Ramona                                           Resúmenes detallados de Argentina Caps. 56 – 74 FIN (escrito por Sandra S. Vallejos )

 

Mexico (Televisa) 2000.

USA (Univision) 2001.

 

 

 

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RESÚMENES DE ARGENTINA

 

     Capítulo Nº 56 ( 20 - 06 - 00 ) Ramona llega al pueblo de Spurtown en la carreta de Memphis. La primera persona que encuentra es Analupe.

     En la aldea en tanto Matea trata de convencer al padre y a Antonio de la importancia de su sueño. -  ¡ Matea ! No es que no quiera dar crédito a tus palabras pero . . . pero . . . pero un sueño no es suficiente como para inquietar a la tribu. -  Ya le dije que si usted no quiere creerme no lo haga, pero deje que Antonio cumpla con su deber - los mira a ambos y sale. -  Vaya. Matea tiene la virtud de alterar mi estado de ánimo. -  Sin embargo hay que reconocer que a veces ha profetizado verdades. Ella supo antes que todos que Ramona era yahí. -  Y puede ser que Ramona se parezca lo suficiente a Tewa como para que lo haya deducido. Matea la conoció muy bien. -  Puede ser - concede Antonio - pero no estaría de más tomar en cuenta su advertencia. -  Sólo se va a sembrar el pánico entre la gente. Lo que debemos hacer es orar. Esta noche sonarán las campanas para que la gente venga a rezar el rosario. Con la ayuda de Dios nada nos va a ocurrir. En Spurtown Analupe se acercó a provocar a Ramona quien apenas le presta atención. -  Tu ropa es bastante humilde pero te va bien. Yo te imaginaba con plumas y con pintura en la cara danzando como toda una apache. -  Traigo mucha prisa Analupe. -  Ay, sí. Me decías que viniste a registrar los títulos de propiedad de tu tribu. -  Sí, sí. Así es. -  ¡ Qué barbaridad ! No deben ser muy considerados los indios desde el momento en que te envían a hacer trabajos de hombre. ¿ Por qué no vino el piel roja contigo ? -  Alejandro tenía otras cosas que hacer. -  No te quería tanto. Te debería haber acompañado. -  Mira Analupe, lo único que quiero saber es en donde se registran los documentos. ¿ Puedes decirme o no ? - 

     En la oficina que está adentro del banco, señorita - le indica Polita ganándose una mirada hostil de Analupe. -  Gracias - y mirando hacia la carreta - Es allá Memphis. -  Voy a dar vuelta la carreta. -  Muy bien . -  ¡Al menos te mandaron con un esclavo para cuidarte ! - continúa ponzoñosa Analupe. -  Cuida tus palabras Analupe. No ofendas sin razón a la gente. -  Después de lo que nos has ofendido tú no sé con qué cara te atreves a darme lecciones de educación . Gracias a ti vivimos como apestados y somos el hazmerreír de todo el mundo. ¡ Ojalá que nunca tenga el disgusto de volverte a ver ! Vamos Polita - Ramona queda allí algo sentida. En ese momento se acerca nuevamente la carreta que ha dado la vuelta. -  Es aquí adelante, dentro del banco - le indica. -  Sí, señorita. Ya dentro del banco Ramona hace la cola para registrar sus títulos. -  Lo siento, pero estos documentos no sirven - le dice Douglas al mejicano que está delante de ella - Le falta el sello del gobierno. El que sigue - Ramona se adelanta. -  Buenos días - lo saluda mientras saca los papeles. Éste que está escribiendo la ignora entonces ella le coloca los documentos frente a sus ojos que los mira sorprendido. -  ¿ De dónde sacó esto señorita ? -  De mi aldea. -  Pero a leguas se ve que usted no es india. -  Sí lo soy aunque no lo parezca. -  ¿ No los habrá robado ? -  ¡ Por supuesto que no ! Estaban guardados en la iglesia de la aldea yahí. Tienen los sellos y las firmas del gobierno mejicano. -  ¡ Qué raro ! Hay una denuncia por el robo de unos títulos que avalaban la tierra de los yahís. Tendré que retener estos papeles. En tanto fuera Betty se ha acercado a la carreta. -  ¿ Qué es lo que vendes negro ? -  Hoy no traigo nada. -  Entonces deberías quitar tu carromato de aquí. Sólo estorbas. -  Déjalo en paz Betty. La calle es para todos - le dice Doris acercándose. -  ¿ No trae ni siquiera un par de medias o una esencia de perfume ?- Alejandro se destapa con su arma en la mano. -  Lo siento. El negro Memphis no trae mercadería. -  Que se me hace que lo que no quieres es vendernos - le recrimina Betty acercándose. Alejandro se apresura a ocultarse nuevamente - Enséñanos qué es lo que traes ahí adentro - intenta espiar. -  Ya, deja de molestar - la saca Doris - si el señor dice que no trae mercancía es porque es cierto. -  Pero alcancé a ver que el carromato no está vacío. -  Sí señorita. Efectivamente no vengo solo. Traigo una compañía que quizá no le vaya a gustar. -  Pues, ¿ qué es lo que traes ? Acaso una fiera. -  Algo parecido. -  Ya vámonos Betty. Tenemos que atender el salón. -  Espérame. Me intriga saber qué es lo que trae este negro. -  Está bien. Ya que insiste le voy a mostrar a la serpiente más venenosa que existe en California. -  ¡ Qué horror ! Ni se te ocurra acercarme un animal de esos - huye espantada. -  Ja, ja, ja - larga la carcajada Doris - Buen remedio para hacer correr a los entrometidos , ¿eh ? Nos vemos . -  Pásele - al darse vuelta Doris se encuentra a Billy. -  ¿ Y tú ? ¿ Qué haces aquí ? ¿ No te fuiste a la cacería con Green ? -  No. Preferí quedarme aquí a descansar. -  Me alegro - le dice ella y se aleja. Billy saca una cigarrera de su bolsillo. -  ¿ Tiene fuego amigo ? - le pregunta a Memphis sacando un cigarro. -  Sí, señor - y sacando una cajita enciende un fósforo. -  Gracias . ¿ Quiere uno ? - le ofrece. -  No se lo voy a despreciar - toma una de la cigarrera. Billy se queda allí fumando. Dentro Ramona discute con Douglas. -  Usted no tiene por qué poner en duda mi palabra. Los títulos hablan por sí solos y ahí dice que las tierras donde están establecidos los yahís nos pertenecen - Douglas se sienta contrariado. -  Voy a tener que consultar. Déjeme estos documentos y regrese más tarde. -  No. Lo siento pero yo no puedo esperar el tiempo que usted quiera. Su obligación es registrar esos papeles. -  Está bien . A ver - y pasándole una hoja al secretario - Anote que antes de este registro hay una denuncia que interpuso el señor Felipe Moreno por el robo de unos títulos que avalan la misma propiedad - una vez listo el escrito Douglas se lo pasa a Ramona - Firme aquí - ella así lo hace. Douglas sella las hojas de los documentos y se los entrega a Ramona que controla una a una las hojas. -  Gracias - se va rápido. Douglas toma el papel que acaba de firmar ella. -  Ramona Moreno - lee con estupor - Pues, ¿ qué enredo se traen ? En casa de los Coronado. Analupe le cuenta a su padre que vio a Ramona. -  ¿ Verdad que era ella Polita ? -  Sí, señor - le confirma a él . -  ¡ Qué raro ! ¿ Y dices que venía a registrar los títulos de los yahís ? -  Exactamente. ¡ Cómo ya es india ! -  Eso quiere decir que aparecieron los títulos. No entiendo nada. Voy a averiguar. -  ¿ Vas a ir a buscarla ? -  Tengo que hacerlo. Felipe me encargó la denuncia del robo de esos documentos. -  Yo que tú ni me molestaba con esa gente. Ramona sigue siendo tan altanera como siempre, ¿verdad Polita que tuvo el cinismo de llamarme maleducada ? -  Pues, es que usted trató rete mal al negro. -  ¿ Cuál negro ? -  El . . . nuevo amigo de Ramona, ¿ o será su galán ? - dice Analupe despectiva - ¡Ay, o yo qué sé ! - Ruy sale enojado. Analupe mira a Polita - Cuando yo te pregunte algo tú lo único que tienes que decir es : sí, señorita . ¿ De acuerdo ? -  De acuerdo - Analupe la mira feo - Digo, sí señorita. -  ¡ Eres el colmo ! - protesta Analupe. Ramona sale del banco. -  ¿ Todo en orden señorita ? -  Sí, Memphis. Vámonos. -  ¿ Mejicana ? - le pregunta Billy que aún sigue allí. -  Sí, señor. -  No me vaya a considerar un entrometido, lo que ocurre es que no es común ver mujeres tan bonitas como usted en este pueblucho. -  Gracias - dice ella y le tiende la mano a Memphis para que la ayude a subir . -  Mi nombre es Billy ¿ Y el suyo ? -  Ramona. -  Hasta luego amigo. Gracias por el puro . Arre - y la carreta parte. -  Ramona - musita Billy viéndolos partir. Ruy se acerca a la puerta del banco y mira hacia adentro. Billy lo avista - ¿ Cómo le va licenciado ? ¿ Busca a alguien ? -  Sí, a una mejicana. -  ¿ A una llamada Ramona ? -  Sí. ¿ La conoce ? - se extraña él. -  Justo ahora. Acaba de irse - señalando la carreta que se aleja. Alejandro tras el carromato se destapa. -  ¿ Todo bien ? - le pregunta a Ramona. -  Perfectamente. Querían negarse a registrarlos pero al final accedieron - Alejandro la besa. Felipe se encuentra en su despacho. Toma del cajón del escritorio su diario y con un suspiro se dirige a la chimenea. Corre el protector y se agacha frente al fuego. En ese momento se abre la puerta. -  ¿ Puedo pasar ? -  Claro que sí Margarita. -  Ay, es que ya no aguanto la curiosidad. ¿ Viste a Ramona ? -  Sí - vuelve a guardar el diario en el cajón. -  ¿ Verdad que se ve rete chistosa así vestida de india ? -  De india o como sea Ramona siempre se verá hermosa. -  No, por eso que ni qué. Si está rechula la condenada. Ay, a mí me dio harto gusto volverla a ver pero pos, de que se me hizo raro verla con esos trapos, pues sí se me hizo raro. Oye sí, ¿ qué te platicó ? -  Hablamos poco. -  ¿ Y qué, no te contó algo que no supieras ? - intenta sonsacarle. -  Sí. Me dio una noticia que me sacudió. -  ¡ Ah ! ¿ Qué ? -  Que va a tener un hijo - a Margarita se le ilumina el rostro. -  Un hijo. ¡ No me digas ! ¡ Un chamaquillo ! - salta contenta - ¿ Qué ? ¿ Por qué tan serio ? A poco no te da gusto. -  Claro que sí Margarita. Por supuesto que me alegra - pero su tono sigue siendo triste. La carreta se ha detenido frente a una cabaña. Alejandro ayuda a Ramona a bajar. -  Yo me encargo de todo. Ustedes no se preocupen - les dice Memphis. -  Gracias - Alejandro se para frente a Ramona, le toma la cara entre las manos y la mira fijamente - Estoy muy orgulloso de ti. Eres muy valiente. No sólo te amo sino que también te admiro. -  Es tu amor el que me infunde valor. Estando a tu lado me siento fuerte y además muy dichosa - Alejandro le sonríe y se inclina a besarla. Le acaricia el rostro y juntos se dirigen a la cabaña. Primero entra Ramona que se asusta al ver a Nepo atado y sin sentido. -  Espera - le pide Alejandro adelantándose. -  Es el hombre que encontramos en el camino - lo reconoce ella. -  Sí - Alejandro le patea la bota, él se queja - Está vivo. -  Pero muy golpeado. Hay que desamarrarlo - Alejandro le impide que se acerque, se agacha junto a él y le quita la mordaza. -  Agua - pide Nepo - Tengo sed. -  Voy a traérsela - Alejandro le hace un gesto de que lo haga y ella sale. -  ¿ Qué te pasó ? ¿ Quién te trajo aquí ? -  Green. El maldito sheriff Green. -  ¿ Qué fue lo que hiciste ? -  Nada. Ganarme el pan sólo eso. Pero, ¿ tú qué haces aquí ? -  ¿ Por qué ? -  Deberías de estar muerto. -  ¿ Por qué dices eso ? -  Mm. ¡ La sorpresa que se va a llevar Green ! - comienza a reír. -  ¿ Por qué dices eso ? - vuelve a repetir. Ramona entra con la cantimplora, se la entrega a Alejandro que le da de tomar - Despacio. -  Gracias . ¡ Qué Dios se los pague ! -  ¿ Por qué te reíste ? ¿ A qué te refieres con eso que el sheriff Green se va a llevar una sorpresa ? -  Cosas del destino. Me causa gracia que estés aquí mientras el sheriff Green te fue a buscar a tu aldea - vuelve a reír - ¡ El chasco que se va a llevar cuando no te encuentre allá ! - Alejandro y Ramona se miran preocupados. -  Debe haber una confusión. Según mi hermano el sheriff Green estaba en la creencia de que Alejandro había muerto. -  Pues creía. Pero alguien le dio el chivato y salió como alma que lleva el diablo a apresarlo. -  ¿ Quién podría haberle dicho al sheriff Green que estaba vivo ? - le pregunta Alejandro sospechando la verdad - Nadie lo sabía - lleva una mano a su cuchillo. -  Pues no sé - dice nervioso Nepo - El sheriff es un tipo muy astuto y tiene sus espías. -  ¿ No habrás sido tú ? - y le coloca la punta del cuchillo en la garganta. -  ¿ Yo ? - pregunta inocente él. -  Sí. Tú. -  No . No - niega asustado. -  Confiesa . -  Yo no dije nada. -  ¡ Confiesa ! - insiste Alejandro más violento. -  ¡ De veras no dije nada ! Yo estoy de parte de ustedes. A mí me daría mucho gusto que mataras al maldito del sheriff Green. ¡ Mátalo Alejandro ! ¡ Mata a ese infeliz ! ¡ Mátalo - Alejandro lo suelta y se pone de pie.

     En casa de lo Coronado. Analupe y Ruy están comiendo.

 -  Me alegro que no te hayas encontrado con Ramona. Me hubiera dado mucha rabia que después de lo que nos hizo todavía le hicieras un favor.

 -  Quiero que sepas una cosa Analupe. El hecho de que yo haya recibido dinero de Felipe me obliga a cumplir con un trabajo y ese trabajo consiste en arreglar el asunto de los

títulos del pueblo yahí. Por eso fui a buscar a Ramona. Eso no quiere decir que haya olvidado la afrenta.

 -  Menos mal. ¿ Y qué pasó ? ¿ Qué papeles traía ?

 -  Para desgracia de los americanos los títulos que registró Ramona son legítimos. Tan legítimos como los que le robaron a Felipe. Sólo que unos eran más antiguos que otros.

 -  A mí me hubiera encantado que Ramona se quedara errante en la sierra. Se merece eso y más.

 -  Nunca desees el mal a los demás hija y menos en voz alta.

          En la cabaña abandonada en tanto. -  ¡ Por Diosito que lo que te dije es la puritita verdad ! Y si eres agradecido como creo que eres, pues desamárrame pa' que no me muera como un perro - Alejandro lo hace - Gracias, algún día te lo pagaré - Alejandro lo observa serio y sale de la cabaña - ¡ Ay, inocentes ! Van a una muerte segura. Bueno, eso ya no es cosa mía. Fuera Memphis le pasa unas bolsas a Ramona que ya está subida a la parte trasera de la carreta. -  Claro que estoy dispuesto a ayudarlos. Lo que me temo es que yendo en el carromato tardaremos más y el sheriff ya nos lleva ventaja - Alejandro aparece corriendo y con más cosas. -  Vámonos, vámonos. No hay tiempo que perder - los apura. -  Puede ser que ese hombre nos haya mentido. -  No, no Ramona. -  Se ve que no tiene escrúpulos. -  No. Nepomuceno dijo la verdad. ¿ Recuerdas que cuando veníamos a Spurtown el sheriff iba saliendo con un grupo de hombres ? -  Sí. -  Debí haberme imaginado que iban hacia la aldea. -  No era fácil suponerlo. No te culpes. -  Quédate ahí adentro. Yo conduzco. Ojalá lleguemos a tiempo para evitar una desgracia - corre hacia delante, sube al carruaje y tomando las riendas azuza a los caballos para que partan.

     En el despacho dela hacienda. Felipe está anotando cosas , entra doña Ramona . -  ¡ Ay ! ¡ Gracias a Dios que se fue el doctor Oviedo ! Es un buen hombre pero me aturde con su parloteo - Felipe la mira tan serio que ella se calla de golpe. Él saca su diario del cajón. -  Perdóneme madre , pero me siento obligado a inquirirle. ¿ Con qué derecho se atrevió a tomar mi diario ? -  Eres un ingrato. Sólo puse tus confesiones a salvo de los ojos de Beatriz. Una noche la descubrí aquí, en el despacho, con ese libro en las manos. -  ¿ Lo leyó ? -  No lo creo. ¿ O tú supones que si lo hubiera hecho seguiría tan enamorada de ti ? -  En cambio usted sí lo hizo. -  Te conozco como la palma de mi mano, no necesito leer en tu diario - lo mira - puedo leer en tus ojos. Lo único que quise es proteger tus intimidades de miradas extrañas. -  Quizá sea un error escribir sobre los sentimientos, queda uno expuesto a la curiosidad de los demás. -  Harías bien en dejarlo devorar por las llamas. Que se quemen esas hojas con tus . . . con tus secretos. -  Lo haré - dice él mirando el diario que tiene en sus manos - Algún día lo haré. -  A veces hay que amputar las partes de nuestro cuerpo cuando se han corrompido. ¿ Por qué no hacer lo mismo con las malas pasiones ? Arranca esa páginas y tíralas al fuego. -  ¿ Usted me aconseja eso ? ¿ Usted que guarda con celo un atado de cartas ? - ella retrocede un paso al escucharlo. -  Te lo dijo Ramona . -  Sí. La carreta de Memphis no soportó la carrera. Una rueda está caída en el camino. Alejandro está intentado arreglar el eje. -  Es que esta carretita ha rodado y con la velocidad que traíamos es natural que se haya desvencijado - dice Memphis. -  Creo que ya podemos poner la rueda otra vez en su lugar - termina el arreglo Alejandro. -  Pero estamos perdiendo el tiempo - interviene Ramona. -  A unas cuantas leguas de aquí hay una posada de mejicanos. Podríamos dejar ahí la carreta y cambia de caballos - Ramona mira a Alejandro y le hace un gesto negativo. -  Ya sabemos de qué posada hablas. Los dueños de es lugar desprecian a los indios. Ni Alejandro ni yo podemos ir ahí. -  También desprecian a los negros pero no al dinero. Tal vez sus aretes sirvan de algo. -  No sé. La otra vez no los quisieron. -  No perdemos nada con intentarlo. A mí me conocen. Además, usted no parece india. Si vamos los dos solos podríamos tratar de hacer un trueque: los pendientes por tres caballos. -  Por dos - dice Alejandro - Por dos. Ya hiciste demasiado por nosotros.

     En el despacho de la hacienda. -  No es mi intención ser su inquisidor madre. Si usted guarda o no esas cartas es cosa suya. Yo sólo lo mencioné para que se dé cuenta que todos tenemos algo que nos pertenece y que no deseamos que lo profanen los demás. -  Dejemos esta discusión. Lo fundamental es que gracias al cielo y a mí Beatriz no leyó tu diario. -  Ya que estamos hablando de misterios y de reservas dígame una cosa. ¿ Por qué nunca aceptó que había un muerto enterrado debajo del árbol ? - su madre lo mira sobresaltada - ¿ A quién le reza tanto madre ? ¿ Quién está allí ? -  Me dijiste que Ramona no te había dicho nada, pero ya veo que la muy ladina traicionó mi buena fe. -  Como siempre se equivoca en juzgarla. Ramona no me dijo nada. Yo mismo descubrí un esqueleto cuando fui a desenterrar los títulos de los yahís. Por pura coincidencia don Pablo de Asís decidió guardarlos ahí. -  Si tu intención no es ser mi inquisidor entonces no preguntes más. Ya lo dijimos, todos nos reservamos algo. Tú guardas tus secretos y yo los míos - sale del despacho . Han llegado a la posada. Memphis y Ramona están frente a los mejicanos. -  Por azares de la vida los aretes de la señorita regresaron a sus manos. Tal parece que estas piedras quieren quedarse en esta posada. -  Necesitamos dos caballos - pide Ramona. -  Pos, si quiere puedo darle dos mulas - le dice la mujer tomando los aretes. -  Usted sabe que eso aretes valen mucho más - protesta Ramona. -  Pero en los aretes no se puede montar - se burla de ella, se larga a reír junto con su marido. -  Entonces no hay trato - se enoja Ramona quitándoselos e intenta irse pero el hombre la detiene. -  No se liebre usted señito. Aquí el que manda soy yo, para eso traigo mis pantalones bien fajados - mira a su mujer - Deme las joyitas. -  Se las daré cuando me entregue los caballos. Ya en el establo. Ramona y Memphis revisan un caballo. -  Oye negro, no me había fijado que a esta lámpara se le está acabando el aceite. Dile a mi vieja que te dé otra. -  No creo que haga falta - le replica él - No estaremos mucho tiempo aquí. -  La llama está a punto de apagarse - la toma y se la tiende - No te cuesta nada ir por ella. -  Está bien. No tardo. -  Nos llevaremos este - dice Ramona en tanto. El mejicano ríe. -  Se ve bien que sabes de caballos. En cambio de hombres no sabes nada. No entiendo cómo una hembra tan chula como tú buscas la compañía de pieles rojas y de negros. -  ¿ A usted qué le importa ?. Deme el caballo y terminemos de una vez con el trato - el mejicano la toma de un brazo. -  Sí que eres una fierecilla, como yegua salvaje, ¿ sabes una cosa ? - ella intenta zafarse inútilmente - A mí me gusta amansarlas, enternecerlas. ¿ A dónde vas ? -  Déjeme en paz - él la tira sobre la paja. -  Mientras llega el negro yo voy a enseñarte qué es un macho de a de veras - comienza a solarse la faja del pantalón, saca un revólver y se tira sobre ella que se debate aún más. -  ¡ Déjala ! - grita Alejandro que entra corriendo. -  Esto no es asunto tuyo indio - le apunta con el arma- Esta mujer es pa' mí. Tú vete con una de tu raza. -  Te dije que la dejes - levanta su cuchillo - No me obligues a matarte - Ramona logra levantarse e intenta apartarse, el mejicano la detiene y descuida su mirada sobre Alejandro quien le lanza su cuchillo. Éste se clava en un muslo - Vámonos de aquí - la apura ayudando a levantarse a Ramona, toma el revólver - Toma los caballos y sal. -  No, no me mates . ¡ no ! - suplica cobarde el mejicano. -  Te lo mereces. -  ¡ Por dios Alejandro no lo hagas ! - suplica Ramona con dos caballos de la brida - No regresemos violencia con violencia - Alejandro lo mira rabioso, se inclina y saca su cuchillo de la herida de un tirón, lo limpia en el pantalón del mejicano y sale.

     En la aldea. Cabaña de Matea. -  ¿ Sigue con el presentimiento de que va a pasar algo malo Matea ? - le pregunta Yahale. -  Sí - le dice nerviosa. Comienzan a sonar las campanas de la iglesia. -  El padre Sarriá quiere que recemos todos el rosario. Voy a la capilla. -  No tiene caso que vayas - la detiene - Se lo advertí a Antonio pero no me hizo caso. Le pedí que armara a los hombres y no me quiso escuchar. -  ¿ Qué podemos hacer ? -  Sólo rogarle a los espíritus que velen por nosotros. Siéntate - Matea prepara algunas hierbas y polvos. Yahale toma un tamborcito y comienza a golpear mientras Matea se dirige a los dioses - Alas invisibles que transportan a nuestros dioses aligeren su vuelo y tráiganlos a mi presencia - bebe algo de un cuenco . Alejandro le está pintando el rostro a Ramona. Él ya ha hecho lo mismo con el suyo. -  Estamos en pie de guerra. Los yahís por tradición tenemos que usar estas marcas. Ahora sí , partamos - Memphis les tiene listos sus caballos. -  Adiós Memphis - lo saluda Alejandro subiendo de un salto al suyo. -  Adiós. ¡ Qué Dios los acompañe ! Ojalá no encuentren nada malo al llegar a la aldea. -  Gracias por todo Memphis - le dice Ramona. -  No, al contrario. Gracias por los aretes. -  No hay tiempo que perder. ¿ Estás lista ? -  Sí. -  Adiós Memphis. Gracias. -  ¡ Qué Dios los bendiga ! - ambos salen al galope.

     En la iglesia de la aldea. El padre Sarriá está dando su sermón. -  Esa es la doctrina que nos legó Jesucristo. La doctrina del amor y de la paz. Hijos, les ruego que reflexionen sobre este pensamiento. Ahora pónganse de pie para recibir la bendición - los bendice - Amén. Pueden ir en paz. Matea está sentada frente al fuego con los ojos cerrados. -  Veo hombres en llamas que siembran el terror a su paso - muestran a Green y su hombres que vienen cabalgando con antorchas en sus manos - No puedo ver sus rostros porque los envuelve la noche. Escucho cascos de sus caballos. Se acercan a pueblo yahí. -  Yo no escucho nada. -  Calla Yahale, que ahuyentas a las fuerzas superiores - vuelve a cerrar los ojos - Lloverá fuego sobre nuestra aldea. Hombres y mujeres caerán heridos de muerte. Sólo los que no estén aquí sobrevivirán. Espíritus del valle de los yahís, lancen su aliento contra esos hombres del mal y aléjenlos de nuestras tierras - muestran a Green y a sus hombres - ¡ Los puedo ver ! ¡ Los puedo ver ! Son los carapálidas que vinieron a colgar a Pepe y que mataron a Pablo . Veo la estrella brillar sobre el pecho de un hombre con ojos sedientos de sangre . ¡ No ! ¡ No ! ¡ No ! -  Vámonos Matea. Pasemos la noche en la cueva que está cerca del río. -  No. Demasiado tarde. Ya están aquí. Ya están aquí. Los caballos ya están más cerca, los hombres vienen gritando insultos contra los indios. -  ¡ Ya los oigo Matea ! - se desespera Yahale - Ya oigo los cascos de los caballos. Y entran al pueblo disparando. Una niña que se dirige al pozo los ve llegar y corre despavorida. Los hombres disparan a diestra y siniestra, sin un objetivo fijo, comienzan a prender fuego a las cabañas. Las llamas se elevan en la noche. Ya es de día. Alejandro y Ramona vienen cabalgando. -  Alejandro. No puedo más. -  ¿ Qué pasa ? -  Tengo un dolor - le dice tocándose el vientre. -  Ya falta poco. -  No. No, no, ya no puedo. -  Está bien - desmonta y se acerca a ella para ayudarla a bajar - ¿ Te duele mucho ? -  Está bien - él la lleva hasta una saliente. -  Siéntate aquí. Quédate aquí. Yo seguiré solo - ella asiente - Fue una imprudencia que cabalgaras. Ojalá no le pase nada a nuestro hijo. -  Esperemos en Dios que no. -  No te muevas de aquí. Voy a ver cómo está todo y regreso. ¿ Está bien ? - le da un beso en la frente y la abraza - Perdóname. -  Mira - le señala de pronto ella. -  ¡ Yahale ! - exclama él al verla llegar tomándose del vientre. Corre hacia ella y la trae junto a Ramona - Yahale. Yahale . ¿ Qué fue lo que pasó ?. Yahale - ésta no contesta.

     En la hacienda. Doña Ramona está sentada en el comedor mientras Marta coloca los cubiertos. -  Tal parece que nadie me va a acompañar al desayuno. Felipe se levantó al alba y por lo visto Perpetua y Beatriz no han despertado. -  ¿ Sigo separando los cubiertos de la señorita ? -  Por supuesto. También sus prendas personales y su ropa de cama. -  Pos, ¿ qué de veras eso es tan pegajoso señora ? -  Mucho Marta y estoy mortificada por mi hijo ? -  ¿ Qué le pasa al niño ? -  ¡ Qué es un inconsciente ! - se ve aparecer a Perpetua - Por compasión es capaz de todo. Lo sorprendí a punto de besar a Beatriz a pesar de las advertencias del doctor. -  Buenos días - saluda Perpetua seca desde la puerta. Doña Ramona queda de una pieza. Yahale no recupera la conciencia. -  Está muy mal herida. -  Tú quédate aquí a cuidarla, yo regresaré para llevarlas a una gruta que está siguiendo la rivera del río. -  Pero, ¿ adónde vas ? -  A la aldea. -  Ten mucho cuidado, puede ser que todavía estén ahí esos asesinos. -  Sí, sí - le da su revólver - Quédate con el arma. Si tienes que usarla no dudes en disparar. ¿Está bien ? -  Lo haré - él la besa y sale corriendo. -  ¡ Dios Mío ! Ten compasión de nosotros - ruega ella. Perpetua ataca a Ramona. -  No deberías estar tan preocupada por tu hijo. Él si acaso ha tocado a Beatriz alguna vez, y si lo ha hecho ha sido por iniciativa de mi niña que está enamoradísima de él. -  Lo que quise decir es que mi hijo no debe exponerse. Finalmente Felipe es un hombre y Beatriz una mujer. -  ¿ Para qué nos hacemos tontas ? Tú hijo no ama a mi sobrina. ¡ No digas insensateces ! -  Sincerémonos Ramona. No creo que te haya pasado de noche que tu hijo está enamorado de otra mujer. -  Pero, ¿ de qué estás hablando ? -  De la verdad. Felipe no ama a Beatriz. Ama a . . . -  ¡ Basta de maledicencias ! - se levanta indignada de la mesa - La mortificación te ha ofuscado. No digas algo de lo que después te puedas arrepentir. El estado de tu sobrina te ha alterado y no es justo que quieras cobrarle tu pena a los demás. Con permiso - la mira - Cuando te serenes quizás podamos hablar como gente civilizada - Perpetua la mira rabiosa y estalla en llanto. La aldea yahí . Los cuerpos de hombres, mujeres y niños están regados por todo el lugar. Todavía se ve fuego. El humo se eleva . Nada se mueve. El sonido de algunos animales rompe el silencio. Alejandro llega al paso, baja de su caballo y mira a su alrededor atónito. Camina entre tanta muerte , se agacha junto a un cuerpo, sigue caminando absorbiendo la desolación a su alrededor. Se detiene junto al cuerpo de Carmen, se agacha y la abraza, de su pecho comienzan a escucharse sonidos de angustia. -  ¿ Por qué tanto odio ? ¿ Qué les hemos hecho ? - intenta contener el llanto. Se pone nuevamente de pie, camina unos pasos y cae de rodillas doblado por el dolor y ya sin contención grita - ¡ Qué les hemos hecho ? - clava su hacha en la tierra y descarga su llanto.                Sandra S. Vallejos

     Capítulo Nº 57 ( 21- 06 - 00 ) Alejandro encuentra su pueblo totalmente arrasado. Cae de rodillas llorando ante tanta masacre sin sentido. En tanto Yahale ha recuperado la conciencia. Ramona intenta darle agua. -  Manuela tenía razón - le dice con sus últimas fuerzas - Sólo viniste a traer la desgracia - y muere. Ramona comienza a llorar, se pone de pie y comienza a caminar.

     En la iglesia de la aldea. Green se sirve vino bendito en un cáliz, lo toma pero lo escupe de inmediato. El padre Sarriá, que tiene las manos atadas, lo mira incrédulo ante el sacrilegio. -  ¡ Qué porquería ! ¿ Así que no piensa decirme dónde está el indio Alejandro ? -  Jamás se lo diré. Si quiere quitarme la vida puede hacerlo, pero de mi boca no saldrá una sola palabra. -  ¡ No sea terco ! Usted no tiene por qué correr la suerte de los pieles rojas. Si me dice dónde está ese fugitivo va a salir con vida de aquí, se lo prometo. -  Aunque así fuera, yo nunca traicionaré a esta pobre gente contra la que ustedes se han ensañado tanto. Anoche en el púlpito les hablé a los yahís de la palabra de Dios. Les pedí que no respondieran a las agresiones de los blancos ¡ Y ahora me arrepiento señor ! Yo soy el responsable de esta matanza.. Perdóname señor. Perdóname - Green se le acerca y lo toma de la sotana. -  Ya deje de gimotear desgraciado. Todas las conquistas se realizan con sangre. ¿ No sé por qué demonios hace tanta alharaca ? - lo suelta - Cuando nuestros antepasados llegaron aquí muchos perdieron sus cabelleras a manos de estos salvajes. Ellos dieron sus vidas por estas tierras. Llegó la hora de que este suelo nos pertenezca. -  ¡ Es usted un desalmado ! Se consumirá eternamente en las llamas del infierno - Green le da una cachetada. -  ¡ Cállese ! Cállese o lo callo para siempre . Ramona ha buscado refugio en una cueva. -  Virgencita de los Ángeles - suplica - No me abandones. No permitas que pierda la fe en mis fuerzas. Dame valor - se escucha caer unas piedritas. Ramona se pone rápidamente de pie y apunta su arma hacia el lugar - Quién esté ahí salga con las manos en alto - aparece Matea - ¡ Matea ! -  Mi pesadilla se volvió realidad Ramona. La lluvia de fuego cayó sobre los yahís. -  Gracias al cielo que está con vida Matea - Ramona la abraza con alivio.

     En la sacristía. Entra Davis con paso cansino. -  ¿ Y Thomas ? - le pregunta Green. -  Se fue con Colorado y Prescott al río. Fueron a cercionarse de que nadie haya quedado vivo. -  ¿ Los demás ? -  Salieron hace rato a Spurtown. Tal y como lo ordenó. -  Bien. -  Si usted gusta sheriff pueden irse todos. Yo me quedo esperando al infeliz de Alejandro. Ha de tener miedo y por eso no aparece. Cuando crea que todos nos fuimos, regresará - saca su revólver - Aquí estaré yo para eliminarlo. -  No Davis. Yo no me largo de esta tribu sin la presa más importante. Además recuerda que ante los ojos de las autoridades debe parecer que matamos a los yahís porque ese criminal se resistió a entregarse. Si no llego con él vivo me pueden abrir un juicio. Douglas me lo advirtió. Así que tenemos que esperar. -  Son unos miserables - les espeta Sarriá indignado - ¡ Qué Dios me perdone ! pero imploro a la justicia divina que les envíe el peor de los castigos - Davis lo toma de los cabellos. -  ¡ Estoy harto de escuchar los sermones de este cura decrépito . ¿ Lo puedo amordazar sheriff ? - Green se rasca la cabeza y le hace un gesto afirmativo . Davis saca un pañuelo y lo amordaza. Alejandro entra a su cabaña, en el piso se ven los destrozos ocasionados por el ataque. Se agacha y toma el violín de su padre, toca las cuerdas rotas , mira desolado a su alrededor. Con paso cansado se acerca al estuche de madera del violín, limpia con manos temblorosas la tierra que ha caído sobre ella y vuelve a guardar el violín con una caricia . Camina hasta su cuarto Los temblores por el impacto se hacen más notorios. Llora. -  ¿ Qué les hemos hecho ? - vuelve a repetir y deja salir toda su congoja recostado sobre su lecho. Y de pronto . . . respira hondo . . . eleva la cabeza orgulloso. Ya se ha recuperado , en sus ojos brilla ahora la venganza. Sale gritando del lugar con su hacha en la mano. Matea le cuenta lo ocurrido a Ramona. -  Mi pesadilla se cumplió. Cuando cayó la noche llegaron los carapálidas y el pánico se apoderó de los yahís. Los hombres apenas si tuvieron tiempo de tomar sus armas para defendernos. No sé cuánto duraría la batalla pero a mí me pareció eterna. Luego de repente se escuchó un trueno. Sebastián hizo estallar la pólvora para detener a los blancos. Sebastián. Al hacer eso perdió su vida . . . pero gracias a eso Yahale y yo pudimos escapar.

     En el camino la hirieron y yo la perdí de vista. -  Alejandro y yo la encontramos al llegar. Por desgracia no pudimos hacer nada por ella. -  Quizás haya sido lo mejor. Desde que el tuerto la mancilló, Yahale nunca volvió a ser feliz. -  Y yo que creí que yendo a registrar los títulos estaba salvaguardando nuestras tierras. ¡ Alejandro y yo nunca debimos haber ido ! -  No, mejor así. Probablemente si se hubieran quedado ahora estarían muertos. La verdad es que nadie puede eludir la voluntad de los dioses. Ellos nos enviaron ese castigo porque los yahís insistieron en rendirle tributo al Dios de los blancos. -  ¡No Matea ! -  Sí - insiste terca -  Lo que ocurrió no se debe a la ira de ningún Dios sino al rencor entre las razas - se escuchan caer piedras. Ambas se sobresaltan. -  Vaya, vaya, vaya - dice le Colorado bajando por un costado. Les apunta con su revólver. - Miren lo que me encontré. Dos indiecitas vivitas y coleando. -  Ella no es yahís. Ella es mejicana - le dice Matea. -  ¿ Entonces por qué anda pintarrajeada como apache ? -  No es asunto que le importe - le replica Ramona. -  Si no es yahí haría bien en largarse . No vinimos a matar mejicanos sino pieles rojas - apuntándole directamente a Matea - A ver vieja , ¿ dónde está escondido el indio Alejandro ? Y salvará su miserable vida. Alejandro con precaución entra a la iglesia, camina observando a su alrededor. De pronto se escucha una puerta, se apresura a reclinarse contra la pared. Aparece Davis, Alejandro de un salto se deja ver. -  Por fin apareciste cobarde. Te voy a dar tu merecido - saca su arma - Va por ti tuerto - pero Alejandro es más veloz y arroja su hacha que se le clava en medio del pecho. Cae muerto instantáneamente . Se escucha la voz de Green, Alejandro corre a ocultarse. -  ¿ Qué fue eso Davis ? El Colorado ha agarrado a Matea. Ramona intenta separarlos pero éste de un empujón la tira al suelo. -  Entonces, ¿ dónde está ese cobarde ? O la lleno de plomo. -  No le haga daño - le grita Ramona. -  Tú cállate - y al mirarla se da cuenta que acaba de agarrar el revólver. Matea lo empuja y al Colorado se le escapa un tiro al aire. Ramona aprovecha y le dispara dándole en el vientre. -  Maldita - le dice desde el suelo, intenta apuntarle nuevamente pero Ramona le dispara hasta vaciar el arma. Colorado muere. Fuera Prescott y Thomas se han detenido junto al cadáver de Yahale. -  ¿ Escuchó doc ? - pregunta Prescott. -  Sí. Vamos - y dirigen sus caballos hacia el lugar de los disparos.

     En la iglesia. Green toma al padre Sarriá como escudo y apuntándole a la cabeza grita. -  Davis. Davis. ¿ Estás bien ? - muestran el cuerpo de Davis y a Alejandro oculto.

     En la cueva. -  No tardarán en venir otros blancos - dice Matea - Ven conmigo. Conozco un sitio donde podremos ocultarnos. -  Está bien Matea. Vamos - apenas murmura Ramona conmocionada por lo que acaba de hacer. -  Alejandro conoce la gruta y nos encontrará - Ramona deja el arma vacía y toma la del Colorado - Me siento orgullosa de ti Ramona. Eres una yahí valiente. -  Deja ese arma - se escucha la voz de Thomas - Están rodeadas. No tienen escapatoria - Ramona comienza a disparar hacia la voz hasta que agota las balas. Cuando eso ocurre Thomas y Prescott se dejan ver - Mala suerte. Tira ese revólver y levanta las manos. ¡ Ya ! No sé por qué pero presiento que tú eres la mejicana que huyó con el indio. -  Es una asesina - grita Prescott que se acaba de acercar al cadáver de su amigo - Mató al Colorado - y le apunta dispuesto a matarla. -  Espera. Nos sirve más viva. Será la carnada perfecta. Si el indio la quiere tanto vendrá por ella. Teniendo a la paloma caerá el gavilán. -  ¡ Déjenla en paz ! - grita Matea. -  Usted no se meta - le apunta Prescott - ¿ Mato a la vieja o también nos la llevamos ? -  No le hagan daño por favor . -  Tú ya cállate y deja de hacerte la heroína - Thomas la toma por los brazos - Elimínala - le ordena a Prescott. -  Dispara blanco. Sólo soy un sueño que vuelve a la niebla. Quédense con la tierra que al fin y al cabo ella también se quedará con ustedes, ¡ raza de buitres !. Los maldigo a ustedes y a toda su descendencia. -  ¡¡¡ NO !!! - grita Ramona pero Prescott igualmente dispara a quemarropa. Green aparece con el padre Sarriá en el vestíbulo y descubre el cuerpo de Davis. Amartilla su arma y mira alrededor. Se va acercando al lugar donde está escondido Alejandro pero éste se oculta más. Green queda dándole la espalda al lugar -  Quien quiera que esté aquí que salga o mataré a este sacerdote - Green parece algo asustado - Caminando padrecito, no me obligue a utilizar la fuerza - Alejandro aparece tras él y le coloca su cuchillo en la garganta . Con un golpe en el brazo le indica a Green que le deje el arma, cosa que éste hace. Ahora Alejandro le apunta a él a la cabeza. -  Sabía que volveríamos a encontrarnos - le dice Alejandro muy satisfecho. El padre le hace gestos para que lo desate, él le corta las cuerdas. -  Tienes que esconderte Alejandro - le pide le padre luego de bajarse la mordaza - Hay otros hombres por aquí. Te andan buscando. -  Pero antes le voy a cobrar a este canalla la vida de mi padre y de mi gente. Fuera están llegando Thomas y Prescott. Traen a Ramona sobre un caballo con las manos atadas. -  Tal vez sean sus compinches. Voy a ver - dice el padre al escucharlos. -  Con cuidado padre - le pide Alejandro sin apartar la vista de Green quien sonríe más confiado. Prescott y Thomas desmontan. -  El sheriff va a tener mucho gusto en conocerte - le dice Thomas dirigiéndose hacia la iglesia. -  Alejandro, traen a Ramona - vuelve corriendo el padre. -  ¡ Cuidado Thomas ! No entre - grita el sheriff. -  Cállate - lo golpea Alejandro - o te mueres. Thomas que ha escuchado la advertencia retrocede. -  Parece que pescaron a Green - y se dirige al caballo de Ramona . -  ¡ Maldita sea ! -  Tenemos a la mejicana. Si no sueltan al sheriff ella morirá - realiza un disparo al aire. -  ¿ Qué está sucediendo padre ? - pregunta Alejandro preocupado -  Lo que escuchaste. Quiere la vida de este chacal por la de Ramona -  No me agote la paciencia - insiste Thomas desde fuera - Les repito que si no veo salir de inmediato al sheriff Green por esa puerta, jalaré el gatillo sobre esta renegada. -  ¡ No salgas Alejandro ! - le grita Ramona. -  ¡ Silencio ! - Prescott le tapa la boca con su mano. -  Espérame aquí - le pide el padre a Alejandro - Saldré y trataré de negociar con ellos. -  ¡ No ! Tienen a Ramona. No puedo permitir que corra ningún riesgo. -  Será mejor que te decidas rápido. Mis hombres son muy susceptibles y nerviosos y cuando se ponen así les da por matar. No te vayan a dejar viudo - Alejandro presiona más el arma en la cabeza de Green. -  Déjame intentarlo Alejandro - insiste el padre abriendo un poco la puerta para gritarles - Soy el padre Sarriá. No estoy armado. Voy a salir a hablar con ustedes. -  ¿ Qué hacemos doc ? - pregunta Prescott. -  Si es un ardid le repito que mataré a esta renegada. No me temblará la mano para acabar con ella - el padre aparece con las manos en alto. -  Señores, si acaso hay algo de humano en ustedes dejen libre a esa muchacha, lleva un hijo en las entrañas. Además no es piel roja. Déjenla ir por favor. -  No mienta padre - grita Ramona - Por supuesto que soy una piel roja. Y si tengo que pagar con mi sangre la vida de Alejandro lo haré con mucho gusto - se debate furiosa. -  Será mejor que le diga al indio que salga - ordena Thomas. -  No padre - suplica Ramona. -  Que traiga al sheriff. -  No lo haga padre, por favor - se desespera aún más Ramona -  O mato a esta mujer. -  Padre no. No lo haga. -  Cierra la boca ya. -  ¡ En nombre de Dios señores ! Deténganse por favor. Deténganse. - suplica el padre . Aparece Alejandro llevando a Green. -  Suéltenla - les ordena -  No Alejandro, no. Alejandro.,te van a matar. -  Suéltenla. -  ¡ Te van a matar ! - grita Ramona -  Cristo Bendito señores. No den rienda suelta a sus instintos. Han derramado mucha sangre inocente. Dejen en paz a este par de desventurados. ¡ Por Cristo señores ! -  ¿ Qué dices indio ? - Thomas le coloca el arma en la sien a Ramona - Estoy listo para jalar el gatillo. -  Gringo. Que amo a esa mujer más que a mi vida - y Alejandro tira el arma. Green comienza a reír, se agacha a tomar el arma y golpea lo con ella. -  ¡ No le hagan daño ! - grita Ramona debatiéndose enloquecida - ¡ Déjenlo ! -  No te muevas rufián - Green lo toma del cabello. Ramona cae desmayada - Prescott, ve por el carruaje. Nos vamos a llevar a este indio para que sea juzgado por la buena gente de Spurtown. -  ¿ Y ella ? ¿ Qué harán con ella ? - pregunta el padre Sarriá acercándose a Ramona. -  Juzgarla también. Ella también es una asesina. -  No puede ser - el padre se agacha junto a Ramona. -  Mató a Colorado sheriff. -  Entonces nos vamos a llevar a los dos - Alejandro mira impotente el cuerpo de Ramona

    

     En la hacienda. Ya es de noche. Perpetua y Beatriz están bordando en la sala. -  Esta tarde el cielo estaba muy gris, como si estuviera cayendo. Va a llover a cántaros. -  Ya no veo bien. Estoy fatigada. Mañana continuaré bordando estos pañuelos - aparece doña Ramona -  ¿ No ha regresado Felipe ? -  No señora. -  Con estos truenos me estoy poniendo nerviosa. No le vaya a pescar una tempestad por las dehesas. Voy a mandar a que lo busquen - en ese momento se abre la puerta y aparece Margarita. -  Ay señora, dispense pero es que . . . me vine corriendo porque Felipe . . . Felipe le va a dar el tiro de gracia a la yegua. -  ¿ De qué estás hablando ? -  Pues, es Rubí señora, la yegua de Ramona. De repente se puso más mala y pues Felipe dijo que ya estaba sufriendo rete harto y que era mejor sacrificarla. Y como yo soy re coyona pues, la verdad es que no quise mirar. -  Me alarmaste Margarita. De momento pensé que algo le había pasado a mi hijo . ¡ Tanto argüente por una yegua ! -  Pos, a mí sí me da grima. Ramona la quería rete harto pues. -  Ya, ya. Si quieres lloriquear vete a la cocina o adonde tú quieras pero en donde no te escuche. -  Ta' güeno pues. Permiso señora - sale llorando. -  ¡ Qué bueno que la pusiste en su lugar ! - dice Perpetua - No estamos como para guardarle luto a un caballo - doña Ramona la mira fastidiada. -  Voy a disponer la merienda. Con permiso - sale muy tiesa. -  ¿ Pasa algo ? - pregunta Beatriz extrañada. -  No, ¿ por qué ? -  Te noto arisca y casi no has hablado. ¿ Te peleaste con la señora ? Porque noté que ella también estaba muy seria. -  Tuvimos una riña - reconoce Perpetua. -  ¿ Y se puede saber cuál fue el motivo ? -  ¡ Ay ! Tonterías. Las viejas solemos ser malhumoradas y lunáticas. No nos hagas caso. Norteño y Felipe están en el establo junto a Rubí que está tirada sobre la paja. -  Ya sé lo que le duele a usted hacer esto patrón. Si quiere yo me encargo - Felipe se agacha junto a la yegua y la acaricia. -  Ramona la adoraba. -  Por eso mismo amo. Váyase y yo . . . pues. ¡ Qué remedio ! Le doy buena muerte a la yegüita -Felipe no le contesta pero se levanta y apunta al animal. Norteño se aleja de allí, quedando de espaldas a la escena. Recortada contra la pared se ve la sombra de Felipe apuntándole a Rubí y el momento en que dispara. Doña Ramona está sentada en el comedor. Junto a ella Marta coloca la mesa. -  Dios quiera César venga pronto. ¡ Ya no aguanto a Perpetua ! Tiene los nervios crispados por lo que le está ocurriendo a Beatriz, pero ¡ yo qué culpa tengo ! -  No. Si la culpa no la tiene naides. Sólo Dios sabe por qué hace las cosas, pero doña Perpetua tiene razón en andar arrastrando la cobija. -  Quizá esté faltando la caridad, pero esta mañana estuvo a punto de arder Troya entre nosotras. Perpetua me espetó en la cara que Felipe ama a otra mujer y no a su sobrina. - Marta la mira sorprendida. -  ¿ Entonces ya sabe que el niño está enamorado de . . . ? -  Sí Marta. De Ramona. Le impedí a Perpetua terminar la frase pero me quedó muy claro que ella lo sabe. Felipe ha regresado del establo y se encuentra a Beatriz y Perpetua en la sala. -  Entonces, ¿ no vas a acompañarnos a merendar ? -  Lo lamento pero estoy rendido. Tuve mucho trabajo y estoy despierto desde la madrugada. -  Y con lo del caballo de Ramoncita te has de sentir peor - dice Perpetua. -  Así es. -  ¡ Qué pena ! - exclama Beatriz - ¿ La sacrificaste ? -  Sí. Ahora si me disculpan me retiro. Mañana nos vemos Beatriz - se inclina y le da un beso en la mejilla antes de salir. -  ¡ Pobrecito tía ! Él le regaló esa yegua a su hermana. La adoraba. -  ¿ A su hermana ? - pregunta cizañera. Beatriz la mira extrañada. -  No, tía. Me refería a Rubí. -  ¡ Ah ! - dice como si ahora entendiera. El carruaje cárcel llega a Spurtown. Alejandro y Ramona están en él. -  La mejicana - dice Billy al verlo pasar. La gente comienza a caminar tras el carruaje curiosa. En tanto el padre Sarriá está en la cabaña de Alejandro. -  Oh Dios ! - se lamenta levantando la Virgen de Ramona que está partida en dos. Levanta también el retrato de Angus. Siente pasos tras él, es Memphis - ¿ Qué pasó Memphis ? ¿ Encontraste a alguien? -  No padre. No dejaron a un yahí vivo. Los asesinaron a todos. Encontré el cadáver de Matea y me lo traje para darle sepultura. -  Matea profetizó esta desgracia. Fui muy necio al no escucharla. Esta masacre ha sido un acto atroz y yo soy el responsable, señor. -  Seguramente también van a darle muerte a Ramona y a Alejandro. -  ¡ No, Memphis ! ¡ No ! No lo podemos permitir, no. Hay que avisarle a los Moreno de esta tragedia. Felipe adora a su hermana y estoy seguro que no dudará en ayudarla. -  Pero, ¿ quién podrá llevarle el mensaje ? No hay un alma por los alrededores. -  ¡ Virgen Santa ! Entonces lo único que puedo hacer es ir a ese pueblo y tratar de ayudarlos. Memphis, ¿ sería mucho abusar de tu generosidad si te pido que me lleves al pueblo de los americanos ? -  Por supuesto que no padre. Voy a preparar mi carromato. -  Sí hijo. Ve. En Spurtown todo el pueblo se acerca curioso a mirar a los presos. -  No te preocupes. No tengas miedo - le pide Alejandro a Ramona abrazándola. -  Pueblo de Spurtown - comienza Green - Quiero informarles que libramos una batalla sangrienta contra los indios yahís a fin de poder apresar a su líder, el asesino que ustedes aquí ven tras las rejas. Desgraciadamente tuvimos que defendernos del salvajismo de los pieles rojas y se perdieron muchas vidas de ambos bandos. De los nuestros murió el alguacil Davis y fue a manos de este miserable - dentro del carruaje Alejandro y Ramona lo escuchan atónitos ante tanta mentira. -  ¿ Y por qué traen a esa mejicana ? - pregunta Doris. -  Es una renegada - le contesta Thomas - Se unió al indio y dejó a su gente. -  Eso no es motivo para aprehenderla - dice Billy -  Ella está aquí porque asesinó a sangre fría al Colorado - les dice Green - Un buen ciudadano de este pueblo conocido de todos ustedes. -  ¡ Los yahís sólo se defendieron ! - grita Ramona - Ustedes llegaron a asesinarlos a todos a sangre fría. No respetaron ni ancianos ni niños. -  Mentirosa - dice alguien del gentío. Muchas otras voces muestran que no le creen -  Asesinos - grita otro. -  ¡ Hay que lincharlos ! - propone Betty siempre sanguinaria. -  Para eso tenemos leyes - interviene Doris - Hay que hacerles un juicio. -  Son un par de miserables - le contesta Betty - Para qué gastar en un salario de un juez. -  Ella no es ninguna miserable - dice Billy - Es hija de unos ricos hacendados mejicanos, los Moreno. -  Lo mismo me da. Es una asesina. -  Pues a mí no me lo parece - la defiende Doris. -  Momento - detiene Green la discusión - Momento. Entiendo su indignación queridos compatriotas. Pero por más viles que sean estos criminales se merecen un juicio. La gente comienza a lanzarles piedras. Alejandro se coloca frente a Ramona para impedir que la golpeen y recibe la andanada en la espalda. -  Calma - pide Green disparando al aire - Yo también quisiera darles muerte con mis propias manos pero tengo esta insignia y tengo que hacer cumplir la ley. Retírense a sus actividades. Ya les avisaremos cuando será el juicio - la gente comienza a irse protestando . -  Nunca pensé que el hombre pudiera albergar tanto odio en su alma - dice Ramona tomándose de los barrotes y dejándose deslizar al piso - Ahora entiendo por qué los yahís eran tan desconfiados - Alejandro se agacha tras ella - ¡ Cuántas humillaciones debieron de haber sufrido ! ¿ Y todo por qué? Para que terminaran masacrados por gente que los odia sin ni siquiera conocerlos - Alejandro no dice nada, simplemente la atrae junto a su cuerpo abrazándola dulcemente, le da un beso y le acaricia el cabello consolador. Casa de los Coronado. Don César abre la puerta. -  ¿ Usted ? - con disgusto al ver a Billy - Que yo recuerde no le hicimos ninguna invitación. - intenta cerrarle la puerta. -  Espere un momento señor Coronado. Quizás le interese lo que acabo de ver. -  Lo siento, ahorita no tengo tiempo, estoy muy ocupado - Billy detiene la puerta con su pie. -  Es importante. -  ¿ De qué se trata ? -  El sheriff Green acaba de llegar. -  Eso me tiene sin cuidado. -  Trae presa a la mejicana : a Ramona - Ruy se sorprende al igual que Analupe.

     En la hacienda. Beatriz está leyendo un libro en su habitación. Comienza a toser, se tapa la boca con el pañuelo y cuando lo aparta nota en él sangre. La mira desolada. Golpean a la puerta. -  Adelante - dice ella arrugando el pañuelo en su mano. -  ¿ Puedo pasar ? - pregunta Felipe que trae en sus manos un jarrón con flores. -  Claro que sí. -  Ya que no puedes salir a contemplar las flores fui a cortar algunas para alegrarte la vista - deja el jarrón sobre la mesa. -  Muchas gracias. Están preciosas. -  ¿ Qué pasa ? - le pregunta al verla tan triste. -  He sido una inconsciente, una irresponsable. No quería aceptarlo. Me estuve negando a las evidencias. -  ¿ De qué hablas ? -  De esto - mostrándole la sangre en el pañuelo. Ruy deja pasar a Billy. -  La gente está enardecida. Green maneja a su gusto este pueblo y mucho me temo que ahorcarán al indio . . . y a su amiga, la señorita Moreno. -  ¡ Qué horrible ! - exclama Analupe realmente sentida - Es cierto que Ramona no es santo de nuestra devoción pero de eso a que la asesinen hay una gran diferencia. Yo nunca le desee la muerte. -  Voy a averiguar todos los detalles - dice Ruy - Tal vez pueda hacer algo por ella. -  Habrá que avisarle a su familia - dice Analupe. -  Sí. Primero quiero conocer los cargos que se le imputan. ¿ Me acompaña señor Dubois ? -  Billy, papá. Billy - le señala su hija. -  Con gusto señor Coronado - sale tras él. -  Polita. Polita - comienza a llamar ella - Adivina qué fue lo que pasó . Ramona y Alejandro son llevados a una celda. -  Aquí se van a quedar hasta que se abra el juicio - les dice Green. -  Es una injusticia - protesta Ramona acercándose a la reja - Son unos criminales. -  Ya, deja de vociferar - la calla Thomas. Green miran sonriente, muy de cerca de Ramona, que retrocede hasta volver con Alejandro. -  Vámonos Thomas. -  ¡ Son unos malvados cobardes ! - les grita Ramona. -  Ya - la calma Alejandro dándole un abrazo - Tranquila. No tiene caso que les digas nada. -  Es que no es justo. -  No nos van a escuchar. -  No es justo. Somos inocentes. Alguien tendrá que oírnos - Alejandro se acerca a la ventana - Estás lastimado - nota ella al verle la espalda. -  No es nada - ella se abraza a su espalda. -  ¿ Qué vamos a hacer ? -  No sé. Tengo que pensar cómo sacarte de aquí - se da vuelta enfrentándola . Le coloca la mano en el vientre - ¿ Te sientes bien ? -  Sí - coloca sus manos sobre las de él - Alejandro, sólo deseo una cosa. Si como supongo nos van a colgar, ojalá que no nos separen - le tiemblan los labios - Quiero morir contigo - Alejandro mira con mucha tristeza ese rostro tan amado y en estoy momentos tan angustiado. Se besan apasionadamente, con desesperación casi.                Sandra S. Vallejos

     Capítulo Nº 58 ( 22 - 06 - 00 ) Alejandro y Ramona ya están encarcelados. A él sólo le importa encontrar la forma de sacarla de ese lugar. Ella está muy angustiada ya que no desea que los separen sino que quiere que mueran juntos.

     En la hacienda. Felipe está desconsolado por la enfermedad de su prometida. -  Beatriz, ¿ por qué tenía que pasarte a ti ? - entra su madre. -  Te estaba buscando Felipe. Me acaba de informar el Norteño que perdimos muchas ovejas con la tormenta de ayer - se detiene al verlo así - Estás llorando - y de pronto asustada - ¿ Le pasó algo a Ramona ? -  No madre, de ella no he sabido nada. -  ¿ Y entonces ? -  Es Beatriz. Volvió a arrojar sangre. -  ¿ Cómo lo sabes ? -  Ella misma me mostró su pañuelo y está muy angustiada. -  Cada vez estoy más segura que esa muchacha heredó la enfermedad de su madre - se angustia - ¡Por lo que más quieras hijo, no vayas a cometer una locura ! Ese mal es terriblemente contagioso. -  Despreocúpese madre. Beatriz ya me pidió que no me le acercara. -  ¿ Ella ? -  Sí, ella. Me partió el alma - se acerca a la mesa y cierra un gran libro que estaba abierto en una página con la foto de una joven ( en la tapa el libro tiene un nombre parecido a Caufe pero no puedo distinguirlo bien ) . Por el rostro de Felipe corren las lágrimas. En Spurtown. Douglas acaba de visitar al sheriff, parece muy nervioso. -  ¿ Cómo que alguien registró los títulos de los yahís ? -  No pude hacer nada. El día en que ustedes salieron a la aldea, una tal Ramona Moreno llegó a registrarlos - Thomas y Green se miran - Sus documentos estaban en orden. Además había tanta gente por ahí que . . . fue imposible detener el trámite - se seca el sudor del rostro . Green se sirve un wisky. -  ¿ De dónde demonios habrá sacado esta renegada los papeles ? Tienen que ser falsos Douglas. Recuérdelo, yo mismo quemé los títulos. Davis se los robó a Felipe Moreno. Usted fue testigo de eso. -  Aparecieron otros documentos con fechas más recientes pero tan válidos como los que usted quemó. Lo lamento. -  Bueno. ¿ Y eso es legal ? - pregunta Thomas - ¿ Cualquiera puede registrar los títulos de los demás ? -  Desafortunadamente sí - abre un libro que lleva - Mire, la fracción 12 del artículo . . . -  ¡ Basta de palabrerías legales ! - se enoja Green - Es usted un inepto Douglas - le golpea el libro tirándolo al piso. Douglas retrocede asustado. Se abre la puerta y entra Ruy Coronado acompañado por Billy. -  Lo siento señor Coronado pero no puede ver a los prisioneros. -  ¡ Esto es ilegal ! Soy el abogado de la familia Moreno. Tengo derecho de hablar con la acusada - Green mira a Douglas que se pone de pie con su libro en las manos. -  Efectivamente sheriff - intenta abrirlo - La constitución dice . . . -  Ya, ya, ya - lo corta tajante - Le voy a permitir el paso, pero solamente tiene 5 minutos y solamente usted porque supongo que tú no vienes a abogar por ella, ¿ verdad Billy ? -  Todavía no - mirándolo socarrón - Aquí lo espero licenciado. -  Pase por favor - le indica Green acompañándolo. -  Eres un traidor - le dice Thomas - Debería darte vergüenza apoyar a los enemigos de tu patria. -  Mis enemigos son los que me hacen algún daño y los mejicanos hasta ahora no me han hecho ninguno. Y como no tengo ganas de estar en mala compañía voy a esperar al señor Coronado ahí afuera - se toca el ala del sombrero y sale. Green regresa, toma a Douglas del saco. -  ¿Así que masacramos a los indios en balde ? -  A menos que hubiera quedado alguno vivo para reclamar ese territorio. - 

     En la aldea no quedó ni un alma - dice Thomas - Sólo queda el tal Alejandro. Su mujer no es piel roja, por lo tanto no puede reclamar esas tierras. -  Momento Thomas. Recuerde que el cura dijo que la mejicana estaba esperando un hijo. -  Un hijo legítimo del indio - dice Douglas y abre su libro - Por ley a él le corresponderían estas tierras y . . . - Green le saca el libro de las manos -  Sheriff . Hay que colgar a ambos pero ya - lo apura Thomas.

     En las celdas. Ramona conversa con Ruy. -  Nunca me imaginé que nos volveríamos a ver .Y menos en estas circunstancias. Sinceramente me desconcierta su visita. -  Yo también creí que nunca volvería a verte pero el destino da muchas vueltas. Quizá te extrañe pero vengo a abogar por ti - Alejandro lo mira interesado - Hace poco tiempo Felipe estuvo aquí, en Spurtown y de alguna forma apagamos un poco el fuego de nuestros rencores. -  Lamento haberlo lastimado a usted y a su familia, pero quiero que sepa que nunca fue mi intención causarles ningún mal. -  No vengo a recriminarte nada. Ya te dije que vengo a ayudarte - mira a Alejandro - Tenemos poco tiempo, quiero saber a grandes rasgos qué fue lo que ocurrió en la aldea y por qué los apresaron. -  Nosotros no estábamos ahí cuando ocurrió la masacre - le relata Alejandro emocionado - Habíamos venido a registrar los títulos de propiedad de nuestra tribu. -  Cuando llegamos allá nos encontramos con la terrible sorpresa de - continúa Ramona sollozando - de que habían masacrado a mi gente. -  ¿ Tu gente ? - se sorprende Ruy. -  Sí. Nuestra gente. La de Alejandro y mía - en el rostro de Alejandro se ven las huellas de lágrimas. -  Entiendo. -  Fue un ataque cruel y brutal. -  Cuando llegué comencé a inspeccionar todo. Después me encontré a uno de los hombres del sheriff, un alguacil. Intentó dispararme y lo maté. Fue en legítima defensa. -  Ya veo. Los cargos son contra usted. Pero a ti, ¿ por qué te arrestaron ? -  Yo también asesiné a un hombre. Lo hice no por defender mi vida sino por defender la de una anciana que no tenía más culpa que la de ser india. Desgraciadamente mi acción no sirvió de nada porque momentos más tarde . . . otro hombre asesinó a Matea a sangre fría - Ruy la escucha conmocionado. Alejandro abraza a Ramona consolándola.

     En la oficina. -  Debemos actuar pronto - dice Green dirigiéndose a Douglas - Encárguese de solicitar un juez a las autoridades de Sacramento - se pasea nervioso - Y procure que sea una de sus amistades. No quiero arriesgar nada. Hay que estar bien seguros de que les van a aplicar la pena máxima. -  Lo voy a intentar - Green lo mira serio. Douglas se vuelve a secar el sudor del rostro. -  No me gustó su respuesta. -  Es que . . . no es tan fácil elegir a los jurisconsultos. -  Pues a ver cómo demonios se las arregla. Estoy harto, harto de que con usted todo sea difícil. A la próxima vez que me falle - saca su revólver y le apunta - Ya sabe a qué atenerse - Douglas corre a tomar su sombrero. -  Voy a telegrafiar. -  Espérese. Quiero que esté aquí cuando salga el abogado - Douglas se sigue secando el sudor. Ruy en tanto . . . -  La ley indica que en estos casos debe hacerse un juicio. -  La ley de los blanco nunca ha servido para defender a los indios - le dice Alejandro - Estamos perdidos. -  Perdón que lo diga pero Ramona no es piel roja. -  Yo soy una . . . - comienza a decir ella acercándose. -  ¡ No ! Espera - la detiene Alejandro - Dígame una cosa abogado, ¿ hay alguna diferencia para juzgar a una mejicana de un piel roja ? -  No debería haberla pero hay muchos prejuicios y legalmente los mejicanos tienen derecho a un abogado, cosa que los indios no. -  Pero es que yo soy . . . - vuelve a intentar decir Ramona. -  Tú eres mejicana - dice Alejandro terminante. -  No es que me parezca justo pero creo que la ley puede ser más compasiva en el caso de ella. -  Alejandro. -  Haga lo que sea - pide él. -  Yo creo . . . - intenta Ramona. -  Haga lo que sea por ella - la ignora él - Ayúdela. Sáquela de aquí. No importa lo que me pase a mí. -  Tendré que avisarle a su familia. -  Si lo considera pertinente hágalo - Ramona comienza a llorar . -  Ramona, tu madre es una persona con prestigio, con apellidos y dinero. Su presencia podría pesar en el ánimo del jurado. Es importante que se entere de lo que está pasando. -  Se terminó su tiempo - aparece Green. -  Don Ruy. Gracias - Ramona le toma una mano - Gracias por ser tan bondadoso. No merezco tanta generosidad. -  Vamos - insiste Green. Ruy sale. El sheriff se queda unos segundos más mirando a Ramona de arriba abajo de manera desagradable, luego sale. -  ¿ Por qué no me permitiste aclararle que yo soy una india ? - le recrimina Ramona. -  Es mejor así - la acerca a su cuerpo - No tiene caso que nadie sepa que eres yahí. Además ya lo escuchaste, siendo mejicana tienes mayores posibilidades de salvar tu vida. Tus familia es poderosa. Tal vez puedan hacer algo. -  Pero es que yo no quiero renegar de mi raza - solloza ella - Y más que nada . . . yo no quiero conservar mi vida si tú mueres - se abraza a él llorando desgarradoramente- ¿ Qué sentido tendría mi existencia sin ti que eres lo que más quiero ? - las lágrimas también corren por el rostro de Alejandro ( y por las mías ) . Mira hacia arriba como buscando una razón para tanto sufrimiento. -  Si algo me pasa . . . vas a tener a nuestro hijo - ella sigue llorando - Tienes que ser fuerte para protegerte y para protegerlo a él - ella lo mira angustiada sin para de llorar. -  Mi hijo . . . nuestro hijo. ¿ Será posible que ni siquiera logre nacer ? ¿ Él qué culpa tiene de todo lo que está pasando ? -  EL ÚNICO PECADO QUE HA COMETIDO ES QUE SUS PADRES SEAN INDIOS - le contesta él con tono suave , ella se le vuelve a abrazar llorando. Alejandro está totalmente destrozado. Ruy está conversando en la oficina con Green. -  El juicio del piel roja lo vamos a hacer cuanto antes. -  Veo que tiene prisa. ¿ Y el de la señorita Moreno ? -  Lo haremos después de haber ajusticiado a ese salvaje. -  Le notifico que yo seré el abogado de la señorita - Douglas y Green se miran - Espero que tenga usted la honestidad de nombrar un jurado imparcial y traer un juez honorable - los mira a todos - Con su permiso señores. -  Lo sabía - dice Green entre dientes - Sabía que tendríamos problemas con la mejicana. -  ¡ Ah ! No sé por qué se preocupa sheriff - le dice Thomas - Llevamos las de ganar. Esa renegada es una asesina. Cualquier corte la sentenciará a la horca. -  Me voy al telégrafo - dice Douglas. -  No se olvide de lo que le dije - le advierte Green. Douglas niega con la cabeza - Necesitamos que el juez esté de nuestra parte - Douglas asiente tembloroso. -  Haré lo posible. -  No debería confiar tanto en Douglas - le advierte Thomas - Es timorato y temeroso. -  ¿ Qué cree ? ¿ Qué estoy ciego ? No tenemos otro hombre de leyes en el pueblo y no nos queda otra que atenernos a ese. Don César ha llegado a casa de los Coronado. Analupe lo recibe. -  Don César - lo saluda con un beso - ¿ Y Fernando no vino con usted ? -  No mijita. Él se fue a San Diego a hacer sus negocios. No he tenido noticias suyas. -  Esperemos en Dios que le esté yendo bien. Pero siéntese don César y cuénteme , ¿ cómo ha estado ? -  Quisiera decir que bien pero mentiría. Traigo malas nuevas. ¿ No está tu papá ? -  No, salió. Aquí en Spurtown también nos está lloviendo sobre mojado. Figúrese, nos acabamos de enterar que el sheriff del pueblo arrestó a Ramona Moreno Gonzaga - don César la mira sorprendido - ¡ La quieren colgar, don César ! Mi papá fue a ver qué puede hacer por ella.

     En la calle don Ruy viene caminando con Billy. Se detienen a conversar. -  Le agradezco que nos haya informado de lo ocurrido. Debo decirle que yo tenía muy mala impresión de usted desde que llegó a Spurtown y peor aún cuando me confirmó su . . . profesión. Como usted comprenderá un matón a sueldo no le inspira confianza a nadie. -  Lo entiendo, pero como se lo dije a su hija, quiero cambiar. Desde hace tiempo que no colaboro para Green. Sus métodos me disgustan. De hecho ese tipo me parece repugnante. -  Se avecinan tiempos difíciles. Quizás vaya a necesitar ayuda. -  Cuente conmigo señor Coronado - continúan caminando. Dentro de la casa. -  Lo que me cuentas me deja sin habla. La noticia le va a caer como balde de agua fría a la familia de Ramona. -  Lo supongo. Aunque dudo que la señora Moreno quiera ayudar a su hija. Estaba furiosa cuando el escándalo que se armó cuando se fugó con el piel roja. -  Yo pienso diferente de ti. Tú no lo sabes porque eres muy joven pero, a un hijo se le perdona todo. Al que también le va a afectar mucho es a Felipe. Ese muchacho adora a su hermana. Me temo que esta mala nueva lo va a desmoralizar más. El pobre ya debe estar sumamente agobiado. -  ¿ Por qué don César ? ¿ Qué le pasa a Felipe ? -  No, a él nada, pero a Beatriz sí. Recibí una misiva muy desalentadora sobre su salud. -  Sigue enferma. -  Sí Analupe. Sólo paré en Spurtown para registrar mis títulos y saludarlos a ustedes, pero me urge llegar a la hacienda. Beatriz no tiene un malestar pasajero como supusimos. Mi hija está muy delicada. -  No se apure don César. Debe haber algún remedio para su enfermedad. -  ¡ Qué más quisiera ! Pero no lo hay - con tono angustiado - Los últimos síntomas de Beatriz nos hacen sospechar que contrajo tuberculosis - Analupe salta espantada ante la idea. -  ¡ Ay, don César !

     En la hacienda. Felipe, Perpetua y doña Ramona se encuentran en la salita. -  César no ha de tardar en llegar - dice doña Ramona llevándole un té a Perpetua - El peón que le llevó la misiva ya regresó y dice que se la entregó en propia mano - Perpetua rechaza la taza. -  ¡ Ánimas benditas del purgatorio ! Dios quiera que no se le atraviese ningún problema en el camino. -  Si no llega en un par de días yo mismo iré a Colorado a traer al especialista - le promete Felipe. -  Gracias - le contesta seca - pero no es necesario que te molestes. -  Me extraña su respuesta señora. Beatriz es mi prometida. No es ninguna molestia, es mi obligación. -  Es que se me hace raro que te preocupes por ella. Llevamos meses aquí y le has prestado muy poca atención. -  ¡ Basta Perpetua ! - la corta doña Ramona - Antes que nada hay que serenarnos. Beatriz no debe vernos angustiados y nerviosos porque la vamos a desanimar. Es muy importante que conserve la fe en curarse. Don Ruy ya ha regresado a la casa. -  ¡ Qué horror ! No, ya no quiero estar en Spurtown si llegan a ahorcarla. Me parece algo siniestro. Con todo y todo Ramona no merece un castigo tan grande. -  Le ofrecí mi ayuda. Voy a ser su abogado durante el juicio. -  Lo felicito por su decisión - lo alaba César - Saber perdonar engrandece. Cuando le dé la noticia a su familia estoy seguro que les tranquilizará saber que usted está a cargo de ella. -  Mi papacito es muy noble. -  Bien. Disculpen mi prisa por salir pero ya les digo, tengo urgencia de ver a mi hija. Sabrá Dios con qué cuadro me vaya a encontrar. -  Ojalá no sea tan grave como imagina - lo consuela Ruy. Se dan la mano. -  ¡ Dios lo oiga ! - se abrazan - Adiós Analupe. -  Buen viaje don César. Saludos a Beatriz y a doña Perpetua. -  De tu parte mijita. Hasta pronto. -  Lo acompaño - le dice Ruy. -  Gracias - ambos se dirigen a la puerta. Cayó la noche.

     En el salón hay mucha animación. Betty se acerca al mostrador con su bandeja. -  ¿ Qué te sirvo Tom ? - le pregunta a éste que está acodado allí. -  Así estoy bien. -  Mejor di que no traes dinero. -  Es verdad - sonríe él - A últimas fechas no abundan dólares por aquí. -  A ver si puedo conseguirte una copa - Doris pasa junto a ella con una bandeja y se detiene en la mesa de Billy donde deja una botella. -  Toda esta gente que parece tan inofensiva en el fondo está sedienta de sangre - le comenta él - Seguramente muchos de éstos formarán parte del jurado. Tú sabes cuál será el veredicto. -  Encontrarán culpables al indio y a la mejicana. -  Exactamente. Por eso necesitaba hablar contigo. Tenemos que hacer algo para ayudarlos. -  ¡ Doris ! No te pago para que estés cuchicheando - grita Prescott desde labarra. -  Ya voy, ya voy. ¡ Uy ! Detesto a Prescott. Cada vez está más prepotente. ¡ Parece capataz ! Bueno, ¿ me decías ? -  Tengo un plan. Tienes que encontrar un pretexto para hablar con el piel roja y la mejicana. -  ¿ Pero cómo ? Green nunca me dejará hablar con ellos. -  Le dirás que les llevas algo de comer. -  Doris - vuelve a gritar Prescott. -  No estoy sorda ni soy tu esclava - le replica ella- Ya te dije que ya voy. -  Pues a partir de ahora vivirás de las propinas - la amenaza él - Si quieres ser una zángana que te mantenga Billy. -  ¡ Bah ! - le ignora - ¿ Y luego ? -  Entras y les dices que estén prevenidos, que esta noche trataré de sacarlos de ahí. -  De acuerdo - Doris toma su bandeja y va hasta la barra - ¿ Qué quieres Prescott ? -  No es la única mesa que tienes que atender. Tenemos muchos clientes.

     En la oficina del sheriff. -  Ya les llevé agua y unas cobijas, pero no estoy dispuesto a seguir siendo el carcelero de ese par - protesta Thomas - Tiene que contratar otro alguacil. Ya he pensado en alguien sheriff. -  ¿ En quién ? -  Tom. Él siempre ha estado cuando lo hemos necesitado, es de los encapuchados que nos han ayudado. -  Me parece buena idea. ¿ Sabe una cosa Thomas ? Estaba pensando en algo. ¿ No se le hace raro que una mujer tan bella como Ramona se haya enamorado de un zarrapastroso como el indio ? -  A mí no me parece tan raro. Entre iguales se juntan. Y tanto me da que sean indios como mejicanos. Los dos pertenecen a razas inferiores. -  Pero no podemos negar que esa dama es muy hermosa - insiste Green. -  Yo la veo como a todos los mejicanos : insignificante. -  Tráigame a Tom. -  No tardo sheriff - sale de la oficina -  Ramona - pronuncia Green pensativo.

     En la hacienda. Marta le está preparando la cama a doña Ramona. -  ¿ Y mi hijo ya se retiró a dormir ? -  No estoy segura. El niño anda muy triste. Lo vi por el árbol. -  ¿ Por el árbol ? -  Sí. -  Por cierto Marta. ¿ No te ha interrogado acerca de eso ? -  Sí señora, pero yo no le dije nada. -  A mí también me preguntó pero tampoco lo saqué de su duda. Recuerda Marta que debemos seguir callando. Si Beatriz llega a faltar, Felipe se va a quedar más sólo que nunca. Jamás debe saber que Ramona no es su hermana. Él no me perdonaría que no le hubiera dicho la verdad, sobre todo porque sabrá que yo se lo oculté a pesar de saber sus sentimientos. -  Despreocúpese señora, que de mi boca no saldrá nada. -  En esta hacienda sólo tú y yo sabemos. Eso me tranquiliza. Felipe está sentado muy pensativo bajo el árbol. Se le acerca Margarita. -  ¿ Y ahora qué haces aquí tan solito ? -  Pensaba. -  Apuesto que en Ramona. -  ¿ Por qué dices eso ? -  Pos, porque desde que ella se fue ya no eres el mismo. La has de extrañar al igual que yo. -  Sí, es verdad. La echo mucho de menos, pero ahora no pensaba en ella sino en Beatriz. -  Sí, pobrecita. Ya me dijo mamá que está rete mala. Oye, ¿ es cierto que eso que tiene se pega ? -  Eso dicen. -  Entonces no te vas a poder matrimoniar con ella. -  Falta la opinión de un especialista. Yo todavía tengo fe en que se cure. -  Híjole, ¿ y si no ? -  Si no, no me casaré con nadie. -  Mira tú. Y yo que creía que ni la querías tanto. -  Te digo una cosa Margarita. -  ¿ Qué ? -  Tengo remordimientos. -  ¿ Por qué, tú ? -  Porque ahora me di cuenta que fui un imbécil. Desde el primer momento debí haber puesto los ojos en Beatriz y no en amores imposibles. Fui muy tonto y sobre todo muy cruel. Beatriz se merece a alguien mejor que yo. Doris entra a la comisaría con una canasta de comida. -  Son unos bocadillos para los presos. ¿ No los querrá matar de hambre, verdad sheriff ? - Green destapa la canasta y revisa su contenido. -  No te conocía de buena samaritana. -  Pues ya ve. No tengo el corazón de piedra. Supongo que no les ha dado de probar alimento. -  Esto . . . no es un hotel - toma una manzana y la muerde. -  Bueno, ¿ puedo pasar a darles la comida ? -  Ey, ey. Te acompaño - aparece Thomas en la puerta. -  No es necesario sheriff. No pretendo ayudarles a escapar - tras Thomas entra Tom. -  Está bien, no te vayas a tardar - Doris se dirige al interior. -  Sheriff, él es Tom. ¿ Lo recuerda ? Alejandro está sentado en el suelo, en su regazo descansa Ramona. Doris entra buscándolos. Alejandro le da un toquecito a Ramona y ambos se ponen de pie. -  Buenas noches - los saluda Doris - Vine a traerles algo de comer.

     En la oficina. -  Es un buen chico, pero sobre todo comulga con nuestras ideas. Es de fiar y está dispuesto a empezar ahora mismo. -  Sólo quiero saber cuándo será la paga. Ya hace días que no tengo ni un peni. -  Vas a tener tu mesada. No va a ser mucho pero si nos cae un buen trabajo te voy a pagar extra. ¿ Qué tal manejas las armas ? - Tom saca su revólver y hace unos cuantos malabares con ella - Bien, bien. -  No está mal ¿ eh ? ¿ Qué le parece ? - le pregunta Thomas satisfecho. Green hace un gesto de aprobación. En tanto Doris -  No puedo quedarme mucho tiempo - pasándole la comida a Ramona - Sólo les quiero decir que hay alguien interesado en ayudarlos. Vendrá por la noche. Estén pendientes. -  ¿ Quién es esa persona ? - pregunta Ramona. -  Se llama Billy. -  No podemos fiarnos de americanos - dice Alejandro - ¿ Qué interés podría tener uno de ustedes en nosotros ? -  Pues, aunque lo dude habemos gente en Spurtown que no estamos de acuerdo con la conducta del sheriff - Ramona y Alejandro se miran. -  Gracias pero . . . - le dice Ramona - preferimos prescindir de su ayuda. Ya mucho daño nos han hecho los de este pueblo . ¿ Cómo podríamos saber que no es una trampa para lincharnos ? -  Billy es amigo de los Coronado. Es todo lo que les puedo decir. -  ¡ Doris ! - se escucha gritar a Green. -  Me tengo que ir. Por favor, confíen en nosotros. Doris entra en la oficina , al pasar junto a Tom se extraña al ver la estrella en su pecho. -  ¿ Y esta insignia ? -  Soy el nuevo alguacil - le dice orgulloso. -  Felicidades - le dice con sorna y se dirige a la puerta. -  ¡Ey Doris ! - la detiene Green - Me voy contigo. He estado encerrado todo el día y necesito divertirme. ¿ Se queda Thomas ? -  No, vamos. -  Te encargo Tom - entregándole las llaves de las celdas, pero se arrepiente - Mejor me las llevo. Y no te vayas a salir. Y si tienes algún problema no dudes en usar tu arma. -  Sí, sheriff. Descuide - los tres salen. Tom se mira contento el pecho.

     En la celda. -  ¿ Le creíste ? - le pregunta Ramona -  No sé. Parece buena persona. Hay que tener precaución. -  Bueno, al menos es una esperanza. Juguémonos el todo por el todo. Ya ha caído la noche. Alejandro está tomado de los barrotes de la ventana. -  No vinieron - dice con tono angustiado. Por el rostro de Ramona caen algunas lágrimas - No vinieron. Sólo nos dieron falsas esperanzas - abraza desesperado a Ramona. -  ¿ Por qué son tan crueles ? Tenía razón en no confiar en ningún americano - se vuelven a abrazar muy fuerte. De pronto se escucha un ruido fuera - ¿ Escuchaste ? -  Sí - dice él mirando hacia la ventana. En su rostro se ven huellas de lágrimas. -  Voy a arrancar los barrotes de la ventana para que puedan salir - le dice Billy desde fuera, atando una cuerda en los barrotes - Estén listos. Billy sube a su caballo ya dispuesto a azuzarlo cuando se ve aparecer a Green con su revólver en la mano. Lo acompañan Thomas, Prescott y Tom. -  Se me hizo muy rara la visita de Doris - le dice Green - Prescott no se equivocó al decirme que planeaban algo. -  Estaba seguro sheriff - dice Prescott. Billy saca su arma pero Green le dispara y se la hace saltar de las manos. -  Quedas arrestado. -  Eres un asqueroso traidor - le dice Thomas. Green sonríe contento. -  ¿ Qué sucede ? ¿ Qué pasa ? - pregunta Ramona a Alejandro que está mirando por la ventana. -  Se frustró nuestra huida - le comunica. Ramona se acerca a la pared y se agacha tomándose la cabeza. Alejandro se pone junto a ella y la abraza.

     Al día siguiente. El pueblo está reunido en la corte. Alejandro está sentado en el banquillo de los acusados. Ramona frente a él junto a Ruy. Betty, Prescott y el conserje del hotel forman parte del jurado. -  Silencio. Silencio - pide el juez a la gente - Pónganse todos de pie para abrir esta honorable corte. El pueblo de Spurtown acusa al indio Alejandro de Asís de asesinato en las personas de los alguaciles Merryl y Thomas. -  Es un salvaje - se escucha decir a alguien del público. Muchas otras voces se le unen. -  Hay un cargo más señor juez - dice una voz - Permiso, permiso - y aparece el dueño de la posada - Hay un cargo más. El indio es culpable del robo de dos caballos - Alejandro no despega su mirada de la de Ramona. -  Tome asiento - le indica el juez - En su momento se le llamará a declarar. De acuerdo a nuestras leyes, los pieles rojas no tienen derecho a un abogado. -  Eso es una injusticia - grita Ramona poniéndose de pie - Alejandro es . . . - lo mira - Alejandro es . . . es un ciudadano como cualquier otro. -  Calma, calma - le pide Ruy haciéndola sentar. La gente comienza a murmurar. -  Silencio. Silencio - grita el juez y prosigue - Por lo tanto será el propio acusado quien tome su defensa - Alejandro y Ramona se miran - Señor Douglas, le cedo el uso de la palabra. Haga el favor de leer las acusaciones que se le imputan a este hombre. -  Sí su señoría . Alejandro de Asís. Está acusado de varios delitos. El primero es el homicidio del alguacil Merryl, quien murió en la aldea yahí por una flecha disparada por este salvaje. Después de ese crimen, este descastado fue arrestado por el honorable sheriff Jack Green. Desgraciadamente se dio a la fuga convirtiéndose así en prófugo de la justicia. Nuestro sheriff, con un heroico grupo de hombres, buscando el bienestar del ciudadano de Spurtown, se lanzó a la captura de este brutal asesino quien junto con su gente se resistió a la aplicación de la justicia. -  Eso es mentira - salta nuevamente Ramona - Ellos atacaron la aldea. Alejandro no siquiera estaba ahí - murmullos de la gente. -  Silencio. Silencio. Tiene prohibido hablar a menos que se le otorgue el derecho de la palabra. De lo contrario me veré obligado a sacarla de este lugar. Prosiga señor Douglas. -  Aprehender a este criminal significó la pérdida de muchas vidas por parte de nuestra gente ya que al no entregarse por su propia voluntad nuestros compatriotas se vieron obligados a recurrir a las armas. Este hombre que ven aquí no es un hombre, es una bestia - murmullos entre la gente - Con saña. Con saña y sin importarle que Davis llevaba una insignia de alguacil arrojó ferozmente su hacha sobre él quitándole la vida . -  ¡ Qué horror ! - dice alguien del público. -  ¿ Un hacha ? - le dice Betty a Prescott incrédula poniendo cara de espanto. -  Por tanto es culpable del homicidio de dos alguaciles de la ley. El de Merryl y el de Davis. -  Ya no perdamos el tiempo - se para un hombre en las gradas - Vamos a colgarlo de inmediato. -  ¡ Sí ! ¡ Sí ! - lo apoya el resto. Alejandro ha estado escuchando todo son mover un músculo del rostro. Ramona lo mira desesperada.                Sandra S. Vallejos

     Capítulo Nº 59 ( 23 - 06 - 00 ) Alejandro escucha los cargos que le atribuye Douglas. -  Este hombre que ven aquí no es un hombre. ¡ Es una bestia ! - el público está de acuerdo con él - Con saña. Con saña y sin importarle que Davis llevaba una insignia de alguacil arrojó ferozmente su hacha sobre él quitándole la vida - nuevos comentarios por parte del público - Por lo tanto es culpable del homicidio de dos guardianes de la ley. De Merryl y de Davis - Ramona escucha todo esto con lágrimas en los ojos. Alejandro escucha imperturbable. -  Ya no perdamos tiempo, vamos a colgarlo de inmediato - grita un hombre del público. El resto apoya la idea. Alejandro y Ramona se miran. Don César ha arribado a la hacienda de los Moreno. -  Estoy muy alarmado. Tu misiva no era muy alentadora - le dice a Felipe secándose el sudor del rostro con un pañuelo. -  Discúlpeme. Quizás me puse nervioso y exageré la situación. Beatriz no está del todo bien pero afortunadamente no ha empeorado. Lo que más nos preocupa es que en dos ocasiones arrojó sangre al toser. Es indispensable ir por un especialista a Colorado. -  ¡ Las lluvias que no se quitan ! -dice rabioso César - Lo mejor sería llevármela a una clínica pero le temo a las inclemencias del tiempo. -  Beatriz esperaba ansiosa su llegada. Si gusta vamos a verla - César lo detiene. -  Antes tienes que saber algo. Yo también traigo malas nuevas . -  ¿ Qué ocurre don César ? -se alarma Felipe. -  Verás, se trata de tu hermana. -  ¡ ¿ Qué le pasa a Ramona ? ! -  Yo no pude verla pero en cuanto pasé por Spurtown me enteré que la llevaron presa a ese maldito pueblo. La quieren colgar - Felipe lo toma de los brazos totalmente impactado. Tom está leyendo el periódico sentado tras en escritorio de la comisaría. Entra Analupe . -  ¡ Alguacil ! ¡ Alguacil ! ¡ Qué bueno que lo encuentro ! Un indio de aspecto feroz entró a mi casa. Ayúdeme, por favor. Venga conmigo. -  ¿ Adónde ? No puedo dejar la comisaría - le dice desconcertado - No está el sheriff - Analupe le toma de la mano y le suplica. -  Se trata de un piel roja. Por el amor de Dios, no sea inhumano. Les van a escalpar las cabelleras a mis criados. -  ¿ Está segura que se trata de un piel roja ? - pregunta Tom vacilando. -  Absolutamente. Está pintado y trae plumas. Luce sanguinario - Toma se decide, toma una escopeta. -  Debe de haber venido a rescatar a su compañero. Ese infeliz se arrepentirá de haber puesto un pie en este pueblo. Vamos. Si lo aprendo el sheriff de seguro me dará mi paga - sale siguiendo a Analupe. Unos segundos después entra Doris que empieza a revisar todo hasta que da con las llaves. Va al sector de celdas. -  ¡Billy ! -  Doris, ¿ qué haces aquí ? -  Vine a sacarte pero rápido, no tenemos mucho tiempo. Tengo un caballo esperándote en la callejuela - en su apresuramiento se le caen las llaves. -  No te das cuenta que estás exponiendo tu vida por mi . -  No te preocupes, no te voy a pedir que te cases conmigo. -  ¿ Ah, no ? ¿ Y entonces ? - le pregunta risueño. -  ¡ Ay ! Ser mesera es demasiado aburrido Billy. Tenía ganas de divertirme un poco más - logra abrir la puerta y ambos salen. Doña Ramona se aparece en la sala. -  ¡ César ! Me avisaron que habías llegado . -  ¡ Ramona ! - la saluda con un beso en la mano - ¡ Qué gusto verte ! -  ¿ Qué pasa ? ¿ Por qué esas caras ? - les pregunta al verlos tan serios - Alarmaste a César, hijo. Eso no está bien. A pesar de todo Beatriz sigue estable - ambos se miran sin saber qué decir. Doña Ramona se alarma - ¿ Por qué tan callados ? ¿ Qué es lo que sucede ? -  Ramona, madre - se anima a decir Felipe - La aprehendió el sheriff de Spurtown y quiere llevarla a la horca - doña Ramona se lleva la mano a la boca por el impacto de la noticia. -  ¡ Ramona ! - exclama buscando un lugar para sentarse. Minutos después Marta le está haciendo oler sus sales. Entra Felipe corriendo. -  Saldré a caballo. El carruaje es más lento y el tiempo apremia. -  Sabía. Sabía que Ramona no iba a acabar bien. Desde que se fugó con ese indio supe que se dirigía a un infausto destino. Llévate al Norteño y a Marcos. Que te acompañen nuestros mejores hombres. Que preparen armas, balas, dinero. Todo lo que sea necesario, pero no dejes que esos sátrapas lastimen a Ramona. -  Sí, sí, madre - sale corriendo a cumplir las órdenes. -  ¡ No quiero que la toquen ! ¡ No quiero que le hagan daño ! - le dice a Marta angustiada - Además, Ramona está embarazada. -  Dios no lo va a permitir señora - se hace la señal de la cruz - Vamos a rezar por ella. -  No Marta. Mucho me temo que en este caso rezar no sea suficiente - se decide - Prepárame un baúl con lo indispensable. Yo también saldré para Spurtown . -  Pero señora. -  Es la hija de Angus. ¡ No la puedo abandonar a su suerte ! Comprende Marta, es hija de él - solloza - Cometí errores en el pasado, pero todavía no es tarde para repararlos. Encárgate que me tengan listo un carruaje. -  Sí - le dice Marta y sale a la carrera.

     En el piso de la casa de los Coronado aparecen rotos varios objetos de porcelana y vidrio. Toma los observa. -  Yo me requete asusté muchísimo - cuenta Polita - Cuando me quiso cortar las greñas pegué la carrera, grité rete harto, le aventé de cosas. Por eso se quebró el vidrio - Tom la observa sin decir nada. -  ¿ Y luego ? - la apura Analupe. -  Pos nada. Yo creo que se asustó con los gritos y corrió - Tom sigue sin decir nada. -  Ya otra vez nos habían visitado, ¿ verdad Polita ? -  Sí, sí, sí. -  ¿ Y no sabe por dónde se fue ? - pregunta Toma mirando el vidrio roto. -  Pos - dice Polita mirando a su alrededor - Pos, por la puerta. -  ¿ Adónde se habrá ido ese desgraciado ? -  Eso sí quién sabe - le dice Analupe - Pero si lo encuentra mátelo. No queremos que nos vuelva a dar un susto ese bribón. -  Muy bien. Voy a dar la voz de alerta por si alguien lo vio. -  ¡ Ay, no sabe cuánto me tranquiliza que haya venido ! - lo detiene un poco más - Me gustaría pagárselo de alguna forma. -  Pues, si tiene alguna moneda por ahí no se lo tomaría a mal - Analupe se dirige a su bolso, toma un billete . -  ¿ Usted cree que esto sea suficiente ? - le entrega el billete. -  Claro, claro que sí - dice Toma apresurándose a guardarlo - ¡ Qué tengan buen día ! Y no duden en llamarme si ese piel roja se vuelve a aparecer - sale de la casa. Analupe corre alegre hacia Polita. -  ¡ Te adoro ! - la besa en las mejilla y la frente - ¡ Te adoro Polita ! Actuaste de maravilla. ¡ Ay, espero que Billy haya logrado escapar. -  La que se tendrá que escapar soy yo - dice Polita y corre a mirar el vidrio - Su papá se va a encabrita cuando vea que rompimos el vidrio. -  Mira. Vamos a recoger todo y le diremos que alguien aventó una piedra desde afuera - ambas se apresuran a hacerlo. El mejicano dueño de la posada está contando su versión de los hechos. -  ¡ Es un vulgar ladrón de caballos ! No me mató porque soy muy macho y me defendí como verdadero hombre. Pero este mugroso me arrojó a traición su cuchillo. Mire - señalando su pierna - Mire como me dejó - se elevan las voces cuando empiezan los comentarios . -  Miente él, como mienten todos - le dice Ramona a Ruy. Se levanta y grita - ¡ Este hombre intentó ultrajarme ! Mi esposo lo atacó en mi defensa. -  No es cierto - dice el mejicano - No sea embustera. -  Silencio - golpea el juez con su martillo - Silencio - don Ruy obliga a Ramona a que se siente - Continúe. -  Pues luego se llevaron los caballos y no me pagaron nada. Son unos viles ladrones. -  Le íbamos a pagar con unos aretes - interviene Ramona - No es culpa nuestra que no lo hayamos echo. Usted trató de abusar de mí y por eso tuvimos que huir - le dice al borde del llanto. Las voces del público vuelven a alzarse. -  Silencio - vuelve a intervenir el juez - Silencio. Es la última vez que la reconvengo señorita. Si vuelve a hacer uso de la palabra sin mi permiso haré que la saquen. -  Procura serenarte Ramona - le pide Ruy - De nada sirve lo que estás haciendo. -  ¡ Es que todo lo que está diciendo es falso ! - dice con los dientes apretados - Las cosas no fueron así. -  Honorable señor juez - comienza Douglas su alegato final - Honorable jurado. Ustedes saben que el robo de caballos está penado con la horca. Ese motivo sería suficiente para colgar al indio - Ramona lo mira desesperada - Y si agregamos los cargos por asesinato que mencioné no puedo pedir menos que . . . la pena de muerte - todos gritan aprobando . -  Tiene la palabra el acusado - dice el juez - Eso si acaso tiene algo que alegar en su favor, sino es mejor que calle, porque cualquier cosa que diga se podrá utilizar en su contra - Alejandro asiente. -  Sé que como piel roja mi palabra no vale nada ante los ojos de ustedes, pero ante el juez supremo todos somos iguales - Ramona le sonríe con lágrimas en los ojos - Casualmente nací yahí como también por casualidad ustedes nacieron blancos - muchos bajan la cabeza al escucharlo - Quizás seamos diferentes como lo es el venado con un bencerro, pero al igual que ustedes necesitamos de los frutos de la tierra para sobrevivir - mira al juez - Por eso hemos defendido nuestra aldea con bravura - se escuchan voces diciendo "salvajes" - No creo que eso vaya en contra de las leyes de Dios . . . ni de las leyes de ustedes, los blancos - las lágrimas corren por las mejillas de Ramona. Alejandro se para, uno de los guardias trata de impedirse lo pero el juez le hace señas de que lo deje - Yo maté a esos hombres - más voces protestan . El juez pide silencio - pero lo hice por la legítima defensa de mi pueblo - lágrimas caen por su rostro - el sheriff Green asesinó a mi padre - lo mira fijo, se dejan oír las voces del pueblo protestando - y después . . . después arrasó a mi tribu - Alejandro llora abiertamente - sin motivo y sin misericordia alguna. Aún ahora no entiendo. Aún ahora no entiendo por qué el sheriff el sheriff Green cometió esos crímenes - más protestas de la gente. Green lo mira con odio, se levanta para intervenir . -  Su señoría - grita desde su lugar - No puede permitir que una boca tan sucia enlode mi nombre. Le pido por mi honor que haga callar a este descastado - se vuelve a sentar, el pueblo lo apoya . -  Silencio, por favor - pide le juez - Usted ha aceptado que cometió esos crímenes.¿ Se declara culpable o inocente ? . -  Sí los cometí. Los cometí, pero repito, fue en defensa propia - la gente vuelve a elevar la voz. -  Silencio- pide a la gente - Limítese a contesta mi pregunta. ¿ Se declara inocente o culpable ? - Ramona apenas respira, Alejandro la mira con lágrimas aún corriéndole por el rostro, le sonríe tiernamente. -  Soy inocente - Ramona estalla en llanto mientras todos comienzan a gritar. -  ¡ Alejandro es inocente ! ¡ Alejandro es inocente ! - les grita desaforada. Ruy intenta tranquilizarla. -  Silencio en la sala . La corte hace un receso. El jurado va a deliberar . -  ¡ Lo van a matar don Ruy ! - llora Ramona desesperada - ¡ Lo van a matar ! ¡ Por favor, ayúdelo ! -  Ramona - le dice Ruy impotente. -  ¡ Por favor ! - suplica. Llevan a Alejandro fuera de la sala, se detiene frente a Ramona. Ambos se miran desamparados. Beatriz está revisando los regalos que le trajo su padre. -  Gracias por todos sus presentes papá. Lo quiero mucho . -  Te mereces eso y más. Yo también te quiero mucho. Te adoro, eres mi niña consentida - Perpetua deja escapar un sollozo y se va . -  Me mortifica verlo preocupado, pero a pesar de que he extremado mis cuidados, la tos no ha cedido. Por eso aprobé que le enviaran las malas nuevas. -  Te vas a poner bien, ya verás. Voy a traer un especialista de Colorado y te va a sacar de esa cama. -  ¿ Y se va a volver a ir ? -  Sí, hija y entre más pronto mejor. La jornada es larga, pero verdad de Dios que regresaré con ese médico. No voy a dejar que sigas empeorando . -  Si me llega a suceder algo no se culpe papá. Si el designio de Dios es recogerme que se cumpla su voluntad. Fingí que no pasaba nada y me pasé de irresponsable. Pude haber contagiado a alguien. Ahora estoy en paz conmigo misma. Estoy dispuesta a afrontar lo que venga - César se aparta de ella muy afectado por sus palabras. Perpetua está en el cuarto de doña Ramona donde ella y Marta están preparando todo para el viaje. -  Esto no es posible. ¡ Es el Apocalipsis ! Lo de mi Beatricita, ahora lo de Ramona. -  Sí, Perpetua. Nos persigue la desgracia. Mi hijo y yo vamos a salir a Spurtown de inmediato. No sabemos cómo está la situación. Sólo sabemos lo que nos dijo César, que Ramona está en peligro de muerte - levanta la vista - ¡ Eso no Marta ! Lo indispensable solamente. -  ¡ Ay ! Sí, señora - corre a dejar el vestido en el ropero. -  Llevémonos estos papeles, puede ser que se ofrezcan - recoge unos cuantos que había dejado sobre la cama. -  Voy a avisarle a Marcos y al Norteño para que vengan por las maletas - dice Marta. -  Y tu prepara tus cosas Marta, porque vas a acompañarme. -  Como usted ordene patrona -se sorprende Marta y corre a cumplir la orden. -  ¡ Dios Santo ! Todos se van. Nos vamos a quedar solas - se asusta Perpetua. -  Es una emergencia Perpetua. Ramona está en peligro. -  Me sorprende tu actitud. Siempre mostraste indignación por la huída de esa niña con el indio y ahora corres a ayudarla - doña Ramona la mira rabiosa - Si lo pensamos bien, ella labró su desgracia. -  Soy su madre Perpetua. No puedo abandonarla. -  No sé si se merezca tanto. -  Se merece eso y más. Y te voy a pedir de la manera más atenta que no vuelvas a criticar a mi hija - Perpetua la mira desafiante pero no emite palabra.

     En Spurtown. Ramona espera que vuelvan los jurados. -  ¡ No puedo soportar tanta ignominia ! ¡ Tanta infamia ! ¡ Tanta crueldad ! -  Trata de calmarte Ramona. A ti sí te escucharán. Yo haré que te escuchen. -  Pero a Alejandro lo van a matar y eso no es justo. En todo caso yo soy tan culpable como él. Yo también maté a un americano en defensa propia . -  Pero tú no eres india. -  ¡ Si lo soy ! -  No Ramona. El hecho de que te hayas casado con Alejandro no te quita tus derechos de sangre. Te suplico que tengas muy presente eso a la hora que te llamen a declarar. Tu vida pende de un hilo. No la rompas. Doris está en casa de los Coronado. -  Todo salió de maravilla. Billy logró escapar. -  ¡ Ay ! ¿ Y te dijo dónde iba ? - se alegra Analupe. -  A Tejas. -  ¿ A Tejas ? - dice desilusionada - A lo mejor ya nunca vuelve. -  Yo creo que sí. Me dejó un mensaje para ti. -  ¿ Para mí ? -  Sí. Dijo que lo esperaras, que va a regresar por ti. Confía en él. No es tan pillo como parece - Analupe sonríe - Bueno, me voy. No deben vernos juntas. -  ¿ Y si nos descubren ? -  No hay manera. Si nosotras negamos todo, nadie puede probarnos nada. Además, ¿ quién se puede imaginar que tú y yo fraguamos ese plan ? -  De nada - se asoma con cuidado - Nos vemos - y se va. Analupe queda suspirando. Tom regresa a la comisaría. Coloca el rifle en su lugar, se sienta tras el escritorio poniendo las piernas obre él. Saca el billete que le dio Analupe y lo observa contento. Ve las llaves en el piso y se levanta a recogerlas y en ese momento entra en sospechas. Saca su pistola y va hacia atrás. Encuentra la celda de Billy abierta y vacía. -  ¡ Dientres ! Green me va a matar - exclama En espera que vuelva el jurado Thomas y Green conversan. -  Me dejo de llamar Thomas si el jurado no sentencia a la horca a ese infeliz. -  Yo también lo creo Thomas. Pero todavía falta el juicio de la mejicana. Acuérdese que para adueñarnos de la tierra de los yahís necesitamos que ella también desaparezca. -  No se preocupe sheriff. El juicio de ese renegado serás más tedioso sí pero, recuerde que debe la vida de Colorado. Tendrán que condenarla si es que hay justicia en California. -  Ojalá no alcance a llegar su familia. Los Moreno son muy ricos y con dinero baila hasta el perro. Beatriz está conversando con Felipe. -  Mi papá me contó lo que le ocurrió a Ramona. Ve con ella y haz lo que puedas. Dile que estaré rezando por su vida. -  Eres tan buena Beatriz que no sé cómo corresponderte. -  Siendo como eres. Así de generoso y puro - Felipe le besa una mano. -  Estás en un error Beatriz. No soy como me ves. -  No, eres mucho mejor. Aunque tú mismo no lo sepas - Felipe se le acerca como para besarla en la boca. Ella lo detiene a tiempo - ¡ No ! Lo deseo con toda el alma, pero no lo puedo permitir - Felipe la mira con dolor. Traen nuevamente a Alejandro al recinto del juicio. Éste al entrar mira a Ramona quien lo sigue con la mirada. Entra el juez. -  Se abre la sesión. ¿El jurado ya tiene su veredicto ? - Se para Betty . -  Sí señora- y lo entrega. El juez lo abre y lo lee para sí. Reina el silencio en el lugar. -  El acusado póngase de pie - Alejandro lo hace. Ramona está muy pálida. - El honorable jurado de Spurtown determina que el indio Alejandro de Asís es culpable de todos los cargos que se le imputan - todos gritan de alegría. Alejandro cierra lo ojos desolado. Ramona comienza a llorar- Por lo tanto. Por lo tanto, yo como juez designado por esta corte sentencio que al acusado se le aplique la pena máxima. Alejandro de Asís será ahorcado en público mañana al mediodía - plano del rostro de Alejandro totalmente inexpresivo. -  ¡ Valor Ramona ! ¡ Valor ! - la abraza don Ruy. Ella se levanta y trata de acercarse a él pero dos hombres la detienen . -  ¡ Asesinos ! - les grita enloquecida a todos - ¡ Todos son unos asesinos ! - plano de los ojos de Alejandro del cual caen lágrimas. Ramona llora desconsoladamente al observarlo. Casa de los Canito. Marta está preparando el bolso ayudada por Margarita. -  Yo no quiero que la ahorquen - solloza - Ramona es bien buena gente. Ese maldito sheriff que mató a mi apá es el chamuco. -  ¿ A quién va a ahorcar ? - pregunta Delgadina. -  Ya ves. Ya asustaste a la niña - le recrimina Marta - Y a mí ya me pusiste a temblar. Mejor sálte. -  ¡ Qué yo soy la meritita culpable ! -  ¿ Y tú, por qué ? -  Pues porque anduve de alcahueta y de tapadera. Mejor se hubiera quedado aquí encerrada. Estaría achicopalada sin Alejandro pero a salvo. -  La niña se fue con el indio por su gusto. Naides tiene la culpa. Mejor rézale al diosito santo para que la cuide. Ándale , ayúdame con esto - la apura. Cada una toma un bolso y salen. Delgadina queda sola, se acerca a la Virgen y reza. -  Angelito de mi guarda. Vete corriendo a cuidar a Ramona, yo aquí me cuido sola. Doña Ramona y Felipe ya están listos para partir. Perpetua y César los despiden. -  Siento mucho lo que está pasando con Ramona - le dice César - Tienen razón en irse con tanta premura. La situación es desesperada y cada minuto cuenta. -  Gracias César - le tiende la mano que él besa - Eres muy comprensivo - se acerca a Perpetua y le da un beso al aire, con falsedad - Se quedan en su casa. -  ¿ Y usted cuando sale a Colorado ? - pregunta Felipe. -  Sólo estiro un poco las piernas y me voy de inmediato. Tampoco nosotros podemos perder el tiempo -  ¡ Mucha suerte don César ! - se abrazan y palmean la espalda . -  Igualmente muchacho. Cuidado con los caminos, hay tramos que están enfangados . -  Gracias César - le dice doña Ramona. -  Hasta luego doña Perpetua - saluda Felipe dándole la mano - Y tranquilícese. El Norteño tiene órdenes de no alejarse de la casa. -  Anda. Ve a salvar a tu hermana. Por Beatricita no te preocupes - le dice con tonito sarcástico. -  Vamos - dice doña Ramona poniendo mala cara - ¡ Qué corre prisa ! - sale seguida de Felipe . -  Fueron mis nervios o había cierta ironía en tus palabras hacia Felipe. -  No. No fueron tus nervios. A ese jovencito lo traigo entre ceja y ceja. Tom vuelve a encerrar a Alejandro y Ramona en una celda. Entra Green y se da cuenta que la otra celda está vacía y se enoja. -  ¿ Y Billy ? - pregunta con tono contenido. -  Se . . se escapó sheriff. -  ¿ Cómo dices ? -  Sí, sheriff. Yo tuve que salir porque vino la hija del abogado para avisarme que había un piel roja en su casa. -  Y yo te dije que no te movieras de aquí - lo sacude furioso. -  Pero es que fui a cumplir con mi deber . Se me pareció peligroso que hubiera un indio suelto en Spurtown . -  Un indio. ¿ Y dónde está ? -  También escapó. -  ¡ Imbécil ! - mira la celda vacía, aparta a Tom y abre la celda en donde están Alejandro y Ramona. Le apunta con su pistola a Alejandro - Muévete animal. Tú estarás en otra celda. -  Pero, ¿ por qué ? - protesta Ramona poniéndose delante de él - Al menos déjenos esta juntos antes de que lo ahorquen. -  No señorita. No puedo cumplir su deseo. Si la gente de su tribu viene por él, no lo van a poder sacarlo. En esa celda no hay ventanas. Muévete - lo empuja para la otra celda, cierra la puerta y cuando guarda el arma Alejandro se lanza sobre la reja antes de que la cierre con llave y golpea a Green. Lo toma del cuello pero Toma saca su pistola y lo toma de los cabellos separándolo del sheriff. Ramona se desespera en la otra celda . Green se para con su pistola en la mano y le pega con la culata en el estómago. -  ¡ Por favor, no lo maltrate ! Suéltelo - grita ella. -  No me obligues a matarte antes de tiempo desgraciado - dice Green apuntándole . -  Eres una rata miserable - lo provoca. Green amartilla el arma. -  ¡ No ! ¡ Por favor no ! - se desespera Ramona sacando los brazos por la rejas para intentar alcanzarlo - Suéltelo. Por favor - Green cierra la reja encerrado a Alejandro. -  Eres un imbécil. En castigo no te voy a dar ni pan ni agua. Vas a sufrir hasta que te mueras - Alejandro lo mira altanero . Ramona llora angustiada . -  Ramona - la llama él con tono dulce - Ramona. Mi amor. No llores. Ya pronto acabará este tormento. -  ¿ Por qué ? Dios mío, ¿ por qué ? - no puede para de llorar. Perpetua le cuenta a su hermano de lo que opina de Felipe. -  Es solo una corazonada, una . . . ¿ cómo te diré ?, una sospecha. La actitud de Felipe hacia Ramoncita no es normal. -  Estás haciendo una insinuación muy grave Perpetua. Ten cuidado con tu lengua. Felipe sería incapaz de engendrar sentimientos torcidos por su hermana. -  Te dije que sólo era una corazonada o como quieras llamarle. Pero lo que sí es evidente es la devoción que siente por ella. -  Eso es distinto. -  Tú nunca fuiste así conmigo, César. -  Porque tú a veces eres insoportable. -  No estoy hablando en guasa. Esta casa está llena de secretos. Estoy segura que ocultan algo. Además desde que se fue Ramoncita, Felipe está melancólico, taciturno. -  En lugar de estar conjeturando tonterías voy a ver a Beatricita. ¡ Ah !, y ojalá que no te parezca que mi devoción hacia ella sea algo malsano. -  ¡ Ay, César ! - exclama ella estupefacta.

     En la comisaría de Spurtown. -  ¿ No viene al salón a festejar, sheriff ? - pregunta Douglas entrando eufórico. -  No puedo, no puedo. Tengo que quedarme a hacer guardia. Este imbécil dejó escapar a Billy. -  Tom. Sal un momento, ¿ quieres ? - le dice Thomas, espera a que salga y cierra la puerta - Aquí entre nos sheriff, es mejor que Billy se haya largado. Sólo estaba estorbando nuestros planes. Además tengo entendido que a usted lo conoce demasiado bien. -  ¿ A qué demonios se refiere ? -  A que estando un juez de Sacramento en Spurtown, no sería conveniente que se murmurara algo de su pasado en Tejas, ¿ no cree ? -  Es verdad. Ahora Billy no va a poder regresar a este pueblo porque lo tengo en mis manos. Si se aparece lo voy a arrestar, tengo un buen pretexto, es un prófugo de la justicia. -  Bien, entonces no tenemos por qué preocuparnos de él. -  Y pasando a otra cosa sheriff, ¿ qué le pareció mi trabajo ? - pregunta Douglas orgulloso. -  Magnífico Douglas. Magnífico. Al menos se sacó la espina con éste . -  Y eso que el juez no es mi amigo - Green pierde la sonrisa. -  ¿ Cómo ? ¿ No lo es ? -  No. Nunca lo había visto - le dice divertido. Ramona está mirando por la ventana hacia la calle. -  ¿ Tu crees que haya vendo alguien de la tribu para rescatarnos ? - le pregunta esperanzada. -  No lo creo. Tú misma te diste cuenta, masacraron a todos. Si alguno quedó vivo, dudo que se atreva a venir hasta acá. Ellos saben que venir a este pueblo significa una muerte segura. -  Pero el alguacil dijo que andaba un indio por casa de los Coronado . -  No. A mí me pareció que fue una treta. Es mucha coincidencia que Billy haya escapado mientras el alguacil estaba fuera. -  Entonces . . . ya no hay nada que hacer - Ramona se deja deslizar al suelo con lágrimas a punto de caer. -  Sí, - se agacha para quedar a la altura de ella - todavía hay la esperanza de que tú salves tu vida - ella lo mira desolada - Recuerda que nuestro hijo está de por medio . -  Lo sé - le dice con voz cargada de llanto. Él la mira y le sonríe con ilusión. -  Si es niña quiero que se llame Ramona, como tú - la voz le tiembla. -  Y si es niño le voy a poner Alejandro - ambos se miran con profundo desconsuelo. -  He estado pensando en algo. No creo que nadie haya sobrevivido en la tribu. Tú y nuestro hijo serán los últimos yahís sobre la tierra. Lo mejor será que regreses con tu familia. -  No sé si podré cumplirlo. Mi mamá jamás aceptaría a nuestro hijo. -  Escúchame Ramona. Cada vez quedamos menos pieles rojas en California. A todos nos han ido exterminando poco a poco y a los que sobreviven los envían a reservaciones. No tienes otra alternativa que acogerte a tu familia. Felipe te va a ayudar. Estoy seguro. -  Pero tú sabes, mi mamá desprecia a nuestra sangre. -  Pero Felipe no. Refúgiate con los tuyos . . . y a nuestro hijo - Ramona comienza a llorar - edúcalo sabiendo que lleva sangre india - las lágrimas comienzan a caer por el rostro de Alejandro a medida que habla - Cuéntale de mí y de su abuelo . Que no se avergüence de ser un yahí. Que se sienta orgulloso de pertenecer a nuestra raza. Si logras salvarte dile que su padre dio la vida por su pueblo - Ramona ya no soporta más, se deja caer al suelo llorando desesperada. -  Ramona no llores. Ramona - la llama él tierno - Ramona ,mi amor. Quiero que sepas que no tengo miedo de morir. Un yahí sabe desde que nace que la muerte camina junto a él como una sombra. Lo único que me duele de ir a la horca es que no te voy a volver a ver - intenta parecer más animoso - Cuando estuvimos separados acostumbraba a repasar en mi memoria los momentos en que estuvimos juntos. Mañana, cuando llegue mi hora, voy a hacer lo mismo - la mira casi con un esbozo de sonrisa - Me voy a llevar la imagen de tus ojos . . . siempre me gustó mirarme en ellos. -  Nunca, nunca te voy a olvidar - con la voz ahogada por el llanto que no puede contener - Le doy gracias al cielo por haberme permitido conocer la felicidad contigo . Se miran a través de los barrotes de sus celdas, lloran tratando de retener en sus retinas una última imagen de ese amor tan profundo que los une y los unirá por toda la eternidad.                Sandra S. Vallejos

 

 

     Capítulo Nº 60 ( 26 - 06 - 00 ) Alejandro le dice a Ramona mientras la mira desde su celda. -  Cuando estuvimos separados acostumbraba a repasar en mi memoria los momentos en que estuvimos juntos. Mañana, cuando llegue mi hora, voy a hacer lo mismo. Me voy a llevar la imagen de tus ojos . . . siempre me gustó mirarme en ellos. -  Nunca, nunca te voy a olvidar - le dice ella llorando desesperada - Le doy gracias al cielo por haberme permitido conocer la felicidad contigo - sus miradas quedan prendidas en una última imagen. En casa de los Coronado. Don Ruy está tomando té y leyendo unos papeles. Se comienzan a oír martillazos en la calle. Él se levanta molesto y observa a través de la ventana, repara en le vidrio roto y lo cubre con un cartón. Analupe baja presurosa las escaleras. -  ¿ Qué es ese ruido papacito ? -  Están levantando el cadalso. -  ¡ Ay ! - se estremece ella - Hasta se me escalofrió el cuerpo. Me imagino que Ramona debe estar sufriendo como un ánima en el purgatorio. Aunque siempre me resultó incomprensible, no cabe duda que está locamente enamorada del indio Alejandro. -  Es extraño, a ese hombre que debería guardarle rencor, le tengo cierta admiración.

     En el juicio manifestó una dignidad poco común en esos casos. -  Es que los indios son como las serpientes, tienen la sangre fría. -  No, no era cuestión de frialdad, sino de valentía. -  Si tú lo dices. Estaba pensando que es una suerte que Fernando no hay regresado. Se hubiera puesto furioso si se hubiera enterado que eres el abogado de Ramona. -  Sí, tal vez no habría podido prestarle mis servicios ni a Felipe ni a Ramona. -  ¿ Felipe irá a venir ? -  Tenlo por seguro - Analupe se acerca a la ventana para mirar fuera y advierte el cartón que puso su padre. Se sobresalta. -  Mañana me encargo de que vengan a arreglar este cristal. No entiendo cómo hay gente tan malévola que se divierte molestando a los demás. Esa pedrada la arrojaron unos malosos. -  Y de Billy, ¿ no has sabido nada ? -  No. ¿ Y tú papacito ? - se hace la tonta. -  Sí, supe que se fugó de la prisión. -  ¿ De veras ? - pregunta Analupe con su mejor cara de asombro. Ruy pone cara de no creerle el gesto. Doris está en la comisaría. Lleva con ella una canasta. -  ¿ Y tú a qué viniste ? - le pregunta el sheriff de mal talante. -  Traigo algo de comida para los prisioneros - mostrándole la canasta. -  Deja la canasta aquí - se la quita - Nosotros se la daremos más tarde. -  Está bien. Te encargo mi canasta Tom - da vuelta para irse, Green le cierra la puerta. -  ¿ Qué crees ? ¿ Qué, soy estúpido o qué ? -  ¡ No sé de qué me habla ! -  No finjas Doris . Tú y Billy son cómplices. Planearon la huida de los presos y sospecho que t ú planeaste la huida. -  ¡ Por favor , sheriff ! No voy a negar que Billy me es simpático y que con gusto lo habría sacado de su mazmorra, pero desgraciadamente se equivoca. Yo no tuve nada que ver - hace intento de irse pero Green se le interpone en el camino. -  Si llego a saber, más vale que te cuides Doris. Por las buenas soy muy malo - se sienta tras su escritorio - por las malas soy peor. -  El que nada debe nada teme - lo enfrenta ella - Yo no le tengo ningún miedo sheriff. ¡ Qué pase buenas noches ! - se va . Green destapa la canasta y saca su contenido. En tanto en las celdas. -  Es una crueldad que nos hayan separado - le dice Ramona - Quisiera sentir tu piel y tu calor esta noche. -  A mí también me desgarra el deseo - se toma de las rejas - Pero me conformo al saberque aunque nuestro cuerpos no están unidos, tu corazón y el mío son uno solo. ( Aquí hay inconvenientes en la transmisión, la escena la pasan acelerada, no se escucha lo que dicen ) -  Sí, así es como quiero oírte hablar - le dice Alejandro - Mi amor, si la tristeza amenaza con doblegarte mira el firmamento, eh - estira su brazo a través de los barrotes, Ramona llorando hace lo mismo - Y piensa que una de las estrellas que está brillando soy yo. Soy yo, mi amor - se estira más para intentar tocar su mano - que estoy velando por ti desde el cielo - ella llora mientras también se estira hasta que ambos logran que sus dedos se toquen - Te amo. -  Te amo - y apenas las yemas de sus dedos están en contacto. Es un nuevo día en Spurtown. Muestran en un primer plano el cadalso ya listo. -  Está cegando la vida de un inocente - protesta el padre Sarriá - En su conciencia cargará con ese crimen - Green golpea el escritorio. -  ¿ Sabe qué ? Estoy muy desvelado y fatigado como para estar oyendo sermones. -  Espero que al menos tendrá la decencia de permitirme consolar a ese desventurado en sus últimos momentos. ¡ Alejandro es cristiano !. Tiene derecho a un confesor. -  Es solamente un miserable indio - con los dientes apretados - Los indios no tienen alma. -  ¡ No ! - se espanta el padre - El que no tiene alma es otro que tengo frente a mis ojos. -  Ya, ya, ya, ya, ya - pierde la paciencia. Se sirve un wisky - Está bien , le voy a permitir estar con él. Tanta alharaca por un pordiosero de esos - se toma la cabeza cansado . -  ¡ Es usted un monstruo ! Merece que la cólera divina se cierna sobre su cabeza. -  Si no deja de aturdirme le voy a impedir el paso. Ya le dije que estoy cansado - toma las llaves . Sígame.

     En la posada del camino. Muestran a la mujer dándole un plato de comida a Nepo. Aparecen doña Ramona y Marta desde el fondo. -  Buenos día. Buenos días les dé Dios. ¿ Cómo pasó la noche , señora ? -  Bien, gracias. -  Tiene que lavar sus colchones. Están llenos de chinches - protesta Marta rascándose un costado. -  A la señora le pusimos el mejor y mire, me levanté tempranito para ordeñar la vaca y tenerles leche fresca. También hice machaca, está bien sabroso - se limpia la nariz con un pañuelo mugroso . -  Gracias, pero sólo tomaré la leche - dice doña Ramona sacando de su bolso una talega con monedas - Tenemos prisa. -  Su hijo salió al alba con sus hombres. A todos les preparé su almuerzo para el camino. -  Aquí está la paga por su servicio - deja la talega sobre el mostrador - Marta desayúnate rápido - ambas se sientan a la mesa. -  ¡ Ay ! ¡ Qué la Virgen Santísima se lo pague ! -exclama la posadera mirando las monedas - No tiene ni idea de lo pobrecitos que somos. Ahí como la ve, para mantener este jacalito batallamos harto - después de dudar doña Ramona se decide a tomar la taza de leche. Marta la imita. La prueban pero no les gusta - Casi nunca tenemos visitas distinguidas como usted. Allá, cada cuando y nunca. -se acerca a la mesa - ¡ Qué chulada de anillo ! - exclama tomándole la mano que doña Ramona quita rápida - Hace poquito vino una mejicana con un indio y nos ofreció unos aretes con una piedra parecida . -  ¡ Ah sí ! ¿ Y cuándo fue eso ? - pregunta intrigada la doña. Más atrás se ve a Nepo escuchando la conversación. -  Pos, ya tiene rato. Parecía dama pero resultó ladrona. Ella y el piel roja se robaron un par de cuacos. Por eso mi viejo no está. Fue al pueblo de los gringos a denunciarlos. -  Se nos hace tarde Marta, vámonos - se levantan para salir, doña Ramona retrocede con otra talega en la mano. -  Aquí tiene lo de los caballos. ¡ Mi hija no es una ladrona ! - y la deja sobre el mostrador, Cuando ya están saliendo se les interpone Nepo. -  Espere, creo conocer a su hija - doña Ramona lo mira con desconfianza. El padre Sarriá está en la celda con Alejandro. Ramona los observa sollozando desde la suya. -  Alguna vez dudé de la bondad de Dios - le tiembla la voz - Ahora sé que no nos está dado comprender sus designios - se estremece - Sobre todo le agradezco el milagro de haberme dado la vida - todo él parece temblar - y de haber encontrado el amor - mira a Ramona, mira sus manos que no dejan de temblar. Pone una rodilla en el suelo tembloroso, le corren las lágrimas, hace un esfuerzo para hablar - Me arrepiento de todo corazón - casi se le quiebra la voz - de todos mis pecados. Si algún mal hice, le pido a Dios que me perdone. -  Yo te perdono en nombre de Dios - dice conmovido el padre. Poniéndole la mano en la cabeza dice en latín - En nombre del padre, del hijo y del espíritu santo - llorando y temblando entero Alejandro se toma de su mano. Ramona en su celda le da la espalda a esta escena. Alejandro levanta la mirada y la observa. -  Quiero pedirle algo. Ramona se va a quedar sola. No la desampare . -  No tienes que pedírmelo hijo. Yo velaré por ella. -  Convénzala de que no vaya a rebelar su origen. El abogado Coronado dijo que siendo mejicana y gracias al poder de su familia, tiene posibilidades de salvarse. Nadie debe saber que ella es india yahí. Es muy impulsiva. En un momento de furor puede gritarlo a los cuatro vientos. -  Entiendo perfectamente. La convenceré de que calle - Alejandro lo mira con total desconsuelo. Se escuchan pasos que se acercan al lugar. Ramona se da vuelta al oírlos y se toma angustiada de los barrotes. -  Ya es hora -dice Green acompañado por Tom. Alejandro mira a Ramona que vuelve a llorar.

     En la posada en tanto . -  ¿ Está seguro de lo que dice ? Porque si quiere jugar conmigo le advierto que no soy de las que se quedan con los brazos cruzados - mas atrás se ve a la posadera escuchando. -  Se lo juro. Su hija y el indio me salvaron la vida. Y si usted está dispuesta a pagarme yo diré todo lo que sé del sheriff - doña Ramona lo piensa un momento. -  De acuerdo. Usted se irá conmigo a Spurtown - se dirige a la puerta. Nepo va a tomar su sombrero. -  ¡ Ey, tú ! No me has pagado - lo detiene la posadera. -  Pues, ¿ cuánto es ? - pregunta Nepo. Doña Ramona deja unas monedas sobre la mesa. -  Vamos - le dice con impaciencia. -  ¡ Rosita ! - comienza a gritar la mujer - Rosita. Levántate floja. Tienes que atender la posada porque me voy pa' el pueblo. Tom acaba de atar las manos de Alejandro al frente. Lo sacan de la celda, él se detiene frente a Ramona que le acaricia el rostro a través de los barrotes. -  Te amo Alejandro - le dice con voz cargada de llanto - Te amo. -  Andando - dice Green pegándole un empujón. -  Te amo. Te amo más que a mi vida - alcanza a decir él antes de que lo saquen. -  ¡¡¡¡¡ Alejandro !!!!! - grita Ramona llorando enloquecida, se deja caer al piso tomada de las rejas. Green se acerca a observarla, ella lo mira y le suplica - ¡ Por el amor de Dios ! Se lo ruego, permítame estar con él. ¡ Por favor ! ¡ Por favor ! - no deja de llora. Green la mira pensativo. Fuera el pueblo se ha reunido alrededor del cadalso en espera del " espectáculo". Tom trae a Alejandro quien se zafa para intentar caminar solo, pero lo obliga a subir tomándolo del pelo. Se escucha el retumbe de un tambor. Alejandro respira profundo tratando de buscar fuerzas. Se ve aparecer a Green que trae a Ramona con las manos también atadas al frente. -  Un momento - dice Green. -  ¡ Alejandro ! - grita Ramona, éste se da vuelta sorprendido al escucharla. Green la lleva a empujones al cadalso. Una vez arriba . . . -  Aunque el condenado a muerte no tiene derechos - le grita al pueblo - por misericordia a esta mujer que está embarazada he decidido permitirles despedirse - y la tira contra el cuerpo de Alejandro que la detiene - Tienen unos segundos. -  Adiós, mi amor - le dice él mirándola con dolor - Tienes que se fuerte - ella asiente con la cabeza - Nuestra separación no debe derrotarte - Ramona llorando le pasa los brazos por el cuello y lo aprieta muy fuerte contra ella. -  Nunca, nunca te olvidaré - se besan con desesperación hasta que Green se acerca. -  Ya es hora - él y Tom los separan Ella se debate. -  ¡ Suélteme ! - le grita Alejandro a Tom que se queda mirándolo. -  ¡ Te amo Alejandro ! - le grita Ramona. -  Te amo - dice él. Green la baja de los cabellos. Tom le pasa la cuerda por el cuello. Alejandro observa casi sereno a Ramona que desde abajo lo observa desamparada. -  Adelante Tom - llega la orden de Green - las miradas de ambos quedan prendidas, finalmente Alejandro aparta la suya. -  ¡ Alejandro es inocente ! ¡ Es inocente ! - grita desaforada ella - Alejandro es inocente. ¡ Alejandro ! - él respira profundo, la gente murmura . -  ¡ Silencio ! - grita Green efectuando un disparo al aire - ¡ Ahora ! Tom acciona la palanca y se abre la portezuela, los pies de Alejandro quedan en el aire. Ramona grita NO con todas sus fuerzas. Doris aparta la mirada ante el espectáculo. El padre Sarriá cierra los ojos y hace la señal de la cruz. Douglas no sabe para donde mirar. Ramona grita y grita. Prescott y Betty sonríen felices. Green ya no puede sostener a Ramona que se deja caer al suelo. Ruy la levanta y la sostiene pero ella se suelta, se acerca al padre sin poder despegar los ojos del cuerpo de Alejandro. Cae al suelo pronunciando su nombre, frente a sus ojos quedan los pies de Alejandro que se balancean apenas. Green sonríe totalmente satisfecho.

     En la hacienda. Norteño y Margarita están conversando en la cocina. -  La hacienda parece un cementerio - comenta el Norteño . -  Ay, ni me digas que traigo un nudo en la garganta. Todo el día he andado piensa y piensa en Ramona y Alejandro. ¿ Tú crees que los vayan a matar ? -  Pos, cuando los americanos agarran un indio nunca le perdonan la vida. -  ¿ Los van a matar a los dos ? - pregunta angustiada. -  Pos, a él sí porque es piel roja pues, y porque andaba prófugo. Pero pues a la amita la tienen que dejar viva. Ella no es india, por más que se haya matrimoniado con él es mejicana y eso no es lo mismo - muestran a Beatriz que se acerca a la puerta de la cocina y se queda a escuchar . -  ¡ Ay, no Norteño ! La cosa no es así. Ramona no es hija de la señora, ella es yahí de adeveras - fuera Beatriz se asombra por lo que acaba de escuchar. Green acaba de llevar a Ramona a su celda, ella está muy silenciosa. Se apoya en la pared del fondo y se deja deslizar al suelo abrazándose a su propio cuerpo. -  Le recuerdo que solamente puede quedarse unos minutos abogado - le dice a Ruy que observa preocupado a Ramona. Green los deja solos. -  Trata de sobreponerte Ramona - finalmente le dice - Sé que es muy difícil para ti. Acabas de vivir un momento atroz. Pero tienes que hacer acopio de toda tu fortaleza. Mañana comenzará tu juicio. -  Ya . . . ya nada puede hacerme daño - dice muy serena. -  Tengo la esperanza de que Felipe llegue pronto. Creo que su presencia podrá confortarte - Ramona levanta la mirada hacia él, en su rostro se nota el tormento por el que acaba de atravesar. -  Perdóneme don Ruy - le dice con apenas un hilo de voz - Estoy extenuada. No tengo ganas de hablar. -  Pe . . . - se detiene - Comprendo. Volveré más tarde - ella no le contesta. -  Alejandro - pronuncia ella suavemente, sus labios se mueven sin emitir sonido. Queda en esa postura. Norteño ha quedado sorprendido por la revelación de Margarita. -  ¿ Cómo está eso de que la niña es piel roja ? -  Yo le dije a Ramona que no iba a andar de chismosa pero pos, al fin tú y o vamos a ser marido y mujer y no está bien que no guardemos secretos. -  Pos eso mismo digo yo - le toma las manos. -  Ramona es hija del muerto que está enterrado debajo del árbol - Beatriz abre los ojos como platos la escucharla - y de una india. Te lo juro Norteño por mi apacito que en paz descanse - en ese momento Beatriz tiene un acceso de tos que los sobresalta a ambos. No le queda más remedio que abrir la puerta y entrar para disimular. -  Buenos días - saluda como si nada - Venía con las provisiones de mi papá. Ya está por salir a Colorado - el Norteño y Margarita se miran -  ¡ Ah, sí ! - reacciona Margarita - ¡ Qué atarantada soy ! - toma una canasta de la mesada - Aquí ya está listo. -  Gracias Margarita - toma la cesta y se retira tensa. -  ¡ Ay, diosito ! ¿ Tú crees que me haya alcanzado a oír ? -  Pos no , no me lo pareció. Se veía re tranquila. -  ¡ Ay, ojalá ! - queda preocupada. Felipe y Marcos entran al pueblo. Se detienen frente al cadalso. -  Llegaron tarde al espectáculo - les dice Betty que está parada observando. -  ¿ A quién ejecutaron ? - pregunta Felipe. -  A un piel roja mal nacido - dice ella con desprecio. -  Alejandro - pronuncia Felipe. Cierra los ojos conmocionado y deja escapar un sollozo. Marcos hace la señal de la cruz.

     En la comisaría están reunidos Thomas, Douglas y Green. -  El proceso de la mejicana será más difícil - les dice Douglas muy preocupado - Su abogado sabe de leyes y tiene el don de la palabra. Si nos descuidamos puede convencer al tribunal de la inocencia de su defendida. -  Dígame Douglas - se enoja Thomas - Nosotros ya hicimos nuestra parte, ahora le corresponde a usted hacer la suya. ¿ no le parece sheriff ? - éste está muy pensativo - ¡ Sheriff ! -  ¿ Qué cosa ? -  Hablábamos de la mejicana. Que no hay que darle cuartel. Es nuestra oportunidad de vengarnos de esa familia de engreídos. -  Quizá debamos dejarla escapar - les sorprende diciendo . -  ¿ Cómo ? - reacciona Thomas. -  Yo pienso que muerto el perro se acabó la rabia. Con librarnos del indio es suficiente. Además, el arresto de la señorita Moreno no estaba en nuestros planes. -  Bueno, pero fue una suerte. Una bendita coincidencia que no podemos desaprovechar. ¿ O qué ? ¿ Me va a decir que le tiene miedo a esos piojosos ? -  ¡ No le tengo miedo ni al diablo ! Solamente estaba pensando que a lo mejor nos metemos en la boca del lobo. Va a salir a relucir la muerte del capataz, la intromisión de Davis a su propiedad, la muerte del cura - parece muy preocupado - Me pregunto si no será mejor eludir ese juicio. -  El sheriff tiene razón Thomas - dice nervioso Douglas - Esa familia es muy poderosa - En ese preciso momento se abre violentamente la puerta y aparece Felipe. -  Buenas tardes - dice enfrentando a Green. Delgadina está en la sala buscando su mascota. -  ¿ Dónde estás ? Sal ranita - la busca bajo una mesita - Ven para acá. ¿ Dónde estás ranita ? - aparece Perpetua. -  ¿ Qué buscas niña ? - ella se sobresalta. -  A mi rana . Aquí está - la encuentra de pronto. -  Espero que le hayas cambiado de nombre. -  Sí - le sonríe ella. -  ¡ Ah ! ¿ Y cómo se llama ? -  Le puse señora Moreno - dice con picardía y sale corriendo. Perpetua comienza a reír, alegre por el cambio. -  ¿ De qué te ríes tía ? - pregunta Beatriz al verla así. -  De nada - sigue a las carcajadas - De nada. ¿ Dónde andabas mi vida ? -  Fui por las provisiones de mi papá. -  Estás pálida. ¡ Ay !, tienes las manos frías. Será mejor que te metas en la cama. -  No, no es necesario tía. Estoy bien. -  ¡ Ay, a ti te pasa algo ! - insiste preocupada. -  No, nada, nada. -  Ni mientas. Traes una cara. ¿ Qué es lo que tienes mi hija ? Dímelo. -  ¿ Ya está todo listo ? - pregunta César entrando a la sala. -  ¡ Qué le vaya bien papá ! Cuídese mucho - lo abraza . -  Cuídate tú mi princesa. No te desmanijes. Te prometo que regresaré con el especialista y ya verás que te va a curar. -  Lo quiero mucho. -  Yo a ti te adoro - la vuelve a abrazar. -  César. ¡ Qué Dios te acompañe ! - lo saluda Perpetua. -  Cuídamela mucho. -  No tienes ni qué decírmelo - se abrazan . Perpetua le pasa la canasta. Con una última mirada él sale. -  ¡ En menos de l o que canta un gallo estará de regreso ! - trata de parecer animada - No te pongas triste. -  Voy a estar en mi cuarto tía. Quiero estar un rato sola - Perpetua queda muy preocupada. Ramona está en su celda todavía en la misma postura. Tiene los ojos llorosos. Se escuchan los pasos de Felipe que se acercan presurosos. Ramona levanta la vista . -  Ya supe lo de Alejandro - le dice observándola cauteloso - Lo siento mucho - ella se levanta lentamente. -  Felipe. Gracias a Dios que viniste. Sabía que no me abandonarías - él le besa la frente. -  Nunca Ramona. Nunca. -  Quiero pedirte un favor. -  El que quieras. -  Rescata el cadáver de Alejandro y dale cristiana sepultura , ¿ sí ? - él asiente. -  Lo haré. Y a ti te sacaré de aquí aunque me cueste la vida. Ya ha caído la noche. Doña Ramona y Marta han llegado al hotel. -  ¿ A nombre de quién registro las habitaciones ? - le pregunta el conserje. -  Ramona Gonzaga, viuda de Moreno. -  ¿ Acaso es usted algo de la prisionera ? -  Es mi hija - le dice altanera. Felipe baja las escaleras . -  ¡ Madre ! ¡ Qué bueno que llegó ! Mañana comienza el juicio de Ramona. -  ¿ La viste ? -  Sí. -  Llévame con ella. Quiero verla - le pide ansiosa. Green entra a la celda de Ramona quien sigue sentada en el piso. Trae con él un plato de comida y un farol. -  Le traje esto. Tiene que comer. No ha probado bocado desde ayer - ella hace un gesto negativo con la cabeza - Quizás tenga frío. ¿ Quiere que le traiga una manta ? - vuelve a negar con la cabeza. Green se quita la chaqueta preocupado. -  ¿ Qué hace ? - pregunta ella belicosa. -  Cubrirla - y trata de pasarle la chaqueta por los hombros. Ella la rechaza violenta. -  Déjeme en paz. No se me acerque. ¡ No quiero nada de usted ! -  Yo solamente la quiero ayudar. -  ¿ Ayudar ? ¿ Usted ? - pregunta incrédula. -  Yo no tengo nada en contra suya. -  En cambio yo sí - lo enfrenta furiosa - Lo desprecio infinitamente Y apártese de mí. -  Nunca había visto una mujer tan hermosa como usted - le dice él muy cerca intentando tocarle el rostro. -  ¡ Váyase ! - le grita apartándole la mano de un manotazo. -  Si algo se le ofrece llámeme. -  ¡ Miserable ! Cuando regresa a la comisaría Green se encuentra a Felipe y doña Ramona muy tiesos ante Tom. -  Vengo a ver a mi hija - le dice ella altanera. -  Ya le dije que no puede pasar - le dice Tom - pero insiste. -  Aquí es una comisaría y una cárcel, no un hotel , señora - le espeta - Aquí las visitas tienen horarios y restricciones. -  Le exijo que me deje ver a mi hija. Me asiste mi derecho de madre. -  Le recuerdo que no está en su hacienda señora como para que venga a dar órdenes . -  Mi madre acaba de llegar y está ansiosa por ver a Ramona. Haga el favor de permitirle el paso. -  Favor. Esa palabra cambia las cosas - le sonríe. Busca por todos lados las llaves que tiene Tom. Las toma y le indica el camino. -  Pase. Solamente tiene cinco minutos. -  Yo la espero, madre. -  Por aquí - doña Ramona lo sigue.

     En la hacienda. Perpetua y Beatriz están bordando. -  Estuviste muy callada todo el día - le dice su tía dejando la labor. Beatriz parece no escucharla - Hija. -  Sólo he estado pensativa. -  ¡ Ay ! Aunque no me lo quieras decir yo sé que te pasa algo. -  Por favor, tía. No empieces de nuevo con eso - deja el bordado y se levanta - ¿ Tú crees que esté mal que vaya al cuarto de Felipe a buscar un libro ? -  No, no mi vida. Sólo vas por un libro. Eso no es ningún crimen - Beatriz se apresura a salir. Perpetua queda muy intrigada. Doña Ramona está junto a su hija. Ambas frente a frente esperan que el sheriff salga del lugar. -  Le recuerdo que solamente tiene cinco minutos - se va. Ramona se abraza a su madre llorando. -  ¡Gracias por venir mamá ! Lo último que esperaba era verla aquí. -  Las malas noticias me estremecieron. Pensé que mi presencia podría ser de utilidad. Cuéntame, ¿ qué fue lo que pasó ? - se sienta, Ramona lo hace a sus pies. -  Fue horrible. Mataron a Alejandro impunemente. Él era inocente mamá. Él no hizo nada malo, como dicen. -  Te creo - se toman fuertemente de las manos. -  Maté a un hombre - le confiesa - Un americano. -  Por algo habrá sido. -  Sí. Sí mamá. Lo hice por defender la vida de una mujer inocente. De Matea, la hechicera de la tribu. Yo tenía en mi poder el arma que me regaló Felipe - pasan la escena del momento en que Ramona levanta el arma y dispara contra el Colorado - Yo sólo pensaba en salvar la vida de esa mujer - recuesta su cabeza en el regazo de su madre - Pero fue inútil, desgraciadamente fue inútil porque poco después otro hombre le disparó - escena en que Thomas le dispara un tiro a Matea en la frente. -  No llores. Hiciste lo correcto. Y si hay justicia tendrán que entenderlo - le levanta el rostro y lo toma en sus manos - Yo vine a sacarte de aquí y te juro, por la memoria de Angus O'phail que lo haré. No importa que tenga que entregar mi hacienda, mis rebaños y mis bienes. Recobrarás tu libertad al precio que sea. Pero no te dejaré en manos de esos criminales - la abraza nuevamente mientras ella llora con desconsuelo.               Sandra S. Vallejos

 

 

 

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     Capítulo Nº 61 ( 27- 06 - 00 ) Doña Ramona escucha el relato de su hija acerca de los motivos de su detención. Apoya lo que hizo. -  No llores. Hiciste lo correcto. Y si hay justicia tendrán que entenderlo - le levanta el rostro y lo toma entre sus manos - Yo vine a sacarte de aquí y te juro por la memoria de Angus O'phail que lo haré. No importa que tenga que entregar mi hacienda, mis rebaños y mis bienes. Recobrarás tu libertad al precio que sea. Pero no te dejaré en manos de esos criminales - la abraza tratando de calmar a Ramona que no deja de llorar.

     En el cuarto de Felipe, Beatriz está buscando un libro, al dejar la vela sobre el escritorio alcanza a ver , medio escondido entre papeles, el diario de Felipe. Lo toma. -  El diario de Felipe - dice mientras lo mira indecisa. -  ¿ Beatriz ? - se escucha desde la puerta a Margarita. Beatriz deja inmediatamente el diario y toma la vela. -  Sí, Margarita. Aquí estoy. Es que vine por un libro. -  A no, pos nomás yo vine a avisarte que tu tía te está esperando para cenar. -  Vamos - dice Beatriz apoyando la vela en una mesa. Ambas salen. Se da una imagen del diario.

     En la comisaría. -  Sin Alejandro ya no me quedan fuerzan para vivir, mamá - doña Ramona la aprieta contra su pecho mientras Ramona llora. -  ¡No sabes cómo te comprendo ! Alguna vez yo también quise morir por el hombre que amaba, pero gracias a Felipe me nacieron ímpetus para soportar el dolor - mira el rostro lloroso de su hija - Reanímate Ramona. Hazlo por el hijo que llevas. -  ¿ Lo sabe ? - se sorprende ella. -  Sí . -  ¡¡ Mamá !! - llora ella desconsolada - ¡ Es tan doloroso ! -  La existencia está llena de pruebas. Pero todos tenemos los recursos para librar cualquier batalla. Te conozco y sé que dentro de ti hay una mujer indomable - Ramona la escucha atenta mientras seca sus lágrimas - Deja que brote en ti el calor de Angus O'phail y la indignación de tu sangre yahí. -  Gracias por venir mamá y muchas gracias por sus palabras - su madre vuelve a abrazarla muy fuerte conmovida. Perpetua y Beatriz están comiendo. Beatriz está observando muy atenta el retrato de Alonso Moreno. -  Oye tía. ¿ Tú conociste al papá de Felipe y Ramona ? -  Mm. ¡ Por supuesto ! ¿ Quién no conoció a Alonso Moreno ? Era un general muy distinguido. Aunque aquí en confianza muy viejo para haberse casado con la señora. -  ¿ No se le hace raro que Ramona no se parezca ni a su papá ni a su mamá ? -  Ha de haber abueleado. Y de sus abuelos sí que no me preguntes porque no soy tan vieja - larga unas carcajadas. Beatriz sigue mirando el retrato . -  Pero, ¿ eso a qué viene ahora mi hijita ? -  A nada tía, a nada - no puede evitar seguir viendo el retrato.

     En el salón. Thomas y Douglas están sentados a una mesa. Doris les deja un jarro con cerveza. -  Me tomo este trago y me retiro - dice Douglas - Tengo que estar muy fresco para el proceso de mañana. -  A mí hay algo que me huele mal. ¿ No le pareció extraño que Green estuviera pensando en liberar a la mejicana ? -  Es razonable. Tiene cierto temor y con motivo. Hay que admitir que nuestro sheriff no es ninguna blanca paloma. Usted sabe, pueden salir a relucir esos rumores que corrieron hace tiempo. El temible Rex, el asesino más buscado de Tejas. Alguna voz puede surgir gritando que ese hombre es precisamente nuestro sheriff. -  Bah, ¿ quién se acuerda de eso ? -  Yo lo recuerdo y otros puede que también. La familia Moreno tiene dinero, pueden pagar testigos. Por un puñado de dólares a cualquiera se le refresca la memoria - Doris los observa atentamente. En casa de los Coronado. Doña Ramona y Felipe han ido a verlos. -  Estoy sumamente agradecida por tu ayuda Ruy. Pensé que jamás volverías a entablar relaciones con nosotros. Te debo mucho, ayudaste a Felipe y ahora a Ramona. No merecemos tanta bondad de tu parte. -  Soy de mala memoria para los rencores - le responde Ruy. -  Mi papacito es un pan de Dios. Ni duda cabe - dice orgullosa Analupe. -  Lo que nos debe preocupar ahora es la suerte de tu hija -doña Ramona suspira - Te advierto que el proceso va a ser muy espinoso. El tribunal está manipulado por Green y el jurado está compuesto por la peor gente de Spurtown. Muchos son sus cómplices. -  ¿ Y el juez es imparcial ? - pregunta Felipe. -  Aún no lo sé. Durante el juicio de Alejandro obviamente estuvo en su contra. Ni siquiera le permitió terminar de defenderse. Hasta cierto punto era lo esperado. Ustedes saben que los pieles rojas no tienen ningún derecho a que los asistan. -  ¡ Bendito sea Dios que Ramona no es india ! - exclama Analupe. Doña Ramona la mira alarmada. -  ¡ Por fortuna no lo es ! - dice Ruy - De lo contrario estaría perdida . -  Siendo mejicana y con tu ayuda papacito saldrá endeble. -  No es tan sencillo. Quizá todo se facilitaría si hubiera algún testigo. Alguien que pudiera poner en entredicho la honorabilidad de Green. -  Creo tener a ese testigo - dice doña Ramona con tono quedo. La miran sorprendidos. Ramona sigue sentada en el piso de su celda. Está muy pensativa, en sus manos aferra la cruz que le regaló Alejandro. Se acerca Green , cuando entra ella se levanta rápida y se pone a la defensiva. -  ¿ Qué quiere ? -  Vine a liberarte - ella lo mira desconfiada. -  Váyase de aquí . -  Yo te puedo salvar - insiste él. -  Le digo que se vaya. Es usted el peor de los hombres. No se me acerque . -  No te pongas así. No seas tonta. Tú no tienes que pagar los delitos que cometió el indio - se le acerca lentamente mientras habla. -  Ese indio a quien usted mandó a la horca injustamente, era el ser más valiente y más amoroso de la tierra. Tenía grandes sentimientos. En cambio usted - lo mira de arriba abajo - usted sí que es despreciable. En su alma se albergan los defectos más abominables - Green sonríe socarrón - Es codicioso, asesino, racista y cobarde. Usted no tiene ni pálida idea de lo que significa el amor entre los humanos. -  Quizás se deba a que nadie me lo había inspirado. -  ¿ Qué es lo que quiere ? -  Ya te lo dije, sacarte de aquí. -  ¿Para que me dispare por la espalda con el pretexto de que pretendía huir ? -  Te prometo que no es esa mi intención. Yo puedo llevarte a un refugio seguro. Sé de una cabaña abandonada donde podrías esconderte y después - se le acerca más - volver a tu casa. Ella lo mira con cautela. En casa de los Coronado doña Ramona les ha contado de su encuentro con Nepo. -  El testimonio de ese tal Nepo puede servirnos pero no será suficiente . -  Hablé con el padre Sarriá - dice Felipe - Él está dispuesto a testificar lo que vio en la aldea yahí. -  Eso nos ayudará pero . . . nos falta algo más. Si hubiera algún americano que se atreviera a delatar algunas de las fechorías de Green, eso sí que cambiaría el ánimo del jurado . -  Lástima que Billy tuvo que escapar. Estoy segura que él nos hubiera ayudado con gusto - acota Analupe. -  Pero se fue y no creo que regrese - le dice su padre. -  Don Ruy, sé que lo que voy a decir puede sonar vulgar, pero si corre la voz de que ofrecemos dinero a cambio de una declaración en contra del sheriff podría ser de utilidad. ¡ No repares en gastos ! Los Moreno Gonzaga contamos con medio suficientes como para volver parlanchín a cualquiera. -  Tal vez no sea mala idea - aprueba Ruy. -  Yo correré la voz. ¿ Puedes ayudarme Analupe ? -  Por supuesto, Felipe. Ramona le da un violento empujón a Green. -  En primer lugar no sería capaz de deberle un favor al asesino de mi esposo y en segundo - lo vuelve a empujar - no escaparía porque sería tanto como declararme culpable. ¡¡ Y soy inocente !! - le grita con fuerza. -  ¡ Te van a condenar ! Tienes pocas posibilidades de eludir la horca. Ni tu madre con todo su dinero, ni tu hermano, ni el abogado tienen lo que yo tengo. El pueblo de Spurtown de mi parte. -  Si está tan seguro de lo que dice, ¿ por qué quiere liberarme ? -  ¿ Qué no es obvio ? - le pregunta con una sonrisa - Porque me gustas, preciosa. Estamos tú y yo solos, nadie sabría lo que hicimos y después podrías huir. Sería un pequeño favor por otro favor - ella le da otro empujón que le da en la boca. -  ¡Me repugna ! Y si me dieran a escoger entre la horca y usted, encantada preferiría la horca - le escupe la cara. Él la toma violentamente del pelo. -  Perdiste tu oportunidad mejicana. ¡ Vas a pagar caro este desdén ! A mí ninguna mujer va a venir a rechazarme - la tira con rabia contra los barrotes, ella se toma de ellos para no caer - Te vas a arrepentir de haber nacido desgraciada - ella lo mira con odio mientras él cierra nuevamente. Ya es de mañana. Marta está ayudando en su arreglo a doña Ramona. -  ¡ Ay ! ¡ Estoy temblando ! Tengo la panza encogida nomás de pensar que quieren colgar a mi niña. -  Yo también estoy muy nerviosa. Además me inquieta que en el juicio pueda salir a colación el origen de Ramona. Anoche me escalofrié cuando Ruy dijo que si Ramona fuera india estaría perdida. Por eso me levanté temprano. Quiero hablar con él para decirle la verdad. -  ¡ Ay, Dios Santo ! ¡ Qué no se le vaya a salir a la niña ! Ya ve como es de atrabancada. -  Eso es lo que me temo Marta. Ramona estaba muy orgullosa de saber que en sus venas corría sangre yahí. Y conociéndola sé que es muy capaz de confesarlo - golpean a la puerta - Debe ser Felipe. -  Pase niño - le dice Marta abriendo la puerta. -  Buenos días - las saluda. -  ¿ Cómo amaneciste hijo ? - pregunta ella recibiendo su beso. -  Bien, gracias. Ya me puse de acuerdo con Analupe sobre lo que hablamos anoche. Ella conoce gente de aquí y ya está comenzando a pasar la voz de que ofrecemos dinero a cambio de información en contra del sheriff. -  Me tiene conmovida la actitud de los Coronado. No esperaba una respuesta tan generosa de su parte. No cabe duda que todavía existe gente buena en este mundo. Por eso no he perdido la fe en que podamos liberar a Ramona. -  Yo también estoy sorprendido. Nunca imaginé que estarían dispuestos a ayudarla. Don Ruy y Analupe están demostrando que son muy generosos. -  Corre prisa - dice la doña recibiendo su sombrero de manos de Marta y buscando su bolso - Necesito hablar con Ruy. Llévame con él. ¿ Tienes los papeles Marta ? -  ¡ Ay, sí señora ! Aquí están - se los trae. -  ¿ Qué papeles son madre ? - pregunta intrigado. -  Unos que espero no llegar a necesitar. Gracias Marta - los tres salen de la habitación. En tanto en la comisaría. Green se ha vestido de punta en blanco para el juicio. -  ¿ Cómo amaneció la prisionera ? - le pregunta a Tom. -  De mal talante. No quiere probar alimento. -  Peor para ella - le dice tomándose un vaso de wisky. Cuando va a servirse otro ve que la botella está vacía - ve por una botella. ¡ Ey ! Y no te tardes. -  Si señor -sale Toma tomando la moneda que le avienta.

     Fuera, Analupe está conversando con Doris. -  Di que la recompensa puede ascender a mil dólares. Necesitamos con urgencia un testimonio que ponga en entredicho la honorabilidad del sheriff Green. La vida de Ramona depende en gran medida de que alguien testifique en contra de ese rufián. -  Con ese dinero me podría largar de aquí para siempre. Lástima que yo no tenga pruebas. De los amigos del sheriff quedan pocos. Davis está muerto. Merryl también. Ese par eran los que más sabían de las andanzas de ese gañán. -  Debe haber otros. -  Prescott. No, jamás lo haría. El doctor Thomas mucho menos. Es como alma gemela del sheriff. -  Piensa -la apura Analupe. -  Estoy pensando Analupe - se impacienta . De pronto ve venir hacia ellas a Tom - Cuidado. Ahí está Tom. No debe vernos juntas - pero recapacita - Aunque pensándolo bien, éste puede ser nuestro hombre. Trae los bolsillos vacíos y puede caer en la tentación - él llega hasta ellas - ¡ Hola Tom ! - lo saluda muy dulce. Doña Ramona y Felipe han llegado a casa de los Coronado. -  Felipe, ¿ serías tan amable de dejarnos a solas ? - le pide su madre. -  Claro. Aunque si van a hablar algo referente a Ramona me gustaría estar presente. -  Te lo suplico hijo. -  De acuerdo. Entonces aprovecho para ir a la comisaría para ver a mi hermana - se retira. -  ¿ Qué me tienes que decir que Felipe no pueda escuchar ? -  Siéntate Ruy. Tenemos poco tiempo y lo que te voy a decir es difícil de explicar. -  Tú dirás - sentándose. Doña Ramona duda. -  Ruy. Ramona no es mi hija - Ruy se levanta sorprendido. - Tal como lo oyes Ruy, Ramona es hija de Angus O'phail y de la india yahí Tewa. Perdóname Ruy, sé que te lo debería haber dicho antes pero . .. -  Olvídalo Ramona. Yo conocí parte de esa historia. Para mí no era ningún secreto de que Angus te pretendía. Después de la guerra lo vi alguna vez y supe lo de su unión con una india. Pero jamás imaginé que había acabado sus días en tus brazos y enterrado en tu hacienda. Mucho menos que te había dejado a su hija. -  Así fue. Ramona lo supo hasta hace poco. Ahora temo que en un alarde de dignidad lo mencione y como anoche afirmaste que los pieles rojas no tienen ningún derecho ante un tribunal me mortifiqué. Hay que impedir que salga a flote esa verdad. -  Eso sería funesto. Perdería la posibilidad de tener un abogado y el de ser juzgado con todas las de la ley. -  Por eso vine a sincerarme contigo. Tú vas a estar junto a ella, tienes que persuadirla para que calle. -  Haré todo lo que esté de mi parte. Te lo prometo. -  Y yo te agradeceré en el alma. Aunque Ramona no haya nacido de mí, he llegado a quererla como si fuera mi hija. Tienes que convencerla Ruy - le suplica - golpean a la puerta. -  Discúlpame un momento - se dirige a atender. Es el padre - Padre Sarriá, adelante. -  Buenos días. Me dijeron que aquí podría encontrar a la señora Moreno. -  Sí, aquí está. Pase usted. -  Señora - se apresura a ir hasta ella. -  ¿ Cómo está padre ? - lo saluda ella. -  Señora -dándole la mano - Consternado como todos. -  Pero, siéntese padre - le indica Ruy - ¿ Gusta tomar algo ? -  Gracias don Ruy, pero no hay tiempo que perder. Tengo algo que hablar en privado con la señora. -  Los dejo. -  No, no. Espera Ruy - lo detiene doña Ramona - Padre, si hay alguien en quien confío plenamente es en el señor Coronado. Puede hablar con toda confianza. -  Es que se trata de . . . -  De lo que sea padre. -  Como usted diga señora - se resigna él - Antes de ir al cadalso, Alejandro me pidió que por el bien de Ramona evitáramos a toda costa que ella propagara su origen. -  Precisamente de eso estábamos hablando la señora y yo - interviene Ruy - Por supuesto que trataremos de impedirlo. Podría ser fatal para Ramona. -  Entonces, ¿ usted lo sabe ? - se sorprende Sarriá. -  Sí padre. Yo se lo dije. -  Entonces, sólo resta esperar que todo salga bien señora. Creo que esto es suyo - tendiéndole el retrato de Angus - La recogí de entre las pocas pertenencias de Ramona en la aldea yahí - doña Ramona lo abre y mira con tristeza el retrato . -  Gracias padre. Muchas gracias. Felipe sentado en el piso conversa a través de los barrotes con Ramona que continúa en su posición en el piso. -  Supongo que debes sentirte muy abatida. Sin embargo ahora tienes que luchar por ti - pasa la mano tras los barrotes para tomar la de ella , que se la levanta y besa con amoroso cuidado. -  Es cierto. Tengo que hacerlo no sólo por mí, sino por Alejandro - con los ojos llenos de lágrimas. Felipe asiente - Él siempre se sintió muy orgulloso de haberse casado con una mujer valiente - no puede evitar llorar - Y no lo voy a defraudar. Te prometo que . . . que durante el juicio no me verán doblegada. Les mostraré la dignidad de mi raza. -  Sí Ramona. Tú eres una mejicana de buena cepa. Una Moreno Gonzaga en toda la extensión de la palabra y siempre le harás honor a nuestros apellidos - Ramona intenta decir algo pero él continúa - Pase lo que pase tú saldrás de aquí. Además si dan un fallo en tu contra, aquí estoy yo para defenderte. Vine con una cuadrilla de hombres que dejé acampando en la orilla del pueblo. Si el tribunal no te absuelve te rescataré a la fuerza - Ramona le sonríe en medio de sus lágrimas. -  No hará falta. Saldré de aquí . Saldré de aquí por la puerta grande y con la frente en alto. No soy una criminal y tampoco una cobarde. Me voy a defender de esos asesinos. Y si no me absuelven moriré con dignidad.

     En la hacienda. Beatriz y su tía están comiendo. -  ¿ Tú crees que la vayan a colgar ? - pregunta preocupada. -  No, no lo creo. Al indio supongo que sí. A los pieles rojas no le dan oportunidad de defenderse. Pero Ramona es Moreno Gonzaga y tiene a su familia para apoyarla. -  ¿ Quiere decir que si fuera yahí la matarían ? -  Mmm. Es lo más probable pero no es el caso. Sí, lo siento porque quedaría viuda y seguramente regresará a esta casa. -  Ojalá tía, porque si a mí me llegara a suceder algo Felipe no se quedaría solo. Ramona siempre ha sido un consuelo para él - su tía suspira y revolea los ojos . -  No presagies desdicha. Piensa que con el favor de Dios te vas a reponer y que cuando estés bien, lo mejor será que esa muchachita no viva en esta casa. Nos encontramos en el tribunal. La gente conversa muy alborotada. El juez golpea con su mazo sobre la mesa para acallarlos. Douglas toma un papel y se levanta de su lugar. Se miran con Ruy con desdén. -  El pueblo de Spurtown abre el proceso contra Ramona Moreno Gonzaga - dice el juez - acusada de asesinato a sangre fría en la persona de Zacarías Smith, mejor conocido como Colorado. Tiene la palabra el fiscal. Señor Douglas. -  La fiscalía a mi cargo acusa a la ciudadana mejicana avecindada en California, de asesinato a sangre fría - el rumor crece desde el público - robo de caballo y complicidad con los indios yahís en el encubrimiento del prófugo de la justicia Alejandro de Asís - más rumores - Pido por lo tanto que al igual que al piel roja, todo el peso de la ley caiga sobre ella - se elevan más las voces de apoyo de la gente. Felipe, su madre y Marta miran a su alrededor. Fernando acaba de entrar a su casa, camina hacia las escaleras y le sonríe a Polita que en esos momentos baja con una bandeja en sus manos. Ella se grita de la sorpresa dejando caer todo al piso. -  ¡Ay ! ¡ Ay, señorito Fernando ! ¿ Qué hace usted aquí ? -  ¿ Cómo que hago aquí ? - se agacha a levantar el destrozo - ¿Ya se te olvidó que aquí vivo ? -  No, no quise decir eso. Es que . . . ¡ hay señorito ! ¿ Por qué volvió tan pronto ? Si hubiera tardado un poquito más . -  Vaya. Veo que te da mucho gusto verme. ¿ Dónde está mi papá ? -  ¿ Su papá ? No está. -  ¿ Y Analupe ? -  Tampoco . -  ¿ Dónde andan ? -  Este . . . salieron. -  ¿ Adónde ? -  Ay, señorito. Es que . . . no sé si deba. Más bien creo que no debo - intenta irse. -  Polita. Me estás poniendo de mal humor. ¿ Dónde están mi papá y mi hermana ? -  Este . . pues verá. Andan en el juzgado . -  ¿ Qué hacen allá ? ¿ Qué pasó ? - Polita lo mira con los ojos muy abiertos sin saber si decir la verdad. Thomas ya está declarando. -  No sé cuáles sean las razones por las que esta desdichada haya decidido unirse al destino de un piel roja. Lo que sí sé es que pronto aprendió a ser tan feroz como ellos. Cuando descargó su arma contra el buen Colorado iba pintada como lo hacen todos esos salvajes - doña Ramona lo escucha muy seria - Para mí es tan culpable como cualquier yahí y aunque sea mejicana lo correcto debía ser llevarla a la horca - doña Ramona lo mira con odio . ¡ Qué la ahorquen ! se escucha desde el público. Green sonríe - Pido que acabemos con esa peste de piojosos que se resisten a acatar las nuevas leyes de la Unión Americana - el juez golpea para acallar las voces. -  Protesto su señoría - se levanta Ruy - Esto es desacato. El doctor Thomas no está rindiendo una declaración , está arengando al jurado contra mi defendida. -  Moción aprobada - dice el juez - Y usted remítase a los hechos. -  Ya terminé. O se le hizo poco que muchos de los nuestros hayan perdido la vida a mano de esos descastados - el público demuestra su apoyo. El juez debe volver a golpear para conseguir silencio. -  Sírvase guardar la compostura. Si ya terminó pase a ocupar su lugar - Thomas se baja del estrado. Felipe mira preocupado a su hermana. Toma de la mano a su madre. -  ¡ Pobre de mi hermana ! Daría lo que fuera para estar en su lugar - Ramona mira muy seria pasar a Thomas a su lado - No soporto que la sometan a este suplicio - doña Ramona mira a su hija muy preocupada. En tanto en casa de los Coronado Fernando está tratando de conseguir una explicación de Polita. -  Polita, estás acabando con mi paciencia. ¿ Me vas a decir de una vez por todas qué hacen mi papá y Analupe en el juzgado ? - ella lo mira con los ojos como platos. -  No - le dice categórica. -  ¡ No ! - se asombra él. -  ¿ Por qué mejor no se espera que regresen ? Mientras, yo le preparo unos huevitos pa' que almuerce sabroso y así descansa de su viaje que debe haber sido rete largo, ¿ verdad ? - Fernando pega media vuelta y se dirige a la puerta - ¡ Ay, señorito Fernando ! - corre tras él - ¿ Adónde va ? -  ¿ Adónde crees ? - y sale de la casa. -  ¡ Ay, diosito santo ! Ahora sí se va a armar. Green está declarando . -  Mis conciudadanos de Spurtown, saben que no miento - con tono quejumbroso - Uno de los indios de la aldea yahí se robó un caballo. Y yo con un grupo de voluntarios lo perseguí hasta su aldea. Como se hace con cualquier ladrón de caballos di la orden de que lo colgaran - murmullos de la gente. Pasan la escena del momento en que da la orden y Davis azuza el caballo en donde está Pepe, la aparición de Alejandro sobre los techos y el certero disparo de una flecha que da en el corazón de Merryl - El asesino de Merryl, Alejandro de Asís, logró huir. Como me enteré que le jefe de los yahís era su padre lo arresté y lo encerré en la cárcel de Spurtown. Luego su hijo vino hasta acá, con el afán de rescatarlo y yo, por fortuna, logré frustrar esa acción - Ramona se levanta . -  ¿ Por qué no dice que durante esos sucesos usted mató a sangre fría a don Pablo de Asís ? - le grita indignada - " No puede ser " se escucha decir entre la gente. El juez golpea para acallarlos. -  Silencio. Silencio. -  Cálmate Ramona - le dice Ruy - Ya te llegará tu turno. -  ¿ Puedo continuar ? - pregunta Green al juez que le indica con un gesto que prosiga - Muchas gracias - sigue contando con tono lastimero - Como era mi obligación encarcelé al indio Alejandro por el crimen perpetrado contra mi alguacil Merryl, pero desafortunadamente logró escapar. Un grupo de salvajes pintarrajeados irrumpió en la noche y se llevaron al prisionero. -  ¡ Está mintiendo de nuevo ! -exclama Ramona - Alejandro me dijo que unos encapuchados lo estaban tratando de linchar - más murmullos incrédulos del público. -  Silencio. Silencio - pide el juez. -  Cálmate - vuelve a pedirle Ruy. -  No puedo. Están omitiendo hechos para inclinar la balanza a su favor. -  No te desesperes. Sabíamos que esto iba a pasar. ¡ Qué podías esperar de estos criminales ! - Ruy mira a doña Ramona y a Felipe que están muy preocupados. Beatriz y Perpetua están sentadas en una banca en le jardín de la hacienda. Delgadina está con ellas. -  No te preocupes - le dice Beatriz - Si tu ranita no aparece adoptas otra. Todas son iguales. -  No, quiero la mía - dice llorosa Delgadina. -  ¡ Pero criatura ! Te están diciendo que todas son iguales - se impacienta doña Perpetua. -  No, la mía era diferente - insiste Delgadina. -  ¿ Qué tenía de especial ? - le pregunta Beatriz con paciencia. -  Que yo la quería mucho - Beatriz le da un beso en la frente. -  Yo te ayudaré a buscarla más tarde. Toma - le ofrece un caramelo que Delgadina toma. -  ¿ Cómo se dice ? - pregunta impaciente Perpetua. -  Gracias - dice ella y sale corriendo. -  Eres muy seca con ella. La pobre niña es huérfana - la reprende Beatriz. -  Pero Marta la quiere como si fuera su hija. -  No es lo mismo. La orfandad es muy triste. -  ¡ Estás muy sensible ! Bueno, si tanto te afecta no vuelvo a tratar tan duramente a la niña. -  Sí, estoy sensible. Sobre todo preocupada. Te voy a decir por qué. Escuché que Ramona no es hija de la señora Moreno. -  ¿ Cómo ? - se sorprende Perpetua.

     En el juzgado en tanto. -  Más tarde tuve informes de que el indio había partido a la hacienda de los Moreno - murmullos. Doña Ramona lo mira con odio - Fui hasta allá a buscarlo y ellos - los señala con el dedo - ellos, los Moreno, encubriendo al criminal nos hicieron creer que el indio estaba muerto, que ellos mismos le habían quitado la vida cuando pretendió robarse a la acusada. A la hija de la dueña - se levanta de su lugar - Por lo tanto, acuso a la familia Moreno de complicidad con el asesino - más murmullos indignados. -  Protesto - se levanta Ruy. -  Silencio - pide el juez golpeando con el mazo. -  Protesto su señoría. El juicio que nos ocupa es en contra de la señorita Moreno, no de su familia. -  Protesta denegada - dice el juez - Posteriormente si es necesario interrogaremos a los implicados en la declaración del sheriff Green.

     En la hacienda Perpetua no sale de su asombro. -  ¿ Ramoncita ? Aj - pone cara de asco - ¿ una india ? No, no, no. Eso es un absurdo. No puedes creer en las palabras de una criada. Y sobre todo tomando en cuenta que la tal Margarita es de un argüendero que da miedo. -  Puede que tengas razón, pero tú misma dijiste que los Moreno escondían algo. ¿ No será ese el secreto que guardaban tan celosamente ? -  Sí, pudiera ser. Me parece una locura, pero en una de esas estás en lo cierto. Aunque como te digo, viniendo de Margarita se me hace que es un chisme de criados. -  ¿ Y si no lo fuera tía ? ¿ Y si Ramona fuera en realidad una yahí ? ¡ Te das cuenta de lo que eso significa ? ¡ Podría ser condenada a muerte ! -  Pensándolo bien todo suena lógico. Se enamoró de una indio, se fue con él, regresó a hablar con su mamá de algo que nunca supimos qué fue. Y si le agregamos que su hermano . . . -  ¿ Que su hermano qué, tía ? - se intriga ella. -  Nada, nada. Déjame meditar. -  ¿ Pero qué me ibas a decir ? - insiste . -  Nada, nada.

     En el juzgado Green sigue con su declaración. -  Tiempo después supimos que Alejandro no había muerto sino que estaba en su aldea. Fue entonces que convoqué a un grupo de voluntarios y salimos a aprehenderlo. -  Conocemos los hechos - interviene Douglas - Sabemos que esos salvajes lejos de entregar al fugitivo y cumplir con la ley empezaron a matar a nuestra gente. -  ¡ Miente ! - grita el padre Sarriá - Los hombres del sheriff aparecieron sorpresivamente. Miente usted . ¡ Miente ! -  Silencio. Silencio - tiene que intervenir una vez más el juez para callar a la gente - Le quiero recordar que está prohibido interrumpir a los declarantes. Si no acata esta disposición me veré obligado a desalojarlo de la sala. -  ¡ Todo esto es una farsa ! - le dice por lo bajo el padre a Marta. -  Sí, padre - concuerda ella - pero . . . - en eso se ve aparecer a Fernando por un costado, queda muy sorprendido al ver a Ramona junto a su padre . Analupe lo ve y se levanta alarmada murmurando su nombre. El juez sigue pidiendo silencio. -  Silencio. Silencio en la sala - hasta que logra acallarlos - Continúe sheriff. -  Gracias. Todos alguna vez hemos escuchado que a los indios le da por escalpar cabelleras. Son famosos por sanguinarios y crueles - Analupe se retira del lugar - Así que tuvimos que enfrentarnos a un grupo que más que hombres parecían una manada de fieras salvajes - rumores de la gente, plano de Fernando que no entiende nada - luchamos denodadamente contra ellos - hace silencio como recordando el momento - Tuvimos muchas bajas, yo mismo estuve a punto de perder mi cabellera. Sin embargo, le perdonamos la vida al criminal y lo trajimos vivo hasta aquí. Todo por cumplir con nuestro deber y respetar nuestras leyes. Analupe ha llegado hasta donde está Fernando. -  ¿ Qué es lo que está pasando aquí ? - le pregunta totalmente desconcertado. -  Vamos afuera. Es muy largo de explicar. Ven - logra sacarlo de allí. -  Silencio - pide el juez -  Señores, señores - habla Douglas - Es claro que los pieles rojas y los mejicanos no aceptan que nosotros somos ahora los dueños de California. Que deseamos hacer de estas tierras un lugar pacífico y próspero para vivir. El sheriff Jack Green es un hombre ejemplar que se ha ganado a pulso la admiración del pueblo de Spurtown. Es una persona intachable y encarna los ideales de la Unión Americana. No podemos poner en duda su testimonio. -  Protesto su señoría -salta Ruy - El fiscal Douglas está manipulando al jurado. No nos reunimos aquí a escuchar un discurso sobre las supuestas bondades del sheriff Green. -  Protesta aceptada. Señor Douglas, remítase a los hechos que nos ocupan. -  Bien - se dirige a ocupar su lugar. -  ¿ Tiene algo que agregar sheriff ? -  No, su señoría. -  Bien. Pues vaya a su lugar - Green se levanta y pasa junto a Ramona mirándola de manera amenazadora - Toca el turno a la inculpada Ramona Moreno Gonzaga - los murmullos se elevan. Ramona se pone de pie                Sandra S. Vallejos

     Capítulo Nº 62 ( 28 - 06 - 00 ) Green ha terminado su declaración ahora llaman a Ramona. Analupe le acaba de contar todo lo ocurrido a su hermano. -  ¿ Lo colgaron ? - le pregunta incrédulo. -  Fue espantoso. El pueblo entero festejaba la muerte de Alejandro como si estuviera en un circo. -  Entiendo. Pero explícame qué tiene que ver mi papá en todo esto. ¿ Por qué está con Ramona ? -  Ella necesitaba un abogado y papá . . . tú sabes que él es un ser muy noble. -  Demasiado diría yo. -  Alguien tenía que ayudarla. Ni modo que nos cruzáramos de brazos y esperáramos a que la ahorcaran también. -  Pero mi papá no es el único abogado en California. ¿ Por qué la tenía que defender precisamente a ella ? -  ¡ Fer ! Trata de razonar. Sé que para ti es espantoso todo esto, pero se trata de la vida de un ser humano. Es cierto que hay más abogados, pero en Spurtown papá es el único mejicano. -  ¿ Y mi dignidad qué ? - estalla furioso. -  ¿ Tú no me vas a decir que le deseas la muerte a Ramona ? -  No, claro que no. Por mucho que me haya humillado no se la deseo. -  Entonces comprende. Esta situación fue totalmente inesperada. Los Moreno apenas llegaron a tiempo. En los peores momentos Ramona no contaba con nadie, más que con papá. -  Ya, ya. Ya entendí, pero no esperes que me ponga a saltar de alegría. De alguna forma mi papá y tú me traicionaron - Analupe baja la cabeza. Ramona ya está en el estrado. Tiene su mano derecha apoyada sobre una Biblia. -  ¿Jura sobre esa Biblia decir la verdad y nada más que la verdad ? - pregunta el juez. -  Sí, lo juro - ella se sienta. -  Señorita Moreno Gonzaga haga usted el favor . . . - empieza Ruy. -  Perdone su señoría - interrumpe Douglas - pero la acusada en realidad no es señorita ni Moreno Gonzaga - cara de asombro de doña Ramona - Ella aceptó haberse casado con el indio, pido por tanto que se le llame Ramona de Asís. -  Protesto su señoría. El hecho que la señorita se haya casado con un piel roja no le quita sus derechos de sangre ni sus apellidos. -  Moción denegada - dice el juez - El señor Douglas tiene razón. Según nuestras leyes la mujer al casarse pierde sus apellidos de soltera y adopta los de su cónyuge . ¿ Usted estaba casada legítimamente con ese indio ? - le pregunta a Ramona. -  Sí, señor - doña Ramona cierra los ojos al escucharla. -  El señor es un juez , debe llamarlo su señoría - la reprende Douglas. -  Sí, su señoría - repite Ramona con tono más alto. -  Bien. Entonces de aquí en adelante se nombrará a la acusada como Ramona de Asís. -  Señora de Asís. Cuéntenos cómo fue que siendo miembro de una familia distinguida y poderosa, fue que se desposó con un indio. Tengo entendido que los mejicanos desprecian a los pieles rojas. -  Protesto su señoría - dice Ruy - Esa pregunta no tiene nada que ver con los hechos que nos ocupan. Que el señor Douglas se limite a los sucesos acaecidos en el pueblo yahí. -  Moción denegada. Señora de Asís, responda. -  Me fugué con él - confiesa Ramona .La gente comienza a murmurar. -  Vaya. Vaya, no cabe duda que donde quiera se cuecen habas. Supongo que su huida obedeció a que su familia no veía con buenos ojos a ese salvaje. -  ¡ Protesto su señoría ! - salta Ruy. -  ¡ Protesta denegada ! Tome asiento abogado - Ruy lo hace muy molesto - Continúe señora. -  En efecto. Mi familia no estaba de acuerdo con los sentimientos que nacieron entre Alejandro y yo , pero no porque fuera una mala persona o un salvaje como usted dice, sino porque nuestras posiciones de clase y nuestras costumbres eran diferentes. Sin embargo, mi hermano terminó por aceptar nuestra relación - murmullos entre la gente asombrada por eso. -  ¡ Qué pocos pantalones de hermano ! - dice Green - Si yo hubiera estado en su lugar despellejo con mis propias manos a ese ladino. -  Felipe Moreno es un cobarde - dice Thomas. -  Silencio - pide el juez. -  Prosiga señora - dice Douglas acercándose a ella y diciéndole con tono de burla - Debo decir que su historia me tiene con el alma en vilo - todos ríen a carcajadas. -  No hay mucho que contar. Llegué a la aldea de mi esposo y contrajimos matrimonio. El padre Sarriá aquí presente ofició la ceremonia - el padre asiente desde su lugar. -  Desdichada unión - dice Douglas - porque a partir de entonces, esta joven de noble cuna adoptó la ferocidad de esos primitivos hasta convertirse en una asesina como ellos - murmullo de la gente. Ramona eleva el mentón orgullosa. Fernando y Analupe continúan conversando fuera del juzgado. -  Si la actitud de papá me parece inexplicable, la tuya me parece aún más. Si alguien se sintió ofendida por el escándalo de mi frustrada boda con Ramona, fuiste tú. Dime, ¿ por qué te pusiste de su parte ? -  Porque . . . No, no te va a gustar lo que te voy a decir. Pero me puse en el lugar de Ramona y ahora la entiendo. -  ¿ Qué ? - no puede comprender Fernando. -  Escúchame, déjame que te explique Fer. Yo también estoy enamorada de un hombre prohibido. -  ¿ No me vayas a salir con que también a ti te gustó un indio ? -  No, no. Pero como si lo fuera. Es un americano. Papá no lo acaba de aceptar. -  Bueno, ¿ qué es lo que les está pasando a todos aquí ? Tal parece que todos se contaminaron de las locuras de Ramona. -  Deja que te cuente. El hombre del que me enamoré se llama Billy y él me corresponde. Su amor es desinteresado - Fernando hace un gesto de incredulidad - Fer, ni siquiera le importa que no tengo dote. No es precisamente un ángel pero quiere cambiar. -  No digas sandeces Analupe que no estoy de humor. -  No son sandeces. Billy me gusta y me gusta en serio. Si me propusiera que me fuera con él no dudaría en aceptarlo. -  ¿ Sabes qué ? Luego terminamos de hablar. Creo que necesito estar a solas - se va rápido. -  ¡ Fer ! ¡ Fernando ! ¿ Adónde vas ? - lo llama ella pero él no le hace caso. Dentro Ramona prosigue su relato. -  Yo nunca había utilizado un arma. Fui educada en un convento. Si disparé sobre ese hombre fue porque no tuve otro remedio. Se trataba de salvar la vida de una mujer. Una mujer que no tenía culpa de ser una india. -  Es todo lo que necesitábamos saber - dice Douglas - Todos hemos escuchado de sus propios labios que Colorado fue víctima de sus instintos sanguinarios - se eleva el murmullo - Por ahora es todo su señoría. -  Es su turno abogado Coronado - indica el juez - Puede interrogar a la acusada. -  Señores del jurado. Hasta el momento hemos escuchado sólo parte de los hechos. Ramona, cuéntanos qué fue lo que pasó en la aldea yahí antes de que te enfrentaras a Zacarías Smith, conocido en este pueblo como Colorado. -  Ni Alejandro ni yo estábamos en la aldea la noche de la masacre. Tuvimos que venir aquí, a Spurtown a registrar los títulos de propiedad del pueblo yahí. El propio señor Douglas lo puede confirmar - éste se mueve incómodo en su asiento - Él mismo se ocupó de los trámites . -  Sí, efectivamente - no le queda más remedio que confirmar. -  Bien, prosiga señora. -  Saliendo de aquí, nos detuvimos en una cabaña abandonada. Ahí nos encontramos con un mejicano. Un mejicano que había sido torturado por el sheriff Green . Estaba amordazado y amarrado. -  Protesto su señoría - se levanta Green - La acusada me está calumniando. Yo jamás he torturado a nadie. -  Le rugo que no tome la palabra cuando no le corresponde - le pide el juez - Tome asiento - Green lo hace con mala cara - Prosiga señora. -  No es una mentira. El mismo mejicano nos dijo que había sido torturado por el sheriff Green. -  ¿ Está presente ese hombre en la sala ? - pregunta Douglas. Ramona mira a la gente . -  No, señor - murmullos -  Claro. Claro que no, porque es una calumnia. -  Yo puedo confirmar lo que dice la señorita - se levanta Memphis - Yo estaba con ellos. -  ¡ Es un negro señor juez ! - dice Douglas despreciativo - Nada más falta que venga a declarar un caballo - todos largan la carcajada. -  Silencio. Señor Douglas, sus bromas no me parecen de buen gusto. Le ruego que guarde silencio - Douglas se sienta mortificado - Si es necesario señor, posteriormente le pe iremos su testimonio - le dice a Memphis - Tome asiento. Por favor señora, continúe. -  Mi marido y yo liberamos a ese individuo. Se llama Nepomuceno Buen Rostro - Green y Thomas se miran - Él nos informó que el sheriff Green y sus hombres habían salido a la aldea en busca de Alejandro. Nos temimos lo peor y nos marchamos de inmediato. No nos equivocamos. Al llegar a la aldea la encontramos desbastada. Habían sembrado sangre y muerte Fue un ataque sorpresivo y abominable contra gente inofensiva . Todo mi pueblo estaba destrozado - dice ella casi llorando. -  Su pueblo - ataca Douglas - ¿ Lo ven, señores ? Ella se asume como piel roja. Deberíamos juzgarla como tal y colgarla como al indio - todos aprueban a lo gritos. Doña Ramona no soporta más y se levanta. -  Protesto su señoría - grita ,golpeando el piso con su bastón. Todos se callan de golpe - Ramona es mi hija y del general Moreno. Por lo tanto tiene derechos de sangre ante este tribunal. -  Moción aprobada - dice el juez. Doña Ramona respira aliviada . -  Pero su señoría - protesta Douglas. -  ¡ Silencio ! - Douglas se sienta enojado. Ramona continúa contando . -  Jalé el gatillo para defender la vida de esa mujer - murmullos en la sala. -  ¿ Oyeron ? De nuevo la acusada está aceptando haber matado a uno de nuestros hombres, sólo por salvar a una india. ¿ Qué más queremos escuchar para condenarla ? -  La vida de esa india no valía menos que la del hombre que quería asesinarla - le grita Ramona indignada. -  Silencio - pide a todos - Señora, tome asiento. -  Lo que acaba de decir la acusada me parece especialmente peligroso. Con esas ideas llegará el día en que los blancos seamos juzgados por esas razas inferiores. -  Protesto su señoría. Se está desviando el curso de los hechos que nos ocupa. -  Denegada la protesta. Que prosiga la acusada. -  No voy a discutir mi opinión acerca de la igualdad de los hombres con el fiscal. Seguramente él tiene muchos argumentos para denigrar a los pieles rojas y tal vez a los mejicanos. Lo único que puedo alegar a mi favor es que yo maté por defender a una persona, sin importarme su sangre. -  Ese es su problema señora - dice Douglas entre el murmullo de la gente - Que usted no distingue. No es lo mismo ser piel roja que ser blanco. Si se atrevió a traicionar a su raza a qué no se atreverá. Señores del jurado, alguien que ha obrado contra toda su estirpe no puede pedirnos respeto a todos nosotros. Al menos yo, no le creo ni media palabra. -  Independientemente de la opinión que la acusada le merezca al señor Douglas, hay hechos contundentes que respaldan las palabras de la señorita Moreno. Con anuencia de su señoría, yo quiero pedir el testimonio del padre Sarriá, aquí presente - y acercándose a Douglas le dice - Él es un sacerdote, espero que él sí le merezca respeto señor fiscal - el padre Sarriá se acerca. -  Ojalá y el padre sea lo suficientemente elocuente como para influir en el jurado -dice Felipe a su madre. -  Reclamo que se haga justicia - pide el padre - Verdadera justicia. El sheriff Green y sus hombres acudieron a exterminar un pueblo. El hecho de aprehender a Alejandro fue sólo un pretexto para arrasar la aldea - se levanta - Apelo a las leyes de esta gran nación para que vean con claridad dónde están los verdaderos asesinos. -  Padre Sarriá, ¿ puede señalar en esta sala a los responsables de esta matanza ? - pregunta Ruy . El padre mira a Green. -  Él - lo señala con un dedo - El sheriff es el autor de toda esta desgracia - se elevan las voces indignadas por la acusación. Doña Ramona cierra los ojos - ¡¡ Por Jesucristo Bendito !! No derramen más sangre y dejen en libertad a esta pobre mujer que . . . que ya mucho ha pagado. A quedado viuda y su hijo nacerá sin un padre - murmullos desde le público. -  ¡ Protesto su señoría ! El sacerdote está utilizando su arte de la oratoria para dramatizar. Basta de sermones. La acusada aceptó haber disparado a quemarropa sobre uno de nuestros hombres. Merece la pena máxima - todos comienzan a hablar.

     En la hacienda en tanto. Perpetua detiene el paso de Margarita cuando intenta averiguar sobre el origen de Ramona y ésta quiere huir. -  Yo no sé nada, de veras. Si quiere, ahora que regrese la señora pregúntele a ella - Perpetua la toma fuertemente del brazo. -  Mi sobrina te escuchó decir algo muy grave - Margarita se queja porque la aprieta mucho - Yo te prometo discreción si me cuentas todo. En cambio si no me lo dices, cuando llegue la señora Moreno haré un escándalo y te van a correr por boca suelta. -  ¿ Qué sucede ? - pregunta Beatriz entrando a la sala. Perpetua se apresura a soltar el brazo de Mago. -  Pos, su tía que . . . que a fuerza que me quiere sacar que sé un secreto - solloza frotándose el brazo. -  No le hagas caso Margarita. Vete a tus quehaceres - Margarita se apresura a salir. Beatriz mira su tía muy enojada. -  Perdóname mi hijita. Soy una vieja testaruda y chocha. Me dejé llevar por la curiosidad. No ... no volverá a ocurrir. -  Claro que no, tía. De eso yo me encargo. No podremos en riesgo el trabajo de Margarita. Ya conoces perfectamente a la señora Moreno. No se tocaría el corazón para correrla si se entera de esto. Me avergüenza tu conducta. Y sobre todo me sorprende que andes investigando. Tú misma me dijiste que no debía creer las palabras de Margarita - Perpetua intenta explicarse pero Beatriz la deja sola. Ella hace berrinches de la rabia.

     En el juzgado.

     En el estrado está el mejicano de la posada. Su señora se abre paso hasta quedar cerca de Douglas que la mira casi con asco por su aspecto. -  Sí, sí. La reconozco - la señala con un dedo - Es ella. Fue dos veces a la posada con el indio patarrajada pues - el público larga la carcajada - y la segunda fue dice que a comprar unos caballos, con el negro ese que está ahí arriba - todos los miran - Ella y el emplumado se llevaron los cuacos sin darme nada a cambio. Ahí está mi vieja, ella se dio cuenta de todo. -  Lo ven, siempre fue cómplice del indio. Es una ladrona de caballos. Tan sólo por eso merece la horca - todos aprueban. La mejicana de la posada está muy nerviosa, siente sobre ella la mirada de doña Ramona. El juez pide silencio. Ramona cierra los ojos y apoya la frente sobre sus manos unidas. -  Silencio. Silencio. Silencio - pide el juez - ¿ Es cierto eso señora ? . -  Pos, pos era. Porque esa catrina me los pagó - señala a doña Ramona - y la verdad, con harta plata - Ramona escoza una sonrisa hacia su madre. -  ¿ y por qué no me habías dicho nada, pascuata ? - le recrimina su esposo. Todos se ríen. -  Orden. Orden en la sala - golpea el juez - Le pagaron los caballos, ¿ no ? -  Pues sí - dice ella - Con esto - muestra la talega - más murmullos. -  Pase a tomar asiento, señor - le indica al posadero . Toma una pluma y tacha algo en una hoja - Señor Douglas, quedan retirados los cargos por el robo de caballos - Felipe y su madre se sonríen satisfechos. -  Sí, eran honrados. Si pagó, eran honrados - se escucha desde algún lugar del público. Ruy se levanta. -  Ahora quisiera hacer pasar al estrado a un testigo que puede avalar parte de los testimonios de mi defendido. -  Está bien . ¿ Quién es ? -  El señor Nepomuceno Buen Rostro - lee el nombre de un papel . Green y Thomas quedan sorprendidos y mucho más cuando lo ven aparecer. -  ¡ Ese maldito Nepo ! - exclama Green.

     En la hacienda. Beatriz ha ido a la cocina a consolar a Margarita. -  ¡ Ay, señorita Beatriz ! - solloza ella hincada a sus pies - Por su papacito, por su amacita que está en los cielos, no le vaya a decir nada a la señora. -  Levántate Margarita. -  Pero es que . . . -  Levántate. No diré nada. -  Su tía. Ella sí que me va a echar de cabeza. -  Algunas veces ella peca de ligereza pero no es mala. La convenceré de que guarde silencio. -  ¡ Ay ! - le besa las manos - Gracias señorita. Muchas gracias - Beatriz sale de la cocina.

     En el juzgado. -  Su señoría - dice Douglas secándose el sudor del rostro - Le ruego que reconsidere. Esto no puede ser un testigo, es un despojo humano. -  Que jure y declare - dice el juez sin hacerle caso. Douglas se resigna. El juez le indica a Nepo que se pare - Ponga la mano sobre la Biblia y jure decir la verdad y sólo la verdad. -  Ah, pos. Lo juro, pues - la gente se ríe. -  No sé si haya sido buena idea haber traído a este tipo - dice Felipe a su madre. -  Ya lo veremos. -  Díganos señor - Ruy mira el papel donde tiene escrito el nombre. -  Nepomuceno Buen Rostro, para servir a Dios y a usted - lo interrumpe Nepo - pero para los amigos Nepo . -  Señor Nepomuceno Buen Rostro, díganos que fue lo que le ordenó hacer el sheriff Green - Nepo dirige su mirada hacia donde se encuentra el sheriff que lo observa amenazador. -  Pos, pos, ¿ por dónde empezaré ? -  ¡ Maldito imbécil ! - dice Green por lo bajo. -  Usted me comentó que el sheriff le había encomendado hacer algunos trabajos . Cuéntenos, ¿ qué tipo de encargos le hizo ? -  ¡ Ah ! ¿ Quiere que le hable de eso ? -  Sí. -  Ah, pues verá. Yo conozco al señor Green desde hace tiempecito. Desde que llegó a este pueblo cuando todavía se llamaba Pueblo de Todos los Santos y como pues, tengo amigos por todos lados supe por ahí que el sheriff Green era un forajido y así se lo dije al comisario Villalba , que en paz descanse. -  Maldito reptil - dice Green - Estoy seguro que se vendió . -  El comisario Villalba investigó y fue a buscar a Green a una cabaña abandonada. Yo le advertí que no fuera solo, pero no me hizo caso. El inocente jamás regresó - murmullos del público. -  Protesto - interviene Green - Este ladino está insinuando algo muy grave. Yo jamás conocí a Villalba. Exijo que lo haga callar. -  No se enoje jefecito - lo provoca Nepo - Estoy diciendo la pura verdad. -  Señoría - dice Douglas - solicito que se invalide el testimonio de este granuja. Es obvio que los mejicanos - mira a los Moreno - le han pagado para desprestigiar al sheriff y el asunto que nos ocupa es condenar a Ramona de Asís. -  Su señoría, le ruego que permita que el testigo continúe - pide Ruy - Su declaración, como verá más adelante, está estrechamente relacionada con los cargos que pesan sobre mi defendida. -  Bien - accede el juez - Continúe señor Buen Rostro. -  Los Moreno se nos adelantaron - le dice Thomas a Green - Nos tendieron una trampa. -  Este desgraciado no sale con vida de Spurtown. Me canso que lo mato . -  Lo debió haber eliminado en la cabaña. Ahora ya es demasiado tarde . Nepo continúa con su relato. -  El sheriff no quería que ni los yahís ni los Moreno vieran los avisos para registrar sus títulos. Me mandó ponerlos en el monte, pero allá donde naides los viera. -  Le quiero hacer una pregunta Nepomuceno - ataca Douglas - ¿ Usted no recibió dinero para venir a decir toda esta sarta de mentiras ? -  Señor Douglas. Usted no tiene la palabra. Deje que el testigo termine de hablar. -  Pos yo como tengo bien calado al sheriff me malicié que esa orden traía cola y como soy pobre pero honrado, pos me dolió hacerle una traición a mis paisanos. Así que me jalé pa' la hacienda de la señora Ramona y les avisé que había que registrar eso papeles, para que no perdieran sus tierritas. -  Lo sabía, lo sabía - dice por lo bajo Green . Se levanta - Su señoría, no voy a tolerar que un maldito grasiento ponga en entredicho mi honorabilidad. Es increíble que un zarrapastroso como este pueda hacer tambalear la autoridad de este pueblo - Nepo reacciona. -  ¡ Usted me pagó jefecito ! - le grita poniéndose de pie - Acuérdese. Y si me amarró en la cabaña para que me muriera como un perro fue porque se encabritó al saber que los mejicanos y los indios habían registrado sus títulos. Usted siempre quiso quedarse con esa haciendota y con la tierrita de los indios. Pa' que lo niega pues- Green saca su arma y le apunta. Todos gritan, se agachan. Nepo hace lo mismo. -  ¡ Orden ! ¡ Orden en la sala ! - grita el juez. -  No es posible que le crean a esa basura . -  Silencio. Silencio. Silencio. En vista de que los ánimos se han caldeado se suspende el proceso hasta el día de mañana - se eleva el murmullo, la gente empieza a retirase . Doña Ramona y Felipe intentan acercarse a Ramona pero Tom se la lleva. Ya es de noche. En su celda Ramona conversa con Felipe. -  Se necesitan estar ciego para no darse cuenta que el sheriff Green es un monstruo. -  Tienes razón Ramona, pero la justicia tiene sus reglas y si no logramos demostrar la culpabilidad del sheriff tampoco podremos demostrar tu inocencia . -  ¡ La justicia sólo tiene una regla ! - se enoja ella - Y me queda muy clara. Los actos de las personas no cuentan, lo que cuenta es su origen, su posición. ¡ Por eso Alejandro está muerto ! -  Comprendo tu indignación y también me duele mucho que Alejandro haya sido victimado de esa forma. Como también me duele ver que sufres. -  ¿ Hiciste el favor que te pedí ? -  Sí. Marcos y los otros ya rescataron el cuerpo de Alejandro y lo enviaron a la hacienda. Ya le darán cristiana sepultura - Ramona lo mira y su rostro comienza a deshacerse. Larga un llanto desgarrador. -  ¡ Lo amaba tanto Felipe ! - apenas puede pronunciar antes de dar rienda suelta a todo su dolor.

     En el salón. Sentados a una mesa están Douglas, Thomas y Green. -  La llegada de ese traidor fue una sorpresa para todos - le dice Douglas - No me culpe de sus errores. Ese hombre no habría aparecido si en su momento usted lo hubiera aniquilado. Hasta mañana caballeros - se acerca Betty y abraza a Green. -  Ahorita no Betty - la rechaza éste, ella le da un beso en los labios y los deja. -  Douglas tiene razón. Debimos haber aplastado a Nepo como se aplasta a un piojo. Es bien cierto el dicho que dice que no hay enemigos pequeños. -  Usted está tan comprometido como yo en esto Thomas. Tenemos que evitar que este juicio continúe, al menos de la manera en que se está desarrollando. -  Bien, ¿ qué podemos hacer ? -  Pensaba que si el señor Coronado tuviera un percance que le impidiera asistir mañana la proceso, el curso del juicio podría cambiar. -  Es buena idea. ¿ Quiere que llame a alguien de nuestros muchachos ? Tom por ejemplo estaría encantado de ayudarnos si le ofrecemos unos dólares. -  No, no. Tom está cuidando a la prisionera. Además porta la insignia de alguacil y nadie debe saber que esta fue maniobra mía. Llame a otros, que busquen el momento indicado. Esto tiene que parecer un asalto y en la gresca dejar al abogado fuera de combate. -  Es probable que ya esté en su casa. -  Estamos a punto de perderlo todo, hasta nuestra propia libertad, así que no me importa donde busque al abogado . ¡ Quiero que se cumpla con mi maldita orden ! - Doris pasa junto a ellos rumbo a una mesa más atrás donde está sentado Fernando. Ruy está en el cuarto de doña Ramona. -  Es probable que mañana te pida que pases a declarar. Tenemos que lanzarnos con toda la artillería y enumerar todos los atropellos que ese hombre ha cometido en contra de todos nosotros. Y me incluyo porque yo mismo he sido víctima de actos intimidatorios. Como el de la visita de los encapuchados a mi casa. -  Haré lo que me pidas. Tú eres el experto. Lo que me tranquiliza es que hasta ahora no ha salido a relucir el tema que me preocupaba . -  ¿ Lo de la verdadera identidad de Ramona ? -  Sí, Ruy. El hecho de que la llamen Ramona de Asís es suficiente como para que me ponga los pelos de punta. En un momento dado temí que el juez decidiera juzgarla como a una piel roja. -  No tiene por qué salir a relucir ese tema. Nadie lo sabe. Si Ramona no lo menciona estamos del otro lado. -  Y por cierto Ruy, vi que Fernando estaba esta mañana en el juzgado. -  Sí, regresó sorpresivamente esta mañana. Él no sabía que estoy defendiendo a tu hija. -  Me supongo que se molestó. -  Es lo más probable. -  ¡Te debo tanto Ruy !

     En la cantina Doris se acerca a Fernando . -  ¿ Por qué esa cara ? Es un pecado ver a un hombre guapo, solo y triste. -  Tengo mis motivos - le contesta él . -  ¿ Qué no eres tú el hijo del abogado Coronado ? -  Sí - le echa mirada. -  Vaya. Entonces deber de sentirte muy orgulloso. -  ¿ Orgulloso ? - se intriga él. -  Por supuesto. Tu padre es el único hombre de este pueblo con los suficientes pantalones para enfrentarse a Green. Todos sabemos que el sheriff es un criminal de la peor calaña. Pero sólo el abogado Coronado ha tenido las agallas suficientes para decírselo frente a un juez - Fernando inclina el rostro, ella se lo toma y hace que la mire - Te felicito. Debe ser maravilloso tener por padre a alguien como él - se retira. Fernando se queda pensando en lo que le dijo, sus ojos brillan. Doña Ramona saca de su bolso de viaje un porta documentos de cuero. -  Me gustaría que te llevaras estos papeles Ruy. No me siento segura en este hotel. Aquí fue donde le robaron a Felipe los títulos de los yahís - se los entrega. -  Por supuesto. Supongo de que se trata de algo importante. -  Sí. Por eso quiero que tú los guardes. -  Descansa. La jornada de hoy fue pesada y la de mañana será aún más. -  No te digo nada porque no hay palabras que puedan expresar mi agradecimiento. -  Agradéceme cuando hayamos ganado el juicio. Hasta mañana . -  Hasta mañana Ruy - lo acompaña hasta la puerta.

     En la comisaría. Felipe toma su arma de arriba del escritorio mientras Tom revisa un bolso que trajo. Doris esta con ellos. -  Como usted verá es solo ropa. Mi hermana necesita cambiarse . -  Está bien. Déjela aquí. -  Con permiso . Señorita. -  Pase usted caballero - le dice Doris y va a cerrar la puerta una vez que sale. -  Debe ser algo muy importante lo que te trae aquí - le dice Tom - porque son horas de trabajo. -  Sí Tom. ¿ Qué pensaste de lo que te dije ? -  No Doris. No me quiero arriesgar. Yo aprecio mi vida y soy demasiado joven para morir. Green es la piel de Judas y no voy a exponer mi cabeza ni por todo el oro del mundo. -  ¿ Ni por mil dólares ? - lo tienta ella. -  ¿ Cómo dijiste ? -  Mil dólares Tom . Mil. Ruy acaba de salir del hotel, comienza a caminar cuando desde atrás. -  Esto es un asalto. Arriba las manos - le dice un tipo con el rostro cubierto por un pañuelo. Lo obliga a moverse, aparecen otros dos que lo golpean y tiran al piso. Lo revisan buscando valores. -  Listo. Ahora ayúdame a llevarlo para darle una paliza. -  Suéltame. ¿ Qué hacen ? ¡ Auxilio ! - se debate Ruy. -  Alguien viene. Alguien viene - grita uno de ellos. Aparece Felipe que saca su arma. Los tres salen a la carrera. -  Deténganse - grita Felipe disparando al aire - ¡ Don Ruy ! ¿ Qué ocurrió don Ruy ? -  Esos sinvergüenzas se robaron mis pertenencias - Felipe lo ayuda a reincorporarse. -  ¿ Traía algo de valor ? -  Mi reloj, algo de dinero ¡ Ay ! - se toca la nuca - Pero lo que me preocupa es que tu madre me dio a guardar unos papeles. -  ¿ Qué papeles ? -  No me dijo de qué se trataba. Sólo dijo que eran importantes. Sobre el escritorio del sheriff se tiran un reloj, un fajo de billetes y un porta papeles de cuero. Green revisa todo rápidamente . -  Esto no me sirve para nada - les espeta a los asaltantes de Ruy - Lo que yo quería era que decontaran al abogado. ¡ Son unos imbéciles ! -  Es que Felipe Moreno se di cuenta - le dice uno de ellos. -  ¡Lárguense ! -  ¿ Y nuestra paga ? -  ¿ Todavía quieres que te pague imbécil ? -  Aunque sea el reloj - Green toma el dinero y se lo da . En tanto Thomas está leyendo los papeles robados - ¡ Lárguense ! -  Vámonos - los tres salen de la oficina. -  ¡ Maldición ! ¡ Estoy rodeado de ineptos ! Merryl y Davis parecían un par de payasos. Douglas es una damisela. Billy me traicionó. El único que no me ha fallado es usted doc. - golpea a Toma en el hombro - Tú también eres un inútil. -  ¿ Yo, por qué ? -  ¿ Cómo ? ¿ Cómo por qué ? ¿ Se te olvida que dejaste ir a Billy ? -  Sheriff - lo llama Thomas - Aquí tenemos un tesoro. Mire - le tiende un papel. -  ¿ Qué es ? - pregunta sin leerlo. -  La fe de bautismo del bomboncito que tenemos en la celda . -  ¡ Y qué con eso ? -  Bueno, que aquí dice que nuestra prisionera es hija de un tal Angus O'phail y de Tewa, una india yahí - Green ahora sí le hecha un vistazo al papel . Se sonríe.                Sandra S. Vallejos

     Capítulo Nº 63 ( 29- 06- 00 ) Thomas le muestra a Green uno de los papeles que robaron. Es la fe de bautismo de Ramona. Ambos se ponen muy contentos al descubrir su verdadero origen y creen tener ya ganado el juicio. Felipe le acaba de contar a su madre lo sucedido con Ruy. -  ¿ Cómo que le robaron los papeles ? -  Sí, madre. Por eso me atreví a despertarla. Me dijo don Ruy que eran importantes. -  ¡ Virgen Santísima ! -  ¿ De qué se trataba madre ? -  Era un documento valioso que pensé que podría ser de utilidad en un momento dado. -  Pero, ¿ por qué tanto misterio ? Dígame, ¿ de qué se trata ? -  Era la fe de bautismo de Ramona. -  ¿ Qué relevancia podría tener eso en el juicio ? -  Es que , me mortificó la idea de pensar que la quisieran juzgar como piel roja por haberse casado con Alejandro. Me traje ese documento por si fuese necesario probar la identidad de tu hermana. -  No comprendo muy bien. Nadie ha puesto en duda que Ramona pertenece a nuestra familia. -  Pequé de aprensiva. Olvídalo hijo y vete a descansar. -  Si se le ofrece cualquier cosa con tocarme la pared vendré corriendo, madre. -  Gracias hijo - Felipe le da un beso en la frente. -  Buenas noches - se retira. Ella se sienta en la cama. -  ¡ Dios mío ! Si esos hombres tienen en su poder esos papeles Ramona está perdida. Ruy está en la sala de su casa. Se toca la nuca ya que siente mucho dolor. Entra Fernando desde la calle.  -  ¡ Papá ! ¿ Qué te pasó ? - se acerca preocupado al verlo en ese estado. -  Me asaltaron en la calle, pero no te preocupes por eso, tu hermana ya . . . ya me curó. -  ¡ Tal parece que la violencia se ha apoderado de este pueblo ! -  ¡ Cómo no va a ser ! Si quien debe imponer el respeto a la ley es un criminal. Dios quiera que podamos detenerlo antes de que acabe con todo. -  Papá, yo . . . - se agacha frente a él. -  Hijo, quiero darte una disculpa. Sé que no te parece justo lo que estoy haciendo pero no me atreví a dejar desamparada a Ramona. Si no hubiera intervenido ya la hubieran condenado a muerte. Mi ética no me permitió quedarme con los brazos cruzados. -  No, perdóname tú a mí papá. Cierto que cuando me enteré que tú eras su abogado me sentí muy lastimado, pero ahora me doy cuenta que eres un hombre muy valioso. Me siento muy orgulloso de ti . - Ruy se pone de pie. -  Hijo - ambos se abrazan emocionados. Ramona está sola en su celda. Tiene apoyada sus manos en el vientre y lo acaricia suavemente. -  Hijo mío, estoy defendiendo mi vida para preservar la tuya. Tú fuiste concebido en un acto de amor - se le llenan los ojos de lágrimas - Y eres el sueño que un día abrigamos tu padre y yo. Nacerás y florecerás - comienza a llorar - y te lo prometo - lanza un llanto desgarrador. Ya es la mañana. Doña Ramona y Ruy conversan antes de entrar al recinto del juzgado. -  Por eso no pude dormir. Si eso bandidos tienen la fe de bautismo de Ramona van a acabar con ella. -  Confiemos en que hayan sido vulgares asaltantes. Te digo que se llevaron mi dinero y mi reloj. -  ¿ Y si no es así Ruy ? - aparece Felipe. -  Madre. Don Ruy. Ya va a comenzar la sesión. -  Vamos Ramona. Esperemos que todo salga bien - entran y ocupan sus lugares. Ramona ya está allí. -  Continuamos con el proceso que el pueblo de Spurtown ha abierto en contra de la señora Ramona de Asís - dice el juez, se sienta - Se abre la sesión. -  Su señoría - comienza don Ruy - Quisiera proseguir con el interrogatorio al señora Nepomuceno Buen Rostro que se quedó inconcluso el día de ayer. -  No hay objeción - dice el juez. -  Un momento señor juez - interviene Douglas - La acusada ha cometido perjurio. Mintió desde un principio. Ella no es mejicana, ni pertenece a la familia Moreno Gonzaga - Felipe mira a su madre desconcertado, ella ni lo mira - Antes de que pase cualquier testigo, pido que se aclare el origen de esta mujer. -  Explíquese señor fiscal. -  Tengo en mi poder la fe de bautismo de la inculpada - Ruy pone cara de resignación. Felipe sigue sin entender qué pasa y su madre mira al frente muy tiesa - Y aquí dice claramente que es hija de un irlandés llamado Angus O'phail y de una india yahí llamada Tewa. -  ¿ Pero qué tipo de burla es esta ? - le pregunta Felipe a su madre. -  No hijo, no es ninguna burla. Es la verdad. -  No entiendo, madre. -  Ramona y yo estuvimos buscando ese papel durante días en la sacristía de la aldea y no logramos encontrarlo señora - le dice el padre desde atrás. -  Lo tenía yo - dice ella. El juez está leyendo atentamente el documento. -  ¿ Cómo es que consiguieron ese documento ? - pregunta Ramona a Ruy. -  Yo soy el culpable. Anoche no pude impedir que me lo robaran. -  El que ríe al último ríe mejor, ¿ no doc ? - dice Green muy contento - A ver cómo le hacen esos para salir de este atolladero . -  Los tenemos en un puño sheriff - dice Thomas. Green larga la carcajada. El juez ha terminado la lectura del documento. -  En efecto esta es la fe de bautismo de Ramona O'phail. ¿ Acepta usted que esta es su verdadera identidad ? - le pregunta a Ramona. Ruy mira a doña Ramona y se levanta. -  Permítame su señoría. Yo . . . -  Silencio abogado. Le hice una pregunta a la acusada - Ruy toma asiento - ¿ Es usted o no Ramona O'phail ? -  Sí señor - acepta ella . El público comienza a murmurar. Felipe no entiende nada. -  ¿ Qué es lo que está sucediendo madre ? Explíqueme - le exige. Ella no le hace caso. Marta suspira muy preocupada. Green sonríe totalmente satisfecho . Betty y Prescott observan todo con malvada satisfacción.

     En la hacienda. Sofía está cargando una olla con agua caliente que vierte en dos baldes. Perpetua la controla mientras come galletitas. -  Con esa agua es suficiente Sofía. Mi sobrina ya está terminando de bañarse. -  A ver si no le hace daño. -  Mm. Es lo que yo digo, pero ella insistió. Lo que sí, es que no la voy a dejar salir en todo el día. -  ¡ Margarita ! ¡ Margarita ! - entra gritando el Norteño. Se para en seco - Buenos días señora. ¿ No la ha visto a la Mago ? -  Está ayudando a mi sobrina . ¿ Te urge algo ? -  Pos, es que venía a decirle que llegaron unos peones de los que partieron con el amo Felipe y pos, traen algo de allá. -  Por la cara que tienes no será nada bueno. -  ¡ Qué va señora ! Es requete malo. Traen el cadáver de Alejandro - Perpetua deja caer el plato con galletitas que tenía en la mano de la impresión. -  ¡ Jesús, mil veces ! - exclama. -  Jesús, María y José. No puede ser, no puede ser - se lamenta Sofía. Ramona se encuentra en el estrado. -  No, no lo niego. Si no lo confesé en un principio fue únicamente porque se lo prometí a mi esposo y porque quería salvar al bebé que llevo. Pero ya que lo saben, quiero decirles que me honra mucho ser quien soy y que no me avergüenza llevar sangre india en mis venas - Felipe la mira totalmente desconcertado. -  ¿ De qué está hablando Ramona, madre ? -  Ahora no es el momento Felipe - lo corta ella. -  Ya la oyeron todos - dice Douglas - La dama en cuestión lo acaba de aceptar. Mintió desde el principio. Es una farsante y acuso a toda su familia de encubrirla. Pido por lo tanto, la pena máxima para la asesina y que se abra un proceso en contra de su supuesta madre aquí presente y del señor Felipe Moreno. Todos estos mejicanos son unos embusteros y quieren burlarse de la ley - murmullos del público. -  Silencio. Exijo a toda la sala silencio - se escucha al juez. -  Su señoría. Permítame aclararle las cosas. Mi defendida no mintió. Su madre es la señora Ramona Gonzaga viuda de Moreno. Quizá haya nacido del vientre de una piel roja, pero su verdadera madre es la señora aquí presente . -  A ver, a ver. ¿ Qué embrollo es ese abogado ? - pregunta el juez. -  Si su señoría no tiene inconveniente, la señora Moreno lo puede explicar. Pido su anuencia para que pase a dar su testimonio. -  Señor juez - interviene Douglas - No veo la necesidad de continuar con esta patraña. Esta mujer es una india y una perjura. No veo por qué debemos tener contemplaciones con ella. La ley en estos casos no justifica la presencia de un abogado. -  Se olvida de que el padre de mi defendida no es un piel roja señor Douglas. Usted mismo lo ha dicho, se trata de un irlandés. Por tanto la señora tiene derecho a un juicio conforme a sus apellidos - se muestra la cara de Felipe que refleja angustia. -  Abogado Coronado ,¿ qué diantres es todo esto ? - pregunta el juez - ¿ Su defendida es mejicana, piel roja o irlandesa ? -  Su señoría, insisto en que pase al estrado la señora Ramona Gonzaga de Moreno. Ella podrá explicar esta confusión. -  ¡ Protesto ! - se escucha a Douglas. -  Silencio - lo corta el juez - Que pase la señora Moreno. Doña Ramona se acerca al estrado y se cruza con su hija . Plano del rostro de Felipe que dice : " Entonces Ramona no es mi hermana " . Doña Ramona tiene su mano izquierda apoyada sobre la Biblia. -  Juro solemnemente decir la verdad y nada más que la verdad - se sienta . -  No sé para qué juran - dice Douglas - Son una partida de mentirosos. -  Silencio Douglas o me veré en la obligación de multarlo - Douglas se sienta - Adelante, señora. -  Hace muchos años, en una noche tormentosa, llegó a mi hacienda Angus O'phail. Un irlandés al que conocí tiempo atrás, cuando era miembro del ejército de la Unión Americana - Felipe la mira fijo. -  ¿ Está usted hablando de qué época, señora ? -  De 1847 . Cuando Méjico y la Unión estaban en guerra - mira a su hijo y prosigue - Angus ostentaba el título de teniente. Por azares del destino nos conocimos y por azares del destino dejamos de vernos. -  Su señoría, ¿ me permite la palabra ? - pide Douglas. -  Adelante, señor fiscal. -  Quiero aclarar algo. Los irlandeses en efecto formaban parte del ejército de nuestra gran nación, pero luego cambiaron de bando. Traicionaron nuestra bandera y apoyaron a los mejicanos. Es raro que ese hombre haya quedado vivo, porque a todos esos irlandeses desertores los fusilaron. -  El fiscal está en lo cierto. El grupo de irlandeses que fue a luchar contra Méjico decidió pasarse a las filas del ejército mejicano porque antes que la raza contó para ellos la religión. Así es, mejicanos e irlandeses se unieron por la fe católica. -  Lo que nos faltaba. La acusada es hija de un traidor. De un desertor de nuestro ejército. -  Protesto su señoría - salta Ruy - Ese echo no quita que mi defendida lleve sangre de un hombre blanco. Además no estamos juzgando las acciones de su padre, únicamente estamos aclarando su identidad. -  Moción aceptada - murmullo de la gente. A Green menea la cabeza, no le gusta nada como van las cosas . -  ¿ Tú lo sabías Marta ? - pregunta Felipe. -  Sí, niño. -  ¿ Y Ramona ? - mirándola conversar con Ruy. -  Recién se enteró. -  ¿ Por qué me engañaron todos ? - pregunta rabioso. Marta lo calma. -  Prosiga señora - le indica el juez. Doña Ramona mira a su hija.

     En la hacienda. Beatriz está tomando un baño., tose un poco. Margarita la está mojando. -  ¡ Ah ! ¡ Qué rica está el agua ! - suspira - Me moría de ganas de darme un baño. -  ¿ Cuál rica ? - pregunta Margarita - Si está rete caliente - toma más agua - Ahora sí que va a quedar como guajolote, listo para moler - Beatriz se ríe - ¡ Ay ! Ahora que llegue Felipe, la va a encontrar rete chula, oliendo a jazmines. -  Estaba pensando en eso. ¿ Cuándo irán a llegar ? -  Pues, ya salieron hace hartito. Dios quiera que todo esté saliendo bien. Ay, ya se acabó el agua. Voy por más, eh - cuando está por salir llega Perpetua acompañada de Sofía que trae dos baldes - ¡ Ah ! , pues iba yo por los baldes. -  ¡ Ponlos ahí, Sofía ! - le dice Perpetua de mala manera - Yo termino de bañar a mi sobrina - la vuelve a reprender por quedarse mirando - ¡ Vete a tus quehaceres, Sofía ! -  Sí señora - sale ella rápida. -  A ver, yo la ayudo señora - dice Margarita tomando agua en un cuenco, mientras Perpetua frota a su sobrina. -  Gracias Margarita - se toma su tiempo y dice - Ya llegaron noticias de Spurtown y no son alentadoras - Margarita y Beatriz se miran. -  ¿ Qué pasó ? - pregunta Beatriz casi con temor. -  ¡ Ay hija ! ¡ No te vayas a impresionar ! -  Ya tía. Dime. -  Llegaron con el cadáver del indio Alejandro - Margarita deja caer el balde de la sorpresa. -  ¡ Ay ! Virgen Purísima del Refugio - exclama.

     Doña Ramona continúa con su relato. -  Después de entregarme a su hija recién nacida Angus O'phail cayó muerto y lo enterré dentro de los límites de mi propiedad. -  ¿ El esqueleto que está debajo del árbol es de él ? - pregunta Felipe a Marta quien asiente. -  Me quedé con el bebé. No llegaba al mes de nacido. Esa criatura era Ramona - su hija la mira con los ojos llenos de lágrimas - Desde entonces yo la crié como mi propia hija, al cobijo de mi fe y costumbres, como me lo pidió su padre. Ella no conoció a más madre que a mí. No quiero parecer arrogante pero estoy segura que Ramona en lo más profundo de su ser me considera su verdadera madre. Al menos yo le profeso los sentimientos que se le deben a un hijo - Green cierra los ojos al ver que está conmoviendo al público . Doña Ramona se seca sus lágrimas - Tal vez fui demasiado enérgica, ahora me arrepiento, pero nunca la privé del celo y de la protección de una madre. Margarita está llorando en la cocina, la acompaña el Norteño. -  Voy a encargarme de que lo cambien de ropas. Pa' enterrarlo como Dios manda. -  ¡ Pobre Alejandro ! - se le abraza llorando - ¡ Y pobre de Ramona ! Ha de estar hecha un mar de lágrimas. -  Pues sí, huerca. A mí la verdad también me dio harta pena pero, por, ¿ qué le vamos a hacer ? Así lo dispuso diosito y pues, por algo ha de ser - Margarita se separa y camina en la cocina. -  No, no fue diosito quien lo dispuso. ¡ Fueron esos malvados que también mataron a mi apá - estalla de rabia. Norteño la mira impotente. - ¡ Ay, Virgencita ! Cuídame mucho a Ramona. No dejes que le pase lo mismo que a Alejandro - Norteño se le acerca y la abraza. Ella no deja de llorar.

     En el juzgado en tanto. -  De todo lo que he dicho es testigo Marta Canito, mi doncella aquí presente. Nadie más que ella y yo sabemos de esta verdad. No existe otro testigo vivo. Juro que he dicho la verdad - murmullos de la gente. Marta se seca unas lágrimas. -  ¿ Qué espera Douglas para callar a la vieja ? - protesta Green. -  Se lo dije - opina Thomas - Es un timorato. -  ¿ Está usted de acuerdo con este testimonio ? - le pregunta el juez a Ramona. -  Sí señor juez. Creo plenamente en las palabras de mi mamá. Además yo misma pude confirmar esa historia. Con mis propios ojos vi el esqueleto de Angus O'phail enterrado en la hacienda. Y en la aldea yahí, la mujer que defendí, me dio los detalles que completan esta narración. Ella conoció a Tewa, mi verdadera madre. -  ¿ Lo ven ? - de nuevo Douglas - Es hija de una india. -  No le cedí la palabra señor Douglas - lo reprende el juez. -  Si no tiene inconveniente su señoría, quisiera que la señora Moreno terminara su relato. -  Señora, continúe. -  Pero su señoría - se queja Douglas. -  Silencio - le pide el juez fastidiado. -  Después de darle cristina sepultura a Angus O'phail, mis sirvientes Marta y Juan Canito, que en paz descanse, me entregaron las pertenencias que el irlandés llevaba consigo. Escena de esa noche. Marta está con la niña en brazos que no deja de llorar . Doña Ramona sentada en el sillón. Entra Juan con una alforja. -  ¿ Dónde ponemos esto patrona ? - le pregunta. -  ¿ Qué es ? -  La alforja que traía el irlandés en su caballo - la abre y vacía su contenido sobre la mesa. -  Sus medallas - dice suavemente ella tomando una . -  ¡ Es usted señora ! - dice Marta pasándole un retrato. Doña Ramona toma un papel y lo lee. -  La fe de bautismo de su hija - la mira en brazos de Marta - Ramona O'phail. -  Fue la peor noche de mi vida, porque esa noche perdí a mi esposo, el general Alonso Moreno y a Angus O'phail, el hombre que amaba. -  Vaya. Vaya. Vaya. - dice Douglas - ¿ Quién dijera que una señora tan respetable tenía un amante? -  ¡ Angus nunca fue mi amante ! - se levanta enojada ella - Hasta el último de sus días le guardé respeto a mi marido, como lo haría cualquier esposa bien nacida. Juro por mi hijo, aquí presente que jamás le fui infiel a su padre. -  Prosiga señora - le pide el juez. -  Desde aquella noche tormentosa adopté a Ramona y le oculté la verdad porque le hice un juramento a su padre. Pero el que no haya nacido de mis entrañas, no la hace menos hija que Felipe - él mira a su hermana - Debo confesar que al principio, como a muchos de ustedes, me repugnaba que llevara en sus venas sangre india. ¡ Qué equivocada estaba ! Ahora que la miro sólo veo en ella una hija. Una hija a la que no quiero ver condenada injustamente sólo por el odio entre las razas - lágrimas corren por el rostro de Ramona.

     En la hacienda. Cuarto de Beatriz. -  Biché el cadáver - entra diciendo Perpetua - Dios me va a castigar por morbosa. Estoy segura que no voy a poder dormir durante meses. Tenía una marca en el cuello que . . . -  ¡ Tía ! - la interrumpe Beatriz - No quiero saber. -  Es una imagen que nunca me voy a borrar. -  ¡ No es posible que no te tomes nada en serio ! - se enoja - Todo esto es espeluznante y sobre todo muy triste. Nada más de pensar en Ramona me dan escalofrío. ¡La pueden asesinar tía ! ¿ Comprendes lo que eso significa ? -  Sí, sí, sí. -  Además debe estar desolada. Fue capaz de todo por irse con Alejandro. Lo amaba con toda su alma. ¿ No te puedes poner en su lugar y tenerle un poco de compasión ? -  Claro Beatricita - le dice con falsa cara de contrición - Además vamos a rezar un rosario por ella.

     En el juzgado. -  Su señoría - habla Douglas una vez más - Con todo respeto solicito que se suspenda este juicio. Insisto, la inculpada mató a uno de los nuestros y es hija de una india. Estos mejicanos nos han mentido todo el tiempo. Exijo que termine este circo y que de inmediato se dicte sentencia contra la acusada. -  Señor fiscal. A mí no me venga con exigencias. La máxima autoridad de este tribunal soy yo y quiero llegar al fondo de este asunto. -  Disculpe su señoría. Yo sólo quiero poner en tela de juicio las palabras de la señora. Con tanto embuste es probable que nada de lo que ha dicho sea cierto. Lo más probable es que esta joven sea una india de pies a cabeza y que lo del irlandés fuera un invento para evitar que se entenada sea juzgada como cualquier piel roja. Seamos honestos y castiguemos a esta criminal - " Sí ". " Sí " grita el público . -  Un momento - pide Ramona parándose - Un momento señor juez. Yo no voy a renegar de mi sangre yahí. Si a los pieles rojas nos está negado un abogado yo misma tomaré mi defensa. - el juez asiente. Norteño y otro peón están cavando la tumba de Alejandro. Con él está también Lucio y otro peón. Junto al hoyo está amortajado ya, el cuerpo de Alejandro. -  Mira nomás lo que son las cosas Lucio. Alejandro me salvó el pellejo y yo estoy aquí, cavando su tumba. -  Y pensar que te caía re mal. -  ¿ Quién se acuerda de eso ? Alejandro fue un hombre cabal. Dios lo tenga en su santa gloria.

     En el juzgado todo parece desbordarse. -  ¡ Ramona es de nuestra familia ! - salta gritando Felipe - ¿ Qué no pueden entenderlo ? -  Cálmate hijo - le pide su madre. -  Silencio. Silencio - pide el juez ante el bochinche que se está haciendo. -  Su señoría, el abogado acusador está incurriendo en flagrante contradicciones. Ahora duda de que mi defendida sea hija de Angus O'phail cuando fue el propio señor Douglas el que presentó el documento que prueba esa identidad. -  El abogado Coronado tiene razón. La fe de bautismo que usted trajo como evidencia dice muy claramente que la acusada es hija de un irlandés y de una india piel roja. Por lo tanto el juicio seguirá su curso. La joven Ramona lleva como apellido paterno el de un hombre blanco, y esa , esa es razón suficiente para juzgarla con los derechos que eso le confiere - Green se toma la cabeza. Doña Ramona se ve muy satisfecha .

     En la hacienda.

     En el camposanto. -  Pos llegó la hora - dice el Norteño - Hay que sepultarlo . -  Estaría bueno decir una oración - opina Lucio. Margarita lo hace. -  Dios padre que estás en los Cielos, perdónale a Alejandro de Asís todos sus pecados y recíbelo en tu seno para que en tu compañía goce de la gloria eterna. Amén Varios peones toman el cuerpo de Alejandro y lo colocan en el foso. Delgadina hecha una flor . Norteño toma la pala para cubrirlo de tierra. -  Espérate Norteño - lo para Margarita - Alguien llegó - Se ve venir a Manuela llevada por dos hombres. Tiene el rostro y los brazos quemados. -  Traen una india. -  La encontramos por el sendero del Llanto - dice uno de los hombres que la traen - Estaba sin sentido. -  Agua. Un poco de agua - pide ella con los labios resecos. Margarita le pasa un cantimplora. -  Dice que es una yahí. Que se extravió en el desierto . -  ¿ Yahí ? Pos, entonces ha de conocer a Alejandro. -  ¿ Alejandro ? ¿ Dónde está Alejandro ? -  Desgraciadamente él no está con nosotros sino con diosito. Está muerto pues - le informa Norteño. Manuela cae desmayada. Ramona está en le estrado nuevamente. -  Jack Green, sheriff de Spurtown , es quien está detrás de todas las matanzas y delitos que se han mencionado. Anoche, este hombre despreciable me ofreció mi libertad. -  Protesto su señoría. Esto es una calumnia. Esta mujer está trastornada . -  Silencio sheriff. No le cedí la palabra. -  No estoy trastornada ni estoy mintiendo. Este miserable, después de mandar injustamente a mi esposo a la horca, trató de seducirme - doña Ramona apenas puede detener a Felipe que está rabioso. -  Cállela, por favor - grita Green - ¡ Está loca ! A mí me repugnan los pieles rojas. -  Le repugnarán. Sin embargo dos de sus hombres fueron a la aldea yahí y ultrajaron a dos inocentes . -  Ramona está diciendo la verdad - se levanta el padre Sarriá - Unos canalla de este pueblo llegaron hasta la aldea y mancillaron cruelmente a dos jóvenes indias. -  ¿ Cómo puede afirmar que eran hombres de Spurtown ? - le pregunta el sheriff. -  Porque tiempo después cuando usted fue al pueblo yahí a ejecutar ilegalmente a Pepe, eso hombres perversos lo acompañaban. Las jóvenes ultrajadas lo reconocieron, uno de ellos era tuerto. -  ¡ Mentira ! ¡ Mentira ! Este monje está de parte del demonio - se exalta Green. -  Sheriff. Por un demonio. Siéntese - le pide Thomas. -  Juro por la Santísima Trinidad que estoy diciendo la verdad. Es una lástima que haya masacrado la tribu porque las indias no pueden confirmar mi testimonio. Tal vez Manuela que logró escapar, algún día pueda dar fe de lo que estoy diciendo. Manuela está desmayada en los brazos de Norteño . -  Está insolada - dice Sofía - Hay que llevarla a la hacienda. -  ¿ No se enojará la patrona ? - pregunta Lucio. -  Pos ni modo dejarla aquí. Tenemos que ayudarla - dice Margarita. -  Pa' que no haya alboroto la llevamos a tu casa - dice Norteño - Y en cuanto se recupere ka mandamos de regreso a la aldea. -  Tenemos que cuidarnos de doña Perpetua. Si la descubre se nos va a armar. ¡ Ay ! no reacciona.

     El padre está ahora en el estrado . -  Yo solo puedo reiterar que los yahís eran gente pacífica. No sé que intereses oscuros movieron al sheriff para exterminarlos - muestran la cara de Nepo - La aldea era pequeña y miserable. Por eso me resulta incomprensible esa matanza. -  Su señoría - interviene Nepo - ¿ Me permite tomar la palabra ? -  Ya fue su turno. -  Es que yo sí sé por qué el sheriff quería matar a toda la aldea - se elevan murmullos. Sofía abre la puerta de la casa de los Canito. Norteño trae en sus brazos a Manuela. -  Por aquí - les indica el dormitorio - Aquí en la cama ¡ Ay, dios mío ! -  Norteño, tráete el agua manil - pide Margarita. -  ¡ Ay, está harto caliente ! Voy a la casa grande por un ungüento que tiene la señora y que sirve para las quemaduras. -  Ta' güeno Sofía - le dice Margarita. Norteño le pasa una almohada. -  Sofía - la detiene el Norteño - Que no se vaya a enterar doña Perpetua, ni la niña Beatriz . -  ¡ Ay, sí Sofía ! Ya ves que la señora es rete argüendera y si se entera nos va a armar un mitote. -  Ta' güeno. No me tardo. -  Yo voy con usted señora Sofía - le dice Delgadina - Dejé mi rana en la casa grande. -  Ándale pues. Vámonos rápido. Corre. -  Los demonios andan sueltos - dice Lucio - Alguno de Alejandro lo mandó al otro mundo y ahora aparece esta india desbandada por el monte. Pa' mí que pasó algo malo en la aldea. -  ¡ Ay Lucio ! Ya ni diga nada porque nomás de pensar en la suerte de Ramona se me pone la piel de gallina. -  No, y a ver si esta india no se nos muere - dice el Norteño . -  Habría que ir por el doctorcito Oviedo. -  No Lucio. Acuérdate que él no atiende pieles rojas. -  Alejandro. Alejandro - dice Manuela en medio de su delirio. Los tres se miran .

     En el juzgado Nepo está en el estrado declarando . -  La cosa se está poniendo fea, sheriff - le dice Thomas. -  Sh ! Cállese. Déjeme escuchar qué va a decir esta garrapata. -  El sheriff Green quería hacer una carnicería con los yahís, para poder quedarse con sus tierritas. -  Señor juez. Esto es una mentira. Esto es un juicio no una opereta. Espero que no le vayan a dar crédito a este bufón. -  Señor Green. Si sigue alterándose de esa forma tendré que sospechar que todo lo que se está diciendo en este tribunal acerca de usted es cierto - Green se sienta - Prosiga. -  Pues, lo que quería el sheriff era poner su estación de ferrocarril ahí en la aldea. Él sabía que por ahí iba a pasar el tren. -  Está mintiendo - salta de nuevo Green - Señor juez está mintiendo . -  Pa' qué se hace jefecito. Si yo mismo le traje los mapas y la información - ambos quedan mirándose . Green se sienta rabioso. La gente se alborota. Ramona se pone de pie incrédula. -  Tanta muerte. Tanta sangre. Tan sólo por un puñado de tierra - se da vuelta y mira con odio a Green.                Sandra S. Vallejos

     Capítulo Nº 64 ( 30 - 06 - 00 ) Nepo declara que Green siempre tuvo la intención de quedarse con las tierras de los yahís y por esa razón quería exterminar a los pieles rojas. Ramona no puede creer que todas esas muertes se deban únicamente al deseo de poseer un puñado de tierra. Con una música muy triste de fondo nos muestran la tumba de Alejandro. Ya le han puesto la cruz, en ella se ve unas plumas y unas flores frescas. Sofía está revisando el ropero de doña Ramona en busca de la crema. Delgadina abre un alhajero que está sobre una mesita. Sofía le llama la atención. Está sacando la crema cuando entra Perpetua. -  ¿ Se puede saber por qué está esculcando las pertenencias de su patrona, Sofía ? - la interroga. -  Pos, es que vine a buscar una medicina . -  Me hubiera avisado. Para eso estoy aquí. ¿ De qué medicina se trata ? -  De este ungüento - le muestra el pote. -  Es para la india que viene quemada - dice Delgadina -  ¿ Qué india ? - se asombra Perpetua. -  ¡ Ay ! Ocurrencias de la niña. Es para la Mago - inventa Sofía nerviosa. -  No Sofía. Es pa' la muchacha que llegó muerta - insiste la metiche de Delgadina. Sofía la toca para hacerla cerrar la boca pero ya es tarde. -  ¿ Qué está pasando aquí ? No me mientas Sofía. En ausencia de la señora yo debo estar enterada de lo que ocurre en la hacienda. -  Pos es que cuando estábamos enterrando a Alejandro apareció una piel roja que encontraron los peones allá, en el sendero del Llanto. -  ¿ Y se la trajeron para acá ? -  Pos sí. Estaba re mala. -  ¡ Qué puntadas ! De sobra saben que esa gente es salvaje. -  Yo creo que esta no. Ella es . . . dijo que era yahí. De los indios que vienen a esquilar aquí, señora. -  No deja de ser india. Llévenme con ella. Vamos. Felipe está prestando su declaración. -  Acuso formalmente al sheriff Green de haber enviado a dos hombres a buscar oro en mi propiedad. Así mismo lo acuso de que Kid Arizona, uno de sus pistoleros, haya asesinado al padre Salvatierra y herido a mi caporal en la hacienda. -  Protesto señor juez. Kid Arizona no fue detenido porque los mejicanos hicieron justicia por mano propia. Lo asesinaron. -  Es cierto. Mi caporal le quitó la vida a ese matón a sueldo en defensa propia. Desgraciadamente Juan Canito pagó muy cara esa acción, porque tiempo después, durante una breve visita del sheriff a mi hacienda, mi capataz amaneció asesinado por la espalda - se elevan murmullos entre la gente. -  Usted vino a hacer esa denuncia y nunca presentó pruebas - lo acusa Douglas. -  Y el sheriff prometió hacer una investigación y nunca se llevó a cabo. El crimen de mi caporal sigue sin aclararse . -  ¿ Es verdad eso sheriff ? - pregunta el juez. Green se pone de pie. -  La investigación está abierta, su señoría. Pero un crimen no se resuelve de un día para otro. -  Se ha tardado un poco, ¿ no cree sheriff ?. Prosiga señor Moreno. -  Quiero denunciar también que Jack Green intentó ocultar los avisos en los que se ordenaba el registro de las propiedades. De no haber sido por el señor Nepomuceno Buen Rostro, nosotros jamás nos hubiéramos enterado de esta disposición y hubiéramos perdido nuestra hacienda. Si mi testimonio no es escuchado, gente como el señor Green aquí presente seguirá imponiendo su ley y en California correrán ríos de sangre porque nosotros estamos dispuestos a todo por defender nuestras tierras. -  ¿ Es todo lo que tiene que decir señor Moreno ? -  No. Tengo algo que agregar. Quiero decir que mi hermana, es decir que Ramona de Asís es inocente. Se cometería la peor de las injusticias si la llevaran a la horca. Si lo que tiene el pueblo de Spurtown es sed de venganza, pueden tomar mi vida a cambio de la de ella. -  Objeción - salta Douglas - El señor Moreno está aprovechando su declaración para chantajear sentimentalmente al jurado. -  Moción aprobada. Señor Moreno, si no tiene nada que agregar pase a ocupar su lugar - Felipe baja del estrado sin dejar de mirar a Ramona que le sonríe. -  Su señoría. Tal vez mi testigo se haya dejado llevar por sus emociones, pero no creo que su intención haya sido la de chantajear al jurado. Él fue educado en la creencia de que Ramona de Asís era su hermana, por lo tanto es excusable su preocupación y su vehemencia al defenderla. Ruego que no por eso se olvide el asunto que nos ocupa y que no es otro que el de hacerles ver que mi defendida es víctima de la mala fe y de las siniestras acciones de Jack Green, a quien personalmente acuso de formar parte de un grupo de encapuchados cuya despreciable misión consiste en hostilizar a los mejicanos de este pueblo. -  Protesto su señoría. Que el abogado Coronado presente pruebas de lo que ha dicho o que se retracte. -  Abogado Coronado, si no tiene evidencias que comprueben lo que ha dicho, puede ser demandado por calumnia - le recuerda el juez - ¿ Tiene manera de demostrar de lo que dijo ? -  Sí, su señoría. Tengo un testigo. -  Seguramente un mejicano comprado como Nepomuceno Buen Rostro - dice sarcástico Douglas. -  Se equivoca. El testigo que voy a presentar es americano. Se trata del propio alguacil del sheriff. -  ¡ Maldita sea ! - exclama Green mirando a Tom. Perpetua ha ido a la casa de los Canito para ver a la india que encontraron . -  ¿ Y se irá a morir señora ? - pregunta Margarita. -  ¿ Qué te puedo decir ? No soy una experta pero por el grado de las quemaduras para mí que no sobrevive. -  ¡ Ay, Dios mío ! - exclama Sofía - Le voy a poner el ungüento. -  Hazlo, aunque dudo que sirva de algo. Tal vez lo mejor sería que tuviera una muerte rápida porque los tormentos de quemadura son terribles. -  Lo bueno es que estando desmayada no ha de sentir nada - dice el Norteño . -  No la debieron haber traído. No sabemos si detrás de esta infeliz venga un tropel de indios pintarrajeados con la intención de atacarnos. ¡ Están exponiendo la seguridad de la hacienda ! -  Los yahís son gente pacífica - le dice Lucio. -  Pues a ver qué dice su patrona cuando venga. A ella tampoco le agradan los pieles rojas. -  Pues no nos quedó de otra - le dice Margarita - Ni modo de dejarla ahí tirada. Será una indita pero pos, también es gente. -  No estoy de acuerdo contigo pero no voy a discutir. Si la señora ordenó que no dejaran pasar intrusos, ustedes tenían la obligación de obedecer. Si esta joven se muere no sé, pero si vive, lo siento por ustedes, porque doña Ramona les va a propinar un buen castigo y con justa razón - se retira . -  ¡Vieja quija ! Esta no se conduele con nada - dice Margarita. Manuela comienza a quejarse. -  Vamos a untarle el remedio de una vez - dice Sofía. -  Suavecito. Suavecito - le indica Margarita.

     En el juzgado. Tom está en el estrado dando su declaración. -  Estoy arrepentido pero andaba falto de dólares. Hacía tiempo que no ganaba ni un peni, por eso me presté a formar parte del grupo de encapuchados del sheriff - éste cierra los ojos al escucharlo - El propio Green nos acompañó la noche que fuimos a hostilizar al abogado Coronado - se escuchan murmullos entre la gente. -  ¡ Asqueroso traidor ! - exclama Green rabioso. -  Le han de haber soltado un cañonazo de oro - dice Thomas. -  Acepta usted que las intenciones de Green era intimidar a los mejicanos de Spurtown ? - pregunta Ruy. -  Sí, señor. -  Usted también participó como encapuchado en el fallido intento de linchar clandestinamente a Alejandro de Asís por órdenes del sheriff , ¿ no es así ? -  Así es señor - más murmullos de la gente. -  Con que su recomendado era de confiar - le recrimina Green a Thomas. -  No entiendo qué le pasa. Estoy seguro que lo compraron. -  Silencio - pide el juez. -  Quiero que quede claro ante el jurado algo que es crucial y que es el motivo por el cual estamos ante este tribunal. A Ramona de Asís se la acusa de haber asesinado a Zacarías Smith, alias Colorado. Mi defendida alega que fue en defensa de la vida de una mujer. Podría usted confirmar que le sheriff Green atacó por sorpresa a la tribu yahí y exterminó a todos sin excluir a mujeres , niños y ancianos, sólo para aprehender al indio Alejandro. -  Sí señor. Lo puedo jurar. -  Su señoría, después de este testimonio es indudable que Ramona de Asís no es una asesina. Sólo disparó contra un hombre para defender su integridad y la vida de una mujer desvalida. Ella encontró al pueblo masacrado, tenía motivos suficientes para suponer que estaba ante criminales que no dudarían en asesinarla. Ramona de Asís es inocente. -  "Claro que sí". "Por supuesto " - se comienza a escuchar entre la gente. -  Esto es un complot señoría . ¡ Protesto ! - reclama Green - Acabe con esta patraña o se va a arrepentir. -  Le prohibo que me amenace y le advierto que si continúa interrumpiendo lo arrestaré por desacato a la ley - Green se sienta . Douglas hace su alegato final . -  Aparentemente todo parece estar a favor de la inocencia de Ramona de Asís. Mi colega es muy hábil y ha logrado que el fiel de la balanza se incline en contra del hombre que representa nuestra ley en Spurtown. De pronto aparecieron testigos de cargo a diestra y siniestra. Yo me pregunto si la familia de la inculpada no ha influido en los testimonios que hemos escuchado. Sabemos por demás que los Moreno Gonzaga son ricos terratenientes. Señora, señores del jurado no olviden lo más importante, hemos venido aquí a juzgar a Ramona de Asís, que aunque hija de un irlandés lleva sangre india. Sangre de gente que no ha dudado en cortar la cabellera de nuestros congéneres. Para mí esa mujer merece la pena máxima. ¿ Le vamos a otorgar su libertad a pesar de que admitió haber matado a uno de los nuestros ? ¿ Queremos ver morir a nuestros hijos atravesados por una flecha ? Señoras, señores deshagámonos de la peste piel roja, pacifiquemos California. Por el bienestar de sus familias condenen a Ramona de Asís a la horca. -  ¿ Tiene algo que agregar abogado Coronado ? - pregunta el juez. Ramona se inclina sobre él y le dice algo al oído. -  Yo no su señoría, pero mi defendida sí.

     En la hacienda Manuela ya despertó y le están dando algo de tomar. Mira a todos asustada. -  ¿ Y ustedes quienes son ? -  Tranquila - la calma Margarita - No tengas miedo. No te va a pasar nada. -  ¿ Dónde estoy ? - 

     En la hacienda de los Moreno - le dice el Norteño - Aquí vienen los hombres de tu tribu para la esquila. No tienes por qué temer. -  " Semos " gente buena pues - dice Lucio - Con temor a Dios. -  ¿Es la hacienda de Ramona. ? -  Esa mera pues, ¿ la conoce ? -  Sí. Sí la conozco - y vuelve a desmayarse. Ramona en el estrado lanza su última defensa. Todos la escuchan en silencio. -  Fui educada en un convento en donde me enseñaron las leyes de Dios. En los mandamientos de la religión cristiana se nos prohibe matar y yo lo hice. Por tanto debo aceptar que estoy en pecado mortal ante los ojos del creador. Pero juro que yo nunca quise hacerle daño a nadie. Si me defendí fue por ese instinto que todos llevamos de preservar la vida. Ese instinto fue el que me llevó a jalar el gatillo. Sé que, que la defensa propia está legitimada ante las leyes de los hombres, por tanto ante los ojos de ustedes yo no debería ser condenada. Si estoy en este banquillo es porque le disparé a un hombre blanco y es obvio que ustedes no valoran por igual la vida de uno de ustedes y la de un indio - tiene los ojos llenos de lágrimas - Estoy aquí por el odio entre las razas - no puede contener más el llanto, se sobrepone - Si deciden mandarme a la horca sepan que no me duele morir, se puede decir que ya estoy muerta. Al cegar la existencia de mi esposos, cegaron mi anhelo de vivir. Si aún tengo fuerzas para defenderme es solamente porque deseo que mi hijo nazca y contemple la luz del sol. Eso es lo único que me mantiene viva - llora sin contención - Mi hijo no tiene culpa de nada y no sabe que aún antes de nacer hay personas que ya lo odian - la gente ha quedado impactada por sus palabras . -  ¿ Terminó ? -  Sí, su señoría. -  Se hará un receso para que el jurado delibere sobre la inocencia o culpabilidad de Ramona de Asís. Mientras tanto, ninguno de los involucrados en este juicio puede abandonar el recinto - se llevan a Ramona. Felipe y su madre la miran emocionados. -  ¡ Maldita sea ! Estamos atrapados doc. - maldice Green .

     En la hacienda. Beatriz y su tía están en la sala. -  ¡ Ay ! - protesta Perpetua - Los Moreno son unos irresponsables. No debieron dejarnos solas. -  ¡ Tía ! Por favor , no lo hicieron por gusto. Fueron a ayudar a Ramona. -  Pues como sea. Nos dejaron a merced de la indiada. Ya llegó una y al rato son dos y al rato ya son tres - entra Sofía con una bandeja. -  Les traje estas empanaditas mientras está lista la comida. -  Gracias Sofía - le dice amable Beatriz. -  ¿ Y cómo siguió la india ? - pregunta Perpetua. -  Despertó. -  ¿ Y ? - se impacienta. -  Pos resulta que conoce a la niña Ramona. -  Lo ves tía. No hay de qué preocuparse. Es de la tribu yahí. -  De donde sea. Yo opino que hay que echarla de aquí. -  Pero si está re mala. -  ¡Ay, pues sí ! ¡ Qué lástima ! Pero bien dicen que el mejor indio es el indio muerto . -  Si usted lo dice . -  Vaya. Vaya a sus labores y déjenos solas - Sofía está por irse pero Perpetua le chista para detenerla - Se dice : con permiso. -  Con permiso - dice obediente Sofía y se retira. -  Eres muy dura Me apena que albergues sentimientos tan poco nobles en tu alma. -  Tengo que ser enérgica mi hijita. Recuerda que estamos solas. Tengo el deber de velar por nuestra seguridad. Y en lugar de regañarme - toma una empanada, la pone sobre un plato y la huele antes de pasársela - cómete esta empanadita - Beatriz la rechaza y empieza a toser - ¡ Huele delicioso ! - se la come ella.

     Margarita le está quitando los zapatos a Manuela ayudada por Norteño. Ésta no deja de quejarse. Abre los ojos. -  ¿ Así que tú conoces a la niña Ramona ? - pregunta el Norteño. -  Sí. Alejandro la llevó a nuestra tribu. -  Oye, ¿ qué fue lo que pasó en tu aldea ? ¿ Por qué se llevaron a Ramona y a Alejandro pa' el pueblo de los gringos ? -  No sé nada. Yo me fui al desierto hace mucho tiempo. ¡ Pobre Alejandro ! Yo sabía que los espíritus lo iban a castigar. -  ¿ Y por qué, tú ? -  Porque los amores entre indios y blancos siempre acaban con sangre. En Spurtown. La gente está conversando en grupos mientras esperan la sentencia. -  ¿ Por qué nunca me lo dijo madre ? - le recrimina Felipe - ¿ Por qué si sabía que yo sufría como un condenado ? ¿ Por qué no me aclaró que Ramona no era mi hermana ? -  Felipe. ¡ Por Dios ! No es momento para que me tortures. Ahórralo que cabe es pensar en Ramona. Su vida está en peligro . -  Disculpe madre. Tiene toda la razón. Yo ya había pensado en eso y tengo un plan - se sientan en un banco - Si el jurado no absuelve a Ramona, Marcos y los otros peones están preparados para rescatarla por la fuerza. No soportaría ver que le hicieran daño. Ramona jamás irá a la horca. Primero tendrán que matarme. Dentro están juntos Green, Douglas y Thomas. -  El discurso de la mejicana, la india, la irlandesa o lo que sea logró arrancar lágrimas del jurado Douglas. Me preocupa mucho el veredicto. -  Yo confío en que la buena gente de Spurtown tendrá la sensatez de mandarla al cadalso. -  Basta de palabrerías Douglas - lo corta Thomas - Lo que deberíamos hacer es escapar. Ya salieron a relucir algunos detallitos del sheriff y no vaya a ser que el juicio se revierta en nuestra contra. -  Thomas tiene razón. -  No sheriff. Huir sería como una declaración de culpa.

     En el peor de los casos, si el jurado se ablanda y absuelven a esa india, no habremos perdido nada. Usted seguirá siendo el sheriff. La gente olvidará el incidente . -  ¿ No me diga ? - se burla Thomas - ¿ Sabe lo que me parece usted Douglas ? Un abogado de pacotilla y lo mejor que podría hacer es poner pies en polvorosa junto con nosotros. -  No hay que dejar que cunda el pánico. Insisto. -  Cállese el hocico Douglas - le ordena Green - Thomas tiene razón. Hay que estar prevenidos. Doc, en un momento oportuno abandone este lugar u tenga listos los caballos. Delgadina está jugando con su ranita en la cocina. -  Ándale. Deja tu ranita y ayúdame a poner la mesa - le pide Sofía - Ándale. -  No te vayas a ir, ¿ eh ? Ahorita regreso - le dice a su rana dejándola arriba de la mesa. -  ¡ Ay Dios ! - exclama Margarita entrando junto con el Norteño - A ver si el dichoso ungüento le sirve de algo a la india - llena un vaso con agua y se lo pasa a él - Le voy a encomendar a la Virgencita de los Ángeles para que no se la lleve . -  Lo que no me quedó en la cabeza es que Alejandro esté muerto. Estaba tan fuerte y tan lleno de vida. ¿ Quién iba a decir que se iba a morir tan pronto ? -  Mm. Pos la calaca no avisa. Ya me imagino cómo debe de estar la pobre de Ramona. Ella lo quería rete harto - solloza - ¡ Ay, Norteñito ! Ojalá a nosotros nunca nos pase algo así. -  No. Dios nos ampare - le toma las manos - Hay que rezarle a la Virgen para que nos mantenga siempre juntitos . -  Nunca me habías dicho algo tan bonito. -  Pos, es que no había tenido oportunidad. -  ¿Entonces ya me vas a decir ? - él se separa y toma del vaso nuevamente. -  ¿ Qué cosa ? -  Pos, lo que se dicen los enamorados. -  ¿ Qué la quiero harto ? -  Sí, pues - cierra la ventanita que comunica con el comedor. -  Pues ahora verá. Se lo voy a decir y bien dicho - resopla - La quiero más que a las yegüitas. Más que a los amaneceres con su canto de gallos. Más que . . . a mi sombrero tejano que es una chulada - Margarita se sonríe. -  ¿ De veras ? - lágrimas le corren por las mejillas. -  Palabra de hombre - y la besa . -  ¿ Y mi ranita ? - los interrumpe Delgadina. Ellos se separan rápido. Ella los mira pícara. Ramona es ingresada al juzgado. Tras ella entra el jurado. Douglas ocupa su lugar. -  Lárguese por los caballos - le indica Green a Thomas. Se sienta en las gradas mientras Thomas sale. -  Se reanuda la sesión - anuncia el juez - ¿ El jurado ya tiene listo su veredicto ? -  Sí su señoría - dice Betty entregándoselo. Éste lo lee, mira a Ramona. Todos esperan ansiosos. -  Sírvase poner de pie a la acusada- pide. Ramona se para nerviosa - El honorable jurado de este tribunal , a excepción de un voto - muestran la cara de Betty que baja la vista - ha encontrado a la señora Ramona de Asís inocente de todos los cargos que se le imputan. - Todos comienzan a hablar a la vez. Ramona se lleva las manos a la boca y solloza. Doña Ramona también tiene lágrimas en sus ojos. Felipe sonríe feliz - Por lo tanto queda en libertad - Ramona se apresura a acercarse a su madre. Felipe le desata las manos. -  Protesto - dice Green - Esta mujer es una asesina . -  Apelaremos esta sentencia ante las autoridades de Sacramento - dice Douglas indignado. Todos los ignoran . -  ¡ Lo logramos ! - exclama Ruy acercándose a abrazar a Ramona -  Gracias don Ruy - le dice ésta feliz - No tengo palabras para agradecerle todo lo que hizo por mí. -  Silencio - pide el juez - Quiero hacer una moción - todos vuelven a ocupar sus lugares - En vista de las acusaciones que se hicieron en este tribunal en contra de la persona del sheriff Jack Green, es mi deber solicitarle que regrese la insignia que porta hasta que se haga un proceso en el que se deslinde su responsabilidad - Green baja de las gradas. La gente comienza a decir que sí, que lo haga. -  Los habitantes de este pueblo son los que me han otorgado el cargo así que no me voy a quitar esta estrella porque un juez inepto y corrupto lo solicita - la gente protesta - Seguramente los Moreno lo sobornaron. Ciudadanos de Spurtown, ¿ van a permitir que este advenedizo me sobaje y pase por su voluntad ? Ustedes me eligieron - se escuchan caballos que se acercan al lugar. -  Alguacil - se enoja el juez - Haga el favor de quitarle la insignia - Cuando Tom se quiere acercar para cumplir la orden, éste saca su arma y le apunta. En ese momento entra Billy acompañado por otro hombre y le apunta a la cabeza. -  Baje el arma - le ordena. Fernando está paseándose por la sala de su casa. Aparece Polita. -  ¿ Quiere que le sirva de comer señorito ? Su papá y su hermana están tardando mucho, a lo mejor ya ni vienen. -  No gracias, Polita. No tengo apetito. Lo que tengo es curiosidad por saber qué está pasando. -  ¿ Usted cree que vayan a condenar a la señorita Ramona ? -  No lo sé. Pero voy a averiguar. Ya no soporto la incertidumbre . Tráeme mi saco Polita. Córrele por favor - Polita corre escaleras arriba a buscarlo .

     En el juzgado . -  Billy - dice Green, lanza una mirada a su alrededor y baja su arma. Tom se apresura a tomarla. -  Sí, sheriff. Soy yo. Le traje un recuerdito de Tejas. ¿ Se acuerda de este hombre ? - Green se da vuelta a mirarlo. Ambos se miden con la mirada al reconocerse. En tanto Thomas aprovechando toda la confusión se llega hasta su caballo, monta en él y se larga del pueblo. Sobre la mesa del juez brilla la estrella de sheriff. -  Este señor es Adam Queen, banquero de Amarillo, Tejas - le informa Billy al juez - Está aquí para denunciar al hombre que violó y asesinó a su hija y que no es otro que Rex, alias Jack Green. -  En vista de los acontecimientos se abrirá un juicio en contra del sheriff - dice el juez - Se integrará otro jurado y se procederá a juzgarlo. Por el momento queda arrestado. ¡ Enciérrenlo ! -  ¡ Malditos cobardes ! - grita Green - Y tú, ten seguro que te vas a arrepentir de haber nacido - le dice a Tom. Se lo lleva entre varios, no deja de debatirse - ¡ Maldito el día en que pisé este asqueroso pueblo ! Analupe se apresura a bajar de las gradas y se acerca ansiosa a Billy. -  ¡ Llegaste ! - le dice suavemente. -  Nena. Está bien que sea un matón a sueldo, pero siempre cumplo mi palabra - se pone su sombrero - Y ahora si me permites voy a hacerme cargo de Green. Un poco más allá. -  Muchas gracias mamá - le dice Ramona tomándola de las manos. -  Hija - la abraza ella emocionada. -  Felipe - dándose vuelta hacia él - ¿ No me vas a abrazar ? -  Claro que sí, Ramona - la abraza muy fuerte . -  Perdóname por no haberte dicho la verdad. -  Lo único importante es que estás libre - Ramona le sonríe en medio de sus lágrimas. Vuelven a abrazarse . Fuera, están llevando a Green a la comisaría. La gente le tira piedras. Billy decide intervenir. -  Señores. Jack Green es indigno de la insignia que portaba. Tal vez merezca la muerte pero tenemos ley y hay que respetarla si queremos que la paz regrese a este pueblo. -  Por lo pronto necesitamos nombrar a un nuevo sheriff - dice Tom. Todos aprueban la idea. -  Yo sugiero que Billy sea el nuevo comisario de Spurtown - dice Doris. -  Sí - gritan muchos del pueblo - Que sea Billy el comisario. -  Billy no es mejor que yo - les dice Green - Es un matón a sueldo. -  Conciudadanos - toma la palabra Billy - Yo sé que mi pasado no es precisamente honroso pero he cambiado. ¡ Y se los puedo demostrar ! Pónganme a prueba . -  Yo apruebo la moción - dice Prescott - Que Billy sea la nueva autoridad. -  Sí, yo también - apoya Betty entusiasmada - Hay que limpiar este pueblo de lacras . Hurra por Billy. -  ¡ Hurra ! ¡ Hurra Billy ! - gritan todos. Doris se acerca a él y le coloca la estrella. Dentro del juzgado todavía se encuentra Ramona. -  ¿ Puedo darle un abrazo ? - le pregunta Marta con lágrimas. -  Claro que sí, Marta - ambas se abrazan . -  ¡ Qué bueno que Dios oyó nuestras plegarias ! ¡ Qué bueno que no le pasó nada malo ! -  Creo que será conveniente que vayamos a descansar un rato - dice doña Ramona - Supongo que Ramona estará extenuada. -  Sí, gracias. Asé es. -  Vayan. Vayan - les dice Ruy - Si están de acuerdo, me gustaría invitarlos a cenar esta noche a mi casa, porque me imagino que mañana saldrán para la hacienda. -  ¡ Virgen Santa ! - exclama Analupe viendo aparecer a su hermano - Allí está Fernando . Éste se acerca directamente al grupo, mira con mala cara a Felipe y saluda. -  Buenas tardes. -  Buenas tardes - lo saludan todos. -  Estaba ansioso por saber el resultado del proceso - dice mirando a Ramona - Y acabo de enterarme que estás libre. Felicidades Ramona - y le tiende su mano. Ramona duda. -  Gracias - le dice emocionada dándole la suya.                Sandra S. Vallejos

 

     Capítulo Nº 65 ( 03-07-00 ) Fernando saluda a Ramona en el juzgado y la felicita por haber quedado libre. Mucho más tarde en el hotel. Doña Ramona está terminando de arreglarse mientras Marta hace los bolsos. -  ¿ Descansó señora ? -  Para qué negarlo. Dormí como una bendita. La idea de que pudieran colgar a mi hija me había espantado el sueño. Por cierto, ¿ ya despertó ? -  Sí. Está platicando con el amo Felipe. -  Ramona ha pasado por una situación muy difícil. Tardará tiempo en recuperarse. Temo por ella Marta . -  A la larga la criatura que espera le traerá la alegría que ahorita le falta. -  Mi nieto - dice con tono de resignación - Un niño indio . ¡ Quien lo fuera a decir ! -  Pos así lo dispuso Dios. -  Sí. Tal vez me está poniendo a prueba otra vez. Y me falta otro trago amargo. Felipe me va a recriminar mi silencio. En tanto Felipe y Ramona conversan. -  Perdón por refugiarme en ti. Siempre te he traído problemas. A veces siento que me he aprovechado de tu buena voluntad. -  No digas eso. Para mi - vacila - eres mi hermana aunque no llevemos la misma sangre. -  Felipe. Cuando fuiste a pueblo yahí yo ya sabía la verdad. Te la hubiera dicho pero mi mamá . . . -  Olvídate - la interrumpe él - Olvídate de eso. Para mí nada ha cambiado. -  Para mí tampoco - suspira. Le coloca una mano en la mejilla - Siempre serás mi amigo del alma - él la mira con dolor , ella lo abraza con ternura. Casa de los Coronado. Analupe trata de convencer a su hermano para que se quede a comer. -  Pues a mi papá le encantaría que te quedaras. Hazlo por él. Hace mucho que no lo veía tan emocionado. Comprende que haber ganado este caso es como una resurrección para él. Ya nadie le daba trabajo y ahora su prestigio volverá a estar por las nubes. -  Pues lo sé. Pero de todas formas me incomoda pasar una velada despartiendo con los Moreno. ¿De qué vamos a conversar ? Seguramente el tema del indio saldrá a colación . ¿ Yo qué cara voy a poner ? -  Fer., ¿ para qué te torturas ? a ti ya no te interesa Ramona . ¿ O debo pensar que sí ? -  No estoy seguro de lo que siento. -  Me sorprendes. Pensé que ese romance había quedado liquidado. -  Yo también lo pensé. Pero estando viuda Ramona de nuevo quedará libre. Ese Capítulo no se ha cerrado. -  Por lo que veo hay algo que no te platicó papá. -  ¿ A qué te refieres ? -  Ramona no sólo lleva sangre yahí sino que está embarazada. -  ¿ Ramona va a tener un hijo de Alejandro ? - pregunta incrédulo . -  Sí Fer. Mejor ya no te hagas ilusiones. Conociéndote a ti no te veo como padrastro de un piel roja. Felipe está ahora en el cuarto de su madre totalmente furioso. -  ¿ Por qué no me lo dijo madre ? ¿ Por qué si conocía mis sentimientos no me aclaró antes esto ? -  Perdóname Felipe. No tengo palabras para expresar mi arrepentimiento. -  Usted sabía que yo la quería . Que la adoraba. Además, por ese amor he sufrido lo indecible. Usted no sabe cuántas noches he pasado en vela torturándome, pensando que estaba en pecado mortal. -  Serénate hijo. Ve. Ve. Siéntate y dame la oportunidad de explicarte - le pide con los ojos llenos de lágrimas. Green furioso encerrado en su celda amenaza a Billy. -  Que me cuelguen Billy, porque si no lo hacen lo primero que voy a hacer es vengarme de ti. -  Usted nunca entendió algo Green. Yo no soy de su calaña ¿ sabe ?. Cierto, no soy un santo y me he llevado muchos al infierno, pero jamás me atrevería a asesinar a una niña - aparece Tom. -  Billy. Digo sheriff. El abogado Douglas quiere hablar con Green - éste aparece, se lo nota muy afectado por lo sucedido. -  Sea breve - le pide Billy - Y nada de trucos. Vámonos Tom. -  Lo siento sheriff. Hice lo que puede - se defiende Douglas. -  No debí confiar en usted. Es un timorato. Un cobarde desgraciado. Por su culpa estoy en esta celda. -  Es que yo . . . - Green saca las manos por los barrotes y tomándolo de la pechera lo acerca. -  Quieres que empiece con tu maldita verborrea. Le voy a pedir un favor. No me deje aquí. Busca a Thomas y ayúdame a escapar - Douglas logra soltarse y lo enfrenta. -  Mucho me temo que el doctor Thomas se fugó y también me temo que no soy el hombre que necesita en estos momentos - dice rabioso, con los dientes apretados - ¡ Siempre detesté la violencia física ! Soy un creyente de las leyes. -  Entonces con sus malditas leyes sáqueme de esta mazmorra. Si no lo hace lo voy a delatar. Usted es una moneda de dos caras y yo le conozco ambas. -  No será necesario que me delate. Tengo la intención de entregarme. Si lo hago tal vez no iré a prisión. -  Es usted una damisela Douglas. Una maldita señorita. Maldigo la hora en que vine a este pueblo de mariquitas . ¡¡ Lo maldigo !! En tanto en el cuarto de doña Ramona los ánimos de Felipe se han calmado un tanto. La escucha serio. -  He cometido muchos errores y creo que el peor ha sido este. Nunca quise herirte. Jamás fue mi intención lastimarte de esta manera. ¿ Cómo iba a hacerte daño a ti que eres lo que más quiero en la vida ? Pero si callé fue porque hice un juramento . -  Romperlo hubiera sido mejor que destrozar mi vida - le dice angustiado. -  Tienes razón en estar resentido conmigo porque si soy franca, debo decirte, también callé por egoísmo. Quería hacerle daño a ella, a Ramona - Felipe la mira desconcertado - No la quería cerca. Detestaba su presencia. Me traía - cierra los ojos - me traía recuerdos. Los recuerdos más amargos de mi existencia. El sólo verla me enardecía porque - se seca con una mano las lágrimas que caen - porque traía a mi mente algo en lo que no quería pensar. En Angus, mi amado Angus, entregado a la pasión en brazos de otra mujer, en la india Tewa - se pone a llorar. Felipe se agacha a sus pies conmovido . -  No soy nadie para juzgarla madre. Perdóneme - ella le besa una mano . -  Tal vez podamos remediar las cosas. Ahora ella es libre. -  Es demasiado tarde. Ramona nunca desterrará de su memoria a Alejandro. La he perdido para siempre - su madre lo mira con dolor. Douglas sale del área de celdas y encuentra a Billy y a Tom en la oficina. -  Que pasen buenas noches caballeros - les dice dirigiéndose a la puerta. -  Nos vemos pronto en el juicio de Green - le dice Billy - Espero que tenga las agallas suficientes para estar ahí. -  Descuide - lo enfrenta enojado - No pienso escapar. ¡ Nunca eludí mi responsabilidad ! - se va. Billy cierra la puerta. -  ¡ Pobre hombre ! Douglas no es un delincuente de la talla de Green ni la de Thomas. Es una lástima que se nos haya escapado ese infeliz . Merecía tanto castigo como el sheriff. -  Yo también merezco castigo - dice Tom - Hice algo indebido. -  Lo sé. -  ¿ Te lo dijo Doris ? -  Mm. -  Estoy arrepentido de haberlo hecho. Además, no quiero pasar el resto de mis días en una celda o huyendo como el pobre diablo de Thomas. -  Entonces harías bien en comenzar a llevar una vida honrada. Regresa ese dinero. Los Moreno aún están aquí, se los puedes entregar - Tom duda - Mírate en este espejo. Alguna vez fui como tú - se detiene - Miento, peor que tú. Pero ahora sé que todo lo que se hace por ganar dinero fácil te va a traer problemas después . -  Pues lo dije en el juicio y lo repito. Me arrepiento de haberlo hecho . -  Entonces busca a los Moreno. Felipe le abre la puerta a Ramona del cuarto de su madre. -  Estoy lista - les dice entrando en la habitación . Los mira notando la tensión entre ellos - ¿ Qué sucede ? ¿ Por qué llora mamá ? -  De alegría, hija . De que Dios haya querido dejarte entre nosotros - la abraza . -  Las dejo - dice Felipe. -  No tardes - le dice su madre - Los Coronado nos han de estar esperando - Felipe sale del cuarto. -  Mamá, ¿ sucede algo malo ? -  No, no qué va . No. Tengo a mis dos hijos junto a mí, ¿ qué puede haber de malo ? -  Gracias mamá. Gracias por todo lo que hizo por mí. -  Cumplí con mi deber de madre. -  Fue más allá del deber. Usted se pudo haber quedado en la hacienda y dejarme a mi suerte. Yo . . . yo había roto mis lazos con usted al irme con Alejandro - le dice muy emocionada. Su madre le acaricia el rostro. -  Los lazos entre una madre y una hija no se rompen nunca. -  Mamá - comienza a llorar - Estoy . . . estoy destrozada - doña Ramona la abraza - No sé si . . . si podré soportar la ausencia de Alejandro. -  Soportarlo sí. Yo misma soy el ejemplo de que es posible vivir sin el hombre que amas. Lo que no sé es si vayas a tener el valor de ser feliz a pesar de todo. -  ¿ El valor ? -  Sí Ramona. Se necesita mucho valor para ser feliz. Mírame a mí. Me enterré con Angus O'phail. Creí que solamente conmigo se había ensañado el destino y no es así Ramona. No. Todos en algún momento tenemos que luchar contra la adversidad. No cometas mis errores. No te enamores de tus sufrimientos - ambas lloran. Golpean a la puerta - ¿ Quién será ? - va a abrir. Es Tom - ¿ Usted ? ¿ Qué es lo que quiere ? -  Regresarle su dinero - estira la mano, sobre su palma están los billetes. Se miran sorprendidas.

     En el salón hay mucha animación. Billy hace un llamado de atención -  Señores - se detiene la música y las conversaciones - Por mi cuenta corren las copas esta noche - Todos lo festejan - Música maestro por favor - comienzan a tocar el piano y el violín nuevamente . Tres mujeres bajan las escaleras . Fernando, desde una mesa del fondo observa todo lo que ocurre. Billy se acerca a Doris mientras todos observan a las jóvenes que empiezan a bailar el can - can. Doris se acerca a la mesa de Fernando. -  ¿ Otra cerveza? - le ofrece -  No, gracias. -  ¿ Un wisky ? ¿ Un coñac o un tequila ? -  Nada. En realidad sólo vine a matar el tiempo. -  ¿ Problemas en casa ? -  No exactamente. -  Penas de amor - él asiente con la cabeza - Un trago siempre ayuda en estos casos - se sienta a la mesa - A ver, cuénteme. En tanto en casa de los Coronado. -  Dudo mucho que condenen a Green - dice Ramona - Tiene a mucha gente del pueblo de su parte. -  No seas pesimista - le dice Ruy - Ya viste que en lo tribunales le voltearon la espalda. -  Tiene que pagar todo lo que hizo - dice Felipe. -  Ese hombre y su banda son una partida de criminales - apunta el padre Sarriá. -  Como todos los americanos - interviene doña Ramona - Fue un verdadero milagro que hayamos podido liberar a Ramona, porque lo que esta gente quisiera es que todos los mejicanos nos fuéramos de California. -  No todos los gringos son así señora - dice Analupe - Aquí en el pueblo hay americanos que se han puesto de nuestra parte. -  Analupe tiene razón - dice Ramona - Ya ven Tom, el alguacil. Tuvo la decencia de devolver el dinero que le dieron. -  Seguramente lo convenció Billy - acota Analupe - Por cierto ,¿ ya saben que fue nombrado sheriff de Spurtown ? -  ¿ Quién es Billy ? - pregunta doña Ramona. -  Un buen hombre mamá. Él trató de liberarnos a Alejandro y a mí de la prisión. -  ¿ Eso hizo ? -  Sí don Ruy - confirma Ramona . Analupe sonríe gozosa. -  Quizá tenga que modificar la opinión que tengo sobre los americanos - dice doña Ramona. -  Tal vez yo deba hacer lo mismo - dice Ruy. Analupe no cabe en sí de la alegría.

     En el salón. Fernando ahora comparte la mesa con Doris y Billy. Ha estado tomando mucho. -  Por eso no confío en las mujeres. Tan hermosas como las rosas pero al igual que ellas están protegidas por espinas. Si las tocas tienes que cuidarte de que no te lastimen. -  Bueno, pero Ramona fue sincera. Te dijo la verdad - le recuerda Doris - Te confesó que estaba enamorada de Alejandro. -  Pero me cambió por un indio. -  El que te haya despreciado por un piel roja no es lo que te duele - le dice Billy - Lo que duele es que no te haya correspondido. A ningún hombre le gusta que una mujer lo desdeñe. -  No hablas como un americano. -  Será porque también aspiro a una mujer que no es de mi raza. -  Billy está enamorado de tu hermana - le informa Doris. Fernando se sobresalta - Quiere casarse con ella. -  Así que tu eres el hombre por el que mi hermana suspira - le dice Fernando levantándose. Billy y Doris se miran sonrientes. -  ¿ Suspira ? Eso quiere decir que me quiere. -  Mi padre jamás permitirá que Analupe se case con un americano -se vuelve a sentar- Y yo tampoco. -  Pero, ¿ por qué ? - pregunta Doris. -  Porque siempre nos han despreciado. -  No, no, no. No generalices. Habemos muchos que deseamos una convivencia pacífica con mejicanos, chinos, negros y pieles rojas. -  Doris tiene razón. La Unión Americana será poderosa porque en ella se darán cita todas las razas del mundo. Sin distinción y no reconocerán diferencias - Fernando los observa incrédulo ante esa idea. -  En lugar de estar consolando borrachos deberías de ayudarnos Doris - dice Betty acercándose a Doris cuando ésta regresa a la mesa con una botella y una jarra de cerveza - La casa está llena y tú ahí sentada. -  Ahí voy. Ahí voy - se vuelve a sentar a la mesa - La pobre Betty está amargada porque tienes encerrado a su novio. -  ¿ Esa mujer tan bonita anda con ese asesino ? - pregunta Fernando. -  Será muy bonita por fuera pero por dentro es un demonio. Ya supe que fue la única del jurado que votó para que colgaran a Ramona - Fernando le vuelve a echar otro vistazo. -  Les digo. Las mujeres son engañosas. -  Pero no negarás que también son adorables - le retruca Billy - Brindemos por ellas . -  Y por los hombres - agrega Doris. -  Claro. Salud - los tres brindan. Betty los observa enojada. En casa de los Coronado. -  Quiero darles las gracias a todos por lo que han hecho por mí. A usted don Ruy por su infinita generosidad. -  No digas eso. -  Sí. Sé que le he traído problemas con su familia. Sé que si Fernando no está aquí es debido a mi presencia. -  Es un amargado - le dice Analupe - Pero ya se le pasará. Pero te juro que estaba muy contento de saber que habías salido avante en el juicio. -  Sí - sonríe Ramona - Lo creo. Sino no se hubiera presentado en el juzgado - ya tiene los ojos llenos de lágrimas. Coloca su mano sobre la del padre que está junto a ella - También quiero agradecerle al padre Sarriá por toda la ayuda que nos brindó a Alejandro y a mí. Fue muy gratificante saber que no estábamos solos en los peores momentos - mira a su hermano - A ti Felipe. Para ti no tengo palabras. Sabes que te quiero con toda el alma - Felipe asiente. Ramona mira a su madre - Y por último quiero darle las gracias a usted mamá. Me ha dado una gran prueba de amor. Amor que vale más cuando todos sabemos que yo no soy su hija. -  Nunca vuelvas a decir eso. Tú siempre lo has sido. Aunque no te hay parido, eres mi hija. Tanto como Felipe - éste le sonríe. -  Voy a llorar. Se me va a correr el colorete - dice Analupe tratando de alivianar el clima de tristeza. Un poco más tarde. Ya los Moreno se han retirado. Analupe abre la puerta de la casa. -  ¡¡ Ah , Fernando!! - exclama al verlo llegar llevado por Billy ya que apenas se sostiene en pie - ¿ Qué le pasó ? -  Tomó más de la cuenta, pero está bien. -  Pasa, pasa. Polita, ve a ver si mi papá se durmió. -  Sí señorita - sube corriendo las escaleras. Billy acarrea el cuerpo de Fernando hasta una silla y lo deja caer allí. -  ¡ Ay ! Tiene aliento alcohólico. Mi papá lo va a matar. Odia a los borrachos. -  Precisamente porque tu hermano no bebe es que aguantó muy poco - se miran. Analupe lo toma de la mano. -  Cuando te vi en el juzgado no lo podía creer. Pensé que no volvería a Spurtown. -  Tenía que hacerlo. No me gusta dejar asuntos pendientes. -  ¿ Qué asuntos ? -  Tú. Estoy como loco por ti - mira hacia donde Fernando duerme la borrachera - Mira, te traje un regalo - saca de un bolsillo interno un estuche y se lo entrega. Ella lo abre rápidamente. -  ¡ Un anillo ! - se deleita ella. Él lo saca y se lo coloca en el dedo. -  Quiero casarme contigo - e inclinándose la besa con pasión. Polita escondida los mira embelesada Al día siguiente.

     En la hacienda. -  Mijita. Mijita - entra Perpetua a la sala agitando un papel - Llegaron noticias de tu papá. Ya salió de Colorado y viene acá con el especialista -  Eso quiere decir que pronto nos iremos de aquí - toma la carta . -  Tal vez. Pero todo sea por tu salud. Además, no has empeorado y eso es buena señal. -  No tía. Mira esto - le muestra su pañuelo con manchas de sangre. Ramona está en su cuarto del hotel. En sus manos sostiene la cruz que le regaló Alejandro. Está muy pálida. Se mira al espejo y comienza a recordar su noche de bodas. Se toca el rostro como intentando reconocerse en esa mujer fantasma que le devuelve el espejo. Golpean a la puerta. -  Adelante - entra Felipe . -  ¿ Es todo ? - señalando el bolso sobre la cama. -  Sí - musita apenas -  Voy a llevarla al carruaje - la toma y comienza a retirarse. -  Felipe - lo detiene ella, se le acerca . Gracias. Eres más que un hermano para mí. Eres mi ángel de la guarda - Felipe le sonríe.

     En la hacienda. Beatriz continúa conversando con su tía. -  Lo único que le pido a Dios es que alcance a ver a Felipe antes de irme a Colorado. -  Ten fe en la Divina Providencia. Confiemos en que no tendrás que ir a ese hospital. Confiemos en que ese médico que trae mi hermano te sanará. -  No me voy a sanar tía. Y lo que más me duele es que voy a abandonar a Felipe. Además, si Ramona muere en la horca Felipe quedará completamente solo - solloza. -  Ahorita no te debes preocupar por el destino de Felipe. Guarda tus energías y piensa en ti. -  Ti. Trato de ser valiente y en ocasiones me he resignado a morir, pero hay momentos como este, en que deseo con todo el corazón estar viva - se abraza llorando a su tía. Spurtown. Cuarto de Ramona . -  Ramona. No te lo quería decir. Ya has padecido lo suficiente como para agobiarte con más pesares pero llegando a la hacienda igual te enterarás. Mejor te lo digo ahora. -  ¿ Qué sucede ? -  Tememos que Beatriz haya contraído tuberculosis. Por eso tengo prisa de llegar a la casa. -  Tal parece que . . . que como a mí, a ti también te está negada la felicidad - se miran con pena.

     En el cuarto de doña Ramona, ella y Marta están guardando las últimas cosas. -  No es que yo quiera que se muera la niña Beatriz ni mucho menos - le está diciendo Marta - ¡ Dios me libre de desearle el mal a naides ! Pero , ¿ no será que la providencia quiere que el niño Felipe y la niña Ramona se queden juntos ? Pueden matrimoniarse, pues. -  Eso nunca sucederá Marta. Felipe no quiere que ella conozca sus sentimientos. -  Yo no digo que ahorita le hable de amores a la niña. Eso sería una imprudencia, pero tal vez después. -  No Marta. Ni ahora ni nunca. Mi hijo es muy sensible y ahora h comprendido que tiene un rival invencible. Su rival ahora es un muerto - - Muestran la tumba de Alejandro . En casa de los Canito . Margarita y Sofía están con Manuela. -  No, tómatela toda. Te hace falta. Te ves muy ñenga - le dice Sofía dándole de beber. -  Debes recuperarte pronto para que te vayas a tu aldea - le dice Margarita - Ya no tardan en regresar los patrones y pos, a la señora no le gustan los indios. No creas que es cosa nuestra. -  Hubiera sido mejor que me dejaran a merced de las fieras. Yo no llegué por mi voluntad a esta casa. -  No seas ingrata muchacha - le recrimina Sofía - Nosotros sí te queremos ayudar. Lo malo es que aquí está una señora que es peor que la patrona y nos ordenó que te echáramos pa'l monte. -  ¿ Sabes qué Sofía ? Yo creo que la podemos esconder unos días. Nomás que se pueda parar y nos la llevamos ahí, para la casa donde llegaba don Pablo de Asís. -  No - se levanta - Yo quiero irme de aquí cuanto antes. Si los carapálidas mataron a Alejandro quiere decir que mi tribu está en peligro - se marea y cae sobre la cama - ¡ Ay ! ¡ Quiero ver a mi mamá ! -  Espérate. Ten paciencia. No estás buena y sana. Ya te irás a su debido tiempo - le aconseja Sofía. -  Anoche cantó la lechuza. Algo me dice que a mi gente le sucedió algo .

     En el hotel. Felipe está abonando la cuenta. Ramona sentada en la salita conversa con el padre Sarriá. -  Mi plan es salir de inmediato a la aldea yahí, aprovechando que Memphis se ofreció a llevarme. -  Padre. Si quedara algún . . . algún sobreviviente me gustaría que me lo comunicara. Quiero proteger a cualquier yahí que esté con vida. Es lo mínimo que puedo hacer por mi gente. -  No quiero desesperanzarte hija, pero dudo mucho que encuentre un alma. Cuando salí para acá confirmamos por desgracia que . . . todos los indios habían perecido. -  Entonces mi hijo y yo somos los únicos yahís que quedamos sobre la tierra. -  Ustedes y probablemente Manuela. -  Manuela - recuerda ella - Manuela. ¿ No sabe nada de ella ? Sabe qué, padre. Si llegara a saber algo avíseme, por favor. -  Por supuesto hija. Despreocúpate. Pero no creo que volvamos a saber nada de la hija de Matea - se levanta. Felipe se acerca a ellos. -  Padre, ¿ lo volveré a ver algún día ? -  Esperemos en Dios que sí. Tal vez algún día vaya a visitarlos. Hijos - los bendice. Le besan la mano. Manuela les está contando a Margarita y a Sofía lo que les sucedió a ella y a Yahale. -  A otra muchacha de la aldea y a mí ese tuerto repugnante nos vejó. Los espíritus quisieron que Alejandro nos vengara porque con una flecha certera le quito la vida a ese miserable. -  ¡ Hay hombres que son peor que bestias ! - exclama Sofía - ¡ Qué bueno que Alejandro se desquitó ! Pero te voy a decir algo, eh. Nunca le cuentes esto a ningún hombre sino quieres que te mire con desconfianza. -  Por eso me fui de la tribu, por vergüenza y porque . . . -  ¿ Por qué tú ? - pregunta Margarita al ver que se detiene. -  Porque pasaron cosas que nunca debieron haber pasado. Ramona nunca debió haber ido al pueblo yahí. Si se hubiera quedado aquí Alejandro estaría vivo y casado conmigo. Fernando ha acudido a despedir a los Moreno. Está frente a frente con Ramona. -  Antes que me reproches algo quiero pedirte perdón por lo que te hice y quiero decirte que nunca fue mi intención dejarte en ridículo. -  No vengo a reprocharte nada. Sólo a despedirme de ti. Y a decirte que ya se está cerrando la herida. Ojalá algún día podamos volver a hablar. Tal vez podríamos ser amigos - le tiende la mano, ella la toma contenta. -  Sí. Amigos.

     Un poco más allá don Ruy y doña Ramona están sentados a una mesa. -  Ya llegó el momento de la despedida. Créeme que me siento triste. El hastío en este pueblo es duro y como ya me quedan pocos amigos aquí, me resulta penosa su partida. -  Nosotros también te extrañaremos. Tu ayuda fue invaluable en este trance. Siempre pensé que eras mi mejor amigo y ahora lo corroboro. No tengo con qué pagarte. -  Con tu amistad Ramona. Con eso me doy por satisfecho. -  De ninguna manera Ruy. Tu trabajo como abogado causa honorarios y quiero pagártelos. -  Te . . . te suplico que no lo hagas. Ya Felipe me había dado algo de dinero hace tiempo, con eso es suficiente. -  Pero . . . -  Por favor. -  Tú me dijiste que tus finanzas no andaban muy bien. Además no te estoy regalando nada. Te lo ganaste a pulso. -  Fernando llegó de San Diego con dinero - lo miran conversar con Ramona - Además, después de haber ganado el caso de Ramona sé que tendré ofertas de trabajo, así es que despreocúpate de mis finanzas. Si defendí a Ramona es porque te estimo mucho. Me ofenderías pagándome. Te ruego que no insistas - doña Ramona se pone de pie y lo abraza. -  Nuevamente gracias por todas tus gentilezas Ruy y gracias también por haber traído a Fernando. Estoy segura que tú lo convenciste. Ahora sí, todos estamos en armonía. -  Madre, se nos hace tarde - le dice Felipe acercándose a ellos - Es hora de partir. Noche en la hacienda. Cuarto de Beatriz. Perpetua está rezando, ella la observa desde su cama. -  Tía. Tía. Platícame de mi mamá. -  ¿ Qué quieres que te cuente ? -  De lo que te acuerdes. -  Ya te lo he contado muchas veces. Era una mujer muy bonita. Seriecita como tú. De modales muy finos. Una devota. Una santa. Mi hermano César la tenía puesta en un nicho. Le tenía adoración. -  ¿ Y cómo enfrentó su enfermedad ? -  Ay, hijita. No hablemos de cosas tristes. -  Por favor, tía. Cuéntame. -  Murió rezando plegarias a la Virgen. Exhaló su último aliento como un pajarito. Es decir murió sin aspavientos. Pero, ¿ por qué quieres hablar de eso ? -  Es que soñé que me estaba llamando - Perpetua se sobresalta y cierra los ojos negando esa posibilidad. Beatriz está muy triste.                 Sandra S. Vallejos

 

 

 

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     Capítulo Nº 66 ( 04-07-00 ) Beatriz le pide a su tía que le cuente sobre su madre. Ésta lo hace extrañada de que pregunte tanto. Su sobrina le confiesa que soñó que su mamá la llamaba. Manuela está durmiendo, comienza a agitarse. Despierta de golpe gritando . -  Mamá. Mamá - Delgadina que duerme en la cama grande se asusta y se levanta llamando a Margarita. -  ¡ Mago ! . ¡ Mago !. -  Aquí estoy. Aquí estoy. No se asuste - dice ella abrazándola - ¿ Y a ti qué te pasa Manuela ? Ya espantaste a la niña. -  Mi mamá me visitó. -  Atchís. ¿ Y a qué hora tú ? -  Ahorita. La vi claramente. Me quería decir algo. Había mucha sangre. -  ¡ Uy ! - dice Delgadina escondiéndose tras Margarita. -  Ay, ya volviste a asustar a la niña . Ya duérmete, no andes dando sustos - Manuela se recuesta - Ándale Delgadina. A la cama. A la mañana siguiente. -  Mago. Ya llegaron - entra corriendo Delgadina a la cocina . -  ¿ Qué pasa Delgadina ? ¿ Por qué tanto alboroto ? -  ¡ Ya está aquí Ramona ! -  ¿ Ramona ? -  Sí, y la señora Marta. -  ¡ Ay, Ramoncita ! -sale corriendo de la cocina. -  Córrele Mago - la alienta Sofía - Córrele. Beatriz está en su cuarto leyendo. Tose varias veces. Entra Perpetua a la habitación con cara de fastidio. -  ¿ Llegó mi papá ? -  No. Es la familia Moreno. Completa. -  Felipe - musita ella con alegría. Deja su libro. -  ¿ Adónde vas ? -  A recibirlos tía. -  Pero estás convaleciente. -  Sólo voy a la sala. -  Espera - la detiene de mala manera de un brazo - Vámonos poniendo de acuerdo. Siéntate. No podemos seguir en esta casa fingiendo que somos un par de taradas. -  ¿ A qué te refieres ? -  A lo de Ramoncita. Llegó el momento de poner las cartas sobre la mesa. Tenemos derecho a saber si lo que dijo esa criada es cierto. Hay que averiguar si Ramona es una apache, una comanche, hija de quién. Y lo más importante, si es hermana de Felipe o no. -  No me gusta tu tono - se enoja su sobrina - Siempre que te refieres a Ramona hablas de ella como si fuera mi rival. -  Pues si no es hermana de Felipe podría serlo. ¿ No lo has pensado ? - Beatriz bufa ante este comentario malicioso de su tía. Ya las maletas están en la sala. Ramona entra en la sala muy seria. Tanto su madre como Felipe la miran con preocupación. -  Voy a encargarme del resto del equipaje - les dice Felipe saliendo. Ramona mira a su alrededor, se acerca a la ventana, la abre y mira afuera . Comienza a llorar, la cierra. -  Hija, ¿ qué pasa ? -  Es que cuando reconocí el paisaje, mi mente se empezó a poblar de recuerdos - se toma de la mano de su madre que está apesumbrada - Mamá, no puedo evitarlo. El arroyo, el árbol, la capilla. Todo está ligado a él y a los momentos que vivimos juntos - su madre le pasa un pañuelo. -  Todo está muy reciente. Poco a poco se te irá aminorando la pena - Ramona sigue llorando - Trata de serenarte. Ya vienen las Echagüe y no quiero que te vean así. Sobre todo lo digo por Perpetua. Se ha vuelto insidiosa y entrometida - aparecen Beatriz y su tía. -  ¡ Alabado sea el señor ! Por fin llegaron - saluda con una falsa sonrisa Perpetua. -  Ramona - se le acerca Beatriz. -  ¿ Cómo están ? - se abrazan. -  Siento mucho todo lo que te pasó, pero gracias a Dios que estás sana y salva. -  ¿ Tú como sigues ? -  Mejorcita - interviene Perpetua. -  No tanto como quisiera - le señala Beatriz. -  ¡ Cuánto lo siento ! -  Creo que hay que dejar descansar a Ramona - dice doña Ramona acercándose - Viene muy fatigada del viaje. Vamos hija, te acompaño. -  Con permiso. -  Ahora estoy con ustedes. -  Sí - dice Perpetua viéndolas salir. -  ¡ Ay ! ¡ Pobre Ramona ! - exclama Beatriz. -  ¡ Ay, sí ! Se ve acabadísima - se mofa Perpetua. Su sobrina la mira con mala cara. En ese momento entra Felipe. -  ¡Beatriz ! ¿ Cómo has estado ? - se acercan uno al otro con presteza. -  Mejor - le dice Perpetua - Con alguna recaidita, pero gracias a la providencia sus malestares no han pasado a mayores. -  ¡ Qué gusto que ya estás aquí ! Te extrañé mucho. -  Yo también. Debí haberte enviado alguna carta pero no pude hacerlo. La situación se puso muy grave. Mi hermana estuvo a punto de ser condenada a muerte. Es un verdadero milagro que esté viva -  Lo supusimos - dice Beatriz - La llegada del cuerpo de Alejandro no aterró. Imaginamos lo peor. -  Pero gracias a Dios - interviene Perpetua - ya están todos aquí . ¡ Qué bueno que Ramoncita regresó a su hogar ! Eso te ha de tener feliz, ¿ no Felipito ? - a Beatriz le molesta el tono que utiliza su tía. -  Sí, doña Perpetua. No lo puedo negar.

     En la cocina está descansando Marta. Delgadina le revisa el bolso . -  ¿ Qué me trajo señora Marta ? -  Nada chiquita. No fuimos de paseo. -  ¡ Ay, mamá ! La casa se sentía como panteón. No la vuelvo a dejar ir. -  Y a mí, que me ha dado por regresar. -  Cuénteme amá. ¿ Cómo está Ramona ? -  La niña está bien pero muy achicopalada - se hace la señal de la cruz - Mataron a Alejandro. -  Sí, los peones lo trajeron. Si ya hasta lo enterramos. -  Bueno, pues entonces ya sabes cómo está la cosa. Te quiero calladita y de buen modo, así que no vayas a atosigar a la niña. -  ¡ Ay diosito ! ¡ Qué bueno que la salvaron amá ! Tú sabes, todas las noches recé por ella - sirve un plato de comida para su madre . -  Ora lo que tenemos que hacer es apapacharla harto. Y ahora, cuéntame tú, ¿ cómo te portaste ? -  Ah, por bien amá. Pero pos, le tengo que decir algo - Delgadina se acerca a Marta. -  Que llegó una india a vivir con nosotros - le dice. Marta mira interrogante a su hija.

     En el cuarto de Ramona. Doña Ramona guarda varias cosas en el ropero. Por el espejo ve a su hija que baja la vela del lugar en donde estaba la Virgen. -  Mandaré que te traigan otra Virgen. No tenemos una de los Ángeles, a la que eres tan devota, pero tenemos una del Refugio. -  Gracias mamá. -  Anda. Recuéstate. Recuéstate un rato - la hace sentar en la cama. Ramona larga un sollozo - Te vas a reponer. El alma es lo más fuerte que tenemos. Si logras engrandecerla vencerás tu pesar y la vida te volverá a sonreír - Ramona no deja de llorar. -  No sé que hubiera hecho sin usted. Le debo mucho. -  Yo también a ti. -  ¿ A mí ? - se sorprende - ¿ A mí, por qué ? Yo sólo le he traído problemas. -  Aunque no lo creas, eso que tú llamas problemas es lo que me sacó de mi marasmo. Yo vivía como muerta en vida, siempre añorando el pasado - sonríe - El hecho de que me necesitaras me volvió a la realidad y ahora estoy viva de nuevo. Como ves tu presencia me ha dado más de lo que supones. -  La quiero mucho mamá - le dice entre lágrimas. La abraza. -  Y yo a ti. Anda. Recuéstate. Recuéstate y descansa - le besa la frente y sale. Ramona se recuesta llorando. -  Alejandro. Alejandro - lo llama mientras recuerda sus últimos momentos en la horca. El último beso que logró darle antes que Green los separara. Los últimos " Te amo " que se dijeron, sus gritos de que es inocente y finalmente la orden , esa orden que entremezclada con su grito desesperado segó la vida a su amado esposo. Felipe continúa con Beatriz y su tía en la sala. -  Desdichadamente no pudimos hacer nada por Alejandro. Cuando llegamos ya lo habían colgado. Comprenderán que encontramos a Ramona deshecha. -  Por la gracia de Dios los tiene a ustedes. -  Sí. Mi madre la perdonó y abogó por ella. No creo que sin su testimonio Ramona estuviera viva. -  Era de esperarse - intervine Perpetua - Ramoncita a pesar de los pesares y con todo lo que hizo es su hija. -  Ramona no se va a reponer tan fácilmente de la muerte de Alejandro - opina Beatriz - Ella lo adoraba. -  ¿ Quién sabe ? En cuestión de amores nadie puede asegurar nada. Y dime Felipe, mencionaste que el indio fue juzgado con desventaja por ser piel roja. ¿ Cómo le hicieron con Ramoncita ? - su pregunta está hecha con la mayor maldad. -  No comprendo su pregunta, señora. -  Me refiero a que si tu hermana estaba casada con un indio, ¿ cómo le hicieron para que no la juzgaran como piel roja ? - en ese momento aparece doña Ramona en la puerta de la sala. -  Lo que sucedió con mi hermana fue distinto. -  Sí, muy diferente - dice doña Ramona desde la puerta - Perpetua. Beatriz. Tienen que saber algo - las tres se sientan . Felipe permanece de pie. -  ¡ Ay, Ramona ! Por tu tono presiento que nos vas a decir algo terrible. -  Depende de cómo lo quieran ver. -  Nos tienes en ascuas Ramona. -  Ramona no nació de mí. -  ¿ Qué dices ? -  Que Ramona no es mi hija. -  ¿ Quieres decir que no es hermana de Felipe ? -  Exactamente. En su cuarto Ramona continúa muy pensativa. Golpean a la puerta. -  ¿ Quién ? -  Soy yo. Margarita. -  Pasa - se incorpora. Margarita pasa y la mira. Ramona la mira llorosa. Se abrazan. -  Ramona. Ramoncita. Nos tenías con el alma en vilo. Mi apacito nos hizo el milagro de que te salvaras. Yo todo el día y toda la noche te rezaba. -  Tal vez fueron tus oraciones porque sólo un milagro pudo librarme de la muerte. ¿ Supiste lo de Alejandro ? -  Sí. Hace unos días lo enterramos. -  Mañana me llevas a su tumba. Quiero estar cerca de él. -  Claro que sí Ramona. -  Margarita. ¡¡ Lo quería tanto!! - se abraza a ella llorando. -  Lo sé. Lo sé. -  Masacraron la aldea. -  ¿ Cómo ? -  Que mataron a todos los yahís. Fue horrible. -  Atchís. Pues aquí llegó una india que encontraron los peones en el sendero del Llanto. -  ¿ Una india ? ¿ Cómo se llama ? -  Manuela. -  ¿ Dónde está ? -  Pos, primero la teníamos en mi casa, pero ahora la tenemos escondida en el caserío de los indios, donde se albergaban don Pablo y Alejandro. -  Bueno, quiero verla. -  No, ahorita no le bullas. ¿ Para qué quieres ? Tu amá está en la sala con las Echagüe, se va a enojar. Además Ramona, doña Perpetua nos dio órdenes de que echáramos a Manuela y si llega a enterarse de que no le hicimos caso se va a armar las de Dios y Cristo. -  ¡ Doña Perpetua no es la patrona de esta casa ! - se enoja Ramona.

     En la sala en tanto. -  A los pocos días de nacer Ramona llegó a esta casa y yo la adopté como si fuera mi hija. Aunque no lleve mi sangre ni la de Alonso Moreno, es tan hija mía como lo es Felipe. -  Ramona seguirá viviendo en la hacienda como siempre - dice Felipe - como si fuera una Moreno Gonzaga. -  Beatricita escuchó decir algo de esto a Margarita, pero yo no quise creerlo. Me pareció algo tan absurdo que me resistí a dar crédito a las palabras de esa muchacha. -  ¡Tía, prometiste cerrar la boca ! - se enoja Beatriz. -  Criatura. Hay que aclarar las cosas. -  No sé cómo se haya enterado Margarita, pero eso no importa ahora. -  Lo que sí importa es que sepamos quiénes son los verdaderos padres de Ramoncita. -  ¡ Qué más da quienes hayan sido ! - se exalta Felipe - Ya le dijimos que Ramona es y seguirá siendo parte de esta familia. -  Pero nosotros tenemos derecho a saberlo. Si Dios no dispone otra cosa Beatricita y tú se casarán. Vamos a emparentar con ustedes. Me parece indispensable conocer la procedencia de Ramona. -  Ramona es hija de un irlandés y de una piel roja. Satisfecha Perpetua - ésta se lleva la mano al pecho y se sienta. -  ¡ Ay, Jesús mil veces ! - respira hondo. Los mira de mala manera.

     En el cuarto de Ramona, ésta está dispuesta a salir en busca de Manuela. -  Ramona, por favorcito Ramona. Piénsalo bien - la detiene por un brazo - Tu amá ya nos tiene entre ceja y ceja a mí y al Norteño y si ahora tú le sales con que escondimos a la india, no nos va a perdonar. -  Te digo que mi mamá ha cambiado Margarita. -  Pues sí, pero dicen que genio y figura hasta la sepultura. -  Si mi mamá no hubiera cambiado no habría ido a defenderme a Spurtown. Confesó enfrente de todo el mundo. Confesó públicamente que soy hija de Angus O'phail y de una piel roja. Por si fuera poco me trajo de nuevo con ella. No es eso señal de que ha cambiado. -  ¡ Ay Dios ! Así que lo dijo frente a mucha gente. Entonces Felipe ya lo sabe . -  Felipe y todo el mundo. Inclusive los Coronado. -  Oye, ¿ y ellos dos no se espantaron? -  No, no. Ni siquiera Fernando. Todos demostraron tener nobleza y amistad hacia mi mamá. Espero que ahora que se enteren las Echagüe, no nos den la espalda. -  ¡ Ah ! Te digo algo Ramona. Ya lo saben - Ramona la mira asombrada - Ay, es que se me soltó la lengua con el Norteño y Beatriz me oyó.

     En la sala en tanto. -  Es que esto son palabras mayores. Lo que nos acabas de decir tan campantemente es algo bochornoso, vergonzoso. De por sí ya es grave que Ramona no sea tu hija y que lo hayas callado, pero encima tenemos que aceptarla como parte de la familia sabiendo que lleva sangre india. -  Si tanto te escandaliza Perpetua pueden sopesar nuevamente la idea de que tu sobrina y mi hijo se casen. Todavía no es irremediable. Un compromiso se puede romper. -  Yo no puedo decidir nada. César es quien tiene la última palabra . -  Señora, los que son nuestros amigo nos comprendieron - interviene Felipe - Tal es el caso de los Coronado. Don Ruy no sólo nos apoyó sino que fue el abogado de Ramona. ¡ Y vaya que ellos tenían un motivo muy poderoso para estar ofendidos con nosotros ! -  ¿ No me digas que Fernandito también los perdonó ? -  Para tu información Fernandito se reconcilió con Ramona. Los Coronado no padecen la peligrosa memoria del rencor. -  Perdona tía - se levanta Beatriz - pero creo que tengo derecho a opinar. Señora. Felipe. Desconozco como vaya a recibir mi papá estas noticias. Lo que sí sé es que para mí nada ha cambiado. Mis sentimientos hacia Felipe siguen siendo los mismos y en lo que concierne a Ramona, al igual que ustedes no puedo dejar de verla como si fuera parte de esta familia. -  Gracias Beatriz - le dice Felipe tomándola tiernamente de las manos - Para mí tampoco nada ha cambiado. Si estás de acuerdo seguirán adelante nuestros planes para casarnos. -  Eso no depende de mí sino de Dios. La verdad es que sigo enferma, muy enferma. -  Te vas a poner bien y si tienes que ir a ese hospital a Colorado yo te esperaré. -  Gracias Felipe, pero si como sospechamos yo padezco ese horrible mal - hace grandes esfuerzos para no llorar - siéntete libre de todo compromiso. Perdóname - sale llorando. Felipe corre tras ella. -  Si Dios fuera tan benévolo con Ramoncita - dice Perpetua angustiada - a pesar de su mala conducta. ¿ Por qué no salva la vida de mi niña que es tan buena ? ¿ Por qué ? ¿ Por qué ? -  ¡ Ay, Perpetua ! Entre tú y yo ha surgido cierta antipatía. No obstante te aseguro que quiero con toda el alma que Dios se apiade de Beatriz como se apiadó de mi hija - Perpetua llora desconsolada. Ramona ya se ha puesto su capa y se dirige a la puerta del cuarto. -  Espérate. Todavía no podemos salir - la detiene - Tu amá y doña Perpetua siguen en la sala y parecen que se traen un jaleo de miedo. Beatriz iba llorando y Felipe detrás de ella. -  Seguramente mi mamá ya les explicó todo. -  Ay, pos. Entonces nos esperamos para salir, ¿ no crees ? -  Al contrario, iremos ahora. Que se entere doña Perpetua que en esta casa ella no manda y si desprecia a los indios que me lo diga en mi cara. Si Manuela está tan enferma como dices, se quedará en esta casa. Tengo el deber de protegerla. Ella es una yahí como yo , ¿ me entiendes ? -  Sí. Ta' güeno como digas, pero pos. Es que también te quiero prevenir de otra cosa. -  ¿ De qué ? -  Ay, es que pos. Esa muchacha es medio rara. Habla así como de espíritus y quien sabe cuántas cosas. Y además ella dice que . . . que pues Alejandro está muerto por tu culpa - Ramona se pone mal al escucharla - Que pues que si no fuera por ti, ella se habría casado con é . -  De cualquier forma quiero verla - sale del cuarto. Margarita la sigue. Beatriz llega corriendo hasta una ventana sin dejar de llorar. Felipe la alcanza. -  Beatriz cálmate por favor. Me parte el alma verte así. -  Es que no tiene caso que sigamos haciendo planes. Sé que voy a morir. -  Eso ni tú ni nadie lo puede aseverar. A ninguna persona le está dado el don de saber cuándo será su final - Beatriz se calma un poco. -  Tienes razón - reconoce ella la fin - Me estoy portando como una niña miedosa. No volveré a afligirte con mis lamentos. -  Recuerda que no estás sola. Yo estoy contigo. -  ¿ Lo dices sinceramente o por lástima ? -  Nunca sería capaz de ofenderte con ese sentimiento - le besa la frente.

     En la sala continúan Perpetua y doña Ramona. -  Lo de mi sobrina me tiene devastada. Posiblemente tenga un pie en la tumba, pero si Dios quiere y mi niña se recupera me opondré a esa boda. Ya tenía razones para hacerlo, pero con lo que nos has dicho, me oposición será definitiva. -  ¿ Qué razones tenías ? Dímelo - le exige severa. -  Que tu hijo no está enamorado de mi sobrina sino de que . . . -  ¡ Ramona ! - exclama interrumpiéndola al verla entrar - Deberías descansar. -  No puedo mamá Tengo prisa de ir a ver a alguien. -  ¿ A quién ? -  A Manuela. Una india yahí que se extravió en el camino y a la que Margarita y Norteño le dieron refugio. -  ¿ Sigue aquí ? - se enoja Perpetua - Si mal no recuerdo ordené que le echaran al monte - se da vuelta mirando a doña Ramona y dice casi con burla - ¿ O no sé si me equivoqué ? Tal vez ustedes están planeando traerse a toda la tribu completa. -  No se preocupe doña Perpetua - dice Ramona con tono helado - Eso no sucederá porque mataron a toda mi gente. No tardo mamá - sale seguida de Margarita. -  Te atreviste a ofender a mi hija en mi propia casa - le dice furiosa doña Ramona - Eso no te lo perdonaré Perpetua - sale enojada de la sal. Perpetua la mira con rabia. Continúa la conversación entre Felipe y Beatriz. -  Como comprenderás conocer el pasado de mi madre y saber que Ramona no es mi hermana le ha dado un vuelco a mi vida. -  Dijiste que nada había cambiado. -  Lo que quiero decir es que en mi interior se ha desatado un caos. -  No te entiendo. -  Verás, no es fácil asimilar de golpe que todo lo que creías de tu familia no es cierto. De un día para otro me entero de que mi hermana no es mi hermana y que mi madre amaba a otro hombre que no era mi padre. -  ¿ Quieres decir que tus sentimientos hacia tu mamá y Ramona han cambiado ? -  No. Esos no han cambiado y no cambiarán nunca. -  ¿ Y tus sentimientos hacia mí, Felipe ? ¿ Cambiaron ? -  No Beatriz. Tú y yo seguiremos como siempre. Manuela está sentada en la cama de su cabaña. Entra Margarita. -  ¿ Qué quieres ? - le pregunta con desconfianza. -  Te traigo una visita - entra Ramona. -  Sabía que tú y yo nos volveríamos a encontrar - le dice acercándose a ella. Se miden con la mirada. En Spurtown se ha reunido un jurado nuevo. Green está en el estrado. -  El pueblo de Spurtown abre el proceso en contra de la persona de Jack Green - anuncia el juez . -  Pido anuencia su señoría para que pase a declarar el primer testigo de los cargos - dice don Ruy - El señora Abraham Mac Queen .

     En la cabaña de la hacienda. -  Déjanos solas - pide Ramona a Margarita. -  Ta' güeno - y sale del lugar. -  Supe que estabas aquí. Que te extraviaste - comienza Ramona. -  No te me acerques. Eres de mal agüero. Veo que en tus ojos traes malas noticias. -  Así es - se sienta en el catre. -  ¿ Por qué mataron a Alejandro ? ¿ Qué fue lo que hiciste ? -  Alejandro no murió por mi culpa. Han pasado muchas cosas que tengo que contarte Manuela. -  No quiero saber. -  Dios sabe que no quisiera venir con estas malas nuevas pero tengo que decírtelas. -  ¿ Está mal mi mamá ? -  Después que abandonaste la aldea Alejandro y yo tuvimos que ir al pueblo de los americanos a registrar los títulos de la tribu. En nuestra ausencia el pueblo yahí fue atacado por los carapálidas. -  Ya cállate. Ya no sigas. -  Tengo que decírtelo. Nos hemos quedado solas. Nadie de los nuestros sobrevivió . -  No. No - llora Manuela mientras entierra una y otra vez un cuchillo en un gran zapallo. El señor Mac Queen está declarando . -  Judy tenía 12 años. Era mi única hija y la más inocente criatura que jamás se haya visto - mira al público - Rex trabajaba para mí. Yo confiaba en este canalla sin saber que tras su apariencia de hombre trabajador se escondía el más vil de los asesinos - murmullo desde el público - Una mañana de primavera Judy fue a conocer al potrillo que yo le había regalado ese día. Era el día del cumpleaños de mi hija - más exclamaciones horrorizadas de la gente. La escena cambia a ese día.

     En el establo están el señor Mac Queen y una niña de bucles rubios le está dando de comer a un potrillo. -  ¿ Y cómo le vas a llamar a tu potrillo Judy ? -  Le llamaré Príncipe porque está muy bonito. -  Suena muy bien. Un príncipe para una princesa - saca su reloj y controla la hora - Te la encargo Rex. Ya es hora de irme al banco - le dice al peón que más atrás está trabajando. -  Descuide patrón, yo voy a cuidar bien de la niña - dice un barbudo Rex- alias Green. -  Nos vemos en la noche para partir tu pastel de cumpleaños - le dice a su hija abrazándola. -  Te adoro papi. -  Y yo a ti, mi tesoro - le da un beso en la mejilla. Sale del lugar, la niña sigue dándole de comer al potrillo mientras Rex la observa con ojos brillantes. -  Ese . . . ese fue el último minuto en el que vi a mi pequeña hija Judy con vida - murmullos entre la gente . Betty está muy conmovida. Jack Green lo observa imperturbable. Ramona sigue con su relato. -  Los nuestros perecieron por la codicia y la crueldad de un hombre, Jack Green a quien le deseo el peor de los castigos. -  Mentira. La culpable eres tú. Desde que tú entraste en la vida de Alejandro el infortunio le cayó a los yahís. -  Entiende Manuela. Yo amaba a Alejandro. Además, al igual que tú, yo llevo sangre yahí. Lo ocurrido me duele tanto como a ti. -  Tú no eres yahí. -  Sí que lo soy. Mi madre era Tewa, una piel roja como la tuya - Manuela se arrodilla frente al fuego. -  Mi mamá. Háblame de ella . ¿ Qué le pasó ? - Ramona se arrodilla junto a ella. -  Desgraciadamente no pude hacer nada para salvarla - Manuela llora . Ramona recuerda las últimas palabras que pronunció antes de que le dispararan : " Sólo soy un sueño que vuelve a la niebla. Quédense con la tierra, que al fin y al cabo también se quedará con ustedes, raza de buitres. Los maldigo a ustedes y a toda su descendencia " - Matea fue muy valiente hasta el último momento. Debes sentirte orgullosa de ella. En tanto en el juzgado. -  Judy nunca regresó de las caballerizas, entonces fuimos a buscarla - escena del cuerpo de la niña muerta sobre la paja - Sólo que la encontramos muerta. Este degenerado abusó de ella - se le tira encima, intentan separarlo - le apretó el cuello con sus propias manos - logran sacarlo de allí - Pido el peor de los castigos para esta bestia, para este monstruo que no dudó en darle rienda suelta a su lujuria, a su perversidad. Pido justicia señor juez - muestras el rostro de Betty llorando. Green lo sigue mirando con la misma altivez - Pido justicia en nombre de mi pequeña Judy que está en los cielos. -  Mátenlo. Justicia - se escucha desde las gradas. La gente del pueblo está furiosa. Felipe y su madre están en el despacho ordenando papeles. -  No manifesté mi desacuerdo en que se quedara esa yahí porque Perpetua estaba presente y no quise avalar su posición frente a los indios. Ramona podría haberse ofendido, pero desde luego hay que averiguar quién es esa muchacha. -  Si en verdad no quiere ofender a Ramona hay que tratar bien a esa joven. Creo que nuestra obligación es protegerla. -  Está bien. Encárgate de hospedarla, pero con la condición que no entre a esta casa. Al menos hasta que la conozcamos mejor. -  De acuerdo - dice Felipe yendo hacia la puerta. -  ¡ Ah ! . Si ves a Margarita dile que venga. Quiero hablar con ella. -  Sí, madre - sale del despacho. Muestran escenas de la aldea ya devastada. Se escucha llorar a Manuela. -  Esa es la verdad de lo que pasó en pueblo yahí - dice Ramona. Manuela continúa su llanto desconsolado.                 Sandra S. Vallejos

     Capítulo Nº 67 ( 05-07-00 ) Ramona le cuenta a Manuela lo sucedido en la aldea yahí luego que ella la abandonara.

     En el cuarto de Beatriz. Perpetua vierte en un vaso con agua láudano. Beatriz no deja de toser. -  Si no fuera por tu mala salud ahorita mismo empacaba y te llevaba a rastras conmigo. Ya han sido muchas las sorpresas que nos hemos llevado con los Moreno y parece no tener fin. Esta historia que me acabas de contar me heló los huesos. ¿ Cómo que Ramoncita es una asesina ? -  Me dijo Felipe que fue en defensa propia. -  Claro. Ahora la van a disculpar de todo. Pero la verdad es que le brotó lo sanguinario de su raza. Lo que no entiendo es qué compromiso tendría doña Ramona con el tal Angus O'phail para quedarse con su hija. Ya presentía yo que en su pasado se ocultaba un pecado de lujuria. En cada rincón de esta casa se respira la presencia de Satanás. -  Tía, mi salud está arruinada. ¿ Por qué no me dejas vivir aunque sea los últimos días de mi vida en paz ? - le recrimina Beatriz perdiendo los estribos. Perpetua la mira con la boca abierta. Manuela y Ramona en tanto . -  Ahora me arrepiento de haber huido. Yo me debí haber muerto con todos los míos. Ahora yo me quedé sola. -  No estás sola. Si quieres te puedes quedar aquí. Hablaré con mi mamá y con mi hermano. Te prometo que te protegeré. Olvidemos nuestros rencores - Manuela la mira llorosa - Manuela, el destino quiso que sólo tú y yo lográramos sobrevivir. Nosotros y el hijo de Alejandro que llevo en las entrañas. Quédate. -  El hijo de Alejandro - musita Manuela . -  Sí. Al menos en él vivirá su recuerdo - se abre la puerta. Entra Felipe - Adelante Felipe. Quiero presentarte a Manuela. Doña Ramona se encuentra en el despacho escribiendo. -  ¿ Qué, me mandó llamar señora ? - pregunta Margarita asomándose por la puerta. -  Sí - le indica ella sin dejar de escribir - Siéntate. -  ¿ Yo ? - se asombra. -  Sí, tú - se pone de pie - Tenemos que hablar largo y tendido. -  Ah, bueno - se dirige al sillón grande. -  No, ahí no. Aquí. -  Ah, sí señora. Como usted diga - y se dirige hacia la silla donde estaba sentada doña Ramona. -  ¿ Adónde vas ? - la detiene ella. -  Pues a sentarme - le señala la silla. -  Trae esa silla y siéntate aquí - señalando un lugar delante del escritorio. Margarita hace lo que le pide. Doña Ramona vuelve a sentarse - Nunca me quedó claro cómo es que Ramona empezó a sospechar lo que ahora todo el mundo sabe. -  Ah, por este que . . . -  Mira Margarita, no soy amiga de andar con rodeos. Lo que quiero es que me digas cómo es que te enteraste de ese secreto. Dudo que Juan y Marta Canito te lo hayan dicho o debo suponer que sí. -  No, no señora. Le juro por este - hace el gesto - que ellos nunca me dijeron nada. -  Entonces platícame. ¿ Cómo lo averiguaste ? -  Pos. Mire, no es que a mí me guste nadar así oyendo atrás de las puertas. Pos, lo que pasa que un día que yo iba así, por el pasillo de los cuartos, sin andar pegando la oreja así, ni nada ¿ no ?, pos yo, yo oí bien clarito que usted le decía al padrecito Salvatierra que pos, que Ramona no era hija del general Moreno. -  Ya veo. Y por supuesto corriste a llevarle el chisme a Ramona. -  No, si hasta eso me tardé rete harto. -  Dale gracias a Dios que ya estoy vieja y cansada. Además date de santos porque ya no tiene importancia esa revelación porque si hubiera sido de otro modo y en otro tiempo. -  No, pos mínimo me hubiera arrancado la lengua ¿ no ? - se levanta agitada. -  Exactamente. Siéntate - Margarita lo hace - Eso sin contar que hubieras perjudicado a tus pobres padres porque me hubiera visto obligado a echarlos de la hacienda. -  No, pues sí. Yo sé que estuvo re malo lo que hice pero como Ramona me confesó que se iba a huir con el Alejandro pues . . . pues a mí sí se me hizo así bien fácil contarle lo que escuché. Pues es, yo pensé que ella ya no iba a regresar - doña Ramona se toma unos segundos para pensar. -  No voy a tomar represalias por esta deslealtad hacia mi persona porque veo con buenos ojos a la gente que aprecia a mis hijos - Margarita respira hondo. -  ¡ Qué Dios le dé muchos años patroncita ! - le besa la mano - Gracias. -  Ya Margarita - la corta - Llévame una jarra de agua a mi cuarto. Voy a descansar todo el día. La travesía fue muy pesada - sale del despacho. -  ¡ Qué Dios nos la conserve mucho ! Gracias - le dice contenta Margarita. En tanto Felipe le cuenta a Ramona la aprobación de su madre. -  Mi madre está de acuerdo en que Manuela permanezca en la hacienda si ese es tu deseo. Por lo pronto puede instalarse aquí mismo. -  Lo ves Manuela. Nadie te tiene mala voluntad . ¿ Te quedas ? -  Sólo por un tiempo. -  ¿ Cómo van tus quemaduras ? - se interesa Felipe. -  Se están curando. -  Bueno. Voy a mis labores. Si necesitas algo puedes pedírselo a Margarita o al Norteño. ¿ Vienes Ramona ? -  También puedes recurrir a mí - le ofrece Ramona - Recuerda lo que te dije : yo también soy una yahí como tú - Manuela asiente. Ambos salen. -  ¡ Maldita lechuza blanca ! - exclama tirando el zapallo contra la puerta. Toma el cuchillo y lo entierra varias veces en un tronco con rabia, llorando por su madre. Casa del Coronado. Frente al fuego encendido se encuentra Ruy con sus hijos. -  Prácticamente ya es un hecho de que Jack Green será condenado. -  Dudo que lo ahorquen papá. Él es americano - opina Fernando. -  Tal vez, pero al menos le darán cadena perpetua. Es posible que se lo lleven al presidio de Sacramento, pero de que lo sentencian culpable, lo sentencian. -  Ese tipo es repugnante - dice Analupe - Asesinar a una niña no tiene perdón de Dios. -  El testimonio del banquero de Tejas fue desgarrador. Las pocas personas de este pueblo que todavía apoyaban a Green en ese momento cambiaron de opinión. -  Debemos reconocer que ese testigo llegó a Spurtown gracias a Billy . -  Ya, ya - se fastidia Fernando - Billy por aquí, Billy por allá . ¿ No puedes hablar de otra cosa ? -  Papacito - suplica Analupe agachándose junto a la silla donde está sentado su padre - ¿ Qué tantas hazañas va a tener que hacer Billy para que lo acepten ? Él está demostrando ser buena persona, ¿ qué no es obvio ? - don Ruy la escucha con una sonrisita. -  Mira, no empieces Analupe - la reta su hermano - Ya te dije que con lo que traje de San Diego tenemos para tu dote y te puedes casar como Dios manda. Gracias a ese dinero no estás obligada a casarte con cualquier matón. -  No lo escuches papacito. Billy me quiere y yo a él. -  Déjanos solos hija. -  Está bien, pero no vayas a dejar que Fernando te llene la cabeza de malas ideas - se va -  Tendremos que darnos prisa para casarla. Si no lo hacemos pronto, mi hermana va a acabar muy mal. -  Yo no pienso como tú - Fernando lo mira sorprendido - Inclusive estoy sopesando la posibilidad de que Analupe y Billy se frecuenten como novios . -  ¿ Pero es americano ? - apenas puede decir Fernando. -  No importa. Estoy empezando a creer que Billy es un buen tipo. -  No, no te entiendo papá. ¿ Quieres que emparentemos con un gringo ? -  Hijo. Yo creía que estaba viejo y que lo sabía todo pero nunca se es suficientemente sabio. Durante el juicio de Ramona me di cuenta que es muy injusto juzgar a la gente sólo por su origen. Si doña Ramona aceptó a una bebé que llevaba sangre india, ¿ por qué nosotros debemos rehusarnos a emparentar con alguien que está demostrando su valía - Fernando lo observa sin poder creer lo que escucha. Doña Ramona está acostada en su cama pensativa. Golpean a la puerta. Pasa Ramona. -  ¿ Ya descansó mamá ? -  Sí. Pasa. -  Desde la mañana quería hablar con usted pero me dijeron que estaba descansando. -  Estaba fatigada, pero dime. -  Sólo quería agradecerle por dejar que Manuela se quedara aquí. -  Ramona. ¿ Tú la conoces a esa muchacha ? -  Sí, es la hija de Matea, la hechicera de la tribu. -  ¿ Hablas de la mujer que conoció a tu verdadera madre ? -  Mi verdadera madre es usted. No me canso de agradecerle a la providencia que me haya acogido en esta casa. De no haber sido por eso tal vez yo no hubiera sobrevivido. -  Tú lo dijiste. La providencia así lo dispuso. Pero habábamos de Matea. -  Seguramente está pensando que no es bueno tener a la hija de una bruja en la casa. Pero yo le puedo jurar que Matea era una buena persona. Tenía diferentes creencias a las nuestras pero era una mujer con muchas virtudes . -  ¿ Y qué me puedes decir de su hija ? -  Ella me . . . bueno, me tenía un poquito de celos. Ella también estaba enamorada de Alejandro - doña Ramona se sobresalta. -  ¡ Ah ! ¿ Quieres decir que era tu rival ? -  Bueno, de cierto modo pero no exactamente porque . . bueno, Alejandro nunca le correspondió - doña Ramona aparta las mantas y se levanta. -  Está bien. La dejaremos vivir aquí. Esperemos que se adapte a la vida en la hacienda. Pero si como dices te tenía un poquitín de envidia, no está por demás que no entre a la casa hasta que veamos que ya no te tiene recelo. -  De acuerdo mamá . Muchas gracias - la abraza. -  No quiero que nadie venga a disturbar tu tranquilidad. Necesitas hacer acopio de tus fuerzas para que tu hijo nazca sano y vigoroso. Ya has tenido demasiados sobresaltos, demasiados pesares y eso podría perjudicar tu parto - la vuelve a abrazar. Felipe también está en su cama. Escribe en su diario. -  " El retorno de Ramona ha devuelto la vida a mis días muertos. Sé que nunca será mía, pero no importa. Me conformo al saber que existe. Finalmente entendí que el verdadero amor sólo desea el bienestar de la persona amada " - mira el cristo que tiene en su mesita y le dice : Gracias Dios Mío por haberla salvado - continúa escribiendo. En su cabaña Manuela se ha pintado el rostro y arrodillada frente al fuego invoca espíritus. -  Espíritus de la noche. Aligeren su vuelo y manifiesten su presencia. Concédanme que pueda saborear el elixir de la venganza. Denle muerte a Ramona.

     Al día siguiente. Perpetua está sentada sola a la mesa. -  ¿ Quiere que le sirva atole ? - le pregunta Sofía. -  No, no, no. Yo me sirvo - Sofía se retira. Aparece Beatriz. -  Buen día - la saluda. -  Buen día - el tono de su tía es cortante. -  ¿ Y los Moreno ? -  Parece que madrugaron y andan afuera. Es obvio que ya no nos tienen ninguna deferencia. Es muy cierto el dicho que dice que el muerto y el arrimado a los tres días apestan . ¡ Y nosotras llevamos aquí una eternidad ! -  ¡ No empieces tía ! Ellos acaban de regresar de un viaje largo y penoso. Es natural que tengan muchos quehaceres pendientes. -  ¡ Aquí de natural no hay nada ! - se exalta Perpetua - ¡ Todo es antinatural ! - Beatriz suspira fastidiada - ¡ Ay, hijita ! Yo sé que te vas a recuperar, algo me lo dice. Júrame que si eso llega a suceder no vas a contraer nupcias con Felipe. -  ¡ Basta de insinuaciones ! Si sabes algo dímelo claramente. Dime tía, ¿ por qué le tienes tanto encono a Felipe ? ¿ Qué te ha hecho ?. Tal vez si me expones tus argumentos me decepcione de él y no llegue al altar. Anda. Dímelo - comienza a toser. -  No, no, no hija. No sé nada , mi vida. No sé nada - se asusta. -  ¡Sí sabes ! Te conozco muy bien. Si no me lo dices es porque me estoy muriendo - se levanta de la mesa y sale tosiendo. -  No, no mijita. Espera. Beatricita espera, mijita - corre tras ella - Espera . Doña Ramona deja un ramo de flores en la base del árbol junto al cobertizo. En su tronco se nota una cruz aparentemente recién tallada. Se sienta bajo él. -  Angus querido, ya estoy de regreso. Estoy más serena, tal vez porque ya no tengo que ocultar que te amé más que a nadie en la vida. También me siento en paz porque al fin desterré el odio hacia la sangre india de tu hija. Ramona está parada frente a la tumba de Alejandro con un ramos de flores en sus manos. -  Alejandro, querido mío. Es una bendición saber que estás aquí y que podré venir a visitarte - deja las flores sobre la tumba y se agacha - Te he tenido en mi pensamiento y en mi mente todo el tiempo. Anoche recordé uno a uno todos los instantes en que estuvimos juntos - recuerda allí mismo la primera vez que se vieron, cuando ella regresaba del convento y sus ojos quedaron prendidos para siempre. Recuerda el primer beso que se dieron en el despacho de su casa - Jamás te voy a olvidar - comenzando a llorar . Escondida tras unas matas Manuela la observa. Beatriz está tirada sobre su cama tosiendo sin poder parar. Perpetua pone láudano en un vaso con agua. -  Me alteré demasiado. Perdóname - suplica pasándole el vaso. -  Tía, yo te quiero muchísimo. Has sido como una madre para mí y lo sabes, pero sólo una cosa podría separarnos y esa es que te interpongas entre Felipe y yo. Quiero que te quede claro algo. Yo lo amo y esa es razón suficiente para pedirte que no vuelvas a hacer insinuaciones acerca de él - golpean a la puerta. -  Adelante - dice Perpetua parándose. Entra doña Ramona. -  Buenos días - pierde la sonrisa al verles la cara - Vengo a avisarles que los peones ya vieron el carruaje de César. No tardará en estar aquí. -  ¡ Ay, bendito sea Dios ! - exclama Perpetua. En Spurtown . Don Ruy hace su alegato final. -  Señores del jurado. Ustedes escucharon durante el juicio de Ramona de Asís varios testimonios en contra de Rex, alias Jack Green. Escucharon la declaración del señor Nepomuceno Buen Rostro, la del alguacil Tom Wallace y ayer las terribles acusaciones de Abraham Mac Queen, quien ha venido de Tejas sólo para acusar al violador y asesino de su hija. También escucharon al señor Douglas, quien tuvo a bien entregarse a la justicia ,aceptando haber sido cómplice de muchos de los delitos que se le imputan a este hombre. Todos los testimonios coinciden en algo, Jack Green es un criminal terrible y sanguinario. Quisiera pedirles una reflexión , ¿ creen ustedes que un delincuente de esta naturaleza pueda corregirse ? . Adivino su respuesta. No. Gente como este monstruo no tiene alma , por lo tanto no puede experimentar el remordimiento. O, díganos señor Green, ¿ está usted arrepentido ? -  Ya le dije cretino que me deje en paz - le contesta rabioso. La gente murmura. -  Silencio en la sal - pide el juez. Green se levanta. -  Yo sé que ustedes esperan que implore perdón para salvar mi pellejo, pero no, no lo haré, No soy un cobarde, ni tampoco un hipócrita. Soy un hombre con agallas. Yo quería hacer de este polvoriento pueblo un emporio. Estaba decidido a arrojar a toda la escoria que me rodea, pieles rojas, mejicanos, chinos y demás pestes. Pero ustedes fueron incapaces de seguirme en este sueño. Púdranse. Púdranse y ahórquenme si quieren . Pero después saquen a estos malditos grasientos de aquí y lleven a cabo el sueño que todos tenemos, país de blancos, anglosajones, protestantes - la gente protesta al escucharlo, le gritan loco y asesino, mientras él los enfrenta imperturbable. Ramona, acompañada por la fiel Margarita está parada junto al arroyo. -  Este arroyo fue testigo del amor entre Alejandro y yo. También aquí se frustró aquella cita. ¿ Te acuerdas Margarita ? -  Sí. ¿ Cómo no ? Aquella noche de luna llena nunca se me va a olvidar. -  Lloré a raudales pensando que Alejandro no me quería. En esos momentos no fui capaz de imaginar que él me amaría hasta la muerte. -  ¡ Ay Ramona ! No te agüites . Mejor ni te acuerdes. -  Te pido un favor Margarita. Déjame sola un rato, ¿ sí ? -  Ta' güeno pues - se retira. Ramona suspira, se sienta en el tronco mirando el arroyo, cierra unos momentos los ojos. Tras ella se ve aparecer a Alejandro que se agacha y pone su mano frente a sus ojos, tapándoselos. Ella se agita al presentirlo. -  ¿ Alejandro ? - pregunta ansiosa. Se da vuelta y allí está él. Se miran y se besan dulcemente ¡¡ parece tan real su presencia !!.Se separan, ella con lágrimas apoya su frente en la de él. -  Siempre te voy a amar - le dice él con una sonrisa. -  ¡Y yo a ti ! - le dice ella llorando mientras su mirada encuentra el vacío. ¡ Él no está allí ! - ¿ Por qué te lo tenías que llevar Dios Mío ? - llora desesperada. César entra a la sala acompañado de doña Ramona. -  No fue fácil convencer al médico de que viniera conmigo. Él insistía que era mejor llevar a Beatriz a la clínica de Colorado, pero por fortuna le ablandé el corazón y se decidió a venir. Tú que eres madre sabes lo que se siente ver sufrir a un hijo. Tu experiencia en Spurtown debe haber sido muy similar a esta. -  Fue una pesadilla, pero gracias a Dios, Ramona está a salvo. -  Me alegra que todo haya salido bien. Me fui muy preocupado. -  Evitar que Ramona fuera a la horca fue un verdadero milagro. -  Ojalá el señor también se apiade de nosotros. Siento la espada de Damocles sobre la cabeza de mi hijita. Le expliqué al doctor los síntomas que tiene y su respuesta no fue alentadora. -  Tranquilízate César - aparece Marta con una bandeja con el servicio de té. -  Gracias Marta - ella se retira - Tómate esta infusión. Te hará bien. -  Gracias - se sienta y toma la taza. -  César, hay algo que tengo que decirte. Me incomoda hacerlo ahora que estás pasando por esta pena tan grande pero no tengo más remedio. Perpetua te lo dirá y prefiero hacerlo yo - César la mira alarmado por su tono de voz. El médico está revisando a Beatriz. -  Respire otra vez, por favor - Beatriz lo hace - Exhale - ella tose - Muy bien, ahora vamos a oír el pecho . ¿ Puede ayudarla ? - le pide a Perpetua -  Sí, claro doctor - se apura ella. Beatriz sigue tosiendo. El médico de espaldas a ella la escucha preocupado.

     En la sala en tanto. -  No tienes que explicarme nada. Ya sé lo que me vas a decir. Supongo que estarás pensando en romper el compromiso entre nuestros hijos y no te culpo. La tuberculosis es para espantar a cualquiera. -  No, no César. No te quería hablar de eso. Es verdad que la enfermedad de Beatriz nos tiene muy mortificados, pero no hay que adelantar vísperas. -  ¿ Entonces ? -  Se trata de Ramona. De un secreto que guardé durante muchos años. Ramona continúa llorando sentada en el tronco. Margarita se acerca a ella. -  ¿ Quieres quedarte un rato más ? -  No, no. Prefiero regresar a la casa - se levanta y sonríe - Creo que no fue buena idea regresar a este lugar. Está lleno de recuerdos que me entristecen. -  Pos, si yo te dije que te ibas a agüitar. Mira, yo pa' no chillar por mi apá mejor pienso en otras cosas. Eso deberías hacer tú. -  Lo vi. -  ¿ A quién ? -  A Alejandro. -  A poco - se asusta ella. -  En mi imaginación. Mi añoranza le dio cuerpo. -  Ay, ya me andabas asustando. Pensé que ahora sí te estabas volviendo loca Ramona. -  Cuando uno sufre la ausencia de la persona que ama, la recuerda en todas partes. Y a veces, como me sucedió ahora, eres capaz de imaginar que está contigo en cuerpo y alma - comienza a llorar.

     En el juzgado. La gente está alborotada esperando el veredicto del jurado. -  Silencio - pide el juez - Orden en la sala. Entre el jurado está Doris que tiene en sus manos el veredicto. El juez le hace una seña para que lo entregue Lo lee para sí , mira a Green y ... -  El veredicto del jurado es que Rex, alias Jack Green es culpable de los siguientes delitos: homicidio en primer grado y violación en la persona de una menor de edad, culpable de haber impostado otra personalidad, de abuso de autoridad, de asociación ilícita para cometer delitos anónimamente con una banda de encapuchados, de masacrar a los pieles rojas de la aldea yahí y por último de ocultamiento de los avisos del gobierno para los registros de la propiedad. Por lo tanto - repite - por lo tanto yo, en calidad de juez de esta corte le impongo al acusado cadena perpetua. Condena que cumplirá en el presidio de la ciudad de Sacramento. -  Protesto - salta Green - Soy un ciudadano americano. Apelaré a una instancia superior. Este tribunal es una porquería - se eleva el murmullo de la gente . -  Silencio. Silencio - pide el juez ignorando la protesta de Green y continúa leyendo - Al doctor Thomas se le declara cómplice de todos estos delitos y se ofrecerá una recompensa por su captura. Señora Douglas, póngase de pie - éste así lo hace muy nervioso - Usted queda en libertad por haberse entregado libremente. Señor Prescott póngase de pie - así lo hace - usted deberá de pagar una fianza para no ir a prisión - Prescott asiente aliviado. Betty le coloca la mano en le hombro - Doy por terminado el proceso. -  ¡ Es el colmo ! - se exalta Green mientras lo van llevando - Este par de granujas son tan culpables como yo. Traidores. Ustedes deberían acompañarme a la cárcel. ¡ Maldito pueblo de hipócritas !. Me voy a vengar de todos ustedes . Doris se acerca a don Ruy y le da un abrazo. -  Lo felicito licenciado. Gracias a usted este pillo ya no vivirá en Spurtown . -  Y gracias a gente como ustedes que se atrevieron a declararlo culpable - Billy se acerca a ellos - Por cierto, qué bueno que los veo juntos. Quiero invitarlos a cenar esta noche a mi casa. Será para mí un honor recibirlos. -  El honor será para nosotros - acepta Billy - Por supuesto que ahí estaremos. Doña Ramona continúa con César . -  Pongo a tu consideración esta verdad porque tal vez después de saberla decidas romper el compromiso de nuestros hijos. Debo decirte que a Perpetua le cayó muy mal esta revelación. -  Mira Ramona . . . - comienza a decir. -  ¡ César ! ¡ César ! - entra Perpetua llorando seguida del médico. -  ¿ Qué tiene mi hija doctor ? - se ven aparecer a Ramona y a Felipe. -  Beatricita se está muriendo - le dice Perpetua entre llantos. César se angustia. -  ¿ Es eso verdad doctor ? -  Le mentiría si le dijera que su hija no está delicada. La examiné con cuidado y efectivamente tiene un ruido en los pulmones que me hace suponer que es tuberculosis. -  No, no - solloza Perpetua. -  ¡ Dios Mío ! - exclama Ramona. -  Voy a verla - dice Felipe. -  Por favor - lo detiene el médico - No le mencione nada de esto. No le dije la verdad. -  Descuide - y sale. -  Doctor, ¿ hay alguna esperanza de que Beatriz recobre su salud en esa clínica ? - se interesa doña Ramona. -  Es difícil saberlo. La tuberculosis casi siempre es incurable. -  Lo siento don César - le dice Ramona tomándolo de una mano. -  ¿ Por qué Dios nos manda este castigo ? - se enoja Perpetua - ¿ Por qué colma su ira con nosotros y no con quienes lo merecen ? - hace un gesto hacia Ramona que se siente afectada por el comentario. Doña Ramona aprieta los labios enojada.

     Beatriz está mirando por la ventana de su cuarto. Felipe entra, ella lo mira. -  No digas nada Felipe. Tu cara es más que elocuente. Sé que voy a morir. -  Te equivocas Beatriz - va hacia ella e intenta tocarla, ella no se deja y se sienta en una silla - No niego estar un poco asustado, pero el doctor no tiene un diagnóstico definitivo. Cree que en Colorado podrán curarte. Tienes que tener fe. -  Gracias por tu mentira piadosa, pero no es necesaria. Yo ya esperaba algo así. Mis fiebres, el agotamiento, la tos. Todos esos síntomas eran indicios de que había contraído el mal que se llevó a mi madre. -  ¡ No digas eso ! - se agacha frente a ella - Te vas a poner bien. Y si tienes que permanecer mucho tiempo en la clínica iré a visitarte. -  Te agradezco todo lo que has hecho por mi. Has sido dulce y tierno, pero creo que llegó el momento de despedirnos - Felipe apoya su cabeza en el regazo de Beatriz sollozando. -  Beatriz. Mi querida Beatriz - musita besándole las manos. Ella lucha por no llorar mientras apoya una mano sobre su cabeza.

     En la sala . -  Doctor, usted no lo sabe , pero nuestra Beatricita es una inocente. Una santa. Nunca le ha hecho mal a nadie. Díganos, ¿ por qué le pasa esto ? ¿ Por qué ? -  ¡ Basta Perpetua ! - se enoja su hermano - Tienes que serenarte. Me estás poniendo más nervioso. -  Ramona, ¿ serías tan amable de llevar al doctor al comedor ? - pide doña Ramona - Seguramente desea tomar un refrigerio después de un viaje tan largo. -  Sí mamá. Por acá doctor - ambos salen. -  ¿ Cuánto nos irá a durar nuestra niña César ?. Si está tan grave puede que no lleguemos a Colorado. -  ¡ Ay, Perpetua ! Ya te dijo tu hermano que lo estás poniendo nervioso. Creo que debes cambiar de actitud. Con tus lloriqueos no ayudas a nadie. Lo peor es que Beatriz se va a dar cuenta de lo que está sucediendo. -  ¿ Y tú crees que con tu manía de guardar todo en secreto las cosas se van a arreglar ? - la ataca fúrica -  ¡ Cállate Perpetua ! - le grita César - Ramona tiene razón. -  No te pongas de su parte. Primero deberías enterarte de lo que está pasando aquí. Esta mujer es una mentirosa - descarga así todo su veneno - Cree que con esconder las cosas todo se arregla - doña Ramona la mira indignada, se da cuenta que Ramona entra a la sala - Nos engañó todo el tiempo. Nos ocultó que su hija no es su hija sino una india - Ramona se queda parada asombrada escuchando - Además es una hipócrita, tiene un pasado vergonzoso. Fue amante de un irlandés. ¡ Sepulcro blanqueado ! - doña Ramona le da una sonora bofetada. -  ¿ Qué pasa Ramona ? - le pregunta su madre muy calma. -  Perdone - dice ésta reaccionando apenas - Yo sólo venía a preguntar si don César deseaba tomar algo. Ramona mira dolida a su madre mientras Perpetua tomándose la mejilla golpeada se queja.                Sandra S. Vallejos

 

 

     Capítulo Nº 68 ( 06-07-00) Perpetua acusa a doña Ramona de mentirosa por haber ocultado que Ramona no es su hija y además india. Ramona que ha entrado en ese momento en la sala escucha todas las barbaridades que le dice a su madre, hasta que ésta decide cortar por lo sano y le pega una buena bofetada. Beatriz le seca con su pañuelo las lágrimas a Felipe. -  Lo más triste de una enfermedad como esta no es sólo lo que uno siente y el miedo a la muerte. Sino causar sufrimiento a los que te rodean. Me preocupa mi papá, mi tía, tú. -  Obviamente todos estamos afligidos por lo que te está pasando pero ahora debes pensar en ti. Luchar. No puedes entregarte tan fácilmente a los brazos de la muerte. -  ¿ Tú crees que tengo alguna esperanza ? ¿ Lo crees sinceramente ? - Felipe la mira impotente - Piénsalo bien, no quiero falsas ilusiones. Dime la verdad. -  Lo que yo creo es que, aunque la muerte nos esté acechando uno tiene que pelear hasta el último instante. Sobre todo cuando se está en la flor de la juventud como tú - le besa la frente - Beatriz, tienes el deber de librar tu batalla sin rendirte - Beatriz asiente conmovida. Ramona se ha quedado paralizada en la puerta de la sala. -  Me apena mucho que hayas escuchado las palabras de mi hermana - se disculpa César. -  No se preocupe don César, no me siento ofendida. Lo que lamento es que doña Perpetua se ensañe con mi mamá - se acerca a ella - Pudo haberse ido con mi padre, a quien amaba, y no lo hizo. Le fue leal a su esposo hasta el último momento y sobre todo me recibió en esta casa a pesar de su prejuicio contra los indios. Esa acción habla por demás de su buen corazón. -  Tu mamá recién me estaba contando lo acontecido cuando nos interrumpieron - plano de Perpetua que sigue tomándose la cara - Por lo mismo no alcancé a expresarle mi opinión. A mi edad uno aprende a no escandalizarse , en cambio hay otros que con la edad no aprenden nada - mirando severo a su hermana. -  César . . . - empieza ella pero ante su mirada opta por calla. -  Ciertamente la revelación me sorprendió, pero a mí no me gusta erigirme en juez de nadie. Supongo que tu mamá tuvo sus razones para obrar como lo hizo. No nos deben ninguna explicación - extiende su mano hacia Ramona - Ven para que te dé un abrazo - Ramona se acerca conmovida y se abrazan - Me alegra que hayas salvado tu vida, que estés entre los tuyos porque seas quien seas para mí eres una Moreno Gonzaga y no hay más que hablar - doña Ramona abraza a sus hija. Perpetua sale corriendo de la sala sollozando. -  Tal vez fui demasiado severa con Perpetua - dice doña Ramona - Voy a ofrecerle una disculpa por mi exabrupto - sale tras Perpetua. -  Creo que será mejor que pasemos al comedor - dice Ramona secándose una lágrimas - El doctor se quedó solo. -  Si no te importa yo preferiría ir a ver a mi niña. -  Como usted guste - y abre el camino hacia el interior de la casa. Perpetua se ha refugiado en otra sala para llorar. Entra doña Ramona. -  Discúlpame por haberte tratado de esa manera Perpetua, me exalté- ésta se da vuelta como para replicarle con algo pero se contiene - Creo que llegó el momento en que hagamos las paces, no tiene sentido seguir así. -  Podría aceptar tus disculpas para guardar las formas. Nuestra prosapia nos obliga pero ya me llegó el agua al cuello. Tú y yo sabeos que hay algo que no puedo perdonar. -  No haré caso de tus provocaciones. Pasaré tus ofensas por alto porque sé que estás pasando por un trance muy difícil. -  No es una provocación. Es una verdad que me salta a los ojos. Felipe es un hipócrita - doña Ramona se aguanta para no contestarle - Finge que se muere de la preocupación por Beatriz cuando . .. cuando es obvio que no la ama - solloza. -  Felipe no estará apasionado por Beatriz pero eso no quiere decir que no esté sinceramente mortificado - ahora levanta el tono de voz - ¿ Y sabes qué Perpetua ? Estoy harta de soportar tus maledicencias contra mis hijos. -  ¿ Tus hijos ? Ya nos dijiste que Ramona no lo es. Alo mejor Felipe tampoco - dice con toda maldad. -  Lamento mucho haberte abierto las puertas de mi casa . ¡¡ Eres una arpía !! - se va dejándola con su veneno. Don César ha ido al cuarto de Beatriz. -  Los dejo. Supongo que querrán hablar a solas - les dice Felipe. -  Gracias Felipe - le dice César. Beatriz espera que su prometido salga y se lanza llorando a los brazos de su padre. -  ¡ Papá ! Tengo miedo de ir a esa clínica. -  Tenemos que hacerlo. Yo iré contigo, no me voy a separar un instante de ti. Más si te quedas aquí empeorarás. Colorado es nuestra única esperanza. -  Estoy muy apenada con Felipe. Tenemos la boda pendiente. -  Sólo hay que posponerla. Estoy seguro que él te esperará. -  No lo dudo. Felipe es muy noble, pero precisamente por eso me gustaría atarlo. Pienso que lo que tendríamos que hacer es romper el compromiso antes de irnos. No sabemos si volveré - solloza angustiada. -  Vamos a hacer un pacto. En Colorado tomamos una decisión. Primero que te hagan los estudios clínicos, ¿ de acuerdo ? -  De acuerdo . ¿ Cuándo partimos ? -  Mañana - se vuelve a abrazar a él. Casa de los Coronado. Doris y Billy están cenando con ellos. -  Le decía a Billy que en nuestra tradición es obligatorio un noviazgo largo. Después de conocer mejor el prospecto se establece un compromiso formal y se fija la fecha para la boda - Billy asiente con la cabeza aceptando - También se acostumbra a que la novia cuente con una dote. -  Yo estoy joven y dispuesto a trabajar. Quiero que sepa que con o sin dote mi deseo es casarme con su hija -. Analupe le sonríe. -  Pues con sus costumbres don Ruy, yo me voy a quedar de solterona - les dice Doris - No tengo ahorrado ni siquiera un peni - Todos se ríen. -  Entonces la solución es meterte de monja - le aconseja Analupe. -  No creo - se sonríe Doris. -  ¡ Analupe ! - le llama la atención su hermano. -  Perdón Fer, pero no dije nada malo. Muchas de nuestras amistades venidas a menos es lo que han hecho con sus hijas casaderas . -  Dices cada cosa - le dice Fernando luego de echar una mirada a Doris. -  Hay un punto muy importante Billy - interviene don Ruy - Nosotros somos católicos y es mi deseo que tanto la boda como la educación de mis nietos se realicen bajo los mandamientos y usos de nuestra fe. -  No tiene por qué preocuparse abogado. Usted sabe que mi apellido es Dubois, soy de origen francés, no anglosajón. Por lo tanto las religión de mis padres también es la católica. -  ¡ Entonces no tengo ningún impedimento para autorizar su noviazgo ! -  Gracias papacito - Analupe está exultante. -  Señor Coronado, quiero decirle que aunque tengo muchos defectos, haré lo posible por no defraudar su confianza. -  Bueno, yo creo que eso amerita un brindis, ¿ no creen ? - propone Doris levantando su copa de vino. Los demás hacen lo mismo excepto Fernando - ¿ Y tú Fernando, no vas a brindar por la felicidad de tu hermana ? - éste la levanta - ¡ Salud ! - dicen todos chocando sus copas.

     En la hacienda. Es el día siguiente . Doña Ramona está en el despacho con Felipe. -  Ayer Perpetua se puso tan impertinente que tuve que darle un bofetón - Felipe la mira interrogante - Volvió a ofender a tu hermana. -  ¿ Por qué doña Perpetua se ha puesto en ese plan? ¿ Qué mal le ha hecho Ramona ? Ya todo el mundo aceptó su origen. -  Ella está molesta por otra cosa, pero se aprovecha de cualquier pretexto para reñir. -  ¿ Se puede saber por qué está molesta ? -  Porque su intuición y ciertos detalles que ha observado le dicen que tú no estás enamorado de Beatriz. -  Madre, yo di mi palabra de casarme con ella y estoy dispuesto a cumplir con lo prometido. -  Eso debería ser suficiente para Perpetua. Te estás portando como todo un caballero - Felipe apenas la mira - Hijo, anoche estuve meditando. El hecho de que no ames a Beatriz sino a . . . -  Calle madre - la detiene él - Le pedí que no volviéramos a hablar de eso. -  Lo que quiero decir es que no porque te sientas culpable de amar a otra estás obligado a casarte con Beatriz. Su enfermedad es muy contagiosa. ¡ Te prohibo que expongas tu vida ! Tienes que reconsiderar tu compromiso. -  Esta vez no voy a obedecerla. Me casaré con ella. -  Pero, ¿ por qué ? ¿ Por qué exponerte ? -  Si yo no puedo ser feliz al menos quiero hacer feliz a alguien. Por favor, no intente privarme de esa dicha. Sabemos que Beatriz va a morir, deseo regalarle unos instantes de felicidad - queda de espaldas a su madre, en su rostro atormentado se refleja toda la angustia. Spurtown. Billy entra a la comisaría, en su silla está durmiendo Tom que despierta al escuchar cerrarse la puerta. Se levanta rápido . -  Ya vienen llegando los alguaciles de Sacramento que van a escoltar a Green . -  ¿ Usted los va a acompañar ? -  No. Vas a ir tú. -  ¿ De veras sheriff ? - entregándole una taza de café. -  Sí. -  Esto es mejor que descubrir una mina de oro - dice Tom entusiasmado y buscando Sacramento en le mapa de la pared - Yo no conozco más allá de Rosarito. Yo jamás he estado en una gran ciudad. -  Pues andas de suerte - saca del cajón las llaves de los calabozos - Es hora de sacar a ese Napoleón de su celda. -  ¿ Napoleón ? - pregunta extrañado - Se llama Green. -  Olvídalo. Otro día te platico esa historia - toma un rifle y tanto él como Tom entran a buscarlo.

     En la hacienda. Felipe sale del despacho y se queda fumando en la galería. Ramona que sale de su cuarto lo ve y se le acerca. -  ¿ Cómo ? ¿ Fumando tan temprano ? -  Es que hoy se va Beatriz a Colorado. Tal vez no regrese nunca. -  No seamos fatalistas. El doctor no está totalmente pesimista. Beatriz tiene posibilidades de salvarse. -  Si se muere me voy a sentir culpable toda la vida. -  ¿ Culpable ? ¿ Por qué ? -  Porque no la quise como . . . debí quererla - se aleja de ella nervioso. Ramona se le vuelve a acercar. -  Felipe, en el corazón no se manda. Nadie puede obligarse a sí mismo a enamorarse. Además, tú te has portado muy bien con ella. Has sido gentil, atento, afectuoso. -  Habré sido todo eso pero no le di lo más importante: mi amor. Por eso me está carcomiendo el remordimiento. -  Eres demasiado escrupulosos con tu conciencia. Te castigas muy duramente y no ves lo bueno que eres. -  Te equivocas, no soy bueno. -  ¡ Ay ! ¿ Tú crees que otro habría mantenido su compromiso al saber que a Beatriz le aquejaba ese mal ? Cualquiera hubiera corrido Felipe. Sin embargo, tu permaneciste a su lado. ¿ No piensas que ese gesto vale tanto o más que el amor? -  No lo sé. Sinceramente no lo sé - se lo nota muy angustiado . Don César está conversando con doña Ramona. -  ¡ No hables así César ! Lo de tu hoja no es un castigo divino, es una lotería trágica que desdichadamente le tocó a ella. Nadie está exento del peligro de contraer esa enfermedad. Fue una desgracia del destino . -  Pero , ¿ por qué Dios lo permitió ? -  A veces es muy difícil entender la voluntad de nuestro señor. -  Yo no puedo conservar la fe en estos momentos. Siento que Dios está muy lejos, que es indiferente a mi dolor. -  ¡ No blasfemes César ! Son pruebas que él nos impone. Para estos casos nuestra religión nos da el recurso de la resignación. -  ¡ No me hables de resignación ! - se altera - Perdí a mi esposa que era toda mi vida. Luego volqué mi afecto en mi hija y ahora Dios también me la quita. Si como nos han enseñado Dios es todo misericordioso no le mandaría un tormento tan grande a mi criatura. -  Toma - entregándole una copa de licor . -  Gracias - la apura de un solo trago - Es temprano para beber pero . . . lo necesitaba -  Te comprendo más de lo que tú crees César. Yo también he perdido a un ser querido pro si pierdes la fe en un milagro ¿ qué esperanza te queda ? -  Tienes razón. Iré a la capilla y pediré por mi niña - sale del despacho. Doña Perpetua está en el jardín con su jaula de canarios. Tiene la puertita abierta dándoles de comer. Aparece Margarita con un balde en las manos. -  Mis canaritos estaban hambrientos - le recrimina manteniendo la jaula abierta. -  Pues yo ya les había dado su alpiste en la madrugada. -  ¡ Ay ! Se escapa - grita de golpe Perpetua al salir volando uno de los canarios de la jaula. Margarita mira hacia donde vuela el pajarito pero tira el agua del balde hacia el lado contrario, donde está parada Perpetua y la empapa. Ésta grita aún más - ¡ Ah ! Te conozco Margarita. Lo hiciste de adrede. -  No señora. Se lo juro por diosito santo que no. Si yo nomás lo que quería era detener al animalito. -  No te creo nada. Todos me detestan en esta casa. ¡ Todos ! - toma la jaula cerrando la puertita- Apártate - y se va enojada. Margarita comienza a silbar para ver si aparece el canario. Felipe está en el cuarto de Beatriz. Abre su mano y le deja ver un estuche. -  Es para ti. -  ¿ Para mí ? -  Sí. Ábrelo - ella lo hace. Es una anillo. -  ¡ Es precioso ! -  Es nuestro anillo de compromiso. Me gustaría que te lo llevaras a Colorado para que recuerdes que tenemos una boda pendiente . -  No puedo aceptarlo - cierra el estuche devolviéndoselo. -  ¿ Por qué ? -  Felipe, no me parece justo sostener un compromiso que a la mejor no podré cumplir - comienza a toser - Cuando esté curada, si es que me curo, aceptaré el anillo - Felipe suspira. -  Tú póntelo. Sé que vas a regresar - lo saca del estuche. -  No Felipe. Dejémoslo así. Esperemos a ver que ocurre en Colorado. Por lo pronto te dejo en libertad - Felipe le toma la mano y se lo pone igual. -  Yo quiero que nuestro compromiso siga en pie - insiste él - Te esperaré - se inclina como para darle un beso en los labios pero ella aparta el rostro. -  Si sano me cobraré todos los besos que no me has dado. En Spurtown. Acaban de hacer entrar a Green al coche cárcel. La gente del pueblo se ha reunido allí para verlo partir, le gritan asesino. -  ¡ Asesino de mujeres y niños ! - le grita Betty. -  ¡ Maldita raza de cobardes ! - les grita Green - Se merecen que los arrasen los apaches, que los mejicanos recuperen California. -  Ya ve jefecito, ¿ eh ? - le dice Nepo a Ruy - La gente jala para el lado que la lleven. Ayer todos éstos aplaudían a ese malvado. Lo consideraban un héroe, y ahora mire, hasta las piedras le avientan. ¡ Ah, qué comendecieros somos!, ¿ verdad ? -  Si yo hubiera sido el juez no hubiera dudado en mandarlo a la horca - les dice Billy acercándose a ellos - Pero al menos tendremos esa sabandija lejos de Spurtown. -  Ojalá no volvamos a saber de él - le dice Ruy. Tanto Fernando como Billy asienten. Beatriz se seca las lágrimas del rostro mientras observa el anillo que Felipe colocó en su dedo. Golpean a la puerta. -  Adelante - entra Ramona -  Vine a despedirme y a desearte buen viaje. -  Estoy un poco sensible. Felipe y yo nos acabamos de decir adiós. -  No será un adiós. Será un hasta pronto, ya lo verás. Tienes que tener fe en que recuperarás tu salud Beatriz - ésta comienza a toser. -  Perdón - queda pensativa - Ramona, quiero pedirte un favor, más bien quiero que me hagas una promesa. Si la voluntad de Dios es que yo no regrese prométeme que vas a cuidar de Felipe. -  No, te vas a curar. Ya lo verás. -  Prométemelo Ramona. Felipe te quiere mucho, no vayas a abandonarlo. -  Por supuesto que no lo haré. -  Si algún día llegaras a casarte tendrás que hacerlo. Por eso me preocupa su suerte - Ramona baja la mirada. -  Yo sólo amé a un hombre, se llama Alejandro y no volveré a amar a ningún otro. -  No sabemos lo que te depare el destino. Lo que quiero pedirte es que mientras estás al lado de Felipe le brindes todo tu cariño, toda tu ternura. Él te va a necesitar. -  No me lo tienes que pedir. Si hay alguien a quien quiero con toda mi alma es a mi hermano. Bueno, quiero decir a Felipe. -  Gracias, era lo que quería escuchar - Ramona la mira y se agacha junto a ella. -  Tú vas a volver y ustedes dos se van a casar - el asegura. Dos hombres están colocando un tronco en medio del camino. -  Pónganlo bien para que no pueda pasar la carreta - les ordena Thomas controlándolos desde arriba de su caballo. -  Ahí viene - llega cabalgando otro secuaz. -  Rápido a esconderos - ordena Thomas - Rápido - Aparece la carreta seguida por dos alguaciles. Se detienen al ver el tronco. -  Échame una mano - le pide a uno de los alguaciles Tom - Hay que quitar ese tronco - baja del pescante, observa a su alrededor y cuando se está agachando le disparan frente al tronco. Retrocede intentando sacar su arma, aparece Thomas y le dispara dándole en el brazo derecho. -  Dejen sus armas y levanten las manos si no quieren que los llene de plomo - les ordena a los otros. Green dentro de carro sonríe . Hay un intercambio de disparo por parte de ambos bandos. Uno de los alguaciles logra escapar. -  ¿ Lo sigo señor ? - pregunta uno de los maleantes. -  No, déjalo - le indica Thomas - Bájate y abre la puerta - le ordena al conductor que levanta sus manos en alto - Vamos muévete imbécil . Rápido. - éste se dirige a la parte trasera y abre la puerta. Green se apresura a salir de allí - Las llaves de las esposas - el conductor se las entrega. -  Muchas gracias Thomas. Pensé que el miedo lo había hecho correr hasta Santa Bárbara. -  Poco me conoce Green. Tendré todos lo defectos del mundo pero en mi vocabulario no existe la palabra traición - empuja al conductor al suelo - Tú ya no me sirves para nada - y le dispara. -  Venga doc. Me hirieron en el estómago. Ayúdeme - le grita uno de sus hombres. Thomas corre hasta él. Muestran a Toma que está intentando alcanzar su arma. -  Este ya no tiene remedio - dice Thomas luego de revisarlo - Tendremos que dejarlo. -  Es mi hermano. No lo podemos abandonar - protesta el otro pistolero - Ayúdelo por favor. -  ¡ Qué no entiendes que no tiene remedio ! - se enoja Green - Nos tenemos que largar de aquí de inmediato. -  El guardia que huyó pronto regresará con refuerzos - le recuerda Thomas. Tom ya ha tomado el arma y se está incorporando. -  Les digo que es mi hermano, no lo puedo dejar - Green le dispara a quemarropa. Toma logra levantarse y algo tambaleante dispara dándole en la espalda a Thomas que cae con un grito. Toma también cae desmayado por el esfuerzo. -  ¡ Maldición ! Espero que los demonios te reciban en el infierno - exclama Green guardando su arma y acercándose a Thomas. -  Déjeme aquí Green - le pide éste quejándose - Salve su pellejo. De esta no voy a salir con vida - Green lo levanta. -  En mi vocabulario tampoco existe la palabra traición, así que se va conmigo hasta donde yo vaya. Ánimo doc. Conozco una cabaña aquí cerca. Resista por favor - logra subirlo a su caballo y él montando otro se aleja del lugar. Tom despierta, se levanta, los mira irse son poder hacer nada. Se toma el brazo herido .

     César ya tiene listas sus maletas para irse.

     En la sala están Norteño y Marcos terminando de cerrarlas. -  El doctor ya está en el carruaje esperándolos - dice Felipe entrando - ¿ Falta alguna cosa don César ? -  Me parece que no. -  Entonces Norteño encárgate de que suban el equipaje. -  Ta' güeno patrón - Marcos y él salen acarreando las maletas. -  Habría que preguntarle a Perpetua si no olvida nada - dice jocosa doña Ramona al ver los bártulos. -  Fue a cambiarse porque se empapó. Además está afligida porque se le escapó un canario. Imagínese, con la pena que tenemos ahora ponerse a tristear por una bobería de esa naturaleza - entra Beatriz seguida de Beatriz. -  ¿ Está lista mi princesa ? -  Sí, papá - don César le da un beso en la mejilla. -  Bueno, llegó la hora de decir adiós - Beatriz asiente - Yo en lo personal detesto las despedidas pero qué remedio. Ramona, no tengo palabras para agradecer tu hospitalidad. Abusamos demasiado de ustedes - le besa la mano. -  No tienes nada que agradecer César y ya sabes que las puertas de esta casa siempre estarán abiertas para recibirlos. -  Muchacho - le da la mano y un abrazo a Felipe. Perpetua está con Marta en la cocina. Tiene la jaula sobre la mesa y se queja como siempre. -  ¡ Lástima que Margarita dejó escapar a mi pajarito ! ¡ Se me desbarató la parejita ! Y vaya que me duraron años, ¿ eh ? -  Dispénsela señora. Esa muchacha es rete atolondrada pero verdad buena que no lo hizo adrede. -  Lo único que imploro es que esa bañada que me dio tu hija no me provoque una pulmonía. -  ¡ Dios nos libre señora ! Ni lo digas. -  Señora, señora Perpetua - entra Margarita contenta seguida de Delgadina - Mire lo que halló Delgadina - en sus manos trae el canario perdido. -  ¡ Ay, mi canarito ! Dámelo. Dámelo - lo toma en sus manos - A ver, a ver, un besito . Mua - y le da uno en el piquito contenta de tenerlo de nuevo - ¡ Ay ! Otra vez estarán juntitos. Ayúdame -pide para volver a ponerlo en la jaula. Margarita intenta hacerlo - Tú no - rechazándola. La ayuda Marta - Bueno pues, hasta luego y muchas gracias. Adiós Margarita. Adiós criatura. -  Adiós - le dice Delgadina. -  ¡ Qué tenga buen viaje señora ! - la saluda Margarita. -  ¡ Qué Dios los acompañe y que la niña Beatriz se ponga bien ! - le desea Marta - Pa' verlos aquí de regreso pronto. -  Mm. Dudo mucho que volvamos a poner un pie en esta hacienda. Con permiso. -  Pase usted - Perpetua sale altiva. Delgadina le saca la lengua. Marta la reta por hacerlo. -  Déjela ma'. Pues si esta señora es regrosera. Ya ni las gracias nos dio por haberle atrapado a su animalito. Beatriz se está despidiendo. -  Siento mucha tristeza de irme, ya me había encariñado con todos ustedes. -  Vas a volver. Ya verás - le dice doña Ramona. -  ¡ Dios lo oiga señora ! - le da un abrazo sollozando - Discúlpeme, es que les cobré mucho afecto y me cuesta separarme de todos - Perpetua entra con su jaula, ignora a todos. Toma su chal. -  Y eres bien correspondida. Mis hijos y yo también te echaremos de menos. -  Se nos está haciendo tarde - dice Perpetua. César la mira reprobadoramente - Es que el doctor nos está esperando desde hace rato y al rayo del sol. ¡ Pobre hombre ! -  No se va a deshidratar. No te preocupes - le replica César. -  Espero tus cartas - dice Beatriz abrazándose a Felipe. -  Y también espera mi visita porque en cuanto pueda iré a verte - besándole las manos. -  Ánimo Beatriz - le dice Ramona - Aquí te esperamos y no nos olvidaremos de rezar por ti. -  Recuerda la promesa que me hiciste - comienza a llorar - Discúlpenme - sale rápida de la sala. -  Discúlpenla, está emocionada. Muchas gracias a todos - les dice César, también él con lágrimas - Con permiso - sale tras su hija. -  ¡ Qué tengas un buen viaje Perpetua ! - la saluda la doña dándole la mano. -  Gracias Ramona - mira hacia Felipe y Ramona - Les agradezco su hospitalidad muchachos. -  Háganos llegar sus noticias - le pide Ramona - Estaremos pendientes. -  Ten por seguro que los tendré al tanto. -  Cuide mucho a Beatriz - le pide Felipe estrechándole la mano. -  Por supuesto. Nadie la cuidaría mejor que yo. Hasta luego Ramoncita. -  Hasta luego - le dice ella tendiéndole la mano, pero ésta la ignora y dándose vuelta toma la jaula - Adiós - y sale -  Pero, ¿ cómo ?. Te dejó con la mano extendida, ¿ es que no se dio cuenta ? - se indigna Felipe -  ¡ Claro que se dio cuenta ! Lo que pasa es que es una majadera - dice su madre acercándose a Ramona. -  Lamento mucho que por mi presencia tengan que soportar estas ofensas. -  No es por ti Ramona. Es por mí - la consuela su hermano tomándola de la mano. -  ¿ Por ti ? ¿ Por qué ? -  De un tiempo acá doña Perpetua se fue tornando agria y grosera conmigo. -  No hay que hacer caso de esta mujer - dice su madre - La edad y la soltería la están amargando. Démosle gracias a Dios que ya se fue. Al fin tendremos un poco de paz en esta casa. Ya es la noche. Doña Ramona está sentada a la mesa. Llega Ramona. -  ¿ No esperamos a Felipe ? -  Sabrá Dios a qué horas llegue. Fue hasta las dehesas. Como estuvo tanto tiempo fuera debe haberse encontrado con muchos desbarajustes. Será mejor que comencemos - toca la campanilla. -  ¿ Llamó señora ? -  Sí, Marta. Sirve la cena. -  Como usted mande. -  Se siente vacía la casa - comenta Ramona sirviendo vino en las copas de ambas -A pesar de todo se extraña la presencia de doña Perpetua y Beatriz. -  No se puede negar que esa muchacha se ganó nuestro afecto. En cambio su tía se granjeó antipatías a diestra y siniestra. Francamente yo estoy muy contenta de que se haya ido esa mujer. -  Sí, es una pena. Era muy simpática. Cambió mucho. -  Ramona - le toma una mano - Mucha gente va a reaccionar como Perpetua. Tienes que estar preparada. Los Coronado han sido una excepción y don César y Beatriz también. Pero en cuanto se corra la voz de tu verdadero origen recibirás muchos rechazos y humillaciones. -  Lo sé. En Spurtown pude darme cuenta del odio que le tienen a la gente de mi raza. -  Por cierto, cuéntame. ¿ Qué ha pasado con Manuela ? Delgadina está en casa de los Canito jugando con su muñeca. Se abre de golpe la puerta y entra Manuela con el rostro pintado. -  ¡ Uy ! - se asusta Delgadina - Me asustaste. ¿ Qué quieres ? La señora Marta y Margarita están en la casa grande. -  Ya lo sé - y avanza hacia ella. Delgadina corre tratando de rodear la mesa pero Manuela la intercepta e intenta quitarle la muñeca. -  Vete, vete. Me das miedo - Manuela le tironea la muñeca - ¡ Es mi muñeca ! No me lo quites. -  Suéltala - logra quitársela - Esto es lo que quiero. -  Te voy a acusar con la señora Marta. -  Si le dices a alguien que yo te robé la muñeca te aviento al pozo - la amenaza - El pozo es muy hondo y está oscuro y por más que grites nadie te escuchará y ahí te quedarás hasta que te mueras. Así que ya lo sabes, no se lo digas a nadie - sale de la casa. Delgadina queda muy asustada. Marta acaba de servirles la comida a Ramona y su madre. -  Manuela es extraña, un poco hostil pero como sabe que ya no tiene adonde ir, espero que cambie su actitud. -  Terminando la cena iré a hacerle una visita, quiero conocerla - llega Felipe. -  ¡ Qué bueno que empezaron ! Se me hizo tarde - besa en la mano a su madre. -  ¿ Cómo encontraste la hacienda hijo ? -  Tengo trabajo como para un ejército. Estoy un poco preocupado. Ya no están los yahís para la esquila del año próximo - dice casi sin pensar, al darse cuenta levanta la mirada hacia Ramona que ha quedado paralizada - Perdona Ramona. No fue mi intención traer a tu mente malos recuerdos. -  No te preocupes - le dice con tono triste y va a seguir comiendo cuando tiene que soltar los cubiertos y llevarse las manos al estómago. -  ¿ Qué pasa Ramona ? -  ¡ Ramona ! - exclama Felipe y se apresura a agacharse junto a su silla. -  Ay, ay . Me dio una punzada en el vientre - respira profundo. Muestran la imagen de la muñeca de Delgadina en manos de Manuela. Está atravesada por una espina en el centro. -  Espíritus de mil ojos y de incontables oídos, vengan en mi ayuda y hagan justicia, que Ramona padezca lo que yo padecí - y le entierra otra espina. Ramona está en su cuarto, tiene su camión puesto. Sofía guarda cosas en el ropero. -  No fue nada, en verdad ya me siento mejor. -  De todas maneras no está por demás que te recuestes y descanses - le pide Felipe obligándola a acostarse - Has tenido muchos sobresaltos y eso no es bueno en tu estado. -  ¿ Quiere que le traiga algo ? - pregunta Sofía antes de salir. -  No Sofía, yo me hago cargo - le dice Felipe. -  Hace un poco de frío - dice Ramona. -  Es que ya está entrando el otoño. -  Eso debe ser. -  ¿ Ya se te pasó el dolor ? -  El dolor no se me quitará nunca - le dice muy triste. -  Me refería a la punzada que te dio en el vientre. -  Eso ya va mejor - él le hace una caricia antes de salir del cuarto. Ella queda muy pensativa.

     Casa de los Coronado. Fernando y su padre están jugando al ajedrez. Golpean a la puerta . -  Ya voy - grita Analupe desde adentro. Mira a su padre y hermano que siguen como si nada - Tocan - les dice pero la ignoran. Abre la puerta. Es Billy. -  Buenas noches. ¿ Está tu papá ? - ella asiente. -  Jaque Mate - le dice Fernando a su padre que protesta. -  ¡ Papá ! ¡ Papá ! - le avisa su hija - Es Billy. Quiere hablar contigo . -  Adelante - lo invita aunque ya ha pasado. -  Les traigo malas noticias. Green escapó - Ruy y su hijo se miran alarmados - Emboscaron a Tom y a los guardias de Sacramento en el camino. Tom está muy mal herido. -  ¿ Pero cómo ? ¿ Quién pudo liberar a ese canalla ? -  El doctor Thomas. -  ¡ Maldición ! - exclama Fernando. -  No llegarán muy lejos . Thomas ha sido herido. Tom logró dispararle. Yo vine a despedirme porque voy a salir en busca de esos asesinos. -  Ten cuidado - le pide Analupe. Él le acaricia el rostro. -  Mientras ese hombre esté libre la vida de todos nosotros corre peligro - dice Ruy. -  Y la de los Moreno - le recuerda su hijo.               Sandra S. Vallejos

     Capítulo Nº 69 ( 07-07-00) Billy les avisa a los Coronado que Green escapó y que va a salir en su busca. Éstos se preocupan por su seguridad . -  Y la de los Moreno - recuerda Fernando. -  Eso creo, por eso vine a avisarles - les dice Billy saliendo decidido. En tanto Green ha llevado a Thomas a una cabaña abandonada. Le ofrece algo de beber. -  Ya no quiero. Quiero llegar sobro al otro mundo - le dice éste bebiendo apenas un sorbo. Green le revisa la herida. -  ¿ De veras no quiere que intente sacarle la bala ? -  Le tengo toda la confianza, pero usted no es médico y esa boda se aloja muy cerca del corazón. Puedo sentir . . . - se queja. -  Dígame , ¿ qué puedo hacer por usted ? -  Solamente una cosa. Darme un tiro - Green se sienta desolado. Manuela en su cabaña continúa clavando espinas en la muñeca. Siente la puerta y se apresura a guardarla bajo las mantas. Entra doña Ramona. -  Buenas noches - saluda seria. -  ¿ Quién es usted ? - se levanta a la defensiva . -  Soy Ramona Gonzaga, la ama y señora de esta casa, por lo tanto yo soy la que hace las preguntas. ¿ Qué hacías ? - mirando con desconfianza el fuego. -  Hablaba con los espíritus. -  En esta casa no hay otro espíritu que el Espíritu Santo. ¿ Acaso no eres católica ? -  Mi mamá no creía en el Dios de los carapálidas. -  Vámonos entendiendo Manuela. Si quieres seguir bajo este techo tendrás que adaptarte a nuestras costumbres - le mira la cara - De aquí en adelante no te pintarás esa cara y no convocarás a más Dios que al nuestro. ¿ Me entendiste ? -  Sí - doña Ramona mira a su alrededor, con su bastón mueve un poco las mantas. -  Ya te buscaré algunas labores para que no estés de ociosa. Mientras tanto puedes ayudar a Marta y Margarita en sus quehaceres. Eso sí, tienes prohibido entrar a la casa grande . ¿ Me entendiste ? -  Sí. -  Que pases buenas noches - se detiene en la puerta, la mira altanera - No escuché tu respuesta. -  Buenas noches . -  Señora - le agrega ella. -  Señora - repite Manuela. Doña Ramona con una última mirada sale. Manuela vuelve a arrodillarse frente al fuego. -  Que la mantengan vigilada. No quiero que le quiten el ojo de encima - le dice a Marta que la esperaba afuera con un farol - Esa india me da desconfianza .

     En la cabaña abandonada. -  Hágalo Green, por favor - insiste Green - Tome mi revólver y acabe conmigo. Yo ya no puedo seguir la travesía con usted. Luego váyase. Pronto vendrán a buscarnos. No quiero acabar mis días en manos del traidor de Billy. Si de veras es mi amigo hágalo, por favor - casi en un sollozo - Hágalo ya - Green se para con su revólver en la mano y le apunta.

     En el cuarto de Ramona. Felipe se encuentra avivando el fuego de la chimenea. Ramona se incorpora en la cama. -  Te he estado observando y noto que has cambiado. Entiendo que estás triste por la partida de Beatriz, pero hay algo en tu mirada. -  ¿ Mi mirada ? -  Sí. Es como la mirada de un enamorado sin esperanzas. -  De alguna forma lo soy. -  Esta mañana me dijiste que te sentías culpable por no amar a Beatriz. ¿ A quién amas entonces ? ¿ Por qué no me lo dices ? - Felipe le da la espalda perturbado. -  ¿ No adivinas ? - la vuelve a mirar. -  No, no adivino - él comienza a caminar hacia su cama - Por más cruces que me he hecho no logro imaginar de quién se trata - Felipe aún continúa dudando. Green baja su arma . -  Es que no puedo doc. Mejor déjeme buscar un médico. -  Usted sabe que no encontrará ninguno. Además ya le dije que no tardan en venir a buscarnos - se queja - Dejamos rastros de sangre, van a seguir la pista fácilmente. Felipe se encuentra sentado en la cama de su hermana. -  Ahora sabemos que los secretos nos han traído muchos sinsabores. Mi mamá siempre sufrió por guardar uno. ¿ Por qué no me cuentas el tuyo ? ¿ Qué es a lo que le temes ? -  Ramona yo . . . -  Ya sé que te fallé. No te dije la verdad en la aldea, pero lo hice porque se lo prometí a mi mamá. Si no hubiera sido por eso nunca hubiera tenido esa reserva contigo Felipe. Confío en ti como en nadie . ¿ Por qué no te desahogas conmigo ? -  Temo que te . . . -  Dime - lo interrumpe - No creas que voy a asustarme. Ya nada puede hacerlo . ¿ Me lo vas a decir ? -  Sí Ramona - se decide al fin - Yo no sabía lo que era el amor hasta que ella llegó - cierra los ojos, muestran a Ramona bajando del carruaje el día de su llegada a la hacienda - Desde que la vi no tuve ojos para otra mujer - el abrazo del reencuentro . -  ¿ Y qué sucedió ? -  Ella se enamoró de otro hombre. -  ¿ Todo eso pasó aquí en la hacienda ? -  Sí. -  ¿ Y de quién se enamoró ? - en ese momento se abre la puerta y entra su madre. -  ¿ Cómo sigues Ramona ? - se acerca cariñosa. Felipe se aparta queda mirándolas.

     En la cabaña abandonada. -  Antes de irme sólo quiero pedirle un favor. -  Pídame lo que quiera doc. -  Vénguese por mí. Con Billy, pero sobre todo con esos grasientos de los Moreno. Son los verdaderos culpables de nuestra desgracia. -  Se lo juro Thomas. Le juro que voy a acabar con Billy y con esos roñosos. Iré a Óregon hasta que me olviden pero le juro que voy a regresar a eliminarlos aunque sea lo último que haga en mi vida - Thomas se lleva su reloj al oído y se lo entrega a Green. -  Dispare Green - le vuelve a insistir - Dispare y no vaya a fallar - Green se guarda el reloj, amartilla el revólver, le tapa la cabeza con un trapo blanco y le apunta. Se lo nota muy sentido por lo que tiene que hacer, se tapa los ojos y finalmente le dispara a la cabeza. Se arrodilla junto al cuerpo y se abraza a él llorando.

     En la hacienda. Cuarto de Ramona. -  Te dejamos descansar - le dice su madre besándola en la frente. -  Mamá, ¿ vio a Manuela ? ¿ Qué le pareció ? -  Nada en especial. Lo que pensé es que hay que buscarle una actividad. La gente ociosa además de que no sirve para nada tiende a hacer maldades. -  Manuela es rara pero laboriosa. Puede dedicarse a muchas tareas. Además sabe de hierbas y remedios. -  Es bueno saberlo. No estaría de más aprovechar sus aptitudes. Bueno y ahora a dormir - le besa nuevamente en la frente - Que pases buenas noches . -  Gracias mamá. -  Yo también me retiro - se le acerca Felipe - Ya es tarde. -  ¡ No ! Espérate tantito Felipe - le suplica tomándolo de la mano. Felipe mira a su madre. -  No vayan a trasnochar. Ramona no debe fatigarse - se retira. -  No hemos terminado nuestra conversación. -  Creo que hablé demasiado. Finalmente no tiene caso que te cuente nada - le acaricia la frente - La mujer de la que te hablé pertenece a mi pasado - le besa la frente - Que pases buenas noches - se retira, ella queda pensativa. Se abre de golpe la puerta de la cabaña abandonada. Entra Billy con su arma desenfundada, lo siguen varios hombres. Billy se acerca al cuerpo, lo destapa y se levanta asqueado por lo que ve. -  Es Thomas. Llegamos tarde. Green se nos adelantó. Ese maldito ya debe estar muy lejos de aquí. Vámonos - sale seguido por los demás. El cuerpo queda allí. Tiempo después . . . Margarita y el Norteño se están casando. Ramona hace entrega de los anillos. Todos están muy contentos. Manuela observa muy seria la escena. Una serpiente en el camino. Un hombre se acerca a un indicador de caminos. Un cartel está colocado en él : Se busca. Recompensa 5.000 dólares. Tiene la foto de Green. El hombre lo arranca, es un barbudo y mugroso Green que ha regresado finalmente. Muestran a Analupe y Billy conversando y besándose.

     En la hacienda Felipe y Ramona conversan en el jardín. Su madre observa contenta la escena. Ramona permite que él apoya la mano sobre su vientre con un embarazo ya muy adelantado. Manuela en su cabaña continúa insertando espina en la muñeca y convocando a los espíritus. Ramona y Felipe parados frente a la tumba de Alejandro. De pronto ella se siente mal, se apoya en él . Pronto pasa. En Colorado Beatriz está escribiendo una carta : -  " Queridísimo Felipe : Todos estos meses sin ti me han parecido una eternidad. Los días son largos y las noches aún más sin tu presencia. Creo que estoy más enferma del alma que del cuerpo porque te extraño mucho. Daría lo que fuera porque estuvieras a mi lado " Felipe está leyendo esa carta, mientras su madre y su hermana lo observan . -  Llegó la hora de ir a Colorado a ver a Beatriz - les anuncia. -  ¿ Empeoró ? - pregunta Ramona. -  No habla de eso. Lo único que sé es que me necesita. Ya es la mañana siguiente. Ramona y su madre se están despidiendo de Felipe. -  Te voy a extrañar mucho - le dice Ramona. -  Y yo a ti. Pero por favor, no estés triste. Ya verás que en menos de lo que canta un gallo estaré de regreso - le besa la frente. -  Anda hijo. Corre prisa. Tienes que tomar el ferrocarril - lo bendice. Felipe le besa la frente y sube al carruaje. Mientras se aleja muestran a Manuela escondida tras una tapia observándolos. -  No te aflijas - le dice doña Ramona abrazando a su hija - Ya verás que estaré con nosotras para recibir a tu bebé.

     Clínica de Colorado. Felipe y Beatriz pasan a una salita en donde arde el fuego. -  No esperaba verte tan recuperada - le dice él contento. -  Te quise dar la sorpresa. Además si te hubiera dicho que estaba mejor tal vez no hubieras venido. -  No digas eso. Quise venir antes pero ya te digo, tuve muchos problemas. La esquila, la sequía, la mala salud de Ramona y para rematar la huida de Green. -  Si ya pasó tanto tiempo y ese hombre no ha dado señales de vida es posible que se haya ido de California. -  Eso espero porque desde que ese criminal anda suelto no descanso en paz - ella tose de golpe - Mira nada más, ya te preocupé y se supone que viene a darte ánimos. -  Con sólo estar aquí ya lo has hecho - pone su mano sobre la de él - ¿ Sabes Felipe ?. Creo que me he recuperado sólo porque me alentaba la esperanza de volver a verte. -  Gracias Beatriz. No sabes el bien que me hacen tus palabras. Hasta ahora yo nunca había hecho feliz a nadie. -  Ay, no digas eso. Eres un sol en la vida de tu madre y en la de tu hermana. Estoy segura que en este tiempo has de haber sido un gran apoyo para ella. Ramona estaba devastada después de la tragedia que vivió. Sé que sin ti ella no se hubiera sobrepuesto - aparece doña Perpetua con un ramo de rosas amarillas en los brazos. Se sorprende al verlo allí. -  ¡ Ah ! Perdón. No sabía que tenías visita - su tono es frío. -  Pasa tía. -  No, no. No quiero interrumpir su conversación. Sólo venía a dejarte el ramo de rosas que a diario te manda el especialista. Lo pongo en tu cuarto, eh . Con permiso. -  Discúlpala. No sé qué le sucede contigo. Ya he hablado mucho con ella y hasta ahora no me ha dado ninguna razón que me deje satisfecha y que explique la antipatía que siente por ti. -  No te preocupes. A mí sólo me importas tú - ella le sonríe feliz.

     En la hacienda. Ramona y su madre están cociendo. -  No sé que vaya a pensar mamá, debe ser por el embarazo, pero a veces y sin motivo alguno me dan ganas de llorar. Por ejemplo, el otro día me puse a pensar en el día en que Felipe se case. Me dio mucha tristeza. Debo confesar que casi me dio envidia la suerte de Beatriz. -  En ese sentido es una mujer muy afortunada. En otro es digna de compasión. Está muy enferma y de ese mal casi nadie se cura. -  ¿ No cree usted que en Colorado haya logrado recuperarse ? Lleva muchos meses allá y hasta ahorita no nos han llegado noticias que puedan ser alarmantes . -  Seguramente no desean que lo sepamos. Pero esa urgencia de que Felipe fuera a verla debe ser porque quiere despedirse de él. Para mí que no la volveremos a ver. En tanto en Colorado. -  ¿ Qué te parece el milagro ? Mi princesa va en franco restablecimiento. Su salud mejora día con día - dice don César a Felipe - Y si Dios quiere, pronto podremos irnos de esta clínica. -  Mi papá arde en deseos de regresar a la finca. Extraña sus viñedos, sus manzanas, sus hortalizas y por su fuera poco detesta este clima. -  Extraño hasta mi almohada - Felipe ríe - Pero el verte mejorar vale cualquier sacrificio. Bien dijo tu mamá, que confiara en la buena voluntad del Señor. Sólo él podía salvarla. -  No hay que restarle méritos al especialista. El doctor Brown ha tenido mucho que ver con mi mejoría. -  ¿ Es el médico que fue a verte a la hacienda ? -  El mismo. -  Es una eminencia, eh . Pero sobre todo ha puesto mucho esmero en mi hija. Basta ver que a diario le manda un ramo de flores - Felipe no dice nada ante el comentario pero se sorprende. Beatriz se siente perturbada. -  Es muy gentil con todos sus pacientes - le asegura ella. -  Pues si todo va bien regresaré pronto a la hacienda para comenzar los preparativos de nuestra boda - Beatriz mira a su padre muy feliz. -  Sí, Felipe. Ahora ya puedo decirte sin temores que nada me haría más dichosa que casarme contigo.

     En la hacienda. -  Desde luego un hijo es una alegría. Quizás la alegría más grande que hay en esta vida. Pero los hijos, al igual que los pájaros, algún día emprenden su vuelo y te dejan sola. Deberías pensar en rehacer tu vida. -  ¿ Qué quiere decir ? -  Que eres muy joven Ramona. ¿ No ha cruzado por tu mente la idea de volver a casarte ? -  No mamá. Francamente no. -  Pues no debes descartar esa posibilidad. -  En primer lugar no quiero. En segundo, dudo que alguien desee tomar por esposa a una mujer que lleva sangre india y además tendrá un hijo piel roja - doña Ramona se queda callada ante esa verdad. -  Si cierras tu corazón jamás encontrarás a nadie. Pero si lo abres verás que siempre habrá alguien que te quiera tal como eres. -  Deje de preocuparse por eso mamá. Le digo, yo no quiero volver a casarme. -  Pero hija. -  No crea que es algo que me interesa. Tendré a mi hijo y me queda el afecto de usted y el de mi hermano. -  Eso es cierto, pero tal vez no sea suficiente. Los hijos se van y yo por ley natural moriré antes que tú. Es verdad que te queda Felipe, pero se si casa, aunque vivan juntos ya no será lo mismo - sigue con su costura. -  Mamá, ¿ Felipe no tuvo otra novia que Beatriz ? - su madre levanta la mirada. -  ¿ Por qué lo preguntas ? -  Es que no sé si decírselo o no . -  ¿ Qué cosa ? -  Se trata de algo referente a Felipe. Algo que creo que sólo a mí me ha confiado. -  ¿ Que está enamorado de otra mujer ? -  ¿ Usted lo sabía ? - se sorprende ella. -  De mi hijo no hay nada que yo no sepa. Conozco hasta sus más recónditos pensamientos . -  Perdone mi atrevimiento mamá pero, ¿ podría saber de quién se trata ? -  No me corresponde a mí decírtelo porque Felipe me hizo prometer que nunca lo diría - Ramona mete la mano en su canasta de labor y de golpe la quita con un grito - ¡ Ramona ! ¿ Qué te pasa ? -  Algo me picó en la mano - doña Ramona revisa la canasta . -  ¡ Ay, Dios mío ! - exclama tirándola al piso - Marta. Margarita. Sofía - comienza a llamar a los gritos. En tanto se ve caminar sobre un ovillo de lana a un alacrán - Corran. A Ramona le picó un alacrán . En su cabaña Manuela saca un alacrán pequeño de una vasija y lo deja caminar en su mano. -  Que tu veneno penetre en su sangre. Que Ramona enmudezca para siempre y viaje al reino de las tinieblas - pide a los espíritus. Pone el alacrán sobre la muñeca.

     En la sala doña Ramona y Margarita revuelven el contenido del canasto. Marta en tanto está chupando el veneno de la mano de Ramona . -  Búscalo Margarita, búscalo - pide ansiosa doña Ramona. -  No lo hallo señora. -  A ver si con esto se le sale la ponzoña - le dice Marta a Ramona que se estira el cuello del vestido buscando aire. -  Por ahí debe andar - dice doña Ramona - Pero deja eso y corre a decirle al Norteño que mande a Marcos por el doctor Oviedo. -  Sí señora - Margarita sale corriendo a los gritos - Norteño. Norteño. -  Se me está durmiendo la mano - dice desesperada Ramona. -  Dijiste que Manuela conocía de hierbas, ¿ no conocerá algún remedio ? -  Puede ser - Marta continúa chupando el veneno. -  Voy por ella - y sale corriendo. -  Me siento muy mal - apenas tiene fuerzas de decir Ramona. -  Cálmese niña, no le va a pasar nada, no le va a pasar nada. -  Mi hijo Marta - se angustia. -  Tranquila. Tranquila - la abanica. -  ¡ Que no le vaya a pasar nada a mi hijo ! - suplica mientas respira más rápido Norteño y Marcos están en el cobertizo acarreando bolsas de lana. -  Norteño. Norteño - llega gritando Margarita - Apúrate Norteño. -  ¿ Qué pasa huerca ? ¿ Qué son esos gritos ? -  Le picó un alacrán a Ramona y la señora quiere que Marcos vaya por el doctor Oviedo. -  Andaba por los caseríos de aquí cerca. Voy a ir a buscarlo. -  Apúrate Marcos. -  No dilato - saliendo apurado. -  Pues mientras llegue el doctor hay que darle algo a la niña - opina Norteño - Aunque sea limón con ajo. -  Ay, dice la señora que el bicho estaba rete feo Norteño. Dios quiera que no le vaya a pasar nada malo a Ramoncita. -  Tranquila. Tranquila. -  Vámonos rápido - lo apura ella. Salen para la casa. Manuela en su cabaña continúa retorciendo espinas en el cuerpo de la muñeca. Golpean a la puerta. -  Manuela. Manuela ábreme - se escucha impaciente a doña Ramona. Ésta se apresura a esconder la muñeca - ¿ Qué no oyes Manuela ? Me urge hablar contigo. Abre - mientras la doña golpea Manuela apaga algunas cosas y se pasa las manos por la cara para quitarse la pintura del rostro. Corre el cajón que trababa la puerta dejando que doña Ramona pase, quien se espanta por el humo - ¿ Por qué te encierras ? - y se dirige a abrir la ventana. -  Es que . . . - intenta justificarse nerviosa. -  A mi hija le picó un alacrán. ¿ Conoces algún remedio contra ese veneno ? -  Este . . . yo este - retrocede más nerviosa aún. -  ¡ Tú sabes de hierbas ! -  La ponzoña del escorpión es mortal, pero conozco una planta que podría servirle: la artemisa. -  ¿ La tienes ? - pregunta ansiosa. -  Sí. -  Pues tómala y llévatela de inmediato a la casa grande. Allá te espero - Manuela deja escapar el aire que estaba reteniendo cuando sale al doña. Toma un atado de hierbas. -  Los espíritus están de mi parte - dice contenta.

     En la clínica de Colorado. Beatriz está en la cama. Entra Perpetua. -  Estuve acechando en el pasillo para ver a qué hora salía Felipe. Lo vi salir con César. -  Fueron a comer. -  No quiero ni cruzarme con él. -  Pues llegará el día en que tendrás que hacerlo porque hace un rato Felipe y yo confirmamos nuestro compromiso. -  Teniendo un fiel admirador como el doctor Brown no sé cómo sigues empeñada en casarte con Felipe. -  Él me quiere tía. Y yo a él. -  ¿ Estás segura de eso ? -  ¡ De que lo quiero no tengo la menor duda ! -  ¿ Y de él ? ¿ No tiene ninguna ? -  No, ninguna. Felipe no ha tratado a otra mujer más que a mí. -  ¿ Puedo pasar ? - pregunta el médico. A Perpetua se le ilumina en rostro. -  Adelante doctor Brown - lo invita muy contenta. El doctor mira a Beatriz quien le sonríe cálida. Ramona está en su cama. Respira con dificultad. Su madre le hace compañía. -  Siento que estoy ardiendo - dice ella tocándose la frente. -  Es sólo una sensación - ella también se la controla - No tiene fiebre. ¡ Ay, cómo tarda esa india ! - Ramona la mira - Perdón, quise decir cómo tarda Manuela - entra Margarita con una taza seguida por Manuela - Tómate esto - le pide su madre tomándola . -  ¿ Qué es ? - pregunta con desconfianza. -  Un brebaje que preparó Manuela - Ramona la mira. -  Con esta poción mi mamá curaba a los yahís en la aldea. -  ¿ Qué pasa Ramona ? Tómatelo - le insiste su madre. -  No puedo. Se me está cerrando la garganta. -  Inténtalo. Has un esfuerzo. -  No, de veras. No puedo. -  Si no lo haces morirás - le dice Manuela. Ramona hace un esfuerzo y bebe un poco.

     En la clínica. -  ¡ Ay, Beatriz ! Ni le hemos dado las gracias al doctor por sus flores - dice Perpetua tomando dos del ramo - Como siempre sus rosas están preciosas. Son un regalo para la vista. -  No debería molestarse doctor - le dice Beatriz. -  No es ninguna molestia. Ya sabe que usted es mi paciente consentida. Pero no se lo vaya a decir a los demás - Beatriz y Perpetua sonríen - Ahora si me lo permiten continuaré con mi visita. Con permiso. -  Pase doctor - El doctor Brown toma su maletín y sale - ¡ Ay ! - suspira Perpetua - ¡ Quién tuviera tu edad mijita ! -  ¡ Tía ! ¡ No seas obvia ! -  ¿ Obvia yo ? Obvio él. A leguas se nota que nuestro salvador se prendó de ti. -  Tienes una imaginación desbordada. -  Ay, no me digas que las flores también son imaginarias. Llevamos meses aquí y ningún día a faltado un hermoso ramo de rosas amarillas en este cuarto. Por esta vez tienes que aceptar que loca no estoy. -  Bueno - acepta ella - Suponiendo que así fuera, ya te dije que estoy comprometida. -  Pero no casada - le replica ella . Beatriz la mira como caso pedido. Doña Ramona golpea con su mano el escritorio de su despacho. -  ¡ No puedo creer lo que estoy escuchando ! ¿ cómo que no puede atender a mi hija ? -  Con todo respeto señora, cuando me avisaron pensé que se trataba de usted. Por eso vine a toda prisa. -  No sé qué está tratando de decirme. -  Yo siempre he acudido cuando me lo han solicitado pero ahora es diferente. Ya se sale hasta Rosarito que Ramona no es su hija - se levanta de la silla - Que es una piel roja. -  No esperaba algo así de usted. Ramona antes que nada es un ser humano. Su vida está en peligro. Además lleva un bebé en el vientre. Le debería dar vergüenza resistirse a auxiliarla . -  ¡ Es una india ! -  Aunque no lleve mi sangre lleva mis apellidos. ¿ No es eso suficiente ? -  Discúlpeme señora pero no, no puedo - toma su maletín e intenta salir. Doña Ramona le corta el paso con su bastón en alto, golpea con él el escritorio. -  Le juro que si no atiende a mi hija no sale vivo de esta hacienda. -  Está bien. Lo haré por esta vez. Ya estoy aquí. Ramona continúa agitada. Marta y Margarita le hace compañía. Manuela con la taza en las manos la observa. -  Yo la veo peor amá. -  ¿ Segura que tu brebaje es contra el piquete de escorpión ? - la interroga Marta. -  Claro que sí. Lo que pasa es que casi no tomó nada, si apenas le dio un sorbo. -  Entonces hay que darle más - Manuela se acerca a la cama. -  Mi hijo. Mi hijo - clama Ramona en su delirio. Mueve la cabeza de un lado a otro lo que dificulta que le puedan dar al poción. Entra doña Ramona. -  Ya no le den nada. Aquí está el doctor - éste se acerca y la revisa. Manuela lo observa nerviosa. -  ¿ Qué es lo que le están dando ? - pregunta Oviedo. Margarita deja caer la taza al piso. -  El doctor te hizo una pregunta Manuela - le indica doña Ramona - Contéstale. -  Es una poción de artemisa. -  ¡ Con eso no se cura un piquete de alacrán ! Lo único que puede hacer esa planta es provocar delirios. -  Pues con eso mi mamá curaba mucha gente en la aldea - se defiende Manuela. -  Déjanos Manuela - le pide la doña - Acompáñala Margarita - las dos salen. Ramona sigue quejándose. -  Voy a traer algo para limpiar eso - dice Marta saliendo también. -  Si no se impresiona señora puede ayudarme. Tendré que sangrar a Ramona. -  ¿ Eso no perjudicará al bebé ? - se alarma ella. -  Tal vez. Su hija se va a debilitar, pero es la única manera de evitar que el veneno siga corriendo. -  Mi hijo. Mi hijo - sigue pidiendo Ramona .

     Margarita entra a la cocina seguida por Manuela. Delgadina que está sentada sobre la mesa al verla se baja y se abraza a Margarita. -  ¡ Ora ! Hazte Delgadina para allá que me estorbas - Delgadina la espía - ¿ Qué traes ? No sé qué te ha dado por andar todo el día pegado conmigo. Pareces sanguijuela - mira a Manuela que tiene entre sus manos el atado de hierbas - ¿ Que de adeveras con eso curaban allá a la gente en tu pueblo ? -  Claro. Si Ramona se muere no va a ser por culpa mía. Con esto se hubieran salvado ella y el hijo de Alejandro. s-  Ah, pos. Pos si no se alivia pronto se lo damos a escondidas. -  Ojalá no sea demasiado tarde - le muestra los dientes a Delgadina que se asusta y se vuelve a esconder tras Margarita. Manuela sale de la cocina, pasa cerca de ellas y Delgadina rodea entero el cuerpo de Margarita para no tener que verla. -  ¿ Qué argüendera te traes, eh ? ¿ Qué te pasa ? -  Manuela es muy mala. -  Cállate la boca escuincla. Eso no se dice. A ver, ¿ por qué lo dice ? ¿ Qué le hizo ? -  Pos . . . - lo piensa. -  ¿ Qué ? -  Nada - y sale corriendo de la cocina. Más tarde. Margarita está en el dormitorio de Ramona. Ésta tiene la muñeca vendada. -  Dale, el doctor dijo que te tomaras estas cucharadas - dándole el remedio. -  No puedo, tengo la garganta cerrada. -  ¡ Ay, Ramona ! Haz un esfuercito. Ándale - le coloca la cuchara en la boca y logra que tome - Eso es - Ramona comienza a llorar - ¡ Ay, Ramona ! No chilles. Te vas a poner bien. -  No sé. Siento un dolor muy fuerte en el vientre. Lo que más me preocupa es mi hijo. -  En mala hora ese alacrán se metió en tu cesta. ¡ Maldito bicho ! - Ramona sigue llorando - Pero, ¿ sabes una cosa Ramona ? Si no te pones bien, Manuela ya me dijo que con su brebaje te puede salvar. -  No creo. Margarita . . . me siento muy débil. -  Has salido de otras peores. Ánimo - le acaricia la cabeza. -  ¡ Y Felipe tan lejos ! A la mejor ya no lo vuelvo a ver - llora angustiada. -  No digas eso - trata de consolarla.            Sandra S. Vallejos

     Capítulo Nº 70 ( 10-07-00) Ramona está muy preocupada por su hijo. Llora desconsolada porque cree que no volverá a ver a Felipe. Doña Ramona tira una talega de monedas sobre el escritorio . -  Ahí tiene su paga doctor. Espero que sea suficiente por atender a una piel roja. -  No fue mi intención ofenderla señora - dice el doctor tomándola - Pero comprenda . Para todos ha sido motivo de escándalo el que usted haya adoptado a una india. Los Moreno y los Gonzaga son apellidos ilustres y ahora están enlodados. -  No voy a propalar por todo el monte las razones que tuve para hacerlo, por otra parte me tienen sin cuidado las lenguas viperinas que abundan en la comarca. Lamento que una persona como usted tenga esos prejuicios. Buenas noches. -  Buenas noches - dice él tomando sus cosas. -  Dígame doctor - lo detiene ella cuando ya casi está saliendo - Si Ramona no mejora, ¿ regresará ? - el doctor menea la cabeza descartando esa posibilidad y sale. Doña Ramona aprieta los labios rabiosa. Casa de los Coronado. Analupe está escribiendo unos sobres. -  Apúrate con la tinta Polita. -  Sí señorita - se la deja sobre la mesa - A poco que va a venir tanta gente a su boda . -  ¡ Ay ! Eso espero. Aunque Billy no tiene familia mi papá tiene muchas amistades. Quiero que la crema y nata de todo California esté presente en mis esponsales. -  ¿ En sus qué ? -  Esponsales, Polita. Quiere decir casamiento. Los que no sé si puedan venir son los Echagüe. Hasta donde tengo entendido Beatriz sigue grave en Colorado. -  ¡ Ay ! Tan grandota y rozagante que se veía, ¿ verdad ? -  Hay enfermedades que te carcomen por dentro y que no se manifiestan hasta que todo está perdido. -  ¿ Polita ? - la llama Fernando bajando las escaleras - No encuentro mi chaleco gris. -  Ay, se lo iba a planchar. Ahorita se lo tengo listo - corre a buscarlo. -  ¿ Ya están rotuladas las invitaciones que me voy a llevar ? -  Ten. Toma. Ahí va incluida la de los Moreno Gonzaga. ¿ Lo piensas entregar personalmente ? -  Sí. Mañana en la mañana parto hacia Rosarito y de pasada se las doy. -  ¡ Qué se me hace que lo que quieres es volver a ver a Ramona ! -  Sí te soy franco sí. A pesar de todo tengo curiosidad de verla. -  Su hijo ya ha de estar por nacer. -  Seguramente. Doña Ramona termina de sellar una carta que le entrega al Norteño. -  Que alguien salga mañana al pueblo de los gringos y envíe ese telegrama. -  A la orden patrona - sale rápido, se detiene - Dispense el atrevimiento patrona pero, ¿ cómo sigue la niña ? -  Mal Norteño. -  ¡ Qué ! ¿ No le hizo nada el doctorcito ese ? -  A ese hombre no quiero que se le vuelva a mencionar en esta casa. -  Como usted ordene ama - y sale del despacho. En Colorado. Felipe está conversando con Beatriz. Entra el doctor Brown. -  Perdonen que los interrumpa pero le enviaron este telegrama - se lo tiende a Felipe. -  ¿ A mí ? - se sorprende éste. -  Sí- Felipe se apresura a abrirlo, lo lee y se pone pálido. -  Ramona está muy grave. Tengo que salir de inmediato a la hacienda.

     En la hacienda. Fernando ya ha llegado. Doña Ramona lo lleva para que vea a Ramona. Éste se preocupa mucho. Se agacha junto a la cama -  Ramona - la llama tocándole la mejilla - Ramona. -  ¿ Felipe ? - murmura ella sin abrir los ojos. -  No, soy Fernando - ella abre los ojos. -  ¿ Qué haces aquí ? -  Vine a traerles la invitación de boda de Analupe, mi hermana. -  ¿ Se casa ? - apenas esboza una sonrisa. -  Sí, pero . . . no te fatigues - se levanta y mira a doña Ramona. -  ¿ Cómo te sientes hija ? - se inclina sobre ella. -  Mejor - contesta volviendo a cerrar los ojos. Doña Ramona y Fernando se miran preocupados. Manuela está colocando en un jarrito más del brebaje que hizo. Se sonríe satisfecha de que Margarita haya acudido por él. -  Se lo tiene que tomar todo sino no le servirá de nada - Margarita lo huele y pone cara de asco. -  ¡ Ay ! ¿ Estás segura de que con esto se va a sentir mejor ? -  Sí no confías en mí no se lo des - se lo quita de las manos. -  No, no te enojes. Pues, lo que para es que tenemos harto miedo de que vayamos a meter la pata -  Anoche me visitaron los espíritus - Margarita se asusta - y me anunciaron que el final de Ramona está cerca, que sólo yo puedo ayudar - mientras habla Manuela se va acercando a Margarita que la elude asustada. -  Ah, pos. No pues, yo no creo en tus espíritus. -  Entonces déjala que se muera - intenta volcar el brebaje. -  No, espérate, espérate - le quita la jarrita de la mano - Ta' güeno , pues. Se la voy a dar y Dios quiera que . . . que le sirva de algo - Manuela la ver irse satisfecha. Fernando y doña Ramona conversan. -  Oviedo es un hombre sin corazón. ¡ No puedo creer que no haya querido volver para recetar a Ramona. -  ¡ Es un descastado ! Los días pasan y Ramona en lugar de mejorar empeora cada vez más. -  Me gustaría hacer algo por usted. Pídame lo que quiera. -  Gracias Fernando, pero no puedes hacer nada. Tal vez rezar por Ramona. -  No, iré a buscar a algún médico. -  No hay otro que Oviedo a muchas millas de distancia. Además según me dijiste tu tenías otros encargos que hacer. -  No es nada importante. Son las invitaciones de Analupe, cualquier peón puede llevarlas en mi lugar. Señora, la verdad si vine fue por volver a ver a Ramona. -  Eso quiere decir que realmente te enamoraste de ella - éste asiente. -  Permítame dejarle esos encargos a unos de sus peones. Yo iré a buscar un doctor. -  Gracias Fernando. Nunca pensé que perdonaras a Ramona y mucho menos que la quisieras tanto. -  Yo tampoco sabía. Primero pensé que sólo había lastimado mi orgullo y después me di cuenta que lo que hirió fue a mi corazón. -  Haz lo que puedas por ella pero no esperes nada a cambio. Ramona no tiene intenciones de casarse nuevamente. -  Voy a buscar el doctor - dice él saliendo. Margarita entra a la cocina con la jarrita que le dio Manuela. La apoya en la mesa junto a Delgadina que está sentada sobre ella. -  Ande te metes Margarita. Te ando buscando desde hace rato - la reprende su madre atareada con la comida - Necesito que me ayudes a hacer la pandela. Ya sabes que tenemos visitas . -  Es que fui a ver a Manuela. -  Ande haya sido. Siempre te me escabulles donde hay trabajo. Pior desde que te matrimoniaste.  ¡ Sólo te dedicas al Norteño ! -  ¡ Ay, amá ! Pues es lo natural. Usted también atendía a mi apá. -  Deja de replicar y ayúdame. ¿ Y a qué fuiste a ver a Manuela ? - Delgadina presta atención a esto. -  Ay, amá. No se vaya a encabritar pero Ramona está re mala. A mí se me ocurrió pues, que le demos el brebaje de Manuela. Total el doctorcito ese ni la curó - Delgadina acerca su mano al jarrito, lo mira y de un empujón lo tira al piso . -  ¿ Qué hiciste Delgadina ? -  Se me tiró sin querer - Margarita le pega en la mano. -  Ándele, por andar de ladilla - la baja de la mesa - Váyase a jugar al patio, órale - mira el brebaje derramado - Ay, amá. Ora a ver si Manuela me quiere volver a dar el remedio. -  ¿ Sabes qué hija ? No le pidas nada. A mí esa india me da mala espina y a la señora también. Green le está apuntando a Memphis. Toma de la carreta algo de comida que mete en una bolsa La deja en su caballo y le vuelve a apuntar a la cabeza. -  No me mate - pide él - La vida de un pobre hombre como yo no vale nada - Green dispara pero se escucha el sonido del tambor vacío. Memphis abre grande los ojos del susto. -  Agradece que no te mande al infierno porque no traigo parque. Sobre todo porque amanecí de buen humor sino . . . hasta te mataba con mis propias manos - baja el arma, sube a su caballo y lo deja. Ya ha caído la noche. Cuarto de Ramona. -  Ramona. Ramona - la llama su madre mientras le seca la frente. -  Le he estado llame y llame pero ya no contesta - le dice Marta. -  Que le Norteño mande a alguien por el padre Sarriá. -  Sí, señora - Marta sale. -  Angus, donde quiera que estés ruega por ella. Ramona, tienes que vivir. Lo tienes que hacer por tu bien, por el de tu hijo y por Felipe que tanto te ama.

     Clínica de Colorado. Llegan flores amarillas al cuarto de Beatriz. -  Gracias - dice Perpetua recibiéndolas - ¿ Quieres leer la tarjeta ?. -  No , ya sé lo que dice. -  Ay, eres muy ingrata mijita. Ese pobre médico se desvive por ti y tú no te dignas a echarle una miradita. -  Sería impropio. Estoy comprometida. -  Que yo sepa la gratitud no es pecado. -  No sería ingratitud, sería infidelidad. -  ¡ Ay ! No me hagas hablar de infidelidad porque se me viene a la mente una persona. -  ¿ Me estás insinuando que Felipe me es infiel ? - doña Perpetua resopla para no contestar - Pues, será con Margarita porque yo no sé con quién más. -  ¿ Segura que no ves con quién más ? - Beatriz la mira hostil. Entra don César al cuarto. -  ¿ Y mi princesita ? ¿ Cómo amaneció hoy ? - Beatriz le sonríe cálida.

     En la hacienda. Se ve llegar a todo lo que dan las ruedas al coche que trae a Felipe . -  ¿ Cómo que Ramona se está muriendo'?- interroga desde el coche al Norteño que lo está aguardando. -  Así como lo oye patrón. Todo empezó con un piquete de alacrán y se fue descomponiendo la cosa. Parece que su niño ya viene - Felipe sale corriendo. En su cuarto Ramona se está quejando. Doña Ramona le seca el sudor. Con ella están Marta y Margarita. -  A lo mejor no aguanta el parto. Está como desmayada - dice Marta angustiada . -  Y Fernando que no llega con ese médico. Tendremos que arreglárnosla solas . -  Mago, tráete unos baldes de agua caliente, sábanas y toallas - le pide su madre . -  Las tijeras Marta. -  Sí señora - corre a buscarlas . Ramona no deja de quejarse. -  Ánimo hija - pide su madre. Entra Felipe corriendo desesperado - Felipe - lo abraza . -  ¿ Cómo está Ramona ? - arrodillándose junto a su cama. -  Muy mal - Felipe le besa la frente - Bendito sea que llegaste. -  Te vas a poner bien - le dice a Ramona - ¿ Qué es lo que le pasa ? -  Va a dar a luz. Su parto será difícil. Ella está muy débil. -  ¿ Y el doctor Oviedo ? - salta preocupado. -  Te espero afuera - le dice su madre. -  Ramona - doña Ramona se detiene al escuchar su tono angustiado - Ramona no me dejes. Ramona no te vayas sin saber lo mucho que te he amado. Siempre quisiste saber el nombre de la mujer de la que estaba enamorado. No te vayas sin saber que eras tú - doña Ramona sale . Ramona abre los ojos. -  Felipe - lo llama bajo. Él queda perturbado - Felipe, ¡ qué bueno que estás aquí ! -  ¿ Me escuchaste ? -  Sí. Escuché tu voz. Eso fue lo que me hizo volver de mi sueño. -  Ramona tienes que hacer acopio de tus fuerzas. Necesitas estar despierta. Tu hijo ya va a nacer. -  ¿ Mi hijo ? ¿ Mi hijo ? - se altera ella - Mi hijo. Fuera del cuarto doña Ramona con su rosario en la mano está rezando. Llega Margarita con toallas y sábanas . -  Dejé los baldes con agua calentando señora - le dice pasando a la habitación. Felipe sale. -  Está muy grave Felipe. -  ¿ Y el doctor Oviedo por qué no está aquí ? -  ¡ Ni me lo menciones ! A regañadientes vino a atender a Ramona cuando le picó el alacrán. -  Pero, ¿ por qué ? -  Porque Ramona es una india. El muy bellaco se atrevió a decírmelo con todas sus letras. -  Enviaré por él y lo traerán aunque sea a punta de pistola. -  Espera hijo. Fernando estuvo aquí. No debe tardar en llegar con otro médico ? -  ¿Fernando Coronado ? -  Sí. -  Madre, no podemos quedarnos de brazos cruzados. Usted misma lo dijo Ramona está grave. Enviaré por Oviedo y lo traeré cueste lo que cueste. En Colorado. -  Lástima que Felipe tuvo que salir con tanta precipitación - dice César y echa dos leños en le hogar - Esperemos que cuando llegue a la hacienda no haya ocurrido nada que lamentar. -  Esa familia tiene un mal sino - comenta Perpetua - Cuando no les pasa una desgracia les pasa otra. No cabe duda que la vida de Ramona está destinada a la tragedia. -  Cállate tía, no digas necedades - la corta indignada Beatriz - Si a esa vamos nuestra familia también tiene tintes trágicos . ¡ Basta verme ! -  Ya, ya. No peleen. No vamos a discutir qué familia es peor que otra. -  ¿Papá, nos puede dejar un momento ? Mi tía y yo tenemos una conversación propia de mujeres. -  Bueno, yo sólo venía a decirte que el doctor Brown me acaba de decir que pronto podremos irnos de Colorado - Beatriz le sonríe - Te van a dar de alta mijita. -  ¡ Bendito sea el Señor de los Milagros ! - exclama Perpetua. -  ¿ No es una buena noticia ? - César le besa la frente a su hija. -  ¡ Claro que sí, papá ! Estoy muy agradecida con ustedes. Sin su compañía y sin sus cuidados jamás hubiera podido reponerme. -  Yo hubiera dado mi vida por ti - le dice César - Sabes de sobra que eres lo que más quiero en este mundo. -  Gracias papá. Yo también lo adoro. -  Bueno, las dejo terminar su conversación. Voy a fumarme un habano. -  Tía. Durante mucho tiempo has hecho toda clase de observaciones malévolas hacia Felipe y nunca me has querido decir por qué - Perpetua la mira en silencio, se sienta - Ya escuchaste, pronto nos iremos de Colorado. Eso quiere decir que mi boda es inminente. Si en verdad hay algo que yo debo saber de Felipe dímelo. Ahora mismo. Felipe saca un rifle del armero y se lo pasa al Norteño. -  Si Oviedo no quiere venir lo traen por la fuerza - saca parque y se lo entrega - Vete con Marcos y otros peones pero no regreses sin él. -  Ta' güeno patrón. No le voy a fallar. Yo me voy a encargar de que ese mediquito venga a atender a la niña. Mala entraña. Dejar así a un enfermo no es de justicia. -  Anda, vete ya .

     En la clínica Beatriz sigue tratando de averiguar la verdad. -  Siempre me has dicho que me quieres como a una hija y es claro que yo te quiero como a una madre. Entre una madre y una hija no debe haber misterios. Dime ya lo que sospechas de Felipe. -  Verás, creo que él no te ama como lo amas tú. -  No soy tonta, eso ya lo sé. Es más, él nunca me lo ha confesado. -  Pues esa es la razón por la que le tengo adversión - dice entre dientes - ¿ Si no te ama por qué se quiere casar contigo ? -  Tal vez no se enamoró de mí por mi enfermedad. Es lógico, se ha de haber asustado. Pero ahora que ya estoy bien no existirá motivo alguno por el que no me entregue su corazón - Perpetua hace un sonido de descreimiento - Él es muy noble tía. Además yo me siento capaz de conquistarlo . -  Hija - le toma de la mano - Lo que te voy a decir es una mera sospecha. Una sospecha que me ha corroído las entrañas durante nuestra estancia en la hacienda. Yo no creo que Felipe no se haya enamorado de ti por tu enfermedad sino por . . . -  ¿ Por qué tía ? -  No tengo pruebas para confirmar lo que te voy a decir pero mi intuición, ciertos detalles que observé me permiten creer que Felipe está enamorado de su hermana. - Beatriz la mira con incredulidad . -  ¡ Lo que me dices es un absurdo ! Uno de tus desvaríos. ¿ De dónde sacas que Felipe está enamorado de Ramona ? - comienza a toser. -  No te pongas así mijita. Te va a hacer daño. -  ¿ Cómo quieres que me ponga, tía ? Esperaba un comentario malicioso, pero jamás imaginé que se trataba de algo tan serio. Si lo que dices no es verdad estás cometiendo la peor de las calumnias. -  Te dije que sólo era una sospecha. -  ¡ Tú sabes que una sospecha de esa naturaleza puede destruir el amor más fuerte ! - le grita desesperada - Nunca pensé que de tu boca pudiera salir una infamia tan grande. -  ¡ Tú me hiciste decírtela ! Ahora no me lo eches en cara. ¡ Qué tonta soy ! ¡ Qué imprudencia cometí al hablarte de esto ! Me temía tu reacción pero tenía el deber de abrirte los ojos. Recapacita Beatriz. Repasa los acontecimientos. Date cuenta que lo único que le importó a Felipe fue Ramona - Beatriz se tira en el sillón sollozando - ¡ Siempre Ramona ! No te ciegues a esa verdad. Todavía estás a tiempo de rectificar tu camino. Felipe está fuera del cuarto de Ramona esperando noticias. Sale Margarita. -  ¿ Cómo va ? -  Re mal, pero no me entretengas que tengo que ir por más agua caliente. -  Amo, amo. Lo buscan - aparece Sofía . -  ¿ El doctor Oviedo ? - pregunta ilusionado. -  No, el padre Sarriá. -  Vamos - sale corriendo hacia dentro. Lo encuentra en la sala - ¡ Qué bueno que llegó padre ! En estos momentos necesitamos de alguien que nos dé fortaleza. -  ¿ Qué está pasando hijo ? -  Es Ramona padre. Está a punto de dar a luz - se sienta angustiado, casi llorando - Tememos por su vida. -  Calma hijo. Serenidad y grandeza de alma en la adversidad. -  Padre, es que usted no sabe. -  ¿ No sé qué hijo ? -  Desde que Ramona llegó del convento me enamoré de ella como un loco - el padre lo mira espantado. -  ¿ Qué estás diciendo hijo ? -  La verdad padre. Una verdad que creí guardar para siempre pero ya no puedo más. Estoy enamorado de Ramona y no quiero que muera. Rece padre. Rece por ella y por mí. Ramona sigue respirando con dificultad. -  Ramona. Ramona - la llama su madre - Aquí está el padre Sarriá - Te va a dar auxilio espiritual. Adelante padre - éste pasa.

     En la cocina Margarita está llenado una jarra con agua caliente mientras llora, al igual que Sofía.  -  ¿ Por qué chillas Mago ? - le pregunta Delgadina. -  Pos, porque Ramona está re mala . ¿ Sabes qué Delgadina ? Pégate la carrera allá a donde Manuela y tráetela - Delgadina se asusta y se esconde bajo de la mesa - Chiquilla, ¿ qué haces ? Te estoy diciendo que vayas por Manuela. -