Ramona Resúmenes detallados de Argentina Caps. 26 – 40 (escrito por Sandra S. Vallejos )
Mexico (Televisa) 2000.
USA (Univision) 2001.
=======================================================================================================
These previews/summaries come from an Argentinian web site
in 2000. You may share them, but you may not sell them or include them in
anything you sell. In addition, you must give credit to all the sources and to
Telenovela-World (for the collection).
Estos
adelantos/resúmenes son de un sitio Web de Argentina en 2000. Puede compartirlos, pero no puede venderlos o incluirlos en
cualquier cosa que vende. Tambien, tenga que dar crédito a todas las fuentes y
a Telenovela-World (por la colección).
A informação nesta página pode distribuir-se, mas sem cobrar por ela.
Além disso, deve dar reconhecimento a www.telenovela-world.com e incluir todas
as fontes.
Sources/fuentes: Argentina (www.civila.com/argentina/ramona) Telenovela-World (www.telenovela-world.com)
Please send additions, changes,
corrections to diane@telenovela-world.com/ Por favor, envia adiciónes, cambios
o correcciónes a diane@telenovela-world.com.
=========================================================================================================
Los Capítulos aquí colocados corresponden a la emisión
realizada por El Canal de las Estrellas entre el 3 de abril y el 14 de julio
del año 2000. Los capítulos 1 a 10 fueron de media hora.
www.civila.com/argentina/ramona
Capítulo Nº 26 ( 08- 05- 00 ) Ramona va a buscar tinta al despacho sabiendo que allí está Alejandro. Cuando Felipe está por llenar el frasquito llega Sofía a buscarlo ya que el Norteño desea hablar en forma urgente con él. Ramona y Alejandro quedan solos. Ella decide poner la tinta por su cuenta y le dice a Alejandro. - ¿ Platicando de trabajo ? - Sí - le dice él con una sonrisa. - Hay otros temas más interesantes - le dice sin mirarlo . - ¿ Cómo cuales ? - quiere saber él. - Como el amor - y dándose vuelta se acerca y le pregunta - ¿ De verdad vas a dejar que me case ? Alejandro la observa un momento y se inclina sobre ella dándole un beso, al cual ella no rehuye y corresponde con pasión. - Si por mi fuera preferiría que me azotaran, que me torturaran, que me dejaran morir en el desierto antes que permitir que otro hombre te tenga en sus brazos - le dice con apasionamiento pasándole suavemente la yema de los dedos por los labios. Ante la entrada intempestiva de Felipe se separan rápidamente. - Alejandro, necesito que me acompañes a las caballerizas. Parece que tenemos un animal enfermo. - Sí, vamos - dice él tomando su casaca. - Yo también ya me voy. Me deben estar esperando con la tinta - les dice bastante nerviosa - Con permiso. - No quise mencionártelo frente a Ramona pero el animal enfermo es Rubí - le dice Felipe después que Ramona sale. - Apurémonos entonces - pero Felipe lo detiene. - ¿ Otra vez discutiste con mi hermana ? - No, ¿ por qué ? - le pregunta extrañado. - No, por nada. Es que la noté nerviosa. - Vamos a ver a Rubí - Ambos salen del despacho. Doña Ramona sigue revisando cartas. - De la familia Lavalle no sé nada desde que se fueron al Este. ¿ Te acuerdas de ellos Perpetua ?. Eran dueños de los viñedos más grandes de California. - ¡ Cómo no me voy a acordar ! Todavía hay ecos del escándalo que armó su hija Florentina. Por eso tuvieron que migrar de aquí. - ¿ Pues qué fue lo que hizo ? - pregunta Beatriz. - Florentina es la hija mayor de los Lavalle. Una familia de abolengo y de principios morales tan arraigados como los nuestros. - le dice doña Ramona. - Llenó de vergüenza a su familia. Porque un buen día se enamoró arrebatadamente de otro hombre y abandonó a su marido. - Aquí está la tinta - dice Ramona volviendo a la sala. - Gracias Ramona - le dice Beatriz - ¿ Entonces apunto a los Lavalle o no ? - ¡ Por supuesto que no , niña !. La presencia de ellos sería motivos de habladurías entre los invitados. ¡ Qué no ves que Florentina actuó como una mujer sin escrúpulos ! - Si se enamoró tan locamente de otro, es que seguramente no amaba a su marido - dice Beatriz sensatamente . Ramona se interesa en lo que dicen. - ¿ De quién hablan ? - pregunta - De la familia Lavalle. No creo que la conozcas. Comentábamos que sería impropio invitarlos porque su hija Florentina se fugó con su amante. Y no queremos nada que empañe tu boda. La presencia de los Lavalle podría ser de mal augurio - le cuenta Perpetua. - Tienes razón - dice doña Ramona - Omitamos a los Lavalle. - Fíjate que yo conocí a esa niña muy bien. Su rostro era virginal - comenta Perpetua . Ramona la escucha muy erguida en su silla y con gesto altivo - Y qué decir de sus modales. Nadie podía adivinar que detrás de esa cara angelical se albergaran pasiones pecaminosas. - Yo opino que no deberíamos juzgar a los demás. Cada quien tiene derecho a actuar según los dictados de su propia conciencia - dice en un tono alto. Su madre la mira sorprendida - El mundo sería un lugar mucho más habitable si no fuéramos inquisidores de los otros. - Ramona , ¿ qué formas de hablar son esas ? - la regaña su madre - ¿ No ves que le faltas el respeto a tus mayores ? - Es que ustedes no ven que esa mujer fue muy valiente al atreverse a hacer lo que le dictaba el corazón. - ¿ Sabes qué, Ramona ? No estoy como para discusiones bizantinas. Ultimadamente nadie te pidió tu opinión y si lo que quieres es provocar polémicas, mejor vete a tu cuarto. Ramona se levanta con los labios apretados de la rabia, mira a su madre desafiante y se retira de la habitación. - Tu hija es como un toro de Miura. Me temo mucho que Fernando Coronado va a tener que hacer acopio de paciencia para atemperarla. - le dice Perpetua. - Ramona tiene un carácter muy fuerte. Lo heredó de su papá y al igual que él es muy franca. Por eso se mete en líos, por su sinceridad. No creo que eso sea motivo de reprobación - dice defendiéndola - Aunque entiendo que a veces eso le crispa los nervios a cualquiera - y se pone los lentes para seguir con las cartas. Norteño, Felipe y Alejandro salen de las caballerizas. - La señorita pensó que Rubí se había encajado una espina pero como pues, noté a la potranca muy inquieta y echando espuma por el hocico, pues yo, pensé que lo que traía era otra cosa. - Lo que tiene Rubí es que le picó un escorpión . - Tú sabes de remedios. ¿ Tú crees que haya algo que la pueda salvar? - Espero que sí. Necesito raíz fuerte y semillas de mostaza. Darme prisa para preparar el brebaje. - Sí, apúrate. Rubí es la adoración de Ramona y no quiero que pase un mal rato viendo sufrir a su yegua. Lo mejor será que no se entere. - Despreocúpate. Me doy prisa, no hay que perder tiempo - y se va en busca de lo que necesita. - Si usted quiere yo voy con Juan Canito. Él también sabe harto de curaciones para las ponzoñas. Alejandro se las da de curandero pero su fuera tan bueno Juan Canito no seguiría ahí, tumbado en un catre - le dice Norteño muy celoso de Alejandro. - En lugar de estas cacareando vete a ayudarlo a buscar las hierbas. Ahorita lo que importa es salvar a Rubí. - Dispense, patrón. - Ya, ya, ya. Vete y ayúdalo - Norteño se va reticente. Ramona está en la cocina protestando con Marta. - No hallo mi lugar en esta casa nana. Todo lo que opino le parece mal a mi mamá. Un día me mima, otro día me reprende. Me desconcierta nana y por si fuera poco, ahora más que nunca estoy convencida de que no me quiero casar con Fernando Coronado. - Ay, niña. Ya no busque más cebollitas para llorar. Mejor obedezca a su amá y no le replique para que no la traiga de ojeriza. - Es que al que yo quiero es a Alejandro, nana. - Ay, ay ! Y yo que creía que ese fuego ya se había apagado. - También yo. Pero no nana. Al contrario, hoy me di cuenta de que está al rojo vivo. - Yo qué le puedo decir. ¡ Qué más quisiera que mis consejos le sirvieran de algo, pero la gente con mal de amores no oye ni entiende de razones. Además me preocupa requete harto de que su mamá se vaya a dar cuenta de lo que le está pasando. Ella nada más de ver adivina lo que una trae por dentro. - ¡ Me urge hacer algo para aplazar esa boda ! Yo no me puedo casar con este desasosiego nana. Yo no puedo seguir disimulando lo que siento. ¡ Me voy a volver loca ! -dice con desesperación. - Serénese niña. Serénese. ¿ Por qué no habla con su hermano ? Él es muy sensato y la quiere a montones. - Eso no lo dudo, nana. Si hay alguien que me quiere en esta casa es él, pero él ya hizo lo que estaba a su alcance y mi mamá no cedió. Tampoco lo puedo seguir agobiando todo el tiempo con mis cosas. Estoy metida en un brete. Alejandro viene caminando por el patio hacia las caballerizas. Margarita lo ve pasar y lo llama. - Alejandro. Alejandro. Me quedé con hartas ganas de ir a las danzas esas de tu gente pero pues, no, la señora ya no me dejó ir. - Margarita - intenta detenerla pero ella sigue hablando. - Pues, porque era orgías o algo así, pero pos de que es que dijo que ... de todas formas luego me avisas. - Margarita - vuelve a insistir él - ¿ Qué ? - le pregunta parando de hablar. - No tengo tiempo de platicar ahora. Tengo algo urgente que hacer pero ... ¿ me puedes hacer un favor? - Todo depende. - Dile a Ramona que esta tarde voy a estar en el arroyo, que me busque ahí, ¿ sí ? - ¿ Y hora tú ? - se asombra ella. - Le das mi recado, ¿ sí ? - Ta' güeno - y se queda con la boca abierta viéndolo irse. Doña Ramona y Perpetua están paseando por el jardín . - Siempre hay que estar al pendiente con la mala hierba - dice Ramona- Un descuido e invade todo. - Me quedé pensando en tu hija. Cierto que tiene buen corazón, pero viniendo de un convento, no me explico de dónde saca ¿ cómo te diré ? ideas tan revolucionarias. No lo tomes a mal porque nada más lejano de mí que la intención de ofenderte - doña Ramona se agacha y corta una flor amarilla - pero temo que esas ideas se le contagien a mi Beatricita que es tan inocente. - Es una linda flor, ¿ no te parece Perpetua ? - dice mostrándosela - Disculpa mi impertinencia. Debí callarme. - Todos fuimos jóvenes alguna vez y en ocasiones estábamos en desacuerdo con los mayores. Luego pasa el tiempo y uno cambia. Eso pasaría con Ramona. La vida misma la enseñará a ser más cauta. Respecto a Beatriz, no le vendría mal un poco de malicia, de picardía. A veces pienso que es demasiado tibia. - ¡ Es que está débil ! Pero cuando tiene buena salud es ingeniosa y parlanchina como la que más. ¡ Si vieras qué ocurrencias tiene ! - la defiende rápida Perpetua. - Me alegro - le dice doña Ramona sonriendo. Perpetua la mira rabiosa. Felipe está conversando con Beatriz en la sala. - Por eso no quiero que Ramona se entere. Rubí es uno de sus grandes amores en esta hacienda. Ojalá no empeore porque yo mismo tendría que sacrificarla. - ¡ Qué pena ! Espero que no tengas que llegar a hacer eso. - ¿ Y esta lista ? - pregunta mirando sobre la mesita. - Son invitados a la boda de Ramona, pero todavía faltan muchos. - ¡ Esa boda me tiene enfermo ! - se exalta él. - Tampoco Ramona se ve muy complacida. - ¿ Te ha dicho algo ? - No, nada. Pero es evidente que no está entusiasmada . - ¡ Cómo me gustaría poder impedir esa boda ! Mi madre insiste en que se haga a todo vapor. Ramona aún es joven y puede tomarse su tiempo. Mal acaba de llegar y ya la vamos a perder . - La quieres tanto que hasta siento celos - dice ella suavemente. Él la mira desconcertado - perdón, no quise decir eso. - Perdóname tú - le dice acercándose- Sólo hablamos de Ramona y entiendo que te resulte incómodo. Soy muy necio y no te he dado la atención que mereces. Discúlpame. - No te quise hacer sentir mal. Comprendo que le profeses tanto afecto a tu hermana. La necia soy yo - Felipe la toma de las manos y la levanta del sillón. - Vamos olvidando a Ramona y preocupémonos de nosotros. ¿ Tú crees que a pesar de lo tonto que soy te pueda simpatizar un poquito ? - le dice con tono tierno y mirándola muy de cerca. Ella se le acerca aún más y le dice: - Ya me simpatizas. Además no eres ningún tonto - Felipe la mira nerviosos, le pone su mano en un costado de la cabeza y se va acercando y ... le da un beso en la frente. Se nota la cara de decepción de ella. - Eres muy buena Beatriz - le dice él. Margarita le acaba de dar el mensaje de Alejandro a Ramona. Ella la toma de las manos superfeliz. - ¿ Esta tarde en el arroyo ? - ¿ A poco va a ir ? - Ramona hace como que lo piensa. - No lo sé - con picardía. - Pos, por la cara que tienes a legua se ve que se te queman las habas. - Tengo que contarte un secreto, pero me tienes que jurar que no se lo vas a decir a nadie Margarita. - Claro. Por esta - besándose los dedos cruzados - que de mi boca no sale nada. - Pero de veras ¿ eh ? - No, verdad buena de Dios - Ramona la hace sentar y se sienta a sus pies. Suspira, cierra los ojos, respira profundo y ... - Alejandro me besó - con mucha emoción. - Ah !!!! Ay, Dios ! ¿
En la boca ? - exclama levantándose del sillón. Ramona ríe feliz y la hace sentar de nuevo . - Pues sí, sí. Me besó con todas sus fuerzas, larga y maravillosamente. No tibio como el beso de Fernando. Este fue apasionado, apasionado como lo es Alejandro - lo dice como rememorándolo con una sonrisa satisfecha. Ruy y Fernando Coronado se acercan al salón en donde se ve claramente el cartel puesto por Prescott. Bajo él está parado Merryl, que les impide la entrada. Ellos protestan y finalmente entran a la fuerza en busca del sheriff. Prescott intenta echarlos, Fernando le dice que vienen a buscar al sheriff. Ruy dice que están en un país libre y ese es un sitio público. Prescott acota que por ser un país libre él prohibe lo que se le da la gana. Green finalmente se acerca a ellos. Varios parroquianos comienzan a decir que los echen. A pesar de que Doris les dice que se queden ellos deciden irse. El sheriff los acompaña. Ramona se dirige casi a escondidas a las caballerizas de donde Margarita está sacando un caballo sin ensillar. - ¿ Y Rubí ? - pregunta extrañada. - Pues dice el Norteño que está malita de su pata. - ¡ Ay, es verdad ! Bueno, si mi mamá pregunta por mí dile que estoy en las caballerizas. Que, que vine a ver a Rubí porque está enferma - Tomándose de las crines sube al caballo de un salto. - ¡ Oye ! ¿ y si viene para acá ? - Pues , busca qué decirle. Eres muy buena para inventar excusas ¿ no ? - Pos sí - le dice Margarita preocupada . Ramona sale al galope.
En tanto los Coronado llegan a la comisaría. - Ya lo vieron, es imposible calmar una chusma enardecida - dice Green entrando a su oficina . Toma una botella de wisky, un vaso y les ofrece. Ellos se miran desconcertados. - ¡ Usted es la autoridad en este pueblo sheriff ! - le dice Ruy enardecido - Tiene la obligación de proteger a los habitantes de Spurtown. En dos días hemos sido víctimas de dos atropellos que nos afrentan - Jack apenas lo mira y con calma se sirve wisky. Ruy se altera aún más por esta actitud - ¡ Y no vemos que usted haga nada ! - Green va a replicar pero Fernando se le adelanta. - Nuestro origen mejicano no implica que seamos tratados como ciudadanos de segunda. Aquí nacimos - señalando California en el mapa - y tomamos parte de la Unión Americana como cualquier otro. - Venimos a denunciar que de nuevo esos cobardes encapuchados nos han agredido. Ahora en mi propia casa. Anoche recibimos su desagradable visita y nos amenazaron por el simple hecho de ser mejicanos. - Estoy investigando quienes podrían ser esos sujetos pero no tengo pistas todavía. - Si usted no nos defiende sheriff- le dice Fernando - Le advierto que la próxima vez no nos quedaremos con los brazos cruzados. Si hemos de utilizar las armas así lo haremos. - También legalmente recurriremos a otras instancias. En caso necesario denunciaremos su ineptitud en Sacramento - Jack da un sorbo a su wisky aparentemente despreocupado - Allá tengo colegas que me ayudarían . - Señores. Aquí la situación ha cambiado. Yo no pienso admitir amenazas de nadie. Yo cumplo con mi deber pero desgraciadamente no puedo cambiar el sentir de los americanos de Spurtown. Ellos simplemente no los quieren aquí. - Quiere decir que - dice Fernando yéndose encima de Green. Su padre apenas puede detenerlo. Ambos se van. - Infelices - dice Jack.
En la cocina de los Moreno. - Sí, señora Ramona, fue a ver a Rubí , su yegua, que anda enferma - dice Margarita nerviosa. - ¿ Qué es lo que tiene ? - Ah, no, no pues no estoy segura. - Pues vamos a ver, no vaya a ser que tenga una enfermedad contagiosa. Hay que separarla de los otros animales. - Si quiere yo voy a avisarle a Ramona que la está buscando. - No, no. Acompáñame a las caballerizas. - Pues, es que no tiene caso que vaya. Yo ... - Yo la acompaño señora- dice Marta que está cocinando. - No, Marta. Tú estás ocupada. Y tú Margarita ven conmigo y déjate de réplicas. ¡ Si te encanta averiguar ! - y sale decidida. Margarita con los ojos como platos mira a su madre. - No la pongas de malas. Acompáñala - le dice dándole una palmada. Ramona llega al arroyo. Desmonta, ata su caballo y mira alrededor buscando a Alejandro que todavía no ha llegado.
En las caballerizas - ¿ Qué hace por aquí, madre ? - pregunta Felipe al verla aparecer. - Vengo a ver a Rubí. - Le picó un escorpión. - Ay, menos mal. Pensé que podría traer alguna enfermedad contagiosa. ¿ Y Ramona ? - No la he visto - dice él. Inmediatamente doña Ramona gira a mirar a Margarita. - Pos de seguro debe andar cercas - dice ella nerviosa - porque yo hasta ahorita vi que andaba por aquí. Si quiere voy a buscarla. - No, no. Quédate aquí Margarita. Tú Felipe manda a alguien a buscarla. Para no variar esa niña volvió a salir sin mi permiso. - Yo misma iré madre. - No. ¡ Norteño ! - lo llama. - ¿ Se les ofrece algo a los patrones ? - Norteño, ve a buscar a la señorita Ramona. ¡ A ver dónde diablos se metió ! - A la orden señora - dice yendo a buscar su caballo. - Acompáñame a la casa - le dice a su hijo - Y tú, en cuanto llegue Ramona dile que le estoy esperando. Norteño sale a caballo a buscar a Ramona. Margarita se queda muy preocupada. Ramona está sentada en un tronco cerca del arroyo mirando su aguas. Se escuchan pasos tras ella, pero no parece haberlos escuchado. Alejandro se agacha tras ella y le toca un hombro . Ella se da vuelta rápidamente y se encuentra con su sonrisa. - Llegaste temprano - le dice él. - Es que ya quería verte - le dice tiernamente levantándose, él se para frente a ella y la toma de las manos. - Perdóname por haber sido grosero contigo. Lo hice porque - hace una pausa mirando al suelo, eleva la mirada - quería olvidarme de ti. Porque lo que siento por ti te va a traer desdicha. Esos me dicen todos. - A mí me pasa lo mismo. Alejandro , mi mamá está preparando mi boda. - ¿ Y te vas a casar ? - No me queda otra alternativa. Tú conoces a mi madre. A ella no se le puede negar nada. Ella es la ama y señora de esta hacienda y de nuestras vidas. Ya no puedo echarme para atrás ... - No, no - le dice él. - ... es demasiado tarde. - No, yo no voy a permitir que te cases. Desde esta mañana sé que sientes lo mismo que yo y nadie podrá separarme de ti. ¡ Te amo ! - le dice dándole un suave beso y luego abrazándola. - Repítemelo - le pide ella. Él se separa y mirándola de frente. - ¡ Te amo ! Te amo con todas las fuerzas de mi ser - mientras habla acaricia con su dedo su rostro hasta llegar a los labios y acerca los suyos. El beso comienza suave, como conociéndose y luego lo van profundizando cada vez más - ¿ Y tú ? - le pregunta dándole otro beso - ¿ Y tú qué sientes por mí ? - Acaso no es obvio. Si estoy aquí arriesgándome a todo sólo porque te amo - el le acaricia el rostro - desde el día en que llegué del convento, te vi desde mi carruaje, tus ojos me atravesaron como una flecha. Desde entonces no ha habido un solo momento en que no piense en ti - se vuelven a besar. - Me tengo que ir - le dice ella. - No - intenta retenerla. - ¡ Me tengo que ir! - No te vayas - y la toma de las manos - Quédate u poco más. - No puedo, no puedo. Mi mamá me puede buscar. Alejandro, nadie debe enterarse de esto ¿ sí ? - Nadie lo sabrá - promete él con sus manos firmemente enlazadas a las de ella. Se da vuelta y lleva sus manos a ambos lados de su rostro, la mira de cerca y ... en ese momento llega el Norteño. Se separan . - Niña Ramona. Me mandó a buscarla su amá. - Hasta luego Alejandro - la saluda ella. - Adiós. - El Norteño desde su caballo observa fijamente a Alejandro acusador. Espera que Ramona monte y se vaya y le dice: - ¿ Desde cuándo un indio se toma la libertad de encontrarse a solas con la señorita ama de esta hacienda? - ¿ Desde cuándo un peón tiene derecho de estar espiando a sus patrones ? - le retruca él. Felipe y doña Ramona han entrado al despacho. - Tú la concientes en todos sus caprichos - lo reprende- ¡ Estás echando a perder a tu hermana !. No es correcto que la encubras en sus desobediencias. Además, no entiendo esa manía de irse a cabalgar sola habiendo tantos hombres en la hacienda. Tú mismo deberías extremar su vigilancia. - Por favor, madre. Ya logró ponerme los nervios de punta - le dice tomando su arma y poniéndosela en la cintura - Voy a buscarla. - Hasta que algo grave le pase vas a entender. Además, tenemos visitas y no quiero que se den cuenta de los desmanes que ocurren en esta casa. ¡ A Perpetua nada le pasa inadvertido, en todo se fija ! - ¡ Ya madre, ya ! - trata de calmarla- Le digo que voy a buscarla - y en el momento en que va a salir se abre la puerta y aparece Ramona. - Disculpa mamá. Es que fui a buscar a ... - intenta explicarse Ramona nerviosa. - Explícame. ¿ A dónde fuiste ? - Fui a buscar a Alejandro para que viera a Rubí, es que está muy enferma. - ¿ te fuiste sola al campo a buscar a un indio ? ¿ Qué pretendes ? ¿ Que te roben por algún camino y que te ultrajen y nos llenes de vergüenza a todos ? ¿ Qué es lo que buscas ? - le pregunta muy furiosa doña Ramona. - Madre, yo creo que ... - intenta hablar Felipe. - No voy a permitir que la defiendas Felipe. Ya no son una, ni dos, ni tres las veces que te he ordenado que no salgas sola y sin mi permiso. Pero está visto que tú desconoces lo que significa la obediencia. ¿ Me pregunto qué fue lo que te enseñaron en ese convento ? - Es que no pensé que fuera tan grave, mamá. Como Alejandro es de confianza. - Ningún hombre es de confianza y mucho menos un indio que viene de lejos. Llámese Alejandro, Pepe, Antonio, todos ellos son pieles rojas. ¡ esa gente no son como nosotros ! Todavía no hace mucho los yahís escalpaban la cabellera de las personas. Te expones a que te suceda algo irremediable. - ¡ No volverá a ocurrir, madre ! - interviene Felipe - Daré instrucciones para que Ramona no vuelva a salir sola. - ¡ Tú la solapas ! La que va a dar las instrucciones soy yo y conste que tú me obligaste. Así que seré muy estricta. Desde hoy en adelante sólo podrás salir al patio. Desde hoy en adelante sólo podrás salir al patio, al huerto y a las áreas de la casa. ¡ Y no quiero lloriqueos ! Es mi última palabra. - Disculpe mamá - dice Ramona con los ojos llenos de lágrimas - No volveré a mortificarlos. Fui una insensata. - Demasiado tarde para arrepentimientos. Retírate - Ramona lo hace sin protestar. - Madre yo ... - empieza a decir Felipe. - Tú también Felipe - lo corta ella. Él sale. En Spurtown. Fernando y Ruy le cuentan a Analupe lo sucedido en el salón. Ruy le pregunta si no llegaron unos papeles que son los que necesita para sacar del banco el dinero de la hipoteca de la casa. Fernando le ofrece sus ahorros y Analupe las joyas de su madre. Ruy no lo acepta de ninguno de los dos. Ya verá la forma de ganar un poco de dinero. Decide retirarse a descansar. Analupe comenta que nunca lo había visto tan agobiado. Fernando dice que no es para menos con todo lo que les ocurrió más las deudas. Norteño está en el despacho con doña Ramona. - Pedí que no me molestaran Norteño. ¿ A qué se debe a insistencia de hablar conmigo ? - Pos es que , ¿ cómo le diré ? - ¿Qué cosa Norteño ? - Es que no sé si se me vaya a armar pro pos, yo tengo la obligación de reportar lo que vi. Usted es la patrona y yo le debo mucho. - ¿ De qué hablas ? No des tantos rodeos. - Pos, cuando fui a buscar a la niña Ramona, vi que el indio tapuja , el Alejandro ese se tomaba confianzas con la señorita. - ¿ Qué clase de confianzas ? - A mí me dio harta rabia verlos. Ya desde antes me repateaba verlo llevándose con la Margo, pero ahora fue pero. Claritamente vi que estaban requete juntos. - ¿ Qué tan juntos ? - le pregunta acercándose a él. - Pos así - le dice poniéndose delante de ella - no, así - y se acerca un poco más - Y hasta más - un gesto de ella lo hace retirar presto . - Y no le estoy colgando un San Benito a Alejandro, de verdad que estaba bien arrimado a la señorita . - Mucho cuidado con mentir Norteño. Por ahí me enteré que no te pareció que Alejandro fuera el caporal. - Pos, eso sí es cierto patrona. Y yo no soy quien para juzgar sus decisiones pero Alejandro por más listo que sea no deja de ser un piel roja. Lo que sí es que no le estoy levantando ningún falso. De que los vi, los vi. Thomas le dice a Green que le faltaron agallas para dejar que echaran a los Coronado a empellones del salón. Green dice que él porta una estrella que lo obliga a mantener ciertas apariencias y además esa familia pesa, ya que tienen influencias en Sacramento. Green le comenta que ya que van a averiguar si los indios tienen sus títulos de propiedad en orden, va a investigar cómo están los papeles de los Coronado y sus finanzas. Dice que va a aprovechar que Billy está interesado en la mejicana para que le saque información y si carecen de fortuna, los va a despachar al infierno ya que un hombre sin dinero es como un hombre sin pistola. Beatriz y Perpetua acaban de recibir una carta de dona César y algunos regalos. - ¡ Este vestido está precioso ! - exclama Beatriz sacándolo de una gran caja - ¿ Se me ve bien ? - Con él Felipe no tendría pretexto para no comerte con la mirada. - ¿ Te cuento algo tía ? - Ay, sí. Dime, ¿ qué pasó ? - No sé si te acuerdas que doña Ramona me dijo que Felipe era muy tímido y que yo tendría que tomar la iniciativa . - Y, ¿ qué pasó ? - Pues no he tenido que hacerlo. Creo que le intereso. Hoy estuvo a punto de besarme. - ¡ Ay, por fin ! Dios oyó mis oraciones. Ya era hora de que ese muchacho pusiera los pies en la tierra y notara tu existencia. ¡ Es que siempre anda en las nubes ! - Es que anda preocupado por la hacienda y por Ramona. - Ese diablillo se irá pronto de esta casa. No te apures. - Ay, tía - dice parándose frente al espejo - ¿ No será que no le gusto porque soy muy fea ? - Ay, ya te he dicho una y mil veces que eres preciosa. Mucho mejor que Ramoncita.
Doña Ramona está en el despacho. - ¿ Me mandó a llamar señora ? - pregunta Marta entrando. - Sí, Marta - ésta se acerca nerviosa al escritorio - Quizás tú sepas algo y me puedas ayudar. - Pa' obedecer estamos. - El Norteño vino a decirme que vio al indio Alejandro tomándose confianzas con Ramona. Que los vio muy juntos en el arroyo. - El Norteño es muy mitotero y le tiene buena al indio. El ve pa' bajo de los pieles rojas y no le cayó en gracia que usted le haya puesto en lugar de Juan Canito. - Es lo mismo que yo pensé, aunque hubo un momento en que el Norteño me pareció sincero. - ¡ Qué va a ser sincero el Norteño, señora ! Si lo que le encanta es armar arguendes. Ya vio en la fiesta, gritó que quería a mi hija y luego se desdijo. No, yo no le prestaría oídos a sus enredos. - Pues tengo dos opciones. Si el Norteño es tan intrigante no tendré otro remedio que despedirlo. - Pero ahorita nos hace falta. Será un lengua larga pero se soba bien el lomo trabajando. - Ahora que si el Norteño me dijo la verdad, al que tendría que descuartizar es a Alejandro - Marta se sobresalta - Si ese emplumado se ha tomado confianzas con Ramona, de aquí no sale vivo - ¡ Dios nos libre ! - dice Marta haciéndose la señal de la cruz. - Por si las dudas, te voy a pedir una cosa Marta. Quiero estar informada de cualquier movimiento de Ramona. Por lo pronto tiene prohibido salir de las áreas de la casa. ¿ Entendido ? - Sí, sí señora. Ramona está con Felipe. - ¿ Tú también estás enojado conmigo ? - Es que lo que hiciste no estuvo bien Ramona. Mi madre se preocupa y con justa razón. En parte yo tengo la culpa . - ¿ Tú por qué ? - Porque desde el momento en que supe que entre tú y Alejandro estaba naciendo una relación más que amistosa debí impedirlo. Lo mejor será que Alejandro regrese a su aldea. Yo me las arreglaré en la hacienda como pueda. - ¡ No, por favor Felipe ! ¡ No lo vayas a echar ! - se desespera. - Sí, Ramona. Lo voy a hacer por el bien de todos. - ¡ Por favor no lo hagas Felipe ! ¡ Por favor ! - le suplica - ¿ Por qué te pones así ? Dime, ¿ ha pasado algo entre tú y Alejandro ? - Hoy nos besamos y ahora no habrá fuerza humana que me separe de él. Ni siquiera mi mamá, ni siquiera tú Felipe - lo enfrenta con decisión. Él la observa resignado ante la evidencia de ese amor. Sandra S. Vallejos
Capítulo Nº 27 ( 09 - 05 - 00 ) Ramona está en el saloncito con Felipe, éste le dice que tal vez sea mejor que Alejandro regrese a su aldea. Ramona se desespera y le pide por favor que no lo haga. Felipe se extraña de verla reaccionar así y le pregunta si ha pasado entre Alejandro y ella. Ramona le confiesa que la besó y que ahora no habrá fuerza humana que los separe. Alejandro se encuentra en las caballerizas abrazado a Rubí y haciéndole caricias. Margarita se le acerca con una sonrisa. Él se da vuelta sorprendido al escuchar pasos. - ¿ La estás curando o la estás acariciando ? - pregunta ella. - Las caricias también son medicina. - No, pos tú sí sabes mucho de animales - acercándose más a él. - Si un hombre no lo supiera estaría perdido. - Yo también quisiera saber - le dice suavecito . - ¿ Qué ? - pregunta extrañado. - Pos,¿ qué pasó contigo y Ramona ? - ¿ En dónde ? - haciéndose el tonto. - ¿ Cómo dónde ?. Pues en el arroyo, no te hagas. - Nada - le dice mirándola con desconfianza. Margarita se ríe divertida. - Alejandro, no sabes decir mentiras, se te nota en la cara - Alejandro la mira con una media sonrisa sin dejar de acariciar al caballo. - ¿Y ahora ? ¿ Por qué tan calladito ? - Cuando las palabras sobran, es mejor quedarse callado - le contesta algo burlón. Margarita se ríe. Ramona le cuenta a Felipe su experiencia. - Fue maravilloso. Sentí algo, algo que jamás había sentido. Ni siquiera tengo palabras para explicarlo. Pero fue como un vértigo. Casi me desmayo - Felipe la escucha con un gesto de desesperación. - ¿ Pero cómo es posible que Alejandro se haya atrevido a tocarte ? Eso no se lo voy a perdonar nunca - dice sumamente rabioso - Ahora mismo voy a hablar con él. No quiero volver a verlo en esta hacienda. - Por favor, por favor Felipe . No lo hagas - le suplica deteniéndolo por un brazo - Cálmate y escúchame ¿ sí ? - Es que ese atrevimiento es imperdonable. Yo ya había hablado con Alejandro y le había ordenado que se alejara de ti. - ¡ Y lo hizo ! - exclama ella desesperada - Lo hizo, de hecho casi no me dirigía la palabra. Cuando me veía me trataba con mucha formalidad , como se trata a una patrona y me rehuía. - ¿ Entonces ? - pregunta algo acusador. - Está muy claro. La que lo buscó fui yo - confiesa avergonzada. - ¿ Tú ? - pregunta él con tono dolido - Sí. No puede resistir. No puede soportar el distanciamiento . - De cualquier forma Alejandro ya no debe permanecer aquí. - Felipe, Felipe, tú no eres como mi mamá. Tú eres diferente. Si en verdad me quieres por favor, te lo ruego, no lo eches. - ¿ Y tu boda con Fernando Coronado ? - No sé. No sé, pero algo tengo que hacer para convencer a mi mamá. No sé, algo se me tiene que ocurrir. - Ramona, entra en razón. Estoy viendo como si te despeñaras por un abismo. Me siento obligado a salvarte. - Lo único que puedes hacer por mí es respetar mis sentimientos. Felipe, tú siempre me has comprendido. Por favor, por favor, no me vuelvas la espalda ahora ¿ sí ? El pedido de Ramona destroza el corazón de Felipe, se nota en su rostro que la angustia lo colma.
En la noche. Ramona está en el cuarto de Beatriz. - ¿ Y esto te lo manda mi papá ? - le dice Beatriz sacando un abanico . - Está precioso. - Es de Sevilla. - Te envidio Beatriz . - ¿ Por qué ? - se extraña ella. - Porque tu papá te quiere mucho. Yo del mío ni siquiera tengo un recuerdo . - Pero a cambio tienes un hermano que se desvive por ti - tomando la rosa que le regaló Felipe y oliéndola. - Sí, si. Felipe es adorable - probándose un collar frente al espejo - En cambio mi mamá es dura y severa conmigo. Ya lo habías notado ¿ verdad ? - Las mamás son así. Enérgicas y regañonas. Pero qué daría yo porque la mía viviera todavía, aunque me sermoneara todo el tiempo. - Bueno, lo bueno es que tienes a tu tía Perpetua - oliendo un perfume. - ¡ Gracias a Dios! Es tan tierna y buena conmigo que compensa con creces la ausencia de mi madre. - Vas a decir que estoy loca Beatriz, pero a veces pienso que no soy hija de mi mamá. Es tan diferente con Felipe. - ¡ Pero qué cosas se te ocurren Ramona ! . Obviamente los trata diferente porque tú eres mujer y te tiene que cuidar más. Además, reconócelo : tú la retas mucho. ¿ No te importa si te digo algo ? - No - intrigada. - Si quieres ganarte a tu mamá, en lugar de desafiarla, sé más cariñosa con ella. Ya verás como cambia. Parece impenetrable pero necesita afecto. ¿ No has pensado que se debe sentir muy sola ? Felipe está en su cuarto escribiendo. - Estoy destrozado, estoy a punto de estallar por los celos. ¡ Sentí deseos de matar a Alejandro ! pero, ¿ con qué derecho iba a hacerlo ? Yo mejor que nadie entiende el amor que siente por mi hermana. A veces pienso que lo mejor sería morir. Golpean a la puerta, Felipe se sobresalta y se lastima con la pluma el dorso de la mano. Una gota de sangre cae sobre la página del diario. - ¿ Felipe estás ahí ? - se siente la voz de su madre. Cierra rápido el diario y saca un pañuelo para limpiarse la sangre. - Pase madre - doña Ramona así lo hace , lo ve con el pañuelo restañar la sangre. - ¿ Qué te pasó ? - Me herí con la pluma. No es nada - doña Ramona baja la vista y ve el diario sobre la mesa . - Sólo viene a ponerte sobre aviso. El Norteño me dijo que esta tarde vio que el indio Alejandro no le guarda el debido respeto a Ramona. Los vio muy juntos, a solas en el arroyo. Si en verdad la quieres tanto como dices, deberías protegerla - y apoya como al descuido la yema de los dedos sobre el diario - A tu hermana no le falta belleza, se expone mucho. Deberías tener más cuidado. Felipe no contesta nada a esto. Los dedos de doña Ramona no se han movido del diario. Ramona en su cuarto se está haciendo una trenza. Fuera se ve acercarse a Alejandro a la ventana y colocar su mano sobre el vidrio . En sus movimientos Ramona nota una sombra, se levanta presurosa mencionando el nombre de Alejandro. Abre la ventana. Allí, tras las rejas, está él. - Alejandro - lo nombra con evidente placer en su rostro. Le sonríe. - Ramona - le dice él sonriente, mirándola con amor en los ojos . - ¿ Qué haces aquí ? Alguien nos puede ver. - No me importa, yo lo único que quiero es estar junto a ti - pasa un brazo a través de las rejas y le toma una mano para acercarla . - Yo no puedo dejar de pensar en eso - le dice . Él acaricia su rostro, ella se inclina para recibir su beso. Se separa preocupada - Tienes que irte, alguien nos puede descubrir. Alejandro, date cuenta que lo que estamos haciendo no está bien. - Pero tú me amas. - ¿ Todavía lo dudas ? - Entonces fuguémonos - le dice respirando agitado - Yo no puedo vivir sin el sol de tus ojos. Tú misma lo has dicho, si alguien nos descubre, algo grave sucedería. Mejor vámonos, vámonos - y la atrae de nuevo para besarla con desesperación . - No - dice ella separándose - No, no Alejandro . No quiero cometer una locura de la que después podamos arrepentirnos. - Ramona. Si el amor es locura ¡ bendita locura ! - ella le sonríe tierna - porque desde hoy el indio Alejandro es invencible y no porque se sienta fuerte sino porque se siente amado - vuelven a besarse con apasionamiento. Doña Ramona está en su cuarto. Marta está preparando la cama para dormir. Se escucha ladrar a los perros. - ¿ Quiere que la ayude a cambiarse señora ? - No, Marta. Todavía no - se da vuelta a la ventan y mira hacia fuera - ¡ Qué raro !. Están ladrando los perros. ¿ Se habrá metido un coyote ? - Seguro. Seguido hay que espantarlos a tiro de escopeta . - Sí. Desde tempranito. - ¿ Sabes qué ? Ve a descansar, yo me cambio sola. Todavía tengo cosas que hacer - toma su chal - Voy a hablar con Ramona - Marta la ve salir y se hace la señal de la cruz.
En la ventana de Ramona. - Los perros están ladrando - se asusta Ramona - Pueden alertar a mi mamá. Por favor, vete, te lo suplico - él le pone las manos sobre los hombros. - Prométeme que esta noche vas a soñar conmigo. - Te lo juro - sonriéndole . Golpean a la puerta - Corre, vete - le dice empezando a cerrar la ventana pero él la empuja. Se escucha la voz de doña Ramona llamándola . - Soy tuyo - le dice estirándole la mano que ella toma - Solo tuyo - se sonríen y finalmente ella puede cerrar la ventana . - Ramona, ábreme - se escucha decir a su madre mientras vuelve a golpear la puerta. Ramona corre y la abre. - ¿ Qué pasa mamá ? - ¿ Ya estabas dormida ? - Sí, estaba en el quinto sueño - miente ella. Doña Ramona ve hacia la cama. - Sólo que te hayas dormido en el suelo, porque tu cama está intacta. - Me quedé dormida en el sillón - le dice ella sentada en la cama. Su madre asiente, se escucha nuevamente el ladrido de los perros.. - ¿ Qué le pasará a esos perros ? - se pregunta preocupada - Me ponen nerviosa - se dirige a la ventana y la abre. - A lo mejor entró un puma o un coyote - le dice levantándose preocupada. - Puede ser - dice después de mirar hacia fuera y volviéndola a cerrar - Quería hablar contigo pero estás muy somnolienta . Ya lo haremos mañana. Ahora duerme - le dice dándole un beso en la frente - Que pases buenas noches. - Mamá - la llama - La quiero mucho - le toma una mano y se la besa. - Ya, Ramona, ya - deteniéndola conmovida - Descansa. Ramona respira profundo, aliviada que no los hayan descubierto. Se sienta en la cama y sonríe mientras se recuesta en la cama, recordando lo sucedido en la ventana. Ya es la mañana. Ramona está en las caballerizas acompañada por Marta. - Me siento culpable por lo que le pasó a Rubí - le dice dándole de comer al caballo - Ayer la fustigué demasiado. ¡ Pobrecita ! - No, niña. La yegua se enfermó porque le picó un escorpión. Alejandro la está curando, pa' mí que ya salió. - ¿ Alejandro la está curando ? - pregunta con alegría. - Sí, ya ve que el sabe de remedios - mira hacia la casa - Ay, y ahora ya vamos niña, porque su mamá me ordenó que no saliera más allá del patio de la casa. ¡ Más vale que nos apuremos . - Está bien, nana - dándole una última caricia al caballo. - Vámonos, niña - Ambas se van .
En la casa de Juan Canito. Felipe está allí visitándolo, éste ya levantado sirve un vaso de agua. Lucio está tejiendo hojas de maíz. - A la noche los perros estaban inquietos. Creo que alguien andaba por la casa grande - le dice Juan. - Sí, los escuché ladrar. Y se me hizo raro porque le pedí a Alejandro que redoblara las guardias - se sienta - ¡ Se me hace difícil que alguien pueda entrar ! - Habrá sido uno de los nuestros, entonces. - O un coyote - dice Lucio - ¿ Ya vio amo ? Juan Canito está por aliviarse - Juan hace movimientos para que vea qué bien tiene la pierna - En cambio yo ya no le voy a servir pa' nada. Ya quedé rengo para todos los días de mi vida. - Pero tienes manos y la cabeza Lucio. Además una gente fiel nunca sobra, así que me vas a ser útil . - Se pone a enhebrar maíces y al rato teje paja pa' sombreros, pero no se calla - dice Juan. - Tendremos que pensar en otras actividades Lucio. Por lo pronto no te me desanimes. No te voy a dejar al garete, ya te buscaremos ocupaciones. - Gracias, patrón. - Oye, patrón - le dice Juan dejando el bastón y moviéndose sobre las dos piernas, recargándose sobre la herida, hace un gesto de dolor. - Andando tú, Juan, la presencia de Alejandro será innecesaria. - Pues él ha hecho el trabajo mejor que yo. Por eso no me he apurado tanto. ¡ me estoy volviendo un haragán ! - Ni creas Juan, me haces mucha falta. Efectivamente Alejandro está haciendo muy bien su trabajo pero no mejor que tú. En esta hacienda sólo tengo un brazo derecho y se llama Juan Canito - Juan le sonríe contento por eso.
En el pueblo yahí. El padre acaba de terminar la misa. Carmen se le acerca y le dice que está preocupada por Yahale y que no sabe si no decirle la verdad a don Pablo, ya que ella sigue enferma. Él le dice que también está preocupado pero le inquieta lo que pueda llegar a hacer Manuela y que tal como están las cosas es mejor callar. Carmen lo acepta. Aparecen don Pablo y Pepe. - ¡ Pablo de Asís, qué alegría volverlos a tener en casa ! - le dice contento. Pablo le besa la mano, lo mismo hace Pepe - ¿ Cómo estás hijo ? ¿ Cómo fue la esquila ? - Sin contratiempos. Además el ama fue generosa y nos regaló un rebaño de ovejas. - Gracias a María Santísima no habrá hambre en la aldea este año, ¿ verdad?. Al que no vi fue a tu hijo Alejandro. - Se quedó a ayudarle al amo Felipe en las labores de la hacienda. Allá los mejicanos han tenido muchos problemas con los americanos y tienen a varios de sus peones diezmados. - ¡ Qué barbaridad ! - Manuela está muy decepcionada, ella lo estaba esperando con mucho entusiasmo - les comenta Carmen. - Supongo que no tardará mucho en volver. No pensará en quedarse a vivir allá para siempre . - Carmen, vamos para afuera , dejemos hablar a dona Pablo y al padre Sarriá - le dice Pepe - Bien. Vayan hijos. - Luego lo vemos don Pablo, para arreglar lo de nuestra ceremonia de bodas - le dice Pepe. - Sí, sí Pepe - Ambos salen luego de besar la mano del padre. - ¿ Qué es lo que pasa pablo ? . Te noto afligido. - Es por Alejandro, padre. Se quedó en la hacienda, no solo para ayudar al amo, sino porque pues, se enamoró de la hija de la ama de la hacienda, de la niña Ramona. - ¡ Dios mío ! - Sí, padre. Y eso me tiene muy afligido. Alejandro no tiene nada que hacer con una blanca, además no está midiendo el peligro. Si la señora ama se entera, podría ocurrir una tragedia. - Señor - dice el padre mirando a Cristo - Dudo mucho que a la señora Moreno le agrade saber que su hija ande en amores con un indio. Ellos son muy poderosos y jamás admitirían semejante relación. Dime, dime Pablo, dime. ¿ La señorita Moreno le corresponde a Alejandro ? - Para desgracia mía, creo que sí. - ¡ Virgen Santa ! - exclama haciéndose cruces.
Pepe y Carmen afuera de la iglesia. - Vi muy triste a don Pablo. Con todo y el rebaño de ovejas no regresó muy contento - dice Carmen. - Es que a él le hubiera gustado que Alejandro no se quedara en la hacienda . - No creo que don Pablo esté así sólo porque Alejandro se va a tardar unos días más en regresar. - Carmen, tú y yo pronto seremos marido y mujer y no debemos guardar secretos entre nosotros. Alejandro se quedó en la hacienda ciertamente para trabajar, pero le sucedió algo inesperado. Algo que le sucede a los hombres y no está en sus manos remediar. Le entregó su corazón a una mujer blanca. - ¿ Cómo dices ? - se asombra. - Eso Carmen. Que Alejandro no es dueño de sí. Se enamoró de una mujer que no es de nuestra raza. - Eso jamás lo debe saber Manuela. - Ni tú ni yo se lo diremos, pero la noticia le llegará tarde o temprano. Felipe ha llevado a Alejandro al despacho. - De aquí en adelante vamos a hacer una cosa Alejandro. Nuestros asuntos, los arreglaremos afuera - Alejandro se cruza de brazos y lo mira intrigado. - ¿ A qué viene eso ? - A que Ramona me contó que se vieron. Te pedí que te alejaras de ella y te olvidaste de mis órdenes. - Tú podrás mandar sobre mí porque acepté ser siervo de esta casa, pero por más que seas mi patrón, no tienes poder sobre mí sentir. - Mira Alejandro, si no fuera por la amistad que nos unió y porque me lo pidió mi hermana, ayer mismo te hubiera matado - Alejandro lo mira desconcertado - Supe que te atreviste a besarla . - No traigo armas. Puedes hacerlo ahora, pero lo que siento por ella no me lo podrás arrancar . Solamente muerto dejaría de quererla. - Sé lo que es estar enamorado pero también sé lo que es vencer una pasión. Si eres una hombre de ley, guarda tus sentimientos y deja a Ramona . ¡ Tú sabes que lo que hay entre ustedes no puede ser! Sólo la vas a perjudicar. Si de verdad la quieres demuéstralo dejándola en paz. Yahale está en la cabaña de Manuela , quien está muy enojada porque Alejandro no regresó. Yahale se queja, matea aparece y le da de tomar una poción para que expulse la semilla del hombre blanco. Yahale dice que preferiría morir antes que los hombres se enteren de lo que les pasó. Le pide unos de sus venenos, intentan calmarla y le dan de tomar más poción.
En el despacho. - El día que te enamores me vas a comprender - le dice Alejandro - Te juro por los dioses que traté con todas mis fuerzas de alejarme de Ramona, pero mi amor Felipe, es más fuerte que yo . - Hay cosas que nunca le he contado a nadie. Ni a ti que eras mi mejor amigo, sólo a mi confesor, el padre Salvatierra, pero no viene al caso hablar de eso. Sólo te puedo decir que aunque no lo parezca mi alma también sabe de pensamientos tormentosos. Por eso soy capaz de pedirte que venzas ese apego por Ramona. Es por su bien Alejandro y por el tuyo. - Tú eres poderoso, amo de esta hacienda pero no por eso puedes adivinar cuál es el bien para los demás. ¿ Por qué no dejas que sea Ramona la que decida su destino ? - ¡ Eso no puede ser ! Ella es muy joven para saber lo que le conviene. Por otra parte, su destino no está en sus manos. Como es costumbre en nuestras familias mi madre ya la comprometió. Para bien o para mal, mi hermana se va a casar con Fernando Coronado y eso ni tú ni yo lo podemos impedir. - Alejandro lo mira irritado. Doña Ramona está conversando con su hija. - Alguien te vio intimando con el indio Alejandro . - ¿ Quién le dijo eso ? - pregunta ella sorprendida. - Mira Ramona. Yo sé lo que sucede en esta hacienda. A mis ojos y oídos no se escapa ningún detalle de lo que ocurre aquí. Sé perfectamente quién duerme con quién, conozco la vida íntima hasta del último de mis peones, así que no preguntes quién me trajo la información. Lo importante es que no has entendido cuáles son tus deberes y tu posición en esta casa. Y más ahora que te he comprometido con un caballero de buen nombre. Te falta decoro y recato. - Es que yo quería platicar con usted de mis inquietudes, de lo que me duele por dentro, mamá. - Esos no son temas de conversación entre una madre y una hija. - ¿ Usted nunca se enamoró con toda el alma ? - Ya te conté alguna vez que quise a tu padre como a nadie. - Disculpe mamá mi atrevimiento pero no estoy segura de que eso sea cierto. - ¡ Cómo osas hablarme así !. En verdad Ramona qué fue lo que te enseñaron esas monjas en el convento . ¿ Crees que puedes hablar con tus mayores con ese desparpajo , así como así ? - Discúlpeme, no quise ofenderla. - Pues ya lo lograste. Y ahora me explicas, ¿ a qué diablos te refieres con tus preguntas? En Spurtown. La oficina del sheriff. Green está con Billy. - Necesito que franquees la puerta de los Coronado - dejando un fajo de billetes sobre la mesa - Te ganes su confianza y además investigues como están sus negocios. - Mmm -dice él encendiendo un cigarrillo - Eso no me va a ser fácil sheriff. Los Coronado recelan de los americanos. Dudo mucho que me abra la puerta de su casa. - Pues tienes algunos dones que podrían ayudar mucho en este caso. Por ejemplo, podrías cortejar a la hija del abogado - Billy sonríe ante la idea - Las mujeres son de por sí muy hablantinas Billy y si están enamoradas son capaces de confesar pecados mucho más grandes. - Lo voy a intentar - le dice tomando el dinero - pero no le prometo nada. Los Coronado no son como cualquier familia , son de abolengo y no creo que esa muchacha sea tan torpe como usted dice . - Haz un esfuerzo Billy, hazlo - le ordena Green . Doña Ramona y su hija. - ¡ Tan temprano y ya me echaste a perder el día ! - No fue mi intención mamá. - No me has aclarado por qué me dijiste que no crees en mi palabra. Te repito que yo amé a tu padre. -. Ramona mira hacia el armario . - Lo dije porque ... - estira la mano hasta la puerta del armario pero se arrepiente - porque bueno ... - Estás acabando con mi paciencia Ramona. Habla de una vez por todas. - Bueno, es que usted algunas veces es tan fría que da la impresión de no haber querido nunca a nadie. - ¡ Qué puedes saber tú de mis sentimientos, de mis angustias ! Sólo por los años que tienes te disculpo, pero nunca más te atrevas a poner en tela de juicio lo que yo sentí por tu papá - la toma por los brazos con violencia asustándola - De Ramona Gonzaga se podrán decir muchas historias, que es una mujer severa, un ama implacable, que es capaz de mandar matar a un cristiano pero jamás se podrá decir que es una mujer que no supo amar. Y tú menos que nadie tendrías que decirlo porque tú eres la prueba de ese amor. Ramona la escucha asombrada sin poder reaccionar. Alejandro va saliendo del despacho cuando entra Beatriz. Lo mira salir . - ¡ A mi tía Perpetua se le ocurren unas cosas ! - se ríe - El otro día me comentó que Alejandro le parecía muy atractivo . - ¿ A ti también te lo parece ? - Es sólo un indio. Tiene buena estampa, como un caballo o como un todo de indias. - No sabía que despreciaras a los pieles rojas. En alguna época Alejandro llegó a ser mi mejor amigo - Beatriz se siente perturbada al escucharlo - y de no ser por un conflicto que surgió entre nosotros, lo seguiría siendo. - No quise ofender a nadie - intenta explicar Beatriz - En todo caso lo que quise decir es que quizá por mi educación, ni siquiera me fijo en ellos. Es más, para serte franca, me intimidan. - Los yahís ya son indios cristianizados. - Olvídalo. ¿ Te gusta mi vestido ? . Me lo acaba de enviar mi papá . - El vestido es espléndido pero luce mejor quien lo porta- le dice galante. Ella sonríe con placer.
En la cocina Marta está pelando una gallina. El Norteño está con ella. - Ese indio patarrajada me trae marcando el paso. Me levantó al alba para darle de comer a los animales. Digo, con todo respeto, Juan Canito no es una perita en dulce pero este indio alzado está peor. - Por todo rezongas. Un día de estos te van a correr por remolón. - Primero corren al indio que a mí. - Ah, Dios. ¿ Y por qué lo habrían de correr si es tan cumplido como dices ? - Pos será cumplido, pero también muy atrevido. - ¿ De quién hablas Norteño ? - le pregunta Ramona entrando en la cocina. - No ,de naides - se ataja él. - Te escuché perfectamente que hablabas de Alejandro. - No señorita. Que yo recuerde para nada me he acordado de él. - Mira Norteño, no creas que no me he dado cuenta que te gusta espiar y meterte en lo que no te importa - lo regaña rabiosa - ¡ De aquí en adelante te prohibo que sigas mis pasos y que andes de soplón ! ¿ Me entendiste ? Es una orden. - Sí señorita. Lo que usted mande. Con permiso - y se retira. - ¿ Ahora qué pasa niña ? - le pregunta Marta al verla muy seria y enojada. - Lo mismo, nana. Mi mamá me reprendió y ahora por chismes del Norteño. Estoy segura que le dijo que me vio con Alejandro. Yo ya no sé qué hacer, estoy desesperada. Mi mamá insiste en mi boda con Fernando. - No se ponga así, niña. Su mamá sólo quiere lo mejor para usted. Dese sosiega, no le de qué pensar. Entre murmuraciones y atando cabos la señora se puede figurar lo que hay entre usted y el indio y entonces sí que Dios nos guarde. - Es que a duras penas puedo ocultar lo que me pasa - dice Ramona casi llorando- ¿ Por qué tiene que ser todo tan difícil ? ¿ Por qué tuve yo que poner mis ojos en un indio ? Dime , nana . - Porque fue al primero que vio. Haga un esfuerzo y confórmese con su suerte, ¡ qué no es poca !. El señorito Coronado se ve que es un buen hombre. - A veces pienso que nadie en esta casa conoció el amor. Si fuera así me entenderían. Mi mamá dice haber amado con pasión a mi papá ¡ Yo no le creo nada ! - ¡ Ay niña no diga barbaridades ! Yo le juro que fui testigo de ese amor. Ahí como ve a su mamá de severa, en sus querencias fue otra cosa. Cuando murió su apá, ella se puso tan triste que también casi se nos va al panteón con él. - Entonces, si es verdad que mi mamá quiso tanto a mi papá. Dime, ¿ quién es Angus O'phail? - marta la mira sorprendida al escuchar ese nombre - Dime. - No sé - Bien que lo sabes. Nana, llevas toda tu vida en esta casa y como bien lo dijiste has sido testigo de muchas cosas. Estoy segura que sabes quién es Angus O'phail. - Ni, niña. Yo no sé nada - le dice intentando irse. - Nana, ¿ por qué no me lo quieres decir ?. Siento que me ocultas algo. Por favor, nana. Si me quieres dice la verdad. - Pos ... ¿ cómo dijo que se llamaba ? - Angus, Angus O'phail - le vuelve a repetir. Marta se queda como pensando sin saber que decir. Doña Ramona y Perpetua están en la sala. Doña Ramona mira por la ventana. - Oye Perpetua, ¿ a ti no te visitan los muertos ? - ¡Ay , Dios me libre ! - Me refiero a que si te persiguen en los pensamientos, en los recuerdos, en los sueños. - Ah, eso sí. Como a todo el mundo. - Pienso que esa experiencia no es igual en todas las personas. A mí hay ausencias que me siguen doliendo como el primer día. - Estás hablando de tu marido . - Claro - dice tras una pausa - pensaba en él y en otros difuntos. - Es que tu querías mucho a tu esposo. Yo como nunca tuve marido, la verdad no extraño mucho a nadie. A veces me entristece no haberme casado, no creas. Pero también pienso que los hombres dan más lata que regocijo - doña Ramona no contesta nada a este comentario. Perpetua la mira - Te has puesto muy melancólica. Ay, Ramona, en cierto modo te compadezco. Seguir amando a un hombre después de muerto, durante tantos años, debe ser un calvario - doña Ramona le sonríe con tristeza. - Si, hay hombres que siguen dando guerra después de muerto. No ha habido día en mi vida que no me acuerde de él. Ramona sigue insistiendo con Marta. - Tienes que contarme nana. No me puedes dejar con esta duda. - Niña, me está poniendo a temblar. - Es porque algo sabes y ahora me lo dice . ¿ Quién es Angus O'phail? - Es . . . un muerto . - Sí, ¿ pero quién fue ? - Pos, creo que fue un irlandés . - ¿ Y por qué le escribía cartas a mi mamá ? - ¿Y usted cómo sabe eso mi niña ? - le pregunta alarmada. - Porque encontré unas en su cuarto. - ¿ Y así está usted educada ?Una señorita decente no lee las cartas de otras personas. Ni anda rebuscando en las piezas ajenas. - ¡ No rebusqué nada , nana ! Las encontré por casualidad. Mi mamá me mandó a buscar su cofre de plata y me extrañó mucho encontrar un atado de cartas guardado tan delicadamente. Inclusive aún conservan su perfume. - Martita, Martita - interrumpe Sofía - Corra, la está esperando la señora. La está llamando. - Voy Sofía, voy - dice Marta y sale rápido aprovechando la situación .
Beatriz y Felipe están sentado en un banco de la galería. - ¡ Qué bueno que aceptaste salir ! - Temía que el aire me afectara. - El aire fresco no le hace daño a nadie. Es más, te es sonrosada. - Ay, - dice ella tocándose la mejilla - Es que mi tía me puso coloretes. - Pues te sientan muy bien - Beatriz se queda mirando a la lejanía .Suspira. - Apuesto que aquí han sucedido grandes romances . - Aquí nunca ha pasado nada. Quizás a veces en la imaginación, pero nada más. - No. Aquí se siente como un clima de pasiones - En esta propiedad no hay más pasión que el trabajo . - No, de veras. Aquí se respira un aire de que han sucedido muchos ... lances de amor. - ¿ Lances de amor ? - se sorprende Felipe. - ¿ Dije algo malo ? - No, pensaba que quizás tengas razón. A lo mejor sí se han desatado pasiones y la gente las oculta. - ¿ Lo dices por alguien ? - Por nadie en especial. Sólo pensaba que es muy probable que viviendo en estas soledades surjan amores y desamores. Quizás hasta amores prohibidos -- le dice muy pensativo. Ramona arrastra a Margarita hasta el cuarto de su mamá. - Mejor vámonos Ramona - le dice Margarita asustada- Tu amá puede llegar de repente. - Ay, cállate por favor y avísame si viene. No me pongas más nerviosa - Ramona abre el armario de su madre y comienza a revisar. - Debo encontrar esas cartas. Algo me dice que debo saber quién es Angus O'phail. Al principio no le di importancia pero tu mamá se puso tan nerviosa. No sé, yo siento que algo me están ocultando - abre el cofre y de él saca las cartas. - No, Ramona, No hagas eso - le dice Margarita al verla - Tu amá nos va a agarrar con las manos en la masa. - ¡ Aquí están ! - dice Ramona y al querer sacarlas golpea contra el armario y se le desparraman todas por el suelo. - ¡ Ay, Dios Santo ! -exclama Margarita tomándose la cabeza y corriendo a ayudarla - Ahora sí las revolviste a todas. Tu amá se va a dar cuenta que le estuvimos hurgando sus pertenencias y me van a echar a mí la culpa. - Sí, aquí dice claramente Angus O'phail - lee Ramona en la carta. Mientras las miran aparece doña Ramona que se sorprende las verlas. Mucho más se sorprende Ramona cuando levanta la vista y la ve parada castigándolas con la mirada. Sandra S. Vallejos
Capítulo Nº 28 ( 10 - 05 - 00 ) (Se repitió el día 11 ) Ramona intrigada por las cartas que su madre guarda en el ropero decide ir a buscarlas. Lleva con ella a Margarita quien está muy temerosa ya que teme que doña Ramona las descubra. Finalmente Ramona las tiene en sus manos, cuando está leyendo el remitente entra su madre que se sorprende al verlas. Ramona levanta la vista y al verla queda paralizada. En Spurtown. Analupe y Fernando vienen caminado por las calles. - Aprovechemos para comprar algunas cosas que nos faltan en la cocina -dice ella al acercarse al almacén. - No, encárgate tú. Yo voy a la casa a darle las malas nuevas a mi papá. - No seas pesimista. A lo mejor no tardan en llegar los papeles de la hipoteca y tú ya vas a alarmarlo. - Bueno, está bien. No se lo diré tan tajantemente . Ahora te mando a Polita para que te ayude con las compras. - Gracias - le dice ella entrando al almacén. Dentro del mismo está Billy que al verla se le acerca. - ¡ Qué coincidencia más afortunada ! - le dice galante. - ¿ Me está hablando a mí ? - pregunta ella extrañada. - Por supuesto. Precisamente hoy pensaba ir a visitarla . - ¿ Visitarme ? Pero si ni siquiera sé cómo se llama - e intenta pasar por su lado. - Billy - le dice poniéndole una mano en el brazo para detenerla. - Billy . ¿ Billy qué ? - Ah, así simplemente. Billy a secas. ¿ Y usted ? - Perdone pero no acostumbro a hablar con desconocidos - y se acerca al mostrador . - ¿ Pero si ya nos presentamos. - Se presentaría usted porque yo no pienso hacerlo . - Yo ya averigüé su nombre. Se llama Analupe Coronado . - ¡ Es usted un atrevido ! - y dirigiéndose al almacenero - Buenas tardes, me da por favor dos libras de manteca, también quiero harina - mira de reojo nerviosa porque Billy se ha quedado detrás suyo - quiero también por favor, frijoles y ... - Billy no se mueve de allí y ella nerviosa no puede seguir. Doña Ramona furiosa se acerca a Ramona con el puño de su bastón en alto como para pegarle. - ¿ Así que ahora buscas entre mis objetos como si fueras una vulgar ladrona? -le grita indignada. - No mamá, yo lo que pasa ... - intenta justificarse. - ¿ A dónde vas Margarita? - le grita doña Ramona al ver que quiere irse. - Pues yo ... - balbucea señalando la puerta. - Déjela ir - le dice Ramona - Yo le pedí que me acompañe, sólo obedeció mis órdenes. - Dispénsenos señora - dice Margarita angustiada. - Salte, déjanos solas - le ordena y mira a Ramona con toda la furia marcada en su rostro. - ¿ Qué es lo que buscas ? ¿ Qué es lo que persigues con tanto afán, eh ? - le pregunta cerrando la puerta del ropero. - Es que cuando usted me mandó por las direcciones de los invitados, por casualidad vi estas cartas. Me llamaron la atención porque estaban delicadamente guardadas y aún conservan su perfume - le explica rápidamente. Su madre de un manotazo le quita las cartas de la mano. - Son mías ... - Perdone por hurgar mamá, pero es que siempre he tenido dudas. Cada vez que pregunto algo siento que me esquiva la respuesta. A veces presiento que me esconden algo. - Tú sólo sabes lo que tienes que saber. Es muy desagradable que por obedecer a tus presentimientos recurras a espiar mis cosas sin ningún pudor - y con rabia vuelve a levantar el bastón - ¡ Pareces una urraca ! - mueve el bastón frente a su rostro. - ¿ Quién es Angus O'phail ? - pregunta rápida Ramona - su madre se detiene - Dígame madre. - Impertinente. Vienes a profanar mis recuerdos sin ningún derecho y todavía inquieres respuestas. Vete, déjame sola - le ordena. Ramona se apresura a hacerlo. Doña Ramona cierra los ojos - Angus, te juré que tu hija nunca sabría la verdad pero, ¿ cómo detenerla ? - dice angustiada - ¿ Me pregunto si no será mejor decírselo todo de una vez - mirando las cartas tan amadas y apretándolas contra su pecho. Pepe y Carmen están con don Pablo. - Ya está todo listo para nuestra boda. Sólo falta su permiso son Pablo y su bendición - dice Pepe. - No tengo objeción. Tú eres yahí puro y Carmen es mujer de nuestra raza. - Gracias don Pablo. Ya sólo me falta comprar algunas cosas para nuestra casa. Aunque durante nuestra ausencia Carmen estuvo muy hacendosa y con sus propias manos hizo muchos de los utensilios. - Por lo que veo Pepe, tendrás una buena esposa y como tú has sido honrado y trabajador, el día de tu boda mataremos borregos para la fiesta. - Muchas gracias don Pablo - le dice Carmen. - No nos faltará nada - dice Pepe sacando la pepita de oro - También tengo el regalo del amo Felipe. - El oro es peligroso Pepe. Despierta codicia - le dice Pablo. - Sólo lo usaré para comprarle un regalo para Carmen y ya, ¡ adiós al oro ! . Esta pepita no estará conmigo mucho tiempo. - Tírala al río. Es mejor no comprar nada - le aconseja - El oro siempre trae desgracias - pero Pepe está muy contento por tenerla y no comparte la idea. Alejandro está revisando la pata de Rubí. Delgadina está con él. - ¿ Cómo sigue Rubí ? - pregunta Felipe acercándose. - Mejor. Pronto estará muy bien. Es un animal muy fuerte. - Me alegro, Ramona se va a poner muy contenta. - Sí, ella quiere mucho a Rubí - Gracias por esmerarte en curarla . - No es nada - le dice distante - Ahora si me permites voy a los corrales a ver si ya le dieron de comer a los puercos - y se va . Felipe se queda acariciando al caballo. - ¿ Rubí ya va a poder salir de paseo ? - le pregunta Delgadina acercándose. - Sí Delgadina. Ya pasó el peligro y va a poder trotar como antes. - Margarita dice que Alejandro la curó porque quiere mucho a Ramona. - Todos la queremos mucho - le dice agachándose frente a ella. - ¿ Tú también ? - Por supuesto . - ¿ Más que Alejandro ? - pregunta con duda. - No lo sé, creo que la queremos igual. - Entonces, ¿ por qué no te casas con ella ? - Felipe se pone triste. - Porque no se puede, los hermanos no deben casarse con los hermanos. - Ah!!!! , pues entonces que se case con Alejandro - le dice en su ingenuidad de niña. Ya es de noche. Felipe está limpiando algunos rifles. Entra Ramona. - ¿ Se puede ? - Sí, adelante - le dice dejando el arma sobre la mesa . - ¿Tan tarde y todavía trabajando ? - Estoy haciendo un recuento de las armas con que contamos en el arsenal. Pero aunque estas son antiguas también nos pueden servir. - Tal parece que te estás preparando para una guerra - se ríe ella. - Nunca se sabe. Mejor estar prevenido - controlando la mira de una de ellas . - Fui a ver a Rubí. Gracias a Dios y a Alejandro la encontré muy recuperada . - Qué bueno que sacas a colación el tema de Alejandro porque te tengo una mala noticia. Juan Canito está mucho mejor y la presencia de Alejandro ya no será necesaria en la hacienda. - ¡ No lo dejes ir ! - le pide desesperada - Por favor, ayúdame Felipe. Al menos que se quede por un poco más de tiempo. ¡ Por favor ! - ¿ Para qué ? ¿ Para que siga creciendo tu afecto por él ? - ¡ Es que ya no lo puedo evitar ! Es más, te tengo que contar algo. Anoche me visitó en mi cuarto . - ¿ Qué dices ? - se indigna él. - Bueno, no, no precisamente. Estuvimos hablando en la ventana. - Te estás metiendo en la boca del lobo Ramona - le advierte . - Lo sé, pero no me importa. Soy feliz en sus brazos y ya no puedo vivir sin sus besos - le dice con apasionamiento . - Es inútil lo que yo haga. Por más que he intentado hacerlos entrar en razón, ninguno de los dos me quiere escuchar. Es por eso que quiero que regrese a su aldea. La distancia te ayudará a ver las cosas de otra manera. - Felipe - le dice tomándolo de la mano - Si en verdad quieres mi felicidad, por favor, no me quites lo que más quiero - Felipe la mira, un gran nudo se le ha hecho en la garganta imposible de tragar. Marta está atizando el fuego de la chimenea, mira hacia doña Ramona. - ¿ De veras las va a quemar ? - le pregunta. - Yo no quisiera. Estas cartas y unas cuantas cosas más es todo lo que me queda de Angus - dice totalmente abatida. - ¡ Entonces no lo haga, señora ! - Es que te digo que Ramona ya las encontró . - No cabe duda de que la sangre llama a la sangre, señora. - Llámalo casualidad si tú quieres - acercándose al fuego - pero para mí es como si Angus deseara decirle algo a su hija - se agacha - No se haga idea señora. - Ramona va a querer saber. Ya me preguntó quién era Angus y no supe contestarle. Si me vuelve a inquirir y yo no le respondo va a tratar de indagar. Por eso quiero quemarlas, a ver si este fuego también quema mis recuerdos. Ramona continúa conversando con Felipe. Ahora están sentados en un sillón. - Gracias por preocuparte por mí. Te mueve tu cariño de hermano y yo, yo a eso te lo agradezco con toda el alma. Pero más que eso, más que esa protección yo necesito que me comprendas. Eres el único en el que puedo desahogarme Felipe. Con mi mamá no se puede, e imposible. Hay volvimos a discutir . - ¿ Y ahora por qué ? - Porque encontré algo. Unas cartas de amor, estoy segura . - No entiendo nada - dice él desconcertado. - Sí, Felipe. Mi mamá también oculta un amor. Buscando su cofre de plata, descubrí un atado de cartas amarillentas pero todavía tenías su perfume. Me quedé con mucha curiosidad y regresé a averiguar. Mi mamá tuvo un romance con un tal Angus O'phail . - ¿ Cómo crees Ramona ?. Estás imaginando cosas. - ¿ Entonces por qué guarda esas cartas con tanto celo ? Además cuando le pregunté quién era ese hombre se indignó y estalló en ira. Pero no me quiso decir quién era. ¿ No me crees ?. El día que quieras vamos y te las muestro. Las cartas de Angus ya se están quemando. - No se lancere así señora- le dice Marta - Si tanto aprecia esos papeles entiérrelos. - No, alguien las encontraría Marta. Por más que " quiéramos", en esta casa no se pueden guardar secretos. Una coincidencia o la intromisión de unas manos extrañas y ... se desataría la verdad. Así como Ramona supo lo del muerto del árbol temo que algún día llegue a oídos de mi hijo que no amé a su padre sino a Angus O'phail. - tira al fuego más cartas, aprieta una contra su pecho - ¡ Esta no me atrevo a tirarla es la que más quiero ! Es la despedida de Angus antes de irse a la guerra. Ramona y Felipe. - Olvídate de esas cartas - le dice Felipe - Si nuestra madre las guarda con tanto celo sus razones tendrá. Todos tenemos derecho a la intimidad y a esconder nuestras flaquezas. Dudo que no exista alguien que no guarde para sí algo que no desea confiar a los demás. - Tienes toda la razón. Me porté como una niña traviesa y bueno, no volveré a esculcar ni a preguntar. Total, yo también estoy ocultando mi amor por Alejandro - Felipe parece desolado - Y sé que aunque tú no me lo hayas confesado también te atormenta un sentimiento oculto. - Mañana tengo que madrugar. Si no te importa luego seguimos conversando - dice Felipe cambiando el tema. - ¿ Lo ves ? Cada vez que te pregunto por ese amor enigmático sales huyendo. Eso corrobora mi teoría. Tú estás enamorado de alguien. Estoy segura que algún día voy a saber de quién se trata . - Felipe la mira sin saber que contestarle. Ya es la mañana. Doña Ramona se encuentra en el despacho sellando con lacre una carta. - Sin avisarle a nadie, sal hoy mismo a llevarle esta misiva al abogado Ruy Coronado y te regresas de inmediato - le ordena a Marcos. - A la orden patrona. - Ve bien armando y no te metas en líos. Quiero pronta respuesta. - Descuide ama - cuando se acerca a la puerta ésta se abre y aparece Ramona - Con su permiso niña. - ¿ Qué se te ofrece Ramona ? - le pregunta severa. - Vine a darle una disculpa. Estoy muy arrepentida de haberme entrometido en sus cosas. No volverá a ocurrir, se lo prometo. - Por supuesto que no volverá a ocurrir Ramona. De hoy en adelante no volverás a entrar a mi habitación cuando yo no esté. - No quise molestarla, ni mucho menos profanar sus intimidades - se agacha a su lado y le toma una mano - Perdóneme mamá. Fui muy tonta. Me venció la curiosidad. - No tiene importancia Ramona - quitando su mano - No sé lo que esperabas encontrar, ni para qué. Lo que me disgustó fue tu falta de delicadeza. Está visto que tú y yo no podamos vivir en armonía . Por eso no acabo de mandar a Marcos con una misiva para los Coronado en la que les pido adelantar tu boda. - Ramona abre grandes los ojos por la sorpresa , luego brillan con rabia, da media vuelta y sale a pesar del llamado de su madre. Beatriz y su tía están sentadas a la mesa esperando a los demás para almorzar. - ¿ Le sirvo un chocolatito mientras llegan los demás ? - le pregunta Margarita a Perpetua. - Mm, no estaría nada mal - le dice con la boca repleta . Pasa Ramona corriendo en pleno llanto - Ramoncita - la llama sorprendida - ¡ Válgame Dios ! ¿ Qué habrá pasado ? - Voy a ver si necesita algo - dice Beatriz parándose. - No hace falta Beatriz - la detiene doña Ramona apareciendo - Es mejor que la dejes sola - se escucha llorar en la cocina. - Con su permiso - dice Margarita saliendo . - Ramona anda muy sensible a últimas fechas. La boda la tiene un poco nerviosa - les dice doña Ramona. - Menos mal que se trata de eso. Yo pensé que había ocurrido alguna desgracia. - Ninguna Perpetua. Puedes estar tranquila. Comencemos - les dice sirviéndose chocolate. - ¿ No esperamos a Felipe ? - pregunta Beatriz. - No, fue a almorzar a casa de Juan Canito. Le quiere infundir ánimos para que se restablezca más pronto.
Ramona está en la cocina llorando. Marta intenta consolarla. Margarita se retuerce las manos de la inquietud. - Va adelantar la boda, nana. Me voy a tener que separar de Alejandro - le dice llorando con desesperación mientras se abraza a ella. - Eso fue porque le esculcamos el ropero - dice Margarita. - No digas sandeces. Vete a hacer tus quehaceres, ¿ qué esperas ? Ándale. - No, Margarita espera. Busca a Alejandro. Dile que lo quiero ver, que lo espero en la noche en la capilla. - ¡ Ay, mamá! - exclama Margarita espantada. - Niña, tenga cordura. No eche más leña a la hoguera- le pide Marta tan desesperada como ella. - Anda Margarita, ve a hacer lo que te pido - le dice ella todavía llorando . - A ver si lo hallo - dice Margarita saliendo. - ¡ Qué voy a hacer nana ! ¡ Qué voy a hacer ! - exclama sin poder dejar de llorar. - Lo primero tomarse un té pa' calmarse los nervios. Tengo unas yerbitas requete buenas pa' las angustias. - Es que no entiendo a mi mamá. ¿ Por qué motivo quiere adelantar la boda ? ¿ Tú crees que es cierto lo que dice Margarita ? - No, a la Margo no le haga caso. Habla sin ton ni son. - No nana. Yo creo que tienes razón. Ayer mi mamá se molestó muchísimo cuando me descubrió con las cartas que guarda en su ropero. Las del irlandés ese que dices que murió - dice un poco más calmada - Nana, si mi mamá está tan enojada conmigo es porque descubrí algo grave - Marta se sobresalta - Dime, ¿ qué relación tuvo mi mamá con ese hombre ? - No sé, niña. - Sí sabes, nana. Dímelo. Dime, ¿ qué es lo que oculta mi mamá ? - Ay !, niña. No me lo vaya a tomar a mal pero le pido que no me vuelva a interrogar sobre las cosas de su amá. Desde que llegué a esta casa, ella me ha confiado sus intimidades y yo no puedo traicionar esa confianza - Ramona comienza a llorar de nuevo - Yo no creo que ella esté adelantando la boda porque usted encontró esas cartas. La señora adivina todo y yo creo ella ya se malició que entre usted y el indio hay algo. Deje de imaginarse cosas que no son - Ramona cada vez llora con más angustia . Marta va a hacerle el té - Cálmese niña .
En las caballerizas . Delgadina está con Alejandro quien le está dando de comer a Rubí. - ¿ Ya no está malita ? - le pregunta - No. Un poquito débil pero ya verás, dentro de unos días va a volver a ser tan briosa como siempre. ¿ Quieres montarla ? - Alejandro - entra Margarita corriendo- ¡Ay, qué bueno que te hallo aquí ! - ¿ Qué pasa Margarita ? - Es que te traigo recado de Ramona. Que le urge verte esta noche en la capilla. - ¿ Pasó algo malo ? - No, pos, mejor que te lo explique ella. Yo no quiero meterme en más líos. - Mira, si ella me citó es porque pasa algo importante. Dime todo lo que sepas. - No, pos es que yo ya me tengo que regresar para la casa grande. Es que estoy sirviendo el almuerzo. No se te olvide el recado ¿ eh ? - y se va a pesar que Alejandro la llama. - ¿ Entonces qué, me vas a subir o no ? - le pregunta Delgadina. - Después ¿ sí ? - le dice inclinándose hacia ella - Tengo algo que hacer .Vámonos - la toma de la mano y salen. Felipe se acerca a la mesa en donde están comiendo . - No te esperábamos hijo. - Sólo vengo a acompañarlas a la sobremesa. Almorcé con Juan Canito . - Eso es lo que nos dijo tu mamá - le dice Beatriz. - ¿ Y cómo sigue ? - pregunta doña Ramona. - Mucho mejor. Ya falta poco para que ande de nuevo en la jarana. - ¡ Qué buena noticia ! Ya vas a tener menos trabajo. - Pensé que con la ayuda del yahí que se quedó estabas contento - dice Perpetua - se ve muy fuerte y muy trabajador y cosa rara en un indio, para mí que hasta es inteligente. - Pues sí, pero no es de nuestra gente - dice doña Ramona - Él está mejor con los suyos y nosotros con nuestro servicio de confianza. Por muy eficiente que sea no hay como los sirvientes de casa. Felipe lo estima bien pero a mí cualquier indio me provoca recelo. - ¿ Y Ramona ? - pregunta Felipe. - La pobrecita pasó por aquí lloriqueando - le cuenta Perpetua . Felipe mira a su madre interrogante. - Decidí adelantar la boda - les dice doña Ramona. - ¿ Se puede saber por qué ? - Espero que no me tomen a mal esto porque no suelo ser así - todos la miran expectantes - No soy dada a creer en presentimientos ni cosas raras pero . . . tuve un sueño que me alteró mucho. Y en ese sueño vi que Ramona corría un gran peligro en esta casa. Desearía que tuvieran a bien no comentárselo. No quiero inquietarla. Beatriz asiente, Perpetua parece sorprendida. Felipe queda muy pensativo. Margarita ha vuelto a la cocina. - De pura chiripa me lo encontré ahí en las caballerizas. Le di tu recado - le dice muy agitada por la carrera. - Habla más quedito Margarita, no quiero que te vayan a oír. - Bueno. La cosa es que él va a estar y me preguntó que por qué pero, mira, yo pico de cera, no le dije nada. Porque luego ya ves, que me acusan de andar de bocazas. - Está bien Margarita . Muchas gracias - le dice apretándole la mano. - Bueno, ya diste el recado - dice Marta- Ahora ve al comedor para ver si se les ofrece algo. - Está bueno - y Margarita sale. Ramona respira profundo, está muy angustiada. - Ya que le va a hacer niña sólo le pido que sea precavida. Aquí la gente es muy dada al cuento, no la vayan a ver y lego pa' que quiere. El Norteño aparece en la puerta de la casa de Juan. Allí también está Lucio. - ¿ Paso o estorbo Juan Canito ? - pregunta asomando la cabeza. - Te había dicho que no te acercaras por aquí eh ? - enojado apuntándole con el bastón. - No seas mala entraña Juan - dice animándose a pasar - Ya dispénseme. Ya pensé bien las cosa, pues. - ¿ Qué tanto tienes que andar pensando ? - Pues dame otra oportunidad Juan. No hay que ser . A la Margo yo la quiero bien. - A mi hija te dije que no quiero ni que la mires . - Pues haces mal Juan, pues yo no seré monedita de oro, pero hay otros peores - le replica. - Asincérate pues - le dice apartando una silla. El Norteño se apresura a sentarse. - Pos . . . que es preferible que dejes a tu hija apalabrar conmigo a que pues ... ande por ahí rodando. - ¿ Qué ? - poniéndole una mano en el hombro. - Pues no vaya a caer con un indio cambuja pues - se levanta inquieto - Ya no hay de Dios, que la vi secreteándose con el Alejandro ese. Nada menos que ahorita le acabo de ver con él en las caballerizas. - ¡ Norteño !, no andes levantando falsos - le advierte poniéndole el mango del bastón en el pecho - A ti te da mucho hablar mal del indio porque le tienes envidia. - En frente de Lucio te digo y lo sostengo - empujando el bastón - Nada de envidia le tengo ¿ eh ? Ramona está en su cuarto, acaba de prender una vela y se la coloca a la Virgen . Golpean la puerta. - Ramona, soy yo Felipe. ¿ Puedo pasar? - Ramona corre a abrirle. Cuando Felipe pasa ella se le echa en los brazos - No me gusta verte así . Quisiera poder ayudarte, pero no sé cómo. - ¿ Ya te enteraste ? - le pregunta con los ojos llenos de lágrimas y la voz tomada . - Sí - le dice doliéndole verla así. - Me arrepiento mil veces de haber salido del convento. - No digas eso Ramona. - De haber sabido que la vida afuera iba a ser tan complicada hubiera preferido quedarme entre cuatro paredes Felipe. Sin tantos sobresaltos, sin tantas dudas. Sin tantos rencores sobre todo. Te voy a decir algo que no te va a gustar, pero empiezo a sentir un profundo rechazo por mi mamá - con apenas un hilo de voz. - ¡ Ramona, no te expreses así de ella ! - ¡ Es que no entiendo su frialdad Felipe ! Su prisa por casarme, es una tirana- dice con rabia. - No la juzgues tan a la ligera . - No es por ligereza. Desde que llegué se ha empeñado en hacerme sentir su prisionera. Cierto que es mi madre, pro todo decide sin siquiera tomar en cuenta mis sentimientos. - Comprende que ella no sabe lo que te está sucediendo Ramona. - Aún así. Conmigo es muy distante. Por más que quiero granjearme su cariño, no logro penetrar en su corazón - casi sin poder decirlo. - Hablas así porque estás ofuscada. Tienes que darte cuenta que en su lugar tu harías lo mismo. Para ella lo más natural es entregarte en matrimonio con un buen partido. De echo, está cumpliendo con su deber de madre. - ¿ Deber de madre ?. Ja, por favor. Una madre no manda a sus hijas a un convento para dejar de verlas - sumamente enojado - Eso hasta en los animales se ve Felipe. Una hembras mima a sus crías. A mí en cambio, rara vez me ha hecho una caricia - ya casi empezando a llorar. Se escucha la puerta, ambos miran, es su madre. - Ah, aquí andan. - Pase madre - le dice Felipe. - En lugar de estar aquí los dos confabulando, deberían atender a nuestros huéspedes. A veces Perpetua y Beatriz me dan pena, parecen ánimas benditas rondando por toda la casa. - Precisamente hoy pensaba dar un paseo con Beatriz. - Pues ve, la pobrecita está en la sala esperando ver a qué hora te dignas a tener una cortesía con ella - Felipe mira a Ramona que ha logrado calmarse. - Luego nos vemos Ramona - le dice , ella siente - Con permiso - Ambas quedan solas mirándose seriamente. Margarita entra a su casa con una cesta de frutas. La deja sobre la mesa y se dirige al dormitorio. - Apá, ahí le mandó mi amá unas frutas - Juan está sentado a los pies de la cama con un gesto muy serio - ¿ Qué ? ¿ Ahora qué hice ? - le pregunta asustada - Ven acá. Siéntate ahí - le ordena, ella lo hace - Saliste de comer para caer en las brasas - le dice rabioso y mostrándole el cinto - Te voy a dar unos cintarazos. - ¿ Y ahora por qué , apá ? - Ya supe que traes tus cuitas con el indio Alejandro - le dice acercándose , ella se levanta rápida esquivando un golpe que da en la cama - De aquí en adelante te prohibo que te le acerques, oíste, eh . Estuvo peor el remedio que la enfermedad - golpeando ahora contra un mueble. - Ay, apá. Mire, le juro por esta que yo no tengo nada que ver con Alejandro. Si lo veo es . . . - y se detiene abruptamente. - ¿ Qué ? - Pos ,no es por mi apá. - ¿ Entonces por quién, por quién ? - le grita. - Pos, es que no le puedo decir - corriendo hasta la cocina. - Ajá, ¡ qué carambas !, ¿ no me puedes decir ? - golpeando con el cinto el respaldo de una silla. - No apá. - Si tú eres tan lengua larga, de cuando acá no quieres contar cosas - se extraña él - Dime. - Pos, será la primera vez pero esta vez, mire, de mi boca no sale palabra. Así que pos, si quiere pégueme. Pégueme hasta con la hebilla - le dice tomándole la mano en donde tiene el cinto y levantándosela para que lo haga . Juan Canito baja el brazo sorprendido pero no le pega. Doña Ramona se pasea por el cuarto de Ramona. - Nuestra situación se está volviendo intolerable. Está claro que no me soportas pero ni creas que me apura, eh. Lo único que solicito de ti, es tu obediencia . - Ya me había percatado de eso o cree que soy tan ilusa como para no darme cuenta que no me trata como a su hija. Para usted soy parte de sus propiedades, no valgo más que esa silla o que esa cama, un par de borregos y lo pero . . . soy algo molesto de lo que usted se tiene que deshacer - doña Ramona la escucha conmovida . - ¡Vaya, cómo han cambiado los tiempos ! En mi época yo jamás hubiera osado, ya no digo discutir sino cuestionar la autoridad de mis padres. Por menos, me habrían dado con una vara. - Si eso la hace sentir mejor - le dice Ramona caminando hacia una silla de donde cuelga una futa , lo toma y se lo alarga - Descargue su ira - doña Ramona la mira asombrada sin tomarla - Usted debe haber sufrido mucho y vuelca toda su amargura sobre mí - sollozando - Así que ande, ande no se detenga. Tome el fute u golpéeme y castígueme como se castiga a un sirviente - Doña Ramona lo toma furiosa y lo tira al piso, ya Ramona llora. - ¡ Quiéres sacarme de mis casillas pero no lo vas a lograr ! - Lo único que deseo lograr es que me quiera - le dice entre lágrimas - ¿ Está tan ciega que no lo puede ver ? - comienza a llorar desgarradoramente y se lanza al sus pies abrazándose a sus piernas. - Levántate Ramona - le dice su madre tratando de esconder la emoción que le produjeron sus palabras - Nunca te arrodilles ante nadie, ni siquiera ante mi. - De niña soñaba con que me abrazara o con que me hiciera una caricia - grita con desesperación - con que me quisiera igual que a Felipe - y sigue llorando cada vez con más angustia . Doña Ramona le pasa la mano por el pelo en una caricia. - Ponte de pie Ramona - le dice con voz ahogada. Ella así lo hace y ambas se funden en un abrazo .
Felipe ha salido al jardín con Beatriz. Ambos se sientan en una banca. - ¿ Tú nunca te has sentido confundida ? - le pregunta Felipe. - En una época solí entristecerme sin ningún motivo. Me sentía perturbada a cada rato. Pero ese mal hábito se me fue quitando con la alegría de mi tía Perpetua. - Exacto. Eso es . Un mal hábito. Pues bien Beatriz, hoy comprendí que llegó el momento de desechar mis tribulaciones. El adelanto de la boda de mi hermana me sacudió. Hay un momento en la vida que cada quien debe tomar su camino y esta mañana lo comprendí. Ella hará su vida y yo no me he preocupado por la mía. - ¿ Qué me estás tratando de decir con todo esto ? - Que . . . que quiero que estrechemos más nuestra relación. Es decir, que quiero que ... más de simples amigos pasemos a otra cosa - Beatriz sonríe feliz. - ¡ Eres un tonto Felipe ! Desde hace mucho que yo te veo como más que un simple amigo - Felipe sonríe como aliviado y se anima a besarla ( un simple contacto de labios en verdad, nada de pasión ) Ramona y su madre están sentadas en la cama. Ramona ya está más calmada. - Hagamos un armisticio, por lo menos tratemos de llevar la fiesta en paz, mientras te casas. Por mi parte yo te prometo que trataré de evitar roces entre nosotros. - ¿ Le puedo pedir un favor ? - Lo que tú quieras. Claro, si está en mi mano. Todo con tal de que veas mi buena voluntad. - No adelante la boda - le suplica. - Si este encuentro hubiera sido ayer, no lo habría adelantado pero desafortunadamente ya envié la misiva a los Coronado y ahora no puedo hacer nada - Ramona no dice nada, sólo baja la cabeza decepcionada . Su madre pone cara de fastidio por el gesto - ¡ Por Dios Ramona , anímate ! Te lo he repetido muchas veces, no hay mejor partido para ti que Fernando Coronado. ¿ Qué pero le pones ? - Que no lo quiero . - Dime entonces qué quieres que haga, eh . Que dé otra fiesta para que conozcas otros muchachos, que vaya contigo para conocer mundo. No, tú sabes que tengo que cuidar de la hacienda y que ya estoy vieja para andar a vuelta de carreta por los caminos. Si tuvieras otra razón, otro pretendiente estaría de acuerdo en meditar el asunto pero no hay motivo - se detiene, la mira interrogante - ¿ O debo pensar que sí lo hay Ramona? - No mamá, no lo hay - le dice con los ojos llenos de lágrimas. Doña Ramona suspira y se acerca a ella. - Entonces hagamos las pases y pongámonos entusiastas. Ven conmigo parta hacer la lista de cosas que necesitaremos para la boda. Anda - y se la lleva de allí.
En la sala están doña Ramona, Perpetua y Beatriz mirando catálogos y telas. Ramona está sentada allí pero parece ausente. - No, yo insito en que mejor le confeccionen a Ramoncita su vestido de novia en la ciudad de Méjico. Dicen que ahí cerca, en Puebla hacen primores. - Ya no hay tiempo. Es preferible comprarlo hecho. Voy a mandar un telégrafo a unos amigo que tengo en Sacramento aprovechando que salen los embarques de la lana en estos días. - Esta seda está preciosa- dice Beatriz acariciando en sus manos una se da color verde. - Si te gusta esa pieza de tela, que sea para ti - le dice doña Ramona. - Gracias señora. Mi tía Perpetua borda y corta muy bien. ¿ Verdad que me vas a hacer un vestido ? - ¡Ay, claro mijita ! ¡ Y me voy a esmerar ! ¿ Y nosotras no vamos a estrenar Ramona ? - Ay, por supuesto. Aquí están estas telas - tomando una de color marrón y pasándosela - Son más sobrias y de acuerdo con nuestra edad. - Aparece Margarita con un farol en la mano. - Dispensen que las interrumpa - les dice - Aquí está tu mantilla Ramona. ¿ Siempre sí vas a querer que te acompañe a la capilla.? - Ah, sí. Si, se me olvidaba. Estoy cumpliendo con una promesa - le explica a su madre - Le ofrecí a la Virgen rezar nueve días el rosario en la capilla si Rubí se aliviaba. - Te acompañaría pero estoy fatigada - dice su madre .Ramona la mira alarmada. - A mí el sereno no me sienta bien - le dice Beatriz. - Yo ya recé dos rosarios en la mañana mijita. - No se preocupen - les dice Ramona respirando aliviada - No hay problema, voy con Margarita. Con permiso - y las dos salen presurosas. Ramona entra en la capilla, le pide a Margarita que la espere afuera. Ella le ruega que no tarde. Ramona camina por el pasillo. Alejandro aparece desde un costado, se le acerca y la abraza muy fuerte. - Temí que no fueras a llegar -sonriéndole feliz - Ardía en deseos de verte. El día se me hizo eterno. ¿ Por qué me citaste aquí ? ¿ Pasa algo malo ? - ella lo mira fijo sin contestar. Sandra S. Vallejos
Capítulo Nº 29 ( 12 - 05 - 00 ) Ramona se encuentra con Alejandro en la capilla. Éste se acerca a ella y la abraza con placer. - Temí que no fueras a llegar. Ardía en deseos de verte. El día se me hizo eterno. ¿ Por qué me citaste ? ¿ Pasa algo malo ? - pregunta preocupado. - Pasa que me moría por verte - le dice ella . Él sonríe feliz y la besa apasionado - Si no hubieras venido, pensaba buscarte esta noche, en tu cuarto de nuevo. Aunque nos descubrieran. - No podemos seguir con esto, estamos jugando con fuego. - Yo moriría feliz abrasado en él - le toca el rostro - pero no puedo estar sin ti. Te quiero - la besa suavemente. - Yo también, pero date cuenta, no es correcto lo que estamos haciendo. - Eso es lo que dicen todos, mi padre, Felipe, seguramente tu madre si lo supiera. Pero no te parece que tampoco es justo permitir que otras personas, en aras de nuestro bien, gobiernen nuestras vidas. - Tienes mucho sentido lo que dices, pero tú eres hombre y no es lo mismo. A las mujeres no nos está permitido hacer lo que queremos con nuestras vidas. Además tengo miedo. - Sí, por supuesto que tienes miedo - separándose de ella - Tienes miedo porque sólo se nos ha enseñado a seguir reglas, normas, tradiciones. Tenemos miedo a ser libres, a tomar nuestras propias decisiones. - Tus pensamientos me llenan de admiración y me infunden valor ¿ Pero qué podemos hacer ? - Fugarnos - categórico. - ¿ A dónde ? - se asombra ella. - El mundo es amplio, las llanuras son bastas - acercándose a ella nuevamente - El bosque sería nuestro refugio. Ramona, un hombre y una mujer son tan pequeños comparados con la inmensidad de la naturaleza que podríamos vivir donde quiera. Fuera Margarita pasea un poco mientras espera a Ramona. - Harta los ojos que te pueden ver Margarita - le dice el Norteño apareciendo por allí . - ¿ Qué nadas haciendo por aquí Norteño ? - ¿ A qué pues ? ¡ Y yo que creía que te iba a dar harto gusto verme! - ¿ Cuál gusto me va a dar si eres un cuentero ? No fuiste a meter ideas a mi apá y mira por tu culpa, por un pelito así no me agarraron a cintarazos. - Norteño se le acerca por la espalda, ella lo empuja y le dice que se quite. Él se sonríe. - ¡ Ay, qué rejera ! pero, ¿ qué te traes huerca ? - ¡ Qué pareces comadreja y a mí me gustan los hombres ! - ¡ Épale ! ¿ Y ahora ? - ¿ Cómo será ? de veras, hazte el inocente. Tú le dijiste a mi apá que yo andaba en cuitas con Alejandro. - Y a poco no es cierto. Ya va un montón de veces que te agarro cuchicheando con él - ella se sonríe - Digo, si te cuadra el salvaje dímelo de una vez. Y ahí ni más paloma, si te vuelvo a rogar - ella tiene que taparse para no largar la carcajada. Dentro de la capilla. - La situación es riesgosa Alejandro. Por intuición o sabe Dios por qué razones mi mamá quiere adelantar mi boda con Fernando. - Yo no permitiré que te cases. - ¡ No es tan fácil ! Aunque cuando estoy contigo me lo parece. - Esta noche, cuando los demás duerman nos iremos . No podrán encontrarnos, yo sé donde escondernos, conozco bien los caminos. No correrás ningún peligro conmigo. Tendremos por cama la tierra blanda y por techo el cielo estrellado - le dice mirándola a los ojos muy tiernamente. Se besan. - Me gusta mirarme en tus ojos - le dice ella dulcemente . Él la vuelve a besar con más ímpetu (¡¡ con ruidito !!) - Vámonos, ahorita - le pide ansioso. - No, no, no puedo . - Vámonos - le insiste. - Al menos no así tan repentinamente . Tengo que decírselo a Felipe. Pensarlo un poco. - Si no lo hacemos hoy tendremos que hacerlo mañana o pasado, antes que te casen. - Dame un poco de tiempo. Fuera de la capilla. - Bueno, y no me has contestado qué tanto haces aquí . - No, no te debería ni contestar fíjate, porque eres un metiche y lo peor un chismoso. No, pos, para que te quedes conforme te lo voy a decir. Estoy esperando a Ramona que está rezando en la capilla. - Ta' güeno, pero no te encabrites si nada más era una pregunta. - Ahuecando el ala, órale - le dice ella - Maguito, no me gusta que estés enojada conmigo. A lo mejor metí la pata diciéndole a Juan que te llevabas de pocas trancas con el Alejandro ese. Pero si se lo dije, fue nomás pa' sacarle el permiso para apalabrar contigo - Margarita sonríe y lo mira - ¿ De veras que no más lo hiciste por eso ? - Te lo juro por la virgencita de loa Ángeles . Lo único malo es que es re terco y no quiere dar su brazo a torcer. - Ah, pues si me quieres , ruégale otra vez. - ¿ Y si me mete un plomazo ? - ¡ Pues ni modo ! Pero si eres tan macho, pues tendrás que aguantarlo , ¿ no ? Y ahora déjame que no quiero que me vuelvan a regañar por su culpa. - ¡ Ah, bueno pues ! ¡ Ah, bueno, pues huerca ! - le dice tomando su farol . Ella lo mira irse muy sonriente.
En la sala , las otras mujeres siguen mirando modelitos. - ¡ Oye, cómo se tarda la niña ! - exclama Perpetua. - ¿ Te refieres a Ramona ? - pregunta Beatriz. - ¿ Y quién más ? ¡ ni modo que a la mocita que la acompaña a diario ! - Margarita - dice doña Ramona. - Esa misma. ¿ Es muy confianzuda o nomás me lo parece? - Más bien es de confianza no confianzuda. - Ay, perdón. No lo dije por molestar. Sólo fue un comentario. - En lo que tienes razón es que ya se tardaron. - Es que en la capilla se está tan en paz - dice Beatriz - Está tan reconfortante ir a orar, que a veces se pasan las horas sin sentir. - Buenas noches - saluda Felipe apareciendo en la sala. - ¡ Hola Felipe ! - saluda Beatriz con placer. - Hijo, ¿ por qué no vas a buscar a Ramona ?. Me tiene con pendiente. - ¿ A dónde fue ? - A la capilla. Hace rato que se fue, ya debería estar aquí . - Voy a buscarla. - Dile que ya va a estar lista la cena. - Sí, madre. Con permiso - cuando sale Beatriz se queda como en otro mundo. Su tía le da un pellizcón para ponerla en órbita. - Voy a darme una arregladita - dice levantándose - Ahora regreso . - ¡ Qué bueno que tu sobrina ya está aliviada ! No creas, su tos me tenía mortificada - dice doña Ramona. - ¡ Ay, fue solo un resfriado ! Ramona y Alejandro están abrazados. - Hubieron tantos malos entendidos entre tú y yo - le dice él - que a veces llegué a maldecirte. Sufrí tanto por ti . - Yo también - mirándolo - Pasé noches en vela por tu culpa. - Ya no tengo dudas de tu amor. No puedo creer que me quieras como yo a ti - la besa. - Es hora de irme. Temo que venga mi mamá - dice nerviosa. - Ramona, para estar juntos tendremos que romper con nuestras familias. No sé si estás dispuesta a eso. - Lo sé. Si humos nunca regresaré a esta casa. - Pero juntos, tú y yo, no necesitaremos de nadie - ella se lanza a sus labios, se besan con desesperación. Ella se separa, se dirige a la puerta, se detiene y mirándolo le dice - Nos vemos mañana . - ¿ Dónde ? - pregunta con placer . - Aquí, a la misma hora - y se retira. Margarita la está esperando ansiosa. - Válgame - exclama la verla aparecer - Me tenías con alarma Ramona. Te tardaste requete harto . - Vámonos - le dice presurosa. - ¿ Se pelearon otra vez ? - No, no, no. Luego te cuento. - Ramona - la llama Felipe apareciendo - Nuestra madre está preocupada por ti. Me mandó a buscarte. - Se me fue el santo al cielo, pero ya íbamos para allá. - Bueno, pos yo me voy adelantando para ayudar a mi mamá a servir la mesa - les dice Margarita dejándolos solos. - Te veo muy agitada - le comenta Felipe. - Es que ha pasado algo. - ¿ Qué ? - alarmado. - Alejandro y yo nos vimos en la capilla. Estuvimos hablando - más nerviosa aún - Felipe no sé cómo decírtelo. El amor y la angustia luchan dentro de mí - hace una pausa - Me propuso que huyéramos - Felipe se sobresalta. Doña Ramona da un último vistazo a los dibujos que tiene, cierra la carpeta y suspira. - Vamos pasando al comedor - dice levantándose - No han de tardar Felipe y Ramona. - ¡ Ay, sí, vamos ! - exclama Perpetua - Mm, hasta aquí llega el olor del chocolate. Ya se me abre el apetito. - Aparece Beatriz con un nuevo vestido. - ¡ Mira nada más qué chula te pusiste ! - le dice su tía - Hasta parece que vas a una fiesta . ¿ No se te hace Ramona ? - Beatriz se ve bien con lo que se ponga. Pero debo admitir que hoy especialmente luce encantadora. - Gracias señora - mirándose en un espejo - Pero permítame decirles que ambas exageran. - ¡ Ay criatura ! Al menos un día del año acepta un piropo - le dice su tía - Beatriz jamás admite ser bonita. - Haces mal. Yo también era como tú, no aceptaba halagos y era muy tímida y a los años me he dado cuenta que no está de más aceptar los dones que Dios le dio a una . - Mi hermano César me comentó que en tu juventud tuviste ramilletes de pretendientes, que hasta un irlandés del ejército americano desfallecía por ti - doña Ramona deja de sonreír al escuchar lo del irlandés. Ramona y Felipe . - Me dejas perplejo. Esa propuesta es un disparate. Eso de que Alejandro te piense llevar a vivir al monte te sonará muy romántico ahorita, pero tienes que admitir que es una tontería. - Quizá, quizá así sea, pero me dijo otras cosas que me sacudieron y creo que tiene razón. Nadie más que yo debe gobernar mi vida. - ¿ Eso te dijo? - Sí. Y estoy de acuerdo con él. Uno debe tener la capacidad de tomar sus propias decisiones y arriesgarse. Y si luego fracasas, pues más vale aceptar que te equivocaste, pero eso es preferible a lamentarse por lo que no te atreviste a hacer. - Te veo muy decidida. - Y lo estoy - se acerca y le pone una mano en el rostro - Sé que no estás de acuerdo pero también sé que me quieres y en el nombre de ese cariño, te pido que no trates de persuadirme. Mañana me voy con Alejandro - Felipe simplemente la mira con dolo, ella le acaricia el pelo - Lo único que me duele es que no voy a volver a verte - lo abraza , en los ojos de Felipe se ve la desolación que lo embarga - Felipe, dime algo. - ¿ Qué te puedo decir ? - Dime que no me vas a guardar ningún rencor. - Eso jamás. Te voy a extrañar mucho. Ella lo vuelve a abrazar, él cierra los ojos para no llorar, su mirada deja traslucir toda la tristeza del mundo.
El fuego en la chimenea. Felipe escribiendo en su diario. - Se va. Se va para siempre. La podría detener, decírselo a mi madre, matar a Alejandro - con desesperación - Mil cosas - se ve caer una lágrima en la hoja, la mano de él la seca dejando un borrón - pero lo cierto es que si yo pudiera fugarme con ella - plano del rostro limpiándose las lágrimas - también lo haría . Lástima que a mí hasta esa posibilidad me está negada. Los lazos de sangre que me unen a Ramona sólo admiten una dolorosa separación - las lágrimas continúan cayendo Felipe cierra el diario, lo guarda en el cajón y se queda allí , con los ojos llenos de lágrimas simplemente sufriendo por ese amor que no puede ser. Al día siguiente. Doña Ramona entra en el despacho, cierra la puerta con la traba y se apresura a ir al escritorio. Abre el cajón y toma de allí el diario de Felipe. Se sienta inquieta dudando de abrirlo, cuando lo va a hacer, golpean a la puerta. - ¿ Quién ? - pregunta fastidiada - Yo, Perpetua - doña Ramona cierra los ojos como pidiendo paciencia , vuelve a guardar el diario y le abre. - Pasa, pasa. ¿ Cómo amaneciste ? - ¡Ay, muy bien ! ¡ Qué crees ! Felipe invitó a pasear a mi sobrina - le dice muy entusiasmada - ¡ Mmm , se me hace que este arroz ya se coció ! Beatricita me contó que tu hijo ya le está haciendo la corte en forma. - Me alegro - le dice parca. - ¡ Ay, mujer ! . Pensé que ibas a saltar del gusto. Como tu hijo anda tan ocupado y Ramoncita lo acapara tanto, ya llegué a pensar que era inútil nuestra estancia aquí. En una de esas tenemos doble boda y nos ahorramos una fiesta. - Por supuesto que me da gusto pero no comparto tu idea de la doble boda. La boda de Felipe tiene que se especial. Digna del primogénito de los Moreno Gonzaga. ¡ No hay por qué precipitar los acontecimientos ! - Ay, bueno, bueno. Como quieras. No quiero pecar de imprudente. ¡ Es que me traicionó el entusiasmo ! - No te apenes. La boda de Felipe tendrá que ser minuciosamente planeada. Felipe y Beatriz están paseando por la galería. - Fíjate que anoche me tuve que salir del cuarto para que mi tía no oyera que estuve tosiendo. Se preocupa tanto por mi salud que a veces exagera en sus cuidados. - Pues te ves muy bien. - Debe ser por tu compañía. Contigo me siento muy a gusto . - ¡ Gracias a Dios que estás aquí ! - ¡ Qué gentil ! Pero, ¿ a qué viene eso ? - Por nada en particular. Simplemente me nació el impulso de decírtelo . - Me hace muy feliz escuchar de ti esas palabras. - ¿ Puedo hacerte una pregunta ? ¿ Tú, qué sientes por mí ? - ¿ Yo ? - pregunta asombrada. - Sí, tú. ¿ Qué sientes ? - Pues me abochorna un poco confesártelo, pero ciento muchas cosas. - ¿ Cómo cuáles ? - Ternura, emoción y podría decir que un afecto que crece día a día . ¿ Y tú ? - Yo solo puedo decirte que sería el hombre más feliz si llego a enamorarme de ti - ella lo mira con ilusión. Ramona en su cuarto descuelga su rosario y se sienta en su cama. - Virgencita, tú que conoces todas mis angustias y mis alegrías, dime ¿ qué debo hacer ? Ilumíname, no me dejes tomar una decisión equivocada. Entra doña Ramona con un alhajero en sus manos, se detiene al ver a Ramona hacerse la señal de la cruz. - Perdón Ramona, no sabía que estabas rezando . - No tenga cuidado madre. Pase. - Me da gusto que seas tan devota. La oración fortifica. Mejor luego regreso. - No, no, no. Mejor dígame qué se le ofrece. - Es una frivolidad - le dice pasando y poniendo el alhajero sobre una mesita - Quiero mostrarte estas joyas para que elijas la que te gustan. Algunas de estas me fueron legadas por mi madre, otras por mi abuela. Son antiguas y para mí significan mucho. Sin embargo, no me duele desprenderme de ellas si sé que tú las portarás. - No, madre. Guárdelas. Yo no las necesito. - Ahorita no, pero más adelante las vas a necesitar - indicándole que se siente, cosa que ella hace. Doña Ramona toma un anillo de la caja - Fernando es un hombre de mundo y seguramente departirán en sociedad. - Me las puede dar después. - Si lo prefieres , así lo haremos. Pero este anillo te lo voy a dar desde ahora. Es muy especial, me lo dieron el día en que murió mi madre y hoy se cumple un aniversario más de su muerte - ambas se paran - Me gustaría que a partir de ahora lo portaras - le dice poniéndoselo en el dedo. - Es precioso. Muchas gracias, mamá - besándole la mano. - Eres una Moreno Gonzaga. Ya es tiempo de que los demás lo noten. El Norteño ha ido a visitar a Juan nuevamente. - No vayas a salir otra vez con que vienes a pedir la mano de Margarita. - No Juan. Ya lo pensé bien y es mejor ir pasito a pasito. - ¿ Qué quieres? Desembucha pues - mostrándole una silla para que se siente - Pues antes poner las cosas en claro. Anoche apalabré con la Mago y parece que hablé de más. A lo mejor entre ella y el indio pos, no hay más que lo natural, pura amistad, pura plática pues. - ¡ Entonces para qué me viniste a poner la mosca en la oreja ! Anoche casi la agarro a trancazos por tu culpa. - Pues menos mal que no lo hiciste porque la Mago no tiene la culpa de nada. Yo creo que por los celos vide mal - Sírveme - le dice Juan pasándole su vaso vacío . Norteño se apresura a hacerlo - Tengo yo que levantarme para ponerlos a todos ustedes en su lugar. - Pos, lo que yo quería preguntar es que si ves muy mal que yo le haga la ronda . - ¿ A quién ? - Pos a quién va a ser, a tu hija. Ni modo que a ti. - Norteño, con ella ya apalabreas mucho. No, tullido y encerrado yo me entero de todo, eh ! - Pues, por eso vengo a pedirte permiso Juan. Para apalabrear con ella con tu venia. - Que sea nomás aquí en la casa ¿ eh ? - concede después de pensarlo mucho - Nunca por los corrales. - Uyuyuy !!!! ¡ Era lo que yo quería ! - gritando de alegría - Pos, así nomás como novios - ¿ Novios ? ¿ Novios ? ¿ Cómo novios ? - levantándose irascible - ¿ No es que ibas a ir pasito a pasito ? - Permiso ya me diste - lo ataja el Norteño - No te me vayas a echar pa' atrás, epa . - ¡ Eh ! Tú eres de los que se les da la mano y agarras el codo. Mucho cuidado con propasarse, eh ? - Gracias . . . suegro - le dice muy contento. Juan lo mira con ojos desorbitados. Felipe está en el cuarto de su madre. Ésta acaba de guardar el alhajero con las joyas en el ropero. - Ramona es muy austera. No quiso aceptar mis joyas. Casi la tuve que obligar a quedarse con un anillo. Dice que no las necesita. ¡ Pobrecita ! Hay que enseñarla a ser más mundana. Aunque creo que Fernando será el mejor maestro para esos menesteres. - Madre, quiero consultarle algo - la interrumpe él . - ¿ Ha pasado algo en la hacienda ? - alarmada - ¿ Han vuelto esos bandidos ? ¿ Algo que yo no sepa ? - No, no, no . Tranquilícese. No es nada de eso. - ¿ Entonces de qué se trata? - De mí. - ¿ Te pasa algo malo, hijo ? - He tomado una decisión. Bueno, mejor dicho, quiero consultar con usted. - Te escucho. - ¿ Cómo vería usted que yo me casara con Beatriz Echagüe ? - ella se sorprende. - Lo deseaba pero así dicho de golpe me desconcierta. - ¿ Está usted de acuerdo o no ? - Sí, sí, sí por supuesto ! Me gustaría que no actuaras precipitadamente. - Como usted misma dijo que yo debería formar un hogar - comenta desconcertado. - Sí, pero hay tiempo, mucho tiempo. No hay que apresurarnos. Primero hay que ocuparnos de la boda de Ramona. - De todas formas. Yo creo que debo casarme con Beatriz. - No veo el motivo de la prisa. Deja que esa niña se recupere y sobre todo que Ramona se case. Eso es lo importante. - Es usted impredecible. Pensé que esta noticia la alegraría, pero a últimas fechas nada de lo que hago le satisface - y da media vuelta para irse. - Hijo - lo detiene ella - No nos disgustemos de nuevo. Sólo te pido que tomes las cosas con más calma . Él apenas con una mirada se retira. Alejandro entra en las caballerizas. Allí están Ramona y Margarita junto a Rubí. - Mira Ramona, tienes visita. Ahí te dejo. Buenos días - dice pasando junto a Alejandro . - Buenos días - la saluda serio . Ramona lo espera con una sonrisa. - Vine a ver a Rubí - le dice ella. - Ella está muy bien - acercándose - Mírala - se coloca junto a ella mirándola con ojos muy tiernos, se inclina y le dice casi cerca de sus labios - Eres hermosa Ella baja la cabeza como avergonzada, él se pone tras ella, pone su mano en uno de sus hombros y lentamente la da vuelta para apoderarse de sus labios. En ese momento entra Felipe que los ve profundizar más el beso. Cuando Ramona se separa lo ve allí. - Felipe - exclama - No sabía que estabas aquí Ramona - le dice con tono de censura. - Me encontré con Alejandro por casualidad - le explica nerviosa - Vine a ver cómo seguía Rubí. - Alejandro, necesito que supervises los embarques de lana que salen hoy - le ordena en buen tono. - Lo haré inmediatamente - dice Alejandro luego de mirarlo. - Espera Alejandro - dice ella deteniéndolo por un brazo - No te vayas. Aprovechemos la presencia de Felipe y hablemos. Creo que la amistad que los unió no debe terminar por mí. Aclaremos los malos entendidos. - Ambos se miran a los ojos muy serios. En Spurtown . Casa de los Coronado. Ruy está leyendo la misiva que trajo Marcos. - La señora Moreno desea adelantar tu boda con Ramona - le dice a Fernando que espera ansioso. - Me parece estupendo. ¿ Tú estás de acuerdo papá ? - Nada me hará más feliz que ese matrimonio - le dice contento pasándole la carta - Seguramente vienes cansado Marcos. Voy a disponer que te den de almorzar y un cuarto para que pases la noche. - Se lo agradezco mucho don Ruy, pero tengo instrucciones de la patrona de regresarme luego, luego con las noticias que usted me dé. - Bien, bien. Entonces espera un momento afuera. Necesito hablar con mi hijo. - Sí, cómo no don Ruy. Con su permiso. - Me parece raro - le dice Fernando luego de leer la carta - La señora Moreno no especifica los motivos que tiene para adelantar la boda. Sólo dice que lo cree conveniente. - Sus razones tendrá y hay que respetarlas. Lo que me preocupa es que tendremos que ir a la hacienda nuevamente . Tengo que pedir la mano de tu futura esposa y cumplir con todos los formalismo que amerite el acontecimiento. - No veo el problema papá. - Sí lo hay. Va a ser necesario que alguien se quede en Spurtown por si llegan los papeles de la hipoteca. Hoy, más que nunca vamos a necesitar dinero para los gastos de la boda.
Alejandro y Ramona se enfrentan a Felipe. - Tú sabes de sobra lo que yo opino de su relación. - Y te entiendo. Quiere proteger a tu hermana de una vida a la que no está acostumbrada. - Alejandro y yo nos queremos - le dice Ramona apoyándose tras la espalda de Alejandro - y eso no lo hemos podido impedir por más que lo hemos tratado. Tú lo sabes mejor que nadie. A ti te he confiado hasta el más recóndito de mis pensamientos. Por favor Felipe, compréndenos. Si tú no lo haces, entonces quién más podría hacerlo. Para mí es muy importante que tú estés de nuestra parte. - Yo no estoy en contra del amor. Pero tienen que darse cuenta que se van a enfrentar a muchos obstáculos, no sólo mi madre y nuestros allegados, también tu gente los va a repudiar. - Pronto voy a ser jefe de mi tribu, tendrás que aceptarme con ella. Si no lo hacen - hace una pausa dolorosa - estoy dispuesto a renunciar a ese legado e irme a vivir con ella adonde nadie me repruebe. - Créeme Felipe - dice Ramona entrelazando sus dedos con los de Alejandro - A mí no me importa vivir en una cueva si es con Alejandro. Lo que no puedo tolerar es vivir con alguien a quien no amo. Así tuviera todo el oro del mundo a mis pies. - Felipe, te conozco bien . - le dice Alejandro acercándose a él - Y sé que si te enamoraras serías capaz de dejar todo, por amor. Siempre has sido leal a tus sentimientos. - Sí que lo haría. Si hubiera una sola posibilidad que me permitiera estar con la persona amada - dice con apasionamiento mirando a Ramona - sería capaz de dejar a mi madre, a esta hacienda y todo lo que me rodea. Me he estado oponiendo porque eso era lo que se esperaba de un Moreno Gonzaga pero como hombre los comprendo. Sé que el amor cuando es tan fuerte no entiende de razas, de posiciones ni de apellidos - Ramona le sonríe - Sería un hipócrita si me interpusiera entre ustedes porque yo mismo si tuviera la posibilidad no lo pensaría dos veces. - ¿ Entonces ? - pregunta ella con esperanza volviendo a acercarse a Alejandro . Felipe le toma la mano que tiene apoyada en su brazo y se la besa. - Cuenten conmigo - les dice con dolor. Ramona se le acerca y lo abraza. - Ahora sí me puedo ir. Lo haremos esta noche - Felipe mira con lágrimas en los ojos la imagen de Alejandro abrazando a Ramona . - Te prometo cuidar a tu hermana y ten por seguro que solamente murto no podría defenderla. En Spurtown. Billy viene caminando por la calle, ve salir a Analupe de un negocio y se apresura a ponerse en su camino. - ¿ Cuál es la razón por la que me rehuye como si fuera el diablo ? - le pregunta. - Porque usted es un matón, ¿ le parece poco ? Además ustedes los americanos odian a los mejicanos. Si pudieran desde cuándo nos abrían echado de aquí.- Green sale de la comisaría y los ve conversando. - No todos somos iguales. Hay americanos a los que sí nos gustan los mejicanos. Por ejemplo, yo. - Pues, ¡ qué pena !, uno diferente y tenía que ser un asesino a sueldo. - Esa es una profesión como cualquier otra. Desafortunadamente un hombre que vive del revólver ya no puede dejar de matar. Y si llegara a hacerlo muchos me dispararían por la espalda, sólo me defiendo. - Matar es un pecado mortal. Le ruego que no me vuelva a dirigir la palabra. Si alguna vez deja sus armas tal vez me atreva a corresponder a sus saludos - Sale Polita del negocio con una canasta - ¿ Compraste todo Polita ? - Sí, señorita - le dice mirando extrañada a Billy. - Vámonos - le dice y mira fijo a Billy para que se aparte de su camino. Éste así lo hace pero sin dejar de decirle. - Espero que algún día cambie de opinión señorita Coronado. No soy tan desalmado como usted cree. - ¡ Es un atrevido ! - exclama ella. Beatriz está en la sala con su tía. - Ahora sí tía, hasta me siento bonita- le dice muy contenta - De pronto Felipe ha cambiado mucho. Se porta muy diferente conmigo. - ¿ Quiéres decir que se comporta como un caballero romántico ? - Exactamente - dice y empieza a toser. - Ya, mijita, ya, ya. No pasa nada . - Ay, perdona. Ya , es que por más que me cuido no se me quieren quitar los accesos de tos. Deben ser las emociones. - Más vale que no salgas al aire nuevamente. Hoy nos quedaremos encerradas y le voy a pedir a Ramona que mande otra vez por el doctor Oviedo. - No ti, ¿ para qué ? Ya ves, me estoy tomando sus medicinas y sigo igual. Seguro que sólo es cuestión de tiempo - y comienza a toser otra vez. Perpetua la mira alarmada. - Voy a pedir que te hagan un té de rábano. - No, de veras. No es necesario ya pasó. - Ha de ser por las polvaredas. A últimas fechas no ha llovido - le dice yendo a cerrar la ventana - Pero de todas maneras voy por tu té. En casa de los Coronado. - No te mortifiques papá, yo puedo quedarme a esperar lo de la hipoteca - le dice Analupe. - Es que no te podemos dejar. La visita de los encapuchados se puede repetir - Ay, pero están Polita y los otros criados. No me voy a quedar sola . Ay, por otra parte, no me lo tomen a mal pero para mí sería una tortura regresar a la hacienda de los Moreno. La vez pasada me aburrí como una ostra. Felipe es más tímido que una quinceañera y por si fuera poco me comentó Marcos que sigue ahí Beatriz de Echagüe . Te lo suplico papacito, deja que me quede. - ¿ Tú que dices Fernando ? - No puedo negar que es un riesgo dejarla pero si no respondemos al llamado de doña Ramona puede interpretar como una negativa de adelantar la boda. - Le podemos escribir una carta. - No quiero causar problemas papá. Algo me dice que si no le tomamos la palabra esa boda nunca se realizará. Por algo quiere que sea lo más pronto posible. - Bien Analupe. Te quedas, pero prométeme que no vas a salir, excepto al banco y siempre acompañada. ¿ Me entendiste Analupe ? - Ay, sí, te lo juro papacito . ¡ Qué necesidad tendría yo de exponerme habiendo tanto matón a sueldo por las calles de Spurtown ! - Bueno, no se hable más del asunto. Prepara mi equipaje. Y aprovechemos que Marcos va a la hacienda para que nos sirva de escolta. Billy se acerca a la comisaría, va a entrar cuando Green, que está sentado en el porche, le dice. - Te vi hablando con la mejicana. ¿ Le sacaste información, verdad ? - No sheriff. Ellos desconfían mucho de nosotros. Es muy difícil trabar amistad con esa gente. Están escamados. - ¡ Son unos bastardos! ¡ cómo me gustaría verlos en bancarrota ! - ¿ No entiendo por qué los odia tanto ? Los Coronado son gente pacífica. He averiguado que llevan muchos años aquí, que son buenas personas. Nunca le han hecho daño a nadie ni se meten en líos - Green se levanta enojado . - ¿ Estás de parte de ellos o de parte mía ? - Yo no estoy de parte de nadie. Es más, le vengo a regresar su dinero - sacándolo del bolsillo - no sirvo para espía. Lo pensé bien y eso no es lo mío. Y si vine aquí fue porque me prometió que iba a haber acción - saca su pistola - Lo mío es esto. Y sabe qué sheriff, ya me estoy fastidiando . - Mejor, mucho mejor. Porque gente como tú no me hace falta y de ahora en adelante ya no vas a trabajar para mí. Así que quiero que te me largues de este pueblo. - Podrá despedirme pero no echarme de Spurtown. Este pueblo no es suyo. Yo vivo donde me da la gana. Si quiere sacarme de aquí, tendrá que ser por las malas - y al ver que se mueve saca su pistola y le apunta - ¡ Eh ! Quieto. Mejor llevemos la fiesta en paz sheriff. Digo, si no quiere morder el polvo - retrocede de espaldas sin dejar de vigilarlo . Ya en la calle guarda el arma y se va tranquilamente. Green lo mira con odio. Felipe está con Alejandro en su cabaña. - Llévate este rifle - le dice pasándoselo - y aquí hay parque suficiente como para matar a una manada de búfalos- entregándole una bolsa - y provisiones para unos días. Creo que más no puedo hacer. - Muchas gracias. Ya has hecho demasiado Felipe. Quiero que sepas una cosa, no la digo por presunción, en manos mejores no podrías dejarla - poniéndole las manos en los hombros - ¡ Eh, Felipe ! La quiero tanto como tú, aunque sea de diferente manera. Ella no va a sufrir . Daría mi vida entera para verla feliz - Felipe también le pone las manos en los hombros. - Te la encargo. - Sí. La voy a cuidar más que como se cuida a una niño recién nacido. Ella es todo para mí. - Me tengo que ir. - Felipe. Muchas gracias - le tiende la mano - ¿ Amigos otra vez ? - Amigos - le dice él tendiéndole la suya y estrechándose los antebrazos - Y si algo llegara a suceder no duden en acudir a mí. - Descuida - le dice Alejandro sonriéndole. Sandra S. Vallejos
Capítulo Nº 30 ( 15- 05 - 00 ) Felipe entrega a Alejandro un arma, parque para la misma y algunas provisiones. Alejandro le dice que Ramona no va a sufrir con él ya que en mejores manos no la podría dejar. Ambos se dan la mano como amigos nuevamente. Ya ha caído la noche. Ramona en su habitación toma su rosario y lo guarda en un atadito que tiene armado arriba de la cama. Golpean la puerta, ella nerviosa esconde el atado bajo la cama. - ¿ Quién es ? - pregunta tensa. - Soy yo Ramona. Abre - dice Felipe desde afuera. Ella corre a hacerlo, él entra rápido con un cofrecito en las manos. - ¿ Y mi mamá ? - pregunta ansiosa. - En su cuarto. Ya se retiró a descansar. Toma - le dice dejando en sus manos una bolsita. - ¿ Y eso ? - Monedas de oro. Te van a hacer falta. - No, no, no lo creo - dice ella intentando rechazarla. - Por favor, tómalas. Yo sé lo que te digo - y se da vuelta para abrir el cofre. - ¿ Y eso ? - Es mi revólver - tendiéndoselo - Quiero regalártelo y que lo uses si llega a ser necesario - Ramona lo mira con los ojos bien grandes por el espanto. - Pero yo ni siquiera sé disparar . - Pídele a Alejandro que te enseñe. Tu vida va a cambiar radicalmente. Tengo miedo de que te pase algo Ramona, aún puedes cambiar de opinión. - No, no Felipe. Mi decisión está tomada - sacando el atado de debajo de la cama - Me mortifica dejarte con esa preocupación - guarda la bolsita en el atado y tomando el arma también lo guarda - Lo que siento por Alejandro es más fuerte, es más fuerte que yo. Sí me entiendes, ¿ verdad ? - haciéndole una caricia en el rostro. - Si no fuera así no te estaría ayudando - apoyando su mano sobre la de ella - Mejor no lo pensemos más porque me puedo arrepentir. - Felipe, gracias por todo lo que has hecho por mí - se abrazan muy fuerte. Ramona intenta no llorar. - Sólo te quiero pedir un favor - le dice él - si por alguna causa decides regresar, no vaciles en hacerlo a pesar de nuestra madre. Piensa que yo siempre estaré de tu parte. Nunca querré a nadie tanto como aquí - ahora sí Ramona se abraza a él llorando. - Ya me estás haciendo llorar - le dice ella sacando un pañuelo y secándose las lágrimas. - ¿ Supongo que no le habrás comentado esto a nadie ? - No, no, no. Ni a Margarita. - Mejor . Tú sabes que si mi madre descubre este plan, no se tentaría el corazón para pedir la cabeza de Alejandro. - Ay ! , por favor, ya no me asustes - le dice desesperada - ¡ Estás viendo que estoy muy nerviosa! - Todo va a salir bien. Alejandro ya está en la capilla y los caballos ya están listos - Ramona sigue llorando, le tiende una mano que él toma. - Adiós Felipe. - Adiós Ramona - le dice muy triste y se va el cuarto no sin antes echarle una última mirada. Perpetua está en la capilla rezando. - ¡ Dios misericordioso ! ¡ Padre Nuestro ! Ten compasión de Beatriz - dice llorando - Es una niña muy buena. No merece el castigo de esa enfermedad. Protégela como lo haría un padre bondadoso. No permitas que le suceda la desgracia que le ocurrió a su madre - llorando aún más - Cuídamela, Dios mío. Cuídamela. En ese preciso momento entra Alejandro que se detiene de golpe al verla, intenta irse pero Perpetua voltea la cabeza y lo ve. Alejandro se queda rígido en el lugar, ella se seca las lágrimas y se dirige a la puerta saludándolo antes de salir. Ramona cruza corriendo la sala hacia la puerta con su atadito en la mano , Beatriz que estaba sentada en uno de los sillones la ve y la llama, ella se detiene en seco al escucharla. - ¡ Beatriz ! Pensé que estarías en tu cuarto. Me dijeron que te sentías mal. - Estoy esperando a mi tía Perpetua que fue a rezar a la capilla. - Ah ! Yo voy a dejarle esto a Juan Canito - e intenta salir - ¿ Qué es ? - pregunta Beatriz curiosa, Ramona se detiene. - Es una ropa que no uso y se la quiero regalar. - ¿ No es peligroso que salgas a estas horas ? - No, claro que no. Ya te digo que solamente voy hasta casa de Juan Canito - Beatriz comienza a toser de golpe. Ramona la mira desde la puerta con pena. - ¡ Ay, discúlpame ! Es que todo el día he estado tosiendo . No sé que me sucede - Ramona se le acerca. - No ha de ser nada grave. Estoy segura que te vas a curar. - Ojalá !, no quiero afligir a nadie. Mi tía Perpetua es muy apurona y aunque no dice nada, yo sé que mi estado de salud la inquieta. Por eso está rezando en la capilla - vuelve a tose . En ese momento entra Perpetua. - ¡ Qué tal Ramoncita ! - la saluda cálidamente . - Hola doña Perpetua. Hasta pronto. No me tardo. Con permiso - aprovecha a irse . - ¡ Pero dónde va esa niña ! Ya está muy oscuro. ¿ Y tú ? Ya deberías estar acostada. - Te estaba esperando tía. - Vamos. Vamos a que te metas a la cama. Vamos - y se retiran . Alejandro se pasea inquieto por la capilla, está a la espera de Ramona. Felipe está en su cuarto muy inquieto, se acerca a la ventan mirando hacia fuera. Se pasea respirando como agitado. Golpea con una mano uno de los pilares de la cama y se sienta desesperado tomándose la cara entre las manos. Marta está en el cuarto de doña Ramona. - No faltan penas en esta casa, Marta. - ¿ Qué sucede ahora señora? - Otra calamidad. Ahora es Felipe. Quiere casarse con Beatriz. - ¿ Pero eso es lo que usted quería, no ? - Sí. Pero ya no. Casándose Ramona, mi Felipe ya no corre peligro. Puede durar unos años todavía de soltero - Golpean a la puerta, se escucha la voz de Ramona llamándola. Ela pone cara de resignación y le dice a Marta que vaya a abrir. - ¡ Ay, qué bueno que no te has acostado ! Quería preguntarte algo - Ahorita vengo. Vengo al ratito. - Sí, Marta. Mientras ve a ver si se le ofrece algo a Ramona. - Ramoncita no está en la casa - dice Perpetua - Acaba de salir. Me dijo que iba a la casa de tu caporal - Marta se sorprende y doña Ramona aún más. - ¿ A esta hora ? Marta, ve a buscarla y dile que venga a hablar conmigo . ¡ Qué muchacha! - Sí, señora - dice Marta saliendo. - ¿ A ver Perpetua ? ¿ Qué ocurre ?. te noto preocupado. ¿ Se puso mal Beatriz ? - Precisamente eso quería hablarte. Acabo de ver al indio Alejandro y estoy considerando la posibilidad, claro si tú estás de acuerdo, que vea a mi Beatricita y le dé algún remedio - doña Ramona pone cara de no gustarle la idea - Él sabe de plantas y hierbas medicinales. No se pierde nada Ramona . Yo te rogaría que accedieras. - Está bien - concede al fin. - Entonces voy a pedírtelo ahora mismo - dice ansiosa, dispuesta a salir. - Mañana temprano lo mando traer. Ahorita debe estar en su casa. - No. Acabo de encontrármelo en la capilla - doña Ramona se sorprende muchísimo - ¡Hasta me extrañó ! Yo tenía la impresión de que ese indio no era muy devoto. - ¿
En la capilla ? ¡ Qué raro ! - dice con cara de estar entendiendo - ¿ Sabes Perpetua ?, tú no salgas. Yo misma iré a pedírselo. Le diré que mañana mismo venga a verla. - Ah, bueno. ¡ Qué pases buenas noches y gracias ! - dice agradecida Perpetua saliendo del cuarto. Doña Ramona toma su chal y sale con cara de muy pocos amigos.
En la capilla Ramona está terminando de rezar. Alejandro se le acerca. - Ya podemos irnos. Ya no hay nadie afuera. - Entonces vámonos - Alejandro la detiene, le pone las manos en los hombros y mirándola fijamente le pregunta. - ¿ Estás decidida ? - Totalmente. - ¿ No te vas a arrepentir ? - Nunca. Te amo con toda mi alma. - ¡ Eso es lo único que necesitaba escuchar ! - le dice él sonriéndole. La atrae hacia su cuerpo y a besa. Entra doña Ramona que al verlos así grita indignada ¡ Ramona ! . Ambos se voltean a verla sorprendidos. - ¡ Mamá! - doña Ramona comienza a avanzar hacia ellos hecha una furia . - ¡ No puedo creer lo que han visto mis ojos ! - ¡ Señora ! - intenta decirle Alejandro. - ¡ Bestia ! - le dice ella empujándolo rudamente con el bastón - Mal que le muerdes la mano al que te da de comer. - Mamá escucha - dice Ramona interponiéndose. - ¡ Tú cállate ! - Alejandro y no nos amamos- su madre le da una sonora cachetada. - Desvergonzada. - Le digo que lo quiero - insiste Ramona, su madre la toma del brazo y la atrae hacia sí. Le dice rabiosa a Alejandro. - Mejor desapareces. No te quiero volver a ser jamás. Voy a mandar a mis hombres para que te echen y luego hago soltar a los perros para que te destrocen . largo de mi hacienda. Fuera de mi vista. Alejandro la mira sin miedo, estira la mano y atrae a Ramona junto a él. - No me iré sin ella - Ramona solloza. - Ahora vendrán todos. ¡ No saldrás vivo de aquí ! - y se dirige a las cuerdas de las campanas y comienza a tocarlas. Felipe que está en su cuarto fumando se sorprende al escucharlas, mira hacia afuera, toma el arma que tenía sobre la cama y sale a la carrera. En casa de Juan Canito . - ¿ Qué estará pasando ? - pregunta Marta sorprendida. - ¿ Quién sabe ? - dice Lucio. - Hay problemas - dice Juan parándose - ¡ Qué se me hace que volvieron los gringuitos - se dirige al dormitorio y toma su revólver de un cajón. - No viejo - dice Marta tomando una manta para cubrirse - Pa' mi que es algo peor. - ¿ Qué vieja ? - Nada, nada. Corramos a ver qué está pasando - Los tres salen.
En la capilla. - Por Dios Alejandro, vete ! ¡ Te van a matar ! - le suplica Ramona. - Me iré, pero voy a volver - le dice él después de pensarlo, se detiene en la puerta de la capilla para mirarla, ella está llorando. Alejandro llega al patio, mira hacia donde está llegando la gente y toma el camino contrario. Doña Ramona trae a la rastra a Ramona. Llega el Norteño a la carrera. - Patrona, ¿ qué fue ? - ¿ Qué pasa señora ? - pregunta Juan llegando con Lucio y Marta. - Alejandro ha venido a sembrar su cizaña. Atrápenlo antes de que huya . - ¡ Vamos por él ! - le grita el Norteño al resto. - Norteño, primero dales de olfatear una prenda de ese indio a los perros y luego suéltenlos - Norteño y los otros van a cumplir las órdenes. - ¡ No ! ¡ No por favor ! - grita Ramona desesperada. - Madre, ¿ por qué sonaban las campanas ? - pregunta Felipe llegando al lugar. - Recibí mi deshonra hijo. Ese indio que llamabas tu amigo, ese indio bárbaro ... Ramona ha sido tan tonta que . . . - se detiene - Vamos - llevándosela del brazo. - ¡ Felipe ! - le suplica ella desgarradoramente prendiéndose a su camisa mientras su madre la tironea - ¡ Por favor, no permitas que lo maten ! Doña Ramona logra llevársela, Felipe queda allí sin saber qué hacer. Juan , Lucio y Marta lo observan impactados por lo sucedido. En tanto el Norteño les está haciendo oler una prenda de Alejandro a los perros antes de soltarlos.
En la cocina están Sofía, Margarita y Delgadina, que se asusta mucho. Cierran las puertas. Margarita decide salir a averiguar qué pasa y aunque Sofía intenta disuadirla igual lo hace. Alejandro logra subir a su caballo y sale al galope tendido. Doña Ramona trae consigo a Ramona que continúa intentando soltarse, le grita a Felipe que las sigue. - ¡ Felipe ! ¡ Felipe, por favor ! ¡ Qué no le hagan daño ! ¡ Por favor ! - Por favor, madre - intenta intervenir él - Contrólese. - ¿ Cómo quieres que me controle ? Me encontré a tu hermana besándose con ese piel roja - golpea el piso con el bastón. Ramona llora sin control - Si eres hombre, ve y mátalo. - No, por favor - se desespera Ramona aún más y trata de soltarse. - Hazlo por el honor de los Moreno Gonzaga. Vamos - y la tironea hacia adentro . - Felipe, por favor, por favor, que no le hagan nada - sigue gritando Ramona entre sollozos - ¡ Felipe ! Felipe se que da un momento allí, reacciona y sale corriendo al exterior. Perpetua está asomada a la ventan de su cuarto espiando lo que sucede. - ¡ Soltaron a los perros ! Esto me huele mal . - Nunca habíamos escuchado tanto ruido. Algo grave sucede, seguro se ha metido un bandido o una fiera. - ¡ O nos están atacando los apaches ! - Pero si los indios de por aquí son pacíficos. - ¡ Ay, qué dices mi vida ! Con los indios nunca se sabe . Ay, voy a averiguar qué está sucediendo. Tú quédate aquí. - sale presurosa.
Margarita aparece corriendo por el patio. Llega Alejandro al galope. - Alejandro ¿ adónde vas ? - le pregunta cuando se detiene junto a ella - ¿ Qué está pasando ? - Escúchame, no hay tiempo que perder - le dice agitado - El ama me descubrió con Ramona. - Ay, Jesús bendito ! - Dale este papel a Ramona sin que nadie se dé cuenta ¿ Está bien ? - Si, pero oye ... - No hay tiempo que perder. No te puedo explicar ahora - le dice saliendo al galope. En tanto Felipe ha llegado junto a los hombres que van a hacer la cacería. - Detén a los perros, dejen ir a Alejandro - le ordena al Norteño. - Pero patrón. Si la misma señora ama me mandó para que fuera. - ¡ Norteño ! Yo te estoy dando la orden y no quiero ni una palabra de esto. - Descuide amo - dice Juan antes de que el Norteño proteste - ¡ Obedece Norteño ! ¿ Estás oyendo ? - Ta' güeno . Vamos - les dice al resto que se va con él. Perpetua llega corriendo hasta ellos . - ¿ Qué está pasando Felipe ? - pregunta alarmada. - Métase a la casa doña perpetua. Parece que se metió un puma - le dice Felipe. Perpetua se espanta y retrocede corriendo hacia la casa. - Ahí te encargo Juan. Que amarren a los perros y avísales que no disparen. Que dejen ir a Alejandro. - Sí amo - dice Juan yendo a cumplir la orden. Doña Ramona entra al cuarto de su hija y la lanza llorando sobre la cama. - Hubiera preferido no ver lo que esta noche han visto mis ojos. - ¡ Fue algo más fuerte que yo ! ¡ Me enamoré de él ! - Una mujer decente no se puede enamorar de quien no debe. Y menos de una indio . - ¡ No me importa ! Todos somos iguales - le replica sollozando. - ¡ Claro que no ! ¿ De dónde sacas esas ideas ? - Es la palabra de Dios, nuestro señor. - Ante él sí somos iguales pero no ante la sociedad a que perteneces. - ¡Alejandro también es católico ! - ¡Si es que tiene alma ! - ¡ Por eso es que iba a fugar con él ! - se levanta enfrentándola - Porque sabía que usted no lo entendería. - ¡ No piensas más que en ti ! - sacudiéndola de un brazo - ¡ Tienes mala entraña ! ¿Se te olvidó que tienes una familia, una madre, un hermano ? ¡ Un nombre que respetar ! - ¡¡¡¡ Yo lo amo !!!! - grita llorando lográndose soltar. - ¡ Lo que sientas no me importa ! Lo que importa ahora es acallar las murmuraciones. Más que nunca haré hasta lo imposible por adelantar tu boda con Fernando Coronado . - ¡ No ! ¡ No ! - le suplica ella tirándose a sus pies y tomando su mano - ¡ Por favor compadézcase de mí ! ¡ Tenga piedad ! ¡Tenga un poco de corazón ! No me obligue a casarme, por favor - doña Ramona se suelta ruda lanzándola al piso. - De momento, te mantendré encerrada en tu cuarto. ¡ Y deja de llorar ! Mejor ruégale a la Virgen y pídele perdón por todo el daño que haces a tu alrededor - Ramona queda allí en el piso llorando . Plano de Felipe bebiendo una copa de licor. - Ay, un té de azahar y tila - pide sofocada Perpetua a Marta . - Sí, señora - le dice tomando la bandeja en donde descansa la botella de licor . Cuando para junto a Felipe éste la toma . - A Beatriz le caerá bien - dice Perpetua - se alteró con el alboroto - Felipe se vuelve a servir otra copa. - Sí, le calmará los nervios - dice bebiendo. - Menos mal que fue un puma . ¡ Yo pensé que eran los apaches ! - y hace el grito de los indios cuando atacan - Siempre he vivido con el terror de un ataque de esos emplumados. - No se preocupe, ya pasó el peligro. Sólo fue un puma - la calma bebiéndose otra copa. Doña Ramona está probando una llave en una candado. Ramona la observa. - ¿Y qué gana con encerrarme madre ? - Te guardo. Por tu propio bien te guardo. - A mí me puede encerrar pero ¿ al amor ? - volviendo a llorar - Al amor, ¿ cómo se lo encierra? - Con voluntad Ramona . ¿ Qué no te enseñaron esa virtud en el convento ? Las pasiones se pueden vencer Ramona - ella la escucha sollozando - ¡ El amor no puede ser pecado ! - le dice con apenas un hilo de voz debido al llanto - ¿ Sentir lo que siento no puede ser malo ? - ¿Es que has perdido la razón ? - ¡ Usted no me comprende porque nunca amó como yo ! - le grita llorando nuevamente . Su madre rabiosa le da un empujón que la lanza sobre un sillón . - ¡ Eres una ingrata ! - le dice angustiada - Juzgas a todos con ligereza. ¿ Crees que eres la única en este mundo que se ha enamorado ? Mejor cállate y ahórrame la pena de oír tus improperios. - ¡ Madre ! - la llama angustiada. - No me llames así - le dice tajante - Tú no eres digna de ser mi hija. Te di todo, sólo Dios sabe los sacrificios que hice por ti ¿ Y todo para qué ? Para que al final me pagues con una deshonra. Ramona se queda llorando desesperada mientras su madre sale y la encierra con candado en su cuarto. Marta ha quedado con Felipe en la sala, él sigue tomando. - ¿ No prefiere un té niño ? - le pregunta preocupada. - No, Marta. Gracias. - ¡ Cuántas veces le dije a la niña que no jugara con fuego, pero pues no me hizo caso ! No, si yo ya me maliciaba que su amá se iba a dar cuenta tarde o temprano. - ¡ Déjanos solos Marta ! - ordena doña Ramona entrando en la sala con paso firme. Felipe se levanta sobresaltado - ¿ Y bien ? Explícame . ¿ De qué se trata todo esto ? ¿ Tú sabías lo que estaba ocurriendo o no ? - Sí, madre. No lo voy a negar. - ¡ Maldita la hora en que Ramona llegó a esta casa ! Sólo nos ha traído la desgracia, la vergüenza . Y a ti, que eres mi amado hijo, te ha arrastrado en su fango . - No le voy a permitir que la siga tratando de ese modo. ¡ Yo ayudé a Ramona porque la quiero y porque quiero que ella alcance la felicidad que a mí me está negada ! - ¡ No quiero darme cuenta de algo pero de lo que hoy vieron mis ojos ! - le dice ella espantada al escucharlo. - Prefiero reservarme mis asuntos para mí mismo. - Haces bien porque no quiero escucharte. Ahora lo que importa es que entiendas que Ramona se tiene que casar con Fernando Coronado. - Lo que usted quería es que Ramona se fuera de aquí cuanto antes y apartarla de mí. ¿ Qué más le daba que fuera con Alejandro ? - No entiendes nada Felipe. ¡ Estás igual que ella ! Si se hubiera ido con ese indio Ramona habría pisoteado nuestro apellido , nuestro honor . Ramona se tiene que ir de aquí, pero lo hará como una Moreno Gonzaga. ¿ Qué no puedes entender algo tan sencillo - Ambos se observan con reservas. Ramona intenta varias veces abrir la puerta de su cuarto pero no puede, finalmente se sienta en el piso, junto a la puerta llorando y pidiendo : ¡ Virgencita ayúdame ! ¡ Ayúdame ! ¡ Y ayúdalo a él ! ¡ No permitas que le pase nada malo ! Es la mañana siguiente. Todos están desayunando. - Ramona me pidió permiso de no venir a la mesa - les comenta doña Ramona, Felipe la mira serio. - ¿ Qué le pasa ? - pregunta Beatriz. Está indispuesta . - Luego voy a visitarla. - No. Será mejor que no. Dijo que iba a dormir. Tenía dolor de cabeza. Sólo durmiendo se pasan esos dolores. - ¡ Ay, la compadezco ! Yo de joven también padecía de jaquecas pero se me quitaron cuando se me acabaron las penas de amor - dice Perpetua riéndose. - Felipe - lo llama Beatriz - Tienes mal semblante. Estás ojeroso. - No, yo me siento bien. Pero la desvelada y el ajetreo de anoche no me permitieron dormir. - Mmm ! ¡ No has probado bocado !- exclama Perpetua. - Tiene razón Perpetua, hijo .Tienes que comer y quizá tomar una siesta para reponerte de la desvelada - Felipe la mira casi hostil sirviéndose más comida en su plato. Margarita se acerca a la puerta del cuarto de Ramona. Golpea la puerta y la llama varias veces. Ramona corre hasta la puerta. - ¿ Qué quieres ? - Vi a Alejandro. - ¿ Te dijo algo ? - Me dejó un papel para ti . - ¿ Un papel ? Pásamelo - Margarita mira hacia los lados y se lo pasa por debajo de la puerta. Ramona lo toma, lo lee y se lo aprieta contra el pecho sonriendo feliz. Marta y Sofía están trabajando en la cocina. - ¿ Y a la señorita Ramona no le va a llevar el desayuno ? - pregunta Sofía. - Hasta que la señora lo disponga - le contesta Marta , a Sofía no le gusta la respuesta - No pongas esa cara Sofía. Aquí sólo manda la señora y nosotros estamos para obedecer, aunque no nos gusten las órdenes. Ramona está leyendo nuevamente la carta de Alejandro para da junto a la ventana. - Ramona, regresaré. Espérame en el arroyo, la luna llena de agosto. Alejandro - la cierra ilusionada, se sienta en la cama y dice en voz alta. - Te esperaré Alejandro. Te esperaré siempre.
En la casa de Juan Canito. - Así es que ya se supo con quién rezaba en la capilla la niña Ramona - dice Norteño limpiando su arma. - Sh! Norteño . No te metas. Te pasas de argüendero . - ¿ Argüendero yo ? - No te hagas de la boca chica. Te gusta retar tu mitote. Recuerda que el pez por la boca muere. Un día de estos te vas a arrepentir de andar de hocicón. - La que se debería arrepentir es la niña Ramona. Mira que fijarse en un indio. Eso sí que es imperdonable. - No entiendo por qué le tienes tanta inquina a los indios ¿ eh ? Pensándolo bien los mejicanos tenemos sangre india. - Pos, traerás tú, porque yo de comanche no tengo nada. Yo tengo la sangre limpia. - Je, je.¡ Hasta hablas como americano ! Ja, ¡ cómo se ve que nada más lo malo se pega, eh . - Ah, no!. ¡Eso sí que no ! Mejor chango que americano. - Pues con ese sombrero parece que te gusta ser como ellos. - Lo que no me cuadra es como una damita educada como la niña pudo fijarse en un piel roja. - ¡Ya deja eso Norteño ! No está bien que juzguemos a nuestros patrones. ¡ Cada quién su vida ! ¿ No se te hace ? Marta cruza la galería con una bandeja y entra al cuarto de Ramona. Ésta que estaba leyendo nuevamente la carta de Alejandro la dobla y la mete en la Biblia. - ¡ Ay, nana ! Pensé que eras mi mamá - le dice aliviada al verla. - Ella le manda esto - dejando la bandeja sobre una mesita. - No, no tengo apetito. - Tiene que comer algo mi niña. Mira qué sabroso se ve el pan y el chocolate está bien calentito. - No, no. Mejor dime qué ha pasado. - Ahí afuera las noticias son que usted tiene dolor de cabeza y de lo que pasó anoche , pa' todos, lo que se oye es que se metió un puma. - No podrán seguir diciendo eso por mucho tiempo, nana. Mi mamá no podrá seguir ocultando la verdad - y más animada le dice - Alejando vendrá por mí en la luna llena de agosto - Marta se asombra. - Pero, ¿ y el señorito Fernando ? - Ahora más que nunca estoy convencida de que no me voy a casar con él. ¡ No me importa lo que diga mi mamá ! - ¡ Por Dios, niña ! Sosiéguese. - Nana, no es ningún capricho. Ni es por hacer algo a tontas y a locas. Yo lo pensé muy bien. Estoy enamorada de Alejandro y estoy dispuesta a todo con tal de estar con él. - ¡ Regrese a sus cabales ! Usted es una señorita. Hija de la patrona de esta hacienda, no puede hacer eso. - ¡ No debo ! pero sí puedo. Y lo voy a hacer. No permitiré que me obliguen a casarme con Fernando. Sería una deshonestidad de mi parte. ¡ No lo amo nana y estoy segura que lo haría muy infeliz ! - ¡ Pero niña ! ¿ Alejandro qué le puede ofrecer ¿ Usted cree que va a estar contenta en una aldea entre puros pieles rojas ? ¡ Usted no se va a poder hacer al modo de ellos ! En una de esas, allá sí que se va a labrar su desgracia. - Nana, .. - golpean a la puerta. - Ramona - se escucha la voz de su hermano. - Pasa, Felipe - dice ella. - Permiso, los dejo - dice Marta. Felipe se le acerca preocupado . - ¡ Felipe ! - dice abrazándolo. - ¡ Cálmate ! Todo está bien . Alejandro pudo escapar. - ¡ Gracias a ti ! - aliviada por la noticia. - ¿ Y tú cómo estás ? - Estoy confundida. Pero también estoy ilusionada. Mira - le dice buscando entre las hojas de la Biblia y sacando la nota - Alejandro se fue pero va a volver - se la pasa, él la lee preocupado. Alejandro ha llegado hasta el río, toma un poco de agua y se moja el pelo. Vuelve a montar de un salto y sigue su camino al galope.
En la aldea yahí, el padre Sarriá acaba de celebrar el matrimonio de Pepe y Carmen. Luego de bendecirlos les dice que ahora pueden realizar su ceremonia tradicional. Don Pablo se acerca a ellos. - Saldrás de cacería Pepe. Un venado está esperándote. Está aguardando tu flecha. Lo traerás a tu casa y se lo darás como ofrenda a Carmen. - Así se hará - mirando con amor a Carmen. - Tú irás al arroyo. Te llevarás un jarro nuevo y lo traerás a tu casa lleno de agua como ofrenda a Pepe. - Así se hará. - Con esto la naturaleza siempre los premiará con sus bondades y nunca faltarán agua y comida en su casa. Ustedes ya son uno. Si uno va a caer , el otro lo sostendrá. Una cuerda con dos dobleces difícilmente se rompe.
En tanto en la casa de Matea, Yahale está acostada sobre unas mantas quejándose. - Conseguí cáscaras de nuez - dice Matea entrando - Con eso y la raíz de sauce negro pronto vas a andar corriendo por el valle. - Verás que me voy a morir Matea - dice Yahale casi sin fuerzas. - No atraigas con tu mente malos sucesos. Todo lo que piensas se convierte en verdad. - Me siento muy débil. He perdido mucha sangre. - ¡ Mejor ! - le dice acercándose a ella - Porque estás expulsando la mala sangre. La de ese tuerto infeliz que pronto verás sufrir. Tú misma serás testigo. - A estas horas Carmen y Pepe ya deben estar casados. - ¡ Sí ! Pero no envidies la suerte de Carmen. Sobre su cabeza revolotean los pájaros de la muerte - Yahale se sorprende. Doña Ramona está bordando en su cuarto. Entra Marta a llevarse ropa sucia que hay sobre un sillón. - ¿ Le llevaste el almuerzo a Ramona ? - Sí, señora. - ¿ Y qué te dijo? - Nada señora. - ¿ Por lo menos está arrepentida ? - Yo creo que sí. - La impresión no me dejó dormir en toda la noche. Aún no me cabe en la cabeza que Ramona se haya atrevido a besarse con ese indio perverso. - Le salió su sangre, señora. Su sangre india. Dios lo dispuso así. - ¡ No metas a Dios en esto ! Ramona llevará sangre india en sus venas pero ante el mundo es una Moreno Gonzaga. Además tú sabes que le prometí a Angus que cuidaría a Ramona como si fuera mi propia hija, educada bajo nuestra fe y costumbres. ¡ Y lo voy a cumplir ! - Marta cierra la puerta del cuarto. - Pero yo pensaba en la niña. Si ella quiere a ese piel roja, ¿ no será su derecho de sangre ? - ¿ Qué derechos no qué derechos ? La sangre no llama. Esas son sandeces - se enoja ella. Felipe dobla la carta y se la devuelve a Ramona. - Hiciste mal en decírselo a Marta. Ella te quiere mucho pero no olvides que nuestra madre es muy hábil. Le puede sacar algo. - Yo confío en ella. - Eso quiere decir que no has quitado el dedo del renglón. Piensas irte. - Sí, Felipe. Ya te lo dije. Nuestra fuga se habrá frustrado pero mis sentimientos siguen siendo los mismos. - Entonces tienes que ser sumamente discreta. De aquí a agosto nadie debe saber tus planes. - Lo que me preocupa es que voy a hacer con Fernando. Cualquier día de estos va a llegar con su papá para pedir mi mano. Yo no sé qué actitud debo tomar. - Cualquiera. Menos decirle la verdad. - Tienes razón. Siempre le noté cierta antipatía por Alejandro. Él jamás entendería que yo prefiera a un indio que a él . - Entonces sólo queda esperar y ver qué fecha fijan para la boda. Si es antes de agosto tendremos que pensar en un pretexto para suspenderla. - Sí - dice ella dándose vuelta al sentir que se abre la puerta. - Ramona está castigada Felipe - dice seca su madre - Así que tiene prohibidas las visitas. - Pero madre, yo sólo quería ... - ¡ Basta ! Es una orden y quiero que se cumpla. Espero que no hayan estado conspirando porque de una vez por todas te digo Ramona, si en verdad quieres a ese indio, olvídate de él. No me obligues a hacerle daño. - ¡ Madre, usted no sería capaz de eso ! - exclama Felipe . - Si usted le hace algo a Alejandro yo le voy a ... - le grita Ramona levantando la mano y acercándose dispuesta a pegarle. Se detiene a tiempo con el grito de Felipe. - Pégame. Ya sólo eso te falta - dice su madre sorprendida. - Perdóneme. Por favor, por favor. Perdóneme. Me ofusqué - dice Ramona bajando su brazo muy angustiada, sollozando. - Has perdido no solo la vergüenza sino también la cordura . - Habla como si usted no me orillara - le replica. - ¡ Ahora échame la culpa a mí de tus desacatos ! Por qué mejor no meditas sobre tu comportamiento y aprendes a rectificar tus errores. ¡ me vas a matar Ramona ! ¡ Me vas a matar de un coraje ! - le dice saliendo del cuarto . Ramona se queda muy angustiada. Sandra S. Vallejos.
=============================================
Capítulo Nº 31 ( 16- 05 - 00 ) Doña Ramona amenaza con hacerle daño a Alejandro si ella no se olvida de él. Ramona si altera al escucharla y se atreve a levantarle la mano pero detiene a tiempo el impuso de pegarle. Doña Ramona le hace frente y la regaña por no saber comportarse, antes de salir le dice que la va a matar de un coraje. Tanto Felipe como Ramona quedan muy impactados por lo sucedido.
En la aldea yahí. Cabaña de Matea. - Algo me dice que Alejandro no se quedó nomás en la hacienda por trabajo. - Aleja esos malos pensamientos de ti - le dice Yahale desde donde está recostada - Me acaba de decir tu mamá que lo que una piensa se convierte en verdad. - Es que me siento muy sola - le dice Manuela acercándose a ella y abrazándola - Muy sola "ambajalé". Con lo que nos sucedió ya no soy la misma de antes. - El padre Sarriá nos mintió. Dijo que Dios nos iba a cuidar y yo me pregunto dónde estaba cuando ese mal hombre abusó de nosotros - dice Yahale con resentimiento. Entra Matea - Yahale tiene razón. El Dios de los blancos es de los blancos. A ustedes les pasó eso porque nuestros dioses están enojados. Están enojados porque los yahís los hemos olvidado . Y tú deja de llora Manuela, Alejandro ya viene a la aldea. - muestran a Alejandro cabalgando - viene cabalgando con el viento. Perpetua le trae una taza de té a Beatriz que está acompañada por doña Ramona. - ¡ Qué pena que el indio Alejandro huyó ! Tenía la esperanza de que te diera alguno de sus remedios. - Pero si ya me siento mejor, tía. ¿ Y por qué huyó ? - Por miedo. Lo descubrimos robando. - ¡Válgame ! - exclama Beatriz - Y pensar que Felipe y Ramona le tenían tanta confianza. - Demasiada creo. Por eso se atrevió a hurtar. - ¿ Y era algo de valor lo que se quería llevar ? - pregunta Perpetua. - ¡ Sí ! ¡ Vaya si era valioso ! - se levanta - Descansa Beatricita y tú Perpetua, tranquilízate, ya ves que tu sobrina se está reponiendo sin necesidad de curanderos, indios ni nada. - se retira. Beatriz tose un poco. - ¿ No te intriga saber lo que Alejandro se quiso robar, tía ? - Oro mijita, oro. ¿ Qué más va a ser ? Esta casa está llena de dinero, es más, he llegado a pensar que en el árbol tienen enterradas ollas llenas de doblones españoles. Si no, ¿ para qué va doña Ramona a rondarlo tanto eh ? Felipe está en casa de Juan Canito. Ambos están en el dormitorio, Juan recostado en su cama y Felipe paseándose por el cuarto. - Te tienes que aliviar antes de lo pensado Juan. - Yo ya estoy listo patrón. Le puedo decir que casi como antes. - Alejandro hizo bien su trabajo - Juan lo mira sin hacer comentario - Ahora tú lo harás mejor. - Pierda cuidado, confíe en mí. - Oye Juan. Con respecto a lo de anoche, quiero que te encargues de que no haya chismes entre la gente. - Patrón, anoche no pasó nada. Sólo hubo un puma que alborotó a la caballada. - Tú sí entiendes, Juan. - Se hace la lucha, pues. Es de noche. Está lloviendo a raudales. Doña Ramona está en su cuarto, tiene el cofre abierto, el retrato de Angus apoyado contra él y en sus manos la única carta que conserva de él. Hace un gesto ante el retumbar de los truenos. Sus pensamientos son: - Ramona trae tu sangre Angus pero también la de ella. La de esa mujer yahí. Quizás Marta tenga razón y la sangre de esa india reclama justicia. Dios bien sabe que yo siempre quise borrar el pasado de Ramona y respetar el juramento que te hice Comienza a recordar esa noche: Angus está tendido en el piso vivo aunque herido mortalmente. Juan le coloca un almohadón bajo la cabeza, doña Ramona se encuentra sentada en el piso a su lado, más atrás se encuentra Marta con la niña en brazos. - Angus, amado mío. - Quiero que recuerdes una cosa. Yo siempre te quise a ti, sólo a ti. Ninguna mujer puedo borrarme tu recuerdo, pero el destino nos jugó una mala pasada - se queja por el dolor - Ahora te quiero pedir algo . - Lo que quieras. - Ya que tú y yo no pudimos engendrar un hijo, cuida a mi hija como si fuera tuya. - Así lo haré - Críala al cobijo de nuestra fe y costumbres. Quiero que sea católica como somos nosotros. - Te lo juro. - Ramona. Te amo. Puedo morir en paz - y allí mismo muere en sus brazos. Un trueno la saca de sus recuerdos, se tapa los oídos para no escucharlos. Don Pablo está en la cabaña de Matea, visitando a Yahale. - Lástima que no pudiste asistir a la fiesta, Yahale. Hasta el cielo estuvo de nuestra parte. La lluvia que amenazaba caer no llegó. Se la llevó el viento. - Don Pablo, usted es nuestro jefe. Los yahís confiamos en usted y creo que mi deber es decirle la verdad - le dice Yahale con muy pocas fuerzas. - Yahale - la detiene Manuela volviendo a recostarla. - ¿ De qué está hablando Yahale? - pregunta Pablo mirando a Matea. - Nada de cuidado Pablo. Como está débil tiene delirios. Esos hongos venenosos que se comió, la han trastornado y dice cosas fuera de razón. - Hay hongos que hacen ver visiones Yahale, no debes asustarte. - Este estado le pasará pronto. Confíe en mí Pablo. - ¿ Está segura que lo que tiene Yahale es el efecto de esos hongos ? - Completamente don Pablo. Desde que se envenenó la persiguen pensamientos espantosos y no duerme - le dice Manuela. - Yahale, este viejo ya no sirve para nada, pero cuando tú lo necesites, siempre te va a escuchar. - Manuela lo mira preocupada Perpetua y Beatriz están paradas junto a la ventana , viendo caer la lluvia. - Te ves mucho mejor. A pesar de que el clima está húmedo, no te han regresado los accesos de tos. - Dios le hizo caso a tus ruegos, tía. - Eso sí. Le debo una manda a nuestra señora de los Ángeles. Estaba pensando Beatriz, ahora que se pases estas tormentas deberíamos volver a la finca. - ¿ Por qué dices eso tía? Tú eras la más entusiasmada en que nos quedáramos aquí. Además yo no quisiera irme, ahora es cuando más me estoy acercando a Felipe. - Bueno, pero pasando la boda nos iremos . No está bien que estemos tanto tiempo lejos de casa. César se ha de sentir muy solo. - Tú traes algo - le dice Beatriz intrigada - Dime la verdad, ¿ por qué quieres que nos regresemos? - No te voy a engañar. Cuando le mencioné a doña Ramona que Felipe y tú estaban intimando más, le dejé ver que no estaría mal ir pensando en la boda de ustedes. - ¿ Y ? - Pues, ¿ cómo te diré ? La noté . . . reticente. Lo que sí le urge es que se case Ramona, pero quién sabe si está igual de deseosa que se case Felipe. - ¡ Ti, por favor ! Si estamos aquí es porque doña Ramona es la más interesada en que nos quedáramos. Claramente me dijo que yo le gustaba para nuera. - No sé, no sé. En esta casa son todos muy misteriosos. Les gusta la reserva. Me pregunto qué ocultarán. A ver, atemos cabos, la señora se puso frenética cuando Fernando mencionó el muerto en el árbol. - Sí tía, pero ¿ eso qué ? - Espérame, espérame. No me interrumpas que se me va el hilo. A Ramoncita por más que le haga la lucha no se le ve el contento por casarse, el indio se desaparece de la noche a la mañana. Ahora Ramoncita se la pasa encerrada con un supuesto dolor de cabeza. Anoche hubo un gran escándalo y para rematar Felipito ,que será un santo, siempre anda en babia, cuidando a su hermana. Bah, y eso sin contar que a Ramona grande se le ven los tormentos de su alma en los ojos. Ahora dime, ¿ son o no son misteriosos los Moreno ?
En el cuarto de Ramona - ¿ No sabes si ya regresó Felipe ? - le pregunta a Margarita . - No, no sé. Hace rato la vi en los cobertizos poniendo la lana para que no se moje. - Si lo ves, dile que venga a verme. Mi mamá no quiere que se me acerque. Me prohibió que me viniera a visitar. Dile, dile que lo espero hoy, aquí, cuando todos se hayan dormido. Dile que necesito de su compañía. - ¡ Qué bueno que tú y Felipe se quieren harto ! - Sí. Siento un afecto muy grande por él. Casi como el que siento por Alejandro, sólo que diferente. Es un amor de hermanos pero el lazo es tan fuerte que si Felipe no hubiera estado de acuerdo con la fuga yo no me hubiera atrevido a irme. - Tú, por eso no te preocupes que yo le digo que venga a verte. Oye, ¿ te van a tener encerrada mucho tiempo ? - No lo creo. Cuando lleguen los Coronado a mi mamá no le va a quedar de otra que levantarme el castigo. - ¡ Me hubieras avisado que te pensabas huir con Alejandro ! Yo te hubiera dado el pitazo allá en la capilla y así la señora no te hubiera agarrado con las manos en la masa. - Lo hecho, hecho está Margarita. Si no te lo dije no fue por falta de confianza, sino porque no quería comprometerte. A estas alturas también te tendrían a ti castigada por andarme solapando. - Todavía no me cabe en la cabeza que te ibas a animar a irte con Alejandro. - No, no me iba . Me voy a ir con él. Felipe entra en la cocina totalmente empapado. Su cara refleja un hondo sufrimiento. - ¡ Mire nomás cómo viene ! - le dice Marta - ¿ Quiere que le prepare algo calentito ? - Felipe la mira sin emitir ningún sonido pero su rostro lo dic todo. Marta se alarma - ¡ Dios santo ! ¿ Qué le pasa ? Felipe parece estar haciendo grandes esfuerzos para no llorar, se da vuelta, golpea con su puño sobre una de las mesadas dejando escapar un sollozo - ¡Soy muy infeliz ,nana! Muy infeliz - le dice con tono torturado. Ramona tiene en sus manos la carta de Alejandro. - Aquí dice muy claramente . Regresará por mí, la luna llena de agosto. - Pues no falta mucho. ¿ Qué vas a hacer con Fernando Coronado ? - No sé lo que le diré - guarda la cuarta dentro de la Biblia - Lo que sí sé, es que no me casaré con él, pase lo que pase. - ¿ Y si tu mamá te obliga ? - No, no podrá . - Sí, yo creo que sí puede. - Antes me habré ido con Alejandro - Margarita la mira como dudando pero finalmente se decide - Ramona, ahora que estás por irte yo te voy a decir un secreto tuyo. Se lo oí decir una vez al padrecito Salvatierra, es algo que nadie sabe, sólo tu mamá - Ramona la mira intrigada . - ¿ De qué estás hablando Margarita ? - De ... - intenta pero no se anima - Ah, pos luego te digo . - Dímelo de una vez - le ordena - ¿ Qué fue lo que dijo el padre Salvatierra ? - Sí, te lo voy a decir pro tantito antes de que te vayas con Alejandro . - No, dímelo ya - le exige deteniéndola . - No Ramona, mejor después. Es que me voy a meter en un lío y como están las cosas, para qué atizamos las brasas . - Te ordeno que me lo digas. Soy tu patrona así que no vas a salir de aquí hasta que me lo hayas dicho, eh. - ya la vuelve a tomar del brazo. - No, de veras Ramona. No te lo puedo decir. Tendrá que ser después para que te vayas sin poder decírselo a nadie. Sólo entonces te lo voy a contar - se desprende del brazo y sale corriendo de la habitación. - ¡ Margarita ! - la llama inútilmente Ramona. Felipe va a ver a su madre. - No te quedes con esas ropas mojadas. Ve a cambiarte, no quiero que te enfermes como Beatriz. - Hablando de ella - le dice desatándose la capa de lluvia - me quedé pensado en lo que dijo. No entiendo su negativa de que formalicemos un compromiso. Ahora que se casa Ramona me voy a sentir muy sola. Creo que Beatriz será un bálsamo para mi soledad. - No estoy negada a ese matrimonio. Simplemente deseo que esperes un tiempo. No creo que te vayas a morir porque se va Ramona. - Quizás morirme físicamente no, madre. Pero su ausencia me dejará un vacío difícil de llenar. - ¡ Ya Felipe ! - se enoja ella- No quiero oírte hablar de tu hermana como si hablaras de una mujer a la que no te ligan lazos fraternos. - Entonces deme su anuencia para casarme con Beatriz - pide desesperado . - Ya te dije que lo haré, pero no por ahora. Esa muchacha no goza de muy buena salud y hasta no ver que está completamente recuperada hablaremos de eso. - Muy bien madre y respecto a Ramona, yo quisiera decirle. . . - Estaba decidida a no tocar ese tema - lo interrumpe - porque cada vez que hablamos de tu hermana tú y yo entramos en polémicas. Pero ya que lo hiciste sólo quiero decirte una cosa. Estoy sumamente decepcionada de ti. Nunca me hubiera imaginado que fueras tan inconsciente. No cabe duda que te tiene hechizado. No sé como te convenció de que fueras su cómplice en una acción tan vil y tan ingrata. - Ella quiere a Alejandro. Por más que tratemos de evitarlo ella lo ama, por eso la ayudé. - Mira Felipe, de Ramona no me extraña su falta de juicio pero de ti, esperaba otra actitud. Te eduqué para ser hombre de honor, para que supieras llevar con dignidad las responsabilidades que te dejó tu padre, pero ya veo que te falta cabeza. Me pregunto hasta dónde habrá llegado tu hermana y ese salvaje. Dime, ¿ tú lo sabes ? - ¿ A qué se refiere ? - le pregunta atontado por la idea. - No te hagas el inocente. Me refiero a lo que puede haber entre un hombre y una mujer. ¡ Yo los vi besándose en plena capilla con el mayor de los descaros ! Dime, tu hermana te cuenta todo. ¿Sabes si hubo algo más ? - Su pregunta ofende a Ramona. Ella es apasionada pero jamás haría algo de lo que pudiéramos avergonzarnos. - Lo dudo pero para mi tranquilidad te voy a creer. Ramona en su cuarto vuelve a leer la carta de Alejandro. - Se me va a hacer eterno esperarte hasta la luna llena de agosto - dobla el papel y lo vuelve a guardar en la Biblia.
En la aldea yahí. Casa de Pepe y Carmen. Él se acaba de lavar la cara y se la seca, se acerca a Carmen y la abraza. - ¿ Estás contenta ? - le pregunta mimoso. - Mucho, pero no quiero que te vayas ahora. - Sólo voy al pueblo de los gringos y regreso - le muestra la pepita - Quiero comprarte algo a ti y algo para nuestra casa. - No Pepe, yo no necesito nada. Me da mucho miedo que vayas solo a ese pueblo. - ¿ Qué me puede pasar ? - Es que a ese pueblo ha llegado gente con muy mal alma. - ¿ Y tú cómo lo sabes ? - Porque . . . porque Matea me lo ha dicho. - No le hagas caso a esa bruja. - No te burles de ella. Matea tiene poderes. - El padre Sarriá nos ha dicho que dejemos de creer en los malos espíritus y en supercherías. - De todas formas no quiero que te vayas. Apenas nos acabamos de casar. Siquiera espérate unos días a que llegue Alejandro. Tal vez él te pueda acompañar. - Alejandro no tiene ni para cuando regresar. Ya te lo dije, se volvió loco por la señorita de la hacienda. A lo mejor no regresa nunca. - Entonces que te acompañe Jesús, Sebastián o cualquiera de los otros. - Carmen, ¿ por qué tienes tanto miedo ? He ido muchas veces a ese pueblo y nunca te habías puesto así. ¿ Sabes algo ? - No, nada. - Voy a estar de regreso en menos de lo que canta un gallo - le da un abrazo, un beso en la mejilla y se va. En Spurtown. Merryl se encuentra en el salón tomando cerveza. Se ve a Davis bajando las escaleras. - Te va a ahogar Merryl. - Es que ando sediento por la borrachera de anoche. - Apostaste todo en la juerga y te quedaste dormido en la mesa. Eres bien idiota. Los vaqueros te dejaron desvalijado y falta mucho para recibir nueva paga. - Ahí viene Green. Cuidado y le comentas algo. Entra Green con cara de pocos amigos, seguido por Douglas. Se sientan en una mesa. - Hola muchachos. - Buenos días sheriff - saluda Davis. - Por la cara que traes adivino que se fueron de parranda. - No, jugamos un rato nada más - le dice Davis sentándose con ellos - ¿ Verdad tuerto? - Merryl no dice nada. - ¿ Qué les sirvo caballeros? - pregunta Prescott desde la barra. - Si tiene un poco de leche se lo agradecería Prescott - le pide Douglas. - Con gusto. También les voy a traer unos bocadillos. ¿ Sheriff ? - Un wisky. - Muy bien. - Ahora sí, vamos tener trabajo - dice Green haciendo acercarse a todos - El Dr. Douglas ya confirmó con sus contactos de Sacramento que el tren sí va a pasar cerca de aquí. Nepo no nos engañó. El ferrocarril va a tener su estación justo en el pueblo donde están asentados los yahís. Y en poco tiempo Spurtown va a ser un pueblo próspero y rico. - Nuestros generales sabían lo que hacían cuando decidieron hacerle la guerra a los mejicanos - dice Douglas - Estas tierras serán un emporio. Las tierras son fértiles y el clima benigno. - Fueron visionarios, como yo, como Napoleón. Fueron soñadores y osados como deben de ser los grandes hombres. Y yo también voy a pasar a la historia como Napoleón - dice riendo Green . Merryl pone cara como diciendo qué loquito, Davis se sonríe y mueve la cabeza como descartando esa idea.
En el cuarto de doña Ramona. - ¿ Me mandó llamar ? - entra diciendo Ramona. - Siéntate - le indica su madre, ella se sienta muy tiesa - En vista de que tenemos huéspedes no te puedo mantener encerrada como hubiera sido mi deseo. No quiero murmuraciones. Ya ganamos mucho con que Perpetua y Beatriz no se hayan dado cuenta de los funestos acontecimientos de la otra noche. - Si quiere me puede dejar encerrada, yo no estoy arrepentida. - Voy a hacer oídos sordos de tus insolencias y te voy a decir lo que vas a hacer. - Usted dirá. - Primero, quiero que sepas que en esta casa nadie sabe nada, lo tuyo y de ese indio perverso. Segundo, como nadie lo sabe no quiero que tú misma vayas a ser la causa de tu ruina, así que te prohibo terminantemente que hables de eso, mucho menos con Margarita. Ella como toda gente ignorante no sabe reservarse nada. - ¿ Qué más, mamá? - Seguramente no tardan en llegar los Coronado y de ninguna manera quiero un desaire de tu parte. Aquí no ha pasado nada - Ramona la mira hostil - Yo haré como si lo que vi hubiera sido una pesadilla. - Pero fue algo real. - Eres una mala hija - reacciona doña Ramona- No me obligues a hacer lo que nunca hice. No me conoces cuando estoy iracunda. - Discúlpeme, no quise ofenderla. - Pero lo hiciste. Manchas todo y a todos sin darte cuenta, pero eso no te disculpa del mal que nos haces. - Yo creo que lo que no hace por amor, lo disculpa todo. - Eres imprudente y necia. Tu acción fue ignominiosa y no manifiestas constricción. A veces me arrepiento de . . . - se detiene abruptamente. Ramona la observa intrigada - de no haberte tratado con más rigor. Sólo te advierto una cosa Ramona, no me provoques, no tientes a mi paciencia que ya la tengo agotada. Lo que pasó lo vamos a olvidar pera cualquier signo de rebeldía lo pienso reprimir con toda la brutalidad que se requiera, porque escúchame bien, te prefiero muerta antes que unida a un piel roja - Ramona la mira con rencor. Felipe y Juan están en el cobertizo. - Menos mal que pudimos hacer los primeros envíos de lana a Chicago. Hay que darnos prisa para que salgan todos los embarques. Las lluvias ya se precipitan. - Desde temprano traigo atados a los peones a las bregas. Allá en las dehesas las ovejitas ya se están dejando crecer la hebra, pues. - Creo que a pesar de la lluvia el orden de la hacienda no se desbarajustó. Ya nomás falta esperar a los Coronado, así que apuesta algunos peones por los caminos. No quiero desaguisados. - A la orden patrón. Ahora sí viene el casorio de la niña ¿ verdad? - Así es Juan - poco feliz con la idea. - La última boda que hubo en la capilla de esta hacienda fue la de su señora madre y el general Alonso Moreno. - ¡ Qué pena que mi padre ni siquiera conoció a Ramona ! - Sí, por desgracia él se fue al cielo antes que llegara la niña Doña Ramona sigue dando órdenes a Ramona. - Quiero que atiendas a Perpetua y a Beatriz como si nada hubiera sucedido. Si llegan a preguntarte qué te pasó yo te excusé diciendo que tenías dolor de cabeza. - Está bien. - Ah, y otra cosa. En cuanto lleguen los Coronado, fijaremos la fecha de la boda. Será más sencilla de lo que había planeado pero en vista de los acontecimientos, quiero que se realice lo antes posible. - Habla como si estuviera muy segura de que ellos va a aceptar. No ha pensado que a lo mejor ellos no quieren adelantar la boda y quieren una ceremonia en toda forma. - Yo sabré persuadirlos para que acepten. Así que no se te ocurra meterles ideas. - Bueno. ¿ Me puedo retirar ? - y se da vuelta para hacerlo - Lo único que lamento es que ese indio se haya ido con vida - le dice provocándola. Ramona gira rápidamente. - Pero si algún día regresa, juro por la memoria de tu padre, que de aquí no sale vivo. Maldita la hora en que le abrí las puertas de mi casa. - ¿ Y si le dijera que Alejandro no es como usted piensa ? - le dice enfrentándola - Y si hizo lo que hizo fue porque yo se lo consentí. - Mira Ramona, no sigas provocándome porque vas a lograr que del simple deseo de venganza pase a la acción. No me obligues a enviar una cuadrilla de hombres a la aldea yahí, para que le apliquen a ese maldito piel roja el castigo que se merece. Alejandro olvidó que su condición de raza le impedía mirarte de frente pero también olvidó su condición de criado. Su agravio es doblemente indigno.
En la aldea yahí. Casa de don Pablo. Éste y el padre Sarriá están conversando. - Yahale no se ve bien - dice don Pablo preocupado - Matea dice que pronto sanará pero lo dudo. A lo mejor habría que buscar algún doctor que la cure. - Es difícil conseguir un médico. Por aquí cerca no hay. El único sitio en donde probablemente haya uno es en Spurtown, pero dudo mucho que un americano quiera venir a la aldea. - Y menos para atender a un indio - agrega Pablo. - Sí ,desgraciadamente así es Pablo. Llega Alejandro a la aldea, cuando llega aminora el paso y entra lentamente. Don Pablo levanta la cabeza y se queda escuchando. Su rostro se ilumina. - ¡ Ya llegó ! - exclama feliz. - ¿ Quién ? - pregunta el padre confundido. - El ruido de esos cascos es del caballo de Alejandro.
En el comedor de los Moreno. Ya están ubicadas Perpetua y Beatriz. Entra Felipe. - ¡ Felipe ! ¿ vas a almorzar con nosotras? - Sí, si no las incomodo. - ¡ Cómo crees !, al contrario. - ¿Ya viste qué recuperada está Beatriz ? - dice Perpetua - Anoche ya no tuvo sus tosesitas. - Me alegro mucho Beatriz - le dice apoyando su mano sobre la de ella. - Mm. Ayer le estaba comentando a mi sobrina que ya llevamos mucho tiempo aquí, que ya va siendo hora que volvamos a la finca. - ¡ No ! - se apresura a decir Felipe - Yo no quiero que Beatriz se vaya. - Yo tampoco quisiera irme - dice Beatriz . Perpetua los mira con suspicacia. - ¿ Por qué no se quedan un tiempo más? Digo, si a usted no le incomoda Perpetua. Sé que no se han divertido mucho. Primero porque tuve una racha enorme de trabajo y después porque Beatriz se enfermó. Pero ahora es diferente, Juan Canito está en sus labores y Beatriz está mejor. Ahora podremos disfrutar de más tiempo libre y salir juntos. - Bueno. Si insisten no voy a estropearle sus planes, pero hay que escribirle a César y preguntarle si está de acuerdo. - Él va a tener que venir a la boda de Ramona. - Escríbanle y yo me encargaré que le lleven su carta junto con la invitación de la boda una vez que se fije la fecha - le dice Felipe entusiasmado. - ¡ Eres un cielo Felipito ! - exclama Perpetua . Llega Ramona, Felipe se apresura a levantarse y correrle la silla. - Ramoncita, nos tenías preocupada - le dice Perpetua - ¿ Ya se te pasó el dolor de cabeza ? - Sí, fue una malestar pasajero pero amanecí perfectamente - ¿ Y mi madre ? - pregunta Felipe. - Ella no se siente muy bien. Me pidió que la disculparan, no va a venir a almorzar. - ¡ Qué pena ! - dice Beatriz - de no ser por eso, hoy sería el primer día en muchos que todos estaríamos bien. - Pero lo de tu mamá no debe ser nada de cuidado - dice Perpetua - han de ser sus desasosiegos que le vienen de vez en cuando . - ¡ Tía ! - le advierte Beatriz. - ¿ Dije algo impropio ? - pregunta Perpetua toda inocente. - No, no se preocupe doña Perpetua. Es natural que estando aquí se hayan dado cuenta de que mi mamá sufre de cambios de ánimo muy frecuentes. - Voy a llamar a Sofía para que te caliente el almuerzo. Ya debe estar frío - dice Felipe y se va a la cocina - ¡ Sofía ! - ¡ En mi vida había visto un hermano más atento y acomedido ! Felipe es un tesoro mijita -dice Perpetua. Ramona le sonríe.
En el cuarto de doña Ramona . - Anoche no dormí, esa tormenta y esos truenos parecerían la ira del diablo. - Pero amanecieron los pastizales bien verdes. La lluvia hace falta señora. - Esta madrugada estaba pensando muchas cosas, Marta . Quizá nunca debí cumplir con la promesa que le hice a Angus. - ¿ Habla de la niña Ramona? - Sí, Marta.¿ Te acuerdas todo lo que hicimos para ocultarla, para que nadie supiera su verdadera identidad? - ¡ Cómo olvidarlo señora ! Se me quedó grabado como si fuera ayer. - Tuvimos que inventar que yo me había quedado embarazada de Alonso, que al morir él, nació su hija a la que nunca conoció. ¿ Y todo para qué ? Para que al final de cuenta se enamorara de un indio. Todo mi sacrificio no sirvió para nada. - No se lamente señora. Si usted no hubiera recogido a la niña, sabrá Dios si hubiera sobrevivido. Usted cumplió con su deber de cristiana. - Y de mujer enamorada. Porque no lo hice por amor a Dios sino por amor a Angus. Para que algo de él se quedara conmigo. - Por eso mismo debía de ser más comprensiva con ella señora. Es una joven recién salida del capullo. - Ah !! - suspira - ¿ En dónde habré dejado la Biblia Marta ? - Creo que la niña se la llevó a su cuarto. - Tráemela. Hoy necesito de la palabra de Dios - Marta sale a buscarla y pasa por la galería en el momento en que Beatriz y Felipe salen a los jardines. - Gracias por haberle insistido a mi tía que nos quedáramos - le dice Beatriz muy feliz. - ¿ Por qué se le ocurrió que quería irse ? - Le preocupa mi padre. Lo bueno fue que la convenciste muy fácilmente - Fernando le toma la mano y se la besa. - Tú me ayudaste al decir que te querías quedar. - Y no mentí. Me gusta estar contigo. - Felipe se le acerca y la besa. Perpetua y Ramona que vienen caminado por la galería los ven. - ¡ Parecen dos tórtolos ! - comenta Perpetua. - Me da gusto por Felipe Beatriz lo va a hacer muy feliz.
Marta entra al cuarto de Ramona, se dirige hacia la mesita en donde está la Biblia y la toma, de su interior cae la carta de Alejandro. Ella regresa, la levanta del piso y la vuelve a meter en la Biblia sin mirar qué es. Alejandro está sentado junto a su padre y la padre Sarriá. No parece muy feliz. - No te esperábamos tan pronto - le dice el padrecito - Tu padre nos dijo que te ibas a quedar un tiempo en la hacienda - Sí, pero el caporal de los Moreno se recuperó antes de lo previsto. Así que decidí regresar a la aldea. - Ese hombre debe estar hecho de buena madera - comenta Pablo - Yo acababa de revisarle las heridas y aún no estaba listo para la brega . - Pues ya lo ve padre. - Lo bueno es que ya estás de regreso y eso es lo importante - le dice le padre Sarriá - ¡ Lástima que no estuviste en la boda de Pepe y Carmen ! - Pablo toma su hacha y dice - El guerrero nuca debe abandonar a su gente. - Ya, padre. ¿ Qué reclama ? Ya llegué - le dice Alejandro molesto - Sólo de cuerpo porque tu corazón se quedó en la hacienda de los blancos, estoy seguro - Alejandro se fastidia. - ¿ Y usted padre Sarriá, qué dice ? ¿ Es tan malo que un yahí siga los dictados de su corazón? - El amor no es malo, sin embargo cuando no se da entre iguales trae desgracias. Tu padre tiene razón. - ¿ Lo ves ? Sólo tú no quieres darte cuenta Alejandro. Tu deber es casarte con una mujer yahí como lo hizo Pepe, lo sabes. - Se contradice padre - le refuta molesto - ¿ Ya se olvidó que usted se enojaba mucho cuando me veía platicando con Manuela ? - Si hubiera sabido lo que iba a suceder habría permitido tu amistad con la hija de esa hechicera. Sería preferible a ver tu interés por una mujer de raza ajena - Alejandro no le contesta pero lo mira algo enojado . - Entiende hijo - le dice el padre Sarriá - Ese amor es temerario . No sólo te enamoraste de una mujer blanca, sino de una mujer rica. Hay un gran abismo entre ustedes. Olvídala. Marta le lleva la Biblia a doña Ramona que está recostada en le sillón de su cuarto. - Gracias Marta. - ¿ Se le ofrece algo más señora ? - Por ahora nada. Quiero meditar un rato. - Con permiso - dice Marta recogiendo sus cosas de limpieza antes de salir . Doña Ramona hojea la Biblia y encuentra la carta e Alejandro. Se incorpora intrigada, lo abre y lee en voz alta. " Ramona : Regresare. Espérame en el arroyo la luna llena de agosto. Alejandro. " Su cara se trasforma en una máscara de rabia Sandra S. Vallejos.
Capítulo Nº 32 ( 17 - 05 - 00 ) Marta le lleva la Biblia que había pedido doña Ramona. Ésta la hojea y encuentra en su interior la carta de Alejandro . Se enfurece - Indio descastado - exclama poniéndose de pie. Vuelve a doblar el papel. Escucha fuera el ruido de un carruaje - ¡ Bendito sea Dios ! Llegaron los Coronado - mira el papel que tiene en sus manos y lo vuelve a guardar en la Biblia. Perpetua está asomada a la puerta de la sala. - Ramoncita, parece que llegaron visitas - le avisa a Ramona - Ha de ser tu prometido. - ¿ Fernando ? - pregunta ella alarmada. - Eso creo. - Ramona. Ya están aquí los Coronado - dice Beatriz que viene corriendo desde el interior de la casa. - Bueno, creo que lo mejor será que me vaya a cambiar - les dice nerviosa. - Pero si así estás bien - le dice Perpetua. - De cualquier forma quisiera darme una retocada. - Te acompaño - le dice Beatriz. Ambas salen . - ¡ Ay, qué niñas ! ¡ Qué niñas ! - queda diciendo Perpetua. Ruy y Fernando ya están en la sala sacudiéndose el polvo de sus trajes. Entra Margarita llevando dos bolsos y tras ella Marcos con un baúl . Los sigue Felipe. - Por favor, Margarita, encárgate de que lleven los equipajes a los cuartos destinado para los señores Coronado - le dice Felipe. - Sí, Felipe. Ese baúl pa' acá Marcos - dice señalando el lugar de donde vinieron. - No, no, no . Ese baúl se que da aquí - dice Fernando - Ahí vienen los regalos - Marcos lo traslada más al centro de la sala . - Ta' güeno pues - dice Margarita y se acerca a tomar las maletas. - Hola Margarita - le dice Fernando dándole la mano - Aquí estamos de nuevo . - No, pues. ¡ Qué requete harto gusto me da ! - le dice sonriente y le da la mano también a Ruy que se sorprende - Órale Marcos, vamos a llevarnos las valijas - le ordena tomando dos de ellas - Ándale. Permiso - y ambos salen. - Te ves muy bien Felipe. En cambio nosotros mira nada más cómo vinimos - le cuenta Fernando - El viaje estuvo muy traqueteado y como si fuera poco nos tocó tormenta anoche. Se nos atascó el carruaje y . . . - mostrándole la ropa - venimos de tierra y lodo . - En cuanto estén sus pertenencias en sus habitaciones podrán cambiarse - les dice Felipe poco amistoso - Mientras, voy a ordenar que les traigan algo e tomar y algunos bocadillos. - ¡ Qué amable Felipe ! - dice Ruy - ¿ Y tu mamá ? - ¿ Y Ramona ? - pregunta Fernando . - Si me lo permiten voy a avisarles a ambas que ya están aquí . Don Ruy toma asiento muy cansado, Felipe se quita el saco. - Me muero de curiosidad por saber el motivo por el cual doña Ramona quiere adelantar la boda - dice Fernando . - ¡ No se te ocurra preguntar nada ! - le advierte su padre - Ya pronto nos enteraremos. Dejemos que ella misma . . . - se ve aparecer a doña Ramona, entra a la sala sonriente. - Ruy. Fernando - saluda a ambos de mano. Ellos se la besan. Ramona en su cuarto en tanto se está arreglando un poco. Margarita le está pasando un algodón con talco por los hombros y espalda. - Fernando está requete guapo - le cuenta entusiasmada - Además es requete educado . Me saludó de mano y toda la cosa . Me dio harta pena. - Margarita, ahorita no me digas nada. Estoy muy nerviosa. - Pues sí. Ya te llegó el otro. Ahora sí te va a costar trabajo escoger. - Eso no me va a costar trabajo. Yo ya elegí. Lo que me preocupa es qué le voy a decir a Fernando. Si le digo la verdad estoy segura que lo va a tomar a mal - Margarita toma la camisa de Ramona y se la pone - Además mi mamá me tiene amenazada. Estoy segura que nos va a estar observando. ¡ Ay, Margarita ! ¿ Qué hago ? - Pos pa' mi que no te queda de otra, más que cerrar la boca y esperar que venga la luna llena. - Golpean a la puerta, es Felipe que la llama. - Espérate tantito Felipe - le dice ella apresurándose en poner la camisa dentro de la pollera y Margarita en prenderle los botones de la espalda . - Ramona, te esperan en la sala. - Ya, pásale - le dice ella, cuando él lo hace, la mira como deslumbrado. - Los Coronado te esperan . - Sí, sí ya voy. - Margarita le pone la pechera. - Te ves muy hermosa - le dice maravillado Felipe. - ¡ Qué ! ¿ A poco te gusta más que Beatriz Echagüe ? - le dice en broma Margarita. - ¡ Ay, Margarita ! - le dice Ramona riéndose . Felipe la mira pero no responde - ¡ Qué ocurrencia ! - Bueno pos, así como Felipe se la pasa floreándote. - A mi Ramona me parece la más hermosa de todas las mujeres - dice él mirándola con ojos brillantes. Ramona le sonríe agradecida. Ruy, Fernando y doña Ramona se encuentran en la sala. Marta entra con una bandeja de bocadillos. - ¡ Bueno, qué viajecito ! - exclama Ruy - Me moría de sed. - Gracias Marta - le dice Fernando - Con permiso - dice ella y se retira. - Gracias - dice doña Ramona - ¡ Qué bueno que hayan decidido venir tan rápido ! Les agradezco que se hayan tomado la molestia de hacerlo con celeridad. - Para mí no es molestia regresar aquí, al contrario - dice Ruy - siempre es un placer verte. - ¡ Gracias Ruy ! ¿ Y Analupe ? Pensé que vendría con ustedes . - Tuve que dejarla a mi pesar. Estaban por llevarme unos papeles muy importantes y no tuve más remedio que pedirle que se quedara. - Supongo que debe tratarse de algo muy serio porque no deja de ser riesgoso dejar sola a una señorita. Sobre todo ahora, que ese pueblo está invadido de americanos. - Nos comentó Marcos, su peón, que aún siguen aquí las Echagüe - dice Fernando cambiando de tema - ¿ Quiere eso decir que habrá doble boda ? - No, no. Por ahora no. Me siento incapaz de perder a Felipe y Ramona al mismo tiempo. - Bueno, eso no ocurriría en el caso de Felipe. Él se quedaría a vivir aquí contigo. Bien dicen que cuando se casa un hijo, se gana una hija. - Todo a su tiempo Ruy - dice ella incómoda - Ya llegará el momento de casar a Felipe - Entra Ramona seguida por Felipe. - ¡ Ramona ! - exclama Fernando con una gran sonrisa. Beatriz está en su cuarto parada frente al espejo. Su tía le pone un chal sobre los hombros. - Tápate bien hijita. El clima está húmedo. No quiero que vayas a recaer. - Pero si yo me siento como nueva tía - le dice sacándoselo - SE ve mejor así, ¿ no crees ? - Sí, mi vida. Pero tu salud no está como para lucir tus encantos. - Gracias a Dios no vino la pesada de Analupe. - Sí, y eso se me hizo raro. Pero aquí , entre nos, mejor para ti pillina. Veo que tu relación con Felipe va viento en popa. Hace ratito Ramoncita y yo vimos que estaban como tortolitos . - ¡ Nos vieron tía ! - se sonroja ella mientras su tía ríe.
En la sala. - Te ves más linda que nunca Ramona. Te eché de menos - le dice Fernando . - Gracias Fernando - le dice formal sentándose. - Ramona también te extrañó. ¿ No es así ? - dice su madre en tono de advertencia. - Sí - confirma Ramona con poco calor. - Sé que vienes fatigado del viaje Ruy, pero si no te importa me gustaría que habláramos de la boda de una vez. - ¡ Cómo tu gustes ! - ¿ Vamos ? - ambos se levantan - Con permiso - y dirigiéndose a su hija - Atiende a nuestro huésped Ramona . - Sí, mamá - asiente ella - ¿ Desea que esté presente madre ? - pregunta Felipe. - No, no hijo, gracias . Creo que Ruy y yo no tendremos ninguna dificultad para ponernos de acuerdo - Ambos salen. Fernando toma el baúl, lo acerca al sillón donde está Ramona . - Ramona, te traje estos regalos - abriendo el baúl - Espero no haber errado en ninguno. - No te hubieras molestado Fernando - éste saca un chal de su interior. Ramona se para y lo toca- Está muy bonito pero demasiado elegante para andar aquí en la hacienda. - Ah, pero es ideal para lucir en la ciudad de Méjico. - ¿ De Méjico ? - pregunta Felipe levantándose preocupado. - Sí. Cuando Ramona y yo nos casemos nos iremos a vivir allí - Ramona lo mira interrogante - Lo medité y creo que es lo mejor . Spurtown no es un pueblo para ella. - Pero estaré muy lejos - dice Ramona mirando a Felipe en busca de ayuda. Fernando le coloca el chal por los hombros. - Depende de quién. Tú y yo vamos a estar juntos. - Tal vez. Deberías reconsiderarlo, Fernando - le dice Felipe - Mi hermana adora el campo, el aire libre. - En ese momento entran Perpetua y Beatriz. - ¡ Pero qué prenda más señorial ! - exclama Perpetua al ver el chal. - Me lo trajo Fernando - dice Ramona sacándoselo. A Fernando no le gusta ese gesto. Ruy le está encendiendo un cigarrillo a doña Ramona. - Supongo que se habrán preguntado la razón por la cual deseo adelantar la boda. - Si te soy franco sí. Pero a decir verdad estoy muy complacido. Como te dije desde un principio, me encanta la idea de emparentar contigo. Dirás que soy un romántico irredente, pero me emociona la idea de que tú y yo vayamos a tener nietos en común. - ¡ Ay, claro ! Ni siquiera se me había ocurrido. - Pero Ramona, no puedo creer que pases por alto algo tan importante. Los hijos de tu hija serán mis nietos , ¿ te das cuenta ? - Dispénsame Ruy, pero es que estoy tan abrumada. - ¿ Han seguido teniendo problemas en la hacienda? - No faltan, pero en fin. Hablábamos de los motivos que tengo para adelantar la boda. - ¿ Tú dirás ? - ¿ Eres supersticioso Ruy ? - En algunas cosas, como todo el mundo . Por ejemplo, se me hace de mal augurio un nacimiento en día de muertos. - Pues, yo tengo una superstición, muy insensata si tu quieres, pero para mí digna de tomarse en cuenta. Los sucesos más funestos que me han acontecido en la vida han ocurrido en octubre. En ese mes murió mi marido, el hombre que más amé y en ese dichoso mes Felipe estuvo a punto de ahogarse en el río, cuando era un mozuelo. Por distracción, no me había percatado que estábamos preparando la boda precisamente para ese mes y por eso quisiera adelantar la fecha.
En la sala. Felipe tiene una fusta nueva en sus manos, Perpetua un chal. - Ah, parece que llegaron los santos reyes - exclama Perpetua muy contenta con el chal - ¡ Todos recibimos un obsequio ! Es usted muy generoso Fernando . - Y por último - sacando una cajita - el regalo que sella nuestro compromiso Ramona - abre la caja, Ramona se asombra ante lo que ve . Beatriz se para a mirar. - ¡ Es una gargantilla antigua ! - exclama con admiración. Fernando se la pasa - ¡ Ay, pues es una joya espléndida ! - exclama Perpetua tomándola y llevándosela a Felipe - ¿ No te parece Felipito ? - Efectivamente - dice éste echándole un vistazo - es una alhaja deslumbrante. - Es española - dice Fernando volviéndola a tomar - le perteneció a mi abuela - dándosela a Ramona . - Te lo agradezco Fernando - dice ella cerrando el estuche - pero no la puedo aceptar- Fernando pierde la sonrisa - sobre todo habiendo sido de tu abuela. Creo que en rigor le corresponde a Analupe. - Por favor, no la rechaces - dice Fernando volviendo a abrir el estuche - yo te la traigo con mucha ilusión . No me desaires. - Mi hermana tiene razón - interviene Felipe - Las herencias son sagradas. En su momento mi madre le entregará sus joyas a Ramona. Esa es la tradición familiar. - Me siento ofendido - dice Fernando cerrando el estuche de golpe y parándose airado. - Acéptala Ramona - le dice Perpetua - Total vas a ser cuñada de Analupe, si algún día se le ofrece se la puedes prestar y así todos quedarán contentos - Ramona parece pensarlo , toma una decisión. - No es por ofenderte ni mucho menos, pero no puedo aceptar esta clase de regalos hasta que se haya realizado la boda.
En tanto Ruy y doña Ramona siguen su conversación. Marta le sirve una copa de licor y se retira. - Ramona, tengo que ser honesto contigo. Nos une una larga amistad y eso me obliga a ser sincero. - Agradezco tu confianza Ruy. ¿ De qué se trata ? - Sin entrar en pormenores, quiero que sepas que estoy atravesando una situación económica muy grave. Tú sabes lo que está pasando.
En la Unión cada vez es más difícil encontrar trabajo honorable para los mejicanos. Yo como abogado he perdido casi toda mi clientela. - ¡ Qué barbaridad Ruy ! Lo siento mucho. - Me he visto obligado a hipotecar mi propia casa. Por esa razón se tuvo que quedar Analupe. Los papeles que estoy aguardando son los de la hipoteca. - Pero según recuerdo tenías otras propiedades. - Así es pero no valen gran cosa. Si te digo todo esto es por lealtad a la amistad que nos une. Si después de saberlo te rehusas al matrimonio de nuestros hijos yo no te lo reprocharía. - Alabo tu nobleza Ruy y eso me convence aún más de que no elegí mal. Si Fernando heredó tus cualidades, Ramona no encontrará mejor marido. Mi oferta sigue en pie - Ruy sonríe aliviado, se levanta y acercándose a ella le besa la mano y le agradece.
En la aldea yahí. Alejandro ha ido a visitar a Carmen. - Todo lo que te dijo Pepe es cierto. Me enamoré de Ramona y pienso regresar por ella. - Pero si ella no es yahí y tú algún día serás el jefe de nuestro pueblo. - Si me aceptan con ella lo seré. - ¿ Y si ellos no quieren ? - Entonces tendré que renunciar a mi legado. Pero jamás renunciaré a Ramona. - Durante todo el tiempo que no estuvieron, aquí Manuela estuvo pensando mucho en ti. No veía la hora en que regresaras. - Tú sabes que entre ella y yo nunca hubo nada. - Sin embargo ella te quiere. - Mis ojos nunca se fijaron en nadie antes de conocer a Ramona. Ella es la única mujer que ha despertado el fuego del amor en mí. Fernando se ha reunido con doña Ramona y su padre. - Tu papá y yo hemos hablado largamente acerca de los problemas económicos que los aquejan. Pero no es obstáculo para seguir con nuestros planes - Fernando lo agradece con un movimiento de cabeza - Ramona recibirá su dote como le corresponde a una Moreno Gonzaga. - Yo le aseguro señora que haré mi mejor esfuerzo para darle a su hija una posición digna. Trabajaré día y noche si es necesario. - De eso estoy segura. Pero siéntense - Ambos lo hacen - ¿ Y sigues con la idea de vivir en la ciudad de Méjico ? - Quizás no te hayan llegado todavía las últimas nuevas - le dice Ruy - Allá acaban de fusilar al emperador Maximiliano. Benito Juárez es ahora el presidente . - ¡ Adónde vamos a parar Dios mío ! - exclama Ramona. - A pesar de eso yo pienso que es al único lugar que podemos ir para empezar una nueva vida. En California los mejicanos somos repudiados. Lástima que la idea no le gusta a Ramona. - Es una niña consentida. Y la culpa la tiene Felipe. La complace en todos sus caprichos, pero de ti depende que se convierta en una esposa abnegada y obediente como debe ser . Por mi parte no tengo ninguna objeción. Respecto a la dote de Ramona. Les entregaré un rebaño de mil ovejas, un lote de joyas y considerando la situación por la que atraviesan entregaré mil pesos acuñados en oro . Si ustedes están de acuerdo. Sólo nos queda fijar la fecha de la boda - Tanto Ruy como Fernando sonríen satisfechos y extienden sus copas en silencioso brindis. Ya ha caído la noche. Fernando está solo con Ramona en la sala - Todo quedó arreglado. Tu mamó la fecha de nuestra boda para el mes de agosto - Ramona apenas reacciona al escucharlo. - ¿ No estás contenta ? - Se me hace muy pronto. En realidad no había prisa. Apenas si nos hemos tratado tú y yo. - Bueno - dice él tomándole una mano - ya casados tendremos el tiempo suficiente para conocernos - Ramona quita su mano y se levanta. - Tengo miedo de que nuestro matrimonio no resulte - camina hasta la ventana - Somos tan diferentes. Se me hace muy difícil conciliar nuestros mundos. - ¿ Lo dices porque te hablé de vivir en Méjico ? - le pregunta acercándose a ella. - Lo digo por muchas cosas Fernando. A lo mejor no soy la mujer que tú te imaginas. - Superas con creces la imaginación de cualquier hombre - le dice tomándola de los brazos - Nunca hubiera soñado con una mujer mejor que tú. - ¿ Dices que la boda será en agosto ? - Ajá . El quince para ser exactos. El día de la Asunción. - ¿ Eso es antes de la luna llena? - No sé. ¿ Por qué lo preguntas ? - Por nada - se da vuelta para mirar por la ventana.
En el cobertizo. El Norteño está durmiendo tirado sobre una esterilla y tapado con una manta. Se abre la puerta y entra doña Ramona. Lo despierta golpeándole los pies con el bastón. - Patrona - dice él levantándose adormilado. - Por fin te encuentro Norteño. - Es que me ganó el sueño, y me vine a echar una siestecita porque me toca hacer la guardia hasta la madrugada . ¿ Para qué soy bueno ? - Te tengo un encargo. Pero me tienes que jurar por nuestra señora de los Ángeles que lo que te voy a decir no lo va a saber nunca nadie. - Se lo juro ama. - Se trata de algo muy serio. Espero que por primera vez no abras el pico. Es una buena oportunidad para demostrarme tu lealtad, porque ya me has fallado Norteño. - Pos póngame a prueba patrona. Estoy presto para enmendar mis faltas. - Es una asunto delicado. Si algo sale de tu boca serás hombre muerto. - Puede confiar en mí , ¡ qué caray ! - El indio Alejandro dejó dicho que iba a volver a la hacienda en la luna llena de agosto. Que iba a esperar a Ramona en el arroyo. - ¡ Ah, qué infeliz ! - Viene a robarme a mi hija - le dice con tono de desesperación. - Pos eso sí que no se va a poder. Faltaba más. ¡ Indio tapuja ese ! - De eso se trata precisamente Norteño ! Quiero que ese indio no llegue jamás. - Usted quiere que, que yo . . . - dice sorprendido. - Sí Norteño, quiero que lo mates si es necesario pero no debe llegar a esta hacienda en agosto. Lo que ese indio quiere es lo peor que podría sucederme. Si a las fieras del monte cuando les quieren robar un cachorro les crecen las garras para impedirlo, qué no haría una madre para evitar que le arrebaten a su hija - el Norteño la mira unos segundo indeciso. - Cuente conmigo patrona. Alejandro nunca va a volver a pisar esta casa- doña Ramona sonríe satisfecha. Ramona y Fernando están en la sala. Ramona está ausente, pasa su mano una y otra vez sobre la llama de una vela. - ¿ Qué pasa Ramona ? - le pregunta preocupado - Te veo desanimada. La noticia de la boda parece que te cayó como balde de agua fría . - No, no es eso Fernando . - ¿ Entonces qué es ? Ir al altar no es como ir al cadalso - y estira la mano para ponerla sobre su brazo pero ella le echa una mirada que hace que lo quite - Verás, tu vida a mi lado no será tan terrible como imaginas. Yo te quiero y haré todo lo que esté a mi alcance para verte sonreír, para hacerte feliz . ¿ No me crees ? - Estoy un poco nerviosa, eso es todo. Lo que pasa es que me siento agobiada con tanta novedad. La premura de la boda me tiene agitada - se levanta y se acerca a la chimenea encendida - Comprende Fernando, mi vida va a cambiar de un día para otro. Yo estoy muy encariñada con mi hermano, con esta hacienda. Este es mi hogar y tú me vas a llevar a un mundo diferente. - Te entiendo muy bien - le dice acercándose a ella - Y si te soy franco yo también tengo algo de miedo. Al igual que tú, mi vida sufrirá un vuelco. Pero la diferencia es que yo estoy muy ilusionado con este cambio - le toma las manos y se acerca mucho - Siempre soñé en formar mi propia familia y soy muy dichosos de haber encontrado la mujer que me honrará siendo la madre de mis hijos - se inclina como para besarla pero ella aparta el rostro. - Fernando , ¿ puedo hablarte con sinceridad ? - Por supuesto que puedes Ramona. Si vamos a ser marido y mujer más vale empezar a confiar el uno en el otro. Al fin de cuentas de eso se trata el matrimonio. - Tienes que saber que yo no estoy enamorada de ti - le dice dura. - Antes de irme me lo dijiste y me entristece mucho pero si me abres un poquito la puerta de tu corazón, yo sabré ganármelo - le toma la mano y se la besa - Estoy seguro - ella no le dice nada - Siento que hay algo más que quieres decirme Ramona - ella duda un momento. - No, nada- le dice finalmente.
En el cobertizo . - Irás al pueblo yahí para que te enteres cuándo sale Alejandro para acá y en algún peñascal del camino lo esperas. - ¿ Y luego ? - Lo convences de que no venga. - Ese indio es terco y soberbio. No creo que lo pueda convencer a las buenas. - ¡ Pues entonces que sea a las malas ! - el Norteño parece preocupado por esa idea - Y si tienes miedo de cumplir con mi encargo me lo dice ya . Tengo mucha gente que podría cumplir mis órdenes . Si te elegí a ti fue porque a pesar de todo te considero un hombre leal y que al igual que yo no ves a esos indios como nuestros iguales. Espero que tengas el coraje suficiente como para resguardar el honor de tus patrones de ese descastado. - Lo haré. No le voy a fallar. Si me nota un poco asustado, pues no es porque yo sea un callón, sino porque es ... siempre da trabajo despachar a un cristiano pa' el otro mundo. - Es solo un indio - En eso tiene razón . Cumpliré con su orden. - Luego te daré las instrucciones precisas y desde luego si haces las cosas como Dios manda, tendrás una justa recompensa - sale dejándolo muy preocupado.
En el pueblo yahí. Alejandro entra a la casa de Carmen llevando un poco de leña. Ella carga con un odre con agua. - El zocote está bien seco. Con eso tendrás para hacer fuego mientras llega Pepe . - ¿ Y si no regresa ? - pregunta ella asustada - ¿ Por qué dices eso ? - Es que se fue solo a ese pueblo de americanos. Tengo miedo que le hagan algo. - No debes temer. Pepe sabe defenderse. Además no hay motivo para ponerse así ¿ Por qué razón habrían de querer hacerle daño ? - Es que la gente de ese pueblo ya no es la misma. A ese lugar han llegado hombres muy desalmado que son capaces de todo. - ¿ Cómo lo sabes ? - Es que cuando ustedes se fueron a la hacienda aquí pasaron cosas . . . - empieza cautelosa. Aparece Manuela en la puerta. - ¿ De qué estás hablando ? - pregunta el intrigado. - De que . . . - empieza a decir ella - ¡ Carmen ! - la detiene Manuela - Venía a avisarte que Yahale ya está mejor. Anoche mi madre logró sacarle los malos espíritus que llevaba dentro - Carmen no le dice nada, parece asustada. Manuela se da vuelta y le echa una mirada apreciativa a Alejandro - Supe que llegaste. Estuve esperando que fueras a verme. - Pensaba hacerlo hoy - le contesta él y mira a Carmen que se ha quedado muy silenciosa. - ¿ Me acompañas por agua al pozo ? . - Claro, vamos. Luego nos vemos Carmen. Pepe llega a Spurtown. Detiene su caballo en el almacén y sacando su pepita de oro entra en el negocio.
En el salón, Billy se encuentra en una partida de cartas con otros. - Increíble - dice uno de ellos - Nos volvió a ganar - Billy se ríe tomando el dinero - Pues yo me rindo, a mí no me queda nada. - Si quieres puedes apostar ese reloj de oro que traes - le dice Billy a uno de los jugadores que se retira. El tipo lo mira y sin decir nada se retira. Billy sigue riendo. Un poca más allá, en una mesa, lo observan el sheriff y sus ayudantes. - Dicen que Billy no se ha levantado de esa mesa desde ayer en la noche - dice Davis - y que no ha perdido una sola mano. Es un hombre con buena estrella. - ¿ Cuál buena estrella ? - dice Merryl - Lo que pasa es que Billy es un gran tramposo. Sabe guardarse los ases bajo la manga. - Deberían desvalijarlo cuando salga de aquí - dice Green mirándolo. - ¿ A Billy ? - se asombra Davis - No sheriff. Es muy rápido. Si eso hombres no han logrado ver dónde se esconde las cartas, es porque tiene manos de mago. Con el revólver es aún más veloz. - Sí, lo sé Davis, pero podrían hacerle una visita a su cuarto de hotel y tomar todos los fajos de dólares que se ha ganado. Son tantos que ni siquiera se los puede meter en los bolsillos - dice rabioso. - Eso no estaría mal - dice Merryl - Sólo es cuestión de vigilar sus movimientos - Se asoma el colorado por la puerta vaivén , los ve y entra agitado. - ¡ Sheriff ! ¡ sheriff ! - ¿ Qué pasa Colorado ? - Oro. Un pepita de este tamaño - dice exagerando un poco - La traía un indio. Lo mandé al banco, en este momento se la deben estar comprando . - Muchachos, tenemos trabajo - dice Green contento - ¿ Recuerdan el truco del caballo robado ? . Doña Ramona está en la capilla rezando. - ¡ Dios mío ! Asísteme en esta encrucijada. Tú sabes que nunca fui en contra de tus leyes. En esta hacienda sólo ha habido muertos por nuestra legítima defensa y ahora, ¡ Oh Dios, no sé qué hacer !. Tengo que eliminar ese indio. Tienes que comprender , lo hago por mi deber de madre. La honra de Ramona y de esta casa está en peligro.
En el cuarto de Ramona. Margarita está admirando el chal que le regaló Fernando . - No cabe duda de que es precioso Margarita. Pero aunque Fernando pusiera una montaña de oro a mis pies podría cambiarlo por Alejandro. - Ah, pues sí. De todas formas el pobre me da harta pena, pues él está haciendo su luchita para conquistarte. - A mí también me da pena y más aún con estos regalos. Por eso le rechacé la gargantilla de brillantes que me trajo. No se me hace honesto tomar esos obsequios a sabiendas que yo no me voy a casar con él . - Oye Ramona, ¿ y si Alejandro no vuelve ? - Claro que lo hará. - No pos, tú estás requete segura pero ya llegando a su ladea quien sabe si sigue en las mismas. Acuérdate que él va a ser el jefe de su tribu y como está requete guapo pos, no le va a faltar una india que lo quiera para esposo. - Alejandro me quiere sólo a mí y va a regresar , de eso no tengo la menor duda - suspira- El que me preocupa es Fernando. Anoche estuve a punto de decirle la verdad. Me siento muy mal de ocultarle mis verdaderos sentimientos. - Ay, no, no, no Ramona. Ya telo dije. No vayas a abrir el pico. Estallaría la pólvora. Fernando no se quedaría con los brazos cruzados . - Sí, por eso me contuve en el último momento. Pero no sé si podré callarme de aquí a la luna llena Margarita. ¿ Qué hago ? - Ay, Dios ! Pues acepta la mosca muerta, no te queda e otro . Alejandro acaba de sacar el balde del pozo que está en el centro del pueblo y llena el odre de Manuela. - Te extrañé mucho - le dice ella sonriendo - Todo el tiempo que estuviste fuera no dejé de pensar en ti. Hiciste mucha falta en la aldea. - le hace una caricia en el pelo, mira su pecho y se da cuenta que no tiene su amuleto - ¿ Y el amuleto que te di ? - Hay algo que tienes que saber. Quiero que lo sepas por mí. No quiero herirte pero tampoco quiero engañarte. - Si me vas a decir algo que me va a doler prefiero que calles - le dice tomando el odre e intentando irse . Alejandro la detiene por el brazo. - Sería indigno para mí guardar las palabras que quiero decirte. Además tarde o temprano lo sabrás . - ¡ No quiero escucharte ! - le dice angustiada. - Tendrás que hacerlo Manuela - obligándola a quedarse. Le quita el odre y lo apoya en el borde del pozo - Tienes que saber que durante la esquila, en la hacienda, me enamoré de una mujer. - Pero que yo sepa, por allá no hay yahís. - No es una yahí. Es una mejicana - Manuela toma rabiosa el odre y se va presurosa. En Spurtown. Pepe viene caminando por la calle contando el dinero que le acaban de dar en el banco. Se le acerca Merryl. - Buen día amigo - lo saluda cordial. - Buen día - lo saluda Pepe algo desconfiado. - Por lo visto a usted le sobra lo que en estos momento a mí me falta: dólares. Le vendo mi caballo. - No gracias. - Primero véalo. Es fino - le dice yendo hacia donde está el caballo. Pepe lo sigue - Es una estampa de raza fina y como estoy en apuros se lo doy a mitad de precio. - ¿ En cuánto lo vende ? - Me basta con 50 dólares. - Pues - mirando el caballo - debo admitir que es barato pero ... - Mire, estoy tan apurado que se lo puedo dejar en 30 dólares. Mírelo bien y dígame si no es una ganga.
En el salón. Billy en la barra acaba de pagar sus gastos. - Hasta luego sheriff - le dice palmeándole el hombro , antes de irse se da vuelta y le dice - Por cierto, su ronda de copas ya está pagada. - Gracias - le dice Green con una sonrisa falsa. - ¡ Maldito fanfarrón ! - exclama Davis entre dientes. - Un día de estoy le voy a quitar los aires de auto suficiencia que tiene ese desgraciado. Nada más que me harte y verá - entra Merryl . - El indio ya cayó sheriff. Le vendí el caballo de Davis por 30 dólares. - y deja los billetes sobre la mesa. - ¿ El mío ? - se indigna Davis . - Cálmate, te lo vamos a recuperar. - Hubieras vendido el tuyo. - Es que el mío es un animal viejo, en cambio el tuyo es mejor bestia. Sólo lo utilicé para tenderle la trampa al indio. - ¿ Y dónde está ? - Fue al almacén. Dijo que iba a comprarle algo a su esposa. - ¿ Entonces qué esperamos sheriff ? No se vaya a llevar mi caballo. - ¡ Qué te calles ! Cálmate. La cosa es dejarlo ir. Luego tú vas a dar la voz de alarma en el pueblo de que te robaron el caballo . - ¿ Y luego ? - Vamos a ir tras de él y lo vamos a colgar. Como se hace en estos casos con los ladrones de caballos. - ¿ Y por qué no de una vez ? - Porque quiero dejarlo llegar a su aldea y ahorcarlo frente a toda su gente para sembrar el terror . - Eso suena mejor - dice Merryl. - Vamos a acabar con ellos poco a poco. Poco a poco. Hasta que esos indios se larguen y nos dejen sus tierras.
En el cuarto de Ramona. Ella se está poniendo los aros - ¿ Margarita ? - Eu - dice todavía admirando el chal - Tú y yo tenemos un asunto pendiente, no creas que se me ha olvidado. - ¿ Cuál tú ? - No finjas demencia. Me dijiste que habías escuchado una conversación entre el padre Salvatierra y mi madre. Una conversación que me incumbe a mí. ¿ De qué se trata ? - No, no pudo decírtelo Ramona - dice ella muy nerviosa. - ¿ Por qué ? - Pos, porque si te lo digo tu amá me mata. - Entonces debe ser algo muy grave. Con más razón debo saberlo . - No, no, no me pidas eso Ramona - tratando de irse pero Ramona la detiene por un brazo - Mira, si me tienes alguna querencia no me obligues a decirte nada. Yo te juro que antes de que te vayas con Alejandro te lo voy a contar. - Guardaré el secreto Margarita, no lo sabrá ni siquiera Felipe. Dímelo, dímelo ahora Margarita. Ella la mira muy asustada. Sandra S. Vallejos
Capítulo Nº 33 ( 18 - 05 - 00 ) Ramona le recuerda a Margarita que le tiene que contar lo que escuchó entre el padre Salvatierra y su madre , ella le dice que no puede pero que hará antes de que se vaya con Alejandro. A Ramona no le conforma esa respuesta y le insiste cada vez más enojada. En Spurtown. Pepe sale muy contento del almacén en donde le ha comprado unos aros de regalo a Carmen. Sube a su caballo y se lleva de la brida el que le acaba de comprar a Merryl. Varios pobladores lo miran partir.
En el cuarto de Ramona. - ¿ Por qué no me lo dices ? - pregunta Ramona ya alterada - ¿ Por qué ?. No puedes jugar así conmigo Margarita . Me lo tienes que decir. Si no lo haces vas a lograr que me enoje muy seriamente contigo. - No, por favor Ramona - le dice entre sollozos - Yo te quiero mucho. No vayas a encabritarte pero es que no te lo puedo decir . Mira, ni siquiera estoy segura de lo que oí. - ¿ Qué oíste ? - le pregunta en un grito. - Pos, pos oí que . . . - golpean a la puerta. - ¿ Quién ? - pregunta Ramona impaciente. - Soy yo niña - dice Marta pasando. - ¡¡¡¡ Amá !!!!!! - grita Margarita desesperada lanzándose a los brazos de su madre llorando. - ¿ Qué pasa mi hija ? - pregunta Marta sorprendida. - Margarita está bien , nana - dice Ramona moviendo la cabeza - No te preocupes. Sólo que amaneció muy triste. - ¿ Por qué Mago ? - No sé amá. De repente me entraron una ganas de llorar - le dice llorando cada vez más. Sale corriendo de la habitación. Marta la mira desconcertada. - ¡ Ay, qué criatura esta ! - exclama su madre - No le haga caso niña . En Spurtown. Doris sale de su habitación y se asoma en la parte alta ( terraza ) del salón protestando. - Bueno, ¿ y ahora por qué tanto escándalo ?. ¿ Qué es lo que pasa ? - Un infeliz piel roja se atrevió a robar el caballo de Davis - le dice Green que está montado en su caballo. - Sí, cuando salí, mi caballo ya no estaba - le cuenta Davis - El Colorado lo vio todo, ¿ no es verdad ? - Sí, sí, sí. Tuvo el descaro de llevárselo . Se fue trotando por allá. - cuenta el Colorado señalando el lugar. Doris pone cara de no creerle mucho. - Seguramente fue a su aldea - acota Davis. - Vámonos por él, hay que agarrar y juzgar a ese cuatrero - grita Green. - ¿ Seguro que no estás mintiendo Colorado ? - pregunta desconfiada Doris. - No, claro que no Doris. Es más, le puedes preguntar a cualquiera. Ese indio salió con los dos caballos. - ¿ Qué esperamos ? Andando. Vamos por él - dice Green partiendo y tras él sale un grupo de hombres. En casa de los Coronado, Polita corre a mirar por la ventana al escuchar el alboroto. - Pa' mí que van a linchar a un cristiano - le dice a Analupe que aparece corriendo y la saca de la ventana - Quítate de la ventana Polita. No te vaya a tocar una bala perdida. Oye, ¿ y Billy iba con ellos ? - ¿ Billy ? - pregunta Polita extrañada - ¿ Cuál Billy ? - El americano apuesto que me corteja. - No, él no iba. - ¡ Menos mal ! - exclama haciéndose la señal de la cruz. - ¿ No me diga que le gusta un gringo matón, señorita ? - pregunta Polita en tono de censura. - ¡ Ay, sí, me gusta ! - reconoce ella - Pero como dices , es un matón. ¡ Lástima !
En el pueblo yahí. Casa de Matea. Yahale duerme tranquila. - Él mismo me lo dijo. Alejandro quiere a otra mujer, una mejicana - dice Manuela a su madre en tono de reproche - que conoció en la hacienda y nunca se va a casar conmigo. De nada sirvió el amuleto que usted me hizo. - ¿ Dices que se enamoró de una mejicana ? - pregunta Matea sorprendida. - Sí, eso me dijo. - ¡ Qué extraño !- dice Matea tomando su cuenco con guijarros y sentándose a mirarlo - Cuando consulté los guijarros vi claramente que le atraía una mujer yahí. - ¡Pues se equivocó ! Alejandro no se enamoró de mí - Matea agrega más agua al cuenco y hace una lectura - El infortunio se cierne sobre este pueblo - dice segura - Antes de la luna llena correrá sangre en esta aldea . Alejandro estará en peligro y nosotros también - revuelve los guijarros. - Dígame mamá ¿ qué va a pasar ? - No lo sé con exactitud. Sólo sé que hombres blancos traerán violencia y muerte a nuestro pueblo. - Si algo le pasa a Alejandro va a ser culpa de esa lechuza blanca que lo embrujó. - A ella los espíritus le deparan una tragedia. - Si en verdad tiene poderes atraiga los malos espíritus y pídales que Alejandro no la vuelva a ver nunca - le pide su hija con rabia.
En la hacienda. - Felicidades madre. Ya veo que sus planes de casar a Ramona va viento en popa - le dice Felipe censor - Efectivamente, inclusive los Coronado quedaron muy satisfechos con la dote. - ¿ Qué fue lo que les ofreció ? - Mil pesos acuñados en oro, que son una fortuna, joyas y un rebaño de mil ovejas. - ¿ Sólo mil ? - se asombra él - Tenemos treinta mil, a Ramona le corresponde la mitad. También me parecen pocos mil pesos en oro comparados con lo que vale esta hacienda. - No le puedo dar más. Tenemos que salvaguardar tu futuro y el de mis nietos. Si a los Coronado les pareció bien no veo por qué seas tú el inconforme. - Porque es injusto . A Ramona le corresponde un 50 % de todo. - La última voluntad de tu padre fue que tú heredaras todo. De echo con lo que le estoy dando estoy faltando a su petición - se enoja ella. - Mi padre debió haber sido un hombre muy testarudo. Ramona también era su hija y ¿no pensó en ella ? - No hables así de quien te engendró. Además la tradición siempre ha sido que el varón primogénito sea el principal heredero. - A usted no le sucedió lo mismo madre. - No, porque yo fui hija única. De haber tenido un hermano no me habría correspondido toda la fortuna de los Gonzaga ni esta hacienda. - Felipe se queda callada ante la evidencia de lo que dice su madre. Felipe ahora está en el cuarto de Ramona protestando con ella acerca de su madre. - Aunque a ti no te importe, no me parece justo. Tienes los mismo derechos que yo. Mi madre debió haber sido más pródiga con tu dote. - No sé por qué te extrañas - le dice Ramona con tono calmo - Ella siempre ha hecho esas diferencias entre nosotros - lo toma de la mano - Afortunadamente lo que no ha logrado es que esas diferencias nos separen. Felipe, a mí no me duele que te quede con todo. - Lo sé, pero lo que está haciendo mi madre no está bien. - No te enojes, no vale la pena. Piensa además que yo no voy a poder disfrutar de esa herencia. Cuando me vaya a la tribu de Alejandro tendré que vivir igual que las mujeres yahís. - Te vuelvo a recordar que si algún día llegas a necesitar algo , cuenta conmigo. En un futuro, cuando esta hacienda sea mía, a compartiré contigo - Golpean a la puerta. - ¿ Quién ? - pregunta Ramona. - Soy yo niña - dice Marta. - Pasa Marta . - El señorito Fernando le manda a decir que va a dar un paseo a caballo, que si quiere ir con él. - No, Marta. Dile que me siento fatigada. - Pero seguramente no tanto como para hacerle un desaire a tu prometido - dice doña Ramona entrando a la habitación - Dile a Fernando que Ramona acepta gustosa su habitación - le indica a Marta. - Ramona no quiere ir, madre - interviene Felipe. - ¡ Basta Felipe ! No estoy como para discusiones - le dice su madre con los dientes apretados - Obedece Marta. - Sí, señora. Con permiso - dice Marta apresurándose a salir.
En la aldea yahí. Alejandro está en casa de Carmen. - No debiste decirle nada acerca de Ramona - le dice Carmen - Como quiera, Manuela es hija de una hechicera. Te puede embrujar - Alejandro se sonríe ante este comentario. - Tú sabes que yo no creo en fuerzas ocultas Sólo creo en la fuerza que cada quien lleva adentro.- y mirándola apenas - Cuando llegó Manuela tu me ibas a decir algo ¿ qué era ? - Ya no me acuerdo - le dice ella agachándose frente al fuego. - Sí, mencionaste que algo sucedió aquí, mientras nos fuimos a la esquila. - Era una tontería, olvídalo - Alejandro se agacha frente a ella y la mira fijamente. - ¿ Segura ? - ella duda pero la vence el temor. - Sí, segura. - Bueno. Entonces voy a preparar mis cosas. Voy de cacería con los demás. - ¿ Se van todos ? - se asusta ella. - Sí. Yo regreso mañana. Seguramente para entonces ya habrá regresado Pepe. - Eso espero - dice ella esperanzada. Alejandro le sonríe y sale.
En la hacienda. Están reunidos en la sala Ruy, Beatriz, Perpetua y Fernando . - ¡ Ay, don Ruy ! ¿ No sabía que fuera tan gracioso - le dice Perpetua riéndose de algo que contó Ruy. - Estoy lista Fernando - dice Ramona entrando en la sala con una sonrisa - ¿ Tú no vienes Beatriz ? - No, gracias - dice ella tosiendo un poco . Parece demacrada - Prefiero quedarme aquí, hoy no me siento del todo bien. - ¿ Qué te pasa Beatricita ? - le pregunta Ruy preocupado - ¿ Estás enferma ? - Estuvo aquejada por una tosesita remolona. Por fortuna ya pasó pero no está por demás cuidarse. ¡ Hoy hace mucho viento ! - le dice Perpetua. - Bueno, entonces nos vemos más tarde - dice Fernando impaciente - ¿ Nos vamos Ramona ? - dándole su brazo para salir. - ¡ Quién fuera joven de nuevo ! - exclama Perpetua mirándolos salir - ¿ No le dan envidia don Ruy ? - No, al contrario Perpetua. Me da mucha satisfacción ver a mi hijo tan entusiasmado. Siempre he querido tener vida para ver a mis nietos y tal parece que pronto voy a ver realizados mis deseos. - ¡ Ay, don Ruy ! a mi abuelear no me hace ninguna gracia. Eso es señal de que uno ya llegó a viejo. - ¡ Tía ! - la reprende su sobrina.
En la aldea yahí. Casa de Alejandro . - Desde niño tú eras muy diestro con la flecha - le dice su padre - Siempre acertabas en el blanco . - Todavía lo recuerda. - ¿ Cómo olvidarlo ? Eras muy joven cuando me diste el orgullo de cazar tu primer venado. - Pues eso haré. Iré a la sierra y le traeré uno con gran cornamenta . - Hijo mío. Ya que vas a la quietud del monte aprovecha para meditar. Ya aleja de tu mente ese mal pensamiento de volver a la hacienda. El lugar de esa joven es allá, con los suyos y el tuyo está aquí - le dice tendiéndole el hacha. Alejandro se levanta y a su pesa toma el hacha. - Usted sabe que no puedo hacer eso padre. Yo le prometí a Ramona que regresaría por ella y lo haré. Se lo he dicho muchas veces. No puedo apagar la fiebre que me consume. - Eres fuerte de cuerpo pero débil de alma. - No padre, un alma débil no podría amar como amo yo. - Ya que las palabras de este viejo necio no pueden convencerte, espero que la distancia sea la que se encargue de menguar tus sentimientos que hay entre ustedes - le coloca la mano en el hombro - Ve por ese venado y que regreses con bien hijo mío. - Alejandro le sonríe antes de salir. Doña Ramona le entregan rollo de papel al Norteño . - Le entregas esto al padre Sarriá y luego como quedamos te regresas al camino de la hacienda y aguardas a Alejandro. Él quedó de estar aquí en la luna llena de agosto. Recuerda que debes impedirlo. - No se preocupe patrona. Ese indio tapuja no va a llegar . - Me gusta tu determinación Norteño. No vayas a flaquear. - ¿ Cuándo quiere que salga? - Ahora mismo y sin que nadie te vea - se dirige a la vitrina de las armas y saca un rifle así como una bolsita con parque - Aquí llevas plomo suficiente como para matar más de una decena de cristianos. No quiero que regreses sin cumplir mi orden. ¿ Entendido ? - Descuide, todo saldrá como usted manda. - Qué la providencia esté contigo - le dice ella. En ese momento entra Felipe. - Con permiso - dice Norteño. - Te estaba buscando Norteño - le dice Felipe acercándose a él - Tengo unos encargos que hacerte . - El Norteño va a cumplir una diligencia que acabo de encomendarle . Puede irte - le ordena. - Nos vemos luego amo - dice Norteño antes de salir. - ¿ Puedo saber de qué se trata ? - Por supuesto que puedes Felipe . En esta hacienda tú eres el amo y señor . Tienes derecho a estar enterado de todo. El Norteño va al pueblo yahí con una petición mía para que le padre Sarriá se encargue de los esponsales de tu hermana. Muerto el padre Salvatierra, él es el único sacerdote que queda en los alrededores. Satisfecho . - Felipe la mira sin decir nada. Margarita está en la cocina a punto de pelar una gallina. Entra el Norteño, quien va a pasar rápido junto a ella que lo detiene. - Pos adónde que no tienes ni tiempo para un taquito de nopales. - Otro día huerca, traigo prisa . - Por eso digo, ¿ adónde vas ? - Aquí cerquita. Ahí nomás a cumplir un encargo de la patrona. - Ta ' güeno y entonces por qué vas armado como para una guerra. - Nomás, pura precaución - le dice y sigue para afuera, se detiene en la puerta, vuelve, le da un beso en la mejilla y sale presuroso. Ella se sorprende, se toca la mejilla besada y sonríe feliz.
Casa de Matea. Manuela está junto a Yahale que sigue durmiendo. - Yahale va a dormir largo tiempo -dice Matea - Le di un bebedizo para que recobre las fuerzas. - ¿ Está segura de que expulsó la semilla del tuerto ? - Tú desconfías de mi. - No mamá. Es que . . . - Siéntate allá - le indica Matea. Manuela obedece - Si en verdad quieres que los espíritus estén de tu lado tienes que confiar en mí. Sólo esa fe puede atraerlos. Si no crees, ellos no pueden hacer nada por ti. Dime una cosa Manuela, ¿ en verdad quieres quitarle el aliento a la mejicana de la hacienda ? - Con toda mi alma. Ese es mi deseo más ferviente. Yo quiero a Alejandro sólo para mí. - Entonces guarda silencio. Invoca conmigo la presencia de los dioses del fuego, del aire, del agua y de la tierra - cierra los ojos y se concentra - Ahora puedo ver claramente - muestran a Ramona y Fernando cabalgando - La veo cabalgando en un caballo de color sangre. Es muy bonita, huele a jazmines y es casta como una virgen. Tras ella va un hombre blanco que persigue su corazón. - se escucha a Fernando gritarle : " Espera Ramona, no corras tanto " mientras intenta alcanzarla - - Haga usted que se muera mamá - dice rabiosa Manuela. Matea saca una serpiente de una cesta y dice . - Que sus pasos ligeros tropiecen contigo y caiga - se ve aparecer una serpiente en el camino - detén para siempre su risa y la música de sus pasos - Rubí se asusta al ver la serpiente, se detiene de golpe tirando a Ramona al suelo, se desmaya por el golpe - Y su cuerpo duerma un sueño profundo y no despierte jamás - en ese momento Yahale despierta y grita No. Matea se sobresalta desconcentrándose. Mira a Manuela y le dice - Se rompió el embrujo. El grito de Yahale dispersó las fuerzas del mal. En tanto Fernando corre al lado de Ramona que no se ha levantado. - Ramona, Ramona - la llama desesperado - Contéstame por favor - la levanta en sus brazos y comienza a caminar llevándola .
En la hacienda doña Ramona tiene otra discusión con Felipe . - No insistas - se levanta enojada y golpeando con su bastón el piso - No le daré más de lo que le ofrecí. La tierra es sagrada y no la dividiré nunca. - Está bien. No volveré a insistir, pero le advierto que cuando todo esto sea mío, aunque no lo lleguen a ver sus ojos, yo le daré a Ramona lo que le corresponde. - ¡ Qué bueno que me dices que no lo verán mis ojos! - le dice ella perturbada. - Perdone madre. Me ofusqué. - Ya no eres el hijo cariñoso que algún día brotó de mis entrañas - le dice con tono cansino - Ahora eres frío y hostil conmigo. Justificas la pasión que ella siente por ese indio infame . - No es por eso. Si estoy de su lado es simplemente porque la comprendo. Ellos se aman. - No veo como puedes confundir el amor con una atracción pasajera. Para mí, está claro que ese hombre es un ladino y sedujo a tu hermana con malas artes. - ¿ No sé de dónde le nace tanto odio contra los indios ? - dice con pesar Felipe , su madre no sabe qué decir - pero yo le seguro que Alejandro no es como usted piensa. Además, me consta que Ramona se resistió a su inclinación por él. Pero el amor fue más fuerte que ella. - Ramona se está labrando su desgracia. Será tan infeliz como lo fue su padre - y se detiene horrorizada al darse cuenta de lo que acaba de decir . - ¿ Qué dice ? - pregunta Felipe asombrado. Ella intenta buscar una respuesta cuando se abre de golpe la puerta y aparece Margarita. - ¡ Señora ! ¡ Felipe ! - les lanza angustiada. - ¿ Qué pasa Margarita ? - se enoja doña Ramona por esa intromisión. - Ramona está herida, se cayó del caballo - dice angustiada. Ellos salen rápidos al escucharla. Fernando acaba de dejar el cuerpo inconsciente de Ramona sobre el sillón de la sala. Tiene sangre en el costado izquierdo de la cabeza. - ¡ Ramona ! ¡ Ramona despierta, por favor ! - le dice desesperado . Llegan doña Ramona y Felipe que se horrorizan al verla . - ¡ Dios Mío ! ¿ Qué te pasó Ramona ? - dice Felipe acercándose al cuerpo y sacando a Fernando de un empujón - ¿ Qué sucedió ? - le pregunta - Ramona monta muy bien. - No pude hacer nada por evitarlo - se justifica él - Algo asustó a Rubí y al reparar la tiró. Se golpeó con una piedra al caer y perdió el conocimiento. - Margarita, que alguien salga de inmediato a buscar al doctor Oviedo y que lo traigan a rastras si es preciso - le ordena doña Ramona . - Yo le pedí que no fuera tan rápido - prosigue Fernando - No me hizo caso. Parecía como poseída. Y espoleó más a Rubí, repentinamente la yegua relinchó y Ramona cayó - se inclina para limpiar la sangre del rostro de Ramona pero Felipe le saca el pañuelo y lo hace él . - Ramona, Ramona - la llama angustiado. Su madre se acerca y lo saca de allí ocupando su lugar. También parece muy afectada por su estado. Ya ha caído la noche.
En la sala esperan Perpetua , Beatriz, Fernando y don Ruy. - ¡ Cómo tardan ! - dice Fernando - Me están devorando los nervios . - Cálmate. No ha pasado tanto tiempo. El doctor Oviedo apenas entró - le dice Beatriz. - ¡ Ay, Ramoncita fue muy imprudente ! Es una muchacha muy impulsiva. ¡ Qué afán de cabalgar como alma que lleva el diablo ! - dice Perpetua. - Ella es muy diestra doña Perpetua . ¿ No me explico qué fue lo que asustó a Rubí ? No había nada en el camino. - Eso no puede ser Fernando. Si como dicen esa yegua está tan echa a Ramona, es imposible que de buenas a primeras haya reparado sin motivo - dice Ruy. - Hace poco Rubí estuvo enferma. Quizás sintió algo y por eso se frenó en seco - dice Beatriz. - Puede ser, porque Rubí se detuvo como si repentinamente le hubiera caído un rayo - rememora Fernando - Yo bajé de inmediato su correa a Ramona y puedo jurarles que no había nada que hubiera espantado al caballo. - ¡ Díos Mío ! - exclama Perpetua - Pobre muchacha. Vamos a rezar por ella. Pidámosle a nuestro señor Jesucristo que la ayude en este trance - saca su rosario y comienza mientras los demás la acompañan.
En el cuarto de Ramona. Ya la han metido en la cama, se queja. El doctor la ausculta. - Su corazón está latiendo regularmente. Eso es una buena señal - les dice a Felipe y doña Ramona que lo observan abrazados y muy angustiados. - ¿ Entonces por qué no vuelve en sí, doctor ? - pregunta Felipe. - El golpe en la cabeza le ocasionó una conmoción severa. - ¿ Y qué podemos hacer doctor ? - pregunta doña Ramona sentándose junto a ella y tomándola de la mano - Esperar y rezar. - Si Ramona muere, no voy a resistir, madre - dice Felipe agachándose junto a ellas. Apoya la frente en las mando unidas de las dos y solloza. Su madre le acaricia el cabello.
En la cocina Margarita está sollozando. Delgadina sentada a la mesa la observa. - ¡ Ay, si Ramona se muere nunca va a saber la verdad ! - le dice a su madre - Le hubiera dicho esta mañana que ella no es hija del general Moreno - Marta se alarma al escucharla - ¡ Cállate la boca Margarita ! - Pos es que me siento re mal . Todavía hoy Ramona me preguntó que qué fue lo que le oí decir al padrecito Salvatierra - solloza aún más - De haber sabido lo que iba a pasar se lo hubiera contado. - ¿ Y pa' qué ? ¿ Qué ganabas con eso ? ¿ A ver ? En su cuarto doña Ramona ha sacado del cofre de Angus todas sus pertenencias . Ella está parada frente al altar. - Si es verdad que existen los milagros Dios mío concédeme la gracia de sanar a Ramona - se arrodilla - Salva a tu hija Angus. Tú que eres su padre intercede por ella. Sus recuerdos la llevan a la noche en que murió Angus. Ella parada frente al espejo mirándose la camisa manchada de sangre de Angus. - ¿ Qué hago con la niña señora ? - le pregunta Marta con la niña en brazos. - Llévatela - le dice sollozando - No la quiero ver. - ¿ Entonces ? - No me preguntes ahora. Tengo que quitarme estas ropas manchadas de sangre. Alonso me está llamando, está a punto de exhalar su último suspiro. - Disculpe señora. Entonces, si usted no dispone de otra cosa quiero quedarme con ella - doña Ramona llora desesperada - Está muy bonita. ¿ No quiere verla ? - ¡ Ya te dije que no! Que duerma en tu casa, en un establo, a mí no me importa - llora mucho más. La escena vuelve al cuarto de doña Ramona nuevamente - Sálvala para que yo pueda reparar mis faltas , señor - pide doña Ramona . El doctor Oviedo está con los demás en la sala. - ¿ Pero qué quiere decir con esperar ? ¿ Esperar cuánto ? - pregunta alterado Fernando. - Uno o dos días. Tres cuando mucho. Si no vuelve entonces lo más probable es que el golpe haya sido funesto y ... - ¡ No puede ser ! - solloza Beatriz. - Haga algo por ella, doctor - se angustia Fernando tomándolo de los brazos. - Hijo - le dice Ruy calmándolo. - Lo más que puedo hacer es quedarme aquí esta noche para estar al pendiente. De verdad joven Coronado, no está en mis manos hacer más - se escucha a Beatriz llorar. - ¿ Puedo verla ?- pregunta ansioso. - Sí - le dice, Fernando se apresura a ir al cuarto. Ramona continúa quejándose. Felipe está arrodillado junto a ella. - Ramona, ¿ me escuchas ? Perdóname por este amor indigno que siento por ti. Dios sabe que he luchado por apagar esta pasión pero no puedo evitarlo. ¡ Te amo Ramona ! No podría soportar perderte. ¡ No me dejes por favor! ¡ Te lo suplico ! - entra Fernando muy lentamente al cuarto. - ¿ Puedo pasar ? - le pregunta cauteloso. Felipe se limpia las lágrimas y se levanta. Fernando se acerca , se arrodilla y toma una mano de Ramona. - Parece un ángel - dice suave. Felipe le saca la mano y la toma él . - Lo es - dándole un beso en la frente. - Te amo. - dice de pronto Ramona. Ambos se sorprenden - Te amo. Te amo. Te amo Alejandro. - Felipe se asombra, Felipe lo mira sin saber qué decir - Te amo. Alejandro . Alejandro. Alejandro . - Está delirando - dice Felipe nervioso poniéndole una mano en la frente mientras Ramona sigue llamando a Alejandro . - ¿ Alejandro es el indio que trabaja aquí ? - pregunta Fernando - Sí. Pero ya se fue a su aldea. Creo que lo mejor será dejarla descansar. Voy a llamar a Marta para que se quede con ella . - Yo puedo quedarme a cuidarla - se ofrece Fernando - Es mejor que Marta lo haga. Ella es su nana y su compañía le hará bien. - Ramona sigue llamando sin cesar a Alejandro - Salgamos, salgamos, salgamos - se apresura Felipe cuando ve que Fernando se quiere acercar para escuchar mejor. Logra sacarlo de allí.
En la aldea yahí. Carmen está poniendo un cordón a un mocasín de Pepe. Entra Manuela a la cabaña, se detiene en la puerta. - Pasa Manuela - la invita Carmen al verla. - ¿ Estás ocupada ? - No, en realidad no. Más bien trataba de entretenerme arreglándole estos mocasines a Pepe ¿ Cómo sigue Yahale ? - Ya despertó. Está mucho más animada. Finalmente el tuerto no engendró ninguna vida en nosotras. - Me alegro por ustedes. - Si en verdad te importara lo que nos pasó no hubieras estado a punto de traicionarnos. - ¿ Qué quiere decir ? - Que si no llego a tiempo le hubieras dicho la verdad a Alejandro - se acerca, le acaricia el pelo, le pasa el dedo por la mejilla de manera amenazadora - Y habrías faltado al juramento que nos hiciste. Prometiste que nunca dirías lo que nos ocurrió a Yahale y a mí. - No era mi intención traicionarlas. Lo que pasa es que estoy muy mortificada por Pepe. Él fue al pueblo de los carapálidas y por guardar el secreto de ustedes no puede prevenirlo del tuerto y su amigo. - Juraste que te callarías - se altera Manuela y le toma el cabello de manera violenta - Y te vas a callar, entiendes. No me obligues a hacerte daño. Si llegas a decir algo tu cara va a quedar marcada por el fuego de estas llamas - acercándole el rostro al fuego. - Déjame - dice Carmen soltándose y poniéndose a distancia. - Ya lo sabes Carmen. Tienes que cumplir tu juramento. Si no te las tendrás que ver conmigo - sale luego de esta última amenaza. Ya es la mañana. Margarita está en la cocina. - ¿ Cómo amaneció Ramona, amá ? - le pregunta al verla aparecer a Marta con una bandeja. - Sigue sin sentido - dice muy triste. - ¡ Ay, Dios ! ¿ y eso qué, es muy malo ? - Se me hace que sí. Ahorita está el doctor con ella. - Margarita llora, toma la escoba y empieza a barrer como atontada. - No te pongas así mi' ja . Ramona se va a aliviar. Es joven, es fuerte y Dios nos va a hacer el favor de dejárnosla. - Por si fuera poco también ando requete apachurrada porque el Norteño se fue. - ¿ Adónde ? - se sorprende Marta. - Pos sabe. No me quiso decir. Y mi apá tampoco sabe nada. - No ha de dilatar. Ha de haber ido por algún encargue de los patrones - intenta consolarla. - Sí, de la señora. Pero llevaba armas y harto parque. Estoy requete preocupada. - Pos, ¿ adónde lo habrás mandado ? - se pregunta Marta intrigada. - No sé. Pero pos, con lo de Ramona, no me animo a preguntarle a Felipe. - No, no, mejor no preguntes. Los patrones no andan pa' dar razones de los peones. La pena ni los dejó dormir. - Pos a la señora ni creo que le preocupe. Ella quería que Ramona se fuera de aquí, pues ya se está yendo. - No seas lengua larga ni mitotera - le dice Marta dándole un golpe - La señora trae los ojos bien hinchados de tanto llorar. Ella quiere mucho a la niña Ramona.
El doctor Oviedo está revisando nuevamente a Ramona. - ¿ Cómo sigue doctor ? - pregunta Felipe desesperado. - Su pulso se regularizó pero continúa inconsciente. - ¡ Díos mío ! - exclama doña Ramona. - Lo que me preocupa es que yo me tengo que ir, tengo otros enfermos que atender. - ¡ No doctor ! Usted no se va de esta casa hasta que Ramona despierte - le pide doña Ramona - Pero . . . - intenta protestar el doctor. - Por favor, doctor. Atienda las súplicas de mi madre. Le recompensaremos toda su estadía. - No es por dinero muchacho. Comprendan que no hay muchos médicos en la región y que sí hay mucha gente que me necesita. - Al menos quédese el día de hoy. No nos deje solos con esta pena tan grande. Por otra parte, si Ramona empeora ninguno de nosotros sabría qué hacer - dice doña Ramona. - Bueno, lo que puedo hacer es ir al sendero del Llanto donde tengo un enfermo muy grave y regresar al atardecer. - Pondremos a su disposición carruaje, cochero y hombres armados- le dice Felipe. - Pero prométanos que estará aquí antes de que caiga la noche - pide doña Ramona. - Está bien señora - concede Oviedo. Doña Ramona mira a su hija con ternura. Margarita está sirviendo el almuerzo. - No, no Margarita. No tengo apetito - dice Fernando cuando ésta le está por servir. - Yo sí quiero - dice Perpetua - Y usted debería almorzar Fernando. Todos tenemos que estar fuertes para soportar lo que venga. - La señora Perpetua tiene razón hijo - dice Ruy. - Yo tampoco quiero Margarita. Gracias - dice Beatriz. - ¡ Válgame Dios !, pero ¡ qué jóvenes estos ! Al ratito vamos a tener más de un enfermo si ustedes se ponen en ese plan - protesta Perpetua y a Margarita que se está por ir - No, sírvele a mi sobrina Margarita. Tienes que comer con o sin ganas - le dice a su sobrina - Estás muy débil todavía. - De acuerdo ti, haré un esfuerzo. Gracias Margarita . - Con permiso - dice Margarita saliendo del comedor. - Y tú que pudiste ver anoche a Ramoncita dime, ¿ cómo la encontraste ? ¿ Qué semblante tenía Fernando? - pregunta Perpetua. - Si yo mismo no hubiera sido testigo del accidente pensaría que estaba dormida. Ramona se ve tan hermosa como siempre. - ¿ Y no abre los ojos ni dice nada ? - pregunta Beatriz. - Sí, cuando entré balbuceó algo - dice reticente. - ¡Esa es una excelente noticia ! - exclama Ruy. - ¿ Qué fue lo que dijo ? - vuelve a preguntar Beatriz. - No logré entenderla, sólo balbuceaba - les dice ocultando la verdad.
En el cuarto de Ramona, su madre está junto a ella mientras Felipe conversa con el doctor cerca de la puerta. - ¿ Por qué no me lo habías dicho Felipe ? - le dice el doctor sorprendido , doña Ramona se acerca - Ese dato es muy importante. Si habló quiere decir que no está totalmente inconsciente y que en algún momento podrá despertar. - ¿ Y qué fue lo que dijo ? -le pregunta doña Ramona a su hijo. Éste duda pero finalmente le dice. - Mencionó el nombre de Alejandro . Doña Ramona pone mala cara al escucharlo. Sandra S. Vallejos
Capítulo Nº 34 ( 19- 05- 00 ) Felipe le cuenta al doctor que Ramona habló en su delirio, éste le dice que es muy importante porque indica que en algún momento puede despertar. Su madre quiere saber qué dijo Ramona y no le gusta nada saber que nombró a Alejandro.
En la aldea yahí. Pepe llega muy contento con su caballo nuevo . Carmen sale a recibirlo con una gran sonrisa, se le acerca y recibe un fuerte abrazo de él. - ¿ Me oíste llegar ? - le pregunta feliz. - Escuché cascos de caballos y como los demás se fueron de cacería no podía ser otro más que tú - él le da un beso. - Mira lo que compré - le dice desatando el caballo - Está bonito y sobre todo se ve joven y fuerte. - Y me costó muy barato. Un americano me lo dio en 30 dólares. - Ay, ¿ y eso es poco ? - Para un caballo así, está regalado. También compré esto - dándole los aros. - Están preciosos Pepe, pero no debiste hacerlo . Te han de haber costado mucho. - Es mi regalo de bodas. Será un recuerdo de nuestro amor - se besan. - Te quiero mucho Pepe - Y yo a ti - le dice acariciándole el pelo. Ella hace lo mismo con su rostro.
En la hacienda. Juan se acerca al carruaje y le da instrucciones al cochero. - Te lo encargo ¿ eh ? Llevar al doctor y regresarlo. Hay que esperarlo. Cuídense - abre la puerta para dejar pasar al docto. Mira partir el carruaje. Se acerca a Felipe- Listo patrón. ¿ Se le ofrece algo más? - No por ahora Juan - dice Felipe que está acompañado por Beatriz - Pero procura andar por aquí cerca por si las dudas - Juan asiente y cuando ya se estaba yendo se detiene como recordando algo. - Dispense la pregunta patrón. Nadie sabe donde anda el Norteño. Los muchachos lo vieron salir ayer pero no le avisó a nadie. - Ah, es que mi madre lo mandó al pueblo yahí con una petición para el padre Sarriá. - ¡ Ah, qué Norteño este ! Pues no nos dijo nada. ¡ Qué sinvergüenza ! Se largó sin decir ahí nos vemos siquiera. - Olvídalo Juan - Está bien amo. Con su permiso - y ahora sí se retira. - Ojalá y la misiva para el padre Sarriá no resulte en balde . - ¿ Por qué ? - se sorprende Beatriz. - Mi madre desea que el padre Sarriá, el que vive en la aldea de los indios, se encargue de oficiar la ceremonia de bodas de Ramona. Ahora con lo del accidente a lo mejor ya no va a ser necesaria su presencia - dice con tono trágico. - Ramona se va a componer Felipe. Quizás se tenga que posponer la boda pero ya verás que se va a restablecer - Felipe le besa las manos. - Eso espero Beatriz, porque si algo le pasa a Ramona te juro que no volveré a sonreír en mi vida. Si mi hermana se muere yo seré el hombre más infeliz sobre la tierra. Aldea yahí. Varios niños están jugando, entra Green seguido del grupo de hombres . Los niños corren a esconderse así como cuanto indio los ve. - Sheriff, aquí está mi caballo - dice Davis desmontando junto a él . - Por fin hemos dado con él. ¿ Estás seguro que es el caballo que te robaron ? - Sí, como que me llamo Davis . - ¿ Qué esperamos para darle su merecido al ladrón ? - dice Thomas - así aprenderán estos indios a respetar la propiedad ajena. - Muchachos, saquen sus armas - ordena Green - Llegó el momento de cumplir con nuestro deber. Vayan por ese indio. - Los hombres se dispersan y empiezan a entrar en las cabañas. Fernando está junto al arroyo arrojando piedras. Margarita aparece con una cesta con ropa. - Hola Margarita - la saluda cordial. - Vengo a lavar . ¿ No te importa ? - No. - A lo mejor quiere estar solo. - No, al contrario. Necesito hablar con alguien y yo creo que tú puedes quitarme algunas dudas. - ¿ Yo ? - se sorprende ella. - Desde la otra vez que vine, me di cuenta que tú y Ramona no se llevan como una ama y una sirvienta sino como algo más. - No pos, eso sí. A mi mamá no le gusta que yo sea tan llevada pero es que pos, siempre he visto a Ramona como si fuera mi hermana. - Mmm. Eso supuse. - ¿ Qué es lo que quieres preguntarme? - ¿ Qué tanto tiene que ver Ramona con el indio yahí ese ? - Margarita se asombra por la pregunta. - ¿ Con cuál ? - Con Alejandro - ella se le queda mirando.
En la aldea. Ya han encontrado a Pepe, se debate entre dos hombres que lo tienen agarrado. - Aquel es el dueño del caballo - dice viendo a Merryl - Usted me lo vendió ¿ recuerda? - Yo a usted nunca lo había visto, amigo - le dice éste acercándose. - ¿ Usted ? - lo reconoce Carmen, se desmaya en brazos de Davis que la tiene agarrada. - Suban al indio al caballo - grita Green dando un disparo al aire - Colóquenle la soga. - ¿ Qué hago con esta india sheriff? - pregunta Davis dejándola caer. - Ahí déjala y ponte a ayudar. - Ya dé la orden sheriff - lo apura Thomas. - Un momento. Un momento - llega gritando el padre Sarriá - No se puede ajusticiar a nadie sin un juicio previo. - ¿ Defiende usted a este indio ladrón ? - pregunta Thomas. - Defiendo a la ley, señor. - Yo represento la ley- dice Green - ¿ Usted quién es ? - Soy el padre Sarriá. Y conozco a Pepe desde niño, desde el día en que lo bauticé. Es un hombre honrado. - Está encubriendo usted a un ladrón de caballos, padre- le dice Green. - Usted es sheriff, no es juez - dice don Pablo apareciendo. - Soy inocente - dice Pepe desde el caballo - Este hombre que está aquí, el tuerto, él me vendió el caballo. Yo de di 30 dólares. - ¿ 30 dólares ? - dice Merryl - Este caballo vale más de 100. - Juro que estoy diciendo la verdad. - Sólo un juez puede dictaminar quién es culpable o inocente - grita Pablo. - ¿ Usted quién es ? - le pregunta Thomas. - Soy Pablo de Asís. Máxima autoridad de este pueblo. - Je, je, je - se le ríe Green - ¿ La máxima autoridad ? No me haga reír. Ustedes ya no viven bajo sus leyes, ahora sirven bajo la ley que representa esta estrella. - No le parece sheriff Green que ya estuvo de oratoria - le dice Thomas. - Sea, hacemos a los que tengamos que ahorcar doc. Aparece Manuela que mira a todos y se detiene aterrorizada ante Merryl, que le hace un saludito burlón. Ella sale corriendo hacia su cabaña. Entra en ella diciendo. - Estoy segura de que es él. Lo recuerdo perfectamente. Es el tuerto . Háganle algo. - Tenemos que vengarnos de ese carapálida - dice Yahale. - Nosotros no podemos hacerle nada - dice Matea - Ellos traen armas de fuego, nuestros hombres no están aquí. - Pero mamá. Usted dijo que ese hombre las pagaría. - ¡ Sí, Matea ! - grita Yahale. - Esa alimaña venenosa recibirá su merecido. Pero no seremos nosotras las que ejecutaremos el castigo. - Pues, si usted no quiere vengar nuestra honra lo haremos nosotras. Voy a salir y voy a gritar frente a todos que ese desalmado nos atacó a Yahale y a mí. - Lo único que ganarías es que toda la tribu se enterara y eso es precisamente lo que no queremos- le dice Matea - Deja al destino correr que la justicia caerá con todas sus fuerzas sobre las entrañas de ese infeliz. Margarita está intentando dar una explicación a Fernando . - Así como Felipe y Ramona son como hermanos pa' mí, aunque yo sea la hija del caporal, pos, así Alejandro , que aunque sea un indio, pos es bien amigo de Felipe y de Ramona desde chiquillos. Todos jugábamos juntos y eso. - Eso me han dicho. - Entonces, ¿ por qué andas de desconfiado y me preguntas a mí ? - se enoja ella. - Quizás no debí, pero me atormentan las dudas. Sé que no es correcto que lo comente pero alguna vez vi que Alejandro se abrazaba con Ramona. - No, no pos, has de haber visto mal. - No Margarita. Vi muy bien. Además anoche, en su inconciencia Ramona lo llamaba Dijo que lo amaba. - No, pos. Yo no sé nada - dice levantando la canasta - ¿ Sabes qué ?, la mera verdad a mí no me cuadra que andes preguntando. Total si no confías en Ramona no te cases y ya - y se va enojada. - ¡Margarita! ¡Margarita !- la llama él inútilmente. Ya le han puesto la cuerda alrededor del cuello a Pepe. - La ley a veces es cruel pero hay que cumplirla - dice Green. - Dé la orden sheriff - pide Tomas nuevamente. - ¿ No cree que primero el indio debe decirnos dónde encontró la pepita de oro, sheriff ? Pablo y Pepe se miran preocupados al escucharlo. El Norteño está arrodillado frente a la tumba del padre Salvatierra. - Usted era un santo padre Salvatierra. Estoy seguro que está cerquita de Dios. Con los mismísimos ángeles. ¿ Me puede escuchar hasta allá ? ¿ No sea malo ? Dígale al señor que después de lo que voy a hacer no me mande un castigo muy grande. Que se lo mande a la patrona, pos total ella es la que me mandó a matar a Alejandro y yo, pos, lo tengo que obedecer pues sino me quedo sin casa, sin sustento y sin mi Margarita, que es lo que más quiero - se hace la señal de la cruz .
En la aldea yahí. - Sheriff, sheriff. No manche su alma con este asesinato - le dice el padre - Le repito que Pepe es un hombre honrado. - Carmen logra soltarse del hombre que la tiene agarrada y corre al lado de Pepe. - Dinos dónde encontraste la pepita de oro y te salvas- le dice Green. - Díselos Pepe - le pide Carmen - Diles que te la regaló el amo Felipe , allá en la hacienda. - Ja, ja, ja, ja - se les ríe Green -
En la hacienda. - Es la verdad - dice Pablo - Dejen libre a Pepe. - No digas mentiras - dice Green - No hay un tonto a cien millas a la redonda que regale una pepita de oro - levanta la mano - Acabemos con esto de una vez. - Apartan a una llorosa Carmen de al lado de Pepe - Davis - le indica Green bajando el brazo. Éste golpea la grupa del caballo en donde está Pepe, el cual sale al galope. Carmen grita enloquecida , el padre se santigua . Aparece Alejandro sobre los techos de las cabañas. La escena es terrible. Pepe ha sido colgado. Carmen yace desmayada entre Pablo y el padre que la sostienen. Merryl se atraviesa y en ese momento Alejandro apunta y lanza su flecha que va a clavarse en pleno corazón del tuerto, que cae muerto . Pablo y el padre miran hacia arriba. Green reacciona disparando hacia él, que se apresura a saltar del techo y desaparecer. - Vayan tras él - ordena furioso. Varios hombres , incluso Davis salen tras Alejandro. Matea se acerca seguida de Yahale y Manuela al cuerpo del tuerto. - Sabía que tu destino era venir a morir aquí - le dice - Yahale y mi hija ya están vengadas.
En el cuarto de Ramona. Su madre está mojando un paño con agua que le pasa por la frente a Ramona. - Madre - dice ella sin abrir los ojos. - Aquí estoy Ramona - dice la doña sentándose junto a ella y tomando su mano. - Madre . . . Superiora. Hermana - vuelve a decir. Doña Ramona pone cara de desilusión - Déjeme salir de aquí. No quiero estar en este lugar. - ¿ Está hablando del convento, verdad ? - dice Marta. - Sí - dice doña Ramona - Madre, por favor. Quiero regresar a mi casa, con mi hermano, con mi mamá - sigue diciendo con voz muy baja. - Nunca quise lastimarte Ramona - le dice su madre - Si tu supieras por qué te envíe lejos tal vez entenderías. Yo tengo la culpa de todo - muy angustiada - No señora, lo que le pasó a la niña fue un accidente. - Dios me está castigando por todos mis pecados. Ahora me arrepiento de tantas cosas, Marta - dice sollozando. - No llore señora. La niña se va a poner bien. Con el favor de la divina providencia. - Fui una mala madre. Recuerdas que cuando Ramona llegó a esta casa te pedí que la llevaras a dormir a una establo - y sigue sollozando. - Pero yo ni caso le hice. Me llevé la niña a mi pobre casa. Nunca le faltó calor ni cariño. Juan Canito y yo la queríamos harto. - Eso no quita que yo haya sido tan dura como una roca - mira a Ramona, se sienta junto a ella - Pobrecita, fuiste una víctima de mis errores y de los de tu padre - le acaricia el cabello.
En la aldea yahí en tanto el padre, Yahale y Manuela están intentando calmar a Carmen. - Callen esa india o no respondo - grita Green disparando al aire . - Llévatela, llévatela Manuela - ordena el padre - Llévatela. Cálmate hija - con gran esfuerzo Yahale y Manuela se la llevan . - Malditos asesinos - les dice Matea - Algún día pagarán esta infamia. Los maldigo con todas mis fuerzas y les auguro que sus hijos no llegarán a ver la luz del sol. - ¡ Cállate !. Cállate o te mato - le ordena Green - Vete, vete - le dice el padre - ¡ Vete Mates, por Dios ! Vete - ella antes de hacerlo escupe frente a Green. - A ti, a ti desgraciado te hago responsable de este crimen - le dice Green a Pablo. - Ustedes ahorcaron a este joven injustamente. No se extrañe que los yahís se hayan defendido. Si le lanzaron una flecha a este hombre fue en legítima defensa - les dice el padre. - Eso no le toca decidirlo a usted - le dice Thomas. - A usted tampoco - le retruca el padre - Usted no es un juez. - Mejor guarde silencio - le dice Green - no me obligue a arrestarlo padre. - El hombre que mató a Merryl se escapó sheriff - dice Davis regresando - Se internó en la sierra. Dejé a varios para que los persiguieran. - Ya lo agarraremos Davis. Levanta a Merryl y vámonos. - Te voy a extrañar tonto - le dice Davis a su amigo agachándose junto a su cuerpo . Rompe la flecha - Mataré con mis propias manso al indio que te mandó al otro mundo. Te lo prometo aunque sea lo último que haga en esta vida - le cierra el único ojo y se levanta enojado - Hay que darles una lección a estos miserables, sheriff . - Davis tiene razón sheriff - interviene Thomas - Uno de nuestros hombres, un ciudadano americano acaba de ser asesinado . - Davis y otro hombre cargan el cuerpo de Merryl. - ¿ Cómo dijiste que te llamas ? - pregunta Green a Pablo. - Pablo de Asís - contesta éste hostil. - Él es el jefe de la tribu -acota Thomas - deberíamos llevárnoslo . - Davis - ordena Green - arréstalo - Pablo se sorprende , el padre intenta detenerlos - Tal vez la oveja caiga preso de los lobos -dice Pablo mientras le atan las manos - pero también los lobos son mortales. - Deje de decir idioteces - lo corta Green - Queda detenido hasta que se entregue el asesino de este hombre . - Algún día se enfrentarán a la justicia divina, asesinos - les dice el padre. - Yo no tengo miedo a nada, padre. Ni a Dios ni al mismísimo demonio. Así que andando viejo, nos queda mucho camino por delante - les grita a todos - A Spurtown.
En la cabaña de Matea están intentando calmar a Carmen que llora desconsolada. - Ya había anunciado que iba a caer la desgracia al pueblo yahí - dice Matea - se lo dije a Manuela. Vi correr sangre por nuestra aldea. - ¿ Por qué tenía que sucederle eso ? - llora Carmen - No le había hecho daño a nadie. - El infortunio no distingue persona. Ya ves, Manuela y Yahale tampoco le habían hecho daño a nadie y fueron vejadas. Desde la ventana de la cabaña Yahale observa como los americanos se van llevando el cuerpo de Merryl atravesado sobre su caballo y a don Pablo atado por las manos caminando . - Parece que los carapálidas se están llevando a don Pablo - les avisa . - ¿ Y Alejandro ? - pregunta Manuela corriendo hacia la ventana - ¿ Qué va a pasar con Alejandro ? - Si lo encuentran - dice Yahale - también lo van a matar . - Alejandro tiene dos camino- dice Matea - uno lo llevará a su perdición, el otro a su salvación. Espero que sepa escoger el mejor. - Carmen sigue llorando desesperada.
En el cuarto de Ramona. Marta y la doña siguen hablando . - Ya no se lamente por lo que pasó - la consuela Marta - Usted estaba trastornada esa noche y no es pa' menos. Esa noche perdió al irlandés y al general Moreno, que en paz descanse. - Durante mucho tiempo yo la rechacé, pero gracias a ti Marta un día . . . Vuelven los recuerdos . . . Muestran a Marta con una hermosa niña en sus brazos. Doña Ramona está recostada en su cama. - Te digo que no quiero verla - le dice incorporándose al verla acercarse con la niña. - Está requete chula y es muy graciosa - la pone sobre la cama. Doña Ramona la mira de reojo. - ¿ Dónde duerme ? - ahora sin mirarla. - Conmigo y con Juan Canito por, donde más - y le hace cariñitos . - ¿ Y mi hijo ? -
En el patio jugando con los peones. - Ve a buscarlo. - Se la dejo un momentito, eh. No dilato - le dice antes de irse. Doña Ramona la mira un momento, se levanta y dando la vuelta a la cama se acerca a la niña. La levanta en sus brazos. - Que se me hace que tienes hambre - le habla cariñosa - Te pareces mucho a tu papá, tienes la misma mirada que él. Ya Ramona, no llores Ramona. No llores - le dice mientras Marta que acaba de volver pone cara de alegría al escucharla. Doña Ramona se sobresalta al verla y se hace la dura nuevamente. - Juan se llevó al niño Felipe hasta el arroyo. No ha de dilatar. - Tienes razón, la hija de Angus es preciosa - dice ella muy tiesa devolviéndosela - Se parece a él . - No quiere que se la de je aunque sea un ratito. - No, ella no es mi hija. Es de esa india, de Tehua. Vuelven al rostro dormido de Ramona. - Pero al final la niña se ganó su cariño - le dice Marta - Desde ese día se quedó a dormir en la casa grande. - Así es Marta y para qué negarlo. Me encariñé con ella. - Lástima que luego la mandó al convento. - Es que en mí siempre ha luchado el amor y el odio por Ramona - acercándose a la cama y mirándola - Cuando miro sus ojos no puedo evitar recordar a Angus y entonces nacen en mí sentimientos de ternura. Me dan deseos de abrazarla, de quererla. Pero a veces me recuerda a su madre. A esa india que se fue con Angus - con rencor - entonces en mi alma se congela todo el amor y siento deseos de no volverla a ver nunca - Ramona vuelve a quejarse. - Como que quiere volver - dice Marta. - ¡ Ramona ! -dice su madre con ternura sentándose junto a ella - Mi cielo y mi infierno - sollozando . Matea, Yahale y el padre Sarriá están junto al cuerpo de Pepe. - Estuvo bien que dejaras a Carmen con Manuela, es mejor que no vea el cadáver de su esposo -le dice el padre a Yahale. - Cuando lleguen nuestros hombres mandaremos por Pablo de Asís - dice Matea - Él es nuestro jefe y tememos el deber de rescatarlo. - Me preocupa Alejandro. Sólo Dios sabe si logró escapar de esos malvados. - Alejandro conoce palmo a palmo la sierra, padre. Encontrará alguna cueva, será muy difícil que den con él - le dice Yahale. - Sí, Dios quiera. Porque es importante que regrese y que se entere de lo que le ocurrió a su padre. - Su Dios está con los blancos - le dice Matea - Yo voy a conjurar a nuestros espíritus, a los de nuestros ancestros yahís para que ayuden a Alejandro. Estoy orgullosa de él, con su flecha certera detuvo para siempre el corazón del tuerto. - Haz lo que quieras Matea. Yo voy a darle a Pepe una sepultura de acuerdo a nuestra religión. Él era creyente de la fe cristiana. Ambos comienzan a darle las últimas bendiciones. El padre reza el padrenuestro y Matea, en su idioma conjura los espíritus.
En la sala de la hacienda todos se encuentran a la espera de noticias .Perpetua está rezando. Entra doña Ramona. Felipe se le acerca presuroso. - Sigue delirando pero no ha recuperado la conciencia - le dice ella. Felipe la abraza. - El doctor Oviedo estará aquí antes del anochecer - le dice él. Ella asiente. - Quizás sería riesgoso pero siento que no deberíamos quedarnos de brazos cruzados - dice Ruy - Me pregunto si no será conveniente llevar a Ramona a Sacramento . Allá podrá recibir mejor atención - doña Ramona lo mira pero no dice nada, se sienta pensativa. - No sé, no me atrevería a tomar esa decisión sin consultar al doctor Oviedo. - Quizás don Ruy tenga razón, no deberíamos quedarnos de brazos cruzados - dice Felipe . - Cálmate Felipe - le pide Beatriz. - Se me ocurre algo - dice Perpetua - no sé si sea una imprudencia pero pensaba en el indio Alejandro. Él tiene conocimiento de remedios tan buenos o mejores que los de Oviedo. - Sí es una imprudencia Perpetua - dice doña Ramona rabiosa - No quiero volver a ver a ese indio en esta casa. - ¿ Por qué ? - pregunta Fernando - ¿ Hizo algo malo ? - Sí, Fernando. Intentó robarse algo muy valioso de esta hacienda. - Yo sé que es un ladrón - dice Perpetua - y que no merece pisar de nuevo esta casa pero en estos momentos lo más importante es la vida de tu hija, ¿ o no ? - No insistas Perpetua - dice doña Ramona levantándose de su asiento - Jamás permitiré que ese indio toque a Ramona . Todos la miran sorprendidos.
En la iglesia del pueblo yahí están reunidos varios indios con el padre Sarriá. - Nuestro deber es formar un grupo para ir al pueblo de los carapálidas y rescatar a don Pablo - dice Antonio . - Todos los hombres están dispuestos a morir si es necesario con tal de vengar la muerte de Pepe -dice otro de ellos. - Hijos míos, yo comprendo su indignación. Si no portara este hábito yo mismo les ayudaría sin embargo nuestra religión nos ordena no responder mal con mal. - No padre, no vamos a poner la otra mejilla como usted nos ha enseñado - dice Sebastián - Hagamos un plan y salgamos esta noche a Spurtown. - Se los prohibo terminantemente. Los americanos tienen armas de fuego, ustedes apenas tienen algunas escopetas. Los exterminarían a todos, sus mujeres quedarían desamparadas y la tribu yahí desaparecería para siempre. - En parte el padre tiene razón - dice Antonio - Será mejor esperar a Alejandro y que él decida. No estando don Pablo él es nuestro jefe - No podemos esperarlo. Puede ser que los carapálidas también lo hayan agarrado. Si no vamos todos por lo menos que vaya uno de nosotros al pueblo a averiguar. - Iré yo - se ofrece Sebastián , y sale inmediatamente.
En la comisaría de Spurtown. Green se está limpiando las uñas de los pies con su cuchillo. - Tendremos a este indio encerrado hasta que se entregue el asesino de Merryl - dice señalando el lugar donde está encerrado Pablo. - Yo opino que lo matemos ahora mismo - dice Davis. - Acabemos de una buena vez con él - lo apoya Thomas. - Calma, doc. Calma. Va usted muy aprisa. Acuérdese que este viejo es el jefe de esos miserables pieles rojas y podríamos provocar una matanza en pleno Spurtown - dice Green sensatamente. - Al que me muero por tener enfrente es al maldito que asesinó a Merryl -dice Davis. - ¿ Y alguien sabe cómo se llama ? - pregunta Thomas. - Un mocoso de la aldea india me lo dijo - les cuenta Davis - Se llama Alejandro y es hijo del viejo que tenemos aquí guardado. - Entonces el viejo nos va a servir de carnada. Estoy seguro que su hijo lo va a venir a buscar y los vamos a exterminar de uno en uno sin provocar escándalos que nos traigan problemas con las autoridades de Sacramento. - Sólo le pido un favor sheriff. Quiero matar personalmente a ese indio. Usted sabe, Merryl era como un hermano para mí. No viviré tranquilo hasta ver muerto al dichoso Alejandro - clavando su cuchillo en la mesa de la rabia. - Mejor vámonos a dormir. Ya está a punto de amanecer - dice Green . Pablo que está encerrado en la celda ha escuchado toda esta conversación. En su rostro se ven las huellas de algún castigo y parece muy fatigado, debido a la caminata a la que fue forzado. Ya es de mañana. Doña Ramona se ha quedado dormida en la silla junto a la cama de Ramona. Se mueve intranquila, parece soñar, habla . . . - No te la lleves Angus - dice angustiada - No, no. ¡ Ramona - exclama despertándose. Se levanta, se acerca a ella y le toca el rostro - ¡ Dios Mío ! ¡ Dios Mío ! Quítame este temor que no me deja . Dame la paz. Permite que recobre mi tranquilidad. Regrésale la salud a Ramona - dice acariciando su mano. Entra Felipe - ¿ Cómo sigue mi hermana ? - Pasó la noche muy tranquila pero yo empiezo a desesperarme. ¿ Dónde está el doctor Oviedo ? - Lo acabo de despertar. No tarda en venir - y se arrodilla junto a la cama de Ramona - Hubiera sido mejor que se fugara con Alejandro. Al menos no estaría así. - Escúchame Felipe, no vuelvas a repetir eso en mi presencia - le dice con rabia contenida - Dios sabe lo que estoy padeciendo por ver a Ramona en este estado pero estaría mil veces peor si se hubiera ido con ese indio. Antes la prefiero muerta. - Eso es lo que usted siente. En cambio yo daría cualquier cosa por saber que está bien. Aunque mis ojos no la volvieran a ver - Ramona se queja. - Voy a asearme un poco. No tardo. Quiero estar aquí cuando Oviedo venga a revisar a Ramona - se retira. Felipe besa la mano de su hermana, por sus mejillas corren lágrimas de impotencia. - ¡ Dios mío ! Toma mi vida a cambio de la de ella. Mándame la muerte de la forma más espantosa que quieras. Pero a ella, a ella dale la oportunidad de vivir. No permita que este capullo que apenas se abre no llegue a florecer. Te ruego encarecidamente que me tomes a mí pero a ella - Ramona comienza a murmura Felipe - ¿ Ramona ? ¿ Ramona ? - la llama esperanzado - Sí, Ramona soy yo, Felipe - ella abre apenas los ojos y sigue pronunciando su nombre - ¿ Puedes oírme ? ¿ Puedes verme ? - Sí - dice con apenas un hilo de voz - No podría confundir tu dulzura con la de nadie más. - ¡ Gracias señor, gracias ! - exclama él besándole las manos- ¡ Doctor ! ¡ Madre ! Ramona volvió en sí, me ha reconocido - sigue besándole las manos. Un grupo de gente se ha reunido frente a la comisaría. Reclaman justicia y venganza y lanzan palabras contra los indios. Dentro Pablo los escucha, en su rostro se notan aún más las lastimaduras. Dice muy calmo, con tono cansino : " Ha llegado mi hora "
En el cuarto de Ramona . Ésta está sentada en el borde de la cama, el doctor Oviedo le prueba los reflejos y moviendo un dedo frente a sus ojos le pregunta cuánto alcanza a ver. Luego le hace levantar un brazo por vez. - Perfecto. Aparentemente no hay lesión interna. De todas maneras y dado que estuvo tanto tiempo inconsciente deberá guardar reposo unos días. Por lo pronto mucho descaso y una alimentación muy sencilla - Gracias doctor - le dice doña Ramona, se acerca a su hija y le dice tiernamente - Todos estábamos muy mortificados por ti. - ¿ Cuánto tiempo estuve inconsciente ? - Dos días - le dice Felipe arrodillándose a sus pies - Pero se nos hicieron una eternidad. - Fue maravilloso despertar y ver tu rostro - le dice ella acariciándoselo con dulzura . A su madre le choca un poco el gesto. - Y para mí lo más agradable, escuchar mi nombre de tus labios - doña Ramona tose incómoda. - Voy a atender al doctor Oviedo. No canses a Ramona, Felipe. Ya oíste que necesita descansar . Cuando su madre sale Felipe aprovecha para abrazarla muy, muy fuerte.
Dentro de la comisaría se encuentran Green, Davis y Douglas, escuchando el griterío. - Tendré que calamar a la muchedumbre o van a linchar al viejo piel roja - dice Green. - Está loco, mejor entrégueselo - dice Davis. - Cálmate Davis - le advierte Douglas - El sheriff tiene la obligación de defender al preso de la chusma enardecida. - Si es por mí, se los entregaba - dice Green - Aborrezco a toda esa caterva de salvajes pero tengo que cuidar mi reputación. - Pues si usted no se atreve , yo les voy a echar al viejo para que los hagan jirones - dice Davis abriendo un cajón - Sí, que bien merecido se lo tiene - toma las llaves de la celda y se dirige hacia allí. Green le apunta. - Aquí mando yo, estúpido. - Esos infelices mataron a Merryl. Ya se le olvidó. Usted ni nadie me va a detener - y saca su revolver y le apunta - Así que quítese de mi camino o lo mato - Green le sonríe divertido. - Dispara - lo provoca - Atrévete a disparar - Davis lo mira un momento y baja el arma. Green se la quita - Pulga deleznable - le dice dándole un empujón hacia las celdas.
En el comedor de la hacienda. Todos están almorzando. - Uhhh ! La tortilla está buenísima - alaba doña perpetua saboreándose - ¿ Por qué tan serio Fernandito ? ¿ No está contento de que Ramona haya recobrado el conocimiento ? - ¡ Claro que sí ! Lo que pasa es que aún no me repongo de la impresión de lo del accidente . - ¿ Y qué va a pasar con la boda ? - pregunta Beatriz. - Ya nos dirá doña Ramona - dice Ruy - ahora está con el doctor. Nos atendremos a la decisión que ella tome. - Terminando de almorzar deberíamos ir a la capilla a dar gracias - dice Perpetua - Realmente no sé a qué santos se encomendó doña Ramona pero el favor de cualquier forma se lo debemos a Dios Nuestro Señor . - Muy bien pensado Perpetua - dice Ruy . Siguen comiendo.
En la aldea yahí. Manuela tiene en sus manos el cuenco con los guijarros de su madre, le agrega agua e intenta leer en ellos. Entra Yahale y ella se sobresalta. - ¡ Ay, me asustaste !Pensé que era mi mamá. A ella no le gusta que toque estos guijarros. - Pues si tu mamá lo dice no deberías de hacerlo. - No estoy segura - dice mirando los guijarros - pero creo que dicen que otro yahí va a morir - Yahale le quita el cuenco de las manos. - Mejor, déjalos - le dice . - ¿ Cómo sigue Carmen ? - Mal. Lo bueno es que Matea le dio un bebedizo y se quedó dormida. ¡ Ay, pobrecita ! Está sufriendo mucho. Acababa de casarse con Pepe y tenía mucha ilusión de vivir con él. - Si, mi mamá ya me había dicho que sobre la cabeza de Carmen revoloteaban loe pájaros de la noche. Entra Alejandro a la carrera. - ¡ Alejandro ! - exclama Manuela. - ¿ Qué haces aquí ? Los carapálidas te andan buscando - le dice Yahale. - ¿ Qué ha sucedido ? - pregunta acercándose a ella - - Esos malvados después de colgar a Pepe se llevaron a don Pablo de Asís a rastras - le cuenta Yahale. - ¿ A mi padre ? - tomándola de los brazos - ¿ Qué estás diciendo ? ¿ Qué dices ? - se altera mucho. - Sí, Alejandro. Tienes que esconderte para salvar tu vida - le dice Manuela. - Eso no lo haré nunca. Voy a rescatar a mi padre - Manuela lo detiene - No voy a permitir que le hagan daño . Voy a salvarlo. Aunque me cueste la vida - dice con mucha determinación. Sandra S. Vallejos.
Capítulo Nº 35 ( 22 - 05 - 00 ) Alejandro se entera que su padre ha sido aprendido por los americanos. Manuela le dice que se esconda para salvar su vida, pero él le asegura que nunca va a hacer eso que lo va ir a rescatar aunque le cueste la vida. - No vayas a ese pueblo de malditos. Te van a matar - le dice Manuela abrazándose a él. - Sí, Alejandro. No vayas. Te digo que te andan buscando - insiste Yahale - Además Sebastián ya salió para allá. Van a rescatar a don Pablo de Asís. - No - dice él separando de sí a Manuela - Soy su hijo y como tal tengo un deber. Soy sangre de su sangre. No lo puedo dejar solo. Liberaré a Pablo de Asís cueste lo que cueste. - Esos criminales ya mataron a Pepe - dice Manuela deteniendo con esas palabras su marcha - Si vas a ese pueblo alguno de ustedes no va a regresar vivo. Lo dicen los guijarros. - Lo siento, ya dije que iré. Nadie podrá disuadirme - dice tajante antes de irse. Manuela intenta corres detrás de él. - Déjalo - dice Yahale deteniéndola - Tiene que cumplir con su deber. Frente a la comisaría la gente de Spurtown continúa reclamando justicia. Dentro Douglas observa por la ventana preocupado esta escena. - Tuve que encerrar a Davis en una celda. Está fuera de sí - dice Green regresando desde las celdas. - Sheriff, sáqueme de aquí. Necesito vengar a Merryl - grita Davis desde el interior - ¡ Sheriff ! - Nunca me imaginé que estaría defendiendo a un desdichado piel roja -dice Green observando a la multitud enardecida. Toma su escopeta y sale a enfrentarlos. - Se le va a hacer el juicio al asesino. El hombre que tenemos preso no es el culpable. - No importa, no importa - dice el Colorado interviniendo - Sabemos que ese hombre es el padre del criminal. Hay que ahorcarlo, hay que ahorcarlo. - el resto de la gente grita en apoyo a la idea . Green dispara al aire, todos se callan y lo miran asombrados. - El que quiera pasar sobre la ley va a tener que pasar por encima de mí y quizás puedan hacerlo pero antes, por lo menos, yo me habré llevado a seis. - Vaya, vaya. Al parecer Green no es tan cobarde como pensaba - dice Billy que está observando la escena desde atrás de la muchedumbre. Analupe y Polita están junto a él - Pero por si las dudas, voy a echarle una manita. Con su permiso señoritas - y se abre paso entre la gente para colocarse junto al sheriff - No se llevará a seis sheriff, nos llevaremos mucho más - les dice sacando sus dos pistolas. La gente queda más sorprendida todavía. Alejandro se encuentra en su cabaña acompañado de Antonio y Matea. - Cuando un hilo se rompe, el buen tejedor repara el daño - le dice Matea - Mientras Pablo de Asís no esté en la tribu, a ti te corresponde defendernos. - Esta hacha me la regaló mi padre - les dice tomándola en su manos - Antes fue de mi abuelo. Simboliza la autoridad de los yahís -extiende su brazo con el hacha enfrente de él - Aquí, frente a ustedes, juro que lucharé por mi raza hasta la muerte. Matea pone su mano sobre la de él. - Así se habla Alejandro de Asís. Estamos muy orgullosos de que hayas vengado a Pepe. Esa flecha que atravesó el corazón del tuerto es señal de que podemos confiar en ti. - Yo te acompañaré a Spurtown - le dice Antonio. - No, Antonio. Iré solo. Ustedes quédense a cuidar a nuestras mujeres. Además Sebastián Lorenzo ya debe estar por llegar a ese maldito pueblo. Ahí me encontraré con él. - Invocaré a nuestros dioses para que estén de tu lado - le dice Matea y de un odre que cuelga de su hombro se echa agua en las manos y se las pasa por los cabellos - Son gotas del rocío del amanecer. Contienen la fuerza del sol al despertar. Son el reflejo de la vida en la tierra. - Gracias Matea - ella sale de la cabaña - Tengo que darme prisa para liberar a mi padre - dice tomando su arco y flechas - Además Ramona me va a estar esperando en la noche de luna llena y tengo que estar ahí. Cueste lo que cueste.
En la hacienda. Felipe está acompañando a Ramona que continúa en la cama. - Yo estaba muy exaltada por lo de la boda - le cuenta ella - y me sentía furiosa con Fernando y con mi mamá y en un afán de liberarme de esos sentimientos espolee a Rubí y luego me pareció ver una culebra. - Fernando jura que no vio nada que pudiera haber asustado a Rubí. - La verdad, la verdad no estoy segura. Ni siquiera sé si lo soñé. - Lo importante es que ya estás mejor. ¿ Sabes ? Sufrí mucho todo el tiempo que estuviste inconsciente. Llegué a pensar que , que morirías. Que yo sin ti también moriría de tristeza. - Tonto - le dice ella dulcemente acariciándole el rostro. - No Ramona. Lo digo en serio. Me considero totalmente incapaz de vivir si a ti te pasara algo. - Pues aquí estoy, aquí estamos los dos. Estamos vivos. - Tú eres mi razón de vivir - le dice sonriéndole tiernamente. Ella lo toma de la cabeza y el la apoya sobre su hombro.
En la sala se ven varias cajas. Allí están Beatriz, Perpetua, Doña Ramona, Ruy y Fernando. El doctor Oviedo está conversando con ellos. - Si algo se ofrece enviaré por usted doctor - le dice doña Ramona. - Espero que no llegue a ser necesario. Si siguen mis indicaciones pronto veremos a Ramona como si no le hubiera ocurrido nada. Es joven, fuerte, infundiosa. Se repondrá muy rápido. - ¿ Eso quiere decir que podemos seguir con los planes de la boda ? - pregunta Ruy. - Pero por supuesto. Más aún, les aconsejo que no cambien la fecha. La boda puede ser una gran motivación para el ánimo de la joven Ramona. - ¿ Lo ves, hijo ? Tu matrimonio sigue en pie. - Marta, acompaña al doctor Oviedo al carruaje. Que lo lleven hasta su finca. - Muchas gracias señora. - Gracias a usted -contesta ella . El doctor está a punto de retirarse pero se detiene y dándose vuelta le dice : " Nos vemos en la boda ". Luego se retira. - Ramona - le dice Perpetua acercándose - Dinos que sí. - ¿ Qué sí qué ? - pregunta ella confundida. - ¡ Qué podemos ver el vestido ! . Es que muero de la curiosidad de ver qué monería trajeron. - Caro que no Perpetua -dice tajante - Es de mal agüero que el novio vea el vestido de novia . - Entonces caballeros, ¿podrían ser tan amables de salir? - indicándoles a Ruy y Fernando la puerta. - ¡ Tía ! - la regaña Beatriz - Me parece incorrecto. Ramona no está. Ella es la que debería abrirlo. - Tiene razón Beatriz - dice doña Ramona - Dejemos eso para después - Perpetua pone cara de frustración. El Colorado está en la comisaría. - Yo opino que deberíamos haberle entregado al preso. Total, ¿cuánto puede valer la vida de un indio? - Aquí, el que da las órdenes soy yo. - Pero es que está siendo débil sheriff. - No Colorado. Estoy siendo inteligente que es distinto. Pienso actuar de otra manera y no me vuelvas a llamar débil porque te voy a dar una prueba de mi fuerza. - Pero me parece que estamos pecando de precavidos. - No Colorado. Estás equivocado - le dice Douglas - El infeliz que está preso es inocente. - Bueno, ¿ y qué pasará si no vienen los indios por el preso ? - Si por algo los pieles rojas llegaran a acobardarse y no aparecen por aquí vamos a linchar al preso con los encapuchados. Esto no me compromete a mí ni a nadie - Se escucha a Davis pidiendo que lo saquen. Green toma las llaves y las tira al piso frente al Colorado - Sácalo - le ordena. Éste las toma y se dirige dentro. Alejandro se encuentra en la iglesia junto con Antonio y el padre Sarriá. - Entiendo tu determinación. Es tu padre. Sin embargo no deja de provocarme zozobra el que te vayas. Temo que esos criminales puedan hacerte daño a ti también . - Déjame acompañarte - le pide Antonio - Si algo te sucede el pueblo yahí se quedaría sin jefe. Creo que podré ayudarte. - No Antonio, tienes que quedarte a cuidar la aldea. - Alejandro tiene razón. Yo también tendré que ausentarme. Además, me están reclamando, en Rosarito hay una epidemia de viruela y hay muchos moribundos que requieren de mi auxilio espiritual. Lo mejor es que te quedes Antonio. - Dejo en tus manos la responsabilidad de nuestras mujeres y nuestros niños - Antonio asiente - Entonces sólo me queda darte la bendición hijo - así lo hace. Alejandro le besa la mano, se saluda con Antonio y parte.
En el cuarto de Ramona. - Entonces mi mamá sigue con los planes de la boda - dice Ramona angustiada. - Parece que sí. Pero ahora no pienses en eso. Lo que tienes que hacer es reposar y recuperarte - le pide Felipe. - No puedo seguir fingiendo. ¡ No puedo ! y me siento mal con Fernando. Sé que es una exageración pero hasta infiel me siento hacia Alejandro. - ¡¡¡ Vamos Ramona !!! - la amonesta él - Es clarísimo que no puedes soltar por los cuatro vientos tu verdad. No te culpabilices. - Felipe. Felipe, escúchame. Si tu amaras como amo yo a Alejandro, ¿ te quedarías callado ? - le dice sollozando. Él la escucha con el dolor marcado en la mirada - Si tu sintieras este fuego que me consume, si desearas con locura estar con quien amas ¿ callarías ? - Ramona yo . . . - dice él con angustia acercándose peligrosamente a sus labios - callaría por el bien del ser amado. Analupe está conversando con Billy en el porche de su casa. - Yo pensé que usted era un matón y que el sheriff Green era un malvado. Pero hoy, cuando los vi tan valientes defendiendo a ese indio preso, me di cuenta que estaba equivocada. - El sheriff Green tiene un corazón de oro. Bueno, eso es lo que a él le gustaría tener, un corazón de 24 quilates - Analupe se ríe. - Mi papá cree que el sheriff está " coludido " con los encapuchados. - ¡ Qué va, señorita ! - ¿ De veras no es cierto ? - No hablemos del sheriff Green. Mejor hablemos de algo más amable - se sienta junto a ella - Cuénteme de usted. - ¿ Qué le pudo decir ? - ella se levanta. Él hace los mismo. - Una dama tan distinguida debe tener muchos pretendientes. Dígame, ¿ está usted comprometida ? - ella lo mira de muy cerca totalmente deslumbrada, aparta la mirada. - No, todavía no - él la mira sonriente
En la capilla están agradeciendo por la recuperación de Ramona. - Dios te salve reina y madre, llena de misericordia, vida y dulzura esperanza nuestra. A ti llamamos los desterrados hijos de Eva. A ti superamos gimiéndote y orando en este valle de lágrimas - dice Perpetua. Plano a doña Ramona que está recordando el día de su boda con Alonso Moreno. Los casa el padre Salvatierra. - Tú, Alonso Fernando Álvaro Moreno de los Reyes y Orozco aceptas por esposa a Ramona Catalina del Rocío. - Sí, acepto . - Tú, Ramona Catalina del Rocío Gonzaga y Navarro, aceptas por esposo a Alonso Fernando Álvaro. - Sí, acepto - dice ella después de dudar un poco. Suenan las campanas , ellos salen de la capilla como marido y mujer. Marta le acaba de dar una taza de té a Ramona. - Gracias nana, pero ya no quiero - devolviendo la taza. - Bueno, pero al rato le da su traguitos. Son órdenes del doctor. - Sí. Fíjate nana, ahora que estuve inconsciente tuve varios sueños muy extraños. No me acuerdo muy bien, pero mi mamá me decía que soy hija de una india - A Marta se le cae la taza de la impresión al escucharla. - ¡ Qué barbaridad ! Ya tiré todo -dice agachándose a recogerla - Voy a la cocina a prepararte más té - se apresura a tomar la bandeja. - Pero no te tardes nana- le pide ella- Quiero seguir platicando contigo. Billy ya se está despidiendo de Analupe, en la puerta de la casa. - Fue un placer conversar con una señorita tan educada y fina como usted. Espero que no se a la única vez. ¿ La puedo seguir visitando ? - Ay, no sé. Es probable que viaje. - ¿ Y es un viaje muy largo ? - Depende, un par de días de camino, si hay buen tiempo. - ¿ Y se puede sabe adónde va ? - A la boda de una amiga. - ¿ Mejicana también ? - Sí, se llama Ramona Moreno. - ¿ Los acaudalados hacendados ? - Los mismos. - Bueno pues , espero verla antes de su partida - Analupe estira su mano y él se la besa. Ella cierra la puerta y se recuesta en ella suspirando. Levanta la vista y ve a Polita amenazada por un indio. - No quiero hacerles daño - les dice Sebastián - Sólo necesito que me ayuden ocultándome hasta la noche. - Por favor, por favor. No, no nos mate - suplica Analupe. - Si me ayudan no las lastimaré. Sólo vengo a salvar al jefe de mi tribu.
El padre Sarriá está leyendo una carta. - Así que se casa Ramona Moreno Gonzaga, la hija de la hacendada. - Así es - dice el Norteño - Al ama le urge si usted se puede encarar de oficiar la ceremonia. No sé si usted se enteró pero el santo padrecito que nos visitaba pues, ya no va a poder hacer ni los bautizos, ni las confirmaciones, ni las boda ni nada. - Sí hijo. Si lo supe. Aquí también han sucedido desgracias. Mataron a uno de los yahís más jóvenes y se llevaron al jefe de la tribu. - ¿ No me diga ? ¿A don Pablo de Asís ? - Sí - le dice el padre casi suspirando. Ramona está durmiendo, entra su madre y le da un beso en la frente. - Mamá -dice ella despertando. - No, no quise despertarte. Sigue durmiendo. Sólo quise ver cómo seguías. - Ya estoy mucho mejor. - Sigue descansando. Es lo que ordenó el doctor. - Mamá, no se vaya. Quédese un ratito conmigo - le pide sentándose en la cama. Ella asiente - Me dijo Marta que mientras estuve inconsciente usted veló mi sueño. Mamá, quiero pedirle perdón. Es que yo pensaba que usted no me quería. - Sólo cumplí con mi deber - ¿ Por qué no acepta que me quiere? - le ruega tomándola de la mano - Al fin de cuentas soy su única hija. No tiene nada de malo que me quiera . - Sí te quiero Ramona, pero ya sabes que no soy amante de los mimos ni de los arrumacos. - Le estaba diciendo a Marta que en mi inconciencia tuve muchos sueños que me perturbaron. - No hay que hacerle caso a las pesadillas. Con los problemas que tenemos en la vida diaria es más que suficiente. No te agobies. - Eso trato pero no puedo. Los recuerdos de esos sueños se me vienen a la mente sin que pueda yo evitarlo. Figúrese, soñé que usted me decía que yo soy hija de una india - doña Ramona se sobresalta - ¡ Pero, por Dios, Ramona! No seas niña. Uno sueña cualquier cantidad de cosas absurdas. Estuviste delirando. No permitas que te inquieten esas alucinaciones. - Con permiso - dice Marta entando con una bandeja - Le traigo el té a la niña. - Gracias Marta - dice doña Ramona tomando la taza y pasándose la a Ramona. - Doña Perpetua y la señorita Beatriz se mueren de ganas de ver a la niña. ¿ Qué les digo? - Diles que pasen - indica doña Ramona mirando a Ramona, que está tomando el té, preocupada
En la iglesia del pueblo yahí. - Válgame. Mi patrona se va a alarmar cuando le cuente que don Pablo está preso. ¿ Y Alejandro no anda por aquí ? - La suerte de ese muchacho me preocupa, porque en lo sucesos de ayer mató a un americano y hoy salió a Spurtown a rescatar a su padre. - Pos, entonces no sé qué hacer. Yo le traía un encargo de la patrona. - Olvídalo hijo. No lo vas a encontrar. Y respecto a la boda de la hija de la patrona, dile a tu ama que iré. Ese matrimonio es lo más conveniente para todos. - ¿ De qué habla padre ? - pregunta desconcertado. - Ah, cosas mías, cosas mías. Pensaba en voz alta. Iré a la hacienda de los Moreno después de hacer mis menesteres en Rosarito. Anda. - ¿Entonces podemos contar con usted, padre ? - Sí, sí, sí. Dile a tu patrona que estaré por allá en la fecha en que me lo pide. - ¿ Me da su bendición ? - Sí hijo. Sí, Sí claro. Ve con Dios - de manera apurada - Anda, anda ya. Felipe está en la sala con Fernando y don Ruy. - Quise hablar con ustedes a solas porque me mortifica el estado de Ramona. Ciertamente el doctor Oviedo opina que se recuperará muy rápido, sin embargo les quiero pedir algo. Algo sin la autorización de mi madre. - ¿ De qué se trata Felipe ? - pregunta don Ruy mirando intrigado a su hijo. - Quiero que me ayuden a convencer a mi madre de posponer la fecha de la boda. - ¿ Por qué ? - pregunta Fernando - El doctor dijo que Ramona pronto estará bien. Incluso recomendó no aplazar la ceremonia. No veo entonces el motivo para aplazar nuestros planes. - Entiendo tu impaciencia Fernando. Pero creo que mi hermana está muy abrumada. Ese accidente es prueba de que no está tranquila La idea de su futuro matrimonio la tiene descontrolada. Considero pertinente para su salud aplazar la fecha. - No sé qué decirte Felipe - dice don Ruy - Si se lo sugerimos a tu madre puede tomarlo a mal. Recuerda que ella fue la que estaba interesada en adelantar la celebración. Me dio sus razones y yo estuve de acuerdo. No sería cortés de nuestra parte echarnos para atrás. - De todas forma los esponsales se llevarían a cabo. Lo único que les pido es retrasar un poco la fecha. Ustedes pueden convencer a mi madre de que es por el bien de Ramona. Desde luego, agradecería que no le mencionaran que yo se los propuse. Beatriz y Perpetua están visitando a Ramona . - ¡ Te vez rozagante ! -dice Perpetua - ¡ Nadie podría adivinar que estuviste a un paso de la tumba ! - se calla de golpe dándose cuenta de lo que dijo. Sus ojos encuentran la mirada de censura de doña Ramona y Beatriz - Perdón, lo que quiero decir es que te ves como sino hubiera ocurrido nada. - Gracias - Nos tuviste con el alma en vilo. Sobre todo a Felipe. Andaba como ánima en pena - le dice Beatriz. - Felipe y todos - acota doña Ramona -Realmente nos diste un susto muy grande. - Lo bueno es que estás joven y llena de ilusiones - dice Perpetua - Te vas a levantar de esta cama en un dos por tres. Y nos vas a dar el gusto de verte con tu vestido de novia - Ramona pierde la sonrisa - Ya llegó y ardemos en deseos de que te lo pruebes - Beatriz se sobresalta ante su falta de tacto. - Mi, mi vestido de novia - dice Ramona angustiándose. - Sí Ramona, ya está aquí - dice Beatriz - No hemos abierto el paquete porque tu mamá insistió, con toda la razón, en esperar hasta que estuvieras recuperada - Ramona empieza a llorar. - Pensaba darte la sorpresa más adelante - dice su madre - Sólo que no me pareció conveniente que tuvieras tantas emociones juntas. - el llanto de Ramona se hace más fuerte y angustiante. - Ay, perdón. Yo pensé lo contrario. Supuse que esa noticia le iba dar ánimos a Ramoncita. - Por favor, no llores Ramona. No fue nuestra intención hacerte llorar - intenta consolarla Beatriz. - Está muy sensible . Lo mejor será dejarla descansar un rato - dice doña Ramona. Felipe está en la cocina sirviéndose un vaso con agua. Entra Margarita con una canasta con fruta. - ¿ No quieres mejor una agua de lima ? Te lo hago en una santiamén. - No, gracias. - Ah, entonces le voy a preparar a Ramona. A ella le gusta retanto. - Te dejo. Tengo que ir hasta las dehesas. - Ta' bueno. Pero regresas pa' comer ¿ no ? - Si me da tiempo sí. - Oye Felipe. Acabo de ver requete misteriosos a don Ruy y Fernando. Fíjate que pasé junto a ellos y ni siquiera me saludaron. A mí se me hace que traen un lío bien gordo. - Es que a espaldas de mi madre les pedí que retrasaran la fecha de la boda. - Pues ni qué aunque. ¿ Qué Ramona no se va a ir antes con Alejandro. -
En la luna llena. - Sí . Oye, hablando de otra cosa, no, no sabes ¿ cómo pa' cuándo va a regresar el Norteño? - Supongo que hoy habrá llegado a la aldea yahí. Tendrá que regresar en unos días. Que yo sepa sólo tenía que entregarle una misiva al padre Sarriá. - Ay, ojalá y regrese pronto. Porque sabes qué, así de canillo que es, pos sí lo extraño requete harto. - Te encargo a Ramona. Cualquier cosa ya sabes dónde ando. - Sí, no te apures. Vete sin pendiente. En Norteño en tanto todavía se encuentra en la aldea yahí. Acaba de subir a su caballo. - Pues no hay de otra. A Spurtown pues. Vámonos - espolea el caballo y sale al galope. Fernando y su padre entran en la sala y observan si hay alguien cerca. - Definitivamente no soy capaz de pedirle a doña Ramona que atrase la boda - dice Ruy - Son ideas de Felipe pero no nos corresponde a nosotros sugerir nada. En todo caso le corresponde a la señora. Si su hija no está bien de salud, ella misma por se su madre será la primera en proponer otra fecha. - mira a su hijo que está tan silencioso - ¿ No dices nada ? - Papá, yo creo que aquí hay algo muy raro. Con toda sinceridad hay cosas que no entiendo. - ¿ A qué te refieres ? - Los motivos que dio doña Ramona para adelantar la boda no fueron muy convincentes que digamos. Eso de que en octubre le han ocurrido todas sus desgracias es un argumento muy débil. Yo no me lo tragué. - En efecto. A mí también me pareció una superchería que no va con su carácter. Pero eso qué importa. Todos tenemos nuestra supersticiones, nuestras manías. - Es que . .. hay algo más. - ¿ Qué cosa ? - Casi no me atrevo a mencionarlo porque puede ser que esté en un error. Es algo tan , tan descabellado. - Habla - le urge su padre. - Justo después del accidente. Cuando Ramona estaba inconsciente en sus delirios mencionó el nombre de Alejandro. - ¿ Quién es ese ? - Un indio papá. Un piel roja de los que vienen a la esquila a esta hacienda. - ¿ Y qué con eso ? - Dijo que lo amaba - le confiesa con esfuerzo. Muestran a Alejandro cabalgando hacia Spurtown . - ¡ Cómo vas a creer que Ramona Moreno Gonzaga haya puesto sus ojos en un apache ! - Por eso no lo quería mencionar. Sabía que no me iba a creer. - Hijo, me temo que estás exagerando. - ¡ Te digo que los vi abrazados ! - Aunque me parece increíble, supongamos por un momento que así fue. Debe haber sido algo circunstancial, accidental. De otra manera es impensable que Ramona tuviera tantas confianzas con un indio. Tú conoces a su madre, en más de una ocasión ha manifestado su adversión por los pieles rojas. ¿ Tú crees que su hija va a andar intimando con uno de ellos ? - Papá, ¿ y si ese fuera el motivo por el cual la señora quiere adelantar la boda ? - ¡ Ah, estás loco hijo ! ¿Y sabes qué ? Ahora menos que nunca le voy a pedir a doña Ramona que posponga la boda. No quiero que te metas más ideas. Lo mejor será que tú y esa niña se casen lo antes posible. Analupe está en la puerta de su casa hablando con un joven mensajero. - ¿ Viene del banco de Sacramento ? - Sí, señorita - le dice tendiéndole unos papeles marrones. - Mi familia estaba esperando estos documentos con mucha impaciencia . Muchas gracias. - Para servirle. - Permítame tantito - entra y toma de la mesita una moneda. Mira de reojo a Sebastián que está amenazando a Polita con un cuchillo, en la garganta. - Tome - ¿ Es una moneda de oro ? - se sorprende el joven. - Sí. - Hacía mucho que no veía una. Gracias - le dice retirándose. - A usted caballero. Que tenga un buen día - cierra la puerta, entra presurosa y le dice a Sebastián - Ya se fue, ya puede soltar a Polita - él parece dudar, ella se desespera y comienza a hablar sin tomar casi aliento - Voy a tener que salir del pueblo. Tal vez mañana mismo. Estos papeles son muy importantes para mi familia. Le tengo que avisar a mi papá que ya llegaron . - Usted no se puede ir . - Es que se trata de algo muy urgente. Nosotros estamos en bancarrota, necesitamos cobrar este dinero. - Cálmese. No me obligue a amordazarte. Si todo sale bien yo me iré al oscurecer y usted se podrá ir mañana adonde quiera. - ¿ Va a liberar al pobrecito indio que querían linchar ? - ¿ Lo iban a linchar ? - se horroriza él. - Me parece. - Desgraciados . El sheriff de aquí ahorcó a uno de nuestros hombres y después aprehendió a nuestro jefe. ¡ Don Pablo es inocente ! hay que sacarlo de aquí antes de que lo maten . - ¿ Y usted solo lo piensa rescatar ' ¡ Tenga mucho cuidado ! Si lo agarran lo pueden ahorcar a usted también. - Mejor cállese señorita - interviene Polita- Ya no haga preguntas. - Sí, se será lo mejor. El Norteño viene al paso en su caballo, se detiene en un camposanto . - Atchís. ¿ A dónde diablos quedará Spurtown ? Ya ha caído la noche. Margarita le está dando una cucharada de jarabe a Ramona. - ¡ Aj ! - dice ella con cara de asco - Sabe horrible. - Para que sanes bien pronto. - Ojalá no me curara. - ¡No digas barbaridades Ramona.! - Es que si siguiera enferma tendrían que retrasar la boda y mientras llegaría la luna llena de agosto y yo me iría con Alejandro. - ¡ Eso no está nada mal ! ¿ Cómo no se nos había ocurrido eso antes ? - ¿ Estás pensando lo mismo que yo ? - pregunta Ramona entusiasmada. - Sí. Tú dices que te sietes requete mal y a tu amá no le va a quedar de otra que retrasar el matrimonio. - No sé si deba hacerlo. De por sí me siento una embustera por no decirle a Fernando la verdad. Soy una cobarde Margarita. A veces me dan ganas de gritar a los cuatro vientos lo que siento. - Ay, no. No, eso ni que se te vaya a ocurrir. Fernando ya se malicia que tú te traes algo con Alejandro. - ¿ Te dijo algo ? - Sí. Parece que cuando estabas desmayada hablaste de él y pa' colmo me contó que te vio abrazada con Alejandro. - Ni siquiera en mi inconciencia pude olvidarme de él. ¡Ay, Margarita ! Ya no puedo más con este secreto. ¿ Por qué tienen que ser las cosas así ? ¿ Por qué uno tiene que mentir y engañar para poder amar ? - No sé. Pero tu aguanta tantito Ramona. Ya falta bien poco para la luna llena . No des tu brazo a torcer ahorita. Porque si lo haces pues, se puede cebar tu fuga. Aguanta.
En la casa de los Coronado. Sebastián ya se está preparando para salir. Entra Polita de la calle. - Ya puede salir. No hay nadie afuera. - Gracias - le dice Sebastián a Analupe. - De nada. ¡ Ay, ojalá que pueda rescatar a ese pobre anciano ! - Si los espíritus me ayudan todo saldrá bien - se asoma por la puerta y se va. Analupe se acerca a la ventana para verlo irse. Ambas se han quedado muy impresionadas por lo ocurrido. - Por fin señorita . ¿ Está usted bien ? - Ay, sí muy bien . Hasta pena me dio ese joven. Al principio me asustó, para qué te digo que no. Ay, pero ya viste, todo el tiempo estuvo calladito, calladito como si estuviera muerto de miedo . - Señorita, si hay guerra en este pueblo nos van a matar a todos aunque no tengamos vela en el entierro. ¿ Es cierto lo que le dijo que nos vamos a ir a la hacienda esa ? - No, no, no. Por supuesto que no. Lo dije sólo para que el indio se fuera. - Pues como están las cosas, yo creo que sí deberíamos irnos de aquí señorita - se abraza a Analupe. Doña Ramona ha entrado al cuarto de Ramona. - ¿ Cómo va la enferma ? - Ah, pues regularcito. Hace ratito se sintió mal - doña Ramona se alarma, se acerca a ella y le toca la frente - ¿ Verdad Ramona ? - Sólo fue un ligero malestar - confirma ella dudando. - Estás fresca. Gracias a Dios no tienes temperatura. Ay, no debí haber dejado ir al doctor Oviedo. - Sólo tengo dolor de cabeza - le dice intentando tranquilizarla. - Como pensé que te sentías mejor le prometí a Fernando que le daría permiso de pasar a verte. Le diré que estás indispuesta y que sólo permanezca contigo unos minutos. - Tanto Ramona como Margarita se miran impotentes.
En el salón de Spurtown. Hay mucha actividad. Green entra muy contento, se acerca a la barra donde está Billy. - Prescott, esta noche yo pago las copas de Billy. - ¿ Asaltó el banco o a qué se debe tanta amabilidad ? - pregunta Billy - A la ayuda que me diste esta mañana. Si no hubiera sido por ti, la multitud me hubiera hecho jirones y habrían entrado en tropel a la cárcel. - No lo hice por usted . - ¿ Entonces por quién ? - perdiendo la sonrisa. - Lo hice para evitar que lincharan al indio. - Ajá. Por lo que veo estás empeñado a convertirte en el abogado de las causas desesperadas. ¿ Qué quieres tú, que te den una medalla los pieles rojas o qué ? - No sheriff. No espero nada, ni de los indios ni de usted - se dirige a una mesa. En otra de las mesas el doctor Thomas está soportando a un Davis borracho. - Sí, doc., sí. Merryl era más que mi hermano, más que mi padre. ¿ Cómo le diré ? Era mi mejor amigo, doc. - Me lo has repetido más de mil veces. Ya me estás hartando con tu cantaleta. Merryl era un pobre diablo. Un tuerto sin oficio ni beneficio. - ¡ Maldito ! .-- grita sacando su pistola pero cae hacia atrás de la borrachera. Dos detienen su caída. - ¿ Qué está pasando aquí ? - pregunta Green acercándose. - Davis se está poniendo muy pesado - le dice Thomas - No deja de llorarle al tuerto. Parece su viuda. - Le voy a volar la tapa de los sesos doc. - ¡ Ya estuvo bueno de lloriqueos Davis ! - dice Green agarrándolo de un brazo y sentándolo a la fuerza - Y aquí no ha pasado nada. Si de veras querías tanto a Merryl vamos a hacer un plan para vengarlo. - Quiero ver colgando la cabeza del indio que lo asesinó. Es más, quiero ver las cabezas de todos los pieles rojas de ese maldito pueblo - toma una botella de wisky pero Green se la quita. - Deja ya de tomar, estás demasiado borracho. - Déjeme en paz Green - dice Davis tomando una botella vacía y rompiéndola contra la mesa - Sabe una cosa, ya me estoy hartando de usted. Escúchenme todos : esos pieles rojas que están encarcelados son unos asesinos. Y hay que acabar con ellos y este sheriff es un cobarde. - Será mejor que lo encerremos en una celda yo . . . - intenta tomarlo de un brazo. - ¡ Suélteme ! - Green lo toma de un brazo y lo lanza contra una mesa que se cae junto con él. Intenta levantarse a duras penas pero no puede. Ramona está sentada observada por su madre y Fernando . - ¿ Te pido un favor Fernando ? - pide doña Ramona. - Lo que usted diga señora. - Que sea una visita breve. Ramona no se siente bien. Yo mientras voy a disponer la cena - se retira - ¿ Cómo te sientes ? - le pregunta con una amplia sonrisa. - Mejor - dice ella distante. Él se sienta en la cama junto a ella y le toma las manos. - Pasé unos momentos terribles mientras estuviste inconsciente. - No me siento del todo bien - dice ella sacando sus manos - Me preocupa porque de seguir así mucho me temo que no voy a estar lista para llegar al altar. - ¿ De veras te sientes mal o solo es un pretexto para no casarte conmigo ?- se levanta. - ¿ Por qué lo dices ? - se extraña ella. - Quizás no sea el momento de hablar de esto Ramona, todavía estás convaleciente pero es obvio que te resistes a esa boda. - Perdón Fernando pro ya te lo había dicho. No estoy enamorada. Por eso me resisto. - ¿ No será que quieres a otro ' - ¿ De qué estás hablando ? - Ramona me siento muy inquieto - sentándose junto a ella de nuevo y tomándole la mano - Dime la verdad. ¿ Estás enamorada del indio Alejandro ? Ramona lo mira espantada sin saber que decir. Sandra S. Vallejos
===============================================
Capítulo Nº 36 ( 23 -05 - 00 ) Fernando ha ido a ver a Ramona a su cuarto. - Ramona me siento muy inquieto- le toma la mano - Dime la verdad. ¿ Estás enamorada del indio Alejandro ? - ¿ De Alejandro ? - pregunta ella sorprendida. - Sí Ramona. Sé sincera. Mis ojos no me han engañado. Una vez te vi abrazándolo. Luego en tu delirio mencionaste que lo amabas. - Bueno, es que yo estaba . . . - él la interrumpe. - Cuando empezamos a tratarnos dijiste que yo no te atraía. Yo no me preocupé demasiado. Se me hizo natural, pensé que con el tiempo lograría conquistarte pero ahora, que tengo la sospecha de que amas a otro, quiero escuchar la verdad de tus propios labios. Dime que no es cierto. - Fernando, yo no quiero herirte. Yo no quiero lastimar a nadie. - Entonces sé honesta. Prefiero una dolorosa verdad que una mentira que a la larga me va a dañar mucho más. Contéstame Ramona, ¿ quieres a ese indio ? - Ramona lo mira temerosa sin saber qué decir. Una sombra se desliza por los techos de Spurtown. Al llegar a la luz se ve que es Alejandro, trae la frente pintada de rojo . Observa las calles, dos hombres caminan disparando al aire. Con cuidado comienza a bajar. Ramona se decide a contar su verdad. - Tienes razón. Debo ser honesta. Voy a abrirte mi corazón Fernando. Yo también odio las mentiras. No en balde fui educada en un convento. Ya no tiene caso seguir ocultándotelo . Además, creo que tarde o temprano te ibas a enterar. - Entonces quieres decir que estoy en lo cierto. - Sí, Fernando -dice ella sollozando - Estoy enamorada de Alejandro. Perdón por no habértelo dicho desde un principio, pero tenía mucho miedo. Tenía miedo de ti, de mí mamá. Ella quiere que se realice esta boda como dé lugar. - ¿ Lo señora Moreno lo sabe ? - Sí. Una noche nos sorprendió juntos en la capilla. Mandó a todos los hombres tras él, pero Alejandro logró huir. Por favor, por favor Fernando. No le digas a mi mamá que lo sabes. Te lo suplico, si lo haces ella me va a odiar más de lo que me odia ahora. Ahorita, gracias al accidente está menos dura conmigo pero yo no quiero desatar su furia otra vez - le suplica con lágrimas de angustia. - Ya veo. Entonces a eso se debió su petición de adelantar la boda - ella asiente con la cabeza - ¿ Y dices que Alejandro logró escapar ? - Sí, sí - dice ella alegre - ¡ Gracias a la Santísima Virgen a la que tanto le recé - él se enfurece, tira de la mesita varias cosas, le toma con violencia de los brazos y la sacude . - ¡Voy a buscar hasta el último rincón de la tierra y le haré pagar con su vida esta afrenta Ramona ! - Fernando serénate , por favor - le pide aterrada - Entiendo que en estos momentos tu orgullo esté herido pero te lo suplico por lo que más quieras, no pagues mi sinceridad con la moneda de la venganza. - ¡ Nunca imaginé que fueras , que fueras ha hacerme esto, Ramona ! Que fuera a ser desdeñado por nadie. Es más delo que puedo tolerar. ¡ No sé cómo te atreviste a fijarte en un piel roja ! - le recrimina sin soltarla. - No lo tomes como una ofensa - él la suelta - Cuando me enamoré de Alejandro ni siquiera te conocía a ti. - Y yo que pensaba hacerte mi esposa. Darte mi apellido. Crear una familia. Con lo que me acabas de decir destrozas todas mis ilusiones. - Tú a mí no me quieres Fernando. Lo que pasa es que te sientes herido en tu hombría - él la vuelve a tomar de un brazo violento . - ¡ Tú qué sabes Ramona ! ¡ Tú qué sabes ! - le grita sacudiéndola. Levanta el brazo como para pegarle, ella da un gritito y se achica como para amortiguar el golpe. Él se detiene a tiempo - Maldigo la hora en que te conocí - la suelta y de rabia tira más cosas al piso. - ¡ Dios mío ! - dice ella sin aliento y sollozando - Hubiera sido mejor callar - él la mira llorar.
En la cárcel de Spurtown don Pablo espera la muerte. - Sé que mi hora ha llegado, pero no estoy triste. Estoy bajo el amparo de Dios. Pronto estaré cabalgando en las praderas del cielo. Por fin libre, sin las cadenas del cuerpo. Sólo siento no poder despedirme de ti Alejandro . De ti que eres lo que más quiero en esta vida. - Don Pablo, don Pablo. ¿ Está usted ahí ? - se escucha desde fuera. Éste se acerca a la ventana - Contésteme. - Sebastián Lorenzo - lo reconoce Pablo. - Vine a sacarlo . Esté prevenido. Voy por el caballo y la soga para tirar estos barrotes. ¿ Está solo ? - Eso parece, no escucho ruidos. - Entonces voy a entrar a ver si dejaron las llaves. - Date prisa, pueden regresar - lo urge. Fernando se pasea por la habitación. - Me equivoqué - dice Ramona sollozando - No te debí de haber dicho la verdad. Tú me dijiste que preferías oírla por muy dolorosa que fuera y me engañaste. Ahora entiendo, hubiera sido preferible mentirte. No eres capaz de soportar lo que te confesé y creo entender por qué.
En el fondo lo que te duele es que yo ame a un indio - él se le acerca violento nuevamente y le toma los brazos. - Exactamente - le dice entre dientes - Un piel roja. Un sirviente . ¿ Cómo pudiste cambiarme por él Ramona ? - ¡ El amor verdadero no sabe ni de razas ni de posición ! - le grita ella desprendiéndose de un empujón - Pero eso tú no lo puedes entender porque tus prejuicios te lo impiden. Eres igual que mi mamá. - se abre la puerta y entra doña Ramona. - La visita terminó - dice y se detiene al ver las cosas tiradas por el piso y sentir la tensión en ambos. - Discúlpeme señora - dice Felipe pasando junto a ella - Con permiso - y se retira. - ¿ Qué ocurrió ? - Déjeme mamá, por favor, déjeme. - le pide ella sollozando. Su madre la toma del brazo. - No, no me voy de acá hasta que me digas qué fue lo que pasó . El muchacho salió muy alterado. ¡ Y qué hay de ti, mira nada más como estás ! - Ramona llora muy angustiada. - Fernando me acosó. Me acosó, me orilló, me acorraló para que le dijera la verdad. - Insensata - la acusa. Ella sigue llorando desesperada. Sebastián ha entrado en la oficina del sheriff. Enciende un candil para alumbrarse. - No desespere don Pablo. Estoy buscando las llaves. - Estoy tranquilo. Cálmate tú Sebastián - éste está revisando por todo el lugar. Mientras está revisando el escritorio ve pasar una sombra, se agacha y saca su cuchillo. La puerta se abre y aparece Alejandro. - ¡ Sebastián ! - No encuentro las llaves - le dice él. - ¿ Dónde está mi padre ? - Atrás, en las celdas - Alejandro toma un rifle y se dirige atrás. - ¡ Padre ! - exclama al verlo tras las rejas. - Creí que nunca volvería a verte hijo mío . - Yo también así lo pensé. No hay tiempo que perder. Lo voy a sacar de aquí - Pablo lo mira con lágrimas en los ojos. Ramona no deja de llorar. Su madre ya se ha impacientado, golpea el piso con el bastón. - Sólo porque aún estás enferma no obraré con el rigor que te mereces - le dice blandiendo el bastón frente a ella - Con tu confesión has enlodado nuestro nombre. La vergüenza caerá sobre los Moreno Gonzaga - paseándose nerviosa, Ramona sigue llorando - Si no supiste dar freno a tus pasiones al menos debiste haber tenido fuerza para frenar tu lengua. ¡ Pero no ! No pudiste ni siquiera guardar con pudor tus malsanos sentimientos sino que los exhibes como si fueran una hazaña. - Yo no quería decirle nada, pero Fernando me pidió que fuera honrada y yo no me atreví a seguir mintiendo mamá - le dice entre sollozos. - ¡ Qué ingenua eres Ramona ! ¡ Ah , hice mal en enviarte a ese convento! No sabes nada de la vida ni de la naturaleza humana. Él nunca, nunca debió haberse enterado . Se habría casado contigo y te habría salvado de tu caída. Pero no, no. Te dejas llevar por tus flaquezas, por tus intemperancias y lo peor , lo peor es que nos arrastras en tu desgracia -le recrimina paseándose por el cuarto a los gritos mientras Ramona no deja de llorar. Golpean a la puerta. - ¿ Quién ? - pregunta doña Ramona de mala manera. - Soy yo, Felipe. - Pasa - le grita levantando cosas del piso. Él así lo hace y se sorprende de lo que ve. - ¿ Pero qué sucede ? - mira a su hermana que llora desconsoladamente - Estás llorando Ramona, ¿ qué ocurrió ? - Tu hermana acaba de echar por la borda su vida y la de todos nosotros . . . - Le confesé todo a Fernando - dice Ramona - Tuve que hacerlo. Confié en él y después que le dije la verdad reaccionó como, como fiera - sigue llorando. - Cálmate Ramona, estás convaleciente - le pide él - Madre, me parece una imprudencia de su parte ser severa con ella en estos momentos. - Está bien. Voy a ver qué puedo hacer para arreglar esta situación, aunque creo que ya está todo perdido. Seguramente los Coronado se irán en cuanto Ruy se entere de todo - se va muy enojada. - Soy una tonta - dice Ramona entre sollozos - Mi mamá tiene razón. Fernando es muy astuto. Me sacó la verdad y después reaccionó con furia . - Fernando Coronado es un cretino. Se aprovechó de tu debilidad porque tu salud está resentida. Al menos debió aguardar a que te restablecieras - la consuela abrazándola.
En el salón de Spurtown. - Mañana no vas a poder moverte. Has bebido demasiado - le dice Green a Davis quien le hace con el dedo que no. Green indica a dos hombres que lo lleven. Ellos lo levantan de la silla. - Merryl, hermano. Te voy a vengar - toma al sheriff por la camisa, éste lo separa de un golpe. - Ya no aguanto a este maldito borracho - dice Thomas. - Lo voy a encerrar, no quiero que haga o diga alguna tontería - dice Green - Vamos Colorado. Llévatelo a la comisaría - Ambos salen llevando a Davis. En tanto en la comisaría. - ¡ La encontré ! - grita Sebastián con las llaves en la mano, corre al interior. - Pablo de Asís es un tonto. Llora por cualquier cosa. Este viejo está sentimental porque se siente orgulloso de ti Alejandro . - Vámonos antes que nos descubran -dice Alejandro cuando Sebastián abre la celda. - Eres osado y valiente. Arriesgas tu vida por mí, hijo mío - lo besa en la cabeza. - Hey, padre - dice Alejandro emocionado - Yo nunca lo hubiera abandonado. Nunca. Usted es sangre de mi sangre.¿ Cómo cree que lo iba a dejar en la desgracia ? - Démonos prisa - pide Sebastián . Alejandro ayuda a su padre a salir. Green está llegando a la comisaría . - Merryl te extraño, Merryl - se sigue lamentando Davis. - ¡ Qué te calles imbécil ! - dice Green abriendo la puerta. En ese momento Alejandro está saliendo de la zona de celdas llevando a su padre ayudado por Sebastián. Green entra e inmediatamente se da cuenta de la situación. Saca su revólver y dispara acertándole a don Pablo que cae con un grito. Alejandro dispara haciendo que Green se oculte tras el escritorio que tira al piso, Davis y el Colorado quedan del lado de afuera. - ¡¡¡ Padre !!! - grita Alejandro a su padre . - Malditos pieles rojas, me la van a pagar - dice Davis entrando con pistola en mano y disparando. Alejandro le dispara, él le responde mientras Alejandro intenta arrastrar a su padre al interior pero no puede porque Davis no deja de disparar. El Colorado entra y lo jala hacia fuera. Luego vuelve a meterse disparando y se oculta junto a Green . - No hay que dejarlos salir - dice Green saliendo de detrás del escritorio y tomando un rifle del armero. Tiene la mano derecha lastimada. Alejandro se asoma y dispara en ese momento. El Colorado hace lo mismo obligándolo a esconderse. Sebastián le lanza su cuchillo que le pasa cerca y se clava en la pared. Alejandro vuelve a disparar astillando el escritorio, intenta volver a disparar pero se ha quedado sin balas. - No tengo balas - le dice a Sebastián. Los otros se han dado cuenta y se asoman. - Padre, padre. Resista - le pide Alejandro. - Sálvense ustedes, Alejandro - le pide con poco aliento. - Los tenemos sheriff - dice el Colorado sonriendo- Tenemos a su jefe. - Entréguense o matamos al viejo - dice Green - Si no nos dan sus armas el viejo morirá. - ¿ Qué hacemos ? ¿ Qué hacemos ? - pregunta Sebastián. - Entregarnos -dice Alejandro desesperado por su padre. Sebastián está aterrorizado - No puedo permitir que sacrifiquen a mi padre. - Tira su arma, Sebastián hace lo mismo con su arco y flechas. Don Pablo sigue tirado en el piso, Alejandro y Sebastián lentamente hacen su aparición con las manos en alto. Los tres les está apuntando. - Hínquense - les ordena Green - Hínquense - vuelve a repetir . Sebastián lo hace, Alejandro no se mueve - ¡ Qué te hinques ! - Alejandro se agacha , da vuelta a su padre para ver como está. Green con total sangre fría le dispara, Alejandro se horroriza. Davis y el Colorado ríen malignamente. - ¿ Qué les hemos hecho ? - grita Alejandro viendo morir a su padre. Green le sonríe entre dientes sin dejar de apuntarle. Alejandro se abraza al cuerpo de su padre llorando.
En la aldea yahí Matea está sentada frente al fuego con un espejo en las manos que lo refleja. Lo deja, toma plumas y unos muñequitos de madera. - Formen un círculo alrededor de este espejo - les dice a Manuela, Yahale y Carmen. Ellas así lo hacen, las cuatro se toman de las manos - Mi alma tiene un espeso velo de negrura. Sobre ese espejo se refleja ahora la imagen del pueblo yahí. Es la imagen de unas mujeres solas, como sola ha quedado nuestra aldea. Pablo de Asís, jefe de la tribu, ha muerto . Felipe le está sirviendo un té a Ramona que ya parece más calmada. - Sólo he venido a traer sinsabores y amarguras a todos . A mi mamá, a Fernando, a ti. Y al mismo Alejandro. Por mi culpa se enemistó con su padre. - No digas eso. ¡ Qué diera yo porque alguien me amara como tú amas a Alejandro ! Él debe sentirse muy dichosos de haber conseguido que la más hermosa de las mujeres le haya regalado lo más preciado, su corazón. - Gracias por tus palabras Felipe. Siempre tienes una frase reconfortante para mí - se seca las lágrimas - ¿ De veras crees que soy capaz de hacer sentir feliz a alguien ? - Felipe le saca la taza y le toma las manos. - Por supuesto. A mí me haces feliz. Te repito, Alejandro es el hombre más afortunado de la tierra. Al menos yo en su lugar lo sería - las lágrimas corren por las mejillas de Ramona. - Si es así entonces vale la pena todo lo que estoy haciendo. Lo único bueno que me espera es la llegada de la luna llena y con ella Alejandro - dice con ilusión en la mirada. Alejandro y Sebastián han sido encerrados en una celda. - Mi padre no merecí morir así. Él creía en la paz y ahora está muerto como muerto está mi corazón - mira hacia la ventana - Juro que los yahís te vengarán papá. Estés donde estés verás que mi mano levantará el hacha para que caiga sobre la cabeza de esos carapálidas asesinos - dice con lágrimas . - De aquí no vamos a salir vivos Alejandro - le dice Sebastián desesperado . - Tendremos que hacerlo. Lo haremos por la memoria de mi padre y por la mujer que amo - las lágrimas que ha derramado se notan en su rostro.
En la hacienda doña Ramona está conversando con don Ruy. - Te decía que adelanté la boda por motivos que no te dije en su momento y que por su naturaleza me vi obligada a callar. - Soy todo oídos. - Tu eres padre de una hija y confío que podrás comprender lo que voy a decirte. - Vamos Ramona. Dime lo que me tengas que decir. Ya lograste inquietarme . - Ruy, intenté precipitar la boda porque sucedió un hecho indigno que me llena de vergüenza - dice casi llorando. Ruy le tiende un pañuelo - Es algo tan embarazoso, tan ignominioso que no sé ni como empezar. Pero más vale que lo sepas por mí y no por Fernando - Ruy parece muy desconcertado - Temo que él no te sepa explicar de la mejor manera. - ¿ Qué es lo que sucede ? Dímelo. - Ramona es una joven demasiado ingenua. Tú sabes, vivió entre monjas muchos años . No sabía nada de la vida cuando llegó aquí. Desgraciadamente su inocencia fue aprovechada por un indio perverso que se acercó a ella . . . - ¿ Qué tiene que ver un salvaje de esos con Ramona ? - la interrumpe él - ¿ Acaso la vejó ? - ¡¡¡ No !!! - se espanta ella - La providencia se puso de mi parte y por su gracia puede impedir que llegara a suceder. Sin embargo no pude impedir que la desdichada de Ramona se dejara embaucar por ese ingrato. Ella cree estar enamorada de Alejandro, el yahí que venía con los otros a servir a la esquila. - ¿ Cómo va a ser ? - se indigna Ruy - Ramona es una Moreno Gonzaga, hija tuya y del general Alonso Moreno. ¡ Me parece inconcebible que llevando la sangre de esos apellidos hay podido mirar con ojos de mujer a un salvaje de esos ! - Te puedo jurar por la memoria de su padre que entre ellos no sucedió nada irreparable. Te digo, ese malvado la sedujo. Como es natural Ramona , que nunca había visto a un hombre y que apenas empezaba a abrirse a la vida, cayó en las garras de ese lujurioso. Por la gracia divina descubrí a tiempo ese funesto romance, si es que se le puede llamar así. Y esa historia terminó. - ¡ Qué barbaridad ! - exclama Ruy tomándose la cabeza - Esto le va a afectar mucho a mi hijo. - Eso es lo que me temo. Hace un rato Ramona, en su inocencia, le habló de sus amores con ese indio. Lógicamente Fernando se alteró mucho. Me preocupa que tu hijo quiera deshacer el compromiso. - No, no sé qué decirte. Estoy pasmado con lo que me has contado. ¡ Debiste matar a ese descastado ! - Eso ordené pero el muy bribón, ayudado por las sombras de la noche, logró huir . - Los indios son muy traidores. No debiste darle confianza. - Tú me conoces. Yo sería incapaz de familiarizar con ellos. Alguna que otra vez cuando fue necesario se le permitió a ese canalla entrar a esta casa. Quizás tengas razón. Debí haber obrado con más cautela. Ahora me arrepiento con toda mi alma el haber permitido que mis hijos tuvieran confianzas con él, pero a estas alturas, ya no cabe lamentarse. Lo que necesito sabes es si estás dispuesto a pasar por alto esta imperdonable ofensa y mantener el compromiso de nuestros hijos. - Fernando es muy testarudo, muy orgulloso. No, no sé si pueda convencerlo. - Pero eres su padre y te debe respeto y obediencia - Ruy no le dice nada ,ella desespera - Por favor, Ruy, ayúdame en esta desgracia - haciéndose la víctima - Soy una mujer viuda, sola. He cargado con demasiadas penas. No me abandones . - Necesito pensarlo. Lo que me has contado es tan abominable que hasta me resulta difícil de imaginar. - ¡ Por favor Ruy ! - le pide casi sollozando. - Me duele mucho verte así Ramona, pero no puedo prometerte nada. Sólo puedo decirte que haré lo posible por convencer a Fernando. - Gracias. No esperaba menos de ti - Ruy se levanta para retirarse, ella le dice - Una última súplica : Perpetua. - Lo sé, es muy indiscreta. Te prometo que no sabrá una palabra de todo esto - doña Ramona le tiende el pañuelo que le había dado, él lo toma pesaroso. En Spurtown . Sebastián se está limpiando la pintura del rostro. - ¿ Tú viste con qué sangre fría le dispararon a don Pablo ? Harán lo mismo con nosotros - Alejandro se lanza rabioso contra los barrotes y los sacude. - Son unos malditos. Yo no puede hacer nada por mi padre. Pero juro que si salgo de aquí con vida, van a saber quién es el hijo de don Pablo de Asís. Toda esta rabia que me consume hará correr la sangre de esos canallas. Lo juro - apoya una mano en el hombro de Sebastián - Voy a luchar por ti, por los yahís, por mí y más que nada porque tengo una promesa que cumplir.
En la hacienda . - Buenos días - dice Felipe entrando en el cuarto de Ramona. - Buenas - le contesta ella. - Te traje frutas de las que te gustan. Tienes que alimentarte muy bien para que te recuperes rápido. - Ya me siento mejor. - Me alegro. - ¿ No sabes qué ha pasado ? - Hasta ahorita todo está tranquilo. - No ha de tardar en comenzar el escándalo. - Lo peor que puede pasar es que los Coronado se indignen y se vayan de aquí. Lo importante es que tú te restablezcas para que estés fuerte en la luna llena. Eso sí me preocuparía, que te fueras sintiendo débil. Así que come y olvídate de lo demás. - Eres un sol - dice ella acariciándole la mejilla - Yo no sé que haría sin ti . - Te dejo porque tengo mucho trabajo. Por si se ofrece algo no voy a salir de la hacienda. Voy a andar en los establos. - ¡ Felipe ! - lo llama antes de que salga - Te quiero mucho - él le sonríe. Don Ruy está conversando con Fernando en la galería. - ¡ No estoy de acuerdo contigo papá ! - le dice con rabia - No pude pegar el ojo en toda la noche de la rabia y la indignación. ¡ Nada más de pensar que ese maldito tuvo intimidad con Ramona me hierve la sangre. - Entiende, entre ellos no ocurrió nada. - No podemos saberlo. - No seas tan necio Fernando. Ramona te confesó la verdad porque es una joven ingenua. Otra jamás te lo hubiera contado. Esa confesión es prueba de su inocencia, no pongas en duda su virginidad. - Tú crees que es muy fácil que me case con una mujer que está enamorada de otro y por si fuera poco de un indio mal nacido. No, papá. Lo que me pides es demasiado. Lo único que quiero es irme de aquí cuanto antes. - No me obligues a recurrir a mi autoridad. Quiero que entiendas que es nuestro deber salvar la honra de esa muchacha y la de esta familia. Me obliga la amistad con su madre. Ramona es una mozuela sin experiencia, si se casa contigo pronto se olvidará de ese romance absurdo. Vamos hijo, no te retractes ahora. Piensa que pudo haber sido tu hermana Analupe la que cometiera esta equivocación. - Papá, no utilices esos recursos. ¡ No voy a ceder ! Me repugna mirar o intimar con una mujer que fue tocada por un piel roja.
En la aldea yahí . - Antonio, sé que tú no confías en esta bruja, como ustedes me llaman. Ni en los dioses yahís que nos protegían. - El padre Sarriá dice que sólo hay un Dios. - ¡ Por eso nos han caído tantas calamidades ! Porque se han olvidado de nuestras costumbres , de nuestras tradiciones. Pero no te hablé para eso. - ¿ Entonces ? - ella se le acerca. - Anoche vi claramente que el tronco del árbol más viejo de nuestra tribu fue derribado de un hachazo. - No la entiendo. - Que el alma de Pablo de Asís ahora vaga por las montañas. Su aliento se extinguió de golpe. - ¿ Quiere decir que don Pablo ha muerto ? - Sí. Me puedes creer o no, pero si deseas salvar a nuestra gente tienes que ir a ayudar a Alejandro. Él también corre peligro. - Es que el padre Sarriá no está. Salió a cumplir con unos deberes y no sé cuando regrese. - No sé por qué te importa que esté aquí el padre Sarriá. Él no es un hombre fuerte. Su presencia sirve de muy poco o de nada. Delante de él se llevaron arrastrando a Pablo de Asís y no pudo impedirlo. Entiéndelo Antonio, el destino de los yahís depende de ti. Si eres buen guerrero tienes la obligación de rescatar al nuevo jefe de los yahís. Si algo le sucede a Alejandro tú serás el culpable de no haber prestado oídos a mis consejos. Tienes que salir en su ayuda - le exige. Él la escucha sin saber qué hacer.
En la comisaría de Spurtown. El doctor Thomas le está limpiando la herida a Green. - Ya todo Spurtown está enterado de los sucesos de anoche. Es usted un héroe sheriff. - No exagere Thomas, no exagere. - Es la verdad. Los nuestros están felices de que se haya despachado al viejo. Además, lo ven como un acto legal. Ya se sabe que trataron de liberarlo ese par de pieles rojas y que usted valientemente lo impidió. - Ya Thomas. No es para tanto - toma un trago de wisky. - Al que no veo es a Davis ¿ qué, sigue llorando por Merryl ? - le venda la herida. - Sí. Por eso lo puse a trabajar, para que se le olvide su pena . je, je, je. Lo mandé a exponer el cadáver del indio para que esté a la vista de todos. - Bien merecido se lo tiene. Que sepan de una vez esos salvajes que en este pueblo no permitiremos que nos ataquen impunemente. Felipe entra a la casa y en la sala se acerca un mueble en donde guarda unos papeles. - ¡ Felipe ! - exclama Beatriz al verlo allí. - Buenos días Beatriz. - ¿ No vas a almorzar con nosotros? - Lo siento, pero no puedo , tengo mucho trabajo y pocos peones. El Norteño, que es uno de mis brazos fuertes, no ha regresado - ella entristece. - Es que últimamente casi no te veo. - Sí, desgraciadamente el accidente de Ramona me ha dejado poco tiempo y poco cabeza para atenderte. ¿ Me perdonas ? - Claro que sí. Pero prométeme que ahora que ella esté bien, vamos a pasar más tiempo juntos. - Te lo prometo. Es más, después de la luna llena voy a tener todo el tiempo del mundo para ti. - ¿ Después de la luna llena ? ¿ Por qué ? - se extraña ella. - Porque después de esa noche todo va a cambiar. Quiero decir que ya para entonces tendré mucho más tiempo libre. Ahora si me permites voy a los establos. - se aleja la cámara y mientras Felipe se va nos muestran a doña Perpetua que sentada en un sillón ha escuchado toda la conversación. - La luna llena - dice con tono misterioso - Si no me equivoco es esta semana. No falta mucho mi hijita. Ramona acaba de almorzar. Margarita le está haciendo la cama. - Es que el día que te caíste del caballo tu amá mandó al Norteño al pueblo yahí, a decirle al padre de allá que viniera a oficiar la misa de tu boda. Estoy requete preocupada. ¡ Hace hartos días que se fue y no ha regresado ! - El Norteño se sabe cuidar. Espero que con esa visita Alejandro no se confunda y vaya a pensar que me voy a casar antes de la luna llena. ¡ Ay, Margarita !, ¿ y si ya me olvidó ? La distancia es muy traicionera. - Pos, yo te dije eso. No, pero no lo creo. Alejandro te quiere harto. - Sí, ¿ verdad ? - Lo que sí estaba pensando es que el pobre padrecito de allá, nada más va a venir de paseo porque pos, ¿ cuál boda ? Pa' mí que hoy se van los Coronado. Desde bien tempranito vi que se encerraron ahí en el despacho. Estaban can caras largas, no quisieron ni almorzar ni nada. - ¿ Y mi mamá ? - pregunta ansiosa. - Ella, no ha salido de su cuarto. - ¿ Qué estará tramando ? Ella no es de las que se quedan con los brazos cruzados. - No, pos no puede hacer nada. Si se van los Coronado lo peor que te puede pasar es que te castiguen aquí encerrándote. - ¡ Margarita, eso es lo que me mortifica! Si me encierran, ¿ cómo voy a hacer para salir al arroyo la noche de la luna llena ? - Ay, pos. Pos, mientras no se malicie nada. No, no va a estar tan difícil. Mira, en cuanto se duerma yo te doy el pitazo y tú te pintas para el arroyo. - Sí, sí. Tenemos que ser muy cuidadosas hasta eso. No hay que hablar de esto con nadie. ¿ Me entendiste ? - Sí, pues claro. - Sólo tu mamá, Felipe, tú y yo sabemos esto. De allá afuera nadie más lo debe saber Margarita - se abre la puerta. Entra doña Ramona. - Retírate Margarita - le ordena. - Sí -dice ella tomando la bandeja - ¿ Ya no se te ofrece nada más Ramona ? - Ordené que te retiraras Margarita - insiste de mal talante. - Permiso - dice ella y se apresura a salir. - ¿ Cómo amaneciste ? - Un poco mejor. - Anoche hablé con don Ruy - le dice sentándose - Creo que pasé los momentos más vergonzosos de mi vida. Nadie me había colocado en una situación tan embarazosa. Por fortuna Ruy es un caballero y me facilitó las cosas. Pero, no sé si logrará convencer a Fernando para que perdone la ofensa tan grave que le hiciste. ¡ Dios quiera que ese muchacho sea tan noble como su padre , y a pesar de tu insensatez se case contigo ! - Ramona no responde nada aunque parece perturbada - ¿No dices nada? - No tengo nada que decir. - Esa actitud es la que debiste haber tenido con Fernando. Callas cuando debes hablar y hablas cuando debes callar - golpean a la puerta - ¿ Y ahora qué ? - Soy yo señora - dice Marta desde fuera. - Pasa - le indica la doña. - Ay, disculpe que esté dando la lata pero dice don Ruy que le urge hablar con usted. - Dile que en un momento estaré con él. - Sí, señor - saliendo a cumplir la orden. - Espero por tu bien que sean buenas noticias - parándose - porque de no ser así va a ser un escándalo y no voy a tener otro remedio que enviarte a Méjico. Allí sobran conventos y no faltará uno en donde te acepten - Ramona se sobresalta. - ¡ Yo no tengo vocación de monja ! - protesta ella. - No hace falta que lo digas. Es obvio que no la tienes. Pero no me importa. Si hoy se van los Coronado, mañana tú y yo salimos rumbo a Méjico. Ramona se queda angustiada ante esta amenaza a su libertad. Sandra S. Vallejos.
Capítulo Nº 37 ( 24 - 05 - 00 ) Doña Ramona amenaza a su hija con internarla en un convento si Fernando ha cambiado de opinión y ya no quiere casarse con ella. El Norteño ha llegado a Spurtown. Nepo que viene saliendo del almacén lo ve y se le acerca. - Hey, tú no eres de estos lares, ¿ verdad ? - No. ¿ Por qué lo pregunta ? - Porque a los de este pueblo no le gustan los forasteros. - Sí, ya me di cuenta. Acabo de ver el cadáver de un indio ahí puesto para que todos lo miren. - Sí, lo mataron anoche. Y apresaron a otros dos. Dicen que los van a ahorcar. - Ay, no ! - se sorprende. - Le aconsejo que compre rápido y se vaya rápido de aquí. A los americanos de Spurtown no les gustan los mejicanos. - Ta' güeno. Muchas gracias por el consejo. Y dígame, ¿ usted de pura casualidad sabrá quiénes son esos pieles rojas que apresaron? - Pues ,así como sus apelativos no sé, pero si me da para una botella, se lo puedo averiguar - el Norteño saca una moneda del bolsillo y se la muestra - Ay, esas monedas de plata hace años que no veía una. - Averígüeme los nombres y cuando me los diga le doy otra - deja la moneda en su mano. Doña Ramona entra en el despacho con Ruy. - Lo siento mucho Ramona - le dice él. Ella cierra los ojos al escucharlo - Créeme que hice hasta lo imposible por convencer a mi hijo. Pero está muy dolido. Quiere irse a Spurtown lo antes posible. - Tenía puestas mis esperanzas en ti. - Te dije que ese muchacho es muy orgulloso. Además se siente ofendido, indignado y creo que con justa razón. Si al menos su rival o fuera un apache quizá la situación sería más fácil para él. - Bien, entonces no tengo otra alternativa. Mañana saldré con Ramona a Méjico. La encerraré en un convento para siempre. - Lo lamento mucho Ramona. Créeme que nada me hubiera gustado más que poder ayudarte. No sólo por amistad sino porque ahora que te he conocido mejor ha nacido en mí una admiración muy profunda por tu persona. - De todas formas te agradezco tus buenas intenciones. Ramona recibirá su castigo pero creo que Fernando se equivoca al no querer perdonarla. Debo reconocer que no hay mucha gente con el temple de Ramona. A veces le falta juicio y es rebelde pero tiene grandes virtudes. Es como su padre. Su sinceridad fue una muestra de su valor. Lástima que tu hijo no lo aprecie. Dudo mucho que Fernando encuentre una mujer mejor que Ramona. - Te propongo una cosa. ¿ Por qué no hablas personalmente con mi hijo ? Creo que nadie mejor que tú para defender a Ramona. Tal vez si Fernando te escucha cambia de opinión. - ¿ Tú crees ? - pregunta esperanzada. - No perdemos nada. - Entonces voy a llamarlo. - Tendrá que se más tarde porque acaba de salir a dar un paseo. Me dijo que necesitaba reflexionar. Además, creo que será mejor que se serene un poco. En Spurtown . La comisaría. - Perdone jefecito ¿ Puedo pasar ? - pregunta Nepo asomándose en la comisaría. - Ahorita no Nepo. Lárgate - dice Green. - Es que le traía un regalito - le dice mostrándole una botella de wisky. - Por allí oí que van a ahorcar a unos piel rojas. La gente ya se está preparando para la fiesta. Hace tiempo que esas cosas no se veían en este pueblo . - ¡ El sheriff todavía no lo decide ! - le dice Douglas - ¿ No entiendo por qué la gente ya está haciendo sus preparativos ? - Al pueblo pan y circo para tenerlo contento - dice Thomas - Aprovechemos que tenemos encerrado al hijo del jefe de la tribu para hacer un verdadero escarmiento. - Sí, hace bien. Los indios son como la mala hierba. Sólo estorban - dice Nepo acercándose a Thomas quien lo separa dándole un codazo en el estómago. - Ese par de pieles rojas merecen la horca - dice Green - Sobre todo Alejandro - Nepo pone cara de ya haber averiguado lo necesario. - Bueno, ojalá le guste el wisky jefecito. Es de los mejores, eh. - Lárgate Nepo, no estoy para cumplimientos. - Sí, me largo - dice él abriendo la puerta y saliendo de allí. - No sé quienes me repugnan más - dice Thomas - Si estos grasientos o los pieles rojas. Alejandro observa la calle a través de la ventana de la celda. Sebastián parece muy asustado . - ¿ Tú crees que nos van a matar ? - le pregunta a Alejandro que se da vuelta y asiente con la cabeza. Sebastián se derrumba sollozando contra las rejas - Ya no volveré a ver ni a mi madre, ni a mis hermanos -se sienta en el piso - Al más pequeño apenas si le estaba enseñando a tirar con el arco - solloza. Alejandro se agacha junto a él. - Sebastián. Sebastián. Yo sé que tienes miedo pero te voy a pedir un favor. Cuando lleguen los blancos por nosotros no lo vayas a mostrar. Que sepan que los yahís somos fuertes, que tenemos dignidad. - ¿ Tú no tienes miedo ? - Mucho - reconoce, lo levanta del piso - Pero si nuestro destino es morir, al menos no nos vayamos de la tierra con el corazón achicado. Ramona en su cuarto está rezándole a la Virgen. - Virgen Santísima de los Ángeles. Tú nunca me has abandonado. Te ruego no permitas que me lleven a Méjico. No antes de la luna llena. Virgencita ilumíname. Dime qué debo hacer, por favor ayúdame. - entra Margarita a la habitación. - Ay, estás rezando Ramona. Luego regreso. - No, ven, ven Margarita - la detiene de una mano - necesito que busques a Felipe, me dijo que iba a estar en los establos. Dile que me urge hablar con él. - ¿ Pos, qué pasó ? - se preocupa ella al verla tan ansiosa. - Margarita. Todo se está poniendo en mi contra. Mi mamá me dijo que si no convencen a Fernando de que se case conmigo, mañana mismo me lleva a Méjico. Mi mamá me quiere encerrar otra vez en un convento. ¡ Ya no sé qué hacer ! - ¡ Ay, Dios ! ¿ Te acuerdas que ya se nos había ocurrido que te hicieras la enferma ? Pues ahora es cuando, por lo menos para ganar tiempo. Di que, que te pegó un dolor en la panza o hazte así la desmayada hasta que llegue la luna llena. - ¡ Gracias Margarita ! - sonríe aliviada Ramona. - ¿Todavía quieres que le hable a Felipe? - No, no. No lo distraigas. Me voy a meter en la cama y si llega mi mamá le voy a decir que me sentí mal. - Ta' güeno pues - Ramona se apresura a meterse en la cama mientras Margarita se va.
En la comisaría Green se dirige a hablar con los presos. - Ustedes ¿ qué tanto cuchichean ? - ¡¡ Asesino !! - le dice Alejandro entre dientes lanzándose contra las rejas. Le escupe a la cara. - ¡ Maldito piel roja ! - limpiándose la cara - Te vas a arrepentir - saca su revólver y le apunta a la frente. Alejandro lo enfrenta sin moverse - Cuando estés en la horca a ver si eres tan hombre . Mejor espero verte chillar con la soga al cuello - se está por ir pero retrocede con una sonrisita - Venía a decirte que el cadáver de tu padre está ahí en la calle, expuesto a la vista de todos. - se va . Alejandro cierra los ojos del dolor, sacude las rejas de la rabia. - ¡ Nos tratan peor que a animales ! ¿ Por cuánto tiempo tendremos que soportar la tiranía de estos hombres ? Se mofan de nosotros y cada vez nos imponen un yugo más pesado. Quizás los yahís desaparezcamos de la faz de la tierra - intenta quitarse la cruz que lleva al cuello. Sebastián lo detiene - Su Dios no nos escucha. - No hagas esto. No pierdas la fe ahora - le pide Sebastián. - Matea tenía razón. No debimos habernos olvidado de nuestros dioses. De los espíritus que cuidaban de nosotros. Green en tanto se acaba de lavar la cara. - Ese roñoso piel roja se atrevió a escupirme la cara. Pásame la botella - le pide a Thomas. - Aguante sheriff. Pronto nos vengaremos . Douglas tiene una idea. - ¿ De qué se trata ? - Le explicaba al doctor que la única manera de hacerles un juicio a esos indios y estar seguros de que lo pierdan es comprando un juez de Sacramento. No todos son incorruptibles ¿ sabe ? - Eso puede tardar. Lo mejor es actuar por nuestra cuenta. Esta noche voy a actuar con los encapuchados y ese indio arrogante se va a arrepentir de haberme escupido la cara. El Norteño sale del almacén. Trae sobre su hombro las alforjas y en la mano una muñequita. Nepo lo está esperando apoyado en el palenque. - Me costó harto trabajo enterarme de lo que me pidió. Ese sheriff de aquí es hombre fiero. - ¿ Cómo se llaman los indios ? - Ay, caray. ¡ Qué memoria la mía ! Se me olvidó - el Norteño le pasa una moneda. - ¿ Y son esto se acuerda ? - No - dice tomándola - pos, no porque ese nombre estaba redifícil. - Mire, le doy otra pero si no se acuerda le borro la memoria pa' siempre. - ¡ Ah, ya ! Hasta él recordó - dice porque le caballo relincha - Yo también recordé. Ya sé, uno es hijo del jefe de la tribu, se llama Alejandro y del otro no puede averiguar nada. - ¿ Está seguro que uno se llama Alejandro ? - Oh, como que me llamo Nepomuceno Buen Rostro para servirle a usted. - ¿ Qué más sabe ? - Pues que los van a colgar. Esos dos inocentes ya no regresaron a su tribu. Ni modo paisano, tuvieron mala suerte. - ¿ Y para cuando los ahorcan ? - Hoy o mañana sino es que el sheriff se los despacha antes. Le digo que ese hombre es fiero y odia a inditos y mejicanos. Yo por eso me fui ahí mismo , no sea que se les antoje colgarnos también a nosotros. Si no tiene nada más que hacer aquí amigo, yo que usted me iba de estampida. - el Norteño asiente.
En la sala están reunidas las mujeres bordando. Junto a ella está Ruy. - ¿ Pero adónde habrá ido Fernando ? - se pregunta preocupado - Ni siquiera vino a comer. - Ya mandé a buscarlo - dice doña Ramona fumando uno de sus habanos. - Les digo que lo vi salir con su rifle. Se ha de haber ido de cacería hasta el sendero del llanto. Dicen que por allá hay pumas. A lo mejor quería traerle a Ramoncita la cabeza de uno de esos animales como trofeo. Fernandito se desvive por quedar bien con tu hija. - A ella le disgusta la cacería. Estoy segura que le horrorizaría ver colgada la cabeza de una puma - les dice Beatriz y comienza a tose debido al humo - Perdón, creo que no resisto el humo de los habanos - deja el bordado - Voy a salir a dar una vuelta y de paso ver si encuentro a Felipe. - Si lo ves dile por favor que se informe qué pasó con Fernando. Que su papá y yo estamos preocupados por él. - Con mucho gusto, señora - sale Beatriz sin poder dejar de toser. - ¡ Ay, este bordado va a quedar precioso en el vestido de Beatricita - exclama Perpetua mirando su trabajo - Quiero que su papá la vea más linda que nunca e la boda de Ramoncita. Doña Ramona no dice nada ante este comentario. Sólo mira de reojo a Ruy.
En la casa de los Coronado don César acaba de llegar. - Gracias - dice éste tomando un vaso que da Polita y dándole su saco. - Su llegada es providencial don César. Hemos pasado las de Caín. Con decirle que un piel roja se metió en la casa y nos tuvo secuestradas. ¿ Verdad Polita ? - Nos amagó con un cuchillo. - ¡ Qué barbaridad ! ¿ No les hizo nada ? - No, sólo la bilis que nos quedó del susto. En realidad era un muchacho inofensivo, hasta se veía asustado el pobrecito. Venía con la misión de rescatar al jefe de su tribu. - Pues no lo logró, porque ahorita que venía para acá había un montón de gente en la calle. Mi cochero averiguó y le dijeron que anoche asesinaron a un indio anciano. Inclusive tienen el cadáver ahí afuera. - ¡ Qué horror ! - exclama Analupe - ¡ Qué espectáculo más repulsivo ! - Sí, es una costumbre tejana que a mí también me repugna, pero en fin, dejemos el asunto de los indios a un lado. Yo me desvié para acá para saludarlos pero de hecho voy a la hacienda de los Moreno. Tengo muchas ganas de ver a mi hija. Ya estoy viejo, creí que iba a aguantar la soledad pero la mera verdad es que me hace falta su compañía. Con decirte que hasta extraño a la parlanchina de mi hermana. - Entonces se va a encontrar con mi hermano y con mi papá. Ellos están allá. La señora Ramona escribió y parece que la boda entre Ramona y Fernando se va a realizar más pronto de lo pensado. - ¡ Ah, qué bueno que siempre cargo en mi valija un traje negro por si hay un difunto o un casorio ! - Podemos aprovechar de irnos con el señor - interviene Polita - No vaya a ser que sigan los pleitos con los indios y nos toque una balacera. Al fin que ya llegaron los papeles que su papá estaba esperando. - No sé Polita - duda Analupe. - Por mí encantado. Mi carruaje es grande y cabemos perfectamente. Si gustan podemos partir mañana temprano. - Lo voy a pensar. Ay, y por supuesto en lugar de ir al hotel nos va a hacer el honor de quedarse aquí en la casa. ¿ No ,don César ?. - Pues sí, mi hija, te lo voy a agradecer porque el hotel de este pueblo está lleno de chinches - se echan a reír.
En las caballerizas. Felipe está acariciando a Rubí. Con él están Juan y Beatriz. - No ha querido tragar nada desde el día del accidente. Está muy débil. - ¿ Qué crees que tenga Juan ? - Pues, la mera verdad ¿ quién sabe ?. Yo no le he hecho ver nada. No está herida. Sabrá Dios si no se habrá tragado una campomoche en la alfalfa. - Felipe, seguramente Rubí ya estaba enferma y por eso fue que tiró a Ramona. Fernando dijo que reparó de pronto y sin razón alguna - interviene Beatriz. - Vaya a saber. Bueno, te la encargo Juan. En cuanto regrese el peón que fue a buscar a Fernando me avisas. Voy a estar en la casa. - Sí, amo. - Vamos - le dice a Beatriz dándole el brazo. Ya ha caído la noche. Doña Ramona está en su cuarto con un vestido desplegado sobre su cama. - Creo que no lo voy a necesitar Marta. Lo puedes volver a guardar. Pensaba arreglarlo para la boda de Ramona pero como están las cosas dudo mucho que ese matrimonio se lleve a cabo. - Ay, señora. ¡ Qué de calamidades están sucediendo ! - Sí, desde que llegó Ramona no ha habido un día de tranquilidad en esta hacienda. Yo lo sabía Marta. Estaba segura que su presencia en esta casa iba a trastornar la existencia de todos nosotros. Ya ves, Fernando no aparece ¡ Ay, Dios quiera que no haya cometido una locura ! Perpetua dice que llevaba un rifle. - ¡ Dios nos libre señora ! Eso sí que sería una tragedia. La niña Ramona no merece cargar con ese pecado en su conciencia. - He sobrevivido a muchas batallas en la vida Marta pero quién sabe si pueda con esta. Angus me dejó una cruz muy pesada. ¡ Y ese muchacho que no llega ! Ya cayó la noche y cada minuto que pasa me pone más nerviosa. - Juan también ya salió a buscarlo. Todos los peones fueron con él. - En mala hora Ramona le dijo la verdad. Yo ya le había quitado todos los obstáculos de su camino. ¿Por cierto, no tenemos noticias del Norteño ? - No, señora. Que yo sepa no. Ramona está muy nerviosa en su cuarto acompañada por Felipe. - Nuestra madre está tan alterada que no admitió que yo saliera a buscar a Fernando. Don Ruy, por supuesto, también está muy apurado - le cuenta él. - ¡ Dios mío ! ¡ Qué no le pase nada ! ¡ Sólo esto me faltaba Felipe ! - Tranquila, no adelantes vísperas. - Es que tengo miedo de que le haya sucedido algún percance. Si algo le pasó será por culpa mía. Sólo traigo la desdicha. - Por favor Ramona, cálmate. Puede ser que Fernando voluntariamente no haya querido regresar. Debe estar muy enojado o bien se perdió en el monte. Él no conoce nuestras tierras, pudo haberse extraviado. - Si mi mamá estaba furiosa conmigo, con esto me va a terminar de odiar. ¡ Ay, Felipe ! Me asusta pensar que Fernando por la humillación haya perdido la cabeza. ¡ Todo el mundo se dio cuenta que llevaba un arma ! Se sobresaltan al sentir que se abre la puerta Es Margarita. - ¡ Ya lo hallaron ! Se perdió, andaba requete lejos pero mi apá ya lo encontró - ¡ Ay, gracias Dios mío ! - exclama Ramona abrazándose a Felipe. Sebastián está asomado a la ventana de la celda. - Este silencio es peor que la gritería. Anuncia la muerte. - Sebastián siéntate - le dice Alejandro con tono muy calmo - No tiene caso que andes de un lado para el otro - Sebastián le hace caso - Estaba recordando a mi padre. Él quedó viudo cuando era muy joven. Me acuerdo que yo lo escuchaba llorar todas las noches y yo lo abrazaba, lo abrazaba porque quería arrancarle la tristeza. Pero él siguió inconsolable y así estuvo por muchos años - se seca algunas lágrimas . - Debe ser muy duro perder a quien más quieres. - Lo peor que le puede pasar a un hombre es perder a su mujer. Cuando dos seres se aman se funden el uno en el otro. Si uno muere, el otro queda incompleto para siempre. - ¿ Así quieres tú a Ramona ? - Sí, así la quiero. - Yo nunca he querido de esa forma a una mujer - Alejandro lo abraza . - Quizás porque eres muy joven. - ¿ Entonces por qué estás tan tranquilo ? Si nos matan no volverás a verla. - Pero me llevaré muy bellos recuerdos - le dice sonriendo. Se recuesta contra las rejas y recuerda cuando se besaron junto al arroyo. Se levanta rabioso - Ramona, ¿ será posible que mis ojos no te vuelvan a contemplar ? - cierra los ojos profundamente angustiado. En casa de los Moreno. Fernando está con su padre y doña Ramona . - No nos vuelvas a hacer esto Fernando - le reta don Ruy pasándole una copa - Mira que si hubiera sido cardíaco el día de hoy habría caído muerto. - Discúlpame papá. Discúlpeme señora, no fue mi intención afligirlos. De echo cuando perdí el camino yo también estaba muy preocupado por ustedes. - Lo bueno es que ya estás aquí, sano y salvo - le dice doña Ramona. - No te importaría si me sirvo otra copita de oporto Ramona. Estoy como cuerda de violín - Claro, adelante. - Gracias - dice Ruy sirviéndose más. - Antes que nada quiero externarte mi más profunda pena por lo que te hizo Ramona. Su conducta es inexcusable pero más que maldad de su parte fue una torpeza. En realidad entre ese indio y ella no ocurrió nada. Todo es producto de la imaginación de Ramona. Cree estar enamorada de él pero son fantasías de su mente juvenil e inexperta. - Ya la perdoné señora. Hoy que anduve solo en la sierra lo estuve pensando mejor y creo que Ramona no es la culpable sino el indio. Lo único que podría quitarme el agravio sería matarlo con mis propias manos - doña Ramona toma un copa de licor. - ¿ Quieres decir con que ese indio muriera estarías conforme ? - Sí, señora. - Pues puedes estar tranquilo porque ya lo vengué por ti- Ruy la mira extrañado. - ¿ Qué es lo que están diciendo? - Que después que supe de los extravíos de Ramona personalmente le di órdenes a uno de mis trabajadores de más confianza, para que fuera a matar a ese indio - les cuenta con total sangre fría . Fernando y Ruy se sientan impactados - En estos momentos debe de estar a punto de hacerlo. No volveremos a ver a Alejandro jamás. - Me admiras Ramona, pareces frágil pero por dentro escondes a una dama de hierro. Yo en tu lugar habría hecho lo mismo. - Lástima, me hubiera gustado hacerlo yo personalmente. - Lo que importa es que ese indio perverso no volverá a ver a Ramona - dice doña Ramona - Ahora dime Fernando, sabiendo esto, ¿ estarías dispuesto a olvidar el agravio y mantener tu compromiso con Ramona ? - Hijo, piensa que lo que le pasó a Ramona pudo haberle ocurrido a tu hermana - interviene Ruy - La señora tiene razón. La inexperiencia y la ingenuidad de su hija fueron aprovechadas por ese mal hombre. Dale un voto de confianza a Ramona. - Ella lo va a olvida. La ausencia hace estragos en los amores. Muy pronto el recuerdo de este episodio quedará olvidado en la memoria de Ramona. Tú podrás salvarla de la ruina. - Señora, no creo que esté en mí poder hacer eso. Tengo la impresión de que Ramona es muy apasionada. Me atemoriza que nunca destierre a ese indio de su corazón. - Hijo, yo creo que puedes conquistar a Ramona. Sólo tenle paciencia. - Está bien - concede al fin - Protegeré a Ramona del escarnio y de la vergüenza. La palabra que empeñé sigue en pie. Me casaré con su hija tal y como habíamos acordado. Ya es la mañana. Doña Ramona ha ido a visitar a su hija que aún está en cama. Felipe también se encuentra allí. - ¿ Quién tuviera tu suerte ? Con su nobleza Fernando Coronado ha demostrado que tiene buena casta. No cabe duda que Ruy supo hacer de su hijo un gentil caballero. - Más que alabar la nobleza de Fernando debo alabar sus dotes de convencimiento madre - le dice Felipe - Porque presumo que fue usted quien inclinó la balanza a su favor. - Deja de hacer insinuaciones impertinentes Felipe. - dirigiéndose a su hija - Creo que harías bien en levantarte y conversar con Fernando , Ramona. - No me siento bien - le dice ella con tono lastimero. - Peor te sentirás ahí acostada. Tienes que probarte tu vestido de novia, si hay que hacerle arreglos todavía hay tiempo. Y tú Felipe necesito que me ayudes para que empiecen a salir hoy las invitaciones de la boda. Perpetua y Beatriz están terminando de roturarlas. - Me gustaría complacerla pero me siento decaída. - Madre, si Ramona está indispuesta no veo por qué no e guarda consideración. Recuerde que estuvo al borde de la muerte. Déjela descansar unos días más - doña Ramona lo escucha, se sonríe perspicaz. - Bueno, si estás tan enferma no tendré otra salida más que posponer la boda. - Felipe y Ramona se miran sonriendo apenas - Y como ya lograron intranquilizarme me gustaría que saliéramos hoy mismo a Sacramento, para que te revise otro médico . - ¡ Hoy ! - exclama Ramona incorporándose en la cama. - Bueno, si te estás muriendo lo más sensato es salir de inmediato.¿ Estás de acuerdo conmigo Felipe ? - Yo, bueno no creo que sea para tanto. Si Ramona guarda reposo unos días pienso que con eso será suficiente. - No. No opino igual que tú. Mejor pospongo la boda y nos vamos a Sacramento. La salud de Ramona está primero que todo. - ¡ Espere madre ! - la detiene Ramona - Voy a hacer un esfuerzo - doña Ramona esboza un tenue sonrisa divertida - Voy a levantarme para probarme el vestido y hablar con Fernando. Creo que para eso sí tengo fuerzas. - ¿ Segura que puedes hacerlo Ramona ? No quiero que luego me tachen de irresponsable. - Sí, segura mamá - dice ella poco contenta. Doña Ramona los mira radiante por su triunfo.
Don Ruy y Fernando están paseando por la galería. - Aún no estoy convencido de que actúe de la mejor manera - dice Fernando - Pero pensé las cosas. Imaginé a todas nuestras amistades burlándose de mí al enterarse de que Ramona había preferido a un piel roja. - Hiciste bien. No creo que te arrepientas de esta decisión. A pesar de todo considero que Ramona por ser hija de quien es, será una buena esposa. - Ahora que la vea no tengo ni la menor idea de qué le voy a decir. - ¿ Te aconsejo una cosa ? No le reproches nada. No volverá a verlo nunca. Si tratas a esa muchachita alocada con afecto, como si nada hubiera sucedido se va a sentir obligada a portarse sumisa y dócil como le corresponde a una dama. Yo sé lo que te digo. - Estaba pensando algo papá. ¿ Recuerdas que Felipe nos pidió que retrasáramos la boda ? - Sí, me acuerdo perfectamente. ¿ Por qué ? - Porque tengo la certeza que él no estaba ajeno al romance entre su hermana y ese indio. - Puede ser, pero esa alianza no nos afecta en nada. En esta casa no se mueve la hoja de un árbol sin la voluntad de la señora Moreno. Ella es la que manda y está de nuestra parte. Alégrate hijo. Quita esa cara larga. Ramona Moreno Gonzaga te pertenecerá - arranca unas rosas y se las da - Para cuando la veas. Don Ruy se retira, Fernando queda pensativo. Casa de los Coronado. Polita está bajando las escaleras con tres bolsos y varias cajas en sus brazos. Tras ella viene Analupe. - Polita, ¿ segura que no olvidamos nada ? - le pregunta mientras le va colocando más cajas en la pila. - Sí, señorita - a duras penas bajando. - A ver espérate. Pusiste mis medias, y mis guantes y mi lencería. - Todo señorita. Revisé dos veces. - ¿ Y los papeles de mi papá? - Van en la valija chica - llegando abajo deja todo en el piso. - Ah, bueno. Entonces avísale a don César que ya estamos listas. - Sí, señorita - dice Polita mientras vuelve a subir. Golpean la puerta, Analupe se apresura a abrir y se encuentra con Billy. - ¡ Ay, usted ! - exclama ella mirando nerviosa para adentro. - Andaba por aquí y pensé en pasar a saludarla. El cochero que está aguardando me comentó que piensan salir de viaje hoy y no quise perder la oportunidad para despedirme de usted. - Es muy gentil de su parte. - Me preguntaba si tendría tiempo como para platicar un rato. - Lo siento mucho. No puedo. Tenemos prisa. - ¡ Qué pena ! ¿ Por cuánto tiempo la iremos a extrañar en el pueblo? - No sé, no depende de mí. Quiero decir que voy a ver a mi papá y él es quien lo decidirá. - No hay una mujer más bella que usted en Spurtown - le dice de pronto él. Ella se derrite toda - Yéndose usted , este pueblo polvoriento se queda sin el único rayo de sol que lo ilumina - ella se queda viéndolo como encandilada. - Analupe. Analupe - se escucha a don César llamarla. Ella despierta. - ¡ Ay, discúlpeme, me tengo que ir ! - le dice tendiéndole su mano, él se la besa suavemente - Adiós señor - y rápido cierra la puerta. Don César se queda mirando lo sucedido. - ¿ Quién era ese hombre ? - Un americano. - Sí, eso lo puedo suponer pero, ¿ lo conoces ?, ¿ es tu amigo ?. ¿ Por qué te besaba la mano? - Es la costumbre. - ¿ De los americanos ? ¡ Qué va, si son unos patanes ! - No todos don César - muy nerviosa - Ya estoy lista, ¿ nos vamos ? - Sí - todavía no muy convencido por la explicación . - ¡ Polita ! - llama Analupe más que nerviosa. Fernando tiene entre sus manos una rosa. Espera nervioso. Entra Ramona. - Te ves bellísima. - Hola Fernando - pasa a la sala y se sienta lejos de él, quien se le acerca y le tiende la rosa. - Es para ti . - Gracias - tomándola con reserva. - ¿ Cómo sigues ? Bueno, soy un imbécil. Viéndote como te veo supongo que te sientes mejor. - Sí - muy parca . - Ramona - agachándose junto a ella - Yo la verdad no sé qué decirte. - No es necesario que digas nada. Las palabras sobran. Mi mamá me dijo que a pesar de todo aún quieres casarte conmigo. - Así es. ¿ Te disgusta ? - No, me extraña. Pensé que me odiabas. - A ti no. A él sí. - Te voy a suplicar que no lo menciones. - Me parece bien. Es más, hagamos un pacto. Olvidemos lo que me dijiste . - Si así lo prefieres. Green está apoyado en la ventana de la comisaría . Habla con Davis. - Lo he decidido, no vamos a esperar a ningún juez ni nada que se le parezca. Esta noche vamos a linchar a los pieles rojas . Al tal Alejandro le voy a hacer pagar su arrogancia. Ese maldito se atrevió a escupirme la cara. - Vaya sheriff, hasta que por fin reacciona. Ya me había decepcionado de usted. - Agua, por favor - se escucha pedir a Sebastián - Tenemos sed. - Davis, ve a ver qué quieres - le indica Green. Éste toma las llaves - Ey, ey, ey - lo detiene y le quita la pistola - No vaya a ser que tengas la tentación de sorrajarles un tiro. Davis toma la cantimplora y se dirige hacia adentro enojado. Se acerca a la celda - ¿ Tienen sed ? - les pregunta abriendo la cantimplora, toma un trago y comienza a derramar el resto frente a ellos - ¡ Qué torpe soy ! - dice apoyándose contra las rejas. Alejandro aprovecha ese descuido y se lanza a tomarlo por el cuello. Las llaves cae al piso. - ¡ Sheriff ! -alcanza a apenas gritar Davis mientras intenta zafar y de patear las llaves que Sebastián intenta tomar estirándose. - Suelta eso - dice Green entrando - Suéltalo o te mato - apuntándole con la pistola - ¡ Qué lo dejes o te mato ! - Alejandro aprieta un poco más y lo suelta. Davis cae al piso. Green mira fijamente a Alejandro que se la sostiene altivo y le dispara. Sebastián corre al verlo caer. - ¡ Alejandro ! ¡ Alejandro ! Resiste. Respira - le pide desesperado. - ¡Mátelo sheriff ! -dice Davis desde el suelo - ¡ Mátelo ! Alejandro se ha desmayado. Sandra S. Vallejos
Capítulo Nº 38 ( 25 - 05- 00 ) Alejandro recibe un disparo de Green .
En la hacienda. - Ya está lista - dice doña Ramona apareciendo - ¡ Aquí está ! - dice Perpetua saliendo con Ramona de detrás del biombo. Ella tiene puesto su traje de novia. Da una vuelta para lucirlo. - ¡ Parece una reina ! - dice Marta y con una aguja en sus manos se agacha para mirar el ruedo. - El vestido es un sueño - lo alaba Beatriz - Algún día espero llevar uno así. - Se te ve muy bien - dice su madre - Aunque para mi gusto deberíamos hacerle algunos ajustes. - Ah, no. De ninguna manera - le dice Perpetua - Lo echaríamos a perder. - ¿ No estás contenta Ramona ? - le pregunta Beatriz poniéndole el tocado . Se escuchan pasos. - ¡ Ahí viene el novio ! - exclama Perpetua acercándose a la puerta. Golpean - Pero cuidado el novio no debe ver a la novia con el vestido puesto - se abre la puerta y entra Felipe. - No es el novio tía, es Felipe. - ¡ Qué cabeza la mía ! - dice Perpetua riéndose. Felipe mira a Ramona muy serio - Felipito, ¿no se ve preciosa tu hermana ? - Perdón, sólo venía a avisarle que ya salieron las invitaciones que me encargó madre. Eso era todo madre. Con permiso - Perpetua se apresura a cerrar la puerta. - Los jóvenes de hoy en día son mucho más audaces que en nuestros tiempos, ¿ verdad Ramona ? Cuando nosotras éramos jóvenes los hombres andaban por su lado y las mujeres por el suyo. ¡ Ni pensar en que mi hermano César me dedicara tantas atenciones ! Eres muy afortunada de tener un hermano tan gentil contigo, Ramoncita . Tanto doña Ramona como su hija escuchan todas estas alusiones a su relación pero no se dignan a contestarlas. El Norteño está arrodillado frente a la tumba del padre Salvatierra. - Le vengo a dar las gracias padre Salvatierra. No cabe duda que me escuchó y me hizo el milagrito. No tuve que matar a Alejandro. Usted que está en el cielo ha de saber que ese indio patarrajada no me caía nada bien pues no tanto como para despacharlo al otro mundo. Cumplí el encargo sin mancharme las manos. Alejandro no va a volver a la hacienda porque lo van a ahorcar y la patrona se va a figurar que obedecí sus órdenes. ¡ Gracias padrecito ! Otro día lo vengo a visitar. Ya ha caído la noche. Sebastián ha acostado a Alejandro sobre le camastro. Éste tiene el rostro cubierto de sudor, respira con dificultad y sobre su pecho se observa una gran mancha de sangre. - Si yo muero . . . y tú logras salvarte . . . quiero que busques a la señorita Ramona en la hacienda de los Moreno . . . quiero que le digas que fue lo que me pasó . . . que le expliques por qué no llegué a la cita que tenía con ella - Sebastián llora junto a él - Sebastián, también dile que gracias a ella conocí la dicha de amar . . . que morí pensando en ella . - Tú no te vas a morir Alejandro. No te vas a morir. - Vé la luz, vé la luz de la luna. - Sí, sí, la veo. - La luna que no veré . . . en el manantial en donde quedé de verme con Ramona - se escuchan pasos que se acercan - Ayúdame - le pide para que lo levante. Green llega acompañado por el Colorado y Davis. - Son tuyos Colorado - dándole las llaves - Que los encapuchados se encarguen de ajusticiarlos - Alejandro sentado en el camastro hace esfuerzos para mantenerse erguido.
En la hacienda . Ramona se acerca a Felipe que se ha quedado dormido apoyado en el escritorio. - Felipe - lo llama suavemente - Felipe. - Ramona.- dice él entre sueños - ¡Ramona , cuidado ! - se despierta sobresaltado, la mira ... - Aquí estoy - le dice ella tranquila. Él cierra los ojos tratando de calmarse. - Tuve una pesadilla terrible. Soñé que tú y Alejandro caían en un pozo. - Fue solo eso, un mal sueño. Te quedaste escribiendo. - Sí - dice cerrando rápidamente su diario. - ¿ Es tu diario ? - él se levanta con el diario en la mano - Lo escondes con tanta vehemencia que cualquiera pensaría que , que ocultas algo prohibido. Sebastián y Alejandro ya fueron llevados a la parte delantera de la comisaría. Davis le está atando las manos a la espalda a Alejandro. - Hay que darnos prisa. Alguien puede descubrirnos - dice el Colorado apuntando a la cabeza de Sebastián. - Davis y yo vamos a estar en el salón para que todos nos vean - dice Green - Luego que Thomas nos alcance y diga que unos encapuchados se llevaron a este par de desgraciados - golpeando a Alejandro en la herida que se queja del dolor - Así nadie va a sospechar de nosotros. - Sheriff, déjeme ir con ellos. Juré vengar a Merryl - le pide Davis. - Tú eres un alguacil. Si alguien te ve me comprometes. - Sheriff, se lo suplico. - No seas estúpido. Te callas y nos vamos al salón. - Bueno, andando - dice el Colorado bajándose la capucha y apuntando a Alejandro . - Un momento - los detiene Green y acercándose a Alejandro le da un codazo en el estómago que lo dobla del dolor, le toma de los cabellos y levantándole la cabeza lo escupe en la cara - Ahora sí, llévenselos. Doña Ramona se encuentra en la cama. - Cierra bien los postigos Marta. Esa luz de luna me inquieta. Me recuerda a un pecado - Marta la mira extrañada. - Pero si a usted no le gusta la oscuridad. La noche está re bonita . La luna está casi llena. - Por eso mismo. ¡ Cierra esos postigo ! - Marta así lo hace . Doña Ramona se incorpora y angustiada se tapa la cara - Me voy a condenar Marta. Arderé en las llamas del infierno por toda la eternidad. - Ay, no diga eso señora. - Si supieras Marta. Si supieras lo que he hecho. Pero lo hice por ella. - Ay, no sé de qué me habla señora - le dice desconcertada. - Mejor, mejor así. Así no te arrastraré en mi pecado - se altera de pronto - Vete, vete. Déjame sola con mis demonios. Marta lo está por hacer cuando entra Margarita a la carrera gritando - ¡ Señora ! ¡ Señora ! - ¿ Qué gritos son esos Margarita ? - Pues es que ya llegó el Norteño y dice que le urge hablar con usted. - doña Ramona se queda como petrificada. Ramona pone la mano en la mejilla de su hermano. - Felipe, en lo profundo de tu ser hay un tormento. ¿ Dime quién te hace padecer de esa manera ? - él aparta la cara. - Si yo te pudiera decir algo. - Dime, dime ¿ por qué no ? - haciéndole que la enfrente. - Porque quien me hace padecer es . . . - la mira a los ojos. - Es . . . - lo alienta ella. - Déjame Ramona. No me hagas decir algo de lo que luego me arrepentiré - se acerca al fuego de la chimenea, mira el diario que lleva en sus manos - Que las llamas consuman estas páginas - lo tira al fuego. - ¡ No lo hagas ! - grita Ramona y corre a sacarlo de allí. En ese momento entra doña Ramona . - ¿ Qué hacen aquí solos ? - pregunta severa. - ¿ Y a esta hora ? - Felipe quita el diario de las manos de Ramona, su madre observa el movimiento y los mira sospechosa.
En la comisaría se observa movimiento . - Alejandro y Sebastián no están -dice Jesús, el hermano de Sebastián , saliendo de la zona de celdas - Se los llevaron. - Ya mandé a rescatar el cadáver de don Pablo - dice Antonio - Vamos a buscar a tu hermano y a Alejandro. - Ojalá no sea demasiado tarde - salen de allí con precaución. En tanto los encapuchados se han ocultado en las sombras del bosque. Han subido a ambos a caballo . Se acercan más hombres. - Pongan la soga - dice el Colorado. Pasan una cuerda por la rama de un árbol. - Acérquenlos - dice Thomas. - Traen ambos caballos hasta la cuerda. Alejandro apenas puede sostenerse en él. - Lo único que me duele es que Ramona jamás se enterará de por qué no llegué a la cita. Va a pensar que me olvidé de ella. Nunca sabrá que estuvo en mi mente hasta el último momento de mi vida. - ¡ No quiero morir ! - dice Sebastián aterrorizado. - Nuestra huella en la tierra es fugaz. Pero viviremos para siempre en los corazones de quienes nos han amado. - Hey, ustedes dejen de chillar - les grita Thomas - Acabemos con esto de una vez. - Alejandro levanta la mirada a la luna. Doña Ramona recrimina muy enojada a Ramona. - No quiero escuchar más excusas. Vete a tu cuarto Ramona. No son horas para andar conversando. Ya te he dicho que dejes a Felipe en paz. Él tiene muchas obligaciones y las descuida por tus niñerías. Estoy harta de tus desobediencias - Ramona está por replicar pero se detiene a tiempo. - ¡ Qué pases buenas noches mamá !. Hasta mañana Felipe. - Hasta mañana - dice él cerrando la puerta. En tanto en los encapuchados. - ¿ A cuál ejecutamos primero ? - pregunta el Colorado. - Al herido. A Alejandro - dice Thomas - Él es el asesino de Merryl. - Adiós Sebastián - dice Alejandro con los ojos cerrados. Lo toman del cabello para bajarle la cabeza y así pasarle la cuerda por el cuello.
En el despacho. - No me gusta como la trata - le recrimina Felipe a su madre. - Y a mí no me gusta cómo la tratas tú - le replica ella - A Perpetua no le han pasado inadvertido tus atenciones para con Ramona. ¿ Qué quieres ? ¿ Qué se suelte como reguero de pólvora otro escándalo ? No me avergüences tú también Felipe. Ya bastante tengo con lo que hizo tu hermana. - Buenas noches madre - dice él en lugar de contestar. Alejandro está a punto de ser ahorcado. - Listo doc. - He aquí un piel roja menos. El mejor indio es el indio muerto - dice Thomas - Pronto acabaremos con todos ustedes. - Todos somos mortales - le dice Alejandro mientras le aprietan la soga - Ustedes también correrán nuestra suerte. - Ya, cállese desgraciado. Ahórcalo . - En un claro aparece Jesús apuntando con un rifle. - ¡ Vete al infierno indio ! - gritan en el preciso momento en que Jesús dispara a la cuerda cortándola. Antonio le dispara una flecha a uno de los hombres. - ¡ Es Antonio ! Estamos salvados - grita Sebastián contento. Aparecen más indios gritando. - Vámonos de aquí - dicen los encapuchados y salen huyendo al galope. Antonio se ha acercado a Alejandro que en ese momento se desmaya. Davis y Green están en el salón tomando algo. Green tira un billete sobre la mesa. - Quédate con el vuelto y espérame allá arriba - le dice a la mesera. - Sólo sobra un dólar. Crees que por un dólar yo . . . - Ey, ey, ey muñeca En realidad te estoy haciendo un favor. No te me pongas rejera. - Grosero - le dice ella yéndose enojada. - Debimos haber ido con Thomas sheriff - dice Davis - Yo le juré a Merryl vengar su muerte y las promesas que se le hacen a un muerto se deben de cumplir - Green le da una cachetada. - ¿ Qué no entiendes que somos la autoridad ? Ya me cansé de repetir que somos la autoridad. No nos podemos poner en evidencia. - Davis se levanta enojado como para salir, retrocede y le dice - Ahí vienen Thomas y Prescott sheriff. - Se escaparon sheriff - dice Thomas - Los indios se han escapado. Llegó un tropel de pieles rojas y los liberaron. - El sheriff se levanta enojado. El Norteño le esta contando a doña Ramona todo lo sucedido. - Por eso tuve que ir hasta Spurtown. Los gringos se llevaron a dona Pablo. Alejandro tuvo que ir a rescatarlo. Pos, cuando llegué ya habían matado al pobre viejo. - ¡ Por Dios Santo ! ¡ Qué desgracia ! Don Pablo era un buen hombre - se hace la señal de la cruz - ¡ Qué Dios lo tenga en su gloria ! - Pues ya le digo patrona. Así estuvo la cosa. - ¿ Y luego qué pasó Norteño ? - Pos, pues Alejandro logró salvarse pero, pero lo esperé en las afueras y cuando iba por el desfiladero de las Ánimas me aposté detrás de una roca y le disparé en la nuca - doña Ramona se sobresalta por la crudeza de la acción. - ¿ Te cercionaste de que estuviera muerto ? - Pos claro patrona. Luego que cayó me acerqué paso a pasito porque pos , los indios son requete traicioneros y cuando vi que no se movía pues llegué hasta él y luego lo moví, primero con el pie y nada. Y luego . . . - ¡ Basta Norteño ! - lo interrumpe ella impresionada - Lo único que quiero sabes es si cumpliste con mis órdenes. - Pos sí patrona. Alejandro no va a venir por la niña. Pierda cuidado ,pues. - ¿ Lo enterraste ? - Pos no. No, lo dejé ahí bien tieso. En un recodo del camino. Ya los zopilotes se lo han de haber comido. - doña Ramona abre un cajón del escritorio y saca una bolsita con monedas. - Toma . - No es necesario patrona - le dice - Te servirá para tu boda con Margarita. Ese casorio será tu recompensa . - No - vuelve a negarse . - Pensé que querías casarte con ella - dice sorprendida. - No, pues sí. Pero no con ese dinero. - Tienes razón - vuelve a guardar la bolsa - Estas monedas están manchadas con sangre. Te traerían mala suerte. Pero no te preocupes, tú sólo cumpliste con mis órdenes. Ese pecado lo cargaré yo. Sobra decirte que de esto ni una sola palabra a nadie. Mucho menos a Margarita. Ella es el correo de Ramona. - Puede confiar en mí. - Y confío pero si sueltas la lengua no tendré piedad. ¿ De acuerdo ? - él asiente con la cabeza - Ni siquiera menciones la muerte de don Pablo de Asís. La noticia llegará por sí misma en algún momento. - Seré como un sepulcro. - Ya que fuiste al pueblo yahí será muy factible que Margarita o Ramona te pregunten si viste a Alejandro. - Pos sí, ¿ y qué quiere que les diga ? - Que lo viste allá, que está bien y que andaba con una mujer india. - ¿ Eso le digo ? - pregunta poco convencido. - ¡ Qué no me escuchaste ! - No, dispense patrona. - Bien Norteño, puedes irte a descansar. - Con su permiso ama - y cuando estaba por irse recuerda - Ah, se me olvidó que el padre Sarriá me dijo que iba a estar aquí para matrimoniar a la niña - y se retira. - Perdóname Dios mío, pero lo tenía que hacer - dice doña Ramona persignándose.
Ya es de día. Los yahís han tapado a Alejandro con una manta y revisan su herida. Sigue desmayado. - No puede extraerle la bala - dice Antonio - Lo peor es que sigue perdiendo mucha sangre. El emplaste de cactus no ha sido suficiente para detener la hemorragia. - Hagamos un camastro para llevarlo a la aldea - dice Sebastián - Allá Matea podrá curarlo. - No creo que llegue vivo a pueblo yahí - dice su hermano. - De todas formas hay que buscar troncos y ramas para hacer el camastro - le dice Sebastián. - Yo lo haré - se ofrece Jesús y sale en su busca. Sebastián se acerca al cuerpo de Alejandro. - Alejandro, Alejandro. Soy yo , Sebastián. No te puedes morir ahorita, ya nos salvamos. Estamos aquí con Antonio, con Jesús, con los nuestros. Ya pasó el peligro. Despierta Alejandro. Despierta. Acuérdate que Ramona te está esperando . - Déjalo - le dice Antonio - No puede escucharte. - Vive, vive por Ramona - se angustia - Avísale a los demás que nos vamos. Los carapálidas no tardarán en llegar aquí. - dice Antonio. En tanto en Spurtown. - Sheriff, el pueblo entero está furioso contra nosotros -dice Davis - Porque huyeron los pieles rojas - esto último se lo dice a Thomas. - A decir verdad, no es el pueblo entero - dice Thomas sirviéndose café - La mitad está de plácemes. Todavía hay muchos americanos que creen que a los indios se les puede pacificar. No están de acuerdo con que los exterminemos. - A mí el maldito pueblo me tiene sin cuidado Thomas. Lo que me importa es que el mal nacido de Alejandro haya huido. - Sheriff, deberíamos ir hasta su aldea y acabar con él. - Ahora no podemos hacerlo - le contesta. Davis se enoja - Los hombres de la tribu yahí ya regresaron a su ladea y además son muchos . Y si solamente vamos nosotros vamos a regresar con las patas por delante. Eso si es que regresamos. - Muy bien. Ya encontraré la manera de vengar a Merryl - dice Davis saliendo. Ramona acaba de hacer un atadito de ropa. Se abre la puerta de golpe y ella se apresura a esconderlo bajo la cama. - ¡ Ramona ! ¡ Ramona ! - entra Margarita muy contenta - ¿ Qué crees que pasó ? - ¡Ay, pasa Margarita ! Pero no entres así por favor. - Ay , perdóname es que supe que llegó el Norteño. Que está bueno y sano. ¿ No te da gusto ? - Claro que sí. Me da gusto por ti. - Ahorita lo voy a ver. ¿ Quieres que le pregunte por Alejandro? - Mejor yo le pregunto. - Pues vamos, ándale. - Oye, ¿ Y Felipe ? - Ah, pues quien sabe. Yo no lo he visto. - ¡ Qué raro ! Ni siquiera almorzó con nosotros. Me preocupa. - ¿ Por qué tú ? ¿ Qué le pasa ? - Es que . . . tú debes saber . ¿ Antes de que yo llegara aquí Felipe conoció a alguna mujer ? - No, no, no. Aquí nunca vino nadie. No, si antes que tú llegaras esto parecía un panteón. No había visitas ni nada. Bueno, si acaso alguna vez venía el doctor a ver a tu amá, pero nada más. - ¡ Qué raro ! ¿ Quién será ? - ¿ Quién será ? ¿ Quién tú ? - Nada, nada. Olvídalo. Vámonos a ver al Norteño. Pero primero cerciónate de que Fernando no ande por aquí ¿ sí ? - Ta' güeno - se dirige a la puerta a mirar.
En las caballerizas. Beatriz está mirando cómo el Norteño le da de comer a los caballos. - ¡ Norteño ! - lo llama Felipe - Ahí te encargo a Rubí. Si de casualidad Ramona pregunta por ella, no le digas que está enferma. No la quiero preocupar. - Como usted ordene patrón. - Entonces vamos a almorzar - le dice a Beatriz dándole el brazo. - ¿ Quiere que le prepare la calesa ? - No, no es necesario. Vamos aquí cerca - se van ambos . Aparece Delgadina. - ¿ De nuevo vives aquí ? - Claro que sí ,huerca, pos luego. - Margarita andaba re triste porque no estabas. - Ay, no. ¿ Sabes una cosa Delgadina ? Te traje un regalo. - ¿ A mí ? -se sorprende ella. - A usted mera. Un día le dije que le iba a dar otra muñeca y el Norteño siempre cumple su palabra. - ¡ A verla ! - Norteño se acerca a sus alforjas y la saca. - Aquí está - los ojos de Delgadina brillan al verla. Fernando está parado junto a la ventana del salón perdido en sus pensamientos. Su padre se acerca a él - Tu boda va a lucir mucho. Este salón es muy señorial - lo mira extrañado - Fernando te estoy hablando. - Sí, papá. - ¿ En qué estás pensando ? - En Ramona. Me rehuye. Ya viste lo callada que estuvo en el almuerzo. - Es natural. Después de lo que ocurrió le cuesta trabajo darte la cara. Tú la tienes que ayudar a que no se sienta avergonzada. Ofrécele nuevamente la gargantilla de tu mamá. Hazle sabe que de tu parte no hay rencor. - Pero no crees que ella también debe poner algo de su parte. ¿ Por qué tengo que se siempre yo el de la iniciativa ? - Porque eres el hombre. Ese es tu deber. - Entran doña Ramona y Perpetua. Las sigue Marta. - Míralos . Te dije que aquí estaban. - ¡ Qué bueno ! Porque necesitamos idear cómo vamos a arreglar todo esto para la fiesta. - ¡ Ay, este salón es muy suntuoso ! - exclama Perpetua paseándose con los brazos abiertos y girando varias veces - Digno de Carlota y Maximiliano. - No exageres Perpetua. Es muy bonito pero no para tanto -dice doña Ramona. Perpetua se para frente al espejo y hace como que está bailando. Margarita se asoma en al sala, le hace señas a Ramona . - No, no hay nadie - ésta aparece corriendo y tomándola de la manso se van a la carrera.
En el salón. - Así , sin gente, se ve mucho más grande - dice Fernando - Lástima que por la premura vendrán pocos invitados. - Serán pocos pero muy selectos - dice Ruy y mirando a doña Ramona - Recuerdo que la fiesta de tu boda como si fuera ayer. Lucías hermosísima. - Gracias Ruy - caminado hasta el espejo - Pero quien se acuerda ya de eso. Han pasado tantos años. Nuevamente los recuerdos llegan. Muestran a doña Ramona bailando en su fiesta de casamiento con su marido. - Fernandito tiene razón - la devuelve al presente la voz de Perpetua - Tal vez el salón resulte demasiado grande pata los pocos invitados. - No importa - dice Ruy - con que se llene con flores y viandas lucirá espléndidamente ¿ verdad Ramona ? - Sí, sí - concede ella - Va a ser una fiesta muy bonita - le dice a Fernando - Marta. Marta . No te olvides de los tibores. Hay que poner muchas flores, tantas como el día de mi boda. Que se sepa que se casa una Moreno Gonzaga. Ramona y Margarita están en las caballerizas. - ¡ Uy Norteño ! - le dice Margarita - Te perjudiste . Está re bonita la muñeca - Se parece a Beatriz. Tiene los ojos de cielo como ella - dice Delgadina. - Ándale huerca. Vete a jugar - ella sale corriendo - ¿ Qué se le ofrece niña ? - Supe que fuiste al pueblo yahí . - Exactamente. Su mamá me mandó con un recado para el padre Sarriá. - Dime una cosa, ¿ viste a Alejandro ? - Pues sí. - ¿ Y cómo está ? - Pues no hablé con él pero yo creo que está bien. Andaba muy orondo acompañado de una india -Ramona se queda impactada al escucharlo. - ¿ Qué quieres decir con eso ? - Pos nada más lo que dije niña. Que vi a Alejandro con una yahí. - ¿ Estás seguro Norteño ? - pregunta Margarita - Porque luego eres re bueno para eso del mitote. - ¿ Por qué habría de decir mentiras ? ¿ Yo qué ganaría con eso ? - Pos echarle tierra a Alejandro, que siempre te ha caído re mal. Reconócelo. - ¿ Pero qué tierra le estoy echando ? ¿ Qué tiene de malo que ese indio pos, ande buscando mujer ? - Vámonos Margarita - por fin habla Ramona . - Ahí voy - dice ella. - Pues , ¿ qué dije ? ¿ Por qué se puso así la niña ? ¿ A ella qué le va o qué le viene el indio tapuja ese? - No te metas en lo que no debes Norteño. Y nada más te digo una cosa. Si lo que estás diciendo de Alejandro son mentiras, mañana a la noche se te va a armar. - ¿ Mañana ? ¿ Qué va a pasar ? - Yo nomás te digo - le advierte ella. - Uh!!! De haber sabido que andabas tan alzada ni te compro nada - le dice poniéndose las alforjas en el hombro. - ¿ A poco me compraste algo ? - Pues sí, pero como veo muy malas caras, después nos vemos - y se va dejándola con las ganas. Felipe y Beatriz que habían organizado un picnic, han terminado de comer. - No pienso quedarme más tiempo. No quiero seguir estorbando - él la mira sorprendido - Lo que quiero decir es que te quiero demasiado como para obligarte a tolerarme. - Beatriz, soy un hombre muy confundido. Lleno de recovecos. Tienes toda la razón en quererte ir. No te merezco. - Tal vez si te sinceraras conmigo sería más fácil . ¿ No crees ? - Está bien. Voy a ser honesto contigo. Mi madre dio esa fiesta en la que nos conocimos porque quería que tanto Ramona como yo encontráramos a alguien para formar un hogar. - Y como yo le resulté simpática te sentiste forzado a cortejarme ¿ no es así ? - No, no es eso Beatriz. Si hubieras llegado antes de que volviera Ramona te puedo jurar que todo hubiera sido distinto. - ¿ Y qué tiene que ver Ramona con nosotros, no entiendo? - Que la llegada de Ramona trajo muchos conflictos. Entre ella y mi madre se suscitan fricciones. Yo las quiero a las dos. Con frecuencia estoy entre la espada y la pared. Por defender a Ramona mi mamá y yo nos hemos distanciado. Ella no lo entiende pero mi hermana necesita de mi afecto y de mi apoyo. - Me dijiste que serías honesto y sé que no me estás diciendo toda la verdad. - Beatriz yo . . . - Habla, puedes confiar en mí.
Ramona entra a la sala ofuscada por lo que le dijo el Norteño. - Ramona - la detiene su madre que está junto a la ventana - ¿ A dónde fuste sin mi permiso ? Te ordené que cuando salieras me avisaras - Ramona no puede responderle, hace esfuerzo por no llorar - ¿ Qué te pasa ? ¿ Te sientes mal ? ¿ Por qué esas lágrimas ? - ¿ Me puedo retirar ? - Antes dime, ¿ por qué lloras ? - Por . . . no sé. Es que ando muy sensible. - ¡ Ramona ! ¡ Ramona ! - se escucha llamarla a Margarita, entra corriendo, se detiene de golpe al verla - ¡ Ay, dispense señora ! - ¿ Por qué entras gritando de esa manera ? - Margarita y Ramona se miran casi asustadas - De una vez por todas díganme qué se traen ustedes dos ? - Mama, deje que Margarita se retire, ella no tiene nada que ver. - ¡ Claro que tiene que ver ! Les voy a tener que prohibir que se hablen. De aquí en adelante Margarita te vas a dedicar sólo a los quehaceres y tu mamá será la que se encargue de atender a Ramona. ¿ Entendido ? - Sí señora - dice Margarita mirando a Ramona que trata de no llorar - Permiso. - ¡ Es usted una tirana ! ¿ Cree que puede gobernar la vida de todos como si fueran sus esclavos ? Ya debería saber que la esclavitud se abolió en este país. - ¡ No me hables así ! Me debes respeto. - Y se lo tengo. Pero ya le perdí el miedo. Ha llegado demasiado lejos mamá. Ni siquiera me deja hablar libremente con Felipe, que es mi hermano. Me prohibe paseas, me obliga a casarme con un hombre al que no amo y por si fuera poco me quita la única amiga que tengo. - ¿ Amiga ? ¿ Una criada ? ¿ Qué es lo que pasa contigo Ramona ? Te enamoras de un indio y te haces amiga de una criada. ¿ Acaso has olvidado cuál es tu posición en esta casa? - Mi posición en esta casa es ser un títere en sus manos. - ¡ Eres una ingrata ! No mereces llevar mi apellido . - Estoy cansada de que usted pretenda que yo le deba vivir eternamente agradecida sólo porque me trajo a este mundo. ¿ Y sabe una cosa ? A mí no me importan ni sus apellidos, ni su sangre ni nada. Hubiera preferido ser la hija de una criada. Hasta un ciego puede ver que Margarita es mucho más feliz que yo. ¿ De qué me sirvió haber nacido en pañales de seda si soy tan desdichada ? - llorando trata de irse. - ¡¡ No te he dado permiso de retirarte !! - Yo no se lo pedí - doña Ramona se le acerca con la mano en alto dispuesta a pegarle. En ese momento entra Fernando que se sorprende por la escena. Doña Ramona lo mira casi avergonzada. - No señora - dice él que trae una cajita en sus manos - Terminen de hablar. Yo puedo esperar. Voy con mi papá y doña Perpetua al salón. Al fin que lo que le quería decir a Ramona no es tan urgente. - De ninguna manera. Nosotras podemos conversar luego - mirando a Ramona - Te veo después Ramona. Hazme el favor de atender a Fernando. - los deja solos. - Discúlpame Ramona, llegué en muy mal momento. Sólo venía a ofrecerte nuevamente la gargantilla de mi madre que no me quisiste aceptar la otra vez. Por favor tómala en señal de mi buena voluntad. Empecemos de nuevo ¿ sí ? - Está bien - dice ella. Él se acerca a colocarle la gargantilla. Ella hace esfuerzo para no llorar. Felipe y Beatriz siguen son su charla. - Cargo con muchas responsabilidades pero sobre todo con muchos secretos que son la verdadera causa de mi fatiga. - Te repito Felipe, si quieres yo puedo ayudarte a aliviar esa carga ¿ no confías en mí ? - Por supuesto. - Entonces dime - lo alienta. - Ramona se enamoró de un piel roja - Beatriz abre enormes los ojos - Por eso tú y tu tía han sido testigos de tantas actitudes extrañas en esta casa. Mi madre se dio cuenta y logró sofocar el escándalo. Por eso ahora desea el matrimonio de Fernando y Ramona a toda costa. - Tu hermana me confesó alguna vez que estaba enamorada de alguien. Yo supuse que de un peón. Pero jamás imaginé que se amor secreto fuera por un piel roja. - Espero que no la juzgues muy duramente porque debes saber que yo estoy de parte de Ramona. Han subido a Alejandro al camastro que han hecho y está enganchado a un caballo. - Sigue perdiendo mucha sangre - dice Antonio revisándole la herida - No creo que llegue con vida a pueblo yahí. - No se puede morir - dice Sebastián -Él es ahora nuestro jefe. - No está en nosotros dar la vida. Un humano no puede hacer un árbol - se mueven unas matas. Ambos se aprestan a sacar sus cuchillos. Aparece Jesús. - Encontramos a Lince. Creo que podrá ayudarnos. - Lince se acerca a Alejandro y lo revisa. - Alejandro está muy débil. Ha perdido mucha sangre - le cuenta Antonio - Los carapálidas del pueblo lo hirieron. - Recibió un disparo. No le hemos podido quietar la bala - dice Sebastián . Lince lo destapa, pone sus dedos en su cuello. - Sus latidos son lentos - se inclina hacia su boca a escuchar - su aliento casi no se escucha. - ¿ Lo puedes salvar ? - Lince no es un hechicero pero sabe sacar el plomo del cuerpo. Si Alejandro resiste el esfuerzo podrá seguir respirando el aire de los montes. Beatriz y Felipe continúan con su charla. - No te puedo negar que todo lo que me has contado me tiene sumamente desconcertado. A mis ojos el romance de Ramona ciertamente es escandaloso. - Porque estamos llenos de prejuicios. Desde pequeños nos enseñan a quien debemos odiar, a quien debemos amar, a quien debemos otorgarle nuestros favores y a quien no. Pero si vemos con los ojos del corazón todas esas enseñanzas no tienen ningún sentido. Cuando dos seres se encuentran no se cuestionan nada. Simplemente se dejan llevar por un sentimiento que es maravilloso y por demás inevitable. - Es verdad lo que estás diciendo pero con el tiempo vienen los cuestionamientos, las diferencias. No me podrás negar que las costumbres puedan separar a las personas. - En eso estoy de acuerdo. Hablé mucho con Ramona. Al principio traté de disuadirla pensando que jamás se podría adaptar al modo de vida de los yahís, pero después cedí porque . . . - ¿ Por qué ? - Porque estoy seguro que la felicidad no es posible entre dos seres que no se quieren. La verdadera felicidad sólo puede darse cuando hay amor. Alejandro y Ramona se aman, para mí eso es lo importante. - Me conmueven tus palabras y me conmueve tu afecto hacia Ramona. Viéndolo así, tal vez sea una desgracia que tu madre los hay descubierto. Ahora Ramona va a tener que casarse con Fernando. - No. No te he contado todo. Mañana por la noche Alejandro vendrá por mi hermana. Sandra S. Vallejos
Capítulo Nº 39 ( 26 - 05- 00 ) Felipe le cuenta a Beatriz el secreto que guarda con Ramona : mañana en la noche Alejandro vendrá por ella.
En la noche. Felipe le cuenta a Ramona que Beatriz ya sabe todo de su relación con Alejandro. - Pero, ¿ por qué le dijiste a Beatriz ? le puede decir a su tía y ella decirle a mi mamá. ¿ Por qué lo hiciste ? Tú mismo me dijiste que yo fuera cautelosa con esa información. Mira, su mi mamá o Fernando se enteran de eso Alejandro corre peligro. - Beatriz no dirá nada, estoy seguro. Es sumamente reservada. Se tan reservada podría afirmar que hasta enigmática. Además comprendió muy bien tu situación . - ¿ De veras ? - Si yo tuviera la mínima duda sobre su discreción jamás se lo hubiera dicho. Confío totalmente en ella. - ¿ Eso quiere decir que te estás enamorando? - No Ramona. La confianza es más prueba de amistad que de amor. Eso es una pena porque Beatriz me demostró esta mañana que es una persona digna de ser amada. Dulce, tierna y muy honesta. - Lástima porque estoy segura de que Beatriz te haría muy feliz. No vas a encontrar otra como ella ¿ eh ? - No hablemos de eso. - Mañana me voy de aquí - le dice ella emocionada tomándolo de la mano. - No me lo recuerdes. Me voy a poner triste. - No, no lo digo por eso. Lo digo porque no me gustaría irme sin conocerte bien Felipe. Debo confesarte que te comportas de una forma tan misteriosa que mi curiosidad se ha ido acrecentando. Le he dado vueltas y vueltas en mi cabeza a este asunto y no logro suponer quién te atormenta. Margarita me dijo que en los últimos años ninguna mujer ha venido de visita. - Ella no puede imaginar de quién se trata. Yo te agradecería que te olvides de esto. - ¿ Por qué ? ¿ No me tienes confianza ? - Más que a cualquier otra persona pero . . . - golpean la puerta. - Niña, niña. Su amá los está esperando - dice Marta desde afuera. - Ya vamos , nana. - Démonos prisa. Nos van a volver a reprender - dice Felipe. - Es inútil. Ya veo que nunca me vas a abrir tu corazón - sale de la habitación. Él se queda muy pensativo.
En la sala están todos reunidos. - Todo el día has estado muy silenciosa Beatriz, ¿ te pasa algo ? - le pregunta Fernando . - No, nada. En realidad no soy muy parlanchina. - Eso sí que es algo raro. Con el perdón de las damas aquí presentes pero la mayoría de las mujeres que conozco hablan hasta por los codos - dice Ruy muy jocoso. - No lo dirá por mí don Ruy - dice Perpetua mientras Ruy ríe a carcajadas. - Este era su esposo , ¿ verdad señora ? - pregunta Beatriz mirando el retrato. - Así es Beatriz. - Alonso Moreno fue un general muy bravo - dice Ruy - Luchó en la guerra entre la Unión Americana y Méjico . ¿ No es así Ramona ? - Sí, Ruy. Alonso llegó a distinguirse en el campo de batalla - dice algo incómoda - ¡ Qué barbaridad ! Felipe y Ramona siempre llegan al último. Creo que yo también me fumaré un purito mientras tanto. Beatriz sigue mirando muy pensativa el retrato. Felipe y Ramona se incorporan al grupo. - ¡ Mira nada más que chula te ves Ramoncita ! - la alaba Perpetua. - Viéndolo bien - dice Beatriz con poco tacto - No sacaste nada de tu papá ni de tu mamá - doña Ramona se molesta por el comentario. - En cambio Felipe no puede negar la cruz de su parroquia. Es Gonzaga por los cuatro costados - dice Perpetua . Doña Ramona sonríe orgullosa - Tiene tus mismas facciones Ramona. - En mi opinión ninguno de los dos sacó mucho parecido a los padres. - Hace un rato comentábamos que su padre, el general Moreno, fue un orgullo de nuestra patria. Todas esas medallas que lleva al pecho fueron bien merecidas por su heroísmo en la guerra entre Méjico y los Estados Unidos - comenta Ruy. - Lo sé - dice Felipe - Mi madre me ha hablado de esas historias. - En cambio a mí no me ha contado casi nada - dice Ramona. - Son cosas de hombres. Historias de batallas, de masacres. - Desmiénteme Ramona si me falla la memoria pero según yo, en aquellos años tuviste un pretendiente irlandés que participó en la guerra - Ramona la mira intrigada - ¿ No es así ? - Ya quien se acuerda de eso Ruy -dice doña Ramona algo cortada. - Yo me acuerdo porque ese hombre me impresionó mucho. Lo conocí después de la guerra, era bien parecido. Por desgracia terminó sus días trágicamente. El desdichado se unió a una india y al poco tiempo murió asesinado - Ramona parece más intrigada todavía. - Papá, no es recomendable recordar tragedias - le dice su hijo. - ¿ Y cómo se llamaba ese irlandés don Ruy ? - ¿ Ay, no escuchaste Ramona?. Fernando no quiere hablar de eso - salta su madre impidiendo que Ruy conteste - Mejor brindemos. Brindemos por tu felicidad y la de Fernando. Salud . Todos levantan su copa para el brindis. Ramona no queda muy conforme. Alejandro ya fue trasladado a la aldea yahí. Lince está terminando con su herida. - Saqué el plomo de su cuerpo pero su espíritu sigue en la niebla - dice Lince. - ¡ Sálvelo mamá ! Usted puede, sálvelo - le ruega Manuela. - Lo voy a intentar - dice Matea - pero no sé si contaré con la voluntad de los espíritus. Ellos permitieron que le ocurriera esto. - Entonces los espíritus deben estar equivocados - dice Sebastián - Porque Alejandro deseaba vivir. Se ha desangrado casi por completo pero si ha resistido es por el amor que siente por la niña Ramona. Eso es lo que lo mantiene vivo. Ayúdelo Matea. Matea comienza a mover sobre el cuerpo una plumas mientras dice algunas palabras. Doña Ramona ya se encuentra en su habitación. - No sé por qué Ruy mencionó a Angus . Me puse muy nerviosa. Me dio miedo que Ramona atara cabos. Ella encontró las cartas que yo guardaba y puede volver a hacer preguntas. Tal parece que Angus está empeñado en que se sepa la verdad. - El irlandés ya está muerto señora. Fue casualidad que don Ruy lo recordara - le dice Marta. - Son demasiadas coincidencias Marta ¿ No serán señales ? Que debo decirle todo a Ramona - golpean a la puerta, Marta va a abrir. Es Ramona. - Pase niña . - Gracias - dice ella pasando - V