Ramona Resúmenes detallados de Argentina Caps. 1-25
Mexico (Televisa) 2000.
USA (Univision) 2001.
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Los Capítulos aquí colocados corresponden a la emisión
realizada por El Canal de las Estrellas entre el 3 de abril y el 14 de julio
del año 2000. Los capítulos 1 a 10 fueron de media hora. www.civila.com/argentina/ramona
Capítulo Nº 1
( 03 - 04 - 00) Imagen de un mapa de Estados Unidos que comienza a quemarse
y una voz , la de Ramona, que relata : - Después de la guerra entre Méjico y
EEUU, California paso a ser parte de la Unión Americana - Nos sitúan en la
California de 1867, la cámara hace un paneo de un pueblo indio arrasado - 20
años después aún se libraban sangrientas batallas por la posesión de las
tierras - un carruaje viene llegando a una hacienda - Ésta, es la historia de
mi familia, los Moreno Gonzaga, que como muchos mejicanos, decidieron quedarse
en California y defender el suelo que los vio nacer - un cartel nos sitúa en el
" Pueblo de Todos los Santos " - Fue en esa época que los conventos
empezaron a cerrarse, y gracias a ello, que Dios me perdone, yo pude salir de
un claustro en el que nunca quise estar. Un convento. Se escuchan golpes dados
en una puerta. - Ramona. Ramona - llama una monja , se abre una mirilla y los
grandes ojos de Ramona la observan - La Madre Superiora desea verte de inmediato
- Unos minutos más tarde en la rectoría del convento la Madre Superiora le
comunica la situación a Ramona - Así es Ramona, el convento se cierra. Las
hermanas y yo nos iremos a Méjico, en cambio tú te vas a quedas aquí, en
California. Volverás con tu madre, ya le enviamos un correo. Primer plano a una
mesita con flores, una carta junto a ellas. Una mano la toma nerviosa, es doña
Ramona Moreno Gonzaga que abre impaciente las ventanas del salón. Se queda
parada frente a una de ellas con la cabeza gacha, tras ella, pasos apresurados.
Se da vuelta con la tensión marcada en el rostro. - Bien, madre. Me vine a todo
galope de los acantilados, ¿ qué es lo que sucede ? - le pregunta preocupado un
joven rubio - Siéntate Felipe, tenemos que hablar. - lo invita, tomando asiento
ella misma. Su hijo le obedece presuroso. - Dígame madre, ¿ pasa algo malo ? -
Si, algo terrible. - Me alarma usted. - su madre le tiende la carta, se
apresura a leerla. Tras un instante de perplejidad la alegría asoma a su
rostro. - Van a cerrar el convento donde esta tu hermana. - A mi no me parece
terrible, me parece maravilloso - sonríe feliz - Eso significa que Ramona
estará de regreso con nosotros. - ¡ Ay Felipe! Sólo un hereje puede alegrarse
porque cierren un convento - se levanta ella enojada. Felipe se le acerca. - Si
no me alegro por eso, sino por mi hermana que pronto volverá a casa. Han pasado
muchos años sin verla. Mmmm... nunca he comprendido porque usted no ha querido
que Ramona viva en esta casa. - Calla, ella siempre estará mejor allá, lejos,
con Dios y no aquí - le da la espalda acercándose a la ventana. - Pero este es
su hogar madre - ella se da vuelta rabiosa - Este hogar es tuyo Felipe, no de
ella. De ella no - Felipe la mira con asombro ante la dureza de sus palabras. Se
ve a Ramona vestida con un hábito corriendo por los jardines del convento, se
detiene junto a un árbol. - Por fin voy a ser libre - exclama con una gran
sonrisa, mira al cielo - Perdóname Dios mío - se lleva las manos al pecho -
pero el corazón me salta de alegría .
En la hacienda .
Doña Ramona guarda el mensaje como dando fin al tema. - Olvidémonos del asunto
de tu hermana y hablemos de negocios. - La hacienda va muy bien madre, pronto
llegarán los indios yahís para la esquila de las ovejas. - Lo que me preocupa
es otra cosa. - Ya sé a qué se refiere: a los americanos, pero no se preocupe
ya redoblé las guardias y si llegara a meterse algún intruso en nuestra
propiedad, lo pagaría caro.
- En esta
hacienda nací yo, aquí nació tu abuela - se detiene frente a unos cuadros - y
aquí naciste tú. Quiero que nunca olvides eso, esta tierra es nuestra y si es
necesario regaremos nuestra sangre por ella. - No se ponga así madre. Le repito
que toda la hacienda está bien vigilada. - Ah, los americanos andan buscando el
oro, olfatean como sabuesos palmo a palmo de tierra. Si lo llegan a encontrar
aquí, no creo que se tienten el corazón para despojarnos. - Nosotros somos los
dueños, tenemos los títulos de propiedad, avalados por el tratado de Guadalupe
Hidalgo. - No seas ingenuo Felipe - le recrimina impaciente - los tiempos han
cambiado, ahora son ellos los que dictan las leyes. California ya no nos
pertenece, tarde o temprano tratarán de echarnos de aquí. Una cabaña casi en
ruinas , dentro de ella dos americanos. - Bienvenido a California - saluda el
más viejo - Pensé que nunca lo volvería a ver Rex. - No, Rex no . Ahora soy
Jack Green - toma una botella de wisky mientras el otro se sienta a una mesa -
el nombre de Rex se quedo enterrado en Texas para siempre. - Su cabeza tiene un
precio muy alto, a lo mejor lo vienen a buscar hasta acá. - Que vengan, no
tengo ningún miedo - descorcha la botella - lo que sí, que cuando vengan por mí
se van a encontrar con un hombre rico y poderoso. - Vaya, por lo que veo tiene
grandes planes. - Y usted esta incluido doc. - le tiende un vaso - estas
tierras están forradas de oro y es hora de que los mejicanos entiendan que
California, ya no les pertenece - ambos beben. Una
cascada. Dos hombres metidos en el río tamizan el lecho en busca de oro. Uno de
ellos de cabello largo y rubio. El otro de cabellos negros y un parche en un
ojo. - Se me hace que Rex se equivocó, aquí no hay oro. Puras piedras - dice el
hombre del parche tirando su tamiz. - No le digas Rex, acuérdate que ahora nuestro
jefe se llama Jack Green. - Bueno, bueno. Green. Ya me iré acostumbrando a
decirle así. - Nos escapamos de la horca en Tejas pero a ver si no nos matan
aquí. Esta propiedad es de mejicanos y dicen que son más salvajes que los
propios indios - comenta el rubio sin dejar de trabajar. - Está difícil que nos
agarren, estas tierras son una inmensidad. No sé cómo les permiten a los
extranjeros ser dueños de todo esto. - Algún día se la vamos a quitar - se pone
de pie - Nosotros les ganamos la guerra y California nos pertenece ahora .
Además - se golpea la cartuchera que tiene atada a su pierna derecha - tenemos
con qué echarlos para fuera - el tuerto ríe.
En la hacienda
ua mejicana de mediana edad se acerca con dos cantimploras y un morral a un
mejicano que está controlando las cinchas de su caballo. - Aquí les traigo el (
listacate ? ) pa' el camino Juan. - Gracias vieja - le contesta Juan
tomando el morral. Otros dos peones también le agradecen - Yo creo que
volveremos tarde. El amo Felipe nos encargó que estuviéramos muy alertas. Vamos
a ir hasta el acantilado a ver si no anda algún truhán por ahí. - ¿ No sé a
quién se le ha dado por andar tirando cercas ? - le comenta el peón más joven -
pero si los descubro va a saber quién es el Norteño. - No seas tan presumido -
le dice el otro peón y malicioso agrega - Ya me contaron que le tienes miedo a
las culebras. - ¡ Ah ! ¿ Yo ? ¿ Qué miedo le voy a tener ? - salta el Norteño
picado por el comentario. - ¡¡ Ya !! - los para Juan - Dejen de pelear y
vámonos ya - se acerca a su mujer - Vieja, hasta la tarde pues . - ¡ Cuídate
viejo ! - lo bendice preocupada, él la besa en la frente . Ramona esta en su
celda, preparando su equipaje. Golpean la puerta. - Ramona - la llaman, ésta se
apresura aún más. Entra la Madre Superiora. - Precisamente venia a decirte que
prepararas tu equipaje. - Ramona la mira - Madre, a usted no le puedo mentir.
Usted sabe mas que nadie que ... que no tengo vocación para el servicio
religioso, no la quiero ofender a usted ni a Dios, pero creo que yo no nací
para vivir en el encierro. - No me lo tienes que decir Ramona, yo te conozco
bien y sé que eres como los pájaros - mira hacia la ventana donde pende una
jaula con pájaros - quieres volar libremente. - Sí madre, por eso es que estoy
feliz de salir de aquí - se pone seria - Aunque tengo mucho miedo, llevo casi
toda mi vida en este convento y ... no sé si como ellos - mirando a su dos
pájaros - ya me acostumbré a vivir protegida en una jaula. - Tú eres una joven
muy inquieta y estoy segura de que te adaptaras a la vida mundana, pero nunca
olvides lo que aprendiste aquí. - No lo haré Madre. - La vida que has llevado a
sido austera y rigurosa, pero esta disciplina te servirá en la adversidad. Allá
afuera te encontrarás con muchos peligros para el cuerpo y para el espíritu,
así que recuerda siempre que, quien tiene fe en sí mismo y en Dios no puede ser
doblegado.
En la cocina de
la hacienda. - ¡ Marta ! ¡ Marta ! - entra Felipe corriendo - ¿ Que pasa niño
Felipe? ¿ Por qué está tan contento ? - La luz va a volver a brillar en esta
hacienda, mi hermana regresa nana. - ¿ La niña Ramona, ? ¡ Ay, bendito sea
Dios! - se abraza a él . - Lástima que no pueda compartir esta felicidad con mi
madre. Dime nana, ¿ por qué ella no quiere que mi hermana regrese? - Marta se
separa y dándole la espalda simula estar ocupada sin saber qué contestar.
En el convento.
Ramona está parada frente a la ventana mirando al exterior. - Madre, hay una
cosa que siempre me ha atormentado y que ahora se la puedo preguntar. - ¿ De que
se trata hija ? - De mi mamá. Siempre sentí que me quiso alejar de ella y que
por eso me mando al convento. - Ahuyenta esos malos pensamientos - dice
visiblemente nerviosa - tu madre ... actuó según su deber. Ahí en la hacienda
te hubieras criado como un animalito, aquí aprendiste a leer y a escribir, pero
sobre todo te inculcamos los principios de nuestra fe. - Eso lo entiendo Madre,
pero ... pero,¿ por qué nunca vino a visitarme ?, ¿ por qué ni siquiera me dejó
que yo fuera a pasar unos días a mi casa, a verla a ella y a mi hermano ? -
dice entre sollozos. - Un hijo no debe juzgar a sus padres. Tu madre es una
viuda con muchas obligaciones, atender a una hacienda tan grande como la de
ella no es labor fácil y tiempo no le ha de sobrar. - Yo podría haber ido. - Es
muy peligroso para una joven andar viajando, los tiempos no están como para
eso.Hay muchos forajidos y asaltantes en los caminos. - Tiene razón Madre, es
que soy muy necia. - Bueno, es hora de probarte tu vestido, vas a dejar este
hábito y ahora usarás las ropas que le corresponden a una señorita de tu rango.
- ¿ Un vestido ? - pregunta ilusionada. - Si Ramona, y está precioso, vamos...
- ambas salen. Los peones están arreglando un sector de cercas que han sido
tumbadas. - Estas cercas no las tumban ni una estampida de búfalos - comenta el
Norteño. - Sí, ¿ a poco conoces de búfalos Norteño ? - lo empúa el otro. - ¿ A
poco no ? En Méjico los criábamos como si fueran vacas. - Ya mero - dice
dudando. Juan y él levantan la cerca. En ese momento se escucha un grito que
los sobresalta - ¡¡ Huija !! ¡ Encontré oro ! - se escucha claramente. - ¿ Qué
fue eso ? - pregunta Juan . - No sé. - Déjenla ahí - ordena Juan que dejen la
cerca - Vamos. Órale. Muestran el rostro del americano rubio con una pepita en
su mano. - ¡ Oro ! ¡ Encontré oro ! Somos ricos Merryl. ¡ Ricos ! ¡ Oro ! - ¡
Ya cállate ! No hagas tanta alharaca que nos pueden oír - sale del río hacia
los árboles. - ¡ Oro ! Oro en California - sigue gritando el rubio parado en
medio del río - Green tenía razón, estas tierras están repletas de oro - Merryl
oculto tras de un árbol ve llegar a Juan y los peones a caballo y sale
corriendo. - ¿ Merryl ? - se asombra el otro - Espérate, no te vayas. La pepita
es de los dos - intenta seguirlo, resbala y cae sentado perdiendo la pepita - ¡
Maldición ! - se inclina a buscarla. En ese momento lo divisa Juan y le hace
señas al Norteño . - Espérate Norteño - lo detiene cuando este ya estaba por
enlazarlo. El rubio que ya recuperó la pepita se alarma - ¿ Qué anda haciendo
en propiedad ajena, amigo ? - le pregunta mientras le apunta.
- Esto es
monte - los enfrenta el rubio altanero - Aquí no dice que sea propiedad privada
- Hombre, ¿ habrá tenido que pasar muchas cercas, no ? - sonríe Juan socarrón.
- Efectivamente, he brincado muchas. Aquí está lleno de palos. No sé por qué le
gustan tanto. - Sirven pa' palear rateros - le dice el Norteño antes de
enlazarlo - Usted no va a ninguna parte.
En la hacienda
están merendando Doña Ramona y Felipe. - Me parece raro que no haya llegado aun
el padre Salvatierra. Me pregunto si le habrá pasado algo. - Si quiere mando a
un peón a buscarlo por el camino. - Si no llega al atardecer eso tendremos que
hacer, el santo varón es ya un anciano, no se como se atreve a viajar solo por
estos parajes tan solitarios. - Ya arregle el cuarto para el padre Salvatierra,
quiere que revise el de la niña Ramona ? - pregunta Marta que les ha estado
sirviendo. - ¿ Y tú, cómo sabes que llega ? - le pregunta muy seria. - Yo se lo
dije madre - interviene Felipe. - ¡ Qué imprudencia ! - Pero madre, hay que
arreglar su pieza y preparar su llegada. - No me parece que te adelantes a mis
órdenes Felipe. - Pero madre, yo solamente quería ... - Llévame un té de
naranjo a mi recámara Marta. - se levanta de la mesa y se retira. - Perdóneme
niño, ya lo metí en un lío. - No Marta, no fuiste tú. Cada vez que se pronuncia
el nombre de mi hermana en esta casa, mi madre se pone así, no lo entiendo. -
No lo hace por mal, es que trae hartas preocupaciones. - No Marta, no la
disculpes, hay algo extraño y tu lo sabes,. Dímelo. - Ya le he dicho que yo no
se nada - muy nerviosa - Son puras figuraciones de usted. Su madre quiere harto
a la niña Ramona. - A mí me parece muy raro. Mi hermana era muy dulce, no
entiendo porque mi madre la alejo de nosotros. - Lo hizo por el bien de la
niña, para que la educaran en nuestra religión. - Eso debe ser - pero no parece
muy convencido de ello.
En el medio de
la nada se ve a un cura tirando de la brida de su mula para que se mueva, pero no
lo consigue. - Criatura de Dios no seas terca. ¿ No entiendes que tengo una
misión que cumplir ? ¿ No ves que doña Ramona nos está esperando ? ¿ Acaso se
te metió un espíritu maligno ? - se detiene y se santigua - Perdóname Señor, no
quise ofenderte .¿ Ves lo que me haces decir Filomena ? Ésta consiente en
moverse por fin y cuando el cura está por subir le ponen un revólver en la
espalda. - ¡ Alabado sea el señor ! - exclama mientras Merryl lo aparta de la
mula. Saca dos bolsas que aparentemente tiene comida y las tira frente a él .
Sube a la mula y se va . - Dios me lo dio. Dios me lo quitó - dice con
resignación el padrecito y tomando las bolsas se persigna - Bendito sea su
Santo Nombre - y comienza a caminar. En tanto Juan y los peones han regresado a
la hacienda con el americano que apresaron. - Encárguense de los caballos -
ordena Juan a otros peones y tironea del prisionero - Ven acá, ven acá, ven acá
- lo baja a empujones tirándolo al suelo. - Lástima que el otro bandido se nos
escapó - dice el Norteño. - Sí - dice Juan - pero sin caballo. Buen sol se va a
meter caminando. - Por lo menos tenemos a éste - dice el otro peón - ¿ Qué
vamos a hacer con él ? - lo pone de pie. - Lo metemos en el cobertizo para que
lo interrogue el amo Felipe - se lo lleva. Norteño le muestra a Juan la pepita.
- ¿ Y con esto ? ¿ Qué hago ? - Juan la toma. - Pues ,entregársela al amo
Felipe, ¿ qué más ? Un nuevo escenario. Corrales con ovejas, una iglesia al
fondo. Parece ser una reservación indígena. Un cura se acerca a un grupo de
indios. Dos de ellos se destaca, uno de edad ya media y un altivo guerrero de
larga cabellera. - Mañana, como cada año, salimos a la esquila en la hacienda
de Doña Ramona, padre - dice el más viejo. - Si lo sé, lo sé y por eso estoy
aquí. Les recuerdo que hay que madrugar para que antes de que salgan reciban la
bendición del señor. - dice el cura - Le encomendamos mucho a nuestras mujeres
y a nuestros niños padre - le dice el guerrero - Cada vez tenemos mas temor de
dejarlos solos. Han llegado muchos forasteros al pueblo cercano, tengo
entendido que no son gente buena. - Pero no se puede quedar ninguno de
nosotros, necesitamos manos para trabajar y traerle comida a la tribu - acota
uno de los indios jóvenes. - Confiemos en Dios y esperemos que no ocurra nada
inesperado - dice el cura. - A veces pienso que él nos ha olvidado - comenta
con pesar el guerrero - desde que llegaron los caras pálida, cada vez somos
menos indios. Ellos no tienen temor de Dios, matan a nuestra gente. - No
blasfemes Alejandro, no culpes a Nuestro Señor de las malas acciones de los
hombres. - Calla hijo, no le hables así al padre Sarriá que también es cara
pálida y sin embargo ha sido bondadoso con los yahís - le llama la atención su
padre. - Usted es el jefe de los yahís, y mi padre y mi deber es obedecerlo -
mira altanero al cura - pero no dejo de pensar que estamos olvidados de la mano
de Dios. Sandra S. Vallejos
Capítulo Nº 2
- ( 04 -04- 00) Es de noche en
la hacienda, sólo se escucha ladrar a los perros, doña Ramona se encuentra
acostada en su cama. Parece muy pensativa. Entra Marta con una bandeja que deja
sobre una mesita. - Señora, aquí le dejo su merienda. - Marta, ven acá .
Acércate. - le dice incorporándose en la cama. Marta se acerca hasta los pies
de la cama. - Diga usted. - No tengo ni que repetirte que de tu boca no debe
salir nada de lo que sabes. - Nunca he roto un juramento. Sería pecado. - Es
por el bien de Felipe, de ella, de Ramona. ¿ Entiendes ? - Jamás diré una sola
palabra señora. Puede estar tranquila. - doña Ramona suspira. Ramona está durmiendo, le aparecen
recuerdos en sus sueños, de cuando era niña, se ve a si misma jugando con una
muñeca y pasan dos sirvientes que dicen : " Pobre niña Ramona, perdió a su
padre y a su madre el mismo día " . Ramona despierta sobresaltada, mira a
su alrededor, luego al crucifijo que tiene a la cabecera de la cama y dice: -
Dios mío , no permitas que me atormenten de nuevo esos malos sueños. Muestran a Felipe escribiendo en una
especie de diario. - No lo acabaré de entender nunca. ¿ Por qué mi madre se
obstinó siempre en alejar a su propia hija de esta casa ? Ella debería estar
aquí, en esta hacienda donde pertenece. Ramona, hermana mía, ya quiero volver a
verte. - Golpean a la puerta, se escucha - ¿ Amo Felipe ? - llama Juan -
Adelante Juan - dice mientras seca la tinta y guarda el diario en el cajón del
escritorio. - Dispense que lo distraiga pero ya llegó el padre Salvatierra. -
Ah, qué bueno ! Su tardanza me tenía preocupado. - Mandé a un peón a buscarlo,
como usted me ordenó. Lo encontró en el arroyo, cerca de aquí. - Vamos, no lo
hagamos esperar. - Patrón, ¿ y con el gringo que agarramos, qué hago ? - Mañana
lo interrogaré. Por ahora encarga que alguien se quede vigilándolo. - Bien
patrón. - ambos salen. Marta le
está llevando algo para comer al padre. - ¡ Ay, mujer !, me vas a hacer pecar
de gula. - Pero padre Salvatierra. Si usted está más flaco que una lombriz - Se
ve aparecer a Felipe. - ¡ Padre Salvatierra ! - ¡Hijo ! - Estábamos preocupados
por usted. - ¡ Qué bueno que mandaste por mí Felipe ! . Perdí la mula y perdí
el rumbo. - ¡ La perdió ! se la robaron padre - le dice Marta. - Designios de
Dios, marta. Pero gracias a él ya estoy aquí. - Si no se le ofrece más nada
patrón, voy a ver si no falta algo en el cuarto del padre Salvatierra. -
Adelante - le dice Felipe sonriendo. - ¡ Qué Dios te acompañe , hija ! -
Gracias - dice ella y se retira. - ¿ Y tu madre ? - Se retiró temprano padre.
Creo que no se sentía muy bien. ¿ Quiere que la llame ? - No, no, ya es tarde y
no quiero importunarla. Mejor cuéntame tú. ¿ Qué novedades hay? Porque ya veo
que los tiempos andan mal, hay muchos bandidos sueltos. - Desafortunadamente
los americanos no nos dejan en paz. Pero hasta hora, por suerte, no ha sucedido
nada grave que lamentar en la hacienda. Y como cada año ya estamos esperando a
los yahís para la esquila de las ovejas. - Eso quiere decir que viene tu amigo
Alejandro. - Así es padre. Pero la gran sorpresa que le tengo es que regresa mi
hermana Ramona. - ¿ Ramona ? - pregunta el padre muy sorprendido. - Sí. Creo
que no podré dormir de la emoción que me da volver a verla. - Así que regresa
Ramona Moreno Gonzaga - dice el padre y sonríe pero no parece muy complacido.
Al dia siguiente
Ramona está en su cuarto del convento, parada junto a la ventana mirando la
jaula que cuelga allí con dos pájaros. Le habla a la superiora que la está
acompañando. - ¿ Usted cree que me los pueda llevar a la hacienda ? - Creo que
será mejor dejarlos ir. - Morirían muy pronto. No están acostumbrados a la
libertad. Ellos nacieron en cautiverio. - Dios les dio alas para volar. - Pero
- dice Ramona mirándolos - no están preparados ni siquiera para buscarse su
propio alimento. - Ramona, no tengas miedo de irte. - ¿ Cómo dice ? - Eso hija,
que no temas - Ramona baja la cabeza - Confía en que los pajarillos tendrán sus
primaveras y Dios los proveerá al igual que a ti. Todos tenemos dones para
enfrentarnos a lo nuevo, sólo hay que tener fe en eso. Ramona baja la cabeza,
mira la jaula, la abre, saca un pajarillo, lo besa y lo suelta. Alejandro llega cabalgando hasta el
corral donde está su padre, junto a su caballo ( en el cual se ve un violín )
- ¿ Ya están todos listos Alejandro ? - Todos. Nos están esperando en el
risco. - Voy por unas cobijas y ahorita nos vamos. - le dice y entra en su
cabaña. Una india se acerca a Alejandro , trae un amuleto en sus manos. -
Alejandro - lo llama - Manuela - la saluda él. - Sólo vine a despedirme y a
darte esto. Es un amuleto que te protegerá de todo peligro, ahora que vas a
tierra de hombre blanco. - Muchas gracias - Manuela se lo pasa por la cabeza -
¿ Tú lo hiciste ? - Sí. Nosotros somos indios yahís , no debes olvidarlo. Úsalo
para que te acompañe siempre. Te cuidará de cualquier mal espíritu. - toma la
cruz que lleva al cuello y se la quiere quitar. Él la detiene y le dice: - No
gracias. Esta cruz me la puso mi madre. Nunca me la he quitado. - Si es por
eso. Y te place guárdala , pero yo te digo que esto es más poderoso que
cualquier otra cosa. - Está bien - se ríe él - y sólo porque tú me lo pides.
Pero la verdad no creo en los malos espíritus . - Pero traes la cruz. - Pero es
distinto. Ya te dije que me la puso mi madre. - Ay, vas a pasar muchas lunas
fuera, pero yo te estaré esperando aquí - le dice besándole la mano. Se va. El
padre de Alejandro sale de la cabaña - No me gusta que Manuela te ande rondando
hijo - le dice - Ya ves que es hija de la bruja Matea y nada bueno podrá
traerte. - No se enoje padre, sólo vino a regalarme esto - y le muestra el amuleto.
Su padre lo toma en las manos, lo mira y lo suelta con desagrado. - Yo que tú
lo tiraba lejos. Nosotros somos cristianos y al padre Sarriá no le gusta que
traigamos amuletos. - Mire padre, mejor nos vamos. Doña Ramona y Felipe nos
están esperando para la esquila y tenemos que recorrer mucho camino. - ¿ Ya
está n listos Antonio, Pepe y los demás ? - Todos. - Bueno, pues vámonos. La bruja Matea los ha estado observando
junto con su hija. - ¡ Alejandro se llevó el amuleto ? - Sí - le contesta ella
sonriendo. - Entonces ya lo tienes en tu poder hija.
En la hacienda
están almorzando Felipe , doña Ramona y el padre. - ¡ Qué barbaridad padre !
Estos bribones no tienen ningún respeto por nadie. Mire que verle el hábito y
aún así atreverse a despojarlo de su caballo. - No era caballo pero también era
una criatura del señor. Era una mula, hija. - Mula, burro o lo que sea . Fue un
atraco. ¿ Me pregunto si el hombre que atraparon en nuestra propiedad no será
uno de estos forajidos ? - En cuanto terminemos el almuerzo voy a interrogarlo
- le dice Felipe. - No Felipe, no basta con interrogarlo. Hay que darle un
castigo ejemplar. - Ejemplar porque va a ser un castigo cristiano - le dice el
padre - No hay que hacer justicia por mano propia hija. - Estoy de acuerdo con
usted padre - le dice Felipe - pero estamos viviendo tiempos muy duros. Si no
defendemos nuestra propiedad con bravura, estos hombres nos lo quitarán todo.
No tienen escrúpulos, quieren el oro a como dé lugar. Su madre lo escucha muy
satisfecha. El padre no sabe qué contestarle.
En la cabaña
abandonada se encuentran los dos americanos - Me corto una brazo si en este
riachuelo no hay oro - dice Jack señalando el riachuelo en un mapa. - ¿ Y cómo
puede estar tan seguro ? - le pregunta su amigo sentado junto a él. - Tengo
orejas en cada recodo de estos rumbos. Y sé que cerca de la hacienda de estos
mejicanos encontraron montañas de pepitas. Lo lógico es que corran por la misma
vena de agua - ¿No deberíamos manda a algunos gambusinos a rastrearlo ? - ¿ Con
quién cree que está tratando Thomas ? Ya envié a dos de mis hombres y los estoy
esperando. - Pues ojalá hayan podido entrar a esa propiedad porque tengo
entendido que tienen un guarda cada milla. Y si los agarran y hablan los pueden
meter a la cárcel Rex... perdón Green. - Mire doc, ya me cansé que los
mejicanos nos tengan a raya. Por empezar me voy a deshacer de todas sus
autoridades. No es justo que un mejicano sea el sheriff del Pueblo de Todos los
Santos. Lo voy a liquidar y usted me va a ayudar. Marta se encuentra en la
cocina, aparece una joven, ella la ve y la regaña - Pues, ¿ ande andabas
Margarita ? - Pues ande más, no ve que ya van a llegar los indios para la
esquila - Mmm, eso ya lo sé, pero necesito que me ayudes para otra cosa. - ¡
Ah, Dios !. Pues si ni siquiera he almorzado. Traigo la panza vacía. - Cómete
este tamal, ándale - se lo pone en la mesa - Y luego quiero que me ayudes a
limpiar el cuarto de la niña Ramona. - ¿ El de Ramona ? - se sorprende - ¿ Y
pa' qué pues ? - ¿ Y pa' qué va a ser ?Ya viene a vivir pa' acá. - ¡ Verdad de
Dios ! - Oh, pues ¿ por qué habría de echarte mentiras ? - Sí, ya casi ni me
acordaba de ella. Oiga, ¿ cree usted que me vaya a hablar ? - ¿ Por qué no
habría de hacerlo ? - Pues porque hace tantos años que se fue, que yo creo que
, que ya ni me ha de reconocer. En cambio fíjese que yo sí me acuerdo bien
clarito de que era bien, bien atravesada. - Eso sí, tenía su carácter, pero era
muy alegre y pa' mí que va a volver modosita, que para eso la mandaron a un convento.
Las monjitas le deben de haber quietado lo atrabancada. - Oye ma, y ¿ por qué
regresa? - No te metas donde no te llaman ¿ eh ? y que no se vaya a enterar
doña Ramona que tú ya sabes del regreso de la niña porque se pone de malas. -
Mmm, pues ella siempre está de malas. - ¡ Cuidado, no te vayan a oír niña !
En el establo
tienen al americano que atraparon atado, colgando de los brazos. Felipe está
allí con Juan, el Norteño y Marcos. - ¿ Qué hacía usted en propiedad privada ?
- le interroga Felipe - Los límites de la hacienda de los Moreno, están
perfectamente delimitados, ¿ no se dio cuenta.? ¿ Qué, está mudo ?, le estoy
hablando. - ¿ Qué no oye lo que le dice el amo Felipe ' - le grita el Norteño
apuntándole con una pistola. - No tengo qué decir , yo solo seguí el curso del
arroyo - contesta el hombre. - No andaba solo, iba otro con él - le dice el
Norteño a Felipe. - ¿ Quién era ? - le pregunta Felipe al hombre. - Un tipo que
me encontré. Me dijo que por estas tierras había oro. - Sí, patrón - dice Juan
- encontraron esto allí en el río - y le muestra una pepita de oro. Felipe la
toma . - Esto no es razón para meterse en casa ajena - le dice con rabia Felipe
- En caso de que hubiera oro , no sería de ustedes. - Lo que pasa es que, de
veras, yo pensé que este monte no era de nadie. ¡ Cómo está tan grande ! - Así
de grande como lo ve - le dice Juan - pertenece a los Moreno desde antes que
llegaran ustedes, los americanos. - ¿ Qué hacemos con él patrón ? - pregunta el
Norteño - ¿ Quiere que lo ahorquemos para que aprendan los demás? - No Norteño,
lo voy a dejar ir, para que vaya y le diga a sus paisanos que la próxima vez
que alguien tire nuestras cercas y se meta en estas tierras será castigado con
la horca - Se abre de pronto la puerta del establo, aparece doña Ramona
acompañada por unode sus hombres. - Pero antes que reciba una arroba de azotes
- les dice ella - para que no se olvide de mandar tu mensaje - Toma de la mano
de su hijo el rebenque y le pega una rebencazo en la espalda. - Lucio - llama a
su acompañante - Sí, señora. - Encárgate de él - le dice pasándole el rebenque.
Se aparta y les da la espalda a todos, pero se queda escuchando los quejidos
del hombre mientras Lucio le da los rebencazos.
En el convento
Ramona está ya vestida para partir. Tiene un hermoso vestido blanco con ribetes
marrones y en la cabeza una especie de sombrerito con tul que le cae sobre el
rostro.
- ¿ Estás lista
Ramona ? - le pregunta la superiora. - ¿ Cómo me veo ? - le pregunta ella. - Te
ves preciosa hija. Pareces una princesa. - Gracias, madre. - Pronto te
acostumbrarás a tu nueva vida. Será muy diferente pero jamás olvides los
preceptos que aprendiste aquí. - Sí, madre. - Bueno - le dice tomándole las
manos - Llegó el momento de nuestra despedida. - Lástima que usted no me pueda
acompañar a la hacienda. - Me encantaría hija, pero me tengo que encargar de
todos los detalles de nuestra ida a México. Pero no te preocupes, irás
acompañada por sor Leonor y la hermana Agustina - le dice muy emocionada.
Ramona comienza a llorar. Ambas se abrazan llorando. - Siempre la voy a llevar
en mi corazón - le dice Ramona. - Y yo a ti.
En la hacienda
Marta y Juan están conversando en la cocina. - Pobre de la niña Ramona. Nunca
me gustó que se la llevaran de aquí. - Bueno, son cosas de la patrona que a
nosotros no nos incumbe. - Pero no es justo Juan. ¿ Ella qué culpa tenía ? A
veces me dan ganas de decirle toda la verdad ahora que venga. - ¡ Ni se te vaya
a ocurrir Marta ! Y si la patrona nos echa ¿ eh ? ¿ Dónde vamos. Estamos viejos
y amolados. - No, no, no lo voy a hacer aunque ganas no me faltan . Pero eso
sí, yo voy a atender a mi niña como se merece. Pa' mi ella es como si fuera mi
hija, aunque se enoje la patrona. - Marta, Marta - le dice Juan. Felipe está
con el Norteño mirando una yegua. - Una chulada de yegua ¿ no patrón ? - dice
le Norteño cepillándola. - Alazana - dice Felipe acariciándole el cuello. -
Alazana y despierta pues - Felipe se agacha y le mira una de las patas. - ¿ Y
para qué la teníamos destinada ? - Tu sabes, nada más para el uso. Bestia
abierta y amarrada. Está tierna para caponera. - ¡ Qué yegua vanidosa ! - dice
caminando hasta la grupa y observándola bien. - Es de buena familia y dócil,
eso sí. - Me gusta, ¿ tiene nombre ? - Pues sí, tiene. Si no le disgusta, se
llama Rubí. - Le cuadra. - Sí, señor. - Mira Norteño, esta yegüita ya no me la
fatigues. A esta me la apartas. - Usted nada más ordene que para obedecer
estamos .¿ Y para quién va a ser ? - aparece corriendo Margarita. - ¡ Felipe !
¡ Felipe ! - le llama - ¿ Qué pasa Margarita ? - ¿ Es cierto que ya va a venir
Ramona? - Bueno Norteño, ya sabes para quien es la yegüita - le dice Felipe
acariciando al animal. - ¡ Uy, patrón ! . La voy a adornar con una guirnalda de
flores. Ya verá - asegura Norteño también contento . Se ve la diligencia
recorriendo el territorio, en ella viajan Ramona y las dos monjas. Ramona mira
muy sonriente por la ventanilla el paisaje. - ¡ Qué belleza madre ! . Es más
bonito de lo que había soñado. - Hoy es un día muy especial para ti Ramona.
Detrás de esas montañas te está esperando una nueva vida. Doña Ramona entra en
su cuarto apurada, tras de ella viene le padre Salvatierra que le dice: - A
veces admiro tu energía hija, pero también pienso que eres muy severa. - Desde
que enviudé tomé las riendas de la hacienda y tuve que hacer labores de hombre,
padre - le dice lavándose las manos. - Sólo con mucho temple se pueden defender
las tierras hoy en día. - Quizás tengas razón, pero te has sacrificado mucho.
Enviudaste demasiado joven, al general Alonso Moreno se lo llevó nuestro señor
muy pronto y eso pues, te convirtió en una mujer muy dura Ramona. ¿ No te has
dado cuenta ? - Claro que me he dado cuenta . Pero no importa. Sólo he cumplido
con mi deber y no me traiga recuerdos porque usted sabe que si se me endureció
el corazón no fue por la muerte de Alonso. - Tantos años y todavía no olvidas a
... - No menciones su nombre - lo detiene ella - No quiero escucharlo. Mucho me
temo que la presencia de Ramona me lo hará recordar. - Seguramente tu hija
viene en camino. - Sí, padre. ¡ Qué Dios me perdone ! pero, ¡ no la quiero !, ¡
no la quiero !, ¡ no la quiero ! - dice mortificada. - Pero hija,¡ por Dios, no
hables así !Aunque no la quieras no debes hablar de ese modo. Ramona no tiene
la culpa de nada de lo que ocurrió.
Sandra S. Vallejos.
Capítulo Nº 3
( 05 - 04 -00 ) Comienza con la parte final del Capítulo anterior: - Seguramente
tu hija viene en camino - le dice el padre a doña Ramona. - Sí, padre. ¡ Qué
Dios me perdone pero, no la quiero, no la quiero, no la quiero ! - Pero hija,
por Dios, no hables así. Aunque no la quieras, no debes hablar de ese modo.
Ramona no tiene la culpa de nada de lo que ocurrió. En tanto el carruaje está
parado , Ramona y las monjas están comiendo en un improvisado picnic. - Ardo en
deseos por llegar a la hacienda - dice Ramona - Todavía recuerdo lo bonita que
era. Quiero montar, bañarme en el río, volver a ver a mi nana y a Margarita y
sobre todo a mi hermano Felipe . - ¿ Y a tu mamá ? - pregunta una de las monjas
- ¿ No quieres volver a ver a tu mamá ? - Por supuesto. - dice Ramona, se
levanta y mira hacia el camino. - ¿ Todavía falta mucho para llegar ? - Sí - le
contesta la mayor de las monjas - Esta noche llegaremos al Pueblo de Todos los
Santos y nos quedaremos en el hotel. Por la mañana saldremos para la hacienda y
si Dios no dispone otra cosa estaremos llegando por la tarde.
- Pueblo de Todos los Santos - dice Ramona -
Si mal no recuerdo ahí vivían unos amigos de la familia. - Tengo un poco de
miedo, hija. Todos los pueblos estos están cada vez más poblados por americanos
y no quieren a los extranjeros. - ¡ Pero nosotros no somos extranjeros , madre
! - Sí que lo somos Ramona. Estos territorios ya no pertenecen a México. - Es
cierto, pero eso no es justo madre. En estas tierras nacieron mis abuelos y mis
bisabuelos. Toda la familia de mi madre los Gonzaga fueron de los primeros
mejicanos en llegar a California y nos legaron la hacienda. Ello vivieron y
murieron aquí. Nosotros no somos ningunos intrusos. - Todo lo que dices es
cierto hija, pero México perdió la guerra. Ahora son otros tiempos y tendremos
que adaptarnos. - Ramona queda muy pensativa. Se muestra al Pueblo de Todos los
Santos, pequeño y humilde.
En la oficina
del sheriff se desarrolla esta conversación entre un hombre viejo, de pelo cano
y barba y el sheriff Villalba que está limpiando y guardando los rifles. - Vea
sheriff, se lo juro por mi mamacita santa. El tal Jack Green mandó al Tuerto y
a Davis a buscar oro a la hacienda de los Moreno. Dicen que ya regresó el
Tuerto y se sabe que al otro lo agarraron los peones de la hacienda de doña
Ramona. - Lo que dices es una acusación muy grave Nepo - dice el sheriff - ¿
Estás seguro de que no son chismes tuyos ? - ¡ Ah yo! , yo, ¿ cuándo ando con chismes
? , nunca. Si digo que debe meter a la cárcel a ese Green es que lo debe meter.
- Pero necesitamos pruebas contra él. - Pues vaya a averiguar a la hacienda si
quiere. Pero aquí , entre nos, supe que el tal Green es un forajido muy
peligroso y es de armas tomar. - ¿ Tú sabes dónde lo puedo encontrar? - Pues
ahorita, ahorita no traigo buena memoria - dice rascándose la cabeza - Pero a
lo mejor con un traguito me acuerdo - El sheriff toma un vaso y una botella y
le sirve un trago - Pues no sé si sabe de una cabaña que está abandonada por
ahí, cerca del pozo viejo ese. - Sí, sé muy bien a cuál te refieres. A lo mejor
sería conveniente hacerle una visita. - Pues lo pronto es tarde, antes que siga
regresando a la gente. Con decirle que ya hasta el doctor anda en negocios con
él - le dice parándose y tomando uno de los rifles. - ¿ Don Thomas ? - le
pregunta sacándole el rifle de las manos. - Pues cuál otro ? . Creo que tienen
planes para traer vacas, creo que para eso quieren las tierras de los
mejicanos. - Y oro Nepo. Toda esa gente tiene sed de oro. - Pues yo también
traigo sed. ¿ me puede servir otro traguito? - Voy a ir a buscarlo - le dice
tomando y destapando la botella - Si lo que dices no es cierto te tendrás que
ver conmigo , Nepo - y le sirve otro trago. - Le juro que lo que le digo es la
verdad.¡ Ah ! , y yo que usted no iba solo, ¿ eh ? - No voy a ir a arrestarlo,
sólo quiero indagar - Toma su sombrero y sale.
En la hacienda
se encuentran almorzando. - ¿ Y cómo ve a mi niño padre ? - pregunta doña
Ramona. - Mmm, no lo veo niño, sino más bien tirando para viejo. ¿ Por qué no
te casas Felipe? - ¿ Con quién quiere usted que me case padre ? - Bueno, no ha
de faltar una valiente por ahí que te acepte a pesar de lo feo que te has
puesto - le dice riendo. - ¿ Feo ? - interviene doña Ramona - Si mi hijo parece
más un príncipe que un ranchero. - Madre, no exagere - le dice Felipe - ¡ Cómo
se ve que soy su único hijo varón! , ¿ verdad padre? - y agrega con tono suave
- Bonita Ramona - A doña Ramona no le gusta el comentario - Ella sí que debe
parecer una princesa - entra Marta apurada - ¿ Se le ofrece algo señora ? -
Este sí . . . - carraspea nerviosa - tráenos el chocolate. ¿ Eso sí nos lo va a
aceptar, verdad padre. - Sí, sí y que Dios me perdone la gula - Marta sale a
cumplir el encargo. Doña Ramona cambia el tema de la conversación. - Estoy muy
orgullosa de Felipe , padre. Lleva muy bien los asuntos de la hacienda y sabe
ser enérgico cuando es preciso. Como esta mañana, con el entrometido que andaba
buscando oro por aquí. - Pero, lo que yo he hecho no es ninguna proeza madre.
Ese trabajo lo hizo usted durante muchos años. - Pero entonces no había tantos
peligrosos como ahora - le dice y dirigiéndose al padre - Tenemos 30 mil ovejas
en la hacienda. - ¡ Con razón huele a borrego hasta Santa Bárbara ! - dice el
padre jocoso. - Precisamente hoy llegan los indios para la esquila. Me voy a
dar prisa, tengo que supervisar los preparativos para su llegada. - Está bien
que trabajes y tomes a pecho las labores de la hacienda pero el amor también es
importante. - ¿ Qué dice usted padre ? Aquí también hay amor de sobra - le dice
doña Ramona. - Yo digo el de novios y el de esposos, hija. Felipe ya debería
ser padre de cuando menos media docena de críos - doña Ramona se persigna ante
la idea. - Todo vendrá a su tiempo , padre. No se preocupe. Lo bueno es que
críos o no, pronto habrá alegría en esta casa. Ya está por llegar mi hermana -
Doña Ramona y el padre se quedan serios ante el comentario.
En la sierra,
Lucio y Marcos bajan de malas maneras del caballo a Davis. - ¿ No me van a
desamarrar ? - les pregunta éste. - Antes di que estás vivo güerito y órale que
tienes mucho que caminar - le dice empujándolo y haciéndolo caer - ¡¡ Vamos !!
- Un día nos volveremos a ver las caras. Ya verás lo que les espera a todos
ustedes: mejicanos - dice con desprecio. - Aquí los esperamos, que miedo no les
tenemos. - Por eso nos quedamos con los caballos - dice Marcos - Son finos -
Davis los mira irse rabioso En tanto en la cabaña están jugando a las cartas
Green y el Dr. Thomas. Con ellos se encuentra el tuerto. - Eres un imbécil
Merryl. No debiste dejar que agarraran a Davis. Si se le suelta la lengua todos
se van a enterar de que en esa hacienda hay oro y se nos van a adelantar. - No
pude hacer nada - le dice Merryl asustado. - ¡ No pudiste hacer nada ! - Eran
como cincuenta - miente con descaro. - Ojalá que Davis no suelte la soga, no me
conviene que se vaya a enlodar mi nombre. Tengo que cuidar mi reputación. - ¿ Y
de qué tamaño era la pepita que encontraron Merryl - pregunta el Dr. Thomas. -
Uy, doc, un piedrodón del tamaño de mi mano. Se escucha el galope de un
caballo, Merryl se para y va a mirar, regresa diciendo: - Tenemos visita, jefe.
- ¿ Quién ? - Nada menos que el sheriff Villalba. - Vaya, vaya doc. Parece que
hoy ando de suerte - le canta póker y saca una pistola que pone sobre la mesa.
Doña Ramona se encuentra en su
habitación sentada en su cama. Tiene a un lado un cofre el cual abre. De allí
saca unas cartas, una bolsita, unas medallas, mientras hace eso piensa:
- Angus, mi
querido Angus ¿ cómo olvidarte ?Hoy más que nunca vienes a mi mente. Volveré a
ver a tu hija, a Ramona. En cuanto la mire no podré evitar verte a ti en su
rostro - saca un portarretrato, lo abre, en él está la fotografía de un hombre
- Angus, mi amado irlandés, tan altivo, tan apuesto - contra su pecho el
retrato . Golpean la puerta. - ¿ Quién es ? - pregunta mientras comienza a
guardar todo nuevamente en el baúl.
- Soy yo madre - contesta Felipe. Ella cierra
el baúl, lo levanta y lo lleva hasta su armario mientras le dice a su hijo que
pase, éste lo hace, viene bastante entusiasmado. - Vine a avisarle que ya
llegaron los indios. Pensé que le gustaría darles la bienvenida y estar
presente en la bendición que dará el padre Salvatierra. - Estoy un poco
fatigada, hijo. Ve tú - le dice haciendo que arregla un vestido. - Vamos,
madre. Usted es la ama y señora de la hacienda. La ceremonia no sería lo mismo
sin usted. Viene don Pablo Asís, el jefe de la tribu y claro, su hijo
Alejandro. - No sé por qué te da tanto gusto que lleguen - le dice molesta -
Son sólo unos pieles rojas. - Alejandro es mi amigo. - Eso no le quita lo
indio. - Bueno, no quiero discutir con usted. Si gusta estar con nosotros allí
la esperamos - sale de la habitación. Ella suspira, cierra la puerta del
armario y se apoya contra él.
En la cabaña el
sheriff Villalba está hablando con Green. - Lo que me trae aquí es un asunto
delicado Sr. Green. - Dígame. - ¿ Es cierto que mandó dos hombres a buscar oro
a la hacienda de los Moreno ? - No sé de qué está hablando. - le contesta
después de unos segundos. - Si lo hizo estaría cometiendo un delito. Voy a ir a
la hacienda de los Moreno y si compruebo que es verdad le advierto que lo
tendré que arrestar. El doctor Thomas se levanta y se aparta. Green se para
amenazador. - Vaya, vaya Villalba. Está bien informado. - ¿ Entonces acepta que
los envió ? - No lo niego. Es la pura verdad. - Entonces tendrá que acompañarme
- le dice mostrándole las esposas. - No Villalba. Yo no voy con usted a ninguna
parte. A mí ningún mejicano me ordena lo que tengo que hacer. - Soy el sheriff
del Pueblo de Todos los Santos y tengo autoridad para hacerlo. No me obligue a
llevarlo por la fuerza - hace un ademán de tomar su pistola . Green toma el
revólver que había dejado sobre la mesa, la empuja al suelo y le apunta. -
Anímese sheriff. Vamos a hablar. En tanto, en la hacienda se encuentran los
indios que vinieron para la esquila. Felipe sale a recibirlos . - Alejandro -
llamando a su amigo. - Felipe - dice Alejandro separándose del grupo. Se dan un
abrazo y la mano. - Bienvenidos sean usted y su gente, don Pablo . - Como todos
los años, venimos a la misión de esquila - dice Pablo. - Y me alegra mucho
porque los indios yahís son los mejores esquiladores de los alrededores. - ¡
Pero aquí no veo borregos ! - dice don Pablo jocoso mirando a su alrededor - No
hay nada que los yahís puedan trasquilar. - Las ovejas están en las dehesas,
mañana empezarán a desfilar por aquí. - Bueno, eso quiere decir que hoy ovejas
no, violín sí. - Juan - llama Felipe - Mire que la gente de don Pablo se
instale donde siempre y que estén surtidos de lo que necesiten: carne, gallina,
manteca, café, harina y tabaco. - Lo mejor lo último - dice don Pablo. Los
demás ríen. - Vayan a instalarse y luego vengan a la capilla porque el padre
Salvatierra nos va a dar la bendición para que tengamos una buena esquila. Juan
se los lleva a todos. Alejandro y Felipe se quedan solos. - Alejandro, te tengo
una noticia. Mi hermana Ramona está por llegar a la hacienda. - Has de estar
muy contento. - ¡ Más que eso ! Tú sabes que desde que se la llevaron al
convento me quedé solo. - Me da mucho gusto por ti. Ha de ser toda una
señorita. Ya no podremos jugar como cuando éramos niños. Ahora que Ramona es
mujer no podrá tener confianzas con un indio yahí como yo. - le comenta como lo
más natural pero levantando la cabeza altivo. Felipe queda serio ante la verdad
que encierran sus palabras.
En la cabaña
Merryl levanta la mesa y sobre ella el doctor Thomas coloca un mapa. - Vamos a
crear un imperio en California - le dice Green al sheriff - Aquí hay oro
sheriff y luego vamos a traer reses que valdrán lo mismo que el oro. Si en
Tejas lo hicieron, yo voy a hacer lo mismo en California. Ustedes los mejicanos
no quieren entender el progreso. - ¿ Y por qué no intentan hacer sus planes
dentro de las leyes? - Ja, ja. ¿ Las leyes ? - ríe Green. . Thomas se acerca al
sheriff y le quita el arma - A mí las leyes no me interesan. Para mí la ley es
ésta - mostrándole el revólver. - ¡ Usted está loco ! - Eso mismo dijeron
ustedes de nuestro ejército y ya se ve, nos quedamos con la mitad de México. -
De cualquier forma, hay tratados. Usted no puede imponerse por la fuerza. Si
quiere hacer negocios en este pueblo tiene derecho a hacerlos, pero con apego a
la ley. La intromisión en propiedad ajena está prohibida. - Palabrerías. La
vida es corta para llevar a cabo mis planes Villalba. Creo que la suya ya llegó
a su fin. - Usted va a acabar en la horca, como todos los asesinos - Green
amartilla el arma, se acerca a él, le apunta a la cabeza y dispara. El sheriff
cae muerto con un balazo en la frente. - Doctor Thomas, todos los imperios se
han construido sobre una montaña de cadáveres y nosotros vamos a empezar a
levantar el nuestro con este. - Villalba era un sheriff. Van a hacer
averiguaciones y a usted lo van a colgar por asesinato Green. - No, si usted me
ayuda, eso no sucederá. Merryl, sácalo de aquí. - y patea el cadáver. Es de
noche. El carruaje llega al pueblo. Ramona baja de él y observa sonriente a su
alrededor. Las monjas se ponen junto a ella y observan espantadas el lugar. - ¡
Esto es el Pueblo de Todos los Santos ! - exclama la madre - ¡Ay, qué Dios nos
acompañe !
Al dia
siguiente. Merryl entra al pueblo cabalgando, tras él llevan el cadáver del
sheriff atravesado en su caballo. La gente comienza a agolparse a su alrededor.
Junto a la oficina del sheriff aparece el doctor Thomas . - ¡ Atención! , ¡
atención Pueblo de Todos los Santos! - llama - El sheriff Villalba fue
asesinado y debemos oír el testimonio del señor Merryl que fue testigo de este
crimen. - Vi que un grupo de bandidos mejicanos le habían tendido una emboscada
al sheriff. - Oyeron, unos mejicanos - recalca Thomas - Unos bandoleros que son
la peste para la paz y el progreso de este país. - ¿ Cómo pudo saberlo desde
lejos que eran mejicanos ? - pregunta uno de los hombres del pueblo. Merryl no
sabe qué contestar, el doctor se queda algo cortado y luego dice: - Por . . .
por sus sombreros, pero dejémonos de alegatas inútiles. - ¡ Cómo que inútiles !
- interviene una mujer ! ¿ Qué, no queremos colgar a los asesinos? - El resto
del pueblo dice que sí. Que quieren justicia. - Justicia - grita el doctor
Thomas - Sí, justicia es la palabra. Estamos a merced de unos bandidos
mejicanos sin escrúpulos que pueden venir a atacar este pueblo en cualquier
momento. Propongo que nombremos un nuevo sheriff. - mientras habla Ramona y las
monjas salen del hotel y suben al carruaje. - Yo tengo al mejor candidato, un
hombre valiente y honesto, Jack Green. Es americano como todos nosotros, él nos
defenderá de todos los extranjeros, de indios y mejicanos porque me consta que
es un hombre íntegro a carta cabal - junto a él se coloca Green afeitado y
pulcro - Éste es Jack Green. El pueblo aplaude y grita aprobando. Ramona
observa todo esto desde el carruaje muy sorprendida. - Él es de nuestra raza y
defenderá a nuestras familias - sigue diciendo el doctor, el carruaje de Ramona
comienza a avanzar. Mientras pasan ella observa curiosa todo - ¿ Quién mejor
que él para gobernar este pueblo ? - Green sonríe, el pueblo aplaude . Sandra S. Vallejos
Capítulo Nº 4
( 06 - 04 - 00 ) El doctor Thomas hace la presentación del nuevo sheriff
del pueblo. - Éste es Jack Green. Él es de nuestra raza y defenderá a nuestras
familias. Quién mejor que él para gobernar este pueblo. Ramona ha observado
toda esta escena desde el carruaje, se muestra muy sorprendida.
En la hacienda,
Felipe sale llevando la yegua de la brida. Se le acerca Alejandro. - ¿ Cómo ves
a la yegüita ? - le pregunta. - Briosa. Indomable. - Se llama Rubí y se la
pienso regalar a Ramona. - Pues entonces está bien. Dicen que las cosas se
parecen a su dueño. Me acuerdo de tu hermana, briosa, indomable. - Y muy traviesa.
Con carácter de gato montés, igual a mi madre - se ríe Felipe. - ¿ Me la
prestas ? - señalando la yegua. - Con gusto, a ver si logras amansarla. -
Alejandro se la lleva. El carruaje que transporta a Ramona sigue su camino
hacia la hacienda. La monja mayor que la acompaña le dice: - Es época de
guerra, de sangre, de intolerancia, sin temor de Dios. - Espero que la hacienda
no haya cambiado tanto - dice Ramona - Estoy un poco inquieta porque voy a ver
a mi madre. Ojalá ella sí haya cambiado. - ¿ Por qué dices eso Ramona ? - le
pregunta la otra monja. - Pues, porque la verdad mi mamá era muy enojona. - ¡
Ramona no hables así de tu madre! - la regaña sor Leonor. - Lo hice sin afán de
ofender a nadie, madre. Pero es cierto, mi mamá era muy estricta y muy
corajuda. - Pero ella te dio la vida. Además los hijos no deben hablar mal de
sus padres . - Doña Ramona Moreno es una mujer muy enérgica pero de buen
corazón. - acota la madre - Es muy generosa, al convento nos llegaban
cuantiosas limosnas de su parte. Estoy segura de que te va a recibir con los
brazos abiertos. - ¡ Dios la oiga ! Ya no pienso en otra cosa que en llegar a
la hacienda. Pasé muchos años alejada de mi familia pero este viaje se me ha
hecho más largo que todo ese tiempo. - Paciencia y moderación Ramona - le dice
la monja mayor . Ramona le sonríe y vuelve a mirar hacia fuera. El padre
Salvatierra está arrodillado rezando frente a un gran árbol. A un lado se la ve
a Juan y al Norteño acarreando bolsas con la lana esquilada. - Juan, ¿ por qué
siempre que viene, el padre Salvatierra se arrodilla a rezar ahí, en ese árbol
? - ¿ Qué tiene de malo? - No, pues nada. Oye Juan, ¿ será cierto que ahí está
enterrado un difuntito ? - ¿ De dónde sacaste eso Norteño ? - dice Juan
sorprendido. - Pues eso dicen. - ¿ Quién dice ? - Pues la gente, ¿ quién más ?
- ¡ Ay Norteño! ¡ Pareces vieja ! Te encanta el chisme y el olor a azufre.
Ambos se van dejando al padre rezando.
En la galería de
la casa Marta aparece con una imagen de la virgen en las manos, frente a ella
aparece doña Ramona. - ¿ Adónde llevas esa virgen ? - le pregunta. - El amo me
pidió que la pusiera en el cuarto de la niña Ramona. - Arreglar la habitación
no es cosa de hombres. No veo por qué Felipe tenga que poner a todo el mundo a
trajinar solo porque llega Ramona. - Es
que el niño la quiere mucho, es su única hermana. Lo raro sería que no le diera
gusto. ¡ Hace tantos años que no la ve ! - Está bien, llévala. ¿ Dónde está el
padre Salvatierra ? - Ahí, fuera, junto al árbol. - ¿ Junto al árbol ? - se
sorprende . - Sí, ahí, mero. - No te quedes ahí. Ya lleva esa virgen - se
vuelve y entra en la casa. Ahora doña Ramona se encuentra en el patio de la
hacienda, conversando con el padre Salvatierra. - Ya casi nadie recuerda a
Angus - le dice con tono triste - Sólo usted y yo padre. Quisiera verlo
enterrado en la capilla, como se merecía. Después de todo fue un irlandés muy
valiente que ayudó a nuestro ejército a defender la ciudad de México. - Y muy
católico como todos los que lucharon en el batallón de San Patricio. Doña
Ramona se queda callada, parece muy, muy triste. A su mente acuden recuerdos. (
Es de noche, ella se encuentra con Angus quien le recrimina: - ¿ Por qué te
casaste ? ¿ Por qué no me esperaste ? .Me juraste amor. - Pensé que habías muerto
en la guerra Angus. Pasaron muchos meses sin que tuviera noticias tuyas. Tuve
unas noches muy amargas, imaginando que te habían ejecutado en México. - Fui de
los pocos que logró escapar, pero dime, ¿ por qué te casaste? - Mis padres
decidieron mi boda con el general Alonso Moreno - le dice ella dándole la
espalda. - No morí en la guerra pero tú me acabas de matar para siempre, Ramona
Gonzaga . - le dice con los dientes apretados. Se da vuelta para irse pero se
vuelve y le pide impetuoso - Todavía arde, vénte conmigo, vámonos de aquí. Deja
todo y huyamos - se inclina y la besa . Ella se separa - No, no puedo, no puedo
- le dice desesperada - Estoy esperando un hijo. - Pues, no me importa Ramona.
Yo le daré mi apellido, pero vámonos. - Te amo Angus, pero no. No puedo hacerle
esto a mi familia. Perdóname, perdóname, pero no puedo, no puedo - y sale
corriendo. - Ramona - la llama él inútilmente. ) Se vuelve a la escena en la
hacienda. - Han pasado más de 20 años y no lo he podido olvidar padre. Nunca
olvidé a Angus O'phail. He vivido en pecado mortal todo este tiempo porque ...
aún casada con Alonso Moreno siempre quise a ese irlandés. - Amar no es pecado
, hija. - Cuando es un amor prohibido sí padre, sí.
En el cuarto de
Ramona se están haciendo todos los arreglos para su llegada. Margarita coloca
la virgen en su pedestal. Marta está haciendo la cama. Una niña las ayuda con
los almohadones. - Sábanas de lino, mantas de lana, la colcha de la abuela que
tanto le gustaba a la niña - enumera Marta a Felipe que está inspeccionando el
ropero. - El ropero huele a encerrado - le dice él. - Le pondré retama y
pétalos de rosa. Felipe se acerca a las ventanas y las abre. Margarita le dice:
- Ya le pusimos en las ventanas macetas con huele de noche. - ¿ Quién es esa niña
Ramona ? - pregunta la niña. - Mi hermana, Delgadina - le contesta feliz Felipe
- Tú no la conociste, todavía no habías llegado a la hacienda, pero te va a
caer muy bien. - ¿ Y voy a poder jugar con ella ? - Ah, pues claro que no
huerca, pero si Ramona ya no es una niña, ella es toda una señorita como yo. -
Ah!!! Pues, ¿ cómo dicen niña, yo creí que era como de mi tamaño ? Margarita le
dice que mejor salga a jugar al patio. Felipe le dice que la deje. - ¿ Y a qué
hora llega Ramona, Felipe ? - le pregunta Margarita. - No seas igualada
Margarita - la reprende Marta. - Ay, má. ¿ Qué ? - Margarita y yo siempre nos
hemos tuteado marta - le dice Felipe. - Pero a doña Ramona no le parece. - A mi
madre últimamente no le parecen muchas cosas. - Bueno, ¿ y a qué hora llega ,
pues ? - insiste Margarita - Según yo, estará aquí antes de la comida. - ¿ Y es
bonita ? - pregunta Delgadina. - Debe estarlo - le dice Felipe. - ¿ Y si se
puso fea, Felipe ? - exclama Margarita. - ¡¡¡¡ Margarita !!!!- exclama Marta
escandalizada. - ¡ Qué má ! - Si en su juventud mi madre fue la flor más bella
de California y según me cuentan mi padre era bien parecido, Ramona no tendría
por qué estar fea ¿ verdad Marta ? - ¡ Qué va ! ¡ Ha de estar rechula !
En tanto en el Pueblo de Todos los Santos
muchos del pueblo están reunidos en la cantina. Cuando entre Green, todos lo
aplauden y vitorean su nombre. - Silencio, silencio - les pide Jack llegando al
mostrador - Amigos, ustedes aceptaron que yo fuera la autoridad de este pueblo,
este pueblo que aún lleva un nombre extranjero. Por eso mi primera propuesta es
que de aquí en adelante este lugar lleve un nombre americano. Les propongo que
en vez de llamarse Pueblo de Todos los Santos desde hoy pase se llame Spurtown.
- todos en la cantina comienzan a aplaudir y gritar el nuevo nombre del pueblo,
estando así de acuerdo con el cambio de nombre. - Yo voto por ese cambio - dice
el Colorado. - Pues a mí no me gusta nada - dice una linda mujer poniendo cara
de desagrado. - Ya es hora que ejerzamos nuestros derechos - dice otra mujer -
¡ Spurtown para los americanos ! - Todos aplauden. - No queremos mexicanos ni
pieles rojas - dice el doctor Thomas. - Sí, señor , sí. - grita alguien. - Una
ronda para todos - dice Jack - Yo invito. - más aplausos. Todos están
satisfechos. Davis está solo en el campo, está desgastando las cuerdas que le
atan las manos en una piedra. Por fin logra romperla . Escucha el relincho de
un caballo y las ruedas de un carruaje. Se para y se acerca al camino
trastabillando colocándose frente al vehículo en el que viaja Ramona. El
conductor detiene el carruaje, su acompañante le apunta con su rifle. -
Ayúdeme, por favor - les dice Davis. - ¿ Qué sucede ? - pregunta una de las
monjas. - Compadézcase de mí, hermana . Deme un poco de agua y alimento. Estoy
sediento y mal herido - les dice mostrándoles la espalda cubierta de sangre .
Las mujeres se horrorizan. - ¡ Virgen Santa ! ¡ Tiene la espalda destrozada ! -
¿ Le ayudo madre ? - pregunta uno de los conductores. - Claro, dele agua y un poco
de pan. El hombre baja del pescante y le alarga una cantimplora. Davis toma del
ella con ansia. - Unos forajidos me asaltaron, me robaron mis pertenencias y mi
caballo - les dice. - Mmmm - le dice el hombre mirándole la espalda - Más bien
parece que lo azotaron con un látigo , amigo. - Pues, sí me golpearon con un
" fuete " eran unos salvajes, peores que los pieles rojas. Cuídense
mucho porque en esta región hay mucha gente sin escrúpulos. - Madre - dice
Ramona que ha estado mirando soñadora el paisaje - ¿ Me puedo bajar para
respirar el aire del campo ? - Sí, te acompaño, hija. Ramona baja del carruaje
y mira a Davis, él hace lo mismo muy interesado, mientras come el pan que le
han dado, la monja la aparta. Margarita , Delgadina y Felipe se encuentran en
el comedor de la hacienda. - Voy a lavar todo esto - dice Margarita con un hato
de sábanas y mantas en los brazos - Están requetellenas de polvo y huelen a
encerrado. - En eso entran doña Ramona y el padre. - Buenas días , señora - los
saluda ella - Buenos días, padre. - Buenos días, Margarita. ¿ Delgadina ? ¿
Cómo has crecido ? - saluda el padre - Ándale Delgadina - dice Margarita -
Acompáñame a lavar todo esto . Permiso - y se retira. - ¡ Cómo pasa el tiempo !
- exclama el padre - Esa criatura está enorme y siento que apenas ayer la
bauticé. - ¿ No piensas ir a vigilar la esquila , Felipe ? - le pregunta doña
Ramona a su hijo. - A eso voy madre - le dice él a la defensiva. - Pues ya va
para mediodía y tú en la casa haciendo labores que no te corresponden - lo
reprende ella. - Sólo quería disponer bien la pieza de Ramona. Estaba llena de
polvo. - Esas no son tus obligaciones, en todo caso son las mías. - No se ponga
así, madre. Yo nunca he descuidado mi trabajo, pero esta vez es algo especial,
llega Ramona. - Felipe tiene razón hija. Es natural que esté tan contento de
recibir a su hermana. - Ya vete a vigilar esa esquila Felipe y por lo que
respecta al recibimiento de Ramona, yo me hago cargo. - Con su permiso padre -
dice Felipe mirando enojado a su madre. - Pasa hijo - le dice el padre.
En cuanto
su hijo sale, doña Ramona se tapa los ojos como desesperada. El padre le dice :
- Domínate, hija. No está bien que le guardes ese rencor a tu hija. Esos
sentimientos son como mala yerba que no te deja florecer. Mira como maltrataste
al inocente de Felipe. - ¡ Pobre hijo mío ! . Él no tiene la culpa que la
llegada de Ramona me ponga de este ánimo, tan ... desagradable - dice saliendo
de allí. En tanto en el camino, Ramona regresa de su paseo, el conductor le da
a Davis un odre con agua para el camino - Tómese esto, todavía falta mucho para
llegar al Pueblo de Todos los Santos. - Tome - le tiende la monja un bulto que
ha sacado del carruaje - es un poco de comida. - Gracias hermana, muchas
gracias - dice Davis humildemente tomándolo. - Sube Ramona - ordena la monja
haciendo ella lo propio. - ¿ Ramona ? - se sorprende Davis. - ¿ Sí ? - contesta
ella intrigada. - ¿ Es algo de la dueña de una hacienda que está allá adelante
? - Su hija, ¿ por qué ? - la monja se asoma por la ventanilla. - No cabe duda
que de tal palo tal astilla. Su madre también es muy hermosa. - ¡ Qué tenga
buen vieja señor ! - saluda la monja cortando la conversación. Ramona sube al
carruaje. - Davis hermana, me llamo Davis - el carruaje parte . Davis, parado
en medio del camino lo mira unos segundos y dice : " Infelices mejicanos
" y dando la vuelta emprende la marcha hacia el pueblo. Juan y el Norteño
están arreglando cercas. Junto a ellos pasa Alejandro montando a Rubí. - Es la
yegüita que el patrón quiere para la niña Ramona - dice el Norteño atando la
cerca. - Sí, Alejandro la está amansando. - Me cae rete mal ese indio alzado. ¿
No sé quién se cree ? - No hables así, Alejandro es el mejor amigo del amo
Felipe. - Pues, no entiendo, después de todo no es más que un indio. -
Alejandro es muy trabajador. Hace lo que 10 de ustedes en un día y lo hace
bien. ¡ Cómo tú !, mira ese amarre, mira como lo dejaste, mira - le dice
moviendo la cuerda que estaba atando. - Ah, pues ándale, si en eso estaba - y revisa
lo que está haciendo. En tanto varios pobladores acaban de sacar el antiguo
cartel con el nombre del pueblo y acaban de colocar el nuevo : Spurtown.
En la oficina
del sheriff, Jack está tomando posesión de la misma. Merryl entra con una cajón
con botellas y le dice: - Todos están felices cambiando el letrero del pueblo.
Spurtown se oye muy americano. - ¿ Qué pasó con Davis ? ¿ No apareció ? - No.
Yo creo que lo mataron estos mejicanos de la hacienda. - Peor para ellos, ya me
la pagarán. Violencia, muerte, terror. Eso es lo que les espera a esos
arrogantes. - Pero también le tengo una buena noticia , jefe. - le pasa un vaso
con wisky. - Sheriff Green - le dice riendo - Sheriff desde ahora para ti y
para todos Sheriff Green, aunque te cueste más trabajo - Como usted diga
sheriff. Voy a traerle su sorpresa. - Sale de la oficina y regresa con Nepo. -
Ándale - le dice empujándolo dentro de la oficina , Nepo cae al suelo. - Este
es el maldito soplón. - Levántate perro - le dice Green - ¡ Qué te levantes perro
! - se acerca y lo levanta él mismo - Levántate. Eres el único que pudiste
informarle al sheriff Villalba, al difunto sheriff Villalba que yo mandé gente
a buscar oro a la hacienda de los Moreno. - Este yo, sabe , yo ... - ¿ Fuiste o
no fuiste tú, Nepo ? - Pues que yo recuerde - se detiene, Jack amartilla su
pistola y le apunta. - ¿ Fuiste o no ? - Pues , pues sí. Yo fui - Jack deja de
apuntarle y se ríe. Lo toma de la pechera . - Así que tú fuiste - le dice
riendo. - Sí, jefe, yo fui. La verdad , pues sí. - Así que esas tenemos. Eres
un verdadero bastardo. - ¡ Cómo usted diga , jefe Green ! - ¡ Sheriff Green ! -
interviene Merryl. - Sheriff Green - repite Nepo. - ¿ Dime una cosa ? - le
interroga Green ¿ Cómo quieres morir ? ¿ Ahorcado ? ¿ De un tiro ? ¿ A golpes ?
- Mejor en mi camita y de viejito - Jack lo mira y lo suelta - ¡ Qué bueno que
me dejó de apretar porque me estaba poniendo todo prieto - dice Nepo con humor.
- Yo creo que lo mejor es matarlo como a un cerdo - dice Merryl apuntándole con
una pistola. El carruaje de Ramona viene por el camino, se ve a Alejandro que
montando a Rubí cruza el camino, justo en frente del vehículo. " A un lado
indio " - le dice el conductor. Alejandro hace corcovear el cabello frente
a ellos mirándolos con fiereza, Ramona se asoma. Alejandro se acerca al costado
del carruaje y la descubre, Ramona se levanta el velo y sus ojos quedan
prendidos unos instantes , ¿ reconociéndose o tal vez sintiendo algo más ? Sandra S. Vallejos.
Capítulo Nº 5
( 07 - 04- 00 ) Alejandro se acerca al carruaje donde viaja Ramona, tanto
ella como él se observan en silencio. El coche se pone en movimiento, Ramona
queda como sorprendida por la reacción que ha tenido ante la vista de ese
hombre. El coche se aleja, Alejandro lo lo hace en sentido contrario.
En la oficina
del sheriff - ¿ Así que eres un soplón, Nepo ? - le dice Jack - vamos pues,
habla, ¡ habla! - Pues, digamos que ese es mi trabajo. El espionaje, la
confidencia, el soplo, la delación. Llevar y entregar correo es mi negocio. Soy
chiva, pues. - Ya veo. - Ah no, pero siempre al servicio de la autoridad en
turno, jefe. - ¡¡ Ah ,sí !! Ja, ja. - Y ahora que usted mero, es el sheriff
pues, puedo trabajar para usted. No salgo caro, unos dolaritos, una botella, un
poco de tabaco, nada más. - Trabajar para mí - dice Jack pensativo. - Así mero.
Soy la mejor oreja de toda California. - Jack sonríe, se dirige a su
escritorio. - Lo voy a pensar - Merryl se acerca protestando - Pero sheriff . .
. - Green lo detiene con un gesto - ¡ Ey !, déjalo ir. - Merryl insiste - Es
una rata, merece que lo desollemos. - ¡ Ya sé que es una rata asquerosa ! - se
levanta Jack enojado de la silla - pero nos puede servir. ¡ Déjalo ir ! - Nepo
sonríe socarrón ante el enfrentamiento. En tanto en la hacienda, doña Ramona y
el padre están en el despacho. - Aquí está padre - le dice entregándole una
bolsita - mi limosna anual para la misión de San Juan Capistrano. - Gracias,
hija. Eres muy generosa. Dios te lo recompensará. - Es lo menos que puede hacer
una como cristiana. Usted y su orden han hecho mucho bien en esta comarca. Han
cristianizado indios. Han extendido nuestra fe por toda California. - Ojalá y
así fuera , hija, pero ¡ qué va ! . Estos lares son inmensos y cada vez hay
menos católicos. Los inmigrantes no tienen respeto ni por nuestra religión ni
por nuestras costumbres. - Ni por la propiedad ni por nada, padre. Y no crea ,
eso me preocupa. Ese gambusino que atraparon en nuestras tierras es sólo un
ejemplo de que pronto vendrán más. - Cada vez llegan más americanos y cada vez
se oye menos el castellano, pero hay que resignarse a la voluntad de Dios. - Ya
la de los hombres, padre. Porque son ellos los que escriben las leyes y las
hacen a su conveniencia. Se escucha gritos de afuera, alguien grita varias veces
: " Ahí viene la niña Ramona ". Doña Ramona se levanta de su silla
sobresaltada, el padre la observa. Ella se dirige a la ventana y mira hacia
fuera . - Ya llegó, padre - le dice angustiada. Fuera comienzan a agolparse los
empleados, echan a sonar las campana. Felipe sale corriendo sumamente feliz, el
carruaje entra al patio y se detiene frente a la casa. Ramona baja muy
sonriente, se levanta el velo, observa a Felipe que la mira totalmente
hechizado. - Felipe - le dice con una sonrisa. - Ramona - dice él caminando
hacia ella. Ambos se abrazan fuertemente, se separan y se miran a los ojos, él
parece impactado, se vuelven a abrazar. Doña Ramona continúa mirando por la
ventana. El padre la apura: - ¿ Qué tanto esperas, hija ? . Vamos a recibirla.
- No, padre, no. - dice ella con voz trémula - No la quiero ver. Me da miedo. -
¿ Miedo tú, Ramona Gonzaga ? - Sí, padre. Porque Ramona no viene sola, viene
con mis recuerdos. Fuera, Ramona ve a Lucio y lo saluda - ¡¡ Lucio !! - exclama
reconociéndolo. - Niña Ramona - éste se saca el sombrero - ¡ Qué grande está y
tan chiquita que se fue, ¡ Bienvenida! - ¡ Gracias ! - dice super simpática
tomándose del brazo de Felipe que no puede apartar la mirada de ella. - ¡ Mi
niña ! - se adelanta Marta - ¡ Qué cambiada está ! . Te has puesto más chula de
lo que me imaginé. - muy emocionada. Ramona se acerca a ella, la toma de las
manos - ¡ Nana ! , ¡ Marta ! - y la abraza feliz. - ¿ Ya no te acuerdas de mí,
Ramona ? - le pregunta Margarita. - ¿¡ Margarita ! ? - reconociéndola - ¡ Esa
mera ! - y con un gritito se lanza en los brazos de Ramona . Se abrazan
fuertemente. - ¡ Margarita !, no seas tan atrabancada tú - le llama la atención
su madre intentando separarla. - Déjala Marta, déjala - le dice ésta y en ese
momento ve a Delgadina. Se agacha frente a ella - A ti no te conozco, ¿ cómo te
llamas ? - Delgadina - responde ésta con una gran sonrisa. - Mmm, eres
delgadita y muy bonita - le dice sonriente y le da un beso en la mejilla. - Tú
eres la más bonita de todas. - Gracias. - Toma- le tiende un ramito de flores
del campo - ¡ Muchas gracias ! - se lleva la mano al cuello y se quita el
camafeo que lleva - Un regalo para ti Delgadina - le dice colocándoselo. Felipe
mira esta escena como maravillado. - Gracias - sonríe feliz Delgadina. Ramona
se levanta y ve a Sofía - ¿ Sofía ? - interroga complacida y le tiende una
mano. - ¡ Niña Ramona ! - exclama ésta abrazándola con cariño. Felipe en tanto
se acerca a las monjas. - Soy Felipe Moreno Gonzaga, el hermano de Ramona. Sean
bienvenidas a esta casa. - Ramona lo recordaba mucho en el convento - le dice
la monja. - Y yo desde que se fue - le dice volviéndose a mirarla - No hubo día
que no pensara en ella. Aparece doña Ramona, apoyada en su bastón y seguida por
el padre. Ramona la descubre y la mira sonriente. - ¡Mamá !. ¡Mamá, te
extrañaba tanto ! - le dice y se dirige a ella abrazándola. Doña Ramona queda
como paralizada, no la abraza, sólo la toca para separarla de sí. - Yo también
Ramona - le dice - Yo también te extrañé mucho. Ramona vuelve a abrazarse a su
madre. Felipe observa la escena sonriente. Ahora sí, con cara de resignación,
doña Ramona la abraza .
Más tarde,
todos están en el comedor. El padre bendice la comida - Bendito seas Señor que
derramas tus frutos, te agradecemos tu misericordia y te rogamos que nos cubras
con tus bendiciones pro diario. Amén. - Felipe ha estado observando a su
hermana y cuando el padre termina levanta su copa. - Antes de empezar quiero
hacer un brindis por tu llegada Ramona - ésta le sonríe. - Me parece imprudente
, hijo - dice Doña Ramona - Ni el padre Salvatierra ni las hermanas toman vino.
- Bueno, tratándose de Ramona y por esta ocasión sí le aceptaré una copita -
dice la madre. - Bueno, y yo también - acepta el padre. - Bueno - dice la doña
resignada - Pues, ya que todos quieren beber vamos a brindar. Por ti, Ramona -
le dice levantando su copa hacia ella. - Gracias mamá - dice Ramona muy
sonriente levantando su copa. Mira a todos - Yo brindo por ustedes y por la
alegría que me causa volver a verlos. Fueron tantos años de ausencia que hasta
me costó trabajo reconocerlos. - En cambio yo - dice Felipe - te hubiera
reconocido en cualquier parte. - Bien, bien - dice la doña - salud - Todos
brindan. Ramona y Felipe se miran. La doña observa incómoda este intercambio.
Ya están de sobremesa. - Van a pasar la noche aquí, ¿ verdad hermana ? - le
pregunta el padre. - Así es, padre. La señora Morenos ha sido muy amable en
hospedarnos. Mañana salimos. - ¡ Qué bueno que se quedan , madre ! - dice
Ramona - Porque las voy a echar de menos. - Fueron tantos años que a mí también
se me va a hacer muy difícil esta separación. - y dirigiéndose a doña Ramona -
Debo decirle señora Moreno que Ramona es una joven intachable, tuvo un
comportamiento ejemplar en el convento - Ramona sonríe. - Mal haría sino - dice
doña Ramona en tono duro - Con ese fin la envié al claustro, para que
aprendiera a templar su espíritu. - Pues así lo ha hecho. Ramona aprendió el
catecismo y la disciplina rígida que modela el carácter. - Me siento muy orgulloso
de ti Ramona - le dice Felipe - Sé que las reglas del convento son estrictas.
Te felicito - Ramona le sonríe dulcemente. Felipe se levanta - Y ahora quiero
que me acompañes , porque te tengo una sorpresa. - ¿ A mí ? - dice ella
sorprendida. Doña Ramona lo observa acercarse a la silla de su hermana más
sorprendida aún que ésta. - Espero que no les importe si se las robo un ratito.
- No, no, claro que no Felipe, vayan - le dice el padre. - A mí no me parece
apropiado - interviene doña Ramona . Ramona pierde la sonrisa - Estando aquí
las hermanas y el padre Salvatierra deberían acompañarnos a la sobremesa. -
Déjalos que se vayan, mujer - le dice el padre - La juventud con la juventud y
los viejos con los viejos. - ¿ Sí nos das permiso, mamá ? - pregunta Ramona
vacilante. - Si el padre opina que pueden ir pues, yo que más puedo decir.
Tanto Felipe como Ramona recuperan la sonrisa, Ramona se levanta y ambos
tomados del brazo salen.
Afuera
viene llegando Alejandro montado en el caballo, se detiene frente a ellos.
Felipe le dice a Ramona: - Esta es tu sorpresa, Ramona - ¿ Cuál ? - pregunta
ella sin saber a qué se refiere. - La yegua. Se llama Rubí y es para ti. -
Alejandro se baja del caballo - ¿ Te acuerdas de Alejandro ? - Claro que me
acuerdo . . . , lo acabo de ver en el camino. - ¡¡Ah !!, ¿ se encontraron ? -
No exactamente - dice Alejandro. - Nos cruzamos en el camino, pero no lo
reconocí. - Yo tampoco a usted señorita - le dice Alejandro muy formal. -
Háblale de tú - interviene Felipe - fuimos amigos desde niños, no hay por qué
ser tan formales. - Me da gusto volver a verte, Alejandro - le dice ella. - A
mí también - le dice con tono suave y un esbozo de sonrisa. - ¿ Si les parece
podemos dar un paseo a caballo mañana? - La yegua no está lista - le dice
Alejandro - Todavía está muy briosa. - No le tengo miedo - dice Ramona
acercándose al caballo - Si va a ser mía, yo la voy a domar. - No te confíes
que Rubí es muy arisca - le dice Felipe. Ramona le toca la cabeza al caballo.
Alejandro lo sostiene de la brida. Ambos están muy juntos, ella le echa una
mirada de reojo mientras acaricia al caballo, él hace lo mismo. Se sonríen. Ya
es de noche, doña Ramona en su cuarto está rezándole a la virgen. - Ya regresó,
señora mía y no lo puedo evitar. Veo a Angus Soffel en sus gestos, en su
mirada. La veo y te recuerdo Angus, es altiva como eras tú y tengo que
aceptarlo tiene tu encanto también - suspira , continúa con sus rezos. Felipe y
Ramona entran al despacho. - Resultaste ser muy buen administrador Felipe. La
hacienda está muy bonita. - Pues no es ninguna gracia. No tengo otra cosa que
hacer. Mi trabajo es mi única diversión. - Has de tener muchas enamoradas - le
dice ella con una sonrisa pícara. - ¡ Qué va !. El padre Salvatierra teme que
me quede solterón - ambos ríen .. - No deberías - le dice ella acariciándole la
mejilla - Eres muy apuesto. - Salgo muy poco. Nuestra madre está muy sola,
alguien le tiene que hacer compañía. - Tenía miedo de verla - le confiesa
Ramona. - ¿ Por qué ? - se sorprende él . - No sé, quizá porque nunca entendí
que me enviara tantos años al convento. ¿ Tú sabes por qué lo hizo, Felipe ? -
No sé. Yo creo que es porque está chapada a la antigua. Y pensó que como
señorita era más conveniente que te educaras con monjas. - Pero afortunadamente
para mí, el convento se cerró - dice ella riendo y tomándolo de las manos - y
no pienso volver a enclaustrarme. - Te prometo que aquí no te vas a aburrir. Yo
me voy a encargar de que cada día que pase, estés feliz de haber regresado a tu
casa. - Felipe, ¡ te extrañaba tanto ! - y lo abraza sonriente. Felipe se queda
tieso al sentirla entre sus brazos. Marta está sirviéndole la merienda a doña
Ramona en su cuarto. Golpean a la puerta, la doña da el permiso para que pasen.
Es Ramona que entra muy sonriente. - Vine a darte las buenas noches mamá. - Te
puedes retira Marta - dice la doña mirando con dureza a Ramona. - Con permiso -
dice ésta saliendo. - ¿ Por qué no quisiste ir a merendar ? - le pregunta
Ramona agachándose junto a la silla donde se encuentra su madre. Ésta se
levanta y le dice - Felipe me habla de usted. - Discúlpeme, mamá. Perdí la
costumbre. - Hay muchas cosas que tienes que recordar. Eres Ramona Moreno
Gonzaga y con esos apellidos llevas una gran responsabilidad. - ¿ No la
entiendo ? - Lo que quiero decir es que te tienes que comportar como una
señorita decente. Ya no eres una niña y no quiero que vayas a intimar con la
servidumbre. Hay muchos extraños en la hacienda y te tienes que cuidar. - ¿
Quiere decir que aquí también voy a estar encerrada ? - En cierto modo sí. - Yo
creí que aquí iba a ser diferente, que tendría libertad. Tenía tantas ganas de
regresar para salir al campo, cabalgar, bañarme en el río. Vivir entre cuatro
paredes no me ha sido fácil mamá. - ¿ Me estás recriminando algo , Ramona ? -
¡Claro que no!. Lo que pasa es que para mí, la vida conventual era como estar
prisionera. - Vámonos poniendo de acuerdo, Ramona. En esta casa también hay
reglas. No estarás en una celda pero eso no quiere decir que vas a ir de aquí
para allá como vaca sin cencerro. - ¿ O sea que no voy a poder salir ? - No sin
mi permiso. Una señorita educada tiene que observar cierto recato. Sobre todo
obediencia. ¿Qué ? ¿ No te enseñaron eso en el claustro? - Sí, mamá - le dice
Ramona, muy triste. - Bueno. Déjame que me siento fatigada - se vuelve a
sentar. Ramona se dirige a ella, se agacha junto a su silla, pone sus manos
sobre las de ella y le dice: - Mamá, yo la quiero mucho. Y me duele que sea tan
distante conmigo - le besa una mano - ¿ Qué tengo que hacer para que me quiera
? - No contradecirme - le dice dura. Ramona se para, la mira en silencio con
tristeza, retrocede hasta la puerta y sale. Doña Ramona da un sorbo a su té,
suspira y se pasa la mano por el rostro como cansada. Ramona ha cerrado la
puerta y ya afuera deja que aflore su tristeza. Aparece Marta con una vela en
sus manos. - ¿ Qué sucede ? ¿ Por qué esa carita , mi niña ? - le pregunta
dulcemente. - No entiendo, nana - dice sollozando - Nunca me ha querido, nunca
me va a querer. - ¿ De quién habla ? - De mi mamá, Marta. - Ni diga eso. Ella
la quiere y harto. Sólo que así es doña Ramona, no le gusta chisquear a nadie.
Venga, venga, la acompaño a su pieza. Ramona le da un beso en la frente y se
van juntas abrazadas. En tanto Alejandro afuera está tocando la flauta, toca
una melodía muy triste mientras recuerda su encuentro con Ramona en el camino.
En la aldea
india, doña Matea y su hija están tratando de "ver " algo en un
cuenco con agua, piedritas y huesos. - Yo no veo nada - dice Manuela. - Espera,
espera - le dice su madre - Estoy viendo a Alejandro. - ¿ Y piensa en mí ?
Dime, piensa en mí. - muy ansiosa. - Está pensando en una mujer. - Pues he de
ser yo. - Eso no lo podemos saber. - Claro que sí mamá . ¿ En quién más ha de
pensar ? Si apenas se acaba de ir a la esquila, es imposible que tan rápido
haya conocido a otra mujer. - Aquí veo algo. Sí, debes ser tú, porque la mujer
en la que piensa Alejandro es una india, yahí como nosotros. Felipe está en el
despacho escribiendo en su diario. - Hoy regresó Ramona, durante años acaricié
estos momentos , más nunca me imaginé que Ramona me provocaría estos
sentimientos - recuerda cuando se abrazaron al bajar ella del carruaje - Estoy
confundido -y en voz alta dice - Es tan hermosa, tan diferente a mí, que si no
fuera mi hermana ... - se detiene ante lo que acaba de expresar, suspira,
vuelve a inclinarse sobre su diario y escribe - No debo permitir que se
alberguen en mí estos pensamientos pecaminosos . Vuelve a suspirar, deja de
escribir y se reclina en el sillón. Dice : " Ramona, hermana mía "
Capítulo Nº 6
( 10 - 04 - 00 )
En la capilla de
la hacienda, el padre Salvatierra está dando una misa en memoria de Alonso
Moreno.
En el primer
banco están sentados Ramona, doña Ramona y Felipe. - Hoy se cumple un año más
sin su presencia - está diciendo el padre - Su viuda e hijos aquí presentes
quieren venerar su memoria ante este altar. El general Alonso Moreno fue un
buen padre, un buen esposo, trabajador en la paz y un valiente en la guerra,
hombre de fe en todo momento. - mientras el padre habla Felipe toma una mano de
su madre para darle consuelo, Ramona intenta hacer lo mismo pero ella la
rechaza. En tanto doña Ramona se pierde en sus recuerdos; vuelve a la noche en
que su marido agonizaba - Yo sé que nunca me quisiste Ramona - le decía él
entre toses y resuellos - Sin embargo nunca te guardé rencor. Sé que siempre
amaste a ese irlandés... pero a pesar de eso, fuiste una compañera leal y
cristiana . . . y sobre todo una buena madre para mi hijo. - Perdóname Alonso -
le dice ella sollozando - Hubiera querido amarte y ser lo mejor en tu vida pero
sólo pude cumplir con mi deber de esposa. - Lo sé y te lo agradezco. Nunca m e
abandonaste mujer. Quiero que mi espada y tu hacienda, todas mis tierras y tú
misma sean para mi hijo Felipe, nuestro hijo. Haz de él un hombre de bien. . .
, un hijo del que yo me pueda sentir orgulloso - y en ese momento en que el
viento abre las ventanas y retumban los truenos él muere. La escena vuelve a la
capilla en donde se celebra la misa, Doña Ramona dice en voz baja : "
Perdóname , Alonso desde donde estés, perdóname " . Tanto Ramona como
Felipe la escuchan. Ella se arrodilla y se pone a rezare mientras corren
algunas lágrimas por sus mejillas. Ramona y Felipe se miran preocupados. El
Norteño le está dando de comer a los caballos. - Buenos días Norteño- saluda
Alejandro entrando al lugar. - Buenas. - Quiero que le digas a Felipe que no
voy a ir a cabalgar con él y con Ramona, eh ? - Yo no soy recadero de nadie -
le contesta de mala manera - Ahí dile a Marcos o a Lucio. - Ellos salieron
desde la madrugada a las dehesas a traer a los borregos, por eso te lo pido a
ti. - Está güeno pues - acepta de mala gana - Dile que ahí le dejé los caballos
ensillados - le indica por último antes de irse. - ¡ Ajá ! - lo mira partir y
dice - Indio engreído.
En la sala de la
hacienda Ramona se está despidiendo de sor Leonor. - Nunca voy a olvidar mis
días en el convento madre - le dice muy emocionada - Ustedes, en cierto modo
fueron como una familia para mí. Todas las hermanas me dieron su alegría y su
cariño y gracias a eso m estancia en el claustro no fue tan penosa.- Ramona no
puede contener las lágrimas. - ¡ Ramona ! - la consuela tomándole las manos -
Tú naciste para algo grande, tienes una gran fuerza y al mismo tiempo una gran
dulzura.- Ramona le besa las manos sollozando - Te deseo toda la felicidad del
mundo, hija. Llegan el padre, doña Ramona , Felipe y la hermana Agustina. -
El día
amaneció muy bonito - entra diciendo el padre - van a tener muy buen viaje por
lo menos hasta el Pueblo de Todos los Santos. El campo está esplendoroso y los
pájaros trinan de alegría. - Ya sólo falta su valija , madre- le dice la
hermana Agustina a sor Leonor. - Ah!! - se adelanta doña Ramona con una talega
de monedas hacia la madre - Dele esto a la madre superiora y dígale que le
estaré eternamente agradecida por haberle dado doctrina a mi hija. - Sí señora,
se lo daré. - Vamos a extrañar mucho a Ramona - dice la hermana Agustina -
porque desde que llegó al convento supo ganarse el corazón de todas nosotras -
se acerca a Ramona con los brazos extendidos y le da un abrazo. - Bien, les voy
a dar la bendición - corta la escena el padre, las monjas se arrodillan frente
a él para recibirla. todas su bendición. Felipe se acerca a consolar a Ramona
abrazándola, a doña Ramona no le agrada este gesto. Spurtown.
En la comisaría
están Green, Merryl y el doctor Thomas. Se abre la puerta de pronto y aparece
Davis casi desfalleciente y con la ropa andrajosa. - Miren quién llegó - dice
Thomas poniéndose de pie. - ¡ Cobarde ! - dice Davis al divisar a Merryl - ¿
Por qué me dejaste solo ? - Ya pensábamos que los buitres te andaban rondando,
Davis - dice Green tranquilamente sin moverse de su silla. - Necesito un trago
- pide éste. Thomas lo lleva hasta la mesa y lo hace sentar- Davis toma la
botella de wisky y toma con desesperación directamente del pico. Green se
levanta y se la quita. - ¿ Qué fue lo que sucedió ? - le pregunta- Davis señala
a Merryl que permanece sentado - Que ese miserable me abandonó a mi suerte. Me
agarraron los mejicanos de la hacienda y se fue por los matorrales - Es que . .
. - se pone de pie Merryl intentando defenderse. - Ey, ey, ey - lo detiene
Green. Merryl se vuelve a sentar. Jack le da un golpe a Davis en la espalda y
éste reacciona quejándose - ¿ Dónde está la pepita de oro ? - Me la quitaron
los de la hacienda. - Ve Green - interviene Thomas - esa gente se va a resistir
a nuestros planes. - Sí - dice Davis tomando más wisky - están muy bien
organizados y dispuestos a todo. - ¿ Cómo cuántos son ? - pregunta Green. Davis
mira a Merryl que sigue callado y nervioso. - Entre los peones de los corrales
y los caseríos cercanos . . . conté más de 100. - ¡ Son demasiados Thomas ! -
exclama alterado Green - ¡ Son demasiados para sacarlos entre nosotros !
Necesitamos más hombres. - O recursos legales, sheriff - le contesta éste.
Green se queda pensando. Ramona y Felipe están cabalgando por el campo. Ella
parece disfrutarlo mucho. Paran a descansar, Felipe se acerca al caballos de
Ramona y la ayuda a bajar. - Dicen que lo que bien se aprende nunca se olvida,
hace años que no me subía a un caballo, siento como si hubiera montado ayer -
le comenta ella. - Lástima que Alejandro no pudo acompañarnos . Como es muy
cumplido no quiso faltar a la esquila. - Anoche me estuve acordando de
Alejandro pero de niño diferente. - Claro, éramos muy pequeños. - Sí, pero no
tenía esa miranda tan ... tan penetrante. - Vaya - le dice Felipe - parece que
Alejandro te impresionó. - Sí, creo que sí - le dice ella riendo - ¡ Lástima
que sea un indio ! - ¿ Qué dices Ramona ? - se sorprende él - Ya te pareces a
nuestra madre. - No, no, no quise decir eso Felipe. Lo que pasa es que ...
Dejemos a Alejandro y ven . . . siéntate junto a mí. Ramona se sienta en el
suelo, Felipe lo hace junto a ella. Ella le dice : - Anoche también pensé en
que sería bueno que te casaras, seguro que con nietos en casa el carácter de
mamá mejoraría. - Sólo que lo hiciera con Margarita - le dice él. Ramona ríe. -
Es la única muchacha que veo en los alrededores. - Mi mamá te mataría - dice
Ramona riendo - ¿ Te imaginas?, Un Moreno Gonzaga casado con la hija de los
peones ? - Sigue riendo. - ¿ Y los amigos que teníamos de niños ? ¿ Cómo se
llamaban los hijos de don Ruy ? - Analupe y Fernando Coronado. Ellos viven en
el pueblo de Todos los Santos y aunque no queda muy lejos no nos hemos
frecuentado en años. ¿ Y de los Echagüe ? ¿ Te acuerdas de ellos ? - Mm, sí -
intenta recordar - creo que sí . . . vagamente. - Se fueron a vivir a Santa
Bárbara. En fin, no tengo mujeres cerca de donde escoger, pero no me importa
porque ya llegaste tú - Ramona ríe feliz. - Y te voy a acaparar - dice ella
resuelta. Él queda serio, casi preocupado.
En tanto en
el Pueblo de Todos los Santos un hombre distinguido, de barba blanca recortada,
llega a su casa con el periódico bajo el brazo, parece preocupado. - Analupe.
Analupe - llama luego de colgar su sombrero. - Mande padre - se escucha desde
un lugar de la casa. - ¿ Todavía no llegó tu hermano ? - saca unos anteojos de
su estuche. - No - dice ésta bajando las escaleras - Salió a arreglar unos
negocios. Llegaron mercaderías de la nao de China y fue a hacer algunas compras
para luego revenderlas - Vamos a tener problemas aquí en este pueblo, hija.
Mira - le muestra el periódico que trae - Y hasta el nombre le cambiaron, ahora
no se llamará Pueblo de Todos los Santos sino Spurtown. - ¡ Qué nombre tan feo
! ¿ Y eso por qué ? - Presiento que las cosas se van a poner peor - camina
hasta la sala - Ya mataron al sheriff Villalba y pusieron a un americano en su
lugar - se sienta - ¡ Sabrá Dios qué es lo que sigue ahora ! - Andan diciendo
que fueron mejicanos los que lo mataron. - ¡ Mentiras ! Lo que quiere esta
gente es apoderarse de nuestras propiedades. - Deberíamos irnos a vivir al
Este. - De lo que no hay duda es que tendremos que mudarnos. De lo que no estoy
seguro es adonde- Se abre la puerta y entra un apuesto joven muy sonriente. - ¿
Que creen ? Me enteré que Ramona Moreno estuvo aquí. - ¿ La hermana de Felipe ?
- pregunta Analupe muy interesada. - Ajá - asiente él . - ¿ Qué no la envió su
mamá a un convento ? - Pues sí, pero como los están cerrando seguramente ahora
va a vivir en su hacienda y . . . por lo que oí se ha puesto muy bonita. -
Bonita su madre - interviene Ruy poniéndose de pie - Era la mujer más bella de
California. Todos fuimos pretendientes de Ramona Gonzaga en algún momento. -
También era muy rica - acota Analupe. - ES - enfatiza Fernando - Siguen siendo
los dueños de una de las haciendas más grandes de California. - Me gustaría
volver a frecuentarlos - dice Ruy - pero . . . ya me cansan los viajes - hace
una pausa y mira a su hija - Analupe, déjanos un momento, voy a hablar con
Fernando de negocios. - Con permiso caballeros - dice ésta saliendo. - Hijo,
creo que va a ser necesario irnos de . . . Spurtown - y le muestra el
periódico, éste lo toma y lee el nuevo nombre : Spurtown News.
En la hacienda.
Marta está trabajando en la cocina, aparece doña Ramona protestando . - No sé
en dónde se meten todos. Llevo horas llamándote. - Dispense señora, no oí nada
- se disculpa ésta. - ¿ No ha regresado Felipe de la esquila ? - El niño Felipe
no fue pa' allá. Salió a pasear a caballo con la niña Ramona. - ¡ Vaya ! ¡
Pasear a caballo ! ¡Cómo si no hubiera nada que hacer en la hacienda! . Hay que
vigilar las labores de los indios. - Si usted gusta yo le aviso cuando
regresen. - Sí, - acepta ésta volviéndose a la puerta pero antes - y llévame un
té al despacho - Marta queda preocupada.
En tanto en
el campo. - ¿ Jugamos a las escondidas como cuando éramos niños ? - propone
Ramona a su hermano . - No creo que te acuerdes de los caminos y las veredas,
te podrías perder - le contesta éste. Ella como toda respuesta se da vuelta,
cierra los ojos, pone su mano izquierda sobre ellos y con la mano derecha
comienza a señalar. - Por allá . . . está el arroyo - señala a otro lado - del
otro lado la cañada - Felipe va asintiendo al ver que no se equivoca - y para
allá está la hacienda. - Muy bien Ramona - la alaba - tiene muy buena memoria.
- Es que todos los días me acordaba de cada rincón, de cada piedra. A veces
cuando nos llevaban a meditar a la capilla lo que yo hacía era recordar mi
infancia . . . recordar todos los lugares donde fui feliz - mira a su alrededor
con placer - ¿ Qué ? ¿ Jugamos ? - Vale - acepta éste sonriente y va en busca
del caballo de Ramona. Doña Ramona está en el despacho revisando los libros de
contabilidad y contando monedas. Revisa los cajones en busca de unos papeles y
encuentra el diario de Felipe, lo toma en sus manos y lo observa pensativa.
Unos golpes en la puerta hacen que lo guarde con rapidez. - ¿ Quién ? - Soy
Marta, señora. - Pasa - Marta entra con una bandeja con el té pedido - Déjalo
aquí y retírate, que nadie me moleste, tengo que revisar unas cuentas. - ¿ Y si
viene el niño Felipe ? - pregunta sirviéndole el té. - Que me espere, yo lo
mando llamar. Tú sólo avísame. - Como usted diga señora - se retira del
despacho. Doña Ramona se levanta y pone la traba a la puerta. Vuelve a abrir el
cajón, saca el diario y resuelta se dispone a leerlo : " Hoy regresó
Ramona , durante años acaricié este momento, más nunca me imaginé que Ramona me
estos sentimientos . Estoy confundido" - doña Ramona se deja caer en la
silla espantada por lo que lee - " No debo permitir que se alberguen en mí
estos pensamientos pecaminosos " - sigue leyendo. Ramona llega cabalgando
hasta el borde del río, allí está Alejandro de espaldas a ella, con el torno
desnudo anudando sus botas. Ramona baja del caballo y se acerca a él lentamente
tratando de no hacer ruido. - Hola Ramona. ¿ Qué haces aquí ? - le pregunta aún
de espaldas. - Alejandro, ¿ cómo supiste que era yo ' - se sorprende ella. Él
se da vuelta y la mira. - Tengo buen oído, puedo reconocer los cascos de un
caballo a distancia. - Pero no sólo reconociste a Rubí, supiste que era yo y ni
siquiera volteaste. ¿ Cómo le hiciste ? - Es un secreto - le dice él sonriendo.
- ¿ Y no me lo vas a decir ? - Parece que alguien más viene hacia aquí - le
dice él. Observando tras de ella. Ella se da vuelta y mira sin ver nada. - De
seguro es Felipe , lo estoy buscando - le dice. - No, no creo. Es alguien que
viene a pie. - Yo no veo a nadie - dice ella mirando a su alrededor, él sonríe.
- Debe estar un poco más retirado. - ¿ Te estás burlando ? - No - se ríe él -
No. - Esta mañana te esperamos para ir a cabalgar. - No debo - le contesta
serio. - ¿ Por qué ? - Porque. . . - camina hacia un árbol de donde toma su
cinturón - porque vine a trabajar . . . en la esquila. La gente lo vería mal. -
Yo no. ¿ Qué tiene de malo que demos un paseo ? - pregunta ella. - Tú no lo ves
mal pero la gente habla. Los blancos piensan que los indios no somos personas
como ellos. - le responde él poniéndose el cinturón de espaldas a ella. - Esos son
prejuicios. Además Felipe y yo te invitamos. Nadie tiene por qué opinar. - No
está bien que hables conmigo - dándose la vuelta y clavando la mirada en su
rostro. - Sólo los viejos piensan como tú. - ríe ella. Él se adelanta un poco
sonriéndole. - No es una cuestión de edad. Los pieles rojas no somos bien
vistos en nuestra propia tierra. - Anoche te recordé de niño - le dice Ramona.
- ¿ Ah, sí. ? ¿ De qué te acordaste ? - se da vuelta y se inclina para tomar
sus collares. - De cuando Juan Canito nos llevaba a las montañas y jugábamos a
las escondidas. - ¿ Cómo le va padre Salvatierra ? - dice de pronto Alejandro
de espaldas como está a Ramona. Ramona se sorprende y mira tras ella : allí
está el padre. - Buenas tardes, hijos - saluda el padre. - ¿ Qué está haciendo
por aquí , padre ? - le pregunta Ramona intrigada. Alejandro se da vuelta a
verlo. - Es lo que yo debo preguntarte Ramona , ¿qué haces tú por aquí ? - ¿ Yo
? - le pregunta ella desconcertada. - Sí, tú. Sola, en un lugar apartado y
escondido y con un hombre medio . . . desnudo. Alejandro levanta la vista
molesto por lo que implica el comentario, Ramona mira a Alejandro sin entender
lo que pasa. Sandra S. Vallejos
Capítulo Nº 7
( 11 - 04 - 00 ) El padre Salvatierra llega al lugar en donde están
conversando Ramona y Alejandro. Ambos se saludan pero el padre recrimina a
Ramona por estar a solas, en un lugar apartado con un hombre medio desnudo .
Ramona se desconcierta y a Alejandro no le gusta la forma en que lo dice. En
ese momento llega Felipe al galope. - ¡ Ramona, por fin te encontré ! - le dice
- Pero, ¿ qué hacen todos aquí ? - pregunta intrigado. - Paseaba y por
casualidad llegué aquí - le dice el padre - Y para mi sorpresa tu hermana
estaba sola con Alejandro. - su tono es de censura. - Ramona y yo estábamos
jugando a las escondidas , como cuando éramos niños - le comenta sonriendo - y
supongo que se encontró con Alejandro, ¿ no es así ? - Efectivamente - dice
Ramona - ¿Y no veo cuál es el pecado tan grave que estoy cometiendo padre ? -
No, no hija, no estás cometiendo ningún pecado. Lo que sucede es que aquí es
muy diferente al convento y tienes que cuidarte. No está bien que una señorita
ande sola por los caminos - y mirando a Alejandro agrega - Te podría ocurrir
algo irreparable. - Eso es lo que le estaba diciendo - interviene él muy calmo
- no está bien que hable con un piel roja. Si me permiten - recoge sus cosas -
yo me retiro. - Todos se quedan callados observando cómo se va. - Parece que
fui injusto con ese muchacho - dice el padre dándose cuenta de su error. - Vete
a la casa con el padre - le dice Felipe - Luego los alcanzo, voy a la esquila.
- Ramona ha quedado muy seria. El Norteño está en la cocina terminando de comer
, más allá Margarita está haciendo algunas tareas. - Desde el otro día que te
quería decir algo Margarita - le dice él, ella se apresura a sentarse junto a
él en la mesa. - Pos . . . pos pa' luego es tarde Norteño - le dice con voz
trémula. - ¿ Sabes una cosa ? Yo pos . . . quiero platicar contigo - ella
sonríe feliz. - Primero pídele permiso a mi papá. - No huerca - ríe él - eso
sería como una compromiso. - Ah, ¿ qué tiene de malo el compromiso, pues ? -
pregunta perdiendo la sonrisa. - Pos todo - con un gesto negativo de su cabeza.
Ella se levanta enojada. - Mm. Entonces ya vete que me van a regañar por estar
aquí perdiendo el tiempo aquí contigo. - vuelve donde estaba trabajando. Entra
Marta. - ¿ Cómo estás Norteño ? - saluda. - Muy bien Martita. Ah, mira, tengo
que ir a llevarle alfalfa a las vacas - se mueve nervioso - Ahí nos vemos
Margarita - finalmente se despide pero ella lo ignora. Marta los mira
sospechosa. - ¡ Tú aquí apalabrando y doña Ramona echando lumbre porque nos
estuvo llamando y nadie le respondía ! - la regaña Marta pero ésta sigue en
silencio - Además ya sabes que a tu papá no le gusta que platiques con el
Norteño . - No es pa' tanto amá, nomás le estaba dando un taco. - con tono
triste. Marta la mira - Voy a terminar con mi quehacer allá en los cuartos. - Y
te das prisa porque luego te necesito aquí, ¿ eh ? Doña Ramona pasea leyendo
aún el diario de su hijo. " ¡ Dios mío ! No permitas que mi alma se manche
de estos malos pensamientos. Ramona, hermana mía " - lo cierra angustiada
ante lo que cree le está sucediendo a su hijo. - No, no puede ser. Felipe no .
Ramona y el padre llegan a la casa. Entran a la sala, Ramona se seca en sudor
de la frente y el cuello con un pañuelo. - Hicimos buen ejercicio hija . - Ah
!!, hace calor. Voy a pedir algo de tomar. - No, no. Espera Ramona, quiero
hablar contigo un momento. Siéntate por favor - ella así lo hace, él la imita -
Mira hija, yo te conozco casi desde que naciste, no me tocó bautizarte pero . .
. - ella se sorprende - ¿ Quién me bautizó, padre ? - el padre se sobresalta
ante la pregunta. - Ya . . . ya estoy viejo para acordarme de esas cosas pero
de lo que quiero hablarte ahora es sobre el pecado. - ¿ Ahorita ? - se extraña
Ramona. - Sí, sí. Mira hija, Dios tiene unas leyes pero la sociedad de los
hombres tiene otras. El señor es infalible y no se equivoca. Sus leyes son
universales y son perfectas. - ¿ Adónde quiere llegar padre? - le pregunta
Ramona. - Mira , una mujer joven y casta como tú, hija de quien eres no puede
relacionarse con cualquiera. - ¿ Se refiere a Alejandro ? - Bueno, a Alejandro
o a cualquier otro indio. Nosotros somos mejicanos y lo más conveniente es que
nuestros amigos y las personas con quienes hablamos tengan nuestras mismas
costumbres. - Yo no noto la diferencia. Ante los ojos de Dios todos somos seres
humanos. - Sí, sí, sí, ya se sabe - dice el padre nervioso - Mira, todos los
pájaros son pájaros, pero cada uno sigue a su parvada. Los cuervos no vuelan
con las palomas o los águilas no vuelan con las golondrinas. Son leyes de la
naturaleza. Bueno, pues lo mismo le ocurre a los hombres. - ¿ Quiere decir que
aunque Dios dijo que todos somos iguales, la naturaleza dice que somos
diferentes? - El padre se queda mudo ante este razonamiento tan claro.
Alejandro y
Felipe viene cabalgando a la hacienda. - ¡¡ Norteño !! -llama Felipe cuando se acercan
a los establos, éste corre hacia ellos - Encárgate de los caballos. - Sí patrón
- los toma de la brida y se retira. - Yo me voy a la esquila - dice Alejandro -
Con MI gente. - Alejandro - lo detiene Felipe - Tú y yo hemos sido amigos desde
niños y no me gustaría que desde ahora y después de tantos años nos
distanciáramos. - Los indios hemos aprendido a entender sus normas - le dice él
- Será mejor que nos veamos menos. - No, Alejandro . No estoy de acuerdo
contigo. Yo creo que nosotros como jóvenes que somos, tenemos que cambiar esas
ideas anticuadas y luchar por lo que creemos. Para mí tú eres mejor que muchos
blancos. ¿ Amigos ? - le pregunta tendiéndole la mano. Alejandro lo mira y se
la estrecha. - Amigos - pero se le nota que está dudando de ello. En Spurtown .
Frente al almacén del pueblo está detenido un carromato. Junto a él un negro
está intentando vender algo a un grupo de gente allí reunida. - Este elixir que
tengo en mis manos posee asombrosas propiedades curativas. Sirve como antídoto
contra el veneno de cualquier animal ponzoñoso. - ¡¡ Ey, tú !! - lo interrumpe
Merryl - a mí se me hace que tu brebaje no sirve para nada. - Le aseguro que sí
caballero y se lo voy a demostrar. - ¿ A sí ? ¿ Cómo ? - Fácil, permítame
probarle que mis palabras son ciertas - deja el frasquito, se dirige a la parte
trasera del carromato y de un recipiente saca una serpiente pequeña, que
muestra a todos - Mire, este reptil es muy venenoso. Si usted acepta que le
encaje los colmillos yo le daré el elixir y verá los resultados - la gente
alrededor ríe. - ¿ Se está burlando de mí o qué ? ¿ Cree que soy un payaso que
te va a servir de comparsa para todo este teatro? - y enojado le patea todos
los frasquitos del elixir. - Yo que tú mejor me iba a otro pueblo - le dice Davis
sacando su revólver - donde tengas gente más ingenua . A Sonora, por ejemplo. -
O mejor más lejos - interviene el Colorado - A África. - No queremos negros
aquí - dice Prescott adelantándose. El negro comienza a levantar los
frasquitos. - ¿ En qué te molesta Prescott ? - pregunta Doris - Déjalo ganarse
la vida. - Un momentito - dice Merryl - se me acaba de ocurrir una idea. Pásame
la serpiente Davis - éste se la acerca sonriendo - Vamos a probar el elixir - y
se acerca al negro que lo mira con terror. Doña Ramona se enfrenta con Felipe,
en el despacho . - ¿ Se puede saber qué pasa contigo Felipe ? - ¿ Conmigo ? -
se sorprende él - Sí, contigo. Estás desatendiendo tus responsabilidades. - ¿
Por qué dice eso madre ? - Deberías estar vigilando la esquila para preparar
los embarques. - Eso fue lo que hice - le contesta Felipe - Me levanté al alba
y luego fui a dar un paseo con Ramona. - Desde que llegó sólo te dedicas a
ella. Te has olvidado de la hacienda y hasta de mí. - le reprocha. - Es que mi
hermana acaba de regresar - intenta justificarse. - Y ya te está echando a
perder. ¿ Qué será cuando lleve aquí meses? Ya decía yo que lo mejor es que
permaneciera en un convento, lejos de aquí. - No, madre. No se lo permitiría. -
le contesta . Doña Ramona lo mira fijo ante semejante falta de respeto, él
mismo se sorprende por su reacción.
Ramona está
conversando con Marta en su cuarto. - Por un lado me siento muy contenta, el
campo, las flores, el río, Felipe, tú, pero por otro . . . por otro estoy muy
triste. - ¿ Su mamá ? - Sí nana, a ella le gustaría que estuviera encerrada
como en el convento y el padre Salvatierra no quiere que hable con los indios,
entonces yo no sé qué le voy a hacer. - Tiene que tener paciencia, niña. Con el
tiempo su amá se ablandará y entonces podrá salir de un lado pa' otro. Por lo
pronto me tiene a mí - le pone las manos a ambos lados del rostro. Ramona
sonríe - Mm, siempre que necesite algo. - Gracias nana - Ramona la abraza
fuerte. - Ramona. Ramona - se escucha la voz de su madre llamándola. Entra al
cuarto - Necesito hablar contigo. Te espero en mi cuarto. - Aquí también
podemos hablar - le replica ella. - Yo ya me iba señora - se apresura a decir
Marta saliendo de allí. - Apenas acabas de llegar y ya me estás causando
problemas. - ¿ Qué hice de malo ? - ¿ Se te hace poco ? Irte todo el día de
paseo con Felipe y quitarle el tiempo de sus labores. - Sólo fue un rato. A mi
hermano no lo veo desde la mañana. - De aquí en adelante no lo vas a ver en
todo el día. ¡ Déjalo trabajar ! Yo te voy a buscar cómo entretenerte en tus
ratos de ocio. - Sí mamá, como tú digas - asiente dócilmente ella. - Te dije
que no me hablaras de tú. - Usted disculpe - Ramona apenas puede dominar su
rabia. - Buenas noches - doña Ramona le da un beso en la frente antes de salir
. Ramona se queda viendo a la puerta muy enojada y exclama rabiosa. - ¡ No
puede ser ! ¡ Esto es peor que el convento ! En tanto en el despacho Juan
recibe instrucciones de Felipe. - Como usted ordene amo. Hoy mismo le digo a
Lucio y a Marcos que mande más gente . . . pa' el lado del arroyo. - Es todo
Juan . ¡ Ah ! Mañana tenemos que empezar con el embalaje de la lana de las
ovejas, para que estés al pendiente. - Estamos para lo que usted mande. ¿ Y la
niña Ramona ? ¿ Cómo está ? Hoy no la vimos pa' nada . - Bien. Ramona ha traído
la alegría a esta casa - dice suave - A la casa y a toda la gente . ¡¡ Uy !!,
mi vieja y la Margarita andan tan contentas. - Ramona también las quiere mucho.
- Bueno patrón, con su permiso. Ahí estoy afuera para lo que se le ofrezca. -
Gracias - Juan sale.
Felipe abre
el cajón del escritorio y saca su diario. Toma una pluma dispuesto a escribir
pero luego de una pequeña duda lo vuelve a guardar y cierra el cajón con llave.
En el patio de
la hacienda los indios están comiendo mientras escuchan a Don Pablo tocar el
violín. Ramona sale de la casa y al divisarlos lentamente comienza a dirigirse
hacia allí. Dentro de la casa Felipe se acerca al cuarto de su hermana y golpea
la puerta. La llama, vuelve a insistir, se preocupa al no obtener respuesta. En
tanto Alejandro ve venir a Ramona, se pone de pie y luego de dudar camina hacia
ella. Don Pablo deja de tocar al advertirlo. Alejandro y Ramona se detienen a
cierta distancia, ella le sonríe suavemente al igual que él , da media vuelta y
vuelve sobre sus pasos. Él se queda viéndola, Don Pablo se acerca a su hijo, le
toca el hombro, éste se da vuelta y lo mira. Se observan en silencio. Felipe
sale de la casa y ve venir a Ramona - ¿ Dónde andabas ? Te estoy buscando -
Ramona detiene su marcha, lo mira sonriente y lo abraza impetuosa. Se separa y
lo mira . - Te quiero mucho Felipe - le dice volviéndolo a abrazar. Él posa sus
labios en su mejilla cariñoso pero retrocede sorprendido por lo que siente al
hacerlo. - Vete a dormir - le pide suave. - Pero es que sentía la necesidad . .
. - Por favor, vete a dormir. - ella asiente y entra a la casa. Felipe queda
allí mirando la noche perdido en sus pensamientos. En tanto don Pablo interroga
a su hijo. - ¿ Por qué nubes vuelan esos pensamientos Alejandro ? - Éste no le
responde - Tu silencio habla más que un montón de palabras. - No. No es nada,
padre. - Hijo, vi como miraste a la señorita Ramona y con esos ojos no se mira
a la hija de una patrona. - Pero es una mujer. - Sí, una mujer blanca. No es
piel roja como tú, como nosotros. No te corresponde mirarla de esa forma . . .
por menos, a muchos le han dado una arroba de azotes. - Padre, el corazón es un
cazador solitario. A veces se pierde y busca su presa en monte ajeno. - le
contesta simplemente. Don Pablo se preocupa por todo el amor que descubre en
esas palabras. Doña Ramona está en su cuarto sentada en la cama con los pies en
una palangana mientras Marta le vierte agua sobre ellos. - Últimamente me ha
dolido más la pierna Marta. - Debiera de ver al doctor señora - le aconseja
ésta quitando la palangana. - ¿ Para qué ? De todas maneras nunca estaré bien.
Cuando me viene el dolor maldigo el día en que esa yegua endemoniada se
desbocó. - Yo también me acuerdo - dice Marta secándole los pies - Antes diga
que puede volver a caminar. - Por mi ley Marta, no por los médicos. Ellos no
saben nada, son de una ignorancia . . . - suspira mientras se pone de pie - Me
siento inquieta, la llegada de Ramona me ha puesto mal. - ¿ No veo por qué ?
Ella es muy buena. - No es que Ramona sea mala, pero recuerda que trae en la
sangre . . . - ¡ No lo diga señora, no lo diga ! - ayudándola a abrir la cama -
Mejor duérmase y no piense más en eso. - Con Ramona, el fantasma de Angus
O'phail ha vuelto - se saca la bata y se acuesta - Lo siento muy cerca, ¿ por
qué me persigue Marta ? - pregunta angustiada. - Porque usted todavía lo quiere
- le dice Marta. - ¡ Pero está muerto ! - A veces se quiere más a los muertos
que a los vivos - Nunca me pude arrancar ese amor. - Lo sé, señora. - comienza
a apagar las velas - Pero yo creo que ya va siendo hora de dejar a los muertos
descansar en paz. - Tal vez tengas razón. Todo el mundo piensa que soy muy
fuerte, inclusive el padre Salvatierra me dijo que se me ha endurecido el corazón.
Pero la verdad es que por dentro me siento como esa flama ( dice refiriéndose a
la flama de las velas que está apagando Marta ) temblorosa y fugaz.- Cierra los
ojos desesperada. El padre Salvatierra está en la capilla terminando de rezar.
Aparece Felipe y le coloca la mano en el hombro sobresaltándolo, se arrodilla
junto a él . - Hijo, ya te hacía en el quinto sueño. - No padre, no puedo
dormir - Pero, ¿ qué haces aquí a estas horas ? ¿ Qué te sucede ? - Mi
conciencia no me deja en paz. Quiero confesarme. - ¿ Tan grave es que no puede
esperar hasta mañana ? - Sí padre. - Siéntate hijo - ambos lo hacen - Aquí
frente al creador dime tus pecados. - Padre . . . no sé cómo decirlo pero . . .
en mi corazón está floreciendo un sentimiento que a la vez me hace muy feliz y
muy desdichado. - Dime hijo. - Es Ramona padre . . . creo que no la quiero como
se quiere a una hermana.
Capítulo Nº 8
( 12 - 04 - 00 ) El padre Salvatierra está en la capilla terminando de
rezar. Aparece Felipe y le coloca la mano en el hombro sobresaltándolo, se
arrodilla junto a él . - Hijo, ya te hacía en el quinto sueño. - No padre, no
puedo dormir - Pero, ¿ qué haces aquí a estas horas ? ¿ Qué te sucede ? - Mi
conciencia no me deja en paz. Quiero confesarme. - ¿ Tan grave es que no puede
esperar hasta mañana ? - Sí padre. - Siéntate hijo - ambos lo hacen - Aquí
frente al creador dime tus pecados. - Padre . . . no sé cómo decirlo pero . . .
en mi corazón está floreciendo un sentimiento que a la vez me hace muy feliz y
muy desdichado. - Dime hijo. - Es Ramona padre . . . creo que no la quiero como
se quiere a una hermana. - No te entiendo Felipe. - Quiero decir que siempre
quise a mi hermana, que tenía mucha ilusión de su llegada pero ahora que ha
regresado no sé . . . nunca había sentido algo así - sonríe al recordarla - Es
tan bonita, tan atractiva . . . que ha despertado en mí algo diferente al
cariño natural entre hermanos. - Te conozco bien Felipe y creo que tienes un
corazón muy noble y puro y lo que ahora te sucede con Ramona es casi natural -
Felipe lo mira confundido - O sea que al no tratar a otras jóvenes de tu edad,
Ramona ha sacudido tus instintos dormidos de hombre. - No sé padre - dice
angustiado - me siento como un monstruo. Con tal de no tener un mal pensamiento
con mi hermana sería capaz de quitarme la vida. - Yo te decía el otro día que
deberías casarte. Busca oportunidades para conocer a otras muchachas y cásate.
Sólo eso podría curar tu desasosiego - Felipe lo escucha desconcertado. -
Entonces . . . ¿ no estoy en pecado padre ? - No, no hijo. Eso se te pasará -
se pone de pie, Felipe se arrodilla ante él. El padre lo absuelve de sus
pecados y lo bendice . El rostro de Felipe muestra todo su tormento. Por la
mañana. Alejandro y Pepe se están preparando para ir a la esquila. Pepe
descubre el talismán que su amigo lleva al cuello y se lo señala. - ¿ Y eso ? -
Alejandro lo toma en su mano. - Un regalo de Manuela. - Llegaste muy contento a
la esquila y ahora te veo desanimado. ¿ Te pasa algo ? - Nada - le contesta
arreglando su montura - Nada importante - No me mientas. Si no fuera nada
importante andarías como otros años, cabalgando por la pradera y cazando
liebres con nosotros. Ahora sólo trabajas, duermes y no hablas con nadie. - De
veras no me pasa nada, vámonos - y de un salto monta su caballo. Felipe está en
la sala tomando su sombrero y el fuete. - Felipe - lo llama su hermana al
verlo. - ¿ Qué tal Ramona ? - Te estaba buscando desde hace días pero parece
que no vives en esta casa. - Es que tengo mucho trabajo - le dice él muy
nervioso - Ya estamos embarcando la lana de las ovejas para enviarlas a Santa
Bárbara - intenta pasar pero ella lo detiene. - ¿ Qué te pasa Felipe ? Siento
que me rehuyes. - Es . . . tu imaginación - se pone más nervioso aún - ¡ Cómo
no voy a querer verte ! - ¡ Pues no parece ! Primero no te separabas de mí y
ahora te me escondes como si fuera yo el diablo. - ¡ Qué cosas dices Ramona !
Tú sabes que eres lo más precisado en mi vida - ella le sonríe y acercándose lo
besa en la mejilla. - Entonces llévame de paseo, ¿ sí ? Mi mamá no me deja
salir sola y ya me cansé de rezar novenarios, de tejer, de bordar . . . ¡ Por
favor ! Me aburro mucho - él está incómodo. - Para que no te aburras mi mamá
está preparando una fiesta en la cual . . . - Ya lo sé - lo interrumpe ella -
me mandaron a hacer un vestido precioso, pero falta mucho para eso . . . ¿ Me
llevas de paseo ? - se le acerca cariñosa. Ándale - le suplica , él cede por
fin. - Está bien. Vámonos - ella sonríe feliz y tomándose de su brazo salen
juntos. En tanto en el despacho doña Ramona se encuentra dando indicaciones a
Lucio. El padre Salvatierra sentado frente a ella espera que termine tomando
una taza de té. - Estas son las últimas invitaciones de la fiesta. Vete al
Pueblo de Todos los Santos - entregándole un sobre - y entregas esta invitación
a la familia Coronado. Estas otras son para que las lleves hasta Santa Bárbara
- tendiéndole otras dos. - Como usted ordene, señora. - Dile a Juan Canito que
te dé las provisiones necesarias para el viaje. - Lo que usted mande, patrona .
Padre - dice dirigiéndose a él que se pone de pie. Lucio le besa la mano. - Ve
con Dios, Lucio - lo bendice. - Gracias padre . Con permiso - y sale del
despacho. - Por ahí andan diciendo que al Pueblo de Todos los Santos ahora lo llaman
Spurtown - le comenta el padre dejando su taza en la bandeja - Ya sólo falta
que a nosotros también nos cambien el nombre. - Yo le voy a seguir llamando
Pueblo de Todos los Santos hasta que me muera - replica ella - y seguiré siendo
Ramona Gonzaga viuda de Moreno hasta la tumba. - ¡ Ay hija !, eres muy valiente
pero los nuevos dueños de este país son los americanos y me pregunto por cuánto
tiempo vamos a poder permanecer en este suelo. - La hacienda tiene sus títulos
de propiedad debidamente legalizados por el tratado de Guadalupe Hidalgo y
desde años antes por el rey de España, ¡ jamás me iré de aquí ! - Hablando de
irse, el que se va soy yo, hija.
Ya oficié
los bautizos de los nuevos críos y los matrimonios del año de la hacienda. ¡ Me
quedan pocas ocupaciones ! Y tengo que volver a la misión de San Juan
Capistrano. - Yo le rogaría padre que se esperara unos cuantos días más.
Quédese a la fiesta. - ¡ No, no, no ! ¡ Dios me libre ! Yo ya no estoy para
esos trotes. - Usted sabe que yo tampoco soy afecta a esos jaleos. Desde que
murió Alonso, mi marido, en esta casa no ha habido una sola fiesta. - Pero en
esta ocasión es más que conveniente - opina el padre - Desde que se te ocurrió
a mi me pareció una gran idea porque Felipe y Ramona necesitan relacionarse con
jóvenes de su edad. Sobre todo Felipe. - ¿ Por qué cree que lo hago padre ?
Usted sabe que no duermo desde que leí el diario de mi hijo. - Felipe es
incapaz de un acto de impureza - le dice categórico, ella asiente. - Lo sé, lo
sé . . . la que tiene la culpa es ella . . . Ramona. Éramos tan felices
mientras estuvo en el convento. - Ella es una muchacha inocente que ignora las
inquietudes que ha despertado en su hermano - la defiende él pero doña Ramona
no parece estar de acuerdo. Spurtown. Oficina del sheriff. Merryl está parado
frente a un espejo admirándose la estrella que le han colocado en el pecho.
Green está haciendo lo mismo con Davis. - Con esta estrella los comisiono como
ayudantes del sheriff de Spurtown . - Han hecho una buena labor muchachos - los
alaba Thomas - por ejemplo el susto que le metieron al negro ese que llegó al
pueblo, el tal Memphis. - ¡ Qué bueno que lo echaron ! - dice Green - Ya con
los indios y con los mejicanos tenemos bastante. - ¡ Lo hubiéramos colgado ! -
exclama el Tuerto. - Tranquilo Merryl. Ta habrá oportunidad de levantar un
patíbulo, pero dentro de la ley - señalando a un hombre gordo que está allí. -
Felicidades sheriff - le dice éste - apenas hace dos semanas que es usted el
nuevo sheriff de Spurtown y las cosas ya se ven diferentes. - Así es señor
Douglas - interviene Thomas - por eso nos gustaría que trabaje con nosotros.
Necesitamos un asesor legal para poder llevar a cabo nuestros planes. - Mire
Douglas - le dice Green - lo que nos conviene es contar con el apoyo del pueblo
de Spurtown. Sería de gran utilidad que un grupo de civiles nos ayudara en
ejecuciones, linchamientos, en todo. - Ah, no será tan difícil sheriff - dice
Thomas - Cada vez es más fácil convencer a nuestra gente de echar a los
mejicanos de este país. - Bueno, pues brindemos por nuestros planes - propone
Green. Davis se apresura a buscar más vasos mientras Merryl abre la botella. -
Por Spurtown - brinda Douglas levantando su vaso - por California y por la
Unión Americana. El negro Memphis está en el campo conversando con un indio
alrededor de una fogata. Le ha contado lo sucedido en Spurtown. - Lo bueno es
que la víbora que llevaba no era venenosa sino esos blancos me habrían matado.
- Merecías castigo por ser tramposo - le dice el indio. - No soy tramposo. Ese
elixir es una tradición antigua pero la verdad . . . nunca había tenido que
probarlo. - California es inmensa pero no tiene lugar para un negro como tú o
un indio como yo. - Dime Lince Solitario , ¿ qué tiene de malo un negro ? -
Blancos no quieren a indios ni a negros porque no los ven como frutos de la
naturaleza. Ellos se creen los únicos dueños de todo lo creado.
Ramona y
Felipe pasean por el campo. - No me vuelvas a abandonar Felipe - le pide
tomándose de su brazo. - Ahora que termine la esquila tendré tiempo para ti de
nuevo. - ¿ Y Alejandro ? ¿ No lo has visto ? - Todos los días . - Deberíamos ir
a buscarlo. - No Ramona, no lo debemos distraer de sus ocupaciones - ella pone
cara enfurruñada - Además, a nuestra madre no le parecería. - No lo va a saber
- le dice pícara, él no puede evitar reírse. - Está bien, vamos - concede. -
Eres muy bueno conmigo Felipe, eres el mejor hermano que hay en el mundo - y le
da un beso en la mejilla, él deja de sonreír y queda impresionado por el impacto
que le produce ese beso. En casa de Juan Canito. Marta está g guardando
provisiones para Lucio. - Lucio - lo llama Juan desde el dormitorio. - ¡ Eh ! -
Vas a tener que dormir en el monte - apareciendo en la cocina - algunas noches
así que ten cuidado. Ahí te puse un remedio que es rete- bueno para el piquete
de escorpión y la mordida de víbora. - Gracias Juanito. - Esto es algo de
dinero - tendiéndole una bolsita - para que te vuelvas a aprovisionar de
regreso. Tare los encargos del amo. - ¿ Y las balas ? - ¡ Qué ? ¿ No llevas ya
suficientes ? - Pues me gustaría llevar más por si me encuentro algún maloca
por ahí. - Está bien - toma una bolsa de un cofre - Lucio toma, úsalas sólo si
alguien te quiere matar. - Bueno, ya me voy - toma la bolsa con comida que le
preparó Marta - Adiós pues. Adiós Martita. - Ve con Dios Lucio - lo saluda
ella. - Cuídate - le pide Juan. Lucio sale. - Por eso me pongo tan mal cuando
no regresas temprano - le dice Marta preocupada - Hay tanto peligro allá afuera
Juan . - No hay cuidado mujer. Ándale tráeme mi tecate. Tengo que volver a
hacer una ronda para revisar que nadie haya roto cercas - Marta sale presurosa.
En Spurtown. Jack Green, el doctor Thomas y el doctor Douglas están sentados a
una mesa del saloón conversando. - Yo estoy por la acción directa - dice Green
- si nos esperamos a que los políticos nos den permiso nos vamos a tardar años
traer reses a California. - Sí - concuerda Thomas - lo malo es que antes
necesitamos echar a los ovejeros de aquí. Ya ve que el agua que beben los
borregos no les gusta a las vacas - Douglas lo escucha preocupado. - Esos
grasientos no tienen visión. Las reses han sido el progreso de Tejas y tendrán
que ser el progreso de California - Green mira a Douglas que está muy
silencioso - ¿ Usted que opina Douglas ? - Yo que soy un hombre de leyes
prefiero que se actúe en lo posible dentro del campo legal. - ¡¡ Bah !! -
reacciona Thomas. - Hay que actuar con cautela - sostiene Douglas. - La cautela
es de co . . . - empieza Thomas pero se interrumpe cuando llega Prescott y deja
un vaso ¿ de leche? sobre la mesa - . . . de cobardes. - La cautela es
estrategia - coincide Jack - pero tampoco voy a esperar que los políticos
decidan. Voy a mandar a Merryl, a Davis y a los otros hombres de confianza para
que tiren la cerca de los mejicanos. - ¿ Las cercas ? - pregunta Douglas algo
asustado. - Sí, las cercas. Para que se les desparramen sus ovejas por todo
California a esos terratenientes arrogantes. Ya ven como trataron a Davis, le
despedazaron la espalda a latigazos - Douglas parece todavía más preocupado al
darse cuenta que esos hombres están hablando realmente en serio. La cocina de
la hacienda. Marta está allí cocinando. Entran Margarita y Delgadina. - ¡ Pos
ande andabas Margarita ! - la regaña - Te voy a tener que amarrar un cordel . ¡
Ando busca y busca y búscatele ! - ¡ Ay, amá !, pos no le dije que iba a lavar
al río. - Siempre tiene pretexto. - Vimos a la señora grande en el árbol - dice
Delgadina. - ¿ A doña Ramona ? - Pos, ¿ cuál otra ? - acota Margarita. - ¿ Es
cierto que hay un muertito enterrado ahí ? - pregunta la niña. Tanto Marta como
Margarita quedan petrificadas. - ¿ Quién te dijo eso ? - pregunta muy tensa
Marta. - Margarita - Marta mira a su hija airada. - ¿ Por qué le dices eso a la
niña ? - Pos, eso es lo que dicen todos - se defiende ella. - ¡ Te prohibo que
lo vuelvas a repetir ! ¿ Me oyes ? - Está bien. Está bien - Marta se acerca a
Delgadina. - Ahí no hay ningún muerto Delgadina, son cosas que inventa la gente
sin quehacer . Doña Ramona está sentada bajo el árbol donde está enterrado
Angus. Se dice : - Quizás lo mejor sea decirle la verdad a Ramona . Tal vez en
ese momento consiga que me dejen en paz estos rencores Angus . Y su mente
retrocede en el tiempo, cuando ya con su hijo nacido decide abandonarlo todo e
irse con Angus. Mientras guarda sus cosas entra Marta que se alarma al ver lo
que hace . - Pero , ¿ qué hace señora ? No me diga que piensa irse con el
irlandés. ¿ Qué va a ser del niño ? - Felipe es mío y me lo llevaré - le contesta
ella tomando al niño en brazos - Cuando le dije a Angus que estaba embarazada a
él no le importó. Me prometió darle su apellido. No sé cómo no me fui con él
entonces. - Sosiéguese señora. Sosiéguese. - No Marta, no. Déjame por favor. -
¡ Por favor, señora ! - le suplica Marta arrodillándose a sus pies - ¡ Parece
que perdió el juicio ! - Es que estos dos años son Angus sabiendo que está vivo
han sido un infierno - deja al niño sentado en la cama - No es que Alonso, mi
esposo, no sea hombre de bien pero al que quiero es a Angus. - ¡ Ese irlandés
es un demonio ! - se enoja Marta - Cuando terminó la guerra y vino por usted se
volvió rete-pendenciero. - Por la decepción Marta - lo justifica ella - Porque
me encontró casada. - Por . . . por lo que sea pero todo el mundo llegó a verlo
ahí, tirado en las cantinas y de duelo en duelo tentando a la muerte. - No me
importa. - Espere señora, es que . . . hay algo peor . - ¿ Qué ? - Pos . . . el
irlandés vive con una piel roja - doña Ramona retrocede por el impacto de las
palabras. - ¡ No ! Eso es mentira, lo dices para que no me vaya . - No señora,
no. Se lo juro por lo más sagrado de mi vida. No se lo habíamos querido decir
por respeto pero . . . Angus O'phail desde hace tiempo que anda con una yahí.
La escena regresa a doña Ramona sentado bajo el árbol como sintiendo nuevamente
el dolor de esa verdad dicha por Marta hace tanto tiempo. - Sin embargo Angus,
acabamos viviendo juntos, tú bajo este árbol junto a mí, en mi hacienda. - y
poniéndose de pie echa una última mirada a esa tierra y con paso lento se
dirige hacia la casa. Ramona y Felipe acaban de llegar al río. - No vayamos por
aquí - le dice Felipe - este río es muy engañoso y tiene partes muy rocosas. -
Ay, vamos - lo apura ella - ¿ qué puede pasarnos ? - No, no estoy seguro. - ¡
Ay, hombre ! No está tan hondo. Vente, vamos - y lleva hacia el río su caballo
- Vamos Rubí - Felipe la mira asustado, ella mete su caballo al agua y . . .
éste comienza a corcovear nervioso - ¡ Felipe ! ¡ Rubí ! - grita ella. - ¡
Ramona ! - exclama él desde la orilla. - Felipe - lo llama desesperada y en ese
momento cae. - ¡ Ramona ! - grita Felipe bajándose del caballo... ... y
corriendo a rescatarla pero no puede alcanzarla ya que la corriente la
arrastra. Alejandro aparece en ese momento y al ver la situación se lanza sin
dudar a las aguas del río. Después de luchar contra las rocas y la corriente
logra sacarla de allí, Felipe sólo observa la escena desde la orilla. Alejandro
toma a Ramona en brazos, ella lo mira a los ojos en silencio, él queda prendido
de su mirada un largo momento y luego la pasa a brazos de Felipe. - Voy a hacer
una fogata - les dice Alejandro apartándose de ellos. Ramona todavía muy
asustada mira a Felipe quien la besa en la mejilla y la aprieta muy fuerte
contra su pecho. Sandra S. Vallejos
Capítulo Nº 9
( 13 - 04 - 00 ) Ramona se ha caído al río , Alejandro escucha sus gritos y
se lanza al agua para salvarla. Luego de luchar contra la corriente logra
rescatarla y sacarla de allí. La sostiene unos segundo en sus brazos mirándose
a los ojos. Luego se la entrega a Felipe que ha observado toda la escena pero
todavía no logra salir de su parálisis. Va a encender una fogata.
En la hacienda
el padre Salvatierra y doña Ramona están comiendo. - Lo ve, padre. Ramona me
desobedeció. Les prohibí salir sin mi permiso y distraer a Felipe de sus
obligaciones. - Es que no puede permanecer aquí encerrada día y noche - le dice
el padre - Tienes que comprender que viene de estar muchos años enclaustrada y
tiene ansias de libertad. - Lo hago por su bien, porque hoy en día hay más
peligros en la hacienda ? - Pero tienes a los indios. - Sí, a esos emplumados,
a los gambusinos y ... - hace una pausa angustiada - y a mi hijo. El padre la
mira alarmado por las implicancias que tiene este comentario. Alejandro ha
encendido un fuego. Ramona tiene puesto el chaleco de Felipe quien le está
revisando una pequeña heridita que tiene en la cabeza. - No te pasó nada. Sólo
fue un rozón. S i no hubiera sido por Alejandro no sé que habría pasado. Ramona
mira a Alejandro muy fijo, parece muy tímida - Los oí pasar- dice Alejandro -
luego escuché los gritos de Ramona. - Te debo la vida Alejandro - le agradece
ella con voz suave, él la mira tierno. - No me debes nada. - le dice con una
sonrisa - Lo mismo hubiera echo por cualquier persona. - Ambos se quedan
mirando en silencio, parecen no poder apartar sus miradas. Felipe se
desconcierta un poco. - Se está haciendo tarde - les dice poniéndose de pie -
Mejor será regresar a la casa. - ayuda a que Ramona se levante, Alejandro no se
mueve de su lugar pero eleva la vista y la sigue mirando. Una gran cantidad de
cercas derribadas, Juan y el Norteño las descubren. - ¡ No sé quién demonios se
volvió a meter en la propiedad ! - protesta el Norteño observando el destrozo -
Es el cuento de nunca acabar. - Tenemos que informarle al amo Felipe - dice
Juan - ¿ Voy ? - No, vamos. Antes que se haga tarde. En otro sector se los ve a
Davis y Merryl dirigiendo a un grupo de hombres que enlazando las cercas las
están tirando. - Tiren todas las cercas que puedan - se escucha decir a Davis -
Dense prisa, que los mejicanos pueden descubrirnos. - A poco que le tienes
miedo a esos piojosos - le dice Merryl. - Si te hubieran agarrado a latigazos
como a mí, también les tendrías miedo. Ellos ya me conocen y me la
sentenciaron. Si nos encuentran al primero que van a ahorcar es a mí. - No
vienes solo, Davis. - Como si viniera. A ti no te tengo la menor confianza. La
otra vez huiste como conejo asustado y me dejaste a merced de esos . . .
SALVAJES. - Un día nos vamos a vengar de lo que te hicieron y entonces te
demostraré que no soy ningún cobarde. - A quien más rabia le tengo es a la
Dueña. El hijo ya me había perdonado pero ella ordenó que me azotaran. El tal
Lucio, ese que me azotó, se la tengo guardada también. Mucho más, se ha
desatado una tormenta y está lloviendo mucho, doña Ramona está mirando por la
ventana, muy nerviosa por los truenos. - Serénate, Ramona Gonzaga - le dice el
padre mientras toma un café - Vamos rezando un rosario para que te calmes. La
oración proporciona mucha paz interior. - No estoy como para rezos ahorita,
padre. Siempre le he temido a los rayos - en ese momento cae uno, ella se
sobresalta. - El rayo es muestra de la magnificencia divina, hija. - Usted lo
dirá , padre. Pero a mí me aterroriza . En ese momento llegan Ramona y Felipe
totalmente empapados. - ¡¡Estaba preocupadísima por ustedes!! - los regaña muy
enojada - ¿Se puede saber dónde demonios andaban? - ¡ Bendita sea tu pureza,
madre santa ! - exclama el padre espantado y haciendo la señal de la cruz - ¡
Nunca convoques a las fuerzas del mal ! - No estoy como para sermones, padre -
le dice doña Ramona - ¿ Y tú ? - mirando a Ramona - ¿ Por qué vienes en esas
figuras ? - Bueno, es que fuimos al río y ... - No la regañe, madre - la
interrumpe Felipe - Ramona sufrió un accidente y casi se ahoga. - No la
defiendas. Es una desobediente. Le prohibí salir sin mi permiso. Mira lo que le
sucedió , en castigo a su rebeldía. - Yo creo que estás alterada, hija - interviene
el padre - Deja que Ramona vaya a cambiarse las ropas y luego hablas con ella.
Se puede resfriar. - Estuvo a punto de ahogarse, madre - vuelve a decir Felipe
- Se metió en el río y de no haber sido por Alejandro hubiera perecido. - ¿ Qué
Alejandro? - ¿ Cuál va a ser, madre ? El hijo de don Pablo de Asís. - ¡¡ Ese
indio !! ¡¡Sólo eso me faltaba !! Que ahora relaciones a tu hermana con esa
clase de gente. - Alejandro es mi amigo - grita Felipe - No hable así.
En ese
momento cae otro rayo, doña Ramona pega un salto dejando caer su bastón. Ramona
corre en intenta agarrarlo pero doña Ramona la detiene. - Déjame - le dice de
mal modo - Vete a tu cuarto a cambiar y que venga Marta. - Ramona se pone muy
mal ante el trato de su madre, da media vuelta y empieza a retirarse. Felipe
intenta detenerla pero ella se da vuelta, mira a su madre y le dice: - De haber
sabido que mi vida en esta casa iba a ser así, mejor me quedo en el convento.
Doña Ramona la mira con ira ante semejante comentario. - ¡ Ramona ! - grita Felipe
intentando seguirla. - ¿ A dónde vas Felipe ? - lo detiene su madre. - ¿ Por
qué la trata tan mal ? ¿ Qué le ha hecho ? No le quiero faltar madre, pero me
parece que es muy injusta con ella. - ¿ De cuándo acá, los hijos juzgan a sus
padres ? - Perdone usted, madre. Pero es que ... - ¡ Felipe ! Si tu hermana me
vuelve a contestar con esa insolencia, la voy a encerrar a pan y agua. Punto -
Felipe la mira muy enojado y se retira. - ¡Se lo dije padre ! En mal hora
regresó. Felipe nunca me había hablado así. Está hechizado por ella En tanto
Ramona se ha metido en la cama. Marta se encuentra con ella. Ramona estornuda y
tose. - Nana, ven. Siéntate tantito - le dice señalando un lugar a lado suyo en
la cama - ¡ No !, ¡ cómo cree !.Su amá puede venir y ver que me tomo esas
confianzas. No. - Ándale, siéntate por favor tantito - le insiste Ramona - ¡Ven
!- Marta finalmente accede. - Si la veo muy contenta. - Sí, nana. Lo estoy. Eso
es lo que quiero decirte - Se inclina y toma sus manos - Gracias al accidente del
arroyo, Alejandro me tomó en sus brazos. - ¿ Qué dice niña? - se espanta Marta
levantándose . - Que Alejandro me cargó y cuando lo tuve cerca sentí algo en el
pecho, una emoción que jamás había sentido. Casi se me salió el corazón. - ¿
Alejandro, el indio ? - Sí, nana. Él me salvó. Lo que no entiendo es por qué
Felipe no me ayudó. Se quedó como paralizado. - ¡ Pobre del amo , Felipe!, se
ha de haber sentido rete mal. - Pero, ¿ por qué ? - Es que le tiene pavor al
agua. Se ha de haber sentido todo desesperado de no poderla ayudar. - Yo tenía
la idea de que mi hermano era muy osado . - ¡ Y lo es ! Lo que pasa es que . .
. cuando usted se fue al convento, un día el niño Felipe se metió al río a
nadar, pero llegó una corriente y se lo llevó. Lo arrastró hartas millas,
cuando lo sacaron estaba todo morado, sin sentido, con la panza hinchada de
tanta agua que tragó. - ¡ Qué horror ! - dice Ramona angustiada - Yo no sabía
eso. - Desde entonces él siente vergüenza por su miedo y no hay poder humano
que se lo pueda quitar. - ¡ Pobrecito ! Aunque hay algo que le tengo que
agradecer, porque gracias a sus miedo Alejandro me cargó. - ¡ Ay, niña !. No
diga esas cosas ni de guasa. Usted es una señorita decente y Alejandro es un
indio. - Pero un indio muy bien parecido - le dice Ramona sonriendo , estornuda
- ¿ No te parece ? - Dios me libre que se me haga buen mozo un piel roja.
Se ve a don
Pablo observando la lluvia desde la ventana de la cabaña que tiene asignada. La
cierra y le dice a Alejandro que está afilando su cuchillo. - La lluvia con
truenos en primavera es mal presagio. Este aguacero va a durar toda la noche y
no es bueno para la labor. - ¿ Qué ? - pregunta como despertando - Desde que
llegamos a la esquila te has vuelto sordo. Estás aquí pero tu espíritu está en
otra parte. - Estaba pensando - ¿ En qué ? - Cosas. Como por ejemplo, ¿ por qué
poco a poco nos hemos ido conformando con ser sirvientes? Antes éramos los amos
y señores de estos valles. Ahora no solamente perdimos eso sino también nuestro
orgullo. - Alejandro, tienes mucho que aprender. A veces la humildad es
sobrevivencia. Tú eres mi único hijo y cuando yo muera serás mi sucesor y ser
jefe de los yahís no te va a ser fácil, si no desechas la soberbia que hay en
tu corazón. - No es soberbia, padre. - Hijo, soy tu padre y te conozco. Lo que
tienes es que tu corazón se está rebelando porque has puesto tus ojos en una
mujer blanca. No des cabida a esos sentimientos, la tribu no te lo perdonaría -
Alejandro no contesta nada, se queda pensando. ( corte comercial ) - Te voy a
contar una historia Alejandro. La historia de Tehua, una india yahí como
nosotros. Se fue con un hombre blanco que venía de lejos por barco. - ¿ Por qué
me cuenta eso ahora, padre ? - Calla y escucha. Angus era un carapálida que
venía de un lugar llamado Irlanda y que se fue a vivir con Tehua. Ella repudió
a los nuestros y eso le costó la vida. - ¿ Cómo lo sabe ? - Yo la sepulté.
Tehua era una india muy vivaz, con ojos muy grandes y su pelo, color ala de
cuervo. Murió muy joven - Sigo sin entender por qué me lo cuenta ? - Porque
historias entre blanco e indio siempre acaban mal. Doña Ramona se encuentra en
su habitación rezando y asustándose cada vez que escucha un trueno. Golpean la
puerta. - ¿ Quién ? - Yo, madre. ¿ Puedo pasar ? - se escucha a Felipe. - Entra
- él lo hace diciéndole. - Vi luz y por eso me atrevía a tocarle. Ya debería
estar dormida, madre. - No, esta noche no voy a dormir. No podría, el ruido de
los truenos me espanta el sueño. - Siempre con eso, madre - dice Felipe tomándole
las manos. Ella se suelta y le dice: - ¡ Pero mira nada más cómo vienes, estás
empapado !Deberías cambiarte y meterte en la cama. - Quería darle una disculpa
por lo de esta tarde. Tanto Ramona como yo le faltamos el respeto. - Eres muy
noble.
En cambio
Ramona ni se apareció por aquí. - Se llevó un susto muy grande. Estuvo a punto
de ahogarse. - Porque es muy osada, como lo fue su padre y muy imprudente. -
Estuvo en un peligro muy grande y yo... no me atreví a ayudarla. El río ,y a
pesar de mi volunta, el miedo me paralizó. - ¡ Ves en que predicamento te mete
tu hermana! Gracias a Dios que no te echaste al agua porque si algo te hubiera
sucedido jamás la hubiera perdonado. - Si no fuera por Alejandro, quién sabe
qué le hubiera pasado a Ramona. De solo pensarlo se me hiela la sangre. - Si me
hubiera obedecido no habría ocurrido nada. Tu hermana es muy rebelde y por eso
tengo que tener mano dura con ella. - Ramona es más temperamental que yo. Es
como usted. - ¿ Cómo yo ? - Sí, mi hermana tiene el mismo carácter que usted. -
Ramona no puede ser como yo - dice ella categórica. - ¿ Por qué se pone así,
madre ? Ella es su hija, ¿ qué tendría de malo que se le pareciera? - Ya te
dije que salió a su padre. Anda, vete a descansar que mañana vas a tener un día
arduo. Felipe se acerca a ella y le da un beso en la frente. Le desea buenas
noches. Sale dejándola con sus pensamientos - Ramona se parece a ti, Angus, no
a mí - dice en voz alta. Muestran la escena de la noche en que Angus murió. Se
la ve a ella arrodillada junto a su cuerpo, Juan parado tras ella y Marta con
la pequeña Ramona en brazos. - Señora, ¿ qué hacemos ? - le pregunta Juan -
Déjenme a solas con él. - Pero, señora. - protesta Marta. - Te digo que me
dejen - se retiran ambos - Angus, Angus - le da un beso en los labios y lo
abraza sollozando . La escena vuelve al cuarto y a doña Ramona llorando por
esos amargos recuerdos. Continúa la lluvia.
En el cuarto de
Ramona, Felipe la está visitando, él está sentado y ella a sus pies tratando de
sacarle una bota. - Te vas a resfriar. Deberías quitarte la bota. - Sí, ahorita
que me vaya a dormir - le dice incómodo y deteniéndola. - ¡ Qué puntada irte a
revisar cercas con esta tormenta ! - le dice con un suspiro. Toma una toalla y
le empieza a secar la cabeza - Eres un loco. - Acabo de estar con mi madre.
Deberías darle una disculpa. - ¿ Por qué ? Yo no le hice nada. - Tienes que
aprender a tratarla Ramona. Nuestra madre es buena. - A veces siento como si
ella me odiara. Es diferente contigo que conmigo. - ¡ Ah, porque yo soy hombre
! Una mujer es diferente, no puede gozar de la misma libertad . - ¿ No me digas
que tú también piensas eso, Felipe ? - se indigna ella. - Lo que quiero que
entiendas es que una muchacha tan bonita como tú, no puede andar sola por el monte
y por los caminos. Tú sabes, una mujer corre todo tipo de peligros - Ella está
parada con los brazos cruzados y un gesto de enojo en la cara - Prométeme que
le vas a pedir perdón a nuestra madre. - Lo voy a pensar - le dice enojada, lo
mira, le sonríe muy pícara y corre a abrazarlo. Se separa inmediatamente y le
dice - ¡ Ay, estás echo una sopa ! Vete a cambiar. - Hasta mañana , Ramona. -
Hasta mañana. - ¡ Qué pases buena noche ! - Felipe - lo detiene ella - ¿ A ti
no te molesta que hable con Alejandro, verdad ? - ¿ Por qué me preguntas eso ?
- Bueno, es que a mi nana, a mi nana le parece que eso está mal. - Alejandro es
mi mejor amigo, pero ahora ya no sé qué decirte. Tú eres una mujer y no es bien
visto que te lleves con él - suspira - Desafortunadamente ya no somos los niños
que podíamos jugar con quien quisiéramos. - ¡ Es una pena ! A mi me gustaría
ser su amiga como siempre. - Ya es hora de dormir - le da un beso en la frente-
¡ Qué pases buenas noches ! - y se retira. - Gracias - le dice ella y su rostro
se suaviza, está pensando en lo ocurrido en el río con Alejandro. Juan y Marta
se encuentran en la cocina de su casa. Ella le da un café. - ¡ Échale más
piloncillo a este café, mujer ! - exclama luego de darle un sorbo - ¡ Esta
noche, los diablos andan sueltos , Marta ! . De nuevo derribaron las cercas. -
Esos no son los diablos, pa mí que son bandidos. - Me preocupa Lucio. No debí
dejar que se fuera solo con las invitaciones. - se escuchan truenos más fuertes
que hacen estremecer la casa. - Primero, Dios, llegará con bien - Marta se
acerca a la ventana, la abre y mira hacia fuera. - Todavía hay luz en el cuarto
de doña Ramona. No ha de poder dormir. Ya ves como se pone en las noches de
tormenta.- le dice - No es para menos si en una noche así fue cuando murió el
irlandés. ¿ te acuerdas ?
- ¡ Cómo olvidarlo
!Todavía no puedo creer lo que fue la casualidad. Esa mismita noche estaba
agonizando el general Moreno. Doña Ramona perdió a su marido y al irlandés el
mismo día. - Era el destino, Marta. - Lo único bueno de aquella noche es que
llegó a la hacienda la niña Ramona. - Ambos sonríen ante el recuerdo. Doña
Ramona está sentada frente a su tocador. El viento hace abrir las ventanas.
Ella se estremece y asustada toma su rosario. - ¿ Por qué no me dejas en paz,
Angus ? ¿ Por qué te fuiste de este mundo y no te puedes ir de mi corazón ? -
Se pone a rezar. Sandra S. Vallejos
Capítulo Nº
10 ( 14 - 04- 00 ) Ramona está rezando en su cuarto. - Señora de los
Ángeles, te doy las gracias por haberme salvado la vida. Te pido que me
ilumines, tengo miedo de lo que me está pasando. Cuando Alejandro me mira, me
estremezco de pies a cabeza. Pero ya oíste lo que dicen los demás. Alejandro es
sólo un indio. Yo no debo posar mis ojos en él. Felipe está en el despacho escribiendo
en su diario. - Otra vez volvimos a salir Ramona y yo. Durante varios días
estuve evitando su compañía. ¡ Pobrecita , no entiende por qué ! .Líbrame
señor, de esta extraña obsesión porque hoy cuando la abracé en el río, sentí un
aguijón y estuve a punto de besarla. Deja de escribir, se pasa las manos por la
cara y dice en voz alta. - ¡ Qué voy a hacer, Dios mío ! Es el día siguiente.
Se ve a Alejandro subiendo desde el río hasta donde dejó su cuchillos y su
chaleco. Siente los pasos de alguien y sin mirar dice: - Ramona - con tono
seguro. - Equivocado - dice Margarita apareciendo con una canasta con ropa para
lavar. - Margarita - pronuncia con tono desilusionado. - Ahora sí le atinaste -
le dice ella - ¿ Qué ? ¿ La esperabas a ella ? - No. Claro que no - dice él
tomando su chaleco. - ¡ Ay, no te hagas ! Pues si oí perfectamente como dijiste
Ramona. Alejandro la mira, saca su cuchillo del tronco donde lo había dejado
clavado y diciéndole " Tengo que ir a la esquila " se dirige hacia su
caballo . - A lo mejor ella no lo sabe, pero tú la estabas esperando. Estoy
segura - le insiste Margarita. - ¡ Ahí nos vemos ! - le dice él . Monta su
caballo de un salto y se aleja. - Adiosito - le dice ella con una sonrisa.
Felipe está dentro del corral con los borregos, tiene uno pequeño en sus
brazos. - Amo Felipe - se acerca Juan - Me dijo don Pablo de Asís que quiere
hablar con usted. - ¿ Sobre qué ? - Pues, no le sé decir. Llega Ramona llamando
a Felipe . Ambos hombres la saludan. - ¿ Qué vas a hacer hoy ? - Lo mismo de
diario: trabajar - le dice él - Voy a hablar con don Pablo y hay otros
menesteres que hacer. - Mmm, ¿ y más tarde ? - No lo sé. - Pues, hoy va a ser
otro día muy triste - de golpe estornuda. - Estás resfriada. Lo mejor es que te
metas a la casa. - ¿ Por qué estás tan serio ? - Perdóname, es que ando muy
atareado. Amaneció todo encharcado y tengo que arreglar los tejebanes que se
cayeron anoche por la tormenta. - Bueno. Prométeme que me avisas cuando
regreses. - Te lo prometo - le dice muy serio. Ella se va. Felipe queda
mirándola. - ¡ Qué linda se ha puesto la niña Ramona ! - le dice Juan sonriendo
. - Sí, Juan. Está muy bonita. Doña Ramona está en el despacho intentando abrir
el cajón donde Felipe guarda su diario pero está cerrado con llave. Se la ve
muy fastidiada .Golpean a la puerta. Es el padre. - Pase, padre - dice ella
abriendo la puerta que estaba con cerrojo. - ¿ Estás ocupada, hija ? - No, no,
de ninguna manera. Pase y siéntese. - Gracias, hija. - el padre lo hace - Ahora
sí, ya estoy por irme, hija. - Insisto, padre. ¿ Por qué no se toma unos días
más de descanso ? - No, hija, no, no . Voy a descansar mucho cuando me muera y
Dios no lo quiera, pero presiento que ya me falta poco. - Ni lo diga, padre.
Usted nos va a durar muchos años. - Soy un viejo y los viejos tenemos que ir
yéndonos para dejarle el campo a los jóvenes. Pero, te noto ojerosa, hija. ¿
Qué sucede ? - Nada, padre. Estoy cansada. Anoche no pude pegar el ojo. Ya
sabe, mi terror a los rayos. - Eso sí está mal. - Le quiero hacer una pregunta.
- ¡ Tú dirás ! - ¿ Se ha confesado Felipe con usted en estos días ? - le
pregunta inclinándose hacia él . - ¡ Sí ! ¿ Qué no lo viste comulgar esta
mañana ? - Padre, es que yo ... quiero saber qué le dijo. - ¡ Pero en qué
cabeza cabe, Ramona ! - se levanta indignado el padre - ¡ Cómo se te ocurre
pensar que yo rompería el secreto de confesión ! Felipe está en la cabaña de
don Pablo, éste le tiende un cilindro de cuero, de su interior Felipe saca unos
papeles. - Son documentos muy antiguos - le dice Felipe mirándolos - pero
legítimos, con sellos del rey de España. Avalan la propiedad de la tribu de los
yahís. - Yo no entiendo mucho de esas cosas. - Mire, don Pablo. Aunque los
americanos no quieran ,hay un tratado que le da valor a estos documentos. Las
tierras yahís son de ustedes y si hay algún problema con estos papeles, ustedes
las pueden reclamar como suyas. - Si son tan importantes, me gustaría
esconderlas en alguna parte de la hacienda . Aquí es más seguro. Quiero su
venia. - Si eso lo tranquiliza don Pablo, yo no tengo ningún inconveniente - le
dice devolviéndole el cilindro. - Gracias, amo Felipe - le dice Pablo
volviéndolo a guardar.
En el pueblo,
Lucio llega a la casa de Ruy Coronado y le entrega a la mucama la invitación a
la fiesta en honor de Ramona. Cuando se la lleva a Lupe, ésta se pone muy
contenta ya que hacía mucho tiempo que no hacían una fiesta allí. Se ve a Jack
Green, sus ayudantes y varios hombres cabalgando por las tierras de los Moreno.
- No puedo creer que todo esto pertenezca a los Morenos- dice Jack - Llevamos
horas trotando - con un catalejo otea el horizonte - Esta tierra es inmensa. -
Se lo dije sheriff. Es demasiada propiedad para una sola familia - le dice
Davis. - Peor que eso, Davis. Una familia de extranjeros. - Deberíamos de
llegar hasta el río - dice Merryl - Ahí fue donde Davis encontró la pepita de
oro, sheriff. - ¡ No ! - dice Davis - eso está muy cerca de la casa. Nos
podrían descubrir y ... además a mí ya me conocen. - ¡ Gallina ! - le dice
Merryl. Davis hace ademán de sacar una pistola. - Alto, Davis - ordena Jack - Y
tú Merryl, ya deja de hacer chistecitos. Lo único que tenemos a nuestro favor
es la unión porque somos mucho menos que ellos. - Los podríamos agarrar por
sorpresa - dice Merryl. - No quedaría ni nuestro pellejo - le dice Davis - Son
muchos. - Los podríamos amedrentar de otras maneras. Por ejemplo, me pregunto
como andarán sus títulos de propiedad - Vuelve a sacar el catalejo y mirar el
lugar. Ramona está junto a Marta en la cocina, ayudándola a cocinar. Está
cortando unos tomates. - ¡ Ay, niña ! ¡ No sé que me da verla en la cocina ! -
le dice Marta. - Déjame ayudarte, nana.
En el convento
aprendí a cocinar. - Sí, niña, pero aquí no está bien. Pues, para eso estamos
nosotros. No sé que vaya a pensar su amá. - Mmm. Algo malo seguro. Todo lo que
yo hago le disgusta. ¿ Sabes hacer chile en " hogada " ? - le
pregunta entusiasmada. - No, niña - le dice Marta. - Te voy a enseñar cómo. Me
dio la receta una monja que venía de Puebla - Marta la mira como diciendo de
dónde - De puebla, nana. De Méjico. - le dice Ramona riendo - Voy a ver si
tienes todos los elementos - y se dirige a la despensa. - ¡ Ramona ! - exclama
Margarita entrando a la cocina con el canasto de ropa lavada - ¡ Qué milagro
que te dejas ver ! - ¡ Ay, Margarita ! ¡ No seas tan escandalosa ! - la regaña
su madre. - ¿ Qué me darías por un secretito que te traigo, eh ? - le pregunta
Margarita a Ramona muy misteriosa. - A mí no me interesan los chismes ,
Margarita - le dice Ramona. - ¿ Ni de Alejandro ? - le dice. Ramona se da
vuelta enseguida a mirarla. Marta se sobresalta. Ramona se le acerca
rápidamente y le pregunta ansiosa. - ¿Dime, ¿ lo viste ?- Margarita asiente con
la cabeza - Margarita, te vas a meter en un lío por mitotera - le dice su
madre. - Martita, ven, ven. - le dice Ramona tomándola de la mano y llevándola
a la despensa. Búscame los chiles, las nueces, las granadas y ahorita ...
El sheriff se encuentra con sus secuaces junto a una de
las cercas, se ven borregos en el lugar.
- Se van a morir
de la rabia los mejicanos - dice Davis. - Jálenle, duro - les grita el sheriff.
Sus hombres tienen enlazadas con sogas las cercas y las vuelcan - ¡ Qué junten
esos borregos , para que se dispersen !
Ramona está
caminando con Margarita por la galería de la casa. - A ti sí te lo puedo
confesar. ¡ Pero no se lo vayas a contar a nadie ! - le advierte - Mmm, no. Te
lo juritito por ésta - le dice Margarita besándose los dedos juntos. -
Alejandro me parece muy atractivo - le confiesa. - ¡ Pero es un indio Ramona !
- le dice Margarita sorprendida. - Ese es el único problema . En ese momento se
escucha a Marta que llama a Margarita. Ésta le dice que tiene que ir a colgar
la ropa. Antes que se vaya Ramona la detiene y le vuelve a decir. - Recuerda
que lo que te dije es sólo entre tú y yo. Es un secreto de amigas. - Mmm,
tranquila. Si yo no soy soplona - le dice Margarita yéndose. Ramona sigue
caminando sola por la galería muy pensativa. En eso levanta la vista y se
asusta al ver a su madre parada en un extremo de la galería mirándola seria.
Juan se encuentra mirando un caballo, llega Felipe al galope gritando su
nombre. - Juan, Juan - ¿ Qué pasa patrón ? - Prepárate a Marcos, el Norteño y
unos peones porque están derribando las cercas. Dale armas y balas suficientes.
- ¿ Cuántos ? - A unos diez - le dice dirigiéndose a la casa. El Norteño se
encuentra conversando con Margarita, mientras ésta cuelga la ropa. Llega Juan
buscándolo porque lo necesitan. Norteño se va, Juan se queda unos segundo
mirando a su hija muy serio. Felipe se encuentra en la sala cargando un arma
acompañado de Ramona, su madre y el padre. - Alejandro los vio y envió señales
de humo a don Pablo - les está contando - Por eso sé que están derribando las
cercas. - ¿ Quién te va a acompañar ? - Juan Canito, Marcos, Norteño y otros
peones. - ¡ Virgen purísima ! - dice el padre - ¿ Y cuántos son los bandidos ?
- No lo sé. - No vayas a tener piedad de ellos, Felipe. Que reciban una lección
que los aleje de una vez por todas de aquí - le ordena su madre. - No se
preocupe, madre. Yo sé cómo tratarlos. - Ten cuidado, por favor, Felipe - le
dice Ramona - No vayas a arriesgarte demasiado. - Voy a cuidarme por ti, Ramona
. - le dice Felipe tomándole las manos y besándoselas. A su madre no le gusta
el gesto. - Espera muchacho - lo detiene el padre - La bendición . Felipe se
acerca, la recibe, luego besa su mano, la de su madre y se detiene unos segundo
frente a Ramona mirándola. Luego se va. Doña Ramona se acerca a la puerta,
Ramona tras ella le dice : - Mamá, quizá no sea el momento oportuno pero quería
pedirle perdón por lo de ayer. - Bien lo has dicho, ahorita no es el momento.
Deja tus niñerías para otro día. ¿ Qué no ves lo que está pasando ? - le
contesta su madre con tono duro. - Creo que tu mamá tiene razón, Ramona. Mejor
deberíamos orar para que todos regresen con vida - interviene el padre viendo a
Ramona tan mal con el reto. - Felipe, hijo mío. Cuídalo, Dios mío. - dice doña
Ramona y dirigiéndose a su hija - Tráeme mi rosario, Ramona - Ella sale sin
decir palabra. Felipe se ha reunido con sus hombres y Alejandro. - Mira,
Alejandro. Yo salgo primero con mi grupo y tú después con el resto - le dice
luego de observar por el catalejo a los hombres que están tirando las cercas -
Cuando lleguemos a ese árbol, nos comenzamos a separar. - De acuerdo - ¡Listos,
muchachos ? - pregunta Felipe con su pistola en alto. - Listos, amo - le
contesta Juan
Se lanzan
al galope hacia donde están los bandidos. Unos segundos después lo hace
Alejandro con los que quedaron. Ambos grupos comienzan a disparar. Jack se
cubre el rostro con un pañuelo al sentir los disparos, lo mismo hacen sus
hombres. Comienzan a responder los disparos. Alejandro con uno de sus disparos
alcanza a uno de los hombres de Green que cae muerto. Todos continúan
disparando. Jack logra herir a Felipe en un brazo, quien cae del caballo.
Alejandro llega junto a él y le hace un torniquete para detener la sangre.
Luego vuelve a su caballo y sigue la persecución. Green logra subir a un
caballo y comienza a escapar, Juan lo persigue y cuando Green cae de su caballo
y comienza a buscar su arma por el suelo, lo alcanza y le apunta. - ¿ Adónde
crees que vas, maldito ? - le dice . Green se queda quieto, de espaldas a él .
- Me llamo Juan Canito - le dice bajándose del caballo y apuntándole con el
arma - Apréndete este nombre porque te voy a llevar a la tumba - Jack se da
vuelta y lo mira, se levanta y lo enfrenta. - Si lo haces, te vas a arrepentir-
todavía tiene el pañuelo que le cubre el rostro - ¡ No sabes con quién te estás
metiendo, grasiento ! - Guárdese sus amenazas. Y empiece a rezar, ya se empieza
a sentir el calor del camino al infierno. Un disparo detrás de él lo distrae y
Jack aprovecha para patearle el arma, la cual se cae. Jack toma su arma y le
apunta para dispararle pero no sale el tiro. Al seguir escuchando disparos
decide huir. - Un día nos volveremos a ver y te juro que te mataré , grasiento
- le dice . Sube a su caballo y escapa. Juan encuentra el arma y le dispara
pero no lo alcanza. Llega el resto de los hombres que le preguntan cómo está.
Dicen de seguirlos pero Juan dice que no, ellos van como alma que lleva el
diablo pero está seguro que van a volver. Mejor van a ver qué pasó con el amo
Felipe.
En la casa, doña
Ramona está rezándole a la virgen, en su cuarto. - ¡ Por lo que más quieras,
señora mía ! - dice - Haz que mi hijo regrese sano y salvo. Que no le vaya a
pasar nada. Mi hijo es todo lo que tengo, no me lo vayas a quitar, señora. En
tanto Ramona está desesperada esperando en la sala. Escucha el galope de
caballos, mira por la ventana. - Ya vienen, niña - dice Marta entrando con una
luz. - Bendito sea Dios. - Pero hay malas noticias - la detiene Marta antes de
que salga. - Dime, nana. Dime, ¿ qué pasó ? - Mataron a uno de los peones y
parece que hirieron al niño Felipe.- Ramona se sienta impactada por la
noticia. Sandra S. Vallejos
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Capítulo Nº
11 ( 17 - 04 - 00 ) Marta le avisa a Ramona que ya vienen, que ha muerto un
peón y Felipe fue herido. Ramona se sienta en el sofá de la impresión. Se
recupera rápidamente y le dice a Marta. -
No se lo digas a mi mamá. - ¡ Se
lo tengo que decir, niña ! - Está bien,
pero que lo traigan para acá. ¿ Y los demás como están ? - pregunta ansiosa.
Marta se detiene como comprendiendo el por qué de la pregunta y le contesta.
- Alejandro está bien, niña. - Ramona
cierra los ojos del alivio. - Gracias,
nana - y se vuelve a dirigir a la ventana.
En el medio del
campo Jack Green y sus hombres han hecho un fuego para protegerse del frío.
Tienen uno de los hombres herido, están intentando quitarle la bala. - Yo creo que este no llega a Spurtown - dice
Merryl - Para mí que no pasa la noche - ¡ Ya, sácale esa bala ! - le dice Jack
impaciente. - Ya lo intentamos sheriff
pero es imposible. Sangra mucho - le dice Davis - La bala se metió bien
adentro. - ¡ Qué mala pata ! Es el
único que tenía mujer e hijos. - dice Merryl -
¡ Malditos !- exclama Jack y toma a Davis de la pechera de la camisa -
Pero tú tienes la culpa desgraciado . -
Pero, ¿ yo por qué ? - Corrieron
como gallinas. Lo dejaron solo a merced de esos asesinos - le dice soltándolo.
- Sheriff, si nos hubiéramos quedado,
nos matan a todos. - Menos mal que maté
a uno de ellos y herimos a otros. Pero voy a regresar con hombres de verdad. De
pronto los que están con el herido se quedan quietos. Merryl apoya la oreja
sobre su pecho. Está muerto. - Ahora
sí, hermano. Estabas sufriendo mucho - y le tapa el rostro con su sombrero. Todos
quedan muy afectados. Alejandro y Juan entran en la sala trayendo a Felipe en
andas. - Aquí, pónganlo aquí - les dice
Ramona indicando el sofá . Felipe se queja - Felipe, ¿ qué te pasó ? - le
pregunta arrodillándose junto a él. -
Solo fue un rasguño. No es nada - le dice Felipe con apenas un hilo de
voz. - Juan, ve a traer alcohol, vendas
y a Marta para que nos ayude a curarlo - a Felipe le dice acariciándole el
cabello - Te vas a poner bien. ¡ No debiste arriesgarte tanto! Pero yo te voy a
cuidar. Voy a estar contigo día y noche hasta que te recuperes. - Gracias, Ramona. Eres el mayo tesoro que
tengo. - le dice jadeante y parece desmayarse . - Felipe, Felipe - lo llama ella desesperada, levanta los ojos hacia
Alejandro. - No te preocupes. Le di un
bebedizo que da sueño. Perdóname. Me hubiera gustado que fuera a mí al que
lastimaran - se altera - ¡ No puede evitar que le dieran un balazo ! - No es culpa de nadie Alejandro. Yo sé que si
hubieras podido lo hubieras evitado. Felipe vuelve a quejarse mucho. Lo miran
- ¡ Ay, yo lo veo muy mal ! - Permíteme - le dice Alejandro tomando su
lugar junto a él. Le revisa la herida - Él me dijo que fue un rasguño pero no
es así. Tenemos que extraerle la bala. -
¡ Entonces hay que mandar traer un doctor ! - No. Llegaría hasta mañana y no podemos esperar. Yo se la voy a
extraer. - Estuve rezando por él. .
Tenía miedo de que le pasara algo. ¿ Tú ? ¿ Estás bien ? - le pregunta
mirándolo de muy cerca. Aparece doña Ramona seguida por el padre. - Hijo, mi niño. ¿ Qué te ha pasado ? - dice
desesperada arrodillándose junto a él. -
Está inconsciente, señora - le dice Alejandro - Se expuso mucho, por eso
uno de los blancos le pudo dar un tiro. -
Fuiste muy valiente, hijo mío. ¡ Me siento muy orgullosa de ti ! - ¿ Los demás están bien ? - le pregunta el padre.
- Un peón murió. - ¿ Por qué no protegiste a mi hijo, Alejandro
? - lo acusa - Señora, hice todo lo que
estuvo a mi alcance. - ¿ Por qué te
tenía que pasar a ti ? A ti, que eres mi único hijo - Ramona la mira
sobresaltada y herida al escuchar esto. En tanto el Norteño , Marcos y otros
hombres traen el cadáver del gringo que mataron envuelto en una especie de
esterilla. Lo tiran en el piso del establo. -
Hay que darle cristiana sepultura - dice Marcos persignándose. - Pues yo lo dejaría fuera - dice Norteño -
Para que se lo comieran los coyotes. -
El amo Felipe se enojaría -
Pues, este sombrero es una chulada - dice el Norteño tomando el sombrero
del gringo y sacudiéndole el polvo. -
Es gorro de gringo - le dice Marcos - además es mala suerte usar prenda
de difunto. - Bah! ¡ Qué va a ser ! Si
es mi trofeo de guerra - dice poniéndoselo. Alejandro está revisando nuevamente
la herida de Felipe. - No sé , padre,
me parece que sería mejor mandar por el médico - dice doña Ramona - y esperar a
mañana. - Pero ... está desangrándose -
le dice el padre mirando a Alejandro que le hace señas negativas con la cabeza
- Señora, si esperamos puede morir -
interviene Alejandro. - ¡ Confía en
Alejandro, mamá ! Él cree que le puede extraer la bala. Doña Ramona mira a Juan
que está parado junto a Marta, detrás del sillón. Ramona y Alejandro hacen lo
mismo. - Está bien - acepta finalmente
- Felipe, Felipe me oyes ? - Sí, madre
- le dice éste débilmente. - Alejandro
te va a extraer la bala. - Está bien -
dice Alejandro - No perdamos más tiempo. Vamos a acostarlo en el pido. Muevan
esta mesa por favor. Ayúdame Juan. Ramona, el padre y Marta sacan la mesita del
centro de la sala, Juan ayuda a Alejandro y entre los dos levantan el cuerpo de
Felipe y lo apoyan sobre el piso, doña Ramona le coloca un almohadón bajo la
cabeza . - Juan, algo para el brazo -
pide Alejandro y éste le alcanza otro almohadón. Marta les acerca una palangana
con agua. Ramona se sienta a su lado, Alejandro rompe la camisa a la altura de
la herida del brazo izquierdo. - Pásame
la lámpara, por favor- dice Alejandro y al padre le pide wisky. - Felipe, Felipe, mi hermano. Tengo que hacer
esto ¿ está bien ? - le pregunta . Éste asiente con la cabeza. Alejandro se la
levanta y le da a tomar el wisky. Le ponen un trozo de cuero en la boca para
que muerda y Alejandro con su cuchillo comienza a hurgar en la herida buscando
la bala. Felipe grita del dolor. Tanto Ramona como su madre cierran los ojos al
escucharlo. - Coraje, hijo. Coraje.
Coraje y saldrás adelante - le dice su madre. Todos observan la labor de
Alejandro con cara de dolor. El padre reza. La escena ahora nos muestra a
Ramona y Alejandro sentados frente a frente en una mesa de la cocina. Ramona
está tomando un té y Marta está sirviendo otro en una taza. Alejandro mira
fijamente a Ramona, ella lo mira sobre el borde de la taza. Marta los observa
de reojo y mueve la cabeza. - Tómate
esto Alejandro - le dice Marta llevándole el té - Tiene un poquitito de
aguardiente. Eso ayuda a dormir. - Gracias,
Marta - y toma el té mirando a Ramona, quien también lo mira fijo. Marta toma
un velón de la mesada y le dice a Ramona. -
¿ Viene niña ? - Ahorita te
alcanzo, nana - Marta se va resignada. Ambos la observan hasta que sale y luego
vuelven a mirarse en silencio. - Yo
también debo irme - finalmente dice Alejandro - Ya va a amanecer. Mi padre ha
de estar esperándome. - ¿ No le
avisaron nada ? - Sí, claro. Él sabe
que estoy bien. Pero ... estará preocupado de todas formas - Se miran unos
segundos más. Alejandro hace ademán de levantarse. - Gracias por curar a Felipe - se apresura a decirle Ramona - Ya te
debemos otro favor. Primero salvaste mi vida y ahora la de mi hermano. - No me deben nada. Felipe es mi mejor amigo.
Yo haría cualquier cosa por él. - De
todas formas gracias - le dice ella mirándolo a los ojos. Él la observa en
silencio, apenas esboza una sonrisa. -
Bueno, buenas noche Ramona - le dice levantándose . - Buenas noches - le dice ella casi en un
susurro. Él camina hasta la puerta, se detiene y volviéndose la observa antes
de retirarse.
En el cuarto de
Felipe se encuentran doña Ramona, el padre y Marta. Doña Ramona le pasa un paño
húmedo por la frente. Felipe parece muy inquieto. - Marta, te voy a pedir que te quedes a dormir aquí, en la casa
grande. - Sí, señora. - Por ahora puedes retirarte. Si algo se me
ofrece te llamo. - Con su permiso,
señora - le dice empezando a irse. -
Marta- la llama - ¿ Ramona ya se fue a dormir ? - Se quedó en la cocina tomándose un té - Dile que ya se vaya a su cuarto. - Cómo usted mande , señora. Doña Ramona se
inclina sobre su hijo y le da un beso en la mejilla. - Felipe, hijo mío - le dice acariciándolo -
Te vas a aliviar. Te vas a aliviar muy pronto, ya verás. - Hay que dejarlo descansar - le dice el padre
acercándose. - Mañana a primera hora
voy a mandar por el doctor Oviedo. Quiero que lo revise. - No estaría de más, hija. Pero yo creo que
Alejandro hizo un muy buen trabajo. El muchacho es muy hábil. - De todas maneras, voy a mandar traer al
médico. No me tranquilizaré por completo hasta que tenga la opinión del doctor.
- Por gracia de nuestro señor
Jesucristo tenemos a nuestro Felipe bien. Ya ves, al peón le dispararon en la
cabeza y está muerto. - ¡ Ni lo diga
padre ! De sólo pesar que a mi hijo le pudo haber pasado me da escalofrío.
- Realmente nuestro señor ha sido muy
generoso con nosotros. Así que mañana domingo, será misa de difuntos pero
también será para dar gracias a Dios por haber salvado a Felipe. Felipe vuelve
a quejarse, su madre le acaricia la cabeza. -
Hijo - Madre- llama él con
apenas voz. - Aquí estoy Felipe,
contigo - le dice sin dejar de acariciarlo - No me voy a separar de ti. - ¡ Madre !. Quiero ver a Ramona. Doña Ramona
mira al padre quien le observa preocupado. En eso se abre la puerta y entra
Ramona. - Todavía andas levantada- la
regaña su madre- Ordené que te fueras a dormir. - Sólo venía a ver como sigue Felipe - le dice Ramona acercándose a
la cama y acariciándole el pelo. -
Ramona, perdóname. Perdóname, Ramona - dice Felipe sin abrir los ojos
delirando de fiebre. Ramona mira a su madre y al padre sin entender por qué
dice eso. Ellos parecen muy preocupados. Al día siguiente están sonando las
campana.
En el pequeño
cementerio de la hacienda se está por enterrar el cuerpo del peón muerto. Doña
Ramona está allí al igual que muchos de los empleados . El padre está
bendiciendo el cuerpo. - Recibe señor,
en tu seno, el alma de este buen hombre que murió en el cumplimiento de su
deber y dale a su familia cristiana resignación en este trance. Amén. Doña
Ramona mira a la esposa del peón y le dice: -
No te va a faltar nada. Ni a ti ni a tus hijos. Seguirán viviendo en la
hacienda como si viviera tu marido - y dirigiéndose al resto - Los sirvientes
que me son fieles nunca padecerán miseria en la hacienda de los Moreno. Los
demás empiezan a retirase. Don Pablo y Alejandro se acercan a ella. - ¿ Cómo le va don Pablo? - Es un honor para mí saludarle, señora. No la
hemos visto por la esquila. - He tenido
otros menesteres pero, uno de estos días sin falta haré mi visita acostumbrada.
- Con gusto la invitaremos a comer
venado. - Gracias don Pablo. Alejandro.
- Sí, señora Me gustaría que fueras a
la casa y veas a Felipe. Tu curación ha sido casi milagrosa. Así que quiero que
tú mismo le cambies los vendajes. - el padre la escucha muy interesado. - Si usted lo manda, señora. Sólo necesito
encontrar las hierbas adecuadas para que se recupere. - Confíes en Alejandro - le dice don Pablo -
Él conoce muy bien los remedios para bala. -
Ya me di cuenta, don Pablo. - Ambos se retiran. El padre se acerca.
- ¿ No que ibas a mandar por el médico,
hija ? - No va a ser necesario, padre.
Con la curación de Alejandro parece que fue suficiente. Ramona está en el
cuarto de Felipe dándole una sopa. -
Anda - le dice - toma un poquito más de ese atole. Te va a sentar muy
bien . - Gracias, Ramona. Con una
enfermera así, voy a esta bien antes de lo que cante un gallo. - ¡ Qué bueno que ya re sientes mejor ! Anoche
nos diste un susto. - Ya me lo imagino
. ¿ Y mi madre ? - Fue a acompañar a
los familiares del peón que murió en el zafarrancho. - ¡ Qué pena ! - suspira Felipe- Es la primera
vez que algo así ocurre en la hacienda. Me siento responsable. - No, no, no. Al contrario. Te portaste muy
valiente. Arriesgaste tu vida. Diste el ejemplo. Y aunque me duele mucho lo que
le pasó al peón, no puedo evitar darle gracias a Dios porque tú estás vivo.
- Eso quiere decir que me quieres mucho
Ramona - le dice él complacido por las palabras de ella. - Eres mi único hermano. - No sé, yo te quiero más que si fueras mi
hermana - le dice besándole la mano - Quiero decir que eres lo que más quiero
en la vida. - Mmmm, no creo que me
quieras más que a mi mamá. - A ti te
quiero de otro modo. - A mi me pasa
igual. Te tengo un cariño muy especial Felipe. Bueno, ¡ no es que no quiera a
mi mamá ! , pero tú has sido tan considerado conmigo que si no estuvieras aquí
yo sería muy infeliz. Felipe la mira sonriendo sin decirle nada . Ella se ríe y
se levanta. - Bueno, voy a llevar esto
a la cocina - y levanta la bandeja con la sopa - Luego regreso. Mientras,
descansa un poco, eh. - Gracias - le
dice sonriendo. Ella le tira un beso desde lejos. Él parece verdaderamente
feliz.
Marta está en la
cocina preparando una comida. Llega Alejandro. - ¿ Qué se te ofrece Alejandro ? Porque ando requete atareada.
Tengo que servir el almuerzo y como anoche no pegué un ojo ando toda
atarantada. Ni siquiera me traje la leche recién ordeñada. - Solamente dile a la señora que estoy aquí.
Me mandó llamar. - ¿ Vienes a curar a
Felipe ? - Sí - le dice él mostrándole
un ramo de hierbas . - Espérate tantito
aquí, eh ? . Ahorita le aviso. -
Gracias . Alejandro camina por la cocina, tiene su mano derecha detrás
de la espalda y se ve que trae una rosa roja. Ve llegar a Ramona con la bandeja
y se aparta para que no lo vea. Ella entra a la cocina y de pronto advierte su
presencia, respira rápido, su rostro refleja el placer de verlo. - Me asustaste - le dice - Esto era lo que quería - le dice él. - ¿ Asustarme ? - ¡ Eh ! - se sorprende él -
¿ Asustarme ? - le vuelve a preguntar ella. - No. No. - y sonríe - Encontrarme contigo. Se miran, él saca su
mano de detrás de la espalda y le ofrece la rosa. Ella la toma con cuidado.
- ¿ Es para mí ? - Esta mañana viendo el amanecer estaba
pensando en ti. Por eso te traje esta flor. -
Gracias - le dice ella mirándolo fijamente - Está muy bonita. - Ya que no puedo decirte con palabras lo que
siente mi corazón, que te lo diga la belleza de esta flor - le dice acercándose
más a ella y le dice: -
En la tarde voy
a estar en el arroyo - Ella voltea la cabeza a un costado , él está allí
mirándola, se ven a los ojos y él comienza a acercarse a sus labios. En ese
preciso momento se escuchan los pasos de Marta, Alejandro voltea a verla,
Ramona mira al otro lado. - Pásale,
Alejandro, doña Ramona te espera en el cuarto de Felipe - y mira de reojo a
Ramona retorciéndose las manos. Alejandro vuelve a mirar a Ramona. - Gracias, Marta - y sale de la cocina. Marta
entra a la cocina mirando a Ramona quien parece muy nerviosa, en sus manos
tiene la rosa. - ¡ Ay, niña !, no, no,
no, mejor ni me diga nada. - ¡ Ay, nana!
- le dice respirando hondo - Estoy que me muero de la felicidad.
En la oficina
del sheriff están reunidos éste con el Dr. Douglas y el Dr. Thomas. - No, Douglas. La única ley en Spurtown soy yo
- le dice Jack - Le estoy diciendo que mataron a dos de mis hombres y hay que
castiga cuanto antes a esos mejicanos. -
Mire, yo entiendo su indignación, pero el problema es que ustedes se
metieron ilegalmente en propiedad privada. Ellos pueden alegar que fue en
defensa propia. - Ay - dice Jack
riéndose - ¿ Cómo ve, doc ? ( le pregunta a Thomas ) Ahora resulta que los
extranjeros nos pueden asesinar y hasta ganarnos un juicio . - No, pero es que ... - empieza Thomas. - Son las leyes, sheriff - interrumpe Douglas
tomando el código - No podemos ignorarlas. -
¿Saben que pienso yo Douglas ? - le dice Thomas - Que no debe haber
leyes que les permitan a esos grasientos matar a nuestra gente. Los políticos
con su demagogia no sirven para nada. -
Efectivamente Douglas- le dice Jack- si no podemos acusar a esos
desgraciados de asesinato ( saca su pistola ) entonces yo me voy a encargar por
mi propia mano de hacer justicia ( Douglas lo mira muy nervioso ) Y ya pensé
algo ( vuelve a guardar su pistola y se sienta ) Han oído hablar de Billy ,
" el elegante " y de Arizona Kid. -
Pero, sheriff - dice Douglas totalmente sorprendido - ¿ No estará pensando
traer a esos dos asesinos a sueldo a Spurtown ? - Green se ríe y menea la
cabeza. - No, no estoy pensando en
traerlo. Ya están aquí. Ellos son los gatilleros más rápidos del oeste.
Mientras tiene lugar esta charla , los nombrados están entrando en le salón. Se
acercan a la barra y piden dos wiskys. Alejandro está terminando de cambiar los
vendajes al brazo de Felipe - Ya está
listo - dice Alejandro mirando a doña Ramona y al padre - La herida va a sanar
pronto con la cataplasma que le puse. -
Gracias, Alejandro - le dice Felipe - No sabía de tus dotes médicas.
-
En el pueblo hay
una india, una curandera. Se llama Matea, me ha enseñado un poco -dice mirando
a doña Ramona que pone cara de fastidio. -
Te agradezco mucho, Alejandro. Ve a la cocina con Marta para que te dé
algo de almorzar. - Mejor vayan ustedes
, madre- le dice Felipe- y déjenme platicar un rato con Alejandro - doña Ramona
pone mala cara ante esta propuesta - Además estoy seguro que el padre Salvatierra
debe tener apetito. - Anda, hija, vamos
- le dice el padre - Aprovechemos esta oferta porque desde ayer no pruebo
bocado. - Ay, discúlpeme padre. Soy una
desconsiderada, vamos - se acerca a Felipe y le da un beso en la frente - No
tardo, hijo. - No se preocupe , madre.
Estoy bien. - Mejórate, hijo - le dice
el padre saliendo junto con doña Ramona. -
¡ Te veo muy contento, Alejandro ! - le dice mirándolo sonriente. - Y lo estoy - le dice también sonriendo - Hay
días en que una amanece feliz, sintiendo algo diferente. Hoy es uno de esos
días para mí. - A mi me pasa lo mismo.
Casi hasta estoy contento de que me hayan disparado. - Je, je, je . No te entiendo. - Sí, Alejandro. Con este accidente no voy a
necesitar excusas para estar en casa cerca de mi hermana. - Ramona tiene el don de hacer felices a
quienes la rodean. Doña Ramona y el padre se encuentran en el comedor
almorzando . - Ni quise comentar nada
delante de Felipe pero todos los peones estaban muy triste. La viuda me partió
el alma, padre. Y lo pero es que temo que este incidente sea el preludio de
algo más grave. Estoy presintiendo que esta tierra se va a bañar de sangre.
- No quiero intranquilizarte más hija,
pero creo que tienes razón. Lo pero está por venir - doña Ramona suspira y se
toma la cabeza - Y después de todo esto, ¿ aún piensas hacer la fiesta ? - Sí, padre. Mientras podamos, la vida debe
seguir su curso normal. En cuanto a la fiesta usted sabe mejor que nadie que no
la hago por júbilo, sino para que Ramona conozca un joven, a algún pretendiente
que se case con ella y se la lleve lejos de aquí. Ramona está colocando la rosa
que le regaló Alejandro junto a la imagen de la virgen. - Uyuyuy ¿ y esa flor ? - le pregunta
Margarita intrigada mientras le arregla la cama. - Me la regalaron - le dice ella con una amplia sonrisa. - Mmmm. No, pos, por la carita que traes ya me
imagino quién fue - - Ay, Margarita,
adivinaste. Estoy tan contenta que creo que voy a llorar. - Ay!. Ahorita sí te creo Ramona, a ti te
gusta Alejandro - le dice tomándola de las manos. - Sí, y yo a él - le confiesa. -
Ah !!, ya te lo dijo. - Sí, con
esa flor - le dice mirándola. - Atchís,
atchís. ¿ Cómo le está eso ? - ¿ No
entiendes Margarita ? Me dio esa flor y me dijo cosas muy bonitas - suspira -
Apenas si lo puedo creer. - ¡ Ay, Ramona
! A mi me hace que sí vas a tener problemas con esa ilusión. Acuérdate que
Alejandro es un indio. Ramona se queda muy serio pensando en esto. El padre y
doña Ramona han terminado de comer y están tomando café. - Usted mismo escuchó, padre.- En su delirio
Felipe le pidió perdón a Ramona. ? No nos podemos engañar! Mi hijo se siente
culpable por los sentimientos que le ha despertado Ramona. - Te repito que él es incapaz de albergar una
mala pasión. - &n
Capítulo Nº
12 ( 18 -04-00 ) Alejandro ayuda a Ramona a bajar del caballo, quedan muy
juntitos mirándose frente a frente. Alejandro mira sus labios ... - No pensé encontrarte aquí - le dice ella -
Acabo de ver en el camino a los yahís , iban hacia el monte con arco y flechas.
- Ah - le dice él separándose y tomando
las riendas del caballo de Ramona - Sí, mañana es luna llena. Hay que seguirle
la huella al venado - ata el caballo a un soporte - Es una ceremonia en donde
el venado escoge a su cazador. - ¿ Cómo
es eso ? - Hay una leyenda india que
dice que no es el cazador el que encuentra a su presa sino que la presa,
intuitivamente encuentra al mejor arquero. Entonces se entabla una lucha de
vida o muerte. Es la historia de dos rivales en la que solamente uno saldrá
vencedor. - ¿ Y tú por qué no fuiste ?
- Porque te estaba esperando. - ¿ Cómo supiste que vendría ? - No sé. Esta mañana cuando te di la flor,
supe que nos encontraríamos aquí - le dice acercándose lentamente a ella.
- Algo me está sucediendo Alejandro.
Siento que estoy haciendo algo muy malo. -
Te sucede lo mismo que a mí. Ya no somos dueños de nuestros corazones -
se acerca lentamente a ella, ya casi sus labios se están por tocar cuando se
escucha. - ¡ Ramona ! - Ambos se
sobresaltan y miran hacia el lugar de la voz. Es Margarita - ¡ Vámonos para casa! Se está haciendo tarde
y segurito que no dilatan en salirte a buscar- le dice agitada. Alejandro toma
las riendas del caballo, le pide permiso a Ramona para ayudarla a montar, la
toma de la cintura y la sube al caballo. Ella sale al galope. Margarita se
acerca a Alejandro. - Estás metiendo en
un lío a Ramona. Acuérdate que tú te vas después de la esquila y ella se va a
quedar aquí. Además, si doña Ramona se entera es capaz de matarte y a ella pues
... ¡ sabrá Dios qué castigo le pondría ! -
Quizás. Pero Ramona y yo aunque no lo queramos somos tan inseparables
como el rayo y el trueno. En tanto en el salón del pueblo Green le da una
cachetada al borrachín y le dice completamente furioso, echando chispas por los
ojos. - Cállate borracho. Yo no soy ese
que dices, me estás confundiendo. - Ja,
ja, ja, ¡ Qué me cuelguen del árbol más alto de California si tú no eres Rex !
- el resto de la gente lo escucha atentamente. - El señor Green es el sheriff de este pueblo - interviene Thomas -
Y usted le está faltando el respeto. -
No sé cómo demonios llegaste a ser la autoridad - dice escupiendo en el
piso - Pero que me quiten uña por uña si no te reconozco. Tú asesinaste a la
niña del banquero de Amarillo, Tejas y abusaste de ella - y escupe en el rostro.
Jack se limpia el rostro y le da un puñetazo en la cara que lo tira al piso.
- No solamente eres un borracho y un
tramposo, sino que estás loco. Me estás confundiendo. Llévenselo a la comisaría
- les ordena a Davis y Merryl. - Eres
Rex, lo juro por Dios - grita el borrachín - Esto es una injusticia. Sépanlo
todos, su sheriff es un criminal. Plano de la espada del general Moreno colgada
en la pared del cuarto de Felipe, doña Ramona la acaricia con una mano y le
dice a su hijo - Eres todo un hombre Felipe.
Tu padre se sentiría orgulloso de ti. Él al morir te confió su espada militar y
eres digno de ella. Te has portado como un valiente. - Yo no tuve todo el mérito, me ayudaron
Alejandro, Juan Canito y los demás. - Y
les daré su recompensa. Si hay alguna virtud que valga la pena en esta vida, es
la gratitud. - Recuerda a Alejandro,
madre. Se ha portado muy bien. Gracias a él estoy vivo. - Está bien, hablaré con él. Aunque sea un
apache. - Un yahí - la corrige Felipe.
- ¡ No me le pongas nombres ! - exclama
ella- Para mí son indios todos: yahí, apache, comanche, navajo. - No sea así, madre. - Lo que sí te quiero decir es que tú no debes
restarte méritos. El que manda eres tú. Tú encabezaste la carga y la victoria
es tuya. Felipe suspira ante el comentario pero no dice nada. Ramona está en su
cuarto secándose el rostro con una paño. Entra Marta llevando en una jarra té
helado. - ¡Viene empapada de sudor,
niña ! - Es que me vine a todo galope
desde el arroyo. - ¿ Qué no fue con
Margarita a ver a la familia del peón? -
No, Marta. - ¿ Entonces ? - le
pregunta sirviéndole un vaso de té. -
Fui a dar un paseo. - Ay, niña.
No, no, mejor ni me cuente - Ramona se toma el té con ansias - ¿ Quiere más ? - le pregunta Marta. - No, nana. Gracias. Me tengo que peinar
porque quiero ver como sigue Felipe. Marta se retira. Ramona comienza a
arreglarse el pelo frente al espejo, se detiene y mirándose en él se pregunta
- ¿ Y ahora qué va a pasar ?
En el cuarto de
Felipe se encuentran junto a su cama su madre y el padre Salvatierra. Más atrás
se ve a Ramona sirviendo el té. - Vas
mucho mejor, se te ve otro semblante, Felipe - le dice le padre. - Los remedios de Alejandro resultaron ser
bastante milagroso, ¿ verdad ? - dice Ramona entusiasta. - No elogies a los indios enfrente de mi
madre, Ramona. A ella no le placen - dice Felipe riendo. - No es para tanto, hijo. Tengo mis ideas pero
no soy una desalmada
En el fondo para
mí los indios son como animalitos y los trato bien. - Porque le conviene, madre. Nadie esquila mejor que los indios
yahís. - Estoy de acuerdo. Pero no me
gusta intimar con ellos - Ramona desde atrás está escuchando con mucha atención
- Tienen sus costumbres que no van conmigo. Cada quien en su lugar. Dios en la
gloria, ¿ verdad, padre ? - En cierta
manera sí, hija. En cierta manera Ramona se acerca y le da una taza de té al
padre. Tanto Felipe como Ramona no dicen nada ante los comentarios de su madre.
Ramona parece muy afectada. Ya ha caído la noche.
En la comisaría
se encuentran conversando Davis y Merryl, éste último dice que está pensando en
Green, que ya lo reconoció ese vaquero, que van a venir más y que a lo mejor
llega hasta el ejército a buscarlo. Debe muchos delitos, y los va a llevar a
ellos entre las patas. Davis se le acerca y le dice que él es muy bueno para
correr a la hora de los fracasos, qué lo apura. Entra Green de muy mal talante.
Los mira y pregunta dónde está el maldito borracho. Les pide que se lo traigan.
Thomas le pregunta qué va a hacer, éste le contesta que eliminarlo.
En la cocina de
la hacienda están Margarita y Marta. Ésta le pregunta qué pasó. Margarita le
cuenta que esa tarde Ramona vio a Alejandro en el arroyo y que los encontró
requetejuntitos. Marta le dice que no ande inventando cosas, que no ve que algo
así puede llegar a oídos de doña Ramona y entonces sí se le arma. Margarita le
dice que es verdad, que ella no anda con mentiras, que Ramona y Alejandro se
traen algo. Margarita le dice que eso no tiene nada de malo. Marta se enoja y
le dice que si no ve que Alejandro es un indio y Ramona la hija de los
patrones. Margarita le dice que eso no es pecado, que todos son iguales. Marta
le pide que lo que vio entre la niña Ramona y Alejandro no salga de sus labios,
que no se le olvide que ellos allí son criados y que lo de ellos es ver, oír y
callar. Jack Green está con su pistola en la mano, apuntándole al borrachín,
que está siendo sostenido por Merryl y Davis. - Podrás matarme Rex, pero otros vendrán a reclamarte tus crímenes.
Jack con total sangre fría le dispara en medio de la frente. Los otros se
sobresaltan y lo miran Jack. les dice que cuando sea la medianoche lo entierren
por ahí, que van a decir que se fugó. Doña Ramona y su hija están cenando solas
en el comedor. - Este día se me ha
hecho eterno - suspira doña Ramona. -
Mande - dice Ramona sobresaltada. -
¡ Estás en las nubes Ramona ! -
Es que no la escuché, mamá. Perdone. Doña Ramona la observa unos
momentos, de pronto sonríe y le dice: -
Te ves muy bonita Ramona - ella la mira con asombro y sonríe con
evidente placer ante el cumplido. -
Gracias mamá. Viniendo de usted es un gran elogio. Nunca me había dicho
algo así. - A veces soy fría, pero ese
es mi carácter. No soy amiga de los mimos. -
Esta mañana estuve recordando con el padre Salvatierra cuando era niña -
le cuenta - ¿ Y qué recordabas, Ramona
? - le pregunta cautelosa. - Un sueño.
En fin, una tontería - vuelve la mirada hacia el cuadro de su padre, lo observa
y ... - Mamá, dígame cómo era mi padre, no lo recuerdo en absoluto. Doña Ramona
también vuelve la mirada hacia el cuadro, luego hacia Ramona y le pregunta casi
con temor. - ¿ De veras quieres saberlo
? - Claro. ¿ Por qué no habría de
querer ? La doña se queda pensativa, sonríe ante los recuerdos y le dice:
- Era un hombre muy atractivo - y en su
mente aparecen los recuerdos de un paseo por el campo con Angus - Muchas
mujeres suspiraban por él. Sobre todo era muy seductor y tenía una mirada muy
penetrante. Portaba su uniforme americano con gran dignidad. - ¿ Uniforme americano ? - pregunta
sorprendida Ramona. - ¡ Ay, pero qué
estoy diciendo ?, mejicano. - ¿ Usted
le quería, mamá ? - pregunta Ramona mirando nuevamente el retrato. - Vaya que sí le quería. Desde que murió me
sequé de tanto llorar. - Me imagino,
debe ser horrible perder al ser que más se ama. - Ojalá el destino no te depare sufrimientos como ese Ramona.
- ¿ Sabe, mamá ? Ahora que me estaba
contando de mi padre la estuve observando. Me di cuenta que sigue siendo muy
bonita. Para usted no pasan los años - mira al retrato - Estoy segura de que él
también la debe hacer querido mucho. -
Me quiso con toda su alma. Con toda la fuerza que un hombre puede amar a
una mujer. Muestran a Alejandro en su cabaña. Recostado sobre unas mantas muy
pensativo. En su mente aparecen escenas de cuando Ramona fue a su encuentro en
el arroyo y él la ayudó a bajar del caballo. Doña Ramona y su hija siguen
conversando. - Sígame contando mamá .
- No, hoy he hablado de más. Hay que
dejar descansar a los muertos - le dice mirando el retrato del general Moreno.
- Ándele, usted y yo nunca hablamos -
insiste Ramona. - No, Ramona. Ya te
dije que no - mira el reloj, son las ocho y media- Ya es tarde y todavía tengo
que hacer. - Se levanta de la mesa, Ramona hace lo mismo. - Gracias, mamá - ¿ Por qué ? - le pregunta sorprendida. - Por platicar conmigo - doña Ramona le
sonríe, se acerca a ella y le da un beso en la frente y le coloca la mano en la
mejilla . - ¡ Qué descanses Ramona !
- ¿ Me quiere madre ? - doña Ramona se
detiene ante la pregunta. - Esas cosas
no se preguntan- le dice - Claro que te quiero. Ramona se queda en el comedor
observando el retrato de su padre y con el esbozo de una sonrisa en los labios.
Felipe está en la cama leyendo su diario. -
A pesar de lo que me dijo el padre Salvatierra durante mi confesión, no
puedo extirpar de mi corazón ese deseo obsesivo de estar con Ramona , de
mirarla. Dios mío, de tocarla.- cierra el diario de golpe y exclama en voz alta
: - ¡ Tengo que alejarme de ella ! - en
eso escucha una voz. - ¿ Se puede ? -
es Ramona entrando en la habitación. -
Claro, pasa. - ¿ Qué estás
leyendo ? - le pregunta sentándose en la cama. - Nada. Estoy tan cansado que no aguanto ni un párrafo. - Entonces te leo yo - le dice tomando el
diario. - No, Ramona - le dice él sin
soltarlo - Es mi diario. - Mmm, mejor.
Así conoceré tus secretos - le dice riendo y tirando nuevamente de él. - Te asustarías. - Ya, préstamelo. Ándale - le dice todavía tironeando. - No, no, no. Te digo que no . Soy un monstruo
de maldad - le dice recuperándolo - No me conoces , te vas a decepcionar de mí.
- Ramona le sonríe pícaramente y vuelve a tomar el diario - Ya, préstamelo - y logra sacárselo. Se
levanta. - No, no - intenta detenerla -
No lo abras - y de un golpe se lo saca de las manso y cae sobre la cama. - Perdón - le dice ella sorprendida - Sólo
estaba jugando. No sería capaz de profanar tu intimidad - lo levanta y se lo
tiende. - Perdóname tú a mí - le dice
tomándolo - No quise gritarte pero por un momento pensé que te ibas a atrever -
Ramona se ríe y le dice: - Ahora sí, no
me cabe la menor duda de que ocultas algo. Felipe coloca la mano sobre el
diario y suspira. Doña Ramona está parada frente al gran árbol hablando con
Angus. - Angus, hoy le hablé de ti a
Ramona. Ella pensaba que me refería al general Moreno. Estuve a punto de
rebelarle nuestro secreto. ¿ Dime Angus, no será lo mejor rebelarle toda la
verdad a Ramona? Don Pablo está sentado fuera, sobre una mantas. Se le acerca
Alejandro. - Padre, doña Ramona está al
pie del árbol donde enterramos los papeles - le dice arrodillándose - No es raro. Ella dialoga en silencio con el
difunto. - ¿ Usted sabe quién es el
muerto ? - ¿ Recuerdas la historia de
la india Tehua que se fue con un hombre blanco ? - Sí. Tehua, la que usted enterró. - La misma. El hombre blanco que ella amaba es quien descansa en el
árbol -Alejandro se sorprende. - Los
restos que encontramos son del irlandés. -
Así es. - ¿ Qué tiene que ver
doña Ramona con él ? ¿ Por qué está sepultado aquí? - Recuerdas el anillo. - Sí, tenía inscripto el nombre Ramona. - ¿ Y aún así no comprendes Alejandro ? - No del todo, padre. - El hombre blanco que está enterrado aquí,
que tiene el anillo de la señora, es el hombre que ella amó
En tanto en la habitación de Felipe continúan hablando él
y Ramona.
- Tienes muchos secretos, Felipe. El otro día
Marta me contó uno.
- ¿ Marta ? - se sorprende él.
- Sí, me dijo que tuviste un accidente en el
río y que estuviste a punto de morir.
- Eso no es ningún secreto. Tú no lo sabías
porque no estabas aquí.
- Ese no es el secreto.
- ¿ Entonces cuál ?
- Que no quieres que se sepa que le tienes
miedo al agua. Por eso no me salvaste el otro día del río, ¿ verdad ? - le dice
sentándose en la cama nuevamente.
- No. No sé cómo quitarme ese miedo.
- Pero no te debes apenar por eso, tontito. Es
muy natural que después de un accidente así le tengas pavor al agua. Además
fuiste muy valiente, ya ves, fuiste el héroe de la batalla
de ayer. Y aunque no fuera así yo te quiero mucho.
- Ramona, tengo otro secreto.
- Yo también - le dice ella poniéndose seria.
- ¿ Tú ? - se sorprende.
- Sí, pero te lo diré sólo si tú me dices
primero el tuyo.
- No, primero tú.
Ramona se levanta, camina unos pasos y le confiesa.
- Creo que estoy enamorada.
- ¿ Enamorada ? - dice incorporándose - ¿ De
quién ?
- De Alejandro - Felipe pone cara de estupor.
- ¿ Estás hablando en serio?
- No sé lo que es el amor, nunca me he
enamorado. Pero lo que Alejandro me provoca es un sentimiento que jamás había
tenido. Su presencia me inquieta mucho, pero es una
sensación que me gusta. No puedo dejar de pensar en él, ¿
será eso el amor, Felipe ?
- No lo sé
- Estoy perturbada pero no puedo evitar sentir
lo que siento.
- ¡ Alejandro es un piel roja, Ramona ! Tú y
él pertenecen a mundos muy diferentes, no lo olvides.
- Si mi mamá se llegara a enterar, yo no sé lo
que me haría. Ya viste como se expresa de ellos.
- No te pongas triste, lo que sientes debe ser
algo pasajero. Estuviste tantos años en el claustro que es natural que te haya
atraído el primer hombre que viste
- No, Felipe. No creo que sea una ilusión
momentánea. Me conozco y sé que lo que está creciendo en mí, tiene una fuerza
muy poderosa, más que mi voluntad - él la mira
desesperado - Dudo mucho que sea un sentimiento fugaz, por
el contrario cada día siento que crece más.
- Eso dice ahorita, pero cuando conozcas a
alguien, con quien te puedas relacionar de verdad, ya verás que cambias de
opinión. ¡ Qué bueno que mi madre va a dar esa fiesta ! Ahí
tratarás a otros jóvenes y verás que te olvidarás de
Alejandro .
- Ojalá.
Doña Ramona se
encuentra sentada en la cama. Tiene abierto a su lado el cofre con recuerdos de
Angus. Saca el portarretrato con su foto y lo abre, la acaricia dejándola sobre
la cama. Saca las cartas, que están atadas con una cinta negra y las huele,
dejándolas junto al portarretrato. -
Después de tu muerte Angus, nunca pretendí ser feliz - dice sacando un
relicario del cofre. Lo abre, de su interior saca un mechoncito de pelo atado
con una cinta- No hubiera podido - se lo pasa por el rostro - Si tú eras todo
para mí, cómo podría ser feliz sin ti, que eras mi vida.
En el cuarto de
Felipe. - Vete a dormir y mañana
seguimos platicando. Ramona se levanta para irse, se da vuelta de golpe
recordando algo. - ¿ Y tu secreto ? no
creas que me voy a quedar con la curiosidad. -
Era una mentira - le dice nervioso - No tengo ningún secreto . - No te creo - le dice ella inclinándose sobre
él - ¿ No me lo vas a decir ? - No,
Ramona. Otro día. Ahorita ya es muy tarde, buenas noches. - Ella se inclina más
y le acaricia el rostro. - Te quiero
mucho - le dice antes de retirarse. Él se queda pensativo, muy triste. Su mano
acariciando su diario. Suspira. Davis entra en la comisaría y tiene un pequeño
altercado con el sheriff. Le informa que el forastero que asesinó el día
anterior está a 3 metros bajo tierra. -
¿ Asesiné ? - pregunta el sheriff -
Sí, él no estaba armado. Eso es asesinato, ¿ qué no ? El sheriff lo
mira, se coloca frente al espejo y apuntándole a Davis a través de él, le
dispara haciéndole volar el sombrero. Davis se sienta espantado. Green se le
acerca y con los dientes apretados le dice : -
A la próxima que me hables así, lo que va a volar es tu cabeza. ¿ Me
oíste? - Davis asiente con la cabeza. Doña Ramona se encuentra en el despacho
dándole instrucciones a Juan. - Vigila
el trabajo de los indios y redobla la guardia en las cercas. Temo que esos bribones
regresen otra vez. - Pierda cuidado,
patrona. Ya le pedí a Marcos que aliste a los perros bravos. Tengo a gente
vigilando desde el arroyo hasta llegar al sendero del llanto. - Bien hecho Juan- suspira - Espero que Felipe
se reponga pronto. Mientras te pido que te hagas cargo de todo. Desde luego,
también estoy yo. - Como en los viejos
tiempos, patrona. Antes lo hacíamos todo usted y yo. - Así es Juan. Oye, ¿ Lucio no ha regresado de
repartir las invitaciones para la fiesta ? -
Yo creo que llega hasta mañana, ¿ por qué ? De venida iba a pasar por el
pueblo gringo a comprar encargos del amo Felipe. - Me avisas cuando regrese. -
Sí, patrona. - Puedes retirarte.
- Con su venia - le dice y se va. Doña
Ramona se queda penando, de pronto recuerda el cajón, hala de él, se pone muy
contenta cuando abre, pero la decepción es inmediata cuando ve que el diario no
está allí. Lo cierra de golpe y se vuelve a sentar. El padre Salvatierra está
con Felipe en su cuarto. - ¿ Qué sucede
hijo ? Cuéntame, ya sabes que puedes confiar en mí. - Padre, anoche estuve hablando con Ramona y para mi sorpresa me
confesó que se ha enamorado. - Pues,
sólo que sea de algún peón o de algún indio, porque no he visto a otro tipo de
jóvenes por aquí. - Efectivamente,
padre. Ramona está enamorada de un indio - el padre lo observa sorprendido - de
Alejandro - el padre se persigna. Ramona se encuentra en la capilla rezando,
llega Alejandro y se arrodilla junto a ella. -
¿ Qué haces aquí ? - Te vi
entrar - le dice mirando al frente - Quiero acompañarte. - Alejandro, estuve pensando que no está bien
que nos veamos y menos a escondidas. -
¿ De verdad eso quieres ? - Sí -
le dice mirándolo. - Eso dicen tus
labios - le dice él señalándoselos- pero tus ojos me dicen otra cosa - ella
aparta la mirada . - Aunque así fuera,
te pido por favor que no me busques. Te ruego que me entiendas y me ayudes.
Esto no puede ser, entre tú y yo no puede haber más que una amistad, si acaso .
Alejandro baja la mirada, asiente con la cabeza y le dice - Entiendo - y mirándola - porque soy solo un
indio - se levanta y comienza a caminar hacia la salida. - Alejandro - lo llama ella, él se detiene
unos segundos en la puerta, luego sale. -
¡ Dios mío ! ¡ Qué difícil es todo ! ¿ Qué debo hacer ? - le pregunta
Ramona.
En la habitación
de Felipe. - Lo que me cuentas me ha
dejado con la boca abierta : Alejandro. -
Lo mismo me sucedió a mí, padre. -
Tenemos que ayudar a tu hermana. Hay que alejarla de ese muchacho.
- Eso es lo que yo pensé pero por otro
lado siento cierto remordimiento. Alejandro será un piel roja pero es mi mejor
amigo. Ya ve, me salvó la vida. - Eso
no se discute. Alejandro no es mala persona, pero no podemos permitir que entre
él y Ramona florezca una relación. Eso sería algo terrible para todos, sobre
todo para ella misma .Por el bien de tu hermana debemos hacer algo. - Pero, padre. No sé si yo debo inmiscuirme.
Mis sentimientos son muy encontrados. -
Mira, Felipe - le dice sentándose en la cama - Yo sé que te sientes
culpable por las emociones que involuntariamente Ramona ha despertado en ti.
Pero antes que todo eres su hermano y debes protegerla. Eres el hombre de la
familia y eso es lo que se espera de ti. Te ordeno que hables con Alejandro y
lo alejes de ella.
En la vieja
cabaña se encuentran reunidos el sheriff, Billy y Arizona. Green les cuenta que
cerca de allí hay montañas de oro. Billy no le cree, le dice que la gente de
los alrededores estaría rastreando como sabuesos si hubiera aunque sea una
pepita de oro. Jack les dice que no lo hacen porque no lo saben, pero ellos van
a ser los primeros en adueñarse de las vetas. Arizona le dice que ellos no son
gambusinos y ellos se graduaron en la universidad del revólver. Jack les dice
que por eso los llamó, que necesita que aterroricen a unos mejicanos que están
asentados sobre una mina de oro. Dónde le preguntan . " ¿ Han oído hablar
de la hacienda de los Moreno " pregunta él, ellos niegan con la cabeza
entonces Jack señala con su dedo sobre el mapa. Doña Ramona y Ramona están
almorzando. - ¿ Y el padre Salvatierra?
- pregunta Ramona. - Almorzó muy
temprano y fue a ver a Felipe -Llega Marta trayendo más cosas a la mesa. - ¿ Mandaste buscar a Alejandro, Marta ? -
Ramona se sobresalta. - Sí, señora. El
Norteño fue por él. - Voy a estar en mi
cuarto - dice Ramona levantándose de golpe. -
¿ Qué, no vas a almorzar ? - No,
es que no me siento bien. - ¿ Por qué
no comes? Aliméntate. Come una fruta por lo menos - Ramona se sienta de mala
gana y toma unas uvas. - ¿ Para qué
mandó llamar a Alejandro, madre ? Yo pensé que no le gustaban los indios.
- Y no me gustan pero no se puede negar
que a veces son útiles. Dentro de todo a Alejandro le debo un favor. Le salvó
la vida a Felipe. - Le debe dos madre -
le recuerda - Alejandro me salvó la vida a mí también en el río. - Ah, sí. Ya se me había olvidado - Ramona la
mira muy afectada por el comentario, se levanta diciéndole - Voy a ver a Felipe - No te di permiso para levantarte. - Es que con su mala memoria - le dice
levantando el tono de voz - me ofende madre. -
Siéntate- le ordena - ella lo hace muy enojada. Merryl y Davis están
conversando fuera de la comisaría. En eso Davis ve llegar a Lucio en la
carreta. Le cuenta a Merryl que ese es el miserable mejicano que le dio los
latigazos. " Se llama Lucio y no se me va a escapar ". Merryl le dice
que ya le dio trabajo a Billy y Kid y que los va a buscar.. Davis le dice que
él se va a arreglar esa cuenta solo.
En la mesa de la
hacienda - He estado pensando en la
fiesta que vamos a dar - dice doña Ramona. -
Falta mucho - dice Ramona jugando con la sopa. - No tanto, el tiempo vuela. Tienes que
ayudarme con los preparativos de la casa, para recibir a los invitados. - Como usted diga. - Están por traerte tu vestido. Te elegí un modelo europeo, quiero
que luzcas como lo que eres, una Moreno Gonzaga - Ramona se sonríe ante la
idea. - ¿ Va a venir mucha gente ?
- No mucha, pero selecta. Tendremos
música y baile y si puede que conozcas a algún joven. Ya vimos que el convento
no es tu vocación. Ahora debes casarte Se ve a Alejandro que acaba de llegar.
Marta se lo informa a doña Ramona, quien le dice que lo haga pasar. Ramona se
apresura a levantarse. - ¿ Me puedo
retirar ? - ¡ Pero qué prisa tienes ! - Es
que le digo que me siento mal - dice Ramona sentándose nuevamente. Alejandro
entra al comedor acompañado por Marta, está muy serio, mira a Ramona con
dureza. Las saluda. - Buenos días,
Alejandro - lo saluda doña Ramona - Marta, por favor, lleva a Alejandro con
Felipe para que le revise la herida . ¿ Crees que necesitarás algo Alejandro ?
- No - dice mirando a Ramona - No
necesito nada. Aquí tengo musgo y raíz de mostaza, con eso me basta. - y vuelve
a mirar a Ramona, quien aparta la mirada incómoda. - Vayan pues - Alejandro sigue a Marta pero sin dejar de echarle
una mirada a Ramona. - No entiendo cómo
Felipe quiere tanto a Alejandro y lo considera su amigo. ¡ De todos los indios
es el más arrogante ! ¡ Me irrita que sea tan altivo ! Ramona la escucha pero
no dice nada, parece mucho más incómoda. Merryl le está informando a Jack sobre
Lucio. - Davis está seguro de que es
uno de los mejicanos de la hacienda. -
Vaya, el ratón cayó en la ratonera. Estamos de suerte . - Si quiere ver el espectáculo, acompáñenos -
dice Arizona Kid sacando su pistola. -
No. Vayan ustedes primero, yo llego después. Acuérdense de que yo soy la
ley. Voy a estar ahí solamente en el momento oportuno.
En el pueblo
Lucio está cargando mercaderías en su carreta. - Hola Lucio - le grita Davis - ¿ Ya no me recuerdas ? - y corre
apara impedir que tome el rifle que tiene apoyado en una de las ruedas de la
carreta - Te estoy hablando. No me va a saludar. En ese momento salen del
almacén Ana Lupe y una criada. Davis les dice. - Este mejicano me golpeó cobardemente. Me azotó como si fuera un
esclavo - Ana Lupe le dice a su criada que mejor se van. Llegan al galope Billy
y Arizona. Billy saluda a Lupe tocándose el ala del sombrero, ella sonríe
estúpidamente. - ¿ Qué sucede Davis,
tienes algún problema ? - le pregunta Billy. -
No, ninguno. El que tiene problemas es él. Hace unos días este tipo me
dio con un fuete cuando yo estaba indefenso - les dice a las personas que se
están reuniendo en el lugar. - Porque
eres un ladrón. Te metes a robar a la propiedad de mis patrones - le dice
Lucio. - Lo ven. Me ha llamado ladrón
sin prueba alguna. Y eso es una calumnia - le dice amartillando el arma. - Pídele perdón, mejicano - le grita Arizona.
- Yo que tú me defendía - le dice Billy
tirándole una pistola a sus pies. Lucio hace ademán de ir a buscarla y Arizona
le dispara a una rodilla. - Primero
arrodíllate - le dice Arizona - y pídele perdón a Davis . - ¡ Cobardes ! - les grita Lucio. Todos
alrededor están asombrados por lo que acaba de suceder. Alejandro está
terminando de arreglar las vendas del brazo de Felipe. - Ya está - le dice muy serio. - Gracias Alejandro. Me siento mucho mejor
- ¡ Qué bueno ! - dice Alejandro y se
apresura a tomar sus cosa - Me voy a la esquila. - Espera. Tú y yo tenemos que hablar. - No puedo. No me gusta faltar a la labor - le dice contrariado -
Si quieres regreso en la tarde. - No.
Tenemos que hablar ahora. - Por lo
visto es muy importante - dice extrañado - Dime. - Por nuestra amistad, quiero pedirte que te alejes de Ramona.
Alejandro se queda mirándolo muy serio, casi hostil Sandra S.
Vallejos
Capítulo Nº
13 ( 19 - 04 - 00 ) Alejandro acaba de terminar de revisarle la herida a
Felipe. Éste lo detiene cuando quiere irse diciéndole que tiene que hablar algo
importante con él.. Felipe no sabe como comenzar pero finalmente le dice:
- Por nuestra amistad, quiero pedirte
que te alejes de Ramona - Alejandro lo mira muy serio y le replica casi hostil.
- No tienes por qué hacerlo. Ella misma
me lo pidió esta mañana. No volveré a buscarla, si me la encuentro la esquivaré
. Ya pronto terminará la esquila y quiero regresar con mi gente - comienza a
irse, se detiene y volviéndose le dice casi con rabia - Entiendo perfectamente
que un piel roja como yo no pueda pretender a una mujer como ella. - Estás enamorado de ella - le dice Felipe
seguro. - Desde que la vi - le confiesa
Alejandro cambiando el tono de voz - El primer día, en el carruaje, sus ojos me
atravesaron como una flecha. Y esa flecha se quedó enterrada en mi corazón -
con apasionamiento - para siempre, Felipe. -
Mi hermana tiene algo que desata tempestades - dice Felipe suspirando y
sentándose en la cama. - No te
preocupes. No volveré a buscarla. Te veo mañana. - Siento tener que actuar así - le dice Felipe deteniéndolo - Sé
que te debo la vida pero Ramona es mi hermana y debo velar por su bienestar.
Alejandro se queda parado allí, pensando en lo que le dice su amigo, sonríe
como comprendiéndolo pero decepcionado y sale sin decir palabra. Felipe se
queda allí, sentado, muy triste.
En el pueblo Ana
Lupe intenta detener a los agresores de Lucio. - Déjenlo - les grita - No se puede defender. - Lo dejaremos en paz, cuando pida perdón a
Davis - le dice Arizona Kid. - Si no lo
matas tú, lo mato yo, Kid - dice Davis desde el otro lado. - No te metas, Davis - le dice Billy - ¡ Malditos ! - grita Lucio apenas
manteniéndose en pie. Arizona le dispara en la otra pierna, haciéndolo caer de
rodillas. - Así me gusta - le dice - De
rodillas. - Mátame de una vez, gringo -
le grita Lucio. Se ve llegar al galope al sheriff acompañado por Merryl. - ¿ Qué sucede aquí? - pregunta. - Sheriff, sheriff - se acerca Ana Lupe
corriendo - No permita que lo maten. - Déjenlo
en paz - les dice el sheriff. Ana Lupe envía a su criada a buscar al médico. En
tanto están levantando a Lucio para subirlo a la carreta. - Pero, ¿ cómo ? - pregunta Davis - Lo van a
dejar ir vivo. - Basta ya , Davis . Él
también te dejó vivo. La única diferencia es que él no volverá a caminar. Ya
Lucio está sobre la carreta, golpean la grupa del caballo y la carreta sale a
la carrera llevándoselo. Ana Lupe vuelve a insistir con el sheriff de que los
detenga, que son unos delincuentes. Billy le pide que no se meta., pero ella
dirigiéndose al resto dice que alguien tiene que denunciarlos, como no tiene a
nadie que la apoye decide irse, pero antes golpea a Arizona diciéndole cobarde.
Billy se ríe a carcajadas. La gente del pueblo está de acuerdo con lo ocurrido.
Ramona está en su cuarto acompañada por Margarita. Se la ve muy angustiada. - Estoy muy triste Margarita. No volveré a ver
a Alejandro. - ¿ Por qué ? - Porque yo misma se lo pedí. - Ay, y entonces de qué lloras ? - Es que yo sí quería seguir viéndolo. - No, pues ahora sí no te entiendo nada,
Ramona. - Lo quiero ver pero no debo -
le dice con los ojos grandes de dolor y anegados en llanto. Alejandro en tanto
está con doña Ramona en el despacho. Ésta está sentada detrás de su escritorio
y él parado frente a ella. - Te
agradezco todo lo que has hecho por Felipe. Eres fiel y no te falta iniciativa.
Gente como tú se necesita en esta hacienda. -
En esta casa sobra gente de mucha virtud, señora. - Las buenas personas nunca sobran, Alejandro.
Pareceré dura pero te diré lo que pienso. Nuestras sangres son diferentes.
- Ya lo sé - le dice él sonriéndole -
Un venado y un berrendo se parecen pero no son iguales. Pasa lo mismo entre los
hombres. - Exactamente - le dice ella
parándose - ¡ Qué bueno que lo comprendas ! No obstante te debo mucho. Felipe
es todo para mi - abre un cajón del escritorio y saca una bolsita con monedas
que le tiende - Toma, para ti y tu gente. El la toma en sus manos, la mira unos
instantes y le dice - Gracias - hace
una pausa, le sonríe - pero no puedo aceptarlo - lo deja sobre el escritorio - No
te entiendo - Yo tampoco entiendo mucho
a los blancos. Ramona está sentada en la cama, junto a ella está Margarita.
- Lo mejor será que no vuelva a ver a
Alejandro, ni de lejos no de cerca. Justamente esta mañana mi mamá me dijo que
odia a los indios. Y que precisamente Alejandro es el que más la irritaba de
todos. ¡ te imaginas Margarita ! te imaginas si se entera que me estoy
enamorando de él. - Ay, no, hombre.
Cállate los ojos - le dice Margarita levantándose- No, pos. De menos lo echa de
aquí a plomazos.. No , y a ti te encierra a pan y agua o pero tantito, te casa
con el primero que pueda. - Eso es lo
que quiere Margarita - se exalta - por eso quiere hacer la fiesta. Ella desea
que conozca señoritos casaderos de mi posición. Como quiera que sea, ella lo
que quiere es alejarme de esta hacienda - y con tono triste -
En el fondo mi
mamá no me quiere, nunca me ha querido. -
Pues, entonces sabes qué, Ramona ? Yo que tú no me dejaba dominar tan
así. Alejandro será un indio pero si tú lo quieres, pues qué ? Eso es cosa
tuya, ¿ no crees ? - le dice con mucha vehemencia. - ¡ Cómo crees Margarita ! Lo dices porque tú no está en mi lugar.
Pero se necesita mucho valor para enfrentar a mi mamá. - Ay, pues eso ni qué - le dice cruzándose de
brazos - De que tu mamá es de lo que no abunda, pues eso sí es cierto. No, si
hasta los muy machos se le cuadran.
En el despacho
continúa la conversación entre Alejandro y doña Ramona. - Usted es muy generosa , señora. Pero yo curé
a Felipe porque le tengo un afecto de hermano. - Te voy a ser franca. Felipe es muy noble y él también te estima.
Desde luego decir que como hermanos es una exageración, pero te aprecia -
Alejandro la mira atentamente - Quizá eso ha confundido tu posición en esta
casa. - No siga señora, no es
necesario. Los yahís venimos a trabajar y somos sus siervos. Lo tengo muy
claro, sobre todo desde esta mañana. -
¿ Desde esta mañana ? - se interesa ella. - Sí, hoy Ramona y Felipe se han encargado de decírmelo. - Te refieres a la señorita Ramona y al amo
Felipe - lo corta altanera .Él la mira y sonríe divertido. - Sí, así es - hace una pausa - Si no dispone
de otra cosa me voy a la esquila -
Llévate esto - le dice ella volviéndole a tender la bolsita. Él se detiene
un momento y con una rápida mirada hacia ella se va. Ella se enoja y tira la
bolsa sobre el escritorio diciendo : " Indio insolente " Ana Lupe les
está contando a su padre y a su hermano lo sucedido con Lucio. - Fue un espectáculo macabro. Se ensañaron con
el pobre peón de los Moreno. - Esto se está poniendo color de hormiga. Cuando
lo sepa doña Ramona no creo que se quede con los brazos cruzados. Puede ser el
principio de una pelea sin cuartel - dice Ruy. - Tú eres abogado papá, podrías denunciarlos - le dice Lupe. - ¿ Ante quién ? - le pregunta Fernando - Ante las autoridades , ante el ... sheriff.
- No seas tonta, Ana Lupe. El sheriff
es cómplice de ellos - ¡ No ! Él evitó
que lo mataran. Yo soy testigo . - Fernando se sonríe escéptico. - Bueno hija, ya estuvo bien - la corta su
padre- Ve a la cocina a hacer tus labores. - Ana Lupe se va de mala gana.
- ¿ Tú crees que esos pistoleros que
acaban de llegar a Spurtown sean empleados del propio Green ? - No tengo la menor duda, papá. Es un secreto
a voces que corre por todo el pueblo. Ramona está en la sala junto a Delgadina,
que está acariciando a un perrito blanco. -
Está muy bonito, Delgadina. ¿ Cómo se llama? - No sé. No tiene nombre. Lo trajo Juan Canito hace mucho porque
cuando era pequeñito un lobo mató a su mamá y a su papá. Ramona se queda
pensativa, se escucha la voz que dice : " Pobre niña Ramona, perdió a su
madre y a su padre el mismo día " Entran doña Ramona y Felipe, la sacan de
su ensimismamiento , Delgadina sale corriendo. - ¡ Felipe ! - exclama caminando hasta él - te levantaste. - Ya me siento mucho mejor - dice mientras su
madre lo lleva hasta una silla - Estaba harto de estar acostado. - Sólo te voy a dejar un rato Felipe. Luego
vengo por ti, para que vuelvas a tu cuarto . No quiero que vayas a tener una
recaída. Tienes que guardar reposo. -
Me siento niño mimado - dice agradable. Ramona que está parada junto a
él se ríe - Pero de veras, ya estoy mejor, madre. No quiero que se preocupe.
- ¿ Quiere que la ayude mamá ? - le
pregunta Ramona. - ¡ No ! - exclama
Felipe rápidamente sorprendiéndolas - Quédate aquí conmigo. Acompáñame un
ratito . ¿ Por qué no tocas algo en el piano ? - Sí, sí Ramona - dice su madre mirándolos con sospecha en los ojos
- Quédate con él mientras yo regreso. - Ambos se sonríen, Ramona se dirige al
piano. - ¿ Qué se te antoja oír ? - le
pregunta - Algo alegre - Ella piensa y
comienza a tocar una melodía suave pero alegre. Felipe la mira con evidente
placer, disfrutando su presencia. Marta está en el cuarto de Felipe haciendo la
cama, entra doña Ramona, ve sobre una mesita el diario de Felipe. Le dice a
Marta que la estaba buscando, que necesita que se ocupe de la cocina, que deje
que Margarita se ocupe de las habitaciones. Marta le dice que ya casi termina,
entonces Ramona le dice que la espera en su cuarto para darle instrucciones y
se va acercando lentamente a la mesita. Toma el diario sin que Marta la vea ,
lo aprieta contra su pecho y sale del cuarto. Ramona deja de tocar el piano.
Felipe la aplaude y le dice que sigue tocando tan bien como recordaba. Ella le
dice que es muy benévolo y que en el convento tocaba en las misas y los
oficios. - Eres una mujer con muchas
virtudes. Dominas las artes de la cocina, bordas, tocas el piano. Y por si
fuera poco nadas y montas muy bien a caballo -
Me falta una cosa. No sé tirar. Nunca en mi vida he agarrado un
revólver. - Mejor, eso no es cosa de
mujeres. Para eso estamos los hombres, para defenderlas a ustedes. - Tampoco sé bailar.
En la fiesta voy
a hacer el ridículo. - Claro, no
habíamos pensado en eso. Pero en cuanto me pueda quitar este vendaje te enseño
a bailar valses y polcas. - ¿ Lo ves ?
Las virtudes que yo no tengo las tienes tú. Somos el complemento perfecto - le
dice sentándose junto a él y acariciándole el pelo. Él se pone nervioso - Si no
fueras mi hermano serías el pretendiente idóneo. - Estoy seguro que en la fiesta vas a tener muchos admiradores.
- Mmm - le dice parándose - El que va a
traer a todas las señoritas de California vas a ser tú. Eres joven ,guapo,
rico, inteligente. - Ya, ya, Ramona. No
me elogies tanto. - Además eres tímido
. Y eso es algo encantador para las mujeres - a Felipe se lo nota avergonzado -
De veras, vas a acabar con el cuadro en la fiesta. - Me da gusto verte tan contenta y bromista. - No bromeaba - le dice ella volviéndose a
sentar junto a él - Eres adorable, Felipe. Estoy segura que vas a conquistar a
más de una. Me voy a poner celosa. - Yo
ya lo estoy - le dice muy serio. Ella le sonríe. Doña Ramona está en su cuarto
con el diario de Felipe en las manos, se pasea sin decidirse a abrirlo.
Finalmente pone la traba en la puerta y lo abre. - " He tenido que guardar reposo. Uno de los bandidos me hirió
el brazo, pero esa herida no es la que me duele. Sino la que ha dejado abierto
en mi alma ese amor inconfesable que siento por mi hermana.- doña Ramona se
sobresalta, se sienta y sigue leyendo - Sé que con esa fiesta mi madre pretende
casar a Ramona y yo Dios mío , tendré que aceptarlo aunque mi vida se arruine
para siempre. " Doña Ramona cierra el diario de golpe, angustiada por lo que
acaba de leer. - Ramona, Ramona . Eres
tan seductora como tu padre y mi hijo tan débil como yo. Felipe y Ramona siguen
conversando. - Yo sé que me quieres
mucho Felipe. Eres mi único hermano, me voy a poner muy triste cuando te cases
- suspira- pero ni modo, algún día cada uno tendrá que tomar su camino. - Algún día así tendrá que ser - coincide él -
Pero a mí me gustaría que no nos separáramos nunca. - Cuando conozcas a una mujer que te guste te olvidarás de mí. Es
la ley de la vida - se pone seria - Cuando te llega el amor te apartas de los
demás. No haces más que pensar en la persona amada. - Eso te sucede a ti con Alejandro. - Sí - reconoce ella triste. Se levanta - No sé si voy a aguantar
pero por la mañana le dije que no quería volver a verlo. Dime, Felipe, ¿por qué
cuando uno encuentra lo que quiere tiene que renunciar a él ? - le pregunta
sentándose junto a él y tomándolo de las manos. En ese momento entra doña
Ramona, ellos se sobresaltan y se separan. -
Ya está lista tu pieza. Vamos a que te recuestes. - No, madre. Me siento bien y me voy a quedar
un rato más aquí. - Como quieras.- y
dirigiéndose a su hija de mala manera - Tú, Ramona, ocúpate de tus obligaciones
, yo me quedo con Felipe. - Sí, mamá -
le dice Ramona y sale. Doña Ramona se la queda mirando. - No me gusta como trata a Ramona, madre - le
dice Felipe - Y a mí no me gusta cómo
la tratas tú - lo enfrenta ella. Él se pone nervioso. - ¿ Qué dice ? - Eso. Que no me parece bien que estén todo el día secreteándose
como si fueran novios. - Felipe no dice nada ante esta observación, parece
perturbado.
Margarita y Alejandro están caminando por el
borde del río. - Lo que pasa es que
Ramona tiene miedo de lo que siente por ti - le dice ella - Sobre todo tiene
miedo de que vaya a llegar a oídos de su mamá, pues ya sabes cómo es la señora.
- ¡ Qué si lo sé ! Pero si Ramona tiene
miedo entonces no es lo que yo pensé. -
¿ Pero qué pensabas ? Que te la ibas a llevar en tu caballo a nadar ahí
por el monte a salto de mata. No, Alejandro. Ramona pertenece a otro mundo. No
sólo es blanca, también es rica, con otras costumbres. Pusiste los ojos muy en
alto. - Cuando yo la miré por primera
vez, vi el fuego que sólo tienen los fuertes. Ahora me di cuenta que estoy
equivocado. Ramona se puede quedar con su hacienda, casarse con cualquier
señorito, hacerlo que quiera. Ya no me importa. - Pero si tú a ella sí le importas y mucho. Si el otro día hasta la
vi chillando por ti. Yo no sé por qué no quiere hocico. Me voy - le dice
volteándose. En ese momento se escucha la voz de Norteño llamándola. Margarita
se detiene sorprendida, él aparece preguntando donde anda y se queda cortado al
ver a Alejandro allí. - Mmm. Creía que
estabas sola - le dice. Alejandro lo mira y se retira. - ¿ Y tú desde cuándo me sigues, Norteño ? Yo
puedo hablar con quién quiera, pues. Nada más eso me faltaba. - Si yo no te andaba siguiendo huerca, pero no
me gusta que platiques con ese indio y con ninguno de esos salvajes. - Pues, ahora sí que quedé bien parada. Ni que
fueras mi apá - se ríe ella. - ¿ Te
puedo acompañar ? - le pregunta él más tierno. - ¿ Cómo ? Acompañarme, así nomás. - ¿ O de qué otro modo, tú ? - le pregunta sonriendo . - No, pues si es así nomás, mejor acompaña a
los borregos - se enoja ella y pasando frente a él lo deja. Felipe se está
justificando frente a su madre. -
Ramona vivió lejos de nosotros durante muchos años. Estuvo sola y sin
ningún afecto madre, por eso yo me preocupo tanto por ella. - ¡ Cómo sea ! Ella te acapara y eso no está
bien. No es cosa de hermanos andar con tanto cuchicheo - Felipe no le dice nada
a esto. Doña Ramona lo mira y se sienta junto a él - Yo sé que algo te
atormenta hijo, lo sé, lo adivino. -
No, madre. Se equivoca, yo le aseguro que ... - ¿ Te confesaste con el padre Salvatierra?
- ¿ Le dijo él algo ? - le pregunta
alarmado. - ¡ Claro que no ! ¿ Qué me
tenía que decir ? - Nada - se
tranquiliza - Lo que está claro es que
le has tenido más confianza a un extraño que a mí, que soy tu madre. - ¡ Pero si el padre Salvatierra es mi
confesor ! - Pero no lleva tu sangre en
las venas como yo. - le replica ella -
¿ Adónde quiere llegar, madre ? - se extraña. - A que me digas la verdad. Dime Felipe, ¿ qué
te sucede con Ramona ? - ¿ Qué me va a
suceder ? Nada. - Mientes - le dice
categórica- Lo puedo leer ... - ¿ Cómo
dijo ? - se sobresalta - Que lo puedo
leer... en tus ojos - Él no dice nada. Ya es de noche doña Ramona está rezando
en su cuarto junto al padre Salvatierra. -
Estoy muy angustiada, padre. Le tengo que confesar algo. ¡ Qué Dios me
perdone, pero no puede resistir ! Volví a leer el diario de Felipe. - Te dije que no lo hicieras más. ¡ Ese es un
pecado Ramona Gonzaga ! - Lo sé, padre.
No crea que no lo hago sin remordimiento . Reconozco que mi falta atenta contra
las buenas costumbres. Me avergüenzo pero no pude evitarlo. - Conocer el alma de los demás sólo le
corresponde a nuestro creador. -
Merezco castigo, padre. Pero ya lo hice y lo que leí me ha quitado la
poca paz que me quedaba. Esa pasión malsana de mi hijo por Ramona va en
aumento. - El padre suspira - Estoy muy preocupada. Mi hijo está sufriendo
grandes tormentos. - Sucedió lo
inevitable, Ramona - le dice el padre persignándose. - ¿ Cómo dice ? - Eso, que la atracción de Felipe por Ramona es natural. Ellos no
llevan la misma sangre. - No lo diga
padre - se altera ella- Nunca lo vuelva a repetir. - Pero aquí nadie nos
escucha. Es un secreto entre tú, yo y el Señor que está en los cielos. - De cualquier forma preferiría que no lo
volviera a mencionar. Ese recuerdo es para mí como ... como una daga clavada en
el pecho. Golpean a la puerta, es Margarita que les trae el chocolate que
habían pedido. Pasa, lo deja sobre una mesita y se retira. Doña Ramona y el
padre se quedan en silencio mirándose. -
Felipe está librando un combate dentro de sí mismo - le dice ella - Tal
parece que nos persiguiera una maldición. Él está prendado de Ramona como yo lo
estuve a Angus O'phail. - Tu amado
irlandés no se fue del todo, hija. Se perpetuó en la figura de su hija, de
Ramona. - Así es padre. Felipe tendrá
que renunciar al amor que siente por Ramona, así como yo renuncié al de Angus
O'phail. - Recemos porque así sea hija.
- Le juré a Angus cuidar de Ramona como
si fuera mi hija y le juré nunca rebelar el secreto. Bajo ningún motivo voy a
romper ese juramento. Sólo los Canito y usted conocen esta historia. - Y nadie la va a saber, porque de mis labios
nunca saldrá una palabra - le dice tomándola de las manos- Y hasta ahora los
Canito han sido como un santo sepulcro. -
Ahora mi obligación es ayudar a Felipe para exorcizar esa pasión que
siente por Ramona. - Me pregunto si eso
va a ser posible. Tú misma nunca has podido borrar de tu memoria el recuerdo de
ese amor. Ya han pasado 20 años. -
Tiene razón, padre - se angustia ella- El amor se extinguió con la
muerte de Angus, por el contrario la llama de esa pasión ha crecido como un
fuego, imposible de apagar. En su cuarto Felipe está escribiendo en su diario.
- Mi madre ya se dio cuenta. No puede
ser, me siento tan culpable. Soy un ruin, un miserable. No sé si amo a Ramona
lo que sí sé es que ella es toda pureza y yo en cambio, estoy poseído por esta
pasión prohibida - deja de escribir, respira rápido, con rabia . Dice en voz
alta con furia - Hubiera preferido morir, por qué mejor no me dieron un disparo
mortal. Ramona está en su cuarto ya dispuesta para acostarse. Se comienza a oír
una melodía. Ella sonríe feliz, dice Alejandro y se dirige a las ventanas, las
cuales abre para escuchar mejor. Lo hace durante unos instantes. - Alejandro, ¿ qué me querrás decir con esa
melodía ? - la escucha con placer. Felipe sigue escribiendo en su diario .
- Para acrecentar mi tormento ahora se
ha anidado en mi el demonio de los celos. Alejandro es mi mejor amigo y ahora
lo veo como un rival. - Se detiene a escuchar la triste melodía. Doña Ramona
sigue confesándose con el padre. - Para
qué negarlo , usted más que nadie lo sabe , yo enloquecí de amor. - Pero como buena cristiana supiste reprimir
esa pasión. Si te hubieras ido con Angus habrías vivido en pecado mortal. Tú ya
eras una mujer casada. - De todas
maneras vivo en pecado, padre. Porque siempre le fui infiel a mi marido. Con el
pensamiento. Comienza a recordar cuando Felipe era pequeño, ella jugando con
él. La llegada de Juan para avisarle que el irlandés está en el árbol del
cobertizo y no se quiere ir hasta que ella vaya a hablar con él, el miedo
porque su esposo llegara y lo descubriera. -
Y de ahí no se movió Angus O'phail hasta que yo Ramona Gonzaga fui a
hablar con él. Era terco y valiente, como todos los de su raza. - No cabe duda que el destino de Angus fue
trágico -suspira el padre. - Su vida se
arruinó por mí. - Tú obraste con
prudencia como se esperaba de una Gonzaga y de una buena cristiana. - Si no fuera porque pensé que él había muerto
en la guerra, jamás me habría casado con Alonso Moreno. Me habría rebelado
contra mis padres, con tal de estar con él. -
Eres una mujer apasionada. Por eso alabo más el coraje que tuviste para
no irte con él después de tu boda cuando Angus regresó de México. - No fue el coraje, padre. Yo me hubiera
fugado con él aquél día . Vuelven los recuerdos de ese día. Cuando ella fue
corriendo a su encuentro al árbol. -
Angus, ¿ qué haces aquí ? - le pregunta abrazándolo - Mi marido está por
llegas, está loco. Te puede matar. Gracias a Dios fue Juan Canito el que te
vio. Los peones tienen instrucciones de matar a cualquier intruso. - No me importa morir Ramona. La vida sin ti
no es vida. - Sé que te has entregado a
la bebida y que te arriesgas en duelos sin sentido - le dice tomándole el
rostro con las manos - Cuando escucho esas noticias paso las noches rezando por
ti. - ¿ Y entonces, todavía me amas,
Ramona ? - Sí, Angus. No te lo puedo
negar, pero no me tortures más - se separa de él . Él se aleja unos pasos - Tú
sabes que soy una mujer casada y ahora ya tengo un hijo. Tengo que vivir mi
propio destino aunque éste sea cruel conmigo. - Vengo por ti - le dice él tomándola de los brazos - No puedo, sería un pecado - se asusta ella. - Pecado es vivir con alguien a quien no se
ama. Vámonos Ramona, te lo ruego - se quedan mirando y se besan. - Entonces me decidí , entré a la casa a
recoger a mi hijo pero si no me fui ese día no fue por buena cristiana, padre.
Sino porque cuando estaba empacando mis cosas Marta me dijo que Angus ya vivía
con una india piel roja. - Eso se lo
tienes que perdonar, se refugió con quien pudo. - Pero yo no se lo perdoné nunca. Porque ese día padre, yo estaba
dispuesta a huir con él. Alejandro está conversando con su amigo acerca de sus
sentimientos. - Estoy enamorado de una
mujer blanca. - Eso sí es una
desgracia. ¿ Puedo saber de quién ? -
De la mujer más hermosa que han visto mis ojos. - No me vas a decir que de la señorita Ramona.
- Sí, de ella. - No, Alejandro. No me digas eso. La niña
Ramona no solo es blanca, sino que es hija de la patrona. Tú eres yahí y debes
tomar como esposa a otra yahí. Así ha sido y así debe ser. - Sí, sí ya lo sé. Ya lo sé. Por eso me quiero
regresar - toma el amuleto que cuelga de su cuello y se lo muestra - Manuela es
de mi sangre. Le pediré que sea mi esposa y la madre de mis hijos. Al día
siguiente. Ramona se cruza con el padre de Alejandro en el arroyo. - Buenos días, niña - la saluda él. - Buenos días, don Pablo- le contesta ella
agradable. - Rubí es una yegua muy noble. -
Y es obediente como ninguna - dice ella acariciándola - ¿ Va a la
esquila, don Pablo ? - Sí, vengo de la
hacienda. De curar al amo Felipe. - ¿
Cómo ? - se sorprende ella - ¿ Yo pensaba que Alejandro se estaba encargando de
eso ? - Hoy Alejandro no quiso ir. Creo
que usted entiende por qué. - No, no
entiendo. ¿ Por qué ? - Alejandro no
quiere encontrarse con usted. - ¿ Él se
lo dijo ? - No, pero yo adivino. Él
hace bien. - Ni que fuera yo el diablo
- le dice enojada. - Para él sí. Usted
es lobo y él puma. Indio y blanco no deben mezclarse. Así es la ley de la vida.
- Eso mismo me dijo el padre
Salvatierra - replica ella acercándose al caballo - Pero yo no lo creo - lo
monta - Esas son leyes de hombre no de la naturaleza . - Mejor que usted y Alejandro no se vean.
- Esa decisión nos corresponde a
nosotros y a nadie más - le dice enojada y sale al galope . Don Pablo se la
queda viendo preocupado El doctor Thomas habla con Green en su cuarto . Éste la
noche anterior se emborrachó y se le soltó la lengua, diciendo que era Rex y
que había asesinado a una niña. Green se preocupa sobre quienes lo escucharon.
Thomas le dice que no se preocupe que estaban él, Merryl, Davis, Billy y
Arizona pero que pudo haberlo escuchado alguien más y que tenga cuidado. Jack
dice que cualquier borracho puede decir cualquier cosa, Thomas dice que sí,
pero le recuerda que él es el sheriff y tiene que controlarse para llevar a
cabo sus planes. Green le dice que la gente le importa poco, que cuando les
traiga el progreso se le van a arrodillar. Thomas le dice que mientras eso
sucede cierre el pico y le cuenta que muchos en el pueblo se preguntan qué pasó
con el forastero que le gritó en el salón que era Rex. Muestran a Lucio
acostado sobre unas mantas, tiene las piernas entablilladas. Junto a él están
el negro Memphis y el indio solitario. Lucio recupera el sentido preguntando
dónde está. El negro le dice que con amigos . Lucio se queja del dolor.
En el comedor
están doña Ramona y Felipe almorzando. Junto con ellos está Juan dando un
reporte. - Amo Felipe, Lucio sigue sin
regresar - le informa- Voy a mandar unos peones a buscarlo. - ¿ Qué raro ? Debió de haber llegado ayer.
- Pues sí. A lo mejor algo se le atoró.
Esperamos que llegue hoy, primero Dios. -
Tenme al tanto, Juan. No vaya a ser que se haya topado con algún
bandido. - Patrona.,¿ mando a Marcos a arreglarse con los músicos? - Sí, Juan. Y acuérdate de prepararles un
lugar para acomodarlos. - Lo que usted
mande, patrona. Si no tiene otro pendiente voy a ver como sigue la esquila -
Ey, Juan. Y hazte cargo de todo. -
Con permiso -les dice y se retira.
Marta aparece
corriendo . - ¿ Qué pasó Marta ? - le
pregunta doña Ramona - La niña Ramona
no está. Parece que salió en la yegua. -
Gracias Marta - ella se retira - Le dije a Ramona que no podía salir
sola sin mi permiso - dice enojada - Ya ves el caso que me hace. Sabrá Dios
dónde anda y es hora que no regresa. -
Sólo habrá ido a dar un paseo - trata de calmarla Felipe - No salgas a defenderla. Me molesta que a
diario seas su abogado - él no le dice nada . Llega Ramona y enseguida su madre
la ataca. - Pareces un macho, Ramona.
Andando sola por los caminos. Vas por sendas de fango. Eres una deshonra. Nos
llenas de vergüenza a todos. - Madre,
perdónela - dice Felipe conciliador. -
Cállate Felipe. Ya te dije que no eres su abogado. - Usted es la que nos llena de vergüenza,
madre - le replica en tono alto - Es una tirana. Todo el mundo le tiene miedo -
doña Ramona la mira asombrada ante el tono - Desde Delgadina hasta Juan canito
tiemblan cuando se acerca. - A nadie
permito que me hable así - le dice levantándose y lazando la mano para pegarle.
- Usted me trata como entenada- le
grita aún más fuerte Ramona - Y yo soy su hija. - Es que hay muchos hombres en la hacienda. ¡ Qué no te das cuenta
que eres mujer y que corres peligro ! -
De acuerdo, madre. Pero insisto, usted no me trata como se trata a una
hija. Dígame, ¿ soy o no soy la hija de la dueña de esta hacienda ? Doña Ramona
se le queda mirando altanera.
Sandra S. Vallejos
Capítulo Nº
14 ( 20 - 04 -00 ) Doña Ramona reprende a su hija por la forma en que entra
a comer y la trata de macho y de ser una deshorna y una vergüenza para la familia.
Ella le retruca que ella es una tirana y que todos le tienen miedo. Su madre se
levanta a pegarle una cachetada pero Ramona la detiene con una pregunta - Dígame, ¿ soy o no soy la hija de la dueña
de esta casa ? - doña Ramona se la queda mirando, Ramona le sostiene la mirada
con valor. - Claro que lo eres -
finalmente le contesta volviéndose a sentar - Precisamente por eso te debes
comportar como tal y no como una casquivana. -
Por favor, cálmense - interviene Felipe levantándose de su silla - Creo
que están haciendo una tormenta en una vaso de agua. - Retírate Ramona - le ordena si madre sentada
muy erguida en su silla. Ramona rabiosa como está da media vuelta y sale del
cuarto tirando la fusta que llevaba en la mano. Doña Ramona mueve la cabeza
ante este exabrupto . Felipe se vuelve a sentar y mirando hacia el lugar por
donde acaba de salir Ramona le dice: -
Perdónela, madre. No sé que le pasa a Ramona. - Nunca pidas perdón por los demás, Felipe. Ya
bastante difícil es pedirlo por uno mismo. -
Ramona se excedió, hablaré con ella. -
Solo dijo la verdad. A veces son una tirana. Por lo menos sabe ser
franca. - A veces la franqueza es
dureza - su madre lo mira. - En esta
vida hay que ser duros. Los timoratos no viven por mucho tiempo - le dice con
tono duro - Hay que tener fuerza de voluntad. - ¡ Madre ! - le dice Felipe con tono de advertencia. - Voluntad, Felipe - insiste ella - Voluntad
es lo que te pido. No se lo puedo pedir a Ramona porque ella quizás ni lo
entendería. Pero tú si sabes a lo que me refiero. Ustedes no deben andar
juntos. - ¡ Qué dice madre ! - le dice
Felipe bajando la cabeza. - Que el amor
entre hermanos puede convertirse en otra cosa . - Lo único que yo puedo decirle es que yo sería incapaz de hacerle
daño a Ramona - mirándola de frente - Su felicidad es para mi lo más
importante. Ahora si me permite, me retiro. Doña Ramona lo mira, cuando sale
cierra los ojos un momento como cansada de todo esto. Ramona está en su cuarto
sentada en su cama, llorando . Marta está con ella. - Se alcanzaron a oír sus gritos hasta la cocina, niña. Es la
primera vez que alguien le habla así a dona Ramona. - Me exalté , nana - dice con énfasis, levantándose de la cama - No
debí hacerlo , es mi mamá. Pero se excede en su autoridad - con voz quebrada -
Desde que llegué aquí me siento hostigada, me siento vigilada por ella. - ¡ Ella está acostumbrada a mandar ! - Y yo a obedecer, nana . Pero no de esa forma
- camina hacia el centro del cuerpo cruzándose de brazos , solloza - A veces
siento que no me quiere. Siento que me odia, como si yo no fuera su hija -
Marta se queda como cortada por el comentario y reacciona nerviosa. - No diga eso, niña. Claro que la quiere. A su
manera pero la quiere. - Amanecí muy
irritable - le dice sentándose en una silla - y tú sabes por qué. Quiero ver a
Alejandro pero al mismo tiempo no lo quiero ver - le dice volviendo a llorar .
- No le eche más leña a la hoguera,
niña, por favor. Ahorita la caldera está hirviendo - Ramona se levanta decidida
y le dice. - Esta noche me voy a salir
a escondidas y lo voy a buscar. - No,
no, no - se desespera Marta - Niña, no vaya a hacer esa locura. Sosiéguese .
Usted no puede pensar bien, está alterada. Llega Felipe a la puerta, golpea diciendo
: " Ramona, quiero hablar contigo " Dentro del cuarto, ambas miran
hacia la puerta. Marta le da unos golpecitos en el brazo para reconfortarla y
va a abrir. Ramona está realmente desesperada, las lágrimas corren por sus
mejillas. - Pase, niño, yo ya me iba -
le dice Marta. Felipe así lo hace, cierra la puerta y mientras camina hacia
ella le dice - Ramona, estoy muy
sorprendido por tu actitud. Quiero que te excuses con nuestra madre por tu
comportamiento. - Ya lo había pensado
en hacerlo - le dice ella más calmada - y aunque no fuera así lo haría sólo
porque tú me lo pides - la voz vuelve a quebrársele. Se estira hacia él con la
mano tendida, pero él retrocede -
También quiero pedirte una cosa. Que me dejes solo un tiempo. - ¿ Por qué ? - le pregunta ella sorprendida -
¿ Qué te hice, Felipe ? Sé que lastimé a mi mamá pro yo no quiero que te pongas
así - los ojos se le vuelven a llenar de lágrimas y comienza a desesperarse -
Mira, yo te prometo, te prometo que no le vuelvo a faltar al respeto - ya
llorando . - No es eso Ramona - le dice
él visiblemente afectado. - ¿ Y
entonces ? - le pregunta acercándose a él quien retrocede rápidamente sin
dejarla que lo toque. - Sólo quiero que
me dejen solo - y sale del cuarto como huyendo. Ramona se queda allí llorando.
Nueva escena. Ramona está arrodillada junto a su madre, quien está sentada
fumando un cigarrillo. - No le vuelvo a
faltar al respeto, mamá. Discúlpeme. -
Eres indómita, Ramona. Y tienes que dominar ese temperamento. Si no lo
haces vas a sufrir mucho y harás sufrir a los que te rodean. - No volverá a suceder, mamá - le dice ella
incorporándose y sentándose en la silla - Felipe también está enojado conmigo.
Me pidió que no le hable. - Entiende
Ramona. Felipe tiene mucho trabajo y tú le quitas el tiempo con tus niñerías.
- ¡ Pero mamá ! yo ... - intenta
justificarse. - Desde que llegaste a
descuidado sus labores en la hacienda - la corta - Déjalo tranquilo y tú
ayúdame a organizar la fiesta - dice dando una pitada al cigarrillo. - Si es por el bien de Felipe así lo haré mamá
- le dice dócil. Doña Ramona suspira, se levanta y tira las cenizas y el
cigarrillo al hogar. - Vamos a empezar
otra vez desde el principio Ramona. En unos días se irá el padre Salvatierra.
Quiero que antes que se vaya te confieses con él porque la insolencia de hoy
fue un pecado. Pídele perdón a Dios y yo me olvidaré de lo sucedido - le dice
volviéndose a sentar y sacando un nuevo cigarrillo. Ramona se levanta para
salir, cuando pasa tras la silla de su madre le hace una mueca. - ¡ Ramona ! - se escucha reprenderla. Ella se
detiene - Cuida tus modales - Ella se sorprende y sale. Jack Green está reunido
con sus ayudantes Merryl y Davis. Está señalando en una mapa el lugar en donde
viven los yahís. - Detrás de este peñón
está el pueblo yahí. Quiero que vayan hasta allá y observen bien todo. Necesito
saber cuántos indios hay y cuántas armas tienen. - ¿ Los vamos a atacar ? - pregunta Merryl. - Es probable Merryl - le dice Jack - Cuando
tengo noticias de Nepo vamos a saber por donde pasa el ferrocarril y si es por
aquí nos vamos a tener otra que echar a los pieles rojas para afuera. - Yo vi yahís dirigiéndose a la hacienda de
los Moreno - dice Davis jugando con su revólver- A mi se me hace que dejaron
solas a las mujeres de la tribu. Jack se sonríe y dice : " Pues qué mala
suerte para ellas, ¿ verdad ? " Los tres ríen . Alejandro está practicando
con su puntería disparando flechas contra un árbol. Con la segunda que lanza
parte en dos la primera. Toma otra flecha y cuando va a tirar escucha. - Buena puntería - le dice su amigo Pepe.
- Bueno en la guerra, malo en el amor -
le dice él apuntando nuevamente. - No
quieres ir a darte un chapuzón en el arroyo - Alejandro desiste de disparar y
lo mira - No, se tú. Ese arroyo me
recuerda a Ramona - y vuelve a apuntar. -
Sebastián y todos están allá - vuelve a insistir Pepe. Alejandro con un
suspiro vuelve a bajar el arco. -
Cuando un venado está herido, se aleja - hace una pausa y lo mira - Y
los demás lo dejan en paz. No puedo hacer los mismo. - Dijiste que te ibas a olvidar de ella y a
casarte con Manuela. - Eso lo dije
porque estaba rabioso. No me la puedo sacar de aquí, tengo que verla - le dice
con vehemencia señalándose el corazón y los ojos a medida que habla- Mirarme en
sus ojos. - No creas que no te comprendo
Alejandro . Yo ansío que termine la esquila para regresar al pueblo y ver a
Carmen. Cuando uno quiere a una mujer se vuelve tan necesario estar cerca de
ella como la estrella necesita la noche para brillar. Alejandro lo mira, se
sonríe y tira una nueva flecha. Ya es de noche. Ramona se encuentra en el
confesionario con el padre Salvatierra. Éste le hace la señal de la cruz y le
dice: - Dime tus pecados, hija. - Padre, me acuso ante Dios de que he pecado
de soberbia, he tratado a mi madre sin la consideración que nos ordena nuestra
religión - dice Ramona con tono circunspecto - También he pecado de ingratitud,
porque a pesar de que es mi madre a veces no he sentido el amor que debería
profesarle. Ella es muy severa conmigo. -
Poco a poco irás conociendo el carácter de tu madre y te darás cuenta de
que es severa no sólo contigo sino con ella misma. - Es que me confunde, padre. A veces me ve con amor y a veces con
odio. - Ramona Gonzaga es dura pero no
odia a nadie. Reza un rosario y pídele a nuestro señor su perdón - le hace la
señal de la cruz. Ella vacila, él se sorprende y le pregunta - ¿ Algo más, hija mía ? - Lo que voy a contarle - le dice ella
vacilante, casi con temor - no sé si sea pecado aunque no creo que Dios vea mal
que uno sienta algo bonito en el corazón - termina emocionada. - Dime de qué se trata, hija - le dice jovial
- Padre, desde que llegué a la hacienda
se han despertado en mí unas sensaciones que yo no conocía, me siento muy
dichosa pero a la vez me siento muy infeliz. Creo que es amor. - El amor no es malo hija. Siempre y cuando no
ofenda a Dios y a los hombres. - A Dios
no creo que lo ofenda. A los hombres no lo sé. - ¿ De quién se trata hija ? - Ramona suspira. - De Alejandro, padre - él pierde la sonrisa -
Del indio Alejandro. Fuera de la capilla está Margarita esperando a Ramona. Se
le acerca Alejandro. - Contemplando las
estrellas - le dice - Ey, esperando a
Ramona. ¿ Y tú ? - él mira hacia la puerta y le dice sonriendo. - Yo pedí un milagro para esta noche. Y creo
que se me va a cumplir . - ¿ Cuál ? -
pregunta ella curiosa. - Ver a Ramona -
Margarita lo mira sonriente. Dentro de la capilla - ¿ Verdad que no es pecado si yo llegara a enamorarme de él, padre
? - No, hija - le dice él dudando -
pero hay razones muy poderosas que me obligan a aconsejarte que no des rienda
suelta a ese sentimiento y que te alejes de él. - Pero, ¿ por qué ? Usted mismo me acaba de decir que no es pecado.
- Escúchame Ramona. Hay cosas que
nuestro señor no castiga pero que los hombres sí. Si tú te enamoras de él
arruinarías tu vida y la de tu familia - ella lo mira angustiada - Pero, padre - casi llorando - No, Ramona. Ofenderías a tu madre y a tu
hermano - con tono duro. Ella traga sus lágrimas - Ser una Moreno Gonzaga lleva
consigo una gran responsabilidad. Olvídate de él. Júramelo ante Dios. - No puedo - le dice ella con voz opaca - Lo
que sí le juro es que lo voy a intentar - el padre parece muy preocupado. En
tanto afuera continúan Margarita y Alejandro -
¿ Y esa cosa qué es, tú ? - le pregunta dirigiendo su mano al amuleto.
Él se la detiene y la deja entre las suyas. Sonriendo le suelta la mano y le
dice. - Es un amuleto. Me lo regaló una
mujer de mi tribu - se ve al Norteño escondido tras un reborde observándolos.
- ¿ Tú la quieres ? - No - le dice él muy serio. - Debe de haber un montón de muchachas detrás
de ti. ¿ Qué no ? - ¿ Por qué ? - le
pregunta él intrigado. - Pos porque no
eres feo y estás joven y requetefuerte - Norteño la escucha decir esto y menea
la cabeza - Pues lo natural sería que tuvieras novia, ¿ no ? - Pues no, no tengo - dice él haciendo un
gesto gracioso con los hombros - ¿ Y Tú tienes novio ? - ¡ Yo no ! - exclama ella - ¿ Cómo crees ' ¡
Qué va ! - se ríe - ¿ Por qué no ? ¿
Por qué ? Eres una mujer muy bonita - muestran a Norteño escuchando todavía.
- ¡ Ay, cómo será !. Eso no es cierto.
- Sí es cierto - le dice él y en ese
momento aparece Ramona. Ambos se miran. -
Vámonos, Margarita - le dice bajando las escaleras, al pasar frente a él
le dice - Buenas noches, Alejandro. -
Buenas Noches - le dice él y se queda mirando como se aleja. El padre
Salvatierra en tanto está parado frente a Cristo diciéndole. - Son estas inmensidades, señor. Estas
soledades las que llevan a la gente a sentir estas pasiones. La joven Ramona se
ha confiado a mí por el sacramento de confesión, por tanto yo no podré alertar
a su madre sobre este amor naciente en Ramona por el indio Alejandro. Así que
solo tú podrás ayudarla.. Que se haga tu voluntad. Ramona entra a la casa seguida
de Margarita. - ¡ Qué tanto
cuchicheabas con Alejandro ! - Ay, no
me lo digas en ese tono Ramona. Si hasta parece que estás celosa. ¡Nos miraste
con unos ojos! - Ves visones,
Margarita. A mí ya no me importa Alejandro. Hablé con el padre Salvatierra y le
prometí que ya no lo vería más. -
Ah!!!! No pos y yo nomás le estaba preguntando a Alejandro si tenía
novia - le dice caminado hacia un lado de ella. Ramona reacciona con ansiedad y
mirándola le dice - ¿ Y ? - como ella
no le contesta se le acerca - Dímelo. -
Pos , no que no te importa - le dice Margarita. Ramona se acomoda la
mantilla molesta y le dice con tono severo -
Si no me lo quieres decir no me lo digas. Ya me voy a dormir - y se
dispone a salir del cuarto. - Ramona -
la llama Margarita . Ramona se detiene , dándole la espalda se dispone a
escuchar - Me dijo que no - ella se vuelve a mirarla - Que no, no tiene novia.
- Ya te dije que no me importa
Margarita . Buenas noches - se vuelva a dar vuelta. - Te fue a buscar, Ramona - le dice. Ramona se detiene nuevamente -
Alejandro estaba ahí porque quería verte. Me dijo pues, que le había pedido un
milagro al cielo - Ramona sonríe dichosa pero enseguida se recompone y cuando
le da la cara ya está seria nuevamente. -
Lo de Alejandro y yo no puede ser. Así que te pido que no me vuelvas a
hablar de él. Se retira dejando a Margarita totalmente asombrada.
Al día
siguiente. Juan está observando el trabajo de dos peones. - Buenos días, Juan - se escucha decir a
Felipe. - Muy buenas, patrón - dice Juan
observándolo contento y mirándole el brazo que trae en cabestrillo -Ya se le
nota cara y el brazo ¿ mejor verdad ? . -
Ya estoy listo para lo que venga. -
¿ Seguro patrón ? - Seguro. ¿ Qué pasó con Lucio ? - Pues - dice Juan preocupado - seguimos sin
noticias de él. Ojalá fuera ahora que Marco fue por los músicos, pues se lo
encuentre por ahí, por el camino ¿ no ? Ya hasta ardo pensando que le pasó algo
malo. - Sí. Ya han pasado demasiados
días y temo que si Lucio no ha llegado es por algo grave - también preocupado -
¡ Es muy cumplido ! - Eso mismo digo
yo, amo. Y si en una de esas se encontró con esos guaritos que luego vienen por
aquí. - Ni lo digas Juan. Es más, encárgate
de que alguien vaya al Pueblo de Todos los Santos y pregunte en la casa de los
Coronado si lo vieron - le dice antes de irse. - Lo que ordene el amo - le contesta Juan.- Por el camino se ve
venir la carreta de Lucio, llevada por el indio solitario. Tras de ella aparece
al galope Alejandro montado en un caballo blanco. Cuando les da alcance, mira a
Lucio que está tirado en la caja. El indio detiene la carreta y toma su
cuchillo dispuesto a tirárselo a Alejandro. Lucio lo detiene diciéndole que lo
conoce, que es Alejandro . Éste mira de muy mala manera al indio. - Lucio, todos están preocupados por ti - le
dice - ¿ Qué te pasó ? - Los blancos de
Spurtown lo balacearon en las rodillas - le dice el indio - No murió porque
Lucio es muy fuerte. - ¿ Tú quién eres
? - le pregunta con sospecha. - Lince
solitario. - Gracias a él salvé mi vida - dice Lucio. Ambos se miran como
midiéndose con los ojos. El primero en apartar la mirada es Lince solitario
- Vamos a la casa grande. ¡ Qué bueno
que saliste con vida ! - le dice Alejandro antes de salir al galope seguido por
la carreta. En tanto en el pueblo yahí. Muestras escenas de una cascada. Se
observa a tres indias yahí, una de ellas es Manuela, recogiendo frutos del
bosque. Una de ellas dice que ya es suficiente y que ya se han alejado mucho.
Manuela dice que ya que están en el río que pueden nadar. Salen las tres
corriendo pero una de ellas dice que ya es tarde, que mejor otro día. Las otras
dos deciden meterse y comienzan a desnudarse. Se ve aparecer a Merryl y Davis.
En la hacienda
doña Ramona y el padre Salvatierra están tomando un vaso de jugo en el
despacho. Doña Ramona está junto a la puerta abierta abanicándose y con un vaso
de jugo en la mano. - Mañana, después
de la misa , hija mía, me regreso a la misión de San Juan Capistrano. - Me va a hacer mucha falta, padre. Es decir,
nos va a hacer mucha falta a todos. Ya ve que Ramona se confesó ayer con usted
y hoy amaneció más dócil y más tranquila. -
¿ Y Felipe ? A él no lo he visto. -
Se levantó al alba. - Pero, ¿ y
su brazo ? - A él esa herida no le importa, él trae otro sufrimiento más
grande - le dice mientras continúa abanicándose - Ya sabe a lo que me refiero -
el padre hace un gesto de entender - A mi hijo lo que le atormenta es su alma.
- Pero ha cumplido su promesa, se ha apartado
de Ramona - doña Ramona hace un gesto como que sí pero con duda. El padre menea
la cabeza - ¡ Pobre muchacho !, pero confío que Dios le dará la fuerza para
vencerse a sí mismo. Sólo me preocupa algo, hija. - ¿ Qué cosa padre ? -
Ramona es muy inquieta, casi rebelde.
- Pero si le digo que amaneció
muy en paz. - lo mira con sospecha - Pero usted le intranquiliza algo, padre.
Dígame, ¿ qué pasa con ella ? - He
pensado mucho en la historia de es muchacha y he visto cómo la miran los indios
- doña Ramona se sobresalta - Ella es muy bonita y me pregunto si ... si ...
existe el llamado de la sangre. - No,
no entiendo a qué se refiere padre - dice ella posando el vaso sobre la mesita
- Explíqueme. - Que no hay que olvida
que Ramona lleva sangre india en sus venas - doña Ramona se sobresalta y empuja
el vaso al suelo - Ay ! - exclama ella mirando el líquido derramado - Ay padre
Salvatierra, me asombra su crudeza - le dice agachándose y limpiando el líquido
- Usted sabe que precisamente lo que nunca he podido olvidar es el origen de
Ramona. - Perdóname hija. No te quise
traer recuerdos dolorosos. - La sangre
india de Ramona es el símbolo imborrable de la traición de Angus Soffel - dice
ella abanicándose nerviosa - ¡ Por eso no tolero a los indios, padre ! Una
mujer de esa raza es la que engendró a la hija de Angus, a Ramona - dice
cerrando la puerta. - Olvida el pasado
. Ramona es tan hija tuya como Felipe aunque ella no haya sido fruto del amor
entre tú y el general Moreno. Margarita que andaba por la galería se acerca a
la puerta y se sobresalta cuando escucha esto último. Luego escucha a doña
Ramona decir - No quiero ensuciar su
memoria . Por fortuna murió sin conocer la existencia de Ramona. Margarita sale
huyendo muy sorprendida por todo lo que escuchó. - De cualquier manera tú la aceptaste y la criaste. En esta casa la
recibiste recién nacida y no conoce más madre que tú. - Ah! Ramona debió haber sido mi hija, no la
de esa india. Nunca telo perdonaré Angus O'phail , estés donde estés - termina
con rabia. La carreta ha llegado a la hacienda. Alejandro está junto a Lucio
revisando sus heridas. Llega Ramona corriendo. - ¿ Qué pasó ? - pregunta -
Lucio llegó herido - le dice Felipe - Cuéntanos, ¿ qué fue lo que te
ocurrió ? - Perdóneme amo, pero esos
encargos ... - Lo encontré en el monte-
interviene Lince - casi muerto. - Le
debo la vida a Lince solitario - dice Lucio - Me cuidó durante varios días.
- Pero, ¿ quién te hizo esto ? - Los blancos del pueblo gringo - dice
Alejandro - Le balacearon las rodillas. -
Malditos - se exalta Felipe - Lo pagarán muy caro. Vete a la casa Ramona
- le indica. - No, Felipe. Yo también
soy dueña de esta hacienda y quiero saber . -
Amo Felipe, ¿ recuerda al gringo que azotamos por haberse metido a la
propiedad ? - Por supuesto que lo
recuerdo. - Pues, ese miserable me
hirió. - Lucio, cálmate. Por la memoria
de mi padre te juro que esto no se va a quedar así - y se retira. Ramona
levanta la vista y mira a Alejandro que está sentado en el borde de la carreta.
Él está haciendo lo mismo. Dos de las indias están metidas en el río bañándose.
La otra trata de convencerlas de irse pero ellas no quieren. Aparecen Merryl y
Davis y se lanzan sobre ellas. La tercera logra escapar. Felipe le ha ido a
contar a su madre lo ocurrido con Lucio. -
¡ Cómo detesto a esos americanos advenedizos y ordinarios ! - exclama
con rabia ella - Pero nos vengaremos, se van a arrepentir de lo que le hicieron
a Lucio. Hijo, que se prepare una brigada de nuestros mejores hombres para que
busquen a los autores de esta vileza. -
No, no Ramona, no tomes venganza- intenta convencerla el padre - Eso
recrudecerá los resentimientos. Ya de por sí es imposible vivir por estos
lares. - Ramona menea la cabeza negando. -
Yo mismo voy a ir a buscarlos - dice Felipe - No, tú no vas - se asusta su madre - Tú estás herido y no quiero
que te maten. - No, no vayas a su
territorio. Ellos van a volver - dice el padre. Doña Ramona lo mira
sorprendida. - El padre tiene razón -
exclama - Ellos regresarán. Quieren el oro, entonces les daremos su merecido y
esta vez no será una arroba de azotes. Esos criminales no saldrán vivos de
aquí. Lo juro por la memoria de mis ancestros. - No estoy de acuerdo con ustedes - dice Felipe - Insisto. Hay que
ir a su encuentro. Van a pensar que somos unos cobardes. - Te prohibo que lo hagas Felipe - le grita su
madre - No puedo exponerte así. Sé que indignación no falta pero aguardaremos.
- Tiempos de violencia, de odios, de
muerte - suspira el padre. - Voy a
pedir que redoblen las guardias por los caminos y si llegamos a atrapar a uno
de esos bastardos yo personalmente me encargo de colgarlo - dice Felipe con
rabia.
En el río Merryl
abusa de las dos indias mientras Davis trata de convencerlo que se vayan. En
tanto la tercer india llega a su pueblo y le avisa al padre del lugar lo que
está pasando . Éste se preocupa y ambos salen a rescatarlas. Ramona está dando
las indicaciones para que trasladen a Lucio . - Ayuden a Lucio. Juan, ve , ve que no le falte nada. - Sí, señorita. - Tú, Norteño, trae un caballo de los mejores para el indio que lo
salvó. - Lince no necesita caballos -
dice el indio - Lince trepa los montes con brazos y piernas como gato montés -
Alejandro se queda parado al escucharlo. -
Es una recompensa que quiero darte por lo que hiciste - le dice Ramona.
- Lince solitario no necesita nada .
- No seas orgulloso Lince - le dice don
Pablo - Acepta el caballo. - Yo no hablo con indio domesticado - le dice
altanero. - La tribu debe sobrevivir -
le dice don Pablo. - Indio lacayo da
tristeza - Tu tribu también aceptó las
leyes del hombre blanco. - La tribu la
aceptó, Lince no . Lince prefiere el desierto y la montaña y anda solo como
coyote. Y come del bosque y bebe del arroyo y tiene techo de estrellas. Lince solitario
es libre, vive libre y morirá libre . ( A medida que Lince habla van haciendo
un plano cada vez más cercano de Alejandro que escucha muy atentamente sus
palabras ) El padre ha llegado junto al arroyo donde están las indias atacadas,
ya solas.
En la casa de
los Coronado tiene lugar la siguiente conversación entre Ana Lupe y su hermano.
- ¿ Cómo estará Felipe ? Hace años que
no lo veo. Me acuerdo que era un niñito muy finito y muy dulce. - Era muy bien portadito - dice Fernando - En
cambio yo me pregunto cómo estará Ramona. -
Ella era muy distinta de Felipe. Ni parecían hermanos. - Ramona era rebelde y muy traviesa - sonríe
Fernando ante los recuerdos. - No,
Fernando. Yo digo físicamente. - La
verdad, no se parecían en nada, eh . Doña Ramona, Ramona y el padre se
encuentran en el comedor comiendo. - ¿
Hoy tampoco nos va a acompañar a comer Felipe ? - pregunta Ramona - Ya nunca lo
veo. - Se quedó a comer con los indios
en la esquila - le contesta su madre - Anda muy ajetreado reponiendo los días
que estuvo enfermo. - Felipe está muy
raro conmigo. ¿ Usted sabe por qué me pidió que me alejara de él ? - le
pregunta a su madre que se queda cortada sin saber qué decir. Interviene el
padre - Debes entenderlo, hija. Es el
hombre de la casa con muchas responsabilidades. Ya viste lo que ocurrió hoy.
- De todas formas no comprendo -
comenta pensativa- Ah, mamá . Le regalé un caballo al indio que ayudó a Lucio
pero es muy orgulloso y no lo quiso aceptar. -
Hiciste mal en hacer eso, Ramona. Los indios no entienden lo que quiere
decir agradecimiento. Supongo que esa palabra no existe es su vocabulario.
- No, madre. No creo que todos sean
ingratos. Lince solitario es diferente a los yahís. - Yahís, sioux, apaches,
navajos, comanches. Todos son unos resentidos - dice categórica - Dame la sal -
Ramona se la pasa sin decir nada ante este comentario. El padre la observa.
Margarita está en la cocina con su madre. -
Fíjese ma, que hoy oí algo que se me hizo requete raro. - Ya te dije que somos criados y que nuestro
deber es ver, oír y callar. ¡ Qué no te puede entrar eso en la mollera
Margarita ! - Cuando estaba arreglando
los cuartos oí que el padre Salvatierra decía que Ramona no es hija del general
Moreno. - Marta se levanta sobresaltada. -
¡ Virgen inmaculada, cállate ! -
¿ Por qué se pone así, amá !. Mire, por la virgencita que lo escuché .
- Lo que dices es la tontería más
grande que he oído. - Pues yo estoy
segura que el padre lo dijo y peor tantito, la señora no lo negó - Marta la
agarra de un brazo jalándola hacia ella. -
¡ Qué nunca te vuela a oír repitiendo eso ! - le dice con los dientes
apretados - Son figuraciones tuyas. Si la señora Moreno se entera de esos
mitotes nos corren de aquí. Entiendes. - Y se va dejando a Margarita totalmente
desconcertada.
En la mesa del
comedor en tanto ... - Estoy invitando
a los Coronado, a los Echagüe ¿ se acuerda de ellos, padre ? - Claro, hija. Los Echagüe tenían una niña muy
bonita. - Beatriz . Se quedó huérfana
de madre. - Sí, lo recuerdo muy bien.
Yo le administré los santos óleos . ¡ Qué Dios la tenga en su sana gloria !
- Estaba pensando que Beatriz podría
ser una excelente esposa para Felipe . Ojalá y no se haya puesto fea - Ramona
no puede contener la risa ante el comentario. Su madre la mira reprendiéndola .
- ¿ Y tú Ramona, no estás entusiasmada
por la fiesta ? - le pregunta el padre - También tú podrías conocer a un
gentilhombre que te haga palpitar ese corazoncito. - Sí, sí estoy emocionada por la fiesta, padre. Ya me entregaron mi
vestido pero así como ganas de casarme no tengo. - A tu edad yo ya era madre de Felipe - le dice su madre - Una
mujer echa y derecha. Y ya pensé quién te conviene - Ramona la mira preocupada.
- ¿ Quién mamá ? - Fernando. El hijo del licenciado Ruy
Coronado. Me parece un buen partido - y pensando - Y no estaría de más
aprovechar la fiesta para hacer ese compromiso - A Ramona no le agrada para
nada la idea. Llega Felipe , los saluda a todos y se sienta a la mesa. Le echa
una miradita a Ramona y le pregunta cómo está. Ella le sonríe feliz. Él está
muy triste.
Alejandro está
conversando con su amigo Pepe. - Hoy ha
sido un día muy duro. - Lo bueno es que
cada vez falta menos para regresar al pueblo yahí. Tengo muchas ganas de ver a mi
Carmen. La extraño. ¿ Por qué tan callado ? -
Esta mañana anhelé ser un indio libre, sin mujer, sin hijos. Sólo con mi
arco y mi flecha en la montaña, teniendo como cama la tierra blanda y como
techo un manto de estrellas - y con vehemencia - Lince me abrió los ojos. Los
yahís somos una raza humillada por los blancos, sobajada. - Tal vez, pero como dice tu padre hemos
sobrevivido. En cambio otras tribus que lucharon fueron exterminadas por
completo. - Quizá sería mejor morir con
dignidad que vivir sometido.
En la mesa están
por servir el café. - ¡ Qué bueno que
viniste Felipe - le dice Ramona -Hace rato comentaba que ya casi ni te veo.
- Tengo mucho trabajo - le contesta él.
- Eso le decía . Estábamos hablando que
tengo intenciones de comprometes a Ramona con Fernando Coronado. - Felipe se
sobresalta visiblemente, mira a Ramona y al padre que aparta la mirada. - Si usted así lo dispone, yo no tengo nada
que decir - le contesta a su madre como vencido. - Yo no conozco al tal Fernando Coronado. Lo que si sé es que si a
mí no me gusta, no me caso. El día que me case será con alguien a quien yo ame.
- Tú te vas a casar con quien te
convenga, Ramona. - le dice su madre - Tal como lo hice yo, tu abuela, tu
bisabuela y no sé cuántas generaciones más. ¿ No es así padre ? - No es momento de discutir, hijas. Esperemos
a que llegue el joven Coronado y Ramona lo conozca. Tal vez te enamores de él,
hija. - No esperaremos mucho para saber
eso. Los Coronado serán los primeros en llegar porque viven relativamente
cerca. - A ti también te tiene
reservada una sorpresa mi mamá, Felipe . - le dice Ramona. Éste levanta la
vista sorprendido - Beatriz Echagüe - Felipe mira a su madre interrogante.
- Sí, hijo. Ya quiero ver a mis nietos
. A tus hijos los veré menos porque tú te irás a vivir con tu marido quien
quiera que éste sea - le dice a Ramona. -
Si quiere que me vaya de esta casa, me voy - le replica Ramona enojada -
Total, no creo que falte algún valiente que me quiera llevar con él. - ¡ Ramona ! - le dice su madre golpeando con
el puño sobre la mesa - Te prohibo que me hables así - se escucha al padre
toser y decir - Yo creo que es hora de
agradecerle a nuestro señor por los sagrados alimentos que acabamos de comer.
Ramona y su madre se miran en silenciosa lucha de voluntades. El padre las observa
con miedo a un nuevo estallido. Alejandro y su amigo continúan conversando.
Alejandro está sentado sobre un cajón tomando agua . - Yo sé poco de amor, a la única que quiero y
he querido es a Carmen, pero si quieres un consejo de amigos, te digo que te
aferres a ese amuleto con todo tu ser - le dice señalando al amuleto que cuelga
de una de sus rodillas. Alejandro lo toma en sus manos y lo mira con
detenimiento - Manuela es yahí como tú y con ella no sufrirás. - ¿ Dime una cosa Pepe ? ¿ Si alguien te
pidiera que cambiaras a Carmen por otra mujer lo harías ? - No - le dice Pepe. - Entonces no me pidas algo que es imposible
para ti. Ramona es y será mi única mujer. Como no puede corresponderme, por eso
quiero vivir como Lince solitario. -
Buenas - dice Margarita acercándose a ellos. - Buenas - la saluda Pepe. -
¿ Cómo va la esquila ? - Bien - le dice Pepe- Me voy yendo Alejandro.
Te espero en las verjas. - Ahí voy.
- Ay, hace reharto que no platicábamos
Alejandro - le dice Margarita acercándose más . - Sí - le contesta Alejandro parco. - Y con eso de que casi ni te acerca por ahí, por la casa grande.
- No tengo a qué ir - le dice él casi
hostil - Uy, pues, ¿ qué mala cara
viste ? - Muchas. Soy indio pero no
estoy ciego. - Mmm - concuerda ella -
Pues haces bien en no aparecerte , total Ramona ya ni se acuerda de ti, eh -
Alejandro la mira de reojo. - ¿ Cómo
sabes eso ? - No pues, yo tampoco estoy
ciega y me doy cuenta - le dice haciéndose la tonta . A Alejandro no le gusta
esto, tira el agua enojado - ¿ Y ahora qué tú '?- le pregunta al ver el gesto -
¿ por qué te quedaste tan callado ? - Alejandro la mira . - Por nada- le dice bajándose del cajón -
Adiós Margarita. - Adiós - le dice ella
y sigue su camino mirándolo irse, esto no le permite ver al Norteño que se le
está acercando y casi lo choca. - Con
que ahora te gustan los indio - le dice él. -
Pues, mi gusto qué no . - Así
que no lo niegas. - ¡ Pues a ti qué te
importa ! - Pues me importa - le dice
él - Y mucho. No quiero que lo vuelvas a ver - Margarita lo mira con disgusto y
se va. Felipe está en la capilla hablando con Dios. - Me siento muy solo, Dios mío. Mi alma se ha encogido por tanta
tristeza. He cumplido con la promesa que le hice a mi madre, me he apartado de
Ramona, pero deseo fervientemente volver a estar con ella. En ese momento
aparece Ramona y se coloca junto a él en el banco. Felipe la mira con placer.
- No pensé en encontrarte aquí, pero me
alegro. Sólo con la ayuda de Dios puedo verte. - Perdóname, Ramona. No quiero que pienses que soy un mal hermano.
¡ Qué más quisiera yo que verte y estar contigo todo el día ! Pero no debo - le
dice apartando la mirada. - Ya sé.
Tienes mucho trabajo pero de todas maneras me duele tu abandono. Extraño tanto
tu compañía, Felipe. - él apoya su mano sobre la de ella. - Te quiero mucho Ramona - le dice tierno
- Gracias - le dice ella- Antes de
entrar a la capilla pensaba que nadie me quería en el mundo. - Yo - le dice él apretándole más las manos -
Yo te adoro. - Y yo a ti. Se ve abrirse
la puerta y aparecer a doña Ramona quien se sorprende al verlos tan juntos,
mirándose a los ojos y tomados de la mano. Sandra S. Vallejos
Capitulo 15 missing.
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Capítulo Nº
16 ( 24 - 04 -00 ) Fernando y su padre se levantan al escuchar pasos que se
acercan a la sala. Al darse vuelta y ver a Ramona los ojos de Fernando brillan.
Ella entra saludándolos con una sonrisa radiante. Marta y Margarita se
encuentran en la cocina preparando cosas para la fiesta. - Me preguntó Marcos si quiere que vaya
matando las codornices - le dice Margarita mientras corta un pollo. - Dile que sí, que mañana tempranito las
quiero desplumadas - Ta bueno - Ay, yo me sé una receta para una salsa de
rancho bien sabrosa - dice Sofía acercándose. - No, Sofía. Esas codornices son un guiso especial de la señora.
Ella misma se va a encargar de prepararla. Mejor ayúdame a sacar estos cazos
allá afuera. Ándale - ambas toman varios cazos de encima de la mesada y salen,
en ese momento entra Alejandro. - ¡
Alejandro ! - Margarita se da vuelta al oír el nombre - ¿ Ande está el amo
Felipe ?. La señora lo estaba esperando. Ya llegaron los invitados - le dice
Marta - Entró por la puerta principal.
Sólo vine por un vaso de agua - le dice él. Margarita nerviosa va a servírselo,
en tanto Marta sale. - Gracias - le
dice cuando le entrega el vaso. Margarita va hacia la puerta para ver si están
lo suficientemente lejos y vuelve al lado de él. - Ay, Alejandro. Antes que regrese mi amá, te tengo que dar algo -
saca el papel del escote y se lo tiende - Toma. - ¿ Qué es ? - pregunta él tardando en tomarlo. - Pues es un recado que te manda Ramona. Pero
¡ ay de ti si le dices a alguien que yo te lo di ! Mi apá y mi amá me tienen
terminantemente prohibido meterme en lo que no me importa Alejandro abre el
papel dispuesto a leerlo pero en ese momento se escucha volver a Marta y a
Sofía . Margarita se sobresalta y le dice -
Escóndelo, escóndelo. No te lo vayan a ver - Alejandro así lo hace.
Margarita le vuelve a tender un vaso para disimular y sigue cortando el pollo.
Marta y Sofía entran riéndose porque debido a la oscuridad Marta se tropezó.
- Gracias por el agua, Margarita - dice
Alejandro dejando el vaso - Buenas noches - las saluda y se va. Margarita se
acerca a la puerta para verlo alejarse. Marta la mira - ¿ Y tú qué haces ahí parada ? - Margarita se
sobresalta - Tiene cara de gato que se
comió un canario - dice Sofía. Margarita sigue con su trabajo en silencio.
Felipe está en la sala saludando a los Coronado, doña Ramona lo mira y le dice
- Hijo, vienes todo empolvado - algo
avergonzada. - Dispensen, es que vengo
cabalgando desde muy lejos - Te felicito,
Ramona - le dice Ruy - Tu hijo sacó la casta, es todo un gallo de pelea. - Felipe es tan guapo -opina Ramona - que si
no fuera mi hermano me casaba con él - su madre levanta la vista y la mira
reprobando el comentario. - Ese sí que
es un cumplido - dice Ana Lupe abanicándose. -
No es para tanto - dice Felipe algo sonrojado. - Si ustedes me disculpan, a mí me parece más
hermosa ... Ramona - dice galantemente Fernando - Bueno, bueno. Basta de halagos - corta doña Ramona - ¿ Qué les
parece si pasan a sus cuartos a descansar un rato antes de la cena ? - Pues, la verdad no es mala idea - dice Ruy -
Necesito una siestecita. - Ramona,
acompáñalos, por favor - le pide su madre. -
Sí, mamá. - Yo voy contigo -
dice Felipe, su madre pone mala cara. -
Pase, por favor - les indica Ramona dejándoles pasar delante de ella. Se
toma del brazo que Felipe le ofrece y salen muy juntos ante la mirada
desaprobadora de su madre. Alejandro entra en su cabaña, revisa que esté vacía
y saca el papelito. - "Alejandro.
Nos vemos mañana al salir el sol en el arroyo " - lee para sí. Una amplia
sonrisa se expande en su cara. La dobla y mira el talismán que cuelga en su
cuello. Tira de él hasta romper el cordón. El sonido que hace al romperse ( el
cordón )despierta sobresaltada a Manuela, en su cabaña . - ¿ Qué sucede hija ? - se le acerca Matea. - Tuve una pesadilla mamá - ¿ Qué mal sueño tuviste, hija ? - le
pregunta acariciándole el pelo y el rostro. -
Algo terrible. Alejandro no regresaba. - Mmm. Voy a preparar té de hierbas con diente de ajo, para ahuyentar
a las malas sombras de la noche. - Manuela se queda allí muy preocupada. Kid y
Nepo han prendido un fuego para pasar la noche. Ambos están recostados sobre
unas mantas casi dormidos cuando se escucha un movimiento. Kid reacciona
inmediatamente tomando su pistola. - ¿
Qué ? ¿ Qué pasa ? - pregunta Nepo desde su lugar. - Shhh. Parece que ahí anda un coyote o un puma - le dice
amartillando el arma. Se vuelve a sentir el ruido - ¿ Oíste Nepo ? - le
pregunta y dispara dos veces. Se escucha un quejido y el golpe de un cuerpo al
caer al suelo. Nepo se incorpora -
Mataste un cristiano - le dice. Ambos salen a ver y se encuentran un
cuerpo. Lo dan vuelta, es el padre Salvatierra. - Es un sacerdote - dice Kid tocándolo con el pie, se agacha y lo
toca - y está bien muerto. - Ya nos
fregamos Kid. - Pensé que era un animal
salvaje. - Se te va a armar. Es un
fraile. Los de la hacienda te van a linchar. -
¡ No ! - exclama alarmado - Porque nadie lo va a saber. Tú me vas a
ayudar a enterrarlo. Vamos, ayúdame - Ambos se acercan y levantan el cuerpo. Ya
es de mañana, Ramona aparece cruzando la sala casi en puntitas de pie, muy
rápida y con una gran sonrisa. Fernando está sentado en un sillón y se levanta
al verla. Le da los buenos días, ella se detiene sorprendida. - Buenos días, Fernando - lo saluda perdiendo
la sonrisa. - No sabía que eras tan
madrugadora. - Es que a veces me gusta
salir a montar a esta hora. El amanecer es muy bonito. - ¡ Qué casualidad ! A mí también me fascina -
le sonríe encantador - ¿ Puedo acompañarte ? - ella se sorprende pero no puede
negarse. - Sí, sí, sí claro. Vamos - él
se le acerca y le ofrece su brazo, ella lo toma y salen. Kid y Nepo han
terminado de enterrar al muerto. Kid está revisando las alforjas y no se da
cuenta que se cae la pepita de oro. Nepo está comiendo pan. - Toma - le dice pasándole el saco - con estas
provisiones no necesitaremos cazar. Vámonos. -
¿ Y qué hacemos con la mula ? - pregunta Nepo - Si lo dejamos va a
regresar a la hacienda y salen a buscar al padre. - Pues la tendremos que matar - dice Kid sacando su pistola y
disparándole. Alejandro está parado mirando al arroyo. Tiene las manos tras las
espaldas y se ve una flor entre sus manos juntas. Siente un caballo y se da
vuelta para mirar. Es Ramona, él se acerca rápidamente sonriendo. - Buenas noches, Alejandro - lo saluda
sonriente. - Buenos días - la saluda él
y mira extrañado hacia atrás al ver que aparece otro caballo. Ramona baja de su
cabalgadura, parece incómoda. -
Cabalgas muy bien Ramona - dice Fernando apareciendo - me costó trabajo
darte alcance. - Fernando - dice ella-
Permíteme presentarte a Alejandro . -
Mucho gusto - le dice. Alejandro no lo saluda, sólo lo mira - Tengo que regresar a mis labores - dice con
tono duro y deja caer al suelo la flor que llevaba. - Alejandro - lo llama ella, él se da vuelta y la mira , el enojo
se nota en su cara - Tu flor. - Hice
mal en cortarla - le dice él y se va . Fernando que ya ha desmontado se acerca,
la levanta del piso, la huele y se la entrega. - Una flor para otra flor. -
Gracias - le dice ella tomándola -
¿ Quién es ese indio ? ¿ Por qué le das tanta confianza ? - la
interroga. - Alejandro es amigo mío y
de Felipe desde que éramos niños- le dice con tono de censura. - Tuve la impresión de que fue muy altanero.
Aunque viniendo de un piel roja esas actitudes no son de extrañar - Ramona le
pone mala cara - Yo tengo por ley no hacer confianzas con la servidumbre.
- En cambio Felipe y yo tenemos por LEY
respetar a nuestros amigos - le dice con tono severo - ¿ Qué te parece si nos
regresamos a la hacienda ? Ya nos deben estar esperando - muy molesta. Doña
Ramona y Ruy se encuentran en el comedor, aparentemente desayunando. - Ana Lupe es muy buena para dormir - le dice
él -
En el pueblo de
Todos los Santos - hace una pausa - quiero decir en Spurtown, se levanta cuando
el sol está en todo su apogeo. - Déjala
Ruy. Debe estar fatigada por el viaje - Aparece Felipe. - Buenos días, don Ruy - lo saluda y besándole
la mano a su madre - ¿ Y Fernando y Ramona ? -
Salieron a cabalgar desde temprano - Felipe pone cara de preocupación -
Parece que tienen esa afición en común. -
Tu hija Ramona me ha impresionado - le dice Ruy - heredó tu belleza.
- Ramona y yo somos muy diferentes, Ruy
- le dice cautelosa. - Sí, pero las dos
en su estilo igual de hermosas - doña Ramona le sonríe apenas - Todavía me
acuerdo de nuestros buenos tiempos, Ramona. Todos moríamos por ti . - ¡ Qué cosas dices Ruy ! - se avergüenza ella
. - De veras, Felipe. Todos le teníamos
celos a Alonso Moreno, tu padre, porque tu mamá era la joven más codiciada de
toda California. Reunía todas las cualidades que un hombre buscaría para su
esposa. - Eran otros tiempos - le dice
ella - Ahora ya estoy vieja y acabada. -
¡ Qué va ! - se sonríe él - Luces muy hermosa. - Felipe la mira con un
esbozo de sonrisa. Margarita y Delgadina están en la cocina. - Oye Margarita, ¿ y a ti por qué te invitaron
a la fiesta ? - Ah, pues. Porque cada
princesa tiene su dama de compañía. Y como Ramona es la princesa, pues yo soy
su dama de compañía. Cuando Ramona le dijo a su amá que me había invitado, la
señora ama sólo dijo : " No te vayas a soltar ninguna barbaridad, ya ves
que eres medio loquita " - le dice riendo. - Oye, Margarita. ¿ Yo algún día seré ama de compañía? - No, Delgadina. Tú vas a ser algo más que
eso. Tú serás una princesa y tendrás un novio que será un príncipe y se va a
casar contigo y te va a lleva a una casa pequeña pero bien bonita, llena de
flores y de luces y de canarios. Y esa casita va a ser tu palacio y vas a ser
muy feliz, Delgadina. Vas a tener hartos hijos y nietos y bisnietos y luego ya
cuando estés bien viejita te vas a morir pero vas a ser un ángel del cielo.
- ¡ Qué bonitas cosas dices ! Pero, ¿
sabes ? Yo no quiero ser princesa ni ángel el cielo. Yo quiero ser dama de
compañía - le dice divertida.
En el comedor en
tanto . - ¿ Por qué no fuiste a
cabalgar con los muchachos ? - le pregunta Ruy a Felipe. - Tengo resentido un brazo - le dice él -
Recibí un disparo hace poco. - ¡ Cómo !
- se sorprende. - Unos bandoleros -
dice doña Ramona - Se adentraron en nuestra propiedad y Felipe que es muy osado
los echó a plomazos de aquí. Sólo que a cambio resultó herido. En ese
zafarrancho perdimos a uno de nuestros peones. - Vaya. Entonces es verdad lo que escuchamos en Spurtown. - ¿ Qué ? -
Corrió el rumor de que hirieron a uno de los peones. Hasta llegamos a
pensar de que la fiesta se cancelaría. -
A Lucio lo dejaron inválido. Los gringos son unos desgraciados -
interviene Felipe. - ¡ Qué pena ! Somos
un puñado de mejicanos a merced de la voracidad y la violencia de los nuevos
dueños de California. - Bueno - corta
doña Ramona - Dejemos el tema de estos tristes asuntos. Hablemos de nuestros
hijos Ruy - Felipe se sobresalta - Cuéntame, ¿ Fernando está comprometido ? - No. ¡ Qué más quisiera yo ! Pero por otra
parte le doy gracias a Dios que no lo haya hecho con una americana. - Te felicito por pensar así, Ruy. Muchos de
nuestros compatriotas viendo la conveniencia han claudicado en sus principios y
no han dudado en hacer alianzas matrimoniales con familias americanas - Felipe
la escucha atentamente. - Pues yo deseo
que tanto Ana Lupe como Felipe se desposen con gente de nuestra raza y de
nuestra posición. - Opino lo mismo Ruy
- Felipe tira la servilleta a un lado y aprieta los puños rabioso. En Spurtown
la criada de Ana Lupe acaba de comprar algunas cosas en el almacén. Billy entra
y le pregunta por su ama, ella le dice que está de viaje y no le puede decir
dónde y luego de pagar con una moneda de oro se retira. Una clienta, Betty (
trabaja en el salón) le dice -
Interesado en una mejicana. -
Sí, ¿ es malo ? - Pues aquí en
Spurtown no los queremos - le dice el Colorado desde atrás del mostrador - Excepto si pagan con monedas de oro - dice
ella. - No será éste tu interés por la
mejicana - le dice el Colorado haciendo girar la moneda. - Pudiera ser - dice él tomando la moneda -
Pero ese es asunto mío - y le hace unos jueguitos con la moneda . Luego le pide
tabaco.
Don Pablo está
sentado limpiando su rifle. Llega Alejandro al galope y le dice agresivo. - Vengo de las dehesas y no me encontré a
nadie. - Vino Juan Canito y nos dio
órdenes de no ir a la esquila. Como va a haber una celebración en la casa
grande, nos mandó a vigilar los caminos. No quieren que algún intruso les
arruine la fiesta. - Nuestro trabajo es
venir a esquilar, no a servir de vigilantes - dice rabioso. - ¡ Alejandro ! ¿ Qué pasa contigo ? - Pasa que estoy harto de ser el criado de los
blancos - le dice azuzando el caballo y saliendo al galope. Su padre lo ve irse
muy preocupado. Ramona está en su cuarto deshojando la flor que traía
Alejandro, muy pensativa. Entra su madre. -
¡ Ramona ! - la llama - Buenos
días, mamá - la saluda levantándose. -
¿ Por qué esa descortesía de no almorzar con tus invitados ? - Es que me siento mal - inventa ella. - ¿ Qué te sucede ? - le pregunta preocupada.
- Estoy un poco fatigada por la
cabalgata, eso es todo. - Pues si no se
trata nada serio vete a departir con nuestros huéspedes. Es de muy mal gusto
que estés aquí encerrada - la reprende - Hay que atenderlos. - Está bien - dice Ramona sumisa y se acerca a
la cama para tomar su chaleco. - ¿ Y
cómo estuvo el paseo ? - le pregunta curiosa. - Bien - le contesta parca. -
Fernando me parece simpatiquísimo. Creo que rápidamente harás una
amistad con él. - A mi no me pareció
tan simpático. - Apenas lo acabas de
conocer, ¿ cómo puedes decir eso ? -
Bueno es que ... lo que pasa es que ... - duda nerviosa. - Pero nada - la corta con firmeza - sé amable
.
En el almuerzo
hablé con Ruy, me dejó ver que tenía interés en comprometer a Fernando al igual
que yo tengo interés en comprometerte a ti - Ramona no le responde, sólo la
escucha muy seria - Así que no seas infantil y ve a platicar con él. - Me voy a arreglar - dice con tono derrotado.
- No tardes - le dice severa y sale .
Entra Margarita con ropa en sus brazos. Le dice: - Ahí vi, de cerquita, solito a Fernando. Se ve tan distinguido
como Felipe ¿ no te parece ? - Si, es
bien parecido - le dice y suspira - Ay, Margarita, yo estoy muy triste. Estoy
segura de que Alejandro está enojado conmigo - le comenta mirando hacia la
puerta -
En el papelito
que te pedí que le entregaras, lo cité en el arroyo. - Ahhh, ¿ te animaste a hacer eso ? - se
asombra. - Sí - le dice ella y la toma
de las manos llevándola hasta una silla en donde se sienta, Margarita se agacha
al lado suyo - Pero Fernando se aferró a acompañarme y llegué a la cita pero no
puede hablar con Alejandro. - Ay - le
dice Margarita levantándose y tomando asiento frente a ella - Pero yo que tú no
me apuraba, está requete mejor el joven Fernando. - Ni soñando tanto como Alejandro - le replica ella. - Bueno, no se puede comparar. No te puedo
negar que Alejandro tiene lo suyo. Está guapote y es así, bravo como bestia
salvaje - le dice con una sonrisa cómplice - Pero pos, ¡ es indio ! - Pues sí- dice Ramona pensativa - Creo que lo
mejor será que me olvide de él. Felipe y su mamá entran en el salón que acaban
de abrir. - Tenemos un hombre herido
que quedará inválido mamá. Debimos haber cancelado la fiesta. Nos encontramos
prácticamente en estado de alerta - le dice molesto. - Aquí siempre ha habido hombres heridos y los
rifles nunca han estado guardados. Es la vida normal de esta hacienda - le
replica. - Pues yo no estoy de humor
para fiestas. - ¡ No ! ¡Eso se nota a
leguas ! Estás igual que Ramona. ¿ Y sabes qué ? Me preocupa que no lo
entiendas. Tú bien sabes por qué estoy haciendo esta recepción. - Sí, ya me lo dijo usted. Para que Ramona se
case y se vaya de aquí . - Exactamente
- le dice sentándose - Ella se casará, tendrá esposo que la sostenga... sin
duda con gran decoro como conviene a su posición. - ¿ Y su dote ? - le pregunta sentándose frente a ella. - Le daré algunas ovejas. - ¿ Unos borregos ? - se asombra. - Y la belleza que Dios le dio - Eso es injusto, madre. No puedo admitirlo -
ella suspira - Si te empeñas le daré
dinero y joyas pero tierra no le daré. Tierra no. Esta hacienda no se dividirá
mientras yo viva. La propiedad es sagrada. -
¡ No estoy de acuerdo ! - se levanta indignado. - No importa. Me basta con tu respeto. -
Felipe le va a contestar, en ese momento golpean la puerta. Es Juan. - Buenos días tengan sus mercedes - los
saluda. - Con su permiso, madre - le
dice Felipe y sale enojado. - Ya está
todo listo señora - le informa - Que no
empiecen a tomar los músicos porque después hacen sus desfiguros. - No, patrona. Les escondía las garrafas.
- ¿ Ordenaste las guardias como te dije
? - Sí señora. - No quiero que vaya a ocurrir ningún
desaguisado. La seguridad de los invitados es lo primordial. - No se preocupe. No se va a aparecer el
diablo. Tengo vigilancia bien armada por todos los caminos y como que no, la
gente de Pablo de Asís, nos va a echar una mano. - Gracias Juan - éste se retira. Felipe entra en la sala todavía
enojado por lo ocurrido con su madre, desde el otro lado viene Ramona riendo
con Margarita. - ¡ Felipe ! - exclama
cuando lo ve. Margarita los deja para irse a la cocina. Ella lo mira bien - Te
veo mala cara, ¿ sucede algo ? - Es que
a veces no entiendo a nuestra madre. -
¿A veces nada más ? - le dice ella riendo, él también lo hace. - Ay Ramona. ¡ No sé qué voy a hacer el día
que te vayas de aquí !. Eres la única que me hace sonreír. - Si puedo hacer algo por ti. Cuenta conmigo.
- Con verte es suficiente - ella le
hace caritas, se acerca a él y le acaricia el pelo. Llegan los hermanos
Coronado. - ¿ Interrumpimos ? - les
pregunta Ana Lupe. - ¡ Claro que no ! -
le dice Felipe - Ramona, te estábamos
buscando para que nos acompañes al salón. Fernando y yo vamos a practicar
nuestros pasos de baile. ¿ Quieres venir ? -
Sí, sí, ¡ me encantaría ! - dice ella entusiasmada, a Felipe se le
ensombrece el rostro - Así no haré el ridículo, casi no sé bailar. - ¿ No vienes Felipe ? - le pregunta Felipe
- No puedo, tengo que ir a supervisar
las guardias - le dice mirándolo muy serio. -
Ay, ¡ pero tú me dijiste que me ibas a enseñar ! - le dice colgándose de
su cuello. - Quizás más tarde - le dice
separándola - Ahora tengo que cumplir con mis obligaciones. - No te preocupes Ramona. Yo puedo enseñarte -
le dice Fernando. Felipe lo mira hostil. -
Nos vemos luego, que se diviertan - les dice retirándose muy rápido. - ¡ Cómo que no le caigo bien a tu hermano ! -
dice Ana Lupe . - ¡ Claro que sí ! Lo
que pasa es que anda muy atareado. Cuando lo conozcas mejor te vas a dar cuenta
que es el hombre más tierno y encantador que te puedas imaginar - hace una
pausa - Si no fuera mi hermano yo caería rendida en sus brazos - y se ríe.
Fernando les tiende los brazos a ambas, quienes se toman de él y se dirigen al
salón de baile. Allí están terminando de sacar brillo al piso. - Ahora sí el piso quedó bien brillocito, mira
- dice le Norteño a Marcos mientras coloca velas en un soporte. - Para que baile a gusto la Margarita - le
dice - ¿ Y qué hay con eso ? ¿ Qué ? -
lo interpela Norteño. - Que se me hace
que esa paloma ya no cayó en tu nido, Norteño - le dice riendo Ana Lupe, Ramona
y Fernando entran al salón, Ana Lupe se asombra de lo grande que es y comienza
a dar giros como bailando. Ramona saluda a todos muy simpática, Ana la toma de
la mano y la lleva al centro del salón y lo hace ensayar algunos pasos.
Fernando las observa un momento y luego se acerca y le dice a Ramona " me
permite señorita " . Ramona apoya sus manos en las de él y quedan de
frente justo para bailar y ... ... los muestran bailando juntos en la fiesta.
El salón está repleto de gente, conversando y bailando, hay mesas con comida.
- Eres muy hermosa Ramona Moreno - le
dice Fernando mientras bailan, ella sólo sonríe. Felipe los mira bailar y
finalmente se decide a acercarse a ellos. Doña Ramona lo ve pasar sorprendida y
lo llama, pero él no la escucha. - Me
permite esta mano- le dice formal a Fernando -
Por supuesto - le dice éste - ¡
Llegó mi príncipe azul ! - le dice ella riendo - ¡ Qué más quisiera yo ! Eres la más hermosa de todas las mujeres
de esta noche, Ramona. - Eso se lo
deberías decir a Beatriz Echagüe - le dice ella lanzando una miradita hacia
donde está parada Beatriz - ¿ No te has dado cuenta las miradas que te lanza ?
- él le echa una mirada de reojo. - Yo
sólo tengo ojos para ti - le dice galante. -
No cabe duda que eres mi hermano - le sonríe ella. Pepe y Alejandro están sentados fuera, en el
suelo. - Ahorita Ramona debe estar
bailando con él - dice sombrío Alejandro mirando hacia el salón. - ¿ Quién ? -
Con el mejicano que llegó del pueblo gringo. - Tarde o temprano tendría que ocurrir. Mejor que haya sido ahora
antes de que el agua llegara al río - Alejandro no le dice nada, toma una
vasija y comienza a beber de ella. - ¡
Calma ! - le dice deteniéndole la mano - Pocos tragos alivian las penas pero
muchos la recrudecen.- y se lo saca . -
Ella me quiere. - A lo mejor,
pero eso qué importa. La amita tendrá que elegir por esposo alguien de su
gente. Al igual que tú. - ¿ Por qué si
nos queremos tenemos que separarnos ? ¿ Por qué tenemos que ceder a leyes que
no van con nuestros sentimientos - lo mira como perdido, vuelve a tomar la
vasija y cuando se la va a llevar a la boca una mano se la quita. Es la de su
padre. Alejandro se levanta presto y se par frente a él respetuoso. - Un guerrero no toma alcohol para olvidar -
le dice con tono severo - Un guerrero sabe cuando arrancarse el corazón -
Alejandro baja la vista avergonzado. Felipe y Ramona continúan bailando. - Fernando Coronado no te quita los ojos de
encima - le dice él . Se ve a Fernando rondando. - Tengo una idea que a lo mejor no le va a caer muy en gracia a mi
mamá - le dice Ramona riéndose de su ocurrencia - ¿ Por qué no casamos a
Beatriz Echagüe con Fernando Coronado y tú y yo nos quedamos solterones ? -
ambos ríen. Termina el tema, todos aplauden. Ramona y Felipe se aceran a su
madre. - No acapares a tu hermano
Ramona. Es una descortesía para los invitados - le dice su madre - ¿ O no le
parece Perpetua ? - dirigiéndose a una mujer sentada junto a ella. - Mi sobrina Beatriz tiene muchísima gracia
para bailar los valses -comenta - Tía,
si apenas tomé dos clases - le dice incómoda. - Pero Felipe baila muy bien, él te puede enseñar - le dice doña
Ramona. - Madre, por favor. Eso no es
cierto. - ¿ Por qué no sacas a bailar a
Beatriz ? - lo insta ella. - Es que de
veras no sé bailar bien - dice Beatriz -
Por mí encantado de enseñarte - le dice Felipe resignado y acercándose a
ella - ¿ me concedes este baile ? - galante. -
¡ Qué pena ! Por culpa de mi tía voy a hacer el ridículo. - Anda hija mía - interviene su padre - No te
quedes ahí planchando el vestido. Al cabo que Felipe es fuerte, puede aguantar tus
pisotones - todos ríen, ella sonríe avergonzada. Salen a bailar. - Siéntate a conversar con nosotros, Ramona-
la invita su madre - ¿ Ya conoces a doña Perpetua, la tía de Beatriz ? - Tuve el gusto de saludarla cuando llegaron -
dice simpáticamente Ramona. - ¿ Y el
papá de Beatriz, don César de Echagüe ? -
A él también ya lo había saludado - dice ella sentándose. - Deje que su hija se divierta con los
jóvenes, doña Ramona- le dice César - ¡ Qué caso tiene que se quede aquí
contemplando los estragos del tiempo ! - dice jovial. Todos se ríen . Felipe
conversa con Beatriz mientras bailan. -
Eres muy callada Beatriz. - Soy
un poco tímida. Eso es todo. - Aunque
no lo parezca, yo también lo soy. Mi encierro en la hacienda me ha hecho
retraído, sobre todo con las mujeres.
Juan está
sentado bajo el árbol donde descansa Angus. Está pelando una manzana. Se le
acerca Marcos. - ¿ Ninguna novedad
Marcos ? - No, Juan. Todo está muy
tranquilo. Lo único que Norteño agarró la botella. Sabrá Dios donde anda.
- Mejor así. No que mucho ayuda el que
no estorba. - Pues sí. Ya hacía falta
música por aquí, no crees ? - A mí no
me gusta el fandango . - Llevarás la
música por dentro. - Mejor vamos a una
ronda a ver si todo está bien. El baile se ha detenido por el momento. Ramona
está parada junto a Margarita, ella se ve muy bonita con un vestido liláceo y
gris. - No creas Ramona. Me siento re
tarada con esta ropa . No sé cómo pueden caminar con tanta enagua. Ay, y además
me aprietan requete feo los zapatos . No puedo ni caminar - le dice mostrándole
un pie. - La belleza cuesta, Margarita
- le dice Ramona riendo. - Pos sí.
- ¿ Y dime ? ¿ No te ha gustado ninguno
de los presentes ? - A no, no te lo voy
a decir . Te vas a enojar . - Ándale,
dime - Pos ... duda ella. - Dime, no me enojo - insiste Ramona. - La merita verdad. El único que me gusta pos,
es el tuyo, Fernando Coronado. - No es
mío - le dice ella - Es más, voy a hacer que te saque a bailar. - Ay, no Ramona, ¿ cómo crees ? - se espanta-
Por favor, no. - Tranquila
Margarita. - No pues, ¿ y si me platica ? -
Pues le contestas - Margarita pone cara de querer hacerlo, pero se
asusta de nuevo . - Ay, no, no. Ya me
arrepentí . Mejor me voy a salir. Aquí hace harta calor - Ramona la detiene.
- ¿ No gustas algo para refrescarte,
Ramona ? - pregunta Fernando apareciendo con dos copas de ponche. - Sí, gracias. Te voy a dejar un momento con
Margarita. Ella es mi dama de compañía - y los deja . Margarita intenta detenerla
pero no puede. Se queda muy nerviosa, allí parada. Fernando se le acerca y le
ofrece algo para tomar, ella acepta entonces él le tiende el brazo para
llevarla hasta la mesa. Doña Ramona mira detenidamente a Beatriz, que está
parada sola en un lado del salón. - Su
hija es muy bonita. Debe estar orgulloso de ella don César. - Por supuesto, es mi mayor tesoro. - ¿ Y su hijo señor de Echagüe ? - le pregunta
Ruy - No nos hizo el honor. - ¡ Ah, mi
hijo! Anda muy lejos , en la Habana. Le interesa todo menos California. Felipe
está conversando con Beatriz , se les acerca Ana Lupe. - ¿ Me podrías conceder el próximo baile,
Felipe - le dice osada. - Será un
placer Ana Lupe - Voy con mi papá y con
mi tía - dice Beatriz algo molesta. -
Te acompaño - la detiene - ¿ Me permites Ana Lupe? - Aquí te espero - y saca su carné para
anotarlo. - ¿ Te dejaron sola hermanita
? - dice acercándose su hermano. - Sólo
por un momento. Voy a bailar la siguiente pieza con Felipe - le dice
entusiasmada. - ¿ Y Ramona ? - No sé, por aquí andaba - le dice mirando a
su alrededor. En eso la ve, acompañada por varios jóvenes, muy divertida.- Si
no te pones listo, te la van a ganar - le dice. Ramona se ríe a carcajadas
junto a estos jóvenes. Doña Ramona observa la escena y se levanta para
dirigirse hacia allí, la separa del grupo. -
No está bien que dejes a Fernando con Margarita - le dice por lo bajo -
Tienes que ser más atento con nuestros invitados. - Eso es lo que estaba haciendo mamá - le dice mirando hacia atrás
- Por lo demás, Fernando no es mi prometido. No creo que sea correcto que me
esmere especialmente con él. - Pues
deberías empezar a actuar con él como si lo fuera. Fernando, es mi candidato -
Y la deja. Marta anda muy ajetreada en la cocina dando órdenes acerca de qué
platos llevar a la fiesta. Entra el Norteño tambaleándose. - ¿ Qué haces aquí Norteño ? - lo regaña -
Deberías estar vigilando. - ¿ Vigilar
yo ? ¡ Para que otros se diviertan ! Nada más eso me faltaba . - Para que haya seguridad en la hacienda, digo
- pero mirándolo mejor - Ay, si vas a estar así mejor vete, no te vaya a ver la
señora. - No le tengo miedo a naides y
menos a una mujer - y se dirige al salón. En tanto en el salón acaban de poner
otra pieza musical. - ¿ No quieres
bailar conmigo para recordar nuestros viejos tiempos, Ramona ? - le propone
Ruy. - Me encantaría Ruy, pero
desafortunadamente me prometí no volverlo a hacer desde que enviudé. - Eso sí que es amor del bueno - dice Perpetua
suspirando. Porque por lo que tengo entendido tu marido falleció hace muchos
años . Tu hija aún no nacía, ¿ o me equivoco ? - Así es. El padre de Ramona murió antes de que ella llegara al
mundo - dice molesta. Todos parecen muy incómodos. El baile está de lo mejor,
aparece Norteño y toma una copa de la mesa. -
Ah, ahora me dio Ramona - exclama Margarita -Mira quién llegó - ambas lo
miran espantadas. Norteño empieza a gritar el nombre de Margarita. Todos se
sobresaltan . Doña Ramona indignada se dirige hacia el lugar. Su hijo llega
antes y lo toma de un brazo y quiere llevarlo afuera, pero éste se suelta.
- ¡ Qué insolencia ! ¿ Cómo te atreves
a entrar a esta fiesta y en ese estado ? - le ataca la doña. - No me invitaron pero tampoco me dijeron que
no viniera - le contesta . Margarita se le acerca, lo agarra - Estás borracho Norteño. Vámonos para
afuera.- y al empujarlo éste se cae pero se levanta enseguida. - ¡ Qué borracho voy a estar, Margarita ! Lo
que pasa es que estoy enamorado. Te quiero, Mago. Te quiero Margarita - le dice
echándose sobre ella que se lo quiere separar . Interviene Fernando ayudando a
Felipe a separarlos. Felipe le pega, lo mismo hace doña Ramona. - Pónganle los grilletes. Y enciérrenlo a pan
y agua hasta nueva orden - indica furiosa a dos peones que lo llevan. - Mamá. Perdónelo, se le pasaron las copas -
intercede Ramona. - Cálmese madre. Fue
un accidente sin importancia. - Así es
hijo- le dice y dirigiéndose a todos - ¡ Qué siga el baile ! - ¡ Tú te quedas aquí ! - le dice Ramona a
Margarita que quería salir detrás de él. -
En mis tiempos no se hubiera visto esto - critica doña Perpetua - se
murió Cervantes y se acabó el tiempo de antes. - Vamos, vamos, no es para tanto. ¡ Qué siga la fiesta ! Música -
ordena. Todos comienzan a danzar otra vez. Fernando saca a Ramona a bailar, que
no se puede negar. El Norteño es tirado en el establo, sobre unos costales. Le
han puesto los grilletes en la mano y ahora le colocan los pies en el cepo.
- ¡ A dormir la mona, Norteño ! - Ahora sí le echaste a perder la fiesta a la
señora ama. - De una buena paliza no te
salvas, Norteñito - y se ríe a carcajadas. -
Váyanse al diablo - les dice con voz pastosa y queriendo soltarse.
- ¡ Qué ! El trago te dominó. - ¡ Qué se larguen les digo ! - les grita .
- A lo mejor mañana ordene la patrona
que te azoten. Para diversión de los invitados - se ríen de él y se van
dejándolo solo. Ramona y Fernando siguen bailando. Felipe los mira a través del
espejo. Se le acerca Ana Lupe . - Un
dólar por tus pensamientos Felipe - le dice tendiéndole una copa . - Pensaba en el Norteño - dándose vuelta - No
sabía que estaba tan enamorado de Margarita - y sigue mirando a Ramona . - Brindemos por el amor - dice ella levantando
la copa, él la mira y la toma. - Sí,
brindemos - y así lo hacen . Felipe vuelve a mirar en el espejo, ella se da
cuenta y mira para saber qué observa. Él aparta la mirada. Marcos y Juan están
haciendo la ronda. - Marcos, vete por
el arroyo a ver si no hay novedades por allá. - le ordena Juan - Está bien, Juan - Cuídate - y continúa su ronda. -
¿ Adónde vas Juan Canito ? - le pregunta Kid apareciendo a sus espaldas
y apuntándole - Tira el rifle - le ordena - . Juan lo piensa pero finalmente lo
hace. Se da vuelta y lo mira. - Tanto
andar de aquí para allá y para qué ? - le dice Kid - siempre se acaba por
llegar a la tumba. - Mucho jarabe de
pico, digo - lo enfrenta . - Si no
cree, pregunte a su amigo que mandaron a Spurtown. - ¿ Usted ? - se sorprende. -
A Lucio lo dejé vivo aunque me llamó cobarde - se ve a Nepo escondido
entre unas matas. - Yo lo llamo cobarde
y canalla, para completar . - Si me lo
pide de rodillas puede que lo perdone - le dice Kid. Juan lo mira serio.
En la fiesta
Ramona y Fernando siguen bailando. Termina la música, todos aplauden y en ese
momento se escucha un disparo. Todos se sobresaltan. - ¿ Oíste eso ? - le pregunta Ramona - Sí, fue un disparo - le dice él, intentando
ver qué pasa.
Sandra Sofía Vallejos
Capítulo Nº
17 ( 25 - 04 - 00 ) Juan Canito se enfrenta a Kid, quien le pide que se
arrodille y así tal vez salve su vida.
En el salón
Ramona y Fernando están bailando muy alegres, culminada la música se escucha un
disparo que alarma a todos. Marta se asusta, doña Ramona le pide que mande un
peón para averiguar lo que está pasando. -
Ay, yo prefiero oír el estruendo de un balazo al zumbido de una flecha -
le dice Perpetua agitada - No sé por qué, pero eso sí verdaderamente me
espeluzna. - Y con razón Perpetua - le
dice doña Ramona - El sigilo de los indios es como el de las serpientes. Cuando
menos lo esperas ya lo tienes junto a ti y sin ningún aviso. Felipe se acerca a
Ramona - Ahorita vengo, voy a ver qué
pasó - le informa - No, no . Tú no
salgas - se alarma ella. - No me va a
pasar nada - le dice. Ramona queda muy angustiada. Se ve una pistola en el
suelo, Juan se está tomando la mano derecha -
De rodillas, Juan Canito .De rodillas - le ordena nuevamente Kid. - Sólo ante Dios y ante la Virgen - le
contesta orgulloso. - He dicho de
rodillas - se altera Kid. Juan le sonríe provocador entonces Kid le dispara a
una rodilla. Juan no lo puede creer. Marta regresa corriendo al lado de su ama.
- ¿ Qué averiguaste Marta ? - Estoy segura que algo malo está pasando allá
afuera - dice muy agitada. - ¿ Qué
puede pasar ? - le pregunta muy calma. -
¡ Ya han disparado dos veces ! - Beatriz se alarma ante el comentario.
- Siempre hay uno , dos o más tiros
cada noche - comenta doña Ramona tratando de minimizar la situación - Es lo
normal en la hacienda - y haciéndole un gesto a Marta le dice - Tranquilízate,
mujer. ¡ Qué siga la música ! Juan se está tomando la pierna herida pero
permanece en pie. - ¿ De qué está echo
usted , viejo terco ? - le pregunta Kid molesto - ¿ A ver si aguanta otro
plomazo ? Juan se lleva la mano derecha a la espalda y de la cintura toma su
cuchillo y velozmente se lo lanza a Kid. Éste abre desorbitados los ojos, el
arma cae de sus manos. El cuchillo se le ha clavado en el corazón. Cae muerto.
Juan se le acerca, aparece corriendo Marcos, Juan se apoya en él para no
caerse. Nepo se ha escapado.
En el salón el baile
continúa. Ramona está con Fernando , se la nota muy preocupada. Su madre se le
acerca. - ¿ Adónde fue Felipe ? - le
pregunta con ansiedad. - Fue a indagar
por qué fueron esos disparos. - No
debió irse solo. - Yo le dije que no
saliera - doña Ramona se retira, Ramona va a seguirla cuando Fernando le
pregunta. - ¿ Qué ? ¿ Habrán entrado a
la hacienda algunos maleantes o algo ? -
No creo. Voy a investigar - dice Ramona y le da su carné y el bolso y va
tras su madre. Junto a Fernando aparece su hermana. - Hermanito ¡ qué horror ! A lo mejor nos toca una balacera aquí
adentro y nos matan a todos - y toma de un plato algún dulce. - Bueno, pues. Por lo pronto nuestros anfitriones
nos dejaron solos, lo que significa que se trata de algo muy grave - ¡ Qué miedo ! - exclama ella y ansiosamente
comienza a tomar varios dulces. Él la regaña - Ay, vamos con papá. Marcos está
sosteniendo a marcos que apenas se mantiene en pie. - Déjame, quiero hablar con el muerto. - Pero está herido Juan. -
¡ Déjame ! - le dice apartándolo - Como usted mismo decía, tanto andar
de aquí para allá, ¿ qué ? siempre se acaba por llegar a la tumba - y con
esfuerzo se arrodilla junto al cadáver - Se salió usted con la suya gringo,
estoy de rodillas. Ya no para pedirle perdón por haberlo mandado al infierno -
le saca el cuchillo del pecho - Marcos, Marcos - lo llama, éste lo ayuda a
levantarse. Llegan varios peones corriendo acompañados de Felipe. Juan le dice:
- Avísele a Lucio que el hombre que lo
hirió ya pagó su maldad - haciendo un gesto de dolor - Juan Canito ya lo vengó
- y cae contra Felipe.
En la cantina de
Spurtown están en una mesa bebiendo Green, Davis y Merryl. Betty, que trabaja
allí se le ofrece a Jack para festejar su cumpleaños. Éste le dice que no
quiere privar de su compañía a sus amigos de Spurtown . Ella se enoja y se
acerca melosa a Davis quien le dice que con él no cuente y que ahí está Merryl.
Él sí se levanta dispuesto pero ella lo rechaza, le dice que tiene mal aliento.
Entra Billy y Jack le dice que lo intente con él pero ella le dice que no es su
tipo y que además a él le gustan las mejicanas. " Estoy lucido, a Merryl
le gustan las pieles rojas y a Billy las mejicanas " - protesta Green. En
un sector del salón están sentados los Coronado y los Echagüe. Ruy sale a
bailar con Perpetua y César va a buscar algo de tomar. Quedan los jóvenes
solos. - A ver si no nos da de malas y
esta noche termina en masacre - dice Ana Lupe. - Ay, qué mal gusto Ana Lupe. -
Si no es cuestión de gusto Beatriz. Últimamente en esta hacienda a cada
rato matan gente. Desde que llegamos no hablan de otra cosa. - No sigas Ana Lupe, que Beatriz se va a
asustar - la regaña su hermano. - Aquí
también hay pieles rojas - sigue ella bajando la voz - y les encantaría una
cabellera como la tuya - tocándole el pelo. Ella se sacude asustada, Ana Lupe
sonríe. - ¿ De veras ? - pregunta
alarmada. Fernando se conduele y se levanta a invitarla a bailar, ella le dice
que mejor se va con su papá . Ana Lupe le hace gestos de burla. - ¡ La asustaste Beatriz ! - Ay, Beatriz Echagüe es insoportable - le
dice ella - Y si le gusta Felipe va a tener que aguantarme. Alejandro está
revisando la herida de Juan quien es sostenido por Felipe. - ¿ Es grave la herida, Alejandro ? - No le rompió el hueso, en una luna estará
bien. - ¿ Qué hacemos con el gringo ,
patrón ? - le pregunta Marcos. - Es de
cristianos darle sepultura - le contesta. -
A la orden, amo. - Llévenselo
lejos y entiérrenlo bien hondo. Marcos, tú ve a supervisar que todos estén en
sus puestos. Lo más seguro es que este hombre no haya venido solo. Que busquen
bien por todos lados haber si no hay bandidos - y dirigiéndose a Alejandro -
Primero Lucio, ahora Juan. A este paso pronto tendremos a toda la hacienda en
cama . - Mejor en cama que en
camposanto - le dice éste mientras continúa curando a Juan.
En el salón el
baile continúa. En tanto en la sala doña Ramona y su hija esperan noticias.
- Si quiere voy a ver qué sucedió,
madre. - Tú te quedas aquí - le dice su
madre tomándola del brazo - No te vaya a pasar algo. No quiero más desgracias.
- Entra Felipe, ambas se le acercan. -
¿ Qué pasó ? - le pregunta su madre. -
Hirieron a Juan Canito en una pierna - ambas exclaman horrorizadas -
Alejandro lo está curando. Parece que no es grave, pero tendrá que guardar
reposo. - ¿ Quién lo hirió ? - pregunta
Ramona. - Un gringo . Dicen que es el
mismo que le disparó a Lucio en el pueblo. Juan lo mató. - ¡Se lo merecía ! - dice rabiosa Ramona.
- Que no se diga más. No quiero
escándalos, no hay que inquietar a los invitados - dice doña Ramona. - Se lo advertí, madre. No debimos haber echo
la fiesta. - ¡ Con fiesta o sin fiesta
este lamentable acontecimiento habría sucedido ! No es momento para
arrepentimiento. - Bueno. Lo bueno es
que Juan Canito está vivo y ese gringo bien muerto - dice Ramona calmando la
situación. - Ramona tiene razón. A esos
bandoleros hay que tenerlos bajo tierra. - la toma del brazo - Regresemos a la
fiesta. Juan está acostado sobre su cama. Junto a él están Alejandro, Marta y
Margarita. - Un mes en cama - dice
quejándose - Ni que me hubiera muerto. -
No te preocupes - le dice Alejandro - La bala no tocó el hueso pero la
herida va a tardar en cerrar. - Vieja,
¿ por qué abandonaste tu puesto en la fiesta ? - le pregunta a Marta. - ¡Ay, papacito ! ¡ Qué susto nos pegó ! -
dice Margarita angustiada. - Vete para
el baile, no estés aquí lloriqueando - le dice Juan quejándose del dolor. - Voy a preparar un emplaste - le dice
Alejandro. Marta lo detiene antes que salga. -
Gracias a Dios que te tenemos aquí, Alejandro - le dice sonriéndole . Él
pone su mano sobre la de ella y le retribuye la sonrisa. - Gracias - le dice Juan desde la cama. - Está bien - dice él saliendo. En tanto en el
baile, Ramona está parada junto a una ventana acompañada por Fernando. Ella
parece como ausente, muy seria, no lo mira.
- Por lo que veo Felipe
conquistó a Beatriz - le dice mirándolos bailar - Así como tú me has
conquistado a mí, Ramona - ella gira la cabeza y lo observa y apenas esbozando una
sonrisa . - Gracias. Me halagas. Pero
creo que vas muy rápido. - No te
preocupes. Ya tendremos tiempo de conocernos mejor. Tu mamá me invitó a
quedarme unos días más - Ramona hace un pequeño gesto de contrariedad. - Por lo visto mi mamá tiene prisa en casarme
- dice casi sin vida todavía sin mirarlo. -
Yo mismo se lo pedí. Espero que no te moleste. - No, claro que no - lo mira y le dedica una
pequeña sonrisa. - Lo hice porque
quiero seguir tratándote Ramona. Espero llegar a conquistarte - ella cierra los
ojos un momento. Sigue sin mirarlo. Él parece incómodo. Mira hacia las parejas
y le propone. - Bailamos - ella lo mira
y le tiende su mano. Se incorporan al baile. En tanto doña Ramona le cuenta a
los invitados lo sucedido. - Un
incidente sin importancia. Mi capataz tuvo un accidente pero no es grave.
- Menos mal - dice don César. Observa
un momento a su hija y a Felipe que están bailando . - ¿ No le gustaría que nuestras familias se
emparentaran señora Moreno? - ¿ Por qué
no, don César ? Su hija Beatriz es un encanto y Felipe, no porque sea mi hijo,
es uno de los mejores partidos de los alrededores. - Y a lo mejor Ramona también se te casa - le dice Ruy - Mira con
qué cara se le ve mi hijo. - Lo que más
le pido a Dios es ver a Ramona casada - dice doña rRmona después de observarla
un momento . - Eso no será difícil. Tu
hija es muy bella. - Lo que se ha de
justicia. Ramona tiene el encanto de su padre. - ¿ Qué raro ? Ramona no se parece en nada la general Alonso
Moreno, que en paz descanse. - Aunque
usted no lo entienda don César, yo sí le veo un gran parecido a su padre. En
Spurtown Green y su ayudantes están muy preocupados porque hace tres días que
Kid y Nepo no aparecen. Green dice que si algo le pasó a Kid esos mejicanos lo
van a pagar con su sangre. Juan está en la cama, Delgadina juega con su perrito
en la otra cama. - ¿ Cómo te sientes ?
- le pregunta Marta trayéndole un té. -
Mucho mejor, de esta salí bien librado pero ya no aguanto la cama,
vieja. Con estos tres días siento como que me estoy entumiendo. - Alejandro dijo que tenías que guardar reposo
porque sino su remedio no sirve de nada. -
El que no ha venido es el Norteño. Se me hace raro ¿ no ? - Al Norteño yo lo vi encerrado en el
cobertizo - dice Delgadina. Juan la mira sorprendido. - Mira Delgadina, vete a jugar con tu perrito
ahí afuera. Ándale, ¿ eh ? - le dice Marta interviniendo rápida. - ¿ Qué dije ? - le pregunta ella bajándose de
la cama. - Nada, nada . Ándale, vete a
jugar. Llévate a tu perro - y empieza a arreglar la cama sin mirar a Juan.
- ¿ Por qué está encerrado el Norteño ?
- pregunta intrigado. - Cuentos de la
criatura - le dice Marta sin mirarlo aún - La patrona lo puso a trabajar, por
eso no ha venido. - ¡ Pos qué bueno,
qué trabaje ! Le gusta andar ahí de haragán - Marta no le contesta nada. En
tanto el Norteño está tratando de comer un trozo de pan muy duro. Delgadina que
ha perdido su perro entra al cobertizo buscándolo. Norteño al verla aprovecha
para pedirle que le diga a Margarita que le traiga algo de comer y si lo hace
le regala una muñeca. Doña Ramona se encuentra en su cuarto recostada. Ramona
está con ella sirviéndole té. - La
fiesta fue todo un acontecimiento pero yo quedé muy fatigada. Los años no pasan
en vano. Ya viste, en estos días ni siquiera me pude levantar a despedir a la
gente. - No se preocupe por eso. Todos
se fueron bien, muy contentos - le dice entregándole la taza. - Ay, no creas Ramona. Me apena ser tan
achacosa. Ya los que quedaron no los estoy atendiendo como se merecen. - Felipe y yo lo estamos haciendo - le dice
sentándose en la cama - Usted lo que debe de hacer es descansar hasta que se
sienta bien. Finalmente los Echagüe y los Coronado son de más confianza. Estoy
segura que ellos van a entender. - No,
no, no . Hoy sí me voy a levantar. Hay mucho que hacer en la hacienda - dice
levantándose - Tengo que ir a ver a Juan canito - Ramona la ayuda con las
pantuflas - Tú sigue atendiendo a los invitados. - Fernando me dijo que él se va a quedar más tiempo en la hacienda.
- Ah, lo sé. Y te quiero dar un consejo
Ramona. - ¿ Que me case con él ? - Sí. Ese muchacho te conviene por donde lo
veas. Es de buena familia, bien parecido, tiene un trato muy fino, ¿ qué más se
puede pedir ? - Que yo me enamore de
él. - Eso llegará con el matrimonio. No
lo dudes Ramona, hazme caso. Felipe será un buen esposo. - Mamá, lo que yo le puedo ofrecer es intentar
un acercamiento con él. Pero si no me enamoro no me voy a casar ni con Fernando
ni con nadie. - Mira Ramona - le dice
categórica - en pocas palabras quiero decirte que esto no está a discusión. Yo
hablaré con Ruy Coronado. - Ya veo, a
usted yo no le importo. Sólo quiere deshacerse de mí - su madre que estaba
lavándose las manos levanta la cabeza ante el tono - ¿ Por qué me odia, mamá ?
¿ Por qué me odia tanto ? - Basta
Ramona. No estoy de humor para escuchar tus tonterías - la reprende secándose
las manos - Deberías agradecer lo mucho que me preocupo por tu futuro. Es el
cariño que te tengo que me mueve a arreglar este compromiso. Y ya déjame que me
quiero vestir. Ramona sale muy enojada, se detiene de golpe, se da vuelta y le
dice : - Le agradezco su buena fe, pero
no me casaré no con Fernando no con nadie si no estoy enamorada - le lanza y
ahora sí se va. Doña Ramona la mira, suspira, levanta la mirada al techo y dice
. - Igual de obstinada que tú Angus.
Alejandro y
Felipe están revisando los alrededores en busca de pistas acerca de los
gringos. - Alejandro. Sé que entre
nosotros ha habido un distanciamiento a causa de Ramona, pero quiero que sepas
que me duele, yo siempre te he apreciado. -
A mí también me duele. - Algún
día entenderás mi posición. Yo como hermano mayor de ella tengo que velar por
su bienestar. Sé que alejada de su gente y de sus costumbres Ramona sufriría. - No te preocupes, la última vez la vi con el
" señorito " y entendí mi lugar. -
Pero, además tuve otra razón para pedirte que no la buscaras más -
Alejandro se da vuelta a mirarlo . - ¿
Cuál ? - No quiero separarme de ella -
le dice sin mirarlo. - Si se casa con
otro de todos modos se irá. Así es la ley entre ustedes, cada hermano hace su
vida. En mi aldea es distinto, todos formamos una gran familia, vivimos unidos.
- Así es . Sin embargo a mí me gustaría
que se quedara para siempre en la hacienda - dice sonriendo - Ramona se ha
convertido en la felicidad... y desdicha de mi vida. - Lo mismo me pasa. Sólo que conmigo es
diferente porque yo estoy enamorado de ella. ¿ Y tú ? sólo sientes un cariño de
hermano - Felipe lo mira sin pode refutarle el comentario. Ramona está
almorzando con los Echagüe y los Coronado. Don César pregunta si su mamá sigue
indispuesta. Ella le dice que un poco pero que ya se va a levantar. Ruy dice
que esa fiesta los dejó a todos exhaustos. Beatriz comenta que en esos dos días
no han visto mucho a Felipe. Ana Lupe le contesta que él no está de vacaciones
como todos ellos sino que él trabaja. -
Admiro mucho a tu hermana Ramona. Manejar una hacienda de estas
dimensiones no es tarea fácil - le dice Fernando . - Felipe tiene muchas cualidades .Sobre todo es un hermano
ejemplar. Yo lo adoro - le contesta ella . -
Ah, si Felipe se casa y trata a su esposa como te trata a ti la que se
case con él va a ser muy dichosa - dice Ana Lupe soñadora. - De eso estoy segura - le dice Ramona - Yo
envidio de antemano a la mujer que Felipe elija como esposa. Mi hermano es tan
dulce y a la vez tan enérgico para manejar la hacienda. Bueno, estoy segura que
será el marido ideal. Alejandro y Felipe siguen con el rastreo. - Espero que ahora que regrese a mi tribu, la
distancia me ayude y pueda olvidarme de tu hermana. - No entiendo por qué los hombres tenemos que pelear por
diferencias de razas, de religión y de costumbres. Ojalá hay algún día blancos,
negros y pieles rojas , todos podamos convivir sin odios. - Quizá nuestros hijos puedan cambiar lo que
nosotros no hemos podido. Entonces la gente no conocerá razas ni fronteras -
Ambos se quedan un momento en silencio. -
Es tarde, sigamos buscando - dice Felipe. Margarita le lleva de comer a
el Norteño, éste le dice que tiene vergüenza con ella por lo de la otra noche,
que se le pasaron las copas y ni sabe lo que hizo. Margarita lo mira
sorprendida y le pregunta si todo lo que dijo no era cierto. Él le dice ,
levantando los hombros que ni sabe lo que dijo. Ella, con voz temblorosa le
cuenta que dijo que estaba enamorada de ella, él se ríe y le dice que no es
cierto, que ni estuviera loco, que él no se enamora de nadie Ella se enoja y le
quita el plato de comida,le dice que a ver quién le trae de tragar,que es un
ingrato y se va. Felipe está parado con un trozo de tela en las manos, se le
acerca corriendo Alejandro. - Encontré
la mula del padre, está muerta, le dieron un tiro - le dice. - Y creo que encontraremos algo peor - le dice
mostrándole la tela, Alejandro la toma - Esto es un jirón del hábito del padre
Salvatierra y tiene sangre. - La mula
está junto a una tumba - le dice Alejandro y ambos salen corriendo hacia el
lugar. Ramona entra en la cocina cargando una canasta con frutas. Margarita se
encuentra allí y se seca rápidamente las lágrimas cuando la ve. - Válgame , qué vas a hacer con toda esa fruta
si en el comedor hay un frutero repleto.? -
Es para llevársela a Lucio y a la viuda del peón que mataron. A ver ,
pásame los quesos ¿ no ? y ayúdame a llenar otra canasta para que se la lleves
a tu papá de mi parte - Margarita le acerca los quesos y sorbe por la nariz.
Ramona la mira bien de cerca y le pregunta: -
¿ Lloraste ? - Pues para qué te
digo que no si sí. - El Norteño - le
dice ella muy segura. - ¿ Y cómo es que
adivinaste ? Es una pelado , majadero y además ingrato. Ya se desdijo de lo que
dijo el otro día en la fiesta. - Vaya
pues, tal parece que ni tú ni yo andamos de suerte. Alejandro desde que me vio
con Fernando no me ha vuelto a buscar. -
Mm. Pues yo creo que Alejandro es pura " zas " al igual que el
Norteño, que es que mucho amor y que no se qué y luego como si nada. - No Margarita. Alejandro sí me quiere, lo que
pasa es que está ofendido. A lo mejor ya no me vuelve a hablar. - Pues pero pa' él. Lo bueno es que tú tienes
a Fernando Coronado. - Eso es lo malo.
- ¿ Por qué ? - Porque no me gusta. Y mi mamá anda como ave
de presa tras de mi para convencerme de que me comprometa con él. Margarita
pone cara de qué tiene de malo pero no dice nada. Doña Ramona ha ido a visitar
a Juan a su casa. - ¿ Cuánto tiempo más
vas a estar en cama, Juan ? - le pregunta aceptándole un tesito a Marta. - Una cuarentena, eso dicen - doña Ramona pone
cara de contrariedad. - Es demasiado.
Tenemos que buscar quién te supla por ese tiempo. - Pues el mero indicado es el Norteño. ¡ No hay otro ! - Por lo visto Marta no te ha contado nada -
le dice mirándola. - No hallé el
momento, señora - se defiende nerviosa. Juan la mira. - Al Norteño lo tengo encadenado a pan y agua
- le cuenta su ama. - Se le pasaron las
cucharadas - le dice él seguro. - Sí,
pero eso no fue todo. Sino que armó un escándalo en la fiesta, gritando a viva
voz que estaba enamorado de tu hija, de Margarita - Juan se pone furioso.
Alejandro está cubriendo la tumba del padrecito con rocas mientras Felipe hace
una cruz con ramas. Cuando se acerca levanta del piso la pepita de oro. - La pepita de oro que le di al padre
Salvatierra - le dice mostrándosela a Alejandro , se la guarda en el bolsillo
del chaleco - Malditos criminales, el padre era un santo - clava la cruz en el
montón de piedras, hace la señal de la cruz y se pone a rezar. En casa de Juan
Canito . - Con su permiso, me voy a la
casa grande, a mis quehaceres - dice Marta y se va. - Ese Norteño me las va a pagar. Nadie en la vida me había
deshonrado así - dice Juan enojadísimo- Lo voy a matar, lo voy a matar. - Aquí no se mata a nadie sin mi permiso Juan
- le dice ella levantándose de su silla - Quítese esa idea de la cabeza. Total
una declaración de amor no es un crimen. Yo me encargaré del Norteño. Por lo
pronto lleva tres días a pan y agua. -
Está bien, patrona -dice Juan poco convencido. - Como ves, él no podrá suplirte. - No, pues no .Luego Lucio está inválido y
marco está muy verde para soltarle las riendas. - Es lo que me temía -dice ella - No hay nadie. - ¡ Tengo una ocurrencia ! - ella lo mira
interesada. - Dímela - volviéndose a
sentar. - Mejor no, porque se va a
ofender. - Habla de una vez - le
ordena. - Pues, yo pensaba en el
muchacho éste.
En el yahí
Alejandro - doña Ramona lo mira sorprendida - Nació para ser jefe, se las sabe
de todas, todas. - ¿ Sugieres acaso que
un indio sea el caporal de la hacienda de los Moreno ? - le pregunta indignada
levantándose de la silla. - Ya ve, ya
metí la pata - se lamenta él y la observa mientras ella lo piensa. - Hablaré con Felipe - dice finalmente - Y que
él decida. Después de todo es el amo de la hacienda. Juan asiente con la
cabeza, doña Ramona pone cara igualmente de no gustarle la idea. Ramona está
mirando el retrato de sus padres en el saloncito. Fernando llega buscándola.
Ramona le cuenta que estaba mirando los cuadros y que ese salón está siempre
cerrado y fue abierto con motivos de la fiesta. Fernando también los mira y le
dice que en verdad no se parece a ninguno e los dos. Ella le dice que ella
también lo piensa pero que sin embargo su mamá siempre le dice que es idéntica
a su papá. Él le dice que por lo menos en las pinturas que ha visto no y qué
será lo que su mamá ve en ella de él. Ramona le dice que quizás sean sus
gestos. - Casi nunca te puedo ver a
solas - le dice Fernando atreviéndose a tomarle la mano -Te parecerá tonto pero
es la primera vez que deseo estar todo el tiempo junto a una mujer. - Yo, yo ... - empieza ella y es ese momento
se escucha a Ana Lupe llamándolos, Ramona se libera de la mano . Ana Lupe entra
y le dice que los están esperando . Ramona le pide a Fernando que no los hagan
esperar - Los tres salen. Felipe y Alejandro han llegado a la hacienda con la
noticia. - El padre Salvatierra muerto
- dice doña Ramona sentándose muy pálida, se toma la cabeza. - Desgraciadamente sí - le dice Felipe
agachándose junto a ella - Alejandro y yo encontramos su tumba. Alguien le
disparó a mansalva.
En el salón
también están Doña perpetua, Ruy y don César. Un poco más atrás Alejandro.
- ¡ Dios mío ! -exclama Perpetua
angustiada - Esto es el fin del mundo. -
Me siento mal - dice la doña - Voy a mi cuarto, necesito estar sola.
- Lo siento tanto, madre. - Lo sé, hijo. Discúlpenme - les dice a todos
- Quiero estar sola - y se retira. -
Tomen asiento - les dice Felipe a todos y mirando a su amigo -
Alejandro, por favor siéntate - Los demás se miran entre sí sorprendidos, él
nota la mirada sobre sí y le dice. - Te
espero afuera. - Entonces, por favor,
busca a Ramona y dile que venga - le pide. Él asiente y se retira. - Perdona que me meta Felipe, pero no creo que
sea conveniente que le des tanta confianza a una indio - le aconseja don César.
- Alejandro es mi amigo, don César - le
replica él - Y ha sido muy fiel a esta casa. No veo por qué tenga que tratarlo
con desconfianza. - No es momento de
discutir eso ahora - interviene Ruy - Lo que ha ocurrido con el padre
Salvatierra es algo muy delicado. Atentar contra la persona de un sacerdote. Es
más de lo que podemos tolerar. -
Levantaré una demanda para que se abra una investigación - estalla
Felipe . - ¡ Ay hijito ! -dice don
César - No sé si sirva de algo - Estoy
a tus órdenes - le dice Ruy - Si en algo te puedo asesorar, cuenta conmigo .
- Gracias don Ruy. Pero si legalmente
no se hace justicia, la tomaré por mi propia mano - dice Felipe Ramona, Ana
Lupe y Beatriz están jugando al gallito ciego. Ramona tiene los ojos vendados y
los demás ríen mientras ella trata de atraparlos. Da varias vueltas y se topa
con Alejandro . Cuando le toca la cara, ella se detiene y se baja la venda. Él
la está mirando muy serio , ella lo nombra sorprendida. - Sucedió algo muy grave - le dice él- Felipe
te está esperando. - ¿ Mi mamá ? -
pregunta ella alarmada - No, no se
trata de ella.- Ramona lo mira sin comprender. En tanto los demás los están
mirando . Fernando se acerca y pregunta qué pasa, que sigan jugando. Ramona le
entrega el pañuelo y le pide que esperen, que sigan jugando ellos y mirando a
Alejandro le dice que se vayan. Él le cuenta por el camino lo sucedido. Ramona
decide entrar en la capilla. - Lo que
me has dices es algo terrible - dice ella entrando en la capilla con la cara
desencajada. - Me hubiera gustado no
ser yo quien te diera la noticia. Le correspondía a Felipe. - Eso es lo de menos - dice ella - Lo grave es
que el padre Salvatierra haya muerto de esa forma -Alejandro la mira fijo, los
ojos de ella comienzan a llenarse de lágrimas - Esto es un mal presagio. ¿
Quién sabe lo que nos espera ? Alejandro se acerca lentamente a ella, le
levanta la barbilla con un dedo y la acerca a su cuerpo abrazándola dulcemente.
En ese instante llega Fernando y los observa desde la puerta. Sandra S. Vallejos
Capítulo Nº
18 ( 26 - 04 - 00 ) Alejandro le da a Ramona la noticia de la muerte del
padre Salvatierra. Ella ve esa muerte como un mal presagio. Le dice que tiene
mucho miedo. Alejandro se acerca a ella y la abraza para consolarla. Fernando aparece
en ese preciso momento y los sorprende, los observa y sin decirles nada se
retira. Doña Ramona está recostada en su cama. Marta le ofrece un té para que
se calme. - Ya le dispararon a Felipe,
a Lucio, a Juan - dice angustiada - ya mataron al padre Salvatierra. - y
sollozando - ¿ Qué seguirá ahora Marta ? -
No piense más en eso señora . Ya no se mortifique más, con lo que
tenemos es bastante. - Hay que hacer un
novenario. Convoca a todos los peones para que durante nueve noches recemos el
rosario. Por el alma del santo padre Salvatierra. - Yo les avisaré, señora - y sale - ¿ Qué voy a hacer sin él ? - se lamenta doña Ramona - Era el
único que conocía mis flaquezas. Ya no tendré con quién desahogarme - toma el
frasco de sales y lo huele . Davis y Merryl traen a empujones a Nepo y lo tiran
en el centro de la oficina del sheriff. Nepo se queja. - No lo tuvimos que ir a buscar muy lejos - le
dice Davis - lo encontramos aquí cerca - Green toma una silla y se sienta a
horcajadas cerca de él - ¿ Qué pasó con Kid ? - Nepo lo mira con temor. - No le va a gustar sheriff. - Suelta la maldita lengua de una vez por
todas. - Pues, es que el caporal de los
Moreno, Juan Canito, mató a Kid - Green se levanta tirando la silla de la rabia
-Yo, yo escapé de puritito milagro - Jack se le acerca y lo toma de los
cabellos - Se lo juro, jefe. -
Maldición - grita él soltándolo. -
Todo parecía que Kid le iba a dar su merecido - le cuenta Nepo - Hasta
le alcanzó a dar dos tiros pero al final Juan le lanzó un cuchillo y fue tan
certero que Kid cayó muerto cuan largo era. -
Lo debiste ayudar, cobarde - le dice Merryl empujándolo . - Traté de hacerlo pero llegaron más - se
justifica él levantándose - Hubiera sido un suicidio. Se hubiera empeorado mi
situación. - Imbécil - le dice Merryl
tomándolo de la pechera. - Déjalo
Merryl - ordena Jack - déjalo - éste lo hace de mala gana - Voy a utilizar
otros recursos para terminar con esa mejicanada - empujándolo de su camino. - Y todavía no le cuento lo peor - Jack lo
mira - Kid se despachó un padrecito por equivocación - Jack cierra los ojos
incrédulo y tomándose la cara mira hacia arriba - y yo conozco a mi gente -
haciéndose la señal de la cruz - y eso no lo van a perdona. Van a acabar
matándonos a todos. - A ver, a ver -
dice Jack tomándolo del brazo - No te estoy entendiendo. - Que Kid sin querer. Creyendo que había un
animal salvaje disparó a los arbustos y le dio a un santo padrecito que andaba
por ahí - Jack lo empuja nuevamente al suelo sumamente enojado.
En la sala de
los Moreno. - Sacrilegio - dice doña
Perpetua - Sí señores. Esto es un sacrilegio y Dios que está en los cielos no
tendrá piedad de ellos. - Ya decía yo
que en esta hacienda alguna tragedia iba a ocurrir - dice Ana Lupe - ¿ Verdad
Beatriz que te lo dije ? - No sé, no me
acuerdo -dice Beatriz fastidiada. - Ya,
Ana Lupe - le dice su padre - Lo sucedido aquí es el pan de cada día en todo
California. Ahorita el pretexto es el oro. -
El oro no lo es todo don Ruy - dice César - La cuestión es que también quieren
robarnos nuestras tierras para traer ganado como en Tejas. - Te noto muy callado, hijo - le dice Ruy
mirándolo - No has opinado nada. -
Perdón , pensaba en todo lo que están diciendo. Sinceramente no veo qué
podamos hacer. Sólo se me ocurre que nos quedemos más tiempo aquí para apoyar a
doña Ramona y a su familia . Felipe y Ramona se encuentran en la habitación de
su madre. - Los mandé llamar porque
quiero hablar a solas con ustedes - les dice doña Ramona - Lo que le ocurrió al
padre Salvatierra nos obligará a tomar providencias - mirando a su hija - De
aquí en adelante Ramona, no saldrás sola de la casa sin alguien armado que te
acompañe. - Como usted diga mamá -
asiente ella. - Felipe, tú por tus
obligaciones tendrás que andar por el monte, pero te pido que lo hagas con la
prudencia que exigen las circunstancias. -
Descuide, madre. Mañana mismo don Ruy Coronado me ayudará a redactar una
demanda. Empezaremos por la vía legal. Pediremos que se abra una investigación
y también haremos la denuncia del entrometido que hirió a Juan Canito. De ello
hay testigos. - Hazlo, pero no creo que
sirva de nada . Huelga decirte que las leyes actuales no protegen a los
mejicanos. - Lo denunciaré en Méjico o
en donde sea necesario madre. - ¿ En
Méjico ? No, hijo. Te disculpa tu juventud pero eres muy ingenua. Allá las
cosas están más revueltas que nunca, hay confusión y amarguras. ¡ Qué les puede
importar un puñado de mejicanos que se quedaron en California ! - Algo podremos hacer, no nos podemos quedar
con los brazos cruzados ,mamá - le dice Ramona. - Hagamos lo que hagamos nada revivirá al padre Salvatierra - dice
angustiándose nuevamente - Me he quedado muy sola. - Nos tiene a nosotros, madre- le dice Ramona arrodillándose a sus
pies, tomándola de la mano, con la otra toma la de Felipe pero doña Ramona la
suelta y toma la de Felipe haciendo que suelte a Ramona. - Ustedes saben del gran afecto que me unía al
padre Salvatierra - les dice su madre - Él era como un padre para mí. Me he
quedado huérfana otra vez. - Nosotros
estamos con usted, no la dejaremos sola - le dice Felipe. - Sí, mamá -acercándose y agachándose
nuevamente a su lado -Felipe y yo siempre estaremos a su lado. La queremos
mucho. - Tráeme mi té, Ramona - le dice
fría. Ella se separa triste. Felipe la mira haciéndole una advertencia con la
mirada. Doña Ramona lo entiende, se levanta y se acerca a ella. - Gracias,
Ramona. Tienes un gran regalo de Dios en tu fortaleza y tú, Felipe, en tu
nobleza. - Nunca la vamos a dejar sola
- le dice él - Ahora debemos estar más unidos que nunca - le dice apoyando su
mano sobre su brazo. Doña Ramona extiende su mano y toma la de Ramona quien se
acerca, feliz por el gesto. - Somos una
familia muy pequeña y nuestra estirpe debe perpetuarse. Si quieren aligerar la
carga que llevo en mi alma, cásense -les dice emocionada - Tú, Ramona con
Fernando y tú, Felipe con Beatriz. En tanto en la oficina del sheriff. - Davis, ve a buscar a Douglas. Necesito su
opinión. Estoy seguro que esos mejicanos van a entablar una demanda y quiero
saber a qué me estoy arriesgando . Ándale. -
Voy a buscarlo a su casa, sheriff - dice Davis saliendo. - El padrecito que mató Kid era muy conocido
por los alrededores - le dice Nepo - Todos los mejicanos lo veían como un
santo. - Bueno, Nepo. Lárgate ya .
- Hicimos un trato, sheriff. ¿ Se
acuerda ? Si Kid no pudo matar a Juan Canito, pues eso ya no es bronca mía. Yo
cumplí con llevarlo hasta allá. Desgraciadamente él ya no va a necesitar su
paga. En cambio yo tengo que mantener a mis chimpeyates. - Como finalmente el trabajo no se me hizo -
abre un cajón y saca un billete- Solamente te voy a dar esto - tirándoselo al
piso. Nepo se apresura a recogerlo. -
Pero esto es papel.Yo quiero moneda.Esto no vale nada-protesta Nepo
-Merryl se lo saca de la mano. -
Idiota, un dólar es como si fuera oro puro - le dice . Nepo se lo
quita. - Pues seré sereno, pero yo prefiero mi paga en moneda. - Te quedas con las malditas ganas. Si quieres
eso lo tomas, sino lárgate a buscar trabajo a otra parte. Margarita está tirada
sobre la cama de Delgadina llorando a lágrima tendida. Juan le pide que se
calme, ella le dice que no puede dejar de pensar en el pobre padrecito. Marta
se acerca a consolarla. Juan dice que está convencido que el mismo güero que le
disparó es el que mandó al otro mundo al padre. Marta le dice que si es así ya
lo vengó pero eso no les quita la pena que traen y que la venganza no sirve
para nada porque con eso no se puede resucitar a nadie. Juan le coincide en que
la revancha no sirve para eso pero el gringo ya no va a poder matar a otros.
Marta le dice a Juan que lo van a dejar solo un rato porque la patrona quiere
que todos estén en la capilla para rezarle un rosario al padre por su
salvación. Margarita se va con ella sollozando
En el cuarto de
doña Ramona. - Retírate Ramona y vete
yendo con los invitados a la capilla - le dice su madre - Yo necesito hablar en
privado con Felipe. - Como usted diga ,
mamá - dice ella y sale. - Yo no me voy
a reponer de este golpe, hijo.Soy la que sigue en este desfile macabro,algo me
lo dice. - ¡ Ni lo piense madre ! Debe
mantener el aplomo, usted siempre ha sido una mujer muy entera. - Estoy bordeando el precipicio de la locura,
Felipe. Yo no puedo con tanta pérdida, primero tu padre - hace una pausa - el
hombre que amé y ahora mi padre espiritual - Felipe se arrodilla a sus pies-
Hijo mío. Sólo me quedas tú. Eres lo último mío en este mundo. - Y Ramona, madre - le recuerda. - Y Ramona - concede ella - Al menos hasta que
se case. Nepo se encuentra en el almacén pidiendo una botella de aguardiente,
el colorado le pregunta con qué le piensa pagar, éste saca de su bolsillo el
billete y se lo tiende. El colorado lo toma y se lo da. Cuando Nepo va saliendo
entran Davis y Merryl obstruyéndole el camino, éste les pide que lo dejen
pasar. Merryl le dice que por su culpa mataron a Kid y a él le toca pagar esa
muerte. Alejandro está sentado en la cerca de los borregos. Junto a él está su
amigo Pepe. - El aire está lleno de
tristeza - le dice - Hasta el viento suena diferente . - El espíritu del padre Salvatierra siempre
velará por nosotros en estos montes - le dice Pepe. -
En la casa
grande todos están muy dolidos. - ¿
Cómo está la niña Ramona ? - Esta tarde
la vi. Yo le dice la mal noticia. - Eso
es de mala suerte Alejandro. No debiste hacerlo. No es bueno ser ave de mal
agüero. - Ya sabes que yo no creo en
esas cosas. - ¿ Y qué ? ¿ Sigues
queriéndola ? - Más que nunca . Hoy la
tuve en mis brazos y su cercanía avivó mi fuego. Sin embargo, voy a tener que
alejarme de ella. Hoy al hablar con Felipe me di cuenta que mi amor por Ramona
no puede ser. Ella nunca se acostumbraría a vivir como una yahí - Pepe le
palmea la pierna entendiéndolo. Davis y Merryl están pateando a Nepo con saña,
este grita desaforado. El colorado los detiene y éste logra levantarse y antes
de salir les dice que se la van a pagar. Merryl le da la botella que había
comprado Nepo al colorado y pide que se la cambie por una de wisky. Davis le
pide tabaco y comestibles, le dice : " Te di un dólar, alcanza para más
" El colorado resignado les entrega lo que piden.
En la capilla
Ramona está leyendo en la capilla. -
Puerta del cielo - los demás repiten : Ruega por él . - Estrella de la mañana - Ruega por él - Consuelo de los afligidos .
- Ruega por él En es momento entra Alejandro acompañado por Pepe entra
en la capilla. Ramona lo ve y se pone tan nerviosa que vuelve a repetir el
último pedido, se da cuenta rápidamente y cambia. - Torre de marfil .
- Ruega por él . - Virgen santísima. Doña Ramona se da vuelta
para ver que perturbó a Ramona y ve a Alejandro parado allí y rápida dirige la
mirada preocupada a Ramona quien se da vuelta para no tener que observarlo y
continúa su lectura. - Virgen
inconmensurable. - Ruega por
él. -
Virgen memorable. - Ruega
por él. - Acta de la alianza. Ya ha caído la noche.
En la sala están
conversando doña Ramona y Ruy, éste está sirviendo té. - Estoy destrozada Ruy. El padre Salvatierra
le dio los santos óleos a mis padre en su lecho de muerte. Desde niña fue mi
guía espiritual. - Es un trago muy
amargo - le dice él entregándole la taza - Sobre todo por las circunstancias.
- Debí impedir que se fuera solo.
- Me dijiste que nunca quiso llevar
escolta. - Si, así es. Desde joven
anduvo solo por toda California llevando la doctrina cristiana a los lugares
más apartados. - Es una pena pero no
debes culparte. Cada quien tiene su destino. El de ese padre desgraciadamente
ha sido trágico. - Felipe me dijo que
lo ayudarás a entablar una demanda . ¿ Tú crees que sirva de algo ? - No lo sé con certeza. En Spurtown las
autoridades dejan bastante que desear. El sheriff recién nombrado es un
americano de dudosa reputación. - ¿ Y
cuando tienen planeado regresar a ese pueblo ? - Desgraciadamente yo me tengo que ir lo más pronto posible. Estoy
esperando unos papeles de Sacramento. -
¿ Y Analupe y Fernando ? -
Analupe no ha decidido nada pero Fernando como tú sabes quiere quedarse
unos días. Está muy interesado en tu hija - doña Ramona asiente pero no parece
demasiado entusiasmada.
Ramona se acaba
de cambiar para irse a dormir. Con ella está Margarita todavía sollozando .
- Ya cálmate Margarita - le dice
sacándose los aretes. - Es que lo del
padrecito me tiene requete apachurrada. -
A mí también. - Además, pos .
Vas a decir que estoy chiflada pero te quiero pedir un favorzote - Ramona
acepta - Es del Norteño. Me da harta tristeza que esté encerrado y encadenado -
volviendo a llorar. - Pero esta mañana
me dijiste que era un ingrato. - Pues
sí, eso sí es cierto pero ... de todas formas me da harto pesar. Pídele a
Felipe que le levante el castigo ¿ sí ? -
Está bien. Si eso es lo que quieres se lo voy a pedir a Felipe . - Gracias Ramoncita - le dice ella y le
comienza a besar las manos. - ¡ No
vuelvas a hacer eso ! - le dice Ramona enojada por el gesto y sacando las
manos. - No te enojes, nada más es por
agradecimiento. - Vete a dormir. Yo
hablaré con mi hermano. - Buenas noches
- y se retira. Ramona queda muy preocupada por lo que hizo Margarita. Doña
Ramona acaba de terminar de rezar en su cuarto. Marta ha prendido las velas en
el cuarto. - La muerte del padre
Salvatierra ha sacudido mis recuerdos - le cuenta a Marta limpiándose las lágrimas
- Sólo el conocía palmo a palmo mi historia. La de Angus. Al morir él, algo en
mí ha muerto también . - Ay, señora. Me
va a volver a hacer llorar. - Nos
estamos haciendo viejas, Marta. Ya todo el mundo se está yendo. Mis hijos están
por casarse y me quedaré sola. -
Entonces no los case tan pronto. La niña está joven, puede esperar y el
amo si se casa se quedaría aquí. - Ay,
Marta ! Si supieras lo que está pasando en esta casa me entenderías - suspira
sentándose en la cama - Ramona llegó de la mano del demonio - Marta se lleva la
mano a la boca de la sorpresa - Y despertó en mi hijo pasiones que él no
conocía . - Jesús, María y José -
exclama . Doña Ramona la toma de la mano. -
Huelga decirte que eso no debe saberlo nadie. Ni siquiera Juan Canito .
- Confíe en mí , que para obedecer estoy.
- Buenas noches, Marta - la despide
- Buenas noches, señora - y sale
preocupada. Doña Ramona saca de dentro del vestido su medallón, lo abre y saca
el manojo de cabellos de Angus . -
Angus te necesito tanto como el primer día. Tal parece que el tiempo no
hubiera pasado. - En su mente afloran los recuerdos: Ellos dos juntos, Angus
colocándole un anillo en el dedo y pidiéndole casamiento, que hable con el
padre Salvatierra porque él los comprenderá y los ayudará , ella aceptando y
luego besándolo. - No tuve valor de hablar con el padre Salvatierra en esa
ocasión. Después te fuiste a la guerra Angus y creí que habías muerto. Por eso
me casé con Alonso Moreno - llorando con desesperación se recuesta en la cama.
Ramona está todavía levantada mirando por la ventana , vuelve a entrar
Margarita. - Ay, Ramona, qué bueno que
no te has dormido ! Felipe todavía está despierto, hay luz en su cuarto .
- Entonces le voy a decir de una vez lo
del Norteño - Margarita sonríe. -
También está despierto Fernando. Está con su hermana Analupe en la sala.
- Por lo visto nadie puede dormir esta
noche. - Y Alejandro anda ahí afuera
como alma en pena - ¿ Alejandro ?
- Sí, lo acabo de ver a lo lejos.
- Margarita no sé que voy a hacer - le
dice preocupada - Estoy tratando a Fernando no sólo por complacer a mi madre,
sino porque honestamente pienso que lo mejor sería enamorarme de él. Pero hoy
estuve con Alejandro unos segundos y eso me bastó para confundirme más. Me
abrazó y lo hizo tan tierna y tan dulcemente que si lo vuelve a hacer, soy
capaz de irme con él hasta el fin del mundo. Fernando y su hermana van
caminando hacia la sala. - Yo ya no me
quiero quedar aquí. Felipe no me hace el menor caso y me aburro mucho con
Beatriz Echagüe. ¡ Ay, es una palurda ! Aunque presuma mucho de haber estudiado
en la ciudad de Méjico . - Shhhh!!
Cállate. Nos pueden oír. - Es que la
verdad estoy harta. Entre las bobadas de la tía Perpetua, el mutismo de Felipe
y los misterios de la señora Ramona y su hija, me tiene fastidiada - se sienta
. - Tú también notas algo misterioso.
- Hasta un ciego lo puede ver. En esta
casa todos esconden algo. Todos parecen atormentados. - Yo quiero quedarme - dice él. Analupe
sonríe, se levanta y sirve una copa de licor - - Eso quiere decir que te gusta Ramona verdaderamente. - Sí, pero hay algo que me preocupa -
rechazando la copa - Te lo puedo contar y me juras que no se lo dices a nadie.
- Te lo juro - ansiosa tomando un trago
de la copa . Fernando se levanta y cierra la puerta. - ¿ Recuerdas al indio que se acercó a Ramona
cuando estábamos jugando ? - ¡ Cómo
olvidarlo ! A pesar de ser un indio es muy apuesto - dice ella, él pone mala
cara. - Pues verás. Hoy tuve la impresión
que entre Ramona y él hay algo - ella sorprendida da otro trago. - ¡ Ramona y un piel roja ! - exclama
tosiendo. - Sh! Baja la voz Analupe.
- ¿ De dónde sacas eso ? - Te acuerdas que cuando estábamos jugando a
la gallina ciega apareció el indio ese - ella asiente - Bueno, como recordarás
los seguí y cual sería mi sorpresa que los vi abrazarse. Ellos no advirtieron
mi presencia pero claramente noté que había familiaridad entre ellos. - ¡ Qué emocionante ! ¿ Sabes qué ? Ya se me
está antojando quedarme unos días aquí de vacaciones - le dice tomando un
cigarrillo y pasándoselo a él . - Si
hubiera sabido que lo ibas a tomar a juego mejor no te lo hubiera contado - le
dice enojado. - Era una broma - dice
ella tomando un candelabro para encender el cigarrillo - Yo creo que viste mal.
Felipe está en su cuarto escribiendo en su diario. - El crimen del padre Salvatierra me ha dejado consternado. Ya no
me queda nadie con quien hablar de mi secreto, de mi pecado y por si fuera poco
ahora estoy celoso, no sólo de Alejandro sino de Fernando Coronado - golpean a
la puerta - ¿ Quién es ? - Soy yo,
Ramona - él rápidamente cierra su diario y lo guarda en un cajón . - Pasa, Ramona . ¿ Qué haces levantada ?
- Se me fue el sueño. Lo del padre me
afectó mucho. - A mí también - Ambos
toman asiento. - El padre Salvatierra fue mi confesor durante muchos años y le
llegué a tener un gran afecto. - Yo
apenas lo traté. Aún así le tome cariño muy pronto. Era un hombre de sangre muy
liviana. No debe quedar impune ese crimen. -
Por supuesto que no . Vamos a entablar una demanda y a hacer una investigación.
¡ Cada vez tengo más deseos de venganza contra los americanos ! - Te entiendo. Yo también estoy aprendiendo lo
que es el rencor. - Bueno, supongo que
viniste a otra cosa. Dime, ¿ se te ofrece algo ? - Sí. Vengo a hablarte del Norteño. - Él suspira. Don Pablo está en
la cabaña sentado frente a un fuego encendido en el centro de ella. Llega
Alejandro con su arco y flecha. - Te
estaba esperando - le dice. - Fui a dar
un paseo. - El asesinato del cura
anuncia malos tiempos. Llegará el día en que los mejicanos , al igual que los
yahís serán expulsados de estas tierras. Esos carapálidas que han llegado son
aventureros y no respetan a nadie. -
Cada vez guardo más resentimiento. Los yahís nunca debimos someternos al
hombre blanco. Perdimos nuestras tierras, nuestros dioses pero sobre todo
nuestro orgullo. Aquí mismo, en esta casa, somos sirvientes. - Pero recibimos buena paga - justifica su
padre - y nos tratan bien. - A cambio
de ser sus esclavos. Los mejicanos también nos desprecian. Felipe, que era como
mi hermano, ahora también recela de mí por haber puesto los ojos en su hermana.
- En eso sí estoy de acuerdo con el
amo. Tú también tienes deberes con tu raza. Algún día vas a ser el jefe de la
tribu y la progenie de los yahís debe seguir. Tu obligación es casarte con una
mujer de nuestra raza. - Todo eso no
tiene sentido - le dice enojado - Los americanos odian a los mejicanos, los
mejicanos a los indios y los indios a todos ellos. Al final queda solamente una
cosa, todos somos hombres y mujeres con sentimientos. El corazón no reconoce
razas. - Tus palabras no están fuera de
razón - reconoce su padre - Sin embargo, me preocupa lo que dices porque sé que
tu rebeldía nace de ese amor imposible que te tiene prisionero. Tienes que
librarte de ese sentimiento si quieres ser feliz.
En la aldea yahí
todos ya duermen. Manuela escucha a su madre roncar , se levanta con sigilo,
toma una cuerda y sale .
En la habitación
de Felipe. - No te puedo prometer
levantarle el castigo al Norteño - le dice Felipe - Fue orden de nuestra madre.
Lo que puedo hacer es mandar que se le dé de comer y tratar de ablandar a
nuestra madre para que lo perdone. -
Gracias Felipe - le dice ella con una sonrisa- Eres tan generoso conmigo
que a veces yo me siento muy egoísta. Te doy tan poco a cambio. En ocasiones
veo mucha tristeza en tus ojos. Me pregunto qué puedo hacer para regalarte un
poco de alegría . - Con tu sola
presencia me da mucho más de lo que tú crees. - Alo mejor no estaremos juntos mucho tiempo - levantándose - Ya
vez, mi mamá fue contundente y quiere que me case pronto. Y aparte que no
quiero separarme de ti, tú sabes que tengo otras razones por las que no deseo
ese matrimonio. - Te refieres a lo de
Alejandro. - Sí - suspira- Ahora estoy
más confundida que antes. Cuando me dio la noticia del padre Salvatierra,
Alejandro me abrazó - lo dice muy emocionada- Fue un momento fugaz pero me
provocó tanta felicidad que si el paraíso existe, debe ser muy parecido a ese
momento que viví, pero eterno - Felipe la mira conmocionado por los intensos
sentimientos que muestra por Alejandro. -
¿ Tanto así lo quieres ? - le pregunta dolido. - Para mi desgracia, creo que sí - Ambos se
miran. Manuela acaba de pasar la cuerda por la rama de un árbol y subida a un
barril está dispuesta a quitarse la vida. El padre Sarriá aparece y trata de
detenerla. - ¡ No, no lo hagas, Manuela
! - Váyase , padre. No se acerque.
- Sé que lo ocurrido es una carga
difícil de sobrellevar pero todos tenemos dentro de nosotros fuerza para
encarar el destino por más cruel que éste sea - Soy una mujer deshonrada - le dice ella tambaleándose sobre el
barril - Alejandro nunca querrá casarse conmigo. - ¡ No, hija ! - le grita al verla moverse. - Estoy marcada, cuando lleguen nuestros
hombres huirán de mí y de Yahale. -
Pudiera ser, pero a lo mejor exista un hombre que entienda que tú no
tienes ninguna culpa de la maldad de otros - ella lo escucha atentamente - Si
te quitas la vida jamás lo sabrás. -
Nadie me va a querer. - Empieza
por amarte por ti misma, hija. Si tú no te culpas, nadie podrá hacerlo - le
tiende los brazos - Hija, ven acá. Ven . - ella comienza a llorar, se saca la
cuerda del cuello y se lanza a sus brazos - Ven acá, ven . Sé fuerte Manuela,
sé fuerte hija y confía en la justicia divina. Ese hombre que te mancilló algún
día recibirá su castigo, te lo aseguro. -
Lo odio, padre- le dice ella con los dientes apretados- Me repugna el
recuerdo de ese tuerto - y continúa llorando mientras él la consuela. Felipe
sigue conversando con Ramona. -
Alejandro y yo teníamos tiempo de no hablar. Pero hoy platicamos acerca
de ti y ... me atreví a pedirle que se aleje de tu vida. - Pero, ¿ por qué ? - se enoja ella. - Se lo dije en tonos amistosos. Tienen que
entender que lo que surgió entre ustedes no puede ser. Soy tu hermano mayor y
mi deber es protegerte. No puedo alentar esa relación. - ¿ Pero aún en contra de mi voluntad ? - le
grita ella. - Yo sólo quiero tu felicidad,
Ramona. Para mí, el peor de los castigos sería verte sufrir. Pero jamás me
perdonaría que por lo mucho que te quiero y por consentirte te dejara caer por
el precipicio, sin hacer nada por impedirlo - le dice enfático. - Sí, todo lo que dices es cierto. Pero dime
Felipe, ¿qué hago yo con lo que siento por Alejandro, eh? - Intenta acercarte a Fernando Coronado. Es un
buen tipo. Yo creo que sería un buen esposo para ti. - Pues no pareces muy entusiasmado con la
idea. - Lo que pasa es que yo te quiero
tanto que preferiría que no te casaras con nadie - suspira - Pero como eso es imposible,
entonces trato de aconsejarte lo que creo que es - hace una pausa alterado - es
mejor para ti - Ramona se le acerca y lo abraza. - A veces siento que tú sufres tanto como yo. Dime ¿ qué no te
inspiro confianza ? A ti te pasa algo. -
Es sólo que me entristece pensar que algún día te irás de aquí. - Pero no pienses eso - se le acerca
nuevamente y le da un beso en la mejilla - Aunque estemos lejos, tú y yo nunca
nos vamos a separar porque nos queremos - lo abraza, él la deja junto así y
apenas se anima a abrazarla.
En la cabaña de
los Asís. - Cuando naciste puede
decirse que fue la primera vez que a este viejo le brotó agua de los ojos- le
dice don Pablo llevando en sus manos una larga pipa adornada - la segunda fue
cuando murió tu madre. Todavía recuerdo como si fuera ayer, el gusto que me dio
saber que había engendrado a un guerrero - poniéndole la mano en el hombro - a
un varón . Para un hombre no hay más gusto que ese - Alejandro lo mira
sorprendido al verlo tan emocionado -
En la aldea hubo
danzas y celebraciones de júbilo. - Ya
han pasado muchas lunas desde entonces - le dice Alejandro con tono tierno.
- Sí, a mí los cabellos ya se me están
poniendo blancos- le dice sentándose frente al fuego y con una palito
encendiendo la pipa - Pronto ocuparás mi lugar. Se necesita sangre nueva para
gobernar la tribu - lo mira - Yo tengo todas mis esperanzas puestas en ti,
Alejandro. Busca una vida serena para que puedas llevar con sabiduría el
destino de nuestra gente - le pasa la pipa, éste fuma de ella. Varias veces .
- La tengo que olvidar, ¿ verdad padre
? - le pregunta con tono muy triste, en su rostro se nota la desazón. Su padre
asiente sin decir palabra.
Sandra S. Vallejos.
Capítulo Nº
19 ( 27- 04- 00 ) En Spurtown Douglas entra en la oficina del sheriff.
- Le mandé llamar porque necesito que
me asesore- le dice Jack sirviéndose un vaso de wisky - Kid Arizona fue
asesinado por un mejicano, allí en la hacienda de los Moreno - ¿ Cómo estuvo ? - El caporal de la hacienda se encargó de mandarlo al otro mundo y
de una manera vil y cobarde. - ¿ Y hay
testigos ? - Sí, otro mejicano llamado
Nepomuceno. - Si es mejicano yo no creo
que declare a nuestro favor. - Ese
grasiento es una rata. Está a mi servicio y va a declarar lo que se me pegue la
gana. - Bueno, si está muy seguro, pues
entonces sí podemos entablar una demanda. -
Solamente que hay un pequeño problema. Kid estaba en propiedad ajena y
desafortunadamente antes de morir se despachó , por accidente, a un sacerdote
católico. - Entonces ... olvídese de la
demanda sheriff. Más bien usted está en aprietos sheriff. Ojalá los mejicanos
no hagan ninguna reclamación, vendrían las averiguaciones y probablemente su
nombre saldría a relucir en el asesinato de un fraile. Cuidado Green. Margarita
viene saliendo del cobertizo con una pequeña canastita en la mano. Se detiene
de golpe al ver que Felipe viene hacia ella. -
¡ Felipe ! - ¿ Qué llevas ahí ?
- le pregunta señalando la canasta. -
No, nada - le dice ella mostrándosela. - No te preocupes - le dice él - Ya estoy enterado que has venido a
traerle comida al Norteño. - Ay, sí !
Pero no te vayas a enojar con él. La culpa es mía. Si vieras que me da harta
tristeza pensar que está ahí encerrado, solo, día y noche, sin tener nada que comer.
- Voy a interceder con mi madre para
que le levante el castigo. Por lo pronto voy a ordenar que le quiten el
grillete y se le traiga alimento. - ¿
De veras? - No tengo otro remedio - le
dice sonriendo - Ramona me lo pidió - Margarita sumamente contenta se lanza
sobre él y le estampa un beso en cada mejilla. - Gracias, gracias Felipe - le dice y se va corriendo. Él se la
queda viendo sorprendido. Doña Ramona y don César entran en el saloncito. - Ay, don César, tengo tanta pena con ustedes.
No los he atendido como se merecen - Ambos se sienta, él hace un gesto de que
no es nada - Lo del padre Salvatierra y mis dolencias me han tenido
trastornada. - Gracias a Dios las penas
no se le notan - le dice él halagador - Usted siempre tiene buen aspecto. Los
que estamos importunando somos nosotros. Llevamos varios días aquí - le sonríe
- Para vacaciones ya estuvo bueno. Por otra parte tengo que atender mi finca.
- Yo por mí encantada que se quedaran
más tiempo. Su compañía ha sido un bálsamo en estos momentos aciagos. Sin
embargo, también comprendo que usted es un hombre ocupado. Estoy más que
agradecido porque hayan pasado una temporada aquí. Es tan difícil
frecuentarnos. - Así es señora. Entre
que los caminos que no son seguros y los años que ya me pesan, no es tan fácil
animarse a hacer la travesía. - Dice
usted bien, don César, los años pasan - y parándose le ofrece una copita. Éste
acepta. - Ay, a mí tampoco se me antoja andar trotando como cuando era joven -
dice ella suspirando mientras sirve el licor - Por eso voy a aprovechar esta
oportunidad para pedirle algo - entregándole la copa. - Usted dirá. - Yo di la fiesta porque tengo dos hijos casaderos y pensé que tal
vez usted estaría de acuerdo en que su hija Beatricita y mi Felipe se
conocieran un poco más - don César sonríe complacido. - Quiere usted decir que desea que mi hija se
quede otra temporadita. - Si no tiene
usted inconveniente y para su tranquilidad hago extensiva la invitación a su
hermana Perpetua. Ella se puede quedar a acompañar a Beatriz. - A mí me parece muy buena idea. Voy a hablar
con ella . Como decíamos, en estas comarcas es muy difícil relacionarse con
gente de nuestra posición. Estamos tan aislados que nuestros hijos pueden
acabar casados con indios apaches - se ríe - Además puedo adivinar que a
Beatricita le encantará su invitación - doña Ramona también sonríe complacida.
Felipe entra al cobertizo. Mira al Norteño muy serio, se sienta en un cajón
junto a él. - Vamos a empezar por partes
- le dice - Voy a ordenar que te quiten los grilletes y que te den de comer -
Norteño sonríe - Pero no puedes salir de aquí todavía, hasta que no hable con
mi madre. Y una vez saliendo me tienes que asegurar que vas a disculparte con
Juan canito - Norteño pierde la sonrisa. -
No patrón. Si esa es la condición mejor déjeme aquí encerrado y que me
den unos azotes si quieren, porque si voy con Juan me va a matar. - ¡ No exageres Norteño ! No es para tanto.
Simplemente preséntale tus excusas y se acabó. Y voy a decirte que también le
tendrás que pedir perdón a mi madre. -
¡ Uy ! - dice él tomándose la cabeza - No, pos me la está poniendo
redifícil, amo. Si a Juan Canito le tengo miedo cuanti más a su señora madre
... digo, con todo respeto, pero la señora es de armar tomar. - Pues no tienes alternativa - le dice
levantándose - Además necesito gente que me ayude. Ya está por terminar la
esquila y ni siquiera podré echar mano de los yahís para que me ayuden con las
labores de la hacienda. - Ay,
patroncito. No sé para qué me eché esos tragos. Estoy metido en una bronca.
- Bueno, ahorita mando a Marcos para
que te desencadene. Amo, qué Dios se lo pague ! La patrona es como usted , da
gusto servir - Felipe se va. Norteño queda preocupado. Ramona está en la cocina
ayudando a Marta con el almuerzo. - Ya
están todos en la mesa. Váyase a sentar. Deje esas faenas que no le
corresponden - la regaña Marta. Ramona va hacia una ventana y mira hacia fuera.
- Ay, nana. Es que si no hago algo me
voy a volver loca. Y ahora con lo del padre Salvatierra mi mamá no quiere que
salga a menos que sea con un peón armado. Me siento encarcelada. - Hacen bien en cuidarla niña. Ya ve cuanta
desgracia ha pasado. Ya hora nos vamos a quedar más solos porque los yahís no
dilatan en irse - Ramona que estaba quitándose el delantal la mira sorprendida.
- ¿ Cómo ? - Que ya se va a acabar la esquila. Los indios andan requete
contentos preparando la celebración que hacen cuando terminan. - ¿ Alejandro se va ? - le pregunta
conmocionada. - Sí. Ahora hasta el año
que entra - le dice mirándola con cautela. Ramona ha quedado petrificada.
- Niña, la llama su mamá - le dice
Sofía entrando - La están esperando para almorzar - Ramona apenas puede
moverse, pide permiso y se retira. Marta la mira preocupada. - Ay Martita , ojalá que todo salga bien,
porque la señora anda de mal talante - le dice Sofía. - Le llevaste el atole. - Sí y las torrejas. Ya van a comenzar. Ramona
se incorpora a la mesa pidiendo disculpas a su mamá y a los demás. Doña Ramona
parece fastidiada, pide a Dios la bendición de los alimentos y del padre
Salvatierra. Comienzan a comer. - Vi al
Norteño - le dice Felipe a su madre - Me parece que no es momento de tenerlo
encerrado habiendo tanto trabajo en la hacienda, madre. - Su comportamiento dejó mucho que desear la
noche de la fiesta - le replica ella. -
Yo no me quiero entrometer - dice don César - pero por mi experiencia,
puedo decir que sólo con energía y firmeza se mantiene la autoridad del patrón.
- Yo opino lo contrario, don César -
dice Fernando - Los tiempos han cambiado y el maltrato hacia el peón sólo
provoca resentimiento. - A veces hay
que ser duro y enérgicos como el que más - dice doña Ramona - y hasta azotarlo
si cabe, pero también a veces hay que ser compasivo y magnánimo. Todo depende
de la voluntad del amo. En este caso le toca decidir a Felipe . - Hay que ver que el incidente de esa noche
tuvo una parte romántica. Ese muchacho se alocó por amor. - ¡ Ay, qué emoción ! - exclama Analupe - ¿ Y
Margarita también lo quiere ? - No sé -
dice doña Ramona. - Yo creo que sí -
interviene Ramona- lo que pasa es que ninguno de los dos quiere dar su brazo a
torcer - doña Ramona la mira . - Vaya,
Ramona. Veo que estás muy enterada de los amoríos de los criados - le dice con
tono de censura. - No puede evitar
darme cuenta - se disculpa ella - Margarita llora por los rincones a cada rato.
- Pues, no creo que ese romance tenga
buen fin. Cuando le conté a Juan Canito del desaguisado que hizo el Norteño se
disgustó muchísimo. No creo que le guste para yerno. - Usted debería apaciguar a Juan, mamá - le
dice Ramona - Si el Norteño y Margarita se quieren lo mejor sería que se
casaran ¿ no cree ? - No es tan mala
idea. Pensándolo bien, casarlos sería un buen castigo - Todos ríen menos Ramona
y Felipe. - Casarse con quien uno ama
no es ningún castigo - dice Ramona - sino una bendición de Dios. - ¡ No digas tonterías Ramona ! Aunque tu
inexperiencia te justifica, los mayores sabemos que los matrimonios mejor
avenidos se hacen por intereses comunes. La pasión se agota pronto. Las
historias de amores que duran toda la vida son fantasías de literatos
extravagantes. - Estoy totalmente de
acuerdo contigo - le dice Ruy. - En
cambio yo estoy de acuerdo con Ramona - dice César - Yo adoré a mi mujer, a la
madre de mi Beatricita hasta el último instante de su vida. Y no ha habido día
de Dios que no me acuerde de ella. Todos quedan en silencio en la mesa.
En la aldea
yahí, Matea entra en al iglesia para hablar con el padre Sarriá. - ¿ Matea ? - se sorprende él - ¿ Y ese milagro
que vengas aquí ? Siéntate. - No. Sólo
vine a darle las gracias. Manuela me contó lo que hizo por ella anoche. Usted
evitó que se colgara de ese árbol. - Lo
importante es que ella esté bien. ¿ Cómo sigue ? - Mejor. Sus palabras la reconfortaron, ya se está recuperando y
aunque yo no creo en su Dios, sí creo que usted la ayudó. Por eso vine a este
lugar, a darle las gracias y a pedirle una favor. - Tú dirás. - Tanto Yahale
como mi hija están temerosas del regreso de nuestros hombres. Tienen miedo del
rechazo y de la vergüenza. Por eso es que quiero pedirle que tanto usted como
Carmen sellen sus labios y no cuenten lo ocurrido. - Y si por desgracia alguna de las dos ¡ qué Dios no lo quiera !
estuviera embarazada. - Eso no ocurrirá
- dice ella categórica. - ¿ Cómo lo
sabes ? - Yo sé lo que digo . Por favor
hable con Carmen y pídale que guarde silencio. Es por el bien de Yahale y de mi
hija. Ramona y Fernando se dirigen a las caballerizas dispuestos a salir a
montar. - Tu mamá se disgustó contigo -
le dice él - No le pareció tu comentario sobre el amor y el matrimonio. - ¿ Y no comprendo por qué ? Yo creí que ella
había sido feliz con mi papá, pero ahora ya no estoy tan segura de que haya
sido así. Ha de ser por eso que es tan dura y tan agria. - Disculpa que me inmiscuya en algo tan
familiar pero por lo que veo tú y tu madre no se llevan bien. - Tenemos muy distinto carácter. Eso es todo.
- Yo diría que son iguales y por eso
tienen fricciones. Ambas son mujeres muy fuertes - ella no contesta nada - Eh,
olvidé mi rifle en la casa. Mientras alistan los caballos voy por él ¿ me
esperas ? - Claro que sí - le dice ella
y continúa hasta las caballerizas. Entra llamando a Marcos. - Marcos no está aquí - le dice Alejandro
saliendo con un balde de uno de los cuadriles. - Alejandro -se sorprende ella. -
Discúlpame si te asusté - acercándose unos pasos -Vine aquí para ver si
te encontraba - ella lo mira indecisa - Quiero despedirme. - Sí, ya sé que se van. ¿ Nos veremos el
próximo año? - No, Ramona. Yo no pienso
volver a esta casa. Tú y yo no nos volveremos a ver nunca - ella lo mira
sorprendida y casi rabiosa - Voy a regresar a mi aldea y me voy a casar con una
mujer de mi raza. - No me habías
contado que estabas comprometido - le dice ella con voz temblorosa. - No lo estoy, pero ya es tiempo que lo haga.
- Yo también me voy a casar - le lanza
herida. - ¿ Con el señorito ese ? - le
pregunta él apenas lanzándole una mirada mientras desata su caballo. - Sí - le contesta ella con altanería. - Te deseo que seas feliz - pasando junto a
ella quien lo mira con mala cara. -
Alejandro - lo llama, él se detiene de espaldas a ella. - Adiós Ramona - le dice saliendo. Ella parece
casi al borde de las lágrimas, intenta sobreponerse. Fernando viene caminando hacia
las caballerizas, empuja a Alejandro que salía de ellas y está a punto de
montar. - ¡ Cuidado indio ! - le dice
de mal talante, Alejandro no le dice nada, monta su caballo y haciéndolo
corcoverar cerca de él sale al galope. Ramona en ese momento se asoma.. - ¡ Por poco me tira ese indio ! - le dice él
rabioso- Ni siquiera me dio una disculpa. -
No le hagas caso - le dice ella mirándolo irse- Tú lo dijiste. Es sólo
un indio. - La próxima vez que me lo
encuentre lo voy a poner en su lugar. El padre Sarriá está conversando con
Carmen. - Te mandé a llamar porque
pronto vendrán los muchachos de la esquila. Hablé con Matea y ella me pidió,
creo que con razón, que la vileza que se cometió contra Manuela y Yahale quede
entre nosotros. - Pero nuestros hombres
deberían saberlo. Tenemos que vengarlas. -
Eso es precisamente lo que no quiero. La venganza sólo vendría a
empeorar las cosas. Los yahís prácticamente están indefensos y desatar una
pelea contra los americanos sólo provocaría muertes innecesarias. - ¿ Y Manuela ya lo sabe ? - Por supuesto y Yahale también. Ambas desean
que no se sepa lo de su deshonra. Matea y yo estamos dispuestos a callar y
quiero que tú hagas lo mismo, hija - Carmen cierra los ojos y dice rabiosa
- Si usted me lo pide obedeceré . Pero
si la justicia divina existe, ese tuerto merecería que el ojo que le queda se
le apagara para siempre.
En Spurtown
Merryl y Davis pelean por lo ocurrido en la aldea yahí. Merryl duda de la
hombría de Davis ya que no quiso nada con las pieles rojas. Éste le dice que le
repugnan y le dan náuseas de que alguna de ellas pueda tener un hijo suyo.
Merryl le dice que a él le importa un bledo eso. Beatriz está en la sala
conversando con su tía. - Con todas sus
actividades Felipe no tiene tiempo para mí - se queja - Creo que para nadie.
- Ay, pero tienes que comprender,
hijita. Felipe es un hombre muy ocupado y no tiene tiempo para zalamerías y
cortejo. - ¿ Entonces para qué nos
quedamos? - ¿ Cómo que para qué, mi
vida ? Estando aquí, ya me encargaré yo de que ese muchacho te dedique tiempo.
Por otra parte Analupe decidió irse y te va a dejar el campo libre. - ¡ Tía ! - la reprende Beatriz. - Digo la verdad, hijita. Esa niña hace hasta
lo imposible por llamar la atención. Y para fortuna tuya es bastante antipática
y no ha logrado interesar a Felipe. - A
veces pienso que soy horrible, tía - dice parándose y mirándose en el espejo -
No puede ser que ningún hombre se fije en mí. - ¡ Pero cómo dices esas cosas mi hijita !Lo que pasa es que Felipe
es muy distraído, poco mundano y además ahorita anda muy entusiasmado con el
reciente regreso de su hermana, pero si tienes paciencia todo saldrá bien.
Ramoncita no tarda en casarse. No sé por qué pero es obvio que a su mamá le
urge mandarla lejos. Aquí se están cocinando pasiones muy emocionantes. - ¡ Ay, tía ! Tienes una imaginación . - No, mi vida. Tengo el don de la observación
y no me ha pasado inadvertido que doña Ramona esconde algo. Esta estancia nos
servirá para descubrir el misterio. Doña Ramona se encuentra con Felipe en el
despacho. - Beatriz Echagüe se va a
quedar con su ti - le informa - Y espero que tengas una actitud más cortés con
ella. La has ignorado desde que llegó. -
Con trabajos puedo estar en la casa, madre - se justifica él - Todo se
me vino encima. Tengo que vigilar los embarques de la lana y mantener la
seguridad de la hacienda y por si fuera poco no tengo quién me ayude. Juan
Canito sigue convaleciendo. Lucio está inválido y no cuento con el Norteño.
- Vamos a arreglar todo, poco a poco.
El Norteño regresará a sus labores, yo hablaré con él. - Sí, pero no es suficiente. Él no puede
suplir a Juan Canito. Esta faltando gente, entiéndalo. - El otro día hablando con Juan, me propuso
una idea. En ese momento no me agradó pero pensándolo bien, quizás sea la
solución para ti. - ¿ Cuál ? - pregunta
intrigado - Como no quiero que tengas
pretextos para desatender a Beatriz Echagüe pienso que tal vez tu amigo, el indio
Alejandro, podría quedarse temporalmente desempeñando las labores de Juan. - No, no sé - duda él . - ¿ Pero cómo ? - se sorprende ella - Siempre
lo defendiste a capa y espada y ahora que te propongo que se quede no pareces
muy animado. - Es que ... pienso que no
va a aceptar. - Sería un tonto si no
aceptara una oportunidad como ésta. A ningún indio se le ofrecería un trabajo
así, en toda California. No los quieren ni los americanos ni los mejicanos.
Piénsalo . Fernando y Ramona están descansando bajo un grupo de árboles. Ramona
está sentada en un tronco. - La vida en
el campo a mí no me place - le dice él - Pero tengo que aceptar que el paisaje
que tienen aquí es muy hermoso. A mí donde realmente me gustaría vivir sería en
una gran ciudad, como Méjico, por ejemplo. -
¿ Has estado allí ? - Sí, y es
una ciudad muy grande. Por aquí no hay ninguna similar. Le llaman la ciudad de
los palacios - le dice acercándose a ella- Tan bella como cualquiera de Europa.
- Me parece un mundo tan ajeno y tan
lejano a mí - parándose y mirando el paisaje - Yo nací para el campo, estos
paisajes me llenan el espíritu. A lo mejor porque estuve mucho tiempo encerrada
en el convento, pero me encanta que mi vista se pueda extender por todo el
horizonte - Fernando se le acerca aún más . -
Pero la vida de la ciudad tiene otros atractivos, hay bailes suntuosos,
mascaradas - tratando de convencerla - galas de la ópera, se conoce gente
diferente. - Quizás yo sea muy
sencilla. Pero a mí, todas esas cosa no me llaman la atención. - Eso es lo que me fascina de ti, Ramona. Tu
sencillez. No cabe duda que eres una mujer especial. En cambio Beatriz y
Analupe morirían por irse de estas serranías. No tienen algo tan puro como tú.
Eres como una potrillo salvaje - le toma la barbilla y hace que lo mire. Ella
se pone a la defensiva - y eso a un hombre como yo le resulta encantador.
- Ahorita eso te parece una virtud - le
contesta ella sacándole la mano - Pero estoy segura que con el tiempo tratarías
de domesticarme - sigue mirando el paisaje. Pepe y Alejandro están conversando
mientras Pepe se lava un poco. - Toda
la mañana has andado de mal humor . ¿ Qué traes ? - Ha de ser el calor - le dice él alejándose. - No, Alejandro - le grita haciéndolo detener
- Tú aguantas este sol y mucho más. Te he visto días enteros en el desierto sin
quejarte. A ti te sucede otra cosa. -
Sí. Me sucede lo de siempre - finalmente reconoce - Lo que llevo aquí
dentro - y con rabia - ¡Este infierno llamado Ramona ! Las brasas de este amor
queman, quemas más que cualquier sol del desierto . Hoy le dije que me voy a
casar con una mujer de mi pueblo porque quería herirla, que sintiera lo que yo
siento cuando la veo paseando con ese blanco, que la acompaña ahora. También se
lo dije porque ya entendí que somos distintos. Yo como hijo del jefe de los
yahís tengo deberes que cumplir. Ella, como la hija de la patrona, también
tiene los suyos. ¡ Nuestros mundos no pueden juntarse ! - con énfasis - Pero
yo, Pepe, siento que mi corazón sangra por dentro - con profunda emoción, casi
con lágrimas - y que nunca, aunque viva cien años, podré olvidarme de Ramona .
Pepe no le dice nada, sólo hace un gesto de aliento por lo que está sufriendo.
Felipe está en el despacho trabajando en su libro de contabilidad. Entra
Analupe y cierra la puerta con traba. -
¿ Qué estás haciendo ? - La raya
a los peones - ella se le acerca y le coloca su mano sobre un hombro, él se
sorprende por la actitud. - Hueles muy
rico - le dice - a lavanda. ¿ Has escuchado alguna vez que los aromas hacen que
los animales se atraigan ?- le dice casi cerca de su oído. Él se levanta casi
espantado, ella lo mira y casi se le lanza diciéndole - Bésame, Felipe - él la aparta - Analupe, no hagas esto - casi le suplica
saliendo de detrás del escritorio. -
Ay, nadie nos puede ver - dice ella siguiéndolo - puse el cerrojo - lo
vuelve a agarrar. - No, no es por eso -
le dice nervioso separándola nuevamente - es que yo no ... - Analupe se lanza
hacia delante y lo besa en la boca. Se separan ambos impactados. - Nunca había besado a nadie - le dice ella
maravillada - Yo tampoco - dice él
impactado. - ¡ Qué raro ! - le dice
ella sorprendida - Yo juraría que tú escondías un amor secreto . - ¿ De dónde sacas eso ? Claro que no - le
dice nervioso. - Pues tu mirada triste
y melancólica. Siempre parece que estás pensando en alguien - Golpean a la
puerta. Felipe se apresura a atender. Es Beatriz que se sorprende al ver a
Analupe allí. - Ah, creí que estabas
solo - le dice - Discúlpenme - intentando salir. - ¡ No ! - exclama él deteniéndola - No, no te vayas. Pasa - Los
tres se miran incómodos. Marco está quitándole los grilletes al Norteño .
- Y el amo Felipe que quiere que hable
con Juan Canito. ¿ Cómo la ves, Marcos ? -
Yo que tú mejor me iba. Está requete enojado. Te quiere matar . - Pues tiene razón . Pero pues, no le aunque,
algún día tendré que encontrármelo. -
Te queda un camino Norteño . Huirte - dándole su arma. - No, yo no me " juyo " a ninguna
parte. Aquí ya me gané mis derechos. -
¡ Qué te ganaste ni que nada ! Faltaste a la casa grande y eso nunca te
lo va a perdonar la patrona. Ya mucho hizo el amo Felipe por no azotarte.
- Pues si se le pasa la mano a la
patrona - dice haciéndose el gallito - yo cuento todo lo que sé. Lo del muerto
enterrado en el árbol .Lo del irlandés ese que cuentan todos - Marcos lo mira
asombrado.
En la biblioteca
. - Estábamos aquí platicando ¿ verdad
Analupe ? - dice Felipe a Beatriz. -
Sí, y nuestra conversación era muy interesante. - ¿ Y se puede saber de qué hablaban ? - Sobre el amor, y sobre los besos ... -
Felipe la interrumpe nervioso. - ¿ Por
qué no salimos un rato a la terraza ? -
¿ Los tres ? - pregunta Analupe. -
Por supuesto - dice él mirando a Beatriz. - Yo prefiero quedarme, vayan ustedes - dice ella. Felipe se le
acerca rápido. - Por favor, ven con
nosotros - casi le ruega. - Es que no
les quiero estropear el paseo - dice ella - Sigan conversando . - Una mujer tan bella como tú no puede
estropear nada - le dice galante. Analupe lo mira pasmada - Vamos - le dice
dándole el brazo. - Ah, me olvidé de
que tengo que preparar mi equipaje - les dice Analupe - Vayan ustedes y
diviértanse mucho - y se retira enojada . Beatriz y Felipe se sonríen tímidos.
Ramona está en su cuarto, se está arremangando las mangas de la camisa.
Margarita le llena una palangana con agua. - Híjole, vienes toda sudorosa -
Ramona se lava la cara . - Sí, es que
Fernando y yo fuimos hasta el arroyo. -
¿ Y ahora no te topaste con Alejandro ? -
En el arroyo no,
pero en las caballerizas sí. Es un arrogante, un insolente - dice enojada - Yo
no pensaba rogarle ni mucho menos pero él sin decir agua va, me dijo que se va
a casar con una india de su tribu. -
Atchis, atchis - dice Margarita sorprendida - No, hombre. A mí se me
figura que eso son mentiras. Ha de andar requete arriba porque te ha visto con
Fernando - dice defendiéndolo. - Pues
será, pero eso no le quita lo insolente. -
Qué de a poco tú te quedaste así callada. - Pues de momento sí, pero después con el coraje le dije que yo
también me iba a casar con Fernando Coronado - Margarita se asombra y luego se
ríe. - Ja, ja, ja . ¡ Qué bueno se la
hiciste ! - Lo malo es que sólo se lo
dije para hacerlo rabiar, pero creo que eso sería lo mejor para los dos - dice
nada convencida - Eso me pasa por andar de buena gente - se molesta nuevamente
- Todavía cuando me dio la noticia del padre yo sentía que me quería. Hasta nos
abrazamos. - No, ¿ sabes qué ?. Ya se
pasó de tueste. Déjalo que se vaya con su india. Mira nomás, atreverse a "
ningunearte "
Todos se
encuentran en la sala Analupe y Perpetua están fumando. Beatriz se queja y tose
por el humo. - ¡ Parecen locomotoras !
- protesta - Perdóneme Beatricita - le
dice su tía apagándolo - siempre me olvido que te hace daño el humo. - ¡ Ay, Beatriz ! ¡ Qué delicada eres !
-exclama Analupe. - Yo tampoco fumo -
dice Ramona - No sé cómo les gusta estar inhalando humo. - Fumar es uno de los grandes placeres de la
vida - dice Analupe. - ¡ Qué va ! Hay
otros mucho más regocijantes - dice Perpetua. - Yo estoy de acuerdo con eso - dice Fernando Entra Sofía con una
gran bandeja de empanadas que deja en la mesa del centro. - Bueno, ya que les molesta el humo - dice
Analupe dejándolo - Sírveme una copita de aguardiente, Fernando . - ¡ Ay , qué mal gusto criatura ! - le dice
Perpetua - Tienes garganta de peón. Siempre es preferible un buen anís. - Es que a mí me gustan las emociones fuertes-
le dice ella. - Tú, Felipe - dice
Ramona levantándose y sentándose en el sillón en donde él está apoyado - ¿ Por
qué estás tan callado ? - ¿ Quieres que
te sirva un trago, Felipe ? - le pregunta Fernando . - No, gracias. Ahorita no se me apetece.
- ¿ Y tú, Ramona ? - No bebo, gracias. - ¡ Ay, Ramona !, seguramente en el convento
tomabas algunas copitas de ron - le dice Analupe - En ocasiones - dice ella riendo. - Por más que pienso no te imagino entre monjas - le dice Fernando
. - ¿Y entre qué sí me imaginas ?
- No sé, pero definitivamente no te veo
vestida con un hábito . - A mí se me
hace que si Ramona fuera monja a usted le encantaría se un Don Juan - le dice
perpetua . Todos se ríen menos Felipe . -
No, qué va, señora Perpetua. Nada más lejos de mi que ser un tenorio. Yo
soy hombre para una sola mujer - dice mirando a Ramona . Margarita le está
limpiando la herida a su padre. Éste se queja. - Ay, todavía te duele papacito. -
Más me duele que ese infeliz del Norteño haya puesto en vergüenza a mi
hija delante de todos. - Yo no tuve la
culpa pá. - Yo no digo que la hayas
tenido. - No pos, es que me mira como
si las tuviera. - ¿ Quién sabe,
Margarita ? ¿ Quién sabe ? - Oye apá. ¿
Y al Norteño qué le va a hacer ? - Yo
por mí lo mataba, pero la patrona no me da permiso - ella empieza a llorar - ¿
Y ahora, qué te pasa ? Se diría que estás encreída de ese animal . Ay de ti
Margarita. Ay de ti si te tomas confianzas con ese tarugo ..
En la sala .
- Lo que yo opino del amor, es que es
una fuerza que atrae a dos seres afines para crear poesía de la vida - dice
Perpetua. - Mmm. Me sorprende señora.
Tenía entendido que usted nunca se casó - le dice Analupe - Pero fui joven , alguna vez . Y quise mucho
a una persona. No hay que llegar al altar para enamorarse . - Yo estoy de acuerdo con usted doña Perpetua
- le dice Ramona - Cuando el amor llega, la toma a una por sorpresa y no sabe
de leyes - Fernando mientras la escucha coloca su mano sobre la de ella. A
Felipe no le gusta nada ese gesto. -
Ramona, no nos digas que tú también sabes de amores - le dice Analupe.
- No, no - contesta ella separando su
mano y arreglándose el pelo - Lo leí en libros. Debe ser maravilloso. - El nacimiento, el amor y la muerte - dice
Fernando - Son los tres grandes acontecimientos del ser humano. - ¿ Y tú Felipe ? ¿ Tú qué dices ? - le
pregunta Beatriz. - Yo, nada - le dice
de mal humor. - A lo mejor Felipe tiene
un amor secreto y no nos quiere contar. -
Verdaderamente Analupe estás empeñada en llevarte el título de la
graciosa de la noche - la regaña Beatriz. -
El amor, es un infierno - estalla Felipe rabioso mirando la mano de
Fernando nuevamente sobre la de Ramona - Con permiso - y sale como una trompa.
- Felipe - lo llama Ramona corriendo
tras de él - ¿ Qué te pasa ? Analupe estaba bromeando Felipe - pero él no se
detiene, ella sale de la sala siguiéndolo. -
Pues se acabó la fiesta - dice Analupe. - Tú la echaste a perder con tus indiscreciones - le dice Beatriz
- ¿ Yo ? ¿ Qué dije ? Sólo insinué que
tenía un amor secreto . - Parece que
diste en el blanco - le dice su hermano . Doña Ramona está en su cuarto. Marta
le está sirviendo un té. - ¿ Ya
serviste la cena ? - le pregunta. -
Preparé una empanadas, señora. Están todos en la sala . El joven Felipe
me pidió que le llevara unos bocaditos ahí. -
No tengo ganas de tertulia, discúlpame con ellos. Sí, señora. Pero no se
preocupe, don Ruy y don César tampoco están con ellos. Ellos están jugando a la
baraja en la terraza. - Mejor así .
- Con permiso -dice Marta levantando la
bandeja. Se detiene indecisa -Señora, yo le quería decir que... - Habla Marta. - Cosas del Norteño - nerviosa. -
¿ Y ahora qué novedades me tienes de ese bribón ? - Ay, señora. Se va a enojar. - ¡Dime por Dios, mujer ! - Pues, la cosa es que el Norteño le dijo a
Marcos que si lo castigaban fuerte o sea que si a usted se le pasaba la mano ,
pos que él iba a contar todo lo que sabía del muerto que está en el árbol - lo
último lo dice bajando la voz. Doña Ramona se levanta indignada. - ¿ Qué puede saber ese infeliz de esa
historia si él llegó a la hacienda años después ? - Yo nunca le dije nada. Ni Juan canito, no vaya usted a pensar que
nosotros ... - Ese secreto sólo lo
conocían tú, Juan y el padre Salvatierra que en paz descanse. Si no salió de
sus labios , ¿ cómo es que lo sabe el Norteño? - Se lo juro señora. Nosotros jamás se lo dijimos a nadie. - ¿ Entonces cómo lo supo ? - Pos, en estas soledades la gente inventa
cuentos y se hace mitotes. Lo del irlandés nunca salió de nosotros. - El irlandés no existió nunca, ¿ me entiendes
? - grita doña Ramona. - Sí, señora. Lo
que usted ordene. - Vete - Con permiso - dice llevándose la bandeja.
Doña Ramona queda muy alterada. Se dirige al armario, abre el cofre y saca de
él una pistola. - Angus. Siempre Angus
en mi vida. Vuelven los recuerdos: Es la noche en que murió Angus, ella está
sentada junto a su cadáver con su camisa blanca manchada de su sangre. Llora
con intenso sentimiento, Juan la observa. -
No llore así, patrona. Me parte el alma - le dice Entra Marta con un
bebe en brazos diciendo que el general Moreno lo está llamando. - Ya voy - dice ella limpiándose las lágrimas.
- ¿ Qué hacemos con él, patrona ? - le
pregunta Juan - Darle cristiana
sepultura. Quiero que se quede en esta hacienda, junto a mí. - ¿ Le quito sus pertenencias ? - Sí, Juan - levantándose se mira las manchas
de sangre en el espejo. A través de él observa a Juan sacar una pistola del
cuerpo de Angus. Se da vuelta. - Dámela
- le pide. Juan duda- ¡ Qué me la des te digo ! - Juan así lo hace. Junto con
Marta sale del cuarto. Ella amartilla el arma y se apunta a la cabeza. Doña
Ramona aprieta el arma de Angus contra su cuerpo. - Esa noche debí haber muerto contigo, pero no tuve el valor . Sandra S. Vallejos.
Capítulo Nº
19 ( 27- 04- 00 ) En Spurtown Douglas entra en la oficina del sheriff.
- Le mandé llamar porque necesito que
me asesore- le dice Jack sirviéndose un vaso de wisky - Kid Arizona fue
asesinado por un mejicano, allí en la hacienda de los Moreno - ¿ Cómo estuvo ? - El caporal de la hacienda se encargó de mandarlo al otro mundo y
de una manera vil y cobarde. - ¿ Y hay
testigos ? - Sí, otro mejicano llamado
Nepomuceno. - Si es mejicano yo no creo
que declare a nuestro favor. - Ese
grasiento es una rata. Está a mi servicio y va a declarar lo que se me pegue la
gana. - Bueno, si está muy seguro, pues
entonces sí podemos entablar una demanda. -
Solamente que hay un pequeño problema. Kid estaba en propiedad ajena y
desafortunadamente antes de morir se despachó , por accidente, a un sacerdote
católico. - Entonces ... olvídese de la
demanda sheriff. Más bien usted está en aprietos sheriff. Ojalá los mejicanos no
hagan ninguna reclamación, vendrían las averiguaciones y probablemente su
nombre saldría a relucir en el asesinato de un fraile. Cuidado Green. Margarita
viene saliendo del cobertizo con una pequeña canastita en la mano. Se detiene
de golpe al ver que Felipe viene hacia ella. -
¡ Felipe ! - ¿ Qué llevas ahí ?
- le pregunta señalando la canasta. -
No, nada - le dice ella mostrándosela. - No te preocupes - le dice él - Ya estoy enterado que has venido a
traerle comida al Norteño. - Ay, sí !
Pero no te vayas a enojar con él. La culpa es mía. Si vieras que me da harta
tristeza pensar que está ahí encerrado, solo, día y noche, sin tener nada que
comer. - Voy a interceder con mi madre
para que le levante el castigo. Por lo pronto voy a ordenar que le quiten el
grillete y se le traiga alimento. - ¿
De veras? - No tengo otro remedio - le
dice sonriendo - Ramona me lo pidió - Margarita sumamente contenta se lanza
sobre él y le estampa un beso en cada mejilla. - Gracias, gracias Felipe - le dice y se va corriendo. Él se la
queda viendo sorprendido. Doña Ramona y don César entran en el saloncito.
- Ay, don César, tengo tanta pena con
ustedes. No los he atendido como se merecen - Ambos se sienta, él hace un gesto
de que no es nada - Lo del padre Salvatierra y mis dolencias me han tenido
trastornada. - Gracias a Dios las penas
no se le notan - le dice él halagador - Usted siempre tiene buen aspecto. Los
que estamos importunando somos nosotros. Llevamos varios días aquí - le sonríe
- Para vacaciones ya estuvo bueno. Por otra parte tengo que atender mi finca.
- Yo por mí encantada que se quedaran
más tiempo. Su compañía ha sido un bálsamo en estos momentos aciagos. Sin
embargo, también comprendo que usted es un hombre ocupado. Estoy más que
agradecido porque hayan pasado una temporada aquí. Es tan difícil
frecuentarnos. - Así es señora. Entre
que los caminos que no son seguros y los años que ya me pesan, no es tan fácil
animarse a hacer la travesía. - Dice
usted bien, don César, los años pasan - y parándose le ofrece una copita. Éste
acepta. - Ay, a mí tampoco se me antoja andar trotando como cuando era joven -
dice ella suspirando mientras sirve el licor - Por eso voy a aprovechar esta
oportunidad para pedirle algo - entregándole la copa. - Usted dirá. - Yo di la fiesta porque tengo dos hijos casaderos y pensé que tal
vez usted estaría de acuerdo en que su hija Beatricita y mi Felipe se
conocieran un poco más - don César sonríe complacido. - Quiere usted decir que desea que mi hija se
quede otra temporadita. - Si no tiene
usted inconveniente y para su tranquilidad hago extensiva la invitación a su
hermana Perpetua. Ella se puede quedar a acompañar a Beatriz. - A mí me parece muy buena idea. Voy a hablar
con ella . Como decíamos, en estas comarcas es muy difícil relacionarse con
gente de nuestra posición. Estamos tan aislados que nuestros hijos pueden
acabar casados con indios apaches - se ríe - Además puedo adivinar que a
Beatricita le encantará su invitación - doña Ramona también sonríe complacida.
Felipe entra al cobertizo. Mira al Norteño muy serio, se sienta en un cajón
junto a él. - Vamos a empezar por
partes - le dice - Voy a ordenar que te quiten los grilletes y que te den de
comer - Norteño sonríe - Pero no puedes salir de aquí todavía, hasta que no hable
con mi madre. Y una vez saliendo me tienes que asegurar que vas a disculparte
con Juan canito - Norteño pierde la sonrisa. -
No patrón. Si esa es la condición mejor déjeme aquí encerrado y que me
den unos azotes si quieren, porque si voy con Juan me va a matar. - ¡ No exageres Norteño ! No es para tanto.
Simplemente preséntale tus excusas y se acabó. Y voy a decirte que también le
tendrás que pedir perdón a mi madre. -
¡ Uy ! - dice él tomándose la cabeza - No, pos me la está poniendo
redifícil, amo. Si a Juan Canito le tengo miedo cuanti más a su señora madre
... digo, con todo respeto, pero la señora es de armar tomar. - Pues no tienes alternativa - le dice
levantándose - Además necesito gente que me ayude. Ya está por terminar la
esquila y ni siquiera podré echar mano de los yahís para que me ayuden con las
labores de la hacienda. - Ay,
patroncito. No sé para qué me eché esos tragos. Estoy metido en una bronca.
- Bueno, ahorita mando a Marcos para
que te desencadene. Amo, qué Dios se lo pague ! La patrona es como usted , da
gusto servir - Felipe se va. Norteño queda preocupado. Ramona está en la cocina
ayudando a Marta con el almuerzo. - Ya
están todos en la mesa. Váyase a sentar. Deje esas faenas que no le
corresponden - la regaña Marta. Ramona va hacia una ventana y mira hacia fuera.
- Ay, nana. Es que si no hago algo me
voy a volver loca. Y ahora con lo del padre Salvatierra mi mamá no quiere que
salga a menos que sea con un peón armado. Me siento encarcelada. - Hacen bien en cuidarla niña. Ya ve cuanta
desgracia ha pasado. Ya hora nos vamos a quedar más solos porque los yahís no
dilatan en irse - Ramona que estaba quitándose el delantal la mira sorprendida.
- ¿ Cómo ? - Que ya se va a acabar la esquila. Los indios andan requete
contentos preparando la celebración que hacen cuando terminan. - ¿ Alejandro se va ? - le pregunta
conmocionada. - Sí. Ahora hasta el año
que entra - le dice mirándola con cautela. Ramona ha quedado petrificada.
- Niña, la llama su mamá - le dice
Sofía entrando - La están esperando para almorzar - Ramona apenas puede
moverse, pide permiso y se retira. Marta la mira preocupada. - Ay Martita , ojalá que todo salga bien,
porque la señora anda de mal talante - le dice Sofía. - Le llevaste el atole. - Sí y las torrejas. Ya van a comenzar. Ramona
se incorpora a la mesa pidiendo disculpas a su mamá y a los demás. Doña Ramona
parece fastidiada, pide a Dios la bendición de los alimentos y del padre
Salvatierra. Comienzan a comer. - Vi al
Norteño - le dice Felipe a su madre - Me parece que no es momento de tenerlo
encerrado habiendo tanto trabajo en la hacienda, madre. - Su comportamiento dejó mucho que desear la
noche de la fiesta - le replica ella. -
Yo no me quiero entrometer - dice don César - pero por mi experiencia,
puedo decir que sólo con energía y firmeza se mantiene la autoridad del patrón.
- Yo opino lo contrario, don César -
dice Fernando - Los tiempos han cambiado y el maltrato hacia el peón sólo
provoca resentimiento. - A veces hay
que ser duro y enérgicos como el que más - dice doña Ramona - y hasta azotarlo
si cabe, pero también a veces hay que ser compasivo y magnánimo. Todo depende
de la voluntad del amo. En este caso le toca decidir a Felipe . - Hay que ver que el incidente de esa noche
tuvo una parte romántica. Ese muchacho se alocó por amor. - ¡ Ay, qué emoción ! - exclama Analupe - ¿ Y
Margarita también lo quiere ? - No sé -
dice doña Ramona. - Yo creo que sí -
interviene Ramona- lo que pasa es que ninguno de los dos quiere dar su brazo a
torcer - doña Ramona la mira . - Vaya,
Ramona. Veo que estás muy enterada de los amoríos de los criados - le dice con
tono de censura. - No puede evitar
darme cuenta - se disculpa ella - Margarita llora por los rincones a cada rato.
- Pues, no creo que ese romance tenga
buen fin. Cuando le conté a Juan Canito del desaguisado que hizo el Norteño se
disgustó muchísimo. No creo que le guste para yerno. - Usted debería apaciguar a Juan, mamá - le
dice Ramona - Si el Norteño y Margarita se quieren lo mejor sería que se
casaran ¿ no cree ? - No es tan mala
idea. Pensándolo bien, casarlos sería un buen castigo - Todos ríen menos Ramona
y Felipe. - Casarse con quien uno ama
no es ningún castigo - dice Ramona - sino una bendición de Dios. - ¡ No digas tonterías Ramona ! Aunque tu
inexperiencia te justifica, los mayores sabemos que los matrimonios mejor
avenidos se hacen por intereses comunes. La pasión se agota pronto. Las
historias de amores que duran toda la vida son fantasías de literatos
extravagantes. - Estoy totalmente de
acuerdo contigo - le dice Ruy. - En
cambio yo estoy de acuerdo con Ramona - dice César - Yo adoré a mi mujer, a la
madre de mi Beatricita hasta el último instante de su vida. Y no ha habido día
de Dios que no me acuerde de ella. Todos quedan en silencio en la mesa.
En la aldea
yahí, Matea entra en al iglesia para hablar con el padre Sarriá. - ¿ Matea ? - se sorprende él - ¿ Y ese
milagro que vengas aquí ? Siéntate. -
No. Sólo vine a darle las gracias. Manuela me contó lo que hizo por ella
anoche. Usted evitó que se colgara de ese árbol. - Lo importante es que ella esté bien. ¿ Cómo sigue ? - Mejor. Sus palabras la reconfortaron, ya se
está recuperando y aunque yo no creo en su Dios, sí creo que usted la ayudó.
Por eso vine a este lugar, a darle las gracias y a pedirle una favor. - Tú dirás. -
Tanto Yahale como mi hija están temerosas del regreso de nuestros
hombres. Tienen miedo del rechazo y de la vergüenza. Por eso es que quiero
pedirle que tanto usted como Carmen sellen sus labios y no cuenten lo ocurrido.
- Y si por desgracia alguna de las dos
¡ qué Dios no lo quiera ! estuviera embarazada. - Eso no ocurrirá - dice ella categórica. - ¿ Cómo lo sabes ? - Yo sé lo que digo . Por favor hable con
Carmen y pídale que guarde silencio. Es por el bien de Yahale y de mi hija.
Ramona y Fernando se dirigen a las caballerizas dispuestos a salir a montar.
- Tu mamá se disgustó contigo - le dice
él - No le pareció tu comentario sobre el amor y el matrimonio. - ¿ Y no comprendo por qué ? Yo creí que ella
había sido feliz con mi papá, pero ahora ya no estoy tan segura de que haya
sido así. Ha de ser por eso que es tan dura y tan agria. - Disculpa que me inmiscuya en algo tan
familiar pero por lo que veo tú y tu madre no se llevan bien. - Tenemos muy distinto carácter. Eso es todo.
- Yo diría que son iguales y por eso
tienen fricciones. Ambas son mujeres muy fuertes - ella no contesta nada - Eh,
olvidé mi rifle en la casa. Mientras alistan los caballos voy por él ¿ me
esperas ? - Claro que sí - le dice ella
y continúa hasta las caballerizas. Entra llamando a Marcos. - Marcos no está aquí - le dice Alejandro
saliendo con un balde de uno de los cuadriles. - Alejandro -se sorprende ella. -
Discúlpame si te asusté - acercándose unos pasos -Vine aquí para ver si
te encontraba - ella lo mira indecisa - Quiero despedirme. - Sí, ya sé que se van. ¿ Nos veremos el
próximo año? - No, Ramona. Yo no pienso
volver a esta casa. Tú y yo no nos volveremos a ver nunca - ella lo mira
sorprendida y casi rabiosa - Voy a regresar a mi aldea y me voy a casar con una
mujer de mi raza. - No me habías
contado que estabas comprometido - le dice ella con voz temblorosa. - No lo estoy, pero ya es tiempo que lo haga.
- Yo también me voy a casar - le lanza
herida. - ¿ Con el señorito ese ? - le
pregunta él apenas lanzándole una mirada mientras desata su caballo. - Sí - le contesta ella con altanería. - Te deseo que seas feliz - pasando junto a
ella quien lo mira con mala cara. -
Alejandro - lo llama, él se detiene de espaldas a ella. - Adiós Ramona - le dice saliendo. Ella parece
casi al borde de las lágrimas, intenta sobreponerse. Fernando viene caminando
hacia las caballerizas, empuja a Alejandro que salía de ellas y está a punto de
montar. - ¡ Cuidado indio ! - le dice
de mal talante, Alejandro no le dice nada, monta su caballo y haciéndolo
corcoverar cerca de él sale al galope. Ramona en ese momento se asoma.. - ¡ Por poco me tira ese indio ! - le dice él
rabioso- Ni siquiera me dio una disculpa. -
No le hagas caso - le dice ella mirándolo irse- Tú lo dijiste. Es sólo
un indio. - La próxima vez que me lo
encuentre lo voy a poner en su lugar. El padre Sarriá está conversando con
Carmen. - Te mandé a llamar porque
pronto vendrán los muchachos de la esquila. Hablé con Matea y ella me pidió,
creo que con razón, que la vileza que se cometió contra Manuela y Yahale quede
entre nosotros. - Pero nuestros hombres
deberían saberlo. Tenemos que vengarlas. -
Eso es precisamente lo que no quiero. La venganza sólo vendría a
empeorar las cosas. Los yahís prácticamente están indefensos y desatar una
pelea contra los americanos sólo provocaría muertes innecesarias. - ¿ Y Manuela ya lo sabe ? - Por supuesto y Yahale también. Ambas desean
que no se sepa lo de su deshonra. Matea y yo estamos dispuestos a callar y
quiero que tú hagas lo mismo, hija - Carmen cierra los ojos y dice rabiosa
- Si usted me lo pide obedeceré . Pero
si la justicia divina existe, ese tuerto merecería que el ojo que le queda se
le apagara para siempre.
En Spurtown
Merryl y Davis pelean por lo ocurrido en la aldea yahí. Merryl duda de la
hombría de Davis ya que no quiso nada con las pieles rojas. Éste le dice que le
repugnan y le dan náuseas de que alguna de ellas pueda tener un hijo suyo.
Merryl le dice que a él le importa un bledo eso. Beatriz está en la sala
conversando con su tía. - Con todas sus
actividades Felipe no tiene tiempo para mí - se queja - Creo que para nadie.
- Ay, pero tienes que comprender,
hijita. Felipe es un hombre muy ocupado y no tiene tiempo para zalamerías y
cortejo. - ¿ Entonces para qué nos
quedamos? - ¿ Cómo que para qué, mi
vida ? Estando aquí, ya me encargaré yo de que ese muchacho te dedique tiempo.
Por otra parte Analupe decidió irse y te va a dejar el campo libre. - ¡ Tía ! - la reprende Beatriz. - Digo la verdad, hijita. Esa niña hace hasta
lo imposible por llamar la atención. Y para fortuna tuya es bastante antipática
y no ha logrado interesar a Felipe. - A
veces pienso que soy horrible, tía - dice parándose y mirándose en el espejo -
No puede ser que ningún hombre se fije en mí. - ¡ Pero cómo dices esas cosas mi hijita !Lo que pasa es que Felipe
es muy distraído, poco mundano y además ahorita anda muy entusiasmado con el reciente
regreso de su hermana, pero si tienes paciencia todo saldrá bien. Ramoncita no
tarda en casarse. No sé por qué pero es obvio que a su mamá le urge mandarla
lejos. Aquí se están cocinando pasiones muy emocionantes. - ¡ Ay, tía ! Tienes una imaginación . - No, mi vida. Tengo el don de la observación
y no me ha pasado inadvertido que doña Ramona esconde algo. Esta estancia nos
servirá para descubrir el misterio. Doña Ramona se encuentra con Felipe en el
despacho. - Beatriz Echagüe se va a
quedar con su ti - le informa - Y espero que tengas una actitud más cortés con
ella. La has ignorado desde que llegó. -
Con trabajos puedo estar en la casa, madre - se justifica él - Todo se
me vino encima. Tengo que vigilar los embarques de la lana y mantener la seguridad
de la hacienda y por si fuera poco no tengo quién me ayude. Juan Canito sigue
convaleciendo. Lucio está inválido y no cuento con el Norteño. - Vamos a arreglar todo, poco a poco. El
Norteño regresará a sus labores, yo hablaré con él. - Sí, pero no es suficiente. Él no puede suplir a Juan Canito. Esta
faltando gente, entiéndalo. - El otro
día hablando con Juan, me propuso una idea. En ese momento no me agradó pero
pensándolo bien, quizás sea la solución para ti. - ¿ Cuál ? - pregunta intrigado -
Como no quiero que tengas pretextos para desatender a Beatriz Echagüe
pienso que tal vez tu amigo, el indio Alejandro, podría quedarse temporalmente
desempeñando las labores de Juan. - No,
no sé - duda él . - ¿ Pero cómo ? - se
sorprende ella - Siempre lo defendiste a capa y espada y ahora que te propongo
que se quede no pareces muy animado. -
Es que ... pienso que no va a aceptar. - Sería un tonto si no aceptara una oportunidad como ésta. A ningún
indio se le ofrecería un trabajo así, en toda California. No los quieren ni los
americanos ni los mejicanos. Piénsalo . Fernando y Ramona están descansando
bajo un grupo de árboles. Ramona está sentada en un tronco. - La vida en el campo a mí no me place - le
dice él - Pero tengo que aceptar que el paisaje que tienen aquí es muy hermoso.
A mí donde realmente me gustaría vivir sería en una gran ciudad, como Méjico,
por ejemplo. - ¿ Has estado allí ?
- Sí, y es una ciudad muy grande. Por
aquí no hay ninguna similar. Le llaman la ciudad de los palacios - le dice
acercándose a ella- Tan bella como cualquiera de Europa. - Me parece un mundo tan ajeno y tan lejano a
mí - parándose y mirando el paisaje - Yo nací para el campo, estos paisajes me
llenan el espíritu. A lo mejor porque estuve mucho tiempo encerrada en el
convento, pero me encanta que mi vista se pueda extender por todo el horizonte
- Fernando se le acerca aún más . -
Pero la vida de la ciudad tiene otros atractivos, hay bailes suntuosos,
mascaradas - tratando de convencerla - galas de la ópera, se conoce gente
diferente. - Quizás yo sea muy
sencilla. Pero a mí, todas esas cosa no me llaman la atención. - Eso es lo que me fascina de ti, Ramona. Tu
sencillez. No cabe duda que eres una mujer especial. En cambio Beatriz y
Analupe morirían por irse de estas serranías. No tienen algo tan puro como tú.
Eres como una potrillo salvaje - le toma la barbilla y hace que lo mire. Ella
se pone a la defensiva - y eso a un hombre como yo le resulta encantador.
- Ahorita eso te parece una virtud - le
contesta ella sacándole la mano - Pero estoy segura que con el tiempo tratarías
de domesticarme - sigue mirando el paisaje. Pepe y Alejandro están conversando
mientras Pepe se lava un poco. - Toda
la mañana has andado de mal humor . ¿ Qué traes ? - Ha de ser el calor - le dice él alejándose. - No, Alejandro - le grita haciéndolo detener
- Tú aguantas este sol y mucho más. Te he visto días enteros en el desierto sin
quejarte. A ti te sucede otra cosa. -
Sí. Me sucede lo de siempre - finalmente reconoce - Lo que llevo aquí
dentro - y con rabia - ¡Este infierno llamado Ramona ! Las brasas de este amor
queman, quemas más que cualquier sol del desierto . Hoy le dije que me voy a
casar con una mujer de mi pueblo porque quería herirla, que sintiera lo que yo
siento cuando la veo paseando con ese blanco, que la acompaña ahora. También se
lo dije porque ya entendí que somos distintos. Yo como hijo del jefe de los
yahís tengo deberes que cumplir. Ella, como la hija de la patrona, también
tiene los suyos. ¡ Nuestros mundos no pueden juntarse ! - con énfasis - Pero
yo, Pepe, siento que mi corazón sangra por dentro - con profunda emoción, casi
con lágrimas - y que nunca, aunque viva cien años, podré olvidarme de Ramona .
Pepe no le dice nada, sólo hace un gesto de aliento por lo que está sufriendo.
Felipe está en el despacho trabajando en su libro de contabilidad. Entra
Analupe y cierra la puerta con traba. -
¿ Qué estás haciendo ? - La raya
a los peones - ella se le acerca y le coloca su mano sobre un hombro, él se
sorprende por la actitud. - Hueles muy
rico - le dice - a lavanda. ¿ Has escuchado alguna vez que los aromas hacen que
los animales se atraigan ?- le dice casi cerca de su oído. Él se levanta casi
espantado, ella lo mira y casi se le lanza diciéndole - Bésame, Felipe - él la aparta - Analupe, no hagas esto - casi le suplica
saliendo de detrás del escritorio. -
Ay, nadie nos puede ver - dice ella siguiéndolo - puse el cerrojo - lo
vuelve a agarrar. - No, no es por eso -
le dice nervioso separándola nuevamente - es que yo no ... - Analupe se lanza
hacia delante y lo besa en la boca. Se separan ambos impactados. - Nunca había besado a nadie - le dice ella
maravillada - Yo tampoco - dice él
impactado. - ¡ Qué raro ! - le dice
ella sorprendida - Yo juraría que tú escondías un amor secreto . - ¿ De dónde sacas eso ? Claro que no - le
dice nervioso. - Pues tu mirada triste
y melancólica. Siempre parece que estás pensando en alguien - Golpean a la
puerta. Felipe se apresura a atender. Es Beatriz que se sorprende al ver a Analupe
allí. - Ah, creí que estabas solo - le
dice - Discúlpenme - intentando salir. -
¡ No ! - exclama él deteniéndola - No, no te vayas. Pasa - Los tres se
miran incómodos. Marco está quitándole los grilletes al Norteño . - Y el amo Felipe que quiere que hable con
Juan Canito. ¿ Cómo la ves, Marcos ? -
Yo que tú mejor me iba. Está requete enojado. Te quiere matar . - Pues tiene razón . Pero pues, no le aunque,
algún día tendré que encontrármelo. -
Te queda un camino Norteño . Huirte - dándole su arma. - No, yo no me " juyo " a ninguna
parte. Aquí ya me gané mis derechos. -
¡ Qué te ganaste ni que nada ! Faltaste a la casa grande y eso nunca te
lo va a perdonar la patrona. Ya mucho hizo el amo Felipe por no azotarte. - Pues si se le pasa la mano a la patrona -
dice haciéndose el gallito - yo cuento todo lo que sé. Lo del muerto enterrado
en el árbol .Lo del irlandés ese que cuentan todos - Marcos lo mira asombrado.
En la biblioteca
. - Estábamos aquí platicando ¿ verdad
Analupe ? - dice Felipe a Beatriz. -
Sí, y nuestra conversación era muy interesante. - ¿ Y se puede saber de qué hablaban ? - Sobre el amor, y sobre los besos ... -
Felipe la interrumpe nervioso. - ¿ Por
qué no salimos un rato a la terraza ? -
¿ Los tres ? - pregunta Analupe. -
Por supuesto - dice él mirando a Beatriz. - Yo prefiero quedarme, vayan ustedes - dice ella. Felipe se le
acerca rápido. - Por favor, ven con
nosotros - casi le ruega. - Es que no
les quiero estropear el paseo - dice ella - Sigan conversando . - Una mujer tan bella como tú no puede
estropear nada - le dice galante. Analupe lo mira pasmada - Vamos - le dice
dándole el brazo. - Ah, me olvidé de
que tengo que preparar mi equipaje - les dice Analupe - Vayan ustedes y
diviértanse mucho - y se retira enojada . Beatriz y Felipe se sonríen tímidos.
Ramona está en su cuarto, se está arremangando las mangas de la camisa.
Margarita le llena una palangana con agua. - Híjole, vienes toda sudorosa -
Ramona se lava la cara . - Sí, es que
Fernando y yo fuimos hasta el arroyo. -
¿ Y ahora no te topaste con Alejandro ? -
En el arroyo no,
pero en las caballerizas sí. Es un arrogante, un insolente - dice enojada - Yo
no pensaba rogarle ni mucho menos pero él sin decir agua va, me dijo que se va
a casar con una india de su tribu. - Atchis,
atchis - dice Margarita sorprendida - No, hombre. A mí se me figura que eso son
mentiras. Ha de andar requete arriba porque te ha visto con Fernando - dice
defendiéndolo. - Pues será, pero eso no
le quita lo insolente. - Qué de a poco
tú te quedaste así callada. - Pues de
momento sí, pero después con el coraje le dije que yo también me iba a casar
con Fernando Coronado - Margarita se asombra y luego se ríe. - Ja, ja, ja . ¡ Qué bueno se la hiciste ! - Lo malo es que sólo se lo dije para hacerlo
rabiar, pero creo que eso sería lo mejor para los dos - dice nada convencida -
Eso me pasa por andar de buena gente - se molesta nuevamente - Todavía cuando
me dio la noticia del padre yo sentía que me quería. Hasta nos abrazamos.
- No, ¿ sabes qué ?. Ya se pasó de
tueste. Déjalo que se vaya con su india. Mira nomás, atreverse a "
ningunearte " Todos se encuentran en la sala Analupe y Perpetua están
fumando. Beatriz se queja y tose por el humo. - ¡ Parecen locomotoras ! - protesta - Perdóneme Beatricita - le dice su tía apagándolo - siempre me
olvido que te hace daño el humo. - ¡
Ay, Beatriz ! ¡ Qué delicada eres ! -exclama Analupe. - Yo tampoco fumo - dice Ramona - No sé cómo
les gusta estar inhalando humo. - Fumar
es uno de los grandes placeres de la vida - dice Analupe. - ¡ Qué va ! Hay otros mucho más regocijantes -
dice Perpetua. - Yo estoy de acuerdo
con eso - dice Fernando Entra Sofía con una gran bandeja de empanadas que deja
en la mesa del centro. - Bueno, ya que
les molesta el humo - dice Analupe dejándolo - Sírveme una copita de
aguardiente, Fernando . - ¡ Ay , qué
mal gusto criatura ! - le dice Perpetua - Tienes garganta de peón. Siempre es
preferible un buen anís. - Es que a mí
me gustan las emociones fuertes- le dice ella. - Tú, Felipe - dice Ramona levantándose y sentándose en el sillón
en donde él está apoyado - ¿ Por qué estás tan callado ? - ¿ Quieres que te sirva un trago, Felipe ? -
le pregunta Fernando . - No, gracias.
Ahorita no se me apetece. - ¿ Y tú,
Ramona ? - No bebo, gracias. - ¡ Ay, Ramona !, seguramente en el convento
tomabas algunas copitas de ron - le dice Analupe - En ocasiones - dice ella riendo. - Por más que pienso no te imagino entre monjas - le dice Fernando
. - ¿Y entre qué sí me imaginas ?
- No sé, pero definitivamente no te veo
vestida con un hábito . - A mí se me
hace que si Ramona fuera monja a usted le encantaría se un Don Juan - le dice
perpetua . Todos se ríen menos Felipe . -
No, qué va, señora Perpetua. Nada más lejos de mi que ser un tenorio. Yo
soy hombre para una sola mujer - dice mirando a Ramona . Margarita le está
limpiando la herida a su padre. Éste se queja. - Ay, todavía te duele papacito. -
Más me duele que ese infeliz del Norteño haya puesto en vergüenza a mi
hija delante de todos. - Yo no tuve la
culpa pá. - Yo no digo que la hayas
tenido. - No pos, es que me mira como
si las tuviera. - ¿ Quién sabe,
Margarita ? ¿ Quién sabe ? - Oye apá. ¿
Y al Norteño qué le va a hacer ? - Yo
por mí lo mataba, pero la patrona no me da permiso - ella empieza a llorar - ¿
Y ahora, qué te pasa ? Se diría que estás encreída de ese animal . Ay de ti
Margarita. Ay de ti si te tomas confianzas con ese tarugo ..
En la sala .
- Lo que yo opino del amor, es que es
una fuerza que atrae a dos seres afines para crear poesía de la vida - dice
Perpetua. - Mmm. Me sorprende señora.
Tenía entendido que usted nunca se casó - le dice Analupe - Pero fui joven , alguna vez . Y quise mucho
a una persona. No hay que llegar al altar para enamorarse . - Yo estoy de acuerdo con usted doña Perpetua
- le dice Ramona - Cuando el amor llega, la toma a una por sorpresa y no sabe
de leyes - Fernando mientras la escucha coloca su mano sobre la de ella. A
Felipe no le gusta nada ese gesto. -
Ramona, no nos digas que tú también sabes de amores - le dice Analupe.
- No, no - contesta ella separando su
mano y arreglándose el pelo - Lo leí en libros. Debe ser maravilloso. - El nacimiento, el amor y la muerte - dice Fernando
- Son los tres grandes acontecimientos del ser humano. - ¿ Y tú Felipe ? ¿ Tú qué dices ? - le
pregunta Beatriz. - Yo, nada - le dice
de mal humor. - A lo mejor Felipe tiene
un amor secreto y no nos quiere contar. -
Verdaderamente Analupe estás empeñada en llevarte el título de la
graciosa de la noche - la regaña Beatriz. -
El amor, es un infierno - estalla Felipe rabioso mirando la mano de
Fernando nuevamente sobre la de Ramona - Con permiso - y sale como una trompa.
- Felipe - lo llama Ramona corriendo
tras de él - ¿ Qué te pasa ? Analupe estaba bromeando Felipe - pero él no se
detiene, ella sale de la sala siguiéndolo. -
Pues se acabó la fiesta - dice Analupe. - Tú la echaste a perder con tus indiscreciones - le dice Beatriz - ¿ Yo ? ¿ Qué dije ? Sólo insinué que tenía
un amor secreto . - Parece que diste en
el blanco - le dice su hermano . Doña Ramona está en su cuarto. Marta le está
sirviendo un té. - ¿ Ya serviste la
cena ? - le pregunta. - Preparé una
empanadas, señora. Están todos en la sala . El joven Felipe me pidió que le
llevara unos bocaditos ahí. - No tengo
ganas de tertulia, discúlpame con ellos. Sí, señora. Pero no se preocupe, don
Ruy y don César tampoco están con ellos. Ellos están jugando a la baraja en la
terraza. - Mejor así . - Con permiso -dice Marta levantando la
bandeja. Se detiene indecisa -Señora, yo le quería decir que... - Habla Marta. - Cosas del Norteño - nerviosa. -
¿ Y ahora qué novedades me tienes de ese bribón ? - Ay, señora. Se va a enojar. - ¡Dime por Dios, mujer ! - Pues, la cosa es que el Norteño le dijo a
Marcos que si lo castigaban fuerte o sea que si a usted se le pasaba la mano ,
pos que él iba a contar todo lo que sabía del muerto que está en el árbol - lo
último lo dice bajando la voz. Doña Ramona se levanta indignada. - ¿ Qué puede saber ese infeliz de esa
historia si él llegó a la hacienda años después ? - Yo nunca le dije nada. Ni Juan canito, no vaya usted a pensar que
nosotros ... - Ese secreto sólo lo
conocían tú, Juan y el padre Salvatierra que en paz descanse. Si no salió de
sus labios , ¿ cómo es que lo sabe el Norteño? - Se lo juro señora. Nosotros jamás se lo dijimos a nadie. - ¿ Entonces cómo lo supo ? - Pos, en estas soledades la gente inventa
cuentos y se hace mitotes. Lo del irlandés nunca salió de nosotros. - El irlandés no existió nunca, ¿ me entiendes
? - grita doña Ramona. - Sí, señora. Lo
que usted ordene. - Vete - Con permiso - dice llevándose la bandeja.
Doña Ramona queda muy alterada. Se dirige al armario, abre el cofre y saca de
él una pistola. - Angus. Siempre Angus
en mi vida. Vuelven los recuerdos: Es la noche en que murió Angus, ella está
sentada junto a su cadáver con su camisa blanca manchada de su sangre. Llora
con intenso sentimiento, Juan la observa. -
No llore así, patrona. Me parte el alma - le dice Entra Marta con un
bebe en brazos diciendo que el general Moreno lo está llamando. - Ya voy - dice ella limpiándose las lágrimas.
- ¿ Qué hacemos con él, patrona ? - le
pregunta Juan - Darle cristiana
sepultura. Quiero que se quede en esta hacienda, junto a mí. - ¿ Le quito sus pertenencias ? - Sí, Juan - levantándose se mira las manchas
de sangre en el espejo. A través de él observa a Juan sacar una pistola del
cuerpo de Angus. Se da vuelta. - Dámela
- le pide. Juan duda- ¡ Qué me la des te digo ! - Juan así lo hace. Junto con
Marta sale del cuarto. Ella amartilla el arma y se apunta a la cabeza. Doña
Ramona aprieta el arma de Angus contra su cuerpo. - Esa noche debí haber muerto contigo, pero no tuve el valor . Sandra S. Vallejos.
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Capítulo 21 (
01 - 05 - 00 ) Don Pablo le cuenta a su hijo Alejandro las circunstancias
en que conoció al irlandés y de la muerte de Tehua.
En el pueblo
yahí Matea está invocando a los buenos espíritus para que no llegue ningún
viento a posarse con males sobre su hija Manuela. Le hace repetir el siguiente
conjuro : " Espíritus de la noche, salid de mi cuerpo, que ninguna semilla
de ese carapálida se engendre con mi sangre " y luego ella agrega " Invoco
con todas mis fuerzas a los espíritus de la noche para que den paso a las
fuerzas del sol " Alejandro ha quedado intrigado por lo que su padre le
acaba de relatar. - ¿ Cuánto hace de
esto padre ? - Si no me equivoco eso
ocurrió hace más de 20 primaveras. -
Entonces ese bebé debe ser un hombre como de mi edad. - Si sobrevivió sí. Quizás un poco más joven
porque cuando Tehua murió, tú ya habías nacido, lo recuerdo muy bien. - Nunca me imaginé que doña Ramona tuviera
tras de sí esa historia tan conmovedora. Ella parece tan dura. - Ese anillo allí enterrado, es la prueba de
ese amos desdichado - don Pablo desenvuelve un cuero que tiene en sus manos y
saca de él un hacha. - Toma - le dice tendiéndose a su hijo. - ¡ Es su hacha ! ¿ Por qué me la da ahora ? -
le pregunta sorprendido. - Yo ya estoy
viejo, cualquier día amanezco. Tú sabes que esta hacha representa la
continuidad de los yahís. Yo la recibí de mi padre y él, del suyo. Creo que
llegó el momento de que esté en tus manos - Alejandro la toma con mucho respeto
- Quien porte esta hacha tendrá el poder y será el jefe de los yahís. Igual que
el anillo del irlandés, simboliza el amor. -
¿ Amor, padre ? - reaccionando rabioso ante ese último comentario - ¿Me
pregunto para qué lo buscamos tanto, si cuando lo encontramos tenemos que
renunciar a él ? - Su padre no le puede dar una respuesta . Ramona está
durmiendo, en sus sueños vuelve a aparecer su imagen de niña y la voz que dice
que perdió a sus padres el mismo día. Se despierta sobresaltada. Se levanta y
abre la ventana para que entre el aire de la noche. Parece muy preocupada .
En la mañana se
encuentra con Marta en la galería cuando ella abría las ventanas de la cocina,
le cuenta que durmió mal porque otra vez soñó con lo mismo. Un comentario que
le hace Marta la hace reaccionar y le dice que esa voz que escucha es la de
ella. Marta se sobresalta, se lo niega y vuelve al interior de la cocina,
Ramona la sigue y la hace sentarse en una silla. - Ya van varias veces que he soñado lo mismo : estoy muy chiquita,
estoy sentada en el patio y una voz, que es la tuya - le dice con énfasis
mirándola - me dice " Pobre niña Ramona, perdió a su madre y a su padre el
mismo día " - Marta no sabe que responderle . Margarita está acarreando
dos baldes de leche. El Norteño viene con ella preocupado . - No pos, si no quieres ir a hablar con mi
apá, no vayas - le dice ella- Nadie te está rogando . - Si no voy, la patrona me ajusticia. Está
requete enojada conmigo. - Entonces ¿
por qué no vas ? - Pues, porque no de
ir así nomás a hablar con él, huerca.. Tengo órdenes de la patrona de otra
cosa. - ¿ De qué tú ? - Pos, ... de pedir tu mano - a Margarita se
le ilumina el rostro al escucharlo . -
Ay, no . ¿ Vas a pedir mi mano Norteño ? - le pregunta ilusionada.
- Ja. ¡ Ni que estuviera loco ! Juan
Canito me metería un tiro - le dice él -
Ah, pos pensándolo bien, ¡ gusto que me daría ! En tanto en la cocina.
- Se lo juro niña, no sé de qué me está
hablando - intentando levantarse pero Ramona no la deja. - ¡ Qué raro nana . Estoy segura de reconocer
tu voz en el sueño. Lo he soñado muchas veces y hasta despierta me viene ese
recuerdo . - No, no mi niña.
En la cabeza todo se revuelve - le dice cada vez más nerviosa - ¡ Sabrá Dios quien será la que le habla en su sueño, pero yo no soy. Ramona comienza a recordar nuevamente pero ahora en su sueño está levantando la vista y viendo a dos personas : son Marta y Juan Canito . - Sí, eras tú. Se lo decías a Juan Canito. Estoy segura, eras tú. - Ay, niña - se levanta - soy muy desmemoriada , yo no me acuerdo de eso. - Tú sabes algo nana. - insiste Ramona - Dímelo, explícame por qué decías que perdí a mi mamá y a mi papá el mismo día. - Ya no me quiete el tiempo, niña. Verdad buena que no me acuerdo . - Tienes que decírmelo - la vuelve a hacer sentar - Ay, mi niña - se angustia Marta. - Por favor, nana - le suplica ella . Felipe y Beatriz están paseando por el jardín de la hacienda. - No había tenido oportunidad de tomarme un rato para distraerme - le dice él de buen humor. - Me he dado cuenta . - Espero que no me lo tomes a mal Beatriz, pero los asuntos de la hacienda, la esquila y los embarques me traen muy ajetreado - le explica . - Descuida . Soy lo bastante adulta como para entender que tienes muchas responsabilidades. - ¡ Qué tal ! ¿ Te gusta la hacienda ? - A mí me encanta el campo. Aunque no voy a negar que me fascinan las ciudades. Por ejemplo Méjico. Cuando vivía allí, me sentí muy feliz. - En cambio yo, no cambiaría esto por nada. En una ocasión estuve en Sacramento y cuando llegué me gustó mucho pero a los pocos días ya me quería regresar. No entiendo como hay gente que quiere vivir en esos lugares. Ahí se olvida una de los atardeceres, de las noches estrelladas, - le dice romántico , toma una flor, la huele y se la regala - del perfume de una flor . - Tal vez tengas razón, la vida al aire libre también tiene su encanto - lo mira con una dulce sonrisa. Finalmente Ramona va a lograr una explicación por parte de Marta. - Cuando el general Moreno murió, fue una noche de malos augurios - le dice con tono triste - una noche que todos en esta hacienda, quisiéramos haber olvidado - ¿ Por qué nana ? - Porque en esa noche usted se quedó sola en este mundo - Ramona la mira sorprendida - desamparada como un cabrito en el monte. - ¿ Y mi mamá ? ¿ Sola por qué, si la tenía a ella ? - Su madre estaba muerta - le dice casi con temor. - ¿ Cómo ? - Su madre quedó muerta en vida desde ese momento. La noche en que murió el general Moreno murió el único hombre que ella verdaderamente amó. Ella, doña Ramona Gonzaga de Moreno, la mujer más bonita de toda California amó sólo a un hombre, que murió esa noche terrible. Desde entonces ella se fue secando por dentro, ya no volvió a ser la misma. Se le agrió el carácter, empezaron los achaques, las enfermedades. ¡ Se murió en vida pues ! - se levanta - ¡ Ay ! ¡ Y Dios me perdone todas esa palabras que no hubiera querido decir nunca ! - termina muy conmovida. Ramona la abraza fuerte. - Gracias nana. Gracias por quitarme esa pesadilla de encima. No sabes cómo me ha perseguido, pero ya podré dormir tranquila . - Y ya no me ande pregunta, y pregunta cosas que es mejor olvida. Entra Delgadina muy contenta porque regresó su perrito. Ramona después de saludarla se retira de la cocina dándole las gracias nuevamente a Marta, ésta queda muy preocupada por la mentira que tuvo que inventar. Felipe y Beatriz: - ¿ Cómo que no has tenido novio ? - le pregunta él intrigado . - Bueno, tuve uno cuando vivía en Méjico. Me escribía versos y sonetos. No era muy guapo pero era fino y culto. Luego regresé a California y todo se terminó. - Eres una mujer muy bella Beatriz. Estoy seguro de que arrancas suspiros de muchos galanes. - De nadie que yo sepa. - Puede que tú no te enteres, pero más de uno debe aspira, por lo menos a mirar tu sonrisa. Tienes una sonrisa muy linda. - ¡ Felipe !, me vas a hacer sonrojar. - Invité a Fernando a ir de cacería. ¿ Quieres venir con nosotros ? Supongo que también irá Ramona. - Me encantaría. - él sonríe y dándole el brazo se dirigen a la casa. Ramona y Fernando están en la sala. Él toma un rifle de encima de la mesita. - Con este tipo de rifles se puede matar a un osos a muchos metros de distancia - dice él apuntando a los lejos . - Yo no sé tirar, ¿ me enseñas ? - le dice ella. - Por supuesto , aunque una joven tan delicada como tú, no armoniza con un arma de fuego . - Lo que sí no me gustaría sería matar a un animal. Ellos sienten el dolor como nosotros, además me daría pena dejar a un cachorro huérfano . - Mm. Y yo que pensaba cazar al menos un venado y regalarte su cabeza para que la colgaras en un sitio de honor. - Te lo agradezco pero no, tendrás que regalar otra cosa. Entra Sofía seguida de Alejandro . - Ustedes perdones, es que la señora mandó llamar a Alejandro - les dice ella. Alejandro entra a la sala y la mira intensamente. - Pasen, mi mamá debe estar en el despacho - le dice Ramona nerviosa . Él pasa sin dejar de mirarla, ella tampoco puede evitar mirarlo y seguirlo mientras él se dirige orgulloso al despacho. - Son mis nervios o es cierto que este indio te mira impertinentemente - le dice Fernando - Son tus nervios - dice ella y parándose le entrega un cartucho y le indica - Dime como se carga el arma. - ¿ No crees que los criados deberían entrar por la puerta de atrás ? - le pregunta tomando el arma. - Aquí en la hacienda todo el mundo entra por todos lados, y eso a nadie le molesta. Además no tenemos por qué tener desconfianzas de los sirvientes, son muy discretos. - Bueno, mira aquí se colocan las balas y se carga así - le comienza a explicar, pero Ramona se ha perdido en sus pensamientos , él la observa y le pregunta - ¿ Viste cómo ? - Perdóname - le dice ella saliendo de sus ensueños - Me distraje, ¿ me puedes volver a explicar ? - Claro - le dice él volviendo a empezar. Doña Ramona está leyendo un papel sentada en su despacho. - Permíteme un momento Alejandro - le dice mientras protesta por lo que lee. Lo deja y mirándolo le pregunta - ¿ Qué dice la esquila ? - Bien, estamos a punto de terminar. - Gracias a Dios que este año no llovió como el pasado, cuando se nos echó a perder tanta lana. - Sí, esta vez hemos corrido con suerte. - No es sólo la suerte. También ustedes pusieron todo de su parte. Dile a tu gente que los voy a recompensar - ambos se miran serio, ella continúa - Te mandé a llamar porque bien sabes que necesitamos a alguien de confianza para que ayude a Felipe, ahora que no disponemos de la presencia de Juan Canito . - Sí. Felipe me lo dijo. - Sé que no aceptaste. - No puedo - le dice él parco . - ¿ Y se puede saber por qué ? Digo, si no te molesta dar una explicación. - Quiero regresar a mi aldea. - No se te está pidiendo que te quedes para siem