Ramona                                           Resúmenes detallados de Argentina Caps. 1-25

 

Mexico (Televisa) 2000.

USA (Univision) 2001.

 

 

 

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RESÚMENES DE ARGENTINA

 

Los Capítulos aquí colocados corresponden a la emisión realizada por El Canal de las Estrellas entre el 3 de abril y el 14 de julio del año 2000. Los capítulos 1 a 10 fueron de media hora. www.civila.com/argentina/ramona

 

     Capítulo Nº 1 ( 03 - 04 - 00) Imagen de un mapa de Estados Unidos que comienza a quemarse y una voz , la de Ramona, que relata : - Después de la guerra entre Méjico y EEUU, California paso a ser parte de la Unión Americana - Nos sitúan en la California de 1867, la cámara hace un paneo de un pueblo indio arrasado - 20 años después aún se libraban sangrientas batallas por la posesión de las tierras - un carruaje viene llegando a una hacienda - Ésta, es la historia de mi familia, los Moreno Gonzaga, que como muchos mejicanos, decidieron quedarse en California y defender el suelo que los vio nacer - un cartel nos sitúa en el " Pueblo de Todos los Santos " - Fue en esa época que los conventos empezaron a cerrarse, y gracias a ello, que Dios me perdone, yo pude salir de un claustro en el que nunca quise estar. Un convento. Se escuchan golpes dados en una puerta. - Ramona. Ramona - llama una monja , se abre una mirilla y los grandes ojos de Ramona la observan - La Madre Superiora desea verte de inmediato - Unos minutos más tarde en la rectoría del convento la Madre Superiora le comunica la situación a Ramona - Así es Ramona, el convento se cierra. Las hermanas y yo nos iremos a Méjico, en cambio tú te vas a quedas aquí, en California. Volverás con tu madre, ya le enviamos un correo. Primer plano a una mesita con flores, una carta junto a ellas. Una mano la toma nerviosa, es doña Ramona Moreno Gonzaga que abre impaciente las ventanas del salón. Se queda parada frente a una de ellas con la cabeza gacha, tras ella, pasos apresurados. Se da vuelta con la tensión marcada en el rostro. - Bien, madre. Me vine a todo galope de los acantilados, ¿ qué es lo que sucede ? - le pregunta preocupado un joven rubio - Siéntate Felipe, tenemos que hablar. - lo invita, tomando asiento ella misma. Su hijo le obedece presuroso. - Dígame madre, ¿ pasa algo malo ? - Si, algo terrible. - Me alarma usted. - su madre le tiende la carta, se apresura a leerla. Tras un instante de perplejidad la alegría asoma a su rostro. - Van a cerrar el convento donde esta tu hermana. - A mi no me parece terrible, me parece maravilloso - sonríe feliz - Eso significa que Ramona estará de regreso con nosotros. - ¡ Ay Felipe! Sólo un hereje puede alegrarse porque cierren un convento - se levanta ella enojada. Felipe se le acerca. - Si no me alegro por eso, sino por mi hermana que pronto volverá a casa. Han pasado muchos años sin verla. Mmmm... nunca he comprendido porque usted no ha querido que Ramona viva en esta casa. - Calla, ella siempre estará mejor allá, lejos, con Dios y no aquí - le da la espalda acercándose a la ventana. - Pero este es su hogar madre - ella se da vuelta rabiosa - Este hogar es tuyo Felipe, no de ella. De ella no - Felipe la mira con asombro ante la dureza de sus palabras. Se ve a Ramona vestida con un hábito corriendo por los jardines del convento, se detiene junto a un árbol. - Por fin voy a ser libre - exclama con una gran sonrisa, mira al cielo - Perdóname Dios mío - se lleva las manos al pecho - pero el corazón me salta de alegría .

     En la hacienda . Doña Ramona guarda el mensaje como dando fin al tema. - Olvidémonos del asunto de tu hermana y hablemos de negocios. - La hacienda va muy bien madre, pronto llegarán los indios yahís para la esquila de las ovejas. - Lo que me preocupa es otra cosa. - Ya sé a qué se refiere: a los americanos, pero no se preocupe ya redoblé las guardias y si llegara a meterse algún intruso en nuestra propiedad, lo pagaría caro.

          - En esta hacienda nací yo, aquí nació tu abuela - se detiene frente a unos cuadros - y aquí naciste tú. Quiero que nunca olvides eso, esta tierra es nuestra y si es necesario regaremos nuestra sangre por ella. - No se ponga así madre. Le repito que toda la hacienda está bien vigilada. - Ah, los americanos andan buscando el oro, olfatean como sabuesos palmo a palmo de tierra. Si lo llegan a encontrar aquí, no creo que se tienten el corazón para despojarnos. - Nosotros somos los dueños, tenemos los títulos de propiedad, avalados por el tratado de Guadalupe Hidalgo. - No seas ingenuo Felipe - le recrimina impaciente - los tiempos han cambiado, ahora son ellos los que dictan las leyes. California ya no nos pertenece, tarde o temprano tratarán de echarnos de aquí. Una cabaña casi en ruinas , dentro de ella dos americanos. - Bienvenido a California - saluda el más viejo - Pensé que nunca lo volvería a ver Rex. - No, Rex no . Ahora soy Jack Green - toma una botella de wisky mientras el otro se sienta a una mesa - el nombre de Rex se quedo enterrado en Texas para siempre. - Su cabeza tiene un precio muy alto, a lo mejor lo vienen a buscar hasta acá. - Que vengan, no tengo ningún miedo - descorcha la botella - lo que sí, que cuando vengan por mí se van a encontrar con un hombre rico y poderoso. - Vaya, por lo que veo tiene grandes planes. - Y usted esta incluido doc. - le tiende un vaso - estas tierras están forradas de oro y es hora de que los mejicanos entiendan que California, ya no les pertenece - ambos beben.         Una cascada. Dos hombres metidos en el río tamizan el lecho en busca de oro. Uno de ellos de cabello largo y rubio. El otro de cabellos negros y un parche en un ojo. - Se me hace que Rex se equivocó, aquí no hay oro. Puras piedras - dice el hombre del parche tirando su tamiz. - No le digas Rex, acuérdate que ahora nuestro jefe se llama Jack Green. - Bueno, bueno. Green. Ya me iré acostumbrando a decirle así. - Nos escapamos de la horca en Tejas pero a ver si no nos matan aquí. Esta propiedad es de mejicanos y dicen que son más salvajes que los propios indios - comenta el rubio sin dejar de trabajar. - Está difícil que nos agarren, estas tierras son una inmensidad. No sé cómo les permiten a los extranjeros ser dueños de todo esto. - Algún día se la vamos a quitar - se pone de pie - Nosotros les ganamos la guerra y California nos pertenece ahora . Además - se golpea la cartuchera que tiene atada a su pierna derecha - tenemos con qué echarlos para fuera - el tuerto ríe.

     En la hacienda ua mejicana de mediana edad se acerca con dos cantimploras y un morral a un mejicano que está controlando las cinchas de su caballo. - Aquí les traigo el ( listacate ? ) pa' el camino Juan. - Gracias vieja - le contesta Juan tomando el morral. Otros dos peones también le agradecen - Yo creo que volveremos tarde. El amo Felipe nos encargó que estuviéramos muy alertas. Vamos a ir hasta el acantilado a ver si no anda algún truhán por ahí. - ¿ No sé a quién se le ha dado por andar tirando cercas ? - le comenta el peón más joven - pero si los descubro va a saber quién es el Norteño. - No seas tan presumido - le dice el otro peón y malicioso agrega - Ya me contaron que le tienes miedo a las culebras. - ¡ Ah ! ¿ Yo ? ¿ Qué miedo le voy a tener ? - salta el Norteño picado por el comentario. - ¡¡ Ya !! - los para Juan - Dejen de pelear y vámonos ya - se acerca a su mujer - Vieja, hasta la tarde pues . - ¡ Cuídate viejo ! - lo bendice preocupada, él la besa en la frente . Ramona esta en su celda, preparando su equipaje. Golpean la puerta. - Ramona - la llaman, ésta se apresura aún más. Entra la Madre Superiora. - Precisamente venia a decirte que prepararas tu equipaje. - Ramona la mira - Madre, a usted no le puedo mentir. Usted sabe mas que nadie que ... que no tengo vocación para el servicio religioso, no la quiero ofender a usted ni a Dios, pero creo que yo no nací para vivir en el encierro. - No me lo tienes que decir Ramona, yo te conozco bien y sé que eres como los pájaros - mira hacia la ventana donde pende una jaula con pájaros - quieres volar libremente. - Sí madre, por eso es que estoy feliz de salir de aquí - se pone seria - Aunque tengo mucho miedo, llevo casi toda mi vida en este convento y ... no sé si como ellos - mirando a su dos pájaros - ya me acostumbré a vivir protegida en una jaula. - Tú eres una joven muy inquieta y estoy segura de que te adaptaras a la vida mundana, pero nunca olvides lo que aprendiste aquí. - No lo haré Madre. - La vida que has llevado a sido austera y rigurosa, pero esta disciplina te servirá en la adversidad. Allá afuera te encontrarás con muchos peligros para el cuerpo y para el espíritu, así que recuerda siempre que, quien tiene fe en sí mismo y en Dios no puede ser doblegado.

     En la cocina de la hacienda. - ¡ Marta ! ¡ Marta ! - entra Felipe corriendo - ¿ Que pasa niño Felipe? ¿ Por qué está tan contento ? - La luz va a volver a brillar en esta hacienda, mi hermana regresa nana. - ¿ La niña Ramona, ? ¡ Ay, bendito sea Dios! - se abraza a él . - Lástima que no pueda compartir esta felicidad con mi madre. Dime nana, ¿ por qué ella no quiere que mi hermana regrese? - Marta se separa y dándole la espalda simula estar ocupada sin saber qué contestar.

         

     En el convento. Ramona está parada frente a la ventana mirando al exterior. - Madre, hay una cosa que siempre me ha atormentado y que ahora se la puedo preguntar. - ¿ De que se trata hija ? - De mi mamá. Siempre sentí que me quiso alejar de ella y que por eso me mando al convento. - Ahuyenta esos malos pensamientos - dice visiblemente nerviosa - tu madre ... actuó según su deber. Ahí en la hacienda te hubieras criado como un animalito, aquí aprendiste a leer y a escribir, pero sobre todo te inculcamos los principios de nuestra fe. - Eso lo entiendo Madre, pero ... pero,¿ por qué nunca vino a visitarme ?, ¿ por qué ni siquiera me dejó que yo fuera a pasar unos días a mi casa, a verla a ella y a mi hermano ? - dice entre sollozos. - Un hijo no debe juzgar a sus padres. Tu madre es una viuda con muchas obligaciones, atender a una hacienda tan grande como la de ella no es labor fácil y tiempo no le ha de sobrar. - Yo podría haber ido. - Es muy peligroso para una joven andar viajando, los tiempos no están como para eso.Hay muchos forajidos y asaltantes en los caminos. - Tiene razón Madre, es que soy muy necia. - Bueno, es hora de probarte tu vestido, vas a dejar este hábito y ahora usarás las ropas que le corresponden a una señorita de tu rango. - ¿ Un vestido ? - pregunta ilusionada. - Si Ramona, y está precioso, vamos... - ambas salen. Los peones están arreglando un sector de cercas que han sido tumbadas. - Estas cercas no las tumban ni una estampida de búfalos - comenta el Norteño. - Sí, ¿ a poco conoces de búfalos Norteño ? - lo empúa el otro. - ¿ A poco no ? En Méjico los criábamos como si fueran vacas. - Ya mero - dice dudando. Juan y él levantan la cerca. En ese momento se escucha un grito que los sobresalta - ¡¡ Huija !! ¡ Encontré oro ! - se escucha claramente. - ¿ Qué fue eso ? - pregunta Juan . - No sé. - Déjenla ahí - ordena Juan que dejen la cerca - Vamos. Órale. Muestran el rostro del americano rubio con una pepita en su mano. - ¡ Oro ! ¡ Encontré oro ! Somos ricos Merryl. ¡ Ricos ! ¡ Oro ! - ¡ Ya cállate ! No hagas tanta alharaca que nos pueden oír - sale del río hacia los árboles. - ¡ Oro ! Oro en California - sigue gritando el rubio parado en medio del río - Green tenía razón, estas tierras están repletas de oro - Merryl oculto tras de un árbol ve llegar a Juan y los peones a caballo y sale corriendo. - ¿ Merryl ? - se asombra el otro - Espérate, no te vayas. La pepita es de los dos - intenta seguirlo, resbala y cae sentado perdiendo la pepita - ¡ Maldición ! - se inclina a buscarla. En ese momento lo divisa Juan y le hace señas al Norteño . - Espérate Norteño - lo detiene cuando este ya estaba por enlazarlo. El rubio que ya recuperó la pepita se alarma - ¿ Qué anda haciendo en propiedad ajena, amigo ? - le pregunta mientras le apunta.

          - Esto es monte - los enfrenta el rubio altanero - Aquí no dice que sea propiedad privada - Hombre, ¿ habrá tenido que pasar muchas cercas, no ? - sonríe Juan socarrón. - Efectivamente, he brincado muchas. Aquí está lleno de palos. No sé por qué le gustan tanto. - Sirven pa' palear rateros - le dice el Norteño antes de enlazarlo - Usted no va a ninguna parte.

     En la hacienda están merendando Doña Ramona y Felipe. - Me parece raro que no haya llegado aun el padre Salvatierra. Me pregunto si le habrá pasado algo. - Si quiere mando a un peón a buscarlo por el camino. - Si no llega al atardecer eso tendremos que hacer, el santo varón es ya un anciano, no se como se atreve a viajar solo por estos parajes tan solitarios. - Ya arregle el cuarto para el padre Salvatierra, quiere que revise el de la niña Ramona ? - pregunta Marta que les ha estado sirviendo. - ¿ Y tú, cómo sabes que llega ? - le pregunta muy seria. - Yo se lo dije madre - interviene Felipe. - ¡ Qué imprudencia ! - Pero madre, hay que arreglar su pieza y preparar su llegada. - No me parece que te adelantes a mis órdenes Felipe. - Pero madre, yo solamente quería ... - Llévame un té de naranjo a mi recámara Marta. - se levanta de la mesa y se retira. - Perdóneme niño, ya lo metí en un lío. - No Marta, no fuiste tú. Cada vez que se pronuncia el nombre de mi hermana en esta casa, mi madre se pone así, no lo entiendo. - No lo hace por mal, es que trae hartas preocupaciones. - No Marta, no la disculpes, hay algo extraño y tu lo sabes,. Dímelo. - Ya le he dicho que yo no se nada - muy nerviosa - Son puras figuraciones de usted. Su madre quiere harto a la niña Ramona. - A mí me parece muy raro. Mi hermana era muy dulce, no entiendo porque mi madre la alejo de nosotros. - Lo hizo por el bien de la niña, para que la educaran en nuestra religión. - Eso debe ser - pero no parece muy convencido de ello.

     En el medio de la nada se ve a un cura tirando de la brida de su mula para que se mueva, pero no lo consigue. - Criatura de Dios no seas terca. ¿ No entiendes que tengo una misión que cumplir ? ¿ No ves que doña Ramona nos está esperando ? ¿ Acaso se te metió un espíritu maligno ? - se detiene y se santigua - Perdóname Señor, no quise ofenderte .¿ Ves lo que me haces decir Filomena ? Ésta consiente en moverse por fin y cuando el cura está por subir le ponen un revólver en la espalda. - ¡ Alabado sea el señor ! - exclama mientras Merryl lo aparta de la mula. Saca dos bolsas que aparentemente tiene comida y las tira frente a él . Sube a la mula y se va . - Dios me lo dio. Dios me lo quitó - dice con resignación el padrecito y tomando las bolsas se persigna - Bendito sea su Santo Nombre - y comienza a caminar. En tanto Juan y los peones han regresado a la hacienda con el americano que apresaron. - Encárguense de los caballos - ordena Juan a otros peones y tironea del prisionero - Ven acá, ven acá, ven acá - lo baja a empujones tirándolo al suelo. - Lástima que el otro bandido se nos escapó - dice el Norteño. - Sí - dice Juan - pero sin caballo. Buen sol se va a meter caminando. - Por lo menos tenemos a éste - dice el otro peón - ¿ Qué vamos a hacer con él ? - lo pone de pie. - Lo metemos en el cobertizo para que lo interrogue el amo Felipe - se lo lleva. Norteño le muestra a Juan la pepita. - ¿ Y con esto ? ¿ Qué hago ? - Juan la toma. - Pues ,entregársela al amo Felipe, ¿ qué más ? Un nuevo escenario. Corrales con ovejas, una iglesia al fondo. Parece ser una reservación indígena. Un cura se acerca a un grupo de indios. Dos de ellos se destaca, uno de edad ya media y un altivo guerrero de larga cabellera. - Mañana, como cada año, salimos a la esquila en la hacienda de Doña Ramona, padre - dice el más viejo. - Si lo sé, lo sé y por eso estoy aquí. Les recuerdo que hay que madrugar para que antes de que salgan reciban la bendición del señor. - dice el cura - Le encomendamos mucho a nuestras mujeres y a nuestros niños padre - le dice el guerrero - Cada vez tenemos mas temor de dejarlos solos. Han llegado muchos forasteros al pueblo cercano, tengo entendido que no son gente buena. - Pero no se puede quedar ninguno de nosotros, necesitamos manos para trabajar y traerle comida a la tribu - acota uno de los indios jóvenes. - Confiemos en Dios y esperemos que no ocurra nada inesperado - dice el cura. - A veces pienso que él nos ha olvidado - comenta con pesar el guerrero - desde que llegaron los caras pálida, cada vez somos menos indios. Ellos no tienen temor de Dios, matan a nuestra gente. - No blasfemes Alejandro, no culpes a Nuestro Señor de las malas acciones de los hombres. - Calla hijo, no le hables así al padre Sarriá que también es cara pálida y sin embargo ha sido bondadoso con los yahís - le llama la atención su padre. - Usted es el jefe de los yahís, y mi padre y mi deber es obedecerlo - mira altanero al cura - pero no dejo de pensar que estamos olvidados de la mano de Dios.  Sandra S. Vallejos

     Capítulo Nº 2 - ( 04 -04- 00)       Es de noche en la hacienda, sólo se escucha ladrar a los perros, doña Ramona se encuentra acostada en su cama. Parece muy pensativa. Entra Marta con una bandeja que deja sobre una mesita. - Señora, aquí le dejo su merienda. - Marta, ven acá . Acércate. - le dice incorporándose en la cama. Marta se acerca hasta los pies de la cama. - Diga usted. - No tengo ni que repetirte que de tu boca no debe salir nada de lo que sabes. - Nunca he roto un juramento. Sería pecado. - Es por el bien de Felipe, de ella, de Ramona. ¿ Entiendes ? - Jamás diré una sola palabra señora. Puede estar tranquila. - doña Ramona suspira.        Ramona está durmiendo, le aparecen recuerdos en sus sueños, de cuando era niña, se ve a si misma jugando con una muñeca y pasan dos sirvientes que dicen : " Pobre niña Ramona, perdió a su padre y a su madre el mismo día " . Ramona despierta sobresaltada, mira a su alrededor, luego al crucifijo que tiene a la cabecera de la cama y dice: - Dios mío , no permitas que me atormenten de nuevo esos malos sueños.        Muestran a Felipe escribiendo en una especie de diario. - No lo acabaré de entender nunca. ¿ Por qué mi madre se obstinó siempre en alejar a su propia hija de esta casa ? Ella debería estar aquí, en esta hacienda donde pertenece. Ramona, hermana mía, ya quiero volver a verte. - Golpean a la puerta, se escucha - ¿ Amo Felipe ? - llama Juan - Adelante Juan - dice mientras seca la tinta y guarda el diario en el cajón del escritorio. - Dispense que lo distraiga pero ya llegó el padre Salvatierra. - Ah, qué bueno ! Su tardanza me tenía preocupado. - Mandé a un peón a buscarlo, como usted me ordenó. Lo encontró en el arroyo, cerca de aquí. - Vamos, no lo hagamos esperar. - Patrón, ¿ y con el gringo que agarramos, qué hago ? - Mañana lo interrogaré. Por ahora encarga que alguien se quede vigilándolo. - Bien patrón. - ambos salen.        Marta le está llevando algo para comer al padre. - ¡ Ay, mujer !, me vas a hacer pecar de gula. - Pero padre Salvatierra. Si usted está más flaco que una lombriz - Se ve aparecer a Felipe. - ¡ Padre Salvatierra ! - ¡Hijo ! - Estábamos preocupados por usted. - ¡ Qué bueno que mandaste por mí Felipe ! . Perdí la mula y perdí el rumbo. - ¡ La perdió ! se la robaron padre - le dice Marta. - Designios de Dios, marta. Pero gracias a él ya estoy aquí. - Si no se le ofrece más nada patrón, voy a ver si no falta algo en el cuarto del padre Salvatierra. - Adelante - le dice Felipe sonriendo. - ¡ Qué Dios te acompañe , hija ! - Gracias - dice ella y se retira. - ¿ Y tu madre ? - Se retiró temprano padre. Creo que no se sentía muy bien. ¿ Quiere que la llame ? - No, no, ya es tarde y no quiero importunarla. Mejor cuéntame tú. ¿ Qué novedades hay? Porque ya veo que los tiempos andan mal, hay muchos bandidos sueltos. - Desafortunadamente los americanos no nos dejan en paz. Pero hasta hora, por suerte, no ha sucedido nada grave que lamentar en la hacienda. Y como cada año ya estamos esperando a los yahís para la esquila de las ovejas. - Eso quiere decir que viene tu amigo Alejandro. - Así es padre. Pero la gran sorpresa que le tengo es que regresa mi hermana Ramona. - ¿ Ramona ? - pregunta el padre muy sorprendido. - Sí. Creo que no podré dormir de la emoción que me da volver a verla. - Así que regresa Ramona Moreno Gonzaga - dice el padre y sonríe pero no parece muy complacido.         

    

     Al dia siguiente Ramona está en su cuarto del convento, parada junto a la ventana mirando la jaula que cuelga allí con dos pájaros. Le habla a la superiora que la está acompañando. - ¿ Usted cree que me los pueda llevar a la hacienda ? - Creo que será mejor dejarlos ir. - Morirían muy pronto. No están acostumbrados a la libertad. Ellos nacieron en cautiverio. - Dios les dio alas para volar. - Pero - dice Ramona mirándolos - no están preparados ni siquiera para buscarse su propio alimento. - Ramona, no tengas miedo de irte. - ¿ Cómo dice ? - Eso hija, que no temas - Ramona baja la cabeza - Confía en que los pajarillos tendrán sus primaveras y Dios los proveerá al igual que a ti. Todos tenemos dones para enfrentarnos a lo nuevo, sólo hay que tener fe en eso. Ramona baja la cabeza, mira la jaula, la abre, saca un pajarillo, lo besa y lo suelta.        Alejandro llega cabalgando hasta el corral donde está su padre, junto a su caballo ( en el cual se ve un violín ) - ¿ Ya están todos listos Alejandro ? - Todos. Nos están esperando en el risco. - Voy por unas cobijas y ahorita nos vamos. - le dice y entra en su cabaña. Una india se acerca a Alejandro , trae un amuleto en sus manos. - Alejandro - lo llama - Manuela - la saluda él. - Sólo vine a despedirme y a darte esto. Es un amuleto que te protegerá de todo peligro, ahora que vas a tierra de hombre blanco. - Muchas gracias - Manuela se lo pasa por la cabeza - ¿ Tú lo hiciste ? - Sí. Nosotros somos indios yahís , no debes olvidarlo. Úsalo para que te acompañe siempre. Te cuidará de cualquier mal espíritu. - toma la cruz que lleva al cuello y se la quiere quitar. Él la detiene y le dice: - No gracias. Esta cruz me la puso mi madre. Nunca me la he quitado. - Si es por eso. Y te place guárdala , pero yo te digo que esto es más poderoso que cualquier otra cosa. - Está bien - se ríe él - y sólo porque tú me lo pides. Pero la verdad no creo en los malos espíritus . - Pero traes la cruz. - Pero es distinto. Ya te dije que me la puso mi madre. - Ay, vas a pasar muchas lunas fuera, pero yo te estaré esperando aquí - le dice besándole la mano. Se va. El padre de Alejandro sale de la cabaña - No me gusta que Manuela te ande rondando hijo - le dice - Ya ves que es hija de la bruja Matea y nada bueno podrá traerte. - No se enoje padre, sólo vino a regalarme esto - y le muestra el amuleto. Su padre lo toma en las manos, lo mira y lo suelta con desagrado. - Yo que tú lo tiraba lejos. Nosotros somos cristianos y al padre Sarriá no le gusta que traigamos amuletos. - Mire padre, mejor nos vamos. Doña Ramona y Felipe nos están esperando para la esquila y tenemos que recorrer mucho camino. - ¿ Ya está n listos Antonio, Pepe y los demás ? - Todos. - Bueno, pues vámonos.         La bruja Matea los ha estado observando junto con su hija. - ¡ Alejandro se llevó el amuleto ? - Sí - le contesta ella sonriendo. - Entonces ya lo tienes en tu poder hija.       

     En la hacienda están almorzando Felipe , doña Ramona y el padre. - ¡ Qué barbaridad padre ! Estos bribones no tienen ningún respeto por nadie. Mire que verle el hábito y aún así atreverse a despojarlo de su caballo. - No era caballo pero también era una criatura del señor. Era una mula, hija. - Mula, burro o lo que sea . Fue un atraco. ¿ Me pregunto si el hombre que atraparon en nuestra propiedad no será uno de estos forajidos ? - En cuanto terminemos el almuerzo voy a interrogarlo - le dice Felipe. - No Felipe, no basta con interrogarlo. Hay que darle un castigo ejemplar. - Ejemplar porque va a ser un castigo cristiano - le dice el padre - No hay que hacer justicia por mano propia hija. - Estoy de acuerdo con usted padre - le dice Felipe - pero estamos viviendo tiempos muy duros. Si no defendemos nuestra propiedad con bravura, estos hombres nos lo quitarán todo. No tienen escrúpulos, quieren el oro a como dé lugar. Su madre lo escucha muy satisfecha. El padre no sabe qué contestarle.     

         

     En la cabaña abandonada se encuentran los dos americanos - Me corto una brazo si en este riachuelo no hay oro - dice Jack señalando el riachuelo en un mapa. - ¿ Y cómo puede estar tan seguro ? - le pregunta su amigo sentado junto a él. - Tengo orejas en cada recodo de estos rumbos. Y sé que cerca de la hacienda de estos mejicanos encontraron montañas de pepitas. Lo lógico es que corran por la misma vena de agua - ¿No deberíamos manda a algunos gambusinos a rastrearlo ? - ¿ Con quién cree que está tratando Thomas ? Ya envié a dos de mis hombres y los estoy esperando. - Pues ojalá hayan podido entrar a esa propiedad porque tengo entendido que tienen un guarda cada milla. Y si los agarran y hablan los pueden meter a la cárcel Rex... perdón Green. - Mire doc, ya me cansé que los mejicanos nos tengan a raya. Por empezar me voy a deshacer de todas sus autoridades. No es justo que un mejicano sea el sheriff del Pueblo de Todos los Santos. Lo voy a liquidar y usted me va a ayudar. Marta se encuentra en la cocina, aparece una joven, ella la ve y la regaña - Pues, ¿ ande andabas Margarita ? - Pues ande más, no ve que ya van a llegar los indios para la esquila - Mmm, eso ya lo sé, pero necesito que me ayudes para otra cosa. - ¡ Ah, Dios !. Pues si ni siquiera he almorzado. Traigo la panza vacía. - Cómete este tamal, ándale - se lo pone en la mesa - Y luego quiero que me ayudes a limpiar el cuarto de la niña Ramona. - ¿ El de Ramona ? - se sorprende - ¿ Y pa' qué pues ? - ¿ Y pa' qué va a ser ?Ya viene a vivir pa' acá. - ¡ Verdad de Dios ! - Oh, pues ¿ por qué habría de echarte mentiras ? - Sí, ya casi ni me acordaba de ella. Oiga, ¿ cree usted que me vaya a hablar ? - ¿ Por qué no habría de hacerlo ? - Pues porque hace tantos años que se fue, que yo creo que , que ya ni me ha de reconocer. En cambio fíjese que yo sí me acuerdo bien clarito de que era bien, bien atravesada. - Eso sí, tenía su carácter, pero era muy alegre y pa' mí que va a volver modosita, que para eso la mandaron a un convento. Las monjitas le deben de haber quietado lo atrabancada. - Oye ma, y ¿ por qué regresa? - No te metas donde no te llaman ¿ eh ? y que no se vaya a enterar doña Ramona que tú ya sabes del regreso de la niña porque se pone de malas. - Mmm, pues ella siempre está de malas. - ¡ Cuidado, no te vayan a oír niña !

     En el establo tienen al americano que atraparon atado, colgando de los brazos. Felipe está allí con Juan, el Norteño y Marcos. - ¿ Qué hacía usted en propiedad privada ? - le interroga Felipe - Los límites de la hacienda de los Moreno, están perfectamente delimitados, ¿ no se dio cuenta.? ¿ Qué, está mudo ?, le estoy hablando. - ¿ Qué no oye lo que le dice el amo Felipe ' - le grita el Norteño apuntándole con una pistola. - No tengo qué decir , yo solo seguí el curso del arroyo - contesta el hombre. - No andaba solo, iba otro con él - le dice el Norteño a Felipe. - ¿ Quién era ? - le pregunta Felipe al hombre. - Un tipo que me encontré. Me dijo que por estas tierras había oro. - Sí, patrón - dice Juan - encontraron esto allí en el río - y le muestra una pepita de oro. Felipe la toma . - Esto no es razón para meterse en casa ajena - le dice con rabia Felipe - En caso de que hubiera oro , no sería de ustedes. - Lo que pasa es que, de veras, yo pensé que este monte no era de nadie. ¡ Cómo está tan grande ! - Así de grande como lo ve - le dice Juan - pertenece a los Moreno desde antes que llegaran ustedes, los americanos. - ¿ Qué hacemos con él patrón ? - pregunta el Norteño - ¿ Quiere que lo ahorquemos para que aprendan los demás? - No Norteño, lo voy a dejar ir, para que vaya y le diga a sus paisanos que la próxima vez que alguien tire nuestras cercas y se meta en estas tierras será castigado con la horca - Se abre de pronto la puerta del establo, aparece doña Ramona acompañada por unode sus hombres. - Pero antes que reciba una arroba de azotes - les dice ella - para que no se olvide de mandar tu mensaje - Toma de la mano de su hijo el rebenque y le pega una rebencazo en la espalda. - Lucio - llama a su acompañante - Sí, señora. - Encárgate de él - le dice pasándole el rebenque. Se aparta y les da la espalda a todos, pero se queda escuchando los quejidos del hombre mientras Lucio le da los rebencazos.

         

     En el convento Ramona está ya vestida para partir. Tiene un hermoso vestido blanco con ribetes marrones y en la cabeza una especie de sombrerito con tul que le cae sobre el rostro.

 - ¿ Estás lista Ramona ? - le pregunta la superiora. - ¿ Cómo me veo ? - le pregunta ella. - Te ves preciosa hija. Pareces una princesa. - Gracias, madre. - Pronto te acostumbrarás a tu nueva vida. Será muy diferente pero jamás olvides los preceptos que aprendiste aquí. - Sí, madre. - Bueno - le dice tomándole las manos - Llegó el momento de nuestra despedida. - Lástima que usted no me pueda acompañar a la hacienda. - Me encantaría hija, pero me tengo que encargar de todos los detalles de nuestra ida a México. Pero no te preocupes, irás acompañada por sor Leonor y la hermana Agustina - le dice muy emocionada. Ramona comienza a llorar. Ambas se abrazan llorando. - Siempre la voy a llevar en mi corazón - le dice Ramona. - Y yo a ti.

     En la hacienda Marta y Juan están conversando en la cocina. - Pobre de la niña Ramona. Nunca me gustó que se la llevaran de aquí. - Bueno, son cosas de la patrona que a nosotros no nos incumbe. - Pero no es justo Juan. ¿ Ella qué culpa tenía ? A veces me dan ganas de decirle toda la verdad ahora que venga. - ¡ Ni se te vaya a ocurrir Marta ! Y si la patrona nos echa ¿ eh ? ¿ Dónde vamos. Estamos viejos y amolados. - No, no, no lo voy a hacer aunque ganas no me faltan . Pero eso sí, yo voy a atender a mi niña como se merece. Pa' mi ella es como si fuera mi hija, aunque se enoje la patrona. - Marta, Marta - le dice Juan. Felipe está con el Norteño mirando una yegua. - Una chulada de yegua ¿ no patrón ? - dice le Norteño cepillándola. - Alazana - dice Felipe acariciándole el cuello. - Alazana y despierta pues - Felipe se agacha y le mira una de las patas. - ¿ Y para qué la teníamos destinada ? - Tu sabes, nada más para el uso. Bestia abierta y amarrada. Está tierna para caponera. - ¡ Qué yegua vanidosa ! - dice caminando hasta la grupa y observándola bien. - Es de buena familia y dócil, eso sí. - Me gusta, ¿ tiene nombre ? - Pues sí, tiene. Si no le disgusta, se llama Rubí. - Le cuadra. - Sí, señor. - Mira Norteño, esta yegüita ya no me la fatigues. A esta me la apartas. - Usted nada más ordene que para obedecer estamos .¿ Y para quién va a ser ? - aparece corriendo Margarita. - ¡ Felipe ! ¡ Felipe ! - le llama - ¿ Qué pasa Margarita ? - ¿ Es cierto que ya va a venir Ramona? - Bueno Norteño, ya sabes para quien es la yegüita - le dice Felipe acariciando al animal. - ¡ Uy, patrón ! . La voy a adornar con una guirnalda de flores. Ya verá - asegura Norteño también contento . Se ve la diligencia recorriendo el territorio, en ella viajan Ramona y las dos monjas. Ramona mira muy sonriente por la ventanilla el paisaje. - ¡ Qué belleza madre ! . Es más bonito de lo que había soñado. - Hoy es un día muy especial para ti Ramona. Detrás de esas montañas te está esperando una nueva vida. Doña Ramona entra en su cuarto apurada, tras de ella viene le padre Salvatierra que le dice: - A veces admiro tu energía hija, pero también pienso que eres muy severa. - Desde que enviudé tomé las riendas de la hacienda y tuve que hacer labores de hombre, padre - le dice lavándose las manos. - Sólo con mucho temple se pueden defender las tierras hoy en día. - Quizás tengas razón, pero te has sacrificado mucho. Enviudaste demasiado joven, al general Alonso Moreno se lo llevó nuestro señor muy pronto y eso pues, te convirtió en una mujer muy dura Ramona. ¿ No te has dado cuenta ? - Claro que me he dado cuenta . Pero no importa. Sólo he cumplido con mi deber y no me traiga recuerdos porque usted sabe que si se me endureció el corazón no fue por la muerte de Alonso. - Tantos años y todavía no olvidas a ... - No menciones su nombre - lo detiene ella - No quiero escucharlo. Mucho me temo que la presencia de Ramona me lo hará recordar. - Seguramente tu hija viene en camino. - Sí, padre. ¡ Qué Dios me perdone ! pero, ¡ no la quiero !, ¡ no la quiero !, ¡ no la quiero ! - dice mortificada. - Pero hija,¡ por Dios, no hables así !Aunque no la quieras no debes hablar de ese modo. Ramona no tiene la culpa de nada de lo que ocurrió.    Sandra S. Vallejos.

     Capítulo Nº 3 ( 05 - 04 -00 ) Comienza con la parte final del Capítulo anterior: - Seguramente tu hija viene en camino - le dice el padre a doña Ramona. - Sí, padre. ¡ Qué Dios me perdone pero, no la quiero, no la quiero, no la quiero ! - Pero hija, por Dios, no hables así. Aunque no la quieras, no debes hablar de ese modo. Ramona no tiene la culpa de nada de lo que ocurrió. En tanto el carruaje está parado , Ramona y las monjas están comiendo en un improvisado picnic. - Ardo en deseos por llegar a la hacienda - dice Ramona - Todavía recuerdo lo bonita que era. Quiero montar, bañarme en el río, volver a ver a mi nana y a Margarita y sobre todo a mi hermano Felipe . - ¿ Y a tu mamá ? - pregunta una de las monjas - ¿ No quieres volver a ver a tu mamá ? - Por supuesto. - dice Ramona, se levanta y mira hacia el camino. - ¿ Todavía falta mucho para llegar ? - Sí - le contesta la mayor de las monjas - Esta noche llegaremos al Pueblo de Todos los Santos y nos quedaremos en el hotel. Por la mañana saldremos para la hacienda y si Dios no dispone otra cosa estaremos llegando por la tarde.

           - Pueblo de Todos los Santos - dice Ramona - Si mal no recuerdo ahí vivían unos amigos de la familia. - Tengo un poco de miedo, hija. Todos los pueblos estos están cada vez más poblados por americanos y no quieren a los extranjeros. - ¡ Pero nosotros no somos extranjeros , madre ! - Sí que lo somos Ramona. Estos territorios ya no pertenecen a México. - Es cierto, pero eso no es justo madre. En estas tierras nacieron mis abuelos y mis bisabuelos. Toda la familia de mi madre los Gonzaga fueron de los primeros mejicanos en llegar a California y nos legaron la hacienda. Ello vivieron y murieron aquí. Nosotros no somos ningunos intrusos. - Todo lo que dices es cierto hija, pero México perdió la guerra. Ahora son otros tiempos y tendremos que adaptarnos. - Ramona queda muy pensativa. Se muestra al Pueblo de Todos los Santos, pequeño y humilde.

     En la oficina del sheriff se desarrolla esta conversación entre un hombre viejo, de pelo cano y barba y el sheriff Villalba que está limpiando y guardando los rifles. - Vea sheriff, se lo juro por mi mamacita santa. El tal Jack Green mandó al Tuerto y a Davis a buscar oro a la hacienda de los Moreno. Dicen que ya regresó el Tuerto y se sabe que al otro lo agarraron los peones de la hacienda de doña Ramona. - Lo que dices es una acusación muy grave Nepo - dice el sheriff - ¿ Estás seguro de que no son chismes tuyos ? - ¡ Ah yo! , yo, ¿ cuándo ando con chismes ? , nunca. Si digo que debe meter a la cárcel a ese Green es que lo debe meter. - Pero necesitamos pruebas contra él. - Pues vaya a averiguar a la hacienda si quiere. Pero aquí , entre nos, supe que el tal Green es un forajido muy peligroso y es de armas tomar. - ¿ Tú sabes dónde lo puedo encontrar? - Pues ahorita, ahorita no traigo buena memoria - dice rascándose la cabeza - Pero a lo mejor con un traguito me acuerdo - El sheriff toma un vaso y una botella y le sirve un trago - Pues no sé si sabe de una cabaña que está abandonada por ahí, cerca del pozo viejo ese. - Sí, sé muy bien a cuál te refieres. A lo mejor sería conveniente hacerle una visita. - Pues lo pronto es tarde, antes que siga regresando a la gente. Con decirle que ya hasta el doctor anda en negocios con él - le dice parándose y tomando uno de los rifles. - ¿ Don Thomas ? - le pregunta sacándole el rifle de las manos. - Pues cuál otro ? . Creo que tienen planes para traer vacas, creo que para eso quieren las tierras de los mejicanos. - Y oro Nepo. Toda esa gente tiene sed de oro. - Pues yo también traigo sed. ¿ me puede servir otro traguito? - Voy a ir a buscarlo - le dice tomando y destapando la botella - Si lo que dices no es cierto te tendrás que ver conmigo , Nepo - y le sirve otro trago. - Le juro que lo que le digo es la verdad.¡ Ah ! , y yo que usted no iba solo, ¿ eh ? - No voy a ir a arrestarlo, sólo quiero indagar - Toma su sombrero y sale.

     En la hacienda se encuentran almorzando. - ¿ Y cómo ve a mi niño padre ? - pregunta doña Ramona. - Mmm, no lo veo niño, sino más bien tirando para viejo. ¿ Por qué no te casas Felipe? - ¿ Con quién quiere usted que me case padre ? - Bueno, no ha de faltar una valiente por ahí que te acepte a pesar de lo feo que te has puesto - le dice riendo. - ¿ Feo ? - interviene doña Ramona - Si mi hijo parece más un príncipe que un ranchero. - Madre, no exagere - le dice Felipe - ¡ Cómo se ve que soy su único hijo varón! , ¿ verdad padre? - y agrega con tono suave - Bonita Ramona - A doña Ramona no le gusta el comentario - Ella sí que debe parecer una princesa - entra Marta apurada - ¿ Se le ofrece algo señora ? - Este sí . . . - carraspea nerviosa - tráenos el chocolate. ¿ Eso sí nos lo va a aceptar, verdad padre. - Sí, sí y que Dios me perdone la gula - Marta sale a cumplir el encargo. Doña Ramona cambia el tema de la conversación. - Estoy muy orgullosa de Felipe , padre. Lleva muy bien los asuntos de la hacienda y sabe ser enérgico cuando es preciso. Como esta mañana, con el entrometido que andaba buscando oro por aquí. - Pero, lo que yo he hecho no es ninguna proeza madre. Ese trabajo lo hizo usted durante muchos años. - Pero entonces no había tantos peligrosos como ahora - le dice y dirigiéndose al padre - Tenemos 30 mil ovejas en la hacienda. - ¡ Con razón huele a borrego hasta Santa Bárbara ! - dice el padre jocoso. - Precisamente hoy llegan los indios para la esquila. Me voy a dar prisa, tengo que supervisar los preparativos para su llegada. - Está bien que trabajes y tomes a pecho las labores de la hacienda pero el amor también es importante. - ¿ Qué dice usted padre ? Aquí también hay amor de sobra - le dice doña Ramona. - Yo digo el de novios y el de esposos, hija. Felipe ya debería ser padre de cuando menos media docena de críos - doña Ramona se persigna ante la idea. - Todo vendrá a su tiempo , padre. No se preocupe. Lo bueno es que críos o no, pronto habrá alegría en esta casa. Ya está por llegar mi hermana - Doña Ramona y el padre se quedan serios ante el comentario.

     En la sierra, Lucio y Marcos bajan de malas maneras del caballo a Davis. - ¿ No me van a desamarrar ? - les pregunta éste. - Antes di que estás vivo güerito y órale que tienes mucho que caminar - le dice empujándolo y haciéndolo caer - ¡¡ Vamos !! - Un día nos volveremos a ver las caras. Ya verás lo que les espera a todos ustedes: mejicanos - dice con desprecio. - Aquí los esperamos, que miedo no les tenemos. - Por eso nos quedamos con los caballos - dice Marcos - Son finos - Davis los mira irse rabioso En tanto en la cabaña están jugando a las cartas Green y el Dr. Thomas. Con ellos se encuentra el tuerto. - Eres un imbécil Merryl. No debiste dejar que agarraran a Davis. Si se le suelta la lengua todos se van a enterar de que en esa hacienda hay oro y se nos van a adelantar. - No pude hacer nada - le dice Merryl asustado. - ¡ No pudiste hacer nada ! - Eran como cincuenta - miente con descaro. - Ojalá que Davis no suelte la soga, no me conviene que se vaya a enlodar mi nombre. Tengo que cuidar mi reputación. - ¿ Y de qué tamaño era la pepita que encontraron Merryl - pregunta el Dr. Thomas. - Uy, doc, un piedrodón del tamaño de mi mano. Se escucha el galope de un caballo, Merryl se para y va a mirar, regresa diciendo: - Tenemos visita, jefe. - ¿ Quién ? - Nada menos que el sheriff Villalba. - Vaya, vaya doc. Parece que hoy ando de suerte - le canta póker y saca una pistola que pone sobre la mesa.

          Doña Ramona se encuentra en su habitación sentada en su cama. Tiene a un lado un cofre el cual abre. De allí saca unas cartas, una bolsita, unas medallas, mientras hace eso piensa:

 - Angus, mi querido Angus ¿ cómo olvidarte ?Hoy más que nunca vienes a mi mente. Volveré a ver a tu hija, a Ramona. En cuanto la mire no podré evitar verte a ti en su rostro - saca un portarretrato, lo abre, en él está la fotografía de un hombre - Angus, mi amado irlandés, tan altivo, tan apuesto - contra su pecho el retrato . Golpean la puerta. - ¿ Quién es ? - pregunta mientras comienza a guardar todo nuevamente en el baúl.

           - Soy yo madre - contesta Felipe. Ella cierra el baúl, lo levanta y lo lleva hasta su armario mientras le dice a su hijo que pase, éste lo hace, viene bastante entusiasmado. - Vine a avisarle que ya llegaron los indios. Pensé que le gustaría darles la bienvenida y estar presente en la bendición que dará el padre Salvatierra. - Estoy un poco fatigada, hijo. Ve tú - le dice haciendo que arregla un vestido. - Vamos, madre. Usted es la ama y señora de la hacienda. La ceremonia no sería lo mismo sin usted. Viene don Pablo Asís, el jefe de la tribu y claro, su hijo Alejandro. - No sé por qué te da tanto gusto que lleguen - le dice molesta - Son sólo unos pieles rojas. - Alejandro es mi amigo. - Eso no le quita lo indio. - Bueno, no quiero discutir con usted. Si gusta estar con nosotros allí la esperamos - sale de la habitación. Ella suspira, cierra la puerta del armario y se apoya contra él.

     En la cabaña el sheriff Villalba está hablando con Green. - Lo que me trae aquí es un asunto delicado Sr. Green. - Dígame. - ¿ Es cierto que mandó dos hombres a buscar oro a la hacienda de los Moreno ? - No sé de qué está hablando. - le contesta después de unos segundos. - Si lo hizo estaría cometiendo un delito. Voy a ir a la hacienda de los Moreno y si compruebo que es verdad le advierto que lo tendré que arrestar. El doctor Thomas se levanta y se aparta. Green se para amenazador. - Vaya, vaya Villalba. Está bien informado. - ¿ Entonces acepta que los envió ? - No lo niego. Es la pura verdad. - Entonces tendrá que acompañarme - le dice mostrándole las esposas. - No Villalba. Yo no voy con usted a ninguna parte. A mí ningún mejicano me ordena lo que tengo que hacer. - Soy el sheriff del Pueblo de Todos los Santos y tengo autoridad para hacerlo. No me obligue a llevarlo por la fuerza - hace un ademán de tomar su pistola . Green toma el revólver que había dejado sobre la mesa, la empuja al suelo y le apunta. - Anímese sheriff. Vamos a hablar. En tanto, en la hacienda se encuentran los indios que vinieron para la esquila. Felipe sale a recibirlos . - Alejandro - llamando a su amigo. - Felipe - dice Alejandro separándose del grupo. Se dan un abrazo y la mano. - Bienvenidos sean usted y su gente, don Pablo . - Como todos los años, venimos a la misión de esquila - dice Pablo. - Y me alegra mucho porque los indios yahís son los mejores esquiladores de los alrededores. - ¡ Pero aquí no veo borregos ! - dice don Pablo jocoso mirando a su alrededor - No hay nada que los yahís puedan trasquilar. - Las ovejas están en las dehesas, mañana empezarán a desfilar por aquí. - Bueno, eso quiere decir que hoy ovejas no, violín sí. - Juan - llama Felipe - Mire que la gente de don Pablo se instale donde siempre y que estén surtidos de lo que necesiten: carne, gallina, manteca, café, harina y tabaco. - Lo mejor lo último - dice don Pablo. Los demás ríen. - Vayan a instalarse y luego vengan a la capilla porque el padre Salvatierra nos va a dar la bendición para que tengamos una buena esquila. Juan se los lleva a todos. Alejandro y Felipe se quedan solos. - Alejandro, te tengo una noticia. Mi hermana Ramona está por llegar a la hacienda. - Has de estar muy contento. - ¡ Más que eso ! Tú sabes que desde que se la llevaron al convento me quedé solo. - Me da mucho gusto por ti. Ha de ser toda una señorita. Ya no podremos jugar como cuando éramos niños. Ahora que Ramona es mujer no podrá tener confianzas con un indio yahí como yo. - le comenta como lo más natural pero levantando la cabeza altivo. Felipe queda serio ante la verdad que encierran sus palabras.

     En la cabaña Merryl levanta la mesa y sobre ella el doctor Thomas coloca un mapa. - Vamos a crear un imperio en California - le dice Green al sheriff - Aquí hay oro sheriff y luego vamos a traer reses que valdrán lo mismo que el oro. Si en Tejas lo hicieron, yo voy a hacer lo mismo en California. Ustedes los mejicanos no quieren entender el progreso. - ¿ Y por qué no intentan hacer sus planes dentro de las leyes? - Ja, ja. ¿ Las leyes ? - ríe Green. . Thomas se acerca al sheriff y le quita el arma - A mí las leyes no me interesan. Para mí la ley es ésta - mostrándole el revólver. - ¡ Usted está loco ! - Eso mismo dijeron ustedes de nuestro ejército y ya se ve, nos quedamos con la mitad de México. - De cualquier forma, hay tratados. Usted no puede imponerse por la fuerza. Si quiere hacer negocios en este pueblo tiene derecho a hacerlos, pero con apego a la ley. La intromisión en propiedad ajena está prohibida. - Palabrerías. La vida es corta para llevar a cabo mis planes Villalba. Creo que la suya ya llegó a su fin. - Usted va a acabar en la horca, como todos los asesinos - Green amartilla el arma, se acerca a él, le apunta a la cabeza y dispara. El sheriff cae muerto con un balazo en la frente. - Doctor Thomas, todos los imperios se han construido sobre una montaña de cadáveres y nosotros vamos a empezar a levantar el nuestro con este. - Villalba era un sheriff. Van a hacer averiguaciones y a usted lo van a colgar por asesinato Green. - No, si usted me ayuda, eso no sucederá. Merryl, sácalo de aquí. - y patea el cadáver. Es de noche. El carruaje llega al pueblo. Ramona baja de él y observa sonriente a su alrededor. Las monjas se ponen junto a ella y observan espantadas el lugar. - ¡ Esto es el Pueblo de Todos los Santos ! - exclama la madre - ¡Ay, qué Dios nos acompañe !

         

     Al dia siguiente. Merryl entra al pueblo cabalgando, tras él llevan el cadáver del sheriff atravesado en su caballo. La gente comienza a agolparse a su alrededor. Junto a la oficina del sheriff aparece el doctor Thomas . - ¡ Atención! , ¡ atención Pueblo de Todos los Santos! - llama - El sheriff Villalba fue asesinado y debemos oír el testimonio del señor Merryl que fue testigo de este crimen. - Vi que un grupo de bandidos mejicanos le habían tendido una emboscada al sheriff. - Oyeron, unos mejicanos - recalca Thomas - Unos bandoleros que son la peste para la paz y el progreso de este país. - ¿ Cómo pudo saberlo desde lejos que eran mejicanos ? - pregunta uno de los hombres del pueblo. Merryl no sabe qué contestar, el doctor se queda algo cortado y luego dice: - Por . . . por sus sombreros, pero dejémonos de alegatas inútiles. - ¡ Cómo que inútiles ! - interviene una mujer ! ¿ Qué, no queremos colgar a los asesinos? - El resto del pueblo dice que sí. Que quieren justicia. - Justicia - grita el doctor Thomas - Sí, justicia es la palabra. Estamos a merced de unos bandidos mejicanos sin escrúpulos que pueden venir a atacar este pueblo en cualquier momento. Propongo que nombremos un nuevo sheriff. - mientras habla Ramona y las monjas salen del hotel y suben al carruaje. - Yo tengo al mejor candidato, un hombre valiente y honesto, Jack Green. Es americano como todos nosotros, él nos defenderá de todos los extranjeros, de indios y mejicanos porque me consta que es un hombre íntegro a carta cabal - junto a él se coloca Green afeitado y pulcro - Éste es Jack Green. El pueblo aplaude y grita aprobando. Ramona observa todo esto desde el carruaje muy sorprendida. - Él es de nuestra raza y defenderá a nuestras familias - sigue diciendo el doctor, el carruaje de Ramona comienza a avanzar. Mientras pasan ella observa curiosa todo - ¿ Quién mejor que él para gobernar este pueblo ? - Green sonríe, el pueblo aplaude .   Sandra S. Vallejos

     Capítulo Nº 4 ( 06 - 04 - 00 ) El doctor Thomas hace la presentación del nuevo sheriff del pueblo. - Éste es Jack Green. Él es de nuestra raza y defenderá a nuestras familias. Quién mejor que él para gobernar este pueblo. Ramona ha observado toda esta escena desde el carruaje, se muestra muy sorprendida.

     En la hacienda, Felipe sale llevando la yegua de la brida. Se le acerca Alejandro. - ¿ Cómo ves a la yegüita ? - le pregunta. - Briosa. Indomable. - Se llama Rubí y se la pienso regalar a Ramona. - Pues entonces está bien. Dicen que las cosas se parecen a su dueño. Me acuerdo de tu hermana, briosa, indomable. - Y muy traviesa. Con carácter de gato montés, igual a mi madre - se ríe Felipe. - ¿ Me la prestas ? - señalando la yegua. - Con gusto, a ver si logras amansarla. - Alejandro se la lleva. El carruaje que transporta a Ramona sigue su camino hacia la hacienda. La monja mayor que la acompaña le dice: - Es época de guerra, de sangre, de intolerancia, sin temor de Dios. - Espero que la hacienda no haya cambiado tanto - dice Ramona - Estoy un poco inquieta porque voy a ver a mi madre. Ojalá ella sí haya cambiado. - ¿ Por qué dices eso Ramona ? - le pregunta la otra monja. - Pues, porque la verdad mi mamá era muy enojona. - ¡ Ramona no hables así de tu madre! - la regaña sor Leonor. - Lo hice sin afán de ofender a nadie, madre. Pero es cierto, mi mamá era muy estricta y muy corajuda. - Pero ella te dio la vida. Además los hijos no deben hablar mal de sus padres . - Doña Ramona Moreno es una mujer muy enérgica pero de buen corazón. - acota la madre - Es muy generosa, al convento nos llegaban cuantiosas limosnas de su parte. Estoy segura de que te va a recibir con los brazos abiertos. - ¡ Dios la oiga ! Ya no pienso en otra cosa que en llegar a la hacienda. Pasé muchos años alejada de mi familia pero este viaje se me ha hecho más largo que todo ese tiempo. - Paciencia y moderación Ramona - le dice la monja mayor . Ramona le sonríe y vuelve a mirar hacia fuera. El padre Salvatierra está arrodillado rezando frente a un gran árbol. A un lado se la ve a Juan y al Norteño acarreando bolsas con la lana esquilada. - Juan, ¿ por qué siempre que viene, el padre Salvatierra se arrodilla a rezar ahí, en ese árbol ? - ¿ Qué tiene de malo? - No, pues nada. Oye Juan, ¿ será cierto que ahí está enterrado un difuntito ? - ¿ De dónde sacaste eso Norteño ? - dice Juan sorprendido. - Pues eso dicen. - ¿ Quién dice ? - Pues la gente, ¿ quién más ? - ¡ Ay Norteño! ¡ Pareces vieja ! Te encanta el chisme y el olor a azufre. Ambos se van dejando al padre rezando.

     En la galería de la casa Marta aparece con una imagen de la virgen en las manos, frente a ella aparece doña Ramona. - ¿ Adónde llevas esa virgen ? - le pregunta. - El amo me pidió que la pusiera en el cuarto de la niña Ramona. - Arreglar la habitación no es cosa de hombres. No veo por qué Felipe tenga que poner a todo el mundo a trajinar solo porque llega Ramona. -        Es que el niño la quiere mucho, es su única hermana. Lo raro sería que no le diera gusto. ¡ Hace tantos años que no la ve ! - Está bien, llévala. ¿ Dónde está el padre Salvatierra ? - Ahí, fuera, junto al árbol. - ¿ Junto al árbol ? - se sorprende . - Sí, ahí, mero. - No te quedes ahí. Ya lleva esa virgen - se vuelve y entra en la casa. Ahora doña Ramona se encuentra en el patio de la hacienda, conversando con el padre Salvatierra. - Ya casi nadie recuerda a Angus - le dice con tono triste - Sólo usted y yo padre. Quisiera verlo enterrado en la capilla, como se merecía. Después de todo fue un irlandés muy valiente que ayudó a nuestro ejército a defender la ciudad de México. - Y muy católico como todos los que lucharon en el batallón de San Patricio. Doña Ramona se queda callada, parece muy, muy triste. A su mente acuden recuerdos. ( Es de noche, ella se encuentra con Angus quien le recrimina: - ¿ Por qué te casaste ? ¿ Por qué no me esperaste ? .Me juraste amor. - Pensé que habías muerto en la guerra Angus. Pasaron muchos meses sin que tuviera noticias tuyas. Tuve unas noches muy amargas, imaginando que te habían ejecutado en México. - Fui de los pocos que logró escapar, pero dime, ¿ por qué te casaste? - Mis padres decidieron mi boda con el general Alonso Moreno - le dice ella dándole la espalda. - No morí en la guerra pero tú me acabas de matar para siempre, Ramona Gonzaga . - le dice con los dientes apretados. Se da vuelta para irse pero se vuelve y le pide impetuoso - Todavía arde, vénte conmigo, vámonos de aquí. Deja todo y huyamos - se inclina y la besa . Ella se separa - No, no puedo, no puedo - le dice desesperada - Estoy esperando un hijo. - Pues, no me importa Ramona. Yo le daré mi apellido, pero vámonos. - Te amo Angus, pero no. No puedo hacerle esto a mi familia. Perdóname, perdóname, pero no puedo, no puedo - y sale corriendo. - Ramona - la llama él inútilmente. ) Se vuelve a la escena en la hacienda. - Han pasado más de 20 años y no lo he podido olvidar padre. Nunca olvidé a Angus O'phail. He vivido en pecado mortal todo este tiempo porque ... aún casada con Alonso Moreno siempre quise a ese irlandés. - Amar no es pecado , hija. - Cuando es un amor prohibido sí padre, sí.

     En el cuarto de Ramona se están haciendo todos los arreglos para su llegada. Margarita coloca la virgen en su pedestal. Marta está haciendo la cama. Una niña las ayuda con los almohadones. - Sábanas de lino, mantas de lana, la colcha de la abuela que tanto le gustaba a la niña - enumera Marta a Felipe que está inspeccionando el ropero. - El ropero huele a encerrado - le dice él. - Le pondré retama y pétalos de rosa. Felipe se acerca a las ventanas y las abre. Margarita le dice: - Ya le pusimos en las ventanas macetas con huele de noche. - ¿ Quién es esa niña Ramona ? - pregunta la niña. - Mi hermana, Delgadina - le contesta feliz Felipe - Tú no la conociste, todavía no habías llegado a la hacienda, pero te va a caer muy bien. - ¿ Y voy a poder jugar con ella ? - Ah, pues claro que no huerca, pero si Ramona ya no es una niña, ella es toda una señorita como yo. - Ah!!! Pues, ¿ cómo dicen niña, yo creí que era como de mi tamaño ? Margarita le dice que mejor salga a jugar al patio. Felipe le dice que la deje. - ¿ Y a qué hora llega Ramona, Felipe ? - le pregunta Margarita. - No seas igualada Margarita - la reprende Marta. - Ay, má. ¿ Qué ? - Margarita y yo siempre nos hemos tuteado marta - le dice Felipe. - Pero a doña Ramona no le parece. - A mi madre últimamente no le parecen muchas cosas. - Bueno, ¿ y a qué hora llega , pues ? - insiste Margarita - Según yo, estará aquí antes de la comida. - ¿ Y es bonita ? - pregunta Delgadina. - Debe estarlo - le dice Felipe. - ¿ Y si se puso fea, Felipe ? - exclama Margarita. - ¡¡¡¡ Margarita !!!!- exclama Marta escandalizada. - ¡ Qué má ! - Si en su juventud mi madre fue la flor más bella de California y según me cuentan mi padre era bien parecido, Ramona no tendría por qué estar fea ¿ verdad Marta ? - ¡ Qué va ! ¡ Ha de estar rechula !

          En tanto en el Pueblo de Todos los Santos muchos del pueblo están reunidos en la cantina. Cuando entre Green, todos lo aplauden y vitorean su nombre. - Silencio, silencio - les pide Jack llegando al mostrador - Amigos, ustedes aceptaron que yo fuera la autoridad de este pueblo, este pueblo que aún lleva un nombre extranjero. Por eso mi primera propuesta es que de aquí en adelante este lugar lleve un nombre americano. Les propongo que en vez de llamarse Pueblo de Todos los Santos desde hoy pase se llame Spurtown. - todos en la cantina comienzan a aplaudir y gritar el nuevo nombre del pueblo, estando así de acuerdo con el cambio de nombre. - Yo voto por ese cambio - dice el Colorado. - Pues a mí no me gusta nada - dice una linda mujer poniendo cara de desagrado. - Ya es hora que ejerzamos nuestros derechos - dice otra mujer - ¡ Spurtown para los americanos ! - Todos aplauden. - No queremos mexicanos ni pieles rojas - dice el doctor Thomas. - Sí, señor , sí. - grita alguien. - Una ronda para todos - dice Jack - Yo invito. - más aplausos. Todos están satisfechos. Davis está solo en el campo, está desgastando las cuerdas que le atan las manos en una piedra. Por fin logra romperla . Escucha el relincho de un caballo y las ruedas de un carruaje. Se para y se acerca al camino trastabillando colocándose frente al vehículo en el que viaja Ramona. El conductor detiene el carruaje, su acompañante le apunta con su rifle. - Ayúdeme, por favor - les dice Davis. - ¿ Qué sucede ? - pregunta una de las monjas. - Compadézcase de mí, hermana . Deme un poco de agua y alimento. Estoy sediento y mal herido - les dice mostrándoles la espalda cubierta de sangre . Las mujeres se horrorizan. - ¡ Virgen Santa ! ¡ Tiene la espalda destrozada ! - ¿ Le ayudo madre ? - pregunta uno de los conductores. - Claro, dele agua y un poco de pan. El hombre baja del pescante y le alarga una cantimplora. Davis toma del ella con ansia. - Unos forajidos me asaltaron, me robaron mis pertenencias y mi caballo - les dice. - Mmmm - le dice el hombre mirándole la espalda - Más bien parece que lo azotaron con un látigo , amigo. - Pues, sí me golpearon con un " fuete " eran unos salvajes, peores que los pieles rojas. Cuídense mucho porque en esta región hay mucha gente sin escrúpulos. - Madre - dice Ramona que ha estado mirando soñadora el paisaje - ¿ Me puedo bajar para respirar el aire del campo ? - Sí, te acompaño, hija. Ramona baja del carruaje y mira a Davis, él hace lo mismo muy interesado, mientras come el pan que le han dado, la monja la aparta. Margarita , Delgadina y Felipe se encuentran en el comedor de la hacienda. - Voy a lavar todo esto - dice Margarita con un hato de sábanas y mantas en los brazos - Están requetellenas de polvo y huelen a encerrado. - En eso entran doña Ramona y el padre. - Buenas días , señora - los saluda ella - Buenos días, padre. - Buenos días, Margarita. ¿ Delgadina ? ¿ Cómo has crecido ? - saluda el padre - Ándale Delgadina - dice Margarita - Acompáñame a lavar todo esto . Permiso - y se retira. - ¡ Cómo pasa el tiempo ! - exclama el padre - Esa criatura está enorme y siento que apenas ayer la bauticé. - ¿ No piensas ir a vigilar la esquila , Felipe ? - le pregunta doña Ramona a su hijo. - A eso voy madre - le dice él a la defensiva. - Pues ya va para mediodía y tú en la casa haciendo labores que no te corresponden - lo reprende ella. - Sólo quería disponer bien la pieza de Ramona. Estaba llena de polvo. - Esas no son tus obligaciones, en todo caso son las mías. - No se ponga así, madre. Yo nunca he descuidado mi trabajo, pero esta vez es algo especial, llega Ramona. - Felipe tiene razón hija. Es natural que esté tan contento de recibir a su hermana. - Ya vete a vigilar esa esquila Felipe y por lo que respecta al recibimiento de Ramona, yo me hago cargo. - Con su permiso padre - dice Felipe mirando enojado a su madre. - Pasa hijo - le dice el padre.

          En cuanto su hijo sale, doña Ramona se tapa los ojos como desesperada. El padre le dice : - Domínate, hija. No está bien que le guardes ese rencor a tu hija. Esos sentimientos son como mala yerba que no te deja florecer. Mira como maltrataste al inocente de Felipe. - ¡ Pobre hijo mío ! . Él no tiene la culpa que la llegada de Ramona me ponga de este ánimo, tan ... desagradable - dice saliendo de allí. En tanto en el camino, Ramona regresa de su paseo, el conductor le da a Davis un odre con agua para el camino - Tómese esto, todavía falta mucho para llegar al Pueblo de Todos los Santos. - Tome - le tiende la monja un bulto que ha sacado del carruaje - es un poco de comida. - Gracias hermana, muchas gracias - dice Davis humildemente tomándolo. - Sube Ramona - ordena la monja haciendo ella lo propio. - ¿ Ramona ? - se sorprende Davis. - ¿ Sí ? - contesta ella intrigada. - ¿ Es algo de la dueña de una hacienda que está allá adelante ? - Su hija, ¿ por qué ? - la monja se asoma por la ventanilla. - No cabe duda que de tal palo tal astilla. Su madre también es muy hermosa. - ¡ Qué tenga buen vieja señor ! - saluda la monja cortando la conversación. Ramona sube al carruaje. - Davis hermana, me llamo Davis - el carruaje parte . Davis, parado en medio del camino lo mira unos segundos y dice : " Infelices mejicanos " y dando la vuelta emprende la marcha hacia el pueblo. Juan y el Norteño están arreglando cercas. Junto a ellos pasa Alejandro montando a Rubí. - Es la yegüita que el patrón quiere para la niña Ramona - dice el Norteño atando la cerca. - Sí, Alejandro la está amansando. - Me cae rete mal ese indio alzado. ¿ No sé quién se cree ? - No hables así, Alejandro es el mejor amigo del amo Felipe. - Pues, no entiendo, después de todo no es más que un indio. - Alejandro es muy trabajador. Hace lo que 10 de ustedes en un día y lo hace bien. ¡ Cómo tú !, mira ese amarre, mira como lo dejaste, mira - le dice moviendo la cuerda que estaba atando. - Ah, pues ándale, si en eso estaba - y revisa lo que está haciendo. En tanto varios pobladores acaban de sacar el antiguo cartel con el nombre del pueblo y acaban de colocar el nuevo : Spurtown.

     En la oficina del sheriff, Jack está tomando posesión de la misma. Merryl entra con una cajón con botellas y le dice: - Todos están felices cambiando el letrero del pueblo. Spurtown se oye muy americano. - ¿ Qué pasó con Davis ? ¿ No apareció ? - No. Yo creo que lo mataron estos mejicanos de la hacienda. - Peor para ellos, ya me la pagarán. Violencia, muerte, terror. Eso es lo que les espera a esos arrogantes. - Pero también le tengo una buena noticia , jefe. - le pasa un vaso con wisky. - Sheriff Green - le dice riendo - Sheriff desde ahora para ti y para todos Sheriff Green, aunque te cueste más trabajo - Como usted diga sheriff. Voy a traerle su sorpresa. - Sale de la oficina y regresa con Nepo. - Ándale - le dice empujándolo dentro de la oficina , Nepo cae al suelo. - Este es el maldito soplón. - Levántate perro - le dice Green - ¡ Qué te levantes perro ! - se acerca y lo levanta él mismo - Levántate. Eres el único que pudiste informarle al sheriff Villalba, al difunto sheriff Villalba que yo mandé gente a buscar oro a la hacienda de los Moreno. - Este yo, sabe , yo ... - ¿ Fuiste o no fuiste tú, Nepo ? - Pues que yo recuerde - se detiene, Jack amartilla su pistola y le apunta. - ¿ Fuiste o no ? - Pues , pues sí. Yo fui - Jack deja de apuntarle y se ríe. Lo toma de la pechera . - Así que tú fuiste - le dice riendo. - Sí, jefe, yo fui. La verdad , pues sí. - Así que esas tenemos. Eres un verdadero bastardo. - ¡ Cómo usted diga , jefe Green ! - ¡ Sheriff Green ! - interviene Merryl. - Sheriff Green - repite Nepo. - ¿ Dime una cosa ? - le interroga Green ¿ Cómo quieres morir ? ¿ Ahorcado ? ¿ De un tiro ? ¿ A golpes ? - Mejor en mi camita y de viejito - Jack lo mira y lo suelta - ¡ Qué bueno que me dejó de apretar porque me estaba poniendo todo prieto - dice Nepo con humor. - Yo creo que lo mejor es matarlo como a un cerdo - dice Merryl apuntándole con una pistola. El carruaje de Ramona viene por el camino, se ve a Alejandro que montando a Rubí cruza el camino, justo en frente del vehículo. " A un lado indio " - le dice el conductor. Alejandro hace corcovear el cabello frente a ellos mirándolos con fiereza, Ramona se asoma. Alejandro se acerca al costado del carruaje y la descubre, Ramona se levanta el velo y sus ojos quedan prendidos unos instantes , ¿ reconociéndose o tal vez sintiendo algo más ?     Sandra S. Vallejos.

     Capítulo Nº 5 ( 07 - 04- 00 ) Alejandro se acerca al carruaje donde viaja Ramona, tanto ella como él se observan en silencio. El coche se pone en movimiento, Ramona queda como sorprendida por la reacción que ha tenido ante la vista de ese hombre. El coche se aleja, Alejandro lo lo hace en sentido contrario.

     En la oficina del sheriff - ¿ Así que eres un soplón, Nepo ? - le dice Jack - vamos pues, habla, ¡ habla! - Pues, digamos que ese es mi trabajo. El espionaje, la confidencia, el soplo, la delación. Llevar y entregar correo es mi negocio. Soy chiva, pues. - Ya veo. - Ah no, pero siempre al servicio de la autoridad en turno, jefe. - ¡¡ Ah ,sí !! Ja, ja. - Y ahora que usted mero, es el sheriff pues, puedo trabajar para usted. No salgo caro, unos dolaritos, una botella, un poco de tabaco, nada más. - Trabajar para mí - dice Jack pensativo. - Así mero. Soy la mejor oreja de toda California. - Jack sonríe, se dirige a su escritorio. - Lo voy a pensar - Merryl se acerca protestando - Pero sheriff . . . - Green lo detiene con un gesto - ¡ Ey !, déjalo ir. - Merryl insiste - Es una rata, merece que lo desollemos. - ¡ Ya sé que es una rata asquerosa ! - se levanta Jack enojado de la silla - pero nos puede servir. ¡ Déjalo ir ! - Nepo sonríe socarrón ante el enfrentamiento. En tanto en la hacienda, doña Ramona y el padre están en el despacho. - Aquí está padre - le dice entregándole una bolsita - mi limosna anual para la misión de San Juan Capistrano. - Gracias, hija. Eres muy generosa. Dios te lo recompensará. - Es lo menos que puede hacer una como cristiana. Usted y su orden han hecho mucho bien en esta comarca. Han cristianizado indios. Han extendido nuestra fe por toda California. - Ojalá y así fuera , hija, pero ¡ qué va ! . Estos lares son inmensos y cada vez hay menos católicos. Los inmigrantes no tienen respeto ni por nuestra religión ni por nuestras costumbres. - Ni por la propiedad ni por nada, padre. Y no crea , eso me preocupa. Ese gambusino que atraparon en nuestras tierras es sólo un ejemplo de que pronto vendrán más. - Cada vez llegan más americanos y cada vez se oye menos el castellano, pero hay que resignarse a la voluntad de Dios. - Ya la de los hombres, padre. Porque son ellos los que escriben las leyes y las hacen a su conveniencia. Se escucha gritos de afuera, alguien grita varias veces : " Ahí viene la niña Ramona ". Doña Ramona se levanta de su silla sobresaltada, el padre la observa. Ella se dirige a la ventana y mira hacia fuera . - Ya llegó, padre - le dice angustiada. Fuera comienzan a agolparse los empleados, echan a sonar las campana. Felipe sale corriendo sumamente feliz, el carruaje entra al patio y se detiene frente a la casa. Ramona baja muy sonriente, se levanta el velo, observa a Felipe que la mira totalmente hechizado. - Felipe - le dice con una sonrisa. - Ramona - dice él caminando hacia ella. Ambos se abrazan fuertemente, se separan y se miran a los ojos, él parece impactado, se vuelven a abrazar. Doña Ramona continúa mirando por la ventana. El padre la apura: - ¿ Qué tanto esperas, hija ? . Vamos a recibirla. - No, padre, no. - dice ella con voz trémula - No la quiero ver. Me da miedo. - ¿ Miedo tú, Ramona Gonzaga ? - Sí, padre. Porque Ramona no viene sola, viene con mis recuerdos. Fuera, Ramona ve a Lucio y lo saluda - ¡¡ Lucio !! - exclama reconociéndolo. - Niña Ramona - éste se saca el sombrero - ¡ Qué grande está y tan chiquita que se fue, ¡ Bienvenida! - ¡ Gracias ! - dice super simpática tomándose del brazo de Felipe que no puede apartar la mirada de ella. - ¡ Mi niña ! - se adelanta Marta - ¡ Qué cambiada está ! . Te has puesto más chula de lo que me imaginé. - muy emocionada. Ramona se acerca a ella, la toma de las manos - ¡ Nana ! , ¡ Marta ! - y la abraza feliz. - ¿ Ya no te acuerdas de mí, Ramona ? - le pregunta Margarita. - ¿¡ Margarita ! ? - reconociéndola - ¡ Esa mera ! - y con un gritito se lanza en los brazos de Ramona . Se abrazan fuertemente. - ¡ Margarita !, no seas tan atrabancada tú - le llama la atención su madre intentando separarla. - Déjala Marta, déjala - le dice ésta y en ese momento ve a Delgadina. Se agacha frente a ella - A ti no te conozco, ¿ cómo te llamas ? - Delgadina - responde ésta con una gran sonrisa. - Mmm, eres delgadita y muy bonita - le dice sonriente y le da un beso en la mejilla. - Tú eres la más bonita de todas. - Gracias. - Toma- le tiende un ramito de flores del campo - ¡ Muchas gracias ! - se lleva la mano al cuello y se quita el camafeo que lleva - Un regalo para ti Delgadina - le dice colocándoselo. Felipe mira esta escena como maravillado. - Gracias - sonríe feliz Delgadina. Ramona se levanta y ve a Sofía - ¿ Sofía ? - interroga complacida y le tiende una mano. - ¡ Niña Ramona ! - exclama ésta abrazándola con cariño. Felipe en tanto se acerca a las monjas. - Soy Felipe Moreno Gonzaga, el hermano de Ramona. Sean bienvenidas a esta casa. - Ramona lo recordaba mucho en el convento - le dice la monja. - Y yo desde que se fue - le dice volviéndose a mirarla - No hubo día que no pensara en ella. Aparece doña Ramona, apoyada en su bastón y seguida por el padre. Ramona la descubre y la mira sonriente. - ¡Mamá !. ¡Mamá, te extrañaba tanto ! - le dice y se dirige a ella abrazándola. Doña Ramona queda como paralizada, no la abraza, sólo la toca para separarla de sí. - Yo también Ramona - le dice - Yo también te extrañé mucho. Ramona vuelve a abrazarse a su madre. Felipe observa la escena sonriente. Ahora sí, con cara de resignación, doña Ramona la abraza .

          Más tarde, todos están en el comedor. El padre bendice la comida - Bendito seas Señor que derramas tus frutos, te agradecemos tu misericordia y te rogamos que nos cubras con tus bendiciones pro diario. Amén. - Felipe ha estado observando a su hermana y cuando el padre termina levanta su copa. - Antes de empezar quiero hacer un brindis por tu llegada Ramona - ésta le sonríe. - Me parece imprudente , hijo - dice Doña Ramona - Ni el padre Salvatierra ni las hermanas toman vino. - Bueno, tratándose de Ramona y por esta ocasión sí le aceptaré una copita - dice la madre. - Bueno, y yo también - acepta el padre. - Bueno - dice la doña resignada - Pues, ya que todos quieren beber vamos a brindar. Por ti, Ramona - le dice levantando su copa hacia ella. - Gracias mamá - dice Ramona muy sonriente levantando su copa. Mira a todos - Yo brindo por ustedes y por la alegría que me causa volver a verlos. Fueron tantos años de ausencia que hasta me costó trabajo reconocerlos. - En cambio yo - dice Felipe - te hubiera reconocido en cualquier parte. - Bien, bien - dice la doña - salud - Todos brindan. Ramona y Felipe se miran. La doña observa incómoda este intercambio. Ya están de sobremesa. - Van a pasar la noche aquí, ¿ verdad hermana ? - le pregunta el padre. - Así es, padre. La señora Morenos ha sido muy amable en hospedarnos. Mañana salimos. - ¡ Qué bueno que se quedan , madre ! - dice Ramona - Porque las voy a echar de menos. - Fueron tantos años que a mí también se me va a hacer muy difícil esta separación. - y dirigiéndose a doña Ramona - Debo decirle señora Moreno que Ramona es una joven intachable, tuvo un comportamiento ejemplar en el convento - Ramona sonríe. - Mal haría sino - dice doña Ramona en tono duro - Con ese fin la envié al claustro, para que aprendiera a templar su espíritu. - Pues así lo ha hecho. Ramona aprendió el catecismo y la disciplina rígida que modela el carácter. - Me siento muy orgulloso de ti Ramona - le dice Felipe - Sé que las reglas del convento son estrictas. Te felicito - Ramona le sonríe dulcemente. Felipe se levanta - Y ahora quiero que me acompañes , porque te tengo una sorpresa. - ¿ A mí ? - dice ella sorprendida. Doña Ramona lo observa acercarse a la silla de su hermana más sorprendida aún que ésta. - Espero que no les importe si se las robo un ratito. - No, no, claro que no Felipe, vayan - le dice el padre. - A mí no me parece apropiado - interviene doña Ramona . Ramona pierde la sonrisa - Estando aquí las hermanas y el padre Salvatierra deberían acompañarnos a la sobremesa. - Déjalos que se vayan, mujer - le dice el padre - La juventud con la juventud y los viejos con los viejos. - ¿ Sí nos das permiso, mamá ? - pregunta Ramona vacilante. - Si el padre opina que pueden ir pues, yo que más puedo decir. Tanto Felipe como Ramona recuperan la sonrisa, Ramona se levanta y ambos tomados del brazo salen.

          Afuera viene llegando Alejandro montado en el caballo, se detiene frente a ellos. Felipe le dice a Ramona: - Esta es tu sorpresa, Ramona - ¿ Cuál ? - pregunta ella sin saber a qué se refiere. - La yegua. Se llama Rubí y es para ti. - Alejandro se baja del caballo - ¿ Te acuerdas de Alejandro ? - Claro que me acuerdo . . . , lo acabo de ver en el camino. - ¡¡Ah !!, ¿ se encontraron ? - No exactamente - dice Alejandro. - Nos cruzamos en el camino, pero no lo reconocí. - Yo tampoco a usted señorita - le dice Alejandro muy formal. - Háblale de tú - interviene Felipe - fuimos amigos desde niños, no hay por qué ser tan formales. - Me da gusto volver a verte, Alejandro - le dice ella. - A mí también - le dice con tono suave y un esbozo de sonrisa. - ¿ Si les parece podemos dar un paseo a caballo mañana? - La yegua no está lista - le dice Alejandro - Todavía está muy briosa. - No le tengo miedo - dice Ramona acercándose al caballo - Si va a ser mía, yo la voy a domar. - No te confíes que Rubí es muy arisca - le dice Felipe. Ramona le toca la cabeza al caballo. Alejandro lo sostiene de la brida. Ambos están muy juntos, ella le echa una mirada de reojo mientras acaricia al caballo, él hace lo mismo. Se sonríen. Ya es de noche, doña Ramona en su cuarto está rezándole a la virgen. - Ya regresó, señora mía y no lo puedo evitar. Veo a Angus Soffel en sus gestos, en su mirada. La veo y te recuerdo Angus, es altiva como eras tú y tengo que aceptarlo tiene tu encanto también - suspira , continúa con sus rezos. Felipe y Ramona entran al despacho. - Resultaste ser muy buen administrador Felipe. La hacienda está muy bonita. - Pues no es ninguna gracia. No tengo otra cosa que hacer. Mi trabajo es mi única diversión. - Has de tener muchas enamoradas - le dice ella con una sonrisa pícara. - ¡ Qué va !. El padre Salvatierra teme que me quede solterón - ambos ríen .. - No deberías - le dice ella acariciándole la mejilla - Eres muy apuesto. - Salgo muy poco. Nuestra madre está muy sola, alguien le tiene que hacer compañía. - Tenía miedo de verla - le confiesa Ramona. - ¿ Por qué ? - se sorprende él . - No sé, quizá porque nunca entendí que me enviara tantos años al convento. ¿ Tú sabes por qué lo hizo, Felipe ? - No sé. Yo creo que es porque está chapada a la antigua. Y pensó que como señorita era más conveniente que te educaras con monjas. - Pero afortunadamente para mí, el convento se cerró - dice ella riendo y tomándolo de las manos - y no pienso volver a enclaustrarme. - Te prometo que aquí no te vas a aburrir. Yo me voy a encargar de que cada día que pase, estés feliz de haber regresado a tu casa. - Felipe, ¡ te extrañaba tanto ! - y lo abraza sonriente. Felipe se queda tieso al sentirla entre sus brazos. Marta está sirviéndole la merienda a doña Ramona en su cuarto. Golpean a la puerta, la doña da el permiso para que pasen. Es Ramona que entra muy sonriente. - Vine a darte las buenas noches mamá. - Te puedes retira Marta - dice la doña mirando con dureza a Ramona. - Con permiso - dice ésta saliendo. - ¿ Por qué no quisiste ir a merendar ? - le pregunta Ramona agachándose junto a la silla donde se encuentra su madre. Ésta se levanta y le dice - Felipe me habla de usted. - Discúlpeme, mamá. Perdí la costumbre. - Hay muchas cosas que tienes que recordar. Eres Ramona Moreno Gonzaga y con esos apellidos llevas una gran responsabilidad. - ¿ No la entiendo ? - Lo que quiero decir es que te tienes que comportar como una señorita decente. Ya no eres una niña y no quiero que vayas a intimar con la servidumbre. Hay muchos extraños en la hacienda y te tienes que cuidar. - ¿ Quiere decir que aquí también voy a estar encerrada ? - En cierto modo sí. - Yo creí que aquí iba a ser diferente, que tendría libertad. Tenía tantas ganas de regresar para salir al campo, cabalgar, bañarme en el río. Vivir entre cuatro paredes no me ha sido fácil mamá. - ¿ Me estás recriminando algo , Ramona ? - ¡Claro que no!. Lo que pasa es que para mí, la vida conventual era como estar prisionera. - Vámonos poniendo de acuerdo, Ramona. En esta casa también hay reglas. No estarás en una celda pero eso no quiere decir que vas a ir de aquí para allá como vaca sin cencerro. - ¿ O sea que no voy a poder salir ? - No sin mi permiso. Una señorita educada tiene que observar cierto recato. Sobre todo obediencia. ¿Qué ? ¿ No te enseñaron eso en el claustro? - Sí, mamá - le dice Ramona, muy triste. - Bueno. Déjame que me siento fatigada - se vuelve a sentar. Ramona se dirige a ella, se agacha junto a su silla, pone sus manos sobre las de ella y le dice: - Mamá, yo la quiero mucho. Y me duele que sea tan distante conmigo - le besa una mano - ¿ Qué tengo que hacer para que me quiera ? - No contradecirme - le dice dura. Ramona se para, la mira en silencio con tristeza, retrocede hasta la puerta y sale. Doña Ramona da un sorbo a su té, suspira y se pasa la mano por el rostro como cansada. Ramona ha cerrado la puerta y ya afuera deja que aflore su tristeza. Aparece Marta con una vela en sus manos. - ¿ Qué sucede ? ¿ Por qué esa carita , mi niña ? - le pregunta dulcemente. - No entiendo, nana - dice sollozando - Nunca me ha querido, nunca me va a querer. - ¿ De quién habla ? - De mi mamá, Marta. - Ni diga eso. Ella la quiere y harto. Sólo que así es doña Ramona, no le gusta chisquear a nadie. Venga, venga, la acompaño a su pieza. Ramona le da un beso en la frente y se van juntas abrazadas. En tanto Alejandro afuera está tocando la flauta, toca una melodía muy triste mientras recuerda su encuentro con Ramona en el camino.

     En la aldea india, doña Matea y su hija están tratando de "ver " algo en un cuenco con agua, piedritas y huesos. - Yo no veo nada - dice Manuela. - Espera, espera - le dice su madre - Estoy viendo a Alejandro. - ¿ Y piensa en mí ? Dime, piensa en mí. - muy ansiosa. - Está pensando en una mujer. - Pues he de ser yo. - Eso no lo podemos saber. - Claro que sí mamá . ¿ En quién más ha de pensar ? Si apenas se acaba de ir a la esquila, es imposible que tan rápido haya conocido a otra mujer. - Aquí veo algo. Sí, debes ser tú, porque la mujer en la que piensa Alejandro es una india, yahí como nosotros. Felipe está en el despacho escribiendo en su diario. - Hoy regresó Ramona, durante años acaricié estos momentos , más nunca me imaginé que Ramona me provocaría estos sentimientos - recuerda cuando se abrazaron al bajar ella del carruaje - Estoy confundido -y en voz alta dice - Es tan hermosa, tan diferente a mí, que si no fuera mi hermana ... - se detiene ante lo que acaba de expresar, suspira, vuelve a inclinarse sobre su diario y escribe - No debo permitir que se alberguen en mí estos pensamientos pecaminosos . Vuelve a suspirar, deja de escribir y se reclina en el sillón. Dice : " Ramona, hermana mía "

     Capítulo Nº 6 ( 10 - 04 - 00 )

     En la capilla de la hacienda, el padre Salvatierra está dando una misa en memoria de Alonso Moreno.

     En el primer banco están sentados Ramona, doña Ramona y Felipe. - Hoy se cumple un año más sin su presencia - está diciendo el padre - Su viuda e hijos aquí presentes quieren venerar su memoria ante este altar. El general Alonso Moreno fue un buen padre, un buen esposo, trabajador en la paz y un valiente en la guerra, hombre de fe en todo momento. - mientras el padre habla Felipe toma una mano de su madre para darle consuelo, Ramona intenta hacer lo mismo pero ella la rechaza. En tanto doña Ramona se pierde en sus recuerdos; vuelve a la noche en que su marido agonizaba - Yo sé que nunca me quisiste Ramona - le decía él entre toses y resuellos - Sin embargo nunca te guardé rencor. Sé que siempre amaste a ese irlandés... pero a pesar de eso, fuiste una compañera leal y cristiana . . . y sobre todo una buena madre para mi hijo. - Perdóname Alonso - le dice ella sollozando - Hubiera querido amarte y ser lo mejor en tu vida pero sólo pude cumplir con mi deber de esposa. - Lo sé y te lo agradezco. Nunca m e abandonaste mujer. Quiero que mi espada y tu hacienda, todas mis tierras y tú misma sean para mi hijo Felipe, nuestro hijo. Haz de él un hombre de bien. . . , un hijo del que yo me pueda sentir orgulloso - y en ese momento en que el viento abre las ventanas y retumban los truenos él muere. La escena vuelve a la capilla en donde se celebra la misa, Doña Ramona dice en voz baja : " Perdóname , Alonso desde donde estés, perdóname " . Tanto Ramona como Felipe la escuchan. Ella se arrodilla y se pone a rezare mientras corren algunas lágrimas por sus mejillas. Ramona y Felipe se miran preocupados. El Norteño le está dando de comer a los caballos. - Buenos días Norteño- saluda Alejandro entrando al lugar. - Buenas. - Quiero que le digas a Felipe que no voy a ir a cabalgar con él y con Ramona, eh ? - Yo no soy recadero de nadie - le contesta de mala manera - Ahí dile a Marcos o a Lucio. - Ellos salieron desde la madrugada a las dehesas a traer a los borregos, por eso te lo pido a ti. - Está güeno pues - acepta de mala gana - Dile que ahí le dejé los caballos ensillados - le indica por último antes de irse. - ¡ Ajá ! - lo mira partir y dice - Indio engreído.

     En la sala de la hacienda Ramona se está despidiendo de sor Leonor. - Nunca voy a olvidar mis días en el convento madre - le dice muy emocionada - Ustedes, en cierto modo fueron como una familia para mí. Todas las hermanas me dieron su alegría y su cariño y gracias a eso m estancia en el claustro no fue tan penosa.- Ramona no puede contener las lágrimas. - ¡ Ramona ! - la consuela tomándole las manos - Tú naciste para algo grande, tienes una gran fuerza y al mismo tiempo una gran dulzura.- Ramona le besa las manos sollozando - Te deseo toda la felicidad del mundo, hija. Llegan el padre, doña Ramona , Felipe y la hermana Agustina. -

          El día amaneció muy bonito - entra diciendo el padre - van a tener muy buen viaje por lo menos hasta el Pueblo de Todos los Santos. El campo está esplendoroso y los pájaros trinan de alegría. - Ya sólo falta su valija , madre- le dice la hermana Agustina a sor Leonor. - Ah!! - se adelanta doña Ramona con una talega de monedas hacia la madre - Dele esto a la madre superiora y dígale que le estaré eternamente agradecida por haberle dado doctrina a mi hija. - Sí señora, se lo daré. - Vamos a extrañar mucho a Ramona - dice la hermana Agustina - porque desde que llegó al convento supo ganarse el corazón de todas nosotras - se acerca a Ramona con los brazos extendidos y le da un abrazo. - Bien, les voy a dar la bendición - corta la escena el padre, las monjas se arrodillan frente a él para recibirla. todas su bendición. Felipe se acerca a consolar a Ramona abrazándola, a doña Ramona no le agrada este gesto. Spurtown.

     En la comisaría están Green, Merryl y el doctor Thomas. Se abre la puerta de pronto y aparece Davis casi desfalleciente y con la ropa andrajosa. - Miren quién llegó - dice Thomas poniéndose de pie. - ¡ Cobarde ! - dice Davis al divisar a Merryl - ¿ Por qué me dejaste solo ? - Ya pensábamos que los buitres te andaban rondando, Davis - dice Green tranquilamente sin moverse de su silla. - Necesito un trago - pide éste. Thomas lo lleva hasta la mesa y lo hace sentar- Davis toma la botella de wisky y toma con desesperación directamente del pico. Green se levanta y se la quita. - ¿ Qué fue lo que sucedió ? - le pregunta- Davis señala a Merryl que permanece sentado - Que ese miserable me abandonó a mi suerte. Me agarraron los mejicanos de la hacienda y se fue por los matorrales - Es que . . . - se pone de pie Merryl intentando defenderse. - Ey, ey, ey - lo detiene Green. Merryl se vuelve a sentar. Jack le da un golpe a Davis en la espalda y éste reacciona quejándose - ¿ Dónde está la pepita de oro ? - Me la quitaron los de la hacienda. - Ve Green - interviene Thomas - esa gente se va a resistir a nuestros planes. - Sí - dice Davis tomando más wisky - están muy bien organizados y dispuestos a todo. - ¿ Cómo cuántos son ? - pregunta Green. Davis mira a Merryl que sigue callado y nervioso. - Entre los peones de los corrales y los caseríos cercanos . . . conté más de 100. - ¡ Son demasiados Thomas ! - exclama alterado Green - ¡ Son demasiados para sacarlos entre nosotros ! Necesitamos más hombres. - O recursos legales, sheriff - le contesta éste. Green se queda pensando. Ramona y Felipe están cabalgando por el campo. Ella parece disfrutarlo mucho. Paran a descansar, Felipe se acerca al caballos de Ramona y la ayuda a bajar. - Dicen que lo que bien se aprende nunca se olvida, hace años que no me subía a un caballo, siento como si hubiera montado ayer - le comenta ella. - Lástima que Alejandro no pudo acompañarnos . Como es muy cumplido no quiso faltar a la esquila. - Anoche me estuve acordando de Alejandro pero de niño diferente. - Claro, éramos muy pequeños. - Sí, pero no tenía esa miranda tan ... tan penetrante. - Vaya - le dice Felipe - parece que Alejandro te impresionó. - Sí, creo que sí - le dice ella riendo - ¡ Lástima que sea un indio ! - ¿ Qué dices Ramona ? - se sorprende él - Ya te pareces a nuestra madre. - No, no, no quise decir eso Felipe. Lo que pasa es que ... Dejemos a Alejandro y ven . . . siéntate junto a mí. Ramona se sienta en el suelo, Felipe lo hace junto a ella. Ella le dice : - Anoche también pensé en que sería bueno que te casaras, seguro que con nietos en casa el carácter de mamá mejoraría. - Sólo que lo hiciera con Margarita - le dice él. Ramona ríe. - Es la única muchacha que veo en los alrededores. - Mi mamá te mataría - dice Ramona riendo - ¿ Te imaginas?, Un Moreno Gonzaga casado con la hija de los peones ? - Sigue riendo. - ¿ Y los amigos que teníamos de niños ? ¿ Cómo se llamaban los hijos de don Ruy ? - Analupe y Fernando Coronado. Ellos viven en el pueblo de Todos los Santos y aunque no queda muy lejos no nos hemos frecuentado en años. ¿ Y de los Echagüe ? ¿ Te acuerdas de ellos ? - Mm, sí - intenta recordar - creo que sí . . . vagamente. - Se fueron a vivir a Santa Bárbara. En fin, no tengo mujeres cerca de donde escoger, pero no me importa porque ya llegaste tú - Ramona ríe feliz. - Y te voy a acaparar - dice ella resuelta. Él queda serio, casi preocupado.

          En tanto en el Pueblo de Todos los Santos un hombre distinguido, de barba blanca recortada, llega a su casa con el periódico bajo el brazo, parece preocupado. - Analupe. Analupe - llama luego de colgar su sombrero. - Mande padre - se escucha desde un lugar de la casa. - ¿ Todavía no llegó tu hermano ? - saca unos anteojos de su estuche. - No - dice ésta bajando las escaleras - Salió a arreglar unos negocios. Llegaron mercaderías de la nao de China y fue a hacer algunas compras para luego revenderlas - Vamos a tener problemas aquí en este pueblo, hija. Mira - le muestra el periódico que trae - Y hasta el nombre le cambiaron, ahora no se llamará Pueblo de Todos los Santos sino Spurtown. - ¡ Qué nombre tan feo ! ¿ Y eso por qué ? - Presiento que las cosas se van a poner peor - camina hasta la sala - Ya mataron al sheriff Villalba y pusieron a un americano en su lugar - se sienta - ¡ Sabrá Dios qué es lo que sigue ahora ! - Andan diciendo que fueron mejicanos los que lo mataron. - ¡ Mentiras ! Lo que quiere esta gente es apoderarse de nuestras propiedades. - Deberíamos irnos a vivir al Este. - De lo que no hay duda es que tendremos que mudarnos. De lo que no estoy seguro es adonde- Se abre la puerta y entra un apuesto joven muy sonriente. - ¿ Que creen ? Me enteré que Ramona Moreno estuvo aquí. - ¿ La hermana de Felipe ? - pregunta Analupe muy interesada. - Ajá - asiente él . - ¿ Qué no la envió su mamá a un convento ? - Pues sí, pero como los están cerrando seguramente ahora va a vivir en su hacienda y . . . por lo que oí se ha puesto muy bonita. - Bonita su madre - interviene Ruy poniéndose de pie - Era la mujer más bella de California. Todos fuimos pretendientes de Ramona Gonzaga en algún momento. - También era muy rica - acota Analupe. - ES - enfatiza Fernando - Siguen siendo los dueños de una de las haciendas más grandes de California. - Me gustaría volver a frecuentarlos - dice Ruy - pero . . . ya me cansan los viajes - hace una pausa y mira a su hija - Analupe, déjanos un momento, voy a hablar con Fernando de negocios. - Con permiso caballeros - dice ésta saliendo. - Hijo, creo que va a ser necesario irnos de . . . Spurtown - y le muestra el periódico, éste lo toma y lee el nuevo nombre : Spurtown News.

     En la hacienda. Marta está trabajando en la cocina, aparece doña Ramona protestando . - No sé en dónde se meten todos. Llevo horas llamándote. - Dispense señora, no oí nada - se disculpa ésta. - ¿ No ha regresado Felipe de la esquila ? - El niño Felipe no fue pa' allá. Salió a pasear a caballo con la niña Ramona. - ¡ Vaya ! ¡ Pasear a caballo ! ¡Cómo si no hubiera nada que hacer en la hacienda! . Hay que vigilar las labores de los indios. - Si usted gusta yo le aviso cuando regresen. - Sí, - acepta ésta volviéndose a la puerta pero antes - y llévame un té al despacho - Marta queda preocupada.

          En tanto en el campo. - ¿ Jugamos a las escondidas como cuando éramos niños ? - propone Ramona a su hermano . - No creo que te acuerdes de los caminos y las veredas, te podrías perder - le contesta éste. Ella como toda respuesta se da vuelta, cierra los ojos, pone su mano izquierda sobre ellos y con la mano derecha comienza a señalar. - Por allá . . . está el arroyo - señala a otro lado - del otro lado la cañada - Felipe va asintiendo al ver que no se equivoca - y para allá está la hacienda. - Muy bien Ramona - la alaba - tiene muy buena memoria. - Es que todos los días me acordaba de cada rincón, de cada piedra. A veces cuando nos llevaban a meditar a la capilla lo que yo hacía era recordar mi infancia . . . recordar todos los lugares donde fui feliz - mira a su alrededor con placer - ¿ Qué ? ¿ Jugamos ? - Vale - acepta éste sonriente y va en busca del caballo de Ramona. Doña Ramona está en el despacho revisando los libros de contabilidad y contando monedas. Revisa los cajones en busca de unos papeles y encuentra el diario de Felipe, lo toma en sus manos y lo observa pensativa. Unos golpes en la puerta hacen que lo guarde con rapidez. - ¿ Quién ? - Soy Marta, señora. - Pasa - Marta entra con una bandeja con el té pedido - Déjalo aquí y retírate, que nadie me moleste, tengo que revisar unas cuentas. - ¿ Y si viene el niño Felipe ? - pregunta sirviéndole el té. - Que me espere, yo lo mando llamar. Tú sólo avísame. - Como usted diga señora - se retira del despacho. Doña Ramona se levanta y pone la traba a la puerta. Vuelve a abrir el cajón, saca el diario y resuelta se dispone a leerlo : " Hoy regresó Ramona , durante años acaricié este momento, más nunca me imaginé que Ramona me estos sentimientos . Estoy confundido" - doña Ramona se deja caer en la silla espantada por lo que lee - " No debo permitir que se alberguen en mí estos pensamientos pecaminosos " - sigue leyendo. Ramona llega cabalgando hasta el borde del río, allí está Alejandro de espaldas a ella, con el torno desnudo anudando sus botas. Ramona baja del caballo y se acerca a él lentamente tratando de no hacer ruido. - Hola Ramona. ¿ Qué haces aquí ? - le pregunta aún de espaldas. - Alejandro, ¿ cómo supiste que era yo ' - se sorprende ella. Él se da vuelta y la mira. - Tengo buen oído, puedo reconocer los cascos de un caballo a distancia. - Pero no sólo reconociste a Rubí, supiste que era yo y ni siquiera volteaste. ¿ Cómo le hiciste ? - Es un secreto - le dice él sonriendo. - ¿ Y no me lo vas a decir ? - Parece que alguien más viene hacia aquí - le dice él. Observando tras de ella. Ella se da vuelta y mira sin ver nada. - De seguro es Felipe , lo estoy buscando - le dice. - No, no creo. Es alguien que viene a pie. - Yo no veo a nadie - dice ella mirando a su alrededor, él sonríe. - Debe estar un poco más retirado. - ¿ Te estás burlando ? - No - se ríe él - No. - Esta mañana te esperamos para ir a cabalgar. - No debo - le contesta serio. - ¿ Por qué ? - Porque. . . - camina hacia un árbol de donde toma su cinturón - porque vine a trabajar . . . en la esquila. La gente lo vería mal. - Yo no. ¿ Qué tiene de malo que demos un paseo ? - pregunta ella. - Tú no lo ves mal pero la gente habla. Los blancos piensan que los indios no somos personas como ellos. - le responde él poniéndose el cinturón de espaldas a ella. - Esos son prejuicios. Además Felipe y yo te invitamos. Nadie tiene por qué opinar. - No está bien que hables conmigo - dándose la vuelta y clavando la mirada en su rostro. - Sólo los viejos piensan como tú. - ríe ella. Él se adelanta un poco sonriéndole. - No es una cuestión de edad. Los pieles rojas no somos bien vistos en nuestra propia tierra. - Anoche te recordé de niño - le dice Ramona. - ¿ Ah, sí. ? ¿ De qué te acordaste ? - se da vuelta y se inclina para tomar sus collares. - De cuando Juan Canito nos llevaba a las montañas y jugábamos a las escondidas. - ¿ Cómo le va padre Salvatierra ? - dice de pronto Alejandro de espaldas como está a Ramona. Ramona se sorprende y mira tras ella : allí está el padre. - Buenas tardes, hijos - saluda el padre. - ¿ Qué está haciendo por aquí , padre ? - le pregunta Ramona intrigada. Alejandro se da vuelta a verlo. - Es lo que yo debo preguntarte Ramona , ¿qué haces tú por aquí ? - ¿ Yo ? - le pregunta ella desconcertada. - Sí, tú. Sola, en un lugar apartado y escondido y con un hombre medio . . . desnudo. Alejandro levanta la vista molesto por lo que implica el comentario, Ramona mira a Alejandro sin entender lo que pasa.    Sandra S. Vallejos

     Capítulo Nº 7 ( 11 - 04 - 00 ) El padre Salvatierra llega al lugar en donde están conversando Ramona y Alejandro. Ambos se saludan pero el padre recrimina a Ramona por estar a solas, en un lugar apartado con un hombre medio desnudo . Ramona se desconcierta y a Alejandro no le gusta la forma en que lo dice. En ese momento llega Felipe al galope. - ¡ Ramona, por fin te encontré ! - le dice - Pero, ¿ qué hacen todos aquí ? - pregunta intrigado. - Paseaba y por casualidad llegué aquí - le dice el padre - Y para mi sorpresa tu hermana estaba sola con Alejandro. - su tono es de censura. - Ramona y yo estábamos jugando a las escondidas , como cuando éramos niños - le comenta sonriendo - y supongo que se encontró con Alejandro, ¿ no es así ? - Efectivamente - dice Ramona - ¿Y no veo cuál es el pecado tan grave que estoy cometiendo padre ? - No, no hija, no estás cometiendo ningún pecado. Lo que sucede es que aquí es muy diferente al convento y tienes que cuidarte. No está bien que una señorita ande sola por los caminos - y mirando a Alejandro agrega - Te podría ocurrir algo irreparable. - Eso es lo que le estaba diciendo - interviene él muy calmo - no está bien que hable con un piel roja. Si me permiten - recoge sus cosas - yo me retiro. - Todos se quedan callados observando cómo se va. - Parece que fui injusto con ese muchacho - dice el padre dándose cuenta de su error. - Vete a la casa con el padre - le dice Felipe - Luego los alcanzo, voy a la esquila. - Ramona ha quedado muy seria. El Norteño está en la cocina terminando de comer , más allá Margarita está haciendo algunas tareas. - Desde el otro día que te quería decir algo Margarita - le dice él, ella se apresura a sentarse junto a él en la mesa. - Pos . . . pos pa' luego es tarde Norteño - le dice con voz trémula. - ¿ Sabes una cosa ? Yo pos . . . quiero platicar contigo - ella sonríe feliz. - Primero pídele permiso a mi papá. - No huerca - ríe él - eso sería como una compromiso. - Ah, ¿ qué tiene de malo el compromiso, pues ? - pregunta perdiendo la sonrisa. - Pos todo - con un gesto negativo de su cabeza. Ella se levanta enojada. - Mm. Entonces ya vete que me van a regañar por estar aquí perdiendo el tiempo aquí contigo. - vuelve donde estaba trabajando. Entra Marta. - ¿ Cómo estás Norteño ? - saluda. - Muy bien Martita. Ah, mira, tengo que ir a llevarle alfalfa a las vacas - se mueve nervioso - Ahí nos vemos Margarita - finalmente se despide pero ella lo ignora. Marta los mira sospechosa. - ¡ Tú aquí apalabrando y doña Ramona echando lumbre porque nos estuvo llamando y nadie le respondía ! - la regaña Marta pero ésta sigue en silencio - Además ya sabes que a tu papá no le gusta que platiques con el Norteño . - No es pa' tanto amá, nomás le estaba dando un taco. - con tono triste. Marta la mira - Voy a terminar con mi quehacer allá en los cuartos. - Y te das prisa porque luego te necesito aquí, ¿ eh ? Doña Ramona pasea leyendo aún el diario de su hijo. " ¡ Dios mío ! No permitas que mi alma se manche de estos malos pensamientos. Ramona, hermana mía " - lo cierra angustiada ante lo que cree le está sucediendo a su hijo. - No, no puede ser. Felipe no . Ramona y el padre llegan a la casa. Entran a la sala, Ramona se seca en sudor de la frente y el cuello con un pañuelo. - Hicimos buen ejercicio hija . - Ah !!, hace calor. Voy a pedir algo de tomar. - No, no. Espera Ramona, quiero hablar contigo un momento. Siéntate por favor - ella así lo hace, él la imita - Mira hija, yo te conozco casi desde que naciste, no me tocó bautizarte pero . . . - ella se sorprende - ¿ Quién me bautizó, padre ? - el padre se sobresalta ante la pregunta. - Ya . . . ya estoy viejo para acordarme de esas cosas pero de lo que quiero hablarte ahora es sobre el pecado. - ¿ Ahorita ? - se extraña Ramona. - Sí, sí. Mira hija, Dios tiene unas leyes pero la sociedad de los hombres tiene otras. El señor es infalible y no se equivoca. Sus leyes son universales y son perfectas. - ¿ Adónde quiere llegar padre? - le pregunta Ramona. - Mira , una mujer joven y casta como tú, hija de quien eres no puede relacionarse con cualquiera. - ¿ Se refiere a Alejandro ? - Bueno, a Alejandro o a cualquier otro indio. Nosotros somos mejicanos y lo más conveniente es que nuestros amigos y las personas con quienes hablamos tengan nuestras mismas costumbres. - Yo no noto la diferencia. Ante los ojos de Dios todos somos seres humanos. - Sí, sí, sí, ya se sabe - dice el padre nervioso - Mira, todos los pájaros son pájaros, pero cada uno sigue a su parvada. Los cuervos no vuelan con las palomas o los águilas no vuelan con las golondrinas. Son leyes de la naturaleza. Bueno, pues lo mismo le ocurre a los hombres. - ¿ Quiere decir que aunque Dios dijo que todos somos iguales, la naturaleza dice que somos diferentes? - El padre se queda mudo ante este razonamiento tan claro.

          Alejandro y Felipe viene cabalgando a la hacienda. - ¡¡ Norteño !! -llama Felipe cuando se acercan a los establos, éste corre hacia ellos - Encárgate de los caballos. - Sí patrón - los toma de la brida y se retira. - Yo me voy a la esquila - dice Alejandro - Con MI gente. - Alejandro - lo detiene Felipe - Tú y yo hemos sido amigos desde niños y no me gustaría que desde ahora y después de tantos años nos distanciáramos. - Los indios hemos aprendido a entender sus normas - le dice él - Será mejor que nos veamos menos. - No, Alejandro . No estoy de acuerdo contigo. Yo creo que nosotros como jóvenes que somos, tenemos que cambiar esas ideas anticuadas y luchar por lo que creemos. Para mí tú eres mejor que muchos blancos. ¿ Amigos ? - le pregunta tendiéndole la mano. Alejandro lo mira y se la estrecha. - Amigos - pero se le nota que está dudando de ello. En Spurtown . Frente al almacén del pueblo está detenido un carromato. Junto a él un negro está intentando vender algo a un grupo de gente allí reunida. - Este elixir que tengo en mis manos posee asombrosas propiedades curativas. Sirve como antídoto contra el veneno de cualquier animal ponzoñoso. - ¡¡ Ey, tú !! - lo interrumpe Merryl - a mí se me hace que tu brebaje no sirve para nada. - Le aseguro que sí caballero y se lo voy a demostrar. - ¿ A sí ? ¿ Cómo ? - Fácil, permítame probarle que mis palabras son ciertas - deja el frasquito, se dirige a la parte trasera del carromato y de un recipiente saca una serpiente pequeña, que muestra a todos - Mire, este reptil es muy venenoso. Si usted acepta que le encaje los colmillos yo le daré el elixir y verá los resultados - la gente alrededor ríe. - ¿ Se está burlando de mí o qué ? ¿ Cree que soy un payaso que te va a servir de comparsa para todo este teatro? - y enojado le patea todos los frasquitos del elixir. - Yo que tú mejor me iba a otro pueblo - le dice Davis sacando su revólver - donde tengas gente más ingenua . A Sonora, por ejemplo. - O mejor más lejos - interviene el Colorado - A África. - No queremos negros aquí - dice Prescott adelantándose. El negro comienza a levantar los frasquitos. - ¿ En qué te molesta Prescott ? - pregunta Doris - Déjalo ganarse la vida. - Un momentito - dice Merryl - se me acaba de ocurrir una idea. Pásame la serpiente Davis - éste se la acerca sonriendo - Vamos a probar el elixir - y se acerca al negro que lo mira con terror. Doña Ramona se enfrenta con Felipe, en el despacho . - ¿ Se puede saber qué pasa contigo Felipe ? - ¿ Conmigo ? - se sorprende él - Sí, contigo. Estás desatendiendo tus responsabilidades. - ¿ Por qué dice eso madre ? - Deberías estar vigilando la esquila para preparar los embarques. - Eso fue lo que hice - le contesta Felipe - Me levanté al alba y luego fui a dar un paseo con Ramona. - Desde que llegó sólo te dedicas a ella. Te has olvidado de la hacienda y hasta de mí. - le reprocha. - Es que mi hermana acaba de regresar - intenta justificarse. - Y ya te está echando a perder. ¿ Qué será cuando lleve aquí meses? Ya decía yo que lo mejor es que permaneciera en un convento, lejos de aquí. - No, madre. No se lo permitiría. - le contesta . Doña Ramona lo mira fijo ante semejante falta de respeto, él mismo se sorprende por su reacción.

          Ramona está conversando con Marta en su cuarto. - Por un lado me siento muy contenta, el campo, las flores, el río, Felipe, tú, pero por otro . . . por otro estoy muy triste. - ¿ Su mamá ? - Sí nana, a ella le gustaría que estuviera encerrada como en el convento y el padre Salvatierra no quiere que hable con los indios, entonces yo no sé qué le voy a hacer. - Tiene que tener paciencia, niña. Con el tiempo su amá se ablandará y entonces podrá salir de un lado pa' otro. Por lo pronto me tiene a mí - le pone las manos a ambos lados del rostro. Ramona sonríe - Mm, siempre que necesite algo. - Gracias nana - Ramona la abraza fuerte. - Ramona. Ramona - se escucha la voz de su madre llamándola. Entra al cuarto - Necesito hablar contigo. Te espero en mi cuarto. - Aquí también podemos hablar - le replica ella. - Yo ya me iba señora - se apresura a decir Marta saliendo de allí. - Apenas acabas de llegar y ya me estás causando problemas. - ¿ Qué hice de malo ? - ¿ Se te hace poco ? Irte todo el día de paseo con Felipe y quitarle el tiempo de sus labores. - Sólo fue un rato. A mi hermano no lo veo desde la mañana. - De aquí en adelante no lo vas a ver en todo el día. ¡ Déjalo trabajar ! Yo te voy a buscar cómo entretenerte en tus ratos de ocio. - Sí mamá, como tú digas - asiente dócilmente ella. - Te dije que no me hablaras de tú. - Usted disculpe - Ramona apenas puede dominar su rabia. - Buenas noches - doña Ramona le da un beso en la frente antes de salir . Ramona se queda viendo a la puerta muy enojada y exclama rabiosa. - ¡ No puede ser ! ¡ Esto es peor que el convento ! En tanto en el despacho Juan recibe instrucciones de Felipe. - Como usted ordene amo. Hoy mismo le digo a Lucio y a Marcos que mande más gente . . . pa' el lado del arroyo. - Es todo Juan . ¡ Ah ! Mañana tenemos que empezar con el embalaje de la lana de las ovejas, para que estés al pendiente. - Estamos para lo que usted mande. ¿ Y la niña Ramona ? ¿ Cómo está ? Hoy no la vimos pa' nada . - Bien. Ramona ha traído la alegría a esta casa - dice suave - A la casa y a toda la gente . ¡¡ Uy !!, mi vieja y la Margarita andan tan contentas. - Ramona también las quiere mucho. - Bueno patrón, con su permiso. Ahí estoy afuera para lo que se le ofrezca. - Gracias - Juan sale.

          Felipe abre el cajón del escritorio y saca su diario. Toma una pluma dispuesto a escribir pero luego de una pequeña duda lo vuelve a guardar y cierra el cajón con llave.

     En el patio de la hacienda los indios están comiendo mientras escuchan a Don Pablo tocar el violín. Ramona sale de la casa y al divisarlos lentamente comienza a dirigirse hacia allí. Dentro de la casa Felipe se acerca al cuarto de su hermana y golpea la puerta. La llama, vuelve a insistir, se preocupa al no obtener respuesta. En tanto Alejandro ve venir a Ramona, se pone de pie y luego de dudar camina hacia ella. Don Pablo deja de tocar al advertirlo. Alejandro y Ramona se detienen a cierta distancia, ella le sonríe suavemente al igual que él , da media vuelta y vuelve sobre sus pasos. Él se queda viéndola, Don Pablo se acerca a su hijo, le toca el hombro, éste se da vuelta y lo mira. Se observan en silencio. Felipe sale de la casa y ve venir a Ramona - ¿ Dónde andabas ? Te estoy buscando - Ramona detiene su marcha, lo mira sonriente y lo abraza impetuosa. Se separa y lo mira . - Te quiero mucho Felipe - le dice volviéndolo a abrazar. Él posa sus labios en su mejilla cariñoso pero retrocede sorprendido por lo que siente al hacerlo. - Vete a dormir - le pide suave. - Pero es que sentía la necesidad . . . - Por favor, vete a dormir. - ella asiente y entra a la casa. Felipe queda allí mirando la noche perdido en sus pensamientos. En tanto don Pablo interroga a su hijo. - ¿ Por qué nubes vuelan esos pensamientos Alejandro ? - Éste no le responde - Tu silencio habla más que un montón de palabras. - No. No es nada, padre. - Hijo, vi como miraste a la señorita Ramona y con esos ojos no se mira a la hija de una patrona. - Pero es una mujer. - Sí, una mujer blanca. No es piel roja como tú, como nosotros. No te corresponde mirarla de esa forma . . . por menos, a muchos le han dado una arroba de azotes. - Padre, el corazón es un cazador solitario. A veces se pierde y busca su presa en monte ajeno. - le contesta simplemente. Don Pablo se preocupa por todo el amor que descubre en esas palabras. Doña Ramona está en su cuarto sentada en la cama con los pies en una palangana mientras Marta le vierte agua sobre ellos. - Últimamente me ha dolido más la pierna Marta. - Debiera de ver al doctor señora - le aconseja ésta quitando la palangana. - ¿ Para qué ? De todas maneras nunca estaré bien. Cuando me viene el dolor maldigo el día en que esa yegua endemoniada se desbocó. - Yo también me acuerdo - dice Marta secándole los pies - Antes diga que puede volver a caminar. - Por mi ley Marta, no por los médicos. Ellos no saben nada, son de una ignorancia . . . - suspira mientras se pone de pie - Me siento inquieta, la llegada de Ramona me ha puesto mal. - ¿ No veo por qué ? Ella es muy buena. - No es que Ramona sea mala, pero recuerda que trae en la sangre . . . - ¡ No lo diga señora, no lo diga ! - ayudándola a abrir la cama - Mejor duérmase y no piense más en eso. - Con Ramona, el fantasma de Angus O'phail ha vuelto - se saca la bata y se acuesta - Lo siento muy cerca, ¿ por qué me persigue Marta ? - pregunta angustiada. - Porque usted todavía lo quiere - le dice Marta. - ¡ Pero está muerto ! - A veces se quiere más a los muertos que a los vivos - Nunca me pude arrancar ese amor. - Lo sé, señora. - comienza a apagar las velas - Pero yo creo que ya va siendo hora de dejar a los muertos descansar en paz. - Tal vez tengas razón. Todo el mundo piensa que soy muy fuerte, inclusive el padre Salvatierra me dijo que se me ha endurecido el corazón. Pero la verdad es que por dentro me siento como esa flama ( dice refiriéndose a la flama de las velas que está apagando Marta ) temblorosa y fugaz.- Cierra los ojos desesperada. El padre Salvatierra está en la capilla terminando de rezar. Aparece Felipe y le coloca la mano en el hombro sobresaltándolo, se arrodilla junto a él . - Hijo, ya te hacía en el quinto sueño. - No padre, no puedo dormir - Pero, ¿ qué haces aquí a estas horas ? ¿ Qué te sucede ? - Mi conciencia no me deja en paz. Quiero confesarme. - ¿ Tan grave es que no puede esperar hasta mañana ? - Sí padre. - Siéntate hijo - ambos lo hacen - Aquí frente al creador dime tus pecados. - Padre . . . no sé cómo decirlo pero . . . en mi corazón está floreciendo un sentimiento que a la vez me hace muy feliz y muy desdichado. - Dime hijo. - Es Ramona padre . . . creo que no la quiero como se quiere a una hermana.

     Capítulo Nº 8 ( 12 - 04 - 00 ) El padre Salvatierra está en la capilla terminando de rezar. Aparece Felipe y le coloca la mano en el hombro sobresaltándolo, se arrodilla junto a él . - Hijo, ya te hacía en el quinto sueño. - No padre, no puedo dormir - Pero, ¿ qué haces aquí a estas horas ? ¿ Qué te sucede ? - Mi conciencia no me deja en paz. Quiero confesarme. - ¿ Tan grave es que no puede esperar hasta mañana ? - Sí padre. - Siéntate hijo - ambos lo hacen - Aquí frente al creador dime tus pecados. - Padre . . . no sé cómo decirlo pero . . . en mi corazón está floreciendo un sentimiento que a la vez me hace muy feliz y muy desdichado. - Dime hijo. - Es Ramona padre . . . creo que no la quiero como se quiere a una hermana. - No te entiendo Felipe. - Quiero decir que siempre quise a mi hermana, que tenía mucha ilusión de su llegada pero ahora que ha regresado no sé . . . nunca había sentido algo así - sonríe al recordarla - Es tan bonita, tan atractiva . . . que ha despertado en mí algo diferente al cariño natural entre hermanos. - Te conozco bien Felipe y creo que tienes un corazón muy noble y puro y lo que ahora te sucede con Ramona es casi natural - Felipe lo mira confundido - O sea que al no tratar a otras jóvenes de tu edad, Ramona ha sacudido tus instintos dormidos de hombre. - No sé padre - dice angustiado - me siento como un monstruo. Con tal de no tener un mal pensamiento con mi hermana sería capaz de quitarme la vida. - Yo te decía el otro día que deberías casarte. Busca oportunidades para conocer a otras muchachas y cásate. Sólo eso podría curar tu desasosiego - Felipe lo escucha desconcertado. - Entonces . . . ¿ no estoy en pecado padre ? - No, no hijo. Eso se te pasará - se pone de pie, Felipe se arrodilla ante él. El padre lo absuelve de sus pecados y lo bendice . El rostro de Felipe muestra todo su tormento. Por la mañana. Alejandro y Pepe se están preparando para ir a la esquila. Pepe descubre el talismán que su amigo lleva al cuello y se lo señala. - ¿ Y eso ? - Alejandro lo toma en su mano. - Un regalo de Manuela. - Llegaste muy contento a la esquila y ahora te veo desanimado. ¿ Te pasa algo ? - Nada - le contesta arreglando su montura - Nada importante - No me mientas. Si no fuera nada importante andarías como otros años, cabalgando por la pradera y cazando liebres con nosotros. Ahora sólo trabajas, duermes y no hablas con nadie. - De veras no me pasa nada, vámonos - y de un salto monta su caballo. Felipe está en la sala tomando su sombrero y el fuete. - Felipe - lo llama su hermana al verlo. - ¿ Qué tal Ramona ? - Te estaba buscando desde hace días pero parece que no vives en esta casa. - Es que tengo mucho trabajo - le dice él muy nervioso - Ya estamos embarcando la lana de las ovejas para enviarlas a Santa Bárbara - intenta pasar pero ella lo detiene. - ¿ Qué te pasa Felipe ? Siento que me rehuyes. - Es . . . tu imaginación - se pone más nervioso aún - ¡ Cómo no voy a querer verte ! - ¡ Pues no parece ! Primero no te separabas de mí y ahora te me escondes como si fuera yo el diablo. - ¡ Qué cosas dices Ramona ! Tú sabes que eres lo más precisado en mi vida - ella le sonríe y acercándose lo besa en la mejilla. - Entonces llévame de paseo, ¿ sí ? Mi mamá no me deja salir sola y ya me cansé de rezar novenarios, de tejer, de bordar . . . ¡ Por favor ! Me aburro mucho - él está incómodo. - Para que no te aburras mi mamá está preparando una fiesta en la cual . . . - Ya lo sé - lo interrumpe ella - me mandaron a hacer un vestido precioso, pero falta mucho para eso . . . ¿ Me llevas de paseo ? - se le acerca cariñosa. Ándale - le suplica , él cede por fin. - Está bien. Vámonos - ella sonríe feliz y tomándose de su brazo salen juntos. En tanto en el despacho doña Ramona se encuentra dando indicaciones a Lucio. El padre Salvatierra sentado frente a ella espera que termine tomando una taza de té. - Estas son las últimas invitaciones de la fiesta. Vete al Pueblo de Todos los Santos - entregándole un sobre - y entregas esta invitación a la familia Coronado. Estas otras son para que las lleves hasta Santa Bárbara - tendiéndole otras dos. - Como usted ordene, señora. - Dile a Juan Canito que te dé las provisiones necesarias para el viaje. - Lo que usted mande, patrona . Padre - dice dirigiéndose a él que se pone de pie. Lucio le besa la mano. - Ve con Dios, Lucio - lo bendice. - Gracias padre . Con permiso - y sale del despacho. - Por ahí andan diciendo que al Pueblo de Todos los Santos ahora lo llaman Spurtown - le comenta el padre dejando su taza en la bandeja - Ya sólo falta que a nosotros también nos cambien el nombre. - Yo le voy a seguir llamando Pueblo de Todos los Santos hasta que me muera - replica ella - y seguiré siendo Ramona Gonzaga viuda de Moreno hasta la tumba. - ¡ Ay hija !, eres muy valiente pero los nuevos dueños de este país son los americanos y me pregunto por cuánto tiempo vamos a poder permanecer en este suelo. - La hacienda tiene sus títulos de propiedad debidamente legalizados por el tratado de Guadalupe Hidalgo y desde años antes por el rey de España, ¡ jamás me iré de aquí ! - Hablando de irse, el que se va soy yo, hija.

          Ya oficié los bautizos de los nuevos críos y los matrimonios del año de la hacienda. ¡ Me quedan pocas ocupaciones ! Y tengo que volver a la misión de San Juan Capistrano. - Yo le rogaría padre que se esperara unos cuantos días más. Quédese a la fiesta. - ¡ No, no, no ! ¡ Dios me libre ! Yo ya no estoy para esos trotes. - Usted sabe que yo tampoco soy afecta a esos jaleos. Desde que murió Alonso, mi marido, en esta casa no ha habido una sola fiesta. - Pero en esta ocasión es más que conveniente - opina el padre - Desde que se te ocurrió a mi me pareció una gran idea porque Felipe y Ramona necesitan relacionarse con jóvenes de su edad. Sobre todo Felipe. - ¿ Por qué cree que lo hago padre ? Usted sabe que no duermo desde que leí el diario de mi hijo. - Felipe es incapaz de un acto de impureza - le dice categórico, ella asiente. - Lo sé, lo sé . . . la que tiene la culpa es ella . . . Ramona. Éramos tan felices mientras estuvo en el convento. - Ella es una muchacha inocente que ignora las inquietudes que ha despertado en su hermano - la defiende él pero doña Ramona no parece estar de acuerdo. Spurtown. Oficina del sheriff. Merryl está parado frente a un espejo admirándose la estrella que le han colocado en el pecho. Green está haciendo lo mismo con Davis. - Con esta estrella los comisiono como ayudantes del sheriff de Spurtown . - Han hecho una buena labor muchachos - los alaba Thomas - por ejemplo el susto que le metieron al negro ese que llegó al pueblo, el tal Memphis. - ¡ Qué bueno que lo echaron ! - dice Green - Ya con los indios y con los mejicanos tenemos bastante. - ¡ Lo hubiéramos colgado ! - exclama el Tuerto. - Tranquilo Merryl. Ta habrá oportunidad de levantar un patíbulo, pero dentro de la ley - señalando a un hombre gordo que está allí. - Felicidades sheriff - le dice éste - apenas hace dos semanas que es usted el nuevo sheriff de Spurtown y las cosas ya se ven diferentes. - Así es señor Douglas - interviene Thomas - por eso nos gustaría que trabaje con nosotros. Necesitamos un asesor legal para poder llevar a cabo nuestros planes. - Mire Douglas - le dice Green - lo que nos conviene es contar con el apoyo del pueblo de Spurtown. Sería de gran utilidad que un grupo de civiles nos ayudara en ejecuciones, linchamientos, en todo. - Ah, no será tan difícil sheriff - dice Thomas - Cada vez es más fácil convencer a nuestra gente de echar a los mejicanos de este país. - Bueno, pues brindemos por nuestros planes - propone Green. Davis se apresura a buscar más vasos mientras Merryl abre la botella. - Por Spurtown - brinda Douglas levantando su vaso - por California y por la Unión Americana. El negro Memphis está en el campo conversando con un indio alrededor de una fogata. Le ha contado lo sucedido en Spurtown. - Lo bueno es que la víbora que llevaba no era venenosa sino esos blancos me habrían matado. - Merecías castigo por ser tramposo - le dice el indio. - No soy tramposo. Ese elixir es una tradición antigua pero la verdad . . . nunca había tenido que probarlo. - California es inmensa pero no tiene lugar para un negro como tú o un indio como yo. - Dime Lince Solitario , ¿ qué tiene de malo un negro ? - Blancos no quieren a indios ni a negros porque no los ven como frutos de la naturaleza. Ellos se creen los únicos dueños de todo lo creado.

          Ramona y Felipe pasean por el campo. - No me vuelvas a abandonar Felipe - le pide tomándose de su brazo. - Ahora que termine la esquila tendré tiempo para ti de nuevo. - ¿ Y Alejandro ? ¿ No lo has visto ? - Todos los días . - Deberíamos ir a buscarlo. - No Ramona, no lo debemos distraer de sus ocupaciones - ella pone cara enfurruñada - Además, a nuestra madre no le parecería. - No lo va a saber - le dice pícara, él no puede evitar reírse. - Está bien, vamos - concede. - Eres muy bueno conmigo Felipe, eres el mejor hermano que hay en el mundo - y le da un beso en la mejilla, él deja de sonreír y queda impresionado por el impacto que le produce ese beso. En casa de Juan Canito. Marta está g guardando provisiones para Lucio. - Lucio - lo llama Juan desde el dormitorio. - ¡ Eh ! - Vas a tener que dormir en el monte - apareciendo en la cocina - algunas noches así que ten cuidado. Ahí te puse un remedio que es rete- bueno para el piquete de escorpión y la mordida de víbora. - Gracias Juanito. - Esto es algo de dinero - tendiéndole una bolsita - para que te vuelvas a aprovisionar de regreso. Tare los encargos del amo. - ¿ Y las balas ? - ¡ Qué ? ¿ No llevas ya suficientes ? - Pues me gustaría llevar más por si me encuentro algún maloca por ahí. - Está bien - toma una bolsa de un cofre - Lucio toma, úsalas sólo si alguien te quiere matar. - Bueno, ya me voy - toma la bolsa con comida que le preparó Marta - Adiós pues. Adiós Martita. - Ve con Dios Lucio - lo saluda ella. - Cuídate - le pide Juan. Lucio sale. - Por eso me pongo tan mal cuando no regresas temprano - le dice Marta preocupada - Hay tanto peligro allá afuera Juan . - No hay cuidado mujer. Ándale tráeme mi tecate. Tengo que volver a hacer una ronda para revisar que nadie haya roto cercas - Marta sale presurosa. En Spurtown. Jack Green, el doctor Thomas y el doctor Douglas están sentados a una mesa del saloón conversando. - Yo estoy por la acción directa - dice Green - si nos esperamos a que los políticos nos den permiso nos vamos a tardar años traer reses a California. - Sí - concuerda Thomas - lo malo es que antes necesitamos echar a los ovejeros de aquí. Ya ve que el agua que beben los borregos no les gusta a las vacas - Douglas lo escucha preocupado. - Esos grasientos no tienen visión. Las reses han sido el progreso de Tejas y tendrán que ser el progreso de California - Green mira a Douglas que está muy silencioso - ¿ Usted que opina Douglas ? - Yo que soy un hombre de leyes prefiero que se actúe en lo posible dentro del campo legal. - ¡¡ Bah !! - reacciona Thomas. - Hay que actuar con cautela - sostiene Douglas. - La cautela es de co . . . - empieza Thomas pero se interrumpe cuando llega Prescott y deja un vaso ¿ de leche? sobre la mesa - . . . de cobardes. - La cautela es estrategia - coincide Jack - pero tampoco voy a esperar que los políticos decidan. Voy a mandar a Merryl, a Davis y a los otros hombres de confianza para que tiren la cerca de los mejicanos. - ¿ Las cercas ? - pregunta Douglas algo asustado. - Sí, las cercas. Para que se les desparramen sus ovejas por todo California a esos terratenientes arrogantes. Ya ven como trataron a Davis, le despedazaron la espalda a latigazos - Douglas parece todavía más preocupado al darse cuenta que esos hombres están hablando realmente en serio. La cocina de la hacienda. Marta está allí cocinando. Entran Margarita y Delgadina. - ¡ Pos ande andabas Margarita ! - la regaña - Te voy a tener que amarrar un cordel . ¡ Ando busca y busca y búscatele ! - ¡ Ay, amá !, pos no le dije que iba a lavar al río. - Siempre tiene pretexto. - Vimos a la señora grande en el árbol - dice Delgadina. - ¿ A doña Ramona ? - Pos, ¿ cuál otra ? - acota Margarita. - ¿ Es cierto que hay un muertito enterrado ahí ? - pregunta la niña. Tanto Marta como Margarita quedan petrificadas. - ¿ Quién te dijo eso ? - pregunta muy tensa Marta. - Margarita - Marta mira a su hija airada. - ¿ Por qué le dices eso a la niña ? - Pos, eso es lo que dicen todos - se defiende ella. - ¡ Te prohibo que lo vuelvas a repetir ! ¿ Me oyes ? - Está bien. Está bien - Marta se acerca a Delgadina. - Ahí no hay ningún muerto Delgadina, son cosas que inventa la gente sin quehacer . Doña Ramona está sentada bajo el árbol donde está enterrado Angus. Se dice : - Quizás lo mejor sea decirle la verdad a Ramona . Tal vez en ese momento consiga que me dejen en paz estos rencores Angus . Y su mente retrocede en el tiempo, cuando ya con su hijo nacido decide abandonarlo todo e irse con Angus. Mientras guarda sus cosas entra Marta que se alarma al ver lo que hace . - Pero , ¿ qué hace señora ? No me diga que piensa irse con el irlandés. ¿ Qué va a ser del niño ? - Felipe es mío y me lo llevaré - le contesta ella tomando al niño en brazos - Cuando le dije a Angus que estaba embarazada a él no le importó. Me prometió darle su apellido. No sé cómo no me fui con él entonces. - Sosiéguese señora. Sosiéguese. - No Marta, no. Déjame por favor. - ¡ Por favor, señora ! - le suplica Marta arrodillándose a sus pies - ¡ Parece que perdió el juicio ! - Es que estos dos años son Angus sabiendo que está vivo han sido un infierno - deja al niño sentado en la cama - No es que Alonso, mi esposo, no sea hombre de bien pero al que quiero es a Angus. - ¡ Ese irlandés es un demonio ! - se enoja Marta - Cuando terminó la guerra y vino por usted se volvió rete-pendenciero. - Por la decepción Marta - lo justifica ella - Porque me encontró casada. - Por . . . por lo que sea pero todo el mundo llegó a verlo ahí, tirado en las cantinas y de duelo en duelo tentando a la muerte. - No me importa. - Espere señora, es que . . . hay algo peor . - ¿ Qué ? - Pos . . . el irlandés vive con una piel roja - doña Ramona retrocede por el impacto de las palabras. - ¡ No ! Eso es mentira, lo dices para que no me vaya . - No señora, no. Se lo juro por lo más sagrado de mi vida. No se lo habíamos querido decir por respeto pero . . . Angus O'phail desde hace tiempo que anda con una yahí. La escena regresa a doña Ramona sentado bajo el árbol como sintiendo nuevamente el dolor de esa verdad dicha por Marta hace tanto tiempo. - Sin embargo Angus, acabamos viviendo juntos, tú bajo este árbol junto a mí, en mi hacienda. - y poniéndose de pie echa una última mirada a esa tierra y con paso lento se dirige hacia la casa. Ramona y Felipe acaban de llegar al río. - No vayamos por aquí - le dice Felipe - este río es muy engañoso y tiene partes muy rocosas. - Ay, vamos - lo apura ella - ¿ qué puede pasarnos ? - No, no estoy seguro. - ¡ Ay, hombre ! No está tan hondo. Vente, vamos - y lleva hacia el río su caballo - Vamos Rubí - Felipe la mira asustado, ella mete su caballo al agua y . . . éste comienza a corcovear nervioso - ¡ Felipe ! ¡ Rubí ! - grita ella. - ¡ Ramona ! - exclama él desde la orilla. - Felipe - lo llama desesperada y en ese momento cae. - ¡ Ramona ! - grita Felipe bajándose del caballo... ... y corriendo a rescatarla pero no puede alcanzarla ya que la corriente la arrastra. Alejandro aparece en ese momento y al ver la situación se lanza sin dudar a las aguas del río. Después de luchar contra las rocas y la corriente logra sacarla de allí, Felipe sólo observa la escena desde la orilla. Alejandro toma a Ramona en brazos, ella lo mira a los ojos en silencio, él queda prendido de su mirada un largo momento y luego la pasa a brazos de Felipe. - Voy a hacer una fogata - les dice Alejandro apartándose de ellos. Ramona todavía muy asustada mira a Felipe quien la besa en la mejilla y la aprieta muy fuerte contra su pecho.    Sandra S. Vallejos

     Capítulo Nº 9 ( 13 - 04 - 00 ) Ramona se ha caído al río , Alejandro escucha sus gritos y se lanza al agua para salvarla. Luego de luchar contra la corriente logra rescatarla y sacarla de allí. La sostiene unos segundo en sus brazos mirándose a los ojos. Luego se la entrega a Felipe que ha observado toda la escena pero todavía no logra salir de su parálisis. Va a encender una fogata.

     En la hacienda el padre Salvatierra y doña Ramona están comiendo. - Lo ve, padre. Ramona me desobedeció. Les prohibí salir sin mi permiso y distraer a Felipe de sus obligaciones. - Es que no puede permanecer aquí encerrada día y noche - le dice el padre - Tienes que comprender que viene de estar muchos años enclaustrada y tiene ansias de libertad. - Lo hago por su bien, porque hoy en día hay más peligros en la hacienda ? - Pero tienes a los indios. - Sí, a esos emplumados, a los gambusinos y ... - hace una pausa angustiada - y a mi hijo. El padre la mira alarmado por las implicancias que tiene este comentario. Alejandro ha encendido un fuego. Ramona tiene puesto el chaleco de Felipe quien le está revisando una pequeña heridita que tiene en la cabeza. - No te pasó nada. Sólo fue un rozón. S i no hubiera sido por Alejandro no sé que habría pasado. Ramona mira a Alejandro muy fijo, parece muy tímida - Los oí pasar- dice Alejandro - luego escuché los gritos de Ramona. - Te debo la vida Alejandro - le agradece ella con voz suave, él la mira tierno. - No me debes nada. - le dice con una sonrisa - Lo mismo hubiera echo por cualquier persona. - Ambos se quedan mirando en silencio, parecen no poder apartar sus miradas. Felipe se desconcierta un poco. - Se está haciendo tarde - les dice poniéndose de pie - Mejor será regresar a la casa. - ayuda a que Ramona se levante, Alejandro no se mueve de su lugar pero eleva la vista y la sigue mirando. Una gran cantidad de cercas derribadas, Juan y el Norteño las descubren. - ¡ No sé quién demonios se volvió a meter en la propiedad ! - protesta el Norteño observando el destrozo - Es el cuento de nunca acabar. - Tenemos que informarle al amo Felipe - dice Juan - ¿ Voy ? - No, vamos. Antes que se haga tarde. En otro sector se los ve a Davis y Merryl dirigiendo a un grupo de hombres que enlazando las cercas las están tirando. - Tiren todas las cercas que puedan - se escucha decir a Davis - Dense prisa, que los mejicanos pueden descubrirnos. - A poco que le tienes miedo a esos piojosos - le dice Merryl. - Si te hubieran agarrado a latigazos como a mí, también les tendrías miedo. Ellos ya me conocen y me la sentenciaron. Si nos encuentran al primero que van a ahorcar es a mí. - No vienes solo, Davis. - Como si viniera. A ti no te tengo la menor confianza. La otra vez huiste como conejo asustado y me dejaste a merced de esos . . . SALVAJES. - Un día nos vamos a vengar de lo que te hicieron y entonces te demostraré que no soy ningún cobarde. - A quien más rabia le tengo es a la Dueña. El hijo ya me había perdonado pero ella ordenó que me azotaran. El tal Lucio, ese que me azotó, se la tengo guardada también. Mucho más, se ha desatado una tormenta y está lloviendo mucho, doña Ramona está mirando por la ventana, muy nerviosa por los truenos. - Serénate, Ramona Gonzaga - le dice el padre mientras toma un café - Vamos rezando un rosario para que te calmes. La oración proporciona mucha paz interior. - No estoy como para rezos ahorita, padre. Siempre le he temido a los rayos - en ese momento cae uno, ella se sobresalta. - El rayo es muestra de la magnificencia divina, hija. - Usted lo dirá , padre. Pero a mí me aterroriza . En ese momento llegan Ramona y Felipe totalmente empapados. - ¡¡Estaba preocupadísima por ustedes!! - los regaña muy enojada - ¿Se puede saber dónde demonios andaban? - ¡ Bendita sea tu pureza, madre santa ! - exclama el padre espantado y haciendo la señal de la cruz - ¡ Nunca convoques a las fuerzas del mal ! - No estoy como para sermones, padre - le dice doña Ramona - ¿ Y tú ? - mirando a Ramona - ¿ Por qué vienes en esas figuras ? - Bueno, es que fuimos al río y ... - No la regañe, madre - la interrumpe Felipe - Ramona sufrió un accidente y casi se ahoga. - No la defiendas. Es una desobediente. Le prohibí salir sin mi permiso. Mira lo que le sucedió , en castigo a su rebeldía. - Yo creo que estás alterada, hija - interviene el padre - Deja que Ramona vaya a cambiarse las ropas y luego hablas con ella. Se puede resfriar. - Estuvo a punto de ahogarse, madre - vuelve a decir Felipe - Se metió en el río y de no haber sido por Alejandro hubiera perecido. - ¿ Qué Alejandro? - ¿ Cuál va a ser, madre ? El hijo de don Pablo de Asís. - ¡¡ Ese indio !! ¡¡Sólo eso me faltaba !! Que ahora relaciones a tu hermana con esa clase de gente. - Alejandro es mi amigo - grita Felipe - No hable así.

          En ese momento cae otro rayo, doña Ramona pega un salto dejando caer su bastón. Ramona corre en intenta agarrarlo pero doña Ramona la detiene. - Déjame - le dice de mal modo - Vete a tu cuarto a cambiar y que venga Marta. - Ramona se pone muy mal ante el trato de su madre, da media vuelta y empieza a retirarse. Felipe intenta detenerla pero ella se da vuelta, mira a su madre y le dice: - De haber sabido que mi vida en esta casa iba a ser así, mejor me quedo en el convento. Doña Ramona la mira con ira ante semejante comentario. - ¡ Ramona ! - grita Felipe intentando seguirla. - ¿ A dónde vas Felipe ? - lo detiene su madre. - ¿ Por qué la trata tan mal ? ¿ Qué le ha hecho ? No le quiero faltar madre, pero me parece que es muy injusta con ella. - ¿ De cuándo acá, los hijos juzgan a sus padres ? - Perdone usted, madre. Pero es que ... - ¡ Felipe ! Si tu hermana me vuelve a contestar con esa insolencia, la voy a encerrar a pan y agua. Punto - Felipe la mira muy enojado y se retira. - ¡Se lo dije padre ! En mal hora regresó. Felipe nunca me había hablado así. Está hechizado por ella En tanto Ramona se ha metido en la cama. Marta se encuentra con ella. Ramona estornuda y tose. - Nana, ven. Siéntate tantito - le dice señalando un lugar a lado suyo en la cama - ¡ No !, ¡ cómo cree !.Su amá puede venir y ver que me tomo esas confianzas. No. - Ándale, siéntate por favor tantito - le insiste Ramona - ¡Ven !- Marta finalmente accede. - Si la veo muy contenta. - Sí, nana. Lo estoy. Eso es lo que quiero decirte - Se inclina y toma sus manos - Gracias al accidente del arroyo, Alejandro me tomó en sus brazos. - ¿ Qué dice niña? - se espanta Marta levantándose . - Que Alejandro me cargó y cuando lo tuve cerca sentí algo en el pecho, una emoción que jamás había sentido. Casi se me salió el corazón. - ¿ Alejandro, el indio ? - Sí, nana. Él me salvó. Lo que no entiendo es por qué Felipe no me ayudó. Se quedó como paralizado. - ¡ Pobre del amo , Felipe!, se ha de haber sentido rete mal. - Pero, ¿ por qué ? - Es que le tiene pavor al agua. Se ha de haber sentido todo desesperado de no poderla ayudar. - Yo tenía la idea de que mi hermano era muy osado . - ¡ Y lo es ! Lo que pasa es que . . . cuando usted se fue al convento, un día el niño Felipe se metió al río a nadar, pero llegó una corriente y se lo llevó. Lo arrastró hartas millas, cuando lo sacaron estaba todo morado, sin sentido, con la panza hinchada de tanta agua que tragó. - ¡ Qué horror ! - dice Ramona angustiada - Yo no sabía eso. - Desde entonces él siente vergüenza por su miedo y no hay poder humano que se lo pueda quitar. - ¡ Pobrecito ! Aunque hay algo que le tengo que agradecer, porque gracias a sus miedo Alejandro me cargó. - ¡ Ay, niña !. No diga esas cosas ni de guasa. Usted es una señorita decente y Alejandro es un indio. - Pero un indio muy bien parecido - le dice Ramona sonriendo , estornuda - ¿ No te parece ? - Dios me libre que se me haga buen mozo un piel roja.       

          Se ve a don Pablo observando la lluvia desde la ventana de la cabaña que tiene asignada. La cierra y le dice a Alejandro que está afilando su cuchillo. - La lluvia con truenos en primavera es mal presagio. Este aguacero va a durar toda la noche y no es bueno para la labor. - ¿ Qué ? - pregunta como despertando - Desde que llegamos a la esquila te has vuelto sordo. Estás aquí pero tu espíritu está en otra parte. - Estaba pensando - ¿ En qué ? - Cosas. Como por ejemplo, ¿ por qué poco a poco nos hemos ido conformando con ser sirvientes? Antes éramos los amos y señores de estos valles. Ahora no solamente perdimos eso sino también nuestro orgullo. - Alejandro, tienes mucho que aprender. A veces la humildad es sobrevivencia. Tú eres mi único hijo y cuando yo muera serás mi sucesor y ser jefe de los yahís no te va a ser fácil, si no desechas la soberbia que hay en tu corazón. - No es soberbia, padre. - Hijo, soy tu padre y te conozco. Lo que tienes es que tu corazón se está rebelando porque has puesto tus ojos en una mujer blanca. No des cabida a esos sentimientos, la tribu no te lo perdonaría - Alejandro no contesta nada, se queda pensando. ( corte comercial ) - Te voy a contar una historia Alejandro. La historia de Tehua, una india yahí como nosotros. Se fue con un hombre blanco que venía de lejos por barco. - ¿ Por qué me cuenta eso ahora, padre ? - Calla y escucha. Angus era un carapálida que venía de un lugar llamado Irlanda y que se fue a vivir con Tehua. Ella repudió a los nuestros y eso le costó la vida. - ¿ Cómo lo sabe ? - Yo la sepulté. Tehua era una india muy vivaz, con ojos muy grandes y su pelo, color ala de cuervo. Murió muy joven - Sigo sin entender por qué me lo cuenta ? - Porque historias entre blanco e indio siempre acaban mal. Doña Ramona se encuentra en su habitación rezando y asustándose cada vez que escucha un trueno. Golpean la puerta. - ¿ Quién ? - Yo, madre. ¿ Puedo pasar ? - se escucha a Felipe. - Entra - él lo hace diciéndole. - Vi luz y por eso me atrevía a tocarle. Ya debería estar dormida, madre. - No, esta noche no voy a dormir. No podría, el ruido de los truenos me espanta el sueño. - Siempre con eso, madre - dice Felipe tomándole las manos. Ella se suelta y le dice: - ¡ Pero mira nada más cómo vienes, estás empapado !Deberías cambiarte y meterte en la cama. - Quería darle una disculpa por lo de esta tarde. Tanto Ramona como yo le faltamos el respeto. - Eres muy noble.

          En cambio Ramona ni se apareció por aquí. - Se llevó un susto muy grande. Estuvo a punto de ahogarse. - Porque es muy osada, como lo fue su padre y muy imprudente. - Estuvo en un peligro muy grande y yo... no me atreví a ayudarla. El río ,y a pesar de mi volunta, el miedo me paralizó. - ¡ Ves en que predicamento te mete tu hermana! Gracias a Dios que no te echaste al agua porque si algo te hubiera sucedido jamás la hubiera perdonado. - Si no fuera por Alejandro, quién sabe qué le hubiera pasado a Ramona. De solo pensarlo se me hiela la sangre. - Si me hubiera obedecido no habría ocurrido nada. Tu hermana es muy rebelde y por eso tengo que tener mano dura con ella. - Ramona es más temperamental que yo. Es como usted. - ¿ Cómo yo ? - Sí, mi hermana tiene el mismo carácter que usted. - Ramona no puede ser como yo - dice ella categórica. - ¿ Por qué se pone así, madre ? Ella es su hija, ¿ qué tendría de malo que se le pareciera? - Ya te dije que salió a su padre. Anda, vete a descansar que mañana vas a tener un día arduo. Felipe se acerca a ella y le da un beso en la frente. Le desea buenas noches. Sale dejándola con sus pensamientos - Ramona se parece a ti, Angus, no a mí - dice en voz alta. Muestran la escena de la noche en que Angus murió. Se la ve a ella arrodillada junto a su cuerpo, Juan parado tras ella y Marta con la pequeña Ramona en brazos. - Señora, ¿ qué hacemos ? - le pregunta Juan - Déjenme a solas con él. - Pero, señora. - protesta Marta. - Te digo que me dejen - se retiran ambos - Angus, Angus - le da un beso en los labios y lo abraza sollozando . La escena vuelve al cuarto y a doña Ramona llorando por esos amargos recuerdos. Continúa la lluvia.

     En el cuarto de Ramona, Felipe la está visitando, él está sentado y ella a sus pies tratando de sacarle una bota. - Te vas a resfriar. Deberías quitarte la bota. - Sí, ahorita que me vaya a dormir - le dice incómodo y deteniéndola. - ¡ Qué puntada irte a revisar cercas con esta tormenta ! - le dice con un suspiro. Toma una toalla y le empieza a secar la cabeza - Eres un loco. - Acabo de estar con mi madre. Deberías darle una disculpa. - ¿ Por qué ? Yo no le hice nada. - Tienes que aprender a tratarla Ramona. Nuestra madre es buena. - A veces siento como si ella me odiara. Es diferente contigo que conmigo. - ¡ Ah, porque yo soy hombre ! Una mujer es diferente, no puede gozar de la misma libertad . - ¿ No me digas que tú también piensas eso, Felipe ? - se indigna ella. - Lo que quiero que entiendas es que una muchacha tan bonita como tú, no puede andar sola por el monte y por los caminos. Tú sabes, una mujer corre todo tipo de peligros - Ella está parada con los brazos cruzados y un gesto de enojo en la cara - Prométeme que le vas a pedir perdón a nuestra madre. - Lo voy a pensar - le dice enojada, lo mira, le sonríe muy pícara y corre a abrazarlo. Se separa inmediatamente y le dice - ¡ Ay, estás echo una sopa ! Vete a cambiar. - Hasta mañana , Ramona. - Hasta mañana. - ¡ Qué pases buena noche ! - Felipe - lo detiene ella - ¿ A ti no te molesta que hable con Alejandro, verdad ? - ¿ Por qué me preguntas eso ? - Bueno, es que a mi nana, a mi nana le parece que eso está mal. - Alejandro es mi mejor amigo, pero ahora ya no sé qué decirte. Tú eres una mujer y no es bien visto que te lleves con él - suspira - Desafortunadamente ya no somos los niños que podíamos jugar con quien quisiéramos. - ¡ Es una pena ! A mi me gustaría ser su amiga como siempre. - Ya es hora de dormir - le da un beso en la frente- ¡ Qué pases buenas noches ! - y se retira. - Gracias - le dice ella y su rostro se suaviza, está pensando en lo ocurrido en el río con Alejandro. Juan y Marta se encuentran en la cocina de su casa. Ella le da un café. - ¡ Échale más piloncillo a este café, mujer ! - exclama luego de darle un sorbo - ¡ Esta noche, los diablos andan sueltos , Marta ! . De nuevo derribaron las cercas. - Esos no son los diablos, pa mí que son bandidos. - Me preocupa Lucio. No debí dejar que se fuera solo con las invitaciones. - se escuchan truenos más fuertes que hacen estremecer la casa. - Primero, Dios, llegará con bien - Marta se acerca a la ventana, la abre y mira hacia fuera. - Todavía hay luz en el cuarto de doña Ramona. No ha de poder dormir. Ya ves como se pone en las noches de tormenta.- le dice - No es para menos si en una noche así fue cuando murió el irlandés. ¿ te acuerdas ?

 - ¡ Cómo olvidarlo !Todavía no puedo creer lo que fue la casualidad. Esa mismita noche estaba agonizando el general Moreno. Doña Ramona perdió a su marido y al irlandés el mismo día. - Era el destino, Marta. - Lo único bueno de aquella noche es que llegó a la hacienda la niña Ramona. - Ambos sonríen ante el recuerdo. Doña Ramona está sentada frente a su tocador. El viento hace abrir las ventanas. Ella se estremece y asustada toma su rosario. - ¿ Por qué no me dejas en paz, Angus ? ¿ Por qué te fuiste de este mundo y no te puedes ir de mi corazón ? - Se pone a rezar.  Sandra S. Vallejos

     Capítulo Nº 10 ( 14 - 04- 00 ) Ramona está rezando en su cuarto. - Señora de los Ángeles, te doy las gracias por haberme salvado la vida. Te pido que me ilumines, tengo miedo de lo que me está pasando. Cuando Alejandro me mira, me estremezco de pies a cabeza. Pero ya oíste lo que dicen los demás. Alejandro es sólo un indio. Yo no debo posar mis ojos en él. Felipe está en el despacho escribiendo en su diario. - Otra vez volvimos a salir Ramona y yo. Durante varios días estuve evitando su compañía. ¡ Pobrecita , no entiende por qué ! .Líbrame señor, de esta extraña obsesión porque hoy cuando la abracé en el río, sentí un aguijón y estuve a punto de besarla. Deja de escribir, se pasa las manos por la cara y dice en voz alta. - ¡ Qué voy a hacer, Dios mío ! Es el día siguiente. Se ve a Alejandro subiendo desde el río hasta donde dejó su cuchillos y su chaleco. Siente los pasos de alguien y sin mirar dice: - Ramona - con tono seguro. - Equivocado - dice Margarita apareciendo con una canasta con ropa para lavar. - Margarita - pronuncia con tono desilusionado. - Ahora sí le atinaste - le dice ella - ¿ Qué ? ¿ La esperabas a ella ? - No. Claro que no - dice él tomando su chaleco. - ¡ Ay, no te hagas ! Pues si oí perfectamente como dijiste Ramona. Alejandro la mira, saca su cuchillo del tronco donde lo había dejado clavado y diciéndole " Tengo que ir a la esquila " se dirige hacia su caballo . - A lo mejor ella no lo sabe, pero tú la estabas esperando. Estoy segura - le insiste Margarita. - ¡ Ahí nos vemos ! - le dice él . Monta su caballo de un salto y se aleja. - Adiosito - le dice ella con una sonrisa. Felipe está dentro del corral con los borregos, tiene uno pequeño en sus brazos. - Amo Felipe - se acerca Juan - Me dijo don Pablo de Asís que quiere hablar con usted. - ¿ Sobre qué ? - Pues, no le sé decir. Llega Ramona llamando a Felipe . Ambos hombres la saludan. - ¿ Qué vas a hacer hoy ? - Lo mismo de diario: trabajar - le dice él - Voy a hablar con don Pablo y hay otros menesteres que hacer. - Mmm, ¿ y más tarde ? - No lo sé. - Pues, hoy va a ser otro día muy triste - de golpe estornuda. - Estás resfriada. Lo mejor es que te metas a la casa. - ¿ Por qué estás tan serio ? - Perdóname, es que ando muy atareado. Amaneció todo encharcado y tengo que arreglar los tejebanes que se cayeron anoche por la tormenta. - Bueno. Prométeme que me avisas cuando regreses. - Te lo prometo - le dice muy serio. Ella se va. Felipe queda mirándola. - ¡ Qué linda se ha puesto la niña Ramona ! - le dice Juan sonriendo . - Sí, Juan. Está muy bonita. Doña Ramona está en el despacho intentando abrir el cajón donde Felipe guarda su diario pero está cerrado con llave. Se la ve muy fastidiada .Golpean a la puerta. Es el padre. - Pase, padre - dice ella abriendo la puerta que estaba con cerrojo. - ¿ Estás ocupada, hija ? - No, no, de ninguna manera. Pase y siéntese. - Gracias, hija. - el padre lo hace - Ahora sí, ya estoy por irme, hija. - Insisto, padre. ¿ Por qué no se toma unos días más de descanso ? - No, hija, no, no . Voy a descansar mucho cuando me muera y Dios no lo quiera, pero presiento que ya me falta poco. - Ni lo diga, padre. Usted nos va a durar muchos años. - Soy un viejo y los viejos tenemos que ir yéndonos para dejarle el campo a los jóvenes. Pero, te noto ojerosa, hija. ¿ Qué sucede ? - Nada, padre. Estoy cansada. Anoche no pude pegar el ojo. Ya sabe, mi terror a los rayos. - Eso sí está mal. - Le quiero hacer una pregunta. - ¡ Tú dirás ! - ¿ Se ha confesado Felipe con usted en estos días ? - le pregunta inclinándose hacia él . - ¡ Sí ! ¿ Qué no lo viste comulgar esta mañana ? - Padre, es que yo ... quiero saber qué le dijo. - ¡ Pero en qué cabeza cabe, Ramona ! - se levanta indignado el padre - ¡ Cómo se te ocurre pensar que yo rompería el secreto de confesión ! Felipe está en la cabaña de don Pablo, éste le tiende un cilindro de cuero, de su interior Felipe saca unos papeles. - Son documentos muy antiguos - le dice Felipe mirándolos - pero legítimos, con sellos del rey de España. Avalan la propiedad de la tribu de los yahís. - Yo no entiendo mucho de esas cosas. - Mire, don Pablo. Aunque los americanos no quieran ,hay un tratado que le da valor a estos documentos. Las tierras yahís son de ustedes y si hay algún problema con estos papeles, ustedes las pueden reclamar como suyas. - Si son tan importantes, me gustaría esconderlas en alguna parte de la hacienda . Aquí es más seguro. Quiero su venia. - Si eso lo tranquiliza don Pablo, yo no tengo ningún inconveniente - le dice devolviéndole el cilindro. - Gracias, amo Felipe - le dice Pablo volviéndolo a guardar.

         

     En el pueblo, Lucio llega a la casa de Ruy Coronado y le entrega a la mucama la invitación a la fiesta en honor de Ramona. Cuando se la lleva a Lupe, ésta se pone muy contenta ya que hacía mucho tiempo que no hacían una fiesta allí. Se ve a Jack Green, sus ayudantes y varios hombres cabalgando por las tierras de los Moreno. - No puedo creer que todo esto pertenezca a los Morenos- dice Jack - Llevamos horas trotando - con un catalejo otea el horizonte - Esta tierra es inmensa. - Se lo dije sheriff. Es demasiada propiedad para una sola familia - le dice Davis. - Peor que eso, Davis. Una familia de extranjeros. - Deberíamos de llegar hasta el río - dice Merryl - Ahí fue donde Davis encontró la pepita de oro, sheriff. - ¡ No ! - dice Davis - eso está muy cerca de la casa. Nos podrían descubrir y ... además a mí ya me conocen. - ¡ Gallina ! - le dice Merryl. Davis hace ademán de sacar una pistola. - Alto, Davis - ordena Jack - Y tú Merryl, ya deja de hacer chistecitos. Lo único que tenemos a nuestro favor es la unión porque somos mucho menos que ellos. - Los podríamos agarrar por sorpresa - dice Merryl. - No quedaría ni nuestro pellejo - le dice Davis - Son muchos. - Los podríamos amedrentar de otras maneras. Por ejemplo, me pregunto como andarán sus títulos de propiedad - Vuelve a sacar el catalejo y mirar el lugar. Ramona está junto a Marta en la cocina, ayudándola a cocinar. Está cortando unos tomates. - ¡ Ay, niña ! ¡ No sé que me da verla en la cocina ! - le dice Marta. - Déjame ayudarte, nana.

     En el convento aprendí a cocinar. - Sí, niña, pero aquí no está bien. Pues, para eso estamos nosotros. No sé que vaya a pensar su amá. - Mmm. Algo malo seguro. Todo lo que yo hago le disgusta. ¿ Sabes hacer chile en " hogada " ? - le pregunta entusiasmada. - No, niña - le dice Marta. - Te voy a enseñar cómo. Me dio la receta una monja que venía de Puebla - Marta la mira como diciendo de dónde - De puebla, nana. De Méjico. - le dice Ramona riendo - Voy a ver si tienes todos los elementos - y se dirige a la despensa. - ¡ Ramona ! - exclama Margarita entrando a la cocina con el canasto de ropa lavada - ¡ Qué milagro que te dejas ver ! - ¡ Ay, Margarita ! ¡ No seas tan escandalosa ! - la regaña su madre. - ¿ Qué me darías por un secretito que te traigo, eh ? - le pregunta Margarita a Ramona muy misteriosa. - A mí no me interesan los chismes , Margarita - le dice Ramona. - ¿ Ni de Alejandro ? - le dice. Ramona se da vuelta enseguida a mirarla. Marta se sobresalta. Ramona se le acerca rápidamente y le pregunta ansiosa. - ¿Dime, ¿ lo viste ?- Margarita asiente con la cabeza - Margarita, te vas a meter en un lío por mitotera - le dice su madre. - Martita, ven, ven. - le dice Ramona tomándola de la mano y llevándola a la despensa. Búscame los chiles, las nueces, las granadas y ahorita ...

El sheriff se encuentra con sus secuaces junto a una de las cercas, se ven borregos en el lugar.

 - Se van a morir de la rabia los mejicanos - dice Davis. - Jálenle, duro - les grita el sheriff. Sus hombres tienen enlazadas con sogas las cercas y las vuelcan - ¡ Qué junten esos borregos , para que se dispersen !

          Ramona está caminando con Margarita por la galería de la casa. - A ti sí te lo puedo confesar. ¡ Pero no se lo vayas a contar a nadie ! - le advierte - Mmm, no. Te lo juritito por ésta - le dice Margarita besándose los dedos juntos. - Alejandro me parece muy atractivo - le confiesa. - ¡ Pero es un indio Ramona ! - le dice Margarita sorprendida. - Ese es el único problema . En ese momento se escucha a Marta que llama a Margarita. Ésta le dice que tiene que ir a colgar la ropa. Antes que se vaya Ramona la detiene y le vuelve a decir. - Recuerda que lo que te dije es sólo entre tú y yo. Es un secreto de amigas. - Mmm, tranquila. Si yo no soy soplona - le dice Margarita yéndose. Ramona sigue caminando sola por la galería muy pensativa. En eso levanta la vista y se asusta al ver a su madre parada en un extremo de la galería mirándola seria. Juan se encuentra mirando un caballo, llega Felipe al galope gritando su nombre. - Juan, Juan - ¿ Qué pasa patrón ? - Prepárate a Marcos, el Norteño y unos peones porque están derribando las cercas. Dale armas y balas suficientes. - ¿ Cuántos ? - A unos diez - le dice dirigiéndose a la casa. El Norteño se encuentra conversando con Margarita, mientras ésta cuelga la ropa. Llega Juan buscándolo porque lo necesitan. Norteño se va, Juan se queda unos segundo mirando a su hija muy serio. Felipe se encuentra en la sala cargando un arma acompañado de Ramona, su madre y el padre. - Alejandro los vio y envió señales de humo a don Pablo - les está contando - Por eso sé que están derribando las cercas. - ¿ Quién te va a acompañar ? - Juan Canito, Marcos, Norteño y otros peones. - ¡ Virgen purísima ! - dice el padre - ¿ Y cuántos son los bandidos ? - No lo sé. - No vayas a tener piedad de ellos, Felipe. Que reciban una lección que los aleje de una vez por todas de aquí - le ordena su madre. - No se preocupe, madre. Yo sé cómo tratarlos. - Ten cuidado, por favor, Felipe - le dice Ramona - No vayas a arriesgarte demasiado. - Voy a cuidarme por ti, Ramona . - le dice Felipe tomándole las manos y besándoselas. A su madre no le gusta el gesto. - Espera muchacho - lo detiene el padre - La bendición . Felipe se acerca, la recibe, luego besa su mano, la de su madre y se detiene unos segundo frente a Ramona mirándola. Luego se va. Doña Ramona se acerca a la puerta, Ramona tras ella le dice : - Mamá, quizá no sea el momento oportuno pero quería pedirle perdón por lo de ayer. - Bien lo has dicho, ahorita no es el momento. Deja tus niñerías para otro día. ¿ Qué no ves lo que está pasando ? - le contesta su madre con tono duro. - Creo que tu mamá tiene razón, Ramona. Mejor deberíamos orar para que todos regresen con vida - interviene el padre viendo a Ramona tan mal con el reto. - Felipe, hijo mío. Cuídalo, Dios mío. - dice doña Ramona y dirigiéndose a su hija - Tráeme mi rosario, Ramona - Ella sale sin decir palabra. Felipe se ha reunido con sus hombres y Alejandro. - Mira, Alejandro. Yo salgo primero con mi grupo y tú después con el resto - le dice luego de observar por el catalejo a los hombres que están tirando las cercas - Cuando lleguemos a ese árbol, nos comenzamos a separar. - De acuerdo - ¡Listos, muchachos ? - pregunta Felipe con su pistola en alto. - Listos, amo - le contesta Juan

          Se lanzan al galope hacia donde están los bandidos. Unos segundos después lo hace Alejandro con los que quedaron. Ambos grupos comienzan a disparar. Jack se cubre el rostro con un pañuelo al sentir los disparos, lo mismo hacen sus hombres. Comienzan a responder los disparos. Alejandro con uno de sus disparos alcanza a uno de los hombres de Green que cae muerto. Todos continúan disparando. Jack logra herir a Felipe en un brazo, quien cae del caballo. Alejandro llega junto a él y le hace un torniquete para detener la sangre. Luego vuelve a su caballo y sigue la persecución. Green logra subir a un caballo y comienza a escapar, Juan lo persigue y cuando Green cae de su caballo y comienza a buscar su arma por el suelo, lo alcanza y le apunta. - ¿ Adónde crees que vas, maldito ? - le dice . Green se queda quieto, de espaldas a él . - Me llamo Juan Canito - le dice bajándose del caballo y apuntándole con el arma - Apréndete este nombre porque te voy a llevar a la tumba - Jack se da vuelta y lo mira, se levanta y lo enfrenta. - Si lo haces, te vas a arrepentir- todavía tiene el pañuelo que le cubre el rostro - ¡ No sabes con quién te estás metiendo, grasiento ! - Guárdese sus amenazas. Y empiece a rezar, ya se empieza a sentir el calor del camino al infierno. Un disparo detrás de él lo distrae y Jack aprovecha para patearle el arma, la cual se cae. Jack toma su arma y le apunta para dispararle pero no sale el tiro. Al seguir escuchando disparos decide huir. - Un día nos volveremos a ver y te juro que te mataré , grasiento - le dice . Sube a su caballo y escapa. Juan encuentra el arma y le dispara pero no lo alcanza. Llega el resto de los hombres que le preguntan cómo está. Dicen de seguirlos pero Juan dice que no, ellos van como alma que lleva el diablo pero está seguro que van a volver. Mejor van a ver qué pasó con el amo Felipe.

     En la casa, doña Ramona está rezándole a la virgen, en su cuarto. - ¡ Por lo que más quieras, señora mía ! - dice - Haz que mi hijo regrese sano y salvo. Que no le vaya a pasar nada. Mi hijo es todo lo que tengo, no me lo vayas a quitar, señora. En tanto Ramona está desesperada esperando en la sala. Escucha el galope de caballos, mira por la ventana. - Ya vienen, niña - dice Marta entrando con una luz. - Bendito sea Dios. - Pero hay malas noticias - la detiene Marta antes de que salga. - Dime, nana. Dime, ¿ qué pasó ? - Mataron a uno de los peones y parece que hirieron al niño Felipe.- Ramona se sienta impactada por la noticia.     Sandra S. Vallejos

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     Capítulo Nº 11 ( 17 - 04 - 00 ) Marta le avisa a Ramona que ya vienen, que ha muerto un peón y Felipe fue herido. Ramona se sienta en el sofá de la impresión. Se recupera rápidamente y le dice a Marta. -  No se lo digas a mi mamá. -  ¡ Se lo tengo que decir, niña ! -  Está bien, pero que lo traigan para acá. ¿ Y los demás como están ? - pregunta ansiosa. Marta se detiene como comprendiendo el por qué de la pregunta y le contesta. -  Alejandro está bien, niña. - Ramona cierra los ojos del alivio. -  Gracias, nana - y se vuelve a dirigir a la ventana.

     En el medio del campo Jack Green y sus hombres han hecho un fuego para protegerse del frío. Tienen uno de los hombres herido, están intentando quitarle la bala. -  Yo creo que este no llega a Spurtown - dice Merryl -  Para mí que no pasa la noche -  ¡ Ya, sácale esa bala ! - le dice Jack impaciente. -  Ya lo intentamos sheriff pero es imposible. Sangra mucho - le dice Davis - La bala se metió bien adentro. -  ¡ Qué mala pata ! Es el único que tenía mujer e hijos. - dice Merryl -  ¡ Malditos !- exclama Jack y toma a Davis de la pechera de la camisa - Pero tú tienes la culpa desgraciado . -  Pero, ¿ yo por qué ? -  Corrieron como gallinas. Lo dejaron solo a merced de esos asesinos - le dice soltándolo. -  Sheriff, si nos hubiéramos quedado, nos matan a todos. -  Menos mal que maté a uno de ellos y herimos a otros. Pero voy a regresar con hombres de verdad. De pronto los que están con el herido se quedan quietos. Merryl apoya la oreja sobre su pecho. Está muerto. -  Ahora sí, hermano. Estabas sufriendo mucho - y le tapa el rostro con su sombrero. Todos quedan muy afectados. Alejandro y Juan entran en la sala trayendo a Felipe en andas. -  Aquí, pónganlo aquí - les dice Ramona indicando el sofá . Felipe se queja - Felipe, ¿ qué te pasó ? - le pregunta arrodillándose junto a él. -  Solo fue un rasguño. No es nada - le dice Felipe con apenas un hilo de voz. -  Juan, ve a traer alcohol, vendas y a Marta para que nos ayude a curarlo - a Felipe le dice acariciándole el cabello - Te vas a poner bien. ¡ No debiste arriesgarte tanto! Pero yo te voy a cuidar. Voy a estar contigo día y noche hasta que te recuperes. -  Gracias, Ramona. Eres el mayo tesoro que tengo. - le dice jadeante y parece desmayarse . -  Felipe, Felipe - lo llama ella desesperada, levanta los ojos hacia Alejandro. -  No te preocupes. Le di un bebedizo que da sueño. Perdóname. Me hubiera gustado que fuera a mí al que lastimaran - se altera - ¡ No puede evitar que le dieran un balazo ! -  No es culpa de nadie Alejandro. Yo sé que si hubieras podido lo hubieras evitado. Felipe vuelve a quejarse mucho. Lo miran -  ¡ Ay, yo lo veo muy mal ! -  Permíteme - le dice Alejandro tomando su lugar junto a él. Le revisa la herida - Él me dijo que fue un rasguño pero no es así. Tenemos que extraerle la bala. -  ¡ Entonces hay que mandar traer un doctor ! -  No. Llegaría hasta mañana y no podemos esperar. Yo se la voy a extraer. -  Estuve rezando por él. . Tenía miedo de que le pasara algo. ¿ Tú ? ¿ Estás bien ? - le pregunta mirándolo de muy cerca. Aparece doña Ramona seguida por el padre. -  Hijo, mi niño. ¿ Qué te ha pasado ? - dice desesperada arrodillándose junto a él. -  Está inconsciente, señora - le dice Alejandro - Se expuso mucho, por eso uno de los blancos le pudo dar un tiro. -  Fuiste muy valiente, hijo mío. ¡ Me siento muy orgullosa de ti ! -  ¿ Los demás están bien ? - le pregunta el padre. -  Un peón murió. -  ¿ Por qué no protegiste a mi hijo, Alejandro ? - lo acusa -  Señora, hice todo lo que estuvo a mi alcance. -  ¿ Por qué te tenía que pasar a ti ? A ti, que eres mi único hijo - Ramona la mira sobresaltada y herida al escuchar esto. En tanto el Norteño , Marcos y otros hombres traen el cadáver del gringo que mataron envuelto en una especie de esterilla. Lo tiran en el piso del establo. -  Hay que darle cristiana sepultura - dice Marcos persignándose. -  Pues yo lo dejaría fuera - dice Norteño - Para que se lo comieran los coyotes. -  El amo Felipe se enojaría -  Pues, este sombrero es una chulada - dice el Norteño tomando el sombrero del gringo y sacudiéndole el polvo. -  Es gorro de gringo - le dice Marcos - además es mala suerte usar prenda de difunto. -  Bah! ¡ Qué va a ser ! Si es mi trofeo de guerra - dice poniéndoselo. Alejandro está revisando nuevamente la herida de Felipe. -  No sé , padre, me parece que sería mejor mandar por el médico - dice doña Ramona - y esperar a mañana. -  Pero ... está desangrándose - le dice el padre mirando a Alejandro que le hace señas negativas con la cabeza -  Señora, si esperamos puede morir - interviene Alejandro. -  ¡ Confía en Alejandro, mamá ! Él cree que le puede extraer la bala. Doña Ramona mira a Juan que está parado junto a Marta, detrás del sillón. Ramona y Alejandro hacen lo mismo. -  Está bien - acepta finalmente - Felipe, Felipe me oyes ? -  Sí, madre - le dice éste débilmente. -  Alejandro te va a extraer la bala. -  Está bien - dice Alejandro - No perdamos más tiempo. Vamos a acostarlo en el pido. Muevan esta mesa por favor. Ayúdame Juan. Ramona, el padre y Marta sacan la mesita del centro de la sala, Juan ayuda a Alejandro y entre los dos levantan el cuerpo de Felipe y lo apoyan sobre el piso, doña Ramona le coloca un almohadón bajo la cabeza . -  Juan, algo para el brazo - pide Alejandro y éste le alcanza otro almohadón. Marta les acerca una palangana con agua. Ramona se sienta a su lado, Alejandro rompe la camisa a la altura de la herida del brazo izquierdo. -  Pásame la lámpara, por favor- dice Alejandro y al padre le pide wisky. -  Felipe, Felipe, mi hermano. Tengo que hacer esto ¿ está bien ? - le pregunta . Éste asiente con la cabeza. Alejandro se la levanta y le da a tomar el wisky. Le ponen un trozo de cuero en la boca para que muerda y Alejandro con su cuchillo comienza a hurgar en la herida buscando la bala. Felipe grita del dolor. Tanto Ramona como su madre cierran los ojos al escucharlo. -  Coraje, hijo. Coraje. Coraje y saldrás adelante - le dice su madre. Todos observan la labor de Alejandro con cara de dolor. El padre reza. La escena ahora nos muestra a Ramona y Alejandro sentados frente a frente en una mesa de la cocina. Ramona está tomando un té y Marta está sirviendo otro en una taza. Alejandro mira fijamente a Ramona, ella lo mira sobre el borde de la taza. Marta los observa de reojo y mueve la cabeza. -  Tómate esto Alejandro - le dice Marta llevándole el té - Tiene un poquitito de aguardiente. Eso ayuda a dormir. -  Gracias, Marta - y toma el té mirando a Ramona, quien también lo mira fijo. Marta toma un velón de la mesada y le dice a Ramona. -  ¿ Viene niña ? -  Ahorita te alcanzo, nana - Marta se va resignada. Ambos la observan hasta que sale y luego vuelven a mirarse en silencio. -  Yo también debo irme - finalmente dice Alejandro - Ya va a amanecer. Mi padre ha de estar esperándome. -  ¿ No le avisaron nada ? -  Sí, claro. Él sabe que estoy bien. Pero ... estará preocupado de todas formas - Se miran unos segundos más. Alejandro hace ademán de levantarse. -  Gracias por curar a Felipe - se apresura a decirle Ramona - Ya te debemos otro favor. Primero salvaste mi vida y ahora la de mi hermano. -  No me deben nada. Felipe es mi mejor amigo. Yo haría cualquier cosa por él. -  De todas formas gracias - le dice ella mirándolo a los ojos. Él la observa en silencio, apenas esboza una sonrisa. -  Bueno, buenas noche Ramona - le dice levantándose . -  Buenas noches - le dice ella casi en un susurro. Él camina hasta la puerta, se detiene y volviéndose la observa antes de retirarse.

     En el cuarto de Felipe se encuentran doña Ramona, el padre y Marta. Doña Ramona le pasa un paño húmedo por la frente. Felipe parece muy inquieto. -  Marta, te voy a pedir que te quedes a dormir aquí, en la casa grande. -  Sí, señora. -  Por ahora puedes retirarte. Si algo se me ofrece te llamo. -  Con su permiso, señora - le dice empezando a irse. -  Marta- la llama - ¿ Ramona ya se fue a dormir ? -  Se quedó en la cocina tomándose un té -  Dile que ya se vaya a su cuarto. -  Cómo usted mande , señora. Doña Ramona se inclina sobre su hijo y le da un beso en la mejilla. -  Felipe, hijo mío - le dice acariciándolo - Te vas a aliviar. Te vas a aliviar muy pronto, ya verás. -  Hay que dejarlo descansar - le dice el padre acercándose. -  Mañana a primera hora voy a mandar por el doctor Oviedo. Quiero que lo revise. -  No estaría de más, hija. Pero yo creo que Alejandro hizo un muy buen trabajo. El muchacho es muy hábil. -  De todas maneras, voy a mandar traer al médico. No me tranquilizaré por completo hasta que tenga la opinión del doctor. -  Por gracia de nuestro señor Jesucristo tenemos a nuestro Felipe bien. Ya ves, al peón le dispararon en la cabeza y está muerto. -  ¡ Ni lo diga padre ! De sólo pesar que a mi hijo le pudo haber pasado me da escalofrío. -  Realmente nuestro señor ha sido muy generoso con nosotros. Así que mañana domingo, será misa de difuntos pero también será para dar gracias a Dios por haber salvado a Felipe. Felipe vuelve a quejarse, su madre le acaricia la cabeza. -  Hijo -  Madre- llama él con apenas voz. -  Aquí estoy Felipe, contigo - le dice sin dejar de acariciarlo - No me voy a separar de ti. -  ¡ Madre !. Quiero ver a Ramona. Doña Ramona mira al padre quien le observa preocupado. En eso se abre la puerta y entra Ramona. -  Todavía andas levantada- la regaña su madre- Ordené que te fueras a dormir. -  Sólo venía a ver como sigue Felipe - le dice Ramona acercándose a la cama y acariciándole el pelo. -  Ramona, perdóname. Perdóname, Ramona - dice Felipe sin abrir los ojos delirando de fiebre. Ramona mira a su madre y al padre sin entender por qué dice eso. Ellos parecen muy preocupados. Al día siguiente están sonando las campana.

     En el pequeño cementerio de la hacienda se está por enterrar el cuerpo del peón muerto. Doña Ramona está allí al igual que muchos de los empleados . El padre está bendiciendo el cuerpo. -  Recibe señor, en tu seno, el alma de este buen hombre que murió en el cumplimiento de su deber y dale a su familia cristiana resignación en este trance. Amén. Doña Ramona mira a la esposa del peón y le dice: -  No te va a faltar nada. Ni a ti ni a tus hijos. Seguirán viviendo en la hacienda como si viviera tu marido - y dirigiéndose al resto - Los sirvientes que me son fieles nunca padecerán miseria en la hacienda de los Moreno. Los demás empiezan a retirase. Don Pablo y Alejandro se acercan a ella. -  ¿ Cómo le va don Pablo? -  Es un honor para mí saludarle, señora. No la hemos visto por la esquila. -  He tenido otros menesteres pero, uno de estos días sin falta haré mi visita acostumbrada. -  Con gusto la invitaremos a comer venado. -  Gracias don Pablo. Alejandro. -  Sí, señora Me gustaría que fueras a la casa y veas a Felipe. Tu curación ha sido casi milagrosa. Así que quiero que tú mismo le cambies los vendajes. - el padre la escucha muy interesado. -  Si usted lo manda, señora. Sólo necesito encontrar las hierbas adecuadas para que se recupere. -  Confíes en Alejandro - le dice don Pablo - Él conoce muy bien los remedios para bala. -  Ya me di cuenta, don Pablo. - Ambos se retiran. El padre se acerca. -  ¿ No que ibas a mandar por el médico, hija ? -  No va a ser necesario, padre. Con la curación de Alejandro parece que fue suficiente. Ramona está en el cuarto de Felipe dándole una sopa. -  Anda - le dice - toma un poquito más de ese atole. Te va a sentar muy bien . -  Gracias, Ramona. Con una enfermera así, voy a esta bien antes de lo que cante un gallo. -  ¡ Qué bueno que ya re sientes mejor ! Anoche nos diste un susto. -  Ya me lo imagino . ¿ Y mi madre ? -  Fue a acompañar a los familiares del peón que murió en el zafarrancho. -  ¡ Qué pena ! - suspira Felipe- Es la primera vez que algo así ocurre en la hacienda. Me siento responsable. -  No, no, no. Al contrario. Te portaste muy valiente. Arriesgaste tu vida. Diste el ejemplo. Y aunque me duele mucho lo que le pasó al peón, no puedo evitar darle gracias a Dios porque tú estás vivo. -  Eso quiere decir que me quieres mucho Ramona - le dice él complacido por las palabras de ella. -  Eres mi único hermano. -  No sé, yo te quiero más que si fueras mi hermana - le dice besándole la mano - Quiero decir que eres lo que más quiero en la vida. -  Mmmm, no creo que me quieras más que a mi mamá. -  A ti te quiero de otro modo. -  A mi me pasa igual. Te tengo un cariño muy especial Felipe. Bueno, ¡ no es que no quiera a mi mamá ! , pero tú has sido tan considerado conmigo que si no estuvieras aquí yo sería muy infeliz. Felipe la mira sonriendo sin decirle nada . Ella se ríe y se levanta. -  Bueno, voy a llevar esto a la cocina - y levanta la bandeja con la sopa - Luego regreso. Mientras, descansa un poco, eh. -  Gracias - le dice sonriendo. Ella le tira un beso desde lejos. Él parece verdaderamente feliz.

     Marta está en la cocina preparando una comida. Llega Alejandro. -  ¿ Qué se te ofrece Alejandro ? Porque ando requete atareada. Tengo que servir el almuerzo y como anoche no pegué un ojo ando toda atarantada. Ni siquiera me traje la leche recién ordeñada. -  Solamente dile a la señora que estoy aquí. Me mandó llamar. -  ¿ Vienes a curar a Felipe ? -  Sí - le dice él mostrándole un ramo de hierbas . -  Espérate tantito aquí, eh ? . Ahorita le aviso. -  Gracias . Alejandro camina por la cocina, tiene su mano derecha detrás de la espalda y se ve que trae una rosa roja. Ve llegar a Ramona con la bandeja y se aparta para que no lo vea. Ella entra a la cocina y de pronto advierte su presencia, respira rápido, su rostro refleja el placer de verlo. -  Me asustaste - le dice -  Esto era lo que quería - le dice él. -  ¿ Asustarme ? -  ¡ Eh ! - se sorprende él -  ¿ Asustarme ? - le vuelve a preguntar ella. -  No. No. - y sonríe - Encontrarme contigo. Se miran, él saca su mano de detrás de la espalda y le ofrece la rosa. Ella la toma con cuidado. -  ¿ Es para mí ? -  Esta mañana viendo el amanecer estaba pensando en ti. Por eso te traje esta flor. -  Gracias - le dice ella mirándolo fijamente - Está muy bonita. -  Ya que no puedo decirte con palabras lo que siente mi corazón, que te lo diga la belleza de esta flor - le dice acercándose más a ella y le dice: - 

     En la tarde voy a estar en el arroyo - Ella voltea la cabeza a un costado , él está allí mirándola, se ven a los ojos y él comienza a acercarse a sus labios. En ese preciso momento se escuchan los pasos de Marta, Alejandro voltea a verla, Ramona mira al otro lado. -  Pásale, Alejandro, doña Ramona te espera en el cuarto de Felipe - y mira de reojo a Ramona retorciéndose las manos. Alejandro vuelve a mirar a Ramona. -  Gracias, Marta - y sale de la cocina. Marta entra a la cocina mirando a Ramona quien parece muy nerviosa, en sus manos tiene la rosa. -  ¡ Ay, niña !, no, no, no, mejor ni me diga nada. -  ¡ Ay, nana! - le dice respirando hondo - Estoy que me muero de la felicidad.

     En la oficina del sheriff están reunidos éste con el Dr. Douglas y el Dr. Thomas. -  No, Douglas. La única ley en Spurtown soy yo - le dice Jack - Le estoy diciendo que mataron a dos de mis hombres y hay que castiga cuanto antes a esos mejicanos. -  Mire, yo entiendo su indignación, pero el problema es que ustedes se metieron ilegalmente en propiedad privada. Ellos pueden alegar que fue en defensa propia. -  Ay - dice Jack riéndose - ¿ Cómo ve, doc ? ( le pregunta a Thomas ) Ahora resulta que los extranjeros nos pueden asesinar y hasta ganarnos un juicio . -  No, pero es que ... - empieza Thomas. -  Son las leyes, sheriff - interrumpe Douglas tomando el código - No podemos ignorarlas. -  ¿Saben que pienso yo Douglas ? - le dice Thomas - Que no debe haber leyes que les permitan a esos grasientos matar a nuestra gente. Los políticos con su demagogia no sirven para nada. -  Efectivamente Douglas- le dice Jack- si no podemos acusar a esos desgraciados de asesinato ( saca su pistola ) entonces yo me voy a encargar por mi propia mano de hacer justicia ( Douglas lo mira muy nervioso ) Y ya pensé algo ( vuelve a guardar su pistola y se sienta ) Han oído hablar de Billy , " el elegante " y de Arizona Kid. -  Pero, sheriff - dice Douglas totalmente sorprendido - ¿ No estará pensando traer a esos dos asesinos a sueldo a Spurtown ? - Green se ríe y menea la cabeza. -  No, no estoy pensando en traerlo. Ya están aquí. Ellos son los gatilleros más rápidos del oeste. Mientras tiene lugar esta charla , los nombrados están entrando en le salón. Se acercan a la barra y piden dos wiskys. Alejandro está terminando de cambiar los vendajes al brazo de Felipe -  Ya está listo - dice Alejandro mirando a doña Ramona y al padre - La herida va a sanar pronto con la cataplasma que le puse. -  Gracias, Alejandro - le dice Felipe - No sabía de tus dotes médicas. - 

     En el pueblo hay una india, una curandera. Se llama Matea, me ha enseñado un poco -dice mirando a doña Ramona que pone cara de fastidio. -  Te agradezco mucho, Alejandro. Ve a la cocina con Marta para que te dé algo de almorzar. -  Mejor vayan ustedes , madre- le dice Felipe- y déjenme platicar un rato con Alejandro - doña Ramona pone mala cara ante esta propuesta - Además estoy seguro que el padre Salvatierra debe tener apetito. -  Anda, hija, vamos - le dice el padre - Aprovechemos esta oferta porque desde ayer no pruebo bocado. -  Ay, discúlpeme padre. Soy una desconsiderada, vamos - se acerca a Felipe y le da un beso en la frente - No tardo, hijo. -  No se preocupe , madre. Estoy bien. -  Mejórate, hijo - le dice el padre saliendo junto con doña Ramona. -  ¡ Te veo muy contento, Alejandro ! - le dice mirándolo sonriente. -  Y lo estoy - le dice también sonriendo - Hay días en que una amanece feliz, sintiendo algo diferente. Hoy es uno de esos días para mí. -  A mi me pasa lo mismo. Casi hasta estoy contento de que me hayan disparado. -  Je, je, je . No te entiendo. -  Sí, Alejandro. Con este accidente no voy a necesitar excusas para estar en casa cerca de mi hermana. -  Ramona tiene el don de hacer felices a quienes la rodean. Doña Ramona y el padre se encuentran en el comedor almorzando . -  Ni quise comentar nada delante de Felipe pero todos los peones estaban muy triste. La viuda me partió el alma, padre. Y lo pero es que temo que este incidente sea el preludio de algo más grave. Estoy presintiendo que esta tierra se va a bañar de sangre. -  No quiero intranquilizarte más hija, pero creo que tienes razón. Lo pero está por venir - doña Ramona suspira y se toma la cabeza - Y después de todo esto, ¿ aún piensas hacer la fiesta ? -  Sí, padre. Mientras podamos, la vida debe seguir su curso normal. En cuanto a la fiesta usted sabe mejor que nadie que no la hago por júbilo, sino para que Ramona conozca un joven, a algún pretendiente que se case con ella y se la lleve lejos de aquí. Ramona está colocando la rosa que le regaló Alejandro junto a la imagen de la virgen. -  Uyuyuy ¿ y esa flor ? - le pregunta Margarita intrigada mientras le arregla la cama. -  Me la regalaron - le dice ella con una amplia sonrisa. -  Mmmm. No, pos, por la carita que traes ya me imagino quién fue - -  Ay, Margarita, adivinaste. Estoy tan contenta que creo que voy a llorar. -  Ay!. Ahorita sí te creo Ramona, a ti te gusta Alejandro - le dice tomándola de las manos. -  Sí, y yo a él - le confiesa. -  Ah !!, ya te lo dijo. -  Sí, con esa flor - le dice mirándola. -  Atchís, atchís. ¿ Cómo le está eso ? -  ¿ No entiendes Margarita ? Me dio esa flor y me dijo cosas muy bonitas - suspira - Apenas si lo puedo creer. -  ¡ Ay, Ramona ! A mi me hace que sí vas a tener problemas con esa ilusión. Acuérdate que Alejandro es un indio. Ramona se queda muy serio pensando en esto. El padre y doña Ramona han terminado de comer y están tomando café. -  Usted mismo escuchó, padre.- En su delirio Felipe le pidió perdón a Ramona. ? No nos podemos engañar! Mi hijo se siente culpable por los sentimientos que le ha despertado Ramona. -  Te repito que él es incapaz de albergar una mala pasión. - &n

     Capítulo Nº 12 ( 18 -04-00 ) Alejandro ayuda a Ramona a bajar del caballo, quedan muy juntitos mirándose frente a frente. Alejandro mira sus labios ... -  No pensé encontrarte aquí - le dice ella - Acabo de ver en el camino a los yahís , iban hacia el monte con arco y flechas. -  Ah - le dice él separándose y tomando las riendas del caballo de Ramona - Sí, mañana es luna llena. Hay que seguirle la huella al venado - ata el caballo a un soporte - Es una ceremonia en donde el venado escoge a su cazador. -  ¿ Cómo es eso ? -  Hay una leyenda india que dice que no es el cazador el que encuentra a su presa sino que la presa, intuitivamente encuentra al mejor arquero. Entonces se entabla una lucha de vida o muerte. Es la historia de dos rivales en la que solamente uno saldrá vencedor. -  ¿ Y tú por qué no fuiste ? -  Porque te estaba esperando. -  ¿ Cómo supiste que vendría ? -  No sé. Esta mañana cuando te di la flor, supe que nos encontraríamos aquí - le dice acercándose lentamente a ella. -  Algo me está sucediendo Alejandro. Siento que estoy haciendo algo muy malo. -  Te sucede lo mismo que a mí. Ya no somos dueños de nuestros corazones - se acerca lentamente a ella, ya casi sus labios se están por tocar cuando se escucha. -  ¡ Ramona ! - Ambos se sobresaltan y miran hacia el lugar de la voz. Es Margarita -  ¡ Vámonos para casa! Se está haciendo tarde y segurito que no dilatan en salirte a buscar- le dice agitada. Alejandro toma las riendas del caballo, le pide permiso a Ramona para ayudarla a montar, la toma de la cintura y la sube al caballo. Ella sale al galope. Margarita se acerca a Alejandro. -  Estás metiendo en un lío a Ramona. Acuérdate que tú te vas después de la esquila y ella se va a quedar aquí. Además, si doña Ramona se entera es capaz de matarte y a ella pues ... ¡ sabrá Dios qué castigo le pondría ! -  Quizás. Pero Ramona y yo aunque no lo queramos somos tan inseparables como el rayo y el trueno. En tanto en el salón del pueblo Green le da una cachetada al borrachín y le dice completamente furioso, echando chispas por los ojos. -  Cállate borracho. Yo no soy ese que dices, me estás confundiendo. -  Ja, ja, ja, ¡ Qué me cuelguen del árbol más alto de California si tú no eres Rex ! - el resto de la gente lo escucha atentamente. -  El señor Green es el sheriff de este pueblo - interviene Thomas - Y usted le está faltando el respeto. -  No sé cómo demonios llegaste a ser la autoridad - dice escupiendo en el piso - Pero que me quiten uña por uña si no te reconozco. Tú asesinaste a la niña del banquero de Amarillo, Tejas y abusaste de ella - y escupe en el rostro. Jack se limpia el rostro y le da un puñetazo en la cara que lo tira al piso. -  No solamente eres un borracho y un tramposo, sino que estás loco. Me estás confundiendo. Llévenselo a la comisaría - les ordena a Davis y Merryl. -  Eres Rex, lo juro por Dios - grita el borrachín - Esto es una injusticia. Sépanlo todos, su sheriff es un criminal. Plano de la espada del general Moreno colgada en la pared del cuarto de Felipe, doña Ramona la acaricia con una mano y le dice a su hijo -  Eres todo un hombre Felipe. Tu padre se sentiría orgulloso de ti. Él al morir te confió su espada militar y eres digno de ella. Te has portado como un valiente. -  Yo no tuve todo el mérito, me ayudaron Alejandro, Juan Canito y los demás. -  Y les daré su recompensa. Si hay alguna virtud que valga la pena en esta vida, es la gratitud. -  Recuerda a Alejandro, madre. Se ha portado muy bien. Gracias a él estoy vivo. -  Está bien, hablaré con él. Aunque sea un apache. -  Un yahí - la corrige Felipe. -  ¡ No me le pongas nombres ! - exclama ella- Para mí son indios todos: yahí, apache, comanche, navajo. -  No sea así, madre. -  Lo que sí te quiero decir es que tú no debes restarte méritos. El que manda eres tú. Tú encabezaste la carga y la victoria es tuya. Felipe suspira ante el comentario pero no dice nada. Ramona está en su cuarto secándose el rostro con una paño. Entra Marta llevando en una jarra té helado. -  ¡Viene empapada de sudor, niña ! -  Es que me vine a todo galope desde el arroyo. -  ¿ Qué no fue con Margarita a ver a la familia del peón? -  No, Marta. -  ¿ Entonces ? - le pregunta sirviéndole un vaso de té. -  Fui a dar un paseo. -  Ay, niña. No, no, mejor ni me cuente - Ramona se toma el té con ansias -  ¿ Quiere más ? - le pregunta Marta. -  No, nana. Gracias. Me tengo que peinar porque quiero ver como sigue Felipe. Marta se retira. Ramona comienza a arreglarse el pelo frente al espejo, se detiene y mirándose en él se pregunta -  ¿ Y ahora qué va a pasar ?

     En el cuarto de Felipe se encuentran junto a su cama su madre y el padre Salvatierra. Más atrás se ve a Ramona sirviendo el té. -  Vas mucho mejor, se te ve otro semblante, Felipe - le dice le padre. -  Los remedios de Alejandro resultaron ser bastante milagroso, ¿ verdad ? - dice Ramona entusiasta. -  No elogies a los indios enfrente de mi madre, Ramona. A ella no le placen - dice Felipe riendo. -  No es para tanto, hijo. Tengo mis ideas pero no soy una desalmada

     En el fondo para mí los indios son como animalitos y los trato bien. -  Porque le conviene, madre. Nadie esquila mejor que los indios yahís. -  Estoy de acuerdo. Pero no me gusta intimar con ellos - Ramona desde atrás está escuchando con mucha atención - Tienen sus costumbres que no van conmigo. Cada quien en su lugar. Dios en la gloria, ¿ verdad, padre ? -  En cierta manera sí, hija. En cierta manera Ramona se acerca y le da una taza de té al padre. Tanto Felipe como Ramona no dicen nada ante los comentarios de su madre. Ramona parece muy afectada. Ya ha caído la noche.

     En la comisaría se encuentran conversando Davis y Merryl, éste último dice que está pensando en Green, que ya lo reconoció ese vaquero, que van a venir más y que a lo mejor llega hasta el ejército a buscarlo. Debe muchos delitos, y los va a llevar a ellos entre las patas. Davis se le acerca y le dice que él es muy bueno para correr a la hora de los fracasos, qué lo apura. Entra Green de muy mal talante. Los mira y pregunta dónde está el maldito borracho. Les pide que se lo traigan. Thomas le pregunta qué va a hacer, éste le contesta que eliminarlo.

     En la cocina de la hacienda están Margarita y Marta. Ésta le pregunta qué pasó. Margarita le cuenta que esa tarde Ramona vio a Alejandro en el arroyo y que los encontró requetejuntitos. Marta le dice que no ande inventando cosas, que no ve que algo así puede llegar a oídos de doña Ramona y entonces sí se le arma. Margarita le dice que es verdad, que ella no anda con mentiras, que Ramona y Alejandro se traen algo. Margarita le dice que eso no tiene nada de malo. Marta se enoja y le dice que si no ve que Alejandro es un indio y Ramona la hija de los patrones. Margarita le dice que eso no es pecado, que todos son iguales. Marta le pide que lo que vio entre la niña Ramona y Alejandro no salga de sus labios, que no se le olvide que ellos allí son criados y que lo de ellos es ver, oír y callar. Jack Green está con su pistola en la mano, apuntándole al borrachín, que está siendo sostenido por Merryl y Davis. -  Podrás matarme Rex, pero otros vendrán a reclamarte tus crímenes. Jack con total sangre fría le dispara en medio de la frente. Los otros se sobresaltan y lo miran Jack. les dice que cuando sea la medianoche lo entierren por ahí, que van a decir que se fugó. Doña Ramona y su hija están cenando solas en el comedor. -  Este día se me ha hecho eterno - suspira doña Ramona. -  Mande - dice Ramona sobresaltada. -  ¡ Estás en las nubes Ramona ! -  Es que no la escuché, mamá. Perdone. Doña Ramona la observa unos momentos, de pronto sonríe y le dice: -  Te ves muy bonita Ramona - ella la mira con asombro y sonríe con evidente placer ante el cumplido. -  Gracias mamá. Viniendo de usted es un gran elogio. Nunca me había dicho algo así. -  A veces soy fría, pero ese es mi carácter. No soy amiga de los mimos. -  Esta mañana estuve recordando con el padre Salvatierra cuando era niña - le cuenta -  ¿ Y qué recordabas, Ramona ? - le pregunta cautelosa. -  Un sueño. En fin, una tontería - vuelve la mirada hacia el cuadro de su padre, lo observa y ... - Mamá, dígame cómo era mi padre, no lo recuerdo en absoluto. Doña Ramona también vuelve la mirada hacia el cuadro, luego hacia Ramona y le pregunta casi con temor. -  ¿ De veras quieres saberlo ? -  Claro. ¿ Por qué no habría de querer ? La doña se queda pensativa, sonríe ante los recuerdos y le dice: -  Era un hombre muy atractivo - y en su mente aparecen los recuerdos de un paseo por el campo con Angus - Muchas mujeres suspiraban por él. Sobre todo era muy seductor y tenía una mirada muy penetrante. Portaba su uniforme americano con gran dignidad. -  ¿ Uniforme americano ? - pregunta sorprendida Ramona. -  ¡ Ay, pero qué estoy diciendo ?, mejicano. -  ¿ Usted le quería, mamá ? - pregunta Ramona mirando nuevamente el retrato. -  Vaya que sí le quería. Desde que murió me sequé de tanto llorar. -  Me imagino, debe ser horrible perder al ser que más se ama. -  Ojalá el destino no te depare sufrimientos como ese Ramona. -  ¿ Sabe, mamá ? Ahora que me estaba contando de mi padre la estuve observando. Me di cuenta que sigue siendo muy bonita. Para usted no pasan los años - mira al retrato - Estoy segura de que él también la debe hacer querido mucho. -  Me quiso con toda su alma. Con toda la fuerza que un hombre puede amar a una mujer. Muestran a Alejandro en su cabaña. Recostado sobre unas mantas muy pensativo. En su mente aparecen escenas de cuando Ramona fue a su encuentro en el arroyo y él la ayudó a bajar del caballo. Doña Ramona y su hija siguen conversando. -  Sígame contando mamá . -  No, hoy he hablado de más. Hay que dejar descansar a los muertos - le dice mirando el retrato del general Moreno. -  Ándele, usted y yo nunca hablamos - insiste Ramona. -  No, Ramona. Ya te dije que no - mira el reloj, son las ocho y media- Ya es tarde y todavía tengo que hacer. - Se levanta de la mesa, Ramona hace lo mismo. -  Gracias, mamá -  ¿ Por qué ? - le pregunta sorprendida. -  Por platicar conmigo - doña Ramona le sonríe, se acerca a ella y le da un beso en la frente y le coloca la mano en la mejilla . -  ¡ Qué descanses Ramona ! -  ¿ Me quiere madre ? - doña Ramona se detiene ante la pregunta. -  Esas cosas no se preguntan- le dice - Claro que te quiero. Ramona se queda en el comedor observando el retrato de su padre y con el esbozo de una sonrisa en los labios. Felipe está en la cama leyendo su diario. -  A pesar de lo que me dijo el padre Salvatierra durante mi confesión, no puedo extirpar de mi corazón ese deseo obsesivo de estar con Ramona , de mirarla. Dios mío, de tocarla.- cierra el diario de golpe y exclama en voz alta : -  ¡ Tengo que alejarme de ella ! - en eso escucha una voz. -  ¿ Se puede ? - es Ramona entrando en la habitación. -  Claro, pasa. -  ¿ Qué estás leyendo ? - le pregunta sentándose en la cama. -  Nada. Estoy tan cansado que no aguanto ni un párrafo. -  Entonces te leo yo - le dice tomando el diario. -  No, Ramona - le dice él sin soltarlo - Es mi diario. -  Mmm, mejor. Así conoceré tus secretos - le dice riendo y tirando nuevamente de él. -  Te asustarías. -  Ya, préstamelo. Ándale - le dice todavía tironeando. -  No, no, no. Te digo que no . Soy un monstruo de maldad - le dice recuperándolo - No me conoces , te vas a decepcionar de mí. - Ramona le sonríe pícaramente y vuelve a tomar el diario -  Ya, préstamelo - y logra sacárselo. Se levanta. -  No, no - intenta detenerla - No lo abras - y de un golpe se lo saca de las manso y cae sobre la cama. -  Perdón - le dice ella sorprendida - Sólo estaba jugando. No sería capaz de profanar tu intimidad - lo levanta y se lo tiende. -  Perdóname tú a mí - le dice tomándolo - No quise gritarte pero por un momento pensé que te ibas a atrever - Ramona se ríe y le dice: -  Ahora sí, no me cabe la menor duda de que ocultas algo. Felipe coloca la mano sobre el diario y suspira. Doña Ramona está parada frente al gran árbol hablando con Angus. -  Angus, hoy le hablé de ti a Ramona. Ella pensaba que me refería al general Moreno. Estuve a punto de rebelarle nuestro secreto. ¿ Dime Angus, no será lo mejor rebelarle toda la verdad a Ramona? Don Pablo está sentado fuera, sobre una mantas. Se le acerca Alejandro. -  Padre, doña Ramona está al pie del árbol donde enterramos los papeles - le dice arrodillándose -  No es raro. Ella dialoga en silencio con el difunto. -  ¿ Usted sabe quién es el muerto ? -  ¿ Recuerdas la historia de la india Tehua que se fue con un hombre blanco ? -  Sí. Tehua, la que usted enterró. -  La misma. El hombre blanco que ella amaba es quien descansa en el árbol -Alejandro se sorprende. -  Los restos que encontramos son del irlandés. -  Así es. -  ¿ Qué tiene que ver doña Ramona con él ? ¿ Por qué está sepultado aquí? -  Recuerdas el anillo. -  Sí, tenía inscripto el nombre Ramona. -  ¿ Y aún así no comprendes Alejandro ? -  No del todo, padre. -  El hombre blanco que está enterrado aquí, que tiene el anillo de la señora, es el hombre que ella amó

En tanto en la habitación de Felipe continúan hablando él y Ramona.

 -  Tienes muchos secretos, Felipe. El otro día Marta me contó uno.

 -  ¿ Marta ? - se sorprende él.

 -  Sí, me dijo que tuviste un accidente en el río y que estuviste a punto de morir.

 -  Eso no es ningún secreto. Tú no lo sabías porque no estabas aquí.

 -  Ese no es el secreto.

 -  ¿ Entonces cuál ?

 -  Que no quieres que se sepa que le tienes miedo al agua. Por eso no me salvaste el otro día del río, ¿ verdad ? - le dice sentándose en la cama nuevamente.

 -  No. No sé cómo quitarme ese miedo.

 -  Pero no te debes apenar por eso, tontito. Es muy natural que después de un accidente así le tengas pavor al agua. Además fuiste muy valiente, ya ves, fuiste el héroe de la batalla

de ayer. Y aunque no fuera así yo te quiero mucho.

 -  Ramona, tengo otro secreto.

 -  Yo también - le dice ella poniéndose seria.

 -  ¿ Tú ? - se sorprende.

 -  Sí, pero te lo diré sólo si tú me dices primero el tuyo.

 -  No, primero tú.

Ramona se levanta, camina unos pasos y le confiesa.

 -  Creo que estoy enamorada.

 -  ¿ Enamorada ? - dice incorporándose - ¿ De quién ?

 -  De Alejandro - Felipe pone cara de estupor.

 -  ¿ Estás hablando en serio?

 -  No sé lo que es el amor, nunca me he enamorado. Pero lo que Alejandro me provoca es un sentimiento que jamás había tenido. Su presencia me inquieta mucho, pero es una

sensación que me gusta. No puedo dejar de pensar en él, ¿ será eso el amor, Felipe ?

 -  No lo sé

 -  Estoy perturbada pero no puedo evitar sentir lo que siento.

 -  ¡ Alejandro es un piel roja, Ramona ! Tú y él pertenecen a mundos muy diferentes, no lo olvides.

 -  Si mi mamá se llegara a enterar, yo no sé lo que me haría. Ya viste como se expresa de ellos.

 -  No te pongas triste, lo que sientes debe ser algo pasajero. Estuviste tantos años en el claustro que es natural que te haya atraído el primer hombre que viste

 -  No, Felipe. No creo que sea una ilusión momentánea. Me conozco y sé que lo que está creciendo en mí, tiene una fuerza muy poderosa, más que mi voluntad - él la mira

desesperado - Dudo mucho que sea un sentimiento fugaz, por el contrario cada día siento que crece más.

 -  Eso dice ahorita, pero cuando conozcas a alguien, con quien te puedas relacionar de verdad, ya verás que cambias de opinión. ¡ Qué bueno que mi madre va a dar esa fiesta ! Ahí

tratarás a otros jóvenes y verás que te olvidarás de Alejandro .

 -  Ojalá.

     Doña Ramona se encuentra sentada en la cama. Tiene abierto a su lado el cofre con recuerdos de Angus. Saca el portarretrato con su foto y lo abre, la acaricia dejándola sobre la cama. Saca las cartas, que están atadas con una cinta negra y las huele, dejándolas junto al portarretrato. -  Después de tu muerte Angus, nunca pretendí ser feliz - dice sacando un relicario del cofre. Lo abre, de su interior saca un mechoncito de pelo atado con una cinta- No hubiera podido - se lo pasa por el rostro - Si tú eras todo para mí, cómo podría ser feliz sin ti, que eras mi vida.

     En el cuarto de Felipe. -  Vete a dormir y mañana seguimos platicando. Ramona se levanta para irse, se da vuelta de golpe recordando algo. -  ¿ Y tu secreto ? no creas que me voy a quedar con la curiosidad. -  Era una mentira - le dice nervioso - No tengo ningún secreto . -  No te creo - le dice ella inclinándose sobre él - ¿ No me lo vas a decir ? -  No, Ramona. Otro día. Ahorita ya es muy tarde, buenas noches. - Ella se inclina más y le acaricia el rostro. -  Te quiero mucho - le dice antes de retirarse. Él se queda pensativo, muy triste. Su mano acariciando su diario. Suspira. Davis entra en la comisaría y tiene un pequeño altercado con el sheriff. Le informa que el forastero que asesinó el día anterior está a 3 metros bajo tierra. -  ¿ Asesiné ? - pregunta el sheriff -  Sí, él no estaba armado. Eso es asesinato, ¿ qué no ? El sheriff lo mira, se coloca frente al espejo y apuntándole a Davis a través de él, le dispara haciéndole volar el sombrero. Davis se sienta espantado. Green se le acerca y con los dientes apretados le dice : -  A la próxima que me hables así, lo que va a volar es tu cabeza. ¿ Me oíste? - Davis asiente con la cabeza. Doña Ramona se encuentra en el despacho dándole instrucciones a Juan. -  Vigila el trabajo de los indios y redobla la guardia en las cercas. Temo que esos bribones regresen otra vez. -  Pierda cuidado, patrona. Ya le pedí a Marcos que aliste a los perros bravos. Tengo a gente vigilando desde el arroyo hasta llegar al sendero del llanto. -  Bien hecho Juan- suspira - Espero que Felipe se reponga pronto. Mientras te pido que te hagas cargo de todo. Desde luego, también estoy yo. -  Como en los viejos tiempos, patrona. Antes lo hacíamos todo usted y yo. -  Así es Juan. Oye, ¿ Lucio no ha regresado de repartir las invitaciones para la fiesta ? -  Yo creo que llega hasta mañana, ¿ por qué ? De venida iba a pasar por el pueblo gringo a comprar encargos del amo Felipe. -  Me avisas cuando regrese. -  Sí, patrona. -  Puedes retirarte. -  Con su venia - le dice y se va. Doña Ramona se queda penando, de pronto recuerda el cajón, hala de él, se pone muy contenta cuando abre, pero la decepción es inmediata cuando ve que el diario no está allí. Lo cierra de golpe y se vuelve a sentar. El padre Salvatierra está con Felipe en su cuarto. -  ¿ Qué sucede hijo ? Cuéntame, ya sabes que puedes confiar en mí. -  Padre, anoche estuve hablando con Ramona y para mi sorpresa me confesó que se ha enamorado. -  Pues, sólo que sea de algún peón o de algún indio, porque no he visto a otro tipo de jóvenes por aquí. -  Efectivamente, padre. Ramona está enamorada de un indio - el padre lo observa sorprendido - de Alejandro - el padre se persigna. Ramona se encuentra en la capilla rezando, llega Alejandro y se arrodilla junto a ella. -  ¿ Qué haces aquí ? -  Te vi entrar - le dice mirando al frente - Quiero acompañarte. -  Alejandro, estuve pensando que no está bien que nos veamos y menos a escondidas. -  ¿ De verdad eso quieres ? -  Sí - le dice mirándolo. -  Eso dicen tus labios - le dice él señalándoselos- pero tus ojos me dicen otra cosa - ella aparta la mirada . -  Aunque así fuera, te pido por favor que no me busques. Te ruego que me entiendas y me ayudes. Esto no puede ser, entre tú y yo no puede haber más que una amistad, si acaso . Alejandro baja la mirada, asiente con la cabeza y le dice -  Entiendo - y mirándola - porque soy solo un indio - se levanta y comienza a caminar hacia la salida. -  Alejandro - lo llama ella, él se detiene unos segundos en la puerta, luego sale. -  ¡ Dios mío ! ¡ Qué difícil es todo ! ¿ Qué debo hacer ? - le pregunta Ramona.

     En la habitación de Felipe. -  Lo que me cuentas me ha dejado con la boca abierta : Alejandro. -  Lo mismo me sucedió a mí, padre. -  Tenemos que ayudar a tu hermana. Hay que alejarla de ese muchacho. -  Eso es lo que yo pensé pero por otro lado siento cierto remordimiento. Alejandro será un piel roja pero es mi mejor amigo. Ya ve, me salvó la vida. -  Eso no se discute. Alejandro no es mala persona, pero no podemos permitir que entre él y Ramona florezca una relación. Eso sería algo terrible para todos, sobre todo para ella misma .Por el bien de tu hermana debemos hacer algo. -  Pero, padre. No sé si yo debo inmiscuirme. Mis sentimientos son muy encontrados. -  Mira, Felipe - le dice sentándose en la cama - Yo sé que te sientes culpable por las emociones que involuntariamente Ramona ha despertado en ti. Pero antes que todo eres su hermano y debes protegerla. Eres el hombre de la familia y eso es lo que se espera de ti. Te ordeno que hables con Alejandro y lo alejes de ella.

     En la vieja cabaña se encuentran reunidos el sheriff, Billy y Arizona. Green les cuenta que cerca de allí hay montañas de oro. Billy no le cree, le dice que la gente de los alrededores estaría rastreando como sabuesos si hubiera aunque sea una pepita de oro. Jack les dice que no lo hacen porque no lo saben, pero ellos van a ser los primeros en adueñarse de las vetas. Arizona le dice que ellos no son gambusinos y ellos se graduaron en la universidad del revólver. Jack les dice que por eso los llamó, que necesita que aterroricen a unos mejicanos que están asentados sobre una mina de oro. Dónde le preguntan . " ¿ Han oído hablar de la hacienda de los Moreno " pregunta él, ellos niegan con la cabeza entonces Jack señala con su dedo sobre el mapa. Doña Ramona y Ramona están almorzando. -  ¿ Y el padre Salvatierra? - pregunta Ramona. -  Almorzó muy temprano y fue a ver a Felipe -Llega Marta trayendo más cosas a la mesa. -  ¿ Mandaste buscar a Alejandro, Marta ? - Ramona se sobresalta. -  Sí, señora. El Norteño fue por él. -  Voy a estar en mi cuarto - dice Ramona levantándose de golpe. -  ¿ Qué, no vas a almorzar ? -  No, es que no me siento bien. -  ¿ Por qué no comes? Aliméntate. Come una fruta por lo menos - Ramona se sienta de mala gana y toma unas uvas. -  ¿ Para qué mandó llamar a Alejandro, madre ? Yo pensé que no le gustaban los indios. -  Y no me gustan pero no se puede negar que a veces son útiles. Dentro de todo a Alejandro le debo un favor. Le salvó la vida a Felipe. -  Le debe dos madre - le recuerda - Alejandro me salvó la vida a mí también en el río. -  Ah, sí. Ya se me había olvidado - Ramona la mira muy afectada por el comentario, se levanta diciéndole -  Voy a ver a Felipe -  No te di permiso para levantarte. -  Es que con su mala memoria - le dice levantando el tono de voz - me ofende madre. -  Siéntate- le ordena - ella lo hace muy enojada. Merryl y Davis están conversando fuera de la comisaría. En eso Davis ve llegar a Lucio en la carreta. Le cuenta a Merryl que ese es el miserable mejicano que le dio los latigazos. " Se llama Lucio y no se me va a escapar ". Merryl le dice que ya le dio trabajo a Billy y Kid y que los va a buscar.. Davis le dice que él se va a arreglar esa cuenta solo.

     En la mesa de la hacienda -  He estado pensando en la fiesta que vamos a dar - dice doña Ramona. -  Falta mucho - dice Ramona jugando con la sopa. -  No tanto, el tiempo vuela. Tienes que ayudarme con los preparativos de la casa, para recibir a los invitados. -  Como usted diga. -  Están por traerte tu vestido. Te elegí un modelo europeo, quiero que luzcas como lo que eres, una Moreno Gonzaga - Ramona se sonríe ante la idea. -  ¿ Va a venir mucha gente ? -  No mucha, pero selecta. Tendremos música y baile y si puede que conozcas a algún joven. Ya vimos que el convento no es tu vocación. Ahora debes casarte Se ve a Alejandro que acaba de llegar. Marta se lo informa a doña Ramona, quien le dice que lo haga pasar. Ramona se apresura a levantarse. -  ¿ Me puedo retirar ? -  ¡ Pero qué prisa tienes !  -  Es que le digo que me siento mal - dice Ramona sentándose nuevamente. Alejandro entra al comedor acompañado por Marta, está muy serio, mira a Ramona con dureza. Las saluda. -  Buenos días, Alejandro - lo saluda doña Ramona - Marta, por favor, lleva a Alejandro con Felipe para que le revise la herida . ¿ Crees que necesitarás algo Alejandro ? -  No - dice mirando a Ramona - No necesito nada. Aquí tengo musgo y raíz de mostaza, con eso me basta. - y vuelve a mirar a Ramona, quien aparta la mirada incómoda. -  Vayan pues - Alejandro sigue a Marta pero sin dejar de echarle una mirada a Ramona. -  No entiendo cómo Felipe quiere tanto a Alejandro y lo considera su amigo. ¡ De todos los indios es el más arrogante ! ¡ Me irrita que sea tan altivo ! Ramona la escucha pero no dice nada, parece mucho más incómoda. Merryl le está informando a Jack sobre Lucio. -  Davis está seguro de que es uno de los mejicanos de la hacienda. -  Vaya, el ratón cayó en la ratonera. Estamos de suerte . -  Si quiere ver el espectáculo, acompáñenos - dice Arizona Kid sacando su pistola. -  No. Vayan ustedes primero, yo llego después. Acuérdense de que yo soy la ley. Voy a estar ahí solamente en el momento oportuno.

     En el pueblo Lucio está cargando mercaderías en su carreta. -  Hola Lucio - le grita Davis - ¿ Ya no me recuerdas ? - y corre apara impedir que tome el rifle que tiene apoyado en una de las ruedas de la carreta - Te estoy hablando. No me va a saludar. En ese momento salen del almacén Ana Lupe y una criada. Davis les dice. -  Este mejicano me golpeó cobardemente. Me azotó como si fuera un esclavo - Ana Lupe le dice a su criada que mejor se van. Llegan al galope Billy y Arizona. Billy saluda a Lupe tocándose el ala del sombrero, ella sonríe estúpidamente. -  ¿ Qué sucede Davis, tienes algún problema ? - le pregunta Billy. -  No, ninguno. El que tiene problemas es él. Hace unos días este tipo me dio con un fuete cuando yo estaba indefenso - les dice a las personas que se están reuniendo en el lugar. -  Porque eres un ladrón. Te metes a robar a la propiedad de mis patrones - le dice Lucio. -  Lo ven. Me ha llamado ladrón sin prueba alguna. Y eso es una calumnia - le dice amartillando el arma. -  Pídele perdón, mejicano - le grita Arizona. -  Yo que tú me defendía - le dice Billy tirándole una pistola a sus pies. Lucio hace ademán de ir a buscarla y Arizona le dispara a una rodilla. -  Primero arrodíllate - le dice Arizona - y pídele perdón a Davis . -  ¡ Cobardes ! - les grita Lucio. Todos alrededor están asombrados por lo que acaba de suceder. Alejandro está terminando de arreglar las vendas del brazo de Felipe. -  Ya está - le dice muy serio. -  Gracias Alejandro. Me siento mucho mejor -  ¡ Qué bueno ! - dice Alejandro y se apresura a tomar sus cosa - Me voy a la esquila. -  Espera. Tú y yo tenemos que hablar. -  No puedo. No me gusta faltar a la labor - le dice contrariado - Si quieres regreso en la tarde. -  No. Tenemos que hablar ahora. -  Por lo visto es muy importante - dice extrañado - Dime. -  Por nuestra amistad, quiero pedirte que te alejes de Ramona. Alejandro se queda mirándolo muy serio, casi hostil               Sandra S. Vallejos

     Capítulo Nº 13 ( 19 - 04 - 00 ) Alejandro acaba de terminar de revisarle la herida a Felipe. Éste lo detiene cuando quiere irse diciéndole que tiene que hablar algo importante con él.. Felipe no sabe como comenzar pero finalmente le dice: -  Por nuestra amistad, quiero pedirte que te alejes de Ramona - Alejandro lo mira muy serio y le replica casi hostil. -  No tienes por qué hacerlo. Ella misma me lo pidió esta mañana. No volveré a buscarla, si me la encuentro la esquivaré . Ya pronto terminará la esquila y quiero regresar con mi gente - comienza a irse, se detiene y volviéndose le dice casi con rabia - Entiendo perfectamente que un piel roja como yo no pueda pretender a una mujer como ella. -  Estás enamorado de ella - le dice Felipe seguro. -  Desde que la vi - le confiesa Alejandro cambiando el tono de voz - El primer día, en el carruaje, sus ojos me atravesaron como una flecha. Y esa flecha se quedó enterrada en mi corazón - con apasionamiento - para siempre, Felipe. -  Mi hermana tiene algo que desata tempestades - dice Felipe suspirando y sentándose en la cama. -  No te preocupes. No volveré a buscarla. Te veo mañana. -  Siento tener que actuar así - le dice Felipe deteniéndolo - Sé que te debo la vida pero Ramona es mi hermana y debo velar por su bienestar. Alejandro se queda parado allí, pensando en lo que le dice su amigo, sonríe como comprendiéndolo pero decepcionado y sale sin decir palabra. Felipe se queda allí, sentado, muy triste.

     En el pueblo Ana Lupe intenta detener a los agresores de Lucio. -  Déjenlo - les grita - No se puede defender. -  Lo dejaremos en paz, cuando pida perdón a Davis - le dice Arizona Kid. -  Si no lo matas tú, lo mato yo, Kid - dice Davis desde el otro lado. -  No te metas, Davis - le dice Billy -  ¡ Malditos ! - grita Lucio apenas manteniéndose en pie. Arizona le dispara en la otra pierna, haciéndolo caer de rodillas. -  Así me gusta - le dice - De rodillas. -  Mátame de una vez, gringo - le grita Lucio. Se ve llegar al galope al sheriff acompañado por Merryl. -  ¿ Qué sucede aquí? - pregunta. -  Sheriff, sheriff - se acerca Ana Lupe corriendo - No permita que lo maten. -  Déjenlo en paz - les dice el sheriff. Ana Lupe envía a su criada a buscar al médico. En tanto están levantando a Lucio para subirlo a la carreta. -  Pero, ¿ cómo ? - pregunta Davis - Lo van a dejar ir vivo. -  Basta ya , Davis . Él también te dejó vivo. La única diferencia es que él no volverá a caminar. Ya Lucio está sobre la carreta, golpean la grupa del caballo y la carreta sale a la carrera llevándoselo. Ana Lupe vuelve a insistir con el sheriff de que los detenga, que son unos delincuentes. Billy le pide que no se meta., pero ella dirigiéndose al resto dice que alguien tiene que denunciarlos, como no tiene a nadie que la apoye decide irse, pero antes golpea a Arizona diciéndole cobarde. Billy se ríe a carcajadas. La gente del pueblo está de acuerdo con lo ocurrido. Ramona está en su cuarto acompañada por Margarita. Se la ve muy angustiada. -  Estoy muy triste Margarita. No volveré a ver a Alejandro. -  ¿ Por qué ? -  Porque yo misma se lo pedí. -  Ay, y entonces de qué lloras ? -  Es que yo sí quería seguir viéndolo. -  No, pues ahora sí no te entiendo nada, Ramona. -  Lo quiero ver pero no debo - le dice con los ojos grandes de dolor y anegados en llanto. Alejandro en tanto está con doña Ramona en el despacho. Ésta está sentada detrás de su escritorio y él parado frente a ella. -  Te agradezco todo lo que has hecho por Felipe. Eres fiel y no te falta iniciativa. Gente como tú se necesita en esta hacienda. -  En esta casa sobra gente de mucha virtud, señora. -  Las buenas personas nunca sobran, Alejandro. Pareceré dura pero te diré lo que pienso. Nuestras sangres son diferentes. -  Ya lo sé - le dice él sonriéndole - Un venado y un berrendo se parecen pero no son iguales. Pasa lo mismo entre los hombres. -  Exactamente - le dice ella parándose - ¡ Qué bueno que lo comprendas ! No obstante te debo mucho. Felipe es todo para mi - abre un cajón del escritorio y saca una bolsita con monedas que le tiende - Toma, para ti y tu gente. El la toma en sus manos, la mira unos instantes y le dice -  Gracias - hace una pausa, le sonríe - pero no puedo aceptarlo - lo deja sobre el escritorio  -  No te entiendo -  Yo tampoco entiendo mucho a los blancos. Ramona está sentada en la cama, junto a ella está Margarita. -  Lo mejor será que no vuelva a ver a Alejandro, ni de lejos no de cerca. Justamente esta mañana mi mamá me dijo que odia a los indios. Y que precisamente Alejandro es el que más la irritaba de todos. ¡ te imaginas Margarita ! te imaginas si se entera que me estoy enamorando de él. -  Ay, no, hombre. Cállate los ojos - le dice Margarita levantándose- No, pos. De menos lo echa de aquí a plomazos.. No , y a ti te encierra a pan y agua o pero tantito, te casa con el primero que pueda. -  Eso es lo que quiere Margarita - se exalta - por eso quiere hacer la fiesta. Ella desea que conozca señoritos casaderos de mi posición. Como quiera que sea, ella lo que quiere es alejarme de esta hacienda - y con tono triste -

     En el fondo mi mamá no me quiere, nunca me ha querido. -  Pues, entonces sabes qué, Ramona ? Yo que tú no me dejaba dominar tan así. Alejandro será un indio pero si tú lo quieres, pues qué ? Eso es cosa tuya, ¿ no crees ? - le dice con mucha vehemencia. -  ¡ Cómo crees Margarita ! Lo dices porque tú no está en mi lugar. Pero se necesita mucho valor para enfrentar a mi mamá. -  Ay, pues eso ni qué - le dice cruzándose de brazos - De que tu mamá es de lo que no abunda, pues eso sí es cierto. No, si hasta los muy machos se le cuadran.

     En el despacho continúa la conversación entre Alejandro y doña Ramona. -  Usted es muy generosa , señora. Pero yo curé a Felipe porque le tengo un afecto de hermano. -  Te voy a ser franca. Felipe es muy noble y él también te estima. Desde luego decir que como hermanos es una exageración, pero te aprecia - Alejandro la mira atentamente - Quizá eso ha confundido tu posición en esta casa. -  No siga señora, no es necesario. Los yahís venimos a trabajar y somos sus siervos. Lo tengo muy claro, sobre todo desde esta mañana. -  ¿ Desde esta mañana ? - se interesa ella. -  Sí, hoy Ramona y Felipe se han encargado de decírmelo. -  Te refieres a la señorita Ramona y al amo Felipe - lo corta altanera .Él la mira y sonríe divertido. -  Sí, así es - hace una pausa - Si no dispone de otra cosa me voy a la esquila -  Llévate esto - le dice ella volviéndole a tender la bolsita. Él se detiene un momento y con una rápida mirada hacia ella se va. Ella se enoja y tira la bolsa sobre el escritorio diciendo : " Indio insolente " Ana Lupe les está contando a su padre y a su hermano lo sucedido con Lucio. -  Fue un espectáculo macabro. Se ensañaron con el pobre peón de los Moreno.  -  Esto se está poniendo color de hormiga. Cuando lo sepa doña Ramona no creo que se quede con los brazos cruzados. Puede ser el principio de una pelea sin cuartel - dice Ruy. -  Tú eres abogado papá, podrías denunciarlos - le dice Lupe. -  ¿ Ante quién ? - le pregunta Fernando -  Ante las autoridades , ante el ... sheriff. -  No seas tonta, Ana Lupe. El sheriff es cómplice de ellos -  ¡ No ! Él evitó que lo mataran. Yo soy testigo . - Fernando se sonríe escéptico. -  Bueno hija, ya estuvo bien - la corta su padre- Ve a la cocina a hacer tus labores. - Ana Lupe se va de mala gana. -  ¿ Tú crees que esos pistoleros que acaban de llegar a Spurtown sean empleados del propio Green ? -  No tengo la menor duda, papá. Es un secreto a voces que corre por todo el pueblo. Ramona está en la sala junto a Delgadina, que está acariciando a un perrito blanco. -  Está muy bonito, Delgadina. ¿ Cómo se llama? -  No sé. No tiene nombre. Lo trajo Juan Canito hace mucho porque cuando era pequeñito un lobo mató a su mamá y a su papá. Ramona se queda pensativa, se escucha la voz que dice : " Pobre niña Ramona, perdió a su madre y a su padre el mismo día " Entran doña Ramona y Felipe, la sacan de su ensimismamiento , Delgadina sale corriendo. -  ¡ Felipe ! - exclama caminando hasta él - te levantaste. -  Ya me siento mucho mejor - dice mientras su madre lo lleva hasta una silla - Estaba harto de estar acostado. -  Sólo te voy a dejar un rato Felipe. Luego vengo por ti, para que vuelvas a tu cuarto . No quiero que vayas a tener una recaída. Tienes que guardar reposo. -  Me siento niño mimado - dice agradable. Ramona que está parada junto a él se ríe - Pero de veras, ya estoy mejor, madre. No quiero que se preocupe. -  ¿ Quiere que la ayude mamá ? - le pregunta Ramona. -  ¡ No ! - exclama Felipe rápidamente sorprendiéndolas - Quédate aquí conmigo. Acompáñame un ratito . ¿ Por qué no tocas algo en el piano ? -  Sí, sí Ramona - dice su madre mirándolos con sospecha en los ojos - Quédate con él mientras yo regreso. - Ambos se sonríen, Ramona se dirige al piano. -  ¿ Qué se te antoja oír ? - le pregunta -  Algo alegre - Ella piensa y comienza a tocar una melodía suave pero alegre. Felipe la mira con evidente placer, disfrutando su presencia. Marta está en el cuarto de Felipe haciendo la cama, entra doña Ramona, ve sobre una mesita el diario de Felipe. Le dice a Marta que la estaba buscando, que necesita que se ocupe de la cocina, que deje que Margarita se ocupe de las habitaciones. Marta le dice que ya casi termina, entonces Ramona le dice que la espera en su cuarto para darle instrucciones y se va acercando lentamente a la mesita. Toma el diario sin que Marta la vea , lo aprieta contra su pecho y sale del cuarto. Ramona deja de tocar el piano. Felipe la aplaude y le dice que sigue tocando tan bien como recordaba. Ella le dice que es muy benévolo y que en el convento tocaba en las misas y los oficios. -  Eres una mujer con muchas virtudes. Dominas las artes de la cocina, bordas, tocas el piano. Y por si fuera poco nadas y montas muy bien a caballo -  Me falta una cosa. No sé tirar. Nunca en mi vida he agarrado un revólver. -  Mejor, eso no es cosa de mujeres. Para eso estamos los hombres, para defenderlas a ustedes. -  Tampoco sé bailar.

     En la fiesta voy a hacer el ridículo. -  Claro, no habíamos pensado en eso. Pero en cuanto me pueda quitar este vendaje te enseño a bailar valses y polcas. -  ¿ Lo ves ? Las virtudes que yo no tengo las tienes tú. Somos el complemento perfecto - le dice sentándose junto a él y acariciándole el pelo. Él se pone nervioso - Si no fueras mi hermano serías el pretendiente idóneo. -  Estoy seguro que en la fiesta vas a tener muchos admiradores. -  Mmm - le dice parándose - El que va a traer a todas las señoritas de California vas a ser tú. Eres joven ,guapo, rico, inteligente. -  Ya, ya, Ramona. No me elogies tanto. -  Además eres tímido . Y eso es algo encantador para las mujeres - a Felipe se lo nota avergonzado - De veras, vas a acabar con el cuadro en la fiesta. -  Me da gusto verte tan contenta y bromista. -  No bromeaba - le dice ella volviéndose a sentar junto a él - Eres adorable, Felipe. Estoy segura que vas a conquistar a más de una. Me voy a poner celosa. -  Yo ya lo estoy - le dice muy serio. Ella le sonríe. Doña Ramona está en su cuarto con el diario de Felipe en las manos, se pasea sin decidirse a abrirlo. Finalmente pone la traba en la puerta y lo abre. -  " He tenido que guardar reposo. Uno de los bandidos me hirió el brazo, pero esa herida no es la que me duele. Sino la que ha dejado abierto en mi alma ese amor inconfesable que siento por mi hermana.- doña Ramona se sobresalta, se sienta y sigue leyendo - Sé que con esa fiesta mi madre pretende casar a Ramona y yo Dios mío , tendré que aceptarlo aunque mi vida se arruine para siempre. " Doña Ramona cierra el diario de golpe, angustiada por lo que acaba de leer. -  Ramona, Ramona . Eres tan seductora como tu padre y mi hijo tan débil como yo. Felipe y Ramona siguen conversando. -  Yo sé que me quieres mucho Felipe. Eres mi único hermano, me voy a poner muy triste cuando te cases - suspira- pero ni modo, algún día cada uno tendrá que tomar su camino. -  Algún día así tendrá que ser - coincide él - Pero a mí me gustaría que no nos separáramos nunca. -  Cuando conozcas a una mujer que te guste te olvidarás de mí. Es la ley de la vida - se pone seria - Cuando te llega el amor te apartas de los demás. No haces más que pensar en la persona amada. -  Eso te sucede a ti con Alejandro. -  Sí - reconoce ella triste. Se levanta - No sé si voy a aguantar pero por la mañana le dije que no quería volver a verlo. Dime, Felipe, ¿por qué cuando uno encuentra lo que quiere tiene que renunciar a él ? - le pregunta sentándose junto a él y tomándolo de las manos. En ese momento entra doña Ramona, ellos se sobresaltan y se separan. -  Ya está lista tu pieza. Vamos a que te recuestes. -  No, madre. Me siento bien y me voy a quedar un rato más aquí. -  Como quieras.- y dirigiéndose a su hija de mala manera - Tú, Ramona, ocúpate de tus obligaciones , yo me quedo con Felipe. -  Sí, mamá - le dice Ramona y sale. Doña Ramona se la queda mirando. -  No me gusta como trata a Ramona, madre - le dice Felipe -  Y a mí no me gusta cómo la tratas tú - lo enfrenta ella. Él se pone nervioso. -  ¿ Qué dice ? -  Eso. Que no me parece bien que estén todo el día secreteándose como si fueran novios. - Felipe no dice nada ante esta observación, parece perturbado.

     Margarita y Alejandro están caminando por el borde del río. -  Lo que pasa es que Ramona tiene miedo de lo que siente por ti - le dice ella - Sobre todo tiene miedo de que vaya a llegar a oídos de su mamá, pues ya sabes cómo es la señora. -  ¡ Qué si lo sé ! Pero si Ramona tiene miedo entonces no es lo que yo pensé. -  ¿ Pero qué pensabas ? Que te la ibas a llevar en tu caballo a nadar ahí por el monte a salto de mata. No, Alejandro. Ramona pertenece a otro mundo. No sólo es blanca, también es rica, con otras costumbres. Pusiste los ojos muy en alto. -  Cuando yo la miré por primera vez, vi el fuego que sólo tienen los fuertes. Ahora me di cuenta que estoy equivocado. Ramona se puede quedar con su hacienda, casarse con cualquier señorito, hacerlo que quiera. Ya no me importa. -  Pero si tú a ella sí le importas y mucho. Si el otro día hasta la vi chillando por ti. Yo no sé por qué no quiere hocico. Me voy - le dice volteándose. En ese momento se escucha la voz de Norteño llamándola. Margarita se detiene sorprendida, él aparece preguntando donde anda y se queda cortado al ver a Alejandro allí. -  Mmm. Creía que estabas sola - le dice. Alejandro lo mira y se retira. -  ¿ Y tú desde cuándo me sigues, Norteño ? Yo puedo hablar con quién quiera, pues. Nada más eso me faltaba. -  Si yo no te andaba siguiendo huerca, pero no me gusta que platiques con ese indio y con ninguno de esos salvajes. -  Pues, ahora sí que quedé bien parada. Ni que fueras mi apá - se ríe ella. -  ¿ Te puedo acompañar ? - le pregunta él más tierno. -  ¿ Cómo ? Acompañarme, así nomás. -  ¿ O de qué otro modo, tú ? - le pregunta sonriendo . -  No, pues si es así nomás, mejor acompaña a los borregos - se enoja ella y pasando frente a él lo deja. Felipe se está justificando frente a su madre. -  Ramona vivió lejos de nosotros durante muchos años. Estuvo sola y sin ningún afecto madre, por eso yo me preocupo tanto por ella. -  ¡ Cómo sea ! Ella te acapara y eso no está bien. No es cosa de hermanos andar con tanto cuchicheo - Felipe no le dice nada a esto. Doña Ramona lo mira y se sienta junto a él - Yo sé que algo te atormenta hijo, lo sé, lo adivino. -  No, madre. Se equivoca, yo le aseguro que ... -  ¿ Te confesaste con el padre Salvatierra? -  ¿ Le dijo él algo ? - le pregunta alarmado. -  ¡ Claro que no ! ¿ Qué me tenía que decir ? -  Nada - se tranquiliza -  Lo que está claro es que le has tenido más confianza a un extraño que a mí, que soy tu madre. -  ¡ Pero si el padre Salvatierra es mi confesor ! -  Pero no lleva tu sangre en las venas como yo. - le replica ella -  ¿ Adónde quiere llegar, madre ? - se extraña. -  A que me digas la verdad. Dime Felipe, ¿ qué te sucede con Ramona ? -  ¿ Qué me va a suceder ? Nada. -  Mientes - le dice categórica- Lo puedo leer ... -  ¿ Cómo dijo ? - se sobresalta -  Que lo puedo leer... en tus ojos - Él no dice nada. Ya es de noche doña Ramona está rezando en su cuarto junto al padre Salvatierra. -  Estoy muy angustiada, padre. Le tengo que confesar algo. ¡ Qué Dios me perdone, pero no puede resistir ! Volví a leer el diario de Felipe. -  Te dije que no lo hicieras más. ¡ Ese es un pecado Ramona Gonzaga ! -  Lo sé, padre. No crea que no lo hago sin remordimiento . Reconozco que mi falta atenta contra las buenas costumbres. Me avergüenzo pero no pude evitarlo. -  Conocer el alma de los demás sólo le corresponde a nuestro creador. -  Merezco castigo, padre. Pero ya lo hice y lo que leí me ha quitado la poca paz que me quedaba. Esa pasión malsana de mi hijo por Ramona va en aumento. - El padre suspira - Estoy muy preocupada. Mi hijo está sufriendo grandes tormentos. -  Sucedió lo inevitable, Ramona - le dice el padre persignándose. -  ¿ Cómo dice ? -  Eso, que la atracción de Felipe por Ramona es natural. Ellos no llevan la misma sangre. -  No lo diga padre - se altera ella- Nunca lo vuelva a repetir.  -  Pero aquí nadie nos escucha. Es un secreto entre tú, yo y el Señor que está en los cielos. -  De cualquier forma preferiría que no lo volviera a mencionar. Ese recuerdo es para mí como ... como una daga clavada en el pecho. Golpean a la puerta, es Margarita que les trae el chocolate que habían pedido. Pasa, lo deja sobre una mesita y se retira. Doña Ramona y el padre se quedan en silencio mirándose. -  Felipe está librando un combate dentro de sí mismo - le dice ella - Tal parece que nos persiguiera una maldición. Él está prendado de Ramona como yo lo estuve a Angus O'phail. -  Tu amado irlandés no se fue del todo, hija. Se perpetuó en la figura de su hija, de Ramona. -  Así es padre. Felipe tendrá que renunciar al amor que siente por Ramona, así como yo renuncié al de Angus O'phail. -  Recemos porque así sea hija. -  Le juré a Angus cuidar de Ramona como si fuera mi hija y le juré nunca rebelar el secreto. Bajo ningún motivo voy a romper ese juramento. Sólo los Canito y usted conocen esta historia. -  Y nadie la va a saber, porque de mis labios nunca saldrá una palabra - le dice tomándola de las manos- Y hasta ahora los Canito han sido como un santo sepulcro. -  Ahora mi obligación es ayudar a Felipe para exorcizar esa pasión que siente por Ramona. -  Me pregunto si eso va a ser posible. Tú misma nunca has podido borrar de tu memoria el recuerdo de ese amor. Ya han pasado 20 años. -  Tiene razón, padre - se angustia ella- El amor se extinguió con la muerte de Angus, por el contrario la llama de esa pasión ha crecido como un fuego, imposible de apagar. En su cuarto Felipe está escribiendo en su diario. -  Mi madre ya se dio cuenta. No puede ser, me siento tan culpable. Soy un ruin, un miserable. No sé si amo a Ramona lo que sí sé es que ella es toda pureza y yo en cambio, estoy poseído por esta pasión prohibida - deja de escribir, respira rápido, con rabia . Dice en voz alta con furia - Hubiera preferido morir, por qué mejor no me dieron un disparo mortal. Ramona está en su cuarto ya dispuesta para acostarse. Se comienza a oír una melodía. Ella sonríe feliz, dice Alejandro y se dirige a las ventanas, las cuales abre para escuchar mejor. Lo hace durante unos instantes. -  Alejandro, ¿ qué me querrás decir con esa melodía ? - la escucha con placer. Felipe sigue escribiendo en su diario . -  Para acrecentar mi tormento ahora se ha anidado en mi el demonio de los celos. Alejandro es mi mejor amigo y ahora lo veo como un rival. - Se detiene a escuchar la triste melodía. Doña Ramona sigue confesándose con el padre. -  Para qué negarlo , usted más que nadie lo sabe , yo enloquecí de amor. -  Pero como buena cristiana supiste reprimir esa pasión. Si te hubieras ido con Angus habrías vivido en pecado mortal. Tú ya eras una mujer casada. -  De todas maneras vivo en pecado, padre. Porque siempre le fui infiel a mi marido. Con el pensamiento. Comienza a recordar cuando Felipe era pequeño, ella jugando con él. La llegada de Juan para avisarle que el irlandés está en el árbol del cobertizo y no se quiere ir hasta que ella vaya a hablar con él, el miedo porque su esposo llegara y lo descubriera. -  Y de ahí no se movió Angus O'phail hasta que yo Ramona Gonzaga fui a hablar con él. Era terco y valiente, como todos los de su raza. -  No cabe duda que el destino de Angus fue trágico -suspira el padre. -  Su vida se arruinó por mí. -  Tú obraste con prudencia como se esperaba de una Gonzaga y de una buena cristiana. -  Si no fuera porque pensé que él había muerto en la guerra, jamás me habría casado con Alonso Moreno. Me habría rebelado contra mis padres, con tal de estar con él. -  Eres una mujer apasionada. Por eso alabo más el coraje que tuviste para no irte con él después de tu boda cuando Angus regresó de México. -  No fue el coraje, padre. Yo me hubiera fugado con él aquél día . Vuelven los recuerdos de ese día. Cuando ella fue corriendo a su encuentro al árbol. -  Angus, ¿ qué haces aquí ? - le pregunta abrazándolo - Mi marido está por llegas, está loco. Te puede matar. Gracias a Dios fue Juan Canito el que te vio. Los peones tienen instrucciones de matar a cualquier intruso. -  No me importa morir Ramona. La vida sin ti no es vida. -  Sé que te has entregado a la bebida y que te arriesgas en duelos sin sentido - le dice tomándole el rostro con las manos - Cuando escucho esas noticias paso las noches rezando por ti. -  ¿ Y entonces, todavía me amas, Ramona ? -  Sí, Angus. No te lo puedo negar, pero no me tortures más - se separa de él . Él se aleja unos pasos - Tú sabes que soy una mujer casada y ahora ya tengo un hijo. Tengo que vivir mi propio destino aunque éste sea cruel conmigo. -  Vengo por ti - le dice él tomándola de los brazos -  No puedo, sería un pecado - se asusta ella. -  Pecado es vivir con alguien a quien no se ama. Vámonos Ramona, te lo ruego - se quedan mirando y se besan. -  Entonces me decidí , entré a la casa a recoger a mi hijo pero si no me fui ese día no fue por buena cristiana, padre. Sino porque cuando estaba empacando mis cosas Marta me dijo que Angus ya vivía con una india piel roja. -  Eso se lo tienes que perdonar, se refugió con quien pudo. -  Pero yo no se lo perdoné nunca. Porque ese día padre, yo estaba dispuesta a huir con él. Alejandro está conversando con su amigo acerca de sus sentimientos. -  Estoy enamorado de una mujer blanca. -  Eso sí es una desgracia. ¿ Puedo saber de quién ? -  De la mujer más hermosa que han visto mis ojos. -  No me vas a decir que de la señorita Ramona. -  Sí, de ella. -  No, Alejandro. No me digas eso. La niña Ramona no solo es blanca, sino que es hija de la patrona. Tú eres yahí y debes tomar como esposa a otra yahí. Así ha sido y así debe ser. -  Sí, sí ya lo sé. Ya lo sé. Por eso me quiero regresar - toma el amuleto que cuelga de su cuello y se lo muestra - Manuela es de mi sangre. Le pediré que sea mi esposa y la madre de mis hijos. Al día siguiente. Ramona se cruza con el padre de Alejandro en el arroyo. -  Buenos días, niña - la saluda él. -  Buenos días, don Pablo- le contesta ella agradable.  -  Rubí es una yegua muy noble. -  Y es obediente como ninguna - dice ella acariciándola - ¿ Va a la esquila, don Pablo ? -  Sí, vengo de la hacienda. De curar al amo Felipe. -  ¿ Cómo ? - se sorprende ella - ¿ Yo pensaba que Alejandro se estaba encargando de eso ? -  Hoy Alejandro no quiso ir. Creo que usted entiende por qué. -  No, no entiendo. ¿ Por qué ? -  Alejandro no quiere encontrarse con usted. -  ¿ Él se lo dijo ? -  No, pero yo adivino. Él hace bien. -  Ni que fuera yo el diablo - le dice enojada. -  Para él sí. Usted es lobo y él puma. Indio y blanco no deben mezclarse. Así es la ley de la vida. -  Eso mismo me dijo el padre Salvatierra - replica ella acercándose al caballo - Pero yo no lo creo - lo monta - Esas son leyes de hombre no de la naturaleza . -  Mejor que usted y Alejandro no se vean. -  Esa decisión nos corresponde a nosotros y a nadie más - le dice enojada y sale al galope . Don Pablo se la queda viendo preocupado El doctor Thomas habla con Green en su cuarto . Éste la noche anterior se emborrachó y se le soltó la lengua, diciendo que era Rex y que había asesinado a una niña. Green se preocupa sobre quienes lo escucharon. Thomas le dice que no se preocupe que estaban él, Merryl, Davis, Billy y Arizona pero que pudo haberlo escuchado alguien más y que tenga cuidado. Jack dice que cualquier borracho puede decir cualquier cosa, Thomas dice que sí, pero le recuerda que él es el sheriff y tiene que controlarse para llevar a cabo sus planes. Green le dice que la gente le importa poco, que cuando les traiga el progreso se le van a arrodillar. Thomas le dice que mientras eso sucede cierre el pico y le cuenta que muchos en el pueblo se preguntan qué pasó con el forastero que le gritó en el salón que era Rex. Muestran a Lucio acostado sobre unas mantas, tiene las piernas entablilladas. Junto a él están el negro Memphis y el indio solitario. Lucio recupera el sentido preguntando dónde está. El negro le dice que con amigos . Lucio se queja del dolor.

     En el comedor están doña Ramona y Felipe almorzando. Junto con ellos está Juan dando un reporte. -  Amo Felipe, Lucio sigue sin regresar - le informa- Voy a mandar unos peones a buscarlo. -  ¿ Qué raro ? Debió de haber llegado ayer. -  Pues sí. A lo mejor algo se le atoró. Esperamos que llegue hoy, primero Dios. -  Tenme al tanto, Juan. No vaya a ser que se haya topado con algún bandido.  -  Patrona.,¿ mando a Marcos a arreglarse con los músicos? -  Sí, Juan. Y acuérdate de prepararles un lugar para acomodarlos. -  Lo que usted mande, patrona. Si no tiene otro pendiente voy a ver como sigue la esquila  -  Ey, Juan. Y hazte cargo de todo. -  Con permiso -les dice y se retira.

     Marta aparece corriendo . -  ¿ Qué pasó Marta ? - le pregunta doña Ramona -  La niña Ramona no está. Parece que salió en la yegua. -  Gracias Marta - ella se retira - Le dije a Ramona que no podía salir sola sin mi permiso - dice enojada - Ya ves el caso que me hace. Sabrá Dios dónde anda y es hora que no regresa. -  Sólo habrá ido a dar un paseo - trata de calmarla Felipe -  No salgas a defenderla. Me molesta que a diario seas su abogado - él no le dice nada . Llega Ramona y enseguida su madre la ataca. -  Pareces un macho, Ramona. Andando sola por los caminos. Vas por sendas de fango. Eres una deshonra. Nos llenas de vergüenza a todos. -  Madre, perdónela - dice Felipe conciliador. -  Cállate Felipe. Ya te dije que no eres su abogado. -  Usted es la que nos llena de vergüenza, madre - le replica en tono alto - Es una tirana. Todo el mundo le tiene miedo - doña Ramona la mira asombrada ante el tono - Desde Delgadina hasta Juan canito tiemblan cuando se acerca. -  A nadie permito que me hable así - le dice levantándose y lazando la mano para pegarle. -  Usted me trata como entenada- le grita aún más fuerte Ramona - Y yo soy su hija. -  Es que hay muchos hombres en la hacienda. ¡ Qué no te das cuenta que eres mujer y que corres peligro ! -  De acuerdo, madre. Pero insisto, usted no me trata como se trata a una hija. Dígame, ¿ soy o no soy la hija de la dueña de esta hacienda ? Doña Ramona se le queda mirando altanera.               Sandra S. Vallejos

     Capítulo Nº 14 ( 20 - 04 -00 ) Doña Ramona reprende a su hija por la forma en que entra a comer y la trata de macho y de ser una deshorna y una vergüenza para la familia. Ella le retruca que ella es una tirana y que todos le tienen miedo. Su madre se levanta a pegarle una cachetada pero Ramona la detiene con una pregunta -  Dígame, ¿ soy o no soy la hija de la dueña de esta casa ? - doña Ramona se la queda mirando, Ramona le sostiene la mirada con valor. -  Claro que lo eres - finalmente le contesta volviéndose a sentar - Precisamente por eso te debes comportar como tal y no como una casquivana. -  Por favor, cálmense - interviene Felipe levantándose de su silla - Creo que están haciendo una tormenta en una vaso de agua. -  Retírate Ramona - le ordena si madre sentada muy erguida en su silla. Ramona rabiosa como está da media vuelta y sale del cuarto tirando la fusta que llevaba en la mano. Doña Ramona mueve la cabeza ante este exabrupto . Felipe se vuelve a sentar y mirando hacia el lugar por donde acaba de salir Ramona le dice: -  Perdónela, madre. No sé que le pasa a Ramona. -  Nunca pidas perdón por los demás, Felipe. Ya bastante difícil es pedirlo por uno mismo. -  Ramona se excedió, hablaré con ella. -  Solo dijo la verdad. A veces son una tirana. Por lo menos sabe ser franca. -  A veces la franqueza es dureza - su madre lo mira. -  En esta vida hay que ser duros. Los timoratos no viven por mucho tiempo - le dice con tono duro - Hay que tener fuerza de voluntad. -  ¡ Madre ! - le dice Felipe con tono de advertencia. -  Voluntad, Felipe - insiste ella - Voluntad es lo que te pido. No se lo puedo pedir a Ramona porque ella quizás ni lo entendería. Pero tú si sabes a lo que me refiero. Ustedes no deben andar juntos. -  ¡ Qué dice madre ! - le dice Felipe bajando la cabeza. -  Que el amor entre hermanos puede convertirse en otra cosa . -  Lo único que yo puedo decirle es que yo sería incapaz de hacerle daño a Ramona - mirándola de frente - Su felicidad es para mi lo más importante. Ahora si me permite, me retiro. Doña Ramona lo mira, cuando sale cierra los ojos un momento como cansada de todo esto. Ramona está en su cuarto sentada en su cama, llorando . Marta está con ella. -  Se alcanzaron a oír sus gritos hasta la cocina, niña. Es la primera vez que alguien le habla así a dona Ramona. -  Me exalté , nana - dice con énfasis, levantándose de la cama - No debí hacerlo , es mi mamá. Pero se excede en su autoridad - con voz quebrada - Desde que llegué aquí me siento hostigada, me siento vigilada por ella. -  ¡ Ella está acostumbrada a mandar ! -  Y yo a obedecer, nana . Pero no de esa forma - camina hacia el centro del cuerpo cruzándose de brazos , solloza - A veces siento que no me quiere. Siento que me odia, como si yo no fuera su hija - Marta se queda como cortada por el comentario y reacciona nerviosa. -  No diga eso, niña. Claro que la quiere. A su manera pero la quiere. -  Amanecí muy irritable - le dice sentándose en una silla - y tú sabes por qué. Quiero ver a Alejandro pero al mismo tiempo no lo quiero ver - le dice volviendo a llorar . -  No le eche más leña a la hoguera, niña, por favor. Ahorita la caldera está hirviendo - Ramona se levanta decidida y le dice. -  Esta noche me voy a salir a escondidas y lo voy a buscar. -  No, no, no - se desespera Marta - Niña, no vaya a hacer esa locura. Sosiéguese . Usted no puede pensar bien, está alterada. Llega Felipe a la puerta, golpea diciendo : " Ramona, quiero hablar contigo " Dentro del cuarto, ambas miran hacia la puerta. Marta le da unos golpecitos en el brazo para reconfortarla y va a abrir. Ramona está realmente desesperada, las lágrimas corren por sus mejillas. -  Pase, niño, yo ya me iba - le dice Marta. Felipe así lo hace, cierra la puerta y mientras camina hacia ella le dice -  Ramona, estoy muy sorprendido por tu actitud. Quiero que te excuses con nuestra madre por tu comportamiento. -  Ya lo había pensado en hacerlo - le dice ella más calmada - y aunque no fuera así lo haría sólo porque tú me lo pides - la voz vuelve a quebrársele. Se estira hacia él con la mano tendida, pero él retrocede -  También quiero pedirte una cosa. Que me dejes solo un tiempo. -  ¿ Por qué ? - le pregunta ella sorprendida - ¿ Qué te hice, Felipe ? Sé que lastimé a mi mamá pro yo no quiero que te pongas así - los ojos se le vuelven a llenar de lágrimas y comienza a desesperarse - Mira, yo te prometo, te prometo que no le vuelvo a faltar al respeto - ya llorando . -  No es eso Ramona - le dice él visiblemente afectado. -  ¿ Y entonces ? - le pregunta acercándose a él quien retrocede rápidamente sin dejarla que lo toque. -  Sólo quiero que me dejen solo - y sale del cuarto como huyendo. Ramona se queda allí llorando. Nueva escena. Ramona está arrodillada junto a su madre, quien está sentada fumando un cigarrillo. -  No le vuelvo a faltar al respeto, mamá. Discúlpeme. -  Eres indómita, Ramona. Y tienes que dominar ese temperamento. Si no lo haces vas a sufrir mucho y harás sufrir a los que te rodean. -  No volverá a suceder, mamá - le dice ella incorporándose y sentándose en la silla - Felipe también está enojado conmigo. Me pidió que no le hable. -  Entiende Ramona. Felipe tiene mucho trabajo y tú le quitas el tiempo con tus niñerías. -  ¡ Pero mamá ! yo ... - intenta justificarse. -  Desde que llegaste a descuidado sus labores en la hacienda - la corta - Déjalo tranquilo y tú ayúdame a organizar la fiesta - dice dando una pitada al cigarrillo. -  Si es por el bien de Felipe así lo haré mamá - le dice dócil. Doña Ramona suspira, se levanta y tira las cenizas y el cigarrillo al hogar. -  Vamos a empezar otra vez desde el principio Ramona. En unos días se irá el padre Salvatierra. Quiero que antes que se vaya te confieses con él porque la insolencia de hoy fue un pecado. Pídele perdón a Dios y yo me olvidaré de lo sucedido - le dice volviéndose a sentar y sacando un nuevo cigarrillo. Ramona se levanta para salir, cuando pasa tras la silla de su madre le hace una mueca. -  ¡ Ramona ! - se escucha reprenderla. Ella se detiene - Cuida tus modales - Ella se sorprende y sale. Jack Green está reunido con sus ayudantes Merryl y Davis. Está señalando en una mapa el lugar en donde viven los yahís. -  Detrás de este peñón está el pueblo yahí. Quiero que vayan hasta allá y observen bien todo. Necesito saber cuántos indios hay y cuántas armas tienen. -  ¿ Los vamos a atacar ? - pregunta Merryl. -  Es probable Merryl - le dice Jack - Cuando tengo noticias de Nepo vamos a saber por donde pasa el ferrocarril y si es por aquí nos vamos a tener otra que echar a los pieles rojas para afuera. -  Yo vi yahís dirigiéndose a la hacienda de los Moreno - dice Davis jugando con su revólver- A mi se me hace que dejaron solas a las mujeres de la tribu. Jack se sonríe y dice : " Pues qué mala suerte para ellas, ¿ verdad ? " Los tres ríen . Alejandro está practicando con su puntería disparando flechas contra un árbol. Con la segunda que lanza parte en dos la primera. Toma otra flecha y cuando va a tirar escucha. -  Buena puntería - le dice su amigo Pepe. -  Bueno en la guerra, malo en el amor - le dice él apuntando nuevamente. -  No quieres ir a darte un chapuzón en el arroyo - Alejandro desiste de disparar y lo mira -  No, se tú. Ese arroyo me recuerda a Ramona - y vuelve a apuntar. -  Sebastián y todos están allá - vuelve a insistir Pepe. Alejandro con un suspiro vuelve a bajar el arco. -  Cuando un venado está herido, se aleja - hace una pausa y lo mira - Y los demás lo dejan en paz. No puedo hacer los mismo. -  Dijiste que te ibas a olvidar de ella y a casarte con Manuela. -  Eso lo dije porque estaba rabioso. No me la puedo sacar de aquí, tengo que verla - le dice con vehemencia señalándose el corazón y los ojos a medida que habla- Mirarme en sus ojos. -  No creas que no te comprendo Alejandro . Yo ansío que termine la esquila para regresar al pueblo y ver a Carmen. Cuando uno quiere a una mujer se vuelve tan necesario estar cerca de ella como la estrella necesita la noche para brillar. Alejandro lo mira, se sonríe y tira una nueva flecha. Ya es de noche. Ramona se encuentra en el confesionario con el padre Salvatierra. Éste le hace la señal de la cruz y le dice: -  Dime tus pecados, hija. -  Padre, me acuso ante Dios de que he pecado de soberbia, he tratado a mi madre sin la consideración que nos ordena nuestra religión - dice Ramona con tono circunspecto - También he pecado de ingratitud, porque a pesar de que es mi madre a veces no he sentido el amor que debería profesarle. Ella es muy severa conmigo. -  Poco a poco irás conociendo el carácter de tu madre y te darás cuenta de que es severa no sólo contigo sino con ella misma. -  Es que me confunde, padre. A veces me ve con amor y a veces con odio. -  Ramona Gonzaga es dura pero no odia a nadie. Reza un rosario y pídele a nuestro señor su perdón - le hace la señal de la cruz. Ella vacila, él se sorprende y le pregunta -  ¿ Algo más, hija mía ? -  Lo que voy a contarle - le dice ella vacilante, casi con temor - no sé si sea pecado aunque no creo que Dios vea mal que uno sienta algo bonito en el corazón - termina emocionada. -  Dime de qué se trata, hija - le dice jovial -  Padre, desde que llegué a la hacienda se han despertado en mí unas sensaciones que yo no conocía, me siento muy dichosa pero a la vez me siento muy infeliz. Creo que es amor. -  El amor no es malo hija. Siempre y cuando no ofenda a Dios y a los hombres. -  A Dios no creo que lo ofenda. A los hombres no lo sé. -  ¿ De quién se trata hija ? - Ramona suspira. -  De Alejandro, padre - él pierde la sonrisa - Del indio Alejandro. Fuera de la capilla está Margarita esperando a Ramona. Se le acerca Alejandro. -  Contemplando las estrellas - le dice -  Ey, esperando a Ramona. ¿ Y tú ? - él mira hacia la puerta y le dice sonriendo. -  Yo pedí un milagro para esta noche. Y creo que se me va a cumplir . -  ¿ Cuál ? - pregunta ella curiosa. -  Ver a Ramona - Margarita lo mira sonriente. Dentro de la capilla -  ¿ Verdad que no es pecado si yo llegara a enamorarme de él, padre ? -  No, hija - le dice él dudando - pero hay razones muy poderosas que me obligan a aconsejarte que no des rienda suelta a ese sentimiento y que te alejes de él. -  Pero, ¿ por qué ? Usted mismo me acaba de decir que no es pecado. -  Escúchame Ramona. Hay cosas que nuestro señor no castiga pero que los hombres sí. Si tú te enamoras de él arruinarías tu vida y la de tu familia - ella lo mira angustiada -  Pero, padre - casi llorando -  No, Ramona. Ofenderías a tu madre y a tu hermano - con tono duro. Ella traga sus lágrimas - Ser una Moreno Gonzaga lleva consigo una gran responsabilidad. Olvídate de él. Júramelo ante Dios. -  No puedo - le dice ella con voz opaca - Lo que sí le juro es que lo voy a intentar - el padre parece muy preocupado. En tanto afuera continúan Margarita y Alejandro -  ¿ Y esa cosa qué es, tú ? - le pregunta dirigiendo su mano al amuleto. Él se la detiene y la deja entre las suyas. Sonriendo le suelta la mano y le dice. -  Es un amuleto. Me lo regaló una mujer de mi tribu - se ve al Norteño escondido tras un reborde observándolos. -  ¿ Tú la quieres ? -  No - le dice él muy serio. -  Debe de haber un montón de muchachas detrás de ti. ¿ Qué no ? -  ¿ Por qué ? - le pregunta él intrigado. -  Pos porque no eres feo y estás joven y requetefuerte - Norteño la escucha decir esto y menea la cabeza - Pues lo natural sería que tuvieras novia, ¿ no ? -  Pues no, no tengo - dice él haciendo un gesto gracioso con los hombros - ¿ Y Tú tienes novio ? -  ¡ Yo no ! - exclama ella - ¿ Cómo crees ' ¡ Qué va ! - se ríe -  ¿ Por qué no ? ¿ Por qué ? Eres una mujer muy bonita - muestran a Norteño escuchando todavía. -  ¡ Ay, cómo será !. Eso no es cierto. -  Sí es cierto - le dice él y en ese momento aparece Ramona. Ambos se miran. -  Vámonos, Margarita - le dice bajando las escaleras, al pasar frente a él le dice - Buenas noches, Alejandro. -  Buenas Noches - le dice él y se queda mirando como se aleja. El padre Salvatierra en tanto está parado frente a Cristo diciéndole. -  Son estas inmensidades, señor. Estas soledades las que llevan a la gente a sentir estas pasiones. La joven Ramona se ha confiado a mí por el sacramento de confesión, por tanto yo no podré alertar a su madre sobre este amor naciente en Ramona por el indio Alejandro. Así que solo tú podrás ayudarla.. Que se haga tu voluntad. Ramona entra a la casa seguida de Margarita. -  ¡ Qué tanto cuchicheabas con Alejandro ! -  Ay, no me lo digas en ese tono Ramona. Si hasta parece que estás celosa. ¡Nos miraste con unos ojos! -  Ves visones, Margarita. A mí ya no me importa Alejandro. Hablé con el padre Salvatierra y le prometí que ya no lo vería más. -  Ah!!!! No pos y yo nomás le estaba preguntando a Alejandro si tenía novia - le dice caminado hacia un lado de ella. Ramona reacciona con ansiedad y mirándola le dice -  ¿ Y ? - como ella no le contesta se le acerca - Dímelo. -  Pos , no que no te importa - le dice Margarita. Ramona se acomoda la mantilla molesta y le dice con tono severo -  Si no me lo quieres decir no me lo digas. Ya me voy a dormir - y se dispone a salir del cuarto. -  Ramona - la llama Margarita . Ramona se detiene , dándole la espalda se dispone a escuchar - Me dijo que no - ella se vuelve a mirarla - Que no, no tiene novia. -  Ya te dije que no me importa Margarita . Buenas noches - se vuelva a dar vuelta. -  Te fue a buscar, Ramona - le dice. Ramona se detiene nuevamente - Alejandro estaba ahí porque quería verte. Me dijo pues, que le había pedido un milagro al cielo - Ramona sonríe dichosa pero enseguida se recompone y cuando le da la cara ya está seria nuevamente. -  Lo de Alejandro y yo no puede ser. Así que te pido que no me vuelvas a hablar de él. Se retira dejando a Margarita totalmente asombrada.

     Al día siguiente. Juan está observando el trabajo de dos peones. -  Buenos días, Juan - se escucha decir a Felipe. -  Muy buenas, patrón - dice Juan observándolo contento y mirándole el brazo que trae en cabestrillo -Ya se le nota cara y el brazo ¿ mejor verdad ? . -  Ya estoy listo para lo que venga. -  ¿ Seguro patrón ?  -  Seguro. ¿ Qué pasó con Lucio ? -  Pues - dice Juan preocupado - seguimos sin noticias de él. Ojalá fuera ahora que Marco fue por los músicos, pues se lo encuentre por ahí, por el camino ¿ no ? Ya hasta ardo pensando que le pasó algo malo. -  Sí. Ya han pasado demasiados días y temo que si Lucio no ha llegado es por algo grave - también preocupado - ¡ Es muy cumplido ! -  Eso mismo digo yo, amo. Y si en una de esas se encontró con esos guaritos que luego vienen por aquí. -  Ni lo digas Juan. Es más, encárgate de que alguien vaya al Pueblo de Todos los Santos y pregunte en la casa de los Coronado si lo vieron - le dice antes de irse. -  Lo que ordene el amo - le contesta Juan.- Por el camino se ve venir la carreta de Lucio, llevada por el indio solitario. Tras de ella aparece al galope Alejandro montado en un caballo blanco. Cuando les da alcance, mira a Lucio que está tirado en la caja. El indio detiene la carreta y toma su cuchillo dispuesto a tirárselo a Alejandro. Lucio lo detiene diciéndole que lo conoce, que es Alejandro . Éste mira de muy mala manera al indio. -  Lucio, todos están preocupados por ti - le dice - ¿ Qué te pasó ? -  Los blancos de Spurtown lo balacearon en las rodillas - le dice el indio - No murió porque Lucio es muy fuerte. -  ¿ Tú quién eres ? - le pregunta con sospecha. -  Lince solitario.  -  Gracias a él salvé mi vida - dice Lucio. Ambos se miran como midiéndose con los ojos. El primero en apartar la mirada es Lince solitario -  Vamos a la casa grande. ¡ Qué bueno que saliste con vida ! - le dice Alejandro antes de salir al galope seguido por la carreta. En tanto en el pueblo yahí. Muestras escenas de una cascada. Se observa a tres indias yahí, una de ellas es Manuela, recogiendo frutos del bosque. Una de ellas dice que ya es suficiente y que ya se han alejado mucho. Manuela dice que ya que están en el río que pueden nadar. Salen las tres corriendo pero una de ellas dice que ya es tarde, que mejor otro día. Las otras dos deciden meterse y comienzan a desnudarse. Se ve aparecer a Merryl y Davis.

     En la hacienda doña Ramona y el padre Salvatierra están tomando un vaso de jugo en el despacho. Doña Ramona está junto a la puerta abierta abanicándose y con un vaso de jugo en la mano. -  Mañana, después de la misa , hija mía, me regreso a la misión de San Juan Capistrano. -  Me va a hacer mucha falta, padre. Es decir, nos va a hacer mucha falta a todos. Ya ve que Ramona se confesó ayer con usted y hoy amaneció más dócil y más tranquila. -  ¿ Y Felipe ? A él no lo he visto. -  Se levantó al alba. -  Pero, ¿ y su brazo ?  -  A él esa herida no le importa, él trae otro sufrimiento más grande - le dice mientras continúa abanicándose - Ya sabe a lo que me refiero - el padre hace un gesto de entender - A mi hijo lo que le atormenta es su alma. -  Pero ha cumplido su promesa, se ha apartado de Ramona - doña Ramona hace un gesto como que sí pero con duda. El padre menea la cabeza - ¡ Pobre muchacho !, pero confío que Dios le dará la fuerza para vencerse a sí mismo. Sólo me preocupa algo, hija. -  ¿ Qué cosa padre ? -  Ramona es muy inquieta, casi rebelde.  -  Pero si le digo que amaneció muy en paz. - lo mira con sospecha - Pero usted le intranquiliza algo, padre. Dígame, ¿ qué pasa con ella ? -  He pensado mucho en la historia de es muchacha y he visto cómo la miran los indios - doña Ramona se sobresalta - Ella es muy bonita y me pregunto si ... si ... existe el llamado de la sangre. -  No, no entiendo a qué se refiere padre - dice ella posando el vaso sobre la mesita - Explíqueme. -  Que no hay que olvida que Ramona lleva sangre india en sus venas - doña Ramona se sobresalta y empuja el vaso al suelo - Ay ! - exclama ella mirando el líquido derramado - Ay padre Salvatierra, me asombra su crudeza - le dice agachándose y limpiando el líquido - Usted sabe que precisamente lo que nunca he podido olvidar es el origen de Ramona. -  Perdóname hija. No te quise traer recuerdos dolorosos. -  La sangre india de Ramona es el símbolo imborrable de la traición de Angus Soffel - dice ella abanicándose nerviosa - ¡ Por eso no tolero a los indios, padre ! Una mujer de esa raza es la que engendró a la hija de Angus, a Ramona - dice cerrando la puerta. -  Olvida el pasado . Ramona es tan hija tuya como Felipe aunque ella no haya sido fruto del amor entre tú y el general Moreno. Margarita que andaba por la galería se acerca a la puerta y se sobresalta cuando escucha esto último. Luego escucha a doña Ramona decir -  No quiero ensuciar su memoria . Por fortuna murió sin conocer la existencia de Ramona. Margarita sale huyendo muy sorprendida por todo lo que escuchó. -  De cualquier manera tú la aceptaste y la criaste. En esta casa la recibiste recién nacida y no conoce más madre que tú. -  Ah! Ramona debió haber sido mi hija, no la de esa india. Nunca telo perdonaré Angus O'phail , estés donde estés - termina con rabia. La carreta ha llegado a la hacienda. Alejandro está junto a Lucio revisando sus heridas. Llega Ramona corriendo. -  ¿ Qué pasó ? - pregunta -  Lucio llegó herido - le dice Felipe - Cuéntanos, ¿ qué fue lo que te ocurrió ? -  Perdóneme amo, pero esos encargos ... -  Lo encontré en el monte- interviene Lince - casi muerto. -  Le debo la vida a Lince solitario - dice Lucio - Me cuidó durante varios días. -  Pero, ¿ quién te hizo esto ? -  Los blancos del pueblo gringo - dice Alejandro - Le balacearon las rodillas. -  Malditos - se exalta Felipe - Lo pagarán muy caro. Vete a la casa Ramona - le indica. -  No, Felipe. Yo también soy dueña de esta hacienda y quiero saber . -  Amo Felipe, ¿ recuerda al gringo que azotamos por haberse metido a la propiedad ? -  Por supuesto que lo recuerdo. -  Pues, ese miserable me hirió. -  Lucio, cálmate. Por la memoria de mi padre te juro que esto no se va a quedar así - y se retira. Ramona levanta la vista y mira a Alejandro que está sentado en el borde de la carreta. Él está haciendo lo mismo. Dos de las indias están metidas en el río bañándose. La otra trata de convencerlas de irse pero ellas no quieren. Aparecen Merryl y Davis y se lanzan sobre ellas. La tercera logra escapar. Felipe le ha ido a contar a su madre lo ocurrido con Lucio. -  ¡ Cómo detesto a esos americanos advenedizos y ordinarios ! - exclama con rabia ella - Pero nos vengaremos, se van a arrepentir de lo que le hicieron a Lucio. Hijo, que se prepare una brigada de nuestros mejores hombres para que busquen a los autores de esta vileza. -  No, no Ramona, no tomes venganza- intenta convencerla el padre - Eso recrudecerá los resentimientos. Ya de por sí es imposible vivir por estos lares. - Ramona menea la cabeza negando. -  Yo mismo voy a ir a buscarlos - dice Felipe -  No, tú no vas - se asusta su madre - Tú estás herido y no quiero que te maten. -  No, no vayas a su territorio. Ellos van a volver - dice el padre. Doña Ramona lo mira sorprendida. -  El padre tiene razón - exclama - Ellos regresarán. Quieren el oro, entonces les daremos su merecido y esta vez no será una arroba de azotes. Esos criminales no saldrán vivos de aquí. Lo juro por la memoria de mis ancestros. -  No estoy de acuerdo con ustedes - dice Felipe - Insisto. Hay que ir a su encuentro. Van a pensar que somos unos cobardes. -  Te prohibo que lo hagas Felipe - le grita su madre - No puedo exponerte así. Sé que indignación no falta pero aguardaremos. -  Tiempos de violencia, de odios, de muerte - suspira el padre. -  Voy a pedir que redoblen las guardias por los caminos y si llegamos a atrapar a uno de esos bastardos yo personalmente me encargo de colgarlo - dice Felipe con rabia.

     En el río Merryl abusa de las dos indias mientras Davis trata de convencerlo que se vayan. En tanto la tercer india llega a su pueblo y le avisa al padre del lugar lo que está pasando . Éste se preocupa y ambos salen a rescatarlas. Ramona está dando las indicaciones para que trasladen a Lucio . -  Ayuden a Lucio. Juan, ve , ve que no le falte nada. -  Sí, señorita. -  Tú, Norteño, trae un caballo de los mejores para el indio que lo salvó. -  Lince no necesita caballos - dice el indio - Lince trepa los montes con brazos y piernas como gato montés - Alejandro se queda parado al escucharlo. -  Es una recompensa que quiero darte por lo que hiciste - le dice Ramona. -  Lince solitario no necesita nada . -  No seas orgulloso Lince - le dice don Pablo - Acepta el caballo.  -  Yo no hablo con indio domesticado - le dice altanero. -  La tribu debe sobrevivir - le dice don Pablo. -  Indio lacayo da tristeza -  Tu tribu también aceptó las leyes del hombre blanco. -  La tribu la aceptó, Lince no . Lince prefiere el desierto y la montaña y anda solo como coyote. Y come del bosque y bebe del arroyo y tiene techo de estrellas. Lince solitario es libre, vive libre y morirá libre . ( A medida que Lince habla van haciendo un plano cada vez más cercano de Alejandro que escucha muy atentamente sus palabras ) El padre ha llegado junto al arroyo donde están las indias atacadas, ya solas.

     En la casa de los Coronado tiene lugar la siguiente conversación entre Ana Lupe y su hermano. -  ¿ Cómo estará Felipe ? Hace años que no lo veo. Me acuerdo que era un niñito muy finito y muy dulce. -  Era muy bien portadito - dice Fernando - En cambio yo me pregunto cómo estará Ramona. -  Ella era muy distinta de Felipe. Ni parecían hermanos. -  Ramona era rebelde y muy traviesa - sonríe Fernando ante los recuerdos. -  No, Fernando. Yo digo físicamente. -  La verdad, no se parecían en nada, eh . Doña Ramona, Ramona y el padre se encuentran en el comedor comiendo. -  ¿ Hoy tampoco nos va a acompañar a comer Felipe ? - pregunta Ramona - Ya nunca lo veo. -  Se quedó a comer con los indios en la esquila - le contesta su madre - Anda muy ajetreado reponiendo los días que estuvo enfermo. -  Felipe está muy raro conmigo. ¿ Usted sabe por qué me pidió que me alejara de él ? - le pregunta a su madre que se queda cortada sin saber qué decir. Interviene el padre -  Debes entenderlo, hija. Es el hombre de la casa con muchas responsabilidades. Ya viste lo que ocurrió hoy. -  De todas formas no comprendo - comenta pensativa- Ah, mamá . Le regalé un caballo al indio que ayudó a Lucio pero es muy orgulloso y no lo quiso aceptar. -  Hiciste mal en hacer eso, Ramona. Los indios no entienden lo que quiere decir agradecimiento. Supongo que esa palabra no existe es su vocabulario. -  No, madre. No creo que todos sean ingratos. Lince solitario es diferente a los yahís.  -  Yahís, sioux, apaches, navajos, comanches. Todos son unos resentidos - dice categórica - Dame la sal - Ramona se la pasa sin decir nada ante este comentario. El padre la observa. Margarita está en la cocina con su madre. -  Fíjese ma, que hoy oí algo que se me hizo requete raro. -  Ya te dije que somos criados y que nuestro deber es ver, oír y callar. ¡ Qué no te puede entrar eso en la mollera Margarita ! -  Cuando estaba arreglando los cuartos oí que el padre Salvatierra decía que Ramona no es hija del general Moreno. - Marta se levanta sobresaltada. -  ¡ Virgen inmaculada, cállate ! -  ¿ Por qué se pone así, amá !. Mire, por la virgencita que lo escuché . -  Lo que dices es la tontería más grande que he oído. -  Pues yo estoy segura que el padre lo dijo y peor tantito, la señora no lo negó - Marta la agarra de un brazo jalándola hacia ella. -  ¡ Qué nunca te vuela a oír repitiendo eso ! - le dice con los dientes apretados - Son figuraciones tuyas. Si la señora Moreno se entera de esos mitotes nos corren de aquí. Entiendes. - Y se va dejando a Margarita totalmente desconcertada.

     En la mesa del comedor en tanto ... -  Estoy invitando a los Coronado, a los Echagüe ¿ se acuerda de ellos, padre ? -  Claro, hija. Los Echagüe tenían una niña muy bonita. -  Beatriz . Se quedó huérfana de madre. -  Sí, lo recuerdo muy bien. Yo le administré los santos óleos . ¡ Qué Dios la tenga en su sana gloria ! -  Estaba pensando que Beatriz podría ser una excelente esposa para Felipe . Ojalá y no se haya puesto fea - Ramona no puede contener la risa ante el comentario. Su madre la mira reprendiéndola . -  ¿ Y tú Ramona, no estás entusiasmada por la fiesta ? - le pregunta el padre - También tú podrías conocer a un gentilhombre que te haga palpitar ese corazoncito. -  Sí, sí estoy emocionada por la fiesta, padre. Ya me entregaron mi vestido pero así como ganas de casarme no tengo. -  A tu edad yo ya era madre de Felipe - le dice su madre - Una mujer echa y derecha. Y ya pensé quién te conviene - Ramona la mira preocupada. -  ¿ Quién mamá ? -  Fernando. El hijo del licenciado Ruy Coronado. Me parece un buen partido - y pensando - Y no estaría de más aprovechar la fiesta para hacer ese compromiso - A Ramona no le agrada para nada la idea. Llega Felipe , los saluda a todos y se sienta a la mesa. Le echa una miradita a Ramona y le pregunta cómo está. Ella le sonríe feliz. Él está muy triste.

     Alejandro está conversando con su amigo Pepe. -  Hoy ha sido un día muy duro. -  Lo bueno es que cada vez falta menos para regresar al pueblo yahí. Tengo muchas ganas de ver a mi Carmen. La extraño. ¿ Por qué tan callado ? -  Esta mañana anhelé ser un indio libre, sin mujer, sin hijos. Sólo con mi arco y mi flecha en la montaña, teniendo como cama la tierra blanda y como techo un manto de estrellas - y con vehemencia - Lince me abrió los ojos. Los yahís somos una raza humillada por los blancos, sobajada. -  Tal vez, pero como dice tu padre hemos sobrevivido. En cambio otras tribus que lucharon fueron exterminadas por completo. -  Quizá sería mejor morir con dignidad que vivir sometido.

     En la mesa están por servir el café. -  ¡ Qué bueno que viniste Felipe - le dice Ramona -Hace rato comentaba que ya casi ni te veo. -  Tengo mucho trabajo - le contesta él. -  Eso le decía . Estábamos hablando que tengo intenciones de comprometes a Ramona con Fernando Coronado. - Felipe se sobresalta visiblemente, mira a Ramona y al padre que aparta la mirada. -  Si usted así lo dispone, yo no tengo nada que decir - le contesta a su madre como vencido. -  Yo no conozco al tal Fernando Coronado. Lo que si sé es que si a mí no me gusta, no me caso. El día que me case será con alguien a quien yo ame. -  Tú te vas a casar con quien te convenga, Ramona. - le dice su madre - Tal como lo hice yo, tu abuela, tu bisabuela y no sé cuántas generaciones más. ¿ No es así padre ? -  No es momento de discutir, hijas. Esperemos a que llegue el joven Coronado y Ramona lo conozca. Tal vez te enamores de él, hija. -  No esperaremos mucho para saber eso. Los Coronado serán los primeros en llegar porque viven relativamente cerca. -  A ti también te tiene reservada una sorpresa mi mamá, Felipe . - le dice Ramona. Éste levanta la vista sorprendido - Beatriz Echagüe - Felipe mira a su madre interrogante. -  Sí, hijo. Ya quiero ver a mis nietos . A tus hijos los veré menos porque tú te irás a vivir con tu marido quien quiera que éste sea - le dice a Ramona. -  Si quiere que me vaya de esta casa, me voy - le replica Ramona enojada - Total, no creo que falte algún valiente que me quiera llevar con él. -  ¡ Ramona ! - le dice su madre golpeando con el puño sobre la mesa - Te prohibo que me hables así - se escucha al padre toser y decir -  Yo creo que es hora de agradecerle a nuestro señor por los sagrados alimentos que acabamos de comer. Ramona y su madre se miran en silenciosa lucha de voluntades. El padre las observa con miedo a un nuevo estallido. Alejandro y su amigo continúan conversando. Alejandro está sentado sobre un cajón tomando agua . -  Yo sé poco de amor, a la única que quiero y he querido es a Carmen, pero si quieres un consejo de amigos, te digo que te aferres a ese amuleto con todo tu ser - le dice señalando al amuleto que cuelga de una de sus rodillas. Alejandro lo toma en sus manos y lo mira con detenimiento - Manuela es yahí como tú y con ella no sufrirás. -  ¿ Dime una cosa Pepe ? ¿ Si alguien te pidiera que cambiaras a Carmen por otra mujer lo harías ? -  No - le dice Pepe. -  Entonces no me pidas algo que es imposible para ti. Ramona es y será mi única mujer. Como no puede corresponderme, por eso quiero vivir como Lince solitario. -  Buenas - dice Margarita acercándose a ellos. -  Buenas - la saluda Pepe. -  ¿ Cómo va la esquila ?  -  Bien - le dice Pepe- Me voy yendo Alejandro. Te espero en las verjas. -  Ahí voy. -  Ay, hace reharto que no platicábamos Alejandro - le dice Margarita acercándose más . -  Sí - le contesta Alejandro parco. -  Y con eso de que casi ni te acerca por ahí, por la casa grande. -  No tengo a qué ir - le dice él casi hostil -  Uy, pues, ¿ qué mala cara viste ? -  Muchas. Soy indio pero no estoy ciego. -  Mmm - concuerda ella - Pues haces bien en no aparecerte , total Ramona ya ni se acuerda de ti, eh - Alejandro la mira de reojo. -  ¿ Cómo sabes eso ? -  No pues, yo tampoco estoy ciega y me doy cuenta - le dice haciéndose la tonta . A Alejandro no le gusta esto, tira el agua enojado - ¿ Y ahora qué tú '?- le pregunta al ver el gesto - ¿ por qué te quedaste tan callado ? - Alejandro la mira . -  Por nada- le dice bajándose del cajón - Adiós Margarita. -  Adiós - le dice ella y sigue su camino mirándolo irse, esto no le permite ver al Norteño que se le está acercando y casi lo choca. -  Con que ahora te gustan los indio - le dice él. -  Pues, mi gusto qué no . -  Así que no lo niegas. -  ¡ Pues a ti qué te importa ! -  Pues me importa - le dice él - Y mucho. No quiero que lo vuelvas a ver - Margarita lo mira con disgusto y se va. Felipe está en la capilla hablando con Dios. -  Me siento muy solo, Dios mío. Mi alma se ha encogido por tanta tristeza. He cumplido con la promesa que le hice a mi madre, me he apartado de Ramona, pero deseo fervientemente volver a estar con ella. En ese momento aparece Ramona y se coloca junto a él en el banco. Felipe la mira con placer. -  No pensé en encontrarte aquí, pero me alegro. Sólo con la ayuda de Dios puedo verte. -  Perdóname, Ramona. No quiero que pienses que soy un mal hermano. ¡ Qué más quisiera yo que verte y estar contigo todo el día ! Pero no debo - le dice apartando la mirada. -  Ya sé. Tienes mucho trabajo pero de todas maneras me duele tu abandono. Extraño tanto tu compañía, Felipe. - él apoya su mano sobre la de ella. -  Te quiero mucho Ramona - le dice tierno -  Gracias - le dice ella- Antes de entrar a la capilla pensaba que nadie me quería en el mundo. -  Yo - le dice él apretándole más las manos - Yo te adoro. -  Y yo a ti. Se ve abrirse la puerta y aparecer a doña Ramona quien se sorprende al verlos tan juntos, mirándose a los ojos y tomados de la mano.              Sandra S. Vallejos

 

Capitulo 15 missing.

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     Capítulo Nº 16 ( 24 - 04 -00 ) Fernando y su padre se levantan al escuchar pasos que se acercan a la sala. Al darse vuelta y ver a Ramona los ojos de Fernando brillan. Ella entra saludándolos con una sonrisa radiante. Marta y Margarita se encuentran en la cocina preparando cosas para la fiesta. -  Me preguntó Marcos si quiere que vaya matando las codornices - le dice Margarita mientras corta un pollo. -  Dile que sí, que mañana tempranito las quiero desplumadas -  Ta bueno -  Ay, yo me sé una receta para una salsa de rancho bien sabrosa - dice Sofía acercándose. -  No, Sofía. Esas codornices son un guiso especial de la señora. Ella misma se va a encargar de prepararla. Mejor ayúdame a sacar estos cazos allá afuera. Ándale - ambas toman varios cazos de encima de la mesada y salen, en ese momento entra Alejandro. -  ¡ Alejandro ! - Margarita se da vuelta al oír el nombre - ¿ Ande está el amo Felipe ?. La señora lo estaba esperando. Ya llegaron los invitados - le dice Marta -  Entró por la puerta principal. Sólo vine por un vaso de agua - le dice él. Margarita nerviosa va a servírselo, en tanto Marta sale. -  Gracias - le dice cuando le entrega el vaso. Margarita va hacia la puerta para ver si están lo suficientemente lejos y vuelve al lado de él. -  Ay, Alejandro. Antes que regrese mi amá, te tengo que dar algo - saca el papel del escote y se lo tiende - Toma. -  ¿ Qué es ? - pregunta él tardando en tomarlo. -  Pues es un recado que te manda Ramona. Pero ¡ ay de ti si le dices a alguien que yo te lo di ! Mi apá y mi amá me tienen terminantemente prohibido meterme en lo que no me importa Alejandro abre el papel dispuesto a leerlo pero en ese momento se escucha volver a Marta y a Sofía . Margarita se sobresalta y le dice -  Escóndelo, escóndelo. No te lo vayan a ver - Alejandro así lo hace. Margarita le vuelve a tender un vaso para disimular y sigue cortando el pollo. Marta y Sofía entran riéndose porque debido a la oscuridad Marta se tropezó. -  Gracias por el agua, Margarita - dice Alejandro dejando el vaso - Buenas noches - las saluda y se va. Margarita se acerca a la puerta para verlo alejarse. Marta la mira -  ¿ Y tú qué haces ahí parada ? - Margarita se sobresalta -  Tiene cara de gato que se comió un canario - dice Sofía. Margarita sigue con su trabajo en silencio. Felipe está en la sala saludando a los Coronado, doña Ramona lo mira y le dice -  Hijo, vienes todo empolvado - algo avergonzada. -  Dispensen, es que vengo cabalgando desde muy lejos -  Te felicito, Ramona - le dice Ruy - Tu hijo sacó la casta, es todo un gallo de pelea. -  Felipe es tan guapo -opina Ramona - que si no fuera mi hermano me casaba con él - su madre levanta la vista y la mira reprobando el comentario. -  Ese sí que es un cumplido - dice Ana Lupe abanicándose. -  No es para tanto - dice Felipe algo sonrojado. -  Si ustedes me disculpan, a mí me parece más hermosa ... Ramona - dice galantemente Fernando -  Bueno, bueno. Basta de halagos - corta doña Ramona - ¿ Qué les parece si pasan a sus cuartos a descansar un rato antes de la cena ? -  Pues, la verdad no es mala idea - dice Ruy - Necesito una siestecita. -  Ramona, acompáñalos, por favor - le pide su madre. -  Sí, mamá. -  Yo voy contigo - dice Felipe, su madre pone mala cara. -  Pase, por favor - les indica Ramona dejándoles pasar delante de ella. Se toma del brazo que Felipe le ofrece y salen muy juntos ante la mirada desaprobadora de su madre. Alejandro entra en su cabaña, revisa que esté vacía y saca el papelito. -  "Alejandro. Nos vemos mañana al salir el sol en el arroyo " - lee para sí. Una amplia sonrisa se expande en su cara. La dobla y mira el talismán que cuelga en su cuello. Tira de él hasta romper el cordón. El sonido que hace al romperse ( el cordón )despierta sobresaltada a Manuela, en su cabaña . -  ¿ Qué sucede hija ? - se le acerca Matea. -  Tuve una pesadilla mamá -  ¿ Qué mal sueño tuviste, hija ? - le pregunta acariciándole el pelo y el rostro. -  Algo terrible. Alejandro no regresaba. -  Mmm. Voy a preparar té de hierbas con diente de ajo, para ahuyentar a las malas sombras de la noche. - Manuela se queda allí muy preocupada. Kid y Nepo han prendido un fuego para pasar la noche. Ambos están recostados sobre unas mantas casi dormidos cuando se escucha un movimiento. Kid reacciona inmediatamente tomando su pistola. -  ¿ Qué ? ¿ Qué pasa ? - pregunta Nepo desde su lugar. -  Shhh. Parece que ahí anda un coyote o un puma - le dice amartillando el arma. Se vuelve a sentir el ruido - ¿ Oíste Nepo ? - le pregunta y dispara dos veces. Se escucha un quejido y el golpe de un cuerpo al caer al suelo. Nepo se incorpora -  Mataste un cristiano - le dice. Ambos salen a ver y se encuentran un cuerpo. Lo dan vuelta, es el padre Salvatierra. -  Es un sacerdote - dice Kid tocándolo con el pie, se agacha y lo toca - y está bien muerto. -  Ya nos fregamos Kid. -  Pensé que era un animal salvaje. -  Se te va a armar. Es un fraile. Los de la hacienda te van a linchar. -  ¡ No ! - exclama alarmado - Porque nadie lo va a saber. Tú me vas a ayudar a enterrarlo. Vamos, ayúdame - Ambos se acercan y levantan el cuerpo. Ya es de mañana, Ramona aparece cruzando la sala casi en puntitas de pie, muy rápida y con una gran sonrisa. Fernando está sentado en un sillón y se levanta al verla. Le da los buenos días, ella se detiene sorprendida. -  Buenos días, Fernando - lo saluda perdiendo la sonrisa. -  No sabía que eras tan madrugadora. -  Es que a veces me gusta salir a montar a esta hora. El amanecer es muy bonito. -  ¡ Qué casualidad ! A mí también me fascina - le sonríe encantador - ¿ Puedo acompañarte ? - ella se sorprende pero no puede negarse. -  Sí, sí, sí claro. Vamos - él se le acerca y le ofrece su brazo, ella lo toma y salen. Kid y Nepo han terminado de enterrar al muerto. Kid está revisando las alforjas y no se da cuenta que se cae la pepita de oro. Nepo está comiendo pan. -  Toma - le dice pasándole el saco - con estas provisiones no necesitaremos cazar. Vámonos. -  ¿ Y qué hacemos con la mula ? - pregunta Nepo - Si lo dejamos va a regresar a la hacienda y salen a buscar al padre. -  Pues la tendremos que matar - dice Kid sacando su pistola y disparándole. Alejandro está parado mirando al arroyo. Tiene las manos tras las espaldas y se ve una flor entre sus manos juntas. Siente un caballo y se da vuelta para mirar. Es Ramona, él se acerca rápidamente sonriendo. -  Buenas noches, Alejandro - lo saluda sonriente. -  Buenos días - la saluda él y mira extrañado hacia atrás al ver que aparece otro caballo. Ramona baja de su cabalgadura, parece incómoda. -  Cabalgas muy bien Ramona - dice Fernando apareciendo - me costó trabajo darte alcance. -  Fernando - dice ella- Permíteme presentarte a Alejandro . -  Mucho gusto - le dice. Alejandro no lo saluda, sólo lo mira -  Tengo que regresar a mis labores - dice con tono duro y deja caer al suelo la flor que llevaba. -  Alejandro - lo llama ella, él se da vuelta y la mira , el enojo se nota en su cara - Tu flor. -  Hice mal en cortarla - le dice él y se va . Fernando que ya ha desmontado se acerca, la levanta del piso, la huele y se la entrega. -  Una flor para otra flor. -  Gracias - le dice ella tomándola -  ¿ Quién es ese indio ? ¿ Por qué le das tanta confianza ? - la interroga. -  Alejandro es amigo mío y de Felipe desde que éramos niños- le dice con tono de censura. -  Tuve la impresión de que fue muy altanero. Aunque viniendo de un piel roja esas actitudes no son de extrañar - Ramona le pone mala cara - Yo tengo por ley no hacer confianzas con la servidumbre. -  En cambio Felipe y yo tenemos por LEY respetar a nuestros amigos - le dice con tono severo - ¿ Qué te parece si nos regresamos a la hacienda ? Ya nos deben estar esperando - muy molesta. Doña Ramona y Ruy se encuentran en el comedor, aparentemente desayunando. -  Ana Lupe es muy buena para dormir - le dice él -

     En el pueblo de Todos los Santos - hace una pausa - quiero decir en Spurtown, se levanta cuando el sol está en todo su apogeo. -  Déjala Ruy. Debe estar fatigada por el viaje - Aparece Felipe. -  Buenos días, don Ruy - lo saluda y besándole la mano a su madre - ¿ Y Fernando y Ramona ? -  Salieron a cabalgar desde temprano - Felipe pone cara de preocupación - Parece que tienen esa afición en común. -  Tu hija Ramona me ha impresionado - le dice Ruy - heredó tu belleza. -  Ramona y yo somos muy diferentes, Ruy - le dice cautelosa. -  Sí, pero las dos en su estilo igual de hermosas - doña Ramona le sonríe apenas - Todavía me acuerdo de nuestros buenos tiempos, Ramona. Todos moríamos por ti . -  ¡ Qué cosas dices Ruy ! - se avergüenza ella . -  De veras, Felipe. Todos le teníamos celos a Alonso Moreno, tu padre, porque tu mamá era la joven más codiciada de toda California. Reunía todas las cualidades que un hombre buscaría para su esposa. -  Eran otros tiempos - le dice ella - Ahora ya estoy vieja y acabada. -  ¡ Qué va ! - se sonríe él - Luces muy hermosa. - Felipe la mira con un esbozo de sonrisa. Margarita y Delgadina están en la cocina. -  Oye Margarita, ¿ y a ti por qué te invitaron a la fiesta ? -  Ah, pues. Porque cada princesa tiene su dama de compañía. Y como Ramona es la princesa, pues yo soy su dama de compañía. Cuando Ramona le dijo a su amá que me había invitado, la señora ama sólo dijo : " No te vayas a soltar ninguna barbaridad, ya ves que eres medio loquita " - le dice riendo. -  Oye, Margarita. ¿ Yo algún día seré ama de compañía? -  No, Delgadina. Tú vas a ser algo más que eso. Tú serás una princesa y tendrás un novio que será un príncipe y se va a casar contigo y te va a lleva a una casa pequeña pero bien bonita, llena de flores y de luces y de canarios. Y esa casita va a ser tu palacio y vas a ser muy feliz, Delgadina. Vas a tener hartos hijos y nietos y bisnietos y luego ya cuando estés bien viejita te vas a morir pero vas a ser un ángel del cielo. -  ¡ Qué bonitas cosas dices ! Pero, ¿ sabes ? Yo no quiero ser princesa ni ángel el cielo. Yo quiero ser dama de compañía - le dice divertida.

     En el comedor en tanto . -  ¿ Por qué no fuiste a cabalgar con los muchachos ? - le pregunta Ruy a Felipe. -  Tengo resentido un brazo - le dice él - Recibí un disparo hace poco. -  ¡ Cómo ! - se sorprende. -  Unos bandoleros - dice doña Ramona - Se adentraron en nuestra propiedad y Felipe que es muy osado los echó a plomazos de aquí. Sólo que a cambio resultó herido. En ese zafarrancho perdimos a uno de nuestros peones. -  Vaya. Entonces es verdad lo que escuchamos en Spurtown. -  ¿ Qué ? -  Corrió el rumor de que hirieron a uno de los peones. Hasta llegamos a pensar de que la fiesta se cancelaría. -  A Lucio lo dejaron inválido. Los gringos son unos desgraciados - interviene Felipe. -  ¡ Qué pena ! Somos un puñado de mejicanos a merced de la voracidad y la violencia de los nuevos dueños de California. -  Bueno - corta doña Ramona - Dejemos el tema de estos tristes asuntos. Hablemos de nuestros hijos Ruy - Felipe se sobresalta - Cuéntame, ¿ Fernando está comprometido ? -  No. ¡ Qué más quisiera yo ! Pero por otra parte le doy gracias a Dios que no lo haya hecho con una americana. -  Te felicito por pensar así, Ruy. Muchos de nuestros compatriotas viendo la conveniencia han claudicado en sus principios y no han dudado en hacer alianzas matrimoniales con familias americanas - Felipe la escucha atentamente. -  Pues yo deseo que tanto Ana Lupe como Felipe se desposen con gente de nuestra raza y de nuestra posición. -  Opino lo mismo Ruy - Felipe tira la servilleta a un lado y aprieta los puños rabioso. En Spurtown la criada de Ana Lupe acaba de comprar algunas cosas en el almacén. Billy entra y le pregunta por su ama, ella le dice que está de viaje y no le puede decir dónde y luego de pagar con una moneda de oro se retira. Una clienta, Betty ( trabaja en el salón) le dice -  Interesado en una mejicana. -  Sí, ¿ es malo ? -  Pues aquí en Spurtown no los queremos - le dice el Colorado desde atrás del mostrador -  Excepto si pagan con monedas de oro - dice ella. -  No será éste tu interés por la mejicana - le dice el Colorado haciendo girar la moneda. -  Pudiera ser - dice él tomando la moneda - Pero ese es asunto mío - y le hace unos jueguitos con la moneda . Luego le pide tabaco.

     Don Pablo está sentado limpiando su rifle. Llega Alejandro al galope y le dice agresivo. -  Vengo de las dehesas y no me encontré a nadie. -  Vino Juan Canito y nos dio órdenes de no ir a la esquila. Como va a haber una celebración en la casa grande, nos mandó a vigilar los caminos. No quieren que algún intruso les arruine la fiesta. -  Nuestro trabajo es venir a esquilar, no a servir de vigilantes - dice rabioso. -  ¡ Alejandro ! ¿ Qué pasa contigo ? -  Pasa que estoy harto de ser el criado de los blancos - le dice azuzando el caballo y saliendo al galope. Su padre lo ve irse muy preocupado. Ramona está en su cuarto deshojando la flor que traía Alejandro, muy pensativa. Entra su madre. -  ¡ Ramona ! - la llama -  Buenos días, mamá - la saluda levantándose. -  ¿ Por qué esa descortesía de no almorzar con tus invitados ? -  Es que me siento mal - inventa ella. -  ¿ Qué te sucede ? - le pregunta preocupada. -  Estoy un poco fatigada por la cabalgata, eso es todo. -  Pues si no se trata nada serio vete a departir con nuestros huéspedes. Es de muy mal gusto que estés aquí encerrada - la reprende - Hay que atenderlos. -  Está bien - dice Ramona sumisa y se acerca a la cama para tomar su chaleco. -  ¿ Y cómo estuvo el paseo ? - le pregunta curiosa. -  Bien - le contesta parca. -  Fernando me parece simpatiquísimo. Creo que rápidamente harás una amistad con él. -  A mi no me pareció tan simpático. -  Apenas lo acabas de conocer, ¿ cómo puedes decir eso ? -  Bueno es que ... lo que pasa es que ... - duda nerviosa. -  Pero nada - la corta con firmeza - sé amable .

     En el almuerzo hablé con Ruy, me dejó ver que tenía interés en comprometer a Fernando al igual que yo tengo interés en comprometerte a ti - Ramona no le responde, sólo la escucha muy seria - Así que no seas infantil y ve a platicar con él. -  Me voy a arreglar - dice con tono derrotado. -  No tardes - le dice severa y sale . Entra Margarita con ropa en sus brazos. Le dice: -  Ahí vi, de cerquita, solito a Fernando. Se ve tan distinguido como Felipe ¿ no te parece ? -  Si, es bien parecido - le dice y suspira - Ay, Margarita, yo estoy muy triste. Estoy segura de que Alejandro está enojado conmigo - le comenta mirando hacia la puerta -

     En el papelito que te pedí que le entregaras, lo cité en el arroyo. -  Ahhh, ¿ te animaste a hacer eso ? - se asombra. -  Sí - le dice ella y la toma de las manos llevándola hasta una silla en donde se sienta, Margarita se agacha al lado suyo - Pero Fernando se aferró a acompañarme y llegué a la cita pero no puede hablar con Alejandro. -  Ay - le dice Margarita levantándose y tomando asiento frente a ella - Pero yo que tú no me apuraba, está requete mejor el joven Fernando. -  Ni soñando tanto como Alejandro - le replica ella. -  Bueno, no se puede comparar. No te puedo negar que Alejandro tiene lo suyo. Está guapote y es así, bravo como bestia salvaje - le dice con una sonrisa cómplice - Pero pos, ¡ es indio ! -  Pues sí- dice Ramona pensativa - Creo que lo mejor será que me olvide de él. Felipe y su mamá entran en el salón que acaban de abrir. -  Tenemos un hombre herido que quedará inválido mamá. Debimos haber cancelado la fiesta. Nos encontramos prácticamente en estado de alerta - le dice molesto. -  Aquí siempre ha habido hombres heridos y los rifles nunca han estado guardados. Es la vida normal de esta hacienda - le replica. -  Pues yo no estoy de humor para fiestas. -  ¡ No ! ¡Eso se nota a leguas ! Estás igual que Ramona. ¿ Y sabes qué ? Me preocupa que no lo entiendas. Tú bien sabes por qué estoy haciendo esta recepción. -  Sí, ya me lo dijo usted. Para que Ramona se case y se vaya de aquí . -  Exactamente - le dice sentándose - Ella se casará, tendrá esposo que la sostenga... sin duda con gran decoro como conviene a su posición. -  ¿ Y su dote ? - le pregunta sentándose frente a ella. -  Le daré algunas ovejas. -  ¿ Unos borregos ? - se asombra. -  Y la belleza que Dios le dio -  Eso es injusto, madre. No puedo admitirlo - ella suspira -  Si te empeñas le daré dinero y joyas pero tierra no le daré. Tierra no. Esta hacienda no se dividirá mientras yo viva. La propiedad es sagrada. -  ¡ No estoy de acuerdo ! - se levanta indignado. -  No importa. Me basta con tu respeto. - Felipe le va a contestar, en ese momento golpean la puerta. Es Juan. -  Buenos días tengan sus mercedes - los saluda. -  Con su permiso, madre - le dice Felipe y sale enojado. -  Ya está todo listo señora - le informa -  Que no empiecen a tomar los músicos porque después hacen sus desfiguros. -  No, patrona. Les escondía las garrafas. -  ¿ Ordenaste las guardias como te dije ? -  Sí señora. -  No quiero que vaya a ocurrir ningún desaguisado. La seguridad de los invitados es lo primordial. -  No se preocupe. No se va a aparecer el diablo. Tengo vigilancia bien armada por todos los caminos y como que no, la gente de Pablo de Asís, nos va a echar una mano. -  Gracias Juan - éste se retira. Felipe entra en la sala todavía enojado por lo ocurrido con su madre, desde el otro lado viene Ramona riendo con Margarita. -  ¡ Felipe ! - exclama cuando lo ve. Margarita los deja para irse a la cocina. Ella lo mira bien - Te veo mala cara, ¿ sucede algo ? -  Es que a veces no entiendo a nuestra madre. -  ¿A veces nada más ? - le dice ella riendo, él también lo hace. -  Ay Ramona. ¡ No sé qué voy a hacer el día que te vayas de aquí !. Eres la única que me hace sonreír. -  Si puedo hacer algo por ti. Cuenta conmigo. -  Con verte es suficiente - ella le hace caritas, se acerca a él y le acaricia el pelo. Llegan los hermanos Coronado. -  ¿ Interrumpimos ? - les pregunta Ana Lupe. -  ¡ Claro que no ! - le dice Felipe -  Ramona, te estábamos buscando para que nos acompañes al salón. Fernando y yo vamos a practicar nuestros pasos de baile. ¿ Quieres venir ? -  Sí, sí, ¡ me encantaría ! - dice ella entusiasmada, a Felipe se le ensombrece el rostro - Así no haré el ridículo, casi no sé bailar. -  ¿ No vienes Felipe ? - le pregunta Felipe -  No puedo, tengo que ir a supervisar las guardias - le dice mirándolo muy serio. -  Ay, ¡ pero tú me dijiste que me ibas a enseñar ! - le dice colgándose de su cuello. -  Quizás más tarde - le dice separándola - Ahora tengo que cumplir con mis obligaciones. -  No te preocupes Ramona. Yo puedo enseñarte - le dice Fernando. Felipe lo mira hostil. -  Nos vemos luego, que se diviertan - les dice retirándose muy rápido. -  ¡ Cómo que no le caigo bien a tu hermano ! - dice Ana Lupe . -  ¡ Claro que sí ! Lo que pasa es que anda muy atareado. Cuando lo conozcas mejor te vas a dar cuenta que es el hombre más tierno y encantador que te puedas imaginar - hace una pausa - Si no fuera mi hermano yo caería rendida en sus brazos - y se ríe. Fernando les tiende los brazos a ambas, quienes se toman de él y se dirigen al salón de baile. Allí están terminando de sacar brillo al piso. -  Ahora sí el piso quedó bien brillocito, mira - dice le Norteño a Marcos mientras coloca velas en un soporte. -  Para que baile a gusto la Margarita - le dice -  ¿ Y qué hay con eso ? ¿ Qué ? - lo interpela Norteño. -  Que se me hace que esa paloma ya no cayó en tu nido, Norteño - le dice riendo Ana Lupe, Ramona y Fernando entran al salón, Ana Lupe se asombra de lo grande que es y comienza a dar giros como bailando. Ramona saluda a todos muy simpática, Ana la toma de la mano y la lleva al centro del salón y lo hace ensayar algunos pasos. Fernando las observa un momento y luego se acerca y le dice a Ramona " me permite señorita " . Ramona apoya sus manos en las de él y quedan de frente justo para bailar y ... ... los muestran bailando juntos en la fiesta. El salón está repleto de gente, conversando y bailando, hay mesas con comida. -  Eres muy hermosa Ramona Moreno - le dice Fernando mientras bailan, ella sólo sonríe. Felipe los mira bailar y finalmente se decide a acercarse a ellos. Doña Ramona lo ve pasar sorprendida y lo llama, pero él no la escucha. -  Me permite esta mano- le dice formal a Fernando -  Por supuesto - le dice éste -  ¡ Llegó mi príncipe azul ! - le dice ella riendo -  ¡ Qué más quisiera yo ! Eres la más hermosa de todas las mujeres de esta noche, Ramona. -  Eso se lo deberías decir a Beatriz Echagüe - le dice ella lanzando una miradita hacia donde está parada Beatriz - ¿ No te has dado cuenta las miradas que te lanza ? - él le echa una mirada de reojo. -  Yo sólo tengo ojos para ti - le dice galante. -  No cabe duda que eres mi hermano - le sonríe ella.  Pepe y Alejandro están sentados fuera, en el suelo. -  Ahorita Ramona debe estar bailando con él - dice sombrío Alejandro mirando hacia el salón. -  ¿ Quién ? -  Con el mejicano que llegó del pueblo gringo. -  Tarde o temprano tendría que ocurrir. Mejor que haya sido ahora antes de que el agua llegara al río - Alejandro no le dice nada, toma una vasija y comienza a beber de ella. -  ¡ Calma ! - le dice deteniéndole la mano - Pocos tragos alivian las penas pero muchos la recrudecen.- y se lo saca . -  Ella me quiere. -  A lo mejor, pero eso qué importa. La amita tendrá que elegir por esposo alguien de su gente. Al igual que tú. -  ¿ Por qué si nos queremos tenemos que separarnos ? ¿ Por qué tenemos que ceder a leyes que no van con nuestros sentimientos - lo mira como perdido, vuelve a tomar la vasija y cuando se la va a llevar a la boca una mano se la quita. Es la de su padre. Alejandro se levanta presto y se par frente a él respetuoso. -  Un guerrero no toma alcohol para olvidar - le dice con tono severo - Un guerrero sabe cuando arrancarse el corazón - Alejandro baja la vista avergonzado. Felipe y Ramona continúan bailando. -  Fernando Coronado no te quita los ojos de encima - le dice él . Se ve a Fernando rondando. -  Tengo una idea que a lo mejor no le va a caer muy en gracia a mi mamá - le dice Ramona riéndose de su ocurrencia - ¿ Por qué no casamos a Beatriz Echagüe con Fernando Coronado y tú y yo nos quedamos solterones ? - ambos ríen. Termina el tema, todos aplauden. Ramona y Felipe se aceran a su madre. -  No acapares a tu hermano Ramona. Es una descortesía para los invitados - le dice su madre - ¿ O no le parece Perpetua ? - dirigiéndose a una mujer sentada junto a ella. -  Mi sobrina Beatriz tiene muchísima gracia para bailar los valses -comenta -  Tía, si apenas tomé dos clases - le dice incómoda. -  Pero Felipe baila muy bien, él te puede enseñar - le dice doña Ramona. -  Madre, por favor. Eso no es cierto. -  ¿ Por qué no sacas a bailar a Beatriz ? - lo insta ella. -  Es que de veras no sé bailar bien - dice Beatriz -  Por mí encantado de enseñarte - le dice Felipe resignado y acercándose a ella - ¿ me concedes este baile ? - galante. -  ¡ Qué pena ! Por culpa de mi tía voy a hacer el ridículo. -  Anda hija mía - interviene su padre - No te quedes ahí planchando el vestido. Al cabo que Felipe es fuerte, puede aguantar tus pisotones - todos ríen, ella sonríe avergonzada. Salen a bailar. -  Siéntate a conversar con nosotros, Ramona- la invita su madre - ¿ Ya conoces a doña Perpetua, la tía de Beatriz ? -  Tuve el gusto de saludarla cuando llegaron - dice simpáticamente Ramona. -  ¿ Y el papá de Beatriz, don César de Echagüe ? -  A él también ya lo había saludado - dice ella sentándose. -  Deje que su hija se divierta con los jóvenes, doña Ramona- le dice César - ¡ Qué caso tiene que se quede aquí contemplando los estragos del tiempo ! - dice jovial. Todos se ríen . Felipe conversa con Beatriz mientras bailan. -  Eres muy callada Beatriz. -  Soy un poco tímida. Eso es todo. -  Aunque no lo parezca, yo también lo soy. Mi encierro en la hacienda me ha hecho retraído, sobre todo con las mujeres.

     Juan está sentado bajo el árbol donde descansa Angus. Está pelando una manzana. Se le acerca Marcos. -  ¿ Ninguna novedad Marcos ? -  No, Juan. Todo está muy tranquilo. Lo único que Norteño agarró la botella. Sabrá Dios donde anda. -  Mejor así. No que mucho ayuda el que no estorba. -  Pues sí. Ya hacía falta música por aquí, no crees ? -  A mí no me gusta el fandango . -  Llevarás la música por dentro. -  Mejor vamos a una ronda a ver si todo está bien. El baile se ha detenido por el momento. Ramona está parada junto a Margarita, ella se ve muy bonita con un vestido liláceo y gris. -  No creas Ramona. Me siento re tarada con esta ropa . No sé cómo pueden caminar con tanta enagua. Ay, y además me aprietan requete feo los zapatos . No puedo ni caminar - le dice mostrándole un pie. -  La belleza cuesta, Margarita - le dice Ramona riendo. -  Pos sí. -  ¿ Y dime ? ¿ No te ha gustado ninguno de los presentes ? -  A no, no te lo voy a decir . Te vas a enojar . -  Ándale, dime -  Pos ... duda ella. -  Dime, no me enojo - insiste Ramona. -  La merita verdad. El único que me gusta pos, es el tuyo, Fernando Coronado. -  No es mío - le dice ella - Es más, voy a hacer que te saque a bailar. -  Ay, no Ramona, ¿ cómo crees ? - se espanta- Por favor, no. -  Tranquila Margarita.  -  No pues, ¿ y si me platica ? -  Pues le contestas - Margarita pone cara de querer hacerlo, pero se asusta de nuevo . -  Ay, no, no. Ya me arrepentí . Mejor me voy a salir. Aquí hace harta calor - Ramona la detiene. -  ¿ No gustas algo para refrescarte, Ramona ? - pregunta Fernando apareciendo con dos copas de ponche. -  Sí, gracias. Te voy a dejar un momento con Margarita. Ella es mi dama de compañía - y los deja . Margarita intenta detenerla pero no puede. Se queda muy nerviosa, allí parada. Fernando se le acerca y le ofrece algo para tomar, ella acepta entonces él le tiende el brazo para llevarla hasta la mesa. Doña Ramona mira detenidamente a Beatriz, que está parada sola en un lado del salón. -  Su hija es muy bonita. Debe estar orgulloso de ella don César. -  Por supuesto, es mi mayor tesoro. -  ¿ Y su hijo señor de Echagüe ? - le pregunta Ruy - No nos hizo el honor. -  ¡ Ah, mi hijo! Anda muy lejos , en la Habana. Le interesa todo menos California. Felipe está conversando con Beatriz , se les acerca Ana Lupe. -  ¿ Me podrías conceder el próximo baile, Felipe - le dice osada. -  Será un placer Ana Lupe -  Voy con mi papá y con mi tía - dice Beatriz algo molesta. -  Te acompaño - la detiene - ¿ Me permites Ana Lupe? -  Aquí te espero - y saca su carné para anotarlo. -  ¿ Te dejaron sola hermanita ? - dice acercándose su hermano. -  Sólo por un momento. Voy a bailar la siguiente pieza con Felipe - le dice entusiasmada. -  ¿ Y Ramona ? -  No sé, por aquí andaba - le dice mirando a su alrededor. En eso la ve, acompañada por varios jóvenes, muy divertida.- Si no te pones listo, te la van a ganar - le dice. Ramona se ríe a carcajadas junto a estos jóvenes. Doña Ramona observa la escena y se levanta para dirigirse hacia allí, la separa del grupo. -  No está bien que dejes a Fernando con Margarita - le dice por lo bajo - Tienes que ser más atento con nuestros invitados. -  Eso es lo que estaba haciendo mamá - le dice mirando hacia atrás - Por lo demás, Fernando no es mi prometido. No creo que sea correcto que me esmere especialmente con él. -  Pues deberías empezar a actuar con él como si lo fuera. Fernando, es mi candidato - Y la deja. Marta anda muy ajetreada en la cocina dando órdenes acerca de qué platos llevar a la fiesta. Entra el Norteño tambaleándose. -  ¿ Qué haces aquí Norteño ? - lo regaña - Deberías estar vigilando. -  ¿ Vigilar yo ? ¡ Para que otros se diviertan ! Nada más eso me faltaba . -  Para que haya seguridad en la hacienda, digo - pero mirándolo mejor - Ay, si vas a estar así mejor vete, no te vaya a ver la señora. -  No le tengo miedo a naides y menos a una mujer - y se dirige al salón. En tanto en el salón acaban de poner otra pieza musical. -  ¿ No quieres bailar conmigo para recordar nuestros viejos tiempos, Ramona ? - le propone Ruy. -  Me encantaría Ruy, pero desafortunadamente me prometí no volverlo a hacer desde que enviudé. -  Eso sí que es amor del bueno - dice Perpetua suspirando. Porque por lo que tengo entendido tu marido falleció hace muchos años . Tu hija aún no nacía, ¿ o me equivoco ? -  Así es. El padre de Ramona murió antes de que ella llegara al mundo - dice molesta. Todos parecen muy incómodos. El baile está de lo mejor, aparece Norteño y toma una copa de la mesa. -  Ah, ahora me dio Ramona - exclama Margarita -Mira quién llegó - ambas lo miran espantadas. Norteño empieza a gritar el nombre de Margarita. Todos se sobresaltan . Doña Ramona indignada se dirige hacia el lugar. Su hijo llega antes y lo toma de un brazo y quiere llevarlo afuera, pero éste se suelta. -  ¡ Qué insolencia ! ¿ Cómo te atreves a entrar a esta fiesta y en ese estado ? - le ataca la doña. -  No me invitaron pero tampoco me dijeron que no viniera - le contesta . Margarita se le acerca, lo agarra -  Estás borracho Norteño. Vámonos para afuera.- y al empujarlo éste se cae pero se levanta enseguida. -  ¡ Qué borracho voy a estar, Margarita ! Lo que pasa es que estoy enamorado. Te quiero, Mago. Te quiero Margarita - le dice echándose sobre ella que se lo quiere separar . Interviene Fernando ayudando a Felipe a separarlos. Felipe le pega, lo mismo hace doña Ramona. -  Pónganle los grilletes. Y enciérrenlo a pan y agua hasta nueva orden - indica furiosa a dos peones que lo llevan. -  Mamá. Perdónelo, se le pasaron las copas - intercede Ramona. -  Cálmese madre. Fue un accidente sin importancia. -  Así es hijo- le dice y dirigiéndose a todos - ¡ Qué siga el baile ! -  ¡ Tú te quedas aquí ! - le dice Ramona a Margarita que quería salir detrás de él. -  En mis tiempos no se hubiera visto esto - critica doña Perpetua - se murió Cervantes y se acabó el tiempo de antes. -  Vamos, vamos, no es para tanto. ¡ Qué siga la fiesta ! Música - ordena. Todos comienzan a danzar otra vez. Fernando saca a Ramona a bailar, que no se puede negar. El Norteño es tirado en el establo, sobre unos costales. Le han puesto los grilletes en la mano y ahora le colocan los pies en el cepo. -  ¡ A dormir la mona, Norteño ! -  Ahora sí le echaste a perder la fiesta a la señora ama. -  De una buena paliza no te salvas, Norteñito - y se ríe a carcajadas. -  Váyanse al diablo - les dice con voz pastosa y queriendo soltarse. -  ¡ Qué ! El trago te dominó. -  ¡ Qué se larguen les digo ! - les grita . -  A lo mejor mañana ordene la patrona que te azoten. Para diversión de los invitados - se ríen de él y se van dejándolo solo. Ramona y Fernando siguen bailando. Felipe los mira a través del espejo. Se le acerca Ana Lupe . -  Un dólar por tus pensamientos Felipe - le dice tendiéndole una copa . -  Pensaba en el Norteño - dándose vuelta - No sabía que estaba tan enamorado de Margarita - y sigue mirando a Ramona . -  Brindemos por el amor - dice ella levantando la copa, él la mira y la toma. -  Sí, brindemos - y así lo hacen . Felipe vuelve a mirar en el espejo, ella se da cuenta y mira para saber qué observa. Él aparta la mirada. Marcos y Juan están haciendo la ronda. -  Marcos, vete por el arroyo a ver si no hay novedades por allá. - le ordena Juan -  Está bien, Juan -  Cuídate - y continúa su ronda. -  ¿ Adónde vas Juan Canito ? - le pregunta Kid apareciendo a sus espaldas y apuntándole - Tira el rifle - le ordena - . Juan lo piensa pero finalmente lo hace. Se da vuelta y lo mira. -  Tanto andar de aquí para allá y para qué ? - le dice Kid - siempre se acaba por llegar a la tumba. -  Mucho jarabe de pico, digo - lo enfrenta . -  Si no cree, pregunte a su amigo que mandaron a Spurtown. -  ¿ Usted ? - se sorprende. -  A Lucio lo dejé vivo aunque me llamó cobarde - se ve a Nepo escondido entre unas matas. -  Yo lo llamo cobarde y canalla, para completar . -  Si me lo pide de rodillas puede que lo perdone - le dice Kid. Juan lo mira serio.

     En la fiesta Ramona y Fernando siguen bailando. Termina la música, todos aplauden y en ese momento se escucha un disparo. Todos se sobresaltan. -  ¿ Oíste eso ? - le pregunta Ramona -  Sí, fue un disparo - le dice él, intentando ver qué pasa.

               Sandra Sofía Vallejos

     Capítulo Nº 17 ( 25 - 04 - 00 ) Juan Canito se enfrenta a Kid, quien le pide que se arrodille y así tal vez salve su vida.

     En el salón Ramona y Fernando están bailando muy alegres, culminada la música se escucha un disparo que alarma a todos. Marta se asusta, doña Ramona le pide que mande un peón para averiguar lo que está pasando. -  Ay, yo prefiero oír el estruendo de un balazo al zumbido de una flecha - le dice Perpetua agitada - No sé por qué, pero eso sí verdaderamente me espeluzna. -  Y con razón Perpetua - le dice doña Ramona - El sigilo de los indios es como el de las serpientes. Cuando menos lo esperas ya lo tienes junto a ti y sin ningún aviso. Felipe se acerca a Ramona -  Ahorita vengo, voy a ver qué pasó - le informa -  No, no . Tú no salgas - se alarma ella. -  No me va a pasar nada - le dice. Ramona queda muy angustiada. Se ve una pistola en el suelo, Juan se está tomando la mano derecha -  De rodillas, Juan Canito .De rodillas - le ordena nuevamente Kid. -  Sólo ante Dios y ante la Virgen - le contesta orgulloso. -  He dicho de rodillas - se altera Kid. Juan le sonríe provocador entonces Kid le dispara a una rodilla. Juan no lo puede creer. Marta regresa corriendo al lado de su ama. -  ¿ Qué averiguaste Marta ? -  Estoy segura que algo malo está pasando allá afuera - dice muy agitada. -  ¿ Qué puede pasar ? - le pregunta muy calma. -  ¡ Ya han disparado dos veces ! - Beatriz se alarma ante el comentario. -  Siempre hay uno , dos o más tiros cada noche - comenta doña Ramona tratando de minimizar la situación - Es lo normal en la hacienda - y haciéndole un gesto a Marta le dice - Tranquilízate, mujer. ¡ Qué siga la música ! Juan se está tomando la pierna herida pero permanece en pie. -  ¿ De qué está echo usted , viejo terco ? - le pregunta Kid molesto - ¿ A ver si aguanta otro plomazo ? Juan se lleva la mano derecha a la espalda y de la cintura toma su cuchillo y velozmente se lo lanza a Kid. Éste abre desorbitados los ojos, el arma cae de sus manos. El cuchillo se le ha clavado en el corazón. Cae muerto. Juan se le acerca, aparece corriendo Marcos, Juan se apoya en él para no caerse. Nepo se ha escapado.

     En el salón el baile continúa. Ramona está con Fernando , se la nota muy preocupada. Su madre se le acerca. -  ¿ Adónde fue Felipe ? - le pregunta con ansiedad. -  Fue a indagar por qué fueron esos disparos. -  No debió irse solo. -  Yo le dije que no saliera - doña Ramona se retira, Ramona va a seguirla cuando Fernando le pregunta. -  ¿ Qué ? ¿ Habrán entrado a la hacienda algunos maleantes o algo ? -  No creo. Voy a investigar - dice Ramona y le da su carné y el bolso y va tras su madre. Junto a Fernando aparece su hermana. -  Hermanito ¡ qué horror ! A lo mejor nos toca una balacera aquí adentro y nos matan a todos - y toma de un plato algún dulce. -  Bueno, pues. Por lo pronto nuestros anfitriones nos dejaron solos, lo que significa que se trata de algo muy grave -  ¡ Qué miedo ! - exclama ella y ansiosamente comienza a tomar varios dulces. Él la regaña - Ay, vamos con papá. Marcos está sosteniendo a marcos que apenas se mantiene en pie. -  Déjame, quiero hablar con el muerto. -  Pero está herido Juan. -  ¡ Déjame ! - le dice apartándolo - Como usted mismo decía, tanto andar de aquí para allá, ¿ qué ? siempre se acaba por llegar a la tumba - y con esfuerzo se arrodilla junto al cadáver - Se salió usted con la suya gringo, estoy de rodillas. Ya no para pedirle perdón por haberlo mandado al infierno - le saca el cuchillo del pecho - Marcos, Marcos - lo llama, éste lo ayuda a levantarse. Llegan varios peones corriendo acompañados de Felipe. Juan le dice: -  Avísele a Lucio que el hombre que lo hirió ya pagó su maldad - haciendo un gesto de dolor - Juan Canito ya lo vengó - y cae contra Felipe.

     En la cantina de Spurtown están en una mesa bebiendo Green, Davis y Merryl. Betty, que trabaja allí se le ofrece a Jack para festejar su cumpleaños. Éste le dice que no quiere privar de su compañía a sus amigos de Spurtown . Ella se enoja y se acerca melosa a Davis quien le dice que con él no cuente y que ahí está Merryl. Él sí se levanta dispuesto pero ella lo rechaza, le dice que tiene mal aliento. Entra Billy y Jack le dice que lo intente con él pero ella le dice que no es su tipo y que además a él le gustan las mejicanas. " Estoy lucido, a Merryl le gustan las pieles rojas y a Billy las mejicanas " - protesta Green. En un sector del salón están sentados los Coronado y los Echagüe. Ruy sale a bailar con Perpetua y César va a buscar algo de tomar. Quedan los jóvenes solos. -  A ver si no nos da de malas y esta noche termina en masacre - dice Ana Lupe. -  Ay, qué mal gusto Ana Lupe. -  Si no es cuestión de gusto Beatriz. Últimamente en esta hacienda a cada rato matan gente. Desde que llegamos no hablan de otra cosa. -  No sigas Ana Lupe, que Beatriz se va a asustar - la regaña su hermano. -  Aquí también hay pieles rojas - sigue ella bajando la voz - y les encantaría una cabellera como la tuya - tocándole el pelo. Ella se sacude asustada, Ana Lupe sonríe. -  ¿ De veras ? - pregunta alarmada. Fernando se conduele y se levanta a invitarla a bailar, ella le dice que mejor se va con su papá . Ana Lupe le hace gestos de burla. -  ¡ La asustaste Beatriz ! -  Ay, Beatriz Echagüe es insoportable - le dice ella - Y si le gusta Felipe va a tener que aguantarme. Alejandro está revisando la herida de Juan quien es sostenido por Felipe. -  ¿ Es grave la herida, Alejandro ? -  No le rompió el hueso, en una luna estará bien. -  ¿ Qué hacemos con el gringo , patrón ? - le pregunta Marcos. -  Es de cristianos darle sepultura - le contesta. -  A la orden, amo. -  Llévenselo lejos y entiérrenlo bien hondo. Marcos, tú ve a supervisar que todos estén en sus puestos. Lo más seguro es que este hombre no haya venido solo. Que busquen bien por todos lados haber si no hay bandidos - y dirigiéndose a Alejandro - Primero Lucio, ahora Juan. A este paso pronto tendremos a toda la hacienda en cama . -  Mejor en cama que en camposanto - le dice éste mientras continúa curando a Juan.

     En el salón el baile continúa. En tanto en la sala doña Ramona y su hija esperan noticias. -  Si quiere voy a ver qué sucedió, madre. -  Tú te quedas aquí - le dice su madre tomándola del brazo - No te vaya a pasar algo. No quiero más desgracias. - Entra Felipe, ambas se le acercan. -  ¿ Qué pasó ? - le pregunta su madre. -  Hirieron a Juan Canito en una pierna - ambas exclaman horrorizadas - Alejandro lo está curando. Parece que no es grave, pero tendrá que guardar reposo. -  ¿ Quién lo hirió ? - pregunta Ramona. -  Un gringo . Dicen que es el mismo que le disparó a Lucio en el pueblo. Juan lo mató. -  ¡Se lo merecía ! - dice rabiosa Ramona. -  Que no se diga más. No quiero escándalos, no hay que inquietar a los invitados - dice doña Ramona. -  Se lo advertí, madre. No debimos haber echo la fiesta. -  ¡ Con fiesta o sin fiesta este lamentable acontecimiento habría sucedido ! No es momento para arrepentimiento. -  Bueno. Lo bueno es que Juan Canito está vivo y ese gringo bien muerto - dice Ramona calmando la situación. -  Ramona tiene razón. A esos bandoleros hay que tenerlos bajo tierra. - la toma del brazo - Regresemos a la fiesta. Juan está acostado sobre su cama. Junto a él están Alejandro, Marta y Margarita. -  Un mes en cama - dice quejándose - Ni que me hubiera muerto. -  No te preocupes - le dice Alejandro - La bala no tocó el hueso pero la herida va a tardar en cerrar. -  Vieja, ¿ por qué abandonaste tu puesto en la fiesta ? - le pregunta a Marta. -  ¡Ay, papacito ! ¡ Qué susto nos pegó ! - dice Margarita angustiada. -  Vete para el baile, no estés aquí lloriqueando - le dice Juan quejándose del dolor. -  Voy a preparar un emplaste - le dice Alejandro. Marta lo detiene antes que salga. -  Gracias a Dios que te tenemos aquí, Alejandro - le dice sonriéndole . Él pone su mano sobre la de ella y le retribuye la sonrisa. -  Gracias - le dice Juan desde la cama. -  Está bien - dice él saliendo. En tanto en el baile, Ramona está parada junto a una ventana acompañada por Fernando. Ella parece como ausente, muy seria, no lo mira.  -  Por lo que veo Felipe conquistó a Beatriz - le dice mirándolos bailar - Así como tú me has conquistado a mí, Ramona - ella gira la cabeza y lo observa y apenas esbozando una sonrisa . -  Gracias. Me halagas. Pero creo que vas muy rápido. -  No te preocupes. Ya tendremos tiempo de conocernos mejor. Tu mamá me invitó a quedarme unos días más - Ramona hace un pequeño gesto de contrariedad. -  Por lo visto mi mamá tiene prisa en casarme - dice casi sin vida todavía sin mirarlo. -  Yo mismo se lo pedí. Espero que no te moleste. -  No, claro que no - lo mira y le dedica una pequeña sonrisa. -  Lo hice porque quiero seguir tratándote Ramona. Espero llegar a conquistarte - ella cierra los ojos un momento. Sigue sin mirarlo. Él parece incómodo. Mira hacia las parejas y le propone. -  Bailamos - ella lo mira y le tiende su mano. Se incorporan al baile. En tanto doña Ramona le cuenta a los invitados lo sucedido. -  Un incidente sin importancia. Mi capataz tuvo un accidente pero no es grave. -  Menos mal - dice don César. Observa un momento a su hija y a Felipe que están bailando . -  ¿ No le gustaría que nuestras familias se emparentaran señora Moreno? -  ¿ Por qué no, don César ? Su hija Beatriz es un encanto y Felipe, no porque sea mi hijo, es uno de los mejores partidos de los alrededores. -  Y a lo mejor Ramona también se te casa - le dice Ruy - Mira con qué cara se le ve mi hijo. -  Lo que más le pido a Dios es ver a Ramona casada - dice doña rRmona después de observarla un momento . -  Eso no será difícil. Tu hija es muy bella. -  Lo que se ha de justicia. Ramona tiene el encanto de su padre. -  ¿ Qué raro ? Ramona no se parece en nada la general Alonso Moreno, que en paz descanse. -  Aunque usted no lo entienda don César, yo sí le veo un gran parecido a su padre. En Spurtown Green y su ayudantes están muy preocupados porque hace tres días que Kid y Nepo no aparecen. Green dice que si algo le pasó a Kid esos mejicanos lo van a pagar con su sangre. Juan está en la cama, Delgadina juega con su perrito en la otra cama. -  ¿ Cómo te sientes ? - le pregunta Marta trayéndole un té. -  Mucho mejor, de esta salí bien librado pero ya no aguanto la cama, vieja. Con estos tres días siento como que me estoy entumiendo. -  Alejandro dijo que tenías que guardar reposo porque sino su remedio no sirve de nada. -  El que no ha venido es el Norteño. Se me hace raro ¿ no ? -  Al Norteño yo lo vi encerrado en el cobertizo - dice Delgadina. Juan la mira sorprendido. -  Mira Delgadina, vete a jugar con tu perrito ahí afuera. Ándale, ¿ eh ? - le dice Marta interviniendo rápida. -  ¿ Qué dije ? - le pregunta ella bajándose de la cama. -  Nada, nada . Ándale, vete a jugar. Llévate a tu perro - y empieza a arreglar la cama sin mirar a Juan. -  ¿ Por qué está encerrado el Norteño ? - pregunta intrigado. -  Cuentos de la criatura - le dice Marta sin mirarlo aún - La patrona lo puso a trabajar, por eso no ha venido. -  ¡ Pos qué bueno, qué trabaje ! Le gusta andar ahí de haragán - Marta no le contesta nada. En tanto el Norteño está tratando de comer un trozo de pan muy duro. Delgadina que ha perdido su perro entra al cobertizo buscándolo. Norteño al verla aprovecha para pedirle que le diga a Margarita que le traiga algo de comer y si lo hace le regala una muñeca. Doña Ramona se encuentra en su cuarto recostada. Ramona está con ella sirviéndole té. -  La fiesta fue todo un acontecimiento pero yo quedé muy fatigada. Los años no pasan en vano. Ya viste, en estos días ni siquiera me pude levantar a despedir a la gente. -  No se preocupe por eso. Todos se fueron bien, muy contentos - le dice entregándole la taza. -  Ay, no creas Ramona. Me apena ser tan achacosa. Ya los que quedaron no los estoy atendiendo como se merecen. -  Felipe y yo lo estamos haciendo - le dice sentándose en la cama - Usted lo que debe de hacer es descansar hasta que se sienta bien. Finalmente los Echagüe y los Coronado son de más confianza. Estoy segura que ellos van a entender. -  No, no, no . Hoy sí me voy a levantar. Hay mucho que hacer en la hacienda - dice levantándose - Tengo que ir a ver a Juan canito - Ramona la ayuda con las pantuflas - Tú sigue atendiendo a los invitados. -  Fernando me dijo que él se va a quedar más tiempo en la hacienda. -  Ah, lo sé. Y te quiero dar un consejo Ramona. -  ¿ Que me case con él ? -  Sí. Ese muchacho te conviene por donde lo veas. Es de buena familia, bien parecido, tiene un trato muy fino, ¿ qué más se puede pedir ? -  Que yo me enamore de él. -  Eso llegará con el matrimonio. No lo dudes Ramona, hazme caso. Felipe será un buen esposo. -  Mamá, lo que yo le puedo ofrecer es intentar un acercamiento con él. Pero si no me enamoro no me voy a casar ni con Fernando ni con nadie. -  Mira Ramona - le dice categórica - en pocas palabras quiero decirte que esto no está a discusión. Yo hablaré con Ruy Coronado. -  Ya veo, a usted yo no le importo. Sólo quiere deshacerse de mí - su madre que estaba lavándose las manos levanta la cabeza ante el tono - ¿ Por qué me odia, mamá ? ¿ Por qué me odia tanto ? -  Basta Ramona. No estoy de humor para escuchar tus tonterías - la reprende secándose las manos - Deberías agradecer lo mucho que me preocupo por tu futuro. Es el cariño que te tengo que me mueve a arreglar este compromiso. Y ya déjame que me quiero vestir. Ramona sale muy enojada, se detiene de golpe, se da vuelta y le dice : -  Le agradezco su buena fe, pero no me casaré no con Fernando no con nadie si no estoy enamorada - le lanza y ahora sí se va. Doña Ramona la mira, suspira, levanta la mirada al techo y dice . -  Igual de obstinada que tú Angus.

     Alejandro y Felipe están revisando los alrededores en busca de pistas acerca de los gringos. -  Alejandro. Sé que entre nosotros ha habido un distanciamiento a causa de Ramona, pero quiero que sepas que me duele, yo siempre te he apreciado. -  A mí también me duele. -  Algún día entenderás mi posición. Yo como hermano mayor de ella tengo que velar por su bienestar. Sé que alejada de su gente y de sus costumbres Ramona sufriría. -  No te preocupes, la última vez la vi con el " señorito " y entendí mi lugar. -  Pero, además tuve otra razón para pedirte que no la buscaras más - Alejandro se da vuelta a mirarlo . -  ¿ Cuál ? -  No quiero separarme de ella - le dice sin mirarlo. -  Si se casa con otro de todos modos se irá. Así es la ley entre ustedes, cada hermano hace su vida. En mi aldea es distinto, todos formamos una gran familia, vivimos unidos. -  Así es . Sin embargo a mí me gustaría que se quedara para siempre en la hacienda - dice sonriendo - Ramona se ha convertido en la felicidad... y desdicha de mi vida. -  Lo mismo me pasa. Sólo que conmigo es diferente porque yo estoy enamorado de ella. ¿ Y tú ? sólo sientes un cariño de hermano - Felipe lo mira sin pode refutarle el comentario. Ramona está almorzando con los Echagüe y los Coronado. Don César pregunta si su mamá sigue indispuesta. Ella le dice que un poco pero que ya se va a levantar. Ruy dice que esa fiesta los dejó a todos exhaustos. Beatriz comenta que en esos dos días no han visto mucho a Felipe. Ana Lupe le contesta que él no está de vacaciones como todos ellos sino que él trabaja. -  Admiro mucho a tu hermana Ramona. Manejar una hacienda de estas dimensiones no es tarea fácil - le dice Fernando . -  Felipe tiene muchas cualidades .Sobre todo es un hermano ejemplar. Yo lo adoro - le contesta ella . -  Ah, si Felipe se casa y trata a su esposa como te trata a ti la que se case con él va a ser muy dichosa - dice Ana Lupe soñadora. -  De eso estoy segura - le dice Ramona - Yo envidio de antemano a la mujer que Felipe elija como esposa. Mi hermano es tan dulce y a la vez tan enérgico para manejar la hacienda. Bueno, estoy segura que será el marido ideal. Alejandro y Felipe siguen con el rastreo. -  Espero que ahora que regrese a mi tribu, la distancia me ayude y pueda olvidarme de tu hermana. -  No entiendo por qué los hombres tenemos que pelear por diferencias de razas, de religión y de costumbres. Ojalá hay algún día blancos, negros y pieles rojas , todos podamos convivir sin odios. -  Quizá nuestros hijos puedan cambiar lo que nosotros no hemos podido. Entonces la gente no conocerá razas ni fronteras - Ambos se quedan un momento en silencio. -  Es tarde, sigamos buscando - dice Felipe. Margarita le lleva de comer a el Norteño, éste le dice que tiene vergüenza con ella por lo de la otra noche, que se le pasaron las copas y ni sabe lo que hizo. Margarita lo mira sorprendida y le pregunta si todo lo que dijo no era cierto. Él le dice , levantando los hombros que ni sabe lo que dijo. Ella, con voz temblorosa le cuenta que dijo que estaba enamorada de ella, él se ríe y le dice que no es cierto, que ni estuviera loco, que él no se enamora de nadie Ella se enoja y le quita el plato de comida,le dice que a ver quién le trae de tragar,que es un ingrato y se va. Felipe está parado con un trozo de tela en las manos, se le acerca corriendo Alejandro. -  Encontré la mula del padre, está muerta, le dieron un tiro - le dice. -  Y creo que encontraremos algo peor - le dice mostrándole la tela, Alejandro la toma - Esto es un jirón del hábito del padre Salvatierra y tiene sangre. -  La mula está junto a una tumba - le dice Alejandro y ambos salen corriendo hacia el lugar. Ramona entra en la cocina cargando una canasta con frutas. Margarita se encuentra allí y se seca rápidamente las lágrimas cuando la ve. -  Válgame , qué vas a hacer con toda esa fruta si en el comedor hay un frutero repleto.? -  Es para llevársela a Lucio y a la viuda del peón que mataron. A ver , pásame los quesos ¿ no ? y ayúdame a llenar otra canasta para que se la lleves a tu papá de mi parte - Margarita le acerca los quesos y sorbe por la nariz. Ramona la mira bien de cerca y le pregunta: -  ¿ Lloraste ? -  Pues para qué te digo que no si sí. -  El Norteño - le dice ella muy segura. -  ¿ Y cómo es que adivinaste ? Es una pelado , majadero y además ingrato. Ya se desdijo de lo que dijo el otro día en la fiesta. -  Vaya pues, tal parece que ni tú ni yo andamos de suerte. Alejandro desde que me vio con Fernando no me ha vuelto a buscar. -  Mm. Pues yo creo que Alejandro es pura " zas " al igual que el Norteño, que es que mucho amor y que no se qué y luego como si nada. -  No Margarita. Alejandro sí me quiere, lo que pasa es que está ofendido. A lo mejor ya no me vuelve a hablar. -  Pues pero pa' él. Lo bueno es que tú tienes a Fernando Coronado. -  Eso es lo malo. -  ¿ Por qué ? -  Porque no me gusta. Y mi mamá anda como ave de presa tras de mi para convencerme de que me comprometa con él. Margarita pone cara de qué tiene de malo pero no dice nada. Doña Ramona ha ido a visitar a Juan a su casa. -  ¿ Cuánto tiempo más vas a estar en cama, Juan ? - le pregunta aceptándole un tesito a Marta. -  Una cuarentena, eso dicen - doña Ramona pone cara de contrariedad. -  Es demasiado. Tenemos que buscar quién te supla por ese tiempo. -  Pues el mero indicado es el Norteño. ¡ No hay otro ! -  Por lo visto Marta no te ha contado nada - le dice mirándola. -  No hallé el momento, señora - se defiende nerviosa. Juan la mira. -  Al Norteño lo tengo encadenado a pan y agua - le cuenta su ama. -  Se le pasaron las cucharadas - le dice él seguro. -  Sí, pero eso no fue todo. Sino que armó un escándalo en la fiesta, gritando a viva voz que estaba enamorado de tu hija, de Margarita - Juan se pone furioso. Alejandro está cubriendo la tumba del padrecito con rocas mientras Felipe hace una cruz con ramas. Cuando se acerca levanta del piso la pepita de oro. -  La pepita de oro que le di al padre Salvatierra - le dice mostrándosela a Alejandro , se la guarda en el bolsillo del chaleco - Malditos criminales, el padre era un santo - clava la cruz en el montón de piedras, hace la señal de la cruz y se pone a rezar. En casa de Juan Canito . -  Con su permiso, me voy a la casa grande, a mis quehaceres - dice Marta y se va. -  Ese Norteño me las va a pagar. Nadie en la vida me había deshonrado así - dice Juan enojadísimo- Lo voy a matar, lo voy a matar. -  Aquí no se mata a nadie sin mi permiso Juan - le dice ella levantándose de su silla - Quítese esa idea de la cabeza. Total una declaración de amor no es un crimen. Yo me encargaré del Norteño. Por lo pronto lleva tres días a pan y agua. -  Está bien, patrona -dice Juan poco convencido. -  Como ves, él no podrá suplirte. -  No, pues no .Luego Lucio está inválido y marco está muy verde para soltarle las riendas. -  Es lo que me temía -dice ella - No hay nadie. -  ¡ Tengo una ocurrencia ! - ella lo mira interesada. -  Dímela - volviéndose a sentar. -  Mejor no, porque se va a ofender. -  Habla de una vez - le ordena. -  Pues, yo pensaba en el muchacho éste.

     En el yahí Alejandro - doña Ramona lo mira sorprendida - Nació para ser jefe, se las sabe de todas, todas. -  ¿ Sugieres acaso que un indio sea el caporal de la hacienda de los Moreno ? - le pregunta indignada levantándose de la silla. -  Ya ve, ya metí la pata - se lamenta él y la observa mientras ella lo piensa. -  Hablaré con Felipe - dice finalmente - Y que él decida. Después de todo es el amo de la hacienda. Juan asiente con la cabeza, doña Ramona pone cara igualmente de no gustarle la idea. Ramona está mirando el retrato de sus padres en el saloncito. Fernando llega buscándola. Ramona le cuenta que estaba mirando los cuadros y que ese salón está siempre cerrado y fue abierto con motivos de la fiesta. Fernando también los mira y le dice que en verdad no se parece a ninguno e los dos. Ella le dice que ella también lo piensa pero que sin embargo su mamá siempre le dice que es idéntica a su papá. Él le dice que por lo menos en las pinturas que ha visto no y qué será lo que su mamá ve en ella de él. Ramona le dice que quizás sean sus gestos. -  Casi nunca te puedo ver a solas - le dice Fernando atreviéndose a tomarle la mano -Te parecerá tonto pero es la primera vez que deseo estar todo el tiempo junto a una mujer. -  Yo, yo ... - empieza ella y es ese momento se escucha a Ana Lupe llamándolos, Ramona se libera de la mano . Ana Lupe entra y le dice que los están esperando . Ramona le pide a Fernando que no los hagan esperar - Los tres salen. Felipe y Alejandro han llegado a la hacienda con la noticia. -  El padre Salvatierra muerto - dice doña Ramona sentándose muy pálida, se toma la cabeza. -  Desgraciadamente sí - le dice Felipe agachándose junto a ella - Alejandro y yo encontramos su tumba. Alguien le disparó a mansalva.

     En el salón también están Doña perpetua, Ruy y don César. Un poco más atrás Alejandro. -  ¡ Dios mío ! -exclama Perpetua angustiada - Esto es el fin del mundo. -  Me siento mal - dice la doña - Voy a mi cuarto, necesito estar sola. -  Lo siento tanto, madre. -  Lo sé, hijo. Discúlpenme - les dice a todos - Quiero estar sola - y se retira. -  Tomen asiento - les dice Felipe a todos y mirando a su amigo - Alejandro, por favor siéntate - Los demás se miran entre sí sorprendidos, él nota la mirada sobre sí y le dice. -  Te espero afuera. -  Entonces, por favor, busca a Ramona y dile que venga - le pide. Él asiente y se retira. -  Perdona que me meta Felipe, pero no creo que sea conveniente que le des tanta confianza a una indio - le aconseja don César. -  Alejandro es mi amigo, don César - le replica él - Y ha sido muy fiel a esta casa. No veo por qué tenga que tratarlo con desconfianza. -  No es momento de discutir eso ahora - interviene Ruy - Lo que ha ocurrido con el padre Salvatierra es algo muy delicado. Atentar contra la persona de un sacerdote. Es más de lo que podemos tolerar. -  Levantaré una demanda para que se abra una investigación - estalla Felipe . -  ¡ Ay hijito ! -dice don César - No sé si sirva de algo -  Estoy a tus órdenes - le dice Ruy - Si en algo te puedo asesorar, cuenta conmigo . -  Gracias don Ruy. Pero si legalmente no se hace justicia, la tomaré por mi propia mano - dice Felipe Ramona, Ana Lupe y Beatriz están jugando al gallito ciego. Ramona tiene los ojos vendados y los demás ríen mientras ella trata de atraparlos. Da varias vueltas y se topa con Alejandro . Cuando le toca la cara, ella se detiene y se baja la venda. Él la está mirando muy serio , ella lo nombra sorprendida. -  Sucedió algo muy grave - le dice él- Felipe te está esperando. -  ¿ Mi mamá ? - pregunta ella alarmada -  No, no se trata de ella.- Ramona lo mira sin comprender. En tanto los demás los están mirando . Fernando se acerca y pregunta qué pasa, que sigan jugando. Ramona le entrega el pañuelo y le pide que esperen, que sigan jugando ellos y mirando a Alejandro le dice que se vayan. Él le cuenta por el camino lo sucedido. Ramona decide entrar en la capilla. -  Lo que me has dices es algo terrible - dice ella entrando en la capilla con la cara desencajada. -  Me hubiera gustado no ser yo quien te diera la noticia. Le correspondía a Felipe. -  Eso es lo de menos - dice ella - Lo grave es que el padre Salvatierra haya muerto de esa forma -Alejandro la mira fijo, los ojos de ella comienzan a llenarse de lágrimas - Esto es un mal presagio. ¿ Quién sabe lo que nos espera ? Alejandro se acerca lentamente a ella, le levanta la barbilla con un dedo y la acerca a su cuerpo abrazándola dulcemente. En ese instante llega Fernando y los observa desde la puerta.               Sandra S. Vallejos

     Capítulo Nº 18 ( 26 - 04 - 00 ) Alejandro le da a Ramona la noticia de la muerte del padre Salvatierra. Ella ve esa muerte como un mal presagio. Le dice que tiene mucho miedo. Alejandro se acerca a ella y la abraza para consolarla. Fernando aparece en ese preciso momento y los sorprende, los observa y sin decirles nada se retira. Doña Ramona está recostada en su cama. Marta le ofrece un té para que se calme. -  Ya le dispararon a Felipe, a Lucio, a Juan - dice angustiada - ya mataron al padre Salvatierra. - y sollozando - ¿ Qué seguirá ahora Marta ? -  No piense más en eso señora . Ya no se mortifique más, con lo que tenemos es bastante. -  Hay que hacer un novenario. Convoca a todos los peones para que durante nueve noches recemos el rosario. Por el alma del santo padre Salvatierra. -  Yo les avisaré, señora - y sale -  ¿ Qué voy a hacer sin él ? - se lamenta doña Ramona - Era el único que conocía mis flaquezas. Ya no tendré con quién desahogarme - toma el frasco de sales y lo huele . Davis y Merryl traen a empujones a Nepo y lo tiran en el centro de la oficina del sheriff. Nepo se queja. -  No lo tuvimos que ir a buscar muy lejos - le dice Davis - lo encontramos aquí cerca - Green toma una silla y se sienta a horcajadas cerca de él - ¿ Qué pasó con Kid ? - Nepo lo mira con temor. -  No le va a gustar sheriff. -  Suelta la maldita lengua de una vez por todas. -  Pues, es que el caporal de los Moreno, Juan Canito, mató a Kid - Green se levanta tirando la silla de la rabia -Yo, yo escapé de puritito milagro - Jack se le acerca y lo toma de los cabellos - Se lo juro, jefe. -  Maldición - grita él soltándolo. -  Todo parecía que Kid le iba a dar su merecido - le cuenta Nepo - Hasta le alcanzó a dar dos tiros pero al final Juan le lanzó un cuchillo y fue tan certero que Kid cayó muerto cuan largo era. -  Lo debiste ayudar, cobarde - le dice Merryl empujándolo . -  Traté de hacerlo pero llegaron más - se justifica él levantándose - Hubiera sido un suicidio. Se hubiera empeorado mi situación. -  Imbécil - le dice Merryl tomándolo de la pechera. -  Déjalo Merryl - ordena Jack - déjalo - éste lo hace de mala gana - Voy a utilizar otros recursos para terminar con esa mejicanada - empujándolo de su camino. -  Y todavía no le cuento lo peor - Jack lo mira - Kid se despachó un padrecito por equivocación - Jack cierra los ojos incrédulo y tomándose la cara mira hacia arriba - y yo conozco a mi gente - haciéndose la señal de la cruz - y eso no lo van a perdona. Van a acabar matándonos a todos. -  A ver, a ver - dice Jack tomándolo del brazo - No te estoy entendiendo. -  Que Kid sin querer. Creyendo que había un animal salvaje disparó a los arbustos y le dio a un santo padrecito que andaba por ahí - Jack lo empuja nuevamente al suelo sumamente enojado.

     En la sala de los Moreno. -  Sacrilegio - dice doña Perpetua - Sí señores. Esto es un sacrilegio y Dios que está en los cielos no tendrá piedad de ellos. -  Ya decía yo que en esta hacienda alguna tragedia iba a ocurrir - dice Ana Lupe - ¿ Verdad Beatriz que te lo dije ? -  No sé, no me acuerdo -dice Beatriz fastidiada. -  Ya, Ana Lupe - le dice su padre - Lo sucedido aquí es el pan de cada día en todo California. Ahorita el pretexto es el oro. -  El oro no lo es todo don Ruy - dice César - La cuestión es que también quieren robarnos nuestras tierras para traer ganado como en Tejas. -  Te noto muy callado, hijo - le dice Ruy mirándolo - No has opinado nada. -  Perdón , pensaba en todo lo que están diciendo. Sinceramente no veo qué podamos hacer. Sólo se me ocurre que nos quedemos más tiempo aquí para apoyar a doña Ramona y a su familia . Felipe y Ramona se encuentran en la habitación de su madre. -  Los mandé llamar porque quiero hablar a solas con ustedes - les dice doña Ramona - Lo que le ocurrió al padre Salvatierra nos obligará a tomar providencias - mirando a su hija - De aquí en adelante Ramona, no saldrás sola de la casa sin alguien armado que te acompañe. -  Como usted diga mamá - asiente ella. -  Felipe, tú por tus obligaciones tendrás que andar por el monte, pero te pido que lo hagas con la prudencia que exigen las circunstancias. -  Descuide, madre. Mañana mismo don Ruy Coronado me ayudará a redactar una demanda. Empezaremos por la vía legal. Pediremos que se abra una investigación y también haremos la denuncia del entrometido que hirió a Juan Canito. De ello hay testigos. -  Hazlo, pero no creo que sirva de nada . Huelga decirte que las leyes actuales no protegen a los mejicanos. -  Lo denunciaré en Méjico o en donde sea necesario madre. -  ¿ En Méjico ? No, hijo. Te disculpa tu juventud pero eres muy ingenua. Allá las cosas están más revueltas que nunca, hay confusión y amarguras. ¡ Qué les puede importar un puñado de mejicanos que se quedaron en California ! -  Algo podremos hacer, no nos podemos quedar con los brazos cruzados ,mamá - le dice Ramona. -  Hagamos lo que hagamos nada revivirá al padre Salvatierra - dice angustiándose nuevamente - Me he quedado muy sola. -  Nos tiene a nosotros, madre- le dice Ramona arrodillándose a sus pies, tomándola de la mano, con la otra toma la de Felipe pero doña Ramona la suelta y toma la de Felipe haciendo que suelte a Ramona. -  Ustedes saben del gran afecto que me unía al padre Salvatierra - les dice su madre - Él era como un padre para mí. Me he quedado huérfana otra vez. -  Nosotros estamos con usted, no la dejaremos sola - le dice Felipe. -  Sí, mamá -acercándose y agachándose nuevamente a su lado -Felipe y yo siempre estaremos a su lado. La queremos mucho. -  Tráeme mi té, Ramona - le dice fría. Ella se separa triste. Felipe la mira haciéndole una advertencia con la mirada. Doña Ramona lo entiende, se levanta y se acerca a ella. - Gracias, Ramona. Tienes un gran regalo de Dios en tu fortaleza y tú, Felipe, en tu nobleza. -  Nunca la vamos a dejar sola - le dice él - Ahora debemos estar más unidos que nunca - le dice apoyando su mano sobre su brazo. Doña Ramona extiende su mano y toma la de Ramona quien se acerca, feliz por el gesto. -  Somos una familia muy pequeña y nuestra estirpe debe perpetuarse. Si quieren aligerar la carga que llevo en mi alma, cásense -les dice emocionada - Tú, Ramona con Fernando y tú, Felipe con Beatriz. En tanto en la oficina del sheriff. -  Davis, ve a buscar a Douglas. Necesito su opinión. Estoy seguro que esos mejicanos van a entablar una demanda y quiero saber a qué me estoy arriesgando . Ándale. -  Voy a buscarlo a su casa, sheriff - dice Davis saliendo. -  El padrecito que mató Kid era muy conocido por los alrededores - le dice Nepo - Todos los mejicanos lo veían como un santo. -  Bueno, Nepo. Lárgate ya . -  Hicimos un trato, sheriff. ¿ Se acuerda ? Si Kid no pudo matar a Juan Canito, pues eso ya no es bronca mía. Yo cumplí con llevarlo hasta allá. Desgraciadamente él ya no va a necesitar su paga. En cambio yo tengo que mantener a mis chimpeyates. -  Como finalmente el trabajo no se me hizo - abre un cajón y saca un billete- Solamente te voy a dar esto - tirándoselo al piso. Nepo se apresura a recogerlo. -  Pero esto es papel.Yo quiero moneda.Esto no vale nada-protesta Nepo -Merryl se lo saca de la mano. -  Idiota, un dólar es como si fuera oro puro - le dice . Nepo se lo quita.  -  Pues seré sereno, pero yo prefiero mi paga en moneda. -  Te quedas con las malditas ganas. Si quieres eso lo tomas, sino lárgate a buscar trabajo a otra parte. Margarita está tirada sobre la cama de Delgadina llorando a lágrima tendida. Juan le pide que se calme, ella le dice que no puede dejar de pensar en el pobre padrecito. Marta se acerca a consolarla. Juan dice que está convencido que el mismo güero que le disparó es el que mandó al otro mundo al padre. Marta le dice que si es así ya lo vengó pero eso no les quita la pena que traen y que la venganza no sirve para nada porque con eso no se puede resucitar a nadie. Juan le coincide en que la revancha no sirve para eso pero el gringo ya no va a poder matar a otros. Marta le dice a Juan que lo van a dejar solo un rato porque la patrona quiere que todos estén en la capilla para rezarle un rosario al padre por su salvación. Margarita se va con ella sollozando

     En el cuarto de doña Ramona. -  Retírate Ramona y vete yendo con los invitados a la capilla - le dice su madre - Yo necesito hablar en privado con Felipe. -  Como usted diga , mamá - dice ella y sale. -  Yo no me voy a reponer de este golpe, hijo.Soy la que sigue en este desfile macabro,algo me lo dice. -  ¡ Ni lo piense madre ! Debe mantener el aplomo, usted siempre ha sido una mujer muy entera. -  Estoy bordeando el precipicio de la locura, Felipe. Yo no puedo con tanta pérdida, primero tu padre - hace una pausa - el hombre que amé y ahora mi padre espiritual - Felipe se arrodilla a sus pies- Hijo mío. Sólo me quedas tú. Eres lo último mío en este mundo. -  Y Ramona, madre - le recuerda. -  Y Ramona - concede ella - Al menos hasta que se case. Nepo se encuentra en el almacén pidiendo una botella de aguardiente, el colorado le pregunta con qué le piensa pagar, éste saca de su bolsillo el billete y se lo tiende. El colorado lo toma y se lo da. Cuando Nepo va saliendo entran Davis y Merryl obstruyéndole el camino, éste les pide que lo dejen pasar. Merryl le dice que por su culpa mataron a Kid y a él le toca pagar esa muerte. Alejandro está sentado en la cerca de los borregos. Junto a él está su amigo Pepe. -  El aire está lleno de tristeza - le dice - Hasta el viento suena diferente . -  El espíritu del padre Salvatierra siempre velará por nosotros en estos montes - le dice Pepe. - 

     En la casa grande todos están muy dolidos. -  ¿ Cómo está la niña Ramona ? -  Esta tarde la vi. Yo le dice la mal noticia. -  Eso es de mala suerte Alejandro. No debiste hacerlo. No es bueno ser ave de mal agüero. -  Ya sabes que yo no creo en esas cosas. -  ¿ Y qué ? ¿ Sigues queriéndola ? -  Más que nunca . Hoy la tuve en mis brazos y su cercanía avivó mi fuego. Sin embargo, voy a tener que alejarme de ella. Hoy al hablar con Felipe me di cuenta que mi amor por Ramona no puede ser. Ella nunca se acostumbraría a vivir como una yahí - Pepe le palmea la pierna entendiéndolo. Davis y Merryl están pateando a Nepo con saña, este grita desaforado. El colorado los detiene y éste logra levantarse y antes de salir les dice que se la van a pagar. Merryl le da la botella que había comprado Nepo al colorado y pide que se la cambie por una de wisky. Davis le pide tabaco y comestibles, le dice : " Te di un dólar, alcanza para más " El colorado resignado les entrega lo que piden.

     En la capilla Ramona está leyendo en la capilla. -  Puerta del cielo - los demás repiten : Ruega por él . -  Estrella de la mañana    - Ruega por él -  Consuelo de los afligidos .  - Ruega por él En es momento entra Alejandro acompañado por Pepe entra en la capilla. Ramona lo ve y se pone tan nerviosa que vuelve a repetir el último pedido, se da cuenta rápidamente y cambia.   - Torre de marfil .        - Ruega por él .   -  Virgen santísima. Doña Ramona se da vuelta para ver que perturbó a Ramona y ve a Alejandro parado allí y rápida dirige la mirada preocupada a Ramona quien se da vuelta para no tener que observarlo y continúa su lectura.   - Virgen inconmensurable.      - Ruega por él.   -  Virgen memorable.       - Ruega por él.   -  Acta de la alianza. Ya ha caído la noche.

     En la sala están conversando doña Ramona y Ruy, éste está sirviendo té. -  Estoy destrozada Ruy. El padre Salvatierra le dio los santos óleos a mis padre en su lecho de muerte. Desde niña fue mi guía espiritual. -  Es un trago muy amargo - le dice él entregándole la taza - Sobre todo por las circunstancias. -  Debí impedir que se fuera solo. -  Me dijiste que nunca quiso llevar escolta. -  Si, así es. Desde joven anduvo solo por toda California llevando la doctrina cristiana a los lugares más apartados. -  Es una pena pero no debes culparte. Cada quien tiene su destino. El de ese padre desgraciadamente ha sido trágico. -  Felipe me dijo que lo ayudarás a entablar una demanda . ¿ Tú crees que sirva de algo ? -  No lo sé con certeza. En Spurtown las autoridades dejan bastante que desear. El sheriff recién nombrado es un americano de dudosa reputación. -  ¿ Y cuando tienen planeado regresar a ese pueblo ? -  Desgraciadamente yo me tengo que ir lo más pronto posible. Estoy esperando unos papeles de Sacramento. -  ¿ Y Analupe y Fernando ? -  Analupe no ha decidido nada pero Fernando como tú sabes quiere quedarse unos días. Está muy interesado en tu hija - doña Ramona asiente pero no parece demasiado entusiasmada.

     Ramona se acaba de cambiar para irse a dormir. Con ella está Margarita todavía sollozando . -  Ya cálmate Margarita - le dice sacándose los aretes. -  Es que lo del padrecito me tiene requete apachurrada. -  A mí también. -  Además, pos . Vas a decir que estoy chiflada pero te quiero pedir un favorzote - Ramona acepta - Es del Norteño. Me da harta tristeza que esté encerrado y encadenado - volviendo a llorar. -  Pero esta mañana me dijiste que era un ingrato. -  Pues sí, eso sí es cierto pero ... de todas formas me da harto pesar. Pídele a Felipe que le levante el castigo ¿ sí ? -  Está bien. Si eso es lo que quieres se lo voy a pedir a Felipe . -  Gracias Ramoncita - le dice ella y le comienza a besar las manos. -  ¡ No vuelvas a hacer eso ! - le dice Ramona enojada por el gesto y sacando las manos. -  No te enojes, nada más es por agradecimiento. -  Vete a dormir. Yo hablaré con mi hermano. -  Buenas noches - y se retira. Ramona queda muy preocupada por lo que hizo Margarita. Doña Ramona acaba de terminar de rezar en su cuarto. Marta ha prendido las velas en el cuarto. -  La muerte del padre Salvatierra ha sacudido mis recuerdos - le cuenta a Marta limpiándose las lágrimas - Sólo el conocía palmo a palmo mi historia. La de Angus. Al morir él, algo en mí ha muerto también . -  Ay, señora. Me va a volver a hacer llorar. -  Nos estamos haciendo viejas, Marta. Ya todo el mundo se está yendo. Mis hijos están por casarse y me quedaré sola. -  Entonces no los case tan pronto. La niña está joven, puede esperar y el amo si se casa se quedaría aquí. -  Ay, Marta ! Si supieras lo que está pasando en esta casa me entenderías - suspira sentándose en la cama - Ramona llegó de la mano del demonio - Marta se lleva la mano a la boca de la sorpresa - Y despertó en mi hijo pasiones que él no conocía . -  Jesús, María y José - exclama . Doña Ramona la toma de la mano. -  Huelga decirte que eso no debe saberlo nadie. Ni siquiera Juan Canito . -  Confíe en mí , que para obedecer estoy. -  Buenas noches, Marta - la despide -  Buenas noches, señora - y sale preocupada. Doña Ramona saca de dentro del vestido su medallón, lo abre y saca el manojo de cabellos de Angus . -  Angus te necesito tanto como el primer día. Tal parece que el tiempo no hubiera pasado. - En su mente afloran los recuerdos: Ellos dos juntos, Angus colocándole un anillo en el dedo y pidiéndole casamiento, que hable con el padre Salvatierra porque él los comprenderá y los ayudará , ella aceptando y luego besándolo. - No tuve valor de hablar con el padre Salvatierra en esa ocasión. Después te fuiste a la guerra Angus y creí que habías muerto. Por eso me casé con Alonso Moreno - llorando con desesperación se recuesta en la cama. Ramona está todavía levantada mirando por la ventana , vuelve a entrar Margarita. -  Ay, Ramona, qué bueno que no te has dormido ! Felipe todavía está despierto, hay luz en su cuarto . -  Entonces le voy a decir de una vez lo del Norteño - Margarita sonríe. -  También está despierto Fernando. Está con su hermana Analupe en la sala. -  Por lo visto nadie puede dormir esta noche. -  Y Alejandro anda ahí afuera como alma en pena -  ¿ Alejandro ? -  Sí, lo acabo de ver a lo lejos. -  Margarita no sé que voy a hacer - le dice preocupada - Estoy tratando a Fernando no sólo por complacer a mi madre, sino porque honestamente pienso que lo mejor sería enamorarme de él. Pero hoy estuve con Alejandro unos segundos y eso me bastó para confundirme más. Me abrazó y lo hizo tan tierna y tan dulcemente que si lo vuelve a hacer, soy capaz de irme con él hasta el fin del mundo. Fernando y su hermana van caminando hacia la sala. -  Yo ya no me quiero quedar aquí. Felipe no me hace el menor caso y me aburro mucho con Beatriz Echagüe. ¡ Ay, es una palurda ! Aunque presuma mucho de haber estudiado en la ciudad de Méjico . -  Shhhh!! Cállate. Nos pueden oír. -  Es que la verdad estoy harta. Entre las bobadas de la tía Perpetua, el mutismo de Felipe y los misterios de la señora Ramona y su hija, me tiene fastidiada - se sienta . -  Tú también notas algo misterioso. -  Hasta un ciego lo puede ver. En esta casa todos esconden algo. Todos parecen atormentados. -  Yo quiero quedarme - dice él. Analupe sonríe, se levanta y sirve una copa de licor - -  Eso quiere decir que te gusta Ramona verdaderamente. -  Sí, pero hay algo que me preocupa - rechazando la copa - Te lo puedo contar y me juras que no se lo dices a nadie. -  Te lo juro - ansiosa tomando un trago de la copa . Fernando se levanta y cierra la puerta. -  ¿ Recuerdas al indio que se acercó a Ramona cuando estábamos jugando ? -  ¡ Cómo olvidarlo ! A pesar de ser un indio es muy apuesto - dice ella, él pone mala cara. -  Pues verás. Hoy tuve la impresión que entre Ramona y él hay algo - ella sorprendida da otro trago. -  ¡ Ramona y un piel roja ! - exclama tosiendo. -  Sh! Baja la voz Analupe. -  ¿ De dónde sacas eso ? -  Te acuerdas que cuando estábamos jugando a la gallina ciega apareció el indio ese - ella asiente - Bueno, como recordarás los seguí y cual sería mi sorpresa que los vi abrazarse. Ellos no advirtieron mi presencia pero claramente noté que había familiaridad entre ellos. -  ¡ Qué emocionante ! ¿ Sabes qué ? Ya se me está antojando quedarme unos días aquí de vacaciones - le dice tomando un cigarrillo y pasándoselo a él . -  Si hubiera sabido que lo ibas a tomar a juego mejor no te lo hubiera contado - le dice enojado. -  Era una broma - dice ella tomando un candelabro para encender el cigarrillo - Yo creo que viste mal. Felipe está en su cuarto escribiendo en su diario. -  El crimen del padre Salvatierra me ha dejado consternado. Ya no me queda nadie con quien hablar de mi secreto, de mi pecado y por si fuera poco ahora estoy celoso, no sólo de Alejandro sino de Fernando Coronado - golpean a la puerta - ¿ Quién es ? -  Soy yo, Ramona - él rápidamente cierra su diario y lo guarda en un cajón . -  Pasa, Ramona . ¿ Qué haces levantada ? -  Se me fue el sueño. Lo del padre me afectó mucho. -  A mí también - Ambos toman asiento. - El padre Salvatierra fue mi confesor durante muchos años y le llegué a tener un gran afecto. -  Yo apenas lo traté. Aún así le tome cariño muy pronto. Era un hombre de sangre muy liviana. No debe quedar impune ese crimen. -  Por supuesto que no . Vamos a entablar una demanda y a hacer una investigación. ¡ Cada vez tengo más deseos de venganza contra los americanos ! -  Te entiendo. Yo también estoy aprendiendo lo que es el rencor. -  Bueno, supongo que viniste a otra cosa. Dime, ¿ se te ofrece algo ? -  Sí. Vengo a hablarte del Norteño. - Él suspira. Don Pablo está en la cabaña sentado frente a un fuego encendido en el centro de ella. Llega Alejandro con su arco y flecha. -  Te estaba esperando - le dice. -  Fui a dar un paseo. -  El asesinato del cura anuncia malos tiempos. Llegará el día en que los mejicanos , al igual que los yahís serán expulsados de estas tierras. Esos carapálidas que han llegado son aventureros y no respetan a nadie. -  Cada vez guardo más resentimiento. Los yahís nunca debimos someternos al hombre blanco. Perdimos nuestras tierras, nuestros dioses pero sobre todo nuestro orgullo. Aquí mismo, en esta casa, somos sirvientes. -  Pero recibimos buena paga - justifica su padre - y nos tratan bien. -  A cambio de ser sus esclavos. Los mejicanos también nos desprecian. Felipe, que era como mi hermano, ahora también recela de mí por haber puesto los ojos en su hermana. -  En eso sí estoy de acuerdo con el amo. Tú también tienes deberes con tu raza. Algún día vas a ser el jefe de la tribu y la progenie de los yahís debe seguir. Tu obligación es casarte con una mujer de nuestra raza. -  Todo eso no tiene sentido - le dice enojado - Los americanos odian a los mejicanos, los mejicanos a los indios y los indios a todos ellos. Al final queda solamente una cosa, todos somos hombres y mujeres con sentimientos. El corazón no reconoce razas. -  Tus palabras no están fuera de razón - reconoce su padre - Sin embargo, me preocupa lo que dices porque sé que tu rebeldía nace de ese amor imposible que te tiene prisionero. Tienes que librarte de ese sentimiento si quieres ser feliz.

     En la aldea yahí todos ya duermen. Manuela escucha a su madre roncar , se levanta con sigilo, toma una cuerda y sale .

     En la habitación de Felipe. -  No te puedo prometer levantarle el castigo al Norteño - le dice Felipe - Fue orden de nuestra madre. Lo que puedo hacer es mandar que se le dé de comer y tratar de ablandar a nuestra madre para que lo perdone. -  Gracias Felipe - le dice ella con una sonrisa- Eres tan generoso conmigo que a veces yo me siento muy egoísta. Te doy tan poco a cambio. En ocasiones veo mucha tristeza en tus ojos. Me pregunto qué puedo hacer para regalarte un poco de alegría . -  Con tu sola presencia me da mucho más de lo que tú crees. -  Alo mejor no estaremos juntos mucho tiempo - levantándose - Ya vez, mi mamá fue contundente y quiere que me case pronto. Y aparte que no quiero separarme de ti, tú sabes que tengo otras razones por las que no deseo ese matrimonio. -  Te refieres a lo de Alejandro. -  Sí - suspira- Ahora estoy más confundida que antes. Cuando me dio la noticia del padre Salvatierra, Alejandro me abrazó - lo dice muy emocionada- Fue un momento fugaz pero me provocó tanta felicidad que si el paraíso existe, debe ser muy parecido a ese momento que viví, pero eterno - Felipe la mira conmocionado por los intensos sentimientos que muestra por Alejandro. -  ¿ Tanto así lo quieres ? - le pregunta dolido. -  Para mi desgracia, creo que sí - Ambos se miran. Manuela acaba de pasar la cuerda por la rama de un árbol y subida a un barril está dispuesta a quitarse la vida. El padre Sarriá aparece y trata de detenerla. -  ¡ No, no lo hagas, Manuela ! -  Váyase , padre. No se acerque. -  Sé que lo ocurrido es una carga difícil de sobrellevar pero todos tenemos dentro de nosotros fuerza para encarar el destino por más cruel que éste sea -  Soy una mujer deshonrada - le dice ella tambaleándose sobre el barril - Alejandro nunca querrá casarse conmigo. -  ¡ No, hija ! - le grita al verla moverse. -  Estoy marcada, cuando lleguen nuestros hombres huirán de mí y de Yahale. -  Pudiera ser, pero a lo mejor exista un hombre que entienda que tú no tienes ninguna culpa de la maldad de otros - ella lo escucha atentamente - Si te quitas la vida jamás lo sabrás. -  Nadie me va a querer. -  Empieza por amarte por ti misma, hija. Si tú no te culpas, nadie podrá hacerlo - le tiende los brazos - Hija, ven acá. Ven . - ella comienza a llorar, se saca la cuerda del cuello y se lanza a sus brazos - Ven acá, ven . Sé fuerte Manuela, sé fuerte hija y confía en la justicia divina. Ese hombre que te mancilló algún día recibirá su castigo, te lo aseguro. -  Lo odio, padre- le dice ella con los dientes apretados- Me repugna el recuerdo de ese tuerto - y continúa llorando mientras él la consuela. Felipe sigue conversando con Ramona. -  Alejandro y yo teníamos tiempo de no hablar. Pero hoy platicamos acerca de ti y ... me atreví a pedirle que se aleje de tu vida. -  Pero, ¿ por qué ? - se enoja ella. -  Se lo dije en tonos amistosos. Tienen que entender que lo que surgió entre ustedes no puede ser. Soy tu hermano mayor y mi deber es protegerte. No puedo alentar esa relación. -  ¿ Pero aún en contra de mi voluntad ? - le grita ella. -  Yo sólo quiero tu felicidad, Ramona. Para mí, el peor de los castigos sería verte sufrir. Pero jamás me perdonaría que por lo mucho que te quiero y por consentirte te dejara caer por el precipicio, sin hacer nada por impedirlo - le dice enfático. -  Sí, todo lo que dices es cierto. Pero dime Felipe, ¿qué hago yo con lo que siento por Alejandro, eh? -  Intenta acercarte a Fernando Coronado. Es un buen tipo. Yo creo que sería un buen esposo para ti. -  Pues no pareces muy entusiasmado con la idea. -  Lo que pasa es que yo te quiero tanto que preferiría que no te casaras con nadie - suspira - Pero como eso es imposible, entonces trato de aconsejarte lo que creo que es - hace una pausa alterado - es mejor para ti - Ramona se le acerca y lo abraza. -  A veces siento que tú sufres tanto como yo. Dime ¿ qué no te inspiro confianza ? A ti te pasa algo. -  Es sólo que me entristece pensar que algún día te irás de aquí. -  Pero no pienses eso - se le acerca nuevamente y le da un beso en la mejilla - Aunque estemos lejos, tú y yo nunca nos vamos a separar porque nos queremos - lo abraza, él la deja junto así y apenas se anima a abrazarla.

     En la cabaña de los Asís. -  Cuando naciste puede decirse que fue la primera vez que a este viejo le brotó agua de los ojos- le dice don Pablo llevando en sus manos una larga pipa adornada - la segunda fue cuando murió tu madre. Todavía recuerdo como si fuera ayer, el gusto que me dio saber que había engendrado a un guerrero - poniéndole la mano en el hombro - a un varón . Para un hombre no hay más gusto que ese - Alejandro lo mira sorprendido al verlo tan emocionado -

     En la aldea hubo danzas y celebraciones de júbilo. -  Ya han pasado muchas lunas desde entonces - le dice Alejandro con tono tierno. -  Sí, a mí los cabellos ya se me están poniendo blancos- le dice sentándose frente al fuego y con una palito encendiendo la pipa - Pronto ocuparás mi lugar. Se necesita sangre nueva para gobernar la tribu - lo mira - Yo tengo todas mis esperanzas puestas en ti, Alejandro. Busca una vida serena para que puedas llevar con sabiduría el destino de nuestra gente - le pasa la pipa, éste fuma de ella. Varias veces . -  La tengo que olvidar, ¿ verdad padre ? - le pregunta con tono muy triste, en su rostro se nota la desazón. Su padre asiente sin decir palabra.               Sandra S. Vallejos.

     Capítulo Nº 19 ( 27- 04- 00 ) En Spurtown Douglas entra en la oficina del sheriff. -  Le mandé llamar porque necesito que me asesore- le dice Jack sirviéndose un vaso de wisky - Kid Arizona fue asesinado por un mejicano, allí en la hacienda de los Moreno -  ¿ Cómo estuvo ? -  El caporal de la hacienda se encargó de mandarlo al otro mundo y de una manera vil y cobarde. -  ¿ Y hay testigos ? -  Sí, otro mejicano llamado Nepomuceno. -  Si es mejicano yo no creo que declare a nuestro favor. -  Ese grasiento es una rata. Está a mi servicio y va a declarar lo que se me pegue la gana. -  Bueno, si está muy seguro, pues entonces sí podemos entablar una demanda. -  Solamente que hay un pequeño problema. Kid estaba en propiedad ajena y desafortunadamente antes de morir se despachó , por accidente, a un sacerdote católico. -  Entonces ... olvídese de la demanda sheriff. Más bien usted está en aprietos sheriff. Ojalá los mejicanos no hagan ninguna reclamación, vendrían las averiguaciones y probablemente su nombre saldría a relucir en el asesinato de un fraile. Cuidado Green. Margarita viene saliendo del cobertizo con una pequeña canastita en la mano. Se detiene de golpe al ver que Felipe viene hacia ella. -  ¡ Felipe ! -  ¿ Qué llevas ahí ? - le pregunta señalando la canasta. -  No, nada - le dice ella mostrándosela. -  No te preocupes - le dice él - Ya estoy enterado que has venido a traerle comida al Norteño. -  Ay, sí ! Pero no te vayas a enojar con él. La culpa es mía. Si vieras que me da harta tristeza pensar que está ahí encerrado, solo, día y noche, sin tener nada que comer. -  Voy a interceder con mi madre para que le levante el castigo. Por lo pronto voy a ordenar que le quiten el grillete y se le traiga alimento. -  ¿ De veras? -  No tengo otro remedio - le dice sonriendo - Ramona me lo pidió - Margarita sumamente contenta se lanza sobre él y le estampa un beso en cada mejilla. -  Gracias, gracias Felipe - le dice y se va corriendo. Él se la queda viendo sorprendido. Doña Ramona y don César entran en el saloncito. -  Ay, don César, tengo tanta pena con ustedes. No los he atendido como se merecen - Ambos se sienta, él hace un gesto de que no es nada - Lo del padre Salvatierra y mis dolencias me han tenido trastornada. -  Gracias a Dios las penas no se le notan - le dice él halagador - Usted siempre tiene buen aspecto. Los que estamos importunando somos nosotros. Llevamos varios días aquí - le sonríe - Para vacaciones ya estuvo bueno. Por otra parte tengo que atender mi finca. -  Yo por mí encantada que se quedaran más tiempo. Su compañía ha sido un bálsamo en estos momentos aciagos. Sin embargo, también comprendo que usted es un hombre ocupado. Estoy más que agradecido porque hayan pasado una temporada aquí. Es tan difícil frecuentarnos. -  Así es señora. Entre que los caminos que no son seguros y los años que ya me pesan, no es tan fácil animarse a hacer la travesía. -  Dice usted bien, don César, los años pasan - y parándose le ofrece una copita. Éste acepta. - Ay, a mí tampoco se me antoja andar trotando como cuando era joven - dice ella suspirando mientras sirve el licor - Por eso voy a aprovechar esta oportunidad para pedirle algo - entregándole la copa. -  Usted dirá. -  Yo di la fiesta porque tengo dos hijos casaderos y pensé que tal vez usted estaría de acuerdo en que su hija Beatricita y mi Felipe se conocieran un poco más - don César sonríe complacido. -  Quiere usted decir que desea que mi hija se quede otra temporadita. -  Si no tiene usted inconveniente y para su tranquilidad hago extensiva la invitación a su hermana Perpetua. Ella se puede quedar a acompañar a Beatriz. -  A mí me parece muy buena idea. Voy a hablar con ella . Como decíamos, en estas comarcas es muy difícil relacionarse con gente de nuestra posición. Estamos tan aislados que nuestros hijos pueden acabar casados con indios apaches - se ríe - Además puedo adivinar que a Beatricita le encantará su invitación - doña Ramona también sonríe complacida. Felipe entra al cobertizo. Mira al Norteño muy serio, se sienta en un cajón junto a él. -  Vamos a empezar por partes - le dice - Voy a ordenar que te quiten los grilletes y que te den de comer - Norteño sonríe - Pero no puedes salir de aquí todavía, hasta que no hable con mi madre. Y una vez saliendo me tienes que asegurar que vas a disculparte con Juan canito - Norteño pierde la sonrisa. -  No patrón. Si esa es la condición mejor déjeme aquí encerrado y que me den unos azotes si quieren, porque si voy con Juan me va a matar. -  ¡ No exageres Norteño ! No es para tanto. Simplemente preséntale tus excusas y se acabó. Y voy a decirte que también le tendrás que pedir perdón a mi madre. -  ¡ Uy ! - dice él tomándose la cabeza - No, pos me la está poniendo redifícil, amo. Si a Juan Canito le tengo miedo cuanti más a su señora madre ... digo, con todo respeto, pero la señora es de armar tomar. -  Pues no tienes alternativa - le dice levantándose - Además necesito gente que me ayude. Ya está por terminar la esquila y ni siquiera podré echar mano de los yahís para que me ayuden con las labores de la hacienda. -  Ay, patroncito. No sé para qué me eché esos tragos. Estoy metido en una bronca. -  Bueno, ahorita mando a Marcos para que te desencadene. Amo, qué Dios se lo pague ! La patrona es como usted , da gusto servir - Felipe se va. Norteño queda preocupado. Ramona está en la cocina ayudando a Marta con el almuerzo. -  Ya están todos en la mesa. Váyase a sentar. Deje esas faenas que no le corresponden - la regaña Marta. Ramona va hacia una ventana y mira hacia fuera. -  Ay, nana. Es que si no hago algo me voy a volver loca. Y ahora con lo del padre Salvatierra mi mamá no quiere que salga a menos que sea con un peón armado. Me siento encarcelada. -  Hacen bien en cuidarla niña. Ya ve cuanta desgracia ha pasado. Ya hora nos vamos a quedar más solos porque los yahís no dilatan en irse - Ramona que estaba quitándose el delantal la mira sorprendida. -  ¿ Cómo ? -  Que ya se va a acabar la esquila. Los indios andan requete contentos preparando la celebración que hacen cuando terminan. -  ¿ Alejandro se va ? - le pregunta conmocionada. -  Sí. Ahora hasta el año que entra - le dice mirándola con cautela. Ramona ha quedado petrificada. -  Niña, la llama su mamá - le dice Sofía entrando - La están esperando para almorzar - Ramona apenas puede moverse, pide permiso y se retira. Marta la mira preocupada. -  Ay Martita , ojalá que todo salga bien, porque la señora anda de mal talante - le dice Sofía. -  Le llevaste el atole. -  Sí y las torrejas. Ya van a comenzar. Ramona se incorpora a la mesa pidiendo disculpas a su mamá y a los demás. Doña Ramona parece fastidiada, pide a Dios la bendición de los alimentos y del padre Salvatierra. Comienzan a comer. -  Vi al Norteño - le dice Felipe a su madre - Me parece que no es momento de tenerlo encerrado habiendo tanto trabajo en la hacienda, madre. -  Su comportamiento dejó mucho que desear la noche de la fiesta - le replica ella. -  Yo no me quiero entrometer - dice don César - pero por mi experiencia, puedo decir que sólo con energía y firmeza se mantiene la autoridad del patrón. -  Yo opino lo contrario, don César - dice Fernando - Los tiempos han cambiado y el maltrato hacia el peón sólo provoca resentimiento. -  A veces hay que ser duro y enérgicos como el que más - dice doña Ramona - y hasta azotarlo si cabe, pero también a veces hay que ser compasivo y magnánimo. Todo depende de la voluntad del amo. En este caso le toca decidir a Felipe . -  Hay que ver que el incidente de esa noche tuvo una parte romántica. Ese muchacho se alocó por amor. -  ¡ Ay, qué emoción ! - exclama Analupe - ¿ Y Margarita también lo quiere ? -  No sé - dice doña Ramona. -  Yo creo que sí - interviene Ramona- lo que pasa es que ninguno de los dos quiere dar su brazo a torcer - doña Ramona la mira . -  Vaya, Ramona. Veo que estás muy enterada de los amoríos de los criados - le dice con tono de censura. -  No puede evitar darme cuenta - se disculpa ella - Margarita llora por los rincones a cada rato. -  Pues, no creo que ese romance tenga buen fin. Cuando le conté a Juan Canito del desaguisado que hizo el Norteño se disgustó muchísimo. No creo que le guste para yerno. -  Usted debería apaciguar a Juan, mamá - le dice Ramona - Si el Norteño y Margarita se quieren lo mejor sería que se casaran ¿ no cree ? -  No es tan mala idea. Pensándolo bien, casarlos sería un buen castigo - Todos ríen menos Ramona y Felipe. -  Casarse con quien uno ama no es ningún castigo - dice Ramona - sino una bendición de Dios. -  ¡ No digas tonterías Ramona ! Aunque tu inexperiencia te justifica, los mayores sabemos que los matrimonios mejor avenidos se hacen por intereses comunes. La pasión se agota pronto. Las historias de amores que duran toda la vida son fantasías de literatos extravagantes. -  Estoy totalmente de acuerdo contigo - le dice Ruy. -  En cambio yo estoy de acuerdo con Ramona - dice César - Yo adoré a mi mujer, a la madre de mi Beatricita hasta el último instante de su vida. Y no ha habido día de Dios que no me acuerde de ella. Todos quedan en silencio en la mesa.

     En la aldea yahí, Matea entra en al iglesia para hablar con el padre Sarriá. -  ¿ Matea ? - se sorprende él - ¿ Y ese milagro que vengas aquí ? Siéntate. -  No. Sólo vine a darle las gracias. Manuela me contó lo que hizo por ella anoche. Usted evitó que se colgara de ese árbol. -  Lo importante es que ella esté bien. ¿ Cómo sigue ? -  Mejor. Sus palabras la reconfortaron, ya se está recuperando y aunque yo no creo en su Dios, sí creo que usted la ayudó. Por eso vine a este lugar, a darle las gracias y a pedirle una favor. -  Tú dirás. -  Tanto Yahale como mi hija están temerosas del regreso de nuestros hombres. Tienen miedo del rechazo y de la vergüenza. Por eso es que quiero pedirle que tanto usted como Carmen sellen sus labios y no cuenten lo ocurrido. -  Y si por desgracia alguna de las dos ¡ qué Dios no lo quiera ! estuviera embarazada. -  Eso no ocurrirá - dice ella categórica. -  ¿ Cómo lo sabes ? -  Yo sé lo que digo . Por favor hable con Carmen y pídale que guarde silencio. Es por el bien de Yahale y de mi hija. Ramona y Fernando se dirigen a las caballerizas dispuestos a salir a montar. -  Tu mamá se disgustó contigo - le dice él - No le pareció tu comentario sobre el amor y el matrimonio. -  ¿ Y no comprendo por qué ? Yo creí que ella había sido feliz con mi papá, pero ahora ya no estoy tan segura de que haya sido así. Ha de ser por eso que es tan dura y tan agria. -  Disculpa que me inmiscuya en algo tan familiar pero por lo que veo tú y tu madre no se llevan bien. -  Tenemos muy distinto carácter. Eso es todo. -  Yo diría que son iguales y por eso tienen fricciones. Ambas son mujeres muy fuertes - ella no contesta nada - Eh, olvidé mi rifle en la casa. Mientras alistan los caballos voy por él ¿ me esperas ? -  Claro que sí - le dice ella y continúa hasta las caballerizas. Entra llamando a Marcos. -  Marcos no está aquí - le dice Alejandro saliendo con un balde de uno de los cuadriles. -  Alejandro -se sorprende ella. -  Discúlpame si te asusté - acercándose unos pasos -Vine aquí para ver si te encontraba - ella lo mira indecisa - Quiero despedirme. -  Sí, ya sé que se van. ¿ Nos veremos el próximo año? -  No, Ramona. Yo no pienso volver a esta casa. Tú y yo no nos volveremos a ver nunca - ella lo mira sorprendida y casi rabiosa - Voy a regresar a mi aldea y me voy a casar con una mujer de mi raza. -  No me habías contado que estabas comprometido - le dice ella con voz temblorosa. -  No lo estoy, pero ya es tiempo que lo haga. -  Yo también me voy a casar - le lanza herida. -  ¿ Con el señorito ese ? - le pregunta él apenas lanzándole una mirada mientras desata su caballo. -  Sí - le contesta ella con altanería. -  Te deseo que seas feliz - pasando junto a ella quien lo mira con mala cara. -  Alejandro - lo llama, él se detiene de espaldas a ella. -  Adiós Ramona - le dice saliendo. Ella parece casi al borde de las lágrimas, intenta sobreponerse. Fernando viene caminando hacia las caballerizas, empuja a Alejandro que salía de ellas y está a punto de montar. -  ¡ Cuidado indio ! - le dice de mal talante, Alejandro no le dice nada, monta su caballo y haciéndolo corcoverar cerca de él sale al galope. Ramona en ese momento se asoma.. -  ¡ Por poco me tira ese indio ! - le dice él rabioso- Ni siquiera me dio una disculpa. -  No le hagas caso - le dice ella mirándolo irse- Tú lo dijiste. Es sólo un indio. -  La próxima vez que me lo encuentre lo voy a poner en su lugar. El padre Sarriá está conversando con Carmen. -  Te mandé a llamar porque pronto vendrán los muchachos de la esquila. Hablé con Matea y ella me pidió, creo que con razón, que la vileza que se cometió contra Manuela y Yahale quede entre nosotros. -  Pero nuestros hombres deberían saberlo. Tenemos que vengarlas. -  Eso es precisamente lo que no quiero. La venganza sólo vendría a empeorar las cosas. Los yahís prácticamente están indefensos y desatar una pelea contra los americanos sólo provocaría muertes innecesarias. -  ¿ Y Manuela ya lo sabe ? -  Por supuesto y Yahale también. Ambas desean que no se sepa lo de su deshonra. Matea y yo estamos dispuestos a callar y quiero que tú hagas lo mismo, hija - Carmen cierra los ojos y dice rabiosa -  Si usted me lo pide obedeceré . Pero si la justicia divina existe, ese tuerto merecería que el ojo que le queda se le apagara para siempre.

     En Spurtown Merryl y Davis pelean por lo ocurrido en la aldea yahí. Merryl duda de la hombría de Davis ya que no quiso nada con las pieles rojas. Éste le dice que le repugnan y le dan náuseas de que alguna de ellas pueda tener un hijo suyo. Merryl le dice que a él le importa un bledo eso. Beatriz está en la sala conversando con su tía. -  Con todas sus actividades Felipe no tiene tiempo para mí - se queja - Creo que para nadie. -  Ay, pero tienes que comprender, hijita. Felipe es un hombre muy ocupado y no tiene tiempo para zalamerías y cortejo. -  ¿ Entonces para qué nos quedamos? -  ¿ Cómo que para qué, mi vida ? Estando aquí, ya me encargaré yo de que ese muchacho te dedique tiempo. Por otra parte Analupe decidió irse y te va a dejar el campo libre. -  ¡ Tía ! - la reprende Beatriz. -  Digo la verdad, hijita. Esa niña hace hasta lo imposible por llamar la atención. Y para fortuna tuya es bastante antipática y no ha logrado interesar a Felipe. -  A veces pienso que soy horrible, tía - dice parándose y mirándose en el espejo - No puede ser que ningún hombre se fije en mí. -  ¡ Pero cómo dices esas cosas mi hijita !Lo que pasa es que Felipe es muy distraído, poco mundano y además ahorita anda muy entusiasmado con el reciente regreso de su hermana, pero si tienes paciencia todo saldrá bien. Ramoncita no tarda en casarse. No sé por qué pero es obvio que a su mamá le urge mandarla lejos. Aquí se están cocinando pasiones muy emocionantes. -  ¡ Ay, tía ! Tienes una imaginación . -  No, mi vida. Tengo el don de la observación y no me ha pasado inadvertido que doña Ramona esconde algo. Esta estancia nos servirá para descubrir el misterio. Doña Ramona se encuentra con Felipe en el despacho. -  Beatriz Echagüe se va a quedar con su ti - le informa - Y espero que tengas una actitud más cortés con ella. La has ignorado desde que llegó. -  Con trabajos puedo estar en la casa, madre - se justifica él - Todo se me vino encima. Tengo que vigilar los embarques de la lana y mantener la seguridad de la hacienda y por si fuera poco no tengo quién me ayude. Juan Canito sigue convaleciendo. Lucio está inválido y no cuento con el Norteño. -  Vamos a arreglar todo, poco a poco. El Norteño regresará a sus labores, yo hablaré con él. -  Sí, pero no es suficiente. Él no puede suplir a Juan Canito. Esta faltando gente, entiéndalo. -  El otro día hablando con Juan, me propuso una idea. En ese momento no me agradó pero pensándolo bien, quizás sea la solución para ti. -  ¿ Cuál ? - pregunta intrigado -  Como no quiero que tengas pretextos para desatender a Beatriz Echagüe pienso que tal vez tu amigo, el indio Alejandro, podría quedarse temporalmente desempeñando las labores de Juan. -  No, no sé - duda él . -  ¿ Pero cómo ? - se sorprende ella - Siempre lo defendiste a capa y espada y ahora que te propongo que se quede no pareces muy animado. -  Es que ... pienso que no va a aceptar. -  Sería un tonto si no aceptara una oportunidad como ésta. A ningún indio se le ofrecería un trabajo así, en toda California. No los quieren ni los americanos ni los mejicanos. Piénsalo . Fernando y Ramona están descansando bajo un grupo de árboles. Ramona está sentada en un tronco. -  La vida en el campo a mí no me place - le dice él - Pero tengo que aceptar que el paisaje que tienen aquí es muy hermoso. A mí donde realmente me gustaría vivir sería en una gran ciudad, como Méjico, por ejemplo. -  ¿ Has estado allí ? -  Sí, y es una ciudad muy grande. Por aquí no hay ninguna similar. Le llaman la ciudad de los palacios - le dice acercándose a ella- Tan bella como cualquiera de Europa. -  Me parece un mundo tan ajeno y tan lejano a mí - parándose y mirando el paisaje - Yo nací para el campo, estos paisajes me llenan el espíritu. A lo mejor porque estuve mucho tiempo encerrada en el convento, pero me encanta que mi vista se pueda extender por todo el horizonte - Fernando se le acerca aún más . -  Pero la vida de la ciudad tiene otros atractivos, hay bailes suntuosos, mascaradas - tratando de convencerla - galas de la ópera, se conoce gente diferente. -  Quizás yo sea muy sencilla. Pero a mí, todas esas cosa no me llaman la atención. -  Eso es lo que me fascina de ti, Ramona. Tu sencillez. No cabe duda que eres una mujer especial. En cambio Beatriz y Analupe morirían por irse de estas serranías. No tienen algo tan puro como tú. Eres como una potrillo salvaje - le toma la barbilla y hace que lo mire. Ella se pone a la defensiva - y eso a un hombre como yo le resulta encantador. -  Ahorita eso te parece una virtud - le contesta ella sacándole la mano - Pero estoy segura que con el tiempo tratarías de domesticarme - sigue mirando el paisaje. Pepe y Alejandro están conversando mientras Pepe se lava un poco. -  Toda la mañana has andado de mal humor . ¿ Qué traes ? -  Ha de ser el calor - le dice él alejándose. -  No, Alejandro - le grita haciéndolo detener - Tú aguantas este sol y mucho más. Te he visto días enteros en el desierto sin quejarte. A ti te sucede otra cosa. -  Sí. Me sucede lo de siempre - finalmente reconoce - Lo que llevo aquí dentro - y con rabia - ¡Este infierno llamado Ramona ! Las brasas de este amor queman, quemas más que cualquier sol del desierto . Hoy le dije que me voy a casar con una mujer de mi pueblo porque quería herirla, que sintiera lo que yo siento cuando la veo paseando con ese blanco, que la acompaña ahora. También se lo dije porque ya entendí que somos distintos. Yo como hijo del jefe de los yahís tengo deberes que cumplir. Ella, como la hija de la patrona, también tiene los suyos. ¡ Nuestros mundos no pueden juntarse ! - con énfasis - Pero yo, Pepe, siento que mi corazón sangra por dentro - con profunda emoción, casi con lágrimas - y que nunca, aunque viva cien años, podré olvidarme de Ramona . Pepe no le dice nada, sólo hace un gesto de aliento por lo que está sufriendo. Felipe está en el despacho trabajando en su libro de contabilidad. Entra Analupe y cierra la puerta con traba. -  ¿ Qué estás haciendo ? -  La raya a los peones - ella se le acerca y le coloca su mano sobre un hombro, él se sorprende por la actitud. -  Hueles muy rico - le dice - a lavanda. ¿ Has escuchado alguna vez que los aromas hacen que los animales se atraigan ?- le dice casi cerca de su oído. Él se levanta casi espantado, ella lo mira y casi se le lanza diciéndole -  Bésame, Felipe - él la aparta -  Analupe, no hagas esto - casi le suplica saliendo de detrás del escritorio. -  Ay, nadie nos puede ver - dice ella siguiéndolo - puse el cerrojo - lo vuelve a agarrar. -  No, no es por eso - le dice nervioso separándola nuevamente - es que yo no ... - Analupe se lanza hacia delante y lo besa en la boca. Se separan ambos impactados. -  Nunca había besado a nadie - le dice ella maravillada -  Yo tampoco - dice él impactado. -  ¡ Qué raro ! - le dice ella sorprendida - Yo juraría que tú escondías un amor secreto . -  ¿ De dónde sacas eso ? Claro que no - le dice nervioso. -  Pues tu mirada triste y melancólica. Siempre parece que estás pensando en alguien - Golpean a la puerta. Felipe se apresura a atender. Es Beatriz que se sorprende al ver a Analupe allí. -  Ah, creí que estabas solo - le dice - Discúlpenme - intentando salir. -  ¡ No ! - exclama él deteniéndola - No, no te vayas. Pasa - Los tres se miran incómodos. Marco está quitándole los grilletes al Norteño . -  Y el amo Felipe que quiere que hable con Juan Canito. ¿ Cómo la ves, Marcos ? -  Yo que tú mejor me iba. Está requete enojado. Te quiere matar . -  Pues tiene razón . Pero pues, no le aunque, algún día tendré que encontrármelo. -  Te queda un camino Norteño . Huirte - dándole su arma. -  No, yo no me " juyo " a ninguna parte. Aquí ya me gané mis derechos. -  ¡ Qué te ganaste ni que nada ! Faltaste a la casa grande y eso nunca te lo va a perdonar la patrona. Ya mucho hizo el amo Felipe por no azotarte. -  Pues si se le pasa la mano a la patrona - dice haciéndose el gallito - yo cuento todo lo que sé. Lo del muerto enterrado en el árbol .Lo del irlandés ese que cuentan todos - Marcos lo mira asombrado.

     En la biblioteca . -  Estábamos aquí platicando ¿ verdad Analupe ? - dice Felipe a Beatriz. -  Sí, y nuestra conversación era muy interesante. -  ¿ Y se puede saber de qué hablaban ? -  Sobre el amor, y sobre los besos ... - Felipe la interrumpe nervioso. -  ¿ Por qué no salimos un rato a la terraza ? -  ¿ Los tres ? - pregunta Analupe. -  Por supuesto - dice él mirando a Beatriz. -  Yo prefiero quedarme, vayan ustedes - dice ella. Felipe se le acerca rápido. -  Por favor, ven con nosotros - casi le ruega. -  Es que no les quiero estropear el paseo - dice ella - Sigan conversando . -  Una mujer tan bella como tú no puede estropear nada - le dice galante. Analupe lo mira pasmada - Vamos - le dice dándole el brazo. -  Ah, me olvidé de que tengo que preparar mi equipaje - les dice Analupe - Vayan ustedes y diviértanse mucho - y se retira enojada . Beatriz y Felipe se sonríen tímidos. Ramona está en su cuarto, se está arremangando las mangas de la camisa. Margarita le llena una palangana con agua. - Híjole, vienes toda sudorosa - Ramona se lava la cara . -  Sí, es que Fernando y yo fuimos hasta el arroyo. -  ¿ Y ahora no te topaste con Alejandro ? - 

     En el arroyo no, pero en las caballerizas sí. Es un arrogante, un insolente - dice enojada - Yo no pensaba rogarle ni mucho menos pero él sin decir agua va, me dijo que se va a casar con una india de su tribu. -  Atchis, atchis - dice Margarita sorprendida - No, hombre. A mí se me figura que eso son mentiras. Ha de andar requete arriba porque te ha visto con Fernando - dice defendiéndolo. -  Pues será, pero eso no le quita lo insolente. -  Qué de a poco tú te quedaste así callada. -  Pues de momento sí, pero después con el coraje le dije que yo también me iba a casar con Fernando Coronado - Margarita se asombra y luego se ríe. -  Ja, ja, ja . ¡ Qué bueno se la hiciste ! -  Lo malo es que sólo se lo dije para hacerlo rabiar, pero creo que eso sería lo mejor para los dos - dice nada convencida - Eso me pasa por andar de buena gente - se molesta nuevamente - Todavía cuando me dio la noticia del padre yo sentía que me quería. Hasta nos abrazamos. -  No, ¿ sabes qué ?. Ya se pasó de tueste. Déjalo que se vaya con su india. Mira nomás, atreverse a " ningunearte "

     Todos se encuentran en la sala Analupe y Perpetua están fumando. Beatriz se queja y tose por el humo. -  ¡ Parecen locomotoras ! - protesta -  Perdóneme Beatricita - le dice su tía apagándolo - siempre me olvido que te hace daño el humo. -  ¡ Ay, Beatriz ! ¡ Qué delicada eres ! -exclama Analupe. -  Yo tampoco fumo - dice Ramona - No sé cómo les gusta estar inhalando humo. -  Fumar es uno de los grandes placeres de la vida - dice Analupe. -  ¡ Qué va ! Hay otros mucho más regocijantes - dice Perpetua. -  Yo estoy de acuerdo con eso - dice Fernando Entra Sofía con una gran bandeja de empanadas que deja en la mesa del centro. -  Bueno, ya que les molesta el humo - dice Analupe dejándolo - Sírveme una copita de aguardiente, Fernando . -  ¡ Ay , qué mal gusto criatura ! - le dice Perpetua - Tienes garganta de peón. Siempre es preferible un buen anís. -  Es que a mí me gustan las emociones fuertes- le dice ella. -  Tú, Felipe - dice Ramona levantándose y sentándose en el sillón en donde él está apoyado - ¿ Por qué estás tan callado ? -  ¿ Quieres que te sirva un trago, Felipe ? - le pregunta Fernando . -  No, gracias. Ahorita no se me apetece. -  ¿ Y tú, Ramona ? -  No bebo, gracias. -  ¡ Ay, Ramona !, seguramente en el convento tomabas algunas copitas de ron - le dice Analupe -  En ocasiones - dice ella riendo. -  Por más que pienso no te imagino entre monjas - le dice Fernando . -  ¿Y entre qué sí me imaginas ? -  No sé, pero definitivamente no te veo vestida con un hábito . -  A mí se me hace que si Ramona fuera monja a usted le encantaría se un Don Juan - le dice perpetua . Todos se ríen menos Felipe . -  No, qué va, señora Perpetua. Nada más lejos de mi que ser un tenorio. Yo soy hombre para una sola mujer - dice mirando a Ramona . Margarita le está limpiando la herida a su padre. Éste se queja. -  Ay, todavía te duele papacito. -  Más me duele que ese infeliz del Norteño haya puesto en vergüenza a mi hija delante de todos. -  Yo no tuve la culpa pá. -  Yo no digo que la hayas tenido. -  No pos, es que me mira como si las tuviera. -  ¿ Quién sabe, Margarita ? ¿ Quién sabe ? -  Oye apá. ¿ Y al Norteño qué le va a hacer ? -  Yo por mí lo mataba, pero la patrona no me da permiso - ella empieza a llorar - ¿ Y ahora, qué te pasa ? Se diría que estás encreída de ese animal . Ay de ti Margarita. Ay de ti si te tomas confianzas con ese tarugo ..

     En la sala . -  Lo que yo opino del amor, es que es una fuerza que atrae a dos seres afines para crear poesía de la vida - dice Perpetua. -  Mmm. Me sorprende señora. Tenía entendido que usted nunca se casó - le dice Analupe -  Pero fui joven , alguna vez . Y quise mucho a una persona. No hay que llegar al altar para enamorarse . -  Yo estoy de acuerdo con usted doña Perpetua - le dice Ramona - Cuando el amor llega, la toma a una por sorpresa y no sabe de leyes - Fernando mientras la escucha coloca su mano sobre la de ella. A Felipe no le gusta nada ese gesto. -  Ramona, no nos digas que tú también sabes de amores - le dice Analupe. -  No, no - contesta ella separando su mano y arreglándose el pelo - Lo leí en libros. Debe ser maravilloso. -  El nacimiento, el amor y la muerte - dice Fernando - Son los tres grandes acontecimientos del ser humano. -  ¿ Y tú Felipe ? ¿ Tú qué dices ? - le pregunta Beatriz. -  Yo, nada - le dice de mal humor. -  A lo mejor Felipe tiene un amor secreto y no nos quiere contar. -  Verdaderamente Analupe estás empeñada en llevarte el título de la graciosa de la noche - la regaña Beatriz. -  El amor, es un infierno - estalla Felipe rabioso mirando la mano de Fernando nuevamente sobre la de Ramona - Con permiso - y sale como una trompa. -  Felipe - lo llama Ramona corriendo tras de él - ¿ Qué te pasa ? Analupe estaba bromeando Felipe - pero él no se detiene, ella sale de la sala siguiéndolo. -  Pues se acabó la fiesta - dice Analupe. -  Tú la echaste a perder con tus indiscreciones - le dice Beatriz -  ¿ Yo ? ¿ Qué dije ? Sólo insinué que tenía un amor secreto . -  Parece que diste en el blanco - le dice su hermano . Doña Ramona está en su cuarto. Marta le está sirviendo un té. -  ¿ Ya serviste la cena ? - le pregunta. -  Preparé una empanadas, señora. Están todos en la sala . El joven Felipe me pidió que le llevara unos bocaditos ahí. -  No tengo ganas de tertulia, discúlpame con ellos. Sí, señora. Pero no se preocupe, don Ruy y don César tampoco están con ellos. Ellos están jugando a la baraja en la terraza. -  Mejor así . -  Con permiso -dice Marta levantando la bandeja. Se detiene indecisa -Señora, yo le quería decir que... -  Habla Marta. -  Cosas del Norteño - nerviosa. -  ¿ Y ahora qué novedades me tienes de ese bribón ? -  Ay, señora. Se va a enojar. -  ¡Dime por Dios, mujer ! -  Pues, la cosa es que el Norteño le dijo a Marcos que si lo castigaban fuerte o sea que si a usted se le pasaba la mano , pos que él iba a contar todo lo que sabía del muerto que está en el árbol - lo último lo dice bajando la voz. Doña Ramona se levanta indignada. -  ¿ Qué puede saber ese infeliz de esa historia si él llegó a la hacienda años después ? -  Yo nunca le dije nada. Ni Juan canito, no vaya usted a pensar que nosotros ... -  Ese secreto sólo lo conocían tú, Juan y el padre Salvatierra que en paz descanse. Si no salió de sus labios , ¿ cómo es que lo sabe el Norteño? -  Se lo juro señora. Nosotros jamás se lo dijimos a nadie. -  ¿ Entonces cómo lo supo ? -  Pos, en estas soledades la gente inventa cuentos y se hace mitotes. Lo del irlandés nunca salió de nosotros. -  El irlandés no existió nunca, ¿ me entiendes ? - grita doña Ramona. -  Sí, señora. Lo que usted ordene. -  Vete -  Con permiso - dice llevándose la bandeja. Doña Ramona queda muy alterada. Se dirige al armario, abre el cofre y saca de él una pistola. -  Angus. Siempre Angus en mi vida. Vuelven los recuerdos: Es la noche en que murió Angus, ella está sentada junto a su cadáver con su camisa blanca manchada de su sangre. Llora con intenso sentimiento, Juan la observa. -  No llore así, patrona. Me parte el alma - le dice Entra Marta con un bebe en brazos diciendo que el general Moreno lo está llamando. -  Ya voy - dice ella limpiándose las lágrimas. -  ¿ Qué hacemos con él, patrona ? - le pregunta Juan -  Darle cristiana sepultura. Quiero que se quede en esta hacienda, junto a mí. -  ¿ Le quito sus pertenencias ? -  Sí, Juan - levantándose se mira las manchas de sangre en el espejo. A través de él observa a Juan sacar una pistola del cuerpo de Angus. Se da vuelta. -  Dámela - le pide. Juan duda- ¡ Qué me la des te digo ! - Juan así lo hace. Junto con Marta sale del cuarto. Ella amartilla el arma y se apunta a la cabeza. Doña Ramona aprieta el arma de Angus contra su cuerpo. -  Esa noche debí haber muerto contigo, pero no tuve el valor .               Sandra S. Vallejos.

 

     Capítulo Nº 19 ( 27- 04- 00 ) En Spurtown Douglas entra en la oficina del sheriff. -  Le mandé llamar porque necesito que me asesore- le dice Jack sirviéndose un vaso de wisky - Kid Arizona fue asesinado por un mejicano, allí en la hacienda de los Moreno -  ¿ Cómo estuvo ? -  El caporal de la hacienda se encargó de mandarlo al otro mundo y de una manera vil y cobarde. -  ¿ Y hay testigos ? -  Sí, otro mejicano llamado Nepomuceno. -  Si es mejicano yo no creo que declare a nuestro favor. -  Ese grasiento es una rata. Está a mi servicio y va a declarar lo que se me pegue la gana. -  Bueno, si está muy seguro, pues entonces sí podemos entablar una demanda. -  Solamente que hay un pequeño problema. Kid estaba en propiedad ajena y desafortunadamente antes de morir se despachó , por accidente, a un sacerdote católico. -  Entonces ... olvídese de la demanda sheriff. Más bien usted está en aprietos sheriff. Ojalá los mejicanos no hagan ninguna reclamación, vendrían las averiguaciones y probablemente su nombre saldría a relucir en el asesinato de un fraile. Cuidado Green. Margarita viene saliendo del cobertizo con una pequeña canastita en la mano. Se detiene de golpe al ver que Felipe viene hacia ella. -  ¡ Felipe ! -  ¿ Qué llevas ahí ? - le pregunta señalando la canasta. -  No, nada - le dice ella mostrándosela. -  No te preocupes - le dice él - Ya estoy enterado que has venido a traerle comida al Norteño. -  Ay, sí ! Pero no te vayas a enojar con él. La culpa es mía. Si vieras que me da harta tristeza pensar que está ahí encerrado, solo, día y noche, sin tener nada que comer. -  Voy a interceder con mi madre para que le levante el castigo. Por lo pronto voy a ordenar que le quiten el grillete y se le traiga alimento. -  ¿ De veras? -  No tengo otro remedio - le dice sonriendo - Ramona me lo pidió - Margarita sumamente contenta se lanza sobre él y le estampa un beso en cada mejilla. -  Gracias, gracias Felipe - le dice y se va corriendo. Él se la queda viendo sorprendido. Doña Ramona y don César entran en el saloncito. -  Ay, don César, tengo tanta pena con ustedes. No los he atendido como se merecen - Ambos se sienta, él hace un gesto de que no es nada - Lo del padre Salvatierra y mis dolencias me han tenido trastornada. -  Gracias a Dios las penas no se le notan - le dice él halagador - Usted siempre tiene buen aspecto. Los que estamos importunando somos nosotros. Llevamos varios días aquí - le sonríe - Para vacaciones ya estuvo bueno. Por otra parte tengo que atender mi finca. -  Yo por mí encantada que se quedaran más tiempo. Su compañía ha sido un bálsamo en estos momentos aciagos. Sin embargo, también comprendo que usted es un hombre ocupado. Estoy más que agradecido porque hayan pasado una temporada aquí. Es tan difícil frecuentarnos. -  Así es señora. Entre que los caminos que no son seguros y los años que ya me pesan, no es tan fácil animarse a hacer la travesía. -  Dice usted bien, don César, los años pasan - y parándose le ofrece una copita. Éste acepta. - Ay, a mí tampoco se me antoja andar trotando como cuando era joven - dice ella suspirando mientras sirve el licor - Por eso voy a aprovechar esta oportunidad para pedirle algo - entregándole la copa. -  Usted dirá. -  Yo di la fiesta porque tengo dos hijos casaderos y pensé que tal vez usted estaría de acuerdo en que su hija Beatricita y mi Felipe se conocieran un poco más - don César sonríe complacido. -  Quiere usted decir que desea que mi hija se quede otra temporadita. -  Si no tiene usted inconveniente y para su tranquilidad hago extensiva la invitación a su hermana Perpetua. Ella se puede quedar a acompañar a Beatriz. -  A mí me parece muy buena idea. Voy a hablar con ella . Como decíamos, en estas comarcas es muy difícil relacionarse con gente de nuestra posición. Estamos tan aislados que nuestros hijos pueden acabar casados con indios apaches - se ríe - Además puedo adivinar que a Beatricita le encantará su invitación - doña Ramona también sonríe complacida. Felipe entra al cobertizo. Mira al Norteño muy serio, se sienta en un cajón junto a él. -  Vamos a empezar por partes - le dice - Voy a ordenar que te quiten los grilletes y que te den de comer - Norteño sonríe - Pero no puedes salir de aquí todavía, hasta que no hable con mi madre. Y una vez saliendo me tienes que asegurar que vas a disculparte con Juan canito - Norteño pierde la sonrisa. -  No patrón. Si esa es la condición mejor déjeme aquí encerrado y que me den unos azotes si quieren, porque si voy con Juan me va a matar. -  ¡ No exageres Norteño ! No es para tanto. Simplemente preséntale tus excusas y se acabó. Y voy a decirte que también le tendrás que pedir perdón a mi madre. -  ¡ Uy ! - dice él tomándose la cabeza - No, pos me la está poniendo redifícil, amo. Si a Juan Canito le tengo miedo cuanti más a su señora madre ... digo, con todo respeto, pero la señora es de armar tomar. -  Pues no tienes alternativa - le dice levantándose - Además necesito gente que me ayude. Ya está por terminar la esquila y ni siquiera podré echar mano de los yahís para que me ayuden con las labores de la hacienda. -  Ay, patroncito. No sé para qué me eché esos tragos. Estoy metido en una bronca. -  Bueno, ahorita mando a Marcos para que te desencadene. Amo, qué Dios se lo pague ! La patrona es como usted , da gusto servir - Felipe se va. Norteño queda preocupado. Ramona está en la cocina ayudando a Marta con el almuerzo. -  Ya están todos en la mesa. Váyase a sentar. Deje esas faenas que no le corresponden - la regaña Marta. Ramona va hacia una ventana y mira hacia fuera. -  Ay, nana. Es que si no hago algo me voy a volver loca. Y ahora con lo del padre Salvatierra mi mamá no quiere que salga a menos que sea con un peón armado. Me siento encarcelada. -  Hacen bien en cuidarla niña. Ya ve cuanta desgracia ha pasado. Ya hora nos vamos a quedar más solos porque los yahís no dilatan en irse - Ramona que estaba quitándose el delantal la mira sorprendida. -  ¿ Cómo ? -  Que ya se va a acabar la esquila. Los indios andan requete contentos preparando la celebración que hacen cuando terminan. -  ¿ Alejandro se va ? - le pregunta conmocionada. -  Sí. Ahora hasta el año que entra - le dice mirándola con cautela. Ramona ha quedado petrificada. -  Niña, la llama su mamá - le dice Sofía entrando - La están esperando para almorzar - Ramona apenas puede moverse, pide permiso y se retira. Marta la mira preocupada. -  Ay Martita , ojalá que todo salga bien, porque la señora anda de mal talante - le dice Sofía. -  Le llevaste el atole. -  Sí y las torrejas. Ya van a comenzar. Ramona se incorpora a la mesa pidiendo disculpas a su mamá y a los demás. Doña Ramona parece fastidiada, pide a Dios la bendición de los alimentos y del padre Salvatierra. Comienzan a comer. -  Vi al Norteño - le dice Felipe a su madre - Me parece que no es momento de tenerlo encerrado habiendo tanto trabajo en la hacienda, madre. -  Su comportamiento dejó mucho que desear la noche de la fiesta - le replica ella. -  Yo no me quiero entrometer - dice don César - pero por mi experiencia, puedo decir que sólo con energía y firmeza se mantiene la autoridad del patrón. -  Yo opino lo contrario, don César - dice Fernando - Los tiempos han cambiado y el maltrato hacia el peón sólo provoca resentimiento. -  A veces hay que ser duro y enérgicos como el que más - dice doña Ramona - y hasta azotarlo si cabe, pero también a veces hay que ser compasivo y magnánimo. Todo depende de la voluntad del amo. En este caso le toca decidir a Felipe . -  Hay que ver que el incidente de esa noche tuvo una parte romántica. Ese muchacho se alocó por amor. -  ¡ Ay, qué emoción ! - exclama Analupe - ¿ Y Margarita también lo quiere ? -  No sé - dice doña Ramona. -  Yo creo que sí - interviene Ramona- lo que pasa es que ninguno de los dos quiere dar su brazo a torcer - doña Ramona la mira . -  Vaya, Ramona. Veo que estás muy enterada de los amoríos de los criados - le dice con tono de censura. -  No puede evitar darme cuenta - se disculpa ella - Margarita llora por los rincones a cada rato. -  Pues, no creo que ese romance tenga buen fin. Cuando le conté a Juan Canito del desaguisado que hizo el Norteño se disgustó muchísimo. No creo que le guste para yerno. -  Usted debería apaciguar a Juan, mamá - le dice Ramona - Si el Norteño y Margarita se quieren lo mejor sería que se casaran ¿ no cree ? -  No es tan mala idea. Pensándolo bien, casarlos sería un buen castigo - Todos ríen menos Ramona y Felipe. -  Casarse con quien uno ama no es ningún castigo - dice Ramona - sino una bendición de Dios. -  ¡ No digas tonterías Ramona ! Aunque tu inexperiencia te justifica, los mayores sabemos que los matrimonios mejor avenidos se hacen por intereses comunes. La pasión se agota pronto. Las historias de amores que duran toda la vida son fantasías de literatos extravagantes. -  Estoy totalmente de acuerdo contigo - le dice Ruy. -  En cambio yo estoy de acuerdo con Ramona - dice César - Yo adoré a mi mujer, a la madre de mi Beatricita hasta el último instante de su vida. Y no ha habido día de Dios que no me acuerde de ella. Todos quedan en silencio en la mesa.

     En la aldea yahí, Matea entra en al iglesia para hablar con el padre Sarriá. -  ¿ Matea ? - se sorprende él - ¿ Y ese milagro que vengas aquí ? Siéntate. -  No. Sólo vine a darle las gracias. Manuela me contó lo que hizo por ella anoche. Usted evitó que se colgara de ese árbol. -  Lo importante es que ella esté bien. ¿ Cómo sigue ? -  Mejor. Sus palabras la reconfortaron, ya se está recuperando y aunque yo no creo en su Dios, sí creo que usted la ayudó. Por eso vine a este lugar, a darle las gracias y a pedirle una favor. -  Tú dirás. -  Tanto Yahale como mi hija están temerosas del regreso de nuestros hombres. Tienen miedo del rechazo y de la vergüenza. Por eso es que quiero pedirle que tanto usted como Carmen sellen sus labios y no cuenten lo ocurrido. -  Y si por desgracia alguna de las dos ¡ qué Dios no lo quiera ! estuviera embarazada. -  Eso no ocurrirá - dice ella categórica. -  ¿ Cómo lo sabes ? -  Yo sé lo que digo . Por favor hable con Carmen y pídale que guarde silencio. Es por el bien de Yahale y de mi hija. Ramona y Fernando se dirigen a las caballerizas dispuestos a salir a montar. -  Tu mamá se disgustó contigo - le dice él - No le pareció tu comentario sobre el amor y el matrimonio. -  ¿ Y no comprendo por qué ? Yo creí que ella había sido feliz con mi papá, pero ahora ya no estoy tan segura de que haya sido así. Ha de ser por eso que es tan dura y tan agria. -  Disculpa que me inmiscuya en algo tan familiar pero por lo que veo tú y tu madre no se llevan bien. -  Tenemos muy distinto carácter. Eso es todo. -  Yo diría que son iguales y por eso tienen fricciones. Ambas son mujeres muy fuertes - ella no contesta nada - Eh, olvidé mi rifle en la casa. Mientras alistan los caballos voy por él ¿ me esperas ? -  Claro que sí - le dice ella y continúa hasta las caballerizas. Entra llamando a Marcos. -  Marcos no está aquí - le dice Alejandro saliendo con un balde de uno de los cuadriles. -  Alejandro -se sorprende ella. -  Discúlpame si te asusté - acercándose unos pasos -Vine aquí para ver si te encontraba - ella lo mira indecisa - Quiero despedirme. -  Sí, ya sé que se van. ¿ Nos veremos el próximo año? -  No, Ramona. Yo no pienso volver a esta casa. Tú y yo no nos volveremos a ver nunca - ella lo mira sorprendida y casi rabiosa - Voy a regresar a mi aldea y me voy a casar con una mujer de mi raza. -  No me habías contado que estabas comprometido - le dice ella con voz temblorosa. -  No lo estoy, pero ya es tiempo que lo haga. -  Yo también me voy a casar - le lanza herida. -  ¿ Con el señorito ese ? - le pregunta él apenas lanzándole una mirada mientras desata su caballo. -  Sí - le contesta ella con altanería. -  Te deseo que seas feliz - pasando junto a ella quien lo mira con mala cara. -  Alejandro - lo llama, él se detiene de espaldas a ella. -  Adiós Ramona - le dice saliendo. Ella parece casi al borde de las lágrimas, intenta sobreponerse. Fernando viene caminando hacia las caballerizas, empuja a Alejandro que salía de ellas y está a punto de montar. -  ¡ Cuidado indio ! - le dice de mal talante, Alejandro no le dice nada, monta su caballo y haciéndolo corcoverar cerca de él sale al galope. Ramona en ese momento se asoma.. -  ¡ Por poco me tira ese indio ! - le dice él rabioso- Ni siquiera me dio una disculpa. -  No le hagas caso - le dice ella mirándolo irse- Tú lo dijiste. Es sólo un indio. -  La próxima vez que me lo encuentre lo voy a poner en su lugar. El padre Sarriá está conversando con Carmen. -  Te mandé a llamar porque pronto vendrán los muchachos de la esquila. Hablé con Matea y ella me pidió, creo que con razón, que la vileza que se cometió contra Manuela y Yahale quede entre nosotros. -  Pero nuestros hombres deberían saberlo. Tenemos que vengarlas. -  Eso es precisamente lo que no quiero. La venganza sólo vendría a empeorar las cosas. Los yahís prácticamente están indefensos y desatar una pelea contra los americanos sólo provocaría muertes innecesarias. -  ¿ Y Manuela ya lo sabe ? -  Por supuesto y Yahale también. Ambas desean que no se sepa lo de su deshonra. Matea y yo estamos dispuestos a callar y quiero que tú hagas lo mismo, hija - Carmen cierra los ojos y dice rabiosa -  Si usted me lo pide obedeceré . Pero si la justicia divina existe, ese tuerto merecería que el ojo que le queda se le apagara para siempre.

     En Spurtown Merryl y Davis pelean por lo ocurrido en la aldea yahí. Merryl duda de la hombría de Davis ya que no quiso nada con las pieles rojas. Éste le dice que le repugnan y le dan náuseas de que alguna de ellas pueda tener un hijo suyo. Merryl le dice que a él le importa un bledo eso. Beatriz está en la sala conversando con su tía. -  Con todas sus actividades Felipe no tiene tiempo para mí - se queja - Creo que para nadie. -  Ay, pero tienes que comprender, hijita. Felipe es un hombre muy ocupado y no tiene tiempo para zalamerías y cortejo. -  ¿ Entonces para qué nos quedamos? -  ¿ Cómo que para qué, mi vida ? Estando aquí, ya me encargaré yo de que ese muchacho te dedique tiempo. Por otra parte Analupe decidió irse y te va a dejar el campo libre. -  ¡ Tía ! - la reprende Beatriz. -  Digo la verdad, hijita. Esa niña hace hasta lo imposible por llamar la atención. Y para fortuna tuya es bastante antipática y no ha logrado interesar a Felipe. -  A veces pienso que soy horrible, tía - dice parándose y mirándose en el espejo - No puede ser que ningún hombre se fije en mí. -  ¡ Pero cómo dices esas cosas mi hijita !Lo que pasa es que Felipe es muy distraído, poco mundano y además ahorita anda muy entusiasmado con el reciente regreso de su hermana, pero si tienes paciencia todo saldrá bien. Ramoncita no tarda en casarse. No sé por qué pero es obvio que a su mamá le urge mandarla lejos. Aquí se están cocinando pasiones muy emocionantes. -  ¡ Ay, tía ! Tienes una imaginación . -  No, mi vida. Tengo el don de la observación y no me ha pasado inadvertido que doña Ramona esconde algo. Esta estancia nos servirá para descubrir el misterio. Doña Ramona se encuentra con Felipe en el despacho. -  Beatriz Echagüe se va a quedar con su ti - le informa - Y espero que tengas una actitud más cortés con ella. La has ignorado desde que llegó. -  Con trabajos puedo estar en la casa, madre - se justifica él - Todo se me vino encima. Tengo que vigilar los embarques de la lana y mantener la seguridad de la hacienda y por si fuera poco no tengo quién me ayude. Juan Canito sigue convaleciendo. Lucio está inválido y no cuento con el Norteño. -  Vamos a arreglar todo, poco a poco. El Norteño regresará a sus labores, yo hablaré con él. -  Sí, pero no es suficiente. Él no puede suplir a Juan Canito. Esta faltando gente, entiéndalo. -  El otro día hablando con Juan, me propuso una idea. En ese momento no me agradó pero pensándolo bien, quizás sea la solución para ti. -  ¿ Cuál ? - pregunta intrigado -  Como no quiero que tengas pretextos para desatender a Beatriz Echagüe pienso que tal vez tu amigo, el indio Alejandro, podría quedarse temporalmente desempeñando las labores de Juan. -  No, no sé - duda él . -  ¿ Pero cómo ? - se sorprende ella - Siempre lo defendiste a capa y espada y ahora que te propongo que se quede no pareces muy animado. -  Es que ... pienso que no va a aceptar. -  Sería un tonto si no aceptara una oportunidad como ésta. A ningún indio se le ofrecería un trabajo así, en toda California. No los quieren ni los americanos ni los mejicanos. Piénsalo . Fernando y Ramona están descansando bajo un grupo de árboles. Ramona está sentada en un tronco. -  La vida en el campo a mí no me place - le dice él - Pero tengo que aceptar que el paisaje que tienen aquí es muy hermoso. A mí donde realmente me gustaría vivir sería en una gran ciudad, como Méjico, por ejemplo. -  ¿ Has estado allí ? -  Sí, y es una ciudad muy grande. Por aquí no hay ninguna similar. Le llaman la ciudad de los palacios - le dice acercándose a ella- Tan bella como cualquiera de Europa. -  Me parece un mundo tan ajeno y tan lejano a mí - parándose y mirando el paisaje - Yo nací para el campo, estos paisajes me llenan el espíritu. A lo mejor porque estuve mucho tiempo encerrada en el convento, pero me encanta que mi vista se pueda extender por todo el horizonte - Fernando se le acerca aún más . -  Pero la vida de la ciudad tiene otros atractivos, hay bailes suntuosos, mascaradas - tratando de convencerla - galas de la ópera, se conoce gente diferente. -  Quizás yo sea muy sencilla. Pero a mí, todas esas cosa no me llaman la atención. -  Eso es lo que me fascina de ti, Ramona. Tu sencillez. No cabe duda que eres una mujer especial. En cambio Beatriz y Analupe morirían por irse de estas serranías. No tienen algo tan puro como tú. Eres como una potrillo salvaje - le toma la barbilla y hace que lo mire. Ella se pone a la defensiva - y eso a un hombre como yo le resulta encantador. -  Ahorita eso te parece una virtud - le contesta ella sacándole la mano - Pero estoy segura que con el tiempo tratarías de domesticarme - sigue mirando el paisaje. Pepe y Alejandro están conversando mientras Pepe se lava un poco. -  Toda la mañana has andado de mal humor . ¿ Qué traes ? -  Ha de ser el calor - le dice él alejándose. -  No, Alejandro - le grita haciéndolo detener - Tú aguantas este sol y mucho más. Te he visto días enteros en el desierto sin quejarte. A ti te sucede otra cosa. -  Sí. Me sucede lo de siempre - finalmente reconoce - Lo que llevo aquí dentro - y con rabia - ¡Este infierno llamado Ramona ! Las brasas de este amor queman, quemas más que cualquier sol del desierto . Hoy le dije que me voy a casar con una mujer de mi pueblo porque quería herirla, que sintiera lo que yo siento cuando la veo paseando con ese blanco, que la acompaña ahora. También se lo dije porque ya entendí que somos distintos. Yo como hijo del jefe de los yahís tengo deberes que cumplir. Ella, como la hija de la patrona, también tiene los suyos. ¡ Nuestros mundos no pueden juntarse ! - con énfasis - Pero yo, Pepe, siento que mi corazón sangra por dentro - con profunda emoción, casi con lágrimas - y que nunca, aunque viva cien años, podré olvidarme de Ramona . Pepe no le dice nada, sólo hace un gesto de aliento por lo que está sufriendo. Felipe está en el despacho trabajando en su libro de contabilidad. Entra Analupe y cierra la puerta con traba. -  ¿ Qué estás haciendo ? -  La raya a los peones - ella se le acerca y le coloca su mano sobre un hombro, él se sorprende por la actitud. -  Hueles muy rico - le dice - a lavanda. ¿ Has escuchado alguna vez que los aromas hacen que los animales se atraigan ?- le dice casi cerca de su oído. Él se levanta casi espantado, ella lo mira y casi se le lanza diciéndole -  Bésame, Felipe - él la aparta -  Analupe, no hagas esto - casi le suplica saliendo de detrás del escritorio. -  Ay, nadie nos puede ver - dice ella siguiéndolo - puse el cerrojo - lo vuelve a agarrar. -  No, no es por eso - le dice nervioso separándola nuevamente - es que yo no ... - Analupe se lanza hacia delante y lo besa en la boca. Se separan ambos impactados. -  Nunca había besado a nadie - le dice ella maravillada -  Yo tampoco - dice él impactado. -  ¡ Qué raro ! - le dice ella sorprendida - Yo juraría que tú escondías un amor secreto . -  ¿ De dónde sacas eso ? Claro que no - le dice nervioso. -  Pues tu mirada triste y melancólica. Siempre parece que estás pensando en alguien - Golpean a la puerta. Felipe se apresura a atender. Es Beatriz que se sorprende al ver a Analupe allí. -  Ah, creí que estabas solo - le dice - Discúlpenme - intentando salir. -  ¡ No ! - exclama él deteniéndola - No, no te vayas. Pasa - Los tres se miran incómodos. Marco está quitándole los grilletes al Norteño . -  Y el amo Felipe que quiere que hable con Juan Canito. ¿ Cómo la ves, Marcos ? -  Yo que tú mejor me iba. Está requete enojado. Te quiere matar . -  Pues tiene razón . Pero pues, no le aunque, algún día tendré que encontrármelo. -  Te queda un camino Norteño . Huirte - dándole su arma. -  No, yo no me " juyo " a ninguna parte. Aquí ya me gané mis derechos. -  ¡ Qué te ganaste ni que nada ! Faltaste a la casa grande y eso nunca te lo va a perdonar la patrona. Ya mucho hizo el amo Felipe por no azotarte. -  Pues si se le pasa la mano a la patrona - dice haciéndose el gallito - yo cuento todo lo que sé. Lo del muerto enterrado en el árbol .Lo del irlandés ese que cuentan todos - Marcos lo mira asombrado.

     En la biblioteca . -  Estábamos aquí platicando ¿ verdad Analupe ? - dice Felipe a Beatriz. -  Sí, y nuestra conversación era muy interesante. -  ¿ Y se puede saber de qué hablaban ? -  Sobre el amor, y sobre los besos ... - Felipe la interrumpe nervioso. -  ¿ Por qué no salimos un rato a la terraza ? -  ¿ Los tres ? - pregunta Analupe. -  Por supuesto - dice él mirando a Beatriz. -  Yo prefiero quedarme, vayan ustedes - dice ella. Felipe se le acerca rápido. -  Por favor, ven con nosotros - casi le ruega. -  Es que no les quiero estropear el paseo - dice ella - Sigan conversando . -  Una mujer tan bella como tú no puede estropear nada - le dice galante. Analupe lo mira pasmada - Vamos - le dice dándole el brazo. -  Ah, me olvidé de que tengo que preparar mi equipaje - les dice Analupe - Vayan ustedes y diviértanse mucho - y se retira enojada . Beatriz y Felipe se sonríen tímidos. Ramona está en su cuarto, se está arremangando las mangas de la camisa. Margarita le llena una palangana con agua. - Híjole, vienes toda sudorosa - Ramona se lava la cara . -  Sí, es que Fernando y yo fuimos hasta el arroyo. -  ¿ Y ahora no te topaste con Alejandro ? - 

     En el arroyo no, pero en las caballerizas sí. Es un arrogante, un insolente - dice enojada - Yo no pensaba rogarle ni mucho menos pero él sin decir agua va, me dijo que se va a casar con una india de su tribu. -  Atchis, atchis - dice Margarita sorprendida - No, hombre. A mí se me figura que eso son mentiras. Ha de andar requete arriba porque te ha visto con Fernando - dice defendiéndolo. -  Pues será, pero eso no le quita lo insolente. -  Qué de a poco tú te quedaste así callada. -  Pues de momento sí, pero después con el coraje le dije que yo también me iba a casar con Fernando Coronado - Margarita se asombra y luego se ríe. -  Ja, ja, ja . ¡ Qué bueno se la hiciste ! -  Lo malo es que sólo se lo dije para hacerlo rabiar, pero creo que eso sería lo mejor para los dos - dice nada convencida - Eso me pasa por andar de buena gente - se molesta nuevamente - Todavía cuando me dio la noticia del padre yo sentía que me quería. Hasta nos abrazamos. -  No, ¿ sabes qué ?. Ya se pasó de tueste. Déjalo que se vaya con su india. Mira nomás, atreverse a " ningunearte " Todos se encuentran en la sala Analupe y Perpetua están fumando. Beatriz se queja y tose por el humo. -  ¡ Parecen locomotoras ! - protesta -  Perdóneme Beatricita - le dice su tía apagándolo - siempre me olvido que te hace daño el humo. -  ¡ Ay, Beatriz ! ¡ Qué delicada eres ! -exclama Analupe. -  Yo tampoco fumo - dice Ramona - No sé cómo les gusta estar inhalando humo. -  Fumar es uno de los grandes placeres de la vida - dice Analupe. -  ¡ Qué va ! Hay otros mucho más regocijantes - dice Perpetua. -  Yo estoy de acuerdo con eso - dice Fernando Entra Sofía con una gran bandeja de empanadas que deja en la mesa del centro. -  Bueno, ya que les molesta el humo - dice Analupe dejándolo - Sírveme una copita de aguardiente, Fernando . -  ¡ Ay , qué mal gusto criatura ! - le dice Perpetua - Tienes garganta de peón. Siempre es preferible un buen anís. -  Es que a mí me gustan las emociones fuertes- le dice ella. -  Tú, Felipe - dice Ramona levantándose y sentándose en el sillón en donde él está apoyado - ¿ Por qué estás tan callado ? -  ¿ Quieres que te sirva un trago, Felipe ? - le pregunta Fernando . -  No, gracias. Ahorita no se me apetece. -  ¿ Y tú, Ramona ? -  No bebo, gracias. -  ¡ Ay, Ramona !, seguramente en el convento tomabas algunas copitas de ron - le dice Analupe -  En ocasiones - dice ella riendo. -  Por más que pienso no te imagino entre monjas - le dice Fernando . -  ¿Y entre qué sí me imaginas ? -  No sé, pero definitivamente no te veo vestida con un hábito . -  A mí se me hace que si Ramona fuera monja a usted le encantaría se un Don Juan - le dice perpetua . Todos se ríen menos Felipe . -  No, qué va, señora Perpetua. Nada más lejos de mi que ser un tenorio. Yo soy hombre para una sola mujer - dice mirando a Ramona . Margarita le está limpiando la herida a su padre. Éste se queja. -  Ay, todavía te duele papacito. -  Más me duele que ese infeliz del Norteño haya puesto en vergüenza a mi hija delante de todos. -  Yo no tuve la culpa pá. -  Yo no digo que la hayas tenido. -  No pos, es que me mira como si las tuviera. -  ¿ Quién sabe, Margarita ? ¿ Quién sabe ? -  Oye apá. ¿ Y al Norteño qué le va a hacer ? -  Yo por mí lo mataba, pero la patrona no me da permiso - ella empieza a llorar - ¿ Y ahora, qué te pasa ? Se diría que estás encreída de ese animal . Ay de ti Margarita. Ay de ti si te tomas confianzas con ese tarugo ..

    

     En la sala . -  Lo que yo opino del amor, es que es una fuerza que atrae a dos seres afines para crear poesía de la vida - dice Perpetua. -  Mmm. Me sorprende señora. Tenía entendido que usted nunca se casó - le dice Analupe -  Pero fui joven , alguna vez . Y quise mucho a una persona. No hay que llegar al altar para enamorarse . -  Yo estoy de acuerdo con usted doña Perpetua - le dice Ramona - Cuando el amor llega, la toma a una por sorpresa y no sabe de leyes - Fernando mientras la escucha coloca su mano sobre la de ella. A Felipe no le gusta nada ese gesto. -  Ramona, no nos digas que tú también sabes de amores - le dice Analupe. -  No, no - contesta ella separando su mano y arreglándose el pelo - Lo leí en libros. Debe ser maravilloso. -  El nacimiento, el amor y la muerte - dice Fernando - Son los tres grandes acontecimientos del ser humano. -  ¿ Y tú Felipe ? ¿ Tú qué dices ? - le pregunta Beatriz. -  Yo, nada - le dice de mal humor. -  A lo mejor Felipe tiene un amor secreto y no nos quiere contar. -  Verdaderamente Analupe estás empeñada en llevarte el título de la graciosa de la noche - la regaña Beatriz. -  El amor, es un infierno - estalla Felipe rabioso mirando la mano de Fernando nuevamente sobre la de Ramona - Con permiso - y sale como una trompa. -  Felipe - lo llama Ramona corriendo tras de él - ¿ Qué te pasa ? Analupe estaba bromeando Felipe - pero él no se detiene, ella sale de la sala siguiéndolo. -  Pues se acabó la fiesta - dice Analupe. -  Tú la echaste a perder con tus indiscreciones - le dice Beatriz -  ¿ Yo ? ¿ Qué dije ? Sólo insinué que tenía un amor secreto . -  Parece que diste en el blanco - le dice su hermano . Doña Ramona está en su cuarto. Marta le está sirviendo un té. -  ¿ Ya serviste la cena ? - le pregunta. -  Preparé una empanadas, señora. Están todos en la sala . El joven Felipe me pidió que le llevara unos bocaditos ahí. -  No tengo ganas de tertulia, discúlpame con ellos. Sí, señora. Pero no se preocupe, don Ruy y don César tampoco están con ellos. Ellos están jugando a la baraja en la terraza. -  Mejor así . -  Con permiso -dice Marta levantando la bandeja. Se detiene indecisa -Señora, yo le quería decir que... -  Habla Marta. -  Cosas del Norteño - nerviosa. -  ¿ Y ahora qué novedades me tienes de ese bribón ? -  Ay, señora. Se va a enojar. -  ¡Dime por Dios, mujer ! -  Pues, la cosa es que el Norteño le dijo a Marcos que si lo castigaban fuerte o sea que si a usted se le pasaba la mano , pos que él iba a contar todo lo que sabía del muerto que está en el árbol - lo último lo dice bajando la voz. Doña Ramona se levanta indignada. -  ¿ Qué puede saber ese infeliz de esa historia si él llegó a la hacienda años después ? -  Yo nunca le dije nada. Ni Juan canito, no vaya usted a pensar que nosotros ... -  Ese secreto sólo lo conocían tú, Juan y el padre Salvatierra que en paz descanse. Si no salió de sus labios , ¿ cómo es que lo sabe el Norteño? -  Se lo juro señora. Nosotros jamás se lo dijimos a nadie. -  ¿ Entonces cómo lo supo ? -  Pos, en estas soledades la gente inventa cuentos y se hace mitotes. Lo del irlandés nunca salió de nosotros. -  El irlandés no existió nunca, ¿ me entiendes ? - grita doña Ramona. -  Sí, señora. Lo que usted ordene. -  Vete -  Con permiso - dice llevándose la bandeja. Doña Ramona queda muy alterada. Se dirige al armario, abre el cofre y saca de él una pistola. -  Angus. Siempre Angus en mi vida. Vuelven los recuerdos: Es la noche en que murió Angus, ella está sentada junto a su cadáver con su camisa blanca manchada de su sangre. Llora con intenso sentimiento, Juan la observa. -  No llore así, patrona. Me parte el alma - le dice Entra Marta con un bebe en brazos diciendo que el general Moreno lo está llamando. -  Ya voy - dice ella limpiándose las lágrimas. -  ¿ Qué hacemos con él, patrona ? - le pregunta Juan -  Darle cristiana sepultura. Quiero que se quede en esta hacienda, junto a mí. -  ¿ Le quito sus pertenencias ? -  Sí, Juan - levantándose se mira las manchas de sangre en el espejo. A través de él observa a Juan sacar una pistola del cuerpo de Angus. Se da vuelta. -  Dámela - le pide. Juan duda- ¡ Qué me la des te digo ! - Juan así lo hace. Junto con Marta sale del cuarto. Ella amartilla el arma y se apunta a la cabeza. Doña Ramona aprieta el arma de Angus contra su cuerpo. -  Esa noche debí haber muerto contigo, pero no tuve el valor .               Sandra S. Vallejos.

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     Capítulo 21 ( 01 - 05 - 00 ) Don Pablo le cuenta a su hijo Alejandro las circunstancias en que conoció al irlandés y de la muerte de Tehua.

     En el pueblo yahí Matea está invocando a los buenos espíritus para que no llegue ningún viento a posarse con males sobre su hija Manuela. Le hace repetir el siguiente conjuro : " Espíritus de la noche, salid de mi cuerpo, que ninguna semilla de ese carapálida se engendre con mi sangre " y luego ella agrega " Invoco con todas mis fuerzas a los espíritus de la noche para que den paso a las fuerzas del sol " Alejandro ha quedado intrigado por lo que su padre le acaba de relatar. -  ¿ Cuánto hace de esto padre ? -  Si no me equivoco eso ocurrió hace más de 20 primaveras. -  Entonces ese bebé debe ser un hombre como de mi edad. -  Si sobrevivió sí. Quizás un poco más joven porque cuando Tehua murió, tú ya habías nacido, lo recuerdo muy bien. -  Nunca me imaginé que doña Ramona tuviera tras de sí esa historia tan conmovedora. Ella parece tan dura. -  Ese anillo allí enterrado, es la prueba de ese amos desdichado - don Pablo desenvuelve un cuero que tiene en sus manos y saca de él un hacha. - Toma - le dice tendiéndose a su hijo. -  ¡ Es su hacha ! ¿ Por qué me la da ahora ? - le pregunta sorprendido. -  Yo ya estoy viejo, cualquier día amanezco. Tú sabes que esta hacha representa la continuidad de los yahís. Yo la recibí de mi padre y él, del suyo. Creo que llegó el momento de que esté en tus manos - Alejandro la toma con mucho respeto - Quien porte esta hacha tendrá el poder y será el jefe de los yahís. Igual que el anillo del irlandés, simboliza el amor. -  ¿ Amor, padre ? - reaccionando rabioso ante ese último comentario - ¿Me pregunto para qué lo buscamos tanto, si cuando lo encontramos tenemos que renunciar a él ? - Su padre no le puede dar una respuesta . Ramona está durmiendo, en sus sueños vuelve a aparecer su imagen de niña y la voz que dice que perdió a sus padres el mismo día. Se despierta sobresaltada. Se levanta y abre la ventana para que entre el aire de la noche. Parece muy preocupada .

     En la mañana se encuentra con Marta en la galería cuando ella abría las ventanas de la cocina, le cuenta que durmió mal porque otra vez soñó con lo mismo. Un comentario que le hace Marta la hace reaccionar y le dice que esa voz que escucha es la de ella. Marta se sobresalta, se lo niega y vuelve al interior de la cocina, Ramona la sigue y la hace sentarse en una silla. -  Ya van varias veces que he soñado lo mismo : estoy muy chiquita, estoy sentada en el patio y una voz, que es la tuya - le dice con énfasis mirándola - me dice " Pobre niña Ramona, perdió a su madre y a su padre el mismo día " - Marta no sabe que responderle . Margarita está acarreando dos baldes de leche. El Norteño viene con ella preocupado . -  No pos, si no quieres ir a hablar con mi apá, no vayas - le dice ella- Nadie te está rogando . -  Si no voy, la patrona me ajusticia. Está requete enojada conmigo. -  Entonces ¿ por qué no vas ? -  Pues, porque no de ir así nomás a hablar con él, huerca.. Tengo órdenes de la patrona de otra cosa. -  ¿ De qué tú ? -  Pos, ... de pedir tu mano - a Margarita se le ilumina el rostro al escucharlo . -  Ay, no . ¿ Vas a pedir mi mano Norteño ? - le pregunta ilusionada. -  Ja. ¡ Ni que estuviera loco ! Juan Canito me metería un tiro - le dice él -  Ah, pos pensándolo bien, ¡ gusto que me daría ! En tanto en la cocina. -  Se lo juro niña, no sé de qué me está hablando - intentando levantarse pero Ramona no la deja. -  ¡ Qué raro nana . Estoy segura de reconocer tu voz en el sueño. Lo he soñado muchas veces y hasta despierta me viene ese recuerdo . -  No, no mi niña.

     En la cabeza todo se revuelve - le dice cada vez más nerviosa - ¡ Sabrá Dios quien será la que le habla en su sueño, pero yo no soy. Ramona comienza a recordar nuevamente pero ahora en su sueño está levantando la vista y viendo a dos personas : son Marta y Juan Canito . -  Sí, eras tú. Se lo decías a Juan Canito. Estoy segura, eras tú. -  Ay, niña - se levanta - soy muy desmemoriada , yo no me acuerdo de eso. -  Tú sabes algo nana. - insiste Ramona - Dímelo, explícame por qué decías que perdí a mi mamá y a mi papá el mismo día. -  Ya no me quiete el tiempo, niña. Verdad buena que no me acuerdo . -  Tienes que decírmelo - la vuelve a hacer sentar -  Ay, mi niña - se angustia Marta. -  Por favor, nana - le suplica ella . Felipe y Beatriz están paseando por el jardín de la hacienda. -  No había tenido oportunidad de tomarme un rato para distraerme - le dice él de buen humor. -  Me he dado cuenta . -  Espero que no me lo tomes a mal Beatriz, pero los asuntos de la hacienda, la esquila y los embarques me traen muy ajetreado - le explica . -  Descuida . Soy lo bastante adulta como para entender que tienes muchas responsabilidades. -  ¡ Qué tal ! ¿ Te gusta la hacienda ? -  A mí me encanta el campo. Aunque no voy a negar que me fascinan las ciudades. Por ejemplo Méjico. Cuando vivía allí, me sentí muy feliz. -  En cambio yo, no cambiaría esto por nada. En una ocasión estuve en Sacramento y cuando llegué me gustó mucho pero a los pocos días ya me quería regresar. No entiendo como hay gente que quiere vivir en esos lugares. Ahí se olvida una de los atardeceres, de las noches estrelladas, - le dice romántico , toma una flor, la huele y se la regala - del perfume de una flor . -  Tal vez tengas razón, la vida al aire libre también tiene su encanto - lo mira con una dulce sonrisa. Finalmente Ramona va a lograr una explicación por parte de Marta. -  Cuando el general Moreno murió, fue una noche de malos augurios - le dice con tono triste - una noche que todos en esta hacienda, quisiéramos haber olvidado -  ¿ Por qué nana ? -  Porque en esa noche usted se quedó sola en este mundo - Ramona la mira sorprendida - desamparada como un cabrito en el monte. -  ¿ Y mi mamá ? ¿ Sola por qué, si la tenía a ella ? -  Su madre estaba muerta - le dice casi con temor. -  ¿ Cómo ? -  Su madre quedó muerta en vida desde ese momento. La noche en que murió el general Moreno murió el único hombre que ella verdaderamente amó. Ella, doña Ramona Gonzaga de Moreno, la mujer más bonita de toda California amó sólo a un hombre, que murió esa noche terrible. Desde entonces ella se fue secando por dentro, ya no volvió a ser la misma. Se le agrió el carácter, empezaron los achaques, las enfermedades. ¡ Se murió en vida pues ! - se levanta - ¡ Ay ! ¡ Y Dios me perdone todas esa palabras que no hubiera querido decir nunca ! - termina muy conmovida. Ramona la abraza fuerte. -  Gracias nana. Gracias por quitarme esa pesadilla de encima. No sabes cómo me ha perseguido, pero ya podré dormir tranquila . -  Y ya no me ande pregunta, y pregunta cosas que es mejor olvida. Entra Delgadina muy contenta porque regresó su perrito. Ramona después de saludarla se retira de la cocina dándole las gracias nuevamente a Marta, ésta queda muy preocupada por la mentira que tuvo que inventar. Felipe y Beatriz: -  ¿ Cómo que no has tenido novio ? - le pregunta él intrigado . -  Bueno, tuve uno cuando vivía en Méjico. Me escribía versos y sonetos. No era muy guapo pero era fino y culto. Luego regresé a California y todo se terminó. -  Eres una mujer muy bella Beatriz. Estoy seguro de que arrancas suspiros de muchos galanes. -  De nadie que yo sepa. -  Puede que tú no te enteres, pero más de uno debe aspira, por lo menos a mirar tu sonrisa. Tienes una sonrisa muy linda. -  ¡ Felipe !, me vas a hacer sonrojar. -  Invité a Fernando a ir de cacería. ¿ Quieres venir con nosotros ? Supongo que también irá Ramona. -  Me encantaría. - él sonríe y dándole el brazo se dirigen a la casa. Ramona y Fernando están en la sala. Él toma un rifle de encima de la mesita. -  Con este tipo de rifles se puede matar a un osos a muchos metros de distancia - dice él apuntando a los lejos . -  Yo no sé tirar, ¿ me enseñas ? - le dice ella. -  Por supuesto , aunque una joven tan delicada como tú, no armoniza con un arma de fuego . -  Lo que sí no me gustaría sería matar a un animal. Ellos sienten el dolor como nosotros, además me daría pena dejar a un cachorro huérfano . -  Mm. Y yo que pensaba cazar al menos un venado y regalarte su cabeza para que la colgaras en un sitio de honor. -  Te lo agradezco pero no, tendrás que regalar otra cosa. Entra Sofía seguida de Alejandro . -  Ustedes perdones, es que la señora mandó llamar a Alejandro - les dice ella. Alejandro entra a la sala y la mira intensamente. -  Pasen, mi mamá debe estar en el despacho - le dice Ramona nerviosa . Él pasa sin dejar de mirarla, ella tampoco puede evitar mirarlo y seguirlo mientras él se dirige orgulloso al despacho. -  Son mis nervios o es cierto que este indio te mira impertinentemente - le dice Fernando -  Son tus nervios - dice ella y parándose le entrega un cartucho y le indica - Dime como se carga el arma. -  ¿ No crees que los criados deberían entrar por la puerta de atrás ? - le pregunta tomando el arma. -  Aquí en la hacienda todo el mundo entra por todos lados, y eso a nadie le molesta. Además no tenemos por qué tener desconfianzas de los sirvientes, son muy discretos. -  Bueno, mira aquí se colocan las balas y se carga así - le comienza a explicar, pero Ramona se ha perdido en sus pensamientos , él la observa y le pregunta - ¿ Viste cómo ? -  Perdóname - le dice ella saliendo de sus ensueños - Me distraje, ¿ me puedes volver a explicar ? -  Claro - le dice él volviendo a empezar. Doña Ramona está leyendo un papel sentada en su despacho. -  Permíteme un momento Alejandro - le dice mientras protesta por lo que lee. Lo deja y mirándolo le pregunta - ¿ Qué dice la esquila ? -  Bien, estamos a punto de terminar. -  Gracias a Dios que este año no llovió como el pasado, cuando se nos echó a perder tanta lana. -  Sí, esta vez hemos corrido con suerte. -  No es sólo la suerte. También ustedes pusieron todo de su parte. Dile a tu gente que los voy a recompensar - ambos se miran serio, ella continúa - Te mandé a llamar porque bien sabes que necesitamos a alguien de confianza para que ayude a Felipe, ahora que no disponemos de la presencia de Juan Canito . -  Sí. Felipe me lo dijo. -  Sé que no aceptaste. -  No puedo - le dice él parco . -  ¿ Y se puede saber por qué ? Digo, si no te molesta dar una explicación. -  Quiero regresar a mi aldea. -  No se te está pidiendo que te quedes para siem