El Zorro es un hombre de este pueblo! Un hombre enfrentado al poder del comandante Montero –ríe- ¡pobre Montero! Un hombre muy especial… ¡Diego De La Vega es el hombre que cualquier mujer desearía como marido… ¡pero el Zorro es el amante perfecto, un hombre para sentir y soñar! –cierra los ojos.

    Olmos se siente mal- ¿Por qué me habla usted de estas cosas? ¿Por qué me cuenta sus intimidades de mujer?

    -¿Lo aburro Olmos?

    -¡Me humilla!

    -Le cuento mis intimidades porque es como hablar con otra mujer –y se empieza a sacar las botas y las medias mostrándole las piernas- ¡Claro que sin los problemas de la envidia que tendría otra mujer! –y de reojo vigila la reacción de Olmos que la mira con deseos.

    -¡Yo soy un hombre, señorita! –le ruega Olmos.

    Mariángel ríe a carcajadas - ¿Usted es un hombre? ¡Gracias Olmos, por la información! Si usted es un hombre como dice… ¡demuéstremelo! –y se recuesta en la cama luego de tirar sus medias al suelo y le levanta un pie- ¿quiere besar?

    Olmos la mira sin atreverse.

    -¿Cree que no sé cómo me mira, Olmos? –se burla- ¡béselo! Si es hombre como usted dice, bésame el pie.

    Olmos se acerca.

    -¡De rodillas, Olmos! –le ordena- de rodillas.

    Olmos se arrodilla

    y está a punto de besarle los pies cuando Mariángel le retira el pie - ¡Se lo daré a besar! –le promete- ¡tal vez los dos, quizás hasta le permita lamerlos!.... sólo si usted me averigua qué hombre en esta ciudad es el Zorro.

    Mariángel sonríe con lascivia pensando en el Zorro.

    Olmos se queda temblando, arrodillado al pie de la cama, y respirando agitadamente.

    (disculpen... Vomito no lo pude evitar... asqueroso lo que hace Mariangel Mad )

    (EXCELENTES LOS DOS Very Happy Very Happy ANDREA LOPEZ como Mariangel y RAUL GUTIERREZ como Olmos!!)

     *

    FIN DEL CAPITULO

     *

     Advertencia: este página puede contener links a sitios ajenos a mi responsabilidad)

     @2005 Narración by Mabouchita! Z;D

     www.mabouchita.com

     Este resumen es MUCHO trabajo, tiene miles de palabras y conlleva varias horas. Lo pueden compartir con sus familias y con los amigos, pero les ruego no lo copien a otro sitio Web (excepción hecha a Telenovela World).

     *

     Las imágenes o links pueden estar protegidos por Copyright, cualquier problema enviarme un email a mabouchita@gmail.com[/url]

 

www.mabouchita.com:     Z017 – CHANTAJE – martes 6 de marzo de 2007

    Serie basada en la historia de Jonhston McCully, by Zorro Ing.

    Libreto de Humberto (Kiko) Olivieri

    *

    Casa Gobernador.

    Esmeralda ríe a carcajadas.

    -¿Te da risa, por qué estás tan feliz Esmeralda? Yo pensé que ibas a llegar totalmente desilusionada de tu paseo con Montero.

    -¡Ese imbécil es estúpido! Me llevó a la ciudad para ver la ejecución de Renzo el gitano.

    Almudena se espanta- ¡Qué!

    -¡Sí, al principio pensé que se estaba burlando de mí! Pero después… ¡no sabes el día tan maravilloso que pasé!

    -No entiendo nada… ¿qué tiene de maravilloso?

    -¡Tenías que haber estado allí! Bueno… lo de la supuesta ejecución del gitano era una trampa para atrapar al Zorro.

    -¡Dios, ese villano de los carteles que se viste de negro con un antifaz!

    -¡Sí, y no sabes lo atractivo que es! –suspira Esmeralda- ¡te lo puedo asegurar!

    -Hum… igual me explicas… ¡todavía no entiendo qué tiene de gracioso todo esto!

    -Bueno, la historia es así… ¡el comandante Montero estaba seguro que El Zorro iba a rescatar a Renzo el gitano y armó una operación militar digna de un general! –ríe- ¡pero todo le salió mal! El Zorro lo dejó en ridículo delante de todos y yo tía… ¡ay, yo soy tan feliza! –ríe- ¡estoy enamorada, tía!

    -¿Diego estuvo ahí? –se ilusiona Almudena.

    -¡Eh… ay no! Gracias a Dios no… pero siempre está en mi corazón… ¡tengo ganas de abrazarlo, de besarlo con todo mi amor! –sueña.

    Almudena se tapa la boca- ¡Grosera! Esas cosas no las dice una dama! -y de pronto ríe a carcajadas- ¡Ay! Mi amor, es una locura… -y de pronto se enoja- ¿Cómo te llevó Montero a ese evento tan peligroso, cómo se le ocurre? Te pudo pasar algo malo.

    (Y tiene razón! Cool )

    -¡Pues ahora que lo pienso bien, tía! No fue Montero quien me llevó ahí… ¡fue la mano de Dios, Montero sólo fue un instrumento! Porque yo tenía que estar en ese momento ahí… ¡yo tenía que estar cuando apareciera el Zorro, ese era mi lugar! –sonríe feliz.

    Almudena sonríe desconcertada.

    *

    Campamento gitano.

    Todos reciben a Renzo y Jonás dice que Zorro arriesgó su vida. Renzo se queja que le hicieron pasar muy mal. Todos beben para festejar por Renzo y por El Zorro y bailar hasta el amanecer.

    *

    Casa Diego.

    Diego sale de la cueva por la puerta secreta… y se saca la camisa.

    (Vamos amig@s!!! Very Happy aprovechen!! Dieguito sin camisa)

    Se tira en la cama y sueña.

    ?

    Corazón, solitario soy

    Y vengo a desatar tu amor

    Corazón, tu cuerpo escapó sin perdón.

    ?

    -Me salvaste la vida bonita… ¡me salvaste la vida! –y ríe divertido y enamorado- ¡no lo puedo creer!

    *

    Casa Gobernador.

    -¡Está bien! Entiendo que estés muy impresionado por ese Zorro –Almudena se sienta- tal vez no es tan malo como dicen- ¿y es apuesto? –dice cómplice.

    -¡Es muy… atractivo! –repite- ¡muy atractivo!

    -Esmeralda… ¿eso no significa que Diego no es tan importante para ti!

    -¡Ay tía! No… claro que no… ¡eso jamás!

    -¡Qué bueno! –suspira Almudena y se recuesta- ¡porque he estado aguantándome para decirte… algo! Pero ya no puedo mas… -y corre a cerrar la puerta- ¡hoy estuvo aquí, María Pía De La Vega, la tía de Diego! La religiosa.

    -¿María Pía?

    -¡Déjame contarte la historia! Claro que… es que ella me dijo… ¡me rogó que no te dijera nada!

    -¡Ay tía! –se espanta Esmeralda- ¡pero tú no tienes secretos para mí!

    -¡Yo sé, tonta! –ríe Almudena- bueno… ¡el asunto que ella ama Diego sobre toda las cosas, y quiere impedir como de lugar ese duelo! Así que piensa que la mejor manera de solucionar el impase es hablar con Fernando.

    Esmeralda pone cara incrédula- ¡No entiendo! ¿hablar con mi padre? Tú y yo sabemos que nada va a cambiar.

    -¡Yo no estaría tan segura!

    -¡Tú crees que mi padre va a escuchar a otra mujer que no sea su adorada Mariángel!

    -¡En su juventud, Fernando estuvo muy, pero muy enamorado de María Pía! –le cuenta- y aunque ella rompió ese compromiso sin ninguna razón aparente… ¡él la ha seguido adorando toda su vida! ¡es su tormento! Así que yo sé que va a hacer cualquier cosa para complacerla.

    -Bueno… supongamos que logre convencer a mi padre que Montero cancele el duelo… eso estaría muy bien… ¡pero yo seguiría comprometida con Montero y eso no va a cambiar!

    -¡Te tengo una sorpresa! Aún hay más… ¡además de pedirle a mi hermano que cancele el duelo también le va a pedir que rompa tu compromiso con Montero y que le conceda tu mano a Diego!

    -¡Qué! –exclama incrédula- ¡de verdad!

    -Estuvo hoy aquí para hablar con Fernando y no estaba.

    -¿Crees que lo logre?

    -¡Mi amor, estoy casi segura! Voy a rezar toda la noche para que Dios nos conceda este milagro… ¡pero sí te digo algo! Si hay una mujer en este mundo que puede doblegar la voluntad de mi hermano esa es María Pía De La Vega.

    -¡Eso sería un sueño! –suspira Esmeralda- ¡el sueño de mi vida! ¿te imaginas, tía? ¡tú y yo casadas con los De La Vega!

    Almudena ríe.

    -¡Tú con el padre y yo con el hijo! –festejan.

    *

    Hacienda De La Vega.

    Dolores le dice a Alejandro que le van a preparar una cama mejor en las barracas a Guadalupe, pero Alejandro decide que va a dormir en la casa.

    -¿Como va a hacer eso?

    -¡Guadalupe no será una empleada más! Ella se está quedando en esta Hacienda por mi voluntad, así que lo menos que puedo hacer es tratarla con respeto.

    -¡No es necesario, don Alejandro! Yo puedo dormir en cualquier lugar –Yumalai- antes lo hacía bajo la luz de la luna, ahora lo puedo hacer en los potreros con los caballos.

    -¡No, tú vas a dormir en la habitación de huéspedes!

    Dolores, sin entender se marcha.

    -Ya hizo suficiente por mí, más que cualquier hombre blanco haría… ¿Por qué se arriega tanto?

    -¡Soy tu padrino, acabo de bautizarte, y en mi religión eso me hace responsable por tu seguridad! Tengo el deber de protegerte Guadalupe.

    -¡Mi gente dice que se protege lo que se quiere! Lo que se ama… ¿usted por qué lo hace, porque debe o porque quiere?

    Alejandro se niega a responder y se marcha-¡Buenas noches, Guadalupe!

    -¡Guadalupe, no! Yumalai –rebelde.

    Fernando regresa- ¡Entre tú y yo Yumalai! Para los demás… Guadalupe.

    *

    Al día siguiente.

    -¡Buenos días, hijo! –Alejandro.

    -¡Buenos días, papá! –Diego (sin camisa!!! Very Happy ) ayuda a bajar una mercadería de una carreta.

    -Ayer te perdiste de algo increíble que sucedió en la plaza.

    (wow! Amigas!! Aprovechen! Very Happy )

    -¡Sí, Juan me contó! Vaya tipo ese Zorro… ¿verdad?

    Alejandro lo mira extrañamente.

    -A mí lo que más me gustó del cuento fue eso que Montero pensó que lo había atrapado… ¡y se le desapareció!

    -¡Sí! –ríe Alejandro- ¡es un sujeto muy extraño, el Zorro! Además pelea de una manera increíble… es un espadachín formidable… ¡nunca había visto a nadie pelear así de esa manera! –admira.

    Diego sigue trabajando.

    -¡Además debe ser el único hombre en América que posee pistolas de repetición –dice pensativo- ¡ciertamente es un hombre de mucho cuidado, hijo, créeme!

    -¡Bueno, papá! Tampoco tienes que ser tan elocuente –llega sin aire- ¡yo sé que en el fondo te hubiera gustado que yo sea así!

    -¡Ser así… un tipo así! Como dices tú es mucho decir hijo… ¡nada más que El Zorro es un tipo… así! Nunca lo había visto en persona, y te confieso que me gustó muchísimo como puso en ridículo al mediocre de Montero –ríe.

    -¿Verdad? Papá cómo me habría encantado verlo.

    -¡Sí, claro! Hubiera sido de mucha utilidad que estuvieras allí presente, hijo, de esa manera hubieras visto las habilidades de Montero con la espada –le advierte- ¡en todo caso, tenemos que seguir practicando Diego!

    -¡Sí! –con la mente en otro lado- ¡en otro momento, ahora lo único que quiero es bañarme e ir a visitar a Esmeralda!

    -¡Diego, Diego! Montero debe estar molesto por lo que le pasó anoche con el Zorro –suspira Alejandro- ¡y si vas a ver a Esmeralda y te ve hablando con ella! Puedes estar en serios aprietos, hijo.

    -¡Sí! Pero es que yo tengo que ver a Esmeralda –se marcha- ¡necesito verla! Pero no te preocupes voy a tener cuidado –y corre.

    Alejandro se queda soprendido.

    *

    Campamento gitano.

    Renzo, bañado y peinado recibe a Esmeralda que le dice que está muy contenta y les dice que Montero ya culpó a Zorro y les cuenta de la trampa. Y les dice que deben proteger al Zorro. Renzo la admira por su valentía y le entrega una rosa amarilla- ¡Nunca más bella que tú!

    -Quiero pedirte un favor, por tu bien… ¡tienes que ir a mi casa a trabajar como mi jardinero, como dije! Eso ahuyentará todas las sospechas sobre ti y sobre los tuyos.

    Renzo la mira maravillado, Azucena no está muy contenta.

    *

    Casa Gobernador.

    Esmeralda regresa y baja del carruaje- ¡Gracias Isidoro!

    -¡Señorita Esmeralda! –aparece Diego muy elegante.

    -¡Don Diego! ¿qué hace aquí?

    Diego le besa la mano y la mira enamorada- ¡Perdona que me aparezca de improviso! Pero es que después de lo que hiciste ayer, necesitaba verte.

    Esmeralda se asusta- ¡Me dio mucho miedo! –le susurra- cuando supe que la ejecución de Renzo sólo era una trampa para capturar al Zorro… ¡no supe qué hacer, traté de escapar, para avisarte y no pude! Y cuando te vi lo único que se me ocurrió fue disparar.

    -¡Gracias! –suspira- ¡si no hubiera sido por esa señal, yo creo que estaría muerto!

    -¿Lo ves? –ríe seductora- ¡soy una buena pareja para el Zorro!

    -¡Así es! Esmeralda tenías razón… ¡no puedo abandonar mis ideales! Y con lo que hiciste ayer me demostraste tu valor… ¡además… me siento tranquilo pro haber compartido mi secreto contigo!

    -¡Te amo! –le susurra Esmeralda.

    -¡Y yo a ti! –suspira y luego le susurra desesperado- ¡necesito estar contigo! Necesito verte y abrazarte.

    -¡Ven! –y Esmeralda mira para todos lados- ¡vamos atrás, dónde no haya testigos! –lo lleva de la mano.

    *

    Hacienda De La Vega.

    Alejandro admira a Yumalai que cepilla a Quijote con hierbas- ¡Que le dices a mi caballo Quijote, Yumalai! Tú puedes hablar con los animales por eso puedes curarlos.

    -¡Son ellos los que me saben escuchar, don Alejandro! Los animales son mucho más inteligentes que lo que los hombres blancos piensan, ustedes no los doman… ¡son ellos los que se dejan domesticar por amor a su amo!

    -¿Qué tienes en la mano?

    -Plantas para refrescarle la piel, necesita saber la libertad, sentir lo que es cabalgar sin ataduras ni sillas.

    -Bueno… -le da la mano y Yumalai le pasa las hierbas que se caen.

    Ambos se agachan a recogerlas y se golpean.

    -¡Mis disculpas! Por favor.

    -¡No es nada! Tranquilo.

    Alejandro le acaricia el rostro – Permíteme ver si no te hice daño.

    Yumalai lo mira a los ojos. Alejandro se queda extasiado.

    En ese momento entra Almudena de improviso y al verlos se queda asustada y fuera de lugar.

    *

    Casa Gobernador.

    María Pía espera a Fernando que la recibe con calma- María Pía… ¡pero qué sorpresa!

    -¿Cómo estás Fernando?

    -Después de tenerte frente a mí y tan cerca, mejor que nunca –le sonríe.

    María Pía sonríe tímida- Yo sé que solamente hemos tenido desencuentros desde que llegaste y créeme que lo lamento mucho… pero he venido hasta aquí porque necesito pedirte ayuda.

    -No pasa nada… ¡lo que haya pasado entre nosotros… no tiene importancia! Sabes que en mí te puedes apoyar… ¿necesitas ayuda para tu Congregación?

    -¡No, no se trata de la Congregación! Se trata de mi sobrino… de Diego.

    -¡Ah, te refieres a lo del duelo!

    -¡Sí! –admite María Pía- me enteré que se propició porque le negaste la mano de tu hija Esmeralda a Diego, y en su lugar se la concediste al comandante Montero.

    -¡Sí!

    -¡Fernando, por favor! –le ruega- para mí también fue difícil hacer a un lado nuestro amor… ¡créeme que yo también tuve que sacrificarme!

    -¿Para qué María Pía, tanto sufrimiento? Dímelo de una vez.

    -¡No puedo, Fernando! Hoy he venido a suplicarte por la vida de mi sobrino… ¡por la vida de Diego!

    Fernando traga saliva lleno de rabia.

    -¡A Diego lo crié como si fuera mi propio hijo, Fernando! Créeme que es el amor más grande y más puro que he tenido en toda mi vida… ¡y no lo quiero perder!

    -¡No me gusta verte así, María Pía! Pero no puedo hacer nada para ayudarte.

    -¡Tú eres el único que puede evitar ese daño de sangre!

    -¿Y qué quieres que haga María Pía, qué hable con Montero? ¿qué lo obligue a que renuncie al duelo? ¡eso no le va a gustar a tu sobrino y mucho menos a Alejandro De La Vega puesto está su honor en juego!

    -¡No tiene por qué haber duelo, Fernando! Si pones las cosas en orden.

    -¿A qué te refieres?

    María Pía suspira- ¡Vengo a pedirte… en nombre del amor que aún dices tenerme… que me demuestres que has cambiado! Que le retires tu palabra de matrimonio al comandante Montero… ¡y que le concedas la mano de tu hija Esmeralda a mi sobrino Diego! Por favor.

    Fernando la mira sin poder creer.

    *

    En el jardín atrás.

    -¿Qué dices?

    -¡Como lo oyes, tu tía María Pía va a hablar con mi papá para que evite ese duelo! Anoche estuvo aquí, se lo dijo a mi tía Almudena… y no sólo eso… también va a pedirle que rompa su palabra de compromiso ante Montero… ¡ella va a pedir mi mano en tu nombre!

    Diego frunce el entrecejo.

    -¿Qué pasa, por qué esa cara?

    -¡No sé… yo sé que tu padre y mi tía se amaban mucho antes que ella entrara al internado… pero… ¡haber dado su palabra es una cuestión de honor, Esmeralda! Y por otro lado no sé cómo lo tomará Montero… ¡sería como una humillación para él!

    -¡Pues yo creo que es lo que precisamente lo que se merece, una humillación! ¿no cres?

    Diego ríe.

    -¡Todo va a salir bien, pronto vamos a casarnos! –dice feliz- ¡y tendremos una hermosa casa, hijos, y yo velaré el sueño de héroe después de cada jornada!

    Y se besan con pasión.

    Y en ese momento aparece Montero con cara de odio- ¿Interrumpo?

    Esmeralda y Diego simplemente se miran.

    -¡Esto es demasiado! –grita Montero- ¡eres mi prometida y te estás comportando como una…!

    Diego se enoja- ¡Cuidado con lo que va a decir! –le amenaza con afectación- ¡lo que ocurrió aquí… es mi culpa… señor… ¡y como le dije antes voy a luchar por el amor de Esmeralda!

    Esmeralda lo mira altiva- ¡Diego, es mejor que el comandante Montero comprenda! Que sólo te puedo amar a ti.

    -¡Entonces lo que dijiste, que necesitabas un poco de tiempo, fue una vulgar mentira!

    -¡Lo lamento, Montero!

    -¡Lo vas a lamentar, ven acá! –la toma del brazo con violencia- ¡Aquí nadie se va a burlar de mí!

    -Un momento, señor –interviene Diego- ¡yo no voy a permitir que usted toque a la señorita Esmeralda! –y se saca el saco y se prepara para luchar- yo le dije que odio la violencia… ¡pero por Esmeralda… estoy dispuesto a hacer una excepción! –y de manera cómica le presenta los puños.

    Esmeralda ríe detrás de Montero.

    Montero lo mira con desprecio- ¡Siempre lo he despreciado niño rico! Siempre con ínfulas… de educado y culto… ¡y lo único que es usted… es un vago, un cobarde que se esconde detrás de un apellido!

    -¡Menos palabras y más acción, comandante! –lo reta y juega al boxeador.

    De pronto Montero le lanza un derechazo.

    -¡Diego! –se asusta Esmeralda.

    *

    Dentro de la casa.

    -¡Por favor, Fernando! –ruega María Pía- Diego no es un hombre de armas, él no sabe defenderse.

    Fernando niega con la cabeza- ¡Lo que me pides es imposible!

    -Por favor, te estoy pidiendo que rectifiques un error… tal vez creíste que entregando la mano de tu hija al comandante Montero consolidabas su futuro… ¡pero no es así! Le estás entregando la mano de tu hija a un hombre que ella no ama…. ¡y estás lanzando a la muerte a su verdadero amor!

    -¿Y desde cuando te preocupa que triunfe el amor, si tú destruiste el nuestro?

    -¡Nunca te ofendí entregándome a otro hombre! –le dice con ardor- ¡me entregué a Dios!

    -¡No María Pía, no! Mi palabra a Montero no nada más es la palabra de un padre que entrega la mano de su hija… ¡también es la palabra del señor Gobernador!

    -¿Eso es lo único que te importa? –sufre- ¡cómo te vean después! No te interesa para nada que mi sobrino Diego… pierda la vida enfrentándose por defender el amor por tu hija –se emociona- ¡por tu hija, que vas a entregar al comandante Montero, sabiendo que la harás desgraciada para toda su vida! ¿eso no te importa?

    -¡Y tú como sabes eso! –Fernando se acerca.

    -¡Porque la conozco! Conocí a tu hija Fernando, y sé que así como Diego dará su vida por ella… ¡ella haría lo mismo por el!

    *

    En el jardín Diego rueda por los suelos y Montero lo patea con sus botas- ¡Te voy a enseñar a respetarme! En esta ciudad el que manda soy yo desgraciado-y le toma por los pelos.

    Diego no se defiende pero Esmeralda toma una maceta y la estrella contra la cabeza de Montero.

    Montero se da la vuelta y la enfrenta- ¡Contigo ajustaré cuentas después, pequeña bruja! Ya veras… te entregaré el cadáver de este infeliz –y lo vuelve a patear.

    Esmeralda se le sube encima como una gata- ¡Suéltalo, no ves que está indefenso!

    Montero se debate y en ese momento llega Mariángel -¡Qué pasa acá!

    *

    Hacienda De La Vega.

    -¡Alejandro! –llama Almudena e interrumpe la escena entre Alejandro y Yumalai- ¡discúlpame… por haber venido sin avisarte… pero estaba muy cerca y no resistí la tentación de venir a visitarte! –los mira con sospecha- claro que si estás ocupado yo te puedo esperar en la sala.

    -¡No! Para nada Almudena… al contrario –le sonríe y se acerca- ¡tú muy pronto vas a ser mi mujer! Y la dueña y señora de todas esta Hacienda –le besa la mano- ¡así que tú puedes venir a visitarme cuando tú quieras!

    Almudena sonríe más tranquila.

    -¡Ella es mi ahijada! –presenta a Yumalai- ¡Guadalupe!

    -¿La hermana del Gobernador? –se acerca Yumalai en pie de guerra.

    -¡Sí, mucho gusto, Almudena Sánchez de Moncada! –le pasa la mano.

    Pero Yumalai la mira con odio. Almudena se queda con la mano en el aire.

    Alejandro no sabe cómo arreglar la situación- ¡Guadalupe, la señorita te está ofreciendo la mano, así que por favor salúdala! –y la obliga a darle la mano.

    Pero Yumalai apenas la roza- ¡Tengo que volver a mis quehaceres! –sale huyendo.

    -¡Caramba! Que temperamento el de esa muchacha –sonríe Almudena- ¡veo que a pesar del tiempo, los indios siguen sin simpatizar mucho con los españoles!

    -¡Discúlpala por favor! Recién la acabo de bautizar y todavía no está muy familiarizada con las costumbres de los blancos… -ríe.

    Almudena sonríe.

    -¡Guadalupe tiene muchos prodigios que sorprenderían a cualquiera! Ella es experta en el arte de hablar, conversar y curar a los animales.

    -¡Ah, ya veo! Eso quiere decir que ella dio con… ¡tu punto débil! Tu amor por los caballos.

    Alejandro se acerca seductor y feliz- ¡Así que sabes cuales son mis puntos… debiles!

    -Una mujer enamorada tiene que saber todo lo que le gusta al hombre que ama –le sonríe Almudena.

    Alejandro la toma de la cara y la besa apasionadamente.

    Yumalai los ve con odio.

    Almudena ríe y suspira-¿Y ese beso? ¡Ni siquiera estamos casados! –se espanta tímida Almudena.

    -¡Lo sé! –y la vuelve a tomar y a besar con pasión.

    Yumalai se pone nerviosa y Quijote se molesta.

    Almudena se separa- ¿Qué le pasa a tu caballo?

    -No lo sé… tal vez se puso celoso –ríe Alejandro.

    Almudena ríe.

    -¡Acompáñame a la casa por favor! –Alejandro le ofrece el brazo.

    *

    Casa Gobernador.

    Mariángel trata de llevarse a Esmeralda- ¡Suéltame Mariángel! –se niega Esmeralda- ¡no voy a permitir que este imbécil le siga haciendo daño a Diego!

    Montero con rabia le da otra patada a Diego que sigue en el suelo.

    -¡Comandante, ya! –grita Mariángel- ¡es suficiente! ¿me quiere explicar qué está pasando aquí?

    -¡Este imbécil estaba besando a mi prometida! ¿satisfecha? –con rabia.

    -¡Eso es cierto, Esmeralda!

    -¡No te metas en esto, Mariángel! –la corta Esmeralda- ¡entiéndalo de una vez, Montero! –lo enfrenta- ¡no hay forma que usted me separe de Diego! ¿no se da cuenta que es a él al único hombre que amo?

    -¡Me importa un bledo lo que sientas por él! –explota Montero- ¡a ti te corresponde obedecer la voluntad de tu padre, y ni tú ni nadie me va a poner en ridículo ante la ciudad de Los Ángeles! Por las buenas o por las malas serás mi esposa… señorita Sánchez –le grita.

    *

    Dentro de la casa.

    -¡Lo que tú me estás pidiendo, no puedo ayudarte! Lo siento.

    -¡Por favor no seas tan duro! ¿qué tengo que hacer? ¿quieres que te suplique? ¿quieres que me arrodille?

    Fernando la mira triste- No.

    -¡Si es necesario, lo hago… me arrodillo –y se arrodilla.

    Fernando se arrodilla con ella- ¡No, María Pía, por favor!

    -¡Por favor tú! –se acerca- ¡por lo más sagrado! Por favor –se acerca- ¡deshaz tu palabra de entregar tu hija a Montero! Y deja que Diego y Esmeralda se casen… ¡por favor! –y llora en su pecho.

    Fernando apoya su cabeza en la suya pero luego la levanta suspirando- ¡Ojala estas suplicas fueran por mi amor! María Pía… nadie me ha hecho sufrir más que tú… ¡he hecho todo lo que un hombre pueda hacer por el hombre de una mujer! Pero no tienes derecho a rogarme… ¡tú no! –se toca el parche nervioso- ¡sin embargo… en lo que tú me pides… te lo voy a conceder!

    María Pía la mira con esperanzas.

    -¡Si la vida no me ha dejado otro camino más que este lo voy a tomar! –decide.

    -¿A qué te refieres?

    Fernando se acerca- ¡A que he llorado… he rogado… me he humillado! He hecho todo lo que un hombre pueda hacer por el amor de una mujer… ¡y no he logrado nada de ti!

    -¿A dónde quieres llegar? –María Pía se seca las lágrimas.

    -¡A que te voy a complacer! Le voy a conceder la mano de mi hija a tu sobrino Diego De La Vega –acepta- pero no lo voy a hacer por ellos… ¡lo voy a hacer por ti! Pero a cambio voy a pedir algo María Pía… -se acerca y le toma el rostro - ¡voy a pedirte que seas mía, solamente mi!

    María Pía lo mira espantada.

    *

    Jardín.

    -¡Estas bien! –se preocupa Esmeralda por Diego.

    -¡Vamos! –Montero la toma del brazo.

    -¡Suélteme, tengo que ayudar a Diego!

    -¡Tú vienes conmigo, vamos a hablar con tu padre ahora mismo para poner fecha a la boda! –le grita.

    -¡No si yo puedo evitarlo! –Diego se levanta y le da una trompada que lo tira al suelo.

    Mariángel se sorprende.

    Montero toma un tronco y lo empieza a pegar hasta que su brazo herido lo hace gemir de dolor.

    Esmeralda trata de ayudar a Diego pero Mariángel se lo impide.

    Montero lo sigue pegando hasta que se lástima- ¡Escuche señor, mañana al amanecer nos batiremos en duelo y lo voy a matar! Y tú Esmeralda… esta tarde voy a hablar con tu padre para poner fecha a la boda…. ¡vamos a ver si sigues haciendo lo que se te da la gana! –se marcha.

    Mariángel se acerca a Esmeralda enojada- ¡Tú perdiste la cabeza! No sabes lo que estás haciendo –le grita- ¡vete a tu cuarto, yo me encargo de Diego!

    Pero Esmeralda le grita más fuerte- ¡Vete tú, yo me encargo de Diego y de mi vida, ya déjame en paz!

    Mariángel lo mira con una sonrisa burlona- ¡Ofendiste a Montero, al comandante general del ejércitos de Los Ángeles! Estás desobedeciendo a mi padre… ¡creo que no te esperan cosas muy buenas, desataste una tempestad! –y luego se marcha enojada.

    Diego que seguía en el suelo abre un ojo- ¿Ya se fueron? –pregunta.

    -¡Entiendo que tengas que fingir! –se desespera Esmeralda- ¡pero ese miserable casi pudo matarte, debiste haberle dado su merecido!

    -¡Y lo hice Esmeralda, no te diste cuenta como Montero terminó de dañarse ese brazo… ¿no crees que hasta un tonto como Diego De La Vega lo puede vencer en ese duelo? –ríe.

    Esmeralda lo mira enojada y poco a poco va sonriendo- ¡Yo no sé como le haces para fingir tan bien!

    -¡No te preocupes estoy bien! Además hay que darle oportunidad a Montero a que se desquite un poco… a mí lo único que me preocupa es que mañana sí voy a tener que pelear muy bien –le toma el rostro- porque Montero está sumamente furioso.

    Y ambos se abrazan desesperados.

    *

    Dentro de la casa.

    María Pía le da un bofetada a Fernando- ¡Cómo te atreves a insultarme de esa manera! –y trata de marcharse.

    Fernando la agarra del brazo- ¡No que lo que importa es el amor! ¿no que sería un pecado prohibirles la felicidad a esos muchachos?

    -¡Suéltame, eres un miserable!

    Fernando la abraza a la fuerza- ¡Sí, soy el miserable que tú has creado! Porque te amo… ¡porque te deseo! Porque no sé diferenciar entre espíritu y tu cuerpo –y la besa.

    -¡Suéltame, nunca me vas a tener a la fuerza! ¡nunca!

    -María Pía… ¡serás mía a como de lugar… porque te amo! Porque deseo tu piel… deseo tu cuerpo… ¡porque te quiero!

    -¡No voy a ser tuya! ¡no! –María Pía se separa.

    -¡Esa es mi condición ! –se calma Fernando y le dice con rabia- ¡vas a ser mía a cómo de lugar, dónde y cómo yo diga!

    *

    Hacienda De La Vega.

    -¿Mi hermana María Pía fue a hablar con Fernando? –se sorprende Alejandro- ¿y para qué?

    -¡Fue a interceder a favor de Diego y Esmeralda! –suspira Almudena.

    -¿No te parece que es un poco tarde para eso? Fernando le otorgó la mano de su hija al comandante Montero –la sienta en una silla y se sienta enfrente de ella.

    -¡Precisamente, le fue a pedir que retire su palabra al comandante Montero!

    Alejandro ríe con su candidez- ¡No creo que eso sirva de mucho, Almudena! Conozco muy bien a Fernando, y sé que no lo hará.

    -¡A pesar de todo este tiempo que ha pasado, yo sé que mi hermano sigue amando a María Pía!

    -Vaya… no lo sabía… ¿así que Fernando sigue amando a mi hermana?

    -¡Ese día, que ella decidió suspender la boda! Y nosotros regresamos a España, Fernando se convirtió en un hombre hosco, amargado, lleno de odio.

    -La vida de mi hermana también cambió, Almudena… ¡terminó convirtiéndose en casi una religiosa porque ni siquiera monja es!

    -Pero si hay alguien que pueda hacer cambiar de opinión a mi hermano es María Pía.

    -¡Si Fernando se retracta de su palabra eso podría traer consecuencias muy graves! –le advierte Alejandro.

    -¿Por que?

    -¡Si Montero pierde la mano de Esmeralda, quedará en una posición muy mala! Va a pensar que Fernando lo cree indigno de ella… y eso lo ofendería.

    -¡Pero igual tiene que obedecer! –se asusta- mi hermano es su superior… ¿o no?

    -¡Superior en cuanto a cargo político… pero no superior en cuanto a poder militar! No olvides que Montero es comandante de los ejércitos y los soldados solamente lo obedecen a él.

    -¿Tú temes por la seguridad de mi hermano?

    Alejandro se levanta nervioso- ¡Temo por la seguridad de todos, Almudena! Montero es un hombre muy peligros.

    *

    Casa Gobernador.

    Fernando sigue la discusión afuera en la calle, cuando María Pía se marcha.

    A lo lejos Suplicios y otra hermana los ven.

    -¡En su juventud fueron novios! –le comenta una a Suplicios.

    -¿Sabe por qué no se casaron?

    -¡No me contaron, solamente lo deben saber el señor Gobernador y la hermana María Pía, por eso debe ser tanto reproche! –ríe.

    María Pía se marcha y Fernando la llama- ¡María Pía! María Pía.

    Suplicios se da cuenta que es la misma voz- ¡Esto no puede será, es la misma voz que escuché la otra Almudena! Es la voz del Gobernador.

    *

    Gobernador.

    Pizarro cura a Montero porque la herida se le volvió a abrir- ¡No para de sangrar!

    -¡Maldita Esmeralda! Todo es culpa de esta loca… con razón su padre me la dio en matrimonio –con furia- ¡ya va a llegar su turno, eso te lo aseguro!

    Pizarro lo escucha preocupado.

    -¡Cuando ella sea mi mujer! La voy a hacer entender y respetar a punta de golpes –y sufre.

    -¿De modo que se estaba besando con Diego De La Vega?

    -¡Y se estaba burlando de mí! Pero la fiesta les duró muy poco –ríe con maldad, seguro- ¡hace tiempo que quería vengarme de Diego De La Vega! Le di una muy buena paliza.

    -Bueno, pero de todos modos es una situación muy humillante para usted, no necesita pasar por eso mi comandante, podría tener a la mujer que quiera… por ejemplo la otra hija del señor Gobernador –le sugiere.

    Pero Montero pone cara de desprecio -¿Mariángel?

    -¡Esa!

    -¡No! Ella y yo nos entendemos de manera diferente, casados no funcionaríamos… ¡además no se trata ni del dinero ni del apellido de esa loca! Es que a Diego De La Vega no le voy a dar esa satisfacción –dice con odio- ¡Pizarro, prepara mi duelo con Diego De La Vega!

    -Con todo respeto mi comandante, usted no está en condiciones de pelear.

    -¡Sí lo estoy! Yo sería capaz de matar a Diego De La Vega aunque no tuviera mis brazos –con desprecio y mira su espada- y con mi sable, te lo aseguro, atravesaré el pecho de Diego De La Vega… ¡lo juro!

    Pizarro sonríe divertido.

    *

    Jardín.

    Esmeralda cura a Diego- Me acerqué a Montero para encontrar la forma de sacar a mi madre de esa prisión… pero después de esto.

    -¡Escúchame, Esmeralda! Quiero que me digas todo lo que sepas acerca de tu madre y por qué está en esa prisión… tal vez el Zorro pueda hacer algo.

    -El Zorro tiene un duelo mañana, y su secreto está en peligro –suspira Esmeralda- ¡Montero te quiere muerto! Y aunque tenga el brazo lastimado, de todas maneras tendrás que hacer algo para defenderte… ¡no servirá de nada lo que hiciste hoy! –preocupada.

    -No te preocupes, sólo quiero que pienses que te amo y que lo ultimo que voy a dejar es que Montero ponga una fecha para la boda… ¡si yo te llegara a perder, Esmeralda! –se asusta.

    -¡Yo soy tuya desde la primera vez que te vi! –lo calma- ¡siempre tuya! –le sonríe- ¡no concibo mi vida sin ti! Tengamos fe en que tu tía María Pía arreglará las cosas con mi papá y así podremos casarnos.

    Y se besan con ternura.

    *

    Capilla.

    María Pía llora desconsolada- ¿Cómo pudiste hacerme esto? Nunca nadie me había humillado de esta manera… ¡nadie! Yo quería que por lo menos quedara un bonito recuerdo del amor que teníamos tú y yo… pero no es así… ¡tú solo estás obsesionado conmigo, lo único que sientes por mí! ¡es locura y deseos, nada más! Esto no es amor, esto no es amor.

    Suplicios la espía y luego huye a su cuarto- ¡Está llorando después del encuentro con el Gobernador! Es la misma voz… ¡es Satanas con sus malos pensamientos! La hermana María Pía es una santa y tú no debes pensar mal de ella… ¡no debes! –está histérica.

    *

    Pueblo.

    Tobías persigue a Montero que se niega a atenderlo porque tiene cosas importantes que hacer.

    -¿Más importantes que atrapar al Zorro?

    Montero se detiene- ¡Retírense!

    -¡Quedé un poco agitado, pero bueno, ayer estuve en la plaza! Para presenciar la ejecución del gitano y vi todo… ¡tutto! Lo que hizo el Zorro.

    -¿Y?

    -¡Estudié su táctica de esgrima! –y lo imita- y con todo respeto que usted se merece mi comandante… -afectado- ¡sé por qué lo venció tan fácilmente! El Zorro… no se educó aquí en América… ¡El Zorro estudió esgrima en Europa!

    -¿Por qué está tan seguro de eso?

    -¡La técnica de espadachín utilizada por ese bandido! Sólo pudo haberle enseñado un maestro en toda Europa… ¡uno de los mejores!

    -¿Sospecha de alguien en particular?

    -Todavía no… pero podría saber de quien se trata… si recibo… ¡alguna ayuda económica para las diligencias… y para unas comisiones que tendré que pagar!

    -¡Claro! –reflexiona- Sobre el dinero no hay problema siempre y cuando usted tenga un plan eficaz… ¡sé que es comerciante, un hombre de negocios y que no le ha ido nada bien aquí!

    -Llevo poco tiempo acá y aún no he podido encontrar un… gran socio… con fondos… ¿o si?

    -¡Puede ser! muy bien señor Tobías… ¡no me haga perder tiempo! ¿qué planes tiene?

    -¡Mi plan es! –sonríe - ¡yo envío unas cartas a Europa porque tengo excelente amigos en Paris, Madrid, Londone, Europa! Ellos me informaran sobre qué discípulo de ese maestro vive aquí en América… ¡estoy seguro que un hombre como El Zorro, no pasó desapercibido en Europa!

    -Muy bien… ¡arreglaré que le adelanten algo de dinero! Pero le advierto señor Tobías, esto quedará entre usted y yo.

    -No esperaba menos… hombres como usted siempre consiguen lo que quieren… ¡always! A sus ordenes… mi comandante Montero.

    Pero muy cerca Olmos escucha todo- ¡Vaya, ya somos varios detrás de ese secreto! Zorro, mi querido amigo, me temo que tus días están contados.

    *

    Casa Esmeralda.

    -¡Es mejor que me vaya! Tengo que tranquilizar a mi padre ahora que se va adelantar el duelo… ¡seguro que me pone a practicar más!

    -Yo voy a estar pendiente de la conversación entre mi padre y tu tía…

    -¡Ojala así sea! Porque yo no soportaría la idea de verte casada con Montero –suspira- ¡Esmeralda, temo tanto que por ti sería capaz de cometer cualquier locura!

    Se besan.

    -Y yo nunca antes me había enamorado… cuando lo pienso… siento miedo… ¡todas las cosas me han salido mal en mi vida! –se pone triste- ¡y tengo mucho miedo que esto también tenga un final infeliz!

    -¡No, escúchame! No voy a permitir que nos separen, tienes que confiar en mí.

    Esmeralda sonríe- ¡He soñado tantas cosas en mi vida! Que temo que esto también sea un sueño y que voy a despertar en mi cama… ¡con una vida llena de soledad!

    -¿Esto es un sueño para ti? –y la besa- ¿puedes despertar de eso? Tú no vas a despertar en un mundo lleno de soledad… Esmeralda, te prometo, que vas a despertar feliz en mis brazos, colmada de besos y caricias… ¡yo te voy a amar toda mi vida!

    Y se besan con amor.

    *

    Comandancia.

    Montero le cuenta Pizarro el ofrecimiento de Tobías.

    -¿Tobías del Campo? –Pizarro pone mala cara- ¿no me diga que piensa enlistarse, comandante?

    -¡No! Trabajará para nosotros como espía… ¡ese imbécil cree haber descubierto ayer, por la forma de pelear del Zorro, un sello característico de un maestro español de esgrima! Me informó que le va a escribir a varios esgrimistas en Europa para ver quien de sus discipulos está viviendo en América, y si es así… ¡sabremos el nombre del Zorro!

    Pero Pizarro lo mira con una mirada oscura.

    -¿Por qué no sonríe Pizarro, no te da gusto?

    Pizarro le da una media sonrisa- Me parece una idea bastante rebuscada comandante, yo no confío en ese tipo.

    -No tenemos nada que perder, sólo unas cuantas monedas porque sí hay que pagarle sus servicios… ¡yo atraparé al Zorro! No se te olvide Pizarro… ¡El Zorro se ha convertido en asesinos de funcionarios reales! –se ríe con burla.

    Pero Pizarro no sonríe.

    -¡El que cace al Zorro ganará toda la confianza de la Corona, y eso sí lo necesitamos! Por si algún día don Fernando Sánchez de Moncada decide traicionarnos.

    Pizarro aprueba.

    *

    Hacienda De La Vega.

    Alejandro besa a Almudena que se separa con timidez- ¡Ya, me tengo que ir, Alejandro! –ríe.

    -¿De veras tienes que irte ahora mismo? ¿Por qué no te quedas y de paso cenas con nosotros? ¿ya has olvidado los ricos pastelitos azucarados que prepara Dolores?

    -¡No! Claro que no… -ríe- ¡y créeme me encantaría quedarme a pasar la tarde contigo, pero tengo curiosidad por saber cual fue la respuesta de Fernando a la visita de María Pía.

    -Tienes razón… si Fernando le otorgó a Diego la mano de Esmeralda tenemos que estar preparados para la reacción de Montero.

    -Voy a tener en cuenta tus consejos –se pone seria - ¡a mí tampoco me cae muy bien ese comandante! Pero me encanta que te preocupes por nosotras y que cuides de mí –le dice con cariño.

    -¡Siempre lo he hecho! ¿o acaso se te olvidó cuando venías a esta Hacienda y me metías en problemas?

    -¡En ese entonces me mirabas como una muchachita loca, como a tu hermana menor!

    -¡Eso no es cierto Almudena, tú nunca fuiste indiferente para mí! Lo que pasa es que en esa época fue cuando…

    -¡Apareció Regina en tu vida! –sigue Almudena con una sonrisa.

    Alejandro le besa la mano- ¡Sí! Pero prometimos no volver a hablar del pasado y Regina es sólo un recuerdo hermoso para mí… ¡y yo voy a compensarte a besos por tantos años de espera! –y la besa una y otra vez.

    Yumalai los espía.

    -¡Y yo voy a compensar tus caricias con cuidados! Amaré lo que tú amas… ¡tu mundo será el mío! Hasta puedo adoptar tus indios –sonríe.

    Y ambos ríen a carcajadas. Yumalai los mira enojada.

    -¡Tal vez esta muchacha Guadalupe lo que necesita es una amiga para aprender y cambiar! Yo puedo ser esa amiga… ¿qué te parece?

    -¡Me parece bien! Y me encantaría casarme contigo… mañana mismo.

    Y se miran enamorados y se besan.

    Yumalai los mira con odio.

    *

    Casa Gobernador.

    Fernando mira por la ventana ido.

    -¡Se besaban! –grita Montero- ¡Diego y Esmeralda se besaban ante mis narices en su casa señor Gobernador! Y esa humillación no la voy a tolerar.

    -¡No, claro que no! Le voy a exigir a mi hija Esmeralda que me rinda cuentas… ¡en cuanto a Diego De La Vega…!

    -¡De él me encargué yo, señor Gobernador! Le di una buena lección… tanto así que adelanté el día de mañana el duelo… ¡pero ese no es el problema, el problema es su hija! Ella cumplirá su compromiso.

    Fernando suspira cansado y sin ganas.

    Montero se da cuenta- ¡Le recuerdo que usted y yo somos testigos del asesinato del inspector del Virrey y que esa boda… nos dará seguridad a los dos.

    Fernando lo mira sintiendo la amenaza directa y se acerca frío y seguro –Comandante Montero… ¿esto lo tengo que tomar como un chantaje?

    -¡No! Jamás…

    Fernando se aleja.

    -¡Yo no apelaría a algo tan bajo y ruin con mi futuro suegro! Tan solo le estoy recordando nuestro compromiso y que resolvamos de una vez por todas esta situación.

    -¡De acuerdo!

    -Que le quede claro que ni su hija ni usted se van a burlar de mi.

    -Fijemos la fecha de la boda y terminemos con esto de una buena vez- decide Fernando.

    *

    Plaza.

    Catalina está feliz porque Mariángel la invita a merendar. Mariángel le dice que invitó también a Diego De La Vega.

    Olmos la llama- ¡Señorita!

    -Discúlpame, es mi contador –se acerca- ¿Qué quiere Olmos, no ve que estoy ocupada? No me gusta que me vean hablando con usted.

    -No la avergonzaré por mucho tiempo… solo pensé que le interesaría saber sobre el Zorro.. parece que el marido de su amiga se nos adelantó… acaba de pactar con el comandante Montero una investigación… ¡Don Tobías asegura que El Zorro es discipulo de un conocido maestro de espada Español, por eso de las tacticas!

    -¡No lo podemos permitir! Nosotros tenemos que encontrar al Zorro, ese secreto es un arma que sólo yo lo quiero tener.

    -¿y para que lo piensa usar ese secreto? Si se puede saber –se agacha.

    Mariángel lo mira con desprecio- ¡Solo haga lo que le digo Olmos, y el premio que le ofrecí será todo suyo! –y lo deja y vuelve con Catalina.

    -¡Mi vida daría por besar sus pies! –suspira Olmos.

    *

    Hacienda De La Vega.

    Diego le cuenta que Montero los encontró a Esmeralda y a él besándose.

    -Pones tu vida en peligro.

    -¡Pero yo no voy a ceder! Aquí el que sobra es él, papá.

    -En todo caso deberíamos ponernos a entrenar.

    -De nada va a servir, a pesar de su brazo herido, Montero decidió adelantar la fecha del duelo –le da la noticia.

    -¿Qué dices? –se asusta Alejandro- ¿Cuándo será?

    -Mañana.

    *

    Misión.

    María Pía le cuenta al padre que habló con Fernando-Quise impedir ese duelo entre Diego y el comandante Montero… ¡pero me fue mucho peor!

    -¿Cómo peor? Que quieres decir.

    -Nada padre, simplemente siento que fui una tonta, creyendo en ese amor que supuestamente Fernando dice sentir por mi… ¡creí que podía concederme algo, pero no fue así! Lo único que siento en este momento es rabia… siento que tengo los motivos suficientes no solamente para sacarlo de mi vida definitivamente sino también de mi corazón.

    -¿Qué te dijo, por qué estás así?

    María Pía llora.

    -No me digas nada, sólo espero que no tenga nada que ver con lo que yo acabo de escuchar.

    -¿Con qué?

    -En el pueblo se cuenta, se dice… que el duelo entre Diego y Montero será mañana al amanecer.

    *

    Hacienda De La Vega.

    Alejandro entrena a Diego que se hace el payaso y va a tomar un poco de jugo… y vuelve.

    Yumalai los espía escondida, Diego la ve- ¿papa, quien es la india esa que nos está mirando?

    -¡Es Guadalupe, mi nueva ahijada, te la presento! –la llama- ella es Guadalupe y estará aquí viviendo con nosotros.

    Yumalai lo mira profundamente.

    Diego la mira intrigado- ¡Mucho gusto, Guadalupe!

    -¡Yumalai! –le corrige- ¡usted me dijo que me iba a llamar por mi nombre!

    -Estás en lo correcto, su verdadero nombre es Yumalai, pero solamente la llamaremos así cuando esté entre nosotros…. ¡ya puedes retirarte, no sigas espiándonos! Eso es de mal gusto.

    Yumalai se marcha, pero los sigue mirando.

    -¡No sé por qué me causó impresión verla, papá, es como si yo… la conociera desde hace mucho tiempo!

    -¡Es por tu madre, hijo! Yumalai se parece mucho a Regina que en paz descanse.

    -¿Mi madre?

    -¡Si! -sonríe - ¿todavía sigue allí?

    -Sí… ¡que pocos recuerdos tengo de mi infancia!

    -Es comprensible Diego… ¡fuiste testigo de la muerte de tu madre, siendo un niño!

    -¡Sí, a veces trato de hacer un esfuerzo, pero es mi mente la que no quiere recordar nada! Dime… ¿y de dónde la sacaste?

    -¡Pues… realmente fue ella la que me encontré a mi! Igual que pasó con tu madre, yo la rescaté de las manos de Fernando Sánchez de Moncada.

    -¡No me digas que ésta fue la india que trató de matar a…!

    -¡Sí!

    -¡A veces, me desconciertas, papá!

    -No espero que entiendas mi decisión, hijo, pero tengo mis razones.

    -¿Pero Fernando Sánchez es tu amigo?

    -¡Sí, y los indios también lo son! Esa mujer me recuerda mucho a tu madre, Diego, y hasta cierto punto pienso que pertenece a la misma tribu que Regina.

    -Pensé que los habían exterminados a todos.

    -¡Quizás no! No lo sé… sigamos entrenando… ¡por la defensa! La mejor manera de defenderse es atacar… ¡se trata de tu vida, de vivir!

    Pero Diego pide un momento y vuelve con Bernardo a tomar otro trago de jugo.

    *

    Casa Montero.

    Montero festeja con Pizarro- ¡Diego De La Vega ya perdió!

    -¿Qué fue lo que le dijo el señor Gobernador?

    -¡Lo noté un poco extraño! Algo debió haberlo pasado porque no estaba en total dominio de su estado de animo… y me aproveché de eso para presionarlo un poco… ¡le recordé que éramos testigos del asesinato y por eso va a adelantar la boda!

    -Lo felicito ¿Cuándo será?

    Montero ríe triunfante- ¡El día de mañana al amanecer, Diego De La Vega se irá al infierno y en la noche… me acostaré y gozaré del cuerpo de la mujer por la que ese infeliz! –ríe- ¡dio su vida!

    Pizarro no sonríe.

    *

    Casa Gobernador.

    Almudena tiene esperanzas y feliz le dice a Esmeralda que Fernando les va a dar una noticia en la noche y que seguro María Pía triunfó.

    -Yo te dije que María Pía lo podía convencer.

    -¡Qué felicidad!

    *

    Hacienda De La Vega.

    Diego sigue entrenando y Dolores llora. María Pía la consuela y ve como Diego entrena desastrosamente.

    -¡Esto no puede estar pasando! No puedo más… Diego no va a morir en ese duelo –decide- tendré que hacer lo que me pides Fernando.

    *

    Casa Gobernador.

    Esa noche Fernando empieza a beber.

    Montero llega a la reunión-¡Buenas noches, doña Almudena, Mariángel!

    Esmeralda se aleja.

    -¡Novia mía!

    -¡Papá! ¿qué hace él aquí? Pensé que ibas a tratar un asunto estrictamente familiar.

    -Y así es hija mía, Esmeralda… tú y el comandante Montero se supone que tendrían un noviazgo relativamente largo y después se casarían… bien… ¡debido a los últimos acontecimientos he cambiado de parecer! –sonríe- ¡hay cambio de planes! Tú y el comandante Montero se casaran mañana mismo, mañana en la tarde.

    Esmeralda lo mira temblando.

    Almudena se queda pálida.

    Mariángel sonríe triunfante.

    Olmos se acaricia el bigote pensativo.

    Montero sonríe feliz.

    Fernando sonríe con algo parecido a una sonrisa de venganza.

     *

    FIN DEL CAPITULO

     *

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     @2005 Narración by Mabouchita! Z;D

     www.mabouchita.com

     Este resumen es MUCHO trabajo, tiene miles de palabras y conlleva varias horas. Lo pueden compartir con sus familias y con los amigos, pero les ruego no lo copien a otro sitio Web (excepción hecha a Telenovela World).

     *

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www.mabouchita.com:  Z018 – EL DUELO – miércoles 7 de marzo de 2007

    Serie basada en la historia de Jonhston McCully, by Zorro Ing.

    Libreto de Humberto (Kiko) Olivieri

    *

    Casa Gobernador.

    Esa noche Fernando empieza a beber.

    Montero llega a la reunión-¡Buenas noches, doña Almudena, Mariángel!

    Esmeralda se aleja.

    -¡Novia mía!

    -¡Papá! ¿qué hace él aquí? Pensé que ibas a tratar un asunto estrictamente familiar.

    -Y así es hija mía, Esmeralda… tú y el comandante Montero se supone que tendrían un noviazgo relativamente largo y después se casarían… bien… ¡debido a los últimos acontecimientos he cambiado de parecer! –sonríe- ¡hay cambio de planes! Tú y el comandante Montero se casaran mañana mismo, mañana en la tarde.

    Esmeralda lo mira temblando.

    Almudena se queda pálida.

    Mariángel sonríe triunfante.

    Olmos se acaricia el bigote pensativo.

    Montero sonríe feliz.

    Fernando sonríe con algo parecido a una sonrisa de venganza.

    -¿Quedó claro? Mañana Esmeralda y el comandante Montero se casarán en la tarde –y mira a Esmeralda que sigue sin decir palabra temblando- y no quiero un solo reproche, una sola palabra, una sola queja… ¿entendido de una buena vez?

    Montero sonríe con triunfo.

    -¡No habrá nada ni nadie que me haga cambiar mi decisión!

    Almudena se acerca a Esmeralda.

    Esmeralda tiembla y de pronto respira agitadamente y se desmaya.

    -¡Esmeralda! –grita Montero y se abalanza sobre ella.

    Almudena mira a Fernando con rabia contenida.

    *

    Hacienda De La Vega.

    -¡Papá, estoy exhausto, ya no quiero entrenar más! –se queja Diego.

    -¡Tienes que seguir haciéndolo, hijo! todavía no estás preparado para ese duelo.

    -¡Ya no habrá duelo, Alejandro! –interviene María Pía.

    -¿Cómo? –se sorprende Alejandro y Diego la mira sorprendido.

    -¡Hablé con Fernando, y él lo impedirá! Así que tu vida está a salvo, Diego.

    Dolores agradece el milagros.

    -Esmeralda me dijo que ibas a hablar con el Gobernador, pero yo no pensé que lo ibas a convencer, tía.

    -Almudena también me habló de esa posibilidad –Alejandro la mira preocupado- hermana… ¿estás segura de lo que dices?

    -¡Sí! –baja la mirada- ¡solamente falta ultimar algunos detalles! Además retirará su palabra de compromiso dada a Montero… sobre el matrimonio con su hija… ¡así Esmeralda y tú podrán casarse!

    Diego sonríe alelado- ¿Y cómo hiciste, tía? ¡me parece increíble!

    Pero Alejandro le corta- ¡Diego, ya cállate por favor! Ese hombre debe quererte mucho todavía para hacer algo así… -se preocupa- ¡seguro que eso le traerá problemas con Montero! –la mira tratando de leer sus pensamientos.

    -Mira… morir en ese duelo no me importaba –Diego sonríe feliz- ¡pero casarme con Esmeralda, tía! Es un favor que no te voy a poder pagar jamás –y la levanta en andas y ríe a carcajadas.

    -¡Ya Diego! Cuando tu madre se murió y Alejandro estaba en España, yo juré que te protegería con mi vida, que te cuidaría y daría todo mi amor, y por ti sería capaz de cualquier cosa.

    -Pero te veo un poco triste, tía… ¿ por qué?

    -¡No! Simplemente me emociona saber que puedo hacerte feliz.

    -¡Claro que estoy feliz, soy muy feliz! –y ríe a carcajadas.

    -Dolores, traiga unas copas y el mejor vino –Alejandro- ¡esto merece un brindis!

    (Bueno... un poco demasiada segura María Pía Confused )

    *

    Casa Gobernador.

    Esmeralda está en su cama y sigue desmayada y Montero trata de despertarla- ¡Esmeralda!

    -Ya déjala, seguramente esta es otra de sus artimañas –dice con veneno Mariángel- ella es muy capaz…

    -¡Por favor, Mariángel, no digas tonterías! –entra Almudena- se retiran los dos por favor, yo puedo encargarme de ella –los echa y le hace oler unas sales a Esmeralda que despierta agitada.

    -¿Qué me pasó, tía?

    -¡Ay, mi amor! Cuando tu padre dio la noticia que ibas a adelantar tu matrimonio con Montero, te desmayaste.

    -¡Pero es que yo creí que María Pía había hablado con él! ¿qué pudo haber pasado?

    -¡No sé, Esmeralda! Hoy cuando hablé con ella parecía convencida de lograrlo.

    -¿Por qué me tiene que estar pasando esto a mí, tía? ¡por qué mi padre se empeña en hacerme infeliz! ¿tanto me odio? No es justo.

    (que ya te olvidaste que tiene a tu madre en una mazmorra?? Confused )

    -¡Yo no voy a renunciar al amor de Diego! –le avisa Esmeralda- no sé cómo le voy a hacer pero nada ni nadie me va a separar de él… ¿me oíste, nadie?

    *

    Sala.

    Fernando bebe piensa- “¡Voy a separar a mi hija de tu sobrino, María Pía! Si no te quieres entregar a mí… ¡nadie, absolutamente nadie será feliz!” –y mira a la noche oscura por la ventana.

    -¡Señor Gobernador, con su permiso! –lo interrumpe Montero- Esmeralda ya recobró el conocimiento, doña Almudena la está cuidando…

    -Vaya acostumbrándose a eso Montero, las mujeres son así –dice amargado y bebe- y espero que ya esté más tranquilo con la decisión de adelantar la fecha de la boda tal como me lo pidió.

    -¡Si insistí, señor Gobernador, fue por el comportamiento de Esmeralda!

    -Es la última vez que intervengo en la relación con mi hija, Montero –le advierte- cuando el cura los case… ¡Esmeralda pasará a ser problema de usted!

    -No se preocupe, señor Gobernador! Yo sabré convertir a Esmeralda en una esposa paciente que obedezca las ordenes de su marido.

    -¡Ya no tenemos nada que hablar! –le corta aburrido Fernando- ¡retírese, quiero descansara!

    Pero Montero no se marcha y se acerca- Con todo respeto, señor Gobernador, antes de irme quiero informarle que ya envié la comunicación pactada en la que informamos que el Zorro es el asesino del Virrey.

    -¿Y eso de qué nos sirve, Montero? Lo que necesitamos es la cabeza de ese bandido.

    -¡Mis hombres están tras su pista, además tengo un espía que cree poderlo descubrir! En cuanto tenga algo completo le rendiré un informe, señor Gobernador! Le aseguro que muy pronto sabremos quien está detrás de ese antifaz –y de pronto se da cuenta que Fernando está muy pero muy lejos- ¿me está escuchando, señor Gobernador?

    Pero Fernando tarda en responder, lejano, triste, vencido- ¡Cierre la puerta detrás de usted, Montero! –le ordena.

    Montero recibe la humillación y se la traga- ¡Con su permiso!

    Al quedar solo Fernando empieza a llorar- ¡María Pía, no sabes cuanto te deseo! –suspira- ¿Por qué no quieres ser mía, por qué?

    (un villano que sufre por amor... Surprised yo creo que está genial!! hasta me rompe el corazón Sad )

    *

    Capilla.

    -¡Señor! –reza arrodillada María Pía- te pido por favor que me perdones por lo que voy a hacer –llora- ¡pero tengo que acceder a lo que me pide Fernando! Es la única manera de salvar a Diego de ese horrible duelo –y se levanta decidida- ¡mi cuerpo será mi sacrificio! Mi cuerpo… que te he entregado a ti por amor durante todo este tiempo… ¡ahora le pertenecerá a Fernando… para saciar sus bajos instintos! Pero te prometo una sola cosa señor… ¡mi alma permanecerá intacta para servirte! Y respetarte para toda mi vida.

    *

    Misión.

    Fernando sonríe feliz a María Pía que es suya,

    la desnuda

    la abraza, la besa

    María Pía sonríe feliz y ambos terminan en la cama, enamorados, apasionados

    Pero… es un sueño… de Suplicios.

    (arrgghh qué monja de espanto!! Surprised )

    Suplicios se despierta en su cama con horror y pide perdón por soñar con María Pía y corre a verla.

    -Tuve un sueño tan pecaminoso que quisiera borrarlo para siempre.

    -Suplicios –dice cansada María Pía- trata de tranquilizarte.

    -Me siento muy avergonzada… me siento sucia.

    -Suplicios, nosotros no podemos controlar nuestros sueños… no te culpes tanto –trata de ignorarla.

    -¡Usted y el Gobernador se besaban! –le cuenta Suplicios- ¡lujuriosos, desnudos, gimiendo de placer!

    María Pía mira a lo lejos disgustada.

    *

    Casa Gobernador.

    Fernando toma una pistola y se la lleva a la sien pero no se atreve y termina llorando y gritando- ¡Maldita se mi suerte! Estoy perdido… ¡me tienes perdido, María Pía! Yo que soy dueño de propiedades –ríe triste y borracho- ¡millonario, dueño de vidas! Sin ti… soy un miserable dueño de nada… ¡María Pía, María Pía! –repite una y otra vez y llora desconsolado.

    *

    Misión.

    -¡Yo está tarde vi que el Gobernador estaba discutiendo con usted, y él la llamó y esa voz hermana! –sigue Suplicios cada vez más loca- ¡era la misma voz que escuché la otra vez en el internado!

    -¡Ya basta! –le corta María Pía.

    -¡Ay, perdóneme hermana! –Suplicios se arrodilla a sus pies- pero es que no sé que hacer con todas esas cosas que me están diciendo hermana de usted y del Gobernador.

    María Pía la mira- ¿Qué es lo que dicen?

    -¡Dicen que usted se iba a casar con él! ¿eso es cierto? ¿es cierto que usted era la prometida del Gobernador!

    -¡Sí, es cierto! Pero no sé por qué eso te agobia tanto, por qué te intraquiliza tanto eso Suplicios, lo único que me queda de todo eso son solamente recuerdos.

    Suplicios suspira aliviada- ¡Eso es innegable, por eso tenia que venir a pedirle perdón, hermana! Yo sé que usted, jamás, se va a dejar tentar por el demonio de la carne.

    -¡Me tengo que ir!

    -¿Ahora? Es muy tarde, si quiere yo lo acompaño.

    -¡No! Lo que sucede es que tengo que atender un asunto de mi familia –le miente- es mi hermano Alejandro que necesita hablar conmigo… y me pidió que fuera a su casa.

    -Entiendo… que le vaya bien –pero Suplicios la mira con sospechas horribles en los ojos.

    *

    Casa Alejandro.

    -Mi comandante Montero me ordenó que le diera esa comunicación… ¡el duelo será mañana a la madrugada en las afueras de la ciudad! Él ya tiene su padrino… espero que usted tenga el suyo.

    Alejandro lee el comunicado- ¡Por supuesto que Diego tiene su padrino, capitán! –se señala -¡Seré yo! –y luego con dudas- ¿acaso no se suponía que ese duelo estaba suspendido? El comandante Montero desea continuar con ese proyecto.

    -¡Papá! –interviene Diego- ¡tal vez el comandante Montero no tiene la información que nos ha dado la tía María Pía!

    Alejandro baja la voz- ¡O tal vez la información se incorrecta, Diego!

    -Bueno… ¿Qué le digo a mi comandante? –sonríe con sarcasmo Pizarro- ¿va usted a cumplir con su cita de honor? Don Diego.

    -¡Jamás he faltado a mi palabra, señor! –sonríe seguro- ¡Así que dígale a… su comandante… que habrá duelo! Y que lo espero en el lugar indicado.

    -¡Muy bien! –se cuadra y se marcha- ¡con permiso!

    Al quedar solos Diego sonríe seguro de sí mismo.

    *

    Un bar.

    Olmos se acerca a Tobías que toma un trago- Si me permite, me gustaría invitarle el siguiente trago, señor Tobías.

    Tobías se pone nervioso ante su aspecto- ¿Es usted… el contador del señor Gobernador?

    Olmos sonríe- ¡Exactamente, contador, secretario, letrado y… filosofo… a su servicio!

    -Siéntese.

    Olmos ordena- Un trago siempre hace mucho bien, aclara la mente… sobre todo cuando se tiene que realizar tareas importantes para el señor Gobernador –suspira.

    Tobías se interesa- ¡Cuénteme una cosa! Señor… Olmos… ¿usted vino con él desde España?

    -¡Sí, soy su mano derecha! Su secretario… no hay nada que haga don Fernando Sánchez de Moncada sin que lo sepa yo primero.

    Tobías abre los ojos con muuucccho interés.

    Olmos se acerca como para decirle un secreto- ¿Es usted una persona discreta don Tobías? ¿Es capaz de guardar un secreto?

    -¡Mais… oui… oui…! ¡por supuesto! –lo mira indignado- admito que desconfíe de mí porque no me conoce… todavía.

    -No se ofenda, debo ser cuidadoso –paga la bebida.

    Tobías se seca el sudor afectadamente con un pañuelo.

    -¡Necesito que un consejo! –le pide Olmos- y que guarde el secreto… ¡don Fernando me ha encargado una labor muy difícil!... –mira para todos lados- ¡que quiere que yo descubra la verdadera identidad de un forajido llamado el Zorro!

    -¡El Zorro! –grita Tobías y luego baja la voz- ¿El Zorro, usted? Es un asaltante de caminos, un asesino sin piedad… ¡y si descubre que usted está tras su pista podría asesinarlo como hizo con el Inspector del Virrey!

    -¡Sí, lo sé! –finge miedo Olmos- por eso quiero… encontrar a alguien que me ayude… ¿usted puede decirme quien en esta ciudad es lo suficientemente valiente cómo para investigar conmigo la identificación de ese bandido? –y bebe y lo mira con ojos bien inteligentes- ¡el señor Gobernador sospecha que ese hombre es alguien importante de esta región! Un traidor de alto nivel… y está dispuesto a ser generoso con aquella persona que nos ayude a identificarlo.

    Tobías sonríe viendo negocio- Creo que yo también debo confiarme a usted… aquí dónde me ve… ¡soy un investigador privado!

    -¡Ah! –finge sorpresa Olmos.

    -Un investigador encubierto por supuesto, que está detrás la pista de ese bandido.

    -¡Usted! –admira Olmos- ¡Vaya, suerte la mía! Dar con la persona indicada.

    -¡Si hay alguien en esta ciudad que puede ayudarlo a identificar plenamente a ese forajido! Ese soy yo –se infla.

    Olmos lo mira fingiendo mucho respeto.

    -Disculpe que también sea un hombre de empresa –le advierte Tobías- ¡pero… podría decirme de qué suma estamos hablando exactamente!

    -La cifra que ponga en este papel será su pago –le pasa un papel y lápiz- ¿Cuánto cree que vale dar por la verdadera identidad de Zorro!

    Tobías escribe un monto y Olmos lo lee- ¡Trato hecho!

    -Veo que nos estamos entendiendo bastante bien… ¡seremos grandes amigos, cheers my friend! –festeja Tobías.

    -¡Salud! –sonríe Olmos.

    (Excelente mi querido Olmos, excelente!! Sherlock! )

    *

    Casa Gobernador.

    -¡Esmeralda, espera! –Almudena se desespera.

    -¡No intentes detenerme tía, necesito hablar con mi padre! Lo voy a enfrentar… ¡él no me puede obligarme a casarme con Montero!

    -¡Mi amor, déjame hablar con él primero! No quiero que esto termine mal.

    Pasa una criada-¡Hortensia! ¿Dónde está mi padre?

    -¡En el estudio! Está hablando con esa señora que reparte comida a los pobres, la hermana… no recuerdo su nombre.

    -¿María Pía, está con él María Pía? –se sorprende Esmeralda.

    Almudena sonríe.

    -¡Sí señorita, desde hace un rato están conversando a puerta cerrada!

    -¡Lo ves, a lo mejor María Pía no había tenido tiempo de hablar con Fernando!

    -Pero de todos modos tía, si él adelantó la boda, va a ser todavía más difícil que María Pía lo convenza –se desespera Esmeralda.

    -¡Corazón, ten fe! Para María Pía no hay nada imposible con respecto a Fernando –segura Almudena.

    *

    Despacho Fernando.

    -¡Lo haré! –le anuncia María Pía- ¡acepto tu condición!

    Pero Fernando sigue bebiendo y sonríe triste- ¡No! No te veo muy segura.

    -¿Qué quieres que haga? ¡que lo grite a los cuatro vientos! ¿quieres que me sienta orgullosa de tu chantaje?

    Pero Fernando está completamente borracho -¡No, nada más quiero saber, me despierta la curiosidad, qué fue lo que te hizo cambiar de opinión!

    -¡El mismo motivo de siempre, salvar a Diego!

    -¡Dime! –se termina un trago- ¿y no me pensaste en mí, no estuve dentro de cambio de opinión?

    María Pía lo mira enojada y triste.

    -¡María Pía! ¿no te detuviste a pensar un poquito… qué es lo que ibas a sentir cuando estuvieras entre mis brazos? –completamente borracho.

    María Pía baja la cabeza.

    -¿No era algo que deseábamos los dos desde hace mucho tiempo?

    -¡Ya no es así! Desde ese día ya no es así… y en este momento no estoy pensando en ti… ¡ni me interesa pensar en ti otra vez! No pensaré en ti jamás… ¡sólo estoy pensando en el bienestar de mi sobrino Diego y de tu hija Esmeralda! ¡es lo único que me importa!

    -¡Ah! –cruza los brazos y se tambalea.

    -¡Que te quede claro que sólo tendrás mi cuerpo Fernando, lo único que tendrás será mi cuerpo! –le advierte- ¡y ya que estamos hablando de esto como si fuera un negocio, quiero tener claro que cumplirás con tu parte! –le subraya- ¡no habrá duelo y mi sobrino tendrá la mano de tu hija!

    Pero Fernando se niega y toma otro trago- ¡No! Eso ahora va a ser mucho más complicado María Pía… -se sienta en su escritorio- ¡ya que tu indecisión me hizo reafirmarle mi palabra a Montero! –y se sirve más- ¡adelanté la fecha de la boda, será mañana!

    -¡No puede ser!

    -¡Ahora que si me retracto de mi palabra, quedaré como un imbécil ante Montero y… Montero es el comandante militar de toda esta región! ¡se convertiría para mí en un enemigo muy peligroso y eso no me conviene!

    -¡Fernando, por favor! –le ruega.

    -¡Ahora, María Pía… me dejaría matar… si tan solo recibiera un beso de amor… de esos labios María Pía! –la mira con amor desesperado.

    -¡Muy bien! Entonces es un trato –dice María Pía y baja la mirada- ¡te espero mañana en el mismo lugar dónde solíamos encontrarnos cuando éramos novios! –y se dispone a marcharse.

    -¿Todavía existe la cabaña? –se asombra Fernando.

    -¡Sí! Te espero allí por la noche –se marcha.

    Fernando se queda llorando borracho.

    *

    María Pía sale del despacho y se encuentra a Almudena y Esmeralda desesperadas que la llaman- ¡María Pía!

    -¿Pasó algo? –Almudena se asusta- ¿Por qué tienes esa cara, Fernando te hizo algo?

    María Pía las mira y disimula- ¡No, al contrario, arreglé todo con Fernando! –les anuncia- ¡va a deshacer el compromiso y va a evitar el duelo!

    -¿De verdad? –abre los ojos feliz Esmeralda- es que hace rato dijo que… -no le puede creer.

    -¡No te preocupes, lo que sucede es que Fernando está considerando… la manera más correcta de hacer esto! Por lo pronto les pido un favor… no quiero que le pregunten nada… ¡y por favor no lo hagan enojar!

    -Está bien… si eso va a servir para que la pesadilla termine… no diremos una sola palabra.

    -¡Gracias María Pía! –Esmeralda la abraza- ¡hace rato me hacía a la idea de que iba a ser la esposa de Montero y ahora… voy a estar al lado del hombre que amo! ¡gracias a usted! No sé como pagarle todo esto María Pía.

    -¡Hay una forma! Ama y cuida a Diego con todo tu corazón, él se lo merece –y María Pía mira a Almudena y se marcha.

    Esmeralda se queda suspirando.

    *

    María Pía sube a la carreta que la trajo y no se da cuenta que Suplicios la estaba espiando y se da cuenta que le ha mentido- ¡Tengo que saberlo!

    *

    Hacienda De La Vega.

    Fernando está ante el fuego, sentado y afilando una espada.

    -¡Usted no está bien don Alejandro! Una pena muy grande lo está preocupando, puedo sentirlo –aparece Yumalai.

    -Tienes los instintos muy desarrollado Yumalai, no solamente puedes ver el corazón de los animales sino también el de los hombres.

    -No tenga miedo… -se acerca- ¡usted no nació para temerle a nada, ni siquiera a la misma muerte!

    -¿Ni siquiera a la muerte de los seres querido? –se pregunta Alejandro y llora- ¡aquí estoy Yumalai, afilando… puliendo la espada que utilizará mi hijo Diego en ese lugar! ¡y tal vez sea la última vez que empuñe un arma –se le rompe el corazón- ¡Diego tiene pocas posibilidades de ganar ese duelo!

    -Confíe en su destino… los espíritus de mis ancestros lo están protegiendo… ¡yo les he rezado mucho por usted!

    Alejandro la mira con lágrimas- ¡Tú, oraste por mí!

    -¡Sí, estoy en deuda! Usted salvó la vida, curó mis heridas y ahora me protege de mis enemigos! Si el hombre de un solo ojo se da cuenta que estoy en su casa estoy segura que lo mataría.

    -Solamente hice lo que debía hacer.

    -¡Y ahora mi deber es protegerlo y curarle ese dolor que siente!

    -¡No es un dolor físico, Yumalai, es un dolor del alma! Y no hay nada que puedas hacer.

    Yumalai se arrodilla a su lado- ¡Sí, hay algo que puedo y debo hacer!

    -¡Que!

    Yumalai se acerca más- Cuando un hombre se encuentra perdido y su espíritu vuela demasiado lejos la mujer tiene el poder para entrar en él… y buscarlo –y lo va a besar.

    Pero Alejandro la detiene.

    -Yo puedo traer aquí de nuevo a ese hombre valiente que me salvó de los soldados, a ese padre que rescatará mañana a su hijo… ¡a ese hombre que me atraviesa con ojos profundos como el águila! –y trata de besarlo.

    Pero Alejandro la detiene firme- ¡No Yumalai! –la rechaza- ¡no! Esto no está bien –y se levanta y se aleja.

    Yumalai no entiende.

    *

    Casa Tobías.

    Tobías escribe muchas cartas y Catalina quiere seducirlo- ¡Tengo tantos deseos!

    -¡Y yo! –se entusiasma Catalina y se desviste.

    -¡Tantos deseos de descubrir la identidad del Zorro!

    Catalina se preocupa y se acerca- ¿Con esa idea loca, Tobías? Deja en paz a ese bandido… ¿qué ganas con eso?

    -¡Prestigio, relaciones importantes y una muy buena suma de dinero!

    *

    Hacienda De La Vega.

    Una figura negra encapuchada se escabulle sin que Dolores, todavía levantada la vea.

    Y sube a la habitación de Diego, que duerme profundamente.

    Una espada entreabre las cortinas y el personaje se acerca en silencio y amenaza a Diego en la cabeza.

    Diego despierta y no se mueve ante la amenaza, abre los ojos y dice tranquilo- ¿Sabe una cosa? ¡me pone de muy malhumor que me despierten por la noche!

    y de un movimiento rápido toma la espada y echa al invasor sobre la cama y con las dos manos le pone la hoja sobre el pecho.

    *

    Casa Tobías.

    -¿Tú tienes a alguien más Tobías? –se desespera Catalina- ¡tu comportamiento no es normal! –y le hace una escena de celos- ¿a quien escribes?

    -¡Es un maestro espadachín! Esa es la persona que me va a ayudar a descubrir al Zorro… ¡le estoy invitando a América con todos lo pagos! Le voy a decir que un discípulo suyo quiere rendirle honores y así descubriré… quien es el Zorro.

    -No necesito que seas un héroe, necesito que seas mi esposo y cumplas con tus obligaciones –se desviste.

    Pero Tobías no la mira- ¡Las voy a cumplir! Vas a tener todo lo que una mujer pueda desear… ¡vas a quedar satisfecha con todo lo que vas a tener!

    -¿Tener?

    -¡Yes darling! Vas a tener muchas cosas –brinda mientras Catalina no puede creer que ni siquiera la mire- ¡con el dinero que me pagaran el comandante Montero y el Gobernador Sánchez de Moncada tendré lo suficiente para comenzar la vida que me merezco! Merci beaucoup mi Zorro –brinda.

    *

    Hacienda De La Vega.

    Dolores encuentra a Guadalupe haciendo guardia enfrente del cuarto de Alejandro, y la manda a su cuarto.

    -Mañana habrá un duelo con su hijo y otro hombre, él está muy preocupado por perder a su hijo.

    -¡No! –ríe Dolores- ¡no mi hijita! Estás equivocada.

    -¡Claro que sí, yo lo encontré limpiando la espada que su hijo utilizará en el duelo!

    Dolores se asusta- ¿Estás segura de lo que estás diciendo? Me hablan engañado entonces… -con horror.

    *

    Cuarto de Diego.

    Diego horrorizado retira la espada y da un paso atrás.

    Esmeralda ríe a carcajadas.

    -¡Esmeralda, por favor! ¿qué haces aquí?

    -¿Crees que eres el único que tiene derecho a entrar por las ventanas ajenas? –se levanta de la cama.

    -¿Cómo hiciste para subir? ¡esto está demasiado alto para ti!

    -¡En España aprendí algunos trucos cuando me le escapaba a mi padre! Mira… te traje un presente –le entrega una rosa blanca- ¡y una noticia! –le sonríe.

    -¡Pero antes que me la des déjame agradecerte por el presente! –y la besa.

    (wow! Que lindo! Cool Very Happy )

    *

    Casa Gobernador.

    Olmos llega y encuentra a Fernando completamente borracho- ¿Señor Gobernador… no le parece que ya ha bebido lo suficiente?

    -¡No, Olmos, hoy no! Hoy voy a dejar que mi alma vuelve porque es el día más grande mi vida –se le dobla la lengua.

    -¡Sí, ya sé que adelantó la boda de la señorita Esmeralda y el comandante Montero!

    -¡No es eso Olmos! Lo que pasa es que hay razones más importantes, las cuales me obligan a tomar una decisión… ¡y mañana voy a hablar con Montero!

    Olmos duda- Perdone… ¿Cómo va a ser posible? Tengo entendido que el duelo será al amanecer.

    -¡Ya no es así! No habrá duelo.

    -¿Debo suponer entonces que todo lo que me he enterado es… incierto?

    -¡Lo era hasta hace poco, pero todo cambió! ¡Todo!

    -¡Señor!

    -¡Usted… ha sido un hombre de mi entera confianza durante todos estos años! –bien borracho- ¿verdad?

    -¡Sí señor! –sonríe complacido y orgullos Olmos- muy amable.

    -Por lo cual me voy a tomar una libertad…

    -¡Diga nomás!

    Fernando se tambalea- ¿Qué opina usted del amor?

    Olmos tartamudea –Del… amor.

    -¡Vamos! No se intimide, somos hombres, estamos solos… venga.

    -¡Bueno, señor… el amor… no sabría que decirle! Yo no lo he experimentado… pero sí lo he sentido –y el dolor de su corazón se le refleja en los ojos- ¡el amor es… como un rayo de luz que nos llena de ardor… pero por más que nos esforcemos en alcanzarlo… siempre será imposible de obtener!

    -¡Es usted un hombre bastante inteligente y sensible! –admira Fernando.

    -Favor que me hace señor.

    -¡Nada más que falla en algo, señor Olmos!

    -¡Dígame señor!

    -¡Cuando el amor es inalcanzable! No vale… ¡y para mí nada es inalcanzable! –le grita apenas puede tenerse en pie- ¡nada! Y así tenga que recurrir a lo más bajo y sucio que haya en este mundo… ¡lo voy a alcanzar!

    Olmos se queda intrigado.

    *

    Casa Gobernador.

    Almudena descubre a Mariángel que sale en medio de la noche- ¡Adonde vas a estas horas!

    -¡Tengo un poco de calor! –finge- quiero salir a caminar, nada más.

    -¡Estás loca! Es muy peligroso… ¿Cómo se te ocurre salir sola a esta hora? ¡te pueden hacer algo, niña!

    Pero Mariángel se detiene y la enfrenta con desprecio- ¡Ahora yo soy la loca, tía! Perdóname pero Esmeralda hace cosas peores y a ti no te parecen tan mal.

    -¡No me hables así, Mariángel! Sino quieres que le diga a tu padre…

    -¡Dile a mi padre lo que quieras! Tiita… a quien quieres engañar… ¡para mi padre tu opinión vale más que un cacahuate! Así que deja de tratar de querer controlarme, pronto tú te casaras con Alejandro De La Vega, Esmeralda se casará con el comandante Montero… ¡se irán de aquí! –ríe- ¡y todos seremos felices! –se marcha.

    -¡Mariángel! –suspira Almudena- ¡ese carácter te va a hacer sufrir tanto! Tú quisieras que Esmeralda fuera infeliz al lado del comandante Montero –sonríe- ¡pero no va a poder ser! claro que sí tienes razón en algo… -y mira alrededor- ¡y es que no veamos la hora de largarnos de esta casa, Esmeralda con Diego… y yo con Alejandro! –suspira.

    *

    Hacienda De La Vega.

    Alejandro duerme cuando Yumalai le acaricia el rostro, cuando Alejandro despierta y se sienta- ¡Yumalai! –la detiene.

    -No lo pude resistir don Alejandro, estaba vigilando su sueño.

    Alejandro la mira y la empieza a besar y a desvestir.

    *

    En otro cuarto.

    Esmeralda feliz.

    -¿Pero, estás segura de lo que me cuentas? –duda Diego.

    -¡María Pía estuvo esta noche en casa hablando con papá, y antes de irse me aseguró que era verdad! –suspira y abre los ojos con impresión- ¡va a arder Troya con la noticia porque precisamente esta mañana le confirmó a Montero que mañana me casaba con él!

    Diego pierde la sonrisa.

    -¡Me sentí horrible, desprotegida!

    -¡No, mi amor, ven siéntate! –la sienta en la cama- ¡pues estoy sorprendido de la forma como tu padre todavía quiere a mi tía María Pía! Porque con Montero se ha ganado un enemigo terrible.

    Esmeralda sonríe feliz- ¡Me muero de ganas de ver la cara de Montero! Todo le salió mal… ¡el matrimonio, el duelo, todo!

    -Pero ya no hay que hablar de ellos… -sonríe feliz- ¿te das cuentas… te das cuenta que muy pronto vamos a ser marido y mujer?

    -¡Es verdad, te amo! Y ahora nada ni nadie podrá separarnos –y se besan.

    Diego la tira en la cama, cuando se escuchan unos pasos y se asustan.

    ...entra Dolores- ¡Qué está pasando aquí Diego travieso! –le reclama.

    -¡Dolores! –Diego se queda verde- ¡ella es… mi nana! –se excusa con Esmeralda que no sabe dónde meterse- ¡ella me crió desde que nací!

    -¡La negla Dolores no entiende nada de lo que está pasando! –le reclama- primero no hay duelo… después… que sí… ¡y cuando a que me aclares todo este revuelto… te encuentro retozando aquí… tan tranquilo con esta senolita!

    -Bueno Dolores, esto yo te lo puedo explicar.

    -¡Claro que me vas a tener que explicar! Porque la negla Dolores no entiende nada de lo que está pasando… ¡pero primero vas a tener que explicarme quien es esta jovencita!

    -Diego… déjame que yo le aclare… todas sus dudas.

    *

    Habitación de Alejandro.

    Alejandro sigue besando a Yumalai- ¡Regina! –dice entre suspiros y besos- ¡Regina!

    -¡Soy Yumalai! –le aclara.

    Alejandro se detiene y la toma del rostro- ¡Yumalai! ¡no! –sufre- ¡esto no puede ser!

    -Déjeme quitarle sus penas, usted me necesita… ¡nos deseamos!

    -¡No Yumalai! –la detiene- ¡esto no está bien, yo soy tu padrino!

    -¡Y mi dueño! Usted me salvó la vida.

    -¡Esta no es la forma en que yo quiero que permanezcas a mi lado, Yumalai! ¡no, así no! Tu no estás aquí para convertirte en mi…

    -¿Su mujer? Será un gran honor para mí don Alejandro… compartir su cama siempre que lo desee… ¡ser la fuente dónde venga a beber siempre que tenga sed!

    Alejandro la va a besar, cuando se levanta enojado- ¡No, Yumalai! Tú no puedes ser mi mujer – le grita furioso- ¡yo voy a casarme con Almudena, es a ella a quien amo!

    -¿La ama? ¡esa mujer tiene la sangre envenenada, igual que su hermano! – rabia Yumalai- ¡ella no es digna de usted!

    -¡No voy a permitir que hables así de ella! ¿entiendes? No voy a permitir que hables de ella de esa manera –y le abre la puerta- ¡vete a tu cuarto, Yumalai!

    Al pasar a su lado Yumalai se detiene- ¡Usted no sabe mentir, don Alejandro! Su boca me dice que no quiere que sea su mujer, pero su cuerpo, su piel… ¡me llaman a gritos!

    Pero Alejandro resiste y Yumalai se marcha. Alejandro cierra la puerta con rabia y confundido-¡Ella no es Regina, es un espejismo del pasado!

    *

    Yumalai en el pasillo- ¡Don Alejandro! -Y vuelve a la puerta- ¡esa mujer no se va a casar con usted nunca, nunca! –llora y promete.

    *

    Casa Gobernador.

    Montero le hace el amor a Mariángel cuando de pronto se detiene- ¿Qué te pasa? ¿Por qué te detienes?

    -¡Antes de continuar, quiero que desistas del duelo de mañana! –le exige Mariángel- ¡dime que tú no vas a matar a Diego!

    -¡Que! –se enoja- ¿Por qué me tienes que hablar de ese imbécil cuando te estoy haciendo el amor? –y quiere besarla de vuelta.

    Mariángel se niega- ¡Porque ese es el trato, yo te dejo el camino libre con Esmeralda! Y tú me ayudas a casarme con Diego.

    Montero se separa- ¡Te recuerdo Mariángel que tu Dieguito cuestionó mi honor, mi reputación! Y yo soy un caballero… me tengo que defender… ¡es la vida de esta imbécil o es la mía!

    -¡Desiste y muestra algo de nobleza! –le exige- ¡es evidente que Diego no está en condiciones de defenderse! Lo comprobé cuando le pegaste en la casa.

    -¡Por Dios! Tanta suplica por un imbécil que no te quiere.

    -¿Y a ti Esmeralda te quiere mucho? –ríe burlona.

    Montero ríe y la sigue besando- ¡Me encanta cuando tratas de tomar el control! Regresa al mundo real Mariángel… tú ni nadie va a impedir esa boda.

    -¡Ya terminé y de ti depende que no sea para siempre! –lo deja con las ganas- Ricardo… ¡tú matas a Diego, y posiblemente Esmeralda corra con la misma suerte?

    -¿Me estás amenazando con matar a tu propia hermana? –se sorprende diabólicamente Montero.

    -¡Por ahora simplemente es una advertencia! –sonríe diabólica Mariángel- no me obligues a hacer una locura- ¡Deja vivo a Diego!

    Montero ríe con maldad.

    *

    Hacienda De La Vega.

    -Entonces… ¿usted es la hija de Fernando Gobernador?

    -¡Así es Dolores, ella es Esmeralda! –orgulloso Diego.

    -¡Yo vine a decirle a Diego que mañana no habrá duelo y que nos vamos a poder casar! Le sonríe Esmeralda.

    -¡Que no va a haber duelo! –y Dolores festeja feliz- ¡esto hay que celebrarlo! –decide- ¡vamos a celebrarlo con un buen te y galletitas! Y tú –le ordena a Diego- ¡vístete como persona decente! ¡el amol vuelve loco a cualquiera! –se marcha.

    -Tienes que darle tiempo… ella me conciente demasiado.

    -¡Claro que sí! –Esmeralda le toma el rostro con amor- ¡y ahora entiendo por qué no quiere que esté aquí sola con un hombre que tiene el torso desnudo! –y lo besa.

    *

    Casa Gobernador.

    Almudena le saca las botas a Fernando que está tirado en la cama borracho- ¡Fue la visita de María Pía que te dejó en este estado! Aún la amas con todo tu corazón, Fernando… por eso bebiste hasta quedar así inconciente… -se sienta a su lado- ¡a veces quisiera meterme en tu cabeza para saber cuales son tus verdaderos sentimientos! ¿qué piensas? Tu vida es así Fernando… en otro tiempo eras un tipo feliz… amable… ¡pero el tormento por ese amor es lo que tiene así… hecho un tirano! ¿Por qué cuantas atrocidades has cometido por culpa de ese orgullo? –le reclama y lo mira con pena- ¡quisiera odiarte por todo el daño que has hecho! Es que yo te quiero… ¡yo te quiero y soy tu hermana! –llora- ¡tu única hermana! He querido cuidarte Fernando, desde niños… ¿te acuerdas cuando jugábamos? ¿te acuerdas? –llora sin consuelo- pero tu crueldad ya no tiene limites…

    ¡así que me voy a llevar a Esmeralda lo más lejos posible! –decide- ¡dónde tu crueldad no la alcance ni la destruya, cómo lo hiciste con su madre! –y le besa la mano llorando.

    *

    Misión.

    María Pía esconde ropa normal bajo el colchón cuando vienen a avisarle que la madre superiora está muy grave.

    *

    Hacienda De La Vega.

    En vez de estar en la cama, Diego y Esmeralda están forzados a tomar te y comer galletitas.

    -¡Fernando Gobernador se volvió loco! –reflexiona Dolores- primero le ofrece la mano de su hija a Montero… y después a mi Dieguito pa-mi… ¡no entiendo!

    -Todo tiene una explicación, recuerda que la tía María Pía dijo que iba a hablar con el Gobernador para pedirle que impidiera el duelo y parece que lo convenció.

    -¡Montero no debe saber nada! Porque ya viste cómo envió a su perro guardián a preguntar sobre lo del duelo –Dolores.

    (y como sabe esto Dolores!!! si no estaba presente y fue Yumalai quien le contó lo del duelo??? Confused )

    -Seguramente mañana mi padre hablará con el comandante Montero.

    -¿Por qué le hizo caso a la niña María Pía? –se intriga- ¿acaso Fernando Gobernador tiene palabra de juego porque yo no veo que una persona cambie de la noche a la mañana así porque sí?

    -¡No te olvides que mi tía María Pía y el Gobernador fueron novios y estuvieron a punto de casarse cuando eran jóvenes… quizás por lo que hubo entre ellos!

    -¡El pasado es como el polvo Dieguito, no hay que revolverlo para no respirarlo y tener que enfermarlo!

    -¡Jamás imaginé que mi padre guardara un sentimiento de amor por alguien! –suspira Esmeralda- ¡Sin duda debe haberla querido mucho! –mira a Dolores- ¡debe quererla!

    -¡Eso precisamente es lo que me preocupa! Usted va a perdonar señorita, pero yo no confío en su padre… ¡la niña Pía le pertenece a Dios y ella debe estar bien lejos de ese demonio!

    -¡Dolores, entendemos tu punto! Pero no te preocupes que nada va a pasar –Diego.

    -Dios los oiga ¡Me voy a dormir! Ustedes terminen el te –ordena- ¡y cada uno tome su camino! Con permiso.

    (jajaja Very Happy les arruinó la noche!!)

    -¡Dolores! ¡eres la nana de Diego de toda la vida y aún no me has felicitado! ¿no te da gusto que nos vayamos a casar? –le toma la mano.

    Diego le sonríe enamorado.

    -¡Yo visto cómo le brillan los ojitos a mi Dieguito pa-mi cuando se refiere a usted y todo lo que le haga feliz a él, me hace feliz a mí también! Con pelmiso.

    *

    Lugar del duelo.

    Montero se pasea nervioso- ¡Qué pasa que el desgraciado de Diego De La Vega no llega! Llevo más de una hora esperando.

    -Tal vez se acobardó –Pizarro.

    -¡No, no lo creo! Al menos debió mandar un padrino a pedir una disculpa… ¡pero yo no voy a aceptar esa burla, eso te lo aseguro! –y se marcha.

    -¡Comandante, mire! –llama Pizarro al ver llegar a Fernando y su escolta.

    -¡Señor Gobernador! –Montero- ¿qué hace aquí?

    -¡Mandé una comisión a casa de Diego De La Vega para que no se presente a este duelo! –le anuncia frío al bajar del caballo- ¡Será arrestado igual que usted!

    Montero es queda verde- ¿Cómo? No entiendo.

    -¡Usted sabe que los duelos están prohibidos por la ley! –suspira y le pone una mano sobre el hombre- ¡venga!

    -¿De qué habla? –se enoja Montero- ¡usted sabe que nadie respeta esa ley! Y menos cuando se trata de asuntos de honor… además… ¿Por qué interviene? ¡esto es entre Diego De La Vega y yo!

    -¡Intervengo porque está de por medio mi hija! Y porque el duelo se pactó en mi casa… -y luego le da la estocada fríamente- ¡Además el que se casará con Esmeralda será Diego De La Vega!

    Montero lo mira sin entender del todo.

    *

    Casa Gobernador.

    -¡Estoy muy preocupada Esmeralda! –suspira Almudena abriendo la ventana- esta mañana vi a tu padre enviar una comisión a casa de los De La Vega para ordenar la cancelación del duelo.

    Esmeralda se despierta sonriendo feliz- ¡Qué felicidad, tía! Diego… por fin algo me sale bien en la vida… ¡por fin!

    -Pero recuerda que no puedes decir nada, menos a tu padre, hasta que no te de la noticia oficialmente.

    -¡Sí, sí! Se lo prometimos a María Pía… ¡tranquilízate!

    -Estoy muy nerviosa, yo sé que todo se está arreglando pero temo mucho la reacción de Montero.

    -¡No te preocupes! Que el Gobernador sabe muy bien cómo tratar a ese patán.

    -¡Dios te oiga, mi amor, porque Fernando acaba de salir para el sitio dónde supuestamente se va a llevar a cabo el duelo! Y sabe Dios cómo va a responder el hombre.

    -¡No sabes cómo me hubiera encantado estar en ese lugar! Hubiera disfrutado tanto cuando le digan que no me voy a casar con él –sonríe- ¡sino con Diego!

    *

    Lugar del duelo.

    Montero es una furia- ¡De qué está hablando señor Gobernador! ¿qué no me voy a casar con su hija? –se quita la capa.

    -¡Créame que le estoy haciendo un favor! Esmeralda es una calamidad, además no es una mujer digna de un hombre de su nivel.

    -¡Eso lo decidiré yo! –Montero se saca el saco y viene amenazador - ¡se lo advierto señor Gobernador, me está humillando al faltar a su palabra!

    Fernando se quita el sombrero- ¡Créame que esa no es mi intención Montero!

    -¡Lo discutimos, el día de hoy se iba a realizar esa boda! Usted no me puede hacer eso… no es va a burlar de mí.

    -¡Entiendo cómo se siente, pero lo voy a compensar de alguna forma!

    -¡No! –grita Montero- ¡no lo aceptaré! –fuera de sí- ¡usted me faltó al respeto y va a tener que pagar por esto señor Gobernador! –y le tira una espada.

    -¡Créame, Montero, será mejor que guarde las espadas! –y la clava en el suelo- ¡o se las voy a hacer tragar!

    Pizarro no se pierde el espectáculo por nada.

    -¡Asumiré las consecuencias señor Gobernador! Pero usted no se va a burlar de mí.

    Fernando se saca el saco.

    -¡Prepárese a morir, señor! –y lo ataca.

    Fernando se defiende muy bien.

    Los soldados desvainan y no saben qué hacer, pero Pizarro los detiene- ¡Guarden esas espadas, es un asunto personal que deben resolver entre ellso!

    Y Montero y Fernando siguen luchando cara a cara.

    *

    Hacienda De La Vega.

    Alejandro está parado en medio de su Hacienda que está llena de soldados.

    Diego aparece tranquilo.

    -¡Fernando envió a sus soldados con ordenes de no dejarte salir al duelo Diego, o ellos te arrestarán! Dice que los duelos están prohibidos por la ley… ¡y que él no lo va a permitir!

    -¡Increíble! –ríe Diego- ¡ahora Fernando utiliza la ley para protegerme de Montero!

    -¡Así es, hijo! y todo gracias a María Pía, logró convencer a Fernando de cancelar ese duelo y por lo visto también logró obtener la mano de Esmeralda para ti.

    -Pues si… jamás me imaginé que mi tía tendría tanta… influencia aún sobre don Fernando.

    -¡Yo tampoco! Con esto compruebo que Fernando todavía la sigue amando, a pesar de tantos años de separación… ¡solo el amor pudo lograr que él cambiara de opinión, Diego!

    -Hay algo que me preocupa papá… ¿tu viste como mi tía se puso cuando se enteró que don Fernando llegaba a Los Ángeles? Es obvio que no quiere verlo y que lo que quiere es olvidarlo pero sin embargo ha tenido que verlo para… ¡para hablarle sobre mí! Me imagino lo incomoda que tiene que haber sido toda esa situación.

    -¡Claro, no te recrimines, Diego! María Pía es una mujer fuerte y lo hizo por amor a ti, no quería que corrieras peligro y además… desea verte feliz.

    -¡Estoy sumamente feliz con Esmeralda!

    -¡Ahora tu deber será dejar de lado los libros, Diego! Y practicar diariamente con la espada.

    -¡No! –suspira Diego- ¿ya para que, papá? Ya no hay peligro.

    -¡Diego, vas a formar una familia, vas a tener esposa, hijos y es tu deber defenderlos ante cualquier adversidad! Por favor Diego, conviértete en todo un hombre… no siempre tu familia estará aquí para salvarte de situaciones como ésta.

    -¡Está bien! –acepta- ¡voy a seguir con la esgrima hasta que te sientas orgulloso de mí, papá!

    -Ya lo estoy, hijo… créeme que ya lo estoy… ¿sabes una cosa? ¡no quisiera estar en los zapatos de Montero cuando le informen!

    *

    El duelo sigue.

    -¡No tiene honor! –le grita Montero- ¡es sólo un cobarde!

    -¡Tiene que aceptar mi decisión, Montero!

    -¡Eso jamás, señor! –le grita- ¡no voy a aceptar esa humillación!

    Fernando avanza y le da un golpe en el brazo herido y Montero cae al suelo gimiendo.

    Fernando ríe- ¡Créame Montero! El que va a morir es usted, no tiene caso arriesgar la vida por una mujer que no vale nada –le aconseja- ¡créame que le estoy haciendo un favor!

    -¡No me importa! Usted no tiene palabra y la va a tener que hacer valer con la espada, señor.

    -¡Le aseguro que haré valer mi palabra! No cambiaré mi decisión… Diego De La Vega se casará con mi hija Esmeralda.

    Montero vuelve a tomar su espada- ¡Eso jamás señor Gobernador! –y lo ataca.

    *

    Casa Gobernador.

    -¡Olmos! –aparece Mariángel toda apurada- ¡ordene que me preparen un carruaje ahora mismo!

    -¡Señorita Mariángel! –se levanta Olmos detrás del escritorio- ¿qué hace usted despierta a esta hora? ¿tuvo una mala noche? –se sorprende.

    -No se haga el imbécil conmigo, usted sabe perfectamente que hoy es el duelo entre Diego De La Vega y el comandante Montero –se apresta a salir- ¡apúrese Olmos, quiero los caballos más rápidos!

    Pero Olmos se sienta de vuelta tranquilamente y lee.

    Mariángel vuelve furiosa-¿Y a usted qué le está pasando hoy, Olmos?

    Olmos se achica.

    -¿Aparte de jorobado, amaneció sordo?

    -Olmos se levanta- ¡Creo que no hace falta que vaya a ninguna parte, señorita! El duelo fue suspendido.

    Mariángel sonríe- ¡Ah, sí! Lo sabía… ¡sabía que Montero iba a desistir de su enfrentamiento!

    -¡No fue él! –le corrige Olmos- ¡fue su padre! Pensé que ya lo sabía –se divierte.

    -¡Como así que mi padre!

    -¡Sí, envió a algunos soldados a la Hacienda De La Vega para impedir que don Diego se presentara al duelo y él mismo iba a hablar con el comandante Montero… ¡los duelos están prohibidos por la ley y su padre como representante de la Corona debe velar para que no se cometa ninguna infracción!

    -¡Pero eso es perfecto! –festeja Mariángel- ¡Como no se me ocurrió a mi! Yo sabía que mi padre iba a entrar en razón… ¡ahora podré hablar con él acerca de mi boda con Diego! –ríe- ¡así que Olmos, prepárese porque mi boda va a ser un gran acontecimiento en esta ciudad! –y va para la puerta.

    -¡Sería grandioso, definitivamente! –la detiene Olmos- ¡es una lástima que no sea posible! –finge pena.

    Mariángel vuelve furiosa- ¡De qué está hablando adefesio del demonio! ¿qué me quiere decir?

    -¡Yo quería decirle sobre la decisión de su padre, en cuanto me enteré! Pero no quise perturbar sus dulces sueños… ¡usted se enoja cuando se despierta antes de las diez! –se disculpa.

    -¡No me haga perder la poca paciencia que tengo, Olmos, o lo va a pagar muy caro!

    -¡Su padre… sí está arreglando el casamiento de don Diego… pero no con usted… sino con su hermana la señorita Esmeralda! –y diciendo esto la deja plantada y vuelve a su trabajo.

    Mariángel pone cara de furia.

    (GENIAL!! Very Happy Very Happy esta escena hizo mi día!!)

    *

    FIN DEL CAPITULO

     *

     Advertencia: este página puede contener links a sitios ajenos a mi responsabilidad)

     @2005 Narración by Mabouchita! Z;D

     www.mabouchita.com

     Este resumen es MUCHO trabajo, tiene miles de palabras y conlleva varias horas. Lo pueden compartir con sus familias y con los amigos, pero les ruego no lo copien a otro sitio Web (excepción hecha a Telenovela World).

     *

     Las imágenes o links pueden estar protegidos por Copyright, cualquier problema enviarme un email a mabouchita@gmail.com[/url]

     www.mabouchita.com:  Z019 – EL COMPROMISO DIEGO*ESMERALDA – jueves 8 de marzo de 2007

    Serie basada en la historia de Jonhston McCully, by Zorro Ing.

    Libreto de Humberto (Kiko) Olivieri

    *

    Casa Gobernador.

    -¡Yo quería decirle sobre la decisión de su padre, en cuanto me enteré! Pero no quise perturbar sus dulces sueños… ¡usted se enoja cuando se despierta antes de las diez! –se disculpa.

    -¡No me haga perder la poca paciencia que tengo, Olmos, o lo va a pagar muy caro!

    -¡Su padre… sí está arreglando el casamiento de don Diego… pero no con usted… sino con su hermana la señorita Esmeralda! –y diciendo esto la deja plantada y vuelve a su trabajo.

    Mariángel pone cara de furia.

    (GENIAL!! Very Happy Very Happy esta escena hizo mi día!!)

    *

    Lugar del duelo.

    Fernando y Montero luchan hasta que Fernando vuelve a herirlo en el mismo brazo.

    Montero queda en el suelo.

    Pizarro se queda sorprendido y decepcionado al verlo vencido.

    Montero ve la sangre- ¡Adelante, señor Gobernador! –lo reta- seguramente lo que estaba esperando cuando decidió darle su hija al cobarde de Diego De La Vega… ¡y así eliminar a su testigo de la muerte del inspector!

    Fernando respira con dificultad- ¡Vamos, Montero, no necesito llegar a eso para sacarlo del camino! Tengo pruebas suficientes en la Gobernación que lo comprometen en muchos delitos –lo amenaza con la espada.

    -¿De qué habla? –se sorprende Montero- ¿a qué quiere llegar con eso?

    -¡A que a usted lo necesito vivo! ¡vivo! –le grita- ¡usted y yo juntos haciendo cosas grandiosas! ¡no una estúpida boda con una loca! –está fuera de sí.

    Montero lo mira pero no se convence- ¡Igual, ya no tengo dignidad! –baja la mirada- así que… ¡termine conmigo! –dice dolido- ¡máteme!

    Fernando lo mira con desprecio y clava la espada en el suelo- ¡No sea patético! Usted infunde respeto con todo el miedo que provoca en la ciudad… ¡confórmese con eso!

    Montero se acerca con rabia- ¡Dígame una cosa, señor Gobernador! ¿Por qué faltó a su palabra?

    Fernando dice con voz ronca- ¡Porque tengo negocios y usted tiene los suyos! Y uno de esos compromisos es mantener el orden en toda la ciudad… ¡vamos! –le golpea el hombro- ¡cuenta usted con todo mi apoyo! –lo mira convincente- ¡déme la mano! –se la ofrece.

    (error de edición… Cool los personajes están Fernando a la derecha y la mano aparece a la izquierda)

    Pero Montero lo mira con odio contenido… y luego… decide aceptar.

    -¡Esto es sangre y una cosa más! No quiero una sola venganza contra Diego De La Vega y mucho menos… ¡contra mi hija! ¿de acuerdo?

    Montero retira su mano como si quemara- ¡Eso no se lo puedo asegurar! –se marcha enojado.

    (mismo error de manos Confused )

    Fernando respira nervioso pero luego se calma- ¡Ahora sí María Pía, ya cumplí con mi parte! Tú vas a tener que cumplir con la tuya.

    *

    Misión.

    La madre superiora ha muerto y la llevan a enterrar.

    -Usted quería mucho a la hermana superiora –se acerca Suplicios a María Pía.

    -La amaba… era como una madre para mí… para todas nosotras.

    -Ella también la quería mucho a usted, tanto así que su última voluntad fue que usted la reemplazara frente al internado.

    -¡Lo sé! Y créeme que lo haría pero no me siento digna de llevar una responsabilidad tan grande…. Siento que hay personas que tienen más virtudes que yo.

    -Usted dice eso porque en este momento siente mucho dolor… pero en este internado no hay nadie como usted… ¡ninguna de nosotras tiene tanta autoridad moral, honestidad, virtud como usted!

    -No vuelvas a repetir eso.

    -¿Por qué no?

    Pero María Pía se marcha. Suplicios huye.

    *

    Hacienda De La Vega.

    Están reunidos, Fernando, Alejandro, Almudena, Diego y Esmeralda. Todos tienen una copa en la mano.

    -¡Es una lástima que mi otra hija no se encuentre presente pero espero que ustedes sepan comprenderla! –anuncia Fernando.

    -¡Yo igualmente lamento muchísimo que mi hermana María Pía, no esté presente, para ella es muy importante todo lo que tenga que ver con mi hijo Diego! –Alejandro sonríe.

    -¡Sí, es una lástima! –mira a lo lejos- Quiero que sepan que gracias a ella…comprendí el error tan grave que estaba cometiendo al entregar a mi hija Esmeralda en manos de Montero.

    Esmeralda lo mira con sospecha.

    -¡Diego! Quiero pedirte disculpas por no haberme dado cuenta del amor que ustedes dos se profesan.

    Almudena y Alejandro lo miran agradecidos.

    -¡Y además por haber generado una enemistad con Montero!

    -¡No se preocupe señor Gobernador! –sonríe Diego- ¡lo importante ahora es que Esmeralda y yo estamos juntos para poder casarnos!

    -¡Bueno, entonces, salud por la felicidad de ustedes dos! –Fernando- ¡festejémoslo, eso es una alegría!

    Y todos chocan sus copas.

    Almudena se emociona- ¡Nada me hace más feliz que el saber que mi sobrina Esmeralda por fin encontró el verdadero amor, la felicidad, en un hombre tan maravilloso como tú, Diego!

    En ese momento baja las escaleras Yumalai que los mira con odio.

    -¡Y bueno, aprovechando este momento… me gustaría Alejandro…!

    -¿Qué? –solicito.

    -¡Que nos casáramos el mismo día de la boda de ellos!

    -Almudena… pero por favor… creo que ellos tendrían que decidirlo… ¿no?

    Diego sonríe feliz y mira enamorado a Esmeralda que lo mira con adoración.

    -¡Por mí no hay ningún problema!

    -¡Por mí tampoco, tía! –feliz- me encantaría compartir ese momento juntas.

    Almudena está en la gloria.

    -¡Pues entonces que no se hable más! –Alejandro- ¡celebraremos la boda el mismo día!

    Yumalai escucha todo enojada.

    -¡Pues entonces, salud! –Diego- ¡por la plenitud del amor que hay en nuestros matrimonios!

    Y todos brindan. Pero Yumalai los mira como ave de mal agüero.

    *

    Casa Montero.

    Montero bebe groseramente de la botella- ¡Tú, tú fuiste la culpable que tu padre cambiara de decisión! –acusa a Mariángel que lo mira con rabia- ¡tú me amenazaste con detener mi boda!

    -¿Eres imbécil, Ricardo? –se burla- Yo no tengo ese poder sobre mi padre.

    Montero la toma del brazo violentamente -¡No me hables así, que yo no soy Diego De La Vega!

    -¡Yo quiero a Diego para mí, no para mi hermana! –le grita- ¡yo no hice nada, y conmigo no te desquites que el que te ofendió fue mi padre, no yo!

    -¡El me traicionó! –grita dolido - ¡teníamos un acuerdo!

    -¡A mí también mi traicionó, él sabía perfectamente de mi interés por Diego! Y aún así… se lo dio a mi hermana… ¡y todo por culpa de la maldita mujer esa, la religiosa!

    Montero se interesa- ¿De qué hablas, qué religiosa?

    -¡De María Pía, la hermana de Alejandro, ella se entrevistó con papá anoche y estoy segura que intercedió por su sobrino!

    Montero mira con odio a lo lejos- ¡Ahora entiendo, es probable que don Fernando haya caído en un vulgar chantaje de amor, con la tal… hermana esa!

    -¿De qué hablas?

    -¡Vamos, Mariángel! Todo el mundo aquí sabía de su romance desde muy jóvenes… ¡ella lo abandonó en la boda! Posiblemente… sólo posiblemente… algo de lo que le negó –ríe bajamente- ¡seguramente se lo dará ahora!

    -¡Así que la maldita mujerzuela piensa meterse en nuestras vidas! –con rabia- ¡por mí que María Pía se vaya al infierno! Te lo juro Montero… así mi padre le haya la dado la mano de Esmeralda a Diego… ¡ellos nunca, nunca… se van a casar! –le promete.

    Montero sonríe con esta aliada.

    *

    Misión.

    María Pía vestida como mujer normal sale de la misión a escondidas para encontrarse con Fernando.

    *

    Hacienda De La Vega.

    Alejandro y Almudena se besan.

    Almudena se separa feliz- ¡Todavía no puedo creer que estemos celebrando el compromiso de Esmeralda con tu hijo! pero además que nos vayamos a casar el mismo día… ¡y con los hombres que amamos! –suspira enamorada.

    Alejandro la mira con amor- ¡Así es, y todo eso se lo debemos a mi hermana María Pía! Gracias a ella estamos todos aquí esta noche.

    -¡Lo sé, me hubiera encantado verla para agradecerle todo lo que ha hecho por nosotros!

    -¡Lo sé, créeme que lo sé, mi hermana está pasando por un mal momento! Precisamente hoy enterraron a la hermana superiora en el internado, por eso no pudo asistir… ¡debe estar rezando con sus compañeras!

    -¡Yo la admiro mucho, Alejandro! –sinceramente- ¡para mí, María Pía es casi una santa! Imagínate logró conmoverle el corazón a Fernando… ¡eso es un milagro, pero además… escuchar a Fernando hablar de la felicidad de Esmeralda en la reunión era como un sueño!

    -Sin embargo, no sé… pienso que algo le incomodaba a tu hermano… ¡has visto lo rápido que se marchó!

    -¡Sí, Fernando es así, no le gustan los eventos sociales!

    -De todas maneras Fernando hoy me demostró que es todo un hombre de honor… ¡un hombre noble! Cambió de opinión, aceptando los deseos de María Pía, y sin exigirle absolutamente nada a cambio de ella –sonríe.

    Y ambos se besan y se abrazan con cariño…. Felices.

    *

    Iglesia.

    El padre recibe una visita de un hombre vestido de rojo… y negro… y se queda pasmado- ¡Cardenal… Olivieri! No esperaba una visita tan eminente… me toma usted de sopresa… ¡discúlpeme!

    (jajaja buen punto… así se llama el escritor de esta novela Very Happy Very Happy es autoderisorio porque el cardenal es insoportable )

    El cardenal le ofrece la mano y el padre se la besa.

    -La carta que anunciaba mi visita debió perderse en el corre, pero lo prefiero así… es mejor llegar sorpresivamente sobre todo por la noticia tan importante que traigo para su parroquia.

    -Por favor siéntese usted, aquí –le limpia una silla.

    -¿Y esta ratonera, es su capilla, padre Tomas? La tiene bastante descuidada.

    -Su eminencia nosotros no poseemos los mismos recursos que poseen ustedes… en Roma… pero siéntese… ¿a qué debo su visita? Debe ser algo muy importante para que usted haya hecho un viaje a este punto tan lejano del mundo.

    -Traigo muy buenas noticias para sus comunidades… ¡el santo padre ha autorizado al Internado de Nuestra Señora como una comunidad avalada por la Iglesia!

    -¡Alabado sea el Señor, una noticia tan hermosa, en un momento tan difícil! Que extraños son los caminos de nuestro Señor.

    -¿Sucede algo, padre Tomas?

    -¡Así es su Eminencia, la Hermana Superiora fue sepultada esta mañana en nuestro cementerio! Murió sin saber que todos sus sueños se hacían realidad.

    -¡Qué contrariedad, sobre todo porque fue por ella que el Santo Padre accedió a dar su autorización! Y ya eligieron una sucesora.

    -¡Si señor!

    -¡Me imagino que debe ser una mujer de avanzada edad, como era la madre superiora… ¡una hermana dedicada a la contemplación, desde hace mucho tiempo!

    -¡No! No su excelencia, es una hermana mucho más joven, pero de un gran corazón… ¡cuando usted la conozca va a reconocer su vocación! –sonríe- Se llama María Pía De La Vega.

    *

    En ese momento.

    María Pía entra a la vieja cabaña y la encuentra toda iluminada de velas.

    -¡Fernando!

    -Me adelanté a arreglar un poco la cabaña… porque pensé que estaba abandonada… ¿Quién le ha dado mantenimiento en todo este tiempo?

    -¡Yo! –le dice María Pía que está muy hermosa.

    -¡María Pía! Desde que te internaste pensé que habías borrado toda huella de nuestro pasado… este era nuestro refugio… ¿te acuerdas?

    -¡No pienses lo que no es! –le dice fría- suelo venir aquí para… orar… ¡es un lugar apartado y me permite la calma que necesito! Además sigo siendo la propietaria de esta cabaña… entonces…

    -¡No te sientas cuestionada! Al contrario, quiero que te sientas a gusto –y le muestra vino y dos copas- ¿apeteces una copa de vino?

    -¡Sabes que no bebo!

    -Perdón… -Fernando se saca el sombrero- María Pía… me imagino que ya te enteraste… ¡que cumplí lo que me pediste! No hubo duelo… me tuve que batir a espada con… Montero… ¡hasta que aceptó al fin la idea!

    María Pía lo mira.

    -¡Diego ya tiene la mano de mi hija, Esmeralda! –y baja la voz- ¡he cumplido con mi palabra!

    María Pía no responde y se miran.

    María Pía sonríe- ¡Claro! –dice triste- ¡has cumplido con tu palabra, ahora solamente… falta que yo cumpla con la mía! –y ella se quita su capa triste.

    Pero Fernando la mira triste.

    *

    Campamento gitano.

    Azucena se asusta cuando una cae un rayo seco- Mal presagia una nube que se detiene y queda fija –tiembla- ¡alguien, sin saberlo, cavó su propia tumba… dijo el judío… lo hizo con la lengua dijo el árabe…!

    *

    Prisión.

    La mujer enmascarada y su compañero se asustan porque hay mucho ruido y olor a aceite y pólvora- ¡Hace quince años habían quemado vivo a un preso!

    -¿Quién fue el animal capaz de ordenar algo tan horrible? –Sara.

    -¡El padre del comandante Montero!

    *

    Hacienda De La Vega/

    Diego y Esmeralda sonríen felices- ¡Hoy todo es posible! –Diego- ¡todo es perfecto!

    -Sí mi amor, pero te confieso que tengo miedo… ¡todo me ha salido mal en mi vida! Y te pareceré una tonta… ¡pero tengo tan mala suerte! Casémonos cuando antes –le ruega.

    -¿Por que? Y los preparativos de la boda y todas esas cosas.

    -¡Quiero hacerte un regalo! Algo muy especial, que nuestra boda sea algo que nunca soñaste… llena de flores, de cantos… ¡de la alegría más pura de este mundo! ¡con mi gente! ¡con los gitanos!

    -¡Pues sí, claro, será como tú quieras! Y a mí también me gustaría darte un regalo… y …. ¡nos casaremos después de que lo recibas!

    -No entiendo… ¿de qué se trata?

    -¡Del Zorro! Pronto va a liberar a tu madre de la cárcel… ¡muy pronto, Esmeralda!

    Esmeralda se queda de una pieza y se separa.

    -¿Esmeralda, no me escuchaste? El Zorro va a liberar a tu madre y te la va devolver sana y salva.

    -¡No lo hagas!

    -¿Por qué, acaso no confías en mí?

    -¡Claro que confío en ti! Pero… Diego… ¡tú eres lo mejor que me ha pasado en la vida, lo único bueno! Lo único hermoso y noble… el único sueño que se me ha hecho realidad… ¡me moriría si algo te pasara, ese lugar está muy custodiada! Además el comandante Montero está decidido a capturarte, y ahora que te acusan del asesinato del Inspector del Virrey… tiene la excusa perfecta para matar al Zorro.

    -¡Esmeralda, nada me va a pasar! La prisión del Callao no es un impedimento para mí… mucho menos Montero.

    -Mira… los gitanos se están armando… ¡piensan asaltar la prisión, con ayuda de ellos, todo será mejor! Van a rescatar a mi madre.

    -¡No voy a exponer la vida de nadie más, lo haré solo! Así como tú pudiste entrar y salir de allí… ¡El Zorro lo hará!

    -Precisamente por eso te lo digo, porque entré… ¡y desde que conocí ese lugar le tengo miedo! Diego… ¡tengo un mal presentimiento, no vayas!

    -Esmeralda, Yo tengo recursos, contra los que nadie puede –la tranquiliza- ¡ni siquiera Montero! Así que quédate tranquila, confía en mí y déjame rescatar a tu madre, para demostrarte mi amor, para que tenga sentido el regalo que nos ha dado mi tía María Pía.

    Y se besan.

    *

    Cabaña.

    -¡Estás más hermosa que nunca! –se acerca Fernando- ¡tal y cómo te recordaba, María Pía!

    María Pía cierra los ojos y luego lo mira.

    -¡Tus ojos, tu cabello, tu piel! –y apoya su frente- ¡tus labios!

    Y la besa, en la boca, en el cuello. María Pía se deja.

    Pero en ese momento vemos a Suplicios que los espía.

    *

    Iglesia.

    El cardenal pide conocer a la nueva Superiora.

    -¿Esta noche? –se sorprende.

    -¡Sí, claro! Dígale que el cardenal desea verla… me va a agradecer que quiera conocerla cuanto antes.

    El padre se bebe de un trago su vino y sale- ¡Permiso!

    *

    Cabaña.

    Fernando la sigue besando- ¡He esperado tantos años este momento, María Pía, que bien podría morir aquí!

    María Pía empieza a llorar.

    -¡Con gusto daría mi vida, aceptaría mi fin si estoy en tus brazos!

    Fernando le besa los hombros y se arrodilla.

    María Pía lo mira llorando.

    -María Pía… ¡ninguna mujer en la vida ha despertado mis sentidos como lo despiertas tú!

    Suplicios sigue espiando y empieza a llorar.

    -¡Sólo tú, María Pía!

    Fernando la besa apasionadamente- ¡Tu rostro de mujer! Tu timidez de niña… ¿eres virgen, María Pía? ¿te has guardado? –de pronto le ruega y le toma el rostro entre las manos- ¿soy el único hombre que te ha dado placer, que te ha dado caricias?

    María Pía baja la mirada.

    -¡María Pía! ¿soy el único hombre que has querido, que te va a enseñar a amar? ¡te voy a enseñar a tener placer! –y la desnuda y retrocede y la mira.

    Y Suplicios espía.

    #

    Ahora que el tiempo no vuelve a mirar

    No te alejes ahora

    #

    -¡María Pía! –se queda fascinado- ¡estás hermosa! –y la besa otra vez.

    Suplicios llora mientras los espía.

    Y María Pía no reacciona.

    *

    Suplicios huye y empieza a corre y llega hasta un árbol gritando- ¡Eso no es posible! ¡no! –grita- ¡fue tu culpa! ¡fue tu culpa Satanás! –llueve y está toda mojada- ¡tú te metiste en su cuerpo Satanás, maldita! ¡maldito! –llora desesperada- ¿no te bastó hacerlo conmigo? ¡no te bastó hacerlo conmigo, lo hiciste con ella para castigarme a mí! Para regocijarte de tu victoria… ¡ay por qué! –se echa al suelo- ¡todo lo que tocas lo manchas con tu lujuria! ¡no! Convertiste su pureza, su santidad, en basura… ¡ahora María Pía solo es… una concubina del demonio!

    *

    Hacienda De La Vega.

    Alejandro besa a Almudena cuando ésta se da cuenta que Yumalai los espía- ¡Alejandro! –lo detiene- ¡esa que nos está mirando detrás de la columna! ¿no es tu ahijada?

    -¡Sí, es ella! –mira Alejandro- Guadalupe… ¿qué haces ahí?

    Guadalupe trata de huir.

    -¡No te vayas por favor! –la llama Almudena- ¡Ven! Por favor… quiero hablar contigo – le sonríe.

    -¡Ella es así! No le gusta hablar con la gente –se inquieta Alejandro- ¡déjala tranquila!

    Pero Yumalai se acerca.

    Almudena le sonríe- ¡Alejandro me ha hablado mucho de ti! Me ha dicho que puedes hacer cosas maravillosas con los animales, que tienes un don y los puedes sanar –y se acerca.

    Pero Yumalai retrocede.

    -¡Eres muy bonita, Guadalupe! Y de mí no tienes que temer.

    -¡Yumalai no le tiene miedo a nada ni a nadie!

    -¿Yumalai? –se sorprende Almudena- ¡Yumalai!

    -¡Es su nombre indígena, el nombre que le dieron en su tribu! –explica nervioso Alejandro.

    -¡Ah, pues, Yumalai, me gustaría ser tu amiga! –le sonríe Almudena.

    -¡No creo que eso sea muy… buena idea Almudena!

    -¡Pero Alejandro! –exclama Almudena- ¡ni siquiera lleva zapatos puestos! –susurra Almudena llena de pena- ¿Cómo la tienes? –le reclama.

    -¡No lleva zapatos, porque no quiere! –le susurra Alejandro- ¡porque no le gusta usarlos!

    -¡Ah! Bueno… -y luego a Yumalai- ¿me dejarías ayudarte a convertirte en una señorita española? Porque mira… igual vamos a vivir bajo el mismo techo… ¡cuando yo me case con Alejandro, pues voy a ser tu madrina, también! Así…

    -¡Mi madrina! –se espanta Yumalai y sale corriendo.

    Almudena se queda sorprendida y triste.

    -¡No te preocupes, ella reacciona así, con toda la gente, es su naturaleza!

    -No… Alejandro… ¡hay algo más, lo vi en sus ojos! Soy mujer.

    Alejandro se pone nervioso.

    -¡Y voy a descubrirlo! –Almudena lo mira a los ojos con sospecha.

    *

    Cocina.

    Yumalai va a visitar Dolores- ¿Qué tanto me parezco a la esposa muerta de don Alejandro? Todos ustedes dice que soy como su fantasma… ¿tanto me parezco a ella?

    -¡Como dos gotas de agua! Don Alejandro debió tener una fuerte impresión cuando te vio sin esa pintura en la cara…

    -¡Entonces es por eso que me protege, porque me parezco a su esposa!

    -¡No! Don Alejandro te protege porque te tiene aprecio, y tú has hecho muchas cosas por él.

    -¡Pero él también la bautizó, igual que a mí! La convirtió en una señora española con estos trapos y vestida diferente.

    *

    Luego Yumalai se mira en un espejo- ¡Don Alejandro ama a su esposa todavía! Siempre que me ve se acuerda de ella… hoy lo sentí cuando me tocó –y recuerda- pero yo no soy Regina… ¡soy Yumalai! Y soy su india –y recuerda a Almudena y su ofrecimiento- ¡una señorita española! –sonríe- eso quiere don Alejandro de mí… ¡de acuerdo, esta india va a obedecer a su amo!

    *

    Casa Gobernador.

    Olmos duerme tranquilamente cuando Mariángel entra de improviso gritando- ¡Olmos!

    Olmos se levanta en ropa de cama- ¡Señorita Mariángel!

    -¿Dónde está mi padre? –grita.

    -¡Se fue con la señorita Esmeralda y la señora Almudena a la Hacienda De La Vega, creo que iban a celebrar el compromiso de los novios!

    Mariángel parece borracha y se toma la cabeza- ¡Maldita sea! Necesito que me ayude Olmos.

    -Señorita, parece que bebió demasiado –y le prepara algo- tómese este vasito de agua con bicabornato y ya verá que se pondrá