Ramona Resúmenes detallados de Argentina Caps. 56 – 74 FIN (escrito por Sandra S. Vallejos )
Mexico (Televisa) 2000.
USA (Univision) 2001.
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Capítulo Nº
56 ( 20 - 06 - 00 ) Ramona llega al pueblo de Spurtown en la carreta de
Memphis. La primera persona que encuentra es Analupe.
En la aldea en
tanto Matea trata de convencer al padre y a Antonio de la importancia de su
sueño. - ¡ Matea ! No es que no quiera
dar crédito a tus palabras pero . . . pero . . . pero un sueño no es suficiente
como para inquietar a la tribu. - Ya le
dije que si usted no quiere creerme no lo haga, pero deje que Antonio cumpla
con su deber - los mira a ambos y sale. -
Vaya. Matea tiene la virtud de alterar mi estado de ánimo. - Sin embargo hay que reconocer que a veces ha
profetizado verdades. Ella supo antes que todos que Ramona era yahí. - Y puede ser que Ramona se parezca lo
suficiente a Tewa como para que lo haya deducido. Matea la conoció muy bien.
- Puede ser - concede Antonio - pero no
estaría de más tomar en cuenta su advertencia. - Sólo se va a sembrar el pánico entre la gente. Lo que debemos
hacer es orar. Esta noche sonarán las campanas para que la gente venga a rezar
el rosario. Con la ayuda de Dios nada nos va a ocurrir. En Spurtown Analupe se
acercó a provocar a Ramona quien apenas le presta atención. - Tu ropa es bastante humilde pero te va bien.
Yo te imaginaba con plumas y con pintura en la cara danzando como toda una
apache. - Traigo mucha prisa Analupe.
- Ay, sí. Me decías que viniste a
registrar los títulos de propiedad de tu tribu. - Sí, sí. Así es. - ¡ Qué
barbaridad ! No deben ser muy considerados los indios desde el momento en que
te envían a hacer trabajos de hombre. ¿ Por qué no vino el piel roja contigo ?
- Alejandro tenía otras cosas que
hacer. - No te quería tanto. Te debería
haber acompañado. - Mira Analupe, lo
único que quiero saber es en donde se registran los documentos. ¿ Puedes
decirme o no ? -
En la oficina
que está adentro del banco, señorita - le indica Polita ganándose una mirada
hostil de Analupe. - Gracias - y
mirando hacia la carreta - Es allá Memphis. -
Voy a dar vuelta la carreta. -
Muy bien . - ¡Al menos te
mandaron con un esclavo para cuidarte ! - continúa ponzoñosa Analupe. - Cuida tus palabras Analupe. No ofendas sin
razón a la gente. - Después de lo que
nos has ofendido tú no sé con qué cara te atreves a darme lecciones de
educación . Gracias a ti vivimos como apestados y somos el hazmerreír de todo
el mundo. ¡ Ojalá que nunca tenga el disgusto de volverte a ver ! Vamos Polita
- Ramona queda allí algo sentida. En ese momento se acerca nuevamente la
carreta que ha dado la vuelta. - Es
aquí adelante, dentro del banco - le indica. -
Sí, señorita. Ya dentro del banco Ramona hace la cola para registrar sus
títulos. - Lo siento, pero estos
documentos no sirven - le dice Douglas al mejicano que está delante de ella -
Le falta el sello del gobierno. El que sigue - Ramona se adelanta. - Buenos días - lo saluda mientras saca los
papeles. Éste que está escribiendo la ignora entonces ella le coloca los
documentos frente a sus ojos que los mira sorprendido. - ¿ De dónde sacó esto señorita ? - De mi aldea. - Pero a leguas se ve que usted no es india. - Sí lo soy aunque no lo parezca. - ¿ No los habrá robado ? - ¡ Por supuesto que no ! Estaban guardados en
la iglesia de la aldea yahí. Tienen los sellos y las firmas del gobierno
mejicano. - ¡ Qué raro ! Hay una
denuncia por el robo de unos títulos que avalaban la tierra de los yahís.
Tendré que retener estos papeles. En tanto fuera Betty se ha acercado a la
carreta. - ¿ Qué es lo que vendes negro
? - Hoy no traigo nada. - Entonces deberías quitar tu carromato de
aquí. Sólo estorbas. - Déjalo en paz
Betty. La calle es para todos - le dice Doris acercándose. - ¿ No trae ni siquiera un par de medias o una
esencia de perfume ?- Alejandro se destapa con su arma en la mano. - Lo siento. El negro Memphis no trae
mercadería. - Que se me hace que lo que
no quieres es vendernos - le recrimina Betty acercándose. Alejandro se apresura
a ocultarse nuevamente - Enséñanos qué es lo que traes ahí adentro - intenta
espiar. - Ya, deja de molestar - la
saca Doris - si el señor dice que no trae mercancía es porque es cierto. - Pero alcancé a ver que el carromato no está
vacío. - Sí señorita. Efectivamente no
vengo solo. Traigo una compañía que quizá no le vaya a gustar. - Pues, ¿ qué es lo que traes ? Acaso una
fiera. - Algo parecido. - Ya vámonos Betty. Tenemos que atender el
salón. - Espérame. Me intriga saber qué
es lo que trae este negro. - Está bien.
Ya que insiste le voy a mostrar a la serpiente más venenosa que existe en
California. - ¡ Qué horror ! Ni se te
ocurra acercarme un animal de esos - huye espantada. - Ja, ja, ja - larga la carcajada Doris - Buen
remedio para hacer correr a los entrometidos , ¿eh ? Nos vemos . - Pásele - al darse vuelta Doris se encuentra
a Billy. - ¿ Y tú ? ¿ Qué haces aquí ?
¿ No te fuiste a la cacería con Green ? -
No. Preferí quedarme aquí a descansar. - Me alegro - le dice ella y se aleja. Billy saca una cigarrera de
su bolsillo. - ¿ Tiene fuego amigo ? -
le pregunta a Memphis sacando un cigarro. -
Sí, señor - y sacando una cajita enciende un fósforo. - Gracias . ¿ Quiere uno ? - le ofrece. - No se lo voy a despreciar - toma una de la
cigarrera. Billy se queda allí fumando. Dentro Ramona discute con Douglas.
- Usted no tiene por qué poner en duda
mi palabra. Los títulos hablan por sí solos y ahí dice que las tierras donde
están establecidos los yahís nos pertenecen - Douglas se sienta contrariado.
- Voy a tener que consultar. Déjeme
estos documentos y regrese más tarde. -
No. Lo siento pero yo no puedo esperar el tiempo que usted quiera. Su
obligación es registrar esos papeles. -
Está bien . A ver - y pasándole una hoja al secretario - Anote que antes
de este registro hay una denuncia que interpuso el señor Felipe Moreno por el
robo de unos títulos que avalan la misma propiedad - una vez listo el escrito
Douglas se lo pasa a Ramona - Firme aquí - ella así lo hace. Douglas sella las
hojas de los documentos y se los entrega a Ramona que controla una a una las
hojas. - Gracias - se va rápido.
Douglas toma el papel que acaba de firmar ella. - Ramona Moreno - lee con estupor - Pues, ¿ qué enredo se traen ?
En casa de los Coronado. Analupe le cuenta a su padre que vio a Ramona. - ¿ Verdad que era ella Polita ? - Sí, señor - le confirma a él . - ¡ Qué raro ! ¿ Y dices que venía a registrar
los títulos de los yahís ? -
Exactamente. ¡ Cómo ya es india ! -
Eso quiere decir que aparecieron los títulos. No entiendo nada. Voy a
averiguar. - ¿ Vas a ir a buscarla ?
- Tengo que hacerlo. Felipe me encargó
la denuncia del robo de esos documentos. -
Yo que tú ni me molestaba con esa gente. Ramona sigue siendo tan
altanera como siempre, ¿verdad Polita que tuvo el cinismo de llamarme
maleducada ? - Pues, es que usted trató
rete mal al negro. - ¿ Cuál negro ?
- El . . . nuevo amigo de Ramona, ¿ o
será su galán ? - dice Analupe despectiva - ¡Ay, o yo qué sé ! - Ruy sale
enojado. Analupe mira a Polita - Cuando yo te pregunte algo tú lo único que
tienes que decir es : sí, señorita . ¿ De acuerdo ? - De acuerdo - Analupe la mira feo - Digo, sí señorita. - ¡ Eres el colmo ! - protesta Analupe. Ramona
sale del banco. - ¿ Todo en orden
señorita ? - Sí, Memphis. Vámonos. - ¿ Mejicana ? - le pregunta Billy que aún
sigue allí. - Sí, señor. - No me vaya a considerar un entrometido, lo
que ocurre es que no es común ver mujeres tan bonitas como usted en este
pueblucho. - Gracias - dice ella y le
tiende la mano a Memphis para que la ayude a subir . - Mi nombre es Billy ¿ Y el suyo ? - Ramona. -
Hasta luego amigo. Gracias por el puro . Arre - y la carreta parte.
- Ramona - musita Billy viéndolos
partir. Ruy se acerca a la puerta del banco y mira hacia adentro. Billy lo avista
- ¿ Cómo le va licenciado ? ¿ Busca a alguien ? - Sí, a una mejicana. - ¿ A
una llamada Ramona ? - Sí. ¿ La conoce
? - se extraña él. - Justo ahora. Acaba
de irse - señalando la carreta que se aleja. Alejandro tras el carromato se
destapa. - ¿ Todo bien ? - le pregunta
a Ramona. - Perfectamente. Querían
negarse a registrarlos pero al final accedieron - Alejandro la besa. Felipe se
encuentra en su despacho. Toma del cajón del escritorio su diario y con un suspiro
se dirige a la chimenea. Corre el protector y se agacha frente al fuego. En ese
momento se abre la puerta. - ¿ Puedo
pasar ? - Claro que sí Margarita.
- Ay, es que ya no aguanto la
curiosidad. ¿ Viste a Ramona ? - Sí -
vuelve a guardar el diario en el cajón. -
¿ Verdad que se ve rete chistosa así vestida de india ? - De india o como sea Ramona siempre se verá
hermosa. - No, por eso que ni qué. Si
está rechula la condenada. Ay, a mí me dio harto gusto volverla a ver pero pos,
de que se me hizo raro verla con esos trapos, pues sí se me hizo raro. Oye sí,
¿ qué te platicó ? - Hablamos poco.
- ¿ Y qué, no te contó algo que no
supieras ? - intenta sonsacarle. - Sí.
Me dio una noticia que me sacudió. - ¡
Ah ! ¿ Qué ? - Que va a tener un hijo -
a Margarita se le ilumina el rostro. -
Un hijo. ¡ No me digas ! ¡ Un chamaquillo ! - salta contenta - ¿ Qué ? ¿
Por qué tan serio ? A poco no te da gusto. -
Claro que sí Margarita. Por supuesto que me alegra - pero su tono sigue
siendo triste. La carreta se ha detenido frente a una cabaña. Alejandro ayuda a
Ramona a bajar. - Yo me encargo de
todo. Ustedes no se preocupen - les dice Memphis. - Gracias - Alejandro se para frente a Ramona, le toma la cara
entre las manos y la mira fijamente - Estoy muy orgulloso de ti. Eres muy
valiente. No sólo te amo sino que también te admiro. - Es tu amor el que me infunde valor. Estando
a tu lado me siento fuerte y además muy dichosa - Alejandro le sonríe y se
inclina a besarla. Le acaricia el rostro y juntos se dirigen a la cabaña.
Primero entra Ramona que se asusta al ver a Nepo atado y sin sentido. - Espera - le pide Alejandro adelantándose.
- Es el hombre que encontramos en el
camino - lo reconoce ella. - Sí -
Alejandro le patea la bota, él se queja - Está vivo. - Pero muy golpeado. Hay que desamarrarlo -
Alejandro le impide que se acerque, se agacha junto a él y le quita la mordaza.
- Agua - pide Nepo - Tengo sed. - Voy a traérsela - Alejandro le hace un gesto
de que lo haga y ella sale. - ¿ Qué te
pasó ? ¿ Quién te trajo aquí ? - Green.
El maldito sheriff Green. - ¿ Qué fue
lo que hiciste ? - Nada. Ganarme el pan
sólo eso. Pero, ¿ tú qué haces aquí ? -
¿ Por qué ? - Deberías de estar
muerto. - ¿ Por qué dices eso ? - Mm. ¡ La sorpresa que se va a llevar Green !
- comienza a reír. - ¿ Por qué dices
eso ? - vuelve a repetir. Ramona entra con la cantimplora, se la entrega a
Alejandro que le da de tomar - Despacio. -
Gracias . ¡ Qué Dios se los pague ! -
¿ Por qué te reíste ? ¿ A qué te refieres con eso que el sheriff Green
se va a llevar una sorpresa ? - Cosas
del destino. Me causa gracia que estés aquí mientras el sheriff Green te fue a
buscar a tu aldea - vuelve a reír - ¡ El chasco que se va a llevar cuando no te
encuentre allá ! - Alejandro y Ramona se miran preocupados. - Debe haber una confusión. Según mi hermano
el sheriff Green estaba en la creencia de que Alejandro había muerto. - Pues creía. Pero alguien le dio el chivato y
salió como alma que lleva el diablo a apresarlo. - ¿ Quién podría haberle dicho al sheriff Green que estaba vivo ? -
le pregunta Alejandro sospechando la verdad - Nadie lo sabía - lleva una mano a
su cuchillo. - Pues no sé - dice
nervioso Nepo - El sheriff es un tipo muy astuto y tiene sus espías. - ¿ No habrás sido tú ? - y le coloca la punta
del cuchillo en la garganta. - ¿ Yo ? -
pregunta inocente él. - Sí. Tú. - No . No - niega asustado. - Confiesa . - Yo no dije nada. - ¡
Confiesa ! - insiste Alejandro más violento. -
¡ De veras no dije nada ! Yo estoy de parte de ustedes. A mí me daría
mucho gusto que mataras al maldito del sheriff Green. ¡ Mátalo Alejandro ! ¡
Mata a ese infeliz ! ¡ Mátalo - Alejandro lo suelta y se pone de pie.
En casa de lo
Coronado. Analupe y Ruy están comiendo.
- Me alegro que no te hayas encontrado con
Ramona. Me hubiera dado mucha rabia que después de lo que nos hizo todavía le
hicieras un favor.
- Quiero que sepas una cosa Analupe. El hecho
de que yo haya recibido dinero de Felipe me obliga a cumplir con un trabajo y
ese trabajo consiste en arreglar el asunto de los
títulos del pueblo yahí. Por eso fui a buscar a Ramona.
Eso no quiere decir que haya olvidado la afrenta.
- Menos mal. ¿ Y qué pasó ? ¿ Qué papeles
traía ?
- Para desgracia de los americanos los títulos
que registró Ramona son legítimos. Tan legítimos como los que le robaron a
Felipe. Sólo que unos eran más antiguos que otros.
- A mí me hubiera encantado que Ramona se
quedara errante en la sierra. Se merece eso y más.
- Nunca desees el mal a los demás hija y menos
en voz alta.
En la
cabaña abandonada en tanto. - ¡ Por
Diosito que lo que te dije es la puritita verdad ! Y si eres agradecido como
creo que eres, pues desamárrame pa' que no me muera como un perro - Alejandro
lo hace - Gracias, algún día te lo pagaré - Alejandro lo observa serio y sale
de la cabaña - ¡ Ay, inocentes ! Van a una muerte segura. Bueno, eso ya no es
cosa mía. Fuera Memphis le pasa unas bolsas a Ramona que ya está subida a la
parte trasera de la carreta. - Claro
que estoy dispuesto a ayudarlos. Lo que me temo es que yendo en el carromato
tardaremos más y el sheriff ya nos lleva ventaja - Alejandro aparece corriendo
y con más cosas. - Vámonos, vámonos. No
hay tiempo que perder - los apura. -
Puede ser que ese hombre nos haya mentido. - No, no Ramona. - Se ve
que no tiene escrúpulos. - No.
Nepomuceno dijo la verdad. ¿ Recuerdas que cuando veníamos a Spurtown el
sheriff iba saliendo con un grupo de hombres ? - Sí. - Debí haberme
imaginado que iban hacia la aldea. - No
era fácil suponerlo. No te culpes. -
Quédate ahí adentro. Yo conduzco. Ojalá lleguemos a tiempo para evitar
una desgracia - corre hacia delante, sube al carruaje y tomando las riendas
azuza a los caballos para que partan.
En el despacho
dela hacienda. Felipe está anotando cosas , entra doña Ramona . - ¡ Ay ! ¡ Gracias a Dios que se fue el doctor
Oviedo ! Es un buen hombre pero me aturde con su parloteo - Felipe la mira tan
serio que ella se calla de golpe. Él saca su diario del cajón. - Perdóneme madre , pero me siento obligado a
inquirirle. ¿ Con qué derecho se atrevió a tomar mi diario ? - Eres un ingrato. Sólo puse tus confesiones a
salvo de los ojos de Beatriz. Una noche la descubrí aquí, en el despacho, con
ese libro en las manos. - ¿ Lo leyó ?
- No lo creo. ¿ O tú supones que si lo
hubiera hecho seguiría tan enamorada de ti ? -
En cambio usted sí lo hizo. - Te
conozco como la palma de mi mano, no necesito leer en tu diario - lo mira -
puedo leer en tus ojos. Lo único que quise es proteger tus intimidades de
miradas extrañas. - Quizá sea un error
escribir sobre los sentimientos, queda uno expuesto a la curiosidad de los
demás. - Harías bien en dejarlo devorar
por las llamas. Que se quemen esas hojas con tus . . . con tus secretos. - Lo haré - dice él mirando el diario que
tiene en sus manos - Algún día lo haré. -
A veces hay que amputar las partes de nuestro cuerpo cuando se han
corrompido. ¿ Por qué no hacer lo mismo con las malas pasiones ? Arranca esa
páginas y tíralas al fuego. - ¿ Usted
me aconseja eso ? ¿ Usted que guarda con celo un atado de cartas ? - ella
retrocede un paso al escucharlo. - Te
lo dijo Ramona . - Sí. La carreta de
Memphis no soportó la carrera. Una rueda está caída en el camino. Alejandro
está intentado arreglar el eje. - Es
que esta carretita ha rodado y con la velocidad que traíamos es natural que se
haya desvencijado - dice Memphis. -
Creo que ya podemos poner la rueda otra vez en su lugar - termina el
arreglo Alejandro. - Pero estamos perdiendo
el tiempo - interviene Ramona. - A unas
cuantas leguas de aquí hay una posada de mejicanos. Podríamos dejar ahí la
carreta y cambia de caballos - Ramona mira a Alejandro y le hace un gesto
negativo. - Ya sabemos de qué posada
hablas. Los dueños de es lugar desprecian a los indios. Ni Alejandro ni yo
podemos ir ahí. - También desprecian a
los negros pero no al dinero. Tal vez sus aretes sirvan de algo. - No sé. La otra vez no los quisieron. - No perdemos nada con intentarlo. A mí me
conocen. Además, usted no parece india. Si vamos los dos solos podríamos tratar
de hacer un trueque: los pendientes por tres caballos. - Por dos - dice Alejandro - Por dos. Ya
hiciste demasiado por nosotros.
En el despacho
de la hacienda. - No es mi intención
ser su inquisidor madre. Si usted guarda o no esas cartas es cosa suya. Yo sólo
lo mencioné para que se dé cuenta que todos tenemos algo que nos pertenece y
que no deseamos que lo profanen los demás. -
Dejemos esta discusión. Lo fundamental es que gracias al cielo y a mí
Beatriz no leyó tu diario. - Ya que
estamos hablando de misterios y de reservas dígame una cosa. ¿ Por qué nunca
aceptó que había un muerto enterrado debajo del árbol ? - su madre lo mira
sobresaltada - ¿ A quién le reza tanto madre ? ¿ Quién está allí ? - Me dijiste que Ramona no te había dicho
nada, pero ya veo que la muy ladina traicionó mi buena fe. - Como siempre se equivoca en juzgarla. Ramona
no me dijo nada. Yo mismo descubrí un esqueleto cuando fui a desenterrar los
títulos de los yahís. Por pura coincidencia don Pablo de Asís decidió
guardarlos ahí. - Si tu intención no es
ser mi inquisidor entonces no preguntes más. Ya lo dijimos, todos nos
reservamos algo. Tú guardas tus secretos y yo los míos - sale del despacho .
Han llegado a la posada. Memphis y Ramona están frente a los mejicanos. - Por azares de la vida los aretes de la
señorita regresaron a sus manos. Tal parece que estas piedras quieren quedarse
en esta posada. - Necesitamos dos
caballos - pide Ramona. - Pos, si
quiere puedo darle dos mulas - le dice la mujer tomando los aretes. - Usted sabe que eso aretes valen mucho más -
protesta Ramona. - Pero en los aretes
no se puede montar - se burla de ella, se larga a reír junto con su marido.
- Entonces no hay trato - se enoja Ramona
quitándoselos e intenta irse pero el hombre la detiene. - No se liebre usted señito. Aquí el que manda
soy yo, para eso traigo mis pantalones bien fajados - mira a su mujer - Deme
las joyitas. - Se las daré cuando me
entregue los caballos. Ya en el establo. Ramona y Memphis revisan un caballo.
- Oye negro, no me había fijado que a
esta lámpara se le está acabando el aceite. Dile a mi vieja que te dé otra.
- No creo que haga falta - le replica
él - No estaremos mucho tiempo aquí. -
La llama está a punto de apagarse - la toma y se la tiende - No te
cuesta nada ir por ella. - Está bien.
No tardo. - Nos llevaremos este - dice
Ramona en tanto. El mejicano ríe. - Se
ve bien que sabes de caballos. En cambio de hombres no sabes nada. No entiendo
cómo una hembra tan chula como tú buscas la compañía de pieles rojas y de
negros. - ¿ A usted qué le importa ?.
Deme el caballo y terminemos de una vez con el trato - el mejicano la toma de
un brazo. - Sí que eres una fierecilla,
como yegua salvaje, ¿ sabes una cosa ? - ella intenta zafarse inútilmente - A
mí me gusta amansarlas, enternecerlas. ¿ A dónde vas ? - Déjeme en paz - él la tira sobre la paja.
- Mientras llega el negro yo voy a
enseñarte qué es un macho de a de veras - comienza a solarse la faja del
pantalón, saca un revólver y se tira sobre ella que se debate aún más. - ¡ Déjala ! - grita Alejandro que entra
corriendo. - Esto no es asunto tuyo
indio - le apunta con el arma- Esta mujer es pa' mí. Tú vete con una de tu
raza. - Te dije que la dejes - levanta
su cuchillo - No me obligues a matarte - Ramona logra levantarse e intenta
apartarse, el mejicano la detiene y descuida su mirada sobre Alejandro quien le
lanza su cuchillo. Éste se clava en un muslo - Vámonos de aquí - la apura
ayudando a levantarse a Ramona, toma el revólver - Toma los caballos y sal. - No, no me mates . ¡ no ! - suplica cobarde
el mejicano. - Te lo mereces. - ¡ Por dios Alejandro no lo hagas ! - suplica
Ramona con dos caballos de la brida - No regresemos violencia con violencia -
Alejandro lo mira rabioso, se inclina y saca su cuchillo de la herida de un
tirón, lo limpia en el pantalón del mejicano y sale.
En la aldea.
Cabaña de Matea. - ¿ Sigue con el
presentimiento de que va a pasar algo malo Matea ? - le pregunta Yahale. - Sí - le dice nerviosa. Comienzan a sonar las
campanas de la iglesia. - El padre
Sarriá quiere que recemos todos el rosario. Voy a la capilla. - No tiene caso que vayas - la detiene - Se lo
advertí a Antonio pero no me hizo caso. Le pedí que armara a los hombres y no
me quiso escuchar. - ¿ Qué podemos
hacer ? - Sólo rogarle a los espíritus
que velen por nosotros. Siéntate - Matea prepara algunas hierbas y polvos.
Yahale toma un tamborcito y comienza a golpear mientras Matea se dirige a los
dioses - Alas invisibles que transportan a nuestros dioses aligeren su vuelo y
tráiganlos a mi presencia - bebe algo de un cuenco . Alejandro le está pintando
el rostro a Ramona. Él ya ha hecho lo mismo con el suyo. - Estamos en pie de guerra. Los yahís por
tradición tenemos que usar estas marcas. Ahora sí , partamos - Memphis les
tiene listos sus caballos. - Adiós
Memphis - lo saluda Alejandro subiendo de un salto al suyo. - Adiós. ¡ Qué Dios los acompañe ! Ojalá no
encuentren nada malo al llegar a la aldea. -
Gracias por todo Memphis - le dice Ramona. - No, al contrario. Gracias por los aretes. - No hay tiempo que perder. ¿ Estás lista ?
- Sí. - Adiós Memphis. Gracias. -
¡ Qué Dios los bendiga ! - ambos salen al galope.
En la iglesia de
la aldea. El padre Sarriá está dando su sermón. - Esa es la doctrina que nos legó Jesucristo. La doctrina del amor
y de la paz. Hijos, les ruego que reflexionen sobre este pensamiento. Ahora
pónganse de pie para recibir la bendición - los bendice - Amén. Pueden ir en
paz. Matea está sentada frente al fuego con los ojos cerrados. - Veo hombres en llamas que siembran el terror
a su paso - muestran a Green y su hombres que vienen cabalgando con antorchas
en sus manos - No puedo ver sus rostros porque los envuelve la noche. Escucho
cascos de sus caballos. Se acercan a pueblo yahí. - Yo no escucho nada. -
Calla Yahale, que ahuyentas a las fuerzas superiores - vuelve a cerrar
los ojos - Lloverá fuego sobre nuestra aldea. Hombres y mujeres caerán heridos
de muerte. Sólo los que no estén aquí sobrevivirán. Espíritus del valle de los
yahís, lancen su aliento contra esos hombres del mal y aléjenlos de nuestras
tierras - muestran a Green y a sus hombres - ¡ Los puedo ver ! ¡ Los puedo ver
! Son los carapálidas que vinieron a colgar a Pepe y que mataron a Pablo . Veo
la estrella brillar sobre el pecho de un hombre con ojos sedientos de sangre .
¡ No ! ¡ No ! ¡ No ! - Vámonos Matea.
Pasemos la noche en la cueva que está cerca del río. - No. Demasiado tarde. Ya están aquí. Ya están
aquí. Los caballos ya están más cerca, los hombres vienen gritando insultos
contra los indios. - ¡ Ya los oigo
Matea ! - se desespera Yahale - Ya oigo los cascos de los caballos. Y entran al
pueblo disparando. Una niña que se dirige al pozo los ve llegar y corre
despavorida. Los hombres disparan a diestra y siniestra, sin un objetivo fijo,
comienzan a prender fuego a las cabañas. Las llamas se elevan en la noche. Ya
es de día. Alejandro y Ramona vienen cabalgando. - Alejandro. No puedo más. -
¿ Qué pasa ? - Tengo un dolor -
le dice tocándose el vientre. - Ya
falta poco. - No. No, no, ya no puedo.
- Está bien - desmonta y se acerca a
ella para ayudarla a bajar - ¿ Te duele mucho ? - Está bien - él la lleva hasta una saliente. - Siéntate aquí. Quédate aquí. Yo seguiré solo
- ella asiente - Fue una imprudencia que cabalgaras. Ojalá no le pase nada a
nuestro hijo. - Esperemos en Dios que
no. - No te muevas de aquí. Voy a ver
cómo está todo y regreso. ¿ Está bien ? - le da un beso en la frente y la abraza
- Perdóname. - Mira - le señala de
pronto ella. - ¡ Yahale ! - exclama él
al verla llegar tomándose del vientre. Corre hacia ella y la trae junto a
Ramona - Yahale. Yahale . ¿ Qué fue lo que pasó ?. Yahale - ésta no contesta.
En la hacienda.
Doña Ramona está sentada en el comedor mientras Marta coloca los cubiertos.
- Tal parece que nadie me va a
acompañar al desayuno. Felipe se levantó al alba y por lo visto Perpetua y
Beatriz no han despertado. - ¿ Sigo
separando los cubiertos de la señorita ? -
Por supuesto. También sus prendas personales y su ropa de cama. - Pos, ¿ qué de veras eso es tan pegajoso
señora ? - Mucho Marta y estoy
mortificada por mi hijo ? - ¿ Qué le
pasa al niño ? - ¡ Qué es un inconsciente
! - se ve aparecer a Perpetua - Por compasión es capaz de todo. Lo sorprendí a
punto de besar a Beatriz a pesar de las advertencias del doctor. - Buenos días - saluda Perpetua seca desde la
puerta. Doña Ramona queda de una pieza. Yahale no recupera la conciencia.
- Está muy mal herida. - Tú quédate aquí a cuidarla, yo regresaré
para llevarlas a una gruta que está siguiendo la rivera del río. - Pero, ¿ adónde vas ? - A la aldea. - Ten mucho cuidado, puede ser que todavía estén ahí esos asesinos.
- Sí, sí - le da su revólver - Quédate
con el arma. Si tienes que usarla no dudes en disparar. ¿Está bien ? - Lo haré - él la besa y sale corriendo.
- ¡ Dios Mío ! Ten compasión de
nosotros - ruega ella. Perpetua ataca a Ramona. - No deberías estar tan preocupada por tu hijo. Él si acaso ha tocado
a Beatriz alguna vez, y si lo ha hecho ha sido por iniciativa de mi niña que
está enamoradísima de él. - Lo que
quise decir es que mi hijo no debe exponerse. Finalmente Felipe es un hombre y
Beatriz una mujer. - ¿ Para qué nos
hacemos tontas ? Tú hijo no ama a mi sobrina. ¡ No digas insensateces ! - Sincerémonos Ramona. No creo que te haya
pasado de noche que tu hijo está enamorado de otra mujer. - Pero, ¿ de qué estás hablando ? - De la verdad. Felipe no ama a Beatriz. Ama a
. . . - ¡ Basta de maledicencias ! - se
levanta indignada de la mesa - La mortificación te ha ofuscado. No digas algo
de lo que después te puedas arrepentir. El estado de tu sobrina te ha alterado
y no es justo que quieras cobrarle tu pena a los demás. Con permiso - la mira -
Cuando te serenes quizás podamos hablar como gente civilizada - Perpetua la mira
rabiosa y estalla en llanto. La aldea yahí . Los cuerpos de hombres, mujeres y
niños están regados por todo el lugar. Todavía se ve fuego. El humo se eleva .
Nada se mueve. El sonido de algunos animales rompe el silencio. Alejandro llega
al paso, baja de su caballo y mira a su alrededor atónito. Camina entre tanta
muerte , se agacha junto a un cuerpo, sigue caminando absorbiendo la desolación
a su alrededor. Se detiene junto al cuerpo de Carmen, se agacha y la abraza, de
su pecho comienzan a escucharse sonidos de angustia. - ¿ Por qué tanto odio ? ¿ Qué les hemos hecho
? - intenta contener el llanto. Se pone nuevamente de pie, camina unos pasos y
cae de rodillas doblado por el dolor y ya sin contención grita - ¡ Qué les
hemos hecho ? - clava su hacha en la tierra y descarga su llanto. Sandra S. Vallejos
Capítulo Nº
57 ( 21- 06 - 00 ) Alejandro encuentra su pueblo totalmente arrasado. Cae
de rodillas llorando ante tanta masacre sin sentido. En tanto Yahale ha
recuperado la conciencia. Ramona intenta darle agua. - Manuela tenía razón - le dice con sus
últimas fuerzas - Sólo viniste a traer la desgracia - y muere. Ramona comienza
a llorar, se pone de pie y comienza a caminar.
En la iglesia de
la aldea. Green se sirve vino bendito en un cáliz, lo toma pero lo escupe de
inmediato. El padre Sarriá, que tiene las manos atadas, lo mira incrédulo ante
el sacrilegio. - ¡ Qué porquería ! ¿
Así que no piensa decirme dónde está el indio Alejandro ? - Jamás se lo diré. Si quiere quitarme la vida
puede hacerlo, pero de mi boca no saldrá una sola palabra. - ¡ No sea terco ! Usted no tiene por qué
correr la suerte de los pieles rojas. Si me dice dónde está ese fugitivo va a
salir con vida de aquí, se lo prometo. -
Aunque así fuera, yo nunca traicionaré a esta pobre gente contra la que
ustedes se han ensañado tanto. Anoche en el púlpito les hablé a los yahís de la
palabra de Dios. Les pedí que no respondieran a las agresiones de los blancos ¡
Y ahora me arrepiento señor ! Yo soy el responsable de esta matanza.. Perdóname
señor. Perdóname - Green se le acerca y lo toma de la sotana. - Ya deje de gimotear desgraciado. Todas las
conquistas se realizan con sangre. ¿ No sé por qué demonios hace tanta alharaca
? - lo suelta - Cuando nuestros antepasados llegaron aquí muchos perdieron sus
cabelleras a manos de estos salvajes. Ellos dieron sus vidas por estas tierras.
Llegó la hora de que este suelo nos pertenezca. - ¡ Es usted un desalmado ! Se consumirá eternamente en las llamas
del infierno - Green le da una cachetada. -
¡ Cállese ! Cállese o lo callo para siempre . Ramona ha buscado refugio
en una cueva. - Virgencita de los
Ángeles - suplica - No me abandones. No permitas que pierda la fe en mis
fuerzas. Dame valor - se escucha caer unas piedritas. Ramona se pone
rápidamente de pie y apunta su arma hacia el lugar - Quién esté ahí salga con
las manos en alto - aparece Matea - ¡ Matea ! - Mi pesadilla se volvió realidad Ramona. La lluvia de fuego cayó
sobre los yahís. - Gracias al cielo que
está con vida Matea - Ramona la abraza con alivio.
En la sacristía.
Entra Davis con paso cansino. - ¿ Y
Thomas ? - le pregunta Green. - Se fue
con Colorado y Prescott al río. Fueron a cercionarse de que nadie haya quedado
vivo. - ¿ Los demás ? - Salieron hace rato a Spurtown. Tal y como lo
ordenó. - Bien. - Si usted gusta sheriff pueden irse todos. Yo
me quedo esperando al infeliz de Alejandro. Ha de tener miedo y por eso no
aparece. Cuando crea que todos nos fuimos, regresará - saca su revólver - Aquí
estaré yo para eliminarlo. - No Davis.
Yo no me largo de esta tribu sin la presa más importante. Además recuerda que
ante los ojos de las autoridades debe parecer que matamos a los yahís porque
ese criminal se resistió a entregarse. Si no llego con él vivo me pueden abrir
un juicio. Douglas me lo advirtió. Así que tenemos que esperar. - Son unos miserables - les espeta Sarriá
indignado - ¡ Qué Dios me perdone ! pero imploro a la justicia divina que les
envíe el peor de los castigos - Davis lo toma de los cabellos. - ¡ Estoy harto de escuchar los sermones de
este cura decrépito . ¿ Lo puedo amordazar sheriff ? - Green se rasca la cabeza
y le hace un gesto afirmativo . Davis saca un pañuelo y lo amordaza. Alejandro
entra a su cabaña, en el piso se ven los destrozos ocasionados por el ataque.
Se agacha y toma el violín de su padre, toca las cuerdas rotas , mira desolado
a su alrededor. Con paso cansado se acerca al estuche de madera del violín,
limpia con manos temblorosas la tierra que ha caído sobre ella y vuelve a guardar
el violín con una caricia . Camina hasta su cuarto Los temblores por el impacto
se hacen más notorios. Llora. - ¿ Qué
les hemos hecho ? - vuelve a repetir y deja salir toda su congoja recostado
sobre su lecho. Y de pronto . . . respira hondo . . . eleva la cabeza
orgulloso. Ya se ha recuperado , en sus ojos brilla ahora la venganza. Sale
gritando del lugar con su hacha en la mano. Matea le cuenta lo ocurrido a
Ramona. - Mi pesadilla se cumplió.
Cuando cayó la noche llegaron los carapálidas y el pánico se apoderó de los
yahís. Los hombres apenas si tuvieron tiempo de tomar sus armas para
defendernos. No sé cuánto duraría la batalla pero a mí me pareció eterna. Luego
de repente se escuchó un trueno. Sebastián hizo estallar la pólvora para
detener a los blancos. Sebastián. Al hacer eso perdió su vida . . . pero
gracias a eso Yahale y yo pudimos escapar.
En el camino la
hirieron y yo la perdí de vista. -
Alejandro y yo la encontramos al llegar. Por desgracia no pudimos hacer
nada por ella. - Quizás haya sido lo
mejor. Desde que el tuerto la mancilló, Yahale nunca volvió a ser feliz. - Y yo que creí que yendo a registrar los
títulos estaba salvaguardando nuestras tierras. ¡ Alejandro y yo nunca debimos
haber ido ! - No, mejor así.
Probablemente si se hubieran quedado ahora estarían muertos. La verdad es que
nadie puede eludir la voluntad de los dioses. Ellos nos enviaron ese castigo
porque los yahís insistieron en rendirle tributo al Dios de los blancos. - ¡No Matea ! - Sí - insiste terca - Lo
que ocurrió no se debe a la ira de ningún Dios sino al rencor entre las razas -
se escuchan caer piedras. Ambas se sobresaltan. - Vaya, vaya, vaya - dice le Colorado bajando por un costado. Les
apunta con su revólver. - Miren lo que me encontré. Dos indiecitas vivitas y
coleando. - Ella no es yahís. Ella es
mejicana - le dice Matea. - ¿ Entonces
por qué anda pintarrajeada como apache ? -
No es asunto que le importe - le replica Ramona. - Si no es yahí haría bien en largarse . No
vinimos a matar mejicanos sino pieles rojas - apuntándole directamente a Matea
- A ver vieja , ¿ dónde está escondido el indio Alejandro ? Y salvará su
miserable vida. Alejandro con precaución entra a la iglesia, camina observando
a su alrededor. De pronto se escucha una puerta, se apresura a reclinarse
contra la pared. Aparece Davis, Alejandro de un salto se deja ver. - Por fin apareciste cobarde. Te voy a dar tu
merecido - saca su arma - Va por ti tuerto - pero Alejandro es más veloz y
arroja su hacha que se le clava en medio del pecho. Cae muerto instantáneamente
. Se escucha la voz de Green, Alejandro corre a ocultarse. - ¿ Qué fue eso Davis ? El Colorado ha
agarrado a Matea. Ramona intenta separarlos pero éste de un empujón la tira al
suelo. - Entonces, ¿ dónde está ese
cobarde ? O la lleno de plomo. - No le
haga daño - le grita Ramona. - Tú
cállate - y al mirarla se da cuenta que acaba de agarrar el revólver. Matea lo
empuja y al Colorado se le escapa un tiro al aire. Ramona aprovecha y le
dispara dándole en el vientre. - Maldita
- le dice desde el suelo, intenta apuntarle nuevamente pero Ramona le dispara
hasta vaciar el arma. Colorado muere. Fuera Prescott y Thomas se han detenido
junto al cadáver de Yahale. - ¿ Escuchó
doc ? - pregunta Prescott. - Sí. Vamos
- y dirigen sus caballos hacia el lugar de los disparos.
En la iglesia.
Green toma al padre Sarriá como escudo y apuntándole a la cabeza grita. - Davis. Davis. ¿ Estás bien ? - muestran el
cuerpo de Davis y a Alejandro oculto.
En la cueva.
- No tardarán en venir otros blancos -
dice Matea - Ven conmigo. Conozco un sitio donde podremos ocultarnos. - Está bien Matea. Vamos - apenas murmura
Ramona conmocionada por lo que acaba de hacer. - Alejandro conoce la gruta y nos encontrará - Ramona deja el arma
vacía y toma la del Colorado - Me siento orgullosa de ti Ramona. Eres una yahí
valiente. - Deja ese arma - se escucha
la voz de Thomas - Están rodeadas. No tienen escapatoria - Ramona comienza a
disparar hacia la voz hasta que agota las balas. Cuando eso ocurre Thomas y
Prescott se dejan ver - Mala suerte. Tira ese revólver y levanta las manos. ¡
Ya ! No sé por qué pero presiento que tú eres la mejicana que huyó con el
indio. - Es una asesina - grita
Prescott que se acaba de acercar al cadáver de su amigo - Mató al Colorado - y
le apunta dispuesto a matarla. -
Espera. Nos sirve más viva. Será la carnada perfecta. Si el indio la
quiere tanto vendrá por ella. Teniendo a la paloma caerá el gavilán. - ¡ Déjenla en paz ! - grita Matea. - Usted no se meta - le apunta Prescott - ¿
Mato a la vieja o también nos la llevamos ? -
No le hagan daño por favor . -
Tú ya cállate y deja de hacerte la heroína - Thomas la toma por los
brazos - Elimínala - le ordena a Prescott. -
Dispara blanco. Sólo soy un sueño que vuelve a la niebla. Quédense con
la tierra que al fin y al cabo ella también se quedará con ustedes, ¡ raza de
buitres !. Los maldigo a ustedes y a toda su descendencia. - ¡¡¡ NO !!! - grita Ramona pero Prescott
igualmente dispara a quemarropa. Green aparece con el padre Sarriá en el
vestíbulo y descubre el cuerpo de Davis. Amartilla su arma y mira alrededor. Se
va acercando al lugar donde está escondido Alejandro pero éste se oculta más.
Green queda dándole la espalda al lugar -
Quien quiera que esté aquí que salga o mataré a este sacerdote - Green
parece algo asustado - Caminando padrecito, no me obligue a utilizar la fuerza
- Alejandro aparece tras él y le coloca su cuchillo en la garganta . Con un
golpe en el brazo le indica a Green que le deje el arma, cosa que éste hace.
Ahora Alejandro le apunta a él a la cabeza. -
Sabía que volveríamos a encontrarnos - le dice Alejandro muy satisfecho.
El padre le hace gestos para que lo desate, él le corta las cuerdas. - Tienes que esconderte Alejandro - le pide le
padre luego de bajarse la mordaza - Hay otros hombres por aquí. Te andan
buscando. - Pero antes le voy a cobrar
a este canalla la vida de mi padre y de mi gente. Fuera están llegando Thomas y
Prescott. Traen a Ramona sobre un caballo con las manos atadas. - Tal vez sean sus compinches. Voy a ver -
dice el padre al escucharlos. - Con
cuidado padre - le pide Alejandro sin apartar la vista de Green quien sonríe
más confiado. Prescott y Thomas desmontan. -
El sheriff va a tener mucho gusto en conocerte - le dice Thomas dirigiéndose
hacia la iglesia. - Alejandro, traen a
Ramona - vuelve corriendo el padre. - ¡
Cuidado Thomas ! No entre - grita el sheriff. - Cállate - lo golpea Alejandro - o te mueres. Thomas que ha
escuchado la advertencia retrocede. -
Parece que pescaron a Green - y se dirige al caballo de Ramona . - ¡ Maldita sea ! - Tenemos a la mejicana. Si no sueltan al sheriff ella morirá -
realiza un disparo al aire. - ¿ Qué
está sucediendo padre ? - pregunta Alejandro preocupado - Lo que escuchaste. Quiere la vida de este
chacal por la de Ramona - No me agote
la paciencia - insiste Thomas desde fuera - Les repito que si no veo salir de
inmediato al sheriff Green por esa puerta, jalaré el gatillo sobre esta
renegada. - ¡ No salgas Alejandro ! -
le grita Ramona. - ¡ Silencio ! -
Prescott le tapa la boca con su mano. -
Espérame aquí - le pide el padre a Alejandro - Saldré y trataré de
negociar con ellos. - ¡ No ! Tienen a
Ramona. No puedo permitir que corra ningún riesgo. - Será mejor que te decidas rápido. Mis hombres son muy
susceptibles y nerviosos y cuando se ponen así les da por matar. No te vayan a
dejar viudo - Alejandro presiona más el arma en la cabeza de Green. - Déjame intentarlo Alejandro - insiste el
padre abriendo un poco la puerta para gritarles - Soy el padre Sarriá. No estoy
armado. Voy a salir a hablar con ustedes. -
¿ Qué hacemos doc ? - pregunta Prescott. - Si es un ardid le repito que mataré a esta renegada. No me
temblará la mano para acabar con ella - el padre aparece con las manos en alto.
- Señores, si acaso hay algo de humano
en ustedes dejen libre a esa muchacha, lleva un hijo en las entrañas. Además no
es piel roja. Déjenla ir por favor. -
No mienta padre - grita Ramona - Por supuesto que soy una piel roja. Y
si tengo que pagar con mi sangre la vida de Alejandro lo haré con mucho gusto -
se debate furiosa. - Será mejor que le
diga al indio que salga - ordena Thomas. -
No padre - suplica Ramona. - Que
traiga al sheriff. - No lo haga padre,
por favor - se desespera aún más Ramona -
O mato a esta mujer. - Padre no.
No lo haga. - Cierra la boca ya. - ¡ En nombre de Dios señores ! Deténganse por
favor. Deténganse. - suplica el padre . Aparece Alejandro llevando a Green.
- Suéltenla - les ordena - No Alejandro, no. Alejandro.,te van a matar.
- Suéltenla. - ¡ Te van a matar ! - grita Ramona - Cristo Bendito señores. No den rienda suelta
a sus instintos. Han derramado mucha sangre inocente. Dejen en paz a este par
de desventurados. ¡ Por Cristo señores ! -
¿ Qué dices indio ? - Thomas le coloca el arma en la sien a Ramona -
Estoy listo para jalar el gatillo. -
Gringo. Que amo a esa mujer más que a mi vida - y Alejandro tira el
arma. Green comienza a reír, se agacha a tomar el arma y golpea lo con ella.
- ¡ No le hagan daño ! - grita Ramona
debatiéndose enloquecida - ¡ Déjenlo ! -
No te muevas rufián - Green lo toma del cabello. Ramona cae desmayada -
Prescott, ve por el carruaje. Nos vamos a llevar a este indio para que sea
juzgado por la buena gente de Spurtown. -
¿ Y ella ? ¿ Qué harán con ella ? - pregunta el padre Sarriá acercándose
a Ramona. - Juzgarla también. Ella
también es una asesina. - No puede ser
- el padre se agacha junto a Ramona. -
Mató a Colorado sheriff. -
Entonces nos vamos a llevar a los dos - Alejandro mira impotente el
cuerpo de Ramona
En la hacienda.
Ya es de noche. Perpetua y Beatriz están bordando en la sala. - Esta tarde el cielo estaba muy gris, como si
estuviera cayendo. Va a llover a cántaros. -
Ya no veo bien. Estoy fatigada. Mañana continuaré bordando estos
pañuelos - aparece doña Ramona - ¿ No
ha regresado Felipe ? - No señora.
- Con estos truenos me estoy poniendo nerviosa.
No le vaya a pescar una tempestad por las dehesas. Voy a mandar a que lo
busquen - en ese momento se abre la puerta y aparece Margarita. - Ay señora, dispense pero es que . . . me
vine corriendo porque Felipe . . . Felipe le va a dar el tiro de gracia a la
yegua. - ¿ De qué estás hablando ?
- Pues, es Rubí señora, la yegua de
Ramona. De repente se puso más mala y pues Felipe dijo que ya estaba sufriendo
rete harto y que era mejor sacrificarla. Y como yo soy re coyona pues, la
verdad es que no quise mirar. - Me
alarmaste Margarita. De momento pensé que algo le había pasado a mi hijo . ¡
Tanto argüente por una yegua ! - Pos, a
mí sí me da grima. Ramona la quería rete harto pues. - Ya, ya. Si quieres lloriquear vete a la
cocina o adonde tú quieras pero en donde no te escuche. - Ta' güeno pues. Permiso señora - sale
llorando. - ¡ Qué bueno que la pusiste
en su lugar ! - dice Perpetua - No estamos como para guardarle luto a un
caballo - doña Ramona la mira fastidiada. -
Voy a disponer la merienda. Con permiso - sale muy tiesa. - ¿ Pasa algo ? - pregunta Beatriz extrañada.
- No, ¿ por qué ? - Te noto arisca y casi no has hablado. ¿ Te
peleaste con la señora ? Porque noté que ella también estaba muy seria. - Tuvimos una riña - reconoce Perpetua. - ¿ Y se puede saber cuál fue el motivo ?
- ¡ Ay ! Tonterías. Las viejas solemos
ser malhumoradas y lunáticas. No nos hagas caso. Norteño y Felipe están en el
establo junto a Rubí que está tirada sobre la paja. - Ya sé lo que le duele a usted hacer esto patrón. Si quiere yo me
encargo - Felipe se agacha junto a la yegua y la acaricia. - Ramona la adoraba. - Por eso mismo amo. Váyase y yo . . . pues. ¡
Qué remedio ! Le doy buena muerte a la yegüita -Felipe no le contesta pero se
levanta y apunta al animal. Norteño se aleja de allí, quedando de espaldas a la
escena. Recortada contra la pared se ve la sombra de Felipe apuntándole a Rubí
y el momento en que dispara. Doña Ramona está sentada en el comedor. Junto a
ella Marta coloca la mesa. - Dios
quiera César venga pronto. ¡ Ya no aguanto a Perpetua ! Tiene los nervios
crispados por lo que le está ocurriendo a Beatriz, pero ¡ yo qué culpa tengo !
- No. Si la culpa no la tiene naides.
Sólo Dios sabe por qué hace las cosas, pero doña Perpetua tiene razón en andar
arrastrando la cobija. - Quizá esté
faltando la caridad, pero esta mañana estuvo a punto de arder Troya entre nosotras.
Perpetua me espetó en la cara que Felipe ama a otra mujer y no a su sobrina. -
Marta la mira sorprendida. - ¿ Entonces
ya sabe que el niño está enamorado de . . . ? - Sí Marta. De Ramona. Le impedí a Perpetua terminar la frase pero
me quedó muy claro que ella lo sabe. Felipe ha regresado del establo y se
encuentra a Beatriz y Perpetua en la sala. -
Entonces, ¿ no vas a acompañarnos a merendar ? - Lo lamento pero estoy rendido. Tuve mucho
trabajo y estoy despierto desde la madrugada. - Y con lo del caballo de Ramoncita te has de sentir peor - dice
Perpetua. - Así es. - ¡ Qué pena ! - exclama Beatriz - ¿ La
sacrificaste ? - Sí. Ahora si me
disculpan me retiro. Mañana nos vemos Beatriz - se inclina y le da un beso en
la mejilla antes de salir. - ¡
Pobrecito tía ! Él le regaló esa yegua a su hermana. La adoraba. - ¿ A su hermana ? - pregunta cizañera.
Beatriz la mira extrañada. - No, tía.
Me refería a Rubí. - ¡ Ah ! - dice como
si ahora entendiera. El carruaje cárcel llega a Spurtown. Alejandro y Ramona
están en él. - La mejicana - dice Billy
al verlo pasar. La gente comienza a caminar tras el carruaje curiosa. En tanto
el padre Sarriá está en la cabaña de Alejandro. - Oh Dios ! - se lamenta levantando la Virgen de Ramona que está
partida en dos. Levanta también el retrato de Angus. Siente pasos tras él, es
Memphis - ¿ Qué pasó Memphis ? ¿ Encontraste a alguien? - No padre. No dejaron a un yahí vivo. Los
asesinaron a todos. Encontré el cadáver de Matea y me lo traje para darle
sepultura. - Matea profetizó esta
desgracia. Fui muy necio al no escucharla. Esta masacre ha sido un acto atroz y
yo soy el responsable, señor. -
Seguramente también van a darle muerte a Ramona y a Alejandro. - ¡ No, Memphis ! ¡ No ! No lo podemos
permitir, no. Hay que avisarle a los Moreno de esta tragedia. Felipe adora a su
hermana y estoy seguro que no dudará en ayudarla. - Pero, ¿ quién podrá llevarle el mensaje ? No hay un alma por los
alrededores. - ¡ Virgen Santa !
Entonces lo único que puedo hacer es ir a ese pueblo y tratar de ayudarlos.
Memphis, ¿ sería mucho abusar de tu generosidad si te pido que me lleves al
pueblo de los americanos ? - Por
supuesto que no padre. Voy a preparar mi carromato. - Sí hijo. Ve. En Spurtown todo el pueblo se acerca curioso a mirar
a los presos. - No te preocupes. No
tengas miedo - le pide Alejandro a Ramona abrazándola. - Pueblo de Spurtown - comienza Green - Quiero
informarles que libramos una batalla sangrienta contra los indios yahís a fin
de poder apresar a su líder, el asesino que ustedes aquí ven tras las rejas.
Desgraciadamente tuvimos que defendernos del salvajismo de los pieles rojas y
se perdieron muchas vidas de ambos bandos. De los nuestros murió el alguacil
Davis y fue a manos de este miserable - dentro del carruaje Alejandro y Ramona
lo escuchan atónitos ante tanta mentira. -
¿ Y por qué traen a esa mejicana ? - pregunta Doris. - Es una renegada - le contesta Thomas - Se
unió al indio y dejó a su gente. - Eso
no es motivo para aprehenderla - dice Billy -
Ella está aquí porque asesinó a sangre fría al Colorado - les dice Green
- Un buen ciudadano de este pueblo conocido de todos ustedes. - ¡ Los yahís sólo se defendieron ! - grita
Ramona - Ustedes llegaron a asesinarlos a todos a sangre fría. No respetaron ni
ancianos ni niños. - Mentirosa - dice
alguien del gentío. Muchas otras voces muestran que no le creen - Asesinos - grita otro. - ¡ Hay que lincharlos ! - propone Betty
siempre sanguinaria. - Para eso tenemos
leyes - interviene Doris - Hay que hacerles un juicio. - Son un par de miserables - le contesta Betty
- Para qué gastar en un salario de un juez. -
Ella no es ninguna miserable - dice Billy - Es hija de unos ricos hacendados
mejicanos, los Moreno. - Lo mismo me
da. Es una asesina. - Pues a mí no me
lo parece - la defiende Doris. -
Momento - detiene Green la discusión - Momento. Entiendo su indignación
queridos compatriotas. Pero por más viles que sean estos criminales se merecen
un juicio. La gente comienza a lanzarles piedras. Alejandro se coloca frente a
Ramona para impedir que la golpeen y recibe la andanada en la espalda. - Calma - pide Green disparando al aire - Yo
también quisiera darles muerte con mis propias manos pero tengo esta insignia y
tengo que hacer cumplir la ley. Retírense a sus actividades. Ya les avisaremos
cuando será el juicio - la gente comienza a irse protestando . - Nunca pensé que el hombre pudiera albergar
tanto odio en su alma - dice Ramona tomándose de los barrotes y dejándose
deslizar al piso - Ahora entiendo por qué los yahís eran tan desconfiados -
Alejandro se agacha tras ella - ¡ Cuántas humillaciones debieron de haber
sufrido ! ¿ Y todo por qué? Para que terminaran masacrados por gente que los
odia sin ni siquiera conocerlos - Alejandro no dice nada, simplemente la atrae
junto a su cuerpo abrazándola dulcemente, le da un beso y le acaricia el
cabello consolador. Casa de los Coronado. Don César abre la puerta. - ¿ Usted ? - con disgusto al ver a Billy -
Que yo recuerde no le hicimos ninguna invitación. - intenta cerrarle la puerta.
- Espere un momento señor Coronado.
Quizás le interese lo que acabo de ver. -
Lo siento, ahorita no tengo tiempo, estoy muy ocupado - Billy detiene la
puerta con su pie. - Es importante.
- ¿ De qué se trata ? - El sheriff Green acaba de llegar. - Eso me tiene sin cuidado. - Trae presa a la mejicana : a Ramona - Ruy se
sorprende al igual que Analupe.
En la hacienda.
Beatriz está leyendo un libro en su habitación. Comienza a toser, se tapa la
boca con el pañuelo y cuando lo aparta nota en él sangre. La mira desolada.
Golpean a la puerta. - Adelante - dice
ella arrugando el pañuelo en su mano. -
¿ Puedo pasar ? - pregunta Felipe que trae en sus manos un jarrón con
flores. - Claro que sí. - Ya que no puedes salir a contemplar las
flores fui a cortar algunas para alegrarte la vista - deja el jarrón sobre la
mesa. - Muchas gracias. Están
preciosas. - ¿ Qué pasa ? - le pregunta
al verla tan triste. - He sido una
inconsciente, una irresponsable. No quería aceptarlo. Me estuve negando a las
evidencias. - ¿ De qué hablas ? - De esto - mostrándole la sangre en el
pañuelo. Ruy deja pasar a Billy. - La
gente está enardecida. Green maneja a su gusto este pueblo y mucho me temo que
ahorcarán al indio . . . y a su amiga, la señorita Moreno. - ¡ Qué horrible ! - exclama Analupe realmente
sentida - Es cierto que Ramona no es santo de nuestra devoción pero de eso a
que la asesinen hay una gran diferencia. Yo nunca le desee la muerte. - Voy a averiguar todos los detalles - dice
Ruy - Tal vez pueda hacer algo por ella. -
Habrá que avisarle a su familia - dice Analupe. - Sí. Primero quiero conocer los cargos que se
le imputan. ¿ Me acompaña señor Dubois ? -
Billy, papá. Billy - le señala su hija. - Con gusto señor Coronado - sale tras él. - Polita. Polita - comienza a llamar ella -
Adivina qué fue lo que pasó . Ramona y Alejandro son llevados a una celda.
- Aquí se van a quedar hasta que se
abra el juicio - les dice Green. - Es
una injusticia - protesta Ramona acercándose a la reja - Son unos criminales.
- Ya, deja de vociferar - la calla
Thomas. Green miran sonriente, muy de cerca de Ramona, que retrocede hasta
volver con Alejandro. - Vámonos Thomas.
- ¡ Son unos malvados cobardes ! - les
grita Ramona. - Ya - la calma Alejandro
dándole un abrazo - Tranquila. No tiene caso que les digas nada. - Es que no es justo. - No nos van a escuchar. - No es justo. Somos inocentes. Alguien tendrá
que oírnos - Alejandro se acerca a la ventana - Estás lastimado - nota ella al
verle la espalda. - No es nada - ella
se abraza a su espalda. - ¿ Qué vamos a
hacer ? - No sé. Tengo que pensar cómo
sacarte de aquí - se da vuelta enfrentándola . Le coloca la mano en el vientre
- ¿ Te sientes bien ? - Sí - coloca sus
manos sobre las de él - Alejandro, sólo deseo una cosa. Si como supongo nos van
a colgar, ojalá que no nos separen - le tiemblan los labios - Quiero morir
contigo - Alejandro mira con mucha tristeza ese rostro tan amado y en estoy
momentos tan angustiado. Se besan apasionadamente, con desesperación casi. Sandra S. Vallejos
Capítulo Nº
58 ( 22 - 06 - 00 ) Alejandro y Ramona ya están encarcelados. A él sólo le
importa encontrar la forma de sacarla de ese lugar. Ella está muy angustiada ya
que no desea que los separen sino que quiere que mueran juntos.
En la hacienda.
Felipe está desconsolado por la enfermedad de su prometida. - Beatriz, ¿ por qué tenía que pasarte a ti ?
- entra su madre. - Te estaba buscando
Felipe. Me acaba de informar el Norteño que perdimos muchas ovejas con la
tormenta de ayer - se detiene al verlo así - Estás llorando - y de pronto
asustada - ¿ Le pasó algo a Ramona ? -
No madre, de ella no he sabido nada. -
¿ Y entonces ? - Es Beatriz.
Volvió a arrojar sangre. - ¿ Cómo lo
sabes ? - Ella misma me mostró su
pañuelo y está muy angustiada. - Cada
vez estoy más segura que esa muchacha heredó la enfermedad de su madre - se
angustia - ¡Por lo que más quieras hijo, no vayas a cometer una locura ! Ese
mal es terriblemente contagioso. -
Despreocúpese madre. Beatriz ya me pidió que no me le acercara. - ¿ Ella ? -
Sí, ella. Me partió el alma - se acerca a la mesa y cierra un gran libro
que estaba abierto en una página con la foto de una joven ( en la tapa el libro
tiene un nombre parecido a Caufe pero no puedo distinguirlo bien ) . Por el
rostro de Felipe corren las lágrimas. En Spurtown. Douglas acaba de visitar al
sheriff, parece muy nervioso. - ¿ Cómo
que alguien registró los títulos de los yahís ? - No pude hacer nada. El día en que ustedes salieron a la aldea,
una tal Ramona Moreno llegó a registrarlos - Thomas y Green se miran - Sus
documentos estaban en orden. Además había tanta gente por ahí que . . . fue
imposible detener el trámite - se seca el sudor del rostro . Green se sirve un
wisky. - ¿ De dónde demonios habrá
sacado esta renegada los papeles ? Tienen que ser falsos Douglas. Recuérdelo,
yo mismo quemé los títulos. Davis se los robó a Felipe Moreno. Usted fue
testigo de eso. - Aparecieron otros
documentos con fechas más recientes pero tan válidos como los que usted quemó.
Lo lamento. - Bueno. ¿ Y eso es legal ?
- pregunta Thomas - ¿ Cualquiera puede registrar los títulos de los demás ?
- Desafortunadamente sí - abre un libro
que lleva - Mire, la fracción 12 del artículo . . . - ¡ Basta de palabrerías legales ! - se enoja Green - Es usted un
inepto Douglas - le golpea el libro tirándolo al piso. Douglas retrocede
asustado. Se abre la puerta y entra Ruy Coronado acompañado por Billy. - Lo siento señor Coronado pero no puede ver a
los prisioneros. - ¡ Esto es ilegal !
Soy el abogado de la familia Moreno. Tengo derecho de hablar con la acusada -
Green mira a Douglas que se pone de pie con su libro en las manos. - Efectivamente sheriff - intenta abrirlo - La
constitución dice . . . - Ya, ya, ya -
lo corta tajante - Le voy a permitir el paso, pero solamente tiene 5 minutos y
solamente usted porque supongo que tú no vienes a abogar por ella, ¿ verdad
Billy ? - Todavía no - mirándolo
socarrón - Aquí lo espero licenciado. -
Pase por favor - le indica Green acompañándolo. - Eres un traidor - le dice Thomas - Debería
darte vergüenza apoyar a los enemigos de tu patria. - Mis enemigos son los que me hacen algún daño y los mejicanos
hasta ahora no me han hecho ninguno. Y como no tengo ganas de estar en mala
compañía voy a esperar al señor Coronado ahí afuera - se toca el ala del
sombrero y sale. Green regresa, toma a Douglas del saco. - ¿Así que masacramos a los indios en balde ?
- A menos que hubiera quedado alguno
vivo para reclamar ese territorio. -
En la aldea no
quedó ni un alma - dice Thomas - Sólo queda el tal Alejandro. Su mujer no es
piel roja, por lo tanto no puede reclamar esas tierras. - Momento Thomas. Recuerde que el cura dijo
que la mejicana estaba esperando un hijo. -
Un hijo legítimo del indio - dice Douglas y abre su libro - Por ley a él
le corresponderían estas tierras y . . . - Green le saca el libro de las manos
- Sheriff . Hay que colgar a ambos pero
ya - lo apura Thomas.
En las celdas.
Ramona conversa con Ruy. - Nunca me
imaginé que nos volveríamos a ver .Y menos en estas circunstancias.
Sinceramente me desconcierta su visita. -
Yo también creí que nunca volvería a verte pero el destino da muchas
vueltas. Quizá te extrañe pero vengo a abogar por ti - Alejandro lo mira
interesado - Hace poco tiempo Felipe estuvo aquí, en Spurtown y de alguna forma
apagamos un poco el fuego de nuestros rencores. - Lamento haberlo lastimado a usted y a su familia, pero quiero que
sepa que nunca fue mi intención causarles ningún mal. - No vengo a recriminarte nada. Ya te dije que
vengo a ayudarte - mira a Alejandro - Tenemos poco tiempo, quiero saber a
grandes rasgos qué fue lo que ocurrió en la aldea y por qué los apresaron.
- Nosotros no estábamos ahí cuando
ocurrió la masacre - le relata Alejandro emocionado - Habíamos venido a
registrar los títulos de propiedad de nuestra tribu. - Cuando llegamos allá nos encontramos con la
terrible sorpresa de - continúa Ramona sollozando - de que habían masacrado a
mi gente. - ¿ Tu gente ? - se sorprende
Ruy. - Sí. Nuestra gente. La de
Alejandro y mía - en el rostro de Alejandro se ven las huellas de lágrimas.
- Entiendo. - Fue un ataque cruel y brutal. -
Cuando llegué comencé a inspeccionar todo. Después me encontré a uno de
los hombres del sheriff, un alguacil. Intentó dispararme y lo maté. Fue en
legítima defensa. - Ya veo. Los cargos
son contra usted. Pero a ti, ¿ por qué te arrestaron ? - Yo también asesiné a un hombre. Lo hice no
por defender mi vida sino por defender la de una anciana que no tenía más culpa
que la de ser india. Desgraciadamente mi acción no sirvió de nada porque
momentos más tarde . . . otro hombre asesinó a Matea a sangre fría - Ruy la
escucha conmocionado. Alejandro abraza a Ramona consolándola.
En la oficina.
- Debemos actuar pronto - dice Green
dirigiéndose a Douglas - Encárguese de solicitar un juez a las autoridades de
Sacramento - se pasea nervioso - Y procure que sea una de sus amistades. No
quiero arriesgar nada. Hay que estar bien seguros de que les van a aplicar la
pena máxima. - Lo voy a intentar -
Green lo mira serio. Douglas se vuelve a secar el sudor del rostro. - No me gustó su respuesta. - Es que . . . no es tan fácil elegir a los
jurisconsultos. - Pues a ver cómo
demonios se las arregla. Estoy harto, harto de que con usted todo sea difícil.
A la próxima vez que me falle - saca su revólver y le apunta - Ya sabe a qué
atenerse - Douglas corre a tomar su sombrero. - Voy a telegrafiar. -
Espérese. Quiero que esté aquí cuando salga el abogado - Douglas se
sigue secando el sudor. Ruy en tanto . . . -
La ley indica que en estos casos debe hacerse un juicio. - La ley de los blanco nunca ha servido para
defender a los indios - le dice Alejandro - Estamos perdidos. - Perdón que lo diga pero Ramona no es piel
roja. - Yo soy una . . . - comienza a
decir ella acercándose. - ¡ No ! Espera
- la detiene Alejandro - Dígame una cosa abogado, ¿ hay alguna diferencia para
juzgar a una mejicana de un piel roja ? -
No debería haberla pero hay muchos prejuicios y legalmente los mejicanos
tienen derecho a un abogado, cosa que los indios no. - Pero es que yo soy . . . - vuelve a intentar
decir Ramona. - Tú eres mejicana - dice
Alejandro terminante. - No es que me
parezca justo pero creo que la ley puede ser más compasiva en el caso de ella.
- Alejandro. - Haga lo que sea - pide él. - Yo creo . . . - intenta Ramona. - Haga lo que sea por ella - la ignora él -
Ayúdela. Sáquela de aquí. No importa lo que me pase a mí. - Tendré que avisarle a su familia. - Si lo considera pertinente hágalo - Ramona
comienza a llorar . - Ramona, tu madre
es una persona con prestigio, con apellidos y dinero. Su presencia podría pesar
en el ánimo del jurado. Es importante que se entere de lo que está pasando.
- Se terminó su tiempo - aparece Green.
- Don Ruy. Gracias - Ramona le toma una
mano - Gracias por ser tan bondadoso. No merezco tanta generosidad. - Vamos - insiste Green. Ruy sale. El sheriff
se queda unos segundos más mirando a Ramona de arriba abajo de manera
desagradable, luego sale. - ¿ Por qué
no me permitiste aclararle que yo soy una india ? - le recrimina Ramona. - Es mejor así - la acerca a su cuerpo - No
tiene caso que nadie sepa que eres yahí. Además ya lo escuchaste, siendo
mejicana tienes mayores posibilidades de salvar tu vida. Tus familia es
poderosa. Tal vez puedan hacer algo. -
Pero es que yo no quiero renegar de mi raza - solloza ella - Y más que
nada . . . yo no quiero conservar mi vida si tú mueres - se abraza a él
llorando desgarradoramente- ¿ Qué sentido tendría mi existencia sin ti que eres
lo que más quiero ? - las lágrimas también corren por el rostro de Alejandro (
y por las mías ) . Mira hacia arriba como buscando una razón para tanto
sufrimiento. - Si algo me pasa . . .
vas a tener a nuestro hijo - ella sigue llorando - Tienes que ser fuerte para
protegerte y para protegerlo a él - ella lo mira angustiada sin para de llorar.
- Mi hijo . . . nuestro hijo. ¿ Será
posible que ni siquiera logre nacer ? ¿ Él qué culpa tiene de todo lo que está
pasando ? - EL ÚNICO PECADO QUE HA
COMETIDO ES QUE SUS PADRES SEAN INDIOS - le contesta él con tono suave , ella
se le vuelve a abrazar llorando. Alejandro está totalmente destrozado. Ruy está
conversando en la oficina con Green. -
El juicio del piel roja lo vamos a hacer cuanto antes. - Veo que tiene prisa. ¿ Y el de la señorita
Moreno ? - Lo haremos después de haber
ajusticiado a ese salvaje. - Le
notifico que yo seré el abogado de la señorita - Douglas y Green se miran -
Espero que tenga usted la honestidad de nombrar un jurado imparcial y traer un
juez honorable - los mira a todos - Con su permiso señores. - Lo sabía - dice Green entre dientes - Sabía
que tendríamos problemas con la mejicana. -
¡ Ah ! No sé por qué se preocupa sheriff - le dice Thomas - Llevamos las
de ganar. Esa renegada es una asesina. Cualquier corte la sentenciará a la
horca. - Me voy al telégrafo - dice
Douglas. - No se olvide de lo que le
dije - le advierte Green. Douglas niega con la cabeza - Necesitamos que el juez
esté de nuestra parte - Douglas asiente tembloroso. - Haré lo posible. - No
debería confiar tanto en Douglas - le advierte Thomas - Es timorato y temeroso.
- ¿ Qué cree ? ¿ Qué estoy ciego ? No
tenemos otro hombre de leyes en el pueblo y no nos queda otra que atenernos a
ese. Don César ha llegado a casa de los Coronado. Analupe lo recibe. - Don César - lo saluda con un beso - ¿ Y
Fernando no vino con usted ? - No
mijita. Él se fue a San Diego a hacer sus negocios. No he tenido noticias
suyas. - Esperemos en Dios que le esté
yendo bien. Pero siéntese don César y cuénteme , ¿ cómo ha estado ? - Quisiera decir que bien pero mentiría.
Traigo malas nuevas. ¿ No está tu papá ? -
No, salió. Aquí en Spurtown también nos está lloviendo sobre mojado.
Figúrese, nos acabamos de enterar que el sheriff del pueblo arrestó a Ramona
Moreno Gonzaga - don César la mira sorprendido - ¡ La quieren colgar, don César
! Mi papá fue a ver qué puede hacer por ella.
En la calle don
Ruy viene caminando con Billy. Se detienen a conversar. - Le agradezco que nos haya informado de lo
ocurrido. Debo decirle que yo tenía muy mala impresión de usted desde que llegó
a Spurtown y peor aún cuando me confirmó su . . . profesión. Como usted
comprenderá un matón a sueldo no le inspira confianza a nadie. - Lo entiendo, pero como se lo dije a su hija,
quiero cambiar. Desde hace tiempo que no colaboro para Green. Sus métodos me
disgustan. De hecho ese tipo me parece repugnante. - Se avecinan tiempos difíciles. Quizás vaya a necesitar ayuda.
- Cuente conmigo señor Coronado -
continúan caminando. Dentro de la casa. -
Lo que me cuentas me deja sin habla. La noticia le va a caer como balde
de agua fría a la familia de Ramona. -
Lo supongo. Aunque dudo que la señora Moreno quiera ayudar a su hija.
Estaba furiosa cuando el escándalo que se armó cuando se fugó con el piel roja.
- Yo pienso diferente de ti. Tú no lo
sabes porque eres muy joven pero, a un hijo se le perdona todo. Al que también
le va a afectar mucho es a Felipe. Ese muchacho adora a su hermana. Me temo que
esta mala nueva lo va a desmoralizar más. El pobre ya debe estar sumamente
agobiado. - ¿ Por qué don César ? ¿ Qué
le pasa a Felipe ? - No, a él nada,
pero a Beatriz sí. Recibí una misiva muy desalentadora sobre su salud. - Sigue enferma. - Sí Analupe. Sólo paré en Spurtown para registrar mis títulos y
saludarlos a ustedes, pero me urge llegar a la hacienda. Beatriz no tiene un
malestar pasajero como supusimos. Mi hija está muy delicada. - No se apure don César. Debe haber algún
remedio para su enfermedad. - ¡ Qué más
quisiera ! Pero no lo hay - con tono angustiado - Los últimos síntomas de
Beatriz nos hacen sospechar que contrajo tuberculosis - Analupe salta espantada
ante la idea. - ¡ Ay, don César !
En la hacienda.
Felipe, Perpetua y doña Ramona se encuentran en la salita. - César no ha de tardar en llegar - dice doña
Ramona llevándole un té a Perpetua - El peón que le llevó la misiva ya regresó
y dice que se la entregó en propia mano - Perpetua rechaza la taza. - ¡ Ánimas benditas del purgatorio ! Dios
quiera que no se le atraviese ningún problema en el camino. - Si no llega en un par de días yo mismo iré a
Colorado a traer al especialista - le promete Felipe. - Gracias - le contesta seca - pero no es
necesario que te molestes. - Me extraña
su respuesta señora. Beatriz es mi prometida. No es ninguna molestia, es mi
obligación. - Es que se me hace raro
que te preocupes por ella. Llevamos meses aquí y le has prestado muy poca
atención. - ¡ Basta Perpetua ! - la
corta doña Ramona - Antes que nada hay que serenarnos. Beatriz no debe vernos
angustiados y nerviosos porque la vamos a desanimar. Es muy importante que
conserve la fe en curarse. Don Ruy ya ha regresado a la casa. - ¡ Qué horror ! No, ya no quiero estar en
Spurtown si llegan a ahorcarla. Me parece algo siniestro. Con todo y todo
Ramona no merece un castigo tan grande. -
Le ofrecí mi ayuda. Voy a ser su abogado durante el juicio. - Lo felicito por su decisión - lo alaba César
- Saber perdonar engrandece. Cuando le dé la noticia a su familia estoy seguro
que les tranquilizará saber que usted está a cargo de ella. - Mi papacito es muy noble. - Bien. Disculpen mi prisa por salir pero ya
les digo, tengo urgencia de ver a mi hija. Sabrá Dios con qué cuadro me vaya a
encontrar. - Ojalá no sea tan grave
como imagina - lo consuela Ruy. Se dan la mano. - ¡ Dios lo oiga ! - se abrazan - Adiós Analupe. - Buen viaje don César. Saludos a Beatriz y a
doña Perpetua. - De tu parte mijita.
Hasta pronto. - Lo acompaño - le dice
Ruy. - Gracias - ambos se dirigen a la
puerta. Cayó la noche.
En el salón hay
mucha animación. Betty se acerca al mostrador con su bandeja. - ¿ Qué te sirvo Tom ? - le pregunta a éste
que está acodado allí. - Así estoy
bien. - Mejor di que no traes dinero. - Es verdad - sonríe él - A últimas fechas no
abundan dólares por aquí. - A ver si
puedo conseguirte una copa - Doris pasa junto a ella con una bandeja y se
detiene en la mesa de Billy donde deja una botella. - Toda esta gente que parece tan inofensiva en el fondo está
sedienta de sangre - le comenta él - Seguramente muchos de éstos formarán parte
del jurado. Tú sabes cuál será el veredicto. -
Encontrarán culpables al indio y a la mejicana. - Exactamente. Por eso necesitaba hablar
contigo. Tenemos que hacer algo para ayudarlos. - ¡ Doris ! No te pago para que estés cuchicheando - grita Prescott
desde labarra. - Ya voy, ya voy. ¡ Uy !
Detesto a Prescott. Cada vez está más prepotente. ¡ Parece capataz ! Bueno, ¿
me decías ? - Tengo un plan. Tienes que
encontrar un pretexto para hablar con el piel roja y la mejicana. - ¿ Pero cómo ? Green nunca me dejará hablar
con ellos. - Le dirás que les llevas
algo de comer. - Doris - vuelve a
gritar Prescott. - No estoy sorda ni
soy tu esclava - le replica ella- Ya te dije que ya voy. - Pues a partir de ahora vivirás de las
propinas - la amenaza él - Si quieres ser una zángana que te mantenga Billy.
- ¡ Bah ! - le ignora - ¿ Y luego ?
- Entras y les dices que estén
prevenidos, que esta noche trataré de sacarlos de ahí. - De acuerdo - Doris toma su bandeja y va
hasta la barra - ¿ Qué quieres Prescott ? -
No es la única mesa que tienes que atender. Tenemos muchos clientes.
En la oficina
del sheriff. - Ya les llevé agua y unas
cobijas, pero no estoy dispuesto a seguir siendo el carcelero de ese par -
protesta Thomas - Tiene que contratar otro alguacil. Ya he pensado en alguien
sheriff. - ¿ En quién ? - Tom. Él siempre ha estado cuando lo hemos
necesitado, es de los encapuchados que nos han ayudado. - Me parece buena idea. ¿ Sabe una cosa Thomas
? Estaba pensando en algo. ¿ No se le hace raro que una mujer tan bella como
Ramona se haya enamorado de un zarrapastroso como el indio ? - A mí no me parece tan raro. Entre iguales se
juntan. Y tanto me da que sean indios como mejicanos. Los dos pertenecen a
razas inferiores. - Pero no podemos
negar que esa dama es muy hermosa - insiste Green. - Yo la veo como a todos los mejicanos : insignificante. - Tráigame a Tom. - No tardo sheriff - sale de la oficina - Ramona - pronuncia Green pensativo.
En la hacienda.
Marta le está preparando la cama a doña Ramona. - ¿ Y mi hijo ya se retiró a dormir ? - No estoy segura. El niño anda muy triste. Lo vi por el árbol. - ¿ Por el árbol ? - Sí. - Por cierto Marta. ¿
No te ha interrogado acerca de eso ? -
Sí señora, pero yo no le dije nada. -
A mí también me preguntó pero tampoco lo saqué de su duda. Recuerda
Marta que debemos seguir callando. Si Beatriz llega a faltar, Felipe se va a
quedar más sólo que nunca. Jamás debe saber que Ramona no es su hermana. Él no
me perdonaría que no le hubiera dicho la verdad, sobre todo porque sabrá que yo
se lo oculté a pesar de saber sus sentimientos. - Despreocúpese señora, que de mi boca no saldrá nada. - En esta hacienda sólo tú y yo sabemos. Eso
me tranquiliza. Felipe está sentado muy pensativo bajo el árbol. Se le acerca
Margarita. - ¿ Y ahora qué haces aquí
tan solito ? - Pensaba. - Apuesto que en Ramona. - ¿ Por qué dices eso ? - Pos, porque desde que ella se fue ya no eres
el mismo. La has de extrañar al igual que yo. - Sí, es verdad. La echo mucho de menos, pero ahora no pensaba en
ella sino en Beatriz. - Sí, pobrecita.
Ya me dijo mamá que está rete mala. Oye, ¿ es cierto que eso que tiene se pega
? - Eso dicen. - Entonces no te vas a poder matrimoniar con
ella. - Falta la opinión de un
especialista. Yo todavía tengo fe en que se cure. - Híjole, ¿ y si no ? - Si
no, no me casaré con nadie. - Mira tú.
Y yo que creía que ni la querías tanto. -
Te digo una cosa Margarita. - ¿
Qué ? - Tengo remordimientos. - ¿ Por qué, tú ? - Porque ahora me di cuenta que fui un imbécil. Desde el primer
momento debí haber puesto los ojos en Beatriz y no en amores imposibles. Fui
muy tonto y sobre todo muy cruel. Beatriz se merece a alguien mejor que yo.
Doris entra a la comisaría con una canasta de comida. - Son unos bocadillos para los presos. ¿ No
los querrá matar de hambre, verdad sheriff ? - Green destapa la canasta y
revisa su contenido. - No te conocía de
buena samaritana. - Pues ya ve. No
tengo el corazón de piedra. Supongo que no les ha dado de probar alimento.
- Esto . . . no es un hotel - toma una
manzana y la muerde. - Bueno, ¿ puedo
pasar a darles la comida ? - Ey, ey. Te
acompaño - aparece Thomas en la puerta. -
No es necesario sheriff. No pretendo ayudarles a escapar - tras Thomas
entra Tom. - Está bien, no te vayas a
tardar - Doris se dirige al interior. -
Sheriff, él es Tom. ¿ Lo recuerda ? Alejandro está sentado en el suelo,
en su regazo descansa Ramona. Doris entra buscándolos. Alejandro le da un
toquecito a Ramona y ambos se ponen de pie. -
Buenas noches - los saluda Doris - Vine a traerles algo de comer.
En la oficina.
- Es un buen chico, pero sobre todo
comulga con nuestras ideas. Es de fiar y está dispuesto a empezar ahora mismo.
- Sólo quiero saber cuándo será la
paga. Ya hace días que no tengo ni un peni. -
Vas a tener tu mesada. No va a ser mucho pero si nos cae un buen trabajo
te voy a pagar extra. ¿ Qué tal manejas las armas ? - Tom saca su revólver y
hace unos cuantos malabares con ella - Bien, bien. - No está mal ¿ eh ? ¿ Qué le parece ? - le pregunta Thomas
satisfecho. Green hace un gesto de aprobación. En tanto Doris - No puedo quedarme mucho tiempo - pasándole
la comida a Ramona - Sólo les quiero decir que hay alguien interesado en
ayudarlos. Vendrá por la noche. Estén pendientes. - ¿ Quién es esa persona ? - pregunta Ramona. - Se llama Billy. - No podemos fiarnos de americanos - dice Alejandro - ¿ Qué interés
podría tener uno de ustedes en nosotros ? -
Pues, aunque lo dude habemos gente en Spurtown que no estamos de acuerdo
con la conducta del sheriff - Ramona y Alejandro se miran. - Gracias pero . . . - le dice Ramona -
preferimos prescindir de su ayuda. Ya mucho daño nos han hecho los de este
pueblo . ¿ Cómo podríamos saber que no es una trampa para lincharnos ? - Billy es amigo de los Coronado. Es todo lo
que les puedo decir. - ¡ Doris ! - se
escucha gritar a Green. - Me tengo que
ir. Por favor, confíen en nosotros. Doris entra en la oficina , al pasar junto
a Tom se extraña al ver la estrella en su pecho. - ¿ Y esta insignia ? - Soy
el nuevo alguacil - le dice orgulloso. -
Felicidades - le dice con sorna y se dirige a la puerta. - ¡Ey Doris ! - la detiene Green - Me voy
contigo. He estado encerrado todo el día y necesito divertirme. ¿ Se queda
Thomas ? - No, vamos. - Te encargo Tom - entregándole las llaves de
las celdas, pero se arrepiente - Mejor me las llevo. Y no te vayas a salir. Y
si tienes algún problema no dudes en usar tu arma. - Sí, sheriff. Descuide - los tres salen. Tom se mira contento el
pecho.
En la celda.
- ¿ Le creíste ? - le pregunta Ramona
- No sé. Parece buena persona. Hay que
tener precaución. - Bueno, al menos es
una esperanza. Juguémonos el todo por el todo. Ya ha caído la noche. Alejandro
está tomado de los barrotes de la ventana. -
No vinieron - dice con tono angustiado. Por el rostro de Ramona caen
algunas lágrimas - No vinieron. Sólo nos dieron falsas esperanzas - abraza
desesperado a Ramona. - ¿ Por qué son
tan crueles ? Tenía razón en no confiar en ningún americano - se vuelven a
abrazar muy fuerte. De pronto se escucha un ruido fuera - ¿ Escuchaste ? - Sí - dice él mirando hacia la ventana. En su
rostro se ven huellas de lágrimas. -
Voy a arrancar los barrotes de la ventana para que puedan salir - le
dice Billy desde fuera, atando una cuerda en los barrotes - Estén listos. Billy
sube a su caballo ya dispuesto a azuzarlo cuando se ve aparecer a Green con su
revólver en la mano. Lo acompañan Thomas, Prescott y Tom. - Se me hizo muy rara la visita de Doris - le
dice Green - Prescott no se equivocó al decirme que planeaban algo. - Estaba seguro sheriff - dice Prescott. Billy
saca su arma pero Green le dispara y se la hace saltar de las manos. - Quedas arrestado. - Eres un asqueroso traidor - le dice Thomas.
Green sonríe contento. - ¿ Qué sucede ?
¿ Qué pasa ? - pregunta Ramona a Alejandro que está mirando por la ventana.
- Se frustró nuestra huida - le
comunica. Ramona se acerca a la pared y se agacha tomándose la cabeza.
Alejandro se pone junto a ella y la abraza.
Al día
siguiente. El pueblo está reunido en la corte. Alejandro está sentado en el
banquillo de los acusados. Ramona frente a él junto a Ruy. Betty, Prescott y el
conserje del hotel forman parte del jurado. -
Silencio. Silencio - pide el juez a la gente - Pónganse todos de pie
para abrir esta honorable corte. El pueblo de Spurtown acusa al indio Alejandro
de Asís de asesinato en las personas de los alguaciles Merryl y Thomas. - Es un salvaje - se escucha decir a alguien
del público. Muchas otras voces se le unen. -
Hay un cargo más señor juez - dice una voz - Permiso, permiso - y
aparece el dueño de la posada - Hay un cargo más. El indio es culpable del robo
de dos caballos - Alejandro no despega su mirada de la de Ramona. - Tome asiento - le indica el juez - En su
momento se le llamará a declarar. De acuerdo a nuestras leyes, los pieles rojas
no tienen derecho a un abogado. - Eso
es una injusticia - grita Ramona poniéndose de pie - Alejandro es . . . - lo
mira - Alejandro es . . . es un ciudadano como cualquier otro. - Calma, calma - le pide Ruy haciéndola
sentar. La gente comienza a murmurar. -
Silencio. Silencio - grita el juez y prosigue - Por lo tanto será el
propio acusado quien tome su defensa - Alejandro y Ramona se miran - Señor
Douglas, le cedo el uso de la palabra. Haga el favor de leer las acusaciones
que se le imputan a este hombre. - Sí
su señoría . Alejandro de Asís. Está acusado de varios delitos. El primero es
el homicidio del alguacil Merryl, quien murió en la aldea yahí por una flecha
disparada por este salvaje. Después de ese crimen, este descastado fue
arrestado por el honorable sheriff Jack Green. Desgraciadamente se dio a la
fuga convirtiéndose así en prófugo de la justicia. Nuestro sheriff, con un
heroico grupo de hombres, buscando el bienestar del ciudadano de Spurtown, se
lanzó a la captura de este brutal asesino quien junto con su gente se resistió
a la aplicación de la justicia. - Eso
es mentira - salta nuevamente Ramona - Ellos atacaron la aldea. Alejandro no
siquiera estaba ahí - murmullos de la gente. -
Silencio. Silencio. Tiene prohibido hablar a menos que se le otorgue el
derecho de la palabra. De lo contrario me veré obligado a sacarla de este
lugar. Prosiga señor Douglas. -
Aprehender a este criminal significó la pérdida de muchas vidas por
parte de nuestra gente ya que al no entregarse por su propia voluntad nuestros
compatriotas se vieron obligados a recurrir a las armas. Este hombre que ven
aquí no es un hombre, es una bestia - murmullos entre la gente - Con saña. Con
saña y sin importarle que Davis llevaba una insignia de alguacil arrojó
ferozmente su hacha sobre él quitándole la vida . - ¡ Qué horror ! - dice alguien del público. - ¿ Un hacha ? - le dice Betty a Prescott
incrédula poniendo cara de espanto. -
Por tanto es culpable del homicidio de dos alguaciles de la ley. El de
Merryl y el de Davis. - Ya no perdamos
el tiempo - se para un hombre en las gradas - Vamos a colgarlo de inmediato.
- ¡ Sí ! ¡ Sí ! - lo apoya el resto.
Alejandro ha estado escuchando todo son mover un músculo del rostro. Ramona lo
mira desesperada. Sandra
S. Vallejos
Capítulo Nº
59 ( 23 - 06 - 00 ) Alejandro escucha los cargos que le atribuye Douglas.
- Este hombre que ven aquí no es un
hombre. ¡ Es una bestia ! - el público está de acuerdo con él - Con saña. Con
saña y sin importarle que Davis llevaba una insignia de alguacil arrojó
ferozmente su hacha sobre él quitándole la vida - nuevos comentarios por parte
del público - Por lo tanto es culpable del homicidio de dos guardianes de la
ley. De Merryl y de Davis - Ramona escucha todo esto con lágrimas en los ojos.
Alejandro escucha imperturbable. - Ya no
perdamos tiempo, vamos a colgarlo de inmediato - grita un hombre del público.
El resto apoya la idea. Alejandro y Ramona se miran. Don César ha arribado a la
hacienda de los Moreno. - Estoy muy
alarmado. Tu misiva no era muy alentadora - le dice a Felipe secándose el sudor
del rostro con un pañuelo. -
Discúlpeme. Quizás me puse nervioso y exageré la situación. Beatriz no
está del todo bien pero afortunadamente no ha empeorado. Lo que más nos
preocupa es que en dos ocasiones arrojó sangre al toser. Es indispensable ir
por un especialista a Colorado. - ¡ Las
lluvias que no se quitan ! -dice rabioso César - Lo mejor sería llevármela a
una clínica pero le temo a las inclemencias del tiempo. - Beatriz esperaba ansiosa su llegada. Si
gusta vamos a verla - César lo detiene. -
Antes tienes que saber algo. Yo también traigo malas nuevas . - ¿ Qué ocurre don César ? -se alarma Felipe.
- Verás, se trata de tu hermana. - ¡ ¿ Qué le pasa a Ramona ? ! - Yo no pude verla pero en cuanto pasé por
Spurtown me enteré que la llevaron presa a ese maldito pueblo. La quieren
colgar - Felipe lo toma de los brazos totalmente impactado. Tom está leyendo el
periódico sentado tras en escritorio de la comisaría. Entra Analupe . - ¡ Alguacil ! ¡ Alguacil ! ¡ Qué bueno que lo
encuentro ! Un indio de aspecto feroz entró a mi casa. Ayúdeme, por favor.
Venga conmigo. - ¿ Adónde ? No puedo
dejar la comisaría - le dice desconcertado - No está el sheriff - Analupe le
toma de la mano y le suplica. - Se
trata de un piel roja. Por el amor de Dios, no sea inhumano. Les van a escalpar
las cabelleras a mis criados. - ¿ Está
segura que se trata de un piel roja ? - pregunta Tom vacilando. - Absolutamente. Está pintado y trae plumas.
Luce sanguinario - Toma se decide, toma una escopeta. - Debe de haber venido a rescatar a su compañero.
Ese infeliz se arrepentirá de haber puesto un pie en este pueblo. Vamos. Si lo
aprendo el sheriff de seguro me dará mi paga - sale siguiendo a Analupe. Unos
segundos después entra Doris que empieza a revisar todo hasta que da con las
llaves. Va al sector de celdas. -
¡Billy ! - Doris, ¿ qué haces
aquí ? - Vine a sacarte pero rápido, no
tenemos mucho tiempo. Tengo un caballo esperándote en la callejuela - en su
apresuramiento se le caen las llaves. -
No te das cuenta que estás exponiendo tu vida por mi . - No te preocupes, no te voy a pedir que te
cases conmigo. - ¿ Ah, no ? ¿ Y
entonces ? - le pregunta risueño. - ¡
Ay ! Ser mesera es demasiado aburrido Billy. Tenía ganas de divertirme un poco
más - logra abrir la puerta y ambos salen. Doña Ramona se aparece en la sala.
- ¡ César ! Me avisaron que habías
llegado . - ¡ Ramona ! - la saluda con
un beso en la mano - ¡ Qué gusto verte ! -
¿ Qué pasa ? ¿ Por qué esas caras ? - les pregunta al verlos tan serios
- Alarmaste a César, hijo. Eso no está bien. A pesar de todo Beatriz sigue
estable - ambos se miran sin saber qué decir. Doña Ramona se alarma - ¿ Por qué
tan callados ? ¿ Qué es lo que sucede ? -
Ramona, madre - se anima a decir Felipe - La aprehendió el sheriff de
Spurtown y quiere llevarla a la horca - doña Ramona se lleva la mano a la boca
por el impacto de la noticia. - ¡
Ramona ! - exclama buscando un lugar para sentarse. Minutos después Marta le
está haciendo oler sus sales. Entra Felipe corriendo. - Saldré a caballo. El carruaje es más lento y
el tiempo apremia. - Sabía. Sabía que
Ramona no iba a acabar bien. Desde que se fugó con ese indio supe que se
dirigía a un infausto destino. Llévate al Norteño y a Marcos. Que te acompañen
nuestros mejores hombres. Que preparen armas, balas, dinero. Todo lo que sea
necesario, pero no dejes que esos sátrapas lastimen a Ramona. - Sí, sí, madre - sale corriendo a cumplir las
órdenes. - ¡ No quiero que la toquen !
¡ No quiero que le hagan daño ! - le dice a Marta angustiada - Además, Ramona
está embarazada. - Dios no lo va a
permitir señora - se hace la señal de la cruz - Vamos a rezar por ella. - No Marta. Mucho me temo que en este caso
rezar no sea suficiente - se decide - Prepárame un baúl con lo indispensable.
Yo también saldré para Spurtown . -
Pero señora. - Es la hija de
Angus. ¡ No la puedo abandonar a su suerte ! Comprende Marta, es hija de él -
solloza - Cometí errores en el pasado, pero todavía no es tarde para
repararlos. Encárgate que me tengan listo un carruaje. - Sí - le dice Marta y sale a la carrera.
En el piso de la
casa de los Coronado aparecen rotos varios objetos de porcelana y vidrio. Toma
los observa. - Yo me requete asusté
muchísimo - cuenta Polita - Cuando me quiso cortar las greñas pegué la carrera,
grité rete harto, le aventé de cosas. Por eso se quebró el vidrio - Tom la
observa sin decir nada. - ¿ Y luego ? -
la apura Analupe. - Pos nada. Yo creo
que se asustó con los gritos y corrió - Tom sigue sin decir nada. - Ya otra vez nos habían visitado, ¿ verdad
Polita ? - Sí, sí, sí. - ¿ Y no sabe por dónde se fue ? - pregunta
Toma mirando el vidrio roto. - Pos -
dice Polita mirando a su alrededor - Pos, por la puerta. - ¿ Adónde se habrá ido ese desgraciado ?
- Eso sí quién sabe - le dice Analupe -
Pero si lo encuentra mátelo. No queremos que nos vuelva a dar un susto ese
bribón. - Muy bien. Voy a dar la voz de
alerta por si alguien lo vio. - ¡ Ay,
no sabe cuánto me tranquiliza que haya venido ! - lo detiene un poco más - Me
gustaría pagárselo de alguna forma. - Pues, si tiene alguna moneda por ahí no se lo tomaría a mal -
Analupe se dirige a su bolso, toma un billete . - ¿ Usted cree que esto sea suficiente ? - le entrega el billete.
- Claro, claro que sí - dice Toma
apresurándose a guardarlo - ¡ Qué tengan buen día ! Y no duden en llamarme si
ese piel roja se vuelve a aparecer - sale de la casa. Analupe corre alegre
hacia Polita. - ¡ Te adoro ! - la besa
en las mejilla y la frente - ¡ Te adoro Polita ! Actuaste de maravilla. ¡ Ay,
espero que Billy haya logrado escapar. -
La que se tendrá que escapar soy yo - dice Polita y corre a mirar el
vidrio - Su papá se va a encabrita cuando vea que rompimos el vidrio. - Mira. Vamos a recoger todo y le diremos que
alguien aventó una piedra desde afuera - ambas se apresuran a hacerlo. El
mejicano dueño de la posada está contando su versión de los hechos. - ¡ Es un vulgar ladrón de caballos ! No me
mató porque soy muy macho y me defendí como verdadero hombre. Pero este mugroso
me arrojó a traición su cuchillo. Mire - señalando su pierna - Mire como me
dejó - se elevan las voces cuando empiezan los comentarios . - Miente él, como mienten todos - le dice
Ramona a Ruy. Se levanta y grita - ¡ Este hombre intentó ultrajarme ! Mi esposo
lo atacó en mi defensa. - No es cierto
- dice el mejicano - No sea embustera. -
Silencio - golpea el juez con su martillo - Silencio - don Ruy obliga a
Ramona a que se siente - Continúe. -
Pues luego se llevaron los caballos y no me pagaron nada. Son unos viles
ladrones. - Le íbamos a pagar con unos
aretes - interviene Ramona - No es culpa nuestra que no lo hayamos echo. Usted
trató de abusar de mí y por eso tuvimos que huir - le dice al borde del llanto.
Las voces del público vuelven a alzarse. -
Silencio - vuelve a intervenir el juez - Silencio. Es la última vez que
la reconvengo señorita. Si vuelve a hacer uso de la palabra sin mi permiso haré
que la saquen. - Procura serenarte
Ramona - le pide Ruy - De nada sirve lo que estás haciendo. - ¡ Es que todo lo que está diciendo es falso
! - dice con los dientes apretados - Las cosas no fueron así. - Honorable señor juez - comienza Douglas su
alegato final - Honorable jurado. Ustedes saben que el robo de caballos está
penado con la horca. Ese motivo sería suficiente para colgar al indio - Ramona
lo mira desesperada - Y si agregamos los cargos por asesinato que mencioné no
puedo pedir menos que . . . la pena de muerte - todos gritan aprobando . - Tiene la palabra el acusado - dice el juez -
Eso si acaso tiene algo que alegar en su favor, sino es mejor que calle, porque
cualquier cosa que diga se podrá utilizar en su contra - Alejandro asiente.
- Sé que como piel roja mi palabra no
vale nada ante los ojos de ustedes, pero ante el juez supremo todos somos iguales
- Ramona le sonríe con lágrimas en los ojos - Casualmente nací yahí como
también por casualidad ustedes nacieron blancos - muchos bajan la cabeza al
escucharlo - Quizás seamos diferentes como lo es el venado con un bencerro,
pero al igual que ustedes necesitamos de los frutos de la tierra para
sobrevivir - mira al juez - Por eso hemos defendido nuestra aldea con bravura -
se escuchan voces diciendo "salvajes" - No creo que eso vaya en
contra de las leyes de Dios . . . ni de las leyes de ustedes, los blancos - las
lágrimas corren por las mejillas de Ramona. Alejandro se para, uno de los
guardias trata de impedirse lo pero el juez le hace señas de que lo deje - Yo
maté a esos hombres - más voces protestan . El juez pide silencio - pero lo
hice por la legítima defensa de mi pueblo - lágrimas caen por su rostro - el
sheriff Green asesinó a mi padre - lo mira fijo, se dejan oír las voces del
pueblo protestando - y después . . . después arrasó a mi tribu - Alejandro
llora abiertamente - sin motivo y sin misericordia alguna. Aún ahora no
entiendo. Aún ahora no entiendo por qué el sheriff el sheriff Green cometió
esos crímenes - más protestas de la gente. Green lo mira con odio, se levanta
para intervenir . - Su señoría - grita
desde su lugar - No puede permitir que una boca tan sucia enlode mi nombre. Le
pido por mi honor que haga callar a este descastado - se vuelve a sentar, el
pueblo lo apoya . - Silencio, por favor
- pide le juez - Usted ha aceptado que cometió esos crímenes.¿ Se declara
culpable o inocente ? . - Sí los
cometí. Los cometí, pero repito, fue en defensa propia - la gente vuelve a
elevar la voz. - Silencio- pide a la
gente - Limítese a contesta mi pregunta. ¿ Se declara inocente o culpable ? -
Ramona apenas respira, Alejandro la mira con lágrimas aún corriéndole por el
rostro, le sonríe tiernamente. - Soy
inocente - Ramona estalla en llanto mientras todos comienzan a gritar. - ¡ Alejandro es inocente ! ¡ Alejandro es
inocente ! - les grita desaforada. Ruy intenta tranquilizarla. - Silencio en la sala . La corte hace un
receso. El jurado va a deliberar . - ¡
Lo van a matar don Ruy ! - llora Ramona desesperada - ¡ Lo van a matar ! ¡ Por
favor, ayúdelo ! - Ramona - le dice Ruy
impotente. - ¡ Por favor ! - suplica.
Llevan a Alejandro fuera de la sala, se detiene frente a Ramona. Ambos se miran
desamparados. Beatriz está revisando los regalos que le trajo su padre. - Gracias por todos sus presentes papá. Lo
quiero mucho . - Te mereces eso y más.
Yo también te quiero mucho. Te adoro, eres mi niña consentida - Perpetua deja
escapar un sollozo y se va . - Me
mortifica verlo preocupado, pero a pesar de que he extremado mis cuidados, la
tos no ha cedido. Por eso aprobé que le enviaran las malas nuevas. - Te vas a poner bien, ya verás. Voy a traer
un especialista de Colorado y te va a sacar de esa cama. - ¿ Y se va a volver a ir ? - Sí, hija y entre más pronto mejor. La
jornada es larga, pero verdad de Dios que regresaré con ese médico. No voy a
dejar que sigas empeorando . - Si me
llega a suceder algo no se culpe papá. Si el designio de Dios es recogerme que
se cumpla su voluntad. Fingí que no pasaba nada y me pasé de irresponsable.
Pude haber contagiado a alguien. Ahora estoy en paz conmigo misma. Estoy
dispuesta a afrontar lo que venga - César se aparta de ella muy afectado por sus
palabras. Perpetua está en el cuarto de doña Ramona donde ella y Marta están
preparando todo para el viaje. - Esto
no es posible. ¡ Es el Apocalipsis ! Lo de mi Beatricita, ahora lo de Ramona. - Sí, Perpetua. Nos persigue la desgracia. Mi
hijo y yo vamos a salir a Spurtown de inmediato. No sabemos cómo está la
situación. Sólo sabemos lo que nos dijo César, que Ramona está en peligro de
muerte - levanta la vista - ¡ Eso no Marta ! Lo indispensable solamente. - ¡ Ay ! Sí, señora - corre a dejar el vestido
en el ropero. - Llevémonos estos
papeles, puede ser que se ofrezcan - recoge unos cuantos que había dejado sobre
la cama. - Voy a avisarle a Marcos y al
Norteño para que vengan por las maletas - dice Marta. - Y tu prepara tus cosas Marta, porque vas a acompañarme.
- Como usted ordene patrona -se
sorprende Marta y corre a cumplir la orden. -
¡ Dios Santo ! Todos se van. Nos vamos a quedar solas - se asusta
Perpetua. - Es una emergencia Perpetua.
Ramona está en peligro. - Me sorprende
tu actitud. Siempre mostraste indignación por la huída de esa niña con el indio
y ahora corres a ayudarla - doña Ramona la mira rabiosa - Si lo pensamos bien,
ella labró su desgracia. - Soy su madre
Perpetua. No puedo abandonarla. - No sé
si se merezca tanto. - Se merece eso y
más. Y te voy a pedir de la manera más atenta que no vuelvas a criticar a mi
hija - Perpetua la mira desafiante pero no emite palabra.
En Spurtown.
Ramona espera que vuelvan los jurados. -
¡ No puedo soportar tanta ignominia ! ¡ Tanta infamia ! ¡ Tanta crueldad
! - Trata de calmarte Ramona. A ti sí
te escucharán. Yo haré que te escuchen. -
Pero a Alejandro lo van a matar y eso no es justo. En todo caso yo soy
tan culpable como él. Yo también maté a un americano en defensa propia . - Pero tú no eres india. - ¡ Si lo soy ! - No Ramona. El hecho de que te hayas casado con Alejandro no te
quita tus derechos de sangre. Te suplico que tengas muy presente eso a la hora
que te llamen a declarar. Tu vida pende de un hilo. No la rompas. Doris está en
casa de los Coronado. - Todo salió de
maravilla. Billy logró escapar. - ¡ Ay
! ¿ Y te dijo dónde iba ? - se alegra Analupe. - A Tejas. - ¿ A Tejas ? -
dice desilusionada - A lo mejor ya nunca vuelve. - Yo creo que sí. Me dejó un mensaje para ti. - ¿ Para mí ? - Sí. Dijo que lo esperaras, que va a regresar por ti. Confía en
él. No es tan pillo como parece - Analupe sonríe - Bueno, me voy. No deben
vernos juntas. - ¿ Y si nos descubren ?
- No hay manera. Si nosotras negamos
todo, nadie puede probarnos nada. Además, ¿ quién se puede imaginar que tú y yo
fraguamos ese plan ? - De nada - se
asoma con cuidado - Nos vemos - y se va. Analupe queda suspirando. Tom regresa
a la comisaría. Coloca el rifle en su lugar, se sienta tras el escritorio
poniendo las piernas obre él. Saca el billete que le dio Analupe y lo observa
contento. Ve las llaves en el piso y se levanta a recogerlas y en ese momento
entra en sospechas. Saca su pistola y va hacia atrás. Encuentra la celda de
Billy abierta y vacía. - ¡ Dientres !
Green me va a matar - exclama En espera que vuelva el jurado Thomas y Green
conversan. - Me dejo de llamar Thomas
si el jurado no sentencia a la horca a ese infeliz. - Yo también lo creo Thomas. Pero todavía falta el juicio de la
mejicana. Acuérdese que para adueñarnos de la tierra de los yahís necesitamos
que ella también desaparezca. - No se
preocupe sheriff. El juicio de ese renegado serás más tedioso sí pero, recuerde
que debe la vida de Colorado. Tendrán que condenarla si es que hay justicia en
California. - Ojalá no alcance a llegar
su familia. Los Moreno son muy ricos y con dinero baila hasta el perro. Beatriz
está conversando con Felipe. - Mi papá
me contó lo que le ocurrió a Ramona. Ve con ella y haz lo que puedas. Dile que
estaré rezando por su vida. - Eres tan
buena Beatriz que no sé cómo corresponderte. -
Siendo como eres. Así de generoso y puro - Felipe le besa una mano.
- Estás en un error Beatriz. No soy
como me ves. - No, eres mucho mejor.
Aunque tú mismo no lo sepas - Felipe se le acerca como para besarla en la boca.
Ella lo detiene a tiempo - ¡ No ! Lo deseo con toda el alma, pero no lo puedo
permitir - Felipe la mira con dolor. Traen nuevamente a Alejandro al recinto
del juicio. Éste al entrar mira a Ramona quien lo sigue con la mirada. Entra el
juez. - Se abre la sesión. ¿El jurado
ya tiene su veredicto ? - Se para Betty . -
Sí señora- y lo entrega. El juez lo abre y lo lee para sí. Reina el
silencio en el lugar. - El acusado
póngase de pie - Alejandro lo hace. Ramona está muy pálida. - El honorable
jurado de Spurtown determina que el indio Alejandro de Asís es culpable de
todos los cargos que se le imputan - todos gritan de alegría. Alejandro cierra
lo ojos desolado. Ramona comienza a llorar- Por lo tanto. Por lo tanto, yo como
juez designado por esta corte sentencio que al acusado se le aplique la pena
máxima. Alejandro de Asís será ahorcado en público mañana al mediodía - plano
del rostro de Alejandro totalmente inexpresivo. - ¡ Valor Ramona ! ¡ Valor ! - la abraza don Ruy. Ella se levanta y
trata de acercarse a él pero dos hombres la detienen . - ¡ Asesinos ! - les grita enloquecida a todos
- ¡ Todos son unos asesinos ! - plano de los ojos de Alejandro del cual caen
lágrimas. Ramona llora desconsoladamente al observarlo. Casa de los Canito.
Marta está preparando el bolso ayudada por Margarita. - Yo no quiero que la ahorquen - solloza -
Ramona es bien buena gente. Ese maldito sheriff que mató a mi apá es el
chamuco. - ¿ A quién va a ahorcar ? -
pregunta Delgadina. - Ya ves. Ya
asustaste a la niña - le recrimina Marta - Y a mí ya me pusiste a temblar.
Mejor sálte. - ¡ Qué yo soy la meritita
culpable ! - ¿ Y tú, por qué ? - Pues porque anduve de alcahueta y de
tapadera. Mejor se hubiera quedado aquí encerrada. Estaría achicopalada sin
Alejandro pero a salvo. - La niña se
fue con el indio por su gusto. Naides tiene la culpa. Mejor rézale al diosito
santo para que la cuide. Ándale , ayúdame con esto - la apura. Cada una toma un
bolso y salen. Delgadina queda sola, se acerca a la Virgen y reza. - Angelito de mi guarda. Vete corriendo a
cuidar a Ramona, yo aquí me cuido sola. Doña Ramona y Felipe ya están listos
para partir. Perpetua y César los despiden. -
Siento mucho lo que está pasando con Ramona - le dice César - Tienen razón
en irse con tanta premura. La situación es desesperada y cada minuto cuenta.
- Gracias César - le tiende la mano que
él besa - Eres muy comprensivo - se acerca a Perpetua y le da un beso al aire,
con falsedad - Se quedan en su casa. -
¿ Y usted cuando sale a Colorado ? - pregunta Felipe. - Sólo estiro un poco las piernas y me voy de
inmediato. Tampoco nosotros podemos perder el tiempo - ¡ Mucha suerte don César ! - se abrazan y
palmean la espalda . - Igualmente
muchacho. Cuidado con los caminos, hay tramos que están enfangados . - Gracias César - le dice doña Ramona. - Hasta luego doña Perpetua - saluda Felipe
dándole la mano - Y tranquilícese. El Norteño tiene órdenes de no alejarse de
la casa. - Anda. Ve a salvar a tu
hermana. Por Beatricita no te preocupes - le dice con tonito sarcástico. - Vamos - dice doña Ramona poniendo mala cara
- ¡ Qué corre prisa ! - sale seguida de Felipe . - Fueron mis nervios o había cierta ironía en tus palabras hacia
Felipe. - No. No fueron tus nervios. A
ese jovencito lo traigo entre ceja y ceja. Tom vuelve a encerrar a Alejandro y
Ramona en una celda. Entra Green y se da cuenta que la otra celda está vacía y
se enoja. - ¿ Y Billy ? - pregunta con
tono contenido. - Se . . se escapó
sheriff. - ¿ Cómo dices ? - Sí, sheriff. Yo tuve que salir porque vino
la hija del abogado para avisarme que había un piel roja en su casa. - Y yo te dije que no te movieras de aquí - lo
sacude furioso. - Pero es que fui a
cumplir con mi deber . Se me pareció peligroso que hubiera un indio suelto en
Spurtown . - Un indio. ¿ Y dónde está ?
- También escapó. - ¡ Imbécil ! - mira la celda vacía, aparta a
Tom y abre la celda en donde están Alejandro y Ramona. Le apunta con su pistola
a Alejandro - Muévete animal. Tú estarás en otra celda. - Pero, ¿ por qué ? - protesta Ramona
poniéndose delante de él - Al menos déjenos esta juntos antes de que lo
ahorquen. - No señorita. No puedo
cumplir su deseo. Si la gente de su tribu viene por él, no lo van a poder
sacarlo. En esa celda no hay ventanas. Muévete - lo empuja para la otra celda,
cierra la puerta y cuando guarda el arma Alejandro se lanza sobre la reja antes
de que la cierre con llave y golpea a Green. Lo toma del cuello pero Toma saca
su pistola y lo toma de los cabellos separándolo del sheriff. Ramona se
desespera en la otra celda . Green se para con su pistola en la mano y le pega
con la culata en el estómago. - ¡ Por
favor, no lo maltrate ! Suéltelo - grita ella. - No me obligues a matarte antes de tiempo desgraciado - dice Green
apuntándole . - Eres una rata miserable
- lo provoca. Green amartilla el arma. -
¡ No ! ¡ Por favor no ! - se desespera Ramona sacando los brazos por la
rejas para intentar alcanzarlo - Suéltelo. Por favor - Green cierra la reja
encerrado a Alejandro. - Eres un
imbécil. En castigo no te voy a dar ni pan ni agua. Vas a sufrir hasta que te
mueras - Alejandro lo mira altanero . Ramona llora angustiada . - Ramona - la llama él con tono dulce -
Ramona. Mi amor. No llores. Ya pronto acabará este tormento. - ¿ Por qué ? Dios mío, ¿ por qué ? - no puede
para de llorar. Perpetua le cuenta a su hermano de lo que opina de Felipe.
- Es solo una corazonada, una . . . ¿
cómo te diré ?, una sospecha. La actitud de Felipe hacia Ramoncita no es
normal. - Estás haciendo una
insinuación muy grave Perpetua. Ten cuidado con tu lengua. Felipe sería incapaz
de engendrar sentimientos torcidos por su hermana. - Te dije que sólo era una corazonada o como quieras llamarle. Pero
lo que sí es evidente es la devoción que siente por ella. - Eso es distinto. - Tú nunca fuiste así conmigo, César. - Porque tú a veces eres insoportable. - No estoy hablando en guasa. Esta casa está llena de secretos.
Estoy segura que ocultan algo. Además desde que se fue Ramoncita, Felipe está
melancólico, taciturno. - En lugar de
estar conjeturando tonterías voy a ver a Beatricita. ¡ Ah !, y ojalá que no te
parezca que mi devoción hacia ella sea algo malsano. - ¡ Ay, César ! - exclama ella estupefacta.
En la comisaría
de Spurtown. - ¿ No viene al salón a
festejar, sheriff ? - pregunta Douglas entrando eufórico. - No puedo, no puedo. Tengo que quedarme a
hacer guardia. Este imbécil dejó escapar a Billy. - Tom. Sal un momento, ¿ quieres ? - le dice Thomas, espera a que
salga y cierra la puerta - Aquí entre nos sheriff, es mejor que Billy se haya
largado. Sólo estaba estorbando nuestros planes. Además tengo entendido que a
usted lo conoce demasiado bien. - ¿ A
qué demonios se refiere ? - A que
estando un juez de Sacramento en Spurtown, no sería conveniente que se
murmurara algo de su pasado en Tejas, ¿ no cree ? - Es verdad. Ahora Billy no va a poder regresar a este pueblo
porque lo tengo en mis manos. Si se aparece lo voy a arrestar, tengo un buen
pretexto, es un prófugo de la justicia. -
Bien, entonces no tenemos por qué preocuparnos de él. - Y pasando a otra cosa sheriff, ¿ qué le
pareció mi trabajo ? - pregunta Douglas orgulloso. - Magnífico Douglas. Magnífico. Al menos se sacó la espina con éste
. - Y eso que el juez no es mi amigo - Green
pierde la sonrisa. - ¿ Cómo ? ¿ No lo
es ? - No. Nunca lo había visto - le
dice divertido. Ramona está mirando por la ventana hacia la calle. - ¿ Tu crees que haya vendo alguien de la
tribu para rescatarnos ? - le pregunta esperanzada. - No lo creo. Tú misma te diste cuenta, masacraron a todos. Si
alguno quedó vivo, dudo que se atreva a venir hasta acá. Ellos saben que venir
a este pueblo significa una muerte segura. -
Pero el alguacil dijo que andaba un indio por casa de los Coronado .
- No. A mí me pareció que fue una
treta. Es mucha coincidencia que Billy haya escapado mientras el alguacil
estaba fuera. - Entonces . . . ya no
hay nada que hacer - Ramona se deja deslizar al suelo con lágrimas a punto de
caer. - Sí, - se agacha para quedar a la
altura de ella - todavía hay la esperanza de que tú salves tu vida - ella lo
mira desolada - Recuerda que nuestro hijo está de por medio . - Lo sé - le dice con voz cargada de llanto.
Él la mira y le sonríe con ilusión. -
Si es niña quiero que se llame Ramona, como tú - la voz le tiembla.
- Y si es niño le voy a poner Alejandro
- ambos se miran con profundo desconsuelo. -
He estado pensando en algo. No creo que nadie haya sobrevivido en la
tribu. Tú y nuestro hijo serán los últimos yahís sobre la tierra. Lo mejor será
que regreses con tu familia. - No sé si
podré cumplirlo. Mi mamá jamás aceptaría a nuestro hijo. - Escúchame Ramona. Cada vez quedamos menos
pieles rojas en California. A todos nos han ido exterminando poco a poco y a
los que sobreviven los envían a reservaciones. No tienes otra alternativa que
acogerte a tu familia. Felipe te va a ayudar. Estoy seguro. - Pero tú sabes, mi mamá desprecia a nuestra
sangre. - Pero Felipe no. Refúgiate con
los tuyos . . . y a nuestro hijo - Ramona comienza a llorar - edúcalo sabiendo
que lleva sangre india - las lágrimas comienzan a caer por el rostro de
Alejandro a medida que habla - Cuéntale de mí y de su abuelo . Que no se
avergüence de ser un yahí. Que se sienta orgulloso de pertenecer a nuestra raza.
Si logras salvarte dile que su padre dio la vida por su pueblo - Ramona ya no
soporta más, se deja caer al suelo llorando desesperada. - Ramona no llores. Ramona - la llama él
tierno - Ramona ,mi amor. Quiero que sepas que no tengo miedo de morir. Un yahí
sabe desde que nace que la muerte camina junto a él como una sombra. Lo único
que me duele de ir a la horca es que no te voy a volver a ver - intenta parecer
más animoso - Cuando estuvimos separados acostumbraba a repasar en mi memoria
los momentos en que estuvimos juntos. Mañana, cuando llegue mi hora, voy a
hacer lo mismo - la mira casi con un esbozo de sonrisa - Me voy a llevar la
imagen de tus ojos . . . siempre me gustó mirarme en ellos. - Nunca, nunca te voy a olvidar - con la voz
ahogada por el llanto que no puede contener - Le doy gracias al cielo por
haberme permitido conocer la felicidad contigo . Se miran a través de los
barrotes de sus celdas, lloran tratando de retener en sus retinas una última
imagen de ese amor tan profundo que los une y los unirá por toda la
eternidad. Sandra S.
Vallejos
Capítulo Nº
60 ( 26 - 06 - 00 ) Alejandro le dice a Ramona mientras la mira desde su
celda. - Cuando estuvimos separados
acostumbraba a repasar en mi memoria los momentos en que estuvimos juntos.
Mañana, cuando llegue mi hora, voy a hacer lo mismo. Me voy a llevar la imagen
de tus ojos . . . siempre me gustó mirarme en ellos. - Nunca, nunca te voy a olvidar - le dice ella
llorando desesperada - Le doy gracias al cielo por haberme permitido conocer la
felicidad contigo - sus miradas quedan prendidas en una última imagen. En casa
de los Coronado. Don Ruy está tomando té y leyendo unos papeles. Se comienzan a
oír martillazos en la calle. Él se levanta molesto y observa a través de la
ventana, repara en le vidrio roto y lo cubre con un cartón. Analupe baja
presurosa las escaleras. - ¿ Qué es ese
ruido papacito ? - Están levantando el
cadalso. - ¡ Ay ! - se estremece ella -
Hasta se me escalofrió el cuerpo. Me imagino que Ramona debe estar sufriendo
como un ánima en el purgatorio. Aunque siempre me resultó incomprensible, no
cabe duda que está locamente enamorada del indio Alejandro. - Es extraño, a ese hombre que debería
guardarle rencor, le tengo cierta admiración.
En el juicio
manifestó una dignidad poco común en esos casos. - Es que los indios son como las serpientes, tienen la sangre fría.
- No, no era cuestión de frialdad, sino
de valentía. - Si tú lo dices. Estaba
pensando que es una suerte que Fernando no hay regresado. Se hubiera puesto
furioso si se hubiera enterado que eres el abogado de Ramona. - Sí, tal vez no habría podido prestarle mis
servicios ni a Felipe ni a Ramona. - ¿
Felipe irá a venir ? - Tenlo por seguro
- Analupe se acerca a la ventana para mirar fuera y advierte el cartón que puso
su padre. Se sobresalta. - Mañana me
encargo de que vengan a arreglar este cristal. No entiendo cómo hay gente tan
malévola que se divierte molestando a los demás. Esa pedrada la arrojaron unos
malosos. - Y de Billy, ¿ no has sabido nada
? - No. ¿ Y tú papacito ? - se hace la
tonta. - Sí, supe que se fugó de la
prisión. - ¿ De veras ? - pregunta
Analupe con su mejor cara de asombro. Ruy pone cara de no creerle el gesto.
Doris está en la comisaría. Lleva con ella una canasta. - ¿ Y tú a qué viniste ? - le pregunta el
sheriff de mal talante. - Traigo algo
de comida para los prisioneros - mostrándole la canasta. - Deja la canasta aquí - se la quita - Nosotros
se la daremos más tarde. - Está bien.
Te encargo mi canasta Tom - da vuelta para irse, Green le cierra la puerta.
- ¿ Qué crees ? ¿ Qué, soy estúpido o
qué ? - ¡ No sé de qué me habla !
- No finjas Doris . Tú y Billy son
cómplices. Planearon la huida de los presos y sospecho que t ú planeaste la
huida. - ¡ Por favor , sheriff ! No voy
a negar que Billy me es simpático y que con gusto lo habría sacado de su
mazmorra, pero desgraciadamente se equivoca. Yo no tuve nada que ver - hace
intento de irse pero Green se le interpone en el camino. - Si llego a saber, más vale que te cuides
Doris. Por las buenas soy muy malo - se sienta tras su escritorio - por las
malas soy peor. - El que nada debe nada
teme - lo enfrenta ella - Yo no le tengo ningún miedo sheriff. ¡ Qué pase
buenas noches ! - se va . Green destapa la canasta y saca su contenido. En
tanto en las celdas. - Es una crueldad
que nos hayan separado - le dice Ramona - Quisiera sentir tu piel y tu calor
esta noche. - A mí también me desgarra
el deseo - se toma de las rejas - Pero me conformo al saberque aunque nuestro
cuerpos no están unidos, tu corazón y el mío son uno solo. ( Aquí hay
inconvenientes en la transmisión, la escena la pasan acelerada, no se escucha
lo que dicen ) - Sí, así es como quiero
oírte hablar - le dice Alejandro - Mi amor, si la tristeza amenaza con doblegarte
mira el firmamento, eh - estira su brazo a través de los barrotes, Ramona
llorando hace lo mismo - Y piensa que una de las estrellas que está brillando
soy yo. Soy yo, mi amor - se estira más para intentar tocar su mano - que estoy
velando por ti desde el cielo - ella llora mientras también se estira hasta que
ambos logran que sus dedos se toquen - Te amo. - Te amo - y apenas las yemas de sus dedos están en contacto. Es un
nuevo día en Spurtown. Muestran en un primer plano el cadalso ya listo. - Está cegando la vida de un inocente -
protesta el padre Sarriá - En su conciencia cargará con ese crimen - Green
golpea el escritorio. - ¿ Sabe qué ?
Estoy muy desvelado y fatigado como para estar oyendo sermones. - Espero que al menos tendrá la decencia de
permitirme consolar a ese desventurado en sus últimos momentos. ¡ Alejandro es
cristiano !. Tiene derecho a un confesor. -
Es solamente un miserable indio - con los dientes apretados - Los indios
no tienen alma. - ¡ No ! - se espanta
el padre - El que no tiene alma es otro que tengo frente a mis ojos. - Ya, ya, ya, ya, ya - pierde la paciencia. Se
sirve un wisky - Está bien , le voy a permitir estar con él. Tanta alharaca por
un pordiosero de esos - se toma la cabeza cansado . - ¡ Es usted un monstruo ! Merece que la cólera divina se cierna
sobre su cabeza. - Si no deja de
aturdirme le voy a impedir el paso. Ya le dije que estoy cansado - toma las
llaves . Sígame.
En la posada del
camino. Muestran a la mujer dándole un plato de comida a Nepo. Aparecen doña
Ramona y Marta desde el fondo. - Buenos
día. Buenos días les dé Dios. ¿ Cómo pasó la noche , señora ? - Bien, gracias. - Tiene que lavar sus colchones. Están llenos de chinches -
protesta Marta rascándose un costado. -
A la señora le pusimos el mejor y mire, me levanté tempranito para
ordeñar la vaca y tenerles leche fresca. También hice machaca, está bien
sabroso - se limpia la nariz con un pañuelo mugroso . - Gracias, pero sólo tomaré la leche - dice
doña Ramona sacando de su bolso una talega con monedas - Tenemos prisa. - Su hijo salió al alba con sus hombres. A
todos les preparé su almuerzo para el camino. - Aquí está la paga por su servicio - deja la talega sobre el
mostrador - Marta desayúnate rápido - ambas se sientan a la mesa. - ¡ Ay ! ¡ Qué la Virgen Santísima se lo pague
! -exclama la posadera mirando las monedas - No tiene ni idea de lo pobrecitos
que somos. Ahí como la ve, para mantener este jacalito batallamos harto -
después de dudar doña Ramona se decide a tomar la taza de leche. Marta la
imita. La prueban pero no les gusta - Casi nunca tenemos visitas distinguidas
como usted. Allá, cada cuando y nunca. -se acerca a la mesa - ¡ Qué chulada de
anillo ! - exclama tomándole la mano que doña Ramona quita rápida - Hace
poquito vino una mejicana con un indio y nos ofreció unos aretes con una piedra
parecida . - ¡ Ah sí ! ¿ Y cuándo fue
eso ? - pregunta intrigada la doña. Más atrás se ve a Nepo escuchando la
conversación. - Pos, ya tiene rato.
Parecía dama pero resultó ladrona. Ella y el piel roja se robaron un par de
cuacos. Por eso mi viejo no está. Fue al pueblo de los gringos a denunciarlos.
- Se nos hace tarde Marta, vámonos - se
levantan para salir, doña Ramona retrocede con otra talega en la mano. - Aquí tiene lo de los caballos. ¡ Mi hija no
es una ladrona ! - y la deja sobre el mostrador, Cuando ya están saliendo se
les interpone Nepo. - Espere, creo
conocer a su hija - doña Ramona lo mira con desconfianza. El padre Sarriá está
en la celda con Alejandro. Ramona los observa sollozando desde la suya. - Alguna vez dudé de la bondad de Dios - le
tiembla la voz - Ahora sé que no nos está dado comprender sus designios - se
estremece - Sobre todo le agradezco el milagro de haberme dado la vida - todo
él parece temblar - y de haber encontrado el amor - mira a Ramona, mira sus
manos que no dejan de temblar. Pone una rodilla en el suelo tembloroso, le
corren las lágrimas, hace un esfuerzo para hablar - Me arrepiento de todo
corazón - casi se le quiebra la voz - de todos mis pecados. Si algún mal hice,
le pido a Dios que me perdone. - Yo te
perdono en nombre de Dios - dice conmovido el padre. Poniéndole la mano en la
cabeza dice en latín - En nombre del padre, del hijo y del espíritu santo - llorando
y temblando entero Alejandro se toma de su mano. Ramona en su celda le da la
espalda a esta escena. Alejandro levanta la mirada y la observa. - Quiero pedirle algo. Ramona se va a quedar
sola. No la desampare . - No tienes que
pedírmelo hijo. Yo velaré por ella. -
Convénzala de que no vaya a rebelar su origen. El abogado Coronado dijo
que siendo mejicana y gracias al poder de su familia, tiene posibilidades de
salvarse. Nadie debe saber que ella es india yahí. Es muy impulsiva. En un
momento de furor puede gritarlo a los cuatro vientos. - Entiendo perfectamente. La convenceré de que
calle - Alejandro lo mira con total desconsuelo. Se escuchan pasos que se
acercan al lugar. Ramona se da vuelta al oírlos y se toma angustiada de los
barrotes. - Ya es hora -dice Green
acompañado por Tom. Alejandro mira a Ramona que vuelve a llorar.
En la posada en
tanto . - ¿ Está seguro de lo que dice
? Porque si quiere jugar conmigo le advierto que no soy de las que se quedan
con los brazos cruzados - mas atrás se ve a la posadera escuchando. - Se lo juro. Su hija y el indio me salvaron
la vida. Y si usted está dispuesta a pagarme yo diré todo lo que sé del sheriff
- doña Ramona lo piensa un momento. -
De acuerdo. Usted se irá conmigo a Spurtown - se dirige a la puerta.
Nepo va a tomar su sombrero. - ¡ Ey, tú
! No me has pagado - lo detiene la posadera. -
Pues, ¿ cuánto es ? - pregunta Nepo. Doña Ramona deja unas monedas sobre
la mesa. - Vamos - le dice con
impaciencia. - ¡ Rosita ! - comienza a
gritar la mujer - Rosita. Levántate floja. Tienes que atender la posada porque
me voy pa' el pueblo. Tom acaba de atar las manos de Alejandro al frente. Lo
sacan de la celda, él se detiene frente a Ramona que le acaricia el rostro a
través de los barrotes. - Te amo Alejandro
- le dice con voz cargada de llanto - Te amo. - Andando - dice Green pegándole un empujón. - Te amo. Te amo más que a mi vida - alcanza a
decir él antes de que lo saquen. -
¡¡¡¡¡ Alejandro !!!!! - grita Ramona llorando enloquecida, se deja caer
al piso tomada de las rejas. Green se acerca a observarla, ella lo mira y le
suplica - ¡ Por el amor de Dios ! Se lo ruego, permítame estar con él. ¡ Por
favor ! ¡ Por favor ! - no deja de llora. Green la mira pensativo. Fuera el
pueblo se ha reunido alrededor del cadalso en espera del " espectáculo".
Tom trae a Alejandro quien se zafa para intentar caminar solo, pero lo obliga a
subir tomándolo del pelo. Se escucha el retumbe de un tambor. Alejandro respira
profundo tratando de buscar fuerzas. Se ve aparecer a Green que trae a Ramona
con las manos también atadas al frente. -
Un momento - dice Green. - ¡
Alejandro ! - grita Ramona, éste se da vuelta sorprendido al escucharla. Green
la lleva a empujones al cadalso. Una vez arriba . . . - Aunque el condenado a muerte no tiene
derechos - le grita al pueblo - por misericordia a esta mujer que está
embarazada he decidido permitirles despedirse - y la tira contra el cuerpo de
Alejandro que la detiene - Tienen unos segundos. - Adiós, mi amor - le dice él mirándola con dolor - Tienes que se
fuerte - ella asiente con la cabeza - Nuestra separación no debe derrotarte -
Ramona llorando le pasa los brazos por el cuello y lo aprieta muy fuerte contra
ella. - Nunca, nunca te olvidaré - se
besan con desesperación hasta que Green se acerca. - Ya es hora - él y Tom los separan Ella se debate. - ¡ Suélteme ! - le grita Alejandro a Tom que
se queda mirándolo. - ¡ Te amo
Alejandro ! - le grita Ramona. - Te amo
- dice él. Green la baja de los cabellos. Tom le pasa la cuerda por el cuello.
Alejandro observa casi sereno a Ramona que desde abajo lo observa desamparada.
- Adelante Tom - llega la orden de
Green - las miradas de ambos quedan prendidas, finalmente Alejandro aparta la
suya. - ¡ Alejandro es inocente ! ¡ Es
inocente ! - grita desaforada ella - Alejandro es inocente. ¡ Alejandro ! - él
respira profundo, la gente murmura . -
¡ Silencio ! - grita Green efectuando un disparo al aire - ¡ Ahora ! Tom
acciona la palanca y se abre la portezuela, los pies de Alejandro quedan en el
aire. Ramona grita NO con todas sus fuerzas. Doris aparta la mirada ante el
espectáculo. El padre Sarriá cierra los ojos y hace la señal de la cruz.
Douglas no sabe para donde mirar. Ramona grita y grita. Prescott y Betty
sonríen felices. Green ya no puede sostener a Ramona que se deja caer al suelo.
Ruy la levanta y la sostiene pero ella se suelta, se acerca al padre sin poder
despegar los ojos del cuerpo de Alejandro. Cae al suelo pronunciando su nombre,
frente a sus ojos quedan los pies de Alejandro que se balancean apenas. Green
sonríe totalmente satisfecho.
En la hacienda.
Norteño y Margarita están conversando en la cocina. - La hacienda parece un cementerio - comenta el Norteño . - Ay, ni me digas que traigo un nudo en la
garganta. Todo el día he andado piensa y piensa en Ramona y Alejandro. ¿ Tú
crees que los vayan a matar ? - Pos,
cuando los americanos agarran un indio nunca le perdonan la vida. - ¿ Los van a matar a los dos ? - pregunta
angustiada. - Pos, a él sí porque es
piel roja pues, y porque andaba prófugo. Pero pues a la amita la tienen que
dejar viva. Ella no es india, por más que se haya matrimoniado con él es
mejicana y eso no es lo mismo - muestran a Beatriz que se acerca a la puerta de
la cocina y se queda a escuchar . - ¡
Ay, no Norteño ! La cosa no es así. Ramona no es hija de la señora, ella es
yahí de adeveras - fuera Beatriz se asombra por lo que acaba de escuchar. Green
acaba de llevar a Ramona a su celda, ella está muy silenciosa. Se apoya en la
pared del fondo y se deja deslizar al suelo abrazándose a su propio cuerpo.
- Le recuerdo que solamente puede
quedarse unos minutos abogado - le dice a Ruy que observa preocupado a Ramona.
Green los deja solos. - Trata de
sobreponerte Ramona - finalmente le dice - Sé que es muy difícil para ti.
Acabas de vivir un momento atroz. Pero tienes que hacer acopio de toda tu
fortaleza. Mañana comenzará tu juicio. -
Ya . . . ya nada puede hacerme daño - dice muy serena. - Tengo la esperanza de que Felipe llegue
pronto. Creo que su presencia podrá confortarte - Ramona levanta la mirada
hacia él, en su rostro se nota el tormento por el que acaba de atravesar.
- Perdóneme don Ruy - le dice con
apenas un hilo de voz - Estoy extenuada. No tengo ganas de hablar. - Pe . . . - se detiene - Comprendo. Volveré
más tarde - ella no le contesta. -
Alejandro - pronuncia ella suavemente, sus labios se mueven sin emitir
sonido. Queda en esa postura. Norteño ha quedado sorprendido por la revelación
de Margarita. - ¿ Cómo está eso de que
la niña es piel roja ? - Yo le dije a
Ramona que no iba a andar de chismosa pero pos, al fin tú y o vamos a ser
marido y mujer y no está bien que no guardemos secretos. - Pos eso mismo digo yo - le toma las manos.
- Ramona es hija del muerto que está
enterrado debajo del árbol - Beatriz abre los ojos como platos la escucharla -
y de una india. Te lo juro Norteño por mi apacito que en paz descanse - en ese
momento Beatriz tiene un acceso de tos que los sobresalta a ambos. No le queda
más remedio que abrir la puerta y entrar para disimular. - Buenos días - saluda como si nada - Venía
con las provisiones de mi papá. Ya está por salir a Colorado - el Norteño y
Margarita se miran - ¡ Ah, sí ! -
reacciona Margarita - ¡ Qué atarantada soy ! - toma una canasta de la mesada -
Aquí ya está listo. - Gracias Margarita
- toma la cesta y se retira tensa. - ¡
Ay, diosito ! ¿ Tú crees que me haya alcanzado a oír ? - Pos no , no me lo pareció. Se veía re
tranquila. - ¡ Ay, ojalá ! - queda
preocupada. Felipe y Marcos entran al pueblo. Se detienen frente al cadalso. - Llegaron tarde al espectáculo - les dice
Betty que está parada observando. - ¿ A
quién ejecutaron ? - pregunta Felipe. -
A un piel roja mal nacido - dice ella con desprecio. - Alejandro - pronuncia Felipe. Cierra los
ojos conmocionado y deja escapar un sollozo. Marcos hace la señal de la cruz.
En la comisaría
están reunidos Thomas, Douglas y Green. -
El proceso de la mejicana será más difícil - les dice Douglas muy
preocupado - Su abogado sabe de leyes y tiene el don de la palabra. Si nos
descuidamos puede convencer al tribunal de la inocencia de su defendida. - Dígame Douglas - se enoja Thomas - Nosotros
ya hicimos nuestra parte, ahora le corresponde a usted hacer la suya. ¿ no le
parece sheriff ? - éste está muy pensativo - ¡ Sheriff ! - ¿ Qué cosa ? - Hablábamos de la mejicana. Que no hay que darle cuartel. Es
nuestra oportunidad de vengarnos de esa familia de engreídos. - Quizá debamos dejarla escapar - les sorprende
diciendo . - ¿ Cómo ? - reacciona
Thomas. - Yo pienso que muerto el perro
se acabó la rabia. Con librarnos del indio es suficiente. Además, el arresto de
la señorita Moreno no estaba en nuestros planes. - Bueno, pero fue una suerte. Una bendita coincidencia que no
podemos desaprovechar. ¿ O qué ? ¿ Me va a decir que le tiene miedo a esos
piojosos ? - ¡ No le tengo miedo ni al
diablo ! Solamente estaba pensando que a lo mejor nos metemos en la boca del
lobo. Va a salir a relucir la muerte del capataz, la intromisión de Davis a su
propiedad, la muerte del cura - parece muy preocupado - Me pregunto si no será
mejor eludir ese juicio. - El sheriff
tiene razón Thomas - dice nervioso Douglas - Esa familia es muy poderosa - En
ese preciso momento se abre violentamente la puerta y aparece Felipe. - Buenas tardes - dice enfrentando a Green.
Delgadina está en la sala buscando su mascota. - ¿ Dónde estás ? Sal ranita - la busca bajo una mesita - Ven para
acá. ¿ Dónde estás ranita ? - aparece Perpetua. - ¿ Qué buscas niña ? - ella se sobresalta. - A mi rana . Aquí está - la encuentra de pronto.
- Espero que le hayas cambiado de
nombre. - Sí - le sonríe ella. - ¡ Ah ! ¿ Y cómo se llama ? - Le puse señora Moreno - dice con picardía y
sale corriendo. Perpetua comienza a reír, alegre por el cambio. - ¿ De qué te ríes tía ? - pregunta Beatriz al
verla así. - De nada - sigue a las
carcajadas - De nada. ¿ Dónde andabas mi vida ? - Fui por las provisiones de mi papá. - Estás pálida. ¡ Ay !, tienes las manos frías. Será mejor que te
metas en la cama. - No, no es necesario
tía. Estoy bien. - ¡ Ay, a ti te pasa
algo ! - insiste preocupada. - No,
nada, nada. - Ni mientas. Traes una
cara. ¿ Qué es lo que tienes mi hija ? Dímelo. - ¿ Ya está todo listo ? - pregunta César entrando a la sala.
- ¡ Qué le vaya bien papá ! Cuídese
mucho - lo abraza . - Cuídate tú mi
princesa. No te desmanijes. Te prometo que regresaré con el especialista y ya
verás que te va a curar. - Lo quiero
mucho. - Yo a ti te adoro - la vuelve a
abrazar. - César. ¡ Qué Dios te
acompañe ! - lo saluda Perpetua. -
Cuídamela mucho. - No tienes ni
qué decírmelo - se abrazan . Perpetua le pasa la canasta. Con una última mirada
él sale. - ¡ En menos de l o que canta
un gallo estará de regreso ! - trata de parecer animada - No te pongas triste.
- Voy a estar en mi cuarto tía. Quiero
estar un rato sola - Perpetua queda muy preocupada. Ramona está en su celda
todavía en la misma postura. Tiene los ojos llorosos. Se escuchan los pasos de
Felipe que se acercan presurosos. Ramona levanta la vista . - Ya supe lo de Alejandro - le dice
observándola cauteloso - Lo siento mucho - ella se levanta lentamente. - Felipe. Gracias a Dios que viniste. Sabía
que no me abandonarías - él le besa la frente. - Nunca Ramona. Nunca. -
Quiero pedirte un favor. - El
que quieras. - Rescata el cadáver de
Alejandro y dale cristiana sepultura , ¿ sí ? - él asiente. - Lo haré. Y a ti te sacaré de aquí aunque me
cueste la vida. Ya ha caído la noche. Doña Ramona y Marta han llegado al hotel.
- ¿ A nombre de quién registro las
habitaciones ? - le pregunta el conserje. -
Ramona Gonzaga, viuda de Moreno. -
¿ Acaso es usted algo de la prisionera ? - Es mi hija - le dice altanera. Felipe baja las escaleras . - ¡ Madre ! ¡ Qué bueno que llegó ! Mañana
comienza el juicio de Ramona. - ¿ La
viste ? - Sí. - Llévame con ella. Quiero verla - le pide
ansiosa. Green entra a la celda de Ramona quien sigue sentada en el piso. Trae
con él un plato de comida y un farol. -
Le traje esto. Tiene que comer. No ha probado bocado desde ayer - ella
hace un gesto negativo con la cabeza - Quizás tenga frío. ¿ Quiere que le
traiga una manta ? - vuelve a negar con la cabeza. Green se quita la chaqueta
preocupado. - ¿ Qué hace ? - pregunta
ella belicosa. - Cubrirla - y trata de
pasarle la chaqueta por los hombros. Ella la rechaza violenta. - Déjeme en paz. No se me acerque. ¡ No quiero
nada de usted ! - Yo solamente la
quiero ayudar. - ¿ Ayudar ? ¿ Usted ? -
pregunta incrédula. - Yo no tengo nada
en contra suya. - En cambio yo sí - lo
enfrenta furiosa - Lo desprecio infinitamente Y apártese de mí. - Nunca había visto una mujer tan hermosa como
usted - le dice él muy cerca intentando tocarle el rostro. - ¡ Váyase ! - le grita apartándole la mano de
un manotazo. - Si algo se le ofrece
llámeme. - ¡ Miserable ! Cuando regresa
a la comisaría Green se encuentra a Felipe y doña Ramona muy tiesos ante Tom.
- Vengo a ver a mi hija - le dice ella
altanera. - Ya le dije que no puede
pasar - le dice Tom - pero insiste. -
Aquí es una comisaría y una cárcel, no un hotel , señora - le espeta -
Aquí las visitas tienen horarios y restricciones. - Le exijo que me deje ver a mi hija. Me asiste mi derecho de
madre. - Le recuerdo que no está en su
hacienda señora como para que venga a dar órdenes . - Mi madre acaba de llegar y está ansiosa por ver a Ramona. Haga el
favor de permitirle el paso. - Favor.
Esa palabra cambia las cosas - le sonríe. Busca por todos lados las llaves que
tiene Tom. Las toma y le indica el camino. -
Pase. Solamente tiene cinco minutos. -
Yo la espero, madre. - Por aquí
- doña Ramona lo sigue.
En la hacienda.
Perpetua y Beatriz están bordando. -
Estuviste muy callada todo el día - le dice su tía dejando la labor.
Beatriz parece no escucharla - Hija. -
Sólo he estado pensativa. - ¡ Ay
! Aunque no me lo quieras decir yo sé que te pasa algo. - Por favor, tía. No empieces de nuevo con eso
- deja el bordado y se levanta - ¿ Tú crees que esté mal que vaya al cuarto de
Felipe a buscar un libro ? - No, no mi
vida. Sólo vas por un libro. Eso no es ningún crimen - Beatriz se apresura a
salir. Perpetua queda muy intrigada. Doña Ramona está junto a su hija. Ambas
frente a frente esperan que el sheriff salga del lugar. - Le recuerdo que solamente tiene cinco
minutos - se va. Ramona se abraza a su madre llorando. - ¡Gracias por venir mamá ! Lo último que
esperaba era verla aquí. - Las malas
noticias me estremecieron. Pensé que mi presencia podría ser de utilidad.
Cuéntame, ¿ qué fue lo que pasó ? - se sienta, Ramona lo hace a sus pies.
- Fue horrible. Mataron a Alejandro
impunemente. Él era inocente mamá. Él no hizo nada malo, como dicen. - Te creo - se toman fuertemente de las manos.
- Maté a un hombre - le confiesa - Un
americano. - Por algo habrá sido.
- Sí. Sí mamá. Lo hice por defender la
vida de una mujer inocente. De Matea, la hechicera de la tribu. Yo tenía en mi
poder el arma que me regaló Felipe - pasan la escena del momento en que Ramona
levanta el arma y dispara contra el Colorado - Yo sólo pensaba en salvar la
vida de esa mujer - recuesta su cabeza en el regazo de su madre - Pero fue
inútil, desgraciadamente fue inútil porque poco después otro hombre le disparó
- escena en que Thomas le dispara un tiro a Matea en la frente. - No llores. Hiciste lo correcto. Y si hay
justicia tendrán que entenderlo - le levanta el rostro y lo toma en sus manos -
Yo vine a sacarte de aquí y te juro, por la memoria de Angus O'phail que lo
haré. No importa que tenga que entregar mi hacienda, mis rebaños y mis bienes.
Recobrarás tu libertad al precio que sea. Pero no te dejaré en manos de esos
criminales - la abraza nuevamente mientras ella llora con desconsuelo. Sandra S. Vallejos
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Capítulo Nº
61 ( 27- 06 - 00 ) Doña Ramona escucha el relato de su hija acerca de los
motivos de su detención. Apoya lo que hizo. -
No llores. Hiciste lo correcto. Y si hay justicia tendrán que entenderlo
- le levanta el rostro y lo toma entre sus manos - Yo vine a sacarte de aquí y
te juro por la memoria de Angus O'phail que lo haré. No importa que tenga que
entregar mi hacienda, mis rebaños y mis bienes. Recobrarás tu libertad al
precio que sea. Pero no te dejaré en manos de esos criminales - la abraza
tratando de calmar a Ramona que no deja de llorar.
En el cuarto de
Felipe, Beatriz está buscando un libro, al dejar la vela sobre el escritorio
alcanza a ver , medio escondido entre papeles, el diario de Felipe. Lo toma.
- El diario de Felipe - dice mientras
lo mira indecisa. - ¿ Beatriz ? - se
escucha desde la puerta a Margarita. Beatriz deja inmediatamente el diario y
toma la vela. - Sí, Margarita. Aquí
estoy. Es que vine por un libro. - A
no, pos nomás yo vine a avisarte que tu tía te está esperando para cenar.
- Vamos - dice Beatriz apoyando la vela
en una mesa. Ambas salen. Se da una imagen del diario.
En la comisaría.
- Sin Alejandro ya no me quedan fuerzan
para vivir, mamá - doña Ramona la aprieta contra su pecho mientras Ramona
llora. - ¡No sabes cómo te comprendo !
Alguna vez yo también quise morir por el hombre que amaba, pero gracias a
Felipe me nacieron ímpetus para soportar el dolor - mira el rostro lloroso de
su hija - Reanímate Ramona. Hazlo por el hijo que llevas. - ¿ Lo sabe ? - se sorprende ella. - Sí . -
¡¡ Mamá !! - llora ella desconsolada - ¡ Es tan doloroso ! - La existencia está llena de pruebas. Pero
todos tenemos los recursos para librar cualquier batalla. Te conozco y sé que
dentro de ti hay una mujer indomable - Ramona la escucha atenta mientras seca
sus lágrimas - Deja que brote en ti el calor de Angus O'phail y la indignación
de tu sangre yahí. - Gracias por venir
mamá y muchas gracias por sus palabras - su madre vuelve a abrazarla muy fuerte
conmovida. Perpetua y Beatriz están comiendo. Beatriz está observando muy atenta
el retrato de Alonso Moreno. - Oye tía.
¿ Tú conociste al papá de Felipe y Ramona ? -
Mm. ¡ Por supuesto ! ¿ Quién no conoció a Alonso Moreno ? Era un general
muy distinguido. Aunque aquí en confianza muy viejo para haberse casado con la
señora. - ¿ No se le hace raro que
Ramona no se parezca ni a su papá ni a su mamá ? - Ha de haber abueleado. Y de sus abuelos sí que no me preguntes
porque no soy tan vieja - larga unas carcajadas. Beatriz sigue mirando el
retrato . - Pero, ¿ eso a qué viene
ahora mi hijita ? - A nada tía, a nada
- no puede evitar seguir viendo el retrato.
En el salón.
Thomas y Douglas están sentados a una mesa. Doris les deja un jarro con
cerveza. - Me tomo este trago y me
retiro - dice Douglas - Tengo que estar muy fresco para el proceso de mañana.
- A mí hay algo que me huele mal. ¿ No
le pareció extraño que Green estuviera pensando en liberar a la mejicana ?
- Es razonable. Tiene cierto temor y
con motivo. Hay que admitir que nuestro sheriff no es ninguna blanca paloma. Usted
sabe, pueden salir a relucir esos rumores que corrieron hace tiempo. El temible
Rex, el asesino más buscado de Tejas. Alguna voz puede surgir gritando que ese
hombre es precisamente nuestro sheriff. -
Bah, ¿ quién se acuerda de eso ? -
Yo lo recuerdo y otros puede que también. La familia Moreno tiene
dinero, pueden pagar testigos. Por un puñado de dólares a cualquiera se le
refresca la memoria - Doris los observa atentamente. En casa de los Coronado.
Doña Ramona y Felipe han ido a verlos. -
Estoy sumamente agradecida por tu ayuda Ruy. Pensé que jamás volverías a
entablar relaciones con nosotros. Te debo mucho, ayudaste a Felipe y ahora a
Ramona. No merecemos tanta bondad de tu parte. - Soy de mala memoria para los rencores - le responde Ruy. - Mi papacito es un pan de Dios. Ni duda cabe
- dice orgullosa Analupe. - Lo que nos
debe preocupar ahora es la suerte de tu hija -doña Ramona suspira - Te advierto
que el proceso va a ser muy espinoso. El tribunal está manipulado por Green y
el jurado está compuesto por la peor gente de Spurtown. Muchos son sus
cómplices. - ¿ Y el juez es imparcial ?
- pregunta Felipe. - Aún no lo sé.
Durante el juicio de Alejandro obviamente estuvo en su contra. Ni siquiera le
permitió terminar de defenderse. Hasta cierto punto era lo esperado. Ustedes
saben que los pieles rojas no tienen ningún derecho a que los asistan. - ¡ Bendito sea Dios que Ramona no es india !
- exclama Analupe. Doña Ramona la mira alarmada. - ¡ Por fortuna no lo es ! - dice Ruy - De lo contrario estaría
perdida . - Siendo mejicana y con tu
ayuda papacito saldrá endeble. - No es
tan sencillo. Quizá todo se facilitaría si hubiera algún testigo. Alguien que
pudiera poner en entredicho la honorabilidad de Green. - Creo tener a ese testigo - dice doña Ramona
con tono quedo. La miran sorprendidos. Ramona sigue sentada en el piso de su
celda. Está muy pensativa, en sus manos aferra la cruz que le regaló Alejandro.
Se acerca Green , cuando entra ella se levanta rápida y se pone a la defensiva.
- ¿ Qué quiere ? - Vine a liberarte - ella lo mira desconfiada.
- Váyase de aquí . - Yo te puedo salvar - insiste él. - Le digo que se vaya. Es usted el peor de los
hombres. No se me acerque . - No te
pongas así. No seas tonta. Tú no tienes que pagar los delitos que cometió el
indio - se le acerca lentamente mientras habla. - Ese indio a quien usted mandó a la horca injustamente, era el ser
más valiente y más amoroso de la tierra. Tenía grandes sentimientos. En cambio
usted - lo mira de arriba abajo - usted sí que es despreciable. En su alma se
albergan los defectos más abominables - Green sonríe socarrón - Es codicioso,
asesino, racista y cobarde. Usted no tiene ni pálida idea de lo que significa
el amor entre los humanos. - Quizás se
deba a que nadie me lo había inspirado. -
¿ Qué es lo que quiere ? - Ya te
lo dije, sacarte de aquí. - ¿Para que
me dispare por la espalda con el pretexto de que pretendía huir ? - Te prometo que no es esa mi intención. Yo
puedo llevarte a un refugio seguro. Sé de una cabaña abandonada donde podrías
esconderte y después - se le acerca más - volver a tu casa. Ella lo mira con
cautela. En casa de los Coronado doña Ramona les ha contado de su encuentro con
Nepo. - El testimonio de ese tal Nepo
puede servirnos pero no será suficiente . -
Hablé con el padre Sarriá - dice Felipe - Él está dispuesto a testificar
lo que vio en la aldea yahí. - Eso nos
ayudará pero . . . nos falta algo más. Si hubiera algún americano que se
atreviera a delatar algunas de las fechorías de Green, eso sí que cambiaría el
ánimo del jurado . - Lástima que Billy
tuvo que escapar. Estoy segura que él nos hubiera ayudado con gusto - acota
Analupe. - Pero se fue y no creo que
regrese - le dice su padre. - Don Ruy,
sé que lo que voy a decir puede sonar vulgar, pero si corre la voz de que
ofrecemos dinero a cambio de una declaración en contra del sheriff podría ser
de utilidad. ¡ No repares en gastos ! Los Moreno Gonzaga contamos con medio
suficientes como para volver parlanchín a cualquiera. - Tal vez no sea mala idea - aprueba Ruy.
- Yo correré la voz. ¿ Puedes ayudarme
Analupe ? - Por supuesto, Felipe.
Ramona le da un violento empujón a Green. -
En primer lugar no sería capaz de deberle un favor al asesino de mi
esposo y en segundo - lo vuelve a empujar - no escaparía porque sería tanto
como declararme culpable. ¡¡ Y soy inocente !! - le grita con fuerza. - ¡ Te van a condenar ! Tienes pocas
posibilidades de eludir la horca. Ni tu madre con todo su dinero, ni tu hermano,
ni el abogado tienen lo que yo tengo. El pueblo de Spurtown de mi parte. - Si está tan seguro de lo que dice, ¿ por qué
quiere liberarme ? - ¿ Qué no es obvio
? - le pregunta con una sonrisa - Porque me gustas, preciosa. Estamos tú y yo
solos, nadie sabría lo que hicimos y después podrías huir. Sería un pequeño
favor por otro favor - ella le da otro empujón que le da en la boca. - ¡Me repugna ! Y si me dieran a escoger entre
la horca y usted, encantada preferiría la horca - le escupe la cara. Él la toma
violentamente del pelo. - Perdiste tu
oportunidad mejicana. ¡ Vas a pagar caro este desdén ! A mí ninguna mujer va a
venir a rechazarme - la tira con rabia contra los barrotes, ella se toma de
ellos para no caer - Te vas a arrepentir de haber nacido desgraciada - ella lo
mira con odio mientras él cierra nuevamente. Ya es de mañana. Marta está
ayudando en su arreglo a doña Ramona. -
¡ Ay ! ¡ Estoy temblando ! Tengo la panza encogida nomás de pensar que
quieren colgar a mi niña. - Yo también
estoy muy nerviosa. Además me inquieta que en el juicio pueda salir a colación
el origen de Ramona. Anoche me escalofrié cuando Ruy dijo que si Ramona fuera
india estaría perdida. Por eso me levanté temprano. Quiero hablar con él para
decirle la verdad. - ¡ Ay, Dios Santo !
¡ Qué no se le vaya a salir a la niña ! Ya ve como es de atrabancada. - Eso es lo que me temo Marta. Ramona estaba
muy orgullosa de saber que en sus venas corría sangre yahí. Y conociéndola sé
que es muy capaz de confesarlo - golpean a la puerta - Debe ser Felipe. - Pase niño - le dice Marta abriendo la
puerta. - Buenos días - las saluda.
- ¿ Cómo amaneciste hijo ? - pregunta
ella recibiendo su beso. - Bien, gracias.
Ya me puse de acuerdo con Analupe sobre lo que hablamos anoche. Ella conoce
gente de aquí y ya está comenzando a pasar la voz de que ofrecemos dinero a
cambio de información en contra del sheriff. -
Me tiene conmovida la actitud de los Coronado. No esperaba una respuesta
tan generosa de su parte. No cabe duda que todavía existe gente buena en este
mundo. Por eso no he perdido la fe en que podamos liberar a Ramona. - Yo también estoy sorprendido. Nunca imaginé
que estarían dispuestos a ayudarla. Don Ruy y Analupe están demostrando que son
muy generosos. - Corre prisa - dice la
doña recibiendo su sombrero de manos de Marta y buscando su bolso - Necesito
hablar con Ruy. Llévame con él. ¿ Tienes los papeles Marta ? - ¡ Ay, sí señora ! Aquí están - se los trae.
- ¿ Qué papeles son madre ? - pregunta
intrigado. - Unos que espero no llegar
a necesitar. Gracias Marta - los tres salen de la habitación. En tanto en la
comisaría. Green se ha vestido de punta en blanco para el juicio. - ¿ Cómo amaneció la prisionera ? - le
pregunta a Tom. - De mal talante. No
quiere probar alimento. - Peor para
ella - le dice tomándose un vaso de wisky. Cuando va a servirse otro ve que la
botella está vacía - ve por una botella. ¡ Ey ! Y no te tardes. - Si señor -sale Toma tomando la moneda que le
avienta.
Fuera, Analupe
está conversando con Doris. - Di que la
recompensa puede ascender a mil dólares. Necesitamos con urgencia un testimonio
que ponga en entredicho la honorabilidad del sheriff Green. La vida de Ramona
depende en gran medida de que alguien testifique en contra de ese rufián.
- Con ese dinero me podría largar de
aquí para siempre. Lástima que yo no tenga pruebas. De los amigos del sheriff
quedan pocos. Davis está muerto. Merryl también. Ese par eran los que más
sabían de las andanzas de ese gañán. -
Debe haber otros. - Prescott.
No, jamás lo haría. El doctor Thomas mucho menos. Es como alma gemela del
sheriff. - Piensa -la apura Analupe.
- Estoy pensando Analupe - se
impacienta . De pronto ve venir hacia ellas a Tom - Cuidado. Ahí está Tom. No
debe vernos juntas - pero recapacita - Aunque pensándolo bien, éste puede ser
nuestro hombre. Trae los bolsillos vacíos y puede caer en la tentación - él
llega hasta ellas - ¡ Hola Tom ! - lo saluda muy dulce. Doña Ramona y Felipe
han llegado a casa de los Coronado. -
Felipe, ¿ serías tan amable de dejarnos a solas ? - le pide su madre.
- Claro. Aunque si van a hablar algo
referente a Ramona me gustaría estar presente. - Te lo suplico hijo. - De
acuerdo. Entonces aprovecho para ir a la comisaría para ver a mi hermana - se
retira. - ¿ Qué me tienes que decir que
Felipe no pueda escuchar ? - Siéntate
Ruy. Tenemos poco tiempo y lo que te voy a decir es difícil de explicar. - Tú dirás - sentándose. Doña Ramona duda.
- Ruy. Ramona no es mi hija - Ruy se
levanta sorprendido. - Tal como lo oyes Ruy, Ramona es hija de Angus O'phail y
de la india yahí Tewa. Perdóname Ruy, sé que te lo debería haber dicho antes
pero . .. - Olvídalo Ramona. Yo conocí
parte de esa historia. Para mí no era ningún secreto de que Angus te pretendía.
Después de la guerra lo vi alguna vez y supe lo de su unión con una india. Pero
jamás imaginé que había acabado sus días en tus brazos y enterrado en tu
hacienda. Mucho menos que te había dejado a su hija. - Así fue. Ramona lo supo hasta hace poco.
Ahora temo que en un alarde de dignidad lo mencione y como anoche afirmaste que
los pieles rojas no tienen ningún derecho ante un tribunal me mortifiqué. Hay
que impedir que salga a flote esa verdad. -
Eso sería funesto. Perdería la posibilidad de tener un abogado y el de
ser juzgado con todas las de la ley. -
Por eso vine a sincerarme contigo. Tú vas a estar junto a ella, tienes
que persuadirla para que calle. - Haré
todo lo que esté de mi parte. Te lo prometo. -
Y yo te agradeceré en el alma. Aunque Ramona no haya nacido de mí, he
llegado a quererla como si fuera mi hija. Tienes que convencerla Ruy - le
suplica - golpean a la puerta. -
Discúlpame un momento - se dirige a atender. Es el padre - Padre Sarriá,
adelante. - Buenos días. Me dijeron que
aquí podría encontrar a la señora Moreno. -
Sí, aquí está. Pase usted. -
Señora - se apresura a ir hasta ella. -
¿ Cómo está padre ? - lo saluda ella. -
Señora -dándole la mano - Consternado como todos. - Pero, siéntese padre - le indica Ruy - ¿
Gusta tomar algo ? - Gracias don Ruy,
pero no hay tiempo que perder. Tengo algo que hablar en privado con la señora.
- Los dejo. - No, no. Espera Ruy - lo detiene doña Ramona - Padre, si hay
alguien en quien confío plenamente es en el señor Coronado. Puede hablar con
toda confianza. - Es que se trata de .
. . - De lo que sea padre. - Como usted diga señora - se resigna él -
Antes de ir al cadalso, Alejandro me pidió que por el bien de Ramona evitáramos
a toda costa que ella propagara su origen. -
Precisamente de eso estábamos hablando la señora y yo - interviene Ruy -
Por supuesto que trataremos de impedirlo. Podría ser fatal para Ramona. - Entonces, ¿ usted lo sabe ? - se sorprende
Sarriá. - Sí padre. Yo se lo dije. - Entonces, sólo resta esperar que todo salga
bien señora. Creo que esto es suyo - tendiéndole el retrato de Angus - La
recogí de entre las pocas pertenencias de Ramona en la aldea yahí - doña Ramona
lo abre y mira con tristeza el retrato . -
Gracias padre. Muchas gracias. Felipe sentado en el piso conversa a
través de los barrotes con Ramona que continúa en su posición en el piso.
- Supongo que debes sentirte muy
abatida. Sin embargo ahora tienes que luchar por ti - pasa la mano tras los
barrotes para tomar la de ella , que se la levanta y besa con amoroso cuidado.
- Es cierto. Tengo que hacerlo no sólo
por mí, sino por Alejandro - con los ojos llenos de lágrimas. Felipe asiente -
Él siempre se sintió muy orgulloso de haberse casado con una mujer valiente -
no puede evitar llorar - Y no lo voy a defraudar. Te prometo que . . . que
durante el juicio no me verán doblegada. Les mostraré la dignidad de mi raza.
- Sí Ramona. Tú eres una mejicana de
buena cepa. Una Moreno Gonzaga en toda la extensión de la palabra y siempre le
harás honor a nuestros apellidos - Ramona intenta decir algo pero él continúa -
Pase lo que pase tú saldrás de aquí. Además si dan un fallo en tu contra, aquí
estoy yo para defenderte. Vine con una cuadrilla de hombres que dejé acampando
en la orilla del pueblo. Si el tribunal no te absuelve te rescataré a la fuerza
- Ramona le sonríe en medio de sus lágrimas. -
No hará falta. Saldré de aquí . Saldré de aquí por la puerta grande y
con la frente en alto. No soy una criminal y tampoco una cobarde. Me voy a
defender de esos asesinos. Y si no me absuelven moriré con dignidad.
En la hacienda.
Beatriz y su tía están comiendo. - ¿ Tú
crees que la vayan a colgar ? - pregunta preocupada. - No, no lo creo. Al indio supongo que sí. A
los pieles rojas no le dan oportunidad de defenderse. Pero Ramona es Moreno
Gonzaga y tiene a su familia para apoyarla. -
¿ Quiere decir que si fuera yahí la matarían ? - Mmm. Es lo más probable pero no es el caso.
Sí, lo siento porque quedaría viuda y seguramente regresará a esta casa. - Ojalá tía, porque si a mí me llegara a
suceder algo Felipe no se quedaría solo. Ramona siempre ha sido un consuelo
para él - su tía suspira y revolea los ojos . - No presagies desdicha. Piensa que con el favor de Dios te vas a
reponer y que cuando estés bien, lo mejor será que esa muchachita no viva en
esta casa. Nos encontramos en el tribunal. La gente conversa muy alborotada. El
juez golpea con su mazo sobre la mesa para acallarlos. Douglas toma un papel y
se levanta de su lugar. Se miran con Ruy con desdén. - El pueblo de Spurtown abre el proceso contra
Ramona Moreno Gonzaga - dice el juez - acusada de asesinato a sangre fría en la
persona de Zacarías Smith, mejor conocido como Colorado. Tiene la palabra el
fiscal. Señor Douglas. - La fiscalía a
mi cargo acusa a la ciudadana mejicana avecindada en California, de asesinato a
sangre fría - el rumor crece desde el público - robo de caballo y complicidad
con los indios yahís en el encubrimiento del prófugo de la justicia Alejandro
de Asís - más rumores - Pido por lo tanto que al igual que al piel roja, todo
el peso de la ley caiga sobre ella - se elevan más las voces de apoyo de la
gente. Felipe, su madre y Marta miran a su alrededor. Fernando acaba de entrar
a su casa, camina hacia las escaleras y le sonríe a Polita que en esos momentos
baja con una bandeja en sus manos. Ella se grita de la sorpresa dejando caer
todo al piso. - ¡Ay ! ¡ Ay, señorito
Fernando ! ¿ Qué hace usted aquí ? - ¿
Cómo que hago aquí ? - se agacha a levantar el destrozo - ¿Ya se te olvidó que
aquí vivo ? - No, no quise decir eso.
Es que . . . ¡ hay señorito ! ¿ Por qué volvió tan pronto ? Si hubiera tardado
un poquito más . - Vaya. Veo que te da
mucho gusto verme. ¿ Dónde está mi papá ? -
¿ Su papá ? No está. - ¿ Y
Analupe ? - Tampoco . - ¿ Dónde andan ? - Este . . . salieron. - ¿
Adónde ? - Ay, señorito. Es que . . .
no sé si deba. Más bien creo que no debo - intenta irse. - Polita. Me estás poniendo de mal humor. ¿
Dónde están mi papá y mi hermana ? -
Este . . pues verá. Andan en el juzgado . - ¿ Qué hacen allá ? ¿ Qué pasó ? - Polita lo mira con los ojos muy
abiertos sin saber si decir la verdad. Thomas ya está declarando. - No sé cuáles sean las razones por las que
esta desdichada haya decidido unirse al destino de un piel roja. Lo que sí sé
es que pronto aprendió a ser tan feroz como ellos. Cuando descargó su arma
contra el buen Colorado iba pintada como lo hacen todos esos salvajes - doña
Ramona lo escucha muy seria - Para mí es tan culpable como cualquier yahí y
aunque sea mejicana lo correcto debía ser llevarla a la horca - doña Ramona lo
mira con odio . ¡ Qué la ahorquen ! se escucha desde el público. Green sonríe -
Pido que acabemos con esa peste de piojosos que se resisten a acatar las nuevas
leyes de la Unión Americana - el juez golpea para acallar las voces. - Protesto su señoría - se levanta Ruy - Esto
es desacato. El doctor Thomas no está rindiendo una declaración , está
arengando al jurado contra mi defendida. -
Moción aprobada - dice el juez - Y usted remítase a los hechos. - Ya terminé. O se le hizo poco que muchos de
los nuestros hayan perdido la vida a mano de esos descastados - el público
demuestra su apoyo. El juez debe volver a golpear para conseguir silencio.
- Sírvase guardar la compostura. Si ya
terminó pase a ocupar su lugar - Thomas se baja del estrado. Felipe mira
preocupado a su hermana. Toma de la mano a su madre. - ¡ Pobre de mi hermana ! Daría lo que fuera
para estar en su lugar - Ramona mira muy seria pasar a Thomas a su lado - No
soporto que la sometan a este suplicio - doña Ramona mira a su hija muy
preocupada. En tanto en casa de los Coronado Fernando está tratando de
conseguir una explicación de Polita. -
Polita, estás acabando con mi paciencia. ¿ Me vas a decir de una vez por
todas qué hacen mi papá y Analupe en el juzgado ? - ella lo mira con los ojos
como platos. - No - le dice categórica.
- ¡ No ! - se asombra él. - ¿ Por qué mejor no se espera que regresen ?
Mientras, yo le preparo unos huevitos pa' que almuerce sabroso y así descansa
de su viaje que debe haber sido rete largo, ¿ verdad ? - Fernando pega media vuelta
y se dirige a la puerta - ¡ Ay, señorito Fernando ! - corre tras él - ¿ Adónde
va ? - ¿ Adónde crees ? - y sale de la
casa. - ¡ Ay, diosito santo ! Ahora sí
se va a armar. Green está declarando . -
Mis conciudadanos de Spurtown, saben que no miento - con tono
quejumbroso - Uno de los indios de la aldea yahí se robó un caballo. Y yo con
un grupo de voluntarios lo perseguí hasta su aldea. Como se hace con cualquier
ladrón de caballos di la orden de que lo colgaran - murmullos de la gente.
Pasan la escena del momento en que da la orden y Davis azuza el caballo en
donde está Pepe, la aparición de Alejandro sobre los techos y el certero
disparo de una flecha que da en el corazón de Merryl - El asesino de Merryl,
Alejandro de Asís, logró huir. Como me enteré que le jefe de los yahís era su
padre lo arresté y lo encerré en la cárcel de Spurtown. Luego su hijo vino
hasta acá, con el afán de rescatarlo y yo, por fortuna, logré frustrar esa
acción - Ramona se levanta . - ¿ Por
qué no dice que durante esos sucesos usted mató a sangre fría a don Pablo de
Asís ? - le grita indignada - " No puede ser " se escucha decir entre
la gente. El juez golpea para acallarlos. -
Silencio. Silencio. - Cálmate
Ramona - le dice Ruy - Ya te llegará tu turno. - ¿ Puedo continuar ? - pregunta Green al juez que le indica con un
gesto que prosiga - Muchas gracias - sigue contando con tono lastimero - Como
era mi obligación encarcelé al indio Alejandro por el crimen perpetrado contra
mi alguacil Merryl, pero desafortunadamente logró escapar. Un grupo de salvajes
pintarrajeados irrumpió en la noche y se llevaron al prisionero. - ¡ Está mintiendo de nuevo ! -exclama Ramona
- Alejandro me dijo que unos encapuchados lo estaban tratando de linchar - más
murmullos incrédulos del público. -
Silencio. Silencio - pide el juez. -
Cálmate - vuelve a pedirle Ruy. -
No puedo. Están omitiendo hechos para inclinar la balanza a su favor.
- No te desesperes. Sabíamos que esto
iba a pasar. ¡ Qué podías esperar de estos criminales ! - Ruy mira a doña
Ramona y a Felipe que están muy preocupados. Beatriz y Perpetua están sentadas
en una banca en le jardín de la hacienda. Delgadina está con ellas. - No te preocupes - le dice Beatriz - Si tu
ranita no aparece adoptas otra. Todas son iguales. - No, quiero la mía - dice llorosa Delgadina. - ¡ Pero criatura ! Te están diciendo que
todas son iguales - se impacienta doña Perpetua. - No, la mía era diferente - insiste Delgadina. - ¿ Qué tenía de especial ? - le pregunta
Beatriz con paciencia. - Que yo la
quería mucho - Beatriz le da un beso en la frente. - Yo te ayudaré a buscarla más tarde. Toma - le ofrece un caramelo
que Delgadina toma. - ¿ Cómo se dice ?
- pregunta impaciente Perpetua. -
Gracias - dice ella y sale corriendo. -
Eres muy seca con ella. La pobre niña es huérfana - la reprende Beatriz.
- Pero Marta la quiere como si fuera su
hija. - No es lo mismo. La orfandad es
muy triste. - ¡ Estás muy sensible !
Bueno, si tanto te afecta no vuelvo a tratar tan duramente a la niña. - Sí, estoy sensible. Sobre todo preocupada.
Te voy a decir por qué. Escuché que Ramona no es hija de la señora Moreno.
- ¿ Cómo ? - se sorprende Perpetua.
En el juzgado en
tanto. - Más tarde tuve informes de que
el indio había partido a la hacienda de los Moreno - murmullos. Doña Ramona lo
mira con odio - Fui hasta allá a buscarlo y ellos - los señala con el dedo -
ellos, los Moreno, encubriendo al criminal nos hicieron creer que el indio
estaba muerto, que ellos mismos le habían quitado la vida cuando pretendió robarse
a la acusada. A la hija de la dueña - se levanta de su lugar - Por lo tanto,
acuso a la familia Moreno de complicidad con el asesino - más murmullos
indignados. - Protesto - se levanta
Ruy. - Silencio - pide el juez
golpeando con el mazo. - Protesto su
señoría. El juicio que nos ocupa es en contra de la señorita Moreno, no de su
familia. - Protesta denegada - dice el
juez - Posteriormente si es necesario interrogaremos a los implicados en la
declaración del sheriff Green.
En la hacienda
Perpetua no sale de su asombro. - ¿
Ramoncita ? Aj - pone cara de asco - ¿ una india ? No, no, no. Eso es un
absurdo. No puedes creer en las palabras de una criada. Y sobre todo tomando en
cuenta que la tal Margarita es de un argüendero que da miedo. - Puede que tengas razón, pero tú misma
dijiste que los Moreno escondían algo. ¿ No será ese el secreto que guardaban
tan celosamente ? - Sí, pudiera ser. Me
parece una locura, pero en una de esas estás en lo cierto. Aunque como te digo,
viniendo de Margarita se me hace que es un chisme de criados. - ¿ Y si no lo fuera tía ? ¿ Y si Ramona fuera
en realidad una yahí ? ¡ Te das cuenta de lo que eso significa ? ¡ Podría ser
condenada a muerte ! - Pensándolo bien
todo suena lógico. Se enamoró de una indio, se fue con él, regresó a hablar con
su mamá de algo que nunca supimos qué fue. Y si le agregamos que su hermano . .
. - ¿ Que su hermano qué, tía ? - se
intriga ella. - Nada, nada. Déjame
meditar. - ¿ Pero qué me ibas a decir ?
- insiste . - Nada, nada.
En el juzgado
Green sigue con su declaración. -
Tiempo después supimos que Alejandro no había muerto sino que estaba en
su aldea. Fue entonces que convoqué a un grupo de voluntarios y salimos a
aprehenderlo. - Conocemos los hechos -
interviene Douglas - Sabemos que esos salvajes lejos de entregar al fugitivo y
cumplir con la ley empezaron a matar a nuestra gente. - ¡ Miente ! - grita el padre Sarriá - Los
hombres del sheriff aparecieron sorpresivamente. Miente usted . ¡ Miente !
- Silencio. Silencio - tiene que
intervenir una vez más el juez para callar a la gente - Le quiero recordar que
está prohibido interrumpir a los declarantes. Si no acata esta disposición me
veré obligado a desalojarlo de la sala. -
¡ Todo esto es una farsa ! - le dice por lo bajo el padre a Marta.
- Sí, padre - concuerda ella - pero . .
. - en eso se ve aparecer a Fernando por un costado, queda muy sorprendido al
ver a Ramona junto a su padre . Analupe lo ve y se levanta alarmada murmurando
su nombre. El juez sigue pidiendo silencio. -
Silencio. Silencio en la sala - hasta que logra acallarlos - Continúe
sheriff. - Gracias. Todos alguna vez
hemos escuchado que a los indios le da por escalpar cabelleras. Son famosos por
sanguinarios y crueles - Analupe se retira del lugar - Así que tuvimos que
enfrentarnos a un grupo que más que hombres parecían una manada de fieras
salvajes - rumores de la gente, plano de Fernando que no entiende nada -
luchamos denodadamente contra ellos - hace silencio como recordando el momento
- Tuvimos muchas bajas, yo mismo estuve a punto de perder mi cabellera. Sin
embargo, le perdonamos la vida al criminal y lo trajimos vivo hasta aquí. Todo
por cumplir con nuestro deber y respetar nuestras leyes. Analupe ha llegado
hasta donde está Fernando. - ¿ Qué es
lo que está pasando aquí ? - le pregunta totalmente desconcertado. - Vamos afuera. Es muy largo de explicar. Ven
- logra sacarlo de allí. - Silencio -
pide el juez - Señores, señores - habla
Douglas - Es claro que los pieles rojas y los mejicanos no aceptan que nosotros
somos ahora los dueños de California. Que deseamos hacer de estas tierras un
lugar pacífico y próspero para vivir. El sheriff Jack Green es un hombre
ejemplar que se ha ganado a pulso la admiración del pueblo de Spurtown. Es una
persona intachable y encarna los ideales de la Unión Americana. No podemos
poner en duda su testimonio. - Protesto
su señoría -salta Ruy - El fiscal Douglas está manipulando al jurado. No nos
reunimos aquí a escuchar un discurso sobre las supuestas bondades del sheriff Green.
- Protesta aceptada. Señor Douglas,
remítase a los hechos que nos ocupan. -
Bien - se dirige a ocupar su lugar. -
¿ Tiene algo que agregar sheriff ? -
No, su señoría. - Bien. Pues
vaya a su lugar - Green se levanta y pasa junto a Ramona mirándola de manera
amenazadora - Toca el turno a la inculpada Ramona Moreno Gonzaga - los
murmullos se elevan. Ramona se pone de pie Sandra S. Vallejos
Capítulo Nº
62 ( 28 - 06 - 00 ) Green ha terminado su declaración ahora llaman a
Ramona. Analupe le acaba de contar todo lo ocurrido a su hermano. - ¿ Lo colgaron ? - le pregunta incrédulo.
- Fue espantoso. El pueblo entero
festejaba la muerte de Alejandro como si estuviera en un circo. - Entiendo. Pero explícame qué tiene que ver
mi papá en todo esto. ¿ Por qué está con Ramona ? - Ella necesitaba un abogado y papá . . . tú sabes que él es un ser
muy noble. - Demasiado diría yo. - Alguien tenía que ayudarla. Ni modo que nos
cruzáramos de brazos y esperáramos a que la ahorcaran también. - Pero mi papá no es el único abogado en
California. ¿ Por qué la tenía que defender precisamente a ella ? - ¡ Fer ! Trata de razonar. Sé que para ti es
espantoso todo esto, pero se trata de la vida de un ser humano. Es cierto que
hay más abogados, pero en Spurtown papá es el único mejicano. - ¿ Y mi dignidad qué ? - estalla furioso.
- ¿ Tú no me vas a decir que le deseas
la muerte a Ramona ? - No, claro que
no. Por mucho que me haya humillado no se la deseo. - Entonces comprende. Esta situación fue totalmente inesperada. Los
Moreno apenas llegaron a tiempo. En los peores momentos Ramona no contaba con
nadie, más que con papá. - Ya, ya. Ya
entendí, pero no esperes que me ponga a saltar de alegría. De alguna forma mi papá
y tú me traicionaron - Analupe baja la cabeza. Ramona ya está en el estrado.
Tiene su mano derecha apoyada sobre una Biblia. - ¿Jura sobre esa Biblia decir la verdad y nada más que la verdad ?
- pregunta el juez. - Sí, lo juro -
ella se sienta. - Señorita Moreno
Gonzaga haga usted el favor . . . - empieza Ruy. - Perdone su señoría - interrumpe Douglas - pero la acusada en
realidad no es señorita ni Moreno Gonzaga - cara de asombro de doña Ramona -
Ella aceptó haberse casado con el indio, pido por tanto que se le llame Ramona
de Asís. - Protesto su señoría. El
hecho que la señorita se haya casado con un piel roja no le quita sus derechos
de sangre ni sus apellidos. - Moción
denegada - dice el juez - El señor Douglas tiene razón. Según nuestras leyes la
mujer al casarse pierde sus apellidos de soltera y adopta los de su cónyuge . ¿
Usted estaba casada legítimamente con ese indio ? - le pregunta a Ramona.
- Sí, señor - doña Ramona cierra los
ojos al escucharla. - El señor es un
juez , debe llamarlo su señoría - la reprende Douglas. - Sí, su señoría - repite Ramona con tono más
alto. - Bien. Entonces de aquí en
adelante se nombrará a la acusada como Ramona de Asís. - Señora de Asís. Cuéntenos cómo fue que siendo
miembro de una familia distinguida y poderosa, fue que se desposó con un indio.
Tengo entendido que los mejicanos desprecian a los pieles rojas. - Protesto su señoría - dice Ruy - Esa
pregunta no tiene nada que ver con los hechos que nos ocupan. Que el señor
Douglas se limite a los sucesos acaecidos en el pueblo yahí. - Moción denegada. Señora de Asís, responda.
- Me fugué con él - confiesa Ramona .La
gente comienza a murmurar. - Vaya.
Vaya, no cabe duda que donde quiera se cuecen habas. Supongo que su huida
obedeció a que su familia no veía con buenos ojos a ese salvaje. - ¡ Protesto su señoría ! - salta Ruy. - ¡ Protesta denegada ! Tome asiento abogado -
Ruy lo hace muy molesto - Continúe señora. -
En efecto. Mi familia no estaba de acuerdo con los sentimientos que
nacieron entre Alejandro y yo , pero no porque fuera una mala persona o un
salvaje como usted dice, sino porque nuestras posiciones de clase y nuestras
costumbres eran diferentes. Sin embargo, mi hermano terminó por aceptar nuestra
relación - murmullos entre la gente asombrada por eso. - ¡ Qué pocos pantalones de hermano ! - dice
Green - Si yo hubiera estado en su lugar despellejo con mis propias manos a ese
ladino. - Felipe Moreno es un cobarde -
dice Thomas. - Silencio - pide el juez.
- Prosiga señora - dice Douglas
acercándose a ella y diciéndole con tono de burla - Debo decir que su historia
me tiene con el alma en vilo - todos ríen a carcajadas. - No hay mucho que contar. Llegué a la aldea
de mi esposo y contrajimos matrimonio. El padre Sarriá aquí presente ofició la ceremonia
- el padre asiente desde su lugar. -
Desdichada unión - dice Douglas - porque a partir de entonces, esta
joven de noble cuna adoptó la ferocidad de esos primitivos hasta convertirse en
una asesina como ellos - murmullo de la gente. Ramona eleva el mentón
orgullosa. Fernando y Analupe continúan conversando fuera del juzgado. - Si la actitud de papá me parece
inexplicable, la tuya me parece aún más. Si alguien se sintió ofendida por el
escándalo de mi frustrada boda con Ramona, fuiste tú. Dime, ¿ por qué te
pusiste de su parte ? - Porque . . .
No, no te va a gustar lo que te voy a decir. Pero me puse en el lugar de Ramona
y ahora la entiendo. - ¿ Qué ? - no
puede comprender Fernando. - Escúchame,
déjame que te explique Fer. Yo también estoy enamorada de un hombre prohibido.
- ¿ No me vayas a salir con que también
a ti te gustó un indio ? - No, no. Pero
como si lo fuera. Es un americano. Papá no lo acaba de aceptar. - Bueno, ¿ qué es lo que les está pasando a
todos aquí ? Tal parece que todos se contaminaron de las locuras de Ramona. - Deja que te cuente. El hombre del que me
enamoré se llama Billy y él me corresponde. Su amor es desinteresado - Fernando
hace un gesto de incredulidad - Fer, ni siquiera le importa que no tengo dote.
No es precisamente un ángel pero quiere cambiar. - No digas sandeces Analupe que no estoy de humor. - No son sandeces. Billy me gusta y me gusta
en serio. Si me propusiera que me fuera con él no dudaría en aceptarlo. - ¿ Sabes qué ? Luego terminamos de hablar.
Creo que necesito estar a solas - se va rápido. - ¡ Fer ! ¡ Fernando ! ¿ Adónde vas ? - lo llama ella pero él no le
hace caso. Dentro Ramona prosigue su relato. -
Yo nunca había utilizado un arma. Fui educada en un convento. Si disparé
sobre ese hombre fue porque no tuve otro remedio. Se trataba de salvar la vida
de una mujer. Una mujer que no tenía culpa de ser una india. - Es todo lo que necesitábamos saber - dice
Douglas - Todos hemos escuchado de sus propios labios que Colorado fue víctima
de sus instintos sanguinarios - se eleva el murmullo - Por ahora es todo su
señoría. - Es su turno abogado Coronado
- indica el juez - Puede interrogar a la acusada. - Señores del jurado. Hasta el momento hemos escuchado sólo parte
de los hechos. Ramona, cuéntanos qué fue lo que pasó en la aldea yahí antes de
que te enfrentaras a Zacarías Smith, conocido en este pueblo como Colorado.
- Ni Alejandro ni yo estábamos en la
aldea la noche de la masacre. Tuvimos que venir aquí, a Spurtown a registrar
los títulos de propiedad del pueblo yahí. El propio señor Douglas lo puede
confirmar - éste se mueve incómodo en su asiento - Él mismo se ocupó de los
trámites . - Sí, efectivamente - no le
queda más remedio que confirmar. -
Bien, prosiga señora. - Saliendo
de aquí, nos detuvimos en una cabaña abandonada. Ahí nos encontramos con un
mejicano. Un mejicano que había sido torturado por el sheriff Green . Estaba
amordazado y amarrado. - Protesto su
señoría - se levanta Green - La acusada me está calumniando. Yo jamás he
torturado a nadie. - Le rugo que no
tome la palabra cuando no le corresponde - le pide el juez - Tome asiento -
Green lo hace con mala cara - Prosiga señora. - No es una mentira. El mismo mejicano nos dijo que había sido
torturado por el sheriff Green. - ¿
Está presente ese hombre en la sala ? - pregunta Douglas. Ramona mira a la
gente . - No, señor - murmullos - Claro. Claro que no, porque es una calumnia.
- Yo puedo confirmar lo que dice la
señorita - se levanta Memphis - Yo estaba con ellos. - ¡ Es un negro señor juez ! - dice Douglas
despreciativo - Nada más falta que venga a declarar un caballo - todos largan
la carcajada. - Silencio. Señor
Douglas, sus bromas no me parecen de buen gusto. Le ruego que guarde silencio -
Douglas se sienta mortificado - Si es necesario señor, posteriormente le pe iremos
su testimonio - le dice a Memphis - Tome asiento. Por favor señora, continúe.
- Mi marido y yo liberamos a ese
individuo. Se llama Nepomuceno Buen Rostro - Green y Thomas se miran - Él nos
informó que el sheriff Green y sus hombres habían salido a la aldea en busca de
Alejandro. Nos temimos lo peor y nos marchamos de inmediato. No nos
equivocamos. Al llegar a la aldea la encontramos desbastada. Habían sembrado
sangre y muerte Fue un ataque sorpresivo y abominable contra gente inofensiva .
Todo mi pueblo estaba destrozado - dice ella casi llorando. - Su pueblo - ataca Douglas - ¿ Lo ven,
señores ? Ella se asume como piel roja. Deberíamos juzgarla como tal y colgarla
como al indio - todos aprueban a lo gritos. Doña Ramona no soporta más y se
levanta. - Protesto su señoría - grita
,golpeando el piso con su bastón. Todos se callan de golpe - Ramona es mi hija
y del general Moreno. Por lo tanto tiene derechos de sangre ante este tribunal.
- Moción aprobada - dice el juez. Doña
Ramona respira aliviada . - Pero su
señoría - protesta Douglas. - ¡
Silencio ! - Douglas se sienta enojado. Ramona continúa contando . - Jalé el gatillo para defender la vida de esa
mujer - murmullos en la sala. - ¿
Oyeron ? De nuevo la acusada está aceptando haber matado a uno de nuestros
hombres, sólo por salvar a una india. ¿ Qué más queremos escuchar para
condenarla ? - La vida de esa india no
valía menos que la del hombre que quería asesinarla - le grita Ramona
indignada. - Silencio - pide a todos -
Señora, tome asiento. - Lo que acaba de
decir la acusada me parece especialmente peligroso. Con esas ideas llegará el
día en que los blancos seamos juzgados por esas razas inferiores. - Protesto su señoría. Se está desviando el
curso de los hechos que nos ocupa. -
Denegada la protesta. Que prosiga la acusada. - No voy a discutir mi opinión acerca de la
igualdad de los hombres con el fiscal. Seguramente él tiene muchos argumentos
para denigrar a los pieles rojas y tal vez a los mejicanos. Lo único que puedo
alegar a mi favor es que yo maté por defender a una persona, sin importarme su
sangre. - Ese es su problema señora -
dice Douglas entre el murmullo de la gente - Que usted no distingue. No es lo
mismo ser piel roja que ser blanco. Si se atrevió a traicionar a su raza a qué
no se atreverá. Señores del jurado, alguien que ha obrado contra toda su
estirpe no puede pedirnos respeto a todos nosotros. Al menos yo, no le creo ni
media palabra. - Independientemente de
la opinión que la acusada le merezca al señor Douglas, hay hechos contundentes
que respaldan las palabras de la señorita Moreno. Con anuencia de su señoría,
yo quiero pedir el testimonio del padre Sarriá, aquí presente - y acercándose a
Douglas le dice - Él es un sacerdote, espero que él sí le merezca respeto señor
fiscal - el padre Sarriá se acerca. -
Ojalá y el padre sea lo suficientemente elocuente como para influir en
el jurado -dice Felipe a su madre. -
Reclamo que se haga justicia - pide el padre - Verdadera justicia. El
sheriff Green y sus hombres acudieron a exterminar un pueblo. El hecho de
aprehender a Alejandro fue sólo un pretexto para arrasar la aldea - se levanta
- Apelo a las leyes de esta gran nación para que vean con claridad dónde están
los verdaderos asesinos. - Padre
Sarriá, ¿ puede señalar en esta sala a los responsables de esta matanza ? -
pregunta Ruy . El padre mira a Green. -
Él - lo señala con un dedo - El sheriff es el autor de toda esta
desgracia - se elevan las voces indignadas por la acusación. Doña Ramona cierra
los ojos - ¡¡ Por Jesucristo Bendito !! No derramen más sangre y dejen en
libertad a esta pobre mujer que . . . que ya mucho ha pagado. A quedado viuda y
su hijo nacerá sin un padre - murmullos desde le público. - ¡ Protesto su señoría ! El sacerdote está
utilizando su arte de la oratoria para dramatizar. Basta de sermones. La
acusada aceptó haber disparado a quemarropa sobre uno de nuestros hombres.
Merece la pena máxima - todos comienzan a hablar.
En la hacienda
en tanto. Perpetua detiene el paso de Margarita cuando intenta averiguar sobre
el origen de Ramona y ésta quiere huir. -
Yo no sé nada, de veras. Si quiere, ahora que regrese la señora
pregúntele a ella - Perpetua la toma fuertemente del brazo. - Mi sobrina te escuchó decir algo muy grave -
Margarita se queja porque la aprieta mucho - Yo te prometo discreción si me
cuentas todo. En cambio si no me lo dices, cuando llegue la señora Moreno haré
un escándalo y te van a correr por boca suelta. - ¿ Qué sucede ? - pregunta Beatriz entrando a la sala. Perpetua se
apresura a soltar el brazo de Mago. -
Pos, su tía que . . . que a fuerza que me quiere sacar que sé un secreto
- solloza frotándose el brazo. - No le
hagas caso Margarita. Vete a tus quehaceres - Margarita se apresura a salir.
Beatriz mira su tía muy enojada. - Perdóname
mi hijita. Soy una vieja testaruda y chocha. Me dejé llevar por la curiosidad.
No ... no volverá a ocurrir. - Claro
que no, tía. De eso yo me encargo. No podremos en riesgo el trabajo de
Margarita. Ya conoces perfectamente a la señora Moreno. No se tocaría el
corazón para correrla si se entera de esto. Me avergüenza tu conducta. Y sobre
todo me sorprende que andes investigando. Tú misma me dijiste que no debía
creer las palabras de Margarita - Perpetua intenta explicarse pero Beatriz la
deja sola. Ella hace berrinches de la rabia.
En el juzgado.
En el estrado
está el mejicano de la posada. Su señora se abre paso hasta quedar cerca de
Douglas que la mira casi con asco por su aspecto. - Sí, sí. La reconozco - la señala con un dedo - Es ella. Fue dos
veces a la posada con el indio patarrajada pues - el público larga la carcajada
- y la segunda fue dice que a comprar unos caballos, con el negro ese que está
ahí arriba - todos los miran - Ella y el emplumado se llevaron los cuacos sin
darme nada a cambio. Ahí está mi vieja, ella se dio cuenta de todo. - Lo ven, siempre fue cómplice del indio. Es
una ladrona de caballos. Tan sólo por eso merece la horca - todos aprueban. La
mejicana de la posada está muy nerviosa, siente sobre ella la mirada de doña Ramona.
El juez pide silencio. Ramona cierra los ojos y apoya la frente sobre sus manos
unidas. - Silencio. Silencio. Silencio
- pide el juez - ¿ Es cierto eso señora ? . -
Pos, pos era. Porque esa catrina me los pagó - señala a doña Ramona - y
la verdad, con harta plata - Ramona escoza una sonrisa hacia su madre. - ¿ y por qué no me habías dicho nada,
pascuata ? - le recrimina su esposo. Todos se ríen. - Orden. Orden en la sala - golpea el juez - Le pagaron los
caballos, ¿ no ? - Pues sí - dice ella
- Con esto - muestra la talega - más murmullos. - Pase a tomar asiento, señor - le indica al posadero . Toma una
pluma y tacha algo en una hoja - Señor Douglas, quedan retirados los cargos por
el robo de caballos - Felipe y su madre se sonríen satisfechos. - Sí, eran honrados. Si pagó, eran honrados -
se escucha desde algún lugar del público. Ruy se levanta. - Ahora quisiera hacer pasar al estrado a un
testigo que puede avalar parte de los testimonios de mi defendido. - Está bien . ¿ Quién es ? - El señor Nepomuceno Buen Rostro - lee el
nombre de un papel . Green y Thomas quedan sorprendidos y mucho más cuando lo
ven aparecer. - ¡ Ese maldito Nepo ! -
exclama Green.
En la hacienda.
Beatriz ha ido a la cocina a consolar a Margarita. - ¡ Ay, señorita Beatriz ! - solloza ella hincada a sus pies - Por
su papacito, por su amacita que está en los cielos, no le vaya a decir nada a
la señora. - Levántate Margarita.
- Pero es que . . . - Levántate. No diré nada. - Su tía. Ella sí que me va a echar de cabeza.
- Algunas veces ella peca de ligereza
pero no es mala. La convenceré de que guarde silencio. - ¡ Ay ! - le besa las manos - Gracias
señorita. Muchas gracias - Beatriz sale de la cocina.
En el juzgado.
- Su señoría - dice Douglas secándose
el sudor del rostro - Le ruego que reconsidere. Esto no puede ser un testigo,
es un despojo humano. - Que jure y
declare - dice el juez sin hacerle caso. Douglas se resigna. El juez le indica
a Nepo que se pare - Ponga la mano sobre la Biblia y jure decir la verdad y
sólo la verdad. - Ah, pos. Lo juro,
pues - la gente se ríe. - No sé si haya
sido buena idea haber traído a este tipo - dice Felipe a su madre. - Ya lo veremos. - Díganos señor - Ruy mira el papel donde tiene escrito el nombre.
- Nepomuceno Buen Rostro, para servir a
Dios y a usted - lo interrumpe Nepo - pero para los amigos Nepo . - Señor Nepomuceno Buen Rostro, díganos que
fue lo que le ordenó hacer el sheriff Green - Nepo dirige su mirada hacia donde
se encuentra el sheriff que lo observa amenazador. - Pos, pos, ¿ por dónde empezaré ? - ¡ Maldito imbécil ! - dice Green por lo bajo. - Usted me comentó que el sheriff le había encomendado
hacer algunos trabajos . Cuéntenos, ¿ qué tipo de encargos le hizo ? - ¡ Ah ! ¿ Quiere que le hable de eso ? - Sí. -
Ah, pues verá. Yo conozco al señor Green desde hace tiempecito. Desde
que llegó a este pueblo cuando todavía se llamaba Pueblo de Todos los Santos y
como pues, tengo amigos por todos lados supe por ahí que el sheriff Green era
un forajido y así se lo dije al comisario Villalba , que en paz descanse.
- Maldito reptil - dice Green - Estoy
seguro que se vendió . - El comisario
Villalba investigó y fue a buscar a Green a una cabaña abandonada. Yo le
advertí que no fuera solo, pero no me hizo caso. El inocente jamás regresó -
murmullos del público. - Protesto -
interviene Green - Este ladino está insinuando algo muy grave. Yo jamás conocí
a Villalba. Exijo que lo haga callar. -
No se enoje jefecito - lo provoca Nepo - Estoy diciendo la pura verdad.
- Señoría - dice Douglas - solicito que
se invalide el testimonio de este granuja. Es obvio que los mejicanos - mira a
los Moreno - le han pagado para desprestigiar al sheriff y el asunto que nos
ocupa es condenar a Ramona de Asís. -
Su señoría, le ruego que permita que el testigo continúe - pide Ruy - Su
declaración, como verá más adelante, está estrechamente relacionada con los
cargos que pesan sobre mi defendida. -
Bien - accede el juez - Continúe señor Buen Rostro. - Los Moreno se nos adelantaron - le dice
Thomas a Green - Nos tendieron una trampa. -
Este desgraciado no sale con vida de Spurtown. Me canso que lo mato .
- Lo debió haber eliminado en la
cabaña. Ahora ya es demasiado tarde . Nepo continúa con su relato. - El sheriff no quería que ni los yahís ni los
Moreno vieran los avisos para registrar sus títulos. Me mandó ponerlos en el
monte, pero allá donde naides los viera. -
Le quiero hacer una pregunta Nepomuceno - ataca Douglas - ¿ Usted no
recibió dinero para venir a decir toda esta sarta de mentiras ? - Señor Douglas. Usted no tiene la palabra.
Deje que el testigo termine de hablar. -
Pos yo como tengo bien calado al sheriff me malicié que esa orden traía
cola y como soy pobre pero honrado, pos me dolió hacerle una traición a mis
paisanos. Así que me jalé pa' la hacienda de la señora Ramona y les avisé que
había que registrar eso papeles, para que no perdieran sus tierritas. - Lo sabía, lo sabía - dice por lo bajo Green
. Se levanta - Su señoría, no voy a tolerar que un maldito grasiento ponga en
entredicho mi honorabilidad. Es increíble que un zarrapastroso como este pueda
hacer tambalear la autoridad de este pueblo - Nepo reacciona. - ¡ Usted me pagó jefecito ! - le grita
poniéndose de pie - Acuérdese. Y si me amarró en la cabaña para que me muriera
como un perro fue porque se encabritó al saber que los mejicanos y los indios
habían registrado sus títulos. Usted siempre quiso quedarse con esa haciendota
y con la tierrita de los indios. Pa' que lo niega pues- Green saca su arma y le
apunta. Todos gritan, se agachan. Nepo hace lo mismo. - ¡ Orden ! ¡ Orden en la sala ! - grita el
juez. - No es posible que le crean a
esa basura . - Silencio. Silencio.
Silencio. En vista de que los ánimos se han caldeado se suspende el proceso
hasta el día de mañana - se eleva el murmullo, la gente empieza a retirase .
Doña Ramona y Felipe intentan acercarse a Ramona pero Tom se la lleva. Ya es de
noche. En su celda Ramona conversa con Felipe. - Se necesitan estar ciego para no darse cuenta que el sheriff
Green es un monstruo. - Tienes razón
Ramona, pero la justicia tiene sus reglas y si no logramos demostrar la
culpabilidad del sheriff tampoco podremos demostrar tu inocencia . - ¡ La justicia sólo tiene una regla ! - se
enoja ella - Y me queda muy clara. Los actos de las personas no cuentan, lo que
cuenta es su origen, su posición. ¡ Por eso Alejandro está muerto ! - Comprendo tu indignación y también me duele
mucho que Alejandro haya sido victimado de esa forma. Como también me duele ver
que sufres. - ¿ Hiciste el favor que te
pedí ? - Sí. Marcos y los otros ya
rescataron el cuerpo de Alejandro y lo enviaron a la hacienda. Ya le darán
cristiana sepultura - Ramona lo mira y su rostro comienza a deshacerse. Larga
un llanto desgarrador. - ¡ Lo amaba tanto
Felipe ! - apenas puede pronunciar antes de dar rienda suelta a todo su dolor.
En el salón.
Sentados a una mesa están Douglas, Thomas y Green. - La llegada de ese traidor fue una sorpresa para todos - le dice
Douglas - No me culpe de sus errores. Ese hombre no habría aparecido si en su
momento usted lo hubiera aniquilado. Hasta mañana caballeros - se acerca Betty
y abraza a Green. - Ahorita no Betty -
la rechaza éste, ella le da un beso en los labios y los deja. - Douglas tiene razón. Debimos haber aplastado
a Nepo como se aplasta a un piojo. Es bien cierto el dicho que dice que no hay
enemigos pequeños. - Usted está tan
comprometido como yo en esto Thomas. Tenemos que evitar que este juicio
continúe, al menos de la manera en que se está desarrollando. - Bien, ¿ qué podemos hacer ? - Pensaba que si el señor Coronado tuviera un
percance que le impidiera asistir mañana la proceso, el curso del juicio podría
cambiar. - Es buena idea. ¿ Quiere que
llame a alguien de nuestros muchachos ? Tom por ejemplo estaría encantado de
ayudarnos si le ofrecemos unos dólares. -
No, no. Tom está cuidando a la prisionera. Además porta la insignia de
alguacil y nadie debe saber que esta fue maniobra mía. Llame a otros, que busquen
el momento indicado. Esto tiene que parecer un asalto y en la gresca dejar al
abogado fuera de combate. - Es probable
que ya esté en su casa. - Estamos a
punto de perderlo todo, hasta nuestra propia libertad, así que no me importa
donde busque al abogado . ¡ Quiero que se cumpla con mi maldita orden ! - Doris
pasa junto a ellos rumbo a una mesa más atrás donde está sentado Fernando. Ruy
está en el cuarto de doña Ramona. - Es
probable que mañana te pida que pases a declarar. Tenemos que lanzarnos con
toda la artillería y enumerar todos los atropellos que ese hombre ha cometido
en contra de todos nosotros. Y me incluyo porque yo mismo he sido víctima de
actos intimidatorios. Como el de la visita de los encapuchados a mi casa.
- Haré lo que me pidas. Tú eres el
experto. Lo que me tranquiliza es que hasta ahora no ha salido a relucir el
tema que me preocupaba . - ¿ Lo de la
verdadera identidad de Ramona ? - Sí,
Ruy. El hecho de que la llamen Ramona de Asís es suficiente como para que me
ponga los pelos de punta. En un momento dado temí que el juez decidiera
juzgarla como a una piel roja. - No
tiene por qué salir a relucir ese tema. Nadie lo sabe. Si Ramona no lo menciona
estamos del otro lado. - Y por cierto
Ruy, vi que Fernando estaba esta mañana en el juzgado. - Sí, regresó sorpresivamente esta mañana. Él
no sabía que estoy defendiendo a tu hija. -
Me supongo que se molestó. - Es
lo más probable. - ¡Te debo tanto Ruy !
En la cantina
Doris se acerca a Fernando . - ¿ Por
qué esa cara ? Es un pecado ver a un hombre guapo, solo y triste. - Tengo mis motivos - le contesta él . - ¿ Qué no eres tú el hijo del abogado
Coronado ? - Sí - le echa mirada. - Vaya. Entonces deber de sentirte muy
orgulloso. - ¿ Orgulloso ? - se intriga
él. - Por supuesto. Tu padre es el
único hombre de este pueblo con los suficientes pantalones para enfrentarse a
Green. Todos sabemos que el sheriff es un criminal de la peor calaña. Pero sólo
el abogado Coronado ha tenido las agallas suficientes para decírselo frente a
un juez - Fernando inclina el rostro, ella se lo toma y hace que la mire - Te
felicito. Debe ser maravilloso tener por padre a alguien como él - se retira.
Fernando se queda pensando en lo que le dijo, sus ojos brillan. Doña Ramona
saca de su bolso de viaje un porta documentos de cuero. - Me gustaría que te llevaras estos papeles
Ruy. No me siento segura en este hotel. Aquí fue donde le robaron a Felipe los
títulos de los yahís - se los entrega. -
Por supuesto. Supongo de que se trata de algo importante. - Sí. Por eso quiero que tú los guardes. - Descansa. La jornada de hoy fue pesada y la
de mañana será aún más. - No te digo
nada porque no hay palabras que puedan expresar mi agradecimiento. - Agradéceme cuando hayamos ganado el juicio.
Hasta mañana . - Hasta mañana Ruy - lo
acompaña hasta la puerta.
En la comisaría.
Felipe toma su arma de arriba del escritorio mientras Tom revisa un bolso que
trajo. Doris esta con ellos. - Como
usted verá es solo ropa. Mi hermana necesita cambiarse . - Está bien. Déjela aquí. - Con permiso . Señorita. - Pase usted caballero - le dice Doris y va a
cerrar la puerta una vez que sale. -
Debe ser algo muy importante lo que te trae aquí - le dice Tom - porque
son horas de trabajo. - Sí Tom. ¿ Qué
pensaste de lo que te dije ? - No
Doris. No me quiero arriesgar. Yo aprecio mi vida y soy demasiado joven para
morir. Green es la piel de Judas y no voy a exponer mi cabeza ni por todo el
oro del mundo. - ¿ Ni por mil dólares ?
- lo tienta ella. - ¿ Cómo dijiste ?
- Mil dólares Tom . Mil. Ruy acaba de
salir del hotel, comienza a caminar cuando desde atrás. - Esto es un asalto. Arriba las manos - le
dice un tipo con el rostro cubierto por un pañuelo. Lo obliga a moverse,
aparecen otros dos que lo golpean y tiran al piso. Lo revisan buscando valores.
- Listo. Ahora ayúdame a llevarlo para
darle una paliza. - Suéltame. ¿ Qué
hacen ? ¡ Auxilio ! - se debate Ruy. -
Alguien viene. Alguien viene - grita uno de ellos. Aparece Felipe que
saca su arma. Los tres salen a la carrera. -
Deténganse - grita Felipe disparando al aire - ¡ Don Ruy ! ¿ Qué ocurrió
don Ruy ? - Esos sinvergüenzas se
robaron mis pertenencias - Felipe lo ayuda a reincorporarse. - ¿ Traía algo de valor ? - Mi reloj, algo de dinero ¡ Ay ! - se toca la
nuca - Pero lo que me preocupa es que tu madre me dio a guardar unos papeles.
- ¿ Qué papeles ? - No me dijo de qué se trataba. Sólo dijo que
eran importantes. Sobre el escritorio del sheriff se tiran un reloj, un fajo de
billetes y un porta papeles de cuero. Green revisa todo rápidamente . - Esto no me sirve para nada - les espeta a
los asaltantes de Ruy - Lo que yo quería era que decontaran al abogado. ¡ Son
unos imbéciles ! - Es que Felipe Moreno
se di cuenta - le dice uno de ellos. -
¡Lárguense ! - ¿ Y nuestra paga
? - ¿ Todavía quieres que te pague
imbécil ? - Aunque sea el reloj - Green
toma el dinero y se lo da . En tanto Thomas está leyendo los papeles robados -
¡ Lárguense ! - Vámonos - los tres
salen de la oficina. - ¡ Maldición ! ¡
Estoy rodeado de ineptos ! Merryl y Davis parecían un par de payasos. Douglas
es una damisela. Billy me traicionó. El único que no me ha fallado es usted
doc. - golpea a Toma en el hombro - Tú también eres un inútil. - ¿ Yo, por qué ? - ¿ Cómo ? ¿ Cómo por qué ? ¿ Se te olvida que dejaste ir a Billy ?
- Sheriff - lo llama Thomas - Aquí
tenemos un tesoro. Mire - le tiende un papel. - ¿ Qué es ? - pregunta sin leerlo. - La fe de bautismo del bomboncito que tenemos en la celda . - ¡ Y qué con eso ? - Bueno, que aquí dice que nuestra prisionera
es hija de un tal Angus O'phail y de Tewa, una india yahí - Green ahora sí le
hecha un vistazo al papel . Se sonríe. Sandra S. Vallejos
Capítulo Nº
63 ( 29- 06- 00 ) Thomas le muestra a Green uno de los papeles que robaron.
Es la fe de bautismo de Ramona. Ambos se ponen muy contentos al descubrir su
verdadero origen y creen tener ya ganado el juicio. Felipe le acaba de contar a
su madre lo sucedido con Ruy. - ¿ Cómo
que le robaron los papeles ? - Sí,
madre. Por eso me atreví a despertarla. Me dijo don Ruy que eran importantes.
- ¡ Virgen Santísima ! - ¿ De qué se trataba madre ? - Era un documento valioso que pensé que
podría ser de utilidad en un momento dado. -
Pero, ¿ por qué tanto misterio ? Dígame, ¿ de qué se trata ? - Era la fe de bautismo de Ramona. - ¿ Qué relevancia podría tener eso en el
juicio ? - Es que , me mortificó la
idea de pensar que la quisieran juzgar como piel roja por haberse casado con
Alejandro. Me traje ese documento por si fuese necesario probar la identidad de
tu hermana. - No comprendo muy bien.
Nadie ha puesto en duda que Ramona pertenece a nuestra familia. - Pequé de aprensiva. Olvídalo hijo y vete a
descansar. - Si se le ofrece cualquier
cosa con tocarme la pared vendré corriendo, madre. - Gracias hijo - Felipe le da un beso en la frente. - Buenas noches - se retira. Ella se sienta en
la cama. - ¡ Dios mío ! Si esos hombres
tienen en su poder esos papeles Ramona está perdida. Ruy está en la sala de su
casa. Se toca la nuca ya que siente mucho dolor. Entra Fernando desde la
calle. - ¡ Papá ! ¿ Qué te pasó ? - se acerca preocupado al verlo en ese
estado. - Me asaltaron en la calle,
pero no te preocupes por eso, tu hermana ya . . . ya me curó. - ¡ Tal parece que la violencia se ha
apoderado de este pueblo ! - ¡ Cómo no
va a ser ! Si quien debe imponer el respeto a la ley es un criminal. Dios
quiera que podamos detenerlo antes de que acabe con todo. - Papá, yo . . . - se agacha frente a él.
- Hijo, quiero darte una disculpa. Sé
que no te parece justo lo que estoy haciendo pero no me atreví a dejar
desamparada a Ramona. Si no hubiera intervenido ya la hubieran condenado a
muerte. Mi ética no me permitió quedarme con los brazos cruzados. - No, perdóname tú a mí papá. Cierto que
cuando me enteré que tú eras su abogado me sentí muy lastimado, pero ahora me
doy cuenta que eres un hombre muy valioso. Me siento muy orgulloso de ti . -
Ruy se pone de pie. - Hijo - ambos se
abrazan emocionados. Ramona está sola en su celda. Tiene apoyada sus manos en
el vientre y lo acaricia suavemente. -
Hijo mío, estoy defendiendo mi vida para preservar la tuya. Tú fuiste
concebido en un acto de amor - se le llenan los ojos de lágrimas - Y eres el
sueño que un día abrigamos tu padre y yo. Nacerás y florecerás - comienza a
llorar - y te lo prometo - lanza un llanto desgarrador. Ya es la mañana. Doña
Ramona y Ruy conversan antes de entrar al recinto del juzgado. - Por eso no pude dormir. Si eso bandidos
tienen la fe de bautismo de Ramona van a acabar con ella. - Confiemos en que hayan sido vulgares
asaltantes. Te digo que se llevaron mi dinero y mi reloj. - ¿ Y si no es así Ruy ? - aparece Felipe.
- Madre. Don Ruy. Ya va a comenzar la
sesión. - Vamos Ramona. Esperemos que
todo salga bien - entran y ocupan sus lugares. Ramona ya está allí. - Continuamos con el proceso que el pueblo de
Spurtown ha abierto en contra de la señora Ramona de Asís - dice el juez, se
sienta - Se abre la sesión. - Su
señoría - comienza don Ruy - Quisiera proseguir con el interrogatorio al señora
Nepomuceno Buen Rostro que se quedó inconcluso el día de ayer. - No hay objeción - dice el juez. - Un momento señor juez - interviene Douglas -
La acusada ha cometido perjurio. Mintió desde un principio. Ella no es
mejicana, ni pertenece a la familia Moreno Gonzaga - Felipe mira a su madre
desconcertado, ella ni lo mira - Antes de que pase cualquier testigo, pido que
se aclare el origen de esta mujer. -
Explíquese señor fiscal. - Tengo
en mi poder la fe de bautismo de la inculpada - Ruy pone cara de resignación. Felipe
sigue sin entender qué pasa y su madre mira al frente muy tiesa - Y aquí dice
claramente que es hija de un irlandés llamado Angus O'phail y de una india yahí
llamada Tewa. - ¿ Pero qué tipo de
burla es esta ? - le pregunta Felipe a su madre. - No hijo, no es ninguna burla. Es la verdad. - No entiendo, madre. - Ramona y yo estuvimos buscando ese papel
durante días en la sacristía de la aldea y no logramos encontrarlo señora - le
dice el padre desde atrás. - Lo tenía
yo - dice ella. El juez está leyendo atentamente el documento. - ¿ Cómo es que consiguieron ese documento ? -
pregunta Ramona a Ruy. - Yo soy el
culpable. Anoche no pude impedir que me lo robaran. - El que ríe al último ríe mejor, ¿ no doc ? - dice Green muy
contento - A ver cómo le hacen esos para salir de este atolladero . - Los tenemos en un puño sheriff - dice
Thomas. Green larga la carcajada. El juez ha terminado la lectura del
documento. - En efecto esta es la fe de
bautismo de Ramona O'phail. ¿ Acepta usted que esta es su verdadera identidad ?
- le pregunta a Ramona. Ruy mira a doña Ramona y se levanta. - Permítame su señoría. Yo . . . - Silencio abogado. Le hice una pregunta a la
acusada - Ruy toma asiento - ¿ Es usted o no Ramona O'phail ? - Sí señor - acepta ella . El público comienza
a murmurar. Felipe no entiende nada. -
¿ Qué es lo que está sucediendo madre ? Explíqueme - le exige. Ella no
le hace caso. Marta suspira muy preocupada. Green sonríe totalmente satisfecho
. Betty y Prescott observan todo con malvada satisfacción.
En la hacienda.
Sofía está cargando una olla con agua caliente que vierte en dos baldes.
Perpetua la controla mientras come galletitas. - Con esa agua es suficiente Sofía. Mi sobrina ya está terminando
de bañarse. - A ver si no le hace daño.
- Mm. Es lo que yo digo, pero ella
insistió. Lo que sí, es que no la voy a dejar salir en todo el día. - ¡ Margarita ! ¡ Margarita ! - entra gritando
el Norteño. Se para en seco - Buenos días señora. ¿ No la ha visto a la Mago ?
- Está ayudando a mi sobrina . ¿ Te
urge algo ? - Pos, es que venía a
decirle que llegaron unos peones de los que partieron con el amo Felipe y pos,
traen algo de allá. - Por la cara que
tienes no será nada bueno. - ¡ Qué va
señora ! Es requete malo. Traen el cadáver de Alejandro - Perpetua deja caer el
plato con galletitas que tenía en la mano de la impresión. - ¡ Jesús, mil veces ! - exclama. - Jesús, María y José. No puede ser, no puede
ser - se lamenta Sofía. Ramona se encuentra en el estrado. - No, no lo niego. Si no lo confesé en un
principio fue únicamente porque se lo prometí a mi esposo y porque quería
salvar al bebé que llevo. Pero ya que lo saben, quiero decirles que me honra
mucho ser quien soy y que no me avergüenza llevar sangre india en mis venas -
Felipe la mira totalmente desconcertado. -
¿ De qué está hablando Ramona, madre ? - Ahora no es el momento Felipe - lo corta ella. - Ya la oyeron todos - dice Douglas - La dama
en cuestión lo acaba de aceptar. Mintió desde el principio. Es una farsante y
acuso a toda su familia de encubrirla. Pido por lo tanto, la pena máxima para
la asesina y que se abra un proceso en contra de su supuesta madre aquí
presente y del señor Felipe Moreno. Todos estos mejicanos son unos embusteros y
quieren burlarse de la ley - murmullos del público. - Silencio. Exijo a toda la sala silencio - se escucha al juez.
- Su señoría. Permítame aclararle las
cosas. Mi defendida no mintió. Su madre es la señora Ramona Gonzaga viuda de
Moreno. Quizá haya nacido del vientre de una piel roja, pero su verdadera madre
es la señora aquí presente . - A ver, a
ver. ¿ Qué embrollo es ese abogado ? - pregunta el juez. - Si su señoría no tiene inconveniente, la
señora Moreno lo puede explicar. Pido su anuencia para que pase a dar su
testimonio. - Señor juez - interviene
Douglas - No veo la necesidad de continuar con esta patraña. Esta mujer es una
india y una perjura. No veo por qué debemos tener contemplaciones con ella. La
ley en estos casos no justifica la presencia de un abogado. - Se olvida de que el padre de mi defendida no
es un piel roja señor Douglas. Usted mismo lo ha dicho, se trata de un
irlandés. Por tanto la señora tiene derecho a un juicio conforme a sus
apellidos - se muestra la cara de Felipe que refleja angustia. - Abogado Coronado ,¿ qué diantres es todo
esto ? - pregunta el juez - ¿ Su defendida es mejicana, piel roja o irlandesa ?
- Su señoría, insisto en que pase al
estrado la señora Ramona Gonzaga de Moreno. Ella podrá explicar esta confusión.
- ¡ Protesto ! - se escucha a Douglas.
- Silencio - lo corta el juez - Que
pase la señora Moreno. Doña Ramona se acerca al estrado y se cruza con su hija
. Plano del rostro de Felipe que dice : " Entonces Ramona no es mi hermana
" . Doña Ramona tiene su mano izquierda apoyada sobre la Biblia. - Juro solemnemente decir la verdad y nada más
que la verdad - se sienta . - No sé
para qué juran - dice Douglas - Son una partida de mentirosos. - Silencio Douglas o me veré en la obligación
de multarlo - Douglas se sienta - Adelante, señora. - Hace muchos años, en una noche tormentosa, llegó a mi hacienda
Angus O'phail. Un irlandés al que conocí tiempo atrás, cuando era miembro del
ejército de la Unión Americana - Felipe la mira fijo. - ¿ Está usted hablando de qué época, señora ?
- De 1847 . Cuando Méjico y la Unión
estaban en guerra - mira a su hijo y prosigue - Angus ostentaba el título de
teniente. Por azares del destino nos conocimos y por azares del destino dejamos
de vernos. - Su señoría, ¿ me permite
la palabra ? - pide Douglas. - Adelante,
señor fiscal. - Quiero aclarar algo.
Los irlandeses en efecto formaban parte del ejército de nuestra gran nación,
pero luego cambiaron de bando. Traicionaron nuestra bandera y apoyaron a los
mejicanos. Es raro que ese hombre haya quedado vivo, porque a todos esos
irlandeses desertores los fusilaron. -
El fiscal está en lo cierto. El grupo de irlandeses que fue a luchar
contra Méjico decidió pasarse a las filas del ejército mejicano porque antes
que la raza contó para ellos la religión. Así es, mejicanos e irlandeses se
unieron por la fe católica. - Lo que
nos faltaba. La acusada es hija de un traidor. De un desertor de nuestro
ejército. - Protesto su señoría - salta
Ruy - Ese echo no quita que mi defendida lleve sangre de un hombre blanco.
Además no estamos juzgando las acciones de su padre, únicamente estamos
aclarando su identidad. - Moción
aceptada - murmullo de la gente. A Green menea la cabeza, no le gusta nada como
van las cosas . - ¿ Tú lo sabías Marta
? - pregunta Felipe. - Sí, niño. - ¿ Y Ramona ? - mirándola conversar con Ruy.
- Recién se enteró. - ¿ Por qué me engañaron todos ? - pregunta
rabioso. Marta lo calma. - Prosiga
señora - le indica el juez. Doña Ramona mira a su hija.
En la hacienda.
Beatriz está tomando un baño., tose un poco. Margarita la está mojando. - ¡ Ah ! ¡ Qué rica está el agua ! - suspira -
Me moría de ganas de darme un baño. - ¿
Cuál rica ? - pregunta Margarita - Si está rete caliente - toma más agua -
Ahora sí que va a quedar como guajolote, listo para moler - Beatriz se ríe - ¡
Ay ! Ahora que llegue Felipe, la va a encontrar rete chula, oliendo a jazmines.
- Estaba pensando en eso. ¿ Cuándo irán
a llegar ? - Pues, ya salieron hace
hartito. Dios quiera que todo esté saliendo bien. Ay, ya se acabó el agua. Voy
por más, eh - cuando está por salir llega Perpetua acompañada de Sofía que trae
dos baldes - ¡ Ah ! , pues iba yo por los baldes. - ¡ Ponlos ahí, Sofía ! - le dice Perpetua de mala manera - Yo
termino de bañar a mi sobrina - la vuelve a reprender por quedarse mirando - ¡
Vete a tus quehaceres, Sofía ! - Sí
señora - sale ella rápida. - A ver, yo
la ayudo señora - dice Margarita tomando agua en un cuenco, mientras Perpetua
frota a su sobrina. - Gracias Margarita
- se toma su tiempo y dice - Ya llegaron noticias de Spurtown y no son
alentadoras - Margarita y Beatriz se miran. -
¿ Qué pasó ? - pregunta Beatriz casi con temor. - ¡ Ay hija ! ¡ No te vayas a impresionar ! - Ya tía. Dime. - Llegaron con el cadáver del indio Alejandro - Margarita deja caer
el balde de la sorpresa. - ¡ Ay !
Virgen Purísima del Refugio - exclama.
Doña Ramona
continúa con su relato. - Después de
entregarme a su hija recién nacida Angus O'phail cayó muerto y lo enterré
dentro de los límites de mi propiedad. -
¿ El esqueleto que está debajo del árbol es de él ? - pregunta Felipe a
Marta quien asiente. - Me quedé con el
bebé. No llegaba al mes de nacido. Esa criatura era Ramona - su hija la mira
con los ojos llenos de lágrimas - Desde entonces yo la crié como mi propia
hija, al cobijo de mi fe y costumbres, como me lo pidió su padre. Ella no
conoció a más madre que a mí. No quiero parecer arrogante pero estoy segura que
Ramona en lo más profundo de su ser me considera su verdadera madre. Al menos
yo le profeso los sentimientos que se le deben a un hijo - Green cierra los
ojos al ver que está conmoviendo al público . Doña Ramona se seca sus lágrimas
- Tal vez fui demasiado enérgica, ahora me arrepiento, pero nunca la privé del
celo y de la protección de una madre. Margarita está llorando en la cocina, la
acompaña el Norteño. - Voy a encargarme
de que lo cambien de ropas. Pa' enterrarlo como Dios manda. - ¡ Pobre Alejandro ! - se le abraza llorando
- ¡ Y pobre de Ramona ! Ha de estar hecha un mar de lágrimas. - Pues sí, huerca. A mí la verdad también me
dio harta pena pero, por, ¿ qué le vamos a hacer ? Así lo dispuso diosito y
pues, por algo ha de ser - Margarita se separa y camina en la cocina. - No, no fue diosito quien lo dispuso. ¡ Fueron
esos malvados que también mataron a mi apá - estalla de rabia. Norteño la mira
impotente. - ¡ Ay, Virgencita ! Cuídame mucho a Ramona. No dejes que le pase lo
mismo que a Alejandro - Norteño se le acerca y la abraza. Ella no deja de
llorar.
En el juzgado en
tanto. - De todo lo que he dicho es
testigo Marta Canito, mi doncella aquí presente. Nadie más que ella y yo
sabemos de esta verdad. No existe otro testigo vivo. Juro que he dicho la
verdad - murmullos de la gente. Marta se seca unas lágrimas. - ¿ Qué espera Douglas para callar a la vieja
? - protesta Green. - Se lo dije -
opina Thomas - Es un timorato. - ¿ Está
usted de acuerdo con este testimonio ? - le pregunta el juez a Ramona. - Sí señor juez. Creo plenamente en las
palabras de mi mamá. Además yo misma pude confirmar esa historia. Con mis
propios ojos vi el esqueleto de Angus O'phail enterrado en la hacienda. Y en la
aldea yahí, la mujer que defendí, me dio los detalles que completan esta
narración. Ella conoció a Tewa, mi verdadera madre. - ¿ Lo ven ? - de nuevo Douglas - Es hija de una india. - No le cedí la palabra señor Douglas - lo
reprende el juez. - Si no tiene
inconveniente su señoría, quisiera que la señora Moreno terminara su relato. - Señora, continúe. - Pero su señoría - se queja Douglas. - Silencio - le pide el juez fastidiado.
- Después de darle cristina sepultura a
Angus O'phail, mis sirvientes Marta y Juan Canito, que en paz descanse, me
entregaron las pertenencias que el irlandés llevaba consigo. Escena de esa
noche. Marta está con la niña en brazos que no deja de llorar . Doña Ramona
sentada en el sillón. Entra Juan con una alforja. - ¿ Dónde ponemos esto patrona ? - le pregunta. - ¿ Qué es ? - La alforja que traía el irlandés en su caballo - la abre y vacía
su contenido sobre la mesa. - Sus
medallas - dice suavemente ella tomando una . - ¡ Es usted señora ! - dice Marta pasándole un retrato. Doña
Ramona toma un papel y lo lee. - La fe
de bautismo de su hija - la mira en brazos de Marta - Ramona O'phail. - Fue la peor noche de mi vida, porque esa
noche perdí a mi esposo, el general Alonso Moreno y a Angus O'phail, el hombre
que amaba. - Vaya. Vaya. Vaya. - dice
Douglas - ¿ Quién dijera que una señora tan respetable tenía un amante? - ¡ Angus nunca fue mi amante ! - se levanta
enojada ella - Hasta el último de sus días le guardé respeto a mi marido, como
lo haría cualquier esposa bien nacida. Juro por mi hijo, aquí presente que
jamás le fui infiel a su padre. -
Prosiga señora - le pide el juez. -
Desde aquella noche tormentosa adopté a Ramona y le oculté la verdad
porque le hice un juramento a su padre. Pero el que no haya nacido de mis
entrañas, no la hace menos hija que Felipe - él mira a su hermana - Debo
confesar que al principio, como a muchos de ustedes, me repugnaba que llevara
en sus venas sangre india. ¡ Qué equivocada estaba ! Ahora que la miro sólo veo
en ella una hija. Una hija a la que no quiero ver condenada injustamente sólo
por el odio entre las razas - lágrimas corren por el rostro de Ramona.
En la hacienda.
Cuarto de Beatriz. - Biché el cadáver -
entra diciendo Perpetua - Dios me va a castigar por morbosa. Estoy segura que
no voy a poder dormir durante meses. Tenía una marca en el cuello que . . .
- ¡ Tía ! - la interrumpe Beatriz - No
quiero saber. - Es una imagen que nunca
me voy a borrar. - ¡ No es posible que
no te tomes nada en serio ! - se enoja - Todo esto es espeluznante y sobre todo
muy triste. Nada más de pensar en Ramona me dan escalofrío. ¡La pueden asesinar
tía ! ¿ Comprendes lo que eso significa ? -
Sí, sí, sí. - Además debe estar
desolada. Fue capaz de todo por irse con Alejandro. Lo amaba con toda su alma.
¿ No te puedes poner en su lugar y tenerle un poco de compasión ? - Claro Beatricita - le dice con falsa cara de
contrición - Además vamos a rezar un rosario por ella.
En el juzgado.
- Su señoría - habla Douglas una vez
más - Con todo respeto solicito que se suspenda este juicio. Insisto, la
inculpada mató a uno de los nuestros y es hija de una india. Estos mejicanos
nos han mentido todo el tiempo. Exijo que termine este circo y que de inmediato
se dicte sentencia contra la acusada. -
Señor fiscal. A mí no me venga con exigencias. La máxima autoridad de
este tribunal soy yo y quiero llegar al fondo de este asunto. - Disculpe su señoría. Yo sólo quiero poner en
tela de juicio las palabras de la señora. Con tanto embuste es probable que
nada de lo que ha dicho sea cierto. Lo más probable es que esta joven sea una
india de pies a cabeza y que lo del irlandés fuera un invento para evitar que
se entenada sea juzgada como cualquier piel roja. Seamos honestos y castiguemos
a esta criminal - " Sí ". " Sí " grita el público . - Un momento - pide Ramona parándose - Un
momento señor juez. Yo no voy a renegar de mi sangre yahí. Si a los pieles
rojas nos está negado un abogado yo misma tomaré mi defensa. - el juez asiente.
Norteño y otro peón están cavando la tumba de Alejandro. Con él está también
Lucio y otro peón. Junto al hoyo está amortajado ya, el cuerpo de Alejandro.
- Mira nomás lo que son las cosas
Lucio. Alejandro me salvó el pellejo y yo estoy aquí, cavando su tumba. - Y pensar que te caía re mal. - ¿ Quién se acuerda de eso ? Alejandro fue un
hombre cabal. Dios lo tenga en su santa gloria.
En el juzgado
todo parece desbordarse. - ¡ Ramona es
de nuestra familia ! - salta gritando Felipe - ¿ Qué no pueden entenderlo ?
- Cálmate hijo - le pide su madre.
- Silencio. Silencio - pide el juez
ante el bochinche que se está haciendo. -
Su señoría, el abogado acusador está incurriendo en flagrante
contradicciones. Ahora duda de que mi defendida sea hija de Angus O'phail
cuando fue el propio señor Douglas el que presentó el documento que prueba esa
identidad. - El abogado Coronado tiene
razón. La fe de bautismo que usted trajo como evidencia dice muy claramente que
la acusada es hija de un irlandés y de una india piel roja. Por lo tanto el
juicio seguirá su curso. La joven Ramona lleva como apellido paterno el de un
hombre blanco, y esa , esa es razón suficiente para juzgarla con los derechos
que eso le confiere - Green se toma la cabeza. Doña Ramona se ve muy satisfecha
.
En la hacienda.
En el
camposanto. - Pos llegó la hora - dice
el Norteño - Hay que sepultarlo . -
Estaría bueno decir una oración - opina Lucio. Margarita lo hace. - Dios padre que estás en los Cielos,
perdónale a Alejandro de Asís todos sus pecados y recíbelo en tu seno para que
en tu compañía goce de la gloria eterna. Amén Varios peones toman el cuerpo de
Alejandro y lo colocan en el foso. Delgadina hecha una flor . Norteño toma la
pala para cubrirlo de tierra. -
Espérate Norteño - lo para Margarita - Alguien llegó - Se ve venir a
Manuela llevada por dos hombres. Tiene el rostro y los brazos quemados. - Traen una india. - La encontramos por el sendero del Llanto - dice uno de los
hombres que la traen - Estaba sin sentido. -
Agua. Un poco de agua - pide ella con los labios resecos. Margarita le
pasa un cantimplora. - Dice que es una
yahí. Que se extravió en el desierto . -
¿ Yahí ? Pos, entonces ha de conocer a Alejandro. - ¿ Alejandro ? ¿ Dónde está Alejandro ?
- Desgraciadamente él no está con
nosotros sino con diosito. Está muerto pues - le informa Norteño. Manuela cae
desmayada. Ramona está en le estrado nuevamente. - Jack Green, sheriff de Spurtown , es quien está detrás de todas las
matanzas y delitos que se han mencionado. Anoche, este hombre despreciable me
ofreció mi libertad. - Protesto su
señoría. Esto es una calumnia. Esta mujer está trastornada . - Silencio sheriff. No le cedí la palabra.
- No estoy trastornada ni estoy mintiendo.
Este miserable, después de mandar injustamente a mi esposo a la horca, trató de
seducirme - doña Ramona apenas puede detener a Felipe que está rabioso. - Cállela, por favor - grita Green - ¡ Está
loca ! A mí me repugnan los pieles rojas. -
Le repugnarán. Sin embargo dos de sus hombres fueron a la aldea yahí y
ultrajaron a dos inocentes . - Ramona
está diciendo la verdad - se levanta el padre Sarriá - Unos canalla de este
pueblo llegaron hasta la aldea y mancillaron cruelmente a dos jóvenes indias.
- ¿ Cómo puede afirmar que eran hombres
de Spurtown ? - le pregunta el sheriff. -
Porque tiempo después cuando usted fue al pueblo yahí a ejecutar
ilegalmente a Pepe, eso hombres perversos lo acompañaban. Las jóvenes
ultrajadas lo reconocieron, uno de ellos era tuerto. - ¡ Mentira ! ¡ Mentira ! Este monje está de
parte del demonio - se exalta Green. -
Sheriff. Por un demonio. Siéntese - le pide Thomas. - Juro por la Santísima Trinidad que estoy
diciendo la verdad. Es una lástima que haya masacrado la tribu porque las
indias no pueden confirmar mi testimonio. Tal vez Manuela que logró escapar,
algún día pueda dar fe de lo que estoy diciendo. Manuela está desmayada en los
brazos de Norteño . - Está insolada - dice
Sofía - Hay que llevarla a la hacienda. -
¿ No se enojará la patrona ? - pregunta Lucio. - Pos ni modo dejarla aquí. Tenemos que
ayudarla - dice Margarita. - Pa' que no
haya alboroto la llevamos a tu casa - dice Norteño - Y en cuanto se recupere ka
mandamos de regreso a la aldea. - Tenemos
que cuidarnos de doña Perpetua. Si la descubre se nos va a armar. ¡ Ay ! no
reacciona.
El padre está
ahora en el estrado . - Yo solo puedo
reiterar que los yahís eran gente pacífica. No sé que intereses oscuros
movieron al sheriff para exterminarlos - muestran la cara de Nepo - La aldea
era pequeña y miserable. Por eso me resulta incomprensible esa matanza. - Su señoría - interviene Nepo - ¿ Me permite
tomar la palabra ? - Ya fue su turno.
- Es que yo sí sé por qué el sheriff
quería matar a toda la aldea - se elevan murmullos. Sofía abre la puerta de la
casa de los Canito. Norteño trae en sus brazos a Manuela. - Por aquí - les indica el dormitorio - Aquí
en la cama ¡ Ay, dios mío ! - Norteño,
tráete el agua manil - pide Margarita. -
¡ Ay, está harto caliente ! Voy a la casa grande por un ungüento que
tiene la señora y que sirve para las quemaduras. - Ta' güeno Sofía - le dice Margarita. Norteño le pasa una
almohada. - Sofía - la detiene el
Norteño - Que no se vaya a enterar doña Perpetua, ni la niña Beatriz . - ¡ Ay, sí Sofía ! Ya ves que la señora es
rete argüendera y si se entera nos va a armar un mitote. - Ta' güeno. No me tardo. - Yo voy con usted señora Sofía - le dice
Delgadina - Dejé mi rana en la casa grande. -
Ándale pues. Vámonos rápido. Corre. -
Los demonios andan sueltos - dice Lucio - Alguno de Alejandro lo mandó
al otro mundo y ahora aparece esta india desbandada por el monte. Pa' mí que
pasó algo malo en la aldea. - ¡ Ay
Lucio ! Ya ni diga nada porque nomás de pensar en la suerte de Ramona se me
pone la piel de gallina. - No, y a ver
si esta india no se nos muere - dice el Norteño . - Habría que ir por el doctorcito Oviedo. - No Lucio. Acuérdate que él no atiende pieles
rojas. - Alejandro. Alejandro - dice
Manuela en medio de su delirio. Los tres se miran .
En el juzgado
Nepo está en el estrado declarando . -
La cosa se está poniendo fea, sheriff - le dice Thomas. - Sh ! Cállese. Déjeme escuchar qué va a decir
esta garrapata. - El sheriff Green
quería hacer una carnicería con los yahís, para poder quedarse con sus
tierritas. - Señor juez. Esto es una
mentira. Esto es un juicio no una opereta. Espero que no le vayan a dar crédito
a este bufón. - Señor Green. Si sigue
alterándose de esa forma tendré que sospechar que todo lo que se está diciendo
en este tribunal acerca de usted es cierto - Green se sienta - Prosiga. - Pues, lo que quería el sheriff era poner su
estación de ferrocarril ahí en la aldea. Él sabía que por ahí iba a pasar el
tren. - Está mintiendo - salta de nuevo
Green - Señor juez está mintiendo . -
Pa' qué se hace jefecito. Si yo mismo le traje los mapas y la
información - ambos quedan mirándose . Green se sienta rabioso. La gente se
alborota. Ramona se pone de pie incrédula. -
Tanta muerte. Tanta sangre. Tan sólo por un puñado de tierra - se da
vuelta y mira con odio a Green.
Sandra S. Vallejos
Capítulo Nº
64 ( 30 - 06 - 00 ) Nepo declara que Green siempre tuvo la intención de
quedarse con las tierras de los yahís y por esa razón quería exterminar a los
pieles rojas. Ramona no puede creer que todas esas muertes se deban únicamente
al deseo de poseer un puñado de tierra. Con una música muy triste de fondo nos
muestran la tumba de Alejandro. Ya le han puesto la cruz, en ella se ve unas plumas
y unas flores frescas. Sofía está revisando el ropero de doña Ramona en busca
de la crema. Delgadina abre un alhajero que está sobre una mesita. Sofía le
llama la atención. Está sacando la crema cuando entra Perpetua. - ¿ Se puede saber por qué está esculcando las
pertenencias de su patrona, Sofía ? - la interroga. - Pos, es que vine a buscar una medicina . - Me hubiera avisado. Para eso estoy aquí. ¿
De qué medicina se trata ? - De este
ungüento - le muestra el pote. - Es
para la india que viene quemada - dice Delgadina - ¿ Qué india ? - se asombra Perpetua. - ¡ Ay ! Ocurrencias de la niña. Es para la Mago - inventa Sofía
nerviosa. - No Sofía. Es pa' la
muchacha que llegó muerta - insiste la metiche de Delgadina. Sofía la toca para
hacerla cerrar la boca pero ya es tarde. -
¿ Qué está pasando aquí ? No me mientas Sofía. En ausencia de la señora
yo debo estar enterada de lo que ocurre en la hacienda. - Pos es que cuando estábamos enterrando a
Alejandro apareció una piel roja que encontraron los peones allá, en el sendero
del Llanto. - ¿ Y se la trajeron para
acá ? - Pos sí. Estaba re mala. - ¡ Qué puntadas ! De sobra saben que esa
gente es salvaje. - Yo creo que esta
no. Ella es . . . dijo que era yahí. De los indios que vienen a esquilar aquí,
señora. - No deja de ser india.
Llévenme con ella. Vamos. Felipe está prestando su declaración. - Acuso formalmente al sheriff Green de haber
enviado a dos hombres a buscar oro en mi propiedad. Así mismo lo acuso de que
Kid Arizona, uno de sus pistoleros, haya asesinado al padre Salvatierra y
herido a mi caporal en la hacienda. -
Protesto señor juez. Kid Arizona no fue detenido porque los mejicanos
hicieron justicia por mano propia. Lo asesinaron. - Es cierto. Mi caporal le quitó la vida a ese matón a sueldo en
defensa propia. Desgraciadamente Juan Canito pagó muy cara esa acción, porque
tiempo después, durante una breve visita del sheriff a mi hacienda, mi capataz
amaneció asesinado por la espalda - se elevan murmullos entre la gente. - Usted vino a hacer esa denuncia y nunca
presentó pruebas - lo acusa Douglas. -
Y el sheriff prometió hacer una investigación y nunca se llevó a cabo.
El crimen de mi caporal sigue sin aclararse . - ¿ Es verdad eso sheriff ? - pregunta el juez. Green se pone de
pie. - La investigación está abierta,
su señoría. Pero un crimen no se resuelve de un día para otro. - Se ha tardado un poco, ¿ no cree sheriff ?.
Prosiga señor Moreno. - Quiero
denunciar también que Jack Green intentó ocultar los avisos en los que se
ordenaba el registro de las propiedades. De no haber sido por el señor
Nepomuceno Buen Rostro, nosotros jamás nos hubiéramos enterado de esta
disposición y hubiéramos perdido nuestra hacienda. Si mi testimonio no es
escuchado, gente como el señor Green aquí presente seguirá imponiendo su ley y
en California correrán ríos de sangre porque nosotros estamos dispuestos a todo
por defender nuestras tierras. - ¿ Es
todo lo que tiene que decir señor Moreno ? -
No. Tengo algo que agregar. Quiero decir que mi hermana, es decir que
Ramona de Asís es inocente. Se cometería la peor de las injusticias si la
llevaran a la horca. Si lo que tiene el pueblo de Spurtown es sed de venganza,
pueden tomar mi vida a cambio de la de ella. -
Objeción - salta Douglas - El señor Moreno está aprovechando su
declaración para chantajear sentimentalmente al jurado. - Moción aprobada. Señor Moreno, si no tiene
nada que agregar pase a ocupar su lugar - Felipe baja del estrado sin dejar de
mirar a Ramona que le sonríe. - Su
señoría. Tal vez mi testigo se haya dejado llevar por sus emociones, pero no
creo que su intención haya sido la de chantajear al jurado. Él fue educado en
la creencia de que Ramona de Asís era su hermana, por lo tanto es excusable su
preocupación y su vehemencia al defenderla. Ruego que no por eso se olvide el
asunto que nos ocupa y que no es otro que el de hacerles ver que mi defendida
es víctima de la mala fe y de las siniestras acciones de Jack Green, a quien
personalmente acuso de formar parte de un grupo de encapuchados cuya
despreciable misión consiste en hostilizar a los mejicanos de este pueblo.
- Protesto su señoría. Que el abogado
Coronado presente pruebas de lo que ha dicho o que se retracte. - Abogado Coronado, si no tiene evidencias que
comprueben lo que ha dicho, puede ser demandado por calumnia - le recuerda el
juez - ¿ Tiene manera de demostrar de lo que dijo ? - Sí, su señoría. Tengo un testigo. - Seguramente un mejicano comprado como Nepomuceno Buen Rostro -
dice sarcástico Douglas. - Se equivoca.
El testigo que voy a presentar es americano. Se trata del propio alguacil del
sheriff. - ¡ Maldita sea ! - exclama
Green mirando a Tom. Perpetua ha ido a la casa de los Canito para ver a la
india que encontraron . - ¿ Y se irá a
morir señora ? - pregunta Margarita. -
¿ Qué te puedo decir ? No soy una experta pero por el grado de las
quemaduras para mí que no sobrevive. -
¡ Ay, Dios mío ! - exclama Sofía - Le voy a poner el ungüento. - Hazlo, aunque dudo que sirva de algo. Tal
vez lo mejor sería que tuviera una muerte rápida porque los tormentos de
quemadura son terribles. - Lo bueno es
que estando desmayada no ha de sentir nada - dice el Norteño . - No la debieron haber traído. No sabemos si
detrás de esta infeliz venga un tropel de indios pintarrajeados con la
intención de atacarnos. ¡ Están exponiendo la seguridad de la hacienda ! - Los yahís son gente pacífica - le dice
Lucio. - Pues a ver qué dice su patrona
cuando venga. A ella tampoco le agradan los pieles rojas. - Pues no nos quedó de otra - le dice
Margarita - Ni modo de dejarla ahí tirada. Será una indita pero pos, también es
gente. - No estoy de acuerdo contigo
pero no voy a discutir. Si la señora ordenó que no dejaran pasar intrusos,
ustedes tenían la obligación de obedecer. Si esta joven se muere no sé, pero si
vive, lo siento por ustedes, porque doña Ramona les va a propinar un buen
castigo y con justa razón - se retira . -
¡Vieja quija ! Esta no se conduele con nada - dice Margarita. Manuela
comienza a quejarse. - Vamos a untarle
el remedio de una vez - dice Sofía. -
Suavecito. Suavecito - le indica Margarita.
En el juzgado.
Tom está en el estrado dando su declaración. -
Estoy arrepentido pero andaba falto de dólares. Hacía tiempo que no
ganaba ni un peni, por eso me presté a formar parte del grupo de encapuchados
del sheriff - éste cierra los ojos al escucharlo - El propio Green nos acompañó
la noche que fuimos a hostilizar al abogado Coronado - se escuchan murmullos
entre la gente. - ¡ Asqueroso traidor !
- exclama Green rabioso. - Le han de
haber soltado un cañonazo de oro - dice Thomas. - Acepta usted que las intenciones de Green era intimidar a los
mejicanos de Spurtown ? - pregunta Ruy. -
Sí, señor. - Usted también
participó como encapuchado en el fallido intento de linchar clandestinamente a
Alejandro de Asís por órdenes del sheriff , ¿ no es así ? - Así es señor - más murmullos de la gente.
- Con que su recomendado era de confiar
- le recrimina Green a Thomas. - No
entiendo qué le pasa. Estoy seguro que lo compraron. - Silencio - pide el juez. - Quiero que quede claro ante el jurado algo
que es crucial y que es el motivo por el cual estamos ante este tribunal. A
Ramona de Asís se la acusa de haber asesinado a Zacarías Smith, alias Colorado.
Mi defendida alega que fue en defensa de la vida de una mujer. Podría usted
confirmar que le sheriff Green atacó por sorpresa a la tribu yahí y exterminó a
todos sin excluir a mujeres , niños y ancianos, sólo para aprehender al indio
Alejandro. - Sí señor. Lo puedo jurar.
- Su señoría, después de este
testimonio es indudable que Ramona de Asís no es una asesina. Sólo disparó
contra un hombre para defender su integridad y la vida de una mujer desvalida.
Ella encontró al pueblo masacrado, tenía motivos suficientes para suponer que
estaba ante criminales que no dudarían en asesinarla. Ramona de Asís es
inocente. - "Claro que sí".
"Por supuesto " - se comienza a escuchar entre la gente. - Esto es un complot señoría . ¡ Protesto ! -
reclama Green - Acabe con esta patraña o se va a arrepentir. - Le prohibo que me amenace y le advierto que
si continúa interrumpiendo lo arrestaré por desacato a la ley - Green se sienta
. Douglas hace su alegato final . -
Aparentemente todo parece estar a favor de la inocencia de Ramona de
Asís. Mi colega es muy hábil y ha logrado que el fiel de la balanza se incline
en contra del hombre que representa nuestra ley en Spurtown. De pronto
aparecieron testigos de cargo a diestra y siniestra. Yo me pregunto si la
familia de la inculpada no ha influido en los testimonios que hemos escuchado.
Sabemos por demás que los Moreno Gonzaga son ricos terratenientes. Señora,
señores del jurado no olviden lo más importante, hemos venido aquí a juzgar a
Ramona de Asís, que aunque hija de un irlandés lleva sangre india. Sangre de gente
que no ha dudado en cortar la cabellera de nuestros congéneres. Para mí esa
mujer merece la pena máxima. ¿ Le vamos a otorgar su libertad a pesar de que
admitió haber matado a uno de los nuestros ? ¿ Queremos ver morir a nuestros
hijos atravesados por una flecha ? Señoras, señores deshagámonos de la peste
piel roja, pacifiquemos California. Por el bienestar de sus familias condenen a
Ramona de Asís a la horca. - ¿ Tiene
algo que agregar abogado Coronado ? - pregunta el juez. Ramona se inclina sobre
él y le dice algo al oído. - Yo no su
señoría, pero mi defendida sí.
En la hacienda
Manuela ya despertó y le están dando algo de tomar. Mira a todos asustada.
- ¿ Y ustedes quienes son ? - Tranquila - la calma Margarita - No tengas
miedo. No te va a pasar nada. - ¿ Dónde
estoy ? -
En la hacienda
de los Moreno - le dice el Norteño - Aquí vienen los hombres de tu tribu para
la esquila. No tienes por qué temer. -
" Semos " gente buena pues - dice Lucio - Con temor a Dios. - ¿Es la hacienda de Ramona. ? - Esa mera pues, ¿ la conoce ? - Sí. Sí la conozco - y vuelve a desmayarse.
Ramona en el estrado lanza su última defensa. Todos la escuchan en silencio. - Fui educada en un convento en donde me
enseñaron las leyes de Dios. En los mandamientos de la religión cristiana se
nos prohibe matar y yo lo hice. Por tanto debo aceptar que estoy en pecado
mortal ante los ojos del creador. Pero juro que yo nunca quise hacerle daño a
nadie. Si me defendí fue por ese instinto que todos llevamos de preservar la
vida. Ese instinto fue el que me llevó a jalar el gatillo. Sé que, que la
defensa propia está legitimada ante las leyes de los hombres, por tanto ante
los ojos de ustedes yo no debería ser condenada. Si estoy en este banquillo es
porque le disparé a un hombre blanco y es obvio que ustedes no valoran por
igual la vida de uno de ustedes y la de un indio - tiene los ojos llenos de
lágrimas - Estoy aquí por el odio entre las razas - no puede contener más el
llanto, se sobrepone - Si deciden mandarme a la horca sepan que no me duele
morir, se puede decir que ya estoy muerta. Al cegar la existencia de mi
esposos, cegaron mi anhelo de vivir. Si aún tengo fuerzas para defenderme es
solamente porque deseo que mi hijo nazca y contemple la luz del sol. Eso es lo
único que me mantiene viva - llora sin contención - Mi hijo no tiene culpa de
nada y no sabe que aún antes de nacer hay personas que ya lo odian - la gente
ha quedado impactada por sus palabras . -
¿ Terminó ? - Sí, su señoría.
- Se hará un receso para que el jurado
delibere sobre la inocencia o culpabilidad de Ramona de Asís. Mientras tanto,
ninguno de los involucrados en este juicio puede abandonar el recinto - se
llevan a Ramona. Felipe y su madre la miran emocionados. - ¡ Maldita sea ! Estamos atrapados doc. - maldice
Green .
En la hacienda.
Beatriz y su tía están en la sala. - ¡
Ay ! - protesta Perpetua - Los Moreno son unos irresponsables. No debieron
dejarnos solas. - ¡ Tía ! Por favor ,
no lo hicieron por gusto. Fueron a ayudar a Ramona. - Pues como sea. Nos dejaron a merced de la indiada. Ya llegó una y
al rato son dos y al rato ya son tres - entra Sofía con una bandeja. - Les traje estas empanaditas mientras está
lista la comida. - Gracias Sofía - le
dice amable Beatriz. - ¿ Y cómo siguió
la india ? - pregunta Perpetua. -
Despertó. - ¿ Y ? - se
impacienta. - Pos resulta que conoce a
la niña Ramona. - Lo ves tía. No hay de
qué preocuparse. Es de la tribu yahí. -
De donde sea. Yo opino que hay que echarla de aquí. - Pero si está re mala. - ¡Ay, pues sí ! ¡ Qué lástima ! Pero bien
dicen que el mejor indio es el indio muerto . - Si usted lo dice . -
Vaya. Vaya a sus labores y déjenos solas - Sofía está por irse pero Perpetua
le chista para detenerla - Se dice : con permiso. - Con permiso - dice obediente Sofía y se retira. - Eres muy dura Me apena que albergues
sentimientos tan poco nobles en tu alma. -
Tengo que ser enérgica mi hijita. Recuerda que estamos solas. Tengo el
deber de velar por nuestra seguridad. Y en lugar de regañarme - toma una
empanada, la pone sobre un plato y la huele antes de pasársela - cómete esta
empanadita - Beatriz la rechaza y empieza a toser - ¡ Huele delicioso ! - se la
come ella.
Margarita le
está quitando los zapatos a Manuela ayudada por Norteño. Ésta no deja de
quejarse. Abre los ojos. - ¿ Así que tú
conoces a la niña Ramona ? - pregunta el Norteño. - Sí. Alejandro la llevó a nuestra tribu. - Oye, ¿ qué fue lo que pasó en tu aldea ? ¿
Por qué se llevaron a Ramona y a Alejandro pa' el pueblo de los gringos ? - No sé nada. Yo me fui al desierto hace mucho
tiempo. ¡ Pobre Alejandro ! Yo sabía que los espíritus lo iban a castigar.
- ¿ Y por qué, tú ? - Porque los amores entre indios y blancos
siempre acaban con sangre. En Spurtown. La gente está conversando en grupos
mientras esperan la sentencia. - ¿ Por
qué nunca me lo dijo madre ? - le recrimina Felipe - ¿ Por qué si sabía que yo
sufría como un condenado ? ¿ Por qué no me aclaró que Ramona no era mi hermana
? - Felipe. ¡ Por Dios ! No es momento
para que me tortures. Ahórralo que cabe es pensar en Ramona. Su vida está en
peligro . - Disculpe madre. Tiene toda
la razón. Yo ya había pensado en eso y tengo un plan - se sientan en un banco -
Si el jurado no absuelve a Ramona, Marcos y los otros peones están preparados
para rescatarla por la fuerza. No soportaría ver que le hicieran daño. Ramona
jamás irá a la horca. Primero tendrán que matarme. Dentro están juntos Green,
Douglas y Thomas. - El discurso de la
mejicana, la india, la irlandesa o lo que sea logró arrancar lágrimas del
jurado Douglas. Me preocupa mucho el veredicto. - Yo confío en que la buena gente de Spurtown tendrá la sensatez de
mandarla al cadalso. - Basta de palabrerías
Douglas - lo corta Thomas - Lo que deberíamos hacer es escapar. Ya salieron a
relucir algunos detallitos del sheriff y no vaya a ser que el juicio se
revierta en nuestra contra. - Thomas
tiene razón. - No sheriff. Huir sería
como una declaración de culpa.
En el peor de
los casos, si el jurado se ablanda y absuelven a esa india, no habremos perdido
nada. Usted seguirá siendo el sheriff. La gente olvidará el incidente . - ¿ No me diga ? - se burla Thomas - ¿ Sabe lo
que me parece usted Douglas ? Un abogado de pacotilla y lo mejor que podría
hacer es poner pies en polvorosa junto con nosotros. - No hay que dejar que cunda el pánico.
Insisto. - Cállese el hocico Douglas -
le ordena Green - Thomas tiene razón. Hay que estar prevenidos. Doc, en un momento
oportuno abandone este lugar u tenga listos los caballos. Delgadina está jugando
con su ranita en la cocina. - Ándale.
Deja tu ranita y ayúdame a poner la mesa - le pide Sofía - Ándale. - No te vayas a ir, ¿ eh ? Ahorita regreso -
le dice a su rana dejándola arriba de la mesa. - ¡ Ay Dios ! - exclama Margarita entrando junto con el Norteño - A
ver si el dichoso ungüento le sirve de algo a la india - llena un vaso con agua
y se lo pasa a él - Le voy a encomendar a la Virgencita de los Ángeles para que
no se la lleve . - Lo que no me quedó
en la cabeza es que Alejandro esté muerto. Estaba tan fuerte y tan lleno de
vida. ¿ Quién iba a decir que se iba a morir tan pronto ? - Mm. Pos la calaca no avisa. Ya me imagino
cómo debe de estar la pobre de Ramona. Ella lo quería rete harto - solloza - ¡
Ay, Norteñito ! Ojalá a nosotros nunca nos pase algo así. - No. Dios nos ampare - le toma las manos -
Hay que rezarle a la Virgen para que nos mantenga siempre juntitos . - Nunca me habías dicho algo tan bonito.
- Pos, es que no había tenido
oportunidad. - ¿Entonces ya me vas a
decir ? - él se separa y toma del vaso nuevamente. - ¿ Qué cosa ? - Pos, lo
que se dicen los enamorados. - ¿ Qué la
quiero harto ? - Sí, pues - cierra la
ventanita que comunica con el comedor. -
Pues ahora verá. Se lo voy a decir y bien dicho - resopla - La quiero
más que a las yegüitas. Más que a los amaneceres con su canto de gallos. Más
que . . . a mi sombrero tejano que es una chulada - Margarita se sonríe. - ¿ De veras ? - lágrimas le corren por las
mejillas. - Palabra de hombre - y la
besa . - ¿ Y mi ranita ? - los
interrumpe Delgadina. Ellos se separan rápido. Ella los mira pícara. Ramona es
ingresada al juzgado. Tras ella entra el jurado. Douglas ocupa su lugar. - Lárguese por los caballos - le indica Green
a Thomas. Se sienta en las gradas mientras Thomas sale. - Se reanuda la sesión - anuncia el juez - ¿
El jurado ya tiene listo su veredicto ? -
Sí su señoría - dice Betty entregándoselo. Éste lo lee, mira a Ramona.
Todos esperan ansiosos. - Sírvase poner
de pie a la acusada- pide. Ramona se para nerviosa - El honorable jurado de
este tribunal , a excepción de un voto - muestran la cara de Betty que baja la
vista - ha encontrado a la señora Ramona de Asís inocente de todos los cargos
que se le imputan. - Todos comienzan a hablar a la vez. Ramona se lleva las
manos a la boca y solloza. Doña Ramona también tiene lágrimas en sus ojos.
Felipe sonríe feliz - Por lo tanto queda en libertad - Ramona se apresura a
acercarse a su madre. Felipe le desata las manos. - Protesto - dice Green - Esta mujer es una asesina . - Apelaremos esta sentencia ante las
autoridades de Sacramento - dice Douglas indignado. Todos los ignoran . - ¡ Lo logramos ! - exclama Ruy acercándose a
abrazar a Ramona - Gracias don Ruy - le
dice ésta feliz - No tengo palabras para agradecerle todo lo que hizo por mí.
- Silencio - pide el juez - Quiero
hacer una moción - todos vuelven a ocupar sus lugares - En vista de las
acusaciones que se hicieron en este tribunal en contra de la persona del sheriff
Jack Green, es mi deber solicitarle que regrese la insignia que porta hasta que
se haga un proceso en el que se deslinde su responsabilidad - Green baja de las
gradas. La gente comienza a decir que sí, que lo haga. - Los habitantes de este pueblo son los que me
han otorgado el cargo así que no me voy a quitar esta estrella porque un juez
inepto y corrupto lo solicita - la gente protesta - Seguramente los Moreno lo
sobornaron. Ciudadanos de Spurtown, ¿ van a permitir que este advenedizo me
sobaje y pase por su voluntad ? Ustedes me eligieron - se escuchan caballos que
se acercan al lugar. - Alguacil - se
enoja el juez - Haga el favor de quitarle la insignia - Cuando Tom se quiere
acercar para cumplir la orden, éste saca su arma y le apunta. En ese momento
entra Billy acompañado por otro hombre y le apunta a la cabeza. - Baje el arma - le ordena. Fernando está
paseándose por la sala de su casa. Aparece Polita. - ¿ Quiere que le sirva de comer señorito ? Su papá y su hermana
están tardando mucho, a lo mejor ya ni vienen. - No gracias, Polita. No tengo apetito. Lo que tengo es curiosidad
por saber qué está pasando. - ¿ Usted
cree que vayan a condenar a la señorita Ramona ? - No lo sé. Pero voy a averiguar. Ya no soporto la incertidumbre .
Tráeme mi saco Polita. Córrele por favor - Polita corre escaleras arriba a
buscarlo .
En el juzgado .
- Billy - dice Green, lanza una mirada
a su alrededor y baja su arma. Tom se apresura a tomarla. - Sí, sheriff. Soy yo. Le traje un recuerdito
de Tejas. ¿ Se acuerda de este hombre ? - Green se da vuelta a mirarlo. Ambos
se miden con la mirada al reconocerse. En tanto Thomas aprovechando toda la
confusión se llega hasta su caballo, monta en él y se larga del pueblo. Sobre
la mesa del juez brilla la estrella de sheriff. - Este señor es Adam Queen, banquero de Amarillo, Tejas - le
informa Billy al juez - Está aquí para denunciar al hombre que violó y asesinó
a su hija y que no es otro que Rex, alias Jack Green. - En vista de los acontecimientos se abrirá un
juicio en contra del sheriff - dice el juez - Se integrará otro jurado y se
procederá a juzgarlo. Por el momento queda arrestado. ¡ Enciérrenlo ! - ¡ Malditos cobardes ! - grita Green - Y tú,
ten seguro que te vas a arrepentir de haber nacido - le dice a Tom. Se lo lleva
entre varios, no deja de debatirse - ¡ Maldito el día en que pisé este
asqueroso pueblo ! Analupe se apresura a bajar de las gradas y se acerca
ansiosa a Billy. - ¡ Llegaste ! - le
dice suavemente. - Nena. Está bien que
sea un matón a sueldo, pero siempre cumplo mi palabra - se pone su sombrero - Y
ahora si me permites voy a hacerme cargo de Green. Un poco más allá. - Muchas gracias mamá - le dice Ramona
tomándola de las manos. - Hija - la
abraza ella emocionada. - Felipe -
dándose vuelta hacia él - ¿ No me vas a abrazar ? - Claro que sí, Ramona - la abraza muy fuerte . - Perdóname por no haberte dicho la verdad.
- Lo único importante es que estás
libre - Ramona le sonríe en medio de sus lágrimas. Vuelven a abrazarse . Fuera,
están llevando a Green a la comisaría. La gente le tira piedras. Billy decide
intervenir. - Señores. Jack Green es
indigno de la insignia que portaba. Tal vez merezca la muerte pero tenemos ley
y hay que respetarla si queremos que la paz regrese a este pueblo. - Por lo pronto necesitamos nombrar a un nuevo
sheriff - dice Tom. Todos aprueban la idea. -
Yo sugiero que Billy sea el nuevo comisario de Spurtown - dice Doris.
- Sí - gritan muchos del pueblo - Que
sea Billy el comisario. - Billy no es
mejor que yo - les dice Green - Es un matón a sueldo. - Conciudadanos - toma la palabra Billy - Yo
sé que mi pasado no es precisamente honroso pero he cambiado. ¡ Y se los puedo
demostrar ! Pónganme a prueba . - Yo
apruebo la moción - dice Prescott - Que Billy sea la nueva autoridad. - Sí, yo también - apoya Betty entusiasmada -
Hay que limpiar este pueblo de lacras . Hurra por Billy. - ¡ Hurra ! ¡ Hurra Billy ! - gritan todos.
Doris se acerca a él y le coloca la estrella. Dentro del juzgado todavía se
encuentra Ramona. - ¿ Puedo darle un
abrazo ? - le pregunta Marta con lágrimas. -
Claro que sí, Marta - ambas se abrazan . - ¡ Qué bueno que Dios oyó nuestras plegarias ! ¡ Qué bueno que no
le pasó nada malo ! - Creo que será
conveniente que vayamos a descansar un rato - dice doña Ramona - Supongo que
Ramona estará extenuada. - Sí, gracias.
Asé es. - Vayan. Vayan - les dice Ruy -
Si están de acuerdo, me gustaría invitarlos a cenar esta noche a mi casa,
porque me imagino que mañana saldrán para la hacienda. - ¡ Virgen Santa ! - exclama Analupe viendo
aparecer a su hermano - Allí está Fernando . Éste se acerca directamente al
grupo, mira con mala cara a Felipe y saluda. -
Buenas tardes. - Buenas tardes -
lo saludan todos. - Estaba ansioso por
saber el resultado del proceso - dice mirando a Ramona - Y acabo de enterarme
que estás libre. Felicidades Ramona - y le tiende su mano. Ramona duda. - Gracias - le dice emocionada dándole la
suya. Sandra S. Vallejos
Capítulo Nº
65 ( 03-07-00 ) Fernando saluda a Ramona en el juzgado y la felicita por
haber quedado libre. Mucho más tarde en el hotel. Doña Ramona está terminando
de arreglarse mientras Marta hace los bolsos. - ¿ Descansó señora ? -
Para qué negarlo. Dormí como una bendita. La idea de que pudieran colgar
a mi hija me había espantado el sueño. Por cierto, ¿ ya despertó ? - Sí. Está platicando con el amo Felipe.
- Ramona ha pasado por una situación
muy difícil. Tardará tiempo en recuperarse. Temo por ella Marta . - A la larga la criatura que espera le traerá
la alegría que ahorita le falta. - Mi
nieto - dice con tono de resignación - Un niño indio . ¡ Quien lo fuera a decir
! - Pos así lo dispuso Dios. - Sí. Tal vez me está poniendo a prueba otra
vez. Y me falta otro trago amargo. Felipe me va a recriminar mi silencio. En
tanto Felipe y Ramona conversan. -
Perdón por refugiarme en ti. Siempre te he traído problemas. A veces
siento que me he aprovechado de tu buena voluntad. - No digas eso. Para mi - vacila - eres mi hermana aunque no
llevemos la misma sangre. - Felipe.
Cuando fuiste a pueblo yahí yo ya sabía la verdad. Te la hubiera dicho pero mi
mamá . . . - Olvídate - la interrumpe
él - Olvídate de eso. Para mí nada ha cambiado. - Para mí tampoco - suspira. Le coloca una mano en la mejilla -
Siempre serás mi amigo del alma - él la mira con dolor , ella lo abraza con
ternura. Casa de los Coronado. Analupe trata de convencer a su hermano para que
se quede a comer. - Pues a mi papá le
encantaría que te quedaras. Hazlo por él. Hace mucho que no lo veía tan
emocionado. Comprende que haber ganado este caso es como una resurrección para
él. Ya nadie le daba trabajo y ahora su prestigio volverá a estar por las
nubes. - Pues lo sé. Pero de todas
formas me incomoda pasar una velada despartiendo con los Moreno. ¿De qué vamos
a conversar ? Seguramente el tema del indio saldrá a colación . ¿ Yo qué cara
voy a poner ? - Fer., ¿ para qué te
torturas ? a ti ya no te interesa Ramona . ¿ O debo pensar que sí ? - No estoy seguro de lo que siento. - Me sorprendes. Pensé que ese romance había
quedado liquidado. - Yo también lo
pensé. Pero estando viuda Ramona de nuevo quedará libre. Ese Capítulo no se ha
cerrado. - Por lo que veo hay algo que
no te platicó papá. - ¿ A qué te
refieres ? - Ramona no sólo lleva
sangre yahí sino que está embarazada. -
¿ Ramona va a tener un hijo de Alejandro ? - pregunta incrédulo . - Sí Fer. Mejor ya no te hagas ilusiones.
Conociéndote a ti no te veo como padrastro de un piel roja. Felipe está ahora
en el cuarto de su madre totalmente furioso. -
¿ Por qué no me lo dijo madre ? ¿ Por qué si conocía mis sentimientos no
me aclaró antes esto ? - Perdóname
Felipe. No tengo palabras para expresar mi arrepentimiento. - Usted sabía que yo la quería . Que la
adoraba. Además, por ese amor he sufrido lo indecible. Usted no sabe cuántas
noches he pasado en vela torturándome, pensando que estaba en pecado mortal.
- Serénate hijo. Ve. Ve. Siéntate y
dame la oportunidad de explicarte - le pide con los ojos llenos de lágrimas.
Green furioso encerrado en su celda amenaza a Billy. - Que me cuelguen Billy, porque si no lo hacen
lo primero que voy a hacer es vengarme de ti. - Usted nunca entendió algo Green. Yo no soy de su calaña ¿ sabe ?.
Cierto, no soy un santo y me he llevado muchos al infierno, pero jamás me
atrevería a asesinar a una niña - aparece Tom. - Billy. Digo sheriff. El abogado Douglas quiere hablar con Green -
éste aparece, se lo nota muy afectado por lo sucedido. - Sea breve - le pide Billy - Y nada de
trucos. Vámonos Tom. - Lo siento
sheriff. Hice lo que puede - se defiende Douglas. - No debí confiar en usted. Es un timorato. Un cobarde desgraciado.
Por su culpa estoy en esta celda. - Es
que yo . . . - Green saca las manos por los barrotes y tomándolo de la pechera
lo acerca. - Quieres que empiece con tu
maldita verborrea. Le voy a pedir un favor. No me deje aquí. Busca a Thomas y
ayúdame a escapar - Douglas logra soltarse y lo enfrenta. - Mucho me temo que el doctor Thomas se fugó y
también me temo que no soy el hombre que necesita en estos momentos - dice
rabioso, con los dientes apretados - ¡ Siempre detesté la violencia física !
Soy un creyente de las leyes. -
Entonces con sus malditas leyes sáqueme de esta mazmorra. Si no lo hace
lo voy a delatar. Usted es una moneda de dos caras y yo le conozco ambas.
- No será necesario que me delate.
Tengo la intención de entregarme. Si lo hago tal vez no iré a prisión. - Es usted una damisela Douglas. Una maldita
señorita. Maldigo la hora en que vine a este pueblo de mariquitas . ¡¡ Lo
maldigo !! En tanto en el cuarto de doña Ramona los ánimos de Felipe se han
calmado un tanto. La escucha serio. -
He cometido muchos errores y creo que el peor ha sido este. Nunca quise
herirte. Jamás fue mi intención lastimarte de esta manera. ¿ Cómo iba a hacerte
daño a ti que eres lo que más quiero en la vida ? Pero si callé fue porque hice
un juramento . - Romperlo hubiera sido
mejor que destrozar mi vida - le dice angustiado. - Tienes razón en estar resentido conmigo porque si soy franca,
debo decirte, también callé por egoísmo. Quería hacerle daño a ella, a Ramona -
Felipe la mira desconcertado - No la quería cerca. Detestaba su presencia. Me
traía - cierra los ojos - me traía recuerdos. Los recuerdos más amargos de mi
existencia. El sólo verla me enardecía porque - se seca con una mano las
lágrimas que caen - porque traía a mi mente algo en lo que no quería pensar. En
Angus, mi amado Angus, entregado a la pasión en brazos de otra mujer, en la
india Tewa - se pone a llorar. Felipe se agacha a sus pies conmovido . - No soy nadie para juzgarla madre. Perdóneme
- ella le besa una mano . - Tal vez
podamos remediar las cosas. Ahora ella es libre. - Es demasiado tarde. Ramona nunca desterrará de su memoria a Alejandro.
La he perdido para siempre - su madre lo mira con dolor. Douglas sale del área
de celdas y encuentra a Billy y a Tom en la oficina. - Que pasen buenas noches caballeros - les
dice dirigiéndose a la puerta. - Nos
vemos pronto en el juicio de Green - le dice Billy - Espero que tenga las
agallas suficientes para estar ahí. -
Descuide - lo enfrenta enojado - No pienso escapar. ¡ Nunca eludí mi
responsabilidad ! - se va. Billy cierra la puerta. - ¡ Pobre hombre ! Douglas no es un delincuente de la talla de
Green ni la de Thomas. Es una lástima que se nos haya escapado ese infeliz .
Merecía tanto castigo como el sheriff. -
Yo también merezco castigo - dice Tom - Hice algo indebido. - Lo sé. -
¿ Te lo dijo Doris ? - Mm.
- Estoy arrepentido de haberlo hecho.
Además, no quiero pasar el resto de mis días en una celda o huyendo como el
pobre diablo de Thomas. - Entonces
harías bien en comenzar a llevar una vida honrada. Regresa ese dinero. Los
Moreno aún están aquí, se los puedes entregar - Tom duda - Mírate en este
espejo. Alguna vez fui como tú - se detiene - Miento, peor que tú. Pero ahora
sé que todo lo que se hace por ganar dinero fácil te va a traer problemas
después . - Pues lo dije en el juicio y
lo repito. Me arrepiento de haberlo hecho . -
Entonces busca a los Moreno. Felipe le abre la puerta a Ramona del
cuarto de su madre. - Estoy lista - les
dice entrando en la habitación . Los mira notando la tensión entre ellos - ¿
Qué sucede ? ¿ Por qué llora mamá ? -
De alegría, hija . De que Dios haya querido dejarte entre nosotros - la
abraza . - Las dejo - dice Felipe.
- No tardes - le dice su madre - Los
Coronado nos han de estar esperando - Felipe sale del cuarto. - Mamá, ¿ sucede algo malo ? - No, no qué va . No. Tengo a mis dos hijos
junto a mí, ¿ qué puede haber de malo ? -
Gracias mamá. Gracias por todo lo que hizo por mí. - Cumplí con mi deber de madre. - Fue más allá del deber. Usted se pudo haber
quedado en la hacienda y dejarme a mi suerte. Yo . . . yo había roto mis lazos
con usted al irme con Alejandro - le dice muy emocionada. Su madre le acaricia
el rostro. - Los lazos entre una madre
y una hija no se rompen nunca. - Mamá -
comienza a llorar - Estoy . . . estoy destrozada - doña Ramona la abraza - No
sé si . . . si podré soportar la ausencia de Alejandro. - Soportarlo sí. Yo misma soy el ejemplo de
que es posible vivir sin el hombre que amas. Lo que no sé es si vayas a tener
el valor de ser feliz a pesar de todo. -
¿ El valor ? - Sí Ramona. Se
necesita mucho valor para ser feliz. Mírame a mí. Me enterré con Angus O'phail.
Creí que solamente conmigo se había ensañado el destino y no es así Ramona. No.
Todos en algún momento tenemos que luchar contra la adversidad. No cometas mis
errores. No te enamores de tus sufrimientos - ambas lloran. Golpean a la puerta
- ¿ Quién será ? - va a abrir. Es Tom - ¿ Usted ? ¿ Qué es lo que quiere ?
- Regresarle su dinero - estira la
mano, sobre su palma están los billetes. Se miran sorprendidas.
En el salón hay
mucha animación. Billy hace un llamado de atención - Señores - se detiene la música y las conversaciones - Por mi
cuenta corren las copas esta noche - Todos lo festejan - Música maestro por
favor - comienzan a tocar el piano y el violín nuevamente . Tres mujeres bajan
las escaleras . Fernando, desde una mesa del fondo observa todo lo que ocurre.
Billy se acerca a Doris mientras todos observan a las jóvenes que empiezan a
bailar el can - can. Doris se acerca a la mesa de Fernando. - ¿ Otra cerveza? - le ofrece - No, gracias. - ¿ Un wisky ? ¿ Un coñac o un tequila ? - Nada. En realidad sólo vine a matar el
tiempo. - ¿ Problemas en casa ? - No exactamente. - Penas de amor - él asiente con la cabeza - Un trago siempre ayuda
en estos casos - se sienta a la mesa - A ver, cuénteme. En tanto en casa de los
Coronado. - Dudo mucho que condenen a
Green - dice Ramona - Tiene a mucha gente del pueblo de su parte. - No seas pesimista - le dice Ruy - Ya viste
que en lo tribunales le voltearon la espalda. - Tiene que pagar todo lo que hizo - dice Felipe. - Ese hombre y su banda son una partida de
criminales - apunta el padre Sarriá. -
Como todos los americanos - interviene doña Ramona - Fue un verdadero
milagro que hayamos podido liberar a Ramona, porque lo que esta gente quisiera
es que todos los mejicanos nos fuéramos de California. - No todos los gringos son así señora - dice
Analupe - Aquí en el pueblo hay americanos que se han puesto de nuestra parte.
- Analupe tiene razón - dice Ramona -
Ya ven Tom, el alguacil. Tuvo la decencia de devolver el dinero que le dieron.
- Seguramente lo convenció Billy -
acota Analupe - Por cierto ,¿ ya saben que fue nombrado sheriff de Spurtown ?
- ¿ Quién es Billy ? - pregunta doña
Ramona. - Un buen hombre mamá. Él trató
de liberarnos a Alejandro y a mí de la prisión. - ¿ Eso hizo ? - Sí don Ruy
- confirma Ramona . Analupe sonríe gozosa. -
Quizá tenga que modificar la opinión que tengo sobre los americanos -
dice doña Ramona. - Tal vez yo deba
hacer lo mismo - dice Ruy. Analupe no cabe en sí de la alegría.
En el salón.
Fernando ahora comparte la mesa con Doris y Billy. Ha estado tomando mucho.
- Por eso no confío en las mujeres. Tan
hermosas como las rosas pero al igual que ellas están protegidas por espinas.
Si las tocas tienes que cuidarte de que no te lastimen. - Bueno, pero Ramona fue sincera. Te dijo la
verdad - le recuerda Doris - Te confesó que estaba enamorada de Alejandro.
- Pero me cambió por un indio. - El que te haya despreciado por un piel roja
no es lo que te duele - le dice Billy - Lo que duele es que no te haya
correspondido. A ningún hombre le gusta que una mujer lo desdeñe. - No hablas como un americano. - Será porque también aspiro a una mujer que
no es de mi raza. - Billy está
enamorado de tu hermana - le informa Doris. Fernando se sobresalta - Quiere
casarse con ella. - Así que tu eres el
hombre por el que mi hermana suspira - le dice Fernando levantándose. Billy y
Doris se miran sonrientes. - ¿ Suspira
? Eso quiere decir que me quiere. - Mi
padre jamás permitirá que Analupe se case con un americano -se vuelve a sentar-
Y yo tampoco. - Pero, ¿ por qué ? -
pregunta Doris. - Porque siempre nos
han despreciado. - No, no, no. No
generalices. Habemos muchos que deseamos una convivencia pacífica con
mejicanos, chinos, negros y pieles rojas. -
Doris tiene razón. La Unión Americana será poderosa porque en ella se
darán cita todas las razas del mundo. Sin distinción y no reconocerán
diferencias - Fernando los observa incrédulo ante esa idea. - En lugar de estar consolando borrachos
deberías de ayudarnos Doris - dice Betty acercándose a Doris cuando ésta regresa
a la mesa con una botella y una jarra de cerveza - La casa está llena y tú ahí
sentada. - Ahí voy. Ahí voy - se vuelve
a sentar a la mesa - La pobre Betty está amargada porque tienes encerrado a su
novio. - ¿ Esa mujer tan bonita anda
con ese asesino ? - pregunta Fernando. -
Será muy bonita por fuera pero por dentro es un demonio. Ya supe que fue
la única del jurado que votó para que colgaran a Ramona - Fernando le vuelve a
echar otro vistazo. - Les digo. Las
mujeres son engañosas. - Pero no
negarás que también son adorables - le retruca Billy - Brindemos por ellas .
- Y por los hombres - agrega Doris.
- Claro. Salud - los tres brindan.
Betty los observa enojada. En casa de los Coronado. - Quiero darles las gracias a todos por lo que han hecho por mí. A
usted don Ruy por su infinita generosidad. -
No digas eso. - Sí. Sé que le he
traído problemas con su familia. Sé que si Fernando no está aquí es debido a mi
presencia. - Es un amargado - le dice
Analupe - Pero ya se le pasará. Pero te juro que estaba muy contento de saber
que habías salido avante en el juicio. -
Sí - sonríe Ramona - Lo creo. Sino no se hubiera presentado en el
juzgado - ya tiene los ojos llenos de lágrimas. Coloca su mano sobre la del padre
que está junto a ella - También quiero agradecerle al padre Sarriá por toda la
ayuda que nos brindó a Alejandro y a mí. Fue muy gratificante saber que no
estábamos solos en los peores momentos - mira a su hermano - A ti Felipe. Para
ti no tengo palabras. Sabes que te quiero con toda el alma - Felipe asiente.
Ramona mira a su madre - Y por último quiero darle las gracias a usted mamá. Me
ha dado una gran prueba de amor. Amor que vale más cuando todos sabemos que yo
no soy su hija. - Nunca vuelvas a decir
eso. Tú siempre lo has sido. Aunque no te hay parido, eres mi hija. Tanto como
Felipe - éste le sonríe. - Voy a
llorar. Se me va a correr el colorete - dice Analupe tratando de alivianar el
clima de tristeza. Un poco más tarde. Ya los Moreno se han retirado. Analupe
abre la puerta de la casa. - ¡¡ Ah ,
Fernando!! - exclama al verlo llegar llevado por Billy ya que apenas se
sostiene en pie - ¿ Qué le pasó ? -
Tomó más de la cuenta, pero está bien. - Pasa, pasa. Polita, ve a ver si mi papá se durmió. - Sí señorita - sube corriendo las escaleras.
Billy acarrea el cuerpo de Fernando hasta una silla y lo deja caer allí. - ¡ Ay ! Tiene aliento alcohólico. Mi papá lo
va a matar. Odia a los borrachos. -
Precisamente porque tu hermano no bebe es que aguantó muy poco - se
miran. Analupe lo toma de la mano. -
Cuando te vi en el juzgado no lo podía creer. Pensé que no volvería a
Spurtown. - Tenía que hacerlo. No me
gusta dejar asuntos pendientes. - ¿ Qué
asuntos ? - Tú. Estoy como loco por ti
- mira hacia donde Fernando duerme la borrachera - Mira, te traje un regalo -
saca de un bolsillo interno un estuche y se lo entrega. Ella lo abre
rápidamente. - ¡ Un anillo ! - se
deleita ella. Él lo saca y se lo coloca en el dedo. - Quiero casarme contigo - e inclinándose la besa con pasión.
Polita escondida los mira embelesada Al día siguiente.
En la hacienda.
- Mijita. Mijita - entra Perpetua a la
sala agitando un papel - Llegaron noticias de tu papá. Ya salió de Colorado y
viene acá con el especialista - Eso
quiere decir que pronto nos iremos de aquí - toma la carta . - Tal vez. Pero todo sea por tu salud. Además,
no has empeorado y eso es buena señal. -
No tía. Mira esto - le muestra su pañuelo con manchas de sangre. Ramona
está en su cuarto del hotel. En sus manos sostiene la cruz que le regaló Alejandro.
Está muy pálida. Se mira al espejo y comienza a recordar su noche de bodas. Se
toca el rostro como intentando reconocerse en esa mujer fantasma que le
devuelve el espejo. Golpean a la puerta. -
Adelante - entra Felipe . - ¿ Es
todo ? - señalando el bolso sobre la cama. -
Sí - musita apenas - Voy a
llevarla al carruaje - la toma y comienza a retirarse. - Felipe - lo detiene ella, se le acerca .
Gracias. Eres más que un hermano para mí. Eres mi ángel de la guarda - Felipe
le sonríe.
En la hacienda.
Beatriz continúa conversando con su tía. -
Lo único que le pido a Dios es que alcance a ver a Felipe antes de irme
a Colorado. - Ten fe en la Divina
Providencia. Confiemos en que no tendrás que ir a ese hospital. Confiemos en
que ese médico que trae mi hermano te sanará. - No me voy a sanar tía. Y lo que más me duele es que voy a
abandonar a Felipe. Además, si Ramona muere en la horca Felipe quedará
completamente solo - solloza. - Ahorita
no te debes preocupar por el destino de Felipe. Guarda tus energías y piensa en
ti. - Ti. Trato de ser valiente y en
ocasiones me he resignado a morir, pero hay momentos como este, en que deseo
con todo el corazón estar viva - se abraza llorando a su tía. Spurtown. Cuarto
de Ramona . - Ramona. No te lo quería
decir. Ya has padecido lo suficiente como para agobiarte con más pesares pero
llegando a la hacienda igual te enterarás. Mejor te lo digo ahora. - ¿ Qué sucede ? - Tememos que Beatriz haya contraído tuberculosis. Por eso tengo
prisa de llegar a la casa. - Tal parece
que . . . que como a mí, a ti también te está negada la felicidad - se miran
con pena.
En el cuarto de
doña Ramona, ella y Marta están guardando las últimas cosas. - No es que yo quiera que se muera la niña
Beatriz ni mucho menos - le está diciendo Marta - ¡ Dios me libre de desearle
el mal a naides ! Pero , ¿ no será que la providencia quiere que el niño Felipe
y la niña Ramona se queden juntos ? Pueden matrimoniarse, pues. - Eso nunca sucederá Marta. Felipe no quiere
que ella conozca sus sentimientos. - Yo
no digo que ahorita le hable de amores a la niña. Eso sería una imprudencia,
pero tal vez después. - No Marta. Ni
ahora ni nunca. Mi hijo es muy sensible y ahora h comprendido que tiene un
rival invencible. Su rival ahora es un muerto - - Muestran la tumba de
Alejandro . En casa de los Canito . Margarita y Sofía están con Manuela. - No, tómatela toda. Te hace falta. Te ves muy
ñenga - le dice Sofía dándole de beber. -
Debes recuperarte pronto para que te vayas a tu aldea - le dice Margarita
- Ya no tardan en regresar los patrones y pos, a la señora no le gustan los
indios. No creas que es cosa nuestra. -
Hubiera sido mejor que me dejaran a merced de las fieras. Yo no llegué
por mi voluntad a esta casa. - No seas
ingrata muchacha - le recrimina Sofía - Nosotros sí te queremos ayudar. Lo malo
es que aquí está una señora que es peor que la patrona y nos ordenó que te
echáramos pa'l monte. - ¿ Sabes qué
Sofía ? Yo creo que la podemos esconder unos días. Nomás que se pueda parar y
nos la llevamos ahí, para la casa donde llegaba don Pablo de Asís. - No - se levanta - Yo quiero irme de aquí
cuanto antes. Si los carapálidas mataron a Alejandro quiere decir que mi tribu
está en peligro - se marea y cae sobre la cama - ¡ Ay ! ¡ Quiero ver a mi mamá
! - Espérate. Ten paciencia. No estás
buena y sana. Ya te irás a su debido tiempo - le aconseja Sofía. - Anoche cantó la lechuza. Algo me dice que a
mi gente le sucedió algo .
En el hotel.
Felipe está abonando la cuenta. Ramona sentada en la salita conversa con el
padre Sarriá. - Mi plan es salir de
inmediato a la aldea yahí, aprovechando que Memphis se ofreció a llevarme.
- Padre. Si quedara algún . . . algún
sobreviviente me gustaría que me lo comunicara. Quiero proteger a cualquier
yahí que esté con vida. Es lo mínimo que puedo hacer por mi gente. - No quiero desesperanzarte hija, pero dudo
mucho que encuentre un alma. Cuando salí para acá confirmamos por desgracia que
. . . todos los indios habían perecido. -
Entonces mi hijo y yo somos los únicos yahís que quedamos sobre la
tierra. - Ustedes y probablemente
Manuela. - Manuela - recuerda ella -
Manuela. ¿ No sabe nada de ella ? Sabe qué, padre. Si llegara a saber algo
avíseme, por favor. - Por supuesto
hija. Despreocúpate. Pero no creo que volvamos a saber nada de la hija de Matea
- se levanta. Felipe se acerca a ellos. -
Padre, ¿ lo volveré a ver algún día ? -
Esperemos en Dios que sí. Tal vez algún día vaya a visitarlos. Hijos -
los bendice. Le besan la mano. Manuela les está contando a Margarita y a Sofía
lo que les sucedió a ella y a Yahale. -
A otra muchacha de la aldea y a mí ese tuerto repugnante nos vejó. Los
espíritus quisieron que Alejandro nos vengara porque con una flecha certera le
quito la vida a ese miserable. - ¡ Hay
hombres que son peor que bestias ! - exclama Sofía - ¡ Qué bueno que Alejandro
se desquitó ! Pero te voy a decir algo, eh. Nunca le cuentes esto a ningún
hombre sino quieres que te mire con desconfianza. - Por eso me fui de la tribu, por vergüenza y porque . . . - ¿ Por qué tú ? - pregunta Margarita al ver
que se detiene. - Porque pasaron cosas
que nunca debieron haber pasado. Ramona nunca debió haber ido al pueblo yahí.
Si se hubiera quedado aquí Alejandro estaría vivo y casado conmigo. Fernando ha
acudido a despedir a los Moreno. Está frente a frente con Ramona. - Antes que me reproches algo quiero pedirte
perdón por lo que te hice y quiero decirte que nunca fue mi intención dejarte
en ridículo. - No vengo a reprocharte
nada. Sólo a despedirme de ti. Y a decirte que ya se está cerrando la herida.
Ojalá algún día podamos volver a hablar. Tal vez podríamos ser amigos - le
tiende la mano, ella la toma contenta. -
Sí. Amigos.
Un poco más allá
don Ruy y doña Ramona están sentados a una mesa. - Ya llegó el momento de la despedida. Créeme que me siento triste.
El hastío en este pueblo es duro y como ya me quedan pocos amigos aquí, me
resulta penosa su partida. - Nosotros
también te extrañaremos. Tu ayuda fue invaluable en este trance. Siempre pensé
que eras mi mejor amigo y ahora lo corroboro. No tengo con qué pagarte. - Con tu amistad Ramona. Con eso me doy por
satisfecho. - De ninguna manera Ruy. Tu
trabajo como abogado causa honorarios y quiero pagártelos. - Te . . . te suplico que no lo hagas. Ya
Felipe me había dado algo de dinero hace tiempo, con eso es suficiente. - Pero . . . - Por favor. - Tú me
dijiste que tus finanzas no andaban muy bien. Además no te estoy regalando
nada. Te lo ganaste a pulso. - Fernando
llegó de San Diego con dinero - lo miran conversar con Ramona - Además, después
de haber ganado el caso de Ramona sé que tendré ofertas de trabajo, así es que
despreocúpate de mis finanzas. Si defendí a Ramona es porque te estimo mucho.
Me ofenderías pagándome. Te ruego que no insistas - doña Ramona se pone de pie
y lo abraza. - Nuevamente gracias por
todas tus gentilezas Ruy y gracias también por haber traído a Fernando. Estoy
segura que tú lo convenciste. Ahora sí, todos estamos en armonía. - Madre, se nos hace tarde - le dice Felipe
acercándose a ellos - Es hora de partir. Noche en la hacienda. Cuarto de
Beatriz. Perpetua está rezando, ella la observa desde su cama. - Tía. Tía. Platícame de mi mamá. - ¿ Qué quieres que te cuente ? - De lo que te acuerdes. - Ya te lo he contado muchas veces. Era una
mujer muy bonita. Seriecita como tú. De modales muy finos. Una devota. Una
santa. Mi hermano César la tenía puesta en un nicho. Le tenía adoración. - ¿ Y cómo enfrentó su enfermedad ? - Ay, hijita. No hablemos de cosas tristes.
- Por favor, tía. Cuéntame. - Murió rezando plegarias a la Virgen. Exhaló
su último aliento como un pajarito. Es decir murió sin aspavientos. Pero, ¿ por
qué quieres hablar de eso ? - Es que
soñé que me estaba llamando - Perpetua se sobresalta y cierra los ojos negando
esa posibilidad. Beatriz está muy triste. Sandra S. Vallejos
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Capítulo Nº
66 ( 04-07-00 ) Beatriz le pide a su tía que le cuente sobre su madre. Ésta
lo hace extrañada de que pregunte tanto. Su sobrina le confiesa que soñó que su
mamá la llamaba. Manuela está durmiendo, comienza a agitarse. Despierta de
golpe gritando . - Mamá. Mamá -
Delgadina que duerme en la cama grande se asusta y se levanta llamando a
Margarita. - ¡ Mago ! . ¡ Mago !.
- Aquí estoy. Aquí estoy. No se asuste
- dice ella abrazándola - ¿ Y a ti qué te pasa Manuela ? Ya espantaste a la
niña. - Mi mamá me visitó. - Atchís. ¿ Y a qué hora tú ? - Ahorita. La vi claramente. Me quería decir
algo. Había mucha sangre. - ¡ Uy ! -
dice Delgadina escondiéndose tras Margarita. -
Ay, ya volviste a asustar a la niña . Ya duérmete, no andes dando sustos
- Manuela se recuesta - Ándale Delgadina. A la cama. A la mañana siguiente.
- Mago. Ya llegaron - entra corriendo
Delgadina a la cocina . - ¿ Qué pasa
Delgadina ? ¿ Por qué tanto alboroto ? -
¡ Ya está aquí Ramona ! - ¿
Ramona ? - Sí, y la señora Marta.
- ¡ Ay, Ramoncita ! -sale corriendo de
la cocina. - Córrele Mago - la alienta
Sofía - Córrele. Beatriz está en su cuarto leyendo. Tose varias veces. Entra
Perpetua a la habitación con cara de fastidio. - ¿ Llegó mi papá ? - No.
Es la familia Moreno. Completa. -
Felipe - musita ella con alegría. Deja su libro. - ¿ Adónde vas ? - A recibirlos tía. - Pero
estás convaleciente. - Sólo voy a la
sala. - Espera - la detiene de mala
manera de un brazo - Vámonos poniendo de acuerdo. Siéntate. No podemos seguir
en esta casa fingiendo que somos un par de taradas. - ¿ A qué te refieres ? - A
lo de Ramoncita. Llegó el momento de poner las cartas sobre la mesa. Tenemos
derecho a saber si lo que dijo esa criada es cierto. Hay que averiguar si
Ramona es una apache, una comanche, hija de quién. Y lo más importante, si es
hermana de Felipe o no. - No me gusta
tu tono - se enoja su sobrina - Siempre que te refieres a Ramona hablas de ella
como si fuera mi rival. - Pues si no es
hermana de Felipe podría serlo. ¿ No lo has pensado ? - Beatriz bufa ante este
comentario malicioso de su tía. Ya las maletas están en la sala. Ramona entra
en la sala muy seria. Tanto su madre como Felipe la miran con preocupación.
- Voy a encargarme del resto del
equipaje - les dice Felipe saliendo. Ramona mira a su alrededor, se acerca a la
ventana, la abre y mira afuera . Comienza a llorar, la cierra. - Hija, ¿ qué pasa ? - Es que cuando reconocí el paisaje, mi mente
se empezó a poblar de recuerdos - se toma de la mano de su madre que está
apesumbrada - Mamá, no puedo evitarlo. El arroyo, el árbol, la capilla. Todo
está ligado a él y a los momentos que vivimos juntos - su madre le pasa un
pañuelo. - Todo está muy reciente. Poco
a poco se te irá aminorando la pena - Ramona sigue llorando - Trata de
serenarte. Ya vienen las Echagüe y no quiero que te vean así. Sobre todo lo
digo por Perpetua. Se ha vuelto insidiosa y entrometida - aparecen Beatriz y su
tía. - ¡ Alabado sea el señor ! Por fin
llegaron - saluda con una falsa sonrisa Perpetua. - Ramona - se le acerca Beatriz. -
¿ Cómo están ? - se abrazan. -
Siento mucho todo lo que te pasó, pero gracias a Dios que estás sana y
salva. - ¿ Tú como sigues ? - Mejorcita - interviene Perpetua. - No tanto como quisiera - le señala Beatriz.
- ¡ Cuánto lo siento ! - Creo que hay que dejar descansar a Ramona -
dice doña Ramona acercándose - Viene muy fatigada del viaje. Vamos hija, te
acompaño. - Con permiso. - Ahora estoy con ustedes. - Sí - dice Perpetua viéndolas salir. - ¡ Ay ! ¡ Pobre Ramona ! - exclama Beatriz.
- ¡ Ay, sí ! Se ve acabadísima - se
mofa Perpetua. Su sobrina la mira con mala cara. En ese momento entra Felipe.
- ¡Beatriz ! ¿ Cómo has estado ? - se
acercan uno al otro con presteza. -
Mejor - le dice Perpetua - Con alguna recaidita, pero gracias a la
providencia sus malestares no han pasado a mayores. - ¡ Qué gusto que ya estás aquí ! Te extrañé mucho. - Yo también. Debí haberte enviado alguna
carta pero no pude hacerlo. La situación se puso muy grave. Mi hermana estuvo a
punto de ser condenada a muerte. Es un verdadero milagro que esté viva - Lo supusimos - dice Beatriz - La llegada del
cuerpo de Alejandro no aterró. Imaginamos lo peor. - Pero gracias a Dios - interviene Perpetua - ya están todos aquí .
¡ Qué bueno que Ramoncita regresó a su hogar ! Eso te ha de tener feliz, ¿ no
Felipito ? - a Beatriz le molesta el tono que utiliza su tía. - Sí, doña Perpetua. No lo puedo negar.
En la cocina
está descansando Marta. Delgadina le revisa el bolso . - ¿ Qué me trajo señora Marta ? - Nada chiquita. No fuimos de paseo. - ¡ Ay, mamá ! La casa se sentía como panteón.
No la vuelvo a dejar ir. - Y a mí, que
me ha dado por regresar. - Cuénteme
amá. ¿ Cómo está Ramona ? - La niña
está bien pero muy achicopalada - se hace la señal de la cruz - Mataron a
Alejandro. - Sí, los peones lo
trajeron. Si ya hasta lo enterramos. -
Bueno, pues entonces ya sabes cómo está la cosa. Te quiero calladita y
de buen modo, así que no vayas a atosigar a la niña. - ¡ Ay diosito ! ¡ Qué bueno que la salvaron
amá ! Tú sabes, todas las noches recé por ella - sirve un plato de comida para
su madre . - Ora lo que tenemos que
hacer es apapacharla harto. Y ahora, cuéntame tú, ¿ cómo te portaste ? - Ah, por bien amá. Pero pos, le tengo que
decir algo - Delgadina se acerca a Marta. -
Que llegó una india a vivir con nosotros - le dice. Marta mira interrogante
a su hija.
En el cuarto de
Ramona. Doña Ramona guarda varias cosas en el ropero. Por el espejo ve a su
hija que baja la vela del lugar en donde estaba la Virgen. - Mandaré que te traigan otra Virgen. No
tenemos una de los Ángeles, a la que eres tan devota, pero tenemos una del
Refugio. - Gracias mamá. - Anda. Recuéstate. Recuéstate un rato - la
hace sentar en la cama. Ramona larga un sollozo - Te vas a reponer. El alma es
lo más fuerte que tenemos. Si logras engrandecerla vencerás tu pesar y la vida
te volverá a sonreír - Ramona no deja de llorar. - No sé que hubiera hecho sin usted. Le debo mucho. - Yo también a ti. - ¿ A mí ? - se sorprende - ¿ A mí, por qué ? Yo sólo le he traído
problemas. - Aunque no lo creas, eso
que tú llamas problemas es lo que me sacó de mi marasmo. Yo vivía como muerta
en vida, siempre añorando el pasado - sonríe - El hecho de que me necesitaras
me volvió a la realidad y ahora estoy viva de nuevo. Como ves tu presencia me
ha dado más de lo que supones. - La quiero
mucho mamá - le dice entre lágrimas. La abraza. - Y yo a ti. Anda. Recuéstate. Recuéstate y descansa - le besa la
frente y sale. Ramona se recuesta llorando. -
Alejandro. Alejandro - lo llama mientras recuerda sus últimos momentos
en la horca. El último beso que logró darle antes que Green los separara. Los
últimos " Te amo " que se dijeron, sus gritos de que es inocente y
finalmente la orden , esa orden que entremezclada con su grito desesperado segó
la vida a su amado esposo. Felipe continúa con Beatriz y su tía en la sala.
- Desdichadamente no pudimos hacer nada
por Alejandro. Cuando llegamos ya lo habían colgado. Comprenderán que
encontramos a Ramona deshecha. - Por la
gracia de Dios los tiene a ustedes. -
Sí. Mi madre la perdonó y abogó por ella. No creo que sin su testimonio
Ramona estuviera viva. - Era de
esperarse - intervine Perpetua - Ramoncita a pesar de los pesares y con todo lo
que hizo es su hija. - Ramona no se va
a reponer tan fácilmente de la muerte de Alejandro - opina Beatriz - Ella lo
adoraba. - ¿ Quién sabe ? En cuestión
de amores nadie puede asegurar nada. Y dime Felipe, mencionaste que el indio
fue juzgado con desventaja por ser piel roja. ¿ Cómo le hicieron con Ramoncita
? - su pregunta está hecha con la mayor maldad. - No comprendo su pregunta, señora. - Me refiero a que si tu hermana estaba casada con un indio, ¿ cómo
le hicieron para que no la juzgaran como piel roja ? - en ese momento aparece
doña Ramona en la puerta de la sala. -
Lo que sucedió con mi hermana fue distinto. - Sí, muy diferente - dice doña Ramona desde la puerta - Perpetua.
Beatriz. Tienen que saber algo - las tres se sientan . Felipe permanece de pie.
- ¡ Ay, Ramona ! Por tu tono presiento
que nos vas a decir algo terrible. -
Depende de cómo lo quieran ver. -
Nos tienes en ascuas Ramona. -
Ramona no nació de mí. - ¿ Qué
dices ? - Que Ramona no es mi hija.
- ¿ Quieres decir que no es hermana de
Felipe ? - Exactamente. En su cuarto
Ramona continúa muy pensativa. Golpean a la puerta. - ¿ Quién ? - Soy yo.
Margarita. - Pasa - se incorpora.
Margarita pasa y la mira. Ramona la mira llorosa. Se abrazan. - Ramona. Ramoncita. Nos tenías con el alma en
vilo. Mi apacito nos hizo el milagro de que te salvaras. Yo todo el día y toda
la noche te rezaba. - Tal vez fueron
tus oraciones porque sólo un milagro pudo librarme de la muerte. ¿ Supiste lo
de Alejandro ? - Sí. Hace unos días lo
enterramos. - Mañana me llevas a su
tumba. Quiero estar cerca de él. -
Claro que sí Ramona. -
Margarita. ¡¡ Lo quería tanto!! - se abraza a ella llorando. - Lo sé. Lo sé. - Masacraron la aldea. - ¿
Cómo ? - Que mataron a todos los yahís.
Fue horrible. - Atchís. Pues aquí llegó
una india que encontraron los peones en el sendero del Llanto. - ¿ Una india ? ¿ Cómo se llama ? - Manuela. -
¿ Dónde está ? - Pos, primero la
teníamos en mi casa, pero ahora la tenemos escondida en el caserío de los
indios, donde se albergaban don Pablo y Alejandro. - Bueno, quiero verla. -
No, ahorita no le bullas. ¿ Para qué quieres ? Tu amá está en la sala
con las Echagüe, se va a enojar. Además Ramona, doña Perpetua nos dio órdenes
de que echáramos a Manuela y si llega a enterarse de que no le hicimos caso se
va a armar las de Dios y Cristo. - ¡
Doña Perpetua no es la patrona de esta casa ! - se enoja Ramona.
En la sala en
tanto. - A los pocos días de nacer
Ramona llegó a esta casa y yo la adopté como si fuera mi hija. Aunque no lleve
mi sangre ni la de Alonso Moreno, es tan hija mía como lo es Felipe. - Ramona seguirá viviendo en la hacienda como
siempre - dice Felipe - como si fuera una Moreno Gonzaga. - Beatricita escuchó decir algo de esto a
Margarita, pero yo no quise creerlo. Me pareció algo tan absurdo que me resistí
a dar crédito a las palabras de esa muchacha. - ¡Tía, prometiste cerrar la boca ! - se enoja Beatriz. - Criatura. Hay que aclarar las cosas. - No sé cómo se haya enterado Margarita, pero
eso no importa ahora. - Lo que sí
importa es que sepamos quiénes son los verdaderos padres de Ramoncita. - ¡ Qué más da quienes hayan sido ! - se
exalta Felipe - Ya le dijimos que Ramona es y seguirá siendo parte de esta
familia. - Pero nosotros tenemos
derecho a saberlo. Si Dios no dispone otra cosa Beatricita y tú se casarán.
Vamos a emparentar con ustedes. Me parece indispensable conocer la procedencia
de Ramona. - Ramona es hija de un
irlandés y de una piel roja. Satisfecha Perpetua - ésta se lleva la mano al
pecho y se sienta. - ¡ Ay, Jesús mil
veces ! - respira hondo. Los mira de mala manera.
En el cuarto de
Ramona, ésta está dispuesta a salir en busca de Manuela. - Ramona, por favorcito Ramona. Piénsalo bien
- la detiene por un brazo - Tu amá ya nos tiene entre ceja y ceja a mí y al
Norteño y si ahora tú le sales con que escondimos a la india, no nos va a
perdonar. - Te digo que mi mamá ha
cambiado Margarita. - Pues sí, pero
dicen que genio y figura hasta la sepultura. -
Si mi mamá no hubiera cambiado no habría ido a defenderme a Spurtown.
Confesó enfrente de todo el mundo. Confesó públicamente que soy hija de Angus
O'phail y de una piel roja. Por si fuera poco me trajo de nuevo con ella. No es
eso señal de que ha cambiado. - ¡ Ay
Dios ! Así que lo dijo frente a mucha gente. Entonces Felipe ya lo sabe . - Felipe y todo el mundo. Inclusive los
Coronado. - Oye, ¿ y ellos dos no se
espantaron? - No, no. Ni siquiera
Fernando. Todos demostraron tener nobleza y amistad hacia mi mamá. Espero que
ahora que se enteren las Echagüe, no nos den la espalda. - ¡ Ah ! Te digo algo Ramona. Ya lo saben -
Ramona la mira asombrada - Ay, es que se me soltó la lengua con el Norteño y
Beatriz me oyó.
En la sala en
tanto. - Es que esto son palabras
mayores. Lo que nos acabas de decir tan campantemente es algo bochornoso,
vergonzoso. De por sí ya es grave que Ramona no sea tu hija y que lo hayas
callado, pero encima tenemos que aceptarla como parte de la familia sabiendo
que lleva sangre india. - Si tanto te
escandaliza Perpetua pueden sopesar nuevamente la idea de que tu sobrina y mi
hijo se casen. Todavía no es irremediable. Un compromiso se puede romper.
- Yo no puedo decidir nada. César es
quien tiene la última palabra . -
Señora, los que son nuestros amigo nos comprendieron - interviene Felipe
- Tal es el caso de los Coronado. Don Ruy no sólo nos apoyó sino que fue el
abogado de Ramona. ¡ Y vaya que ellos tenían un motivo muy poderoso para estar
ofendidos con nosotros ! - ¿ No me
digas que Fernandito también los perdonó ? -
Para tu información Fernandito se reconcilió con Ramona. Los Coronado no
padecen la peligrosa memoria del rencor. -
Perdona tía - se levanta Beatriz - pero creo que tengo derecho a opinar.
Señora. Felipe. Desconozco como vaya a recibir mi papá estas noticias. Lo que
sí sé es que para mí nada ha cambiado. Mis sentimientos hacia Felipe siguen
siendo los mismos y en lo que concierne a Ramona, al igual que ustedes no puedo
dejar de verla como si fuera parte de esta familia. - Gracias Beatriz - le dice Felipe tomándola tiernamente de las
manos - Para mí tampoco nada ha cambiado. Si estás de acuerdo seguirán adelante
nuestros planes para casarnos. - Eso no
depende de mí sino de Dios. La verdad es que sigo enferma, muy enferma. - Te vas a poner bien y si tienes que ir a ese
hospital a Colorado yo te esperaré. -
Gracias Felipe, pero si como sospechamos yo padezco ese horrible mal -
hace grandes esfuerzos para no llorar - siéntete libre de todo compromiso.
Perdóname - sale llorando. Felipe corre tras ella. - Si Dios fuera tan benévolo con Ramoncita - dice Perpetua angustiada
- a pesar de su mala conducta. ¿ Por qué no salva la vida de mi niña que es tan
buena ? ¿ Por qué ? ¿ Por qué ? - ¡ Ay,
Perpetua ! Entre tú y yo ha surgido cierta antipatía. No obstante te aseguro
que quiero con toda el alma que Dios se apiade de Beatriz como se apiadó de mi
hija - Perpetua llora desconsolada. Ramona ya se ha puesto su capa y se dirige
a la puerta del cuarto. - Espérate.
Todavía no podemos salir - la detiene - Tu amá y doña Perpetua siguen en la
sala y parecen que se traen un jaleo de miedo. Beatriz iba llorando y Felipe
detrás de ella. - Seguramente mi mamá
ya les explicó todo. - Ay, pos.
Entonces nos esperamos para salir, ¿ no crees ? - Al contrario, iremos ahora. Que se entere doña Perpetua que en
esta casa ella no manda y si desprecia a los indios que me lo diga en mi cara.
Si Manuela está tan enferma como dices, se quedará en esta casa. Tengo el deber
de protegerla. Ella es una yahí como yo , ¿ me entiendes ? - Sí. Ta' güeno como digas, pero pos. Es que
también te quiero prevenir de otra cosa. -
¿ De qué ? - Ay, es que pos. Esa
muchacha es medio rara. Habla así como de espíritus y quien sabe cuántas cosas.
Y además ella dice que . . . que pues Alejandro está muerto por tu culpa -
Ramona se pone mal al escucharla - Que pues que si no fuera por ti, ella se
habría casado con é . - De cualquier
forma quiero verla - sale del cuarto. Margarita la sigue. Beatriz llega
corriendo hasta una ventana sin dejar de llorar. Felipe la alcanza. - Beatriz cálmate por favor. Me parte el alma
verte así. - Es que no tiene caso que
sigamos haciendo planes. Sé que voy a morir. -
Eso ni tú ni nadie lo puede aseverar. A ninguna persona le está dado el
don de saber cuándo será su final - Beatriz se calma un poco. - Tienes razón - reconoce ella la fin - Me
estoy portando como una niña miedosa. No volveré a afligirte con mis lamentos.
- Recuerda que no estás sola. Yo estoy
contigo. - ¿ Lo dices sinceramente o
por lástima ? - Nunca sería capaz de
ofenderte con ese sentimiento - le besa la frente.
En la sala
continúan Perpetua y doña Ramona. - Lo
de mi sobrina me tiene devastada. Posiblemente tenga un pie en la tumba, pero
si Dios quiere y mi niña se recupera me opondré a esa boda. Ya tenía razones
para hacerlo, pero con lo que nos has dicho, me oposición será definitiva.
- ¿ Qué razones tenías ? Dímelo - le
exige severa. - Que tu hijo no está
enamorado de mi sobrina sino de que . . . -
¡ Ramona ! - exclama interrumpiéndola al verla entrar - Deberías
descansar. - No puedo mamá Tengo prisa
de ir a ver a alguien. - ¿ A quién ?
- A Manuela. Una india yahí que se
extravió en el camino y a la que Margarita y Norteño le dieron refugio. - ¿ Sigue aquí ? - se enoja Perpetua - Si mal
no recuerdo ordené que le echaran al monte - se da vuelta mirando a doña Ramona
y dice casi con burla - ¿ O no sé si me equivoqué ? Tal vez ustedes están
planeando traerse a toda la tribu completa. -
No se preocupe doña Perpetua - dice Ramona con tono helado - Eso no
sucederá porque mataron a toda mi gente. No tardo mamá - sale seguida de
Margarita. - Te atreviste a ofender a
mi hija en mi propia casa - le dice furiosa doña Ramona - Eso no te lo
perdonaré Perpetua - sale enojada de la sal. Perpetua la mira con rabia.
Continúa la conversación entre Felipe y Beatriz. - Como comprenderás conocer el pasado de mi madre y saber que
Ramona no es mi hermana le ha dado un vuelco a mi vida. - Dijiste que nada había cambiado. - Lo que quiero decir es que en mi interior se
ha desatado un caos. - No te entiendo.
- Verás, no es fácil asimilar de golpe
que todo lo que creías de tu familia no es cierto. De un día para otro me
entero de que mi hermana no es mi hermana y que mi madre amaba a otro hombre
que no era mi padre. - ¿ Quieres decir
que tus sentimientos hacia tu mamá y Ramona han cambiado ? - No. Esos no han cambiado y no cambiarán
nunca. - ¿ Y tus sentimientos hacia mí,
Felipe ? ¿ Cambiaron ? - No Beatriz. Tú
y yo seguiremos como siempre. Manuela está sentada en la cama de su cabaña.
Entra Margarita. - ¿ Qué quieres ? - le
pregunta con desconfianza. - Te traigo
una visita - entra Ramona. - Sabía que
tú y yo nos volveríamos a encontrar - le dice acercándose a ella. Se miden con
la mirada. En Spurtown se ha reunido un jurado nuevo. Green está en el estrado.
- El pueblo de Spurtown abre el proceso
en contra de la persona de Jack Green - anuncia el juez . - Pido anuencia su señoría para que pase a
declarar el primer testigo de los cargos - dice don Ruy - El señora Abraham Mac
Queen .
En la cabaña de
la hacienda. - Déjanos solas - pide
Ramona a Margarita. - Ta' güeno - y
sale del lugar. - Supe que estabas
aquí. Que te extraviaste - comienza Ramona. -
No te me acerques. Eres de mal agüero. Veo que en tus ojos traes malas
noticias. - Así es - se sienta en el
catre. - ¿ Por qué mataron a Alejandro
? ¿ Qué fue lo que hiciste ? -
Alejandro no murió por mi culpa. Han pasado muchas cosas que tengo que
contarte Manuela. - No quiero saber.
- Dios sabe que no quisiera venir con
estas malas nuevas pero tengo que decírtelas. - ¿ Está mal mi mamá ? -
Después que abandonaste la aldea Alejandro y yo tuvimos que ir al pueblo
de los americanos a registrar los títulos de la tribu. En nuestra ausencia el
pueblo yahí fue atacado por los carapálidas. -
Ya cállate. Ya no sigas. - Tengo
que decírtelo. Nos hemos quedado solas. Nadie de los nuestros sobrevivió .
- No. No - llora Manuela mientras
entierra una y otra vez un cuchillo en un gran zapallo. El señor Mac Queen está
declarando . - Judy tenía 12 años. Era
mi única hija y la más inocente criatura que jamás se haya visto - mira al
público - Rex trabajaba para mí. Yo confiaba en este canalla sin saber que tras
su apariencia de hombre trabajador se escondía el más vil de los asesinos -
murmullo desde el público - Una mañana de primavera Judy fue a conocer al
potrillo que yo le había regalado ese día. Era el día del cumpleaños de mi hija
- más exclamaciones horrorizadas de la gente. La escena cambia a ese día.
En el establo
están el señor Mac Queen y una niña de bucles rubios le está dando de comer a
un potrillo. - ¿ Y cómo le vas a llamar
a tu potrillo Judy ? - Le llamaré
Príncipe porque está muy bonito. -
Suena muy bien. Un príncipe para una princesa - saca su reloj y controla
la hora - Te la encargo Rex. Ya es hora de irme al banco - le dice al peón que
más atrás está trabajando. - Descuide
patrón, yo voy a cuidar bien de la niña - dice un barbudo Rex- alias Green.
- Nos vemos en la noche para partir tu
pastel de cumpleaños - le dice a su hija abrazándola. - Te adoro papi. - Y yo a ti, mi tesoro - le da un beso en la mejilla. Sale del
lugar, la niña sigue dándole de comer al potrillo mientras Rex la observa con
ojos brillantes. - Ese . . . ese fue el
último minuto en el que vi a mi pequeña hija Judy con vida - murmullos entre la
gente . Betty está muy conmovida. Jack Green lo observa imperturbable. Ramona
sigue con su relato. - Los nuestros
perecieron por la codicia y la crueldad de un hombre, Jack Green a quien le
deseo el peor de los castigos. -
Mentira. La culpable eres tú. Desde que tú entraste en la vida de Alejandro
el infortunio le cayó a los yahís. -
Entiende Manuela. Yo amaba a Alejandro. Además, al igual que tú, yo
llevo sangre yahí. Lo ocurrido me duele tanto como a ti. - Tú no eres yahí. - Sí que lo soy. Mi madre era Tewa, una piel roja como la tuya - Manuela
se arrodilla frente al fuego. - Mi
mamá. Háblame de ella . ¿ Qué le pasó ? - Ramona se arrodilla junto a ella.
- Desgraciadamente no pude hacer nada
para salvarla - Manuela llora . Ramona recuerda las últimas palabras que
pronunció antes de que le dispararan : " Sólo soy un sueño que vuelve a la
niebla. Quédense con la tierra, que al fin y al cabo también se quedará con
ustedes, raza de buitres. Los maldigo a ustedes y a toda su descendencia "
- Matea fue muy valiente hasta el último momento. Debes sentirte orgullosa de
ella. En tanto en el juzgado. - Judy
nunca regresó de las caballerizas, entonces fuimos a buscarla - escena del
cuerpo de la niña muerta sobre la paja - Sólo que la encontramos muerta. Este degenerado
abusó de ella - se le tira encima, intentan separarlo - le apretó el cuello con
sus propias manos - logran sacarlo de allí - Pido el peor de los castigos para
esta bestia, para este monstruo que no dudó en darle rienda suelta a su
lujuria, a su perversidad. Pido justicia señor juez - muestras el rostro de
Betty llorando. Green lo sigue mirando con la misma altivez - Pido justicia en
nombre de mi pequeña Judy que está en los cielos. - Mátenlo. Justicia - se escucha desde las gradas. La gente del pueblo
está furiosa. Felipe y su madre están en el despacho ordenando papeles. - No manifesté mi desacuerdo en que se quedara
esa yahí porque Perpetua estaba presente y no quise avalar su posición frente a
los indios. Ramona podría haberse ofendido, pero desde luego hay que averiguar
quién es esa muchacha. - Si en verdad
no quiere ofender a Ramona hay que tratar bien a esa joven. Creo que nuestra
obligación es protegerla. - Está bien.
Encárgate de hospedarla, pero con la condición que no entre a esta casa. Al
menos hasta que la conozcamos mejor. -
De acuerdo - dice Felipe yendo hacia la puerta. - ¡ Ah ! . Si ves a Margarita dile que venga.
Quiero hablar con ella. - Sí, madre -
sale del despacho. Muestran escenas de la aldea ya devastada. Se escucha llorar
a Manuela. - Esa es la verdad de lo que
pasó en pueblo yahí - dice Ramona. Manuela continúa su llanto
desconsolado. Sandra S.
Vallejos
Capítulo Nº
67 ( 05-07-00 ) Ramona le cuenta a Manuela lo sucedido en la aldea yahí
luego que ella la abandonara.
En el cuarto de
Beatriz. Perpetua vierte en un vaso con agua láudano. Beatriz no deja de toser.
- Si no fuera por tu mala salud ahorita
mismo empacaba y te llevaba a rastras conmigo. Ya han sido muchas las sorpresas
que nos hemos llevado con los Moreno y parece no tener fin. Esta historia que
me acabas de contar me heló los huesos. ¿ Cómo que Ramoncita es una asesina ?
- Me dijo Felipe que fue en defensa
propia. - Claro. Ahora la van a
disculpar de todo. Pero la verdad es que le brotó lo sanguinario de su raza. Lo
que no entiendo es qué compromiso tendría doña Ramona con el tal Angus O'phail
para quedarse con su hija. Ya presentía yo que en su pasado se ocultaba un
pecado de lujuria. En cada rincón de esta casa se respira la presencia de
Satanás. - Tía, mi salud está arruinada.
¿ Por qué no me dejas vivir aunque sea los últimos días de mi vida en paz ? -
le recrimina Beatriz perdiendo los estribos. Perpetua la mira con la boca
abierta. Manuela y Ramona en tanto . -
Ahora me arrepiento de haber huido. Yo me debí haber muerto con todos
los míos. Ahora yo me quedé sola. - No
estás sola. Si quieres te puedes quedar aquí. Hablaré con mi mamá y con mi
hermano. Te prometo que te protegeré. Olvidemos nuestros rencores - Manuela la
mira llorosa - Manuela, el destino quiso que sólo tú y yo lográramos
sobrevivir. Nosotros y el hijo de Alejandro que llevo en las entrañas. Quédate.
- El hijo de Alejandro - musita Manuela
. - Sí. Al menos en él vivirá su recuerdo
- se abre la puerta. Entra Felipe - Adelante Felipe. Quiero presentarte a Manuela.
Doña Ramona se encuentra en el despacho escribiendo. - ¿ Qué, me mandó llamar señora ? - pregunta
Margarita asomándose por la puerta. -
Sí - le indica ella sin dejar de escribir - Siéntate. - ¿ Yo ? - se asombra. - Sí, tú - se pone de pie - Tenemos que hablar
largo y tendido. - Ah, bueno - se
dirige al sillón grande. - No, ahí no.
Aquí. - Ah, sí señora. Como usted diga
- y se dirige hacia la silla donde estaba sentada doña Ramona. - ¿ Adónde vas ? - la detiene ella. - Pues a sentarme - le señala la silla. - Trae esa silla y siéntate aquí - señalando
un lugar delante del escritorio. Margarita hace lo que le pide. Doña Ramona
vuelve a sentarse - Nunca me quedó claro cómo es que Ramona empezó a sospechar lo
que ahora todo el mundo sabe. - Ah, por
este que . . . - Mira Margarita, no soy
amiga de andar con rodeos. Lo que quiero es que me digas cómo es que te
enteraste de ese secreto. Dudo que Juan y Marta Canito te lo hayan dicho o debo
suponer que sí. - No, no señora. Le
juro por este - hace el gesto - que ellos nunca me dijeron nada. - Entonces platícame. ¿ Cómo lo averiguaste ?
- Pos. Mire, no es que a mí me guste
nadar así oyendo atrás de las puertas. Pos, lo que pasa que un día que yo iba
así, por el pasillo de los cuartos, sin andar pegando la oreja así, ni nada ¿
no ?, pos yo, yo oí bien clarito que usted le decía al padrecito Salvatierra
que pos, que Ramona no era hija del general Moreno. - Ya veo. Y por supuesto corriste a llevarle el chisme a Ramona.
- No, si hasta eso me tardé rete harto.
- Dale gracias a Dios que ya estoy
vieja y cansada. Además date de santos porque ya no tiene importancia esa
revelación porque si hubiera sido de otro modo y en otro tiempo. - No, pos mínimo me hubiera arrancado la
lengua ¿ no ? - se levanta agitada. -
Exactamente. Siéntate - Margarita lo hace - Eso sin contar que hubieras
perjudicado a tus pobres padres porque me hubiera visto obligado a echarlos de
la hacienda. - No, pues sí. Yo sé que
estuvo re malo lo que hice pero como Ramona me confesó que se iba a huir con el
Alejandro pues . . . pues a mí sí se me hizo así bien fácil contarle lo que
escuché. Pues es, yo pensé que ella ya no iba a regresar - doña Ramona se toma
unos segundos para pensar. - No voy a tomar
represalias por esta deslealtad hacia mi persona porque veo con buenos ojos a
la gente que aprecia a mis hijos - Margarita respira hondo. - ¡ Qué Dios le dé muchos años patroncita ! -
le besa la mano - Gracias. - Ya
Margarita - la corta - Llévame una jarra de agua a mi cuarto. Voy a descansar
todo el día. La travesía fue muy pesada - sale del despacho. - ¡ Qué Dios nos la conserve mucho ! Gracias -
le dice contenta Margarita. En tanto Felipe le cuenta a Ramona la aprobación de
su madre. - Mi madre está de acuerdo en
que Manuela permanezca en la hacienda si ese es tu deseo. Por lo pronto puede
instalarse aquí mismo. - Lo ves
Manuela. Nadie te tiene mala voluntad . ¿ Te quedas ? - Sólo por un tiempo. - ¿ Cómo van tus quemaduras ? - se interesa
Felipe. - Se están curando. - Bueno. Voy a mis labores. Si necesitas algo
puedes pedírselo a Margarita o al Norteño. ¿ Vienes Ramona ? - También puedes recurrir a mí - le ofrece
Ramona - Recuerda lo que te dije : yo también soy una yahí como tú - Manuela asiente.
Ambos salen. - ¡ Maldita lechuza blanca
! - exclama tirando el zapallo contra la puerta. Toma el cuchillo y lo entierra
varias veces en un tronco con rabia, llorando por su madre. Casa del Coronado.
Frente al fuego encendido se encuentra Ruy con sus hijos. - Prácticamente ya es un hecho de que Jack
Green será condenado. - Dudo que lo
ahorquen papá. Él es americano - opina Fernando. - Tal vez, pero al menos le darán cadena perpetua. Es posible que
se lo lleven al presidio de Sacramento, pero de que lo sentencian culpable, lo
sentencian. - Ese tipo es repugnante -
dice Analupe - Asesinar a una niña no tiene perdón de Dios. - El testimonio del banquero de Tejas fue
desgarrador. Las pocas personas de este pueblo que todavía apoyaban a Green en
ese momento cambiaron de opinión. -
Debemos reconocer que ese testigo llegó a Spurtown gracias a Billy .
- Ya, ya - se fastidia Fernando - Billy
por aquí, Billy por allá . ¿ No puedes hablar de otra cosa ? - Papacito - suplica Analupe agachándose junto
a la silla donde está sentado su padre - ¿ Qué tantas hazañas va a tener que
hacer Billy para que lo acepten ? Él está demostrando ser buena persona, ¿ qué
no es obvio ? - don Ruy la escucha con una sonrisita. - Mira, no empieces Analupe - la reta su
hermano - Ya te dije que con lo que traje de San Diego tenemos para tu dote y
te puedes casar como Dios manda. Gracias a ese dinero no estás obligada a
casarte con cualquier matón. - No lo
escuches papacito. Billy me quiere y yo a él. - Déjanos solos hija. -
Está bien, pero no vayas a dejar que Fernando te llene la cabeza de
malas ideas - se va - Tendremos que
darnos prisa para casarla. Si no lo hacemos pronto, mi hermana va a acabar muy
mal. - Yo no pienso como tú - Fernando
lo mira sorprendido - Inclusive estoy sopesando la posibilidad de que Analupe y
Billy se frecuenten como novios . - ¿
Pero es americano ? - apenas puede decir Fernando. - No importa. Estoy empezando a creer que Billy es un buen tipo. - No, no te entiendo papá. ¿ Quieres que
emparentemos con un gringo ? - Hijo. Yo
creía que estaba viejo y que lo sabía todo pero nunca se es suficientemente
sabio. Durante el juicio de Ramona me di cuenta que es muy injusto juzgar a la
gente sólo por su origen. Si doña Ramona aceptó a una bebé que llevaba sangre
india, ¿ por qué nosotros debemos rehusarnos a emparentar con alguien que está
demostrando su valía - Fernando lo observa sin poder creer lo que escucha. Doña
Ramona está acostada en su cama pensativa. Golpean a la puerta. Pasa Ramona.
- ¿ Ya descansó mamá ? - Sí. Pasa. -
Desde la mañana quería hablar con usted pero me dijeron que estaba
descansando. - Estaba fatigada, pero
dime. - Sólo quería agradecerle por
dejar que Manuela se quedara aquí. -
Ramona. ¿ Tú la conoces a esa muchacha ? - Sí, es la hija de Matea, la hechicera de la tribu. - ¿ Hablas de la mujer que conoció a tu
verdadera madre ? - Mi verdadera madre
es usted. No me canso de agradecerle a la providencia que me haya acogido en
esta casa. De no haber sido por eso tal vez yo no hubiera sobrevivido. - Tú lo dijiste. La providencia así lo
dispuso. Pero habábamos de Matea. -
Seguramente está pensando que no es bueno tener a la hija de una bruja
en la casa. Pero yo le puedo jurar que Matea era una buena persona. Tenía
diferentes creencias a las nuestras pero era una mujer con muchas virtudes .
- ¿ Y qué me puedes decir de su hija ?
- Ella me . . . bueno, me tenía un
poquito de celos. Ella también estaba enamorada de Alejandro - doña Ramona se
sobresalta. - ¡ Ah ! ¿ Quieres decir
que era tu rival ? - Bueno, de cierto
modo pero no exactamente porque . . bueno, Alejandro nunca le correspondió -
doña Ramona aparta las mantas y se levanta. -
Está bien. La dejaremos vivir aquí. Esperemos que se adapte a la vida en
la hacienda. Pero si como dices te tenía un poquitín de envidia, no está por
demás que no entre a la casa hasta que veamos que ya no te tiene recelo. - De acuerdo mamá . Muchas gracias - la
abraza. - No quiero que nadie venga a
disturbar tu tranquilidad. Necesitas hacer acopio de tus fuerzas para que tu
hijo nazca sano y vigoroso. Ya has tenido demasiados sobresaltos, demasiados
pesares y eso podría perjudicar tu parto - la vuelve a abrazar. Felipe también
está en su cama. Escribe en su diario. -
" El retorno de Ramona ha devuelto la vida a mis días muertos. Sé
que nunca será mía, pero no importa. Me conformo al saber que existe.
Finalmente entendí que el verdadero amor sólo desea el bienestar de la persona
amada " - mira el cristo que tiene en su mesita y le dice : Gracias Dios
Mío por haberla salvado - continúa escribiendo. En su cabaña Manuela se ha
pintado el rostro y arrodillada frente al fuego invoca espíritus. - Espíritus de la noche. Aligeren su vuelo y
manifiesten su presencia. Concédanme que pueda saborear el elixir de la
venganza. Denle muerte a Ramona.
Al día
siguiente. Perpetua está sentada sola a la mesa. - ¿ Quiere que le sirva atole ? - le pregunta Sofía. - No, no, no. Yo me sirvo - Sofía se retira.
Aparece Beatriz. - Buen día - la
saluda. - Buen día - el tono de su tía
es cortante. - ¿ Y los Moreno ? - Parece que madrugaron y andan afuera. Es
obvio que ya no nos tienen ninguna deferencia. Es muy cierto el dicho que dice
que el muerto y el arrimado a los tres días apestan . ¡ Y nosotras llevamos
aquí una eternidad ! - ¡ No empieces
tía ! Ellos acaban de regresar de un viaje largo y penoso. Es natural que
tengan muchos quehaceres pendientes. -
¡ Aquí de natural no hay nada ! - se exalta Perpetua - ¡ Todo es
antinatural ! - Beatriz suspira fastidiada - ¡ Ay, hijita ! Yo sé que te vas a
recuperar, algo me lo dice. Júrame que si eso llega a suceder no vas a contraer
nupcias con Felipe. - ¡ Basta de
insinuaciones ! Si sabes algo dímelo claramente. Dime tía, ¿ por qué le tienes
tanto encono a Felipe ? ¿ Qué te ha hecho ?. Tal vez si me expones tus argumentos
me decepcione de él y no llegue al altar. Anda. Dímelo - comienza a toser.
- No, no, no hija. No sé nada , mi
vida. No sé nada - se asusta. - ¡Sí
sabes ! Te conozco muy bien. Si no me lo dices es porque me estoy muriendo - se
levanta de la mesa y sale tosiendo. -
No, no mijita. Espera. Beatricita espera, mijita - corre tras ella -
Espera . Doña Ramona deja un ramo de flores en la base del árbol junto al
cobertizo. En su tronco se nota una cruz aparentemente recién tallada. Se
sienta bajo él. - Angus querido, ya
estoy de regreso. Estoy más serena, tal vez porque ya no tengo que ocultar que
te amé más que a nadie en la vida. También me siento en paz porque al fin
desterré el odio hacia la sangre india de tu hija. Ramona está parada frente a
la tumba de Alejandro con un ramos de flores en sus manos. - Alejandro, querido mío. Es una bendición
saber que estás aquí y que podré venir a visitarte - deja las flores sobre la
tumba y se agacha - Te he tenido en mi pensamiento y en mi mente todo el
tiempo. Anoche recordé uno a uno todos los instantes en que estuvimos juntos -
recuerda allí mismo la primera vez que se vieron, cuando ella regresaba del
convento y sus ojos quedaron prendidos para siempre. Recuerda el primer beso
que se dieron en el despacho de su casa - Jamás te voy a olvidar - comenzando a
llorar . Escondida tras unas matas Manuela la observa. Beatriz está tirada
sobre su cama tosiendo sin poder parar. Perpetua pone láudano en un vaso con
agua. - Me alteré demasiado. Perdóname
- suplica pasándole el vaso. - Tía, yo
te quiero muchísimo. Has sido como una madre para mí y lo sabes, pero sólo una
cosa podría separarnos y esa es que te interpongas entre Felipe y yo. Quiero
que te quede claro algo. Yo lo amo y esa es razón suficiente para pedirte que
no vuelvas a hacer insinuaciones acerca de él - golpean a la puerta. - Adelante - dice Perpetua parándose. Entra
doña Ramona. - Buenos días - pierde la
sonrisa al verles la cara - Vengo a avisarles que los peones ya vieron el
carruaje de César. No tardará en estar aquí. -
¡ Ay, bendito sea Dios ! - exclama Perpetua. En Spurtown . Don Ruy hace
su alegato final. - Señores del jurado.
Ustedes escucharon durante el juicio de Ramona de Asís varios testimonios en
contra de Rex, alias Jack Green. Escucharon la declaración del señor Nepomuceno
Buen Rostro, la del alguacil Tom Wallace y ayer las terribles acusaciones de
Abraham Mac Queen, quien ha venido de Tejas sólo para acusar al violador y
asesino de su hija. También escucharon al señor Douglas, quien tuvo a bien
entregarse a la justicia ,aceptando haber sido cómplice de muchos de los
delitos que se le imputan a este hombre. Todos los testimonios coinciden en
algo, Jack Green es un criminal terrible y sanguinario. Quisiera pedirles una
reflexión , ¿ creen ustedes que un delincuente de esta naturaleza pueda
corregirse ? . Adivino su respuesta. No. Gente como este monstruo no tiene alma
, por lo tanto no puede experimentar el remordimiento. O, díganos señor Green,
¿ está usted arrepentido ? - Ya le dije
cretino que me deje en paz - le contesta rabioso. La gente murmura. - Silencio en la sal - pide el juez. Green se
levanta. - Yo sé que ustedes esperan
que implore perdón para salvar mi pellejo, pero no, no lo haré, No soy un
cobarde, ni tampoco un hipócrita. Soy un hombre con agallas. Yo quería hacer de
este polvoriento pueblo un emporio. Estaba decidido a arrojar a toda la escoria
que me rodea, pieles rojas, mejicanos, chinos y demás pestes. Pero ustedes
fueron incapaces de seguirme en este sueño. Púdranse. Púdranse y ahórquenme si
quieren . Pero después saquen a estos malditos grasientos de aquí y lleven a
cabo el sueño que todos tenemos, país de blancos, anglosajones, protestantes -
la gente protesta al escucharlo, le gritan loco y asesino, mientras él los enfrenta
imperturbable. Ramona, acompañada por la fiel Margarita está parada junto al
arroyo. - Este arroyo fue testigo del
amor entre Alejandro y yo. También aquí se frustró aquella cita. ¿ Te acuerdas
Margarita ? - Sí. ¿ Cómo no ? Aquella
noche de luna llena nunca se me va a olvidar. - Lloré a raudales pensando que Alejandro no me quería. En esos
momentos no fui capaz de imaginar que él me amaría hasta la muerte. - ¡ Ay Ramona ! No te agüites . Mejor ni te
acuerdes. - Te pido un favor Margarita.
Déjame sola un rato, ¿ sí ? - Ta' güeno
pues - se retira. Ramona suspira, se sienta en el tronco mirando el arroyo,
cierra unos momentos los ojos. Tras ella se ve aparecer a Alejandro que se
agacha y pone su mano frente a sus ojos, tapándoselos. Ella se agita al
presentirlo. - ¿ Alejandro ? - pregunta
ansiosa. Se da vuelta y allí está él. Se miran y se besan dulcemente ¡¡ parece
tan real su presencia !!.Se separan, ella con lágrimas apoya su frente en la de
él. - Siempre te voy a amar - le dice
él con una sonrisa. - ¡Y yo a ti ! - le
dice ella llorando mientras su mirada encuentra el vacío. ¡ Él no está allí ! -
¿ Por qué te lo tenías que llevar Dios Mío ? - llora desesperada. César entra a
la sala acompañado de doña Ramona. - No
fue fácil convencer al médico de que viniera conmigo. Él insistía que era mejor
llevar a Beatriz a la clínica de Colorado, pero por fortuna le ablandé el
corazón y se decidió a venir. Tú que eres madre sabes lo que se siente ver
sufrir a un hijo. Tu experiencia en Spurtown debe haber sido muy similar a
esta. - Fue una pesadilla, pero gracias
a Dios, Ramona está a salvo. - Me
alegra que todo haya salido bien. Me fui muy preocupado. - Evitar que Ramona fuera a la horca fue un
verdadero milagro. - Ojalá el señor
también se apiade de nosotros. Siento la espada de Damocles sobre la cabeza de
mi hijita. Le expliqué al doctor los síntomas que tiene y su respuesta no fue
alentadora. - Tranquilízate César -
aparece Marta con una bandeja con el servicio de té. - Gracias Marta - ella se retira - Tómate esta
infusión. Te hará bien. - Gracias - se
sienta y toma la taza. - César, hay
algo que tengo que decirte. Me incomoda hacerlo ahora que estás pasando por
esta pena tan grande pero no tengo más remedio. Perpetua te lo dirá y prefiero
hacerlo yo - César la mira alarmado por su tono de voz. El médico está
revisando a Beatriz. - Respire otra
vez, por favor - Beatriz lo hace - Exhale - ella tose - Muy bien, ahora vamos a
oír el pecho . ¿ Puede ayudarla ? - le pide a Perpetua - Sí, claro doctor - se apura ella. Beatriz
sigue tosiendo. El médico de espaldas a ella la escucha preocupado.
En la sala en
tanto. - No tienes que explicarme nada.
Ya sé lo que me vas a decir. Supongo que estarás pensando en romper el
compromiso entre nuestros hijos y no te culpo. La tuberculosis es para espantar
a cualquiera. - No, no César. No te
quería hablar de eso. Es verdad que la enfermedad de Beatriz nos tiene muy
mortificados, pero no hay que adelantar vísperas. - ¿ Entonces ? - Se trata
de Ramona. De un secreto que guardé durante muchos años. Ramona continúa
llorando sentada en el tronco. Margarita se acerca a ella. - ¿ Quieres quedarte un rato más ? - No, no. Prefiero regresar a la casa - se
levanta y sonríe - Creo que no fue buena idea regresar a este lugar. Está lleno
de recuerdos que me entristecen. - Pos,
si yo te dije que te ibas a agüitar. Mira, yo pa' no chillar por mi apá mejor
pienso en otras cosas. Eso deberías hacer tú. - Lo vi. - ¿ A quién ?
- A Alejandro. - A poco - se asusta ella. - En mi imaginación. Mi añoranza le dio
cuerpo. - Ay, ya me andabas asustando.
Pensé que ahora sí te estabas volviendo loca Ramona. - Cuando uno sufre la ausencia de la persona
que ama, la recuerda en todas partes. Y a veces, como me sucedió ahora, eres
capaz de imaginar que está contigo en cuerpo y alma - comienza a llorar.
En el juzgado.
La gente está alborotada esperando el veredicto del jurado. - Silencio - pide el juez - Orden en la sala.
Entre el jurado está Doris que tiene en sus manos el veredicto. El juez le hace
una seña para que lo entregue Lo lee para sí , mira a Green y ... - El veredicto del jurado es que Rex, alias
Jack Green es culpable de los siguientes delitos: homicidio en primer grado y
violación en la persona de una menor de edad, culpable de haber impostado otra
personalidad, de abuso de autoridad, de asociación ilícita para cometer delitos
anónimamente con una banda de encapuchados, de masacrar a los pieles rojas de
la aldea yahí y por último de ocultamiento de los avisos del gobierno para los
registros de la propiedad. Por lo tanto - repite - por lo tanto yo, en calidad
de juez de esta corte le impongo al acusado cadena perpetua. Condena que
cumplirá en el presidio de la ciudad de Sacramento. - Protesto - salta Green - Soy un ciudadano americano. Apelaré a
una instancia superior. Este tribunal es una porquería - se eleva el murmullo
de la gente . - Silencio. Silencio -
pide el juez ignorando la protesta de Green y continúa leyendo - Al doctor Thomas
se le declara cómplice de todos estos delitos y se ofrecerá una recompensa por
su captura. Señora Douglas, póngase de pie - éste así lo hace muy nervioso -
Usted queda en libertad por haberse entregado libremente. Señor Prescott
póngase de pie - así lo hace - usted deberá de pagar una fianza para no ir a
prisión - Prescott asiente aliviado. Betty le coloca la mano en le hombro - Doy
por terminado el proceso. - ¡ Es el
colmo ! - se exalta Green mientras lo van llevando - Este par de granujas son
tan culpables como yo. Traidores. Ustedes deberían acompañarme a la cárcel. ¡
Maldito pueblo de hipócritas !. Me voy a vengar de todos ustedes . Doris se
acerca a don Ruy y le da un abrazo. -
Lo felicito licenciado. Gracias a usted este pillo ya no vivirá en Spurtown
. - Y gracias a gente como ustedes que
se atrevieron a declararlo culpable - Billy se acerca a ellos - Por cierto, qué
bueno que los veo juntos. Quiero invitarlos a cenar esta noche a mi casa. Será
para mí un honor recibirlos. - El honor
será para nosotros - acepta Billy - Por supuesto que ahí estaremos. Doña Ramona
continúa con César . - Pongo a tu
consideración esta verdad porque tal vez después de saberla decidas romper el
compromiso de nuestros hijos. Debo decirte que a Perpetua le cayó muy mal esta
revelación. - Mira Ramona . . . - comienza
a decir. - ¡ César ! ¡ César ! - entra
Perpetua llorando seguida del médico. -
¿ Qué tiene mi hija doctor ? - se ven aparecer a Ramona y a Felipe. - Beatricita se está muriendo - le dice
Perpetua entre llantos. César se angustia. -
¿ Es eso verdad doctor ? - Le
mentiría si le dijera que su hija no está delicada. La examiné con cuidado y
efectivamente tiene un ruido en los pulmones que me hace suponer que es
tuberculosis. - No, no - solloza
Perpetua. - ¡ Dios Mío ! - exclama
Ramona. - Voy a verla - dice Felipe.
- Por favor - lo detiene el médico - No
le mencione nada de esto. No le dije la verdad. - Descuide - y sale. - Doctor,
¿ hay alguna esperanza de que Beatriz recobre su salud en esa clínica ? - se
interesa doña Ramona. - Es difícil saberlo.
La tuberculosis casi siempre es incurable. -
Lo siento don César - le dice Ramona tomándolo de una mano. - ¿ Por qué Dios nos manda este castigo ? - se
enoja Perpetua - ¿ Por qué colma su ira con nosotros y no con quienes lo
merecen ? - hace un gesto hacia Ramona que se siente afectada por el
comentario. Doña Ramona aprieta los labios enojada.
Beatriz está
mirando por la ventana de su cuarto. Felipe entra, ella lo mira. - No digas nada Felipe. Tu cara es más que
elocuente. Sé que voy a morir. - Te
equivocas Beatriz - va hacia ella e intenta tocarla, ella no se deja y se
sienta en una silla - No niego estar un poco asustado, pero el doctor no tiene
un diagnóstico definitivo. Cree que en Colorado podrán curarte. Tienes que
tener fe. - Gracias por tu mentira
piadosa, pero no es necesaria. Yo ya esperaba algo así. Mis fiebres, el
agotamiento, la tos. Todos esos síntomas eran indicios de que había contraído
el mal que se llevó a mi madre. - ¡ No
digas eso ! - se agacha frente a ella - Te vas a poner bien. Y si tienes que
permanecer mucho tiempo en la clínica iré a visitarte. - Te agradezco todo lo que has hecho por mi.
Has sido dulce y tierno, pero creo que llegó el momento de despedirnos - Felipe
apoya su cabeza en el regazo de Beatriz sollozando. - Beatriz. Mi querida Beatriz - musita besándole las manos. Ella
lucha por no llorar mientras apoya una mano sobre su cabeza.
En la sala .
- Doctor, usted no lo sabe , pero
nuestra Beatricita es una inocente. Una santa. Nunca le ha hecho mal a nadie.
Díganos, ¿ por qué le pasa esto ? ¿ Por qué ? - ¡ Basta Perpetua ! - se enoja su hermano - Tienes que serenarte.
Me estás poniendo más nervioso. -
Ramona, ¿ serías tan amable de llevar al doctor al comedor ? - pide doña
Ramona - Seguramente desea tomar un refrigerio después de un viaje tan largo.
- Sí mamá. Por acá doctor - ambos
salen. - ¿ Cuánto nos irá a durar
nuestra niña César ?. Si está tan grave puede que no lleguemos a Colorado.
- ¡ Ay, Perpetua ! Ya te dijo tu
hermano que lo estás poniendo nervioso. Creo que debes cambiar de actitud. Con
tus lloriqueos no ayudas a nadie. Lo peor es que Beatriz se va a dar cuenta de
lo que está sucediendo. - ¿ Y tú crees
que con tu manía de guardar todo en secreto las cosas se van a arreglar ? - la
ataca fúrica - ¡ Cállate Perpetua ! -
le grita César - Ramona tiene razón. -
No te pongas de su parte. Primero deberías enterarte de lo que está
pasando aquí. Esta mujer es una mentirosa - descarga así todo su veneno - Cree
que con esconder las cosas todo se arregla - doña Ramona la mira indignada, se
da cuenta que Ramona entra a la sala - Nos engañó todo el tiempo. Nos ocultó
que su hija no es su hija sino una india - Ramona se queda parada asombrada
escuchando - Además es una hipócrita, tiene un pasado vergonzoso. Fue amante de
un irlandés. ¡ Sepulcro blanqueado ! - doña Ramona le da una sonora bofetada.
- ¿ Qué pasa Ramona ? - le pregunta su
madre muy calma. - Perdone - dice ésta
reaccionando apenas - Yo sólo venía a preguntar si don César deseaba tomar
algo. Ramona mira dolida a su madre mientras Perpetua tomándose la mejilla
golpeada se queja. Sandra
S. Vallejos
Capítulo Nº
68 ( 06-07-00) Perpetua acusa a doña Ramona de mentirosa por haber ocultado
que Ramona no es su hija y además india. Ramona que ha entrado en ese momento
en la sala escucha todas las barbaridades que le dice a su madre, hasta que
ésta decide cortar por lo sano y le pega una buena bofetada. Beatriz le seca
con su pañuelo las lágrimas a Felipe. -
Lo más triste de una enfermedad como esta no es sólo lo que uno siente y
el miedo a la muerte. Sino causar sufrimiento a los que te rodean. Me preocupa
mi papá, mi tía, tú. - Obviamente todos
estamos afligidos por lo que te está pasando pero ahora debes pensar en ti.
Luchar. No puedes entregarte tan fácilmente a los brazos de la muerte. - ¿ Tú crees que tengo alguna esperanza ? ¿ Lo
crees sinceramente ? - Felipe la mira impotente - Piénsalo bien, no quiero
falsas ilusiones. Dime la verdad. - Lo
que yo creo es que, aunque la muerte nos esté acechando uno tiene que pelear
hasta el último instante. Sobre todo cuando se está en la flor de la juventud
como tú - le besa la frente - Beatriz, tienes el deber de librar tu batalla sin
rendirte - Beatriz asiente conmovida. Ramona se ha quedado paralizada en la
puerta de la sala. - Me apena mucho que
hayas escuchado las palabras de mi hermana - se disculpa César. - No se preocupe don César, no me siento
ofendida. Lo que lamento es que doña Perpetua se ensañe con mi mamá - se acerca
a ella - Pudo haberse ido con mi padre, a quien amaba, y no lo hizo. Le fue
leal a su esposo hasta el último momento y sobre todo me recibió en esta casa a
pesar de su prejuicio contra los indios. Esa acción habla por demás de su buen
corazón. - Tu mamá recién me estaba
contando lo acontecido cuando nos interrumpieron - plano de Perpetua que sigue
tomándose la cara - Por lo mismo no alcancé a expresarle mi opinión. A mi edad
uno aprende a no escandalizarse , en cambio hay otros que con la edad no
aprenden nada - mirando severo a su hermana. -
César . . . - empieza ella pero ante su mirada opta por calla. - Ciertamente la revelación me sorprendió,
pero a mí no me gusta erigirme en juez de nadie. Supongo que tu mamá tuvo sus
razones para obrar como lo hizo. No nos deben ninguna explicación - extiende su
mano hacia Ramona - Ven para que te dé un abrazo - Ramona se acerca conmovida y
se abrazan - Me alegra que hayas salvado tu vida, que estés entre los tuyos
porque seas quien seas para mí eres una Moreno Gonzaga y no hay más que hablar
- doña Ramona abraza a sus hija. Perpetua sale corriendo de la sala sollozando.
- Tal vez fui demasiado severa con
Perpetua - dice doña Ramona - Voy a ofrecerle una disculpa por mi exabrupto -
sale tras Perpetua. - Creo que será
mejor que pasemos al comedor - dice Ramona secándose una lágrimas - El doctor
se quedó solo. - Si no te importa yo
preferiría ir a ver a mi niña. - Como
usted guste - y abre el camino hacia el interior de la casa. Perpetua se ha
refugiado en otra sala para llorar. Entra doña Ramona. - Discúlpame por haberte tratado de esa manera
Perpetua, me exalté- ésta se da vuelta como para replicarle con algo pero se
contiene - Creo que llegó el momento en que hagamos las paces, no tiene sentido
seguir así. - Podría aceptar tus
disculpas para guardar las formas. Nuestra prosapia nos obliga pero ya me llegó
el agua al cuello. Tú y yo sabeos que hay algo que no puedo perdonar. - No haré caso de tus provocaciones. Pasaré
tus ofensas por alto porque sé que estás pasando por un trance muy difícil.
- No es una provocación. Es una verdad
que me salta a los ojos. Felipe es un hipócrita - doña Ramona se aguanta para
no contestarle - Finge que se muere de la preocupación por Beatriz cuando . ..
cuando es obvio que no la ama - solloza. -
Felipe no estará apasionado por Beatriz pero eso no quiere decir que no
esté sinceramente mortificado - ahora levanta el tono de voz - ¿ Y sabes qué
Perpetua ? Estoy harta de soportar tus maledicencias contra mis hijos. - ¿ Tus hijos ? Ya nos dijiste que Ramona no
lo es. Alo mejor Felipe tampoco - dice con toda maldad. - Lamento mucho haberte abierto las puertas de
mi casa . ¡¡ Eres una arpía !! - se va dejándola con su veneno. Don César ha
ido al cuarto de Beatriz. - Los dejo.
Supongo que querrán hablar a solas - les dice Felipe. - Gracias Felipe - le dice César. Beatriz
espera que su prometido salga y se lanza llorando a los brazos de su padre.
- ¡ Papá ! Tengo miedo de ir a esa
clínica. - Tenemos que hacerlo. Yo iré
contigo, no me voy a separar un instante de ti. Más si te quedas aquí
empeorarás. Colorado es nuestra única esperanza. - Estoy muy apenada con Felipe. Tenemos la boda pendiente. - Sólo hay que posponerla. Estoy seguro que él
te esperará. - No lo dudo. Felipe es
muy noble, pero precisamente por eso me gustaría atarlo. Pienso que lo que
tendríamos que hacer es romper el compromiso antes de irnos. No sabemos si
volveré - solloza angustiada. - Vamos a
hacer un pacto. En Colorado tomamos una decisión. Primero que te hagan los
estudios clínicos, ¿ de acuerdo ? - De
acuerdo . ¿ Cuándo partimos ? - Mañana
- se vuelve a abrazar a él. Casa de los Coronado. Doris y Billy están cenando
con ellos. - Le decía a Billy que en
nuestra tradición es obligatorio un noviazgo largo. Después de conocer mejor el
prospecto se establece un compromiso formal y se fija la fecha para la boda -
Billy asiente con la cabeza aceptando - También se acostumbra a que la novia
cuente con una dote. - Yo estoy joven y
dispuesto a trabajar. Quiero que sepa que con o sin dote mi deseo es casarme
con su hija -. Analupe le sonríe. -
Pues con sus costumbres don Ruy, yo me voy a quedar de solterona - les
dice Doris - No tengo ahorrado ni siquiera un peni - Todos se ríen. - Entonces la solución es meterte de monja -
le aconseja Analupe. - No creo - se
sonríe Doris. - ¡ Analupe ! - le llama
la atención su hermano. - Perdón Fer,
pero no dije nada malo. Muchas de nuestras amistades venidas a menos es lo que
han hecho con sus hijas casaderas . -
Dices cada cosa - le dice Fernando luego de echar una mirada a Doris.
- Hay un punto muy importante Billy -
interviene don Ruy - Nosotros somos católicos y es mi deseo que tanto la boda
como la educación de mis nietos se realicen bajo los mandamientos y usos de
nuestra fe. - No tiene por qué
preocuparse abogado. Usted sabe que mi apellido es Dubois, soy de origen
francés, no anglosajón. Por lo tanto las religión de mis padres también es la
católica. - ¡ Entonces no tengo ningún
impedimento para autorizar su noviazgo ! -
Gracias papacito - Analupe está exultante. - Señor Coronado, quiero decirle que aunque tengo muchos defectos,
haré lo posible por no defraudar su confianza. - Bueno, yo creo que eso amerita un brindis, ¿ no creen ? - propone
Doris levantando su copa de vino. Los demás hacen lo mismo excepto Fernando - ¿
Y tú Fernando, no vas a brindar por la felicidad de tu hermana ? - éste la
levanta - ¡ Salud ! - dicen todos chocando sus copas.
En la hacienda.
Es el día siguiente . Doña Ramona está en el despacho con Felipe. - Ayer Perpetua se puso tan impertinente que
tuve que darle un bofetón - Felipe la mira interrogante - Volvió a ofender a tu
hermana. - ¿ Por qué doña Perpetua se
ha puesto en ese plan? ¿ Qué mal le ha hecho Ramona ? Ya todo el mundo aceptó
su origen. - Ella está molesta por otra
cosa, pero se aprovecha de cualquier pretexto para reñir. - ¿ Se puede saber por qué está molesta ?
- Porque su intuición y ciertos
detalles que ha observado le dicen que tú no estás enamorado de Beatriz. - Madre, yo di mi palabra de casarme con ella
y estoy dispuesto a cumplir con lo prometido. - Eso debería ser suficiente para Perpetua. Te estás portando como
todo un caballero - Felipe apenas la mira - Hijo, anoche estuve meditando. El hecho
de que no ames a Beatriz sino a . . . -
Calle madre - la detiene él - Le pedí que no volviéramos a hablar de
eso. - Lo que quiero decir es que no
porque te sientas culpable de amar a otra estás obligado a casarte con Beatriz.
Su enfermedad es muy contagiosa. ¡ Te prohibo que expongas tu vida ! Tienes que
reconsiderar tu compromiso. - Esta vez
no voy a obedecerla. Me casaré con ella. -
Pero, ¿ por qué ? ¿ Por qué exponerte ? - Si yo no puedo ser feliz al menos quiero hacer feliz a alguien.
Por favor, no intente privarme de esa dicha. Sabemos que Beatriz va a morir,
deseo regalarle unos instantes de felicidad - queda de espaldas a su madre, en
su rostro atormentado se refleja toda la angustia. Spurtown. Billy entra a la
comisaría, en su silla está durmiendo Tom que despierta al escuchar cerrarse la
puerta. Se levanta rápido . - Ya vienen
llegando los alguaciles de Sacramento que van a escoltar a Green . - ¿ Usted los va a acompañar ? - No. Vas a ir tú. - ¿ De veras sheriff ? - entregándole una taza de café. - Sí. -
Esto es mejor que descubrir una mina de oro - dice Tom entusiasmado y
buscando Sacramento en le mapa de la pared - Yo no conozco más allá de
Rosarito. Yo jamás he estado en una gran ciudad. - Pues andas de suerte - saca del cajón las llaves de los calabozos
- Es hora de sacar a ese Napoleón de su celda. - ¿ Napoleón ? - pregunta extrañado - Se llama Green. - Olvídalo. Otro día te platico esa historia -
toma un rifle y tanto él como Tom entran a buscarlo.
En la hacienda.
Felipe sale del despacho y se queda fumando en la galería. Ramona que sale de
su cuarto lo ve y se le acerca. - ¿
Cómo ? ¿ Fumando tan temprano ? - Es
que hoy se va Beatriz a Colorado. Tal vez no regrese nunca. - No seamos fatalistas. El doctor no está
totalmente pesimista. Beatriz tiene posibilidades de salvarse. - Si se muere me voy a sentir culpable toda la
vida. - ¿ Culpable ? ¿ Por qué ? - Porque no la quise como . . . debí quererla
- se aleja de ella nervioso. Ramona se le vuelve a acercar. - Felipe, en el corazón no se manda. Nadie
puede obligarse a sí mismo a enamorarse. Además, tú te has portado muy bien con
ella. Has sido gentil, atento, afectuoso. -
Habré sido todo eso pero no le di lo más importante: mi amor. Por eso me
está carcomiendo el remordimiento. -
Eres demasiado escrupulosos con tu conciencia. Te castigas muy duramente
y no ves lo bueno que eres. - Te
equivocas, no soy bueno. - ¡ Ay ! ¿ Tú
crees que otro habría mantenido su compromiso al saber que a Beatriz le
aquejaba ese mal ? Cualquiera hubiera corrido Felipe. Sin embargo, tu
permaneciste a su lado. ¿ No piensas que ese gesto vale tanto o más que el
amor? - No lo sé. Sinceramente no lo sé
- se lo nota muy angustiado . Don César está conversando con doña Ramona. - ¡ No hables así César ! Lo de tu hoja no es
un castigo divino, es una lotería trágica que desdichadamente le tocó a ella.
Nadie está exento del peligro de contraer esa enfermedad. Fue una desgracia del
destino . - Pero , ¿ por qué Dios lo
permitió ? - A veces es muy difícil
entender la voluntad de nuestro señor. -
Yo no puedo conservar la fe en estos momentos. Siento que Dios está muy
lejos, que es indiferente a mi dolor. -
¡ No blasfemes César ! Son pruebas que él nos impone. Para estos casos
nuestra religión nos da el recurso de la resignación. - ¡ No me hables de resignación ! - se altera
- Perdí a mi esposa que era toda mi vida. Luego volqué mi afecto en mi hija y
ahora Dios también me la quita. Si como nos han enseñado Dios es todo
misericordioso no le mandaría un tormento tan grande a mi criatura. - Toma - entregándole una copa de licor .
- Gracias - la apura de un solo trago -
Es temprano para beber pero . . . lo necesitaba - Te comprendo más de lo que tú crees César. Yo también he perdido
a un ser querido pro si pierdes la fe en un milagro ¿ qué esperanza te queda ?
- Tienes razón. Iré a la capilla y
pediré por mi niña - sale del despacho. Doña Perpetua está en el jardín con su
jaula de canarios. Tiene la puertita abierta dándoles de comer. Aparece
Margarita con un balde en las manos. -
Mis canaritos estaban hambrientos - le recrimina manteniendo la jaula
abierta. - Pues yo ya les había dado su
alpiste en la madrugada. - ¡ Ay ! Se
escapa - grita de golpe Perpetua al salir volando uno de los canarios de la
jaula. Margarita mira hacia donde vuela el pajarito pero tira el agua del balde
hacia el lado contrario, donde está parada Perpetua y la empapa. Ésta grita aún
más - ¡ Ah ! Te conozco Margarita. Lo hiciste de adrede. - No señora. Se lo juro por diosito santo que
no. Si yo nomás lo que quería era detener al animalito. - No te creo nada. Todos me detestan en esta
casa. ¡ Todos ! - toma la jaula cerrando la puertita- Apártate - y se va
enojada. Margarita comienza a silbar para ver si aparece el canario. Felipe está
en el cuarto de Beatriz. Abre su mano y le deja ver un estuche. - Es para ti. - ¿ Para mí ? - Sí. Ábrelo
- ella lo hace. Es una anillo. - ¡ Es
precioso ! - Es nuestro anillo de
compromiso. Me gustaría que te lo llevaras a Colorado para que recuerdes que
tenemos una boda pendiente . - No puedo
aceptarlo - cierra el estuche devolviéndoselo. - ¿ Por qué ? - Felipe, no
me parece justo sostener un compromiso que a la mejor no podré cumplir -
comienza a toser - Cuando esté curada, si es que me curo, aceptaré el anillo -
Felipe suspira. - Tú póntelo. Sé que
vas a regresar - lo saca del estuche. -
No Felipe. Dejémoslo así. Esperemos a ver que ocurre en Colorado. Por lo
pronto te dejo en libertad - Felipe le toma la mano y se lo pone igual. - Yo quiero que nuestro compromiso siga en pie
- insiste él - Te esperaré - se inclina como para darle un beso en los labios
pero ella aparta el rostro. - Si sano
me cobraré todos los besos que no me has dado. En Spurtown. Acaban de hacer
entrar a Green al coche cárcel. La gente del pueblo se ha reunido allí para
verlo partir, le gritan asesino. - ¡
Asesino de mujeres y niños ! - le grita Betty. - ¡ Maldita raza de cobardes ! - les grita Green - Se merecen que
los arrasen los apaches, que los mejicanos recuperen California. - Ya ve jefecito, ¿ eh ? - le dice Nepo a Ruy
- La gente jala para el lado que la lleven. Ayer todos éstos aplaudían a ese
malvado. Lo consideraban un héroe, y ahora mire, hasta las piedras le avientan.
¡ Ah, qué comendecieros somos!, ¿ verdad ? -
Si yo hubiera sido el juez no hubiera dudado en mandarlo a la horca -
les dice Billy acercándose a ellos - Pero al menos tendremos esa sabandija
lejos de Spurtown. - Ojalá no volvamos
a saber de él - le dice Ruy. Tanto Fernando como Billy asienten. Beatriz se
seca las lágrimas del rostro mientras observa el anillo que Felipe colocó en su
dedo. Golpean a la puerta. - Adelante -
entra Ramona - Vine a despedirme y a
desearte buen viaje. - Estoy un poco
sensible. Felipe y yo nos acabamos de decir adiós. - No será un adiós. Será un hasta pronto, ya lo verás. Tienes que
tener fe en que recuperarás tu salud Beatriz - ésta comienza a toser. - Perdón - queda pensativa - Ramona, quiero
pedirte un favor, más bien quiero que me hagas una promesa. Si la voluntad de
Dios es que yo no regrese prométeme que vas a cuidar de Felipe. - No, te vas a curar. Ya lo verás. - Prométemelo Ramona. Felipe te quiere mucho,
no vayas a abandonarlo. - Por supuesto
que no lo haré. - Si algún día llegaras
a casarte tendrás que hacerlo. Por eso me preocupa su suerte - Ramona baja la
mirada. - Yo sólo amé a un hombre, se
llama Alejandro y no volveré a amar a ningún otro. - No sabemos lo que te depare el destino. Lo que quiero pedirte es
que mientras estás al lado de Felipe le brindes todo tu cariño, toda tu
ternura. Él te va a necesitar. - No me
lo tienes que pedir. Si hay alguien a quien quiero con toda mi alma es a mi
hermano. Bueno, quiero decir a Felipe. -
Gracias, era lo que quería escuchar - Ramona la mira y se agacha junto a
ella. - Tú vas a volver y ustedes dos
se van a casar - el asegura. Dos hombres están colocando un tronco en medio del
camino. - Pónganlo bien para que no
pueda pasar la carreta - les ordena Thomas controlándolos desde arriba de su
caballo. - Ahí viene - llega cabalgando
otro secuaz. - Rápido a esconderos -
ordena Thomas - Rápido - Aparece la carreta seguida por dos alguaciles. Se
detienen al ver el tronco. - Échame una
mano - le pide a uno de los alguaciles Tom - Hay que quitar ese tronco - baja
del pescante, observa a su alrededor y cuando se está agachando le disparan
frente al tronco. Retrocede intentando sacar su arma, aparece Thomas y le
dispara dándole en el brazo derecho. -
Dejen sus armas y levanten las manos si no quieren que los llene de plomo
- les ordena a los otros. Green dentro de carro sonríe . Hay un intercambio de
disparo por parte de ambos bandos. Uno de los alguaciles logra escapar. - ¿ Lo sigo señor ? - pregunta uno de los
maleantes. - No, déjalo - le indica
Thomas - Bájate y abre la puerta - le ordena al conductor que levanta sus manos
en alto - Vamos muévete imbécil . Rápido. - éste se dirige a la parte trasera y
abre la puerta. Green se apresura a salir de allí - Las llaves de las esposas -
el conductor se las entrega. - Muchas
gracias Thomas. Pensé que el miedo lo había hecho correr hasta Santa Bárbara.
- Poco me conoce Green. Tendré todos lo
defectos del mundo pero en mi vocabulario no existe la palabra traición -
empuja al conductor al suelo - Tú ya no me sirves para nada - y le dispara.
- Venga doc. Me hirieron en el
estómago. Ayúdeme - le grita uno de sus hombres. Thomas corre hasta él.
Muestran a Toma que está intentando alcanzar su arma. - Este ya no tiene remedio - dice Thomas luego
de revisarlo - Tendremos que dejarlo. -
Es mi hermano. No lo podemos abandonar - protesta el otro pistolero -
Ayúdelo por favor. - ¡ Qué no entiendes
que no tiene remedio ! - se enoja Green - Nos tenemos que largar de aquí de
inmediato. - El guardia que huyó pronto
regresará con refuerzos - le recuerda Thomas. Tom ya ha tomado el arma y se
está incorporando. - Les digo que es mi
hermano, no lo puedo dejar - Green le dispara a quemarropa. Toma logra
levantarse y algo tambaleante dispara dándole en la espalda a Thomas que cae
con un grito. Toma también cae desmayado por el esfuerzo. - ¡ Maldición ! Espero que los demonios te
reciban en el infierno - exclama Green guardando su arma y acercándose a
Thomas. - Déjeme aquí Green - le pide
éste quejándose - Salve su pellejo. De esta no voy a salir con vida - Green lo
levanta. - En mi vocabulario tampoco
existe la palabra traición, así que se va conmigo hasta donde yo vaya. Ánimo
doc. Conozco una cabaña aquí cerca. Resista por favor - logra subirlo a su
caballo y él montando otro se aleja del lugar. Tom despierta, se levanta, los
mira irse son poder hacer nada. Se toma el brazo herido .
César ya tiene
listas sus maletas para irse.
En la sala están
Norteño y Marcos terminando de cerrarlas. -
El doctor ya está en el carruaje esperándolos - dice Felipe entrando - ¿
Falta alguna cosa don César ? - Me
parece que no. - Entonces Norteño
encárgate de que suban el equipaje. -
Ta' güeno patrón - Marcos y él salen acarreando las maletas. - Habría que preguntarle a Perpetua si no
olvida nada - dice jocosa doña Ramona al ver los bártulos. - Fue a cambiarse porque se empapó. Además
está afligida porque se le escapó un canario. Imagínese, con la pena que
tenemos ahora ponerse a tristear por una bobería de esa naturaleza - entra
Beatriz seguida de Beatriz. - ¿ Está
lista mi princesa ? - Sí, papá - don
César le da un beso en la mejilla. -
Bueno, llegó la hora de decir adiós - Beatriz asiente - Yo en lo
personal detesto las despedidas pero qué remedio. Ramona, no tengo palabras
para agradecer tu hospitalidad. Abusamos demasiado de ustedes - le besa la
mano. - No tienes nada que agradecer
César y ya sabes que las puertas de esta casa siempre estarán abiertas para
recibirlos. - Muchacho - le da la mano
y un abrazo a Felipe. Perpetua está con Marta en la cocina. Tiene la jaula
sobre la mesa y se queja como siempre. -
¡ Lástima que Margarita dejó escapar a mi pajarito ! ¡ Se me desbarató
la parejita ! Y vaya que me duraron años, ¿ eh ? - Dispénsela señora. Esa muchacha es rete atolondrada pero verdad
buena que no lo hizo adrede. - Lo único
que imploro es que esa bañada que me dio tu hija no me provoque una pulmonía.
- ¡ Dios nos libre señora ! Ni lo
digas. - Señora, señora Perpetua -
entra Margarita contenta seguida de Delgadina - Mire lo que halló Delgadina -
en sus manos trae el canario perdido. -
¡ Ay, mi canarito ! Dámelo. Dámelo - lo toma en sus manos - A ver, a
ver, un besito . Mua - y le da uno en el piquito contenta de tenerlo de nuevo -
¡ Ay ! Otra vez estarán juntitos. Ayúdame -pide para volver a ponerlo en la
jaula. Margarita intenta hacerlo - Tú no - rechazándola. La ayuda Marta - Bueno
pues, hasta luego y muchas gracias. Adiós Margarita. Adiós criatura. - Adiós - le dice Delgadina. - ¡ Qué tenga buen viaje señora ! - la saluda
Margarita. - ¡ Qué Dios los acompañe y
que la niña Beatriz se ponga bien ! - le desea Marta - Pa' verlos aquí de
regreso pronto. - Mm. Dudo mucho que
volvamos a poner un pie en esta hacienda. Con permiso. - Pase usted - Perpetua sale altiva. Delgadina
le saca la lengua. Marta la reta por hacerlo. - Déjela ma'. Pues si esta señora es regrosera. Ya ni las gracias
nos dio por haberle atrapado a su animalito. Beatriz se está despidiendo.
- Siento mucha tristeza de irme, ya me
había encariñado con todos ustedes. -
Vas a volver. Ya verás - le dice doña Ramona. - ¡ Dios lo oiga señora ! - le da un abrazo
sollozando - Discúlpeme, es que les cobré mucho afecto y me cuesta separarme de
todos - Perpetua entra con su jaula, ignora a todos. Toma su chal. - Y eres bien correspondida. Mis hijos y yo
también te echaremos de menos. - Se nos
está haciendo tarde - dice Perpetua. César la mira reprobadoramente - Es que el
doctor nos está esperando desde hace rato y al rayo del sol. ¡ Pobre hombre ! - No se va a deshidratar. No te preocupes - le
replica César. - Espero tus cartas -
dice Beatriz abrazándose a Felipe. - Y
también espera mi visita porque en cuanto pueda iré a verte - besándole las
manos. - Ánimo Beatriz - le dice Ramona
- Aquí te esperamos y no nos olvidaremos de rezar por ti. - Recuerda la promesa que me hiciste -
comienza a llorar - Discúlpenme - sale rápida de la sala. - Discúlpenla, está emocionada. Muchas gracias
a todos - les dice César, también él con lágrimas - Con permiso - sale tras su
hija. - ¡ Qué tengas un buen viaje
Perpetua ! - la saluda la doña dándole la mano. - Gracias Ramona - mira hacia Felipe y Ramona - Les agradezco su
hospitalidad muchachos. - Háganos
llegar sus noticias - le pide Ramona - Estaremos pendientes. - Ten por seguro que los tendré al tanto.
- Cuide mucho a Beatriz - le pide
Felipe estrechándole la mano. - Por
supuesto. Nadie la cuidaría mejor que yo. Hasta luego Ramoncita. - Hasta luego - le dice ella tendiéndole la
mano, pero ésta la ignora y dándose vuelta toma la jaula - Adiós - y sale
- Pero, ¿ cómo ?. Te dejó con la mano
extendida, ¿ es que no se dio cuenta ? - se indigna Felipe - ¡ Claro que se dio cuenta ! Lo que pasa es
que es una majadera - dice su madre acercándose a Ramona. - Lamento mucho que por mi presencia tengan
que soportar estas ofensas. - No es por
ti Ramona. Es por mí - la consuela su hermano tomándola de la mano. - ¿ Por ti ? ¿ Por qué ? - De un tiempo acá doña Perpetua se fue
tornando agria y grosera conmigo. - No
hay que hacer caso de esta mujer - dice su madre - La edad y la soltería la están
amargando. Démosle gracias a Dios que ya se fue. Al fin tendremos un poco de
paz en esta casa. Ya es la noche. Doña Ramona está sentada a la mesa. Llega
Ramona. - ¿ No esperamos a Felipe ? - Sabrá Dios a qué horas llegue. Fue hasta las
dehesas. Como estuvo tanto tiempo fuera debe haberse encontrado con muchos
desbarajustes. Será mejor que comencemos - toca la campanilla. - ¿ Llamó señora ? - Sí, Marta. Sirve la cena. -
Como usted mande. - Se siente
vacía la casa - comenta Ramona sirviendo vino en las copas de ambas -A pesar de
todo se extraña la presencia de doña Perpetua y Beatriz. - No se puede negar que esa muchacha se ganó
nuestro afecto. En cambio su tía se granjeó antipatías a diestra y siniestra. Francamente
yo estoy muy contenta de que se haya ido esa mujer. - Sí, es una pena. Era muy simpática. Cambió mucho. - Ramona - le toma una mano - Mucha gente va a
reaccionar como Perpetua. Tienes que estar preparada. Los Coronado han sido una
excepción y don César y Beatriz también. Pero en cuanto se corra la voz de tu
verdadero origen recibirás muchos rechazos y humillaciones. - Lo sé. En Spurtown pude darme cuenta del
odio que le tienen a la gente de mi raza. -
Por cierto, cuéntame. ¿ Qué ha pasado con Manuela ? Delgadina está en
casa de los Canito jugando con su muñeca. Se abre de golpe la puerta y entra
Manuela con el rostro pintado. - ¡ Uy !
- se asusta Delgadina - Me asustaste. ¿ Qué quieres ? La señora Marta y
Margarita están en la casa grande. - Ya
lo sé - y avanza hacia ella. Delgadina corre tratando de rodear la mesa pero
Manuela la intercepta e intenta quitarle la muñeca. - Vete, vete. Me das miedo - Manuela le tironea la muñeca - ¡ Es mi
muñeca ! No me lo quites. - Suéltala -
logra quitársela - Esto es lo que quiero. -
Te voy a acusar con la señora Marta. -
Si le dices a alguien que yo te robé la muñeca te aviento al pozo - la
amenaza - El pozo es muy hondo y está oscuro y por más que grites nadie te
escuchará y ahí te quedarás hasta que te mueras. Así que ya lo sabes, no se lo
digas a nadie - sale de la casa. Delgadina queda muy asustada. Marta acaba de
servirles la comida a Ramona y su madre. -
Manuela es extraña, un poco hostil pero como sabe que ya no tiene adonde
ir, espero que cambie su actitud. -
Terminando la cena iré a hacerle una visita, quiero conocerla - llega
Felipe. - ¡ Qué bueno que empezaron !
Se me hizo tarde - besa en la mano a su madre. - ¿ Cómo encontraste la hacienda hijo ? - Tengo trabajo como para un ejército. Estoy un poco preocupado. Ya
no están los yahís para la esquila del año próximo - dice casi sin pensar, al
darse cuenta levanta la mirada hacia Ramona que ha quedado paralizada - Perdona
Ramona. No fue mi intención traer a tu mente malos recuerdos. - No te preocupes - le dice con tono triste y
va a seguir comiendo cuando tiene que soltar los cubiertos y llevarse las manos
al estómago. - ¿ Qué pasa Ramona ?
- ¡ Ramona ! - exclama Felipe y se
apresura a agacharse junto a su silla. -
Ay, ay . Me dio una punzada en el vientre - respira profundo. Muestran
la imagen de la muñeca de Delgadina en manos de Manuela. Está atravesada por
una espina en el centro. - Espíritus de
mil ojos y de incontables oídos, vengan en mi ayuda y hagan justicia, que
Ramona padezca lo que yo padecí - y le entierra otra espina. Ramona está en su
cuarto, tiene su camión puesto. Sofía guarda cosas en el ropero. - No fue nada, en verdad ya me siento mejor.
- De todas maneras no está por demás
que te recuestes y descanses - le pide Felipe obligándola a acostarse - Has
tenido muchos sobresaltos y eso no es bueno en tu estado. - ¿ Quiere que le traiga algo ? - pregunta
Sofía antes de salir. - No Sofía, yo me
hago cargo - le dice Felipe. - Hace un
poco de frío - dice Ramona. - Es que ya
está entrando el otoño. - Eso debe ser.
- ¿ Ya se te pasó el dolor ? - El dolor no se me quitará nunca - le dice
muy triste. - Me refería a la punzada
que te dio en el vientre. - Eso ya va
mejor - él le hace una caricia antes de salir del cuarto. Ella queda muy
pensativa.
Casa de los
Coronado. Fernando y su padre están jugando al ajedrez. Golpean a la puerta .
- Ya voy - grita Analupe desde adentro.
Mira a su padre y hermano que siguen como si nada - Tocan - les dice pero la
ignoran. Abre la puerta. Es Billy. -
Buenas noches. ¿ Está tu papá ? - ella asiente. - Jaque Mate - le dice Fernando a su padre que
protesta. - ¡ Papá ! ¡ Papá ! - le
avisa su hija - Es Billy. Quiere hablar contigo . - Adelante - lo invita aunque ya ha pasado. - Les traigo malas noticias. Green escapó -
Ruy y su hijo se miran alarmados - Emboscaron a Tom y a los guardias de
Sacramento en el camino. Tom está muy mal herido. - ¿ Pero cómo ? ¿ Quién pudo liberar a ese canalla ? - El doctor Thomas. - ¡ Maldición ! - exclama Fernando. - No llegarán muy lejos . Thomas ha sido
herido. Tom logró dispararle. Yo vine a despedirme porque voy a salir en busca
de esos asesinos. - Ten cuidado - le
pide Analupe. Él le acaricia el rostro. -
Mientras ese hombre esté libre la vida de todos nosotros corre peligro -
dice Ruy. - Y la de los Moreno - le
recuerda su hijo. Sandra
S. Vallejos
Capítulo Nº
69 ( 07-07-00) Billy les avisa a los Coronado que Green escapó y que va a
salir en su busca. Éstos se preocupan por su seguridad . - Y la de los Moreno - recuerda Fernando.
- Eso creo, por eso vine a avisarles -
les dice Billy saliendo decidido. En tanto Green ha llevado a Thomas a una
cabaña abandonada. Le ofrece algo de beber. -
Ya no quiero. Quiero llegar sobro al otro mundo - le dice éste bebiendo
apenas un sorbo. Green le revisa la herida. -
¿ De veras no quiere que intente sacarle la bala ? - Le tengo toda la confianza, pero usted no es
médico y esa boda se aloja muy cerca del corazón. Puedo sentir . . . - se
queja. - Dígame , ¿ qué puedo hacer por
usted ? - Solamente una cosa. Darme un
tiro - Green se sienta desolado. Manuela en su cabaña continúa clavando espinas
en la muñeca. Siente la puerta y se apresura a guardarla bajo las mantas. Entra
doña Ramona. - Buenas noches - saluda
seria. - ¿ Quién es usted ? - se
levanta a la defensiva . - Soy Ramona
Gonzaga, la ama y señora de esta casa, por lo tanto yo soy la que hace las
preguntas. ¿ Qué hacías ? - mirando con desconfianza el fuego. - Hablaba con los espíritus. - En esta casa no hay otro espíritu que el Espíritu
Santo. ¿ Acaso no eres católica ? - Mi
mamá no creía en el Dios de los carapálidas. -
Vámonos entendiendo Manuela. Si quieres seguir bajo este techo tendrás
que adaptarte a nuestras costumbres - le mira la cara - De aquí en adelante no
te pintarás esa cara y no convocarás a más Dios que al nuestro. ¿ Me entendiste
? - Sí - doña Ramona mira a su
alrededor, con su bastón mueve un poco las mantas. - Ya te buscaré algunas labores para que no estés de ociosa.
Mientras tanto puedes ayudar a Marta y Margarita en sus quehaceres. Eso sí,
tienes prohibido entrar a la casa grande . ¿ Me entendiste ? - Sí. -
Que pases buenas noches - se detiene en la puerta, la mira altanera - No
escuché tu respuesta. - Buenas noches .
- Señora - le agrega ella. - Señora - repite Manuela. Doña Ramona con una
última mirada sale. Manuela vuelve a arrodillarse frente al fuego. - Que la mantengan vigilada. No quiero que le
quiten el ojo de encima - le dice a Marta que la esperaba afuera con un farol -
Esa india me da desconfianza .
En la cabaña
abandonada. - Hágalo Green, por favor -
insiste Green - Tome mi revólver y acabe conmigo. Yo ya no puedo seguir la
travesía con usted. Luego váyase. Pronto vendrán a buscarnos. No quiero acabar
mis días en manos del traidor de Billy. Si de veras es mi amigo hágalo, por
favor - casi en un sollozo - Hágalo ya - Green se para con su revólver en la
mano y le apunta.
En el cuarto de
Ramona. Felipe se encuentra avivando el fuego de la chimenea. Ramona se
incorpora en la cama. - Te he estado
observando y noto que has cambiado. Entiendo que estás triste por la partida de
Beatriz, pero hay algo en tu mirada. -
¿ Mi mirada ? - Sí. Es como la
mirada de un enamorado sin esperanzas. -
De alguna forma lo soy. - Esta
mañana me dijiste que te sentías culpable por no amar a Beatriz. ¿ A quién amas
entonces ? ¿ Por qué no me lo dices ? - Felipe le da la espalda perturbado.
- ¿ No adivinas ? - la vuelve a mirar.
- No, no adivino - él comienza a
caminar hacia su cama - Por más cruces que me he hecho no logro imaginar de
quién se trata - Felipe aún continúa dudando. Green baja su arma . - Es que no puedo doc. Mejor déjeme buscar un
médico. - Usted sabe que no encontrará
ninguno. Además ya le dije que no tardan en venir a buscarnos - se queja - Dejamos
rastros de sangre, van a seguir la pista fácilmente. Felipe se encuentra
sentado en la cama de su hermana. -
Ahora sabemos que los secretos nos han traído muchos sinsabores. Mi mamá
siempre sufrió por guardar uno. ¿ Por qué no me cuentas el tuyo ? ¿ Qué es a lo
que le temes ? - Ramona yo . . . - Ya sé que te fallé. No te dije la verdad en
la aldea, pero lo hice porque se lo prometí a mi mamá. Si no hubiera sido por
eso nunca hubiera tenido esa reserva contigo Felipe. Confío en ti como en nadie
. ¿ Por qué no te desahogas conmigo ? -
Temo que te . . . - Dime - lo
interrumpe - No creas que voy a asustarme. Ya nada puede hacerlo . ¿ Me lo vas
a decir ? - Sí Ramona - se decide al
fin - Yo no sabía lo que era el amor hasta que ella llegó - cierra los ojos,
muestran a Ramona bajando del carruaje el día de su llegada a la hacienda -
Desde que la vi no tuve ojos para otra mujer - el abrazo del reencuentro .
- ¿ Y qué sucedió ? - Ella se enamoró de otro hombre. - ¿ Todo eso pasó aquí en la hacienda ? - Sí. -
¿ Y de quién se enamoró ? - en ese momento se abre la puerta y entra su
madre. - ¿ Cómo sigues Ramona ? - se
acerca cariñosa. Felipe se aparta queda mirándolas.
En la cabaña
abandonada. - Antes de irme sólo quiero
pedirle un favor. - Pídame lo que
quiera doc. - Vénguese por mí. Con
Billy, pero sobre todo con esos grasientos de los Moreno. Son los verdaderos
culpables de nuestra desgracia. - Se lo
juro Thomas. Le juro que voy a acabar con Billy y con esos roñosos. Iré a
Óregon hasta que me olviden pero le juro que voy a regresar a eliminarlos
aunque sea lo último que haga en mi vida - Thomas se lleva su reloj al oído y
se lo entrega a Green. - Dispare Green
- le vuelve a insistir - Dispare y no vaya a fallar - Green se guarda el reloj,
amartilla el revólver, le tapa la cabeza con un trapo blanco y le apunta. Se lo
nota muy sentido por lo que tiene que hacer, se tapa los ojos y finalmente le
dispara a la cabeza. Se arrodilla junto al cuerpo y se abraza a él llorando.
En la hacienda.
Cuarto de Ramona. - Te dejamos
descansar - le dice su madre besándola en la frente. - Mamá, ¿ vio a Manuela ? ¿ Qué le pareció ?
- Nada en especial. Lo que pensé es que
hay que buscarle una actividad. La gente ociosa además de que no sirve para
nada tiende a hacer maldades. - Manuela
es rara pero laboriosa. Puede dedicarse a muchas tareas. Además sabe de hierbas
y remedios. - Es bueno saberlo. No
estaría de más aprovechar sus aptitudes. Bueno y ahora a dormir - le besa
nuevamente en la frente - Que pases buenas noches . - Gracias mamá. - Yo
también me retiro - se le acerca Felipe - Ya es tarde. - ¡ No ! Espérate tantito Felipe - le suplica
tomándolo de la mano. Felipe mira a su madre. - No vayan a trasnochar. Ramona no debe fatigarse - se retira.
- No hemos terminado nuestra
conversación. - Creo que hablé
demasiado. Finalmente no tiene caso que te cuente nada - le acaricia la frente
- La mujer de la que te hablé pertenece a mi pasado - le besa la frente - Que
pases buenas noches - se retira, ella queda pensativa. Se abre de golpe la
puerta de la cabaña abandonada. Entra Billy con su arma desenfundada, lo siguen
varios hombres. Billy se acerca al cuerpo, lo destapa y se levanta asqueado por
lo que ve. - Es Thomas. Llegamos tarde.
Green se nos adelantó. Ese maldito ya debe estar muy lejos de aquí. Vámonos -
sale seguido por los demás. El cuerpo queda allí. Tiempo después . . .
Margarita y el Norteño se están casando. Ramona hace entrega de los anillos.
Todos están muy contentos. Manuela observa muy seria la escena. Una serpiente
en el camino. Un hombre se acerca a un indicador de caminos. Un cartel está
colocado en él : Se busca. Recompensa 5.000 dólares. Tiene la foto de Green. El
hombre lo arranca, es un barbudo y mugroso Green que ha regresado finalmente. Muestran
a Analupe y Billy conversando y besándose.
En la hacienda
Felipe y Ramona conversan en el jardín. Su madre observa contenta la escena.
Ramona permite que él apoya la mano sobre su vientre con un embarazo ya muy
adelantado. Manuela en su cabaña continúa insertando espina en la muñeca y
convocando a los espíritus. Ramona y Felipe parados frente a la tumba de
Alejandro. De pronto ella se siente mal, se apoya en él . Pronto pasa. En
Colorado Beatriz está escribiendo una carta : - " Queridísimo Felipe : Todos estos meses sin ti me han
parecido una eternidad. Los días son largos y las noches aún más sin tu
presencia. Creo que estoy más enferma del alma que del cuerpo porque te extraño
mucho. Daría lo que fuera porque estuvieras a mi lado " Felipe está leyendo
esa carta, mientras su madre y su hermana lo observan . - Llegó la hora de ir a Colorado a ver a
Beatriz - les anuncia. - ¿ Empeoró ? -
pregunta Ramona. - No habla de eso. Lo
único que sé es que me necesita. Ya es la mañana siguiente. Ramona y su madre
se están despidiendo de Felipe. - Te
voy a extrañar mucho - le dice Ramona. -
Y yo a ti. Pero por favor, no estés triste. Ya verás que en menos de lo
que canta un gallo estaré de regreso - le besa la frente. - Anda hijo. Corre prisa. Tienes que tomar el
ferrocarril - lo bendice. Felipe le besa la frente y sube al carruaje. Mientras
se aleja muestran a Manuela escondida tras una tapia observándolos. - No te aflijas - le dice doña Ramona
abrazando a su hija - Ya verás que estaré con nosotras para recibir a tu bebé.
Clínica de
Colorado. Felipe y Beatriz pasan a una salita en donde arde el fuego. - No esperaba verte tan recuperada - le dice
él contento. - Te quise dar la
sorpresa. Además si te hubiera dicho que estaba mejor tal vez no hubieras venido.
- No digas eso. Quise venir antes pero
ya te digo, tuve muchos problemas. La esquila, la sequía, la mala salud de
Ramona y para rematar la huida de Green. -
Si ya pasó tanto tiempo y ese hombre no ha dado señales de vida es
posible que se haya ido de California. -
Eso espero porque desde que ese criminal anda suelto no descanso en paz
- ella tose de golpe - Mira nada más, ya te preocupé y se supone que viene a
darte ánimos. - Con sólo estar aquí ya
lo has hecho - pone su mano sobre la de él - ¿ Sabes Felipe ?. Creo que me he
recuperado sólo porque me alentaba la esperanza de volver a verte. - Gracias Beatriz. No sabes el bien que me
hacen tus palabras. Hasta ahora yo nunca había hecho feliz a nadie. - Ay, no digas eso. Eres un sol en la vida de
tu madre y en la de tu hermana. Estoy segura que en este tiempo has de haber
sido un gran apoyo para ella. Ramona estaba devastada después de la tragedia
que vivió. Sé que sin ti ella no se hubiera sobrepuesto - aparece doña Perpetua
con un ramo de rosas amarillas en los brazos. Se sorprende al verlo allí.
- ¡ Ah ! Perdón. No sabía que tenías
visita - su tono es frío. - Pasa tía.
- No, no. No quiero interrumpir su
conversación. Sólo venía a dejarte el ramo de rosas que a diario te manda el
especialista. Lo pongo en tu cuarto, eh . Con permiso. - Discúlpala. No sé qué le sucede contigo. Ya
he hablado mucho con ella y hasta ahora no me ha dado ninguna razón que me deje
satisfecha y que explique la antipatía que siente por ti. - No te preocupes. A mí sólo me importas tú -
ella le sonríe feliz.
En la hacienda.
Ramona y su madre están cociendo. - No
sé que vaya a pensar mamá, debe ser por el embarazo, pero a veces y sin motivo
alguno me dan ganas de llorar. Por ejemplo, el otro día me puse a pensar en el
día en que Felipe se case. Me dio mucha tristeza. Debo confesar que casi me dio
envidia la suerte de Beatriz. - En ese
sentido es una mujer muy afortunada. En otro es digna de compasión. Está muy
enferma y de ese mal casi nadie se cura. -
¿ No cree usted que en Colorado haya logrado recuperarse ? Lleva muchos
meses allá y hasta ahorita no nos han llegado noticias que puedan ser
alarmantes . - Seguramente no desean
que lo sepamos. Pero esa urgencia de que Felipe fuera a verla debe ser porque
quiere despedirse de él. Para mí que no la volveremos a ver. En tanto en
Colorado. - ¿ Qué te parece el milagro
? Mi princesa va en franco restablecimiento. Su salud mejora día con día - dice
don César a Felipe - Y si Dios quiere, pronto podremos irnos de esta clínica. -
Mi papá arde en deseos de regresar a la
finca. Extraña sus viñedos, sus manzanas, sus hortalizas y por su fuera poco
detesta este clima. - Extraño hasta mi
almohada - Felipe ríe - Pero el verte mejorar vale cualquier sacrificio. Bien
dijo tu mamá, que confiara en la buena voluntad del Señor. Sólo él podía
salvarla. - No hay que restarle méritos
al especialista. El doctor Brown ha tenido mucho que ver con mi mejoría. - ¿ Es el médico que fue a verte a la hacienda
? - El mismo. - Es una eminencia, eh . Pero sobre todo ha
puesto mucho esmero en mi hija. Basta ver que a diario le manda un ramo de
flores - Felipe no dice nada ante el comentario pero se sorprende. Beatriz se
siente perturbada. - Es muy gentil con
todos sus pacientes - le asegura ella. -
Pues si todo va bien regresaré pronto a la hacienda para comenzar los
preparativos de nuestra boda - Beatriz mira a su padre muy feliz. - Sí, Felipe. Ahora ya puedo decirte sin
temores que nada me haría más dichosa que casarme contigo.
En la hacienda.
- Desde luego un hijo es una alegría.
Quizás la alegría más grande que hay en esta vida. Pero los hijos, al igual que
los pájaros, algún día emprenden su vuelo y te dejan sola. Deberías pensar en
rehacer tu vida. - ¿ Qué quiere decir ?
- Que eres muy joven Ramona. ¿ No ha
cruzado por tu mente la idea de volver a casarte ? - No mamá. Francamente no. -
Pues no debes descartar esa posibilidad. - En primer lugar no quiero. En segundo, dudo que alguien desee
tomar por esposa a una mujer que lleva sangre india y además tendrá un hijo
piel roja - doña Ramona se queda callada ante esa verdad. - Si cierras tu corazón jamás encontrarás a
nadie. Pero si lo abres verás que siempre habrá alguien que te quiera tal como
eres. - Deje de preocuparse por eso
mamá. Le digo, yo no quiero volver a casarme. - Pero hija. - No crea que
es algo que me interesa. Tendré a mi hijo y me queda el afecto de usted y el de
mi hermano. - Eso es cierto, pero tal
vez no sea suficiente. Los hijos se van y yo por ley natural moriré antes que
tú. Es verdad que te queda Felipe, pero se si casa, aunque vivan juntos ya no
será lo mismo - sigue con su costura. -
Mamá, ¿ Felipe no tuvo otra novia que Beatriz ? - su madre levanta la
mirada. - ¿ Por qué lo preguntas ?
- Es que no sé si decírselo o no .
- ¿ Qué cosa ? - Se trata de algo referente a Felipe. Algo
que creo que sólo a mí me ha confiado. -
¿ Que está enamorado de otra mujer ? -
¿ Usted lo sabía ? - se sorprende ella. - De mi hijo no hay nada que yo no sepa. Conozco hasta sus más recónditos
pensamientos . - Perdone mi
atrevimiento mamá pero, ¿ podría saber de quién se trata ? - No me corresponde a mí decírtelo porque
Felipe me hizo prometer que nunca lo diría - Ramona mete la mano en su canasta
de labor y de golpe la quita con un grito - ¡ Ramona ! ¿ Qué te pasa ? - Algo me picó en la mano - doña Ramona revisa
la canasta . - ¡ Ay, Dios mío ! -
exclama tirándola al piso - Marta. Margarita. Sofía - comienza a llamar a los
gritos. En tanto se ve caminar sobre un ovillo de lana a un alacrán - Corran. A
Ramona le picó un alacrán . En su cabaña Manuela saca un alacrán pequeño de una
vasija y lo deja caminar en su mano. -
Que tu veneno penetre en su sangre. Que Ramona enmudezca para siempre y
viaje al reino de las tinieblas - pide a los espíritus. Pone el alacrán sobre
la muñeca.
En la sala doña
Ramona y Margarita revuelven el contenido del canasto. Marta en tanto está
chupando el veneno de la mano de Ramona . -
Búscalo Margarita, búscalo - pide ansiosa doña Ramona. - No lo hallo señora. - A ver si con esto se le sale la ponzoña - le
dice Marta a Ramona que se estira el cuello del vestido buscando aire. - Por ahí debe andar - dice doña Ramona - Pero
deja eso y corre a decirle al Norteño que mande a Marcos por el doctor Oviedo.
- Sí señora - Margarita sale corriendo
a los gritos - Norteño. Norteño. - Se
me está durmiendo la mano - dice desesperada Ramona. - Dijiste que Manuela conocía de hierbas, ¿ no
conocerá algún remedio ? - Puede ser -
Marta continúa chupando el veneno. - Voy
por ella - y sale corriendo. - Me
siento muy mal - apenas tiene fuerzas de decir Ramona. - Cálmese niña, no le va a pasar nada, no le
va a pasar nada. - Mi hijo Marta - se
angustia. - Tranquila. Tranquila - la
abanica. - ¡ Que no le vaya a pasar nada
a mi hijo ! - suplica mientas respira más rápido Norteño y Marcos están en el
cobertizo acarreando bolsas de lana. -
Norteño. Norteño - llega gritando Margarita - Apúrate Norteño. - ¿ Qué pasa huerca ? ¿ Qué son esos gritos ?
- Le picó un alacrán a Ramona y la
señora quiere que Marcos vaya por el doctor Oviedo. - Andaba por los caseríos de aquí cerca. Voy a ir a buscarlo.
- Apúrate Marcos. - No dilato - saliendo apurado. - Pues mientras llegue el doctor hay que darle
algo a la niña - opina Norteño - Aunque sea limón con ajo. - Ay, dice la señora que el bicho estaba rete
feo Norteño. Dios quiera que no le vaya a pasar nada malo a Ramoncita. - Tranquila. Tranquila. - Vámonos rápido - lo apura ella. Salen para
la casa. Manuela en su cabaña continúa retorciendo espinas en el cuerpo de la
muñeca. Golpean a la puerta. - Manuela.
Manuela ábreme - se escucha impaciente a doña Ramona. Ésta se apresura a
esconder la muñeca - ¿ Qué no oyes Manuela ? Me urge hablar contigo. Abre -
mientras la doña golpea Manuela apaga algunas cosas y se pasa las manos por la
cara para quitarse la pintura del rostro. Corre el cajón que trababa la puerta
dejando que doña Ramona pase, quien se espanta por el humo - ¿ Por qué te
encierras ? - y se dirige a abrir la ventana. - Es que . . . - intenta justificarse nerviosa. - A mi hija le picó un alacrán. ¿ Conoces
algún remedio contra ese veneno ? -
Este . . . yo este - retrocede más nerviosa aún. - ¡ Tú sabes de hierbas ! - La ponzoña del escorpión es mortal, pero
conozco una planta que podría servirle: la artemisa. - ¿ La tienes ? - pregunta ansiosa. - Sí. -
Pues tómala y llévatela de inmediato a la casa grande. Allá te espero -
Manuela deja escapar el aire que estaba reteniendo cuando sale al doña. Toma un
atado de hierbas. - Los espíritus están
de mi parte - dice contenta.
En la clínica de
Colorado. Beatriz está en la cama. Entra Perpetua. - Estuve acechando en el pasillo para ver a qué hora salía Felipe.
Lo vi salir con César. - Fueron a comer.
- No quiero ni cruzarme con él. - Pues llegará el día en que tendrás que
hacerlo porque hace un rato Felipe y yo confirmamos nuestro compromiso. - Teniendo un fiel admirador como el doctor
Brown no sé cómo sigues empeñada en casarte con Felipe. - Él me quiere tía. Y yo a él. - ¿ Estás segura de eso ? - ¡ De que lo quiero no tengo la menor duda !
- ¿ Y de él ? ¿ No tiene ninguna ? - No, ninguna. Felipe no ha tratado a otra
mujer más que a mí. - ¿ Puedo pasar ? -
pregunta el médico. A Perpetua se le ilumina en rostro. - Adelante doctor Brown - lo invita muy
contenta. El doctor mira a Beatriz quien le sonríe cálida. Ramona está en su
cama. Respira con dificultad. Su madre le hace compañía. - Siento que estoy ardiendo - dice ella tocándose
la frente. - Es sólo una sensación -
ella también se la controla - No tiene fiebre. ¡ Ay, cómo tarda esa india ! -
Ramona la mira - Perdón, quise decir cómo tarda Manuela - entra Margarita con
una taza seguida por Manuela - Tómate esto - le pide su madre tomándola . - ¿ Qué es ? - pregunta con desconfianza.
- Un brebaje que preparó Manuela -
Ramona la mira. - Con esta poción mi
mamá curaba a los yahís en la aldea. -
¿ Qué pasa Ramona ? Tómatelo - le insiste su madre. - No puedo. Se me está cerrando la garganta.
- Inténtalo. Has un esfuerzo. - No, de veras. No puedo. - Si no lo haces morirás - le dice Manuela.
Ramona hace un esfuerzo y bebe un poco.
En la clínica.
- ¡ Ay, Beatriz ! Ni le hemos dado las
gracias al doctor por sus flores - dice Perpetua tomando dos del ramo - Como siempre
sus rosas están preciosas. Son un regalo para la vista. - No debería molestarse doctor - le dice
Beatriz. - No es ninguna molestia. Ya
sabe que usted es mi paciente consentida. Pero no se lo vaya a decir a los
demás - Beatriz y Perpetua sonríen - Ahora si me lo permiten continuaré con mi
visita. Con permiso. - Pase doctor - El
doctor Brown toma su maletín y sale - ¡ Ay ! - suspira Perpetua - ¡ Quién
tuviera tu edad mijita ! - ¡ Tía ! ¡ No
seas obvia ! - ¿ Obvia yo ? Obvio él. A
leguas se nota que nuestro salvador se prendó de ti. - Tienes una imaginación desbordada. - Ay, no me digas que las flores también son
imaginarias. Llevamos meses aquí y ningún día a faltado un hermoso ramo de
rosas amarillas en este cuarto. Por esta vez tienes que aceptar que loca no
estoy. - Bueno - acepta ella -
Suponiendo que así fuera, ya te dije que estoy comprometida. - Pero no casada - le replica ella . Beatriz
la mira como caso pedido. Doña Ramona golpea con su mano el escritorio de su
despacho. - ¡ No puedo creer lo que
estoy escuchando ! ¿ cómo que no puede atender a mi hija ? - Con todo respeto señora, cuando me avisaron
pensé que se trataba de usted. Por eso vine a toda prisa. - No sé qué está tratando de decirme. - Yo siempre he acudido cuando me lo han
solicitado pero ahora es diferente. Ya se sale hasta Rosarito que Ramona no es
su hija - se levanta de la silla - Que es una piel roja. - No esperaba algo así de usted. Ramona antes
que nada es un ser humano. Su vida está en peligro. Además lleva un bebé en el
vientre. Le debería dar vergüenza resistirse a auxiliarla . - ¡ Es una india ! - Aunque no lleve mi sangre lleva mis apellidos. ¿ No es eso
suficiente ? - Discúlpeme señora pero
no, no puedo - toma su maletín e intenta salir. Doña Ramona le corta el paso
con su bastón en alto, golpea con él el escritorio. - Le juro que si no atiende a mi hija no sale vivo de esta
hacienda. - Está bien. Lo haré por esta
vez. Ya estoy aquí. Ramona continúa agitada. Marta y Margarita le hace
compañía. Manuela con la taza en las manos la observa. - Yo la veo peor amá. - ¿ Segura que tu brebaje es contra el piquete
de escorpión ? - la interroga Marta. -
Claro que sí. Lo que pasa es que casi no tomó nada, si apenas le dio un
sorbo. - Entonces hay que darle más -
Manuela se acerca a la cama. - Mi hijo.
Mi hijo - clama Ramona en su delirio. Mueve la cabeza de un lado a otro lo que
dificulta que le puedan dar al poción. Entra doña Ramona. - Ya no le den nada. Aquí está el doctor -
éste se acerca y la revisa. Manuela lo observa nerviosa. - ¿ Qué es lo que le están dando ? - pregunta
Oviedo. Margarita deja caer la taza al piso. -
El doctor te hizo una pregunta Manuela - le indica doña Ramona -
Contéstale. - Es una poción de
artemisa. - ¡ Con eso no se cura un
piquete de alacrán ! Lo único que puede hacer esa planta es provocar delirios.
- Pues con eso mi mamá curaba mucha
gente en la aldea - se defiende Manuela. -
Déjanos Manuela - le pide la doña - Acompáñala Margarita - las dos
salen. Ramona sigue quejándose. - Voy a
traer algo para limpiar eso - dice Marta saliendo también. - Si no se impresiona señora puede ayudarme.
Tendré que sangrar a Ramona. - ¿ Eso no
perjudicará al bebé ? - se alarma ella. -
Tal vez. Su hija se va a debilitar, pero es la única manera de evitar
que el veneno siga corriendo. - Mi
hijo. Mi hijo - sigue pidiendo Ramona .
Margarita entra
a la cocina seguida por Manuela. Delgadina que está sentada sobre la mesa al
verla se baja y se abraza a Margarita. -
¡ Ora ! Hazte Delgadina para allá que me estorbas - Delgadina la espía -
¿ Qué traes ? No sé qué te ha dado por andar todo el día pegado conmigo.
Pareces sanguijuela - mira a Manuela que tiene entre sus manos el atado de
hierbas - ¿ Que de adeveras con eso curaban allá a la gente en tu pueblo ?
- Claro. Si Ramona se muere no va a ser
por culpa mía. Con esto se hubieran salvado ella y el hijo de Alejandro.
s- Ah, pos. Pos si no se alivia pronto
se lo damos a escondidas. - Ojalá no
sea demasiado tarde - le muestra los dientes a Delgadina que se asusta y se
vuelve a esconder tras Margarita. Manuela sale de la cocina, pasa cerca de
ellas y Delgadina rodea entero el cuerpo de Margarita para no tener que verla.
- ¿ Qué argüendera te traes, eh ? ¿ Qué
te pasa ? - Manuela es muy mala. - Cállate la boca escuincla. Eso no se dice. A
ver, ¿ por qué lo dice ? ¿ Qué le hizo ? -
Pos . . . - lo piensa. - ¿ Qué ?
- Nada - y sale corriendo de la cocina.
Más tarde. Margarita está en el dormitorio de Ramona. Ésta tiene la muñeca
vendada. - Dale, el doctor dijo que te
tomaras estas cucharadas - dándole el remedio. - No puedo, tengo la garganta cerrada. - ¡ Ay, Ramona ! Haz un esfuercito. Ándale - le coloca la cuchara
en la boca y logra que tome - Eso es - Ramona comienza a llorar - ¡ Ay, Ramona
! No chilles. Te vas a poner bien. - No
sé. Siento un dolor muy fuerte en el vientre. Lo que más me preocupa es mi
hijo. - En mala hora ese alacrán se
metió en tu cesta. ¡ Maldito bicho ! - Ramona sigue llorando - Pero, ¿ sabes
una cosa Ramona ? Si no te pones bien, Manuela ya me dijo que con su brebaje te
puede salvar. - No creo. Margarita . .
. me siento muy débil. - Has salido de
otras peores. Ánimo - le acaricia la cabeza. -
¡ Y Felipe tan lejos ! A la mejor ya no lo vuelvo a ver - llora
angustiada. - No digas eso - trata de
consolarla. Sandra S.
Vallejos
Capítulo Nº
70 ( 10-07-00) Ramona está muy preocupada por su hijo. Llora desconsolada
porque cree que no volverá a ver a Felipe. Doña Ramona tira una talega de
monedas sobre el escritorio . - Ahí
tiene su paga doctor. Espero que sea suficiente por atender a una piel roja.
- No fue mi intención ofenderla señora
- dice el doctor tomándola - Pero comprenda . Para todos ha sido motivo de
escándalo el que usted haya adoptado a una india. Los Moreno y los Gonzaga son
apellidos ilustres y ahora están enlodados. -
No voy a propalar por todo el monte las razones que tuve para hacerlo,
por otra parte me tienen sin cuidado las lenguas viperinas que abundan en la
comarca. Lamento que una persona como usted tenga esos prejuicios. Buenas
noches. - Buenas noches - dice él
tomando sus cosas. - Dígame doctor - lo
detiene ella cuando ya casi está saliendo - Si Ramona no mejora, ¿ regresará ?
- el doctor menea la cabeza descartando esa posibilidad y sale. Doña Ramona
aprieta los labios rabiosa. Casa de los Coronado. Analupe está escribiendo unos
sobres. - Apúrate con la tinta Polita.
- Sí señorita - se la deja sobre la
mesa - A poco que va a venir tanta gente a su boda . - ¡ Ay ! Eso espero. Aunque Billy no tiene
familia mi papá tiene muchas amistades. Quiero que la crema y nata de todo
California esté presente en mis esponsales. -
¿ En sus qué ? - Esponsales,
Polita. Quiere decir casamiento. Los que no sé si puedan venir son los Echagüe.
Hasta donde tengo entendido Beatriz sigue grave en Colorado. - ¡ Ay ! Tan grandota y rozagante que se veía,
¿ verdad ? - Hay enfermedades que te
carcomen por dentro y que no se manifiestan hasta que todo está perdido. - ¿ Polita ? - la llama Fernando bajando las
escaleras - No encuentro mi chaleco gris. -
Ay, se lo iba a planchar. Ahorita se lo tengo listo - corre a buscarlo.
- ¿ Ya están rotuladas las invitaciones
que me voy a llevar ? - Ten. Toma. Ahí
va incluida la de los Moreno Gonzaga. ¿ Lo piensas entregar personalmente ?
- Sí. Mañana en la mañana parto hacia
Rosarito y de pasada se las doy. - ¡
Qué se me hace que lo que quieres es volver a ver a Ramona ! - Sí te soy franco sí. A pesar de todo tengo
curiosidad de verla. - Su hijo ya ha de
estar por nacer. - Seguramente. Doña
Ramona termina de sellar una carta que le entrega al Norteño. - Que alguien salga mañana al pueblo de los
gringos y envíe ese telegrama. - A la
orden patrona - sale rápido, se detiene - Dispense el atrevimiento patrona
pero, ¿ cómo sigue la niña ? - Mal
Norteño. - ¡ Qué ! ¿ No le hizo nada el
doctorcito ese ? - A ese hombre no
quiero que se le vuelva a mencionar en esta casa. - Como usted ordene ama - y sale del despacho. En Colorado. Felipe
está conversando con Beatriz. Entra el doctor Brown. - Perdonen que los interrumpa pero le enviaron
este telegrama - se lo tiende a Felipe. -
¿ A mí ? - se sorprende éste. -
Sí- Felipe se apresura a abrirlo, lo lee y se pone pálido. - Ramona está muy grave. Tengo que salir de
inmediato a la hacienda.
En la hacienda.
Fernando ya ha llegado. Doña Ramona lo lleva para que vea a Ramona. Éste se
preocupa mucho. Se agacha junto a la cama -
Ramona - la llama tocándole la mejilla - Ramona. - ¿ Felipe ? - murmura ella sin abrir los
ojos. - No, soy Fernando - ella abre
los ojos. - ¿ Qué haces aquí ? - Vine a traerles la invitación de boda de
Analupe, mi hermana. - ¿ Se casa ? -
apenas esboza una sonrisa. - Sí, pero .
. . no te fatigues - se levanta y mira a doña Ramona. - ¿ Cómo te sientes hija ? - se inclina sobre
ella. - Mejor - contesta volviendo a
cerrar los ojos. Doña Ramona y Fernando se miran preocupados. Manuela está
colocando en un jarrito más del brebaje que hizo. Se sonríe satisfecha de que
Margarita haya acudido por él. - Se lo tiene
que tomar todo sino no le servirá de nada - Margarita lo huele y pone cara de
asco. - ¡ Ay ! ¿ Estás segura de que
con esto se va a sentir mejor ? - Sí no
confías en mí no se lo des - se lo quita de las manos. - No, no te enojes. Pues, lo que para es que
tenemos harto miedo de que vayamos a meter la pata - Anoche me visitaron los espíritus - Margarita se asusta - y me
anunciaron que el final de Ramona está cerca, que sólo yo puedo ayudar -
mientras habla Manuela se va acercando a Margarita que la elude asustada.
- Ah, pos. No pues, yo no creo en tus
espíritus. - Entonces déjala que se
muera - intenta volcar el brebaje. -
No, espérate, espérate - le quita la jarrita de la mano - Ta' güeno ,
pues. Se la voy a dar y Dios quiera que . . . que le sirva de algo - Manuela la
ver irse satisfecha. Fernando y doña Ramona conversan. - Oviedo es un hombre sin corazón. ¡ No puedo
creer que no haya querido volver para recetar a Ramona. - ¡ Es un descastado ! Los días pasan y Ramona
en lugar de mejorar empeora cada vez más. -
Me gustaría hacer algo por usted. Pídame lo que quiera. - Gracias Fernando, pero no puedes hacer nada.
Tal vez rezar por Ramona. - No, iré a
buscar a algún médico. - No hay otro
que Oviedo a muchas millas de distancia. Además según me dijiste tu tenías
otros encargos que hacer. - No es nada
importante. Son las invitaciones de Analupe, cualquier peón puede llevarlas en
mi lugar. Señora, la verdad si vine fue por volver a ver a Ramona. - Eso quiere decir que realmente te enamoraste
de ella - éste asiente. - Permítame
dejarle esos encargos a unos de sus peones. Yo iré a buscar un doctor. - Gracias Fernando. Nunca pensé que perdonaras
a Ramona y mucho menos que la quisieras tanto. - Yo tampoco sabía. Primero pensé que sólo había lastimado mi
orgullo y después me di cuenta que lo que hirió fue a mi corazón. - Haz lo que puedas por ella pero no esperes
nada a cambio. Ramona no tiene intenciones de casarse nuevamente. - Voy a buscar el doctor - dice él saliendo.
Margarita entra a la cocina con la jarrita que le dio Manuela. La apoya en la
mesa junto a Delgadina que está sentada sobre ella. - Ande te metes Margarita. Te ando buscando desde hace rato - la
reprende su madre atareada con la comida - Necesito que me ayudes a hacer la
pandela. Ya sabes que tenemos visitas . -
Es que fui a ver a Manuela. -
Ande haya sido. Siempre te me escabulles donde hay trabajo. Pior desde
que te matrimoniaste. ¡ Sólo te dedicas
al Norteño ! - ¡ Ay, amá ! Pues es lo
natural. Usted también atendía a mi apá. -
Deja de replicar y ayúdame. ¿ Y a qué fuiste a ver a Manuela ? -
Delgadina presta atención a esto. - Ay,
amá. No se vaya a encabritar pero Ramona está re mala. A mí se me ocurrió pues,
que le demos el brebaje de Manuela. Total el doctorcito ese ni la curó -
Delgadina acerca su mano al jarrito, lo mira y de un empujón lo tira al piso .
- ¿ Qué hiciste Delgadina ? - Se me tiró sin querer - Margarita le pega en
la mano. - Ándele, por andar de ladilla
- la baja de la mesa - Váyase a jugar al patio, órale - mira el brebaje
derramado - Ay, amá. Ora a ver si Manuela me quiere volver a dar el remedio.
- ¿ Sabes qué hija ? No le pidas nada.
A mí esa india me da mala espina y a la señora también. Green le está apuntando
a Memphis. Toma de la carreta algo de comida que mete en una bolsa La deja en
su caballo y le vuelve a apuntar a la cabeza. - No me mate - pide él - La vida de un pobre hombre como yo no vale
nada - Green dispara pero se escucha el sonido del tambor vacío. Memphis abre
grande los ojos del susto. - Agradece
que no te mande al infierno porque no traigo parque. Sobre todo porque amanecí
de buen humor sino . . . hasta te mataba con mis propias manos - baja el arma,
sube a su caballo y lo deja. Ya ha caído la noche. Cuarto de Ramona. - Ramona. Ramona - la llama su madre mientras
le seca la frente. - Le he estado llame
y llame pero ya no contesta - le dice Marta. -
Que le Norteño mande a alguien por el padre Sarriá. - Sí, señora - Marta sale. - Angus, donde quiera que estés ruega por
ella. Ramona, tienes que vivir. Lo tienes que hacer por tu bien, por el de tu
hijo y por Felipe que tanto te ama.
Clínica de
Colorado. Llegan flores amarillas al cuarto de Beatriz. - Gracias - dice Perpetua recibiéndolas - ¿
Quieres leer la tarjeta ?. - No , ya sé
lo que dice. - Ay, eres muy ingrata
mijita. Ese pobre médico se desvive por ti y tú no te dignas a echarle una
miradita. - Sería impropio. Estoy
comprometida. - Que yo sepa la gratitud
no es pecado. - No sería ingratitud,
sería infidelidad. - ¡ Ay ! No me hagas
hablar de infidelidad porque se me viene a la mente una persona. - ¿ Me estás insinuando que Felipe me es
infiel ? - doña Perpetua resopla para no contestar - Pues, será con Margarita
porque yo no sé con quién más. - ¿
Segura que no ves con quién más ? - Beatriz la mira hostil. Entra don César al
cuarto. - ¿ Y mi princesita ? ¿ Cómo
amaneció hoy ? - Beatriz le sonríe cálida.
En la hacienda.
Se ve llegar a todo lo que dan las ruedas al coche que trae a Felipe . - ¿ Cómo que Ramona se está muriendo'?-
interroga desde el coche al Norteño que lo está aguardando. - Así como lo oye patrón. Todo empezó con un
piquete de alacrán y se fue descomponiendo la cosa. Parece que su niño ya viene
- Felipe sale corriendo. En su cuarto Ramona se está quejando. Doña Ramona le
seca el sudor. Con ella están Marta y Margarita. - A lo mejor no aguanta el parto. Está como desmayada - dice Marta
angustiada . - Y Fernando que no llega
con ese médico. Tendremos que arreglárnosla solas . - Mago, tráete unos baldes de agua caliente, sábanas y toallas - le
pide su madre . - Las tijeras Marta.
- Sí señora - corre a buscarlas .
Ramona no deja de quejarse. - Ánimo
hija - pide su madre. Entra Felipe corriendo desesperado - Felipe - lo abraza .
- ¿ Cómo está Ramona ? - arrodillándose
junto a su cama. - Muy mal - Felipe le
besa la frente - Bendito sea que llegaste. -
Te vas a poner bien - le dice a Ramona - ¿ Qué es lo que le pasa ? - Va a dar a luz. Su parto será difícil. Ella
está muy débil. - ¿ Y el doctor Oviedo
? - salta preocupado. - Te espero
afuera - le dice su madre. - Ramona -
doña Ramona se detiene al escuchar su tono angustiado - Ramona no me dejes.
Ramona no te vayas sin saber lo mucho que te he amado. Siempre quisiste saber
el nombre de la mujer de la que estaba enamorado. No te vayas sin saber que
eras tú - doña Ramona sale . Ramona abre los ojos. - Felipe - lo llama bajo. Él queda perturbado - Felipe, ¡ qué bueno
que estás aquí ! - ¿ Me escuchaste ?
- Sí. Escuché tu voz. Eso fue lo que me
hizo volver de mi sueño. - Ramona
tienes que hacer acopio de tus fuerzas. Necesitas estar despierta. Tu hijo ya
va a nacer. - ¿ Mi hijo ? ¿ Mi hijo ? -
se altera ella - Mi hijo. Fuera del cuarto doña Ramona con su rosario en la
mano está rezando. Llega Margarita con toallas y sábanas . - Dejé los baldes con agua calentando señora -
le dice pasando a la habitación. Felipe sale. - Está muy grave Felipe. -
¿ Y el doctor Oviedo por qué no está aquí ? - ¡ Ni me lo menciones ! A regañadientes vino a atender a Ramona
cuando le picó el alacrán. - Pero, ¿
por qué ? - Porque Ramona es una india.
El muy bellaco se atrevió a decírmelo con todas sus letras. - Enviaré por él y lo traerán aunque sea a
punta de pistola. - Espera hijo.
Fernando estuvo aquí. No debe tardar en llegar con otro médico ? - ¿Fernando Coronado ? - Sí. -
Madre, no podemos quedarnos de brazos cruzados. Usted misma lo dijo
Ramona está grave. Enviaré por Oviedo y lo traeré cueste lo que cueste. En
Colorado. - Lástima que Felipe tuvo que
salir con tanta precipitación - dice César y echa dos leños en le hogar -
Esperemos que cuando llegue a la hacienda no haya ocurrido nada que lamentar.
- Esa familia tiene un mal sino -
comenta Perpetua - Cuando no les pasa una desgracia les pasa otra. No cabe duda
que la vida de Ramona está destinada a la tragedia. - Cállate tía, no digas necedades - la corta indignada Beatriz - Si
a esa vamos nuestra familia también tiene tintes trágicos . ¡ Basta verme ! - Ya, ya. No peleen. No vamos a discutir qué
familia es peor que otra. - ¿Papá, nos
puede dejar un momento ? Mi tía y yo tenemos una conversación propia de
mujeres. - Bueno, yo sólo venía a
decirte que el doctor Brown me acaba de decir que pronto podremos irnos de
Colorado - Beatriz le sonríe - Te van a dar de alta mijita. - ¡ Bendito sea el Señor de los Milagros ! -
exclama Perpetua. - ¿ No es una buena
noticia ? - César le besa la frente a su hija. - ¡ Claro que sí, papá ! Estoy muy agradecida con ustedes. Sin su
compañía y sin sus cuidados jamás hubiera podido reponerme. - Yo hubiera dado mi vida por ti - le dice
César - Sabes de sobra que eres lo que más quiero en este mundo. - Gracias papá. Yo también lo adoro. - Bueno, las dejo terminar su conversación.
Voy a fumarme un habano. - Tía. Durante
mucho tiempo has hecho toda clase de observaciones malévolas hacia Felipe y
nunca me has querido decir por qué - Perpetua la mira en silencio, se sienta -
Ya escuchaste, pronto nos iremos de Colorado. Eso quiere decir que mi boda es
inminente. Si en verdad hay algo que yo debo saber de Felipe dímelo. Ahora
mismo. Felipe saca un rifle del armero y se lo pasa al Norteño. - Si Oviedo no quiere venir lo traen por la
fuerza - saca parque y se lo entrega - Vete con Marcos y otros peones pero no
regreses sin él. - Ta' güeno patrón. No
le voy a fallar. Yo me voy a encargar de que ese mediquito venga a atender a la
niña. Mala entraña. Dejar así a un enfermo no es de justicia. - Anda, vete ya .
En la clínica
Beatriz sigue tratando de averiguar la verdad. - Siempre me has dicho que me quieres como a una hija y es claro
que yo te quiero como a una madre. Entre una madre y una hija no debe haber
misterios. Dime ya lo que sospechas de Felipe. - Verás, creo que él no te ama como lo amas tú. - No soy tonta, eso ya lo sé. Es más, él nunca
me lo ha confesado. - Pues esa es la
razón por la que le tengo adversión - dice entre dientes - ¿ Si no te ama por
qué se quiere casar contigo ? - Tal vez
no se enamoró de mí por mi enfermedad. Es lógico, se ha de haber asustado. Pero
ahora que ya estoy bien no existirá motivo alguno por el que no me entregue su
corazón - Perpetua hace un sonido de descreimiento - Él es muy noble tía.
Además yo me siento capaz de conquistarlo . -
Hija - le toma de la mano - Lo que te voy a decir es una mera sospecha.
Una sospecha que me ha corroído las entrañas durante nuestra estancia en la
hacienda. Yo no creo que Felipe no se haya enamorado de ti por tu enfermedad
sino por . . . - ¿ Por qué tía ? - No tengo pruebas para confirmar lo que te
voy a decir pero mi intuición, ciertos detalles que observé me permiten creer
que Felipe está enamorado de su hermana. - Beatriz la mira con incredulidad .
- ¡ Lo que me dices es un absurdo ! Uno
de tus desvaríos. ¿ De dónde sacas que Felipe está enamorado de Ramona ? -
comienza a toser. - No te pongas así
mijita. Te va a hacer daño. - ¿ Cómo
quieres que me ponga, tía ? Esperaba un comentario malicioso, pero jamás
imaginé que se trataba de algo tan serio. Si lo que dices no es verdad estás
cometiendo la peor de las calumnias. -
Te dije que sólo era una sospecha. -
¡ Tú sabes que una sospecha de esa naturaleza puede destruir el amor más
fuerte ! - le grita desesperada - Nunca pensé que de tu boca pudiera salir una
infamia tan grande. - ¡ Tú me hiciste
decírtela ! Ahora no me lo eches en cara. ¡ Qué tonta soy ! ¡ Qué imprudencia
cometí al hablarte de esto ! Me temía tu reacción pero tenía el deber de
abrirte los ojos. Recapacita Beatriz. Repasa los acontecimientos. Date cuenta
que lo único que le importó a Felipe fue Ramona - Beatriz se tira en el sillón
sollozando - ¡ Siempre Ramona ! No te ciegues a esa verdad. Todavía estás a
tiempo de rectificar tu camino. Felipe está fuera del cuarto de Ramona
esperando noticias. Sale Margarita. - ¿
Cómo va ? - Re mal, pero no me
entretengas que tengo que ir por más agua caliente. - Amo, amo. Lo buscan - aparece Sofía . - ¿ El doctor Oviedo ? - pregunta ilusionado. - No, el padre Sarriá. - Vamos - sale corriendo hacia dentro. Lo
encuentra en la sala - ¡ Qué bueno que llegó padre ! En estos momentos
necesitamos de alguien que nos dé fortaleza. -
¿ Qué está pasando hijo ? - Es
Ramona padre. Está a punto de dar a luz - se sienta angustiado, casi llorando -
Tememos por su vida. - Calma hijo.
Serenidad y grandeza de alma en la adversidad. - Padre, es que usted no sabe. -
¿ No sé qué hijo ? - Desde que
Ramona llegó del convento me enamoré de ella como un loco - el padre lo mira
espantado. - ¿ Qué estás diciendo hijo
? - La verdad padre. Una verdad que
creí guardar para siempre pero ya no puedo más. Estoy enamorado de Ramona y no
quiero que muera. Rece padre. Rece por ella y por mí. Ramona sigue respirando
con dificultad. - Ramona. Ramona - la
llama su madre - Aquí está el padre Sarriá - Te va a dar auxilio espiritual.
Adelante padre - éste pasa.
En la cocina Margarita está llenado una jarra con agua caliente mientras llora, al igual que Sofía. - ¿ Por qué chillas Mago ? - le pregunta Delgadina. - Pos, porque Ramona está re mala . ¿ Sabes qué Delgadina ? Pégate la carrera allá a donde Manuela y tráetela - Delgadina se asusta y se esconde bajo de la mesa - Chiquilla, ¿ qué haces ? Te estoy diciendo que vayas por Manuela. -